miércoles, febrero 22, 2023

El Caso Padilla. Video íntegro de la filmación de la autoinculpación del escritor Heberto Padilla , ordenada por el tirano Fidel Castro y mantenida oculta por décadas, ha sido difundida en YouTube por Jorge Ferrer

La Autocrítica de Heberto Padilla: con Juan Manuel Cao y Andres Reynaldo


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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace años oí,  o leí,  que en los primeros años después del triunfo de la Robolución Heberto Padilla fue informante del G-2 o Seguridad del Estado de la tiranía Castrista; me parece recordar que algunos miembros del semanario  Lunes de Revolución  sospechaban de él. De ser cierto eso, una manera más que tenía la Seguridad del Estado de  presionar sicológicamente a Padilla para que se autocriticara tan humillantemente  era amenazarlo con mostrar los informes o denuncias que él había escrito sobre muchas de sus amistades...

No se la razón por la cual  esa noche estábamos reunidos muchos alumnos de la carrera  en el edificio de la Universidad de La Habana donde estudiábamos.  Recuerdo que había un ambiente raro y  murmullos en los que participaban algunos de nuestros profesores franceses,  los cuales todos eran de izquierda y habían ido a Cuba creyendo  que en Cuba se estaba verdaderamente llevando a cabo la utopía socialista;  Quizás por verme despistado  se me acercó Cristy, que no estudiaba la carrera,  la cual era, o había sido, pareja  de mi amigo el cantautor Carlos Gómez y me pone al tanto de lo que estaba pasando en la UNEAC. Ese día empezó a desmoronarse el  Comité de Enlace Franco-Cubano (Liaison Committee) que tuvo en total una duración de 5 años ya que los franceses, y su valiosa ayuda,  se fueron callada y discretamente de Cuba ya que habían  chocado con  la realidad cubana; sólo quedaron las relaciones interpersonales.

Jorge Ferrer

Feb 17, 2023

El 27 de abril de 1971, el poeta cubano Heberto Padilla intervino ante un grupo de miembros de la Unión de artistas y escritores de Cuba (UNEAC) para confesar sus "actividades contrarrevoilucionarias". Su detención y esta confesión motivaron el llamado "Caso Padilla", que marcó el distanciamiento de la Revolución cubana de muchos intelectuales de izquierda que la habían apoyado hasta entonces

Video  COMPLETO de la autoinculpacion de Heberto Padilla

Primera Parte


Segunda Parte


Tercera Parte


Cuarta Cuarte


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Tomado de https://diariodecuba.com/

Salen a la luz las imágenes originales del 'mea culpa' del poeta cubano Heberto Padilla en 1971

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La filmación, ordenada por Fidel Castro y mantenida oculta por décadas, ha sido difundida en YouTube por el escritor cubano Jorge Ferrer.

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DDC

Madrid 19 Feb 2023

El metraje con buena parte de la filmación original de la tristemente célebre autoinculpación del poeta cubano Heberto Padilla, uno de los episodios más crueles de la represión de las artes y el libre pensamiento bajo el régimen de Fidel Castro, fue difundido en YouTube.

El escritor cubano Jorge Ferrer publicó en cuatro partes la mayor parte de ese material, mantenido en secreto hasta que el cineasta Pavel Giroud lo sacó a la luz parcialmente en su documental El caso Padilla (2022).

"Los comparto, porque a ello me autorizan las manos que me los han hecho llegar", comentó Ferrer en su blog El tono de la voz. "Y porque a ello me obliga la historia compartida, que es a la vez la mía y la de todos". 

La publicación se produce después que varios cineastas, escritores y periodistas cubanos demandaran que Giroud difundiera el material que utilizó para su película, y que supone el registro casi íntegro de lo ocurrido la noche del 27 de abril de 1971 en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La filmación estuvo a cargo de un equipo dirigido por el documentalista Santiago Álvarez y habría servido para que Fidel Castro presenciara lo ocurrido a posteriori. De ese material solo habían salido a la luz algunos fragmentos como parte de la campaña de asesinato de reputación del poeta, cuyo delito fuera escribir el libro Fuera del juego y manifestar opiniones críticas del régimen.  

Al respecto de la exigencia de liberar el material, Giroud comentó en el muro de Facebook del escritor Orlando Luis Pardo Lazo: "Lo debió haber sido desde el minuto cero. Y lo verás. Pasa que para hacer cine en serio, se firman contratos, se hacen acuerdos y se le dan garantías a quienes apuestan por un proyecto (un proyecto rechazado por todo fondo internacional al que aplicamos, ya supondrás por qué)".

"Una de las garantías que di a los pocos que aportaron el dinero de su bolsillo y sus recursos, fue que el material del que partimos se haría público después de circular la película, que también tiene pactada una ruta de compromisos y estrenos. (...) Además, te informo, que hay más copias que la que yo poseo, que está incompleta (le falta mas de media hora). Hay gente que ha visto otra", agregó.

El metraje difundido por Ferrer tiene en total 85 minutos, por lo que se correspondería con alrededor de la mitad de lo filmado y ocultado durante más de medio siglo.

Durante la sesión en la UNEAC Padilla se acusó a sí mismo, en coincidencia con otros célebres procesos de purga ocurridos en regímenes totalitarios, y además señaló a otros de sus colegas y a su propia esposa por sus dudas y críticas al régimen castrista.

El poeta había estado preso en Villa Marista, centro de tortura de la Seguridad del Estado cubana tras su detención el 20 de marzo de 1971. La policía política le ofreció liberarlo a cambio de su confesión, un método que utiliza hoy contra opositores, activistas y periodistas independientes, a quienes extorsiona y amenaza con encarcelarlos si no expresan públicamente su arrepentimiento.

El hoy conocido como "Caso Padilla" supuso el fin definitivo de la luna de miel entre la intelectualidad progresista internacional y el régimen de Fidel Castro. Tras conocerse el proceso contra Padilla, en varias cartas suscritas por figuras destacadas de las artes, entre ellos Italo Calvino, Mario Vargas Llosa, Carlos Monsiváis, Juan Goytisolo, Alberto Moravia, Pier Paolo Pasolini, Alain Resnais, Juan Rulfo, Susan Sontag y Jean-Paul Sartre, mostraron su ruptura con el castrismo.

Al conmemorarse medio siglo de esos hechos, en 2021 la oficialista Casa de las Américas publicó una "relectura" del caso en la que el exministro de Cultura y exasesor de Raúl Castro, Abel Prieto, y el escritor Jaime Gómez Triana volvieron a atacar al poeta y ofrecieron una versión en la que aseguran que la "confesión respondía a un plan preparado por el propio Padilla" y la calificaron como "gran maniobra promocional" que "contó con el apoyo entusiasta de la gran prensa y de los hinchados egos de muchos de los intelectuales extranjeros implicados".

"A esto hay que sumar las ingenuidades y torpezas de funcionarios del MININT, del Consejo Nacional de Cultura y de la UNEAC de entonces, que consideraron honesta la 'autocrítica' y creyeron que su difusión sería conveniente para la Revolución", señalaron. 

Sin embargo, en su revictimización del poeta, ambos funcionarios obvian que la polémica suscitada a raíz del fenómeno que alcanzó escala internacional sirvió de pretexto y contexto a la antes prevista sovietización de la política cultural del régimen castrista, cuyas consecuencias aún siguen vigentes.

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Tomado de https://www.facebook.com/belkis.cuzamale

Retrato del otro Heberto Padilla

AHORA QUE ACABA DE FALLECER JORGE EDWARDS, QUIZÁS ESTÉN INTERESADOS EN LEER ESTE ARTÍCULO MÍO. JORGE FUE TESTIGO EN LA  HABANA DE NUESTRA BODA, EL  25 DE ENERO DE 1971.  Y PENSÉ QUE ERA UN AMIGO SINCERO. ME EQUVOQUÉ,  COMO TANTAS VECES..

La autora responde a un artículo publicado en 'El País' por el escritor chileno Jorge Edwards.

Por Belkis Cuza Malé

Fort Worth 22 Dic 2014


Con tristeza y asombro he leído el artículo ''Disidente despistado'', de Jorge Edwards, publicado en El País. Con tristeza, porque Heberto no fue ni remotamente ese hombre que intenta mostrarnos el amigo Jorge Edwards.  Y asombro, porque su diatriba está llena de inexactitudes y tergiversaciones.

Heberto no fue funcionario de Cuba en la Unión Soviética en los años 60, sino periodista y corresponsal de Prensa Latina y como tal trabajó allí y en la publicación en español de la revista Tiempos Nuevos. Tampoco ''se hizo'' amigo de Evtushenko, como si hubiese buscado su amistad y la de esos disidentes que dice Edwards a los que se acercó. Y no se soñó dirigiendo la disidencia cubana. Tenía un carácter abierto, era espontáneo, pero no un desenfrenado, ni un despistado. Era, sin duda, un hombrre brillante, que atraía por su personalidad.  Estaba más claro que el agua, y por eso escribió todo aquello que sentía y que vio venir para Cuba, tras su temprana estancia en la Unión Soviética. Nunca, jamás, buscó encabezar vanidosamente ninguna posición. A Heberto no le interesaban ni la fama ni la gloria. De sencillo que era, prefería la conversación amena de seres que nada tenían que ver con la literatura y el arte, sino con la vida misma.  Sus poemas fueron un aldabonazo en la cabezota dura de la Revolución, y del Máximo Líder, y se anticipó a la época, aunque él negase en uno de sus versos que sería un poeta del porvenir. Pues sí que lo es.

(Heberto Padilla, muy probablemente con su primera esposa y su hija, y el poeta soviético Evtushenko en el año 1963)

Me pregunto a qué se está refiriendo Edwards cuando señala que Heberto pensaba que su presencia en La Habana lo podría ayudar. ¿Ayudar a qué?  ¿A interceder ante Fidel Castro por un poeta disidente? ¿O a que sacase por valija diplomática su novela En mi jardín pastan los héroes? ¿O estará sugiriendo que en algún momento Heberto le iba a pedir le ayudase a comprar mercancías, comida, en la tienda de los diplomáticos?  Nada de eso ocurrió, por supuesto. ¿En qué podía ayudarlo Edwards, un diplomático mal visto por la Revolución, precisamente por tratarse de un intelectual, un escritor, palabra que de por sí levantaba sospechas en las altas esferas del Gobierno, no importaba que fuese un diplomático de Salvador Allende?  ¿Despistado porque se expresara francamente con él y le comentara sobre la situación cubana?

(Heberto Padilla y Norberto Fuentes posiblemente en EE.UU.)

Recuerdo perfectamente la noche de la despedida de Edwards, a la que él hace referencia. Heberto me había pedido que, pasada una hora, lo llamase al hotel Riviera para confirmar si estaba allí, pero que lo hiciera no desde nuestro teléfono, sino que bajase a la calle y lo llamase desde uno público. La reunión sería también con Saverio Tutino y Norberto Fuentes.  Norberto no era amigo de Heberto, sino un antiguo compañero mío en el periódico Granma,  y un agente de la Seguridad del Estado, que con el pretexto de los últimos acontecimientos —tras la detención del fotógrafo francés Pierre Golendorf—,  se había pasado tres días visitándonos, conversando con él, preparando sin duda su informe sobre el poeta de Fuera del juego. Fueron los tres días que precedieron nuestra detención; que no ocurrió esa noche, como dice Edwards, sino a la mañana siguiente, el 20 de marzo de 1971.

La autocrítica de Heberto no se debió al despiste del poeta, sino a la única opción posible, para evitar consecuencias mayores, entre otras, que fuésemos acusados de agentes de la CIA, como tramaba Fidel Castro, y que se nos condenase a largos años de cárcel. Pero la idea de la autocrítica, y su imposición, fueron parte de los planes de Fidel Castro, que sin duda deseaba la humillación del poeta. Tanto Heberto como yo habíamos sido torturados en la prisión de la Seguridad del Estado, al extremo de que los últimos días de su encarcelamiento los pasó en el Hospital Militar, con problemas renales, producto de las inyecciones de pentotal que le administraban en las venas para lograr que confesara.

(Heberto Padilla y su esposa Belkis Cuza Malé)

Sin embargo, Heberto logró convertir la autocrítica en una acusación contra el régimen, como hemos visto. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que una declaración como aquella dejaba muy a las claras su parentesco con los procesos de Moscú. Sentados allí entre el público, los policías de la Seguridad del Estado, vestidos de civil, vigilaban atentamente la escena, mientras las cámaras del ICAIC grababan aquel degradante espectáculo, que luego iba a ser mostrado al Comandante en Jefe.

Edwards no entendió nunca a Heberto, como se puede ver por la forma en que escribió sobre él en su Persona non grata. Y es triste que al cabo de 14 años de su fallecimiento quiera seguir mostrándolo como un enloquecido, o un tonto, cuando fue sin duda uno de los intelectuales cubanos más lúcidos de los últimos 50 años, y con una cultura política superior a muchos que se consideran especialistas en la materia.

En su autobiografía La mala memoria (que escribió a regañadientes, pues el tema le producía náuseas) no quiso ahondar en detalles, y prefirió enfocarla desde la experiencia más bien literaria del que se mira a sí mismo como si se tratase de otro. De ahi que en inglés el título se acerque más a su intención:  Self-Portrait of the Other (Autorretrato del otro). Pasados los años, y como soy la otra parte del llamado ''Caso Padilla'', he escrito mi propia versión de los hechos (ya en proceso final), de todo lo que vivimos y padecimos juntos, y la he titulado La buena memoria, porque es hora de que se sepa toda la verdad sobre Heberto Padilla y esos años de enfrentamiento contra el régimen totalitario de Cuba.

Lástima que el amigo Edwards haya contribuido a mostrar un Heberto Padilla muy diferente al que realmente existió, al gran poeta de El justo tiempo humano, Fuera del juego y otros.  Lástima, repito, que se opaque su figura de hombre honesto, sincero e inteligente, que no buscó nunca la fama, aunque para algunos, entre ellos Edwards, haya quedado en la historia por su ''mala fama'', no por su talento y su disidencia.


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viernes, septiembre 23, 2022

Documental “El caso Padilla” dirigido por Pavel Giroud sobre el poeta Heberto Padilla quien fue obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica” y denunciar a otros en una asamblea de la UNEAC que el público podrá ver por primera vez, ya que solo habían salido a la luz algunos fragmentos del video

 Pavel Giroud

Sep 1, 2022

EL CASO PADILLA (TRAILER EN ESPAÑOL)


Stefanno Placencia

2021

Caso Padilla: Medio siglo de controversias

Hace 50 años, la autocrítica que, en Cuba, se hizo Heberto Padilla dividió a la intelectualidad de Latinoamérica y de Europa que militaba en la izquierda. Así, a una parte del mundo por primera vez le importó lo que le sucedía a un poeta.

#MarioVargasLlosa #FidelCastro #GabrielGarcíaMárquez

50 años del caso Padilla, la más apasionada polémica intelectual de Latinoamérica

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Tomado de https://www.infobae.com

“El caso Padilla”, una película sobre el poeta cubano que desafió al régimen de Fidel Castro

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El film dirigido por Pavel Giroud revela imágenes inéditas del escarmiento que sufrió este escritor y catedrático acusado de “contrarrevolucionario”, obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica”, luego exiliado en Estados Unidos donde murió en el año 2000

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Por Marina Estévez Torreblanca

20 de Septiembre de 2022

https://cdn.jwplayer.com/previews/ABQsjbbD

El poeta Heberto Padilla fue obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica” ante el gremio de escritores cubanos y acusó de contrarrevolucionarios a algunos presentes, entre ellos su esposa, en una angustiosa sesión filmada que se muestra por primera vez en el documental El caso Padilla. “Lo defino como un espectáculo terrible, un escarmiento”, dice Pavel Giroud, cubano afincado en Madrid y director de la película presentada este domingo en el Festival de San Sebastián, que consigue enganchar al espectador con el montaje de una grabación inédita que llegó a sus manos hace unos años, y cuyo origen no quiere desvelar.

Las imágenes de la autoinculpación por su falta de compromiso del autor de Fuera de juego con la política del gobierno cubano están intercaladas con testimonios de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Jean-Paul Sartre, Jorge Edwards, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Fuentes y Fidel Castro, entre otros. “Desestructuré la cronología para que la película evolucionara con personajes dramáticos”, explica Giroud, que compite en la sección Horizontes Latinos del Festival. Asegura que ha buscado “exponer un hecho y que el espectador saque sus propias conclusiones”, además de indagar en las causas y consecuencias de aquel evento, en el que usaron a Padilla para “dar un escarmiento”, según su tesis.

¿Ironizaba el poeta cuando aseguraba que durante su detención había comprendido por fin que sus versos y sus conversaciones habían sido excesivamente pesimistas para la revolución? ¿O era el miedo la única fuerza impulsora de su ‘mea culpa’? El director mostró algunas de estas imágenes inéditas a Vargas Llosa. “Me dijo que no es lo mismo leerlo que verlo (hasta ahora solo había testimonios escritos) y que ahora entiende a Padilla cuando decía que ese día estaba mandando un mensaje”

Movilización de intelectuales

La reclusión del poeta, que llegó a ocupar cargos de responsabilidad cultural en los primeros años de la revolución, había movilizado a grandes intelectuales y artistas a comienzos de los años 70, entre ellos a Sartre, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Susan Sontag, Vargas Llosa y Julio Cortázar, que intercedieron ante Fidel Castro para lograr su libertad. Pero un sudoroso y expresivo Padilla renegó también de la defensa de estas figuras en aquella larga, densa y cargada sesión, en la que le observaban serios y disgustados autores como Reinaldo Arenas, César López y Norberto Fuentes.

Para el director, que lleva ocho años en España, el efecto de esta histriónica asunción de responsabilidades, que incluyó la intervención de otros escritores que decían haber comprendido que debían trabajar con más ahínco por la revolución, fue el contrario del que buscaba el régimen. Esta era la opinión también de García Márquez, quien afirmó que no sabía si Padilla había hecho daño a la revolución, pero sí que su autocrítica lo había hecho. El director está convencido de que los que intervinieron, incluida su mujer, la artista Belkis Cuza Malé, habían preparado previamente su discurso con el poeta.

Pero aunque Padilla acabara dando la vuelta de algún modo a la censura, para una persona de su talla intelectual debió ser “muy duro” verse sometido a esa situación, remarca Giroud. “A partir de ese momento no encontró su espacio”. Acabó separado de su esposa y exiliado en EE.UU. en el año 1980. “Vargas Llosa lo encontró años después en la Universidad de Princetown y le vio muy apartado. Las derechas que al principio le aplaudieron pronto le darían de lado. Alguien de su posición no encontró un espacio en este universo sociopolítico”, explica Giroud.

El autor de El justo tiempo humano, Las rosas audaces y Provocaciones murió en Alabama (EE.UU.) en 2000, por un ataque al corazón, a los 68 años, apartado y solo, lejos del hombre vital y carismático que había llegado a ser. “Medio siglo después, esa misma falta de libertad de expresión se ha multiplicado por diez en Cuba. El que no quiera ver lo que está ocurriendo, es que no quiere”, dice Giroud, muy crítico con la posición de “silencio administrativo” de algunos partidos en España y Europa ante el gobierno de la isla. “La izquierda ya no defiende a Cuba, solo mira hacia otro lado, nos desconcierta mucho”, confiesa.

Fuente: EFE

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NOTICINE Cine Iberoamericano

Sep 21, 2022

Jon Apaolaza, de NOTICINE.com, entrevista al director cubano Pavel Giroud por el estreno en el Festival de San Sebastián de su película documental "El caso Padilla".


"EL CASO PADILLA": Entrevista con Pavel Giroud por el estreno en San Sebastián 2022



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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

«El Caso Padilla», Giroud y una entrevista en San Sebastián

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“Creo que una de las cosas que propone la película es: ¿Qué harías tú en su situación? Yo creo que haría exactamente lo mismo que Padilla”, admite Giroud

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Pavel Giroud

Agencias

Madrid

22/09/2022

Cuba, 1971. El poeta Heberto Padilla debe retractarse públicamente de sus críticas a la Revolución. Una historia que resuena hoy, cuando la disidencia sigue siendo perseguida, señala el cineasta cubano Pavel Giroud, quien presentó “El Caso Padilla” en el Festival de San Sebastián, informa la AFP.

El documental de Giroud, proyectado este domingo en la sección Horizontes Latinos del certamen en la ciudad del norte de España, se articula en torno a imágenes inéditas de la autocrítica de Padilla, un discurso en el que renegó de sus “errores” frente al gremio de escritores cubanos.

El autor de Fuera del juego acababa de ser liberado tras la acusación de actividades subversivas, un encarcelamiento que llevó a intelectuales como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar a empezar a cuestionar la ausencia de libertades en la Revolución cubana.

En un tono cada vez más exaltado, Padilla asume en sus palabras que es un contrarrevolucionario, afirma que los agentes de la seguridad del Estado son más inteligentes que él y termina acusando de complicidad a varios de los presentes, entre ellos su esposa.

Un impactante testimonio en blanco y negro que el público podrá ver por primera vez, ya que hasta la fecha solo habían salido a la luz algunos fragmentos del video, dice Giroud en entrevista con AFP.

El cineasta declinó explicar, por seguridad, cómo obtuvo el material. “Lo que llegó a mis manos fue una copia en una cinta de video, no el negativo original (…) El destino quiso que llegara a mis manos, porque también fue accidental, no fue buscado por mí, aunque ya yo tenía interés hacía mucho tiempo en el Caso Padilla”, señala.

La película de Giroud deja que sean largos pasajes de la autocrítica los que hablen por sí solos, complementados apenas con imágenes y entrevistas de archivo de la época para ofrecer contexto.

El director de 49 años explica que el objetivo es generar en el espectador “la misma duda” que tuvo él: ¿Estaba Padilla siendo sincero o era su discurso realmente un mensaje velado y una fina crítica?

“Creo que una de las cosas que propone la película es: ¿Qué harías tú en su situación? Yo creo que haría exactamente lo mismo que Padilla”, admite Giroud, quien se radicó en España hace ocho años porque en Cuba “ya había tocado techo a nivel profesional”.

Aunque parece que el documental está “contando un hecho que ocurrió en el año 71, un error puntual de la Revolución, como mucha gente lo ha definido”, es una muestra de algo que ha seguido arrastrando el gobierno cubano desde entonces: la falta de libertades, señala Giroud.

“Yo viví autocríticas cuando estaba en el colegio, yo vi a niños autocriticarse por hablar mal de Fidel (Castro), o faltarle el respeto a un símbolo patrio”, recuerda.

“Ahora hay una práctica muy habitual” hacia los disidentes, dice Giroud. Los detienen y “les dan dos opciones: O una condena en la cárcel o el destierro. Son prácticas del siglo XIX”.

“Yo mismo ahora voy a Cuba después de hacer esta película y (…) me meten dos semanas en un calabozo (…) y luego me sientan en una silla frente a 50 personas y me dicen: ‘O haces una autocrítica o vas a la cárcel’”, agrega.

Giroud confía en que su película tengo eco en el Festival de San Sebastián, ya que la falta de libertad es “algo con lo que cualquiera puede identificarse, aunque le sea ajeno completamente” el caso puntual del poeta cubano.

En San Sebastián, el documental compite por el premio a mejor película latinoamericana frente a otros once largometrajes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y México.

El certamen entrega sus galardones en la gala de clausura el próximo sábado.

© cubaencuentro.com

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Tomado de https://www.cubanet.org/

Reinaldo y yo

Belkis Cuza Malé. Publicado el viernes, 2 de marzo de 2001 en El Nuevo Herald 

No recuerdo cuándo ni cómo lo vi por primera vez; estuvo siempre ahí, junto a ese buró próximo, o a la hora del café, en las tardes: el pelo ensortijado, la sonrisa burlona y dulce a un tiempo, con aquel sarcasmo tan suyo, donde sus víctimas propicias podrían muy bien ser aquel Desiderio, personajillo repetidor de manuales de filosofía del Kremlin, o el poeta Luis Marré, nuestro jefe, luego su acusador, según me dijo después.

Eran los tiempos de La Gaceta de Cuba, y éramos jóvenes; creíamos en la vida, en la literatura, en el arte. Siendo distintos, tan distintos, teníamos sin embargo en común muchas cosas, y nos unía sobre todo el que trabajásemos bajo el techo unificador de aquella redacción. Es decir, nos unía todo y nada. Cada uno vivía cómo podía --sobrevivía-- en medio de la sordidez reinante. Eran los tiempos en que Reinaldo Arenas almorzaba en la cafetería El Hurón Azul de la UNEAC (todavía recuerdo los platos de metal, grasientos, las chancletas de palo de Cecilia --la administradora del sitio--, las coladas de café, la llegada de los dulces sobre las tres de la tarde, el entra y sale de los jugadores de ajedrez (la Chapuza, como le decían). Y todo, en medio de la antigua mansión de Gelats. ¿Cómo podíamos trabajar en paz, me pregunto ahora, con el recuerdo de aquel banquero balanceándose, colgando allí, en la habitación que poco tiempo después sería el despacho de Nicolás Guillén? ¿No era aquél un mal presagio para la literatura cubana que saliera de la mansión de los Escritores y Artistas?

Durante diez años compartimos silencios, miradas, risas, órdenes, asambleas de productos eléctricos, trabajos voluntarios, correcciones de pruebas de galeras, reuniones de la redacción, chismes, sarcasmos, en fin, el ambiente de una publicación cultural en un país comunista, que vivía a saltos, que salía cuando podía --y éramos ocho--, donde todo estaba controlado, pautado y apuntalado por los dioses del Olimpo no celestial, pero sí terrenal e inquisidor.

(Belkis Cuza Malé)

Un día de pronto todo cambió. Reinaldo Arenas, aquel joven escritor lleno de ardor por la literatura y el sexo, por los libros que leía a toda hora --no importaba si sentado o de pie--, con las manos goteando un para mí inexplicable sudor (que se secó para siempre cuando dejó la isla), había caído en desgracia, o peor, era buscado como un criminal bajo extrañas acusaciones. Fue así que se hizo el silencio, y llegaron los murmullos, las miradas que se cruzaban ariscas en los pasillos, y un nombre más que se borraba sin mayores explicaciones. Temerosa de que pudieran acusarlo de algo más, me llevé a casa todo lo que encontré en las gavetas de su buró. Hasta un trapo que utilizaba como pañuelo para secarse el incensante sudor de sus manos.

A la salida de la cárcel, flaco y demacrado, nos reunimos en casa a comer. Pertenecíamos ya a la misma camada de apestados, de abandonados a su suerte, de exiliados interiores, vigilados, presionados, expulsados de todos los sitios del paraíso, de todos los premios, de todos los gremios. Poco después me marché y al año, él.

En Washington nos vimos, y luego en Nueva York, y luego en la casa de Princeton. Ya era otro, venía a visitarnos y también a comprarme aquel shampoo de Shaklee que yo vendía entonces y que tanto le gustaba; venía a compartir conmigo una labor parecida --pero nunca igual-- a aquella de la redacción de La Gaceta de Cuba. Ahora yo había fundado Linden Lane Magazine, y él, a instancias mías, había accedido a ejercer un trabajo voluntario distinto, el de asistente de redacción. Conectaría la revista a los escritores desperdigados por el mundo neoyorquino o miamense.

Pedro Yanes, Heberto Padilla y Reinaldo Arenas)

Estuvimos en perfecta armonía hasta que surgió la discordia --como aquella manzana del Paraíso verdadero, sólo que el demonio se vestía ahora de Fidel Castro. En fin, hubo un gran escándalo que prefiero no recordar, insultos por ambas partes en público y en la prensa y rencores acumulados, que más bien parecían rencillas de niños peleando por un estúpido e inexistente juguete. ¿Qué fue? ¿Quizás su voluntarioso modo de expresar control, su misoginia? No quiero recordarlo.

Unos meses antes de morir, y cuando todavía su enfermedad era sólo otro rumor más, le pedí a Perla Rozenczaig que le hiciese una entrevista a Reinaldo para el número especial de literatura cubana que preparaba en Linden Lane Magazine. Sabía que por encima de cualquier consideración personal, Reinaldo Arenas merecía estar incluido en ese número. ¿Aceptaría, después de todos esos años de ruptura? Pasaron los días y las semanas, hasta que una tarde Perla me avisó que Reinaldo había accedido a darle un capítulo inédito de su novela. Estaba ya muy enfermo. Y para mí, ésta fue la prueba de que nos habíamos perdonado mutuamente.

Por irónico que parezca, la noche de su muerte alguien me llamó por teléfono para pedirme que avisara al Herald, y así lo hice. ¿Otra de las trastadas de Reinaldo? Quizás sí, porque le encantaba hacerse el sarcástico.

Anoche, al verlo vivo en la película, lloré por él, y estoy feliz, muy feliz, también por él. Su mayor enemigo, el tirano, hoy se muerde de rabia la cola, hoy sufre con el más humillante de los sufrimientos, porque al fin el arte y la literatura lo abofetean en pleno rostro, le devuelven el golpe. Y esta vez es para siempre, un golpe mortal, porque Javier Bardem-Reinaldo y el increíble Julian Schnabel le han dado el tiro de gracia a la censura de la llamada "izquierda''. Esta película extraordinaria parece recordarnos que la única revolución posible es la capacidad de sueño de cada uno de nosotros. Por primera vez arte y revolución son una misma cosa, una misma denuncia, un mismo amor. El Reinaldo de Antes que anochezca puede que sea un mito, una versión del original, pero les aseguro que este Reinaldo tiene más fuerza que cien Reinaldos vivos. Y eso lo sabe el tirano Fidel Castro, y ya tiembla de rabia, porque puede que el Reinaldo que él quiso destruir gane un Oscar. Dios lo permita.


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viernes, abril 30, 2021

Luis de la Paz: Otra sombra sobre Heberto Padilla, el poeta autor del libro “Fuera del juego”

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace años oí,  o leí,  que en los primeros años después del triunfo de la Robolución Heberto Padilla fue informante del G-2 o Seguridad del Estado de la tiranía Castrista; me parece recordar que algunos miembros del semanario  Lunes de Revolución  sospechaban de él. De ser cierto eso, una manera más que tenía la Seguridad del Estado de  presionar sicológicamente a Padilla para que se autocriticara tan humillantemente  era amenazarlo con mostrar los informes o denuncias que él había escrito sobre muchas de sus amistades...

No se la razón por la cual  esa noche estábamos reunidos muchos alumnos de la carrera  en el edificio de la Universidad de La Habana donde estudiábamos.  Recuerdo que había un ambiente raro y  murmullos en los que participaban algunos de nuestros profesores franceses,  los cuales todos eran de izquierda y habían ido a Cuba creyendo  que en Cuba se estaba verdaderamente llevando a cabo la utopía socialista;  Quizás por verme despistado  se me acercó Cristy, que no estudiaba la carrera,  la cual era, o había sido, pareja  de mi amigo el cantautor Carlos Gómez y me pone al tanto de lo que estaba pasando en la UNEAC. Ese día empezó a desmoronarse el  Comité de Enlace Franco-Cubano (Liaison Committee) que tuvo en total una duración de 5 años ya que los franceses, y su valiosa ayuda,  se fueron callada y discretamente de Cuba ya que habían  chocado con  la realidad cubana; sólo quedaron las relaciones interpersonales.


Heberto Padilla y su esposa Belkys Cuza Malé, quién también sufrió represión

Heberto Padilla, el poeta revolucionario  salvadoreño Roque Dalton (asesinado por revolucionarios de izquierda) y el también ya fallecido Guillermo Rodríguez Rivera que además de profesor y escritor era un ¨equilibrista¨

Heberto Padilla y el escritor  Norberto Fuentes en Miami en 1994
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Tomado de https://zoepost.com/

Otra sombra sobre Padilla

Por Luis de la Paz.

28/04/2021

En un principio me pareció buena idea conmemorar el 50 aniversario de la autocrítica de Heberto Padilla después de pasar un mes en las celdas de la Seguridad del Estado, con una lectura de su presentación, pero creo que ha sido un error. El performance no transmite el abatimiento de un hombre que tuvo que claudicar para poder salir de la prisión, tampoco infiere terror, mucho menos dignidad. Tiene el aire preciso requerido por los regímenes comunistas con la intención de convencer, de intimidar a los demás y Padilla aceptó lo impuesto y lo superó con creces con sus palabras que pudieron haber sido más parcas y breves.

Heberto Padilla nunca superó el Caso Padilla y ese arrastre lo tuvo hasta su muerte. La expresión de Padilla en la Librería Universal durante la presentación del libro conmemorativo por los 30 años de “Fuera del juego”, era más de terror, más de vergüenza, que la que tuvo durante su autocrítica. Si el más allá realmente existe, Padilla debe sentirse humillado por el espectáculo (su espectáculo), que hoy se ha transmitido por internet.

Foto: Lectura de «Fuera del juego» en Viernes de Tertulia por el 50 aniversario del poemario en el 2018.

Luis de la Paz es poeta y novelista. Presidente del PEN Club cubano en el exilio.

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Hamlet Lavastida

Diciembre 22, 2020

Fragmento de  la "intervención especial" del poeta cubano Heberto Padilla en la UNEAC,  27 de abril de 1971. El material completo  fue grabado y editado por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Heberto Padilla en la UNEAC, 27 de abril de 1971.



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