sábado, julio 19, 2025

Esteban Fernández Roig Jr. sobre el escritor cubano Norberto Fuentes. Pedro Pablo Arencibia: Después del supuesto triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 ¿Quién impuso la violencia en Cuba ?

 
NORBERTO FUENTES... 

Por  Esteban Fernández Roig Jr.

18 de julio de 2025

Prácticamente la única  persona en la diáspora cubana que verdaderamente detesto es sin lugar a dudas NORBERTO FUENTES. 

Dijo en su  libro  “Dulces Guerreros cubanos : “Ustedes (refiriéndose a nosotros) se fueron y abandonaron el terreno y nos dejaron las manos libres para hacer lo que nos diera la gana y lo que nos ordenara el Comandante en Jefe”.

Y yo respondo: “Sí, nosotros nos fuimos, pero no tuvimos que ser cúmbila de criminales, ni ser el vocero preferido de la tiranía, ni ir como tú sirviendo al régimen en El Escambray y en Angola, ni dedicarle un párrafo de un libro al pene del general Arnaldo Ocha, y al final de la jornada seguir nuestros pasos y andar por las  calles del destierro despreciado por ambos bandos". 

La gran diferencia entre “Norberto”  y la inmensa mayoría de los viejitos del destierro que me rodean es que estos tienen sus mentes limpias y él  tiene cochambre en el alma y sangre en las manos. 

(Norberto Fuentes, un supuesto corresponsal de guerra armado y con uniforme militar, en el Escambray en los años  de la guerra civil en Cuba durante  parte de la década de los años 60 del siglo XX. Fotos y comentario añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Y entonces mis viejos, a pesar de tener que vivir alejados de su patria, pueden estar felices, sin miedo, mientras veneran y cuidan a sus nietos y andan con sus conciencias tranquilas. 

Esos felices veteranos cubanos en el exilio no han tenido nunca que matar a nadie, no han enviado a nadie ante el paredón de fusilamientos, no han lanzado a miles de cubanos a cumplir largas condenas en cárceles inmundas.  

Estos viejos desterrados han vivido una vida sosegada producto de haber trabajado arduamente después de haberlo perdido todo en Cuba mientras que  los Castro (y Norberto Fuentes siempre se presenta en fotos junto a ellos como el mayor orgullo en su vida, extrañando su fusil FAL y su Lada amaranto)

han dejado de ser hombres para convertirse en monstruos. 

Mi gran admiración es para los patriotas a mí alrededor 

porque tienen toda la razón para ser felices a diferencia de los muchos Norberto Fuentes que participaron en la destrucción de Cuba. 

Mi abrazo a los dinosaurios (como dice con sarcasmo Norberto) pero tienen el corazón tierno, compasión, amor, alma, conciencia tranquila, decencia, honestidad, manos limpias de crímenes, esos son los ingredientes que mantienen a los viejos cubanos en el exilio riéndose a carcajadas ante un buen chiste. 

Esos mismos que Norberto Fuentes hizo escarnio de ellos al tener que abandonar la Isla. 

Mientras... ¿Quién le rinde pleitesías a Norberto Fuentes? Nunca me he encontrado a nadie hablando bien de este individuo.

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Rául Castro, Norberto Fuentes y Fidel Castro

Norberto Fuentes y Rául Castro

Norberto Fuentes y Rául Castro

Carlos Aldana, Antonio ¨Tony¨ de la Guardia Font, Raúl Castro  y Norberto Fuentes

Carlos Lage, Norberto Fuentes y Patricio de la Guardia Font posiblemente en un avión viajando hacia África; posiblemente Angola

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 Después del supuesto triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 ¿Quién impuso la violencia en Cuba ? 

 Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
18 de julio, 2025

(Libro escrito por  Norberto Fuentes Cobas; libro a favor de las fuerzas represivas Castristas)

Es fundamental puntualizar que el Castrismo cuando llegó al poder  en  los primeros días de enero de  1959 mediante  un ¨golpe de Estado¨ escalonado y un tanto solapado a las  organizaciones que habían firmado  el 20 de  juñio de 1958  el Pacto de Caracas,   ya en 1958 (en la reunión de Altos de Mompié) la vertiente del Movimiento 26 de Julio ¨de la Montaña¨  le había dado un ¨golpe de Estado¨ a las fuerzas del Movimiento  26 de Julio que luchaban en   ¨el LLano¨ (ciudades y pueblos) que  de las dos vertientes del M-26-7  fueron las que combatieron con más fuerza y peligro  al gobierno  de Fulgencio Batista.  Fidel Castro, con la ayuda  de los comunistas,  cerró mediantes sus Estatutos Provisionales,  dictados a finales de enero y principios de febrero de 1959, las vías para la oposición política pacífica;  entre esas medidas estaba  la supresión de todos los partidos políticos, aunque algunos de esos partidos políticos  se hubieran  opuesto al régimen de Fulgencio Batista.  Se dice que una de las personas que redactaron esos Estatutos fue  el comunista Osvaldo Dorticos Torrados, quien había sido Presidente del Yacth Club de Cienfuegos.

Diario Revolución del 7 de enero de 1959

En varios documentales de cuando Fidel Castro estaba dirigiendo de lejos las escaramuzas de la Sierra Maestra, Fidel dice a la cámara que lo está filmando que su FILOSOFÍA POLÍTICA ES  UNA  DEMOCRACIA REPRESENTATIVA , CON JUSTICIA SOCIAL Y  UNA ECONOMÍA BIEN PLANIFICADA. Pocos años después de alcanzar el Poder, Fidel dice que su propósito fue  siempre el SOCIALISMO, luego: ¿ Quién es el traidor? ¿Quién fue el culpable de que muchos de los que lucharon contra Batista volvieran a la lucha violenta ?

En el siguiente video aparece Fidel Castro antes del triunfo revolucionario, vestido de guerrillero y en la Sierra Maestra, diciendo en inglés: "Nuestras ideas no son comunistas ni marxistas: nuestra filosofía política es una Democracia Representativa con justicia social y una economía bien planificada" .

El arte del engaño Fidel Castro: "No hay comunismo o marxismo en nuestras ideas.



Y sin embargo:

Video donde se demuestra que  es FALSO que los norteamericanos con sus acciones  hayan  sido los que convirtieron a Fidel Castro en comunista y que con ello provocaron el giro  de la Revolución hacia el comunismo.

 La ideología de Fidel Castro


De martiano Fidel Castro no tenía  nada y su actuar así lo demuestra, pues al mentir y no decirle  a los que se incorporaban a la lucha antibatistiana en el Movimiento 26 de Julio que su filosofía política era de marxista leninista radical contradecía la enseñanza martiana, pues José Martí escribió:

"... La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos. En la hora de la victoria sólo fructifican las semillas que se siembran en la hora de la guerra. Un pueblo, antes de ser llamado a guerra, tiene que saber tras de qué va, y adónde va, y qué le ha de venir después. Tan ultrajados hemos vivido los cubanos, que en mí es locura el deseo, y roca la determinación, de ver guiadas las cosas de mi tierra de manera que se respete como a persona sagrada la persona de cada cubano, y se reconozca que en las cosas del país no hay más voluntad que la que exprese el país, ni ha de pensarse en más interés que en el suyo."  ("Carta a J.A. Lucena.", New York, 9 de octubre de 1885. Tomo 1. Página 186.)

Otro hecho que provocó  la lucha violenta   fue el incumplimiento de  los acuerdos del Pacto de Caracas de 1958 que lo habían situado como jefe militar de las fuerzas antibatistianas que habían firmado dicho pacto, entre los acuerdos  de ese pacto  estaban llamar a elecciones en un breve tiempo después de que se derrocara al régimen de Batista y que  el magistrado Manuel Urrutia Lleó  sería el  Presidente provisional hasta que se eligiera en esas elecciones al Presidente y Congreso de la República y se  restituyera  la Constitución de 1940, la cual para muchos cubanos Batista no había restituido, aunque para otros cubanos (como el historiador  Manuel Márquez-Sterling) sí la había restituido después de las elecciones de 1954. Pero ahora veamos  más detalles sobre  el Pacto de Caracas del 20 de julio de 1958 y su antecedente: el Pacto de Miami.

Fidel Castro se había opuesto, después que sus delegados habían aceptado, al Pacto de Miami porque no lo nombraba como el jefe militar de ese pacto de lucha antibatistiana.El posterior Pacto de Caracas sí lo nombraba, entre otros acuerdos, en ese cargo, al igual que el retorno a la Constitución de 1940 ( que nunca se cumplió), el llamado a elecciones en un breve espacio de tiempo ( también incumplido después del triunfo, pues Fidel lanzaría la consigna: ¨ ¿Elecciones para qué ? ¨) y  de Urrutia como Presidente Presidencial, se desembarazaría aproximadamente en menos de 7 meses.  Fidel Castro no quería poder sino TODO EL PODER Y DE MANERA VITALICIA  y ser el jefe militar de las organizaciones firmantes del Pacto de Caracas lo ponía en ese camino utilizando además de usar:  el miedo mediante  el terror revolucionario, la demagogia, el adoctrinamiento, el populismo, el convertir al Estado revolucionario en  el patrón de más del 90% de los trabajadores del país, disponer  a su voluntad de la riqueza del país construida por otros, silenciando  y apoderándose de todos los medios de comunicación  masiva prohibiendo la libertad de prensa, impresión y, en general, de la libertad de expresión,etc.

  Veamos que dice el mencionado Pacto de Caracas y quienes los firmaron:





 
Tomado de http://www.autentico.org/oa09042.php

PACTO DE CARACAS
20 de Julio 1958


Desde el golpe artero del 10 de marzo, que rompió el proceso democrático de la nación, el pueblo de Cuba se ha enfrentado con heroísmo y decisión a las fuerzas de la tiranía. Todas las formas de lucha se han utilizado en estos seis cruentos años y todos los sectores de la vida cubana se han opuesto con patriotismo a la dictadura de Fulgencio Batista. El pueblo de Cuba ha demostrado que su amor por la libertad es inquebrantable, derramando a raudales la sangre de sus mejores hijos, en su afán de ser libre.

Desde los días lejanos de las manifestaciones estudiantiles, en que cayeron los primeros mártires de esta lucha, hasta recientes combates, como el de Santo Domingo en la Sierra Maestra, en que la tiranía sufrió la más aplastante de sus derrotas, al dejar en el campo de batalla un reguero de muertos, prisioneros y heridos y gran cantidad de armas y parque, mucha sangre se ha derramado y múltiples esfuerzos se han realizado en aras de la libertad de la patria esclavizada. Huelgas obreras, tres grandes conspiraciones militares, valientes protestas de todas las instituciones cívicas del país se han unido a heroicas acciones de Santiago, Matanzas, La Habana, Cienfuegos y Sagua la Grande. En las ciudades, el sabotaje, el atentado y múltiples formas de lucha revolucionaria han probado el espíritu indomable de una generación fiel a las estrofas inmortales del himno bayamés de que «morir por la patria es vivir».

El proceso insurreccional se ha extendido a todo el país. En las regiones montañosas de Cuba se han abierto nuevos frentes de batalla, y en las llanuras, guerrillas y columnas hostigan constantemente al enemigo. Actualmente, en la Sierra Maestra, miles y miles de soldados, en la más grande ofensiva intentaba por Batista, se estrellan contra el coraje de los combatientes revolucionarios que defienden palmo a palmo, hasta la última gota de sangre, los territorios libres de Cuba. En la zona de Oriente, librando grandes combates fuerzas de la Columna numero seis Frank País dominan la tercera parte de la provincia. En las llanuras de Oriente, la columna número dos se bate desde Manzanillo hasta la región camagüeyana de Nuevitas. En las villas, el frente del núcleos auténticos y del 26 de Julio. En Cienfuegos y Yaguajay, guerrillas revolucionarias luchan y se mueven intensamente. Pequeñas guerrillas operan en Matanzas y en Pinar del Río. En cada rincón de Cuba, una lucha a muerte se libra entre la libertad y la tiranía, mientras en el extranjero numerosos exilados y emigrados se esfuerzan por liberar a la patria oprimida.

Conscientes de que la coordinación de los esfuerzos humanos, de los recursos bélicos, de las fuerzas cívicas, de los sectores políticos y revolucionarios de todos los núcleos oposicionistas, civiles, militares, obreros, estudiantes, profesionales, económicos y populares, pueden derrocar a la Dictadura en un esfuerzo supremo, los firmantes de este documento unimos nuestro aporte, al adoptar un acuerdo en favor de un gran frente cívico revolucionario de lucha, de todos los sectores, para que codo con codo, aportando cada uno su patriotismo y sus esfuerzos, unidos arrojemos del poder a la Dictadura criminal de Fulgencio Batista y devolvamos a Cuba la paz ansiada y el encauzamiento democrático que conduzcan a nuestro pueblo al desarrollo de su libertad, de su riqueza y de su progreso. Todos estamos de acuerdo en la necesidad de unirnos, y el pueblo así lo demanda.

Tres puntos son los pilares de esta unión de las fuerzas oposicionistas cubanas:

Primero: Estrategia común de lucha para derrocar la tiranía mediante la insurrección armada, reforzando en un plazo mínimo todos los frentes de combate, armando a los miles de cubanos que están dispuestos a combatir por la libertad. Movilización popular de todas las fuerzas obreras, cívicas, profesionales, económicas, para culminar el esfuerzo cívico en una gran huelga general, y el bélico en una acción armada conjuntamente con todo el país. De este empeño común, Cuba surgirá libre y se evitará nueva y dolorosa efusión de sangre de las mejores reservas de la patria La victoria será posible siempre, pero más tardía, de no coordinarse las actividades de las fuerzas oposicionistas.

Segundo: Conducir al país, a la caída del tirano mediante un breve gobierno provisional, a su normalidad, encauzándola por el procedimiento constitucional democrático.

Tercero: Programa mínimo de gobierno que garantice el castigo de los culpables, los derechos de los trabajadores, el orden, la paz, la libertad, el cumplimiento de los compromisos internacionales y el progreso económico, social e institucional del pueblo cubano.

Al pedirle al Gobierno de los Estados Unidos que cese toda ayuda bélica y de cualquier orden al dictador, reafirmamos nuestra postura de defensa de la soberanía nacional y la tradición civilista y republicana de Cuba.

A los militares decimos que ha llegado el instante de que nieguen su apoyo a la tiranía; que confiamos en ellos, que sabemos que hay hombres dignos en las fuerzas armadas y que si en el pasado centenares de oficiales, clases y soldados han pagado con la vida, la prisión, el destierro o el retiro su amor a la libertad y su oposición a la tiranía, muchos quedan en esa actitud. Esta no es una guerra contra los institutos armados de la República, sino contra Batista, único obstáculo a la paz, que desean, anhelan y necesitan todos los cubanos, civiles y militares. A los obreros, a los estudiantes, a los profesionales, a los comerciantes e industriales, como a los colonos, hacendados y campesinos, a los cubanos de todas las religiones, ideologías o razas, pedimos que se unan a este esfuerzo libertador, que derrocará a la infame tiranía que durante años ha regado con sangre el suelo de la patria, segando sus mejores reservas humanas, arruinando su economía, perturbando hasta sus cimientos todas las instituciones cubanas, al interrumpir el proceso democrático y constitucional del país, al que ha conducido a esta cruenta guerra civil que finalizará con el triunfo de la revolución por el esfuerzo unido de todos. Ha llegado la hora de que la inteligencia, el patriotismo, el valor y el civismo de sus hombres y mujeres salve a la patria oprimida con la decisión de todos los que sentimos muy en lo hondo el destino histórico de nuestra nación, su derecho a ser libre y a constituir en la comunidad democrática, como forma esencial de la vida, el porvenir hermoso a que tiene derecho por su Historia y por las inmensas posibilidades que le dan sus riquezas naturales y la capacidad indudable de sus hijos. Exhortamos a todas las fuerzas revolucionarias, cívicas y políticas del país a que suscriban esta declaración de unidad, y posteriormente, tan pronto las circunstancias lo permitan, celebraremos una reunión de delegados de todos los sectores, sin exclusión alguna, para discutir y aprobar las bases de la Unidad.

Territorio Libre de Cuba,
Caracas, Venezuela

Fidel Castro, Movimiento 26 de Julio; Carlos Prío Socarrás, Organización Auténtica; E. Rodríguez Loeche, Directorio Revolucionario; David Salvador, Orlando Blanco, Pascasio Lineras, Lauro Blanco, José M. Aguilera, Ángel Cofiño, Unidad Obrera; Manuel A. de Varona, Partido Cubano Revolucionario (A); Lincoln Rodón, Partido Demócrata; José Puente y Omar Fernández, Federación de Estudiantes de la Universidad; capitán Gabino Rodríguez Villaverde, ex oficial del ejército; Justo Carrillo Hernández, Grupo Montecristi; Angel María Santos Buch, Movimiento de Resistencia Cívica, y doctor José Miró Cardona, coordinador secretario general.

  En febrero de 1959   el Dr. Antonio ¨Tony¨de Varona durante una comparecencia televisiva  exigió que Fidel Castro cumpliera con  el Pacto de Caracas y convocara a elecciones a la mayor brevedad posible según estipulaba el pacto firmado;  petición  que reiteró el 12 de junio de 1959 por otro canal de televisión y expresó:  "No creo que la revolución deba estar en el poder sin el mandato del pueblo más del tiempo necesario… y el que se oponga, es que tiene mentalidad fascista, nazista o comunista.". Fidel a esa petición del cumplimiento del Pacto de Caracas   que no sólo le hizo  Tony Varona respondió con su cínico ¿Elecciones para qué?. Sólo a mediados de los años 70 del pasado siglo  fue que llamó a lecciones cuando todos los resortes del poder y de su mantenimiento estaban en sus manos para hcer una ilegítimas elecciones de partido político  único usando todos los recursos del Estado para que él y toda su camarilla  fueran ¨elegidos¨  mediante una ley electoral hecha a la medida por ellas para  mantenerse en el poder.

Diario de la Marina del 18 de abril de 1959

Esos engaños, falsas  promesas y el cierre de todos los espacios políticos pacíficos    para     llevar al país  por  otros y  mejores derroteros conllevaron a que  muchas más personas que  las que conbatieron  al gobierno de  Batista por medio de la violencia, se  enfrentaran por esa vía  al desgobierno  de facto que impusieron  Fidel Castro y  las fuerzas que estaban detrás de su mandato:   la  vertiente comunista al frente de la cual estaba el alto y experimentado operativo  Fabio Grobart  y la inteligencia militar soviética,   secundados por operativos  como   Osvaldo Sánchez CabreraRamón Nicolau González, Víctor Pina Cardoso, Flavio Bravo Pardo, y otros,  así como por cuadros políticos más conocidos como Blas Roca, Juan Marinello, etc. 

Osvaldo Sánchez Cabrera  al lado de Camilo Cienfuegos

En esta foto de la supuesta Caravana de la Libertad, de enero de 1959, se encuentra Víctor Pina Cardoso  detrás de Fidel Castro y mirando de frente.

(Fabio Grobart (seudónimo)  con viejos comunistas cubanos entre los que se destaca al centro Víctor Pina Cardoso. Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano.)

(Veteranos de la Guerra Civil Española  cuando la muerte de Blas Roca. En la primera fila y en la extrema derecha se encuentran varios de los comunistas más relevantes, incluyendo a Fabio Grobart que es el que tiene en su mano derecha una ¨jaba¨o bolsa plástica. Víctor Pina tiene en su mano un periódico ya que había adquirido esa costumbre al utilizarlo para ocultar su cara cuando estaba en tareas clandestinas  del Partido Comunista o Partido Socialista Popular (PSP); en otras ocasiones  era una capa  para agua  y no un periódico. Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano.)

Los alzados contra la tiranía de Fidel Castro han sido siempre injuriados y desacreditados por la tiranía Castrista y  castrense. Sobre ellos han caidos insultos que van desde catalogarlos de batistianos y siquitrillados hasta Ñ mercenarios del Imperialismo yanki¨, pasando por la de asesinos y bandidos.

En toda lucha siempre hay hombres que con su actuar en determinadas ocasiones y situaciones manchan la causa que pretenden defender. En la lucha contra el totalitarismo de Fidel Castro ocurrieron esas manchas que fueron provocadas, exageradas, generalizadas y aprovechadas propagandísticamente por la tiranía cubana, pese a que el número de víctimas de esos crímenes fue menor que los crímenes llevado a cabo por Fidel Castro y sus tropas en la lucha contra Batista en la Sierra Maestra y en la Sierra Cristal tanto por los fusilamientos llevados a cabo a supuestos bandidos y chivatos batistianos como al ocultarse en casas o bohios de campesinos para evadir los bombardeos de la aviación de Batista o ocultarse cercano a esas viviendas o utilizarlos como parapeto en sus combates contra las tropas del régimen de Fulgencio Batista ; práctica que aún hoy en día siguen llevando a cabo en las ciudades de la Isla cuando hay una supuesta invasión norteamericana que nunca se ha dado.


(Osvaldo Ramírez , ¨El Gallo de Meyer¨, antes de ser el jefe de todos los alzados del Escambray , fue capitán del Ejército Rebelde y Jefe de Puesto de Caracusey, de donde se alzó con sus hombres; en Pinar del Río Clodomiro Miranda hizo algo similar al ser jefe de un cuartel en Bahía Honda , Pinar del Río)

(Luchadores anticastristas del Escambray reunidos cerca de Topes de Collantes, en una zona conocida como “Dos Ríos”.  De pie, al centro y con sombrero alón Osvaldo Ramírez; a su lado con gorra militar Evelio Duque. Foto cortesia de Julio M. Lara, dueño de la foto y uno de los fotografiados; es  el segundo de izquierda a derecha de los  que están agachados; tiene varios libros publicados) 


Situar en las zonas de conflictos bélicos a alfabetizadores que enseñaban la F con la palabra Fidel, la R con la palabra Revolución fue una provocación inescrupulosa del régimen para que se cometieran esas acciones criminales para, con y sobre esos mártires, unir al pueblo a su lado y desacreditar mediante una descomunal  campaña de desinformación la lucha que llevaban a cabo los insurgentes contra la dictadura totalitaria; situar a simples alfabetizadores, como lo era Manuel Ascunce Domenech de 16 años de edad, en casas de guías de las tropas gubernamentales (como lo era el campesino Pedro Lantigua según declaró Anibal Veláz uno de los jefes militares castristas de aquella época en el Escambray y en la antigua provincia de La Villas) fue otra de las provocaciones que dieron resultados al ser asesinados, como en el caso de Ascunce Domenech, por un casi desconocido insurgente llamado Braulio Amador, jefe de una Tenientura intinerante con apenas comunicación con la Capitanía o Comandancia correspondiente y mucho menos con la Comandancia de todos los alzados del Escambray. Situar a agentes y colaboradores de la Seguridad del Estado, como Conrado Benitez, según aparece en el testimonio que mostraremos, en calidad de maestros voluntarios en esa zona era una provocación que también surtió efectos a favor de aquel que mantiene ¨su viejo gobierno de difuntos y flores ¨.

la tiranía fue capaz de situar adolescentes en áreas de conflicto bélico en la Cuba de los años 60s del pasado siglo XX y usarlos como agentes o informantes en las casas de los campesinos para que esos adolescentes informaran posteriormente a la Seguridad sobre lo que hablaban y hacían esos campesinos en sus hogares y fincas y la posible vinculación de ellos (los campesinos) con los alzados, ya fueran como guías, suministros, etc., sin preocuparle a la dictadura lo que les pasara en represalia a esos jóvenes o quizás lo sabían pero estaban  buscando mártires como propaganda política. Guillermo Fariñas Hernández en su artículo titulado TOTAL FALTA DE CONSIDERACIÓN, expresa lo siguiente:

Luís Felipe Denis Díaz, un difunto general, en una conferencia en los Camilitos de la desaparecida provincia de Las Villas expresó: “Nosotros como Seguridad del Estado contábamos con la colaboración de los maestros voluntarios en las zonas de guerra”. Así que serán los historiadores quienes dirán si Ascunce era agente o no.

Guillermo Fariñas fue oficial de Tropas Especiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias , y uno de sus tíos, pertenecía a El Molino, una unidad secreta de la Seguridad del Estado en la antigua provincia de La Villas donde trabajaban, junto a selectos cubanos. especialistas de países socialistas asesorando y dirigiendo los trabajos de contrainteligencia en contra de los alzados cubanos del Escambray.. Luis Felipe Denis era el jefe de la Seguridad del Estado en una extensa zona del Escambray cuando en el Escambray habían cientos de alzados contra la naciente tiranía Castrista

Uno de los mitos lanzados por el régimen dictatorial cubano fue la composición social de aquellos que se rebelaron contra él, al llamarles batistianos y siquitrillados. En la década de los 90s se publicó un librito que fue Premio 26 de Julio y cuyo autor es Arnaldo Jiménez de la Cal, historiador oficialista matancero; en dicho libro se muestra, mediante discursos de Fidel Castro de la época, algunos errores de la Revolución que provocaron alzamientos entre los campesinos de la zona;no obstante, la tesis fundamental de esos discursos y del autor del librito,es que fue la falta de confianza de los campesinos en la Revolución, en cuanto a la erradicación de esos errores , la culpable de que estos alzamientos ocurrieran ( !!). Desde un punto de vista cuantitativo dicho librito es muy elocuente:

En la antigua provincia de Matanzas se capturaron o aniquilaron a poco más de 600 alzados rurales sobre las armas ( no se cuentan los colaboradores o suministros ni a la clandestinidad urbana ) que representaba aproximadamente el 25 % de todos los alzados rurales sobre las armas en todo el país; de ellos 3 solamente habían pertenecido a los cuerpos armados de la anterior república cubana, mientras que más de 90 de ellos habían sido miembros del Ejército Rebelde, Policía Nacional Revolucionaria o Milicias Nacionales Revolucionarias. La inmensa mayoría de los insurgentes eran simples campesinos.


Juan José Catalá conocido como ¨Pichi Catalá¨, quién en un determinado momento fue jefe de todos los alzados de la provincia de Matanzas, Benito Campos Pírez, "Campito", Osvaldo Ramirez, quien fuera jefe de todos los grupos armados del Escambray, y muchos jefes y líderes de la lucha habían peleado contra la dictadura de Fulgencio Batista. Sobre los abastecimientos norteamericanos a los alzados, la realidad fue que fueron pocos y mal organizados y dejaron a las fuerzas insurgentes sin apoyo logístico. Lo ocurrido en la Operación Silencio con el abastecimiento aéreo fue un ejemplo más de ineficiencia en los pocos abastecimientos o ¨drops¨ aéreos que se hicieron por parte del gobierno norteamericano que apoyaba a aquellos aliados que luchaban contra un desgobierno ¨de facto ¨ amigo del comunismo internacional en el marco de la Guerra Fría.

Raúl Castro expresó hace varias décadas, en 1967, en un discurso  que en Cuba había habido una guerra civil en esos primeros años de la década de los años 60s del pasado siglo XX. En  sus palabras incluyó como base argumental la cantidad de organizaciones y  de alzados que se enfrentaron en toda la isla de Cuba  al Castrismo, las cuales fueron muy superiores a las que se enfrentaron al régimen de Batista: las cifras dichas por el actual tirano en funciones fueron: 500 combatientes defensores del Castrismo muertos; de 500 a 800 millones de pesos  el costo de esa guerra civil; destrucción de 179 grupos de alzados  ( bandas para los Castristas) con un total de 3600 alzados entre 1960 y 1965 ; 100 000 tropas Castristas rastrearon las antiguas seis provincias del país para aniquilar a unos 200 gruposw de alzados. En el Escambray hubo aproximadamente 2000 alzados. (páginas 125 y 126 del Tomo I de ¨Las Reglas del Juego. 30 años de la Seguridad del Estado. Escrito por la Comisión de Historia de los Órganos de la Seguridad del Estado. Dirección Política Central. Ministerio del Interior). Si mal no recuerdo en el libro de Norberto Fuentes titulado ¨Nos Impusieron la Violencia¨ aparece el fragmento de ese discuro de Raúl Castro.

¿Quién dijo que  la Revolución acabó con el desalojo campesino que la Guardia Rural  hacía por  orden judicial  después que los dueños de las tierras hacían las demandas de desalojo ?

Una anécdota personal:

Cuando llego a Pinar del Río  en 1973 a trabajar en la recien creada Sede Universitaria de Pinar del Río, en uno de mis viajes en la guagua  de La Habana a Pinar del Río  me toca como compañero de viaje en el asiento  al lado mio un señor delgado de  casi 70 años, elegante y vestido con una impecable guayabera. Empezamos a conversar y a una pregunta mía, que no recuerdo, me dice casi en un susurro y sin ladear casi la cabeza que estaba ¨de pase¨ y que había ido a Las Villas a ver  a su familia ; eso a mí me extrañó, pues los únicos pases que yo conocía eran los de las becas de estudiantes  y los de los presos y por su edad no parecía ni lo uno ni lo otro. Al ver mi cara de extrañeza me dice también en un susurro y haciendo un ligero gesto en la cabeza como para que yo me diera cuenta que no podía hablar alto. ¨   ¨Yo vivo en Sandino y me dieron un pase para ver a la familia¨.  Después me enteré que en los pueblos cautivos: Sandino, Briones Montoto, López Peña y otros, las personas tenían que pedir pases y  esperar que las autoridades militares se los dieran, si así lo entendían,  para poder salir de esos pueblos cautivos. a otros lugares a hacer cualquier diligencia.

Documental «Desplazados y Pueblos Cautivos»


  
 


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viernes, septiembre 23, 2022

Documental “El caso Padilla” dirigido por Pavel Giroud sobre el poeta Heberto Padilla quien fue obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica” y denunciar a otros en una asamblea de la UNEAC que el público podrá ver por primera vez, ya que solo habían salido a la luz algunos fragmentos del video

 Pavel Giroud

Sep 1, 2022

EL CASO PADILLA (TRAILER EN ESPAÑOL)


Stefanno Placencia

2021

Caso Padilla: Medio siglo de controversias

Hace 50 años, la autocrítica que, en Cuba, se hizo Heberto Padilla dividió a la intelectualidad de Latinoamérica y de Europa que militaba en la izquierda. Así, a una parte del mundo por primera vez le importó lo que le sucedía a un poeta.

#MarioVargasLlosa #FidelCastro #GabrielGarcíaMárquez

50 años del caso Padilla, la más apasionada polémica intelectual de Latinoamérica

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Tomado de https://www.infobae.com

“El caso Padilla”, una película sobre el poeta cubano que desafió al régimen de Fidel Castro

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El film dirigido por Pavel Giroud revela imágenes inéditas del escarmiento que sufrió este escritor y catedrático acusado de “contrarrevolucionario”, obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica”, luego exiliado en Estados Unidos donde murió en el año 2000

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Por Marina Estévez Torreblanca

20 de Septiembre de 2022

https://cdn.jwplayer.com/previews/ABQsjbbD

El poeta Heberto Padilla fue obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica” ante el gremio de escritores cubanos y acusó de contrarrevolucionarios a algunos presentes, entre ellos su esposa, en una angustiosa sesión filmada que se muestra por primera vez en el documental El caso Padilla. “Lo defino como un espectáculo terrible, un escarmiento”, dice Pavel Giroud, cubano afincado en Madrid y director de la película presentada este domingo en el Festival de San Sebastián, que consigue enganchar al espectador con el montaje de una grabación inédita que llegó a sus manos hace unos años, y cuyo origen no quiere desvelar.

Las imágenes de la autoinculpación por su falta de compromiso del autor de Fuera de juego con la política del gobierno cubano están intercaladas con testimonios de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Jean-Paul Sartre, Jorge Edwards, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Fuentes y Fidel Castro, entre otros. “Desestructuré la cronología para que la película evolucionara con personajes dramáticos”, explica Giroud, que compite en la sección Horizontes Latinos del Festival. Asegura que ha buscado “exponer un hecho y que el espectador saque sus propias conclusiones”, además de indagar en las causas y consecuencias de aquel evento, en el que usaron a Padilla para “dar un escarmiento”, según su tesis.

¿Ironizaba el poeta cuando aseguraba que durante su detención había comprendido por fin que sus versos y sus conversaciones habían sido excesivamente pesimistas para la revolución? ¿O era el miedo la única fuerza impulsora de su ‘mea culpa’? El director mostró algunas de estas imágenes inéditas a Vargas Llosa. “Me dijo que no es lo mismo leerlo que verlo (hasta ahora solo había testimonios escritos) y que ahora entiende a Padilla cuando decía que ese día estaba mandando un mensaje”

Movilización de intelectuales

La reclusión del poeta, que llegó a ocupar cargos de responsabilidad cultural en los primeros años de la revolución, había movilizado a grandes intelectuales y artistas a comienzos de los años 70, entre ellos a Sartre, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Susan Sontag, Vargas Llosa y Julio Cortázar, que intercedieron ante Fidel Castro para lograr su libertad. Pero un sudoroso y expresivo Padilla renegó también de la defensa de estas figuras en aquella larga, densa y cargada sesión, en la que le observaban serios y disgustados autores como Reinaldo Arenas, César López y Norberto Fuentes.

Para el director, que lleva ocho años en España, el efecto de esta histriónica asunción de responsabilidades, que incluyó la intervención de otros escritores que decían haber comprendido que debían trabajar con más ahínco por la revolución, fue el contrario del que buscaba el régimen. Esta era la opinión también de García Márquez, quien afirmó que no sabía si Padilla había hecho daño a la revolución, pero sí que su autocrítica lo había hecho. El director está convencido de que los que intervinieron, incluida su mujer, la artista Belkis Cuza Malé, habían preparado previamente su discurso con el poeta.

Pero aunque Padilla acabara dando la vuelta de algún modo a la censura, para una persona de su talla intelectual debió ser “muy duro” verse sometido a esa situación, remarca Giroud. “A partir de ese momento no encontró su espacio”. Acabó separado de su esposa y exiliado en EE.UU. en el año 1980. “Vargas Llosa lo encontró años después en la Universidad de Princetown y le vio muy apartado. Las derechas que al principio le aplaudieron pronto le darían de lado. Alguien de su posición no encontró un espacio en este universo sociopolítico”, explica Giroud.

El autor de El justo tiempo humano, Las rosas audaces y Provocaciones murió en Alabama (EE.UU.) en 2000, por un ataque al corazón, a los 68 años, apartado y solo, lejos del hombre vital y carismático que había llegado a ser. “Medio siglo después, esa misma falta de libertad de expresión se ha multiplicado por diez en Cuba. El que no quiera ver lo que está ocurriendo, es que no quiere”, dice Giroud, muy crítico con la posición de “silencio administrativo” de algunos partidos en España y Europa ante el gobierno de la isla. “La izquierda ya no defiende a Cuba, solo mira hacia otro lado, nos desconcierta mucho”, confiesa.

Fuente: EFE

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NOTICINE Cine Iberoamericano

Sep 21, 2022

Jon Apaolaza, de NOTICINE.com, entrevista al director cubano Pavel Giroud por el estreno en el Festival de San Sebastián de su película documental "El caso Padilla".


"EL CASO PADILLA": Entrevista con Pavel Giroud por el estreno en San Sebastián 2022



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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

«El Caso Padilla», Giroud y una entrevista en San Sebastián

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“Creo que una de las cosas que propone la película es: ¿Qué harías tú en su situación? Yo creo que haría exactamente lo mismo que Padilla”, admite Giroud

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Pavel Giroud

Agencias

Madrid

22/09/2022

Cuba, 1971. El poeta Heberto Padilla debe retractarse públicamente de sus críticas a la Revolución. Una historia que resuena hoy, cuando la disidencia sigue siendo perseguida, señala el cineasta cubano Pavel Giroud, quien presentó “El Caso Padilla” en el Festival de San Sebastián, informa la AFP.

El documental de Giroud, proyectado este domingo en la sección Horizontes Latinos del certamen en la ciudad del norte de España, se articula en torno a imágenes inéditas de la autocrítica de Padilla, un discurso en el que renegó de sus “errores” frente al gremio de escritores cubanos.

El autor de Fuera del juego acababa de ser liberado tras la acusación de actividades subversivas, un encarcelamiento que llevó a intelectuales como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar a empezar a cuestionar la ausencia de libertades en la Revolución cubana.

En un tono cada vez más exaltado, Padilla asume en sus palabras que es un contrarrevolucionario, afirma que los agentes de la seguridad del Estado son más inteligentes que él y termina acusando de complicidad a varios de los presentes, entre ellos su esposa.

Un impactante testimonio en blanco y negro que el público podrá ver por primera vez, ya que hasta la fecha solo habían salido a la luz algunos fragmentos del video, dice Giroud en entrevista con AFP.

El cineasta declinó explicar, por seguridad, cómo obtuvo el material. “Lo que llegó a mis manos fue una copia en una cinta de video, no el negativo original (…) El destino quiso que llegara a mis manos, porque también fue accidental, no fue buscado por mí, aunque ya yo tenía interés hacía mucho tiempo en el Caso Padilla”, señala.

La película de Giroud deja que sean largos pasajes de la autocrítica los que hablen por sí solos, complementados apenas con imágenes y entrevistas de archivo de la época para ofrecer contexto.

El director de 49 años explica que el objetivo es generar en el espectador “la misma duda” que tuvo él: ¿Estaba Padilla siendo sincero o era su discurso realmente un mensaje velado y una fina crítica?

“Creo que una de las cosas que propone la película es: ¿Qué harías tú en su situación? Yo creo que haría exactamente lo mismo que Padilla”, admite Giroud, quien se radicó en España hace ocho años porque en Cuba “ya había tocado techo a nivel profesional”.

Aunque parece que el documental está “contando un hecho que ocurrió en el año 71, un error puntual de la Revolución, como mucha gente lo ha definido”, es una muestra de algo que ha seguido arrastrando el gobierno cubano desde entonces: la falta de libertades, señala Giroud.

“Yo viví autocríticas cuando estaba en el colegio, yo vi a niños autocriticarse por hablar mal de Fidel (Castro), o faltarle el respeto a un símbolo patrio”, recuerda.

“Ahora hay una práctica muy habitual” hacia los disidentes, dice Giroud. Los detienen y “les dan dos opciones: O una condena en la cárcel o el destierro. Son prácticas del siglo XIX”.

“Yo mismo ahora voy a Cuba después de hacer esta película y (…) me meten dos semanas en un calabozo (…) y luego me sientan en una silla frente a 50 personas y me dicen: ‘O haces una autocrítica o vas a la cárcel’”, agrega.

Giroud confía en que su película tengo eco en el Festival de San Sebastián, ya que la falta de libertad es “algo con lo que cualquiera puede identificarse, aunque le sea ajeno completamente” el caso puntual del poeta cubano.

En San Sebastián, el documental compite por el premio a mejor película latinoamericana frente a otros once largometrajes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y México.

El certamen entrega sus galardones en la gala de clausura el próximo sábado.

© cubaencuentro.com

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Tomado de https://www.cubanet.org/

Reinaldo y yo

Belkis Cuza Malé. Publicado el viernes, 2 de marzo de 2001 en El Nuevo Herald 

No recuerdo cuándo ni cómo lo vi por primera vez; estuvo siempre ahí, junto a ese buró próximo, o a la hora del café, en las tardes: el pelo ensortijado, la sonrisa burlona y dulce a un tiempo, con aquel sarcasmo tan suyo, donde sus víctimas propicias podrían muy bien ser aquel Desiderio, personajillo repetidor de manuales de filosofía del Kremlin, o el poeta Luis Marré, nuestro jefe, luego su acusador, según me dijo después.

Eran los tiempos de La Gaceta de Cuba, y éramos jóvenes; creíamos en la vida, en la literatura, en el arte. Siendo distintos, tan distintos, teníamos sin embargo en común muchas cosas, y nos unía sobre todo el que trabajásemos bajo el techo unificador de aquella redacción. Es decir, nos unía todo y nada. Cada uno vivía cómo podía --sobrevivía-- en medio de la sordidez reinante. Eran los tiempos en que Reinaldo Arenas almorzaba en la cafetería El Hurón Azul de la UNEAC (todavía recuerdo los platos de metal, grasientos, las chancletas de palo de Cecilia --la administradora del sitio--, las coladas de café, la llegada de los dulces sobre las tres de la tarde, el entra y sale de los jugadores de ajedrez (la Chapuza, como le decían). Y todo, en medio de la antigua mansión de Gelats. ¿Cómo podíamos trabajar en paz, me pregunto ahora, con el recuerdo de aquel banquero balanceándose, colgando allí, en la habitación que poco tiempo después sería el despacho de Nicolás Guillén? ¿No era aquél un mal presagio para la literatura cubana que saliera de la mansión de los Escritores y Artistas?

Durante diez años compartimos silencios, miradas, risas, órdenes, asambleas de productos eléctricos, trabajos voluntarios, correcciones de pruebas de galeras, reuniones de la redacción, chismes, sarcasmos, en fin, el ambiente de una publicación cultural en un país comunista, que vivía a saltos, que salía cuando podía --y éramos ocho--, donde todo estaba controlado, pautado y apuntalado por los dioses del Olimpo no celestial, pero sí terrenal e inquisidor.

(Belkis Cuza Malé)

Un día de pronto todo cambió. Reinaldo Arenas, aquel joven escritor lleno de ardor por la literatura y el sexo, por los libros que leía a toda hora --no importaba si sentado o de pie--, con las manos goteando un para mí inexplicable sudor (que se secó para siempre cuando dejó la isla), había caído en desgracia, o peor, era buscado como un criminal bajo extrañas acusaciones. Fue así que se hizo el silencio, y llegaron los murmullos, las miradas que se cruzaban ariscas en los pasillos, y un nombre más que se borraba sin mayores explicaciones. Temerosa de que pudieran acusarlo de algo más, me llevé a casa todo lo que encontré en las gavetas de su buró. Hasta un trapo que utilizaba como pañuelo para secarse el incensante sudor de sus manos.

A la salida de la cárcel, flaco y demacrado, nos reunimos en casa a comer. Pertenecíamos ya a la misma camada de apestados, de abandonados a su suerte, de exiliados interiores, vigilados, presionados, expulsados de todos los sitios del paraíso, de todos los premios, de todos los gremios. Poco después me marché y al año, él.

En Washington nos vimos, y luego en Nueva York, y luego en la casa de Princeton. Ya era otro, venía a visitarnos y también a comprarme aquel shampoo de Shaklee que yo vendía entonces y que tanto le gustaba; venía a compartir conmigo una labor parecida --pero nunca igual-- a aquella de la redacción de La Gaceta de Cuba. Ahora yo había fundado Linden Lane Magazine, y él, a instancias mías, había accedido a ejercer un trabajo voluntario distinto, el de asistente de redacción. Conectaría la revista a los escritores desperdigados por el mundo neoyorquino o miamense.

Pedro Yanes, Heberto Padilla y Reinaldo Arenas)

Estuvimos en perfecta armonía hasta que surgió la discordia --como aquella manzana del Paraíso verdadero, sólo que el demonio se vestía ahora de Fidel Castro. En fin, hubo un gran escándalo que prefiero no recordar, insultos por ambas partes en público y en la prensa y rencores acumulados, que más bien parecían rencillas de niños peleando por un estúpido e inexistente juguete. ¿Qué fue? ¿Quizás su voluntarioso modo de expresar control, su misoginia? No quiero recordarlo.

Unos meses antes de morir, y cuando todavía su enfermedad era sólo otro rumor más, le pedí a Perla Rozenczaig que le hiciese una entrevista a Reinaldo para el número especial de literatura cubana que preparaba en Linden Lane Magazine. Sabía que por encima de cualquier consideración personal, Reinaldo Arenas merecía estar incluido en ese número. ¿Aceptaría, después de todos esos años de ruptura? Pasaron los días y las semanas, hasta que una tarde Perla me avisó que Reinaldo había accedido a darle un capítulo inédito de su novela. Estaba ya muy enfermo. Y para mí, ésta fue la prueba de que nos habíamos perdonado mutuamente.

Por irónico que parezca, la noche de su muerte alguien me llamó por teléfono para pedirme que avisara al Herald, y así lo hice. ¿Otra de las trastadas de Reinaldo? Quizás sí, porque le encantaba hacerse el sarcástico.

Anoche, al verlo vivo en la película, lloré por él, y estoy feliz, muy feliz, también por él. Su mayor enemigo, el tirano, hoy se muerde de rabia la cola, hoy sufre con el más humillante de los sufrimientos, porque al fin el arte y la literatura lo abofetean en pleno rostro, le devuelven el golpe. Y esta vez es para siempre, un golpe mortal, porque Javier Bardem-Reinaldo y el increíble Julian Schnabel le han dado el tiro de gracia a la censura de la llamada "izquierda''. Esta película extraordinaria parece recordarnos que la única revolución posible es la capacidad de sueño de cada uno de nosotros. Por primera vez arte y revolución son una misma cosa, una misma denuncia, un mismo amor. El Reinaldo de Antes que anochezca puede que sea un mito, una versión del original, pero les aseguro que este Reinaldo tiene más fuerza que cien Reinaldos vivos. Y eso lo sabe el tirano Fidel Castro, y ya tiembla de rabia, porque puede que el Reinaldo que él quiso destruir gane un Oscar. Dios lo permita.


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miércoles, noviembre 10, 2021

Tres eran tres los Tres Villalobos: Norberto Fuentes sobre sus relaciones con Raúl Rivero y Lichi (Eliseo Alberto Diego)

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Conocí a Raúl Rivero  cuando en actividades de la revista Vitral  cuando él iba  de visita. Raúl había dejado de beber  y solamente tomaba bebidas no alcoholicasm  pues como alcoholico sabía lo peligroso que era  darse el primer trago. Raúl  Rivero tomaba pero  tengo la opinión que la lejanía de Cuba y de Morón, su patria chica, haya favorecido a su recaída en el alcohol, pues como él escribió: ¨la Patria duele¨ y para muchas personas el alcohol alivia temporalmente algunos dolores, aunque después la recaída sea peor.

Audio de  la conversación  entre Norberto Fuentes y el poeta y escritor recién fallecido  Raúl Rivero Castalleda del 15 de julio del 2012..

 
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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

Tres eran tres los Tres Villalobos

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Raúl, el otro

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Por Norberto Fuentes

Miami

08/11/2021 4:

Los inigualables, los verdaderos, los auténticos Tres Villalobos. Lo siento por ustedes, muchachos, que nunca jugaron en esta liga. Sigan produciendo sus toneladas de obituarios en los que Lichi se repite sin cansancio en el acto de cocinar potajes para sus amigos, pero la madre el que diga que se formó como periodista en Verde Olivo, el órgano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y que fue militante del Partido Comunista de Cuba por decisión personal de Fidel Castro. En fin, contaminante política aparte, la única verdad se encierra en estos tres personajes de las primeras dos fotos. (Tengo más. Para después.) El resto es coreografía. Noche del 23 de noviembre de 2005 en un patio de Miami. Raúl Rivero cumple 60 años. Los otros dos Villalobos acuden, como es debido. Norberto se ha agenciado su tabaquito. Lichi —no se dejen engañar— esconde por algún lado —bajo la silla, bajo la mesa— su prodigiosa poción de aguardiente. Nunca se conoció a Lichi sentado frente a una mesa en la que una botella no le estuviese observando. A lo cortico. Raúl, el homenajeado —más sabio que los demás—, reserva para sí una vela que proveerá la luz que tanto agradecen los santos, y una vasija que estuvo hasta el tope de chambelonas. Tercera foto: Rafaelito Andreu vino que se mataba para posar en la postalita. El bueno de Rafael Andreu (que también partió hace poco a algún limbo especial del paraíso reservado para los camarógrafos del Comité Central que en el exilio crean los video clips de Willy Chirino). Rosario Suárez «Charín», proclamada por Lichi como el amor de su vida, lo envuelve aún en su lejanía. Ya estaba sentada ahí cuando apareció Rafaelito. «Pienso mucho en ti en estos días», me dice Raúl en un mensaje electrónico. Claro, cuando un Villalobos cae, uno piensa en el que queda.

Esto lo publiqué —no recuerdo qué portal o blog lo acogió— en la fecha que se informa. Pero resulta que también a Raúl, como decíamos, le da por «irse del parque». Y ahora me veo impedido de virarme a buscar al que queda. La realidad es que el Gordo me la ha dejado en la estacada. Como él decía: Me ha dejado solo como un center field. Igual el caso de que me quieren vender un Gordo de mentira. El método de distorsión de Lichi puesto a funcionar a plena capacidad. No más un Gordo irreverente, borrachín y buscapleitos. Señoras y señores, un aplauso para el nuevo mártir. Uno que, según estos botones de muestra en los obituarios del Herald (de Miami, of course) no era la criatura obesa a punto de reventarse que fumaba y tomaba sin reposo enclaustrado durante meses en un miserable cuartucho de la Calle 8 y de donde salió por última vez hace cosa de un mes hecho un pellejo por un demoledor e incontenible bajón de peso y poseído por un ataque de delirio del que no se recuperó («Rivero falleció en un hospital de Miami este 6 de noviembre, ciudad donde pasó sus últimos años»). Qué elegante, que limpias tonalidades de una ciudad reconocida por su desprecio por los artistas que de la misma manera abandonó y dejó morir a escritores de la talla de Reinaldo Arenas, Guillermo Rosales y Heberto Padilla.

¿O tampoco Raúl era aquel demonio enfurecido que, bajo los efectos de una de sus monumentales borracheras, la emprendió a piñazos contra su mujer en la recepción de Casa de las Américas donde él esperaba que lo premiaran en el género de poesía por su libro Cantata por el Ejército Rebelde? La reyerta ocurría al unísono con sus declaraciones a voz en cuello (y ante el espanto de la distinguida concurrencia de la crema y nata de la intelectualidad latinoamericana) de que Armando Hart (ministro de Cultura a la sazón) era un bobo, y Alfredo Guevara (viceministro en la misma sazón) era (sic.) maricón. ¡Cantata por el Ejército Rebelde! Tal fue el episodio que le costó su democión de vicepresidente primero de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Vicepresidente primero. Es decir, el tipo que distribuía los Ladas de la institución, y priorizaba los títulos a publicar y, por encima de él, solo Nicolás Guillén. Fue eso, y no como argumenta el Herald, que «había abandonado la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba» en una especie de acto de rebeldía intelectual de origen nunca aclarado. (El episodio en Casa de las Américas tuvo un final que no debe eludirse. Enterado de lo que Raúl acababa de proferir al otro lado del salón, Alfredo declaró: «No lo mato porque es un poeta.»)

Por mi parte, el Raúl que yo voy a recordar es el de su época de corresponsal en la URSS, no porque tenga presente su imagen en el invierno moscovita de 1976 mientras rociaba una botella de gasolina sobre el motor de su Yigulí (versión anterior del Lada) para quebrarle la coraza de hielo y permitir que la ignición se despertara, sino por un poema que me enseñó entonces que era un poema de otro, del beatnik yanqui Paul Blackburn. En las dos primeras líneas de su pieza de cuatro, Paul se lamenta de la muerte de Roger Hornsby, el más grande bateador derecho de todos los tiempos, para continuar en las otras dos líneas con el gran poeta americano William Carlos Williams que sigue a Hornsby como objeto de los obituarios. Dios mío, decía Raúl que Paul exclamó. Y ahora tú, William Carlos William. Y con el tono de indignación que Raúl lo recitaba, como si fuera una falta de respeto de Dios y ante la cual había que alzarse en armas de inmediato, es lo mismo que yo digo ahora. Dios mío. Y ahora tú, Raúl Rivero Castañeda.

PS: Los Tres Villalobos era una serie de aventuras de la época de oro de la radio novela cubana.

© cubaencuentro.com

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/Raúl Castro, Norberto Fuentes y Fidel Castro




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viernes, mayo 01, 2020

Cuba y Puerto: asesinatos, pruebas, juicios y diferencias. Arnaldo M. Fernández sobre los asesinatos de Carlos Muñiz Varela en 1979 en Puerto Rico y de Oswaldo Payá en Cuba


Cuba y Puerto: asesinatos, pruebas, juicios y diferencias

Por Arnaldo M. Fernández
Broward
30/04/2020

 30 de abril de 1979, Carlos Muñiz Varela fue baleado de muerte en Guaynabo, suburbio de San Juan de Puerto Rico. Hasta hoy nadie ha sido encausado como Dios manda por aquel asesinato. Muñiz Varela gerenciaba la empresa Viajes Varadero, luego de haber integrado el primer contingente de la Brigada Antonio Maceo (1977) y el Comité de los 75 (1978) que Castro escogió al efecto de dialogar con la emigración cubana para trasquilarla en la industria de viajes, envíos y otros servicios a precios monopólicos.

Atentado

A las 5:45 de la tarde de aquel u otro día [1], Muñiz Varela conducía su Volvo 1979 a casa de su madre, Idania Varela, pero dos cuadras antes fue baleado desde otro vehículo. Un proyectil calibre 45 laceró la tercera cervical y Muñiz Varela perdió el control del auto, que se volcó al chocar cuesta abajo contra un árbol. Sería ultimado con tiro de gracia sobre la ceja derecha que le atravesó el cráneo. Dentro de su cartera de mano, la policía ocuparía una pistola P.P.K. de 9 mm “con la serie mutilada [y] un peine de 7 balas”.

El presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), René Rodríguez Cruz, dio enseguida el pésame al gerente sucesor de Viajes Varadero, Raúl “El Bizco” Alzaga Manresa, en telegrama que concluía así: “Ahora más que nunca: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!” [2]. Al sepelio alguien envió una corona con las iniciales H.P. Familiares y allegados interpretaron esto como acción despectiva de la bandería anticastrista.

Sospechosos

(Carlos Muñiz Varela )

Aquel día Muñiz Varela tenía previsto ir con su empleada, pareja y colega maceíta Edith Cabrera a cenar en casa de Susel Cámara, otra empleada de Viajes Varadero. Cabrera atizaría el fuego imputando el crimen al exiliado cubano Armando Ruiz Maceiras, veterano de la Brigada 2506. Un par de días antes del asesinato, él jugaba dominó en casa del padre de Cabrera y ella empezó a hablar de Muñiz Varela y los viajes a Cuba. Ruiz Maceiras se indignó y espetó que a Muñiz Varela “lo que deberían darle eran dos balazos en la cabeza”. Aunque fue requerido por la policía, Ruiz Maceiras se libró de la acusación tras ser presentado para el reconocimiento a testigos del crimen sin que pudieran identificarlo.

La agitprop castrista repartiría entonces acusaciones contra otros exiliados: Pepe Canosa, Israel Romero, Osvaldo Bencomo, Miguel Lluis, Sergio Ramos, Secundino Guerra, Ramón Álvarez y Ernesto Lluesma [3]. La izquierda puertorriqueña filocastrista agregaría a otros exiliados: Reynol y Roger Rodríguez, Julio Labatut, Nicolás Nogueras, Waldo Pimental y Otto Poland Azoy, así como a dos oficiales de la policía puertorriqueña: Alejo Maldonado y Luis Ramos [4]. El finado historiador Antonio de la Cova ejercía entonces el periodismo en Puerto Rico y se mofó del alegato de conspiración entre 16 o más personas para liquidar a Muniz Varela. De la Cova escribió que “hubiera sido necesario disparar desde una guagua para involucrarlos a todos”.

Cuba y Puerto Rico: ¿dos alas del mismo pájaro?

A la vuelta de cuatro décadas, el Departamento de Justicia de Puerto Rico y el FBI aún trabajan en la investigación del asesinato. El fiscal Pedro Berríos Lara pergeña el primer expediente penal digitalizado en la historia del Departamento de Justicia de Puerto Rico, con intención declarada de prevenir extravíos y esclarecer por fin quiénes fueron los asesinos.

Entretanto la muerte más discutida en Cuba —ya pasó el carnaval de la desaparición de Camilo Cienfuegos— quizás corresponda al líder cristiano disidente Oswaldo Payá, que el único testigo presencial, Ángel Carromero, cuenta en su libro de extraño título: Muerte bajo sospecha (Anaya, 2014). Aunque hasta la Biblia prescribe que no hay caso penal con un solo testigo, el asesinato de Estado cometido contra Payá y su cuadro juvenil Harold Cepero marcaría la aguda diferencia de que, mientras en Puerto Rico se habrían ocultado las pruebas de quién mató a Muñiz Varela, en Cuba se habrían presentado en juicio las pruebas de que nadie más que Carromero mató a Payá y Cepero. Y esto se habría conseguido amañando el juicio mediante la confabulación de las siguientes personas:

  • El policía patrullero Yoandris Rodríguez
  • Los guajiros Wilber Rondón, José Antonio Duque de Estrada y Lázaro Miguel Parra
  • Los peritos de la Dirección de Criminalística (MININT) Misael Fontes, Inardi Reyes y Jorge Fonseca, junto con otro de Ingeniería del Tránsito, Fidel Núñez
  • El botánico Luis Catasus, el físico Jorge Alberto Cuba y los médicos forenses Manuel Felipe Ledea, Halina Pérez y Alicia Mariene Basante
  • La abogada cubana Dorisbel Rojas y su asistente Alejandro Millares
  • El abogado español José María Viñals y su asistente Lismary Suárez
  • Los cónsules españoles Alvaro Kirpatrick (adjunto) y Tomás Rodríguez (general)
  • El agregado de policía en la embajada de España en Cuba, Vicente Cuesta Macho

Coda

¿Cuba y Puerto Rico serán de un pájaro las dos alas: una para ocultar y otra para mostrar?

Notas

[1] El 30 de abril de 1979 consta en la demanda interpuesta el 25 de septiembre de 1984 por Pilar Pérez, viuda de Muniz Varela, contra el médico forense Rafael Criado y el periodista Antonio de la Cova por haber publicado éste fotos de la autopsia. Cubadebate y otros medios indican el 28.
[2] Muñiz Varela fue ensalzado como “mártir y héroe de la revolución cubana” y su obituario elogió que “desde muy temprana edad se unió a la lucha del pueblo de Puerto Rico, donde ocupó cargos de dirección en los siguientes movimientos revolucionarios: Juventud Independentista Universitaria, Partido Independentista Puertorriqueño, Movimiento Socialista Popular, Unión de Juventudes Socialistas y candidato a militante del Partido Socialista Puertorriqueño”. Cf.: Bohemia, 11 de mayo de 1979, 51.
[3] Vid.: Betancourt, Luis Adrián: ¿Por qué Carlos?, Letras Cubanas (1981), 14. 112 s.
[4] E.g.: “Arquitectos del asesinato de Carlos Muñiz”, Claridad, 6 de abril de 1984, 3.
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Nota del Bloguista 

En el blog Nuevo Acción  de hoy 28 de abril de 2015 se lee:

El pasado 28 de abril, se cumplieron 28 años de la muerte a tiros del castrista Carlos Muñíz, en Puerto Rico. En cada aniversario de esa muerte, los castristas en Cuba y en el exterior montan un show y escenifican un berrinche, acusando al exilio intransigente de esa muerte.
Hoy traemos a esta sección, una información publicada hace 23 años por el periódico “La Crónica” de Puerto Rico, que cuenta una historia muy distinta a la de los castristas, y revela  las investigaciones de la Policía boricua.

En este post  de Baracutey Cubano reproduzco esa información y agrego que ese asunto se  aborda desde dos diferentes vertientes  AQUÍ.

En el enlace de Latinoamerican Studies  se pueden ver tres fotos del cadáver del integrante de la Brigada Antonio Maceo (BAM) la cual era manipulada o controlada por la entonces Dirección General de Inteligencia (DGI) de los Castro en Cuba, según informó  Jesús Raul Pérez Méndez entonces   Jefe del Departamento de la Comunidad en el Exterior del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)  y Capitán de la  (DGI), quien desertó el 13 de julio de 1983.
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La Crónica (San Juan, P.R.)
Abril 1984, páginas 10-11

VINCULAN DROGAS, SEXO Y MAFIA EN MUERTE CARLOS MUÑIZ VARELA

Por Armando André

La muerte del agente castrista Carlos Muñiz Varela, de 26 años, ametrallado en Guaynabo el 28 de abril de 1979, pudo haber estado relacionada al narcotráfico de Cuba, o aventuras amorosas, según informes confidenciales que recibió La Crónica.

Muñiz Varela, dirigente de la Brigada Antonio Maceo en Puerto Rico, era íntimo amigo de René Rodríguez Cruz, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), que tiene pendiente una orden de arresto en los Estados Unidos desde noviembre de 1982 por narcotraficante internacional.

Rodríguez Cruz es el enlace de la Brigada Maceo en Cuba, donde los recibe, hospeda y les da instrucciones. (Vea: Bohemia, agosto 4, 1978, p. 9). El también dirigió el “diálogo” entre el Comité de los 75 y Fidel Castro en noviembre de 1978. Muñiz fue miembro de dicho comité, y como resultado en enero de 1979 se le otorgó el permiso para operar en Puerto Rico el negocio de pasajes a Cuba, Viajes Varadero.

Dicha agencia ha sido acusada de ser un centro de espionaje castrista y de facilitar la entrada y salida clandestina de Puerto Rico a los terroristas comunistas que se entrenan en Cuba, como los que realizaron la masacre de Sabana Seca en diciembre de 1978, asesinando a dos marinos norteamericanos.

(Carlos Muñiz Varela)

En La Habana, Muñiz vestía el uniforme verde olivo de oficial del régimen comunista. Cuando asistió al Onceno Festival de la Juventud estuvo en la tribuna, y según el libro “Por qué Carlos?” (La Habana: 1981), p. 52, “Carlos intercambió palabras con [el general] Senén Casas y con Raúl Castro [jefe de las Fuerzas Armadas].” Raúl Castro también ha sido acusado por Washington de coordinar el narcotráfico internacional.

Nuestras fuentes alegan que Rodríguez Cruz, a través de los viajes a Cuba que él controla, trató de extender su red de narcotráfico a Puerto Rico. Como consecuencia se especula que “la mafia boricua mató a Muñiz en represalia para que no infringieran en su territorio.”

A las 5:45 p.m. el día del atentado, Muñiz se dirigía solo en su nuevo Volvo 1979 a la casa de su madre, Idania Varela Solar, en la calle Sauco. Dos cuadras antes de llegar, en la calle California de la urbanización Mallorca en Guaynabo, le pasó un vehículo desde el cual le dispararon una ráfaga de ametralladora.

Muñiz no tuvo tiempo de empuñar la pistola ilegal que llevaba en una cartera de mano a su lado. Su reacción inmediata fue alzar las manos, quedando impregnadas de pólvora. Un proyectil calibre 45 blindado en cobre le laceró la tercera cervical, perdiendo el control del auto que se volcó al chocar cuesta abajo contra un árbol. Entonces sus agresores lo eliminaron con un tiro de gracia sobre la ceja derecha que le atravesó el cráneo.

El arma que portaba Muñiz está descrita en el reporte de querella de la policía #1362-04938, el cual aquí reproducimos en parte, y dice: “Se recuperaron las siguientes pertenencias dentro del auto: 1- Pistola 9 m. P.P.K. color negra, cachas negras, con la serie mutilada, cargada con un peine de 7 balas, la cual está dentro de una cartera de mano, color marrón. . .” Posesión de un arma robada significa que algo ilegal pensaba hacer con ella.

Muñiz fue sepultado en el mausoleo 1A-1213-2 del Cementerio de la Capital en Río Piedras, frente a su previa residencia. El certificado de defunción dice que era ciudadano norteamericano, a pesar de su odio contra Estados Unidos.

El delincuente René Rodríguez Cruz inmediatamente envió un telegrama de pésame a Raúl “El Bizco” Alzaga Manresa, quien asumió el mando de Viajes Varadero, expresando: “Ahora más que nunca: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!” El texto del mensaje aparece en la página 30 del libro “¿Por qué Carlos?”

Como la participación de Rodríguez Cruz en el narcotráfico no se supo hasta noviembre de 1982, la policía no tuvo indicio que ese pudiera ser un móvil. Sin embargo, el jefe del Negociado de Investigaciones Criminales (NIC) coronel Miguel Rivera, alegó que de primera impresión parecía ser un caso pasional debido al romance entre Muñiz y su empleada Edith Cabrera, también de la Brigada Maceo, quien hasta poco antes vivió en concubinato con un promotor de boxeo, el cual la botó de su apartamento en Isla Verde al enterarse que ella tenía amoríos con Muñiz.

El día de su muerte Edith, quien tenía el carro de Muñiz, fue a recogerlo temprano para juntos ir al trabajo. Ambos estaban invitados esa noche a cenar en casa de Susel Cámara, otra empleada de Viajes Varadero (Vea el libro “¿Por qué Carlos?”, p. 16). Nos alegan que Muñiz estaba separado de su esposa puertorriqueña Pilar Pérez Negrón, con quien tenía dos hijos, debido a sus aventuras sexuales. Edith después tuvo problemas en Viajes Varadero, y se dedicó a la peluquería que tenía en casa de su padre y a la farándula, siendo Pucho Fernández uno de los que le “resuelve.”

Después de su muerte, el régimen de La Habana calificó a Muñiz de “Mártir y Héroe de la Revolución Cubana” y le pusieron su nombre a la escuelita de Ariguanabo. La revista Bohemia, mayo 11, 1979, p. 51, publicó una biografía de Muñiz que en parte dice: “Desde muy temprana edad se unió a la lucha del pueblo de Puerto Rico, donde ocupó cargos de dirección en los siguientes movimientos revolucionarios: Juventud Independentista Universitaria, Partido Independentista Puertorriqueño, Movimiento Socialista Popular, Unión de Juventudes Socialistas y candidato a militante del Partido Socialista Puertorriqueño -PSP-” en el que su esposa es activista.

Durante una visita a Cuba su esposa dijo que vive del seguro social que le coge al gobierno norteamericano, estudia “mediante una beca federal,” recibe una pensión de $700 mensuales y Viajes Varadero le costea “la educación de los niños y todo lo referente a la salud.” (Vea: Cuba Internacional, mayo 1983, p. 22). Además, vive en la Cooperativa Jardines de San Francisco, Edif. 1, Apt. 403, con subsidio federal.

Una semana después del atentado, los castristas ofrecieron una recompensa de $25,000 por información que conduzca al arresto y convicción de los implicados, y comenzaron a acusar sin pruebas a un sinnúmero de personas.

Entre los que formaron parte de la gritería figura el primo del occiso, Luis R. Varela, reportero del Associated Press en Ponce, quien viaja a Cuba con frecuencia. Varela y algunos familiares fueron al cuartel de la policía a exigirle al Supervisor de la División de Homicidios, Jorge Muñiz, que “tenía que asignar su mejor agente para investigar el caso.”

El oficial Muñiz declaró a La Crónica: “Ese señor Varela vino aquí con una actitud muy agresiva, y se le dijo que los agentes son asignados por un sistema rotativo, sin darle preferencia a unos casos sobre otros, ya que todos reciben igual atención.”

El capitán Sebastián Ortíz, a quien también entrevistamos, dio a entrever la posibilidad que la muerte tuviera motivos de rivalidad comercial con la agencia Girasol, dirigida por los comunistas puertorriqueños, quienes hasta entonces tenían el control de la venta de pasajes a Cuba.

“El FBI vino a interesarse en el caso siete meses después del suceso,” nos dice el oficial Muñiz, “para compararlo con uno que ocurrió en New Jersey. Nosotros le entregamos el expediente completo, y después lo devolvieron.”

Aquí se refiere a Eulalio José Negrín Santos, de 37 años, identificado como un agente castrista en el New York Times Magazine, enero 4, 1981, p. 31, quien fue ametrallado en Union City el 25 de noviembre de 1979 por los Comandos Omega 7. Los restos de Negrín posteriormente fueron llevados a Cuba, donde René Rodríguez Cruz recibió el féretro en el aeropuerto con todos los honores del Estado. (Ver: “Sepultado en su pueblo natal, tal como eran sus deseos, el compatriota Eulalio José Negrín,” Granma, junio 26, 1983, p. 3).

El Supervisor de la División de Homicidios añadió que “hace unos días el FBI volvió a pedir el expediente Muñiz.” Le preguntamos cual era la actitud del exilio cubano respecto al caso y concluyó, “a la mayoría de los cubanos aquí no les importa lo que le pasó a Muñiz.”

El agente investigador Enrique Ojeda, asignado inicialmente al caso, declaró a La Crónica que la policía no recibió llamadas de indignación o cooperación de la comunidad cubana después que mataron a Muñiz y que durante el sepelio alguien envió una corona con las iniciales “H.P.,” que los comunistas interpretaron despectivamente.

Le preguntamos a Ojeda qué opina de las declaraciones del castrista Ricardo Fraga ante una conferencia de prensa donde alegó, sin pruebas, que la muerte de Muñiz fue producto de “un contrato de $50,000.” El investigador de homicidios dijo que en sus 17 años de experiencia policíaca los contratos de muerte jamás habían pasado de $3,000, y que la suma que citaba Fraga es extremadamente exagerada. “Es más,” concluyó el agente Ojeda, “ese caso no fue una muerte por contrato.”

Dos semanas posterior al atentado, la policía sometió a interrogatorio al exiliado Armando Ruiz Maceiras, veterano de la Brigada 2506, quien estima que fue implicado por las declaraciones de Edith Cabrera y Pedro Pérez Font. “Dos días antes que mataran a Muñiz yo estaba en casa del padre de Edith jugando dominó,” nos confirmó Ruiz, “cuando ella se puso a molestarme hablándome de Muñiz y los viajes a Cuba. Respondí indignado que a Muñiz lo que deberían darle eran dos balazos en la cabeza.”

“Edith Cabrera es una mal agradecida,” dice Ruiz. “Cuando su novio la botó a la calle por sus relaciones con Muñiz, yo fui con su padre a ayudarla a mudarse.”

Ruiz estuvo en el cuartel de la policía durante veinticuatro horas y se quejó que fue sometido a un abusivo interrogatorio. Según las preguntas que le hicieron, determinó que Pedro Pérez Font, partícipe del “diálogo” con Fidel Castro, también lo había denunciado. Las autoridades pusieron a Ruiz en un cuarto donde testigos oculares del hecho pudieron observarlo a través de un cristal ahumado. Lo ordenaron a correr en sitio sobre una mesa, lo que da a especular que quienes mataron a Muñiz se apearon del vehículo para darle el tiro de gracia y regresaron corriendo. Cuando no pudo ser identificado, Ruiz fue dejado en libertad.

En diciembre 1981, Cuba publicó la novelita titulada “¿Por qué Carlos?”, escrita por Luis Adrián Betancourt, subteniente del tenebroso Ministerio del Interior y funcionario del ICAP (cuyo jefe es René Rodríguez Cruz), donde acusan directamente a los siguientes cubanos exiliados de matar a Muñiz: Pepe Canosa (p. 14); Israel Romero, Osvaldo Bencomo, Miguel Lluis, Sergio Ramos y Secundino Guerra (p. 112); Ramón Alvarez y Ernesto Lluesma (p. 113). Los monos amaestrados del semanario Claridad, vocero del terrorismo comunista, hicieron eco del señalamiento en sus ediciones del 19 de febrero al 12 de marzo de 1982. En el boletín Pensamiento Crítico, marzo-abril 1982, p. S-3, los marxistas también implicaron en el atentado a Reynol y Roger Rodríguez.

Ya que los cargos federales por conspiración y violación de los derechos civiles en el caso Muñiz prescriben este mes al cumplirse 5 años, (aunque la acusación estatal por homicidio no tiene límite) los castristas Ricardo Fraga y Raúl “El Bizco” Alzaga han acusado a otras cinco personas, incluyendo dos ex policías, de haber fulminado a Muñiz. (Vea: “Alejo Maldonado, Labatut y Nogueras: Arquitectos del asesinato de Carlos Muñiz,” Claridad, abril 6, 1984, p. 3).

Con estos últimos cinco implicados por los comunistas, son un total de 16 personas que han acusado directamente de ajusticiar a Muñiz. Si tomamos en serio el alegato, hubiera sido necesario disparar desde una guagua para involucrarlos a todos. 
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OTRO ASESINATO DEL QUE NO SE HABLA  EN EL ARTÍCULO DE  Arnaldo M. Fernández

Sobre la estrecha relación entre los subversivos y violentos ¨macheteros¨ y la tiranía de los Castro pueden leer artículos como 20 Años de Terrorismo en Puerto Rico de Armando André donde se leen cosas como está:

¨La conexión entre Cuba y los terroristas boricuas fue señalada en el Reporte Anual del Buró Federal de lnvestigaciones (FBI) de diciembre de 1973, página 36: "Una cuenta actual demuestra que aproximadamente 135 dirigentes de grupos subversivos independentistas puertorriqueños han viajado a Cuba comunista para adoctrinamiento y/o entrenamiento. Muchos de ellos recibieron instrucción extensiva en tácticas de guerra de guerrillas, preparación de artefactos explosivos y métodos sofisticados de sabotaje."

"Una gran mayoría de personas entrenadas han enseñado a otros después de volver a Puerto Rico y han realizado actos de sabotaje allí. Docenas de estos individuos actualmente esperan juicio por violaciones a las leyes de explosivos de Puerto Rico o están siendo buscados como fugitivos por tales violaciones."¨

La ayuda ha sido mutua:

http://www.penultimosdias.com

Norberto Fuentes, periodista y amigo de Tony de La Guardia, comenta en su libro “ Dulces Guerreros Cubanos” que “Tony se las agenció para que un militante de Los Macheteros, el grupo revolucionario boricua, desde el asiento trasero de una moto , acelerada a tope por otro conductor desenfundara su Magnum y le vaciara a Aldo Vera con cinco impecables disparos por la espalda, acción a plena luz del día en San Juan”(p 119-120) (*4). Otro agente participante lo fue el mayor de Tropas Especiales Israel Gómez Rodriguez alias “Quero”, que fungió como “coordinador” ( p. 455)

Aldo Vera Serafín fue un combatiente contra el régimen anticonstitucional de Fulgencio Batista y en 1959, tras el triunfo de la Revolución en Cuba, fue el primer jefe que tuvo el DIER ( Deoartamento de Investigaciones del Ejército Rebelde y para otros Departamento de Inteligencia del Ejército Rebelde). Con posterioridad, y producto del rumbo antidemocrático y comunista que toma la Revolución, Aldo Vera se separa de la Revolución y se va del país, donde es un activo militante antiCastrista que los Castro entendieron que debían eliminar.

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