sábado, diciembre 28, 2024

Derribando un mito de la Cuba de 1959 mediante la baja confiabilidad de los resultados de las encuestas en una sociedad sobre la cual pende la espada de Damocles del Terrorismo

Derribando un mito de la Cuba de 1959 respecto  a la simpatía  por el triunfo  revolucionario


Por Pedro Pablo Arencibia 

27 de diciembre de 2024


Introducción

En este artículo expondré los diferentes  elementos  que influyeron significamente en los resultados de la encuesta o survey de la revista Bohemia, la cual se llevó a cabo en junio de 1959,  la cual arrojó  los siguientes  resultados generales, los cuales aparecen en la página 47 del número correspondiente al 21 de junio de 1959 de dicha revista:

Resultados:

Gobierno: A Favor: 90.29%    En Contra: 1.30%

Reforma Agraria:  A Favor: 89.22%     En Contra: 1. 89 %

Los  resultados de la mencionada encuesta los contrastaré  con las altas cifras de emigración permanentes de Cuba en   fechas relativamente cercanas a la de la encuesta; señalo ebfáticamente que la República de Cuba nacida el 20 de mayo de 1902  se caracterizó por ser Cuba un país receptor de inmigrantes permanentes externos  y no un país emisor de migrantes permanentes hacia otros países .

Finalmente mostraré las causas,  según mi opinión,   del significativo  grado de incompatibilidad  entre los resultados de dicha  encuesta y las altas cifras de cubanos que salieron de Cuba de manera permanente..

I) Un ¨barniz¨  de Teoría del Muestreo Estadístico

Los que hemos estado familiarizado con la enseñanza y el uso investigativo de la Estadística Matemática y  en particular, con la Inferencia Estadística, decimos, con cierta sorna,   que  existen diferentes tipos de mentiras, las cuales en orden creciente son: las mentiras blancas o ¨piadosas´, las mentiras, las grandes  mentiras y las  mentiras emanadas de la Estadística cuando  para obtener los resultados producto  de su aplicación   no se han satisfecho todas las condiciones que se deben de cumplir  para que sus resultados  reflejen en gran medida la realidad que se investiga.

Entre esas condiciones que se deben de cumplir  se encuentran:  seleccionar  una  muestra  compuesta por elementos de la población de tal manera que ella represente, en pequeña escala o tamaño, las mismas características que posee la población; esa muestra representativa de la población  debe además tener poseer un tamaño o número de elementos de la población, adecuado a la magnitud del error que estamos dispuesto a correr al hacer la inferencia de los parámetros de la población a partir de los datos o parámetros obtenidos de la muestra.

Los datos  que  deseamos obtener de los elementos que componen la muestra representativa  deben ser obtenidos  mediantes  instrumentos  ya validados  desde un punto de vista técnico; en el caso que  esos instrumentos sean  encuestas aplicadas a personas  deben estar, por ejemplos, redactadas y recogidas  de tal manera que el encuestado no se vea afectado por sus respuestas; tampoco que el encuestado  a partir de la redacción  de  las diferentes  preguntas de las encuestas y/o de la actitud del encuestador  se sienta compulsado a dar respuestas que  sinceramente no correspondan  con  las que desearía dar. Todo lo anterior, y mucho más,  se estudia en una rama de la Estadística Matemática  que se llama Teoría del Muestro.

Del párrafo anterior se puede inferir, de manera evidente, que  en una sociedad  donde el miedo y el terror a la represión   se ha enseñoreado  entre sus habitantes,   los resultados de  las encuestas (surveys) son muy poco confiables ya que las respuestas  están significativamente  afectadas   por el  miedo a la represión; tengo la vivencia  que en  mi barrio habanero los dos sargentos políticos batistianos antes de 1959, ya a mediados de  1959 estaban visitando la Casa del 26 de Julio, que era el local donde se reunían los revolucionario más recalcitrantes, pues todavía no habían  sido creados los Comité de Defensa de la Revolución o CDR ni otras instituciones Castristas. Veamos estas fotografías de antes del 1 de enero de 1959 (cuando ya existía el indiscriminado terror revolucionario) y preguntémonos  donde  se metieron, o qué contestaron en la  encuesta de marras, tantas personas de pueblo que antes de 1959 apoyaban a Batista en un país donde el empleo, la educación, el ascenso en la sociedad, etc. no dependían, en general, del Estado.

Fotos  del homenaje de desagravio a Fulgencio Batista llevado a cabo el 7 de abril de 1957, por el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957; asalto efectuado  por  36 individuos de la Organización Auténtica (OA),  que era el brazo armado del Partido Auténtico, y por solamente 8 miembros del Directorio Revolucionario, algunos de los cuales como ¨Machadito¨  y Pedro Carbó Serviá  ya no eran estudiantes, pues el primero había abandonado sus estudios de Derecho (su padre era Juez) y Carbó Serviá se había graduado de Medicina Veterinaria; de Faure Chomón, el cual no entró a la balacera dentro del  Palacio Presidencial, no se si era estudiante. Para leer el reportaje de la revista Bohemia  sobre ese acto homenaje de desagravio pueden,  hacer click AQUÍ  y después hacer click en la página 37 de la sección  lateral izquierda.

Otras fotos del acto de desagravio a Batista llevado a cabo el 7 de abril de 1957 por el asalyo al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957



Fotos de la inauguración  del túnel debajo de la Bahía de La Habana, el cual fue inaugurado el 31 de mayo de 1958






II) Los resultados de la encuesta de Bohenia de junio de 1959 contrastados con la emigración de Cuba

Los resultados  expuestos en la Introducción no son compatibles con el número de emigrantes que pudieron  salir  del país, número de inmigrantes  que sólo disminuyó cuando la dictadura Castrista  cerró los vuelos hacia Estados Unidos en 1962; inmediatamnete  después de ese cierre las posibles vías de salida  de cubanos al exterior  fueron  fundamentalmente  España y México,  pèro es bueno  señalar que México, en general, sólo daba una visa de tránsito con la cual antes de ella  vencerse tenias que salir de México. Otro factor que limitó la salida de familias cubanas es que el 26 de noviembre de 1963 se  impuso en Cuba la Ley de Servicio MIlitar Oligatorio para los varones cubanos  entre las edades de 16 (edad en que deben inscribirse) y los 28  años, la cual frenó a muchas familias a  no emjgrar para no dejar  a esos jóvenes solos en Cuba; años después con los llamados ¨Vuelos de la Libertad¨aumentaron un poco las cifras de emigración de cubanos.

En el siguiente video se dice en el minuto 19 que en los tres primeros años, según documentos de la Universudad Internacional de la Florida (FIU),  emigraron de Cuba hacia Estados Unidos 248 100 cubanos.

Pepe Forte

Diciembre 2021

Pepe Forte: Los Vuelos de la LIBERTAD | The Freedom Flights


DOCUMENTOS QUE SE DEBÍAM PRESENTAR EN EL AEROPUERTO EN EL EL AEROPUERTO EN EL PRECHEQUEO 




 

III) El Terrorismo revolucionario antes y después del 1 de enero de 1959

Nicolás  Maquiavelo  en su libro El Príncipe  (que fue  muy probablemente para Fidel Castro Ruz uno de sus ¨libros de cabecera¨)   en el Capítulo XVII escribió: 

¨Surge de esto una cuestión: si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues -como antes expliqué- ninguna necesidad tienes de ello; pero cuando la necesidad se presenta se rebelan...¨

Los revolucionarios en su lucha contra Fulgencio Batista y su gobierno usaron terrorismo indiscriminado contra el pueblo cubano; ahí están los diferentes artefactos explosivos e incendiarios  en cines, establecimientos comerciales,cabarets, hoteles, gasolineras, etc.., así como los tiroteos en plena calle e incendios a cañaverales y establecimientos comerciale si no compraban los  bonos del 26 de Julio o de otras organizaciones revolucionarias terroristas  o si  los dueños de los centrales azucareros y de otras industrias y establecimientos comerciales  no  pagaban los llamados  ¨impuestos de guerra¨ a la mafia revolucionaria . Hasta recuerdo que en mi barrio  le dieron, de  madrugada,  candela a un retrato de Batista que  un vecino  llamado Joseito tenia en el portal de su humilde casa de madera. 

Hay que tener claro que una muy pequeña minoría del pueblo cubano se enfrentó decididamente al régimen de Batista y una muy pequeña minoría defendió  decididamente  al régimen de Batista. La gran mayoría del pueblo cubano  se cruzó de brazos y al triunfar se fue con los vencedores, como lo han hecho muchos pueblos en la Historia,  ya que el derrotado no era peligroso.  La alegría  de gran parte del pueblo cubano al triunfar la Revolución  fue porque erróneamente creyeron (en parte por la falsa propaganda de Fidel Castro) que se acabarían los atentados terroristas revolucionarios en tiendas, cines, cabarets, establecimientos comerciales,  tiroteos y las consecuentes  víctimas mortales,  así como los muertos producto de la represión policial  a ese terrorismo revolucionario que por  la independencia que siempre tuvo el Poder Judicial durante el régimen de Fulgencio Batista ya que  muchos autores de ese terror revolucionario  era presentados a los tribunales civiles mediante el recurso de habeas corpus,  y posteriormente  salián mediante fianza a la calle y de ahí a la clandestinidad urbana, al aeropuerto o a las guerrillas en el campo cubano.  

La Revolución Cubana. fue una Revolución terrorista que se gestó, alumbró e instaló mediante la cárcel y el fusilamiento. Ya en la Sierra Maestra se fusilaba y esa práctica se generalizó durant décadas después del triunfo del 1 de enero de 1959. Raul Castro con más de 500 fusilamientos bajo su responsabilidad es el mayor exponente de ese terror; le sigue el Che Guevara con aproximadamente 170 fusilamientos bajo su responsabilidad.

Hay muchos ejemplos de los fusilamientos  en la Sierra Maestra por parte  del Ejército Rebelde que comndaba Fidel Castro en la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista,  pero deseo  que  Dariel Alarcón Ramírez “Benigno”  quien fue miembro de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia, que llegó a Coronel de las Tropas Especiales de la dictadura Castrista narre uno de esos fusilamientos, el cual aparece en su libro Memorias de un Soldado Cubano, escrito en su exilio y refugio en Francia. 

 ¨EL 20 de agosto de 1958, a mí me sucedió un hecho que me impresionó sobremanera. Tenía un ayudante. Un campesino muy valiente, diecisiete años, pero que cometió la falta de sustraer de una mochila una lata de leche condensada y tres tabacos. Se le celebró un juicio, pues ya en aquellos momentos se había constituido en el Ejército Rebelde una Auditoría. En nuestra columna el auditor lo era el entonces capitán William Gálvez.
A ese niño lo condenaron a muerte. Era un chico muy valiente. Un hijo de campesinos que al igual que yo no sabía ni leer ni escribir, tampoco entendía bien porque estaba ayudando a Fidel, pero sí era fiel a la causa. Era el hijo único de dos campesinos, que le habían pedido a Camilo que lo cuidara.
Desde aquel momento  William Gálvez empezó a caernos extremadamente mal. Había celebrado el juicio de una forma muy sádica. Cuando dio lectura al acta de acusación, lo hizo en forma burlona, riéndose irónicamente, humillando al chico delante de todos.
....
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Al chico se le celebró el juicio en el Campamento de la Columna  2, pero era necesario mandar un mensaje al Estado Mayor, para que Fidel lo aprobara, y lo que nos sorprendió grandemente es que, cuando se encontraban alrededor de un cajón jugando barajas, precisamente Camilo jugando de compañero con el chico, llegó el mensaje de Fidel….Camilo de una forma fría, le dijo al chico mirándole a la cara: “a las cuatro de la tarde te vamos a fusilar. Fidel lo ha aprobado”.
Nos miramos creyendo que aquello era una broma de Camilo, pero después me di cuenta de que Camilo se había quedado blanco. El chico con una sangre más fría todavía que la de Camilo, siguió jugando y dijo: “está bien”.
Como yo había perdido mi gorra en el combate de El Jobal, el chico sacó la suya y de dijo: “ Toma, Lalito”- ¿ Y para qué me das la gorra?- “A mi me van a fusilar a las cuatro y tú no tienes gorra”.
Estaba en los diecisiete años. Oyéndolo me amargué, pero no lo creí. Seguí pensando que no era posible. ¿ Cómo quitarle la vida a un amigo, a un compañero,. A un hombre tan valiente como era el chico? Que no se tomara en cuenta que era un menor de edad y que habían sido sus padres quienes lo habían confiado al ejército rebelde, precisamente para que no cayera en manos del ejército de Batista. Cuando llegaron las cuatro de la tarde, yo seguía sin creer que tal orden, dictada por Fidel: fusilarlo para dar un ejemplo a la Columna 2 y a los otros invasores. se ejecutara…..
Pero entonces lo amarraron a un árbol, mientras que el señor William Gálvez iba haciendo sádicamente los preparativos para el fusilamiento como si de una fiesta se tratara.¨

En la página 67 del libro  Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano.. de Higinio ¨Nino¨Díaz , quien fuera  Comandante del Ejército Rebelde en el II Frente  Frank País, cuyo Jefe era Raúl Castro Ruz,  se lee  

Muchos más detalles sobre la ¨justicia revolucionario¨, los fusilamientos y agorcamientos  escritos en el libro de ¨Nino¨ Díaz,  pueden leerse  haciendo click AQUÍ.

En enero de 1958 Fulgencio Batista (que había sido elegido Presidente en las elecciones del 1 del 1 de  noviembre de 1954)  había restaurado, después de un breve tiempo, las Garantías Constitucionales en el país, pese a la actividad subversiva existente. Según se lee en el libro oficialista “En el último año de aquella República” del autor Ramiro J. Abreu (un exoficial del MININT y funcionario entonces del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en esos años ochenta en que fue publicado dicho libro en Cuba), Batista hizo ciertos cambios en su gabinete, compulsado por ciertas fuerzas políticas nacionales y extranjeras y hasta por el propio Nuncio, Monseñor Centoz, que conllevara a una nueva imagen del régimen y a una solución no violenta a la situación política del país. En ese libro se lee que Batista en marzo de 1958 le propuso al Movimiento 26 de Julio que participara como un partido político en las próximas elecciones del 1 de junio de 1958 junto a los otros partidos. Fidel Castro se negó alegando que esa proposición era una trampa de Batista. Los que hemos padecido la tiranía castrista estos 65 años, sabemos que la verdadera razón de la negativa de Fidel era que no quería Poder, sino todo el Poder y de manera vitalicia.

Para evitar que esas elecciones se efectuaran, el Movimiento 26 de Julio incrementó sus sabotajes y asesinatos; el régimen respondió con sus sangrientas represalias; esto trajo como consecuencia la suspensión en marzo de 1958 de las Garantías Constitucionales y el aplazamiento de las elecciones. Las indicaciones para ese incremento de las acciones por parte del M-26-7 están dadas por Fidel Castro en su Manifiesto del Movimiento 26 de Julio Al Pueblo, del 12 de marzo de 1958, el cual también está firmado por Faustino Pérez.

Fidel Castro en dicho manifiesto, claramente TERRORISTA (que la dictadura Castrista menciona pero no  muestra) plantea, según el historiador  Manuel Márquez Sterling (hijo del fuerte adversario político de Batista: Carlos Máquez Sterling) en uno de sus libros conformado con los posts de su blog homónimo Cuba 1952-1958: que todas las fuerzas obreras y estudiantiles de la isla fueran a una huelga general, que sería apoyada militarmente por el Ejército Rebelde. Este manifiesto prohibía los viajes de cualquier tipo en la provincia de Oriente desde el 1 de abril, y anunció que los rebeldes abrirían fuego sin advertencia previa a cualquier vehículo que violara esa disposición. Asimismo, decretó que todos los pagos al gobierno debían de cesar, y que quien hiciera los pagos al gobierno, incluido los impuestos o tasas, sería considerado un traidor antipatriota y culpable de un acto contrarrevolucionario. A los que que trabajaran en el gobierno en los puestos administrativos o en los tribunales se les ordenó renunciar. A los militares se les advirtió que serían juzgados como criminales, a menos que desertaran o se unieran al Ejército Rebelde. El manifiesto terminaba pidiendo que la gente diera su apoyo a la campaña de exterminar a todos aquellos que sirvieran a la tiranía con las armas, declarando que a partir del 5 de abril comenzaría una guerra total y que tendrían la necesidad de aniquilarlos donde quiera que estuvieran, como los peores enemigos de la libertad y la felicidad.


 (Propaganda,  explosivos ( en forma de ¨niples¨ dentro de una caja ) , etc.  ocupados por la Policía Nacional)

Enrique Hart Dávalos murió al tratar de volar el acueducto de Matanzas, la dinamita le estalló ocasionándole la muerte. Agustín ¨Chiqui¨ Gómez-Lubián Urioste y Julio Pino Machado murieron el 26 de mayo 1957 en la ciudad de Santa Clara cuando les explotó una bomba que hirió también a su cómplice cuando tenían la misión de de situar una bomba en el céntrico edificio del Gobierno Provincial, hoy Biblioteca Martí. Yo recuerdo que en mi barrio de La Habana un petardo le explotó al niño Manolito de La Nuez por recoger un objeto que había sido abandonado cerca de su casa; la Primera Dama Marta Fernández Miranda de Batista le regaló una prótesis con ganchos para suplir su mano perdida. En la ciudad de Pinar del Río, una persona mayor me contó como a un primo suyo lo mató una bomba que colocaron en el despacho de gasolina que quedaba al lado de la céntrica ¨Bodega de Ceferino¨; el primo, quien vivía en el conocido Camino de la Ceniza y era padre de varios hijos pequeños, estaba en su trabajo de sereno en dicho lugar. Otras personas de Pinar del Río me contaron como un tal ¨Rojas¨ colocó el petardo que explotó dentro de un pavo para hornear en una dulcería que ese día horneaba, por encargo, cerdos y pavos para la cena de Nochebuena; esa explosión causó daños al local, a los trabajadores y al público allí presente. Otra persona, quien fuera dirigente del M-26-7 a nivel provincial en Pinar del Río, me contó de los petardos puestos en los alrededores del circo Ringling que fueron detectados y neutralizados a tiempo. No fueron pocos los miembros amputados por las explosiones de petardos en las vidrieras de las tiendas; varias personas murieron por las heridas. Observen que la inmensa mayoría de los explosivos eran colocados en lugares públicos y no en Cuarteles del Ejército o en Estaciones de Policías; que yo recuerde o haya leído, los militantes del Movimiento 26 de Julio nunca atentaron contra Jacinto Menocal en Pinar del Río o contra Esteban Ventura Novo, Conrado Carratalá, Irenaldo García Báez en La Habana o contra otros jefes militares responsables de muertes extrajudiciales de revolucionarios, salvo el atentado y muerte de Fermín Cowley Gallegos en Holguín.

 Los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio, la noche del 8 de noviembre de 1957 llevaron a cabo una feroz y terrorista ofensiva en La Habana. Esa noche es conocida como "la noche de las 100 bombas"; esas bombas fueron colocadas en los más concurridos centros nocturnos habaneros de la época y en las paradas de ómnibus con mayor afluencia de público. En diciembre de 1958 con la consigna de las 0-3-C ( cero compra, cero cine, cero cabaret ), el M-26-7 sembró una ola terrorista en las fiestas navideñas de ese año advirtiendo de que cualquier persona que fuera a festejar podía ser blanco de las acciones de sabotaje. Esa consigna terrorista apareció  en la revista Bohemia de  finales de 1958 como una adivinanza.

En funciones propias de su cargo, como Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio en Guantánamo, bajo la dirección de Frank País, el hoy General de Brigada* Demetrio Montseny Villa, realizó los siguientes actos terroristas, descritos por él, personalmente:


(Demetrio Montseny Villa ¨Villa¨ y Fidel Castro)

“En Guantánamo: “quemamos dos guaguas, se inutilizaron algunos otros transportes, saboteamos el tendido eléctrico y colocamos varios petardos”. Logramos organizar dentro de la base naval norteamericana en Guantánamo, células de Acción y Recaudación, con gran efectividad creamos una red de Inteligencia Militar. Por distintos medios logramos sacar armas. En una ocasión obtuvimos doce morteros de 61mm, una ametralladora 30 (enfriamiento por aire), siete fusiles Garand 3006, cuatro Springfield 3006 y 6 escopetas calibre 12, usadas por los custodios de los almacenes, que tenían un cañón de 18 pulgadas y un sistema de enfriamiento por aire. También conocimos de valiosas informaciones, incluyendo documentos y fotos de aviones de la tiranía cargando proyectiles y bombas que lanzaban indiscriminadamente en las montañas. A partir de febrero de 1957 pasé a la clandestinidad. Nuestras células eran muy activas. En varias ocasiones logramos paralizar la ciudad. Saboteamos el transporte por carretera y ferrocarril, pusimos petardos y bombas, lanzamos cocteles Molotov, dejamos la ciudad sin electricidad ajusticiamos chivatos y traidores, incluyendo al gallego José Morán. También tuvimos que lamentar la explosión de un arsenal de explosivos que teníamos en la calle Aguilera que le llamábamos el laboratorio de “fabricar bombas”. …teníamos bombas, niples y granadas en construcción y una romanita de farmacia donde se pesaban los componentes químicos para lograr los explosivos. También en un túnel que habíamos construido, se encontraban almacenadas numerosas cajas con dinamita, rompe roca, escopetas, en total 10 arrobas, más de 200 libras de explosivos junto a herramientas y medios diversos para la fabricación de las bombas y granadas. Ahí perdieron la vida Enrique Rodríguez, Fabio Rosell, Gustavo Fraga… Abelardo Cuba y Jesús Martín… Era el 4 de agosto de 1957.…contacté con René Ramos Latour (Daniel). …me planteó que por mi experiencia en cuestiones de explosivos, montara una fábrica de bombas en Santiago. Utilicé como depósito de explosivos una ferretería situada en Trocha y Cristina, propiedad del compañero René León. También empleamos como almacén un túnel que construimos en una casa que tenía el propio León por la zona de Boniato. …nuestra primera misión sería tomar el cuartel de la instalación minera en Nicaro (Nickel Processing Co.), entidad industrial norteamericana, con la finalidad de apoderarnos del armamento que tenían. La noche del 23 de febrero a las doce de la noche aprovechamos el cambio de turno y penetramos en tres automóviles. Ocupamos siete fusiles Garand completamente nuevos, tres Springfield y un M-1. En la acción murió el sargento del ejército que era jefe del puesto de la Guardia Rural” (Página 65 y subsiguientes del libro Secretos de Generales)

* Grado que ostentaba al escribirse el libro Secretos de Generales en 1996. 

El periodista Roberto Álvarez Quiñones en su artículo El castrismo es terrorista desde sus orígenes  escribe: 

¨Yo nunca podré olvidar la noche de  julio de 1958 en la que fui testigo presencial de cómo una bomba "revolucionaria" colocada en el Parque Martí de Ciego de Avila, un sábado por la noche, mató a tres avileños e hirió a seis. La bomba era  para asesinar a Andrés Rivero Agüero, candidato batistiano a la Presidencia, pero el  terrorista del M-26-Julio se acobardó y en vez de ponerla en el hotel Santiago-Habana la puso debajo de un banco en la plaza más concurrida de la ciudad. Estaban contemplando el constante pasar de las bellas avileñas y murieron al instante Martín Rodrígez, José Freyre y Rodolfo Legón, quien estaba con su hijo pequeño Jorge Legón, de solo dos años, quien resultó herido de gravedad.¨

Y  un poco más adelante Álvarez Quiñones escribe: 

¨El terrorismo "revolucionario" incluyó el secuestro del campeón mundial de automovilismo Juan Manuel Fangio, y el secuestro de dos aviones de la Compañía Cubana de Aviación. Primero, en octubre de 1958, fue secuestrado, un DC-3 con 14 pasajeros a bordo, y al mes siguiente fue secuestrado un Viscount-755 que por la violencia de los secuestradores cayó en la Bahía de Nipe y murieron 17 de los 20 pasajeros a bordo.¨

Terror revolucionario: Las Navidades Sangrientas de 1958. Martin Sabater.


Crímenes del Castrismo desde el 1959. Martin Sabater.


Al  Fulgencio Batista irse del pais y no consolidarse, por diferentes causas,   el gobierno  que había conformado a última hora la noche del 31 de diciembre de 1958, ocurrió el mal llamado triunfo de la Revolución.  El 7 de febrero de 1959 se promulgó  la Ley Fundamental de la República, que amplió, respecto a la Constitución de 1940. las excepciones por las  que podría aplicarse la pena de muerte  por fusilamiento como eran  “los miembros de las Fuerzas Armadas, de los cuerpos represivos de la Tiranía y de de los grupos auxiliares organizados por ésta” aunque ya aproximadamente 500 personas habían sido fusiladas.

 Pero  como  esas excepciones para la incipiente dictadura revolucionaria no eran suficientes para fusilar y encarcelar y, en esencia, para  aumentar  el control  en la población mediante el terrorismo, el 29 de junio de 1959, la mencionada ley fundamental  fue modificada por la Ley de Reforma Constitucional que aumentó  aun más las excepciones para incluir a las personas “culpables de delitos contrarrevolucionarios”.

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APÉNDICE I .  Otros resultados de la encuesta de  la revista Bohemia. El Pueblo Opina  sobre el Gobierno Revolucionario y la Reforma Agraria

SURVEY DE BOHEMIA

(revista Bohemia  del 21 de junio de 1959)

Raúl Gutiérrez Serrano

Jefe del Departamento  de Surveys de Bohemia


Resultado:

Gobierno: A Favor: 90.29%    En Contra: 1.30%

Reforma Agraria:  A Favor: 89.22%     En Contra: 1. 89 %









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APÉNDICE II: Otras  cifras sobres migraciones 



EMIGRACIÓN


Muy interesante lo que decia Castro en 1955 sobre la emigracion cubana de aquel entonces. Por aquellos tiempos de Batista, habian mas norteamericanos viviendo en Cuba, que cubanos viviendo en los EU, y aun asi castro criticaba la emigracion cubana hacia los Estados Unidos. Lo que ha pasado despues, ...ya es historia reciente que la mayoria conoce.

PERO, EL 4 DE ENERO DE 1959 EXPRESÓ MUCHO MÁS:

Tomado de http://www.cuba.cu

Fragmento del discurso de Fidel Castro Ruz en Camagüey el 4 de enero de 1959:

Cómo vamos a decir: ésta es nuestra patria, si de la patria no tenemos nada?

Mi patria, pero mi patria no me da nada, mi patria no me sostiene, en mi patria me muero de hambre.

¡Eso no es patria! Será patria para unos cuantos, pero no será patria para el pueblo (aplausos).

Patria no solo quiere decir un lugar donde uno pueda gritar, hablar y caminar sin que lo maten; patria es un lugar donde se puede vivir, patria es un lugar donde se puede trabajar y ganar el sustento honradamente y, además, ganar lo que es justo que se gane por su trabajo (aplausos).

(Castro barks at an aide who forgot papers he wanted. This is during the stopover in Camaguey. From Life magazine - Castro in Triumphant Advance to Havana - January 19, 1959 )

Patria es el lugar donde no se explota al ciudadano, porque si explotan al ciudadano, si le quitan lo que le pertenece, si le roban lo que tiene, no es patria.

Precisamente la tragedia de nuestro pueblo ha sido no tener patria. Y la mejor prueba, la mejor prueba de que no tenemos patria es que decenas de miles y miles de hijos de esta tierra se van de Cuba para otro país, para poder vivir, pero no tienen patria. Y no se van todos los que quieren, sino los pocos que pueden. Y eso es verdad y ustedes lo saben (exclamaciones).

Luego, hay que arreglar la República. Aquí algo anda mal o todo anda mal (exclamaciones de ¡todo!).

Fidel Castro Ruz. Camagüey, 4 de enero de 1959







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INMIGRACIÓN






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domingo, mayo 02, 2021

Cuba. Carlos Espinosa Domínguez: La isla de papel. El novelista Vicente Blasco Ibáñez hizo escala en La Habana. Descubrió una ciudad alegre, donde hay un bar en cada calle y que además de tener dinero, lo gasta con una tranquilidad y un descuido rayanos en el derroche



 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hoy La Habana, por culpa del Castrismo y la  Robolución ,  es una ciudad triste, pobre y desesperada que se cae a pedazos; no siempre fue así.

Para los que deseen  un aperitivo de lo concerniente  a la visita a La Habana en el libro La vuelta al mundo de un novelista. (Vicente Blasco Ibáñez. Alianza Editorial, 2007. ISBN: 9788420661490)  pueden leer la siguiente cita:

CITA: 

«Si fuese preciso dar un sobrenombre a la capital de Cuba, como los ostentaban pueblos y héroes de los poemas homéricos, se le podría llamar Habana «la alegre». Es una ciudad que sonríe al que llega, sin que pueda decirse con certeza dónde está su sonrisa. [...] La alegría de La Habana, más que en sus paseos, en sus edificaciones y en el movimiento ani­mado de sus calles, hay que buscarla en el carácter de las gen­tes; en la franqueza de los cubanos, que algunas veces parece excesiva a los extranjeros; en la belleza de sus mujeres, intensa­mente pálidas y con enormes ojos. [...] Se nota en La Haba­na, a las pocas horas de vivir en ella, que es ciudad abundante en dinero. Pero otras ciudades revelan igualmente riqueza y no tienen el aspecto atrayente y simpático de ésta. Es que La Ha­bana la alegre, además de tener dinero, lo gasta con una tran­quilidad y un descuido rayanos en el derroche. Sus teatros son numerosos y están siempre llenos. Sus cafés y sus bailes nunca carecen de público. Aquí fue donde Caruso y otros cantantes, pagados de un modo inverosímil, obtuvieron su más alta re­muneración. En la ópera de La Habana, ha llegado a costar una butaca cien pesos oro la noche. Tan irritante pareció a algunos este despilfarro, que protestaron de él bárbaramente, arrojando una bomba en plena función.»

Si desean  leer completo  lo que escribió Vicente Blasco Ibáñez  en esa visita a La Habana de 1923 pueden leer LA ISLA DEL AZÚCAR; escrito que viene  con  fotos acompañadas con  textos de Blasco Ibañez como son  las siguientes:

¨Las asociaciones de La Habana pueden competir por su lujo con los clubs más célebres de la tierra. El comercio, compuesto casi en su totalidad de españoles, considera obra patriótica la continuación y desenvolvimiento de sus casinos, anteriores a la independencia del país.¨





Cuban beaches, Playa de  Marianao, Havana Cuba 1930



1928 1929 Early Sound Footage of Havana, Cuba



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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

La Isla de papel

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En su vuelta al mundo, el novelista Vicente Blasco Ibáñez hizo escala en La Habana. Descubrió una ciudad alegre, donde hay un bar en cada calle y que además de tener dinero, lo gasta con una tranquilidad y un descuido rayanos en el derroche

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Por Carlos Espinosa Domínguez,

Aranjuez 

30/04/2021

En 1923, el escritor español Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) se hallaba en la cúspide de la popularidad. Atrás habían quedado los años en los que, acuciado por la falta de dinero, decidió irse a París a probar fortuna. Al pasar ese año por La Habana, en una entrevista le expresó al redactor de un periódico: “Yo no empecé a ganar dinero hasta después de los cuarenta. Toda mi juventud fui un pobre diablo, que no tenía dónde caerme muerto. ¡Las pasé muy duras! Fui periodista por… cuarenta duros al mes; nominales, que no siempre los pagaban. Por defender la independencia de Cuba, siguiendo a mi maestro Pi y Margall, estuve en presidio, muy rapado, con mi trochana de rayadillo… ¡Ah, amigos, no fue agua de rosas!... Y ahora, cuando vuelva a España, después de mi vuelta al mundo, constituiré un fondo de dos millones de pesetas para premiar todos los años la mejor novela por un escritor joven de habla española”.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916) fue la obra que lo catapultó a la fama de manera fulminante. La traducción al inglés, cuyos derechos vendió por 300 dólares, salió en 1918 y tuvo un enorme e inesperado éxito. En marzo del año siguiente iba ya por siete ediciones, cada una de 10 mil ejemplares, y en diciembre las ventas superaban el millón. De acuerdo a la revista Publisher Weekly, fue el libro más vendido del año. Asimismo, se vendían corbatas, pisapapeles, ceniceros y otros objetos con motivos alusivos a la novela.

Todos querían conocer a su autor, y por eso las editoriales, las grandes cadenas de periódicos y las productoras cinematográficas lo reclamaban. En 1919 la Hispanic Society lo invitó a dar una conferencia en la Universidad de Columbia, y luego Blasco Ibáñez recibió una oferta de James B. Pond, un conocido manager que antes había contratado a escritores como Rudyard Kipling, Máximo Gorki, Charles Dickens y H.G. Wells, para recorrer Estados Unidos dando conferencias. Se harían en español y un intérprete haría un resumen del contenido.

Con esas conferencias, el escritor ganó mucho dinero, aparte de que incrementaron su celebridad. Su firma era tan rentable, que una cadena de medios de prensa le ofreció un contrato por el cual recibiría mil dólares por artículo, una suma que hasta entonces nunca se había pagado. Asimismo, el 24 de febrero asistió como invitado a la sesión del Congreso de Estados Unidos, donde le tributaron una gran ovación.

Como era de prever, en 1921 Los cuatro jinetes del Apocalipsis fue llevada al cine y acumuló 50 millones de espectadores. La película fue protagonizada por Rodolfo Valentino, quien también hizo lo mismo en la adaptación a la pantalla de Sangre y arena (1922). Todos esos ingresos le permitieron al escritor tener una residencia en Menton, Francia, una casa en París, un chalet en el madrileño Paseo de la Castellana y una villa en Valencia.

El autor de La barraca sorprendió a todos cuando anunció que iba a realizar un viaje alrededor del mundo. Era, comentó, un sueño que arrastraba desde la juventud. No renunció, sin embargo, a su sentido mercantil y aceptó escribir crónicas acerca de los lugares que fuera visitando. Iban a aparecer en las publicaciones pertenecientes a William Randolph Hearts, quien poseía uno de los más grandes imperios mediáticos de la historia, y por cada trabajo le pagarían una gran suma. Blasco Ibáñez recogió sus impresiones en tres libretas, y con esas notas y con su prodigiosa memoria redactó los artículos. Posteriormente, los recopiló en el libro La vuelta la mundo de un novelista, que se publicó en tres volúmenes entre 1924 y 1925.

Rapapolvo por su antipatía por los mexicanos

El viaje estaba concebido para millonarios, pues costaba la astronómica suma de 20 mil dólares de la época. En total, los viajeros eran 300. Partieron de un espigón del río Hudson, Nueva York, el 15 de noviembre de 1923. Lo hicieron en el SS Franconia, un trasatlántico de lujo de la compañía Cunard Line. La primera escala fue en La Habana, donde el escritor había estado ya en dos ocasiones. Pero antes de referirme a las impresiones que plasmó sobre nuestra capital, voy a hacer un alto para referirme a un hecho acaecido durante su breve estancia y sobre el cual nada comenta en su libro.

En 1920, Blasco Ibáñez publicó en la cadena de diarios de Hearts unos artículos injuriosos sobre México. Siguiendo su costumbre, los recopiló en un libro, El militarismo mejicano, que fue precedido por la traducción al inglés. En un trabajo que escribió en el Diario de la Marina, Jorge Mañach, quien cursaba estudios en Estados Unidos cuando aparecieron los textos del novelista, apunta que este “aportó el arriete de su prosa brutalmente descriptiva” a “la campaña insidiosa, llena de trucos y falacias, que contra México agitaban el Senador Fall, de Texas, los «petroleros» y los productores de películas de villanías”. Entonces, recuerda Mañach, “los estudiantes hispanoamericanos de la Universidad de Harvard nos reunimos para formular, contra el indiscreto o contra el mercenario, una indignada protesta”. Siguiendo ese ejemplo, cuando Blasco Ibáñez se detuvo en La Habana durante su viaje alrededor del mundo, los estudiantes cubanos quisieron darle un rapapolvo por su antipatía por los mexicanos y acordaron no asistir a una conferencia que iba a dar, y que, al parecer, fue solicitada por ellos.

Y paso ya a glosar lo que Blasco Ibáñez escribió sobre nuestra capital. Comienza expresando que en su niñez, cuando Cuba era aún colonia de España, no podía hablar de La Habana sin que lo agitara un sentimiento contradictorio de admiración y de terror. Y escribe: “Era para mí el país del azúcar una ciudad encantada, como las de los cuentos infantiles, donde las casas debían ser de caramelo y no había más que agacharse para comer tierra cristalina y dulce. Además, todos volvían de allá trayendo onzas de oro y hablaban de negritos como los que había yo visto danzar, desnudos y graciosos, en las funciones de teatro. Pero la entrada de este paraíso era estrechísima y la guardaban terribles monstruos, siendo el más carnicero de todos el llamado vómito negro. Muchas veces escuché la noticia de haber muerto en la isla lejana, hermosa y mortífera, personas a las que conocí fuertes y animosas en el momento de partir”.

Apunta que lo que le infundía terror desapareció hace años. En cambio, subsiste la Cuba que admiraba en sus fantasías infantiles, cada vez más amplificada por el progreso y la riqueza. Las enfermedades fueron derrotadas por la ciencia, y los médicos extranjeros y también cubanos, igualmente notables, acabaron por eliminar las antiguas enfermedades que hacían insegura la vida de los viajeros antes de su aclimatación. El resultado es que “hoy, la más grande de las Antillas es país de salubridad regular y constante, y La Habana una de las ciudades más higiénicas de la tierra. Su prosperidad económica ha ido desarrollándose en proporciones enormes, como su higiene pública”.

Opina que si fuese preciso dar un sobrenombre a la ciudad, al igual que lo ostentan los pueblos y los héroes de los poemas homéricos, se le podría llamar ‘Habana la Alegre’. Es una ciudad que sonríe al llegar, sin que pueda decirse con certeza dónde está su sonrisa”. Le encuentra cierto aspecto andaluz de antigua urbe colonial. Y apunta que “la influencia poderosa de la vecina República de los Estados Unidos, las comodidades de su civilización material, no han modificado aún su fisonomía añorada y tranquila de país con tradiciones de raza y un pasado histórico”.

Los periódicos y los casinos son algo excepcional

Los nuevos monumentos en honor de los héroes patrios le parecen artísticamente desiguales: “unos son dignos de respeto, otros lamentables, como obras de confitería tierna”. En cambio, califica de magníficos los parques recién trazados, los nuevos barrios del ensanche de la ciudad, que “parecen recordar los sucesivos chaparrones de abrumadora riqueza que han caído sobre este país en los últimos treinta años”.

Vuelve sobre lo que antes comentó sobre la alegría de la ciudad y expresa que, “más que en sus paseos, en sus edificaciones y en el movimiento animado de sus calles, hay que buscarla en el carácter de las gentes; en la franqueza de los cubanos, que algunas veces parece excesiva a los extranjeros; en la belleza de sus mujeres, interesantemente pálidas y con enormes ojos”.

Cuenta que ha estado dos veces en La Habana por breve tiempo, y en ambas estancias, más que la hermosura de la ciudad atrajeron su atención dos manifestaciones características de su vida pública que no tienen semejante en ningún otro país: “los periódicos de La Habana y los casinos de La Habana son algo excepcional”. Quiso visitar las redacciones de los diarios más importantes y pese a que dedicó un día entero, no pudo verlas todas. “Unas ocupan enormes casas coloniales que son casi palacios; otras, edificios propios de reciente construcción. Tienen talleres vastísimos y máquinas de múltiple funcionamiento, como los primeros diarios de Nueva York. No existe una diferencia considerable entre los periódicos más célebres de los Estados Unidos y los de la capital de Cuba. Además se publican numerosos magazines y revistas especiales”. Como la población de la Isla entonces no llegaba a tres millones de seres, eso lo lleva a se preguntarse “dónde están los lectores necesarios para esta prensa, digna por su número, su calidad y su fuerza, de un país de veinticinco o treinta millones de habitantes”.

Comprueba que los comercios son casi todos propiedad de españoles, quienes consideran obra patriótica la continuación y el desenvolvimiento de los mismos. Las luchas entre españoles y cubanos están olvidadas. Unos y otros sienten similar interés por la prosperidad del país, y resalta que los hijos de los españoles son cubanos. Eso hace que en las antiguas sociedades se van confundiendo todos, sin diferenciar el origen. Respecto a estas, expresa que a ellas pertenecen “los edificios más grandes y ostentosos de la ciudad. El Círculo de Dependientes de Comercio tiene 40 mil socios, residentes en La Habana. No creo que en Europa ni en los Estados Unidos exista un club tan numeroso”.

Hace notar, asimismo, que el Círculo Gallego es un palacio que guarda en su interior uno de los teatros más grandes de la ciudad. Y que el Casino Español “posee un salón de mármoles diversos traídos de España y de estucos policromos, que parece el salón del trono en un palacio real”. Y concluye que todas estas sociedades, que unen lo útil a lo ostentoso, mantienen en los alrededores de La Habana hospitales y sanatorios, “instalados con tanta largueza y tales innovaciones, que de muchas partes vienen a estudiarlos como modelos”.

Escribe que un detalle que se advierte a las pocas horas de estar en la capital cubana, es que allí abunda el dinero. Eso lo lleva a comentar que “otras ciudades revelan igualmente riqueza y no tienen el aspecto atrayente y simpático de esta. Es que Habana la Alegre además de tener dinero lo gasta con una tranquilidad y un descuido rayanos en el derroche. Sus teatros son numerosos y están siempre llenos. Sus café y sus bailes nunca carecen de público”. Recuerda que aquí fue donde el tenor italiano Enrico Caruso y otros cantantes, pagados de un modo inverosímil, obtuvieron sus más altas remuneraciones. Añade que “en la Ópera de La Habana ha llegado a costar una butaca cien pesos oro por noche. Tan irritante pareció a algunos este despilfarro, que protestaron de él bárbaramente, arrojando una bomba en plena función”. Esa bonanza económica se refleja también en los escaparates de las tiendas, donde se ven las telas más caras y ricas. Y el escritor comenta que “las mujeres visten con un lujo en apariencia sencillo, para no salirse de las reglas del buen gusto, pero en realidad costosísimo”.

Al referirse a la arquitectura, apunta que en los nuevos barrios son cada vez más numerosos los palacetes particulares. En ellos predomina la antigua arquitectura española, con el aditamento de las comodidades de la vida norteamericana. Y se fija en que la jardinería del trópico da una nota de originalidad a estas construcciones, “que recuerdan a la vez los patios de Sevilla y los palacios de madera de Long Island”.

Hay un bar en cada calle

No escapa a su mirada el hecho de que para los ciudadanos de Estados Unidos, descontentos silenciosamente de ciertas leyes de su país, La Habana ofrece un atractivo especial. Es una ciudad a las puertas de su patria, donde no impera el llamado “régimen seco”. Les basta tomar un buque en Cayo Hueso, al extremo de la Florida, “para vivir horas después en la capital de Cuba, donde hay un bar en cada calle. Aquí no sufren retardos en la satisfacción de sus deseos, ni tienen que absorber bebidas contrahechas ofrecidas en secreto. La embriaguez puede ser franca, libre y continua”. Pero como es tierra de dinero abundante, que es derramado con mano pródiga, “los hoteles resultan carísimos, así como los otros gastos de viaje, y solo los ricos pueden pasar el canal de la Florida para venir a emborracharse bajo la bandera cubana”.

Tiene palabras para el recibimiento tan cariñoso que ha tenido “en esta amada ciudad de habla española”. El Municipio lo declaró su huésped, y comisionó al escritor Rafael Conte, antiguo amigo suyo, para que sea su anfitrión y lo guarde durante el tiempo de su estancia. Se refiere a los “simpáticos periodistas de incansable y sonriente preguntar, jóvenes escritores que revelan su talento en las curiosidades literarias y las paradojas de su conversación”, que lo acompañan en sus visitas a las redacciones de los diarios y en los dos banquetes amistosos y sin ceremonia con que fue obsequiado. Y tiene también la oportunidad de contemplar “la belleza del crepúsculo tropical en una lujosa «villa» de las afueras, donde vive con su esposa el joven conde de Rivero, hijo del célebre fundador del Diario de la Marina”.

El Ayuntamiento ha reservado para él las mejores habitaciones del Hotel Sevilla, el más caro de la ciudad, y su amigo Conte se esfuerza por convencerlo de que debo quedarse en ellas y volver al buque en las primeras horas de la mañana siguiente. Sería mal interpretado que prescindiese de usar dichas habitaciones, después de haber sido declarado “huésped de honor”. A la una de la madrugada al estar ambos frente al hotel, siente la necesidad de un pronto descanso, pues siente un dolor incesante en una pierna. Está dispuesto a aceptar el consejo de su amigo, pero al entrar en el hotel para acostarse se tropieza con un compañero de viaje.

Es un joven norteamericano, de buenas maneras, que sale del dancing del hotel. Ha aprovechado que verdaderamente está en un país libre y se ha embriagado de un modo lastimoso. Lo abraza como si viese a un hermano, enternecido por el encuentro, y le dice que ellos dos son los únicos viajeros del Franconia que están en tierra. Todos los demás se fueron a medianoche. El buque zarpará al amanecer, y no a las diez de la mañana como se había anunciado.

Conte y él salieron corriendo para el puerto. Allí el primero consiguió que una lancha del gobierno nos lleve hasta el Franconia, que tenía apagadas la mayor parte de sus luces y parece dormido. “Si ocupo mi cama de honor en el hotel, termina mi viaje alrededor del mundo en la primera escala”, anota Blasco Ibáñez. Y luego escribe: “Cuando al día siguiente despierto, en mi camarote, el buque está navegando hace ya varias horas. Las costas de Cuba se han esfumado en el horizonte. Nos rodea el hermoso mar de las Antillas, en el cual logra descender la luz a grandes profundidades, dando una claridad dorada a las aguas azules”.

Cuenta Blasco Ibáñez que pocas horas después de que el barco zarpara de La Habana, quedó postrado en su lecho por una parálisis de la pierna izquierda. El médico de a bordo declaró que era una ciática, provocada tal vez por la atmósfera húmeda del mar. Luego ambos pensaron bien pudo deberse a una imprudencia en el aireamiento de la habitación. El escritor explica que el Franconia no tenía ventiladores al uso antiguo, con hélices de molesto y tenaz abejorreo. “Cada camarote posee dos pequeñas esferas de bronce, metidas en alveolos del mismo metal. Estos ojos dorados, cuando tienen el agujero de su negra pupila hacia adentro e invisible, permanecen inactivos. Pero basta volverlos, para que de ambos orificios surja una manga silenciosa y fría que cambia el ambiente del camarote con sus pequeños huracanes. Durante el anclaje en los puertos, los mosquitos de agua muerta que se introducen por los ventanos se ven obligados a retroceder, volviéndose con rabiosos zumbidos por donde vinieron. Los dos chorros mudos los voltean con su ímpetu, lo mismo que un aeroplano pillado por una tormenta, y les hacen huir finalmente al otro lado de la pared del buque”.

El novelista había pasado una noche entera con ambos ventiladores enfilados hacia su cama. La proximidad del calor de Cuba le hizo emplear este refrescamiento imprudente. Mientras dormía, las dos mangas de helado viento, que hacen funciones de mosquitero, cayeron horas y horas sobre su cuerpo, en el que ahora sentía el llamado nudo ciático. El médico le advirtió: “Tiene usted para algunos días. Habrá que emplear los rayos violeta… No intente moverse”. Lo cual lleva al novelista a concluir: “¡Bien empieza el viaje alrededor del mundo!”.

Hasta aquí lo que el escritor narra en su libro. A eso podemos añadir que el viaje incluía escalas en Panamá, San Francisco, Hawái, Japón, Corea, China, Hong-Kong, Filipinas, Isla de Java, Malasia, Birmania, India, Ceilán, Sudán, Egipto, Italia, Mónaco, Gibraltar y Nueva York. En varios países, Blasco Ibáñez fue recibido con honores de Jede de Estado. A la vuelta, se quedó en Mónaco, desde se trasladó a su residencia de Fontana Rosa, en Menton. En el muelle descargaron veintitrés cajas grandes y bultos de equipaje, que contenían los numerosos objetos y recuerdos que recibió en los lugares visitados. Fue, en fin, uno de los inconvenientes que trae aparejada la celebridad.

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