martes, septiembre 15, 2026

Andrés Reynaldo: Los comunistas son proclives a coreografías de Ave Fénix, pero a sus 95 años, el dictador Raúl Castro Ruz no podrá seguir muriéndose de mentiritas

La otra muerte de Raúl

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Los comunistas son proclives a coreografías de Ave Fénix, pero a sus 95 años, el dictador no podrá seguir muriéndose de mentiritas. En todo caso, el más reciente rumor, espontáneo o diseñado, ratifica su perpetuo papel secundario.

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Por Andrés Reynaldo

Miami 14 Sep 2026

Esperemos que Raúl no se nos muera tantas veces como Fidel. Pues lo malo es que reaparece otras tantas. Cada reaparición devolviéndole el control de la narrativa, aunque sea por unos días. Un efecto de invulnerabilidad que causa una inconveniente distracción.

Tras el rumor de que se había marchado al verdadero Punto Cero, Raúl se mostró el sábado 5 de septiembre para la celebración del sexagésimo quinto aniversario de la Dirección de Seguridad Personal. Era pertinente que la fecha, hasta ahora despachada sin fanfarria, cobrara un mayor relieve. Este es el cuerpo que garantiza la supervivencia de la elite. Los primeros en poner el muerto en caso de ruptura interna, asalto popular o extracción trumpista.

También era adecuado elevar la moral de unos hombres que son testigos mudos pero no indolentes de las corrupciones, relaciones íntimas, terrores y, ¿por qué no?, virtudes de los principales líderes. En su mayoría de origen humilde, sus moderados privilegios y el vicario prestigio que les concede el uniforme y la cercanía al poder deben oscilar constantemente en la balanza contra la degradante experiencia diaria de sus familiares y conocidos. Cuando la cohesión ya no depende tanto de la fidelidad ideológica como de la fidelidad transaccional, ¿quién puede asegurar que el fiel guardián de ayer no sea el tiranicida de mañana?

El reconocimiento a los 32 militares fulminantemente abatidos durante la operación para extraer a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, con la presencia de sus seres queridos, moderó de alguna manera la bravucona, anticipatoria convicción de vencer al invasor. Me pregunto si a los jefes del MININT no les habrá pasado por la cabeza que la pretensión de toda exaltación heroica de esa jornada caraqueña favorece la fama de la capacidad de fuego norteamericana.

Imposible ignorar la parte cultural de la celebración. Silvio anda de gira por España, con la oportuna kufiya palestina sobre sus hombros, en su función de viuda de Fidel, aunque un tanto mosqueado porque le dieron, como a los niños, un AKM de palo. Sabemos, de igual modo, que la disposición combativa ha mermado entre la clase artística. Hace décadas que el oficialismo perdió el fervor utópico. Entre la frivolidad y la propaganda, solo produce repetición, ruido, vulgaridad, vacío. Sin embargo, la oferta de esa noche nos hizo extrañar a Sara González, Amaury Pérez, Vicente Feliú, Noel Nicola, aquellos tiempos en que la profesionalización de la adulación aspiraba (con irregular éxito) a una apariencia de lo profesional. Lo que vimos fue la expresión de la decrepitud en el esperpento, el tipo de espectáculo que en los años 80, por ejemplo, solo podía encontrarse en los grupos artísticos de Mazorra.

Por lo demás, a sus 95 años, quizás Raúl no se nos pueda seguir muriendo de mentiritas. Los comunistas son proclives a estas coreografías de Ave Fénix. Stalin es el gran maestro del género que, en efecto, transpira una perfidia caucasiana. Su más famoso numerito fue la Ausencia de Otoño de 1945, cuando llegó a faltar a la sacrosanta parada por la Revolución de Octubre. Ya lo creían cadáver cuando salió asoleado y purgativo de su dacha de Sochi. De Mao dijeron que se había suicidado (no hay ñángara que se suicide en el poder) tras el fracaso del Gran Salto Adelante en 1966. Reapareció nadando el Yangtze por una hora para lanzar la Revolución Cultural. Jiang Zemin nos metió sendos cuentos chinos en 2011 y 2017. Desde 1956, los tres Kim de Corea del Norte han vuelto sucesivamente del más allá a lomos del mítico corcel Chollima, que vuela 400 kilómetros por día, el rango aproximado de una cigüeña.

A Fidel lo dieron por muerto, a su pesar, luego del asalto al Moncada en 1953 y del desembarco del Granma en 1956: dos fracasos que la Providencia regaló a los cubanos sin que supiéramos aprovecharlos. Entre los muchos rumores de las décadas de 1960 y 1970 se dijo que había sido asesinado por el propio Raúl en unos términos evocadores (entonces Cuba era más culta) del desenlace de la leyenda de Rómulo y Remo. Fecha indeterminada entre los 80 y los 90 apuntaba a un disparo, sin duda mal apuntado, de un escolta del Comandante de la Revolución Juan Almeida. En 1994 se le atribuyó deceso por un accidente cerebro vascular. Al regreso de su visita a Argentina en 2006, le dieron temporalmente de baja por una cirugía intestinal de emergencia que muchos atribuyeron a una incómoda pregunta del periodista Juan Manuel Cao. A partir de entonces, convertido en su más hilarante caricatura, se sucedería un caudal de especulaciones que las circunstancias hicieron creíble, al punto de que por tres veces decenas de miles de gusanos llegamos a celebrar su partida en el Versailles.

La rumorología ha descuidado a Raúl. En octubre de 1959, durante la búsqueda de Camilo Cienfuegos se le dio por desaparecido durante unas horas. Curiosamente, coincidió con el fake news de que Camilo había sido hallado. Algo que Fidel salió a desmentir, como enfatizaba Hubert Matos, con la contundencia propia de quien supiera que Camilo no iba a aparecer jamás.

Siempre me ha extrañado que a Raúl no le hubiera tocado ni un solo atentado de la mitología castrista. La crónica de la superación de los grandes peligros parece estar reservada al máximo líder. Las bolas sobre la salud del segundón tienen un cariz mundano. Se dice que ha sacrificado más de un hígado en el altar del alcohol. En estos días le han achacado sordera y unas baladíes piedras de riñón. Nada que suscite un frenesí mediático sobre secretas visitas de especialistas extranjeros, cirugías experimentales, nocturnos desplazamientos de tropas ni el clásico "e'tate quieto" a los opositores.

Con un mórbido giro, este rumor espontáneo o diseñado viene a ratificar la tardía y terminal preeminencia de un hombre apagado bajo una monstruosa sombra. Suya es la biografía de un perpetuo papel secundario. Por no compartirle la trascendencia simbólica de Fidel hasta se le ha escatimado su extraordinaria dimensión como asesino. El indiscutible protagonismo le llegará en el acto final, cuando su muerte abra paso (si no desperdiciamos también esa oportunidad) a la resurrección de Cuba.

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sábado, septiembre 27, 2025

¿Qué pasará en Cuba cuando muera Raúl Castro?

 Univision Miami

26 septiembre, 2025

Rumores sobre salud del dictador cubano Raúl Castro


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Tomado de https://www.cubanet.org/

¿Qué pasará en Cuba cuando muera Raúl Castro?

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La ausencia de Raúl dejará a la élite sin su último líder histórico.

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CUBANET

Septiembre 26, 2025

MIAMI.- La muerte de Raúl Castro pondrá fin al ciclo biológico de los hermanos que construyeron la dictadura más longeva de América Latina. Junto a Fidel, Raúl es responsable directo de la ruina económica, la represión política y la pobreza extrema que hoy marcan la vida de millones de cubanos.

Le preguntamos a chat GPT que respondiera la pregunta que da título a esta nota y contestó que aunque su salida del escenario tendrá un enorme peso simbólico, no garantiza cambios inmediatos. Cuando murió Fidel en 2016, el régimen se limitó a gestos cosméticos y el modelo de control absoluto permaneció intacto.

Escenario 1: Continuidad total

Lo más probable es que el castrismo intente prolongarse sin los Castro visibles. Miguel Díaz-Canel y el aparato militar de GAESA seguirán administrando un país en crisis, sin alterar la esencia del sistema que ellos mismos ayudaron a mantener.

Escenario 2: Un poder más débil

La ausencia de Raúl dejará a la élite sin su último líder histórico. El Partido Comunista quedará en manos de burócratas sin legitimidad ni carisma, lo que podría generar pugnas internas por el control económico y acelerar la descomposición del régimen.

Escenario 3: Reformas maquilladas

Ante el colapso económico, el Gobierno podría recurrir a nuevos anuncios de “reformas”, como más espacio a las mipymes o cierta flexibilización en la inversión extranjera. Sería, como en el pasado, un intento desesperado de ganar oxígeno sin ceder poder político.

Escenario 4: Mayor crisis social

Si la desaparición de Raúl coincide con un empeoramiento de la crisis —marcada por hambre, inflación y éxodo—, el régimen podría responder con más represión. Al no contar ya con un “Castro” en la cima, la cohesión interna también podría resquebrajarse.

La eventual muerte de Raúl Castro no resolverá nada por sí sola. Lo cierto es que los hermanos Castro dejan como herencia un país devastado, con instituciones vacías y una población sometida durante más de seis décadas a la represión y la miseria. El futuro de Cuba dependerá de si la sociedad logra quebrar esa continuidad y poner fin al sistema que ellos impusieron a sangre y fuego.

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domingo, julio 10, 2022

Las visitaciones de Fina García Marruz. Carlos Olivares Baró a raíz del fallecimiento de la galordonada con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2011)


Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Las visitaciones de Fina García Marruz

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Noventa y nueve años enarbolando un vuelo por los enigmas de la vida

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Por Carlos Olivares Baró

Ciudad de México

08/07/2022

Fina García Marruz (La Habana, Cuba, 28 de abril de 1923-27 de junio de 2022), integrante del Grupo de Orígenes, murió a los 99 años, en la tarde-noche —19:15 horas— del pasado lunes 27 de junio mientras “un rumor, un fiel instante” ensordecía de pronto su mirada. La poesía cubana está de luto. “Y me contemplo ciega y extasiada / a la mágica luz interrogante / de un sonido que es otro y que es el mismo”, suscribió la coetánea de Lezama Lima, Cintio Vitier, Gastón Baquero, Eliseo Diego y Ángel Gaztelu: escritores de enorme relevancia dentro de la literatura cubana del siglo XX.

“La poeta Fina García Marruz decidió volar a otra dimensión, quizás no muy distante de la que ella ya habitaba como la gran poeta que fue, con su mirada única, lúcida, sorprendente desde su singularidad. Hoy, a nosotros, nos dejó también la Mamá que nos hacía flanes y pulpetas los domingos, que jugaba a los escondidos con los bisnietos y que nos sorprendía con alguna reflexión inesperada que sólo podía salir de su insólita forma de ver y de transitar por la vida”, escribió en Facebook, su hijo, el pianista y compositor José María Vitier.

La Revista Orígenes (1944-1954), aventura tutelada por José Lezama Lima, tuvo varias etapas de gestación en atracaderos literarios diversos. “Alentar con celo todo lo que sea capaz de crear la sensibilidad nacional”, era el principio rector de unos artistas que reivindicarían nuevas dimensiones de la realidad de la Cuba republicana en manifestación de un espíritu como espacio propicio para el cultivo del acto poético.

(Integrante del Grupo Orígenes. Detrás y casi al centro reconozco a Gastón Baquero, quién también publicó en la revista Orígenes pero que fue condenado al ostracismo por el Castrismo pues se fue poco después  del triunfo de la Revolución.  Gastón Baquero era del interior del país (guajiro),  pobre, mulato y homosexual y llego a ser Jefe de Redacción del Diario de la Marina, del cual se dice que era el diario o periódico más conservador de Cuba ¿Eso  no va en contra de lo que dice  la propaganda  Castrista respecto a lo que fue la República de Cuba antes de  la Robailusión Castrista? . Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

El XX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2011) fue otorgado a Fina García Marruz, poeta prudente —refugiada en el “vago delirio de la tarde” habanera—, miembro fundamental del grupo capitaneado por el autor de Paradiso. Poetas, músicos, pintores y narradores en un apremiante diálogo espiritual: “rasguño en la piedra”, al decir del propio Lezama.

El tiempo y los regresos. Los silencios. Los parques. Latidos y visitaciones. Luces en brasas: la siesta cubre inmensa, mínima y total a Fina García Marruz. Corretean los muchachos en los acantilados y Fina sonríe en los labios del pez que cauteloso huye del anzuelo y la mascada. / El tiempo se detiene de sus encadenados volteos y Fina deshoja un clavel en la tranquera de la noche. / “Y cuando el tiempo torna impuro un rostro, / una vida que amamos en su hora” se trenza por mordedura salina o adolescencia derramada: Fina ha sido dueña de todos los delirios de la Isla.

De izquierda a derecha: Fina García-Marruz, Eliseo Diego, Bella García-Marruz, Collazo (linotipista), Cintio Vitier, el padre Ángel Gaztelu, Lorenzo García Vega, Alfredo Lozano, José Lezama Lima, Julián Orbón, Mariano Rodríguez y Octavio Smith, en Bauta, en las cercanías de La Habana, celebrando el Premio Nacional de Literatura 1952 otorgado a Lorenzo García Vega por su novela "Espirales del cuje". Tomado de https://www.ecured.cu

Fina ha tocado el rostro murmurante de todas las lloviznas de la Isla. / Fina ha visitado todos los parques de la Ciudad. / Fina enaltece las estancias. / Fina repasa la danza perpetua de la ternura. / Fina conoce de memoria los puntos cardinales de La Habana. / Fina rubrica los muros. / Fina escribe baladas que hablan de pájaros melancólicos y cocuyos del monte. / La palabra llegó a sus ojos misteriosa y ella la hizo huésped en las alforzas de su falda. / A Fina le “encanta ver cuando la tarde cae / arder en breve fuego” las turbias miserias del deseo.

Hemos visto cómo “una niña descalza llena su jarro junto a la pila de una fuente pequeña”: 99 años enarbolando un vuelo por los enigmas de la vida. “No me hable de mí que hartazgo tanto / no soporta mi poca luz vencida”, advertía sigilosa Fina, en soledad de tiempo ido, retornando a la casa de la infancia.

Aquí tengo en mis manos Antología poética (FCE, 2002): selección de versos de Jorge Luis Arcos tomada de los poemarios de la ferviente lectora de José Martí, Santa Teresa de Jesús, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Antonio Machado y César Vallejo. De Las miradas perdidas (1951) con escalas por Visitaciones (1970), Habana del Centro(1997) y Verso amigo (2000) hasta Oda para Anacreonte y otros poemas (2001).

Lo cubano, el catolicismo, el tiempo, lo cotidiano, las ciudades, los parques otoñales, los murmullos de sugerentes vergeles, la memoria y la familia: elementos presentes en la obra poética de García Marruz glosados en las rutas de un ímpetu sutil imbuido de improntas confidenciales. Fervoroso imaginario entretejido con la experiencia personal: sumario lírico en que los hechos se muestran desde una cordial transparencia que deriva “en algunos de los poemas de más apasionada belleza que se hayan compuestos en lengua española” (Eliseo Diego).

“Ay Cuba, Cuba, esa musiquita ahora, de las entrañas, que conozco como un secreto que fuera mío, y no tuyo / Cuba, Cuba, desvarío suave / jazmín de noche / ay no será nunca madre nuestra sino hija, Cuba, Cuba loca mía”: Fina García Marruz.

© cubaencuentro.com

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SOBRE LOS FIRMANTES CÓMPLICES DE LA OLA REPRESIVA DE LA PRIMAVERA NEGRA Y LOS FUSILAMIENTOS DE ABRIL DEL 2003 EN CUBA

Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos


En los últimos días, hemos visto con sorpresa y dolor que al pie de manifiestos calumniosos contra Cuba se han mezclado consabidas firmas de la maquinaria de propaganda anticubana con los nombres entrañables de algunos amigos.

Al propio tiempo, se han difundido declaraciones de otros, no menos entrañables para Cuba y los cubanos, que creemos nacidas de la distancia, la desinformación y los traumas de experiencias socialistas fallidas.
Lamentablemente, y aunque esa no era la intención de estos amigos, son textos que están siendo utilizados en la gran campaña que pretende aislarnos y preparar el terreno para una agresión militar de los Estados Unidos contra Cuba.

Nuestro pequeño país está hoy más amenazado que nunca antes por la superpotencia que pretende imponer una dictadura fascista a escala planetaria. Para defenderse, Cuba se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba. No se le debe juzgar por esas medidas arrancándolas de su contexto.

Resulta elocuente que la única manifestación en el mundo que apoyó el reciente genocidio haya tenido lugar en Miami, bajo la consigna "Iraq ahora, Cuba después", a lo que se suman amenazas explícitas de miembros de la cúpula fascista gobernante en los Estados Unidos.

Son momentos de nuevas pruebas para la Revolución Cubana y para la humanidad toda, y no basta combatir las agresiones cuando son inminentes o están ya en marcha.

Hoy, 19 de abril de 2003, a 42 años de la derrota en Playa Girón de la invasión mercenaria, no nos estamos dirigiendo a los que han hecho del tema de Cuba un negocio o una obsesión, sino a amigos que de buena fe puedan estar confundidos y que tantas veces nos han brindado su solidaridad.

Alicia Alonso
Miguel Barnet
Leo Brouwer
Octavio Cortázar
Abelardo Estorino
Roberto Fabelo
Pablo Armando Fernández
Roberto Fernández Retamar
Julio García Espinosa
Fina García Marruz
Harold Gramatges
Alfredo Guevara
Eusebio Leal
José Loyola
Carlos Martí
Nancy Morejón
Senel Paz
Amaury Pérez
Graziella Pogolotti
César Portillo de la Luz
Omara Portuondo
Raquel Revuelta
Silvio Rodríguez
Humberto Solás
Marta Valdés
Chucho Valdés
Cintio Vitier

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Tomado de http://www.jornada.unam.mx

En La Habana, el 19 de abril , GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL de La Jornada, en un artículo suyo dió esa misma lista inicial:

Firman Alicia Alonso, Miguel Barnet, Leo Brouwer, Octavio Cortázar, Abelardo Estorino, Roberto Fabelo, Pablo Armando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Julio García Espinosa, Fina García Marruz, Harold Gramatges, Alfredo Guevara, Eusebio Leal, José Loyola, Carlos Martí, Nancy Morejón, Senel Paz, Amaury Pérez, Graziella Pogolotti, César Portillo de la Luz, Omara Portuondo, Raquel Revuelta, Silvio Rodríguez, Humberto Solás, Marta Valdés, Chucho Valdés y Cintio Vitier.

POSTERIORMENTE SE SUMARON MÁS FIRMAS DE CUBANOS
ALGUNOS DE LOS QUE SE SUMARON FUERON



Tomado de http://www.ain.cu

Una guerra sería otro holocausto Héctor Quintero, dramaturgo
Hay que defender a Cuba por el valor de sus resultados, por el excepcional ejemplo que su proyecto social ha significado en el panorama latinoamericano a lo largo de medio siglo.

Una guerra sería otro holocausto, una renuncia a la esperanza, una gigantesca cámara de gas donde desapareceríamos todos los protagonistas de un suceso histórico predestinado a no acallarse, ni morir, ni desaparecer nunca por su ostensible trascendencia en favor de la vida.

En Cuba no hay niños mendigos Juan Padrón, cineasta y creador del personaje Elpidio Valdés
De visita en un país latinoamericano, hablando sobre cine de animación en Cuba, explicaba que cuando los Pioneros celebraban sus Congresos en la Isla, nos exigían hacer más películas animadas. Del público saltó una señora preguntándome si los niños mendigos o abandonados en las ciudades de Cuba también tenían voz en los congresos. Le dije que nuestro país, aunque no era rico, era socialista; y que no conocíamos de niños mendigos y abandonados hacía mucho tiempo. La ovación del público al oír eso, es una de las miles de razones que tengo en la vida para defender la Revolución.


Sería un crimen detener un sueño Carlos Alberto Cremata Malberti, director del grupo de Teatro Infantil La Colmenita
Es crucial defender a Cuba y a su Revolución, en primerísimo lugar, por lo que significamos como ejemplo de dignidad y de verdad para el mundo entero.

Lo que sucedió en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, hace unos días, demostró una vez más que prácticamente es solo Cuba la que puede decir y denunciar lo que la mayoría de los países, casi siempre por razones económicas, no pueden.

Como ciudadano de mi país considero que sería un crimen extraordinario intentar detener un sueño que todos los días se convierte en realidad.

Lo que sucede aquí es tan hermoso a nivel social, tan hermoso en cuanto a todo lo que puede hacerse por el ser humano, que sería horrible aplastarlo o detenerlo con la guerra y sus secuelas de muerte o la desaparición de seres queridos. Siempre será imperdonable pretender acabar con los sueños.

Cuba es nuestra obra ante el resto del mundo Profesor Gustavo Kourí, científico
Nosotros los cubanos defendemos a nuestra Patria y a nuestra Revolución porque es nuestra obra ante el resto del mundo y, muy particularmente, nuestros hermanos de América Latina deben hacerlo porque es la única alternativa real que tienen de que algún día pueda existir un mundo mejor como se planteó en Porto Alegre. La Revolución cubana ha demostrado su solidaridad con las poblaciones pobres de América Latina en condiciones bien difíciles de epidemias y otros desastres naturales. A Cuba la quieren destruir los nuevos nazis porque es un mal ejemplo para otros países de la región y el mundo.

Una guerra contra Cuba significaría una expresión más del fascismo del más poderoso imperio que espero que sea impedida por el pueblo norteamericano.

Además, significaría la guerra de todo el pueblo contra los atacantes y cumpliríamos lo que dijo nuestro general Antonio Maceo: el que intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la batalla.

Auténtica soberanía y plena dignidad Miguel Barnet, escritor, vicepresidente de la UNEAC y presidente de la Fundación Fernando Ortiz
Defender a Cuba es defender una nueva concepción de la nación con una auténtica soberanía y plena dignidad. La obra de la Revolución es incuestionable y sus objetivos han respondido a las necesidades básicas y esenciales del pueblo cubano.

Una agresión a Cuba representaría la destrucción de todos los logros alcanzados y un acto de genocidio mayor. Sería, además, el aniquilamiento de la identidad nacional y los sueños y esperanzas de un pueblo abnegado, honesto y solidario.


Una guerra contra la verdad Israel Rojas Fiel, cantautor y director del grupo Buena Fe
A pesar de que han pretendido atarnos las manos en lo económico, hemos sido capaces de edificar, con mucho humanismo, una obra que me parece es envidiable por cualquier otro pueblo, y donde el principal logro somos nosotros mismos, soy yo, eres tú.

Esta Revolución no es del todo nuestra: se la hemos pedido prestada a nuestros hijos, como nuestros padres nos la pidieron prestada a nosotros. Esta Revolución se la pedí prestada a mi hijo para que, cuando la tenga consigo, sea un hombre libre, pleno. Quiero decirle a mi hijo: este es mi país, te lo regalo, es un país mejor, una Cuba mejor que a su vez tú sabrás mejorar.

Hemos sido capaces de construir una sociedad muy humana, muy justa, muy coherente, muy solidaria con el prójimo, y pienso que esa es nuestra riqueza mayor, la que no puede computarse en una bolsa de valores, la que no se cotizará jamás.

La mejor manera de solidarizarse con la Revolución es tratar de comprenderla con buena fe, con buena intención, mirándola amorosamente, no con ingenuidades, pero sí con amor, con la intención de ver siempre el lado más positivo y de comprender las cosas desde sus esencias más puras.

En estos momentos una guerra contra Cuba sería una guerra contra la verdad. Sería catastrófico para el mundo que rompería su equilibrio. Sería el ataque contra una visión diferente que el mundo tanto necesita.

Amor con amor se paga Pablo Odén Marichal, rector de la parroquia episcopal de Fieles a Jesús, Matanzas, Cuba.

Para preservar lo lindo que hemos conseguido Eslinda Núñez, actriz
Es momento de unirnos. El mundo se halla ante una grave crisis, en una situación incontrolable, no se sabe qué pueda pasar. Por eso tenemos que defendernos con todos los recursos que tengamos a nuestro alcance.

Tanto Cuba como el mundo deben saber acerca de la posibilidad real de que se desate una guerra contra nuestro país. Es una posibilidad que puede estar a la vuelta de la esquina. Ciertamente hemos estado amenazados durante tantos años que estamos curados de espanto. Pero sería algo tan descabellado y absurdo que el mundo no podría admitir. La opinión pública debe saber que esta amenaza real es consecuencia de la política de Estados Unidos que quiere convertirse en gendarme mundial. Pienso que el mundo nos apoye para preservar todo lo lindo que hemos conseguido.

No tendremos otra opción que defendernos Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí), poeta
Defendemos nuestra nacionalidad y nuestra cultura Luis Herrera Martínez, científico
Cuba, un país pequeño y asediado, sostiene una política opuesta a la fascista de la potencia mundial que constituye los Estados Unidos. Defendemos nuestra nacionalidad y nuestra cultura.

Sería la expresión máxima del salvajismo de la superpotencia hegemónica que trata de imponer toda forma de dominio, sería la expresión de hasta dónde la humanidad no tiene control de ese enemigo tan poderoso. Para luchar nos hemos venido preparando, cada cubano se convertiría en un bastión para defender sus intereses.

La Ciencia es una obra de la Revolución José Rubiera, científico
Hace muchos años que defendemos nuestra Revolución y seguiremos haciéndolo. Un hecho tan grave como una guerra contra Cuba lo único que añade es la acción bélica, porque hace muchos años que somos agredidos. La seguiremos defendiendo porque en Cuba antes de la Revolución no había ciencia. La ciencia es una de sus obras, reconocidas por el mundo. Comenzó a surgir en los años 60 cuando el líder de la Revolución, el Comandante en Jefe Fidel Castro, con una gran visión de futuro expresó que el futuro será de hombres de ciencias. Y esa gran obra empezó a levantarse, aun con dificultades económica y el bloqueo de Estados Unidos, hasta hoy en que contamos con científicos de talla mundial en varios campos. Sin la Revolución no habría ciencia en Cuba y su desarrollo ha sido esencial por los aportes que realiza a la Sociedad. Y por eso hay que defenderla con todo.

El más hermoso proyecto de la historia americana Eduardo Heras, escritor
A Cuba y a su Revolución, que es su más alta expresión cultural y humana, hay que defenderla porque en ello nos va nuestra propia existencia como nación, porque en un momento como este, posiblemente uno de los más peligrosos para la Humanidad progresista, en el que las fuerzas neofascistas se han desatado en una escalada brutal y suprema sin precedente histórico, ponen en riesgo el más hermoso, justo y digno proyecto de la historia americana.

Hemos sobrevivido a más de 40 años de agresiones de todo tipo por la unidad, el heroísmo y la abnegación del pueblo cubano, y nuevamente en esta hora de peligro vamos a poner de manifiesto lo que somos capaces de hacer: Cuba y la obra ejemplar de la Revolución nos necesitan y aquí estaremos.

Los hombres, las piedras y las palmas Delio Carreras Cuevas, profesor de la Universidad de La Habana
Defiendo a mi país, ante todo, por pertenencia. Mi espíritu altamente universitario y el hecho prestigioso de haber nacido en Cuba me hacen recordar una estrofa del himno universitario: “Tenemos tierra, tenemos Patria”.

El no defender a Cuba nos convertiría, a cualquiera de nosotros, en hijos desnaturalizados del país y de la Patria; en seres abominables y, además, reprochables; del pasado, del presente y de un futuro que, necesariamente —como advirtió Julio Antonio Mella—, tiene que ser mejor.

No defender a Cuba hoy es situarse del lado de las peores causas, de los más retrógrados. Es pensar que la estrella luminosa de nuestra bandera puede un día integrar el conjunto de estrellas del estandarte norteamericano. Es situarse del lado de la discriminación, el racismo, el elitismo y las lacras de un pasado que todos recordamos. Para mí, como profesor universitario, es terminar con el pensamiento de Varela, que justamente alegó en las Cartas a Elpidio que lo más noble y hermoso es educar a la juventud. Y la de Cuba es florida, saludable y vigorosa, no contaminada por los vicios del consumismo y la evasión.

Agredirnos, por otro lado, sería una puñalada artera y vil, escamoteadora de principios y preludio de una agresión continuada a otras naciones. Observar ese peligro con indiferencia es como dormir encima de un volcán y preguntar: “¿Cuándo me tocará a mí?”

Independientemente de que esté condenada al fracaso total, una agresión a la Isla haría pagar un alto precio al enemigo, porque desde los niños a los ancianos, las piedras y las palmas, se levantarían para gritar esa exclamación que desde hace más de cuatro décadas retumba en la garganta de los cubanos: “¡Patria o Muerte!”

Agredir a Cuba significaría la vuelta a la barbarie, la incivilización, la noche oscura de la prehistoria. Y conduciría, fatalmente, a una reacción en cadena por la que otros pueblos ocuparían las trincheras exhaustas y vacías. Para que nunca más volviese el horror del totalitarismo fascista, el holocausto y la muerte apocalíptica

“Nunca tiraremos la toalla” Alcides Sagarra, Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba
Defender a Cuba entraña la defensa de la Revolución Cubana y de su obra en un mundo lleno de amenazas con el terrorismo de Estado implantado por los Estados Unidos y sus acólitos en primer lugar junto a otros factores que se ciernen sobre la humanidad como secuelas de un mundo unipolar… La defensa de nuestra Revolución significa enarbolar una esperanza pero implica una unidad de todos los pueblos en torno a ella. Alentados por el ejemplo de nuestros Cinco Héroes prisioneros del Imperio continuaremos al frente de múltiples batallas contra la injusticia y la voracidad imperialista, con palabras y sobre todo con hechos, con soluciones que pese al bloqueo, y siendo un país pobre y subdesarrollado, nos han llevado a encabezar frentes mundiales en la esfera de la salud, la educación, el deporte, la cultura, la ciencia. Y los pueblos del Tercer Mundo saben lo que significa defendernos, porque Cuba es una meta.

Una guerra contra Cuba podrá convertirse en un holocausto… No queremos la guerra, sino la paz,

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Les recomiendo que vean este documental sobre el Grupo Orígenes. Ahí verán someramente quién fue quién, y no verán, porque no se dice claramente, las verdaderas razones de la separación del grupo y final de la revista Orígenes. Resalta, lo cómicamente “lúdrico” de Prats Sariol, entre otras lindezas, la hijaputancia de Mariano, al que conocí personalmente, como al resto de los personas entrevistadas, que algunas fueron mis amigas y amigos, y hasta mentores, en el caso de Cintio y Fina. Por otro lado, al parecer, eso de hablar en actos públicos jugueteando con una pelota en la mano no lo inventó el caradura de Padura, viene del Pontificio Ponte, que llama, óiganlo bien, “compañeros de Orígenes” a los artistas y escritores que fundaron la revista y el grupo.


Zoé Valdés.

Orígenes (documental) 



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El Grupo ORÍGENES entre el ninguneo y la negación

Por Yoandy Cabrera
Febrero 8, 2015

Pío E. Serrano, al recordar los tiempos de Ediciones El Puente (1960-1965), declara que los poetas de “la Primera Promoción de la revolución [mayoritariamente nacida en los años 30], habían comenzado el asedio a Orígenes”  y que los más jóvenes errónemamente veían la generación de Orígenes fatigada, “olvidando los plurales discursos poéticos que los origenistas habían engendrado” (96).

Como evidencia de la equivocación de estos cincuenteros y jóvenes en los sesenta, en El siglo entero, Virgilio López Lemus reconoce que los logros poéticos más importantes del setenta en Cuba son los libros de Lezama, García Marruz y Eliseo Diego, “sin dudas las ganancias esenciales de la poesía cubana de ese año [1970], en medio de la fuerte tensión nacional de la zafra récord” (234), y a pesar de la estética coloquialista generalizada (por no decir en gran parte impuesta y politizada hasta extremos insospechados).

Por si fuera poco, es de conocimiento extendido el ninguneo que padecieron los origenistas también antes del triunfo de 1959, alejados y ajenos a los centros de poder cultural republicanos. Posturas semejantes pueden encontrarse en1946_verano autores de los ochenta, del grupo Diáspora(s) que, según Walfrido Dorta, “definirá su postura a partir de su posicionamiento ante la ideología origenista”, aunque aclara que “no tachan como un todo a Orígenes” (9). Y así hasta hoy, porque la necesidad de cuestionarlos para autodefinirse no ha acabado.

Sin embargo, el coloquialismo militante y oficialista de los sesenta y setenta (aunque no todo el coloquialismo fue de este tipo ni estuvo ajeno al tropologismo y al intimismo), ha pasado en general y no queda en el recuerdo precisamente como una ganancia. Y mientras un proyecto tan reciente como Diáspora(s) necesita ser rescatado, además de que su conocimiento en los predios culturales hispanoamericanos sigue siendo limitado, Orígenes (a pesar de sus más de 70 años de rodar) no necesita rescate, le basta con sus obras y el trabajo continuo de sus detractores. Aunque claro, dentro y fuera del grupo también ha tenido sus grandes exégetas así como sus mejores cuestionadores.

No es que esa generación de escritores y artistas sea incuestionable, al contrario, no lo es y en muchos aspectos. El problema (más bien el síntoma) está en la necesidad de nombrar a Orígenes después de más de siete décadas de su fundación para poder tener algún tipo de atención, para contar con un antagonista de peso. Pero esa estrategia nos la enseñó el propio grupo por medio de autores como Virgilio Piñera y Lorenzo García Vega.

Orígenes no sólo pretendió y difundió su cosmos teleológico, también mostró su caos fundador, su propia negación. En los Orígenes también fue el caos.

Orígenes, entonces, parece ser la eterna generación de la poesía cubana, si no la única del siglo XX y lo que va del XXI. Con frecuencia hasta hoy los que quieren imponerse lo hacen oponiéndose a los origenistas, comparándose con el grupo, y eso, más que denigrarlos, les da vida.

Porque hasta los muertos de Orígenes -principalmente los muertos de Orígenes- están más vivos que todos sus detractores.

Y ese es su triunfo.

Obras citadas:

    Dorta Sánchez, Walfrido. “Discursos postnacionales, políticas de (des)autorización y terror-ismo literario: la poesía no lírica de los escritores del grupo Diáspora(s)”. academia.edu. Web (8 feb. 2015).
    López Lemus, Virgilio. El siglo entero. El discurso poético de la nación cubana en el siglo XX (1898-2000). Santiago de Cuba: Editorial Oriente, 2008.
    Serrano, Pío E. “Presencia de José Mario”. Renacimiento, No. 51/54 (2006), pp. 94-99.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano:

Fotos donde aparecen algunos pintores que ilustraron la Revista Orígenes; en una de esas fotos las siglas JGS  se refiere a José Gómez Sicre quien  desempeñó una gran labor en la valoración del arte latinoamericano como se puede leer en  https://journals.openedition.org/ :

 Starting at the end of World War II and with the onset of the Cold War, the Organization of American States’ Visual Art Unit, under director José Gómez Sicre, advocated a specific model of Latin American art. Gómez Sicre’s relationship with Alfred Barr, the director of the New York Museum of Modern Art and, through it, his influence on the museum’s policies regarding Latin America art—that is, the decision to support a specific formula and what that formula should be—was pivotal. The model he championed centered on three aspects: internationalism, Western thought and anticommunism. That model entailed a harsh questioning of what were seen as local formulations at a distance from that central vision.

Más sobre José Gómez Sicre (parte de su huella artística en Cuba está en La Plaza Cívica, mal llamada Plaza de la Revolución) está  en: https://www.radiotelevisionmarti.com/

La acaudalada María Luisa Gómez-Mena fue la gran  mecenas de ese grupo de pintores modernistas de Cuba; aunque su labor como  benefactora de las artes no se limitó a la pintura ni tampoco a Cuba; un ejemplo de esto último es el film Subida al cielo, dirigida por el famoso director cinematográfico español Luis Buñuel donde actúa la bella actriz mexicana Lilia Prado; film galardonado, si mal no recuerdo haber leido, en un  Festival de Cannes de esa época. 


En la siguiente foto  se identifica como Roberto  Diago a una persona que en mi opinión  es demasiado alta de estatura para ser Diago; se me parece más a  Nicasio Aguirre un pintor y destacado grabadista cubano de tez negra que fue profesor de Artes Plásticas.


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martes, mayo 17, 2022

Pepe Forte sobre el fallecimiento de Gus Machado, el propietario del concesario Gus Machado Ford de Hialeah

 
Tomado de https://www.facebook.com

HA FALLECIDO GUS MACHADO

Por Pepe Forte

17 de mayo, 2022

Hemos sabido esta mañana del fallecimiento de Gus Machado, un verdadero ícono del éxito de la comunidad hispana en Miami. Cubano de nacimiento, Machado fue el presidente del concesionario histórico de Ford en el Sur de la Florida, que lleva su nombre, sito en el 1200 W de la 49 Calle, en Hialeah.

(Pepe Forte y Gus Machado)

 Como todo hombre de suceso, la fortuna de Gus Machado no la heredó, no le cayó del cielo, ni proviene de un golpe de azar, sino que con ahínco la edificó. Muy joven emprendió la carrera de los negocios transitando modestamente primero por el mercado automotriz, hasta que desde la década de los 80 fundó la célebre agencia Gus Machado Ford. Machado ostenta el Ford Motor Company President's Award, la distinción cimera que la automotriz otorga a los más sobresalientes 450 propietarios de la cadena de 5 mil tiendas de Ford y Lincoln en los Estados Unidos. Para todo joven emprendedor que persiga el triunfo en sus gestiones comerciales, Gus Machado es el blueprint a copiar, la partitura a ejecutar. 

En los 25 años que este servidor, Pepe Forte, lleva trotando en el universo de los automóviles, pude conocer a Gus Machado, y atesorar pues esta instantánea durante un evento en uno de sus concesionarios. Para más honra, Gus Machado Ford, y la inefable gestión de su manager general, Víctor Bénitez, son las columnas devenidas patrocinio del show Automania, en Actualidad Radio 1040 AM. Si hoy se escribiese una antología de los nombres más importantes del mercado automotriz de la Florida, el de Gus Machado no puede faltar, y estaría en los primeros lugares de la lista. Miami, y la larga clientela que Gus Machado por más de 40 años fundó y le fue leal, van a extrañar a Gus Machado. #Gusmachado #GusMachadoFord #Ford #PepeForte #ExitoHispano


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lunes, enero 17, 2022

Video. Zoé Valdés entrevistada el 14 de enero de 2022 por Andrés Alburquerque donde nos habla de su novela Pajaro Lindo de la madrugá.

Zoé Valdés entrevistada por  el agudo analista político Andrés Alburquerque. En la entrevista  la destacada escritora  habla  de su novela  Pajaro Lindo de la madrugá y de otros temas relacionados con dicha novela y con  su labor patriótica  por la libertad y democratización de Cuba..



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miércoles, octubre 27, 2021

Archivo: Vicente Echerri sobre Emilio Ichikawa: Pensar en Cuba


 Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Pensar en Cuba

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Emilio Ichikawa falleció este lunes 11 de octubre en Miami, víctima de la covid-19. A sugerencia del autor, Vicente Echerri, CUBAENCUENTRO reproduce el siguiente trabajo

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Profesor Emilio Ichikawa

Por Vicente Echerri

Nueva York

15/10/2021

Fue el recién fallecido Jesús Díaz quien primero me habló de Emilio Ichikawa, por el tiempo en que éste publicaba su primer trabajo en la revista Encuentro y aún vivía y enseñaba en La Habana. Confieso que ese apellido, tan japonés, me hizo imaginar, gratuitamente, a un tipo ascético y grave, practicante de las artes marciales y de la meditación zen que encontraba en la disciplina mental de sus antepasados orientales un asidero para enfrentarse al castrismo del período especial. Era un estereotipo que me gustaba, por desafiante, por exótico; y no necesariamente imposible (si yo mismo, sin una gota de sangre inglesa, había inventado la Sociedad de Amigos de Gran Bretaña en la Cuba de los años 60, ¿como no podría un japonés certificado, o al menos un auténtico pichón de japonés, labrarse un nicho de extranjería en la Cuba de los 90?).

Pero Emilio Ichikawa no respondía para nada a los supuestos de mi imaginación: no era asceta, no era grave y no era casi nada japonés. En verdad, Cuba, lo cubano —como ambiente territorial, como fiesta de los sentidos, como expresión verbal, como experiencia gozada y padecida, como agónica reflexión— era todo el ámbito de su vida, una insularidad que, opuesta a esa otra de donde alguna vez emigrara su padre, parecería predestinada a la decadencia: una tierra donde el sol se ponía.

Atrapado en esa realidad, que se fue enrareciendo y emponzoñando según el experimento castrista se afincaba y se hacía orgánico (del modo en que lo hace una entidad parásita o una siniestra enfermedad) en la vida cubana, Emilio Ichikawa, con una curiosidad —llamémosle innata— por el conocimiento se esforzaba en entenderla partiendo de los supuestos que le daban, de las herramientas de que disponía; intentaba conciliar su experiencia del mundo con las exigencias de la razón. No es de extrañar su entusiasmo y su temprana vocación por la filosofía.

Este libro que hoy presentamos es, de alguna manera, la destilación última —o penúltima, aclararía él— de esa sociedad enferma que se le impone por todas partes y de la cual no puede ni quiere evadirse y a la cual, por el contrario, se empeña en enfrentar, en dilucidar, para sosiego de su entendimiento, con la misma pasión y por la misma razón con que Edipo se empeña en descifrar los enigmas de la Esfinge: porque la vida le va en ello.

Contra el sacrificio, del camarada al buen vecino es en consecuencia un libro que sigue los rumbos de este duelo vital, de esta indagación torturada que se nos presenta como una suerte de jornada, de ruta, con sus correspondientes atajos, trampas y planos superpuestos, sin que lleguen a constituir un laberinto. Se trata, a mi ver, de un juego (ya hemos dicho que el autor no es grave), pero un juego en el sentido más serio de este término; de una atrevida metáfora, de una provocación y de una autopsia, todo en un uno. Intentaré ser más explícito.

La decadencia de la sociedad cubana actual es ya un lugar común, resulta escandalosamente obvia, se muestra en el desportillamiento de las fachadas y en el desplome de la moral pública; en el acomodo de todo un pueblo a las condiciones de una vida degradada, a su pacto permanente con lo que bien se llama la «cultura de la miseria»; una sociedad donde la corrupción se manifiesta en todas sus variaciones y agrede todos los estamentos. Sin embargo, este miasma, este gigantesco pantano, no es estéril; es también un cultivo de fermentos, de ideas. En opinión del autor, se trata de una sociedad donde han declinado ciertos valores o ciertos discursos que, en nuestro contexto particular, alguien podría atreverse a llamar «clásicos», para dar paso a una etapa de descomposición donde se ven suplantados por otros valores. Es en este punto de la reflexión que el autor nos propone su metáfora, o tal vez un paralelismo metafórico en el que, con inaudito descaro, compara el hundimiento de la Cuba actual con el Mediterráneo de la época helenística —esos tres siglos que median entre Alejandro y César—; y las actitudes básicas del cubano de hoy, reducidas a un credo de tres erres (reír, rezar y remar) le sirven para sustentar la presencia —aunque sea en el plano de los valores prácticos— de las tres corrientes de pensamiento que sobresalieron en esos tres siglos que anteceden a Cristo: el epicureísmo, el estoicismo, el escepticismo.

A falta de un corpus teórico que justifique esta afirmación, Ichikawa se convierte en hermeneuta de una conducta social; a saber, los cubanos de hoy son estoicos, epicúreos y escépticos sin saberlo. Ésas son las respuestas que un pueblo agobiado por el diseño totalitario de una ideología racionalista (en el sentido antiguo y también de la Ilustración) encuentra para sobrevivir. El autor identifica al racionalismo —concretamente al racionalismo alemán— como último responsable, en el plano ideológico, de las cosmovisiones totalizadoras que alcanzan una siniestra concreción en los totalitarismos del siglo XX; en tanto identifica el antídoto en el empirismo inglés que tan útil ha sido a la democracia moderna. En este punto no se olvida de resaltar los seguidores que este pensamiento tuvo entre los cubanos, en particular a José de la Luz y Caballero y su sabida renuencia a enseñar en Cuba el racionalismo alemán.

Este último apunte funciona como eslabón que justifica, o al menos intenta justificar, el largo segmento didáctico del libro, ni más ni menos que una brevísima historia de la filosofía —en términos occidentales, desde luego— que sirven para tender un puente entre el «decadente» pensamiento helenístico y la tradición cubana que él nos propone como su imagen especular o reiteración paródica, antes de desembocar en una conclusión que más parece sociológica que filosófica, puesto que en ella se describe no tanto el pensamiento como la conducta, la situación moral de un pueblo.

A mi ver, en esta descripción abierta está la tesis o una de las tesis del libro, que es, de suyo, una provocación en más de un sentido. Muchos cubanos creen que el impacto del castrismo en la vida de nuestro país es de tal naturaleza, nos descoyunta de tal manera, que la nación, y el pensamiento que la formula, o que intenta formularla desde el siglo XIX, queda interrumpido por la sacudida. Otros vamos más lejos hasta el extremo de proponer que en Cuba tuvo lugar una catástrofe cósmica que, con la posible excepción de la decadencia corporal de la gente y de las cosas, indujo una parálisis general semejante a la que explica el mito de la bella durmiente. Conozco algunos de mi generación que comparten conmigo este criterio, o más bien, que lo padecen. Me lo ilustran como nada las palabras de una amiga querida, que aún vive en La Habana, y que me dijo no hace mucho: «yo espero aún que todo esto se acabe (‘todo esto’ es el castrismo y sus 43 años de existencia) para volver en septiembre a la escuela de las monjas con mis 12 años de entonces». Adolescencia petrificada que si bien no logra detener las arrugas y otros signos de envejecimiento bien puede traducirse en una palabra terrible: inmadurez.

Emilio Ichikawa nos viene a traer la provocadora noticia de que el pensamiento en Cuba, entendido como reflexión intelectual, no ha dejado de existir en estos años de nuestra inmadurez, aunque se destaque como escisión, aberración, frustración y búsqueda respecto a la tradición que le antecede. Los que nacieron y se formaron en la Cuba castrista y, además, tenían vocación para pensar, no tuvieron más remedio que hacerlo con los recursos a su alcance: es decir, con el castrismo, desde el castrismo, a pesar o en contra del castrismo. Los referentes —aún para ser negados— estaban dados por la gestión totalitaria que se le impuso a toda la sociedad cubana con las desastrosas consecuencias que conocemos y que tan buen comentarista y exégeta encuentran también en Ichikawa; y eso es así por condición sustantiva de los seres humanos, de ese hombre que, como afirmara Alejo Carpentier al final de El reino de este mundo, «es capaz de amar en medio de las plagas».

Al acercarnos al centenario de nuestra malograda república, me siguen pareciendo pertinentes las palabras con que comienza el conocido apotegma de José de la Luz y Caballero: «Mientras se piense en Cuba…». Siempre me ha parecido más grande y conmovedora esta esperanzada premisa que el resto de la frase en elogio del Padre Varela que aprendimos desde la niñez. «Mientras se piense en Cuba…»; pues bien, en Cuba aún se piensa. Este libro es una buena prueba.

Nueva York, 9 de mayo de 2002..

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domingo, agosto 02, 2020

Video y audio de Zoé Valdés donde describe y comenta sobre Eusebio Leal y también sobre otros temas de actualidad


Ariane González
julio 31, 2020

La escritora cubana Zoé Valdés describe a Eusebio Leal

Aunque fue amable conmigo tengo malos recuerdos de él como por ejemplo no reparó a una pequeña parte de La Habana para entregarla a sus pobladores, sino para hacer centros turísticos que dejaran dinero a la tiranía.



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Zoé Valdés y Eusebio Leal. 28 de enero de 1980
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 Zoé Valdés comenta la actualidad. Eusebio Leal y otros temas
(en el minuto 23 comienza a hablar de Eusebio Leal al que califica como una persona entre Tartufo (personaje de una novela de Moliere)  y Fouché, político  de la Revolución  Francesa. 

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 Zoé Valdés: Eusebio Leal - Eliécer Ávila
(continuación del video)



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Estudio de Arte Pedro Pablo Oliva

”Cómo decirle adiós a ese hombre maravilloso que me enseñó más de una vez el color real de la palabra, el sonido brutal de la mentira, que hacía posible que cambiara el color de los caminos. Me hablaba al oído de la belleza y me decía bajito que hiciera temblar la pintura.  ¡Amigo, hermano, que me aceptó repleto de contradicciones! Me duele tanto tu partida, tu subir y bajar las escaleras repleto de amor. Sólo tú y yo entendemos. Te buscaré en cada sitio hacedor de esperanzas y alegrías.” Pedro Pablo
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Tomado de http://nuevoaccion.com

EUSEBIO LEAL: EL PODER Y EL DELIRIO DE UN BUFÓN CASTRISTA

 Por Frank Escobar

Exclusivo para Nuevo Acción

En la víspera del Año Nuevo la ostentosa oligarquía castrista se regaló a sí misma una espléndida fiesta al aire libre en La Plaza de la Catedral-150 CUC por persona- con un opíparo banquete sobre los adoquines y la música en vivo a cargo del  recién llegado Isaac ” El Cantante Renegado” Delgado. El todopoderoso gestor, Eusebio Leal Spengler, Historiador Oficial, tenía que corresponder a los favores recibidos de Raúl Castro y su junta de generales en el año que terminaba y nadie con mayor experiencia cortesana que él para saber cómo complacerlos.

Largo y pedregoso ha sido el camino recorrido por este “Mefisto cubano” (aludiendo la famosa película de Ishvan Szavo) para llegar hasta aquí. Múltiples los adversarios y oscuros los pronósticos pero Leal, firme y leal en su férreo maquiavelismo superó todos los obstáculos y derrotó a sus fuertes y atrincherados enemigos. No importó que fuesen Comandantes de la Sierra Maestra, toros rabiosos del Partido o vacas sagradas de la Cultura. Su estrategia siempre fue muy clara: adulación sin límites hacia Fidel Castro: llegó al extremo de habilitar un lujoso salón en el Palacio de los Capitanes Generales con el trono traído especialmente desde España para una visita de los Reyes que nunca se realizó y lo reservaba exclusivamente para el uso privado de su Comandante en Jefe, inclusive Fidel Castro pretendió humillar al Rey Juan Carlos en su patética visita a Cuba proponiéndole que lo usara como si se tratara de un inodoro compartido pero Juan Carlos demostró mucho sentido común al negarse, en definitiva él siempre estuvo de acuerdo en ser un “rey sin corona”.

Asi describe el carácter rastrero del Historiador Oficial del Castrismo, desde La Habana, el periodista independiente Jaime Leygonier: “Alma de cortesano, proclamaba: Fidel Castro es mi padre (en la foto, Leal con el tirano mayor), pero al menos dos veces, el dictador lo avergonzó en televisión por adulaciones que le desagradaron. En una de ellas, en la Asamblea Nacional, en los años 90, comparó a Castro con Bolívar quien en Caracas, destruida por un terremoto y espada en mano, hizo callar a un cura que predicaba el castigo divino por la revolución. Castro, disgustadísimo, le dijo: "Ni yo soy Bolívar, ni Cuba es Venezuela destruida por un terremoto".

Todas sus biografías, ampliamente diseminadas en el internet, repiten el mismo lacónico discurso de un párrafo para narrar los misteriosos primeros cuarenta años de su vida. Por supuesto que esa biografía está llena de omisiones y ha sido edulcorada con una retórica mendicante para enmascarar su verdadera historia y servir a la vez como breve adagio de una prepotente descarga narcisista de títulos, condecoraciones y reconocimientos.

Eusebio Leal Spengler o más exactamente Eusebio Spengler Leal nació en un humilde hogar de Centro Habana y es el hijo de un policía y una empleada doméstica. Su padre lo abandonó a muy temprana edad. Recibió toda la educación gratuita que ofrecían los Carmelitas Descalzos de la Iglesia del Carmen, en Infanta y Concordia, donde además trabajaba su madre. Fue monaguillo y un efusivo católico practicante durante su adolescencia hasta que comenzaron las persecuciones religiosas y oportunistamente abandonó a quienes habían sido sus protectores y amigos. Nunca estuvo en la UMAP ni fue castigado por sus prácticas religiosas a pesar que desde muy joven halló su vocación de bufón del palacio episcopal y era un asiduo visitante del Arzobispado y entretenía con sus payasadas al entonces Arzobispo Monseñor Evelio Díaz Cia.

También asistía a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de los jesuitas de la Calle Reina donde conoció a quien sería su verdadero mentor y por quien realmente encontró su vocación de historiador, su relación maestro- discípulo con Emilio Roig es una de las tantas mentiras de su vida. La persona que más lo influenció y con quien más aprendió sobre temas de Historia de Cuba fue Monseñor Fernando Azcárate y Freyre de Andrade. Azcárate era descendiente del alemán Fesser que había instalado las primeras locomotoras en Cuba; era el nieto de Nicolás Azcárate, el patricio reformista de Guanabacoa para quien trabajó José Martí; el sobrino del Mayor General Fernando Freyre de Andrade y el primo del Ministro de Trabajo del gabinete del presidente Ramón Grau San Martin Carlos Azcárate. Se había graduado de Teología en la Universidad Gregoriana, de Derecho en la Universidad de la Habana y de Psicología en la Universidad Católica de Villanueva. Había sido Superior de los Jesuitas en Cuba y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de la Habana. Monseñor Azcárate fue además quien lo casó por la Iglesia la primera vez. Con la madre de sus dos hijos mayores.

 Como generalmente sucede con las personalidades cobardes a quienes azotan sus continuas deslealtades muchos años después, cuando Azcárate, ya retirado y casi olvidado por sus diferencias con el nuevo arzobispo y luego Cardenal Jaime Ortega Alamino, vivía como un simple párroco en la Ermita de Monserrate, Eusebio Leal le mordió la mano. Resulta que José Martí durante su breve estancia en La Habana de entreguerras vivió cerca de la ermita y Carmen Zayas Bazán, su esposa quiso bautizar a su hijo José Ismael allí, lo que al fin se hizo y las Actas Parroquiales de la Ermita de Monserrate conservaban el acta de bautizo con la firma de Martí como padre del niño.  Leal se empecinó en llevarse el tomo correspondiente al bautizo para copiarlo y Azcárate se negó porque las Actas Parroquiales no se mueven de las parroquias, aparentemente Leal desistió y se marchó. Pero Azcárate unos días después quiso revisar de nuevo la página y se percató que la habían arrancado, inmediatamente llamó al entonces Jefe de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Felipe Carneado. En fin Leal fue amonestado y obligado a devolver la página robada y desde entonces Azcárate no quiso saber más nada de él...

Leal es un mentiroso compulsivo, todavía recuerdo a Leandro Romero con uno de sus libros repetidos – acostumbraba a publicar lo mismo varias veces con ligeras variaciones y diferentes títulos- plagado de rectificaciones. Eusebio Leal no conoció nunca a Emilio Roig de Leuchsenring (foto de la izquierda), (1887-1964), él creó con Roig una especie de relación osmótica empleando a su asistente de toda la vida, Alfredo Zayas Méndez y a su ex secretaria y viuda Maria Benítez. Todo para darle aparente legitimidad al traspaso ficticio del cargo de Historiador Oficial de la Habana. En definitiva la Oficina del Historiador fue creada -como un favor político a Emilio Roig- por el Alcalde de La Habana Miguel Mariano Gómez Arias con sueldo del Ayuntamiento Municipal y desapareció con la muerte de él en 1964. El verdadero historiador de La Habana era Manuel Pérez Beato, editor de “El Curioso Americano” y autor de “El Callejero Habanero” y “La Habana: rectificaciones históricas” (todo un volumen para corregir los errores de Emilio Roig en sus “Apuntes Históricos”) y tenía la oficina en su propia casa.

La Oficina del Historiador la resucitaron oportunistamente veinte años después de muerto Roig para darle apariencia de continuidad a la Alcaldía de La Habana con la recién creada Asamblea Provincial del Poder Popular de Ciudad de la Habana, su presidente, el comandante Oscar Fernández Mel comenzó a ser llamado “Alcalde”, por cierto que “el alcalde” no soportaba a Leal pero por órdenes de Fidel Castro- quien ya había sido cautivado con sus bufonadas rimbombantes- tuvo que tragárselo.

El historiador honorario de la Habana Vieja Ricardo Rey Merodeo que fue amigo personal de Roig y su correligionario político por muchos años me aseguró que Leal y Roig no se conocieron y que conociendo a Roig como lo conocía él jamás hubiera simpatizado con un Leal de veinte años por “calambuco” y “amanerado”. Leandro Romero “El Chino”, que estuvo trabajando con Leal por treinta años me aseguró también que ellos no conocieron personalmente a Emilio Roig.  En la Oficina Museo dedicada a Emilio Roig en el Palacio de los Capitanes Generales - que en los ochenta atendía su viuda Maria Benítez- no encontré ninguna fotografía que testificara la amistad de Eusebio Leal con Emilio Roig, ni siquiera una foto de grupo. Nunca quise hacerle esa pregunta a Maria Benítez o a Alfredo Zayas para no comprometerlos y por respeto a ambos.

Con respecto a su título universitario la historia fue la siguiente según sus profesores que también fueron los míos. La Escuela de Historia, por requerimientos políticos, creó un curso especial de trabajadores para titular a Eusebio Leal y con él a todo el equipo que se había designado previamente para trabajar en la Oficina del Historiador y el Museo de la Ciudad. Fue un curso único e intensivo, casi a caballo que según creo se hizo en tres años – el curso regular son cinco-y junto con él se graduaron, su “alter ego” Rayda Mara, su “primo” Leandro Romero, Carlos Fernández (hoy en el exilio) y otros. Ya anteriormente se había utilizado este sistema para otorgar títulos de historiadores a altos oficiales de las FAR. Con la diferencia que ciertos generales como los Hermanos Casas, Arnaldo Ochoa y Leopoldo Cintras recibían las clases en su casa.

Fui testigo presencial de varias de sus notorias chapucerías. La primera fue un 14 de Julio de mediados de los ochenta, tradicionalmente ese día se hacía un acto público frente al Templete (foto), en la Plaza de Armas, con la ejecución de “La Marsellesa” y “La Bayamesa” por la Banda Municipal, Ese día Leal había invitado al embajador de Francia y en su ansiedad por iniciar su recorrido de rutina no se percató que el embajador, siguiendo el protocolo, antes de retirarse, debía saludar personalmente al director de la banda. El Historiador Oficial ignoraba esto y le agarraba el brazo y lo jalaba pensando que su invitado estaba perdido, El embajador, más alto y corpulento que él, y francés, logro zafarse al fin y fue a saludar al director de la banda. Leal permanecía atónito sin comprender nada hasta que se le hizo visible la intención del francés y entonces, ni corto ni perezoso, se lanzó a una carrera veloz para alcanzarlo y asi poder cumplir el también con dicha cortesía pero tuvo mala suerte y tropezó con una “china pelona” levantada en el pavimento y cayó al suelo obligando al embajador a regresar para auxiliarlo.

La segunda anécdota fue más o menos de la misma época, Leal atendía a una delegación de parlamentarios británicos y pretendía hacerles creer que unos cañones empotrados en las inmediaciones del Museo de la Ciudad pertenecían a una batería inglesa de la época de la Toma de La Habana (1762). Pero uno de los legisladores era casualmente un experto en fundiciones británicas y heredero de una vieja familia de fundidores y quiso verificar el cuño de la fundicion, asi que por supuesto se percató del fraude y lo rectificó públicamente. Los cañones eran españoles y más bien habían combatido contra los ingleses.

La tercera fue en 1991, en vísperas de la celebración del Medio Milenio del Descubrimiento – los castristas le llamaban “Encuentro Mutuo”- y también del centenario del gran historiador y polígrafo cubano Jose Maria Chacón y Calvo, conocido como el VI Conde de Casa Bayona. La Familia Chacón gozó de antiguo señorío sobre la villa de Santa Maria del Rosario. Debido a sus largos años como diplomático en España y al celo de su antigua asistente la mayor parte de sus documentos se encontraban en Madrid pero yo había logrado localizar su expediente académico universitario que debido al tiempo transcurrido requería de una restauración. Luego de seguir todo el trámite burocrático pertinente le solicité al Museo de la Ciudad- que era en ese momento el único lugar en Cuba donde se hacían restauraciones de papel-que lo reparara pero me lo negaron. Le insistí personalmente a Leal por intermedio de Diana, su rubia y estilizada secretaria y ella me contestó que Leal había decidido que era imposible porque ellos tenían pocos materiales y muchas prioridades.

En esa época yo estaba haciendo mi servicio social en “La Guía Arquitectónica de la Habana” – una empresa mixta creada por “Ediciones Plaza Vieja” y la Junta de Andalucía con motivo del Medio Milenio- pero me habían asignado temporalmente a Santa Maria del Rosario y estábamos reorganizando alli la documentación del antiguo”Club Rosareno” cuyo presidente había sido Francisco Ichaso, yo estaba a cargo del Gabinete de Investigaciones Históricas de la Guía. El antiguo Club lo habían convertido en una sala de exhibición de videos y la antigua casa de los Condes de Casa Bayona se había transformado en un restaurante. Jose Maria Chacón y Calvo había fallecido solo y casi en la indigencia por los años setenta y lo habían enterrado en su panteón familiar del Cementerio de Colon con su hábito franciscano pues había pertenecido a la Orden Terciaria. Según me contó William Gattorno, que estuvo presente, a su funeral solo asistieron unos pocos ancianos y recordaba al Conde de Lagunillas, tan pobre y abandonado como él y a un grupo de franciscanos. Los aristócratas cubanos que quedaron en la Cuba revolucionaria recibieron todo el resentimiento y la humillación de la “nueva clase castrista” que envidiaba su legitimidad.

En 1991 los empresarios españoles de Felipe González ya estaban haciendo inversiones en Cuba y casualmente había un grupo estudiando los famosos “Baños del Obispo” que estaban localizados en Santa Maria del Rosario y habían creado una corporación cubano española de “Aguas Minerales y Termalismo”, presidida por el Comandante Jesús Montané Oropesa, el ayudante personal de Fidel Castro. Para enmascarar los negocios capitalistas que le reportaban buenas ganancias personales los adláteres castristas usaban la apariencia de proyectos culturales o de conservación medioambiental y en ese campo Eusebio Leal les había brindado grandes servicios, por lo que había una estrecha colaboración entre ellos. En el caso particular de Santa Maria del Rosario el negocio del termalismo estaba muy acelerado por el interés de los inversionistas españoles y no habían tenido suficiente tiempo para fabricar el bodrio cultural previo, por lo tanto estaban atrasados.

Un día me llegó una citación urgente del Ministerio de Cultura – de Lucy Tejeda- porque Montané quería reunirse con todos los grupos culturales que estaban trabajando en el área del Cotorro, término municipal, para crear el “Eco-proyecto cultural comunitario de Santa Maria del Rosario” –todo un “Frankestein” de retórica castrista-.y nuestro equipo también tenía que participar dada la urgencia del Comandante Montané.  Se creó el “Grupo de Apoyo al Termalismo” y resultó que los únicos que realmente teníamos algún proyecto cultural desarrollado éramos nosotros -llevábamos seis meses investigando alli- por lo que rápidamente todos los burócratas del Ministerio de Cultura- en esa época Alejandro Rios, “el cineasta” de Miami Dade College era uno de ellos- se adhirieron como larvas a nuestro trabajo.

Al fin llegó el día y me tocó a mí hacer la presentación en un salón de protocolo del Ministerio de Cultura repleto de espectadores, pero conociendo bien la psicología castrista y la ignorancia de sus testaferros comencé mintiendo, dije primero que en España, donde José María Chacón y Calvo había pasado muchos años de su vida y era muy reconocido, ya se había creado una comisión conmemorativa de su centenario presidida por el propio Rey y que la Embajada española se había ofrecido a través del Instituto de Cooperación Iberoamericana a surtir la biblioteca. Montané se sintió empequeñecido frente a sus socios españoles y me interrumpió con un exabrupto, dio un puñetazo en la mesa y dijo que “no podíamos seguir permitiendo que nos siguieran robando nuestras figuras históricas”, no pudo citar el nombre de José María Chacón y Calvo porque se le había olvidado pero continuó refiriéndose retóricamente a él como El Conde y aseguró que personalmente se ocuparía de la restauración de su expediente.

Por supuesto que con las órdenes del “Comandante Montané” Eusebio Leal inmediatamente encontró los materiales y llegó a la exageración de encuadernar el expediente con una cubierta de piel repujada como si fuera un libro de lujo. Cuando lo devolví al Archivo Universitario nadie lo reconocía y sentí pena por el expediente de Ignacio Agramonte que no tenía una cubierta asi, todavía tiene que estar alli y es el único de miles que no tiene cubierta de cartón.

Al final no se hizo nada en Santa Maria del Rosario, excepto habilitar un pequeño local de la vieja casona para biblioteca pública con su nombre y libros donados por editoriales españolas que habían participado en “La Feria del Libro de La Habana”.

Para la apertura si se invitó al viejo intelectual castrista Cintio Vitier que como todo un consagrado “ruiseñor de emperador” elaboró toda una pieza retórica ambigua, una sobria ensalada franciscana con aderezo marxista y un fuerte tufo de teología de la liberación. Vitier sin embargo si había conocido muy bien a José María Chacón y Calvo, quien había sido su mentor y consejero por años antes de la revolución castrista y él había llegado al extremo de nombrar a su segundo hijo –nacido también antes de la revolución- como él.

Jaime Leygonier (foto de la izquierda) se refiere también en su mencionado artículo al conocido extorcionismo ejercido por el Historiador Oficial y su larga lista de personas saqueadas tanto voluntaria como involuntariamente: “Por menos, cayeron personas más poderosas, pero Leal flotaba como corcho, por sus relaciones en el mundo cultural internacional que lo hicieron inamovible en un cargo donde, en tiempo de crisis, hacía malabarismo con donaciones a medio conseguir. Raúl Castro, centralizador, le cercenó parte de su poder económico. Que un hijo de Leal tenga una galería de arte en Europa para vender obras cubanas, recuerda el rumor extendido entre sus empleados, y en el mundo cultural, de que desde sus orígenes Leal visitaba a ancianas solitarias, poseedoras de obras de arte o artesanías lujosas, y encantador las obtenía por testamento o "préstamo para exposición", sin llevarlas a museo alguno. Según referían, en vida, el académico Néstor Baguer (Agente de la Seguridad del Estado) y la poetisa Dulce María Loynaz, ésta escritora fue víctima de uno de esos "préstamos": Una barca egipcia de marfil que Leal le solicitó para una exposición, que nunca expuso y jamás devolvió.”

Despues del arresto de múltiples colaboradores y el confinamiento domiciliario de los más ancianos debido a la galopante corrupción de su empresa con nombre de cacique apócrifo: Habaguanex, el siempre fiel Eusebio Leal salió ileso. Raúl Castro, muy acostumbrado a ”tirarle la toalla” a sus viejos generales corruptos, no solo lo ha confirmado como el amo perpetuo del casco histórico de La Habana sino que además ha permitido que su empresa finalmente se convierta en  nacional. Raúl Castro lo designó presidente de un nuevo superministerio que impulsara la restauración del patrimonio histórico y cultural en toda Cuba. Por un decreto raulista, emitido por el Consejo de Estado, se establecía la “Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba”, que incluiría todas las Oficinas del Historiador de las ciudades coloniales de La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey, Trinidad y el Valle de los Ingenios, Cienfuegos, Remedios, Sancti Spíritus, Bayamo y Baracoa. Era el establecimiento del nuevo “zar” de la restauración, conservación y explotación turística de todo el patrimonio cultural cubano.

Pero La Habana Vieja es hoy una Habana Muerta y Eusebio Leal es el responsable. Una isla folclórica, acorralada y estéril que ya no conserva la más pálida identidad de la urbe metropolitana que fue hasta el Siglo XIX. La memoria decrépita y apuntalada de una antigua y reconocida metrópoli que ha sido vendida como una puta. La maqueta podrida de una ciudad gloriosa de los Siglos XVII y XVIII a la cual se le ha negado una muerte digna. Hoy las misteriosas mansiones del azúcar y del tabaco son solares enmascarados o se han convertido en instituciones culturales ficticias que el castrismo usa como trampas para atrapar dólares públicos-de la UNESCO o de la Junta de Andalucía por ejemplo- y privados de sus tontos útiles. No obstante y a pesar de la rapiña las tuberías se reventaron, las paredes se enfermaron y las rejas se vencieron. La pintura de sus fachadas desapareció y solo han podido sustituirse con una triste mascarilla de cal barata. El negocio de la restauración de la Habana Vieja siempre ha remitido a cosa turbia, a fraude pestilente. La inocua gestión de Eusebio Leal Spengler, el archiconocido bufón cultural de los Castro ha dejado al desnudo que Habaguanex es una vulgar patente de corso.

El prolongado proceso de erosión ha convertido los edificios pintorescos habaneros de las postales en genuinos monumentos cariados. La prolongada permanencia de los Castro en el poder y su inexorable vocación de Erostratos han condenado la Habana Vieja a la muerte por deterioro y falsificación. Hasta la arquitectura y la urbanización, las más firmes y persistentes manifestaciones de la cultura material pueden ser abatidas y hasta destruidas no por el fuego sino por la abulia, la desidia, el mal gusto y el canibalismo revolucionario.

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