miércoles, diciembre 17, 2025

Video de entrevista a Carlos Lehder: Así traficamos Cøcaína desde CUBA por un plan de Fidel y Raúl Castro: Carlos Lehder revela detalles


Carlos Lehder en el restaurant La Bodeguita de el Medio, La Habana, Cuba
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Más Allá del Silencio Podcast

13 de diciembre, 2025

Así traficamos Cøcaína desde CUBA por un plan de Fidel y Raúl Castro: Carlos Lehder revela detalles


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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG  BARACUTEY CUBANO

Tomado de https://diariodecuba.com/

'Hay elementos suficientes' como para que ya existiese una película sobre la trama cubana del Cartel de Medellín

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DIARIO DE CUBA conversa con Santiago Alonso Buers, autor de 'Desmontando las narcoseries. Mitos del Cartel de Medellín'.

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(Carlos Lehder después de salir de la prisión después de cumplir su larga condena)

Por Diego Santana

Córdoba

30 Oct 2024

No son pocas las series y películas sobre Pablo Escobar y el Cartel de Medellín. El personaje que creó el narcotraficante para sí mismo ha sido representado con más o menos acierto, con más o menos éxito, con más o menos verosimilitud, con más o menos lugares comunes, en grandes producciones o en otras en las que solo se menciona su nombre.

Para analizar las implicaciones audiovisuales del mito y examinar los entresijos de una amplísima red criminal, que también incluyó al régimen cubano y otros actores de envergadura, el profesor y escritor español Santiago Alonso Buers publica, con la editorial Última línea, el libro Desmontando las narcoseries. Mitos del Cartel de Medellín. Con él conversa DIARIO DE CUBA, tras la pista de una pregunta fundamental: ¿Por qué las series y películas que se han hecho hasta ahora sobre el tema no incluyen la rama cubana?

"Se ha intentado varias veces", afirma Alonso Buers y detalla que el que fuera la mano derecha de Escobar, Carlos Lehder, trabaja para que Netflix adquiera los derechos de su libro Vida y muerte del Cartel de Medellín, publicado en enero de 2024 por Penguin Random House. A pesar de que Lehder se negó a ser entrevistado para el libro de Alonso Buers, este opina que, en consonancia con lo escrito por el exnarcotraficante, quien detalló la relación entre el régimen cubano y el tráfico de drogas, esta tendría, para ser fiel al libro y a la historia, que estar representada en el audiovisual, por lo que vale la pena esperarlo con ansias.

Entre testimonios, libros, series, películas y medias verdades, mucho se ha especulado sobre la relación entre Escobar y Fidel Castro y, preguntado por el tema, Alonso Buers dice: "Yo hablé con el hermano de Pablo Escobar, Roberto, y nunca hubo un encuentro personal entre Pablo Escobar ni su hermano [con Fidel Castro], según me dijo. El encuentro que hubo fue con su socio, Carlos Lehder, y no fue con Fidel Castro, sino con su hermano Raúl. Es decir, nunca hubo un encuentro personal entre ambos, según dicen ellos".

"Fidel Castro siempre fue una persona muy inteligente y dejó funcionar a su entorno. Nunca se ligó personalmente a ello. Pero claro, es evidente que si Pablo Escobar tenía conexión directa a través de Carlos Lehder y a través de otras personas con Raúl, y Raúl es hermano de Fidel, es evidente que Fidel estaba al tanto", agrega, a tono con la histórica conjetura de que Castro sabía todo cuanto los militares cubanos hacían en relación al narcotráfico.

"Es imposible que él no lo supiera, porque fueron más de 400 millones de dólares los que el Gobierno cubano sacó del cartel de Medellín por mover la droga. Con lo cual, aunque la conexión no sea directa, porque Fidel era demasiado inteligente como para hacer una conexión directa, es verdad que dejaba a la gente trabajar", afirma Alonso Buers, quien declara como uno de sus referentes principales para esta investigación el libro Narcotráfico y tareas revolucionarias. El concepto cubano, del escritor y periodista cubano Norberto Fuentes.

En Cuba, todo lo relacionado al Cartel de Medellín está íntimamente ligado a la Causa 1 de 1989, que terminó con el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia y sus respectivos ayudantes, pero varias personas involucradas en el tráfico de drogas a través de Cuba han declarado, y el libro de Alonso Buers así lo sostiene, "que por encima de Ochoa el verdadero jefe de toda la operación era Raúl Castro".

"Ochoa era una persona muy querida y muy díscola con el régimen. Después de Angola, Fidel sabía que Ochoa tenía mucho mando, y él se lo quiso quitar del medio, no porque traficara droga, sino porque traficaba droga a espaldas de Fidel. Porque lo hizo por una parte con Fidel y por otra parte sin Fidel. Entonces ese es el problema de Ochoa. Él [Fidel Castro] quiere hacer una limpieza de imagen porque Ronald Reagan en un momento determinado dice que tiene constancia de que los altos cargos cubanos están traficando. Y entonces, ¿qué hace? Dice: 'Voy a decir que los malos eran ellos', y por eso decidió matar a Ochoa. Pero no lo hace gratuitamente. Lo hace porque Ochoa estaba cogiendo mucho mando", destaca Alonso Buers, en consonancia con las especulaciones que circulan desde 1989.

Pero, "esta trama de tráfico de drogas y corrupción incluyó también el lavado de dinero a través de Cuba. Y esto continuó, porque el lavado de activos ha sido muy recurrente en la Isla, no solamente a través del narcotráfico, sino a través de cualquier cosa que se pudiera mover", dice el autor de Desmontando las narcoseries. Mitos del Cartel de Medellín.

Alonso Buers se refiere, asimismo, a la relación triangular entre Pablo Escobar, Fidel Castro y el presidente de España entre 1982 y 1996, Felipe González. "González y Escobar eran muy amigos", dice, y "cuando Felipe González tomó posesión del cargo, él invitó a Pablo Escobar". El escritor y profesor opina, además, que "González siempre ha intentado hacer alianzas con gente poderosa y en esa ecuación entraban Fidel y Pablo, y sí, hubo una triangulación clara entre ellos".

Para invitar a los lectores de DIARIO DE CUBA a leer el libro, el autor afirma que "se trata de la mejor síntesis que se ha hecho hasta el día de hoy, desde el origen del cartel de Medellín hasta su final. Es decir, desde 1976 hasta 1993, pero lejos de todas las series, de todo lo que han visto por televisión".

"Está basado en fuentes vivas, en las entrevistas a la familia de Pablo. Todo lo que se ha visto en televisión, todo lo de Netflix, todo lo de Hollywood, es una cosa que intenta ser verídica en lugar de ficticia", agrega.

Entonces, "hay elementos suficientes" como para que ya existiese una película sobre la Causa 1 y la trama cubana del Cartel de Medellín, ratifica Alonso Buers y "no se ha hecho por tema de intereses, porque las películas precisan financiación y aquí hay muchos intereses cruzados".

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Manuel de Beunza (quien desertó el 14 de junio de 1987 y que falleció en el 2013) en  tres momentos de su vida




 



Manuel de Beunza rompe el silencio y habla de la fortuna de Fidel Castro.  Beunza también revela a partir del instante 29: 55  la relación de los Castro con el narcotráfico mediante testimonio personal 


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Nota del  bloguista de Baracutey Cubano:

En la Sierra Maestra  desde antes de la Revolución se cultivaba marihuana y se transportaba a las ciudades. El fugitivo Crescencio Pérez, posteriormente Comandante del Ejército Rebelde,   era uno de los más destacados traficantes cuando Fidel Castro y Raúl Castro desembarcaron del yate Granma. En el libro de Huber Matos titulado Cómo llegó la noche, se narra como el Ejército Rebelde cuidaba de plantaciones de marihuana y cobraba impuestos por su cultivo durante la lucha contra Batista. Por cierto,  todavía están vivos algunos testigos  cuando en los primeros días después del primero de enero de 1959, el destacado combatiente del Ejército Rebelde nombrado ¨Pepín¨ Quiala le recordó en un bar de Santiago de Cuba a Fidel Castro cuando juntos fumaban marihuana en la Sierra Maestra. ¨Pepín¨ Quiala le hizo ese recordatorio ante una pose de pureza de Fidel Castro.

 (Ion Mihai Pacepa  en una ceremonia militar en la  Rumanía del dictador comunista Nicolae Ceausescu)

 Ion Mihai Pacepa, fue un exTeniente General (equivalente a General de División en los grados del  Ejército Castrista) del espionaje rumano de los tiempos de Nicolás y Elena Ceausescu, el cual desertó en aquella época y ofreció importantes revelaciones a Occidente. 

De los archivos del   blog Baracutey Cubano

Asociación Española Cuba en Transición.

¿Quién es Raúl Castro? Un tirano al que sólo un hermano puede querer.

Por Ion Mihai Pacepa.

(Fragmento)

“RAÚL ES EL ENCARGADO DE ORGANIZAR LA EJECUCIÓN DE CIENTOS DE POLICÍAS Y OFICIALES DEL RÉGIMEN BATISTA”.

El abril de 1971 visité Cuba como miembro de la delegación del gobierno de Rumanía para conmemorar el décimo aniversario de la victoria de Castro en Bahía de Cochinos. Un par de días después de la ceremonia, Raúl me invitó a ir con Sergio del Valle a pescar en su barco. También invitó a un soviético que se presentó como Aleksandr Alekseyev. “Este es Shitov”- me susurró al oído Sergio del Valle- “ahora es consejero de Allende”. (El marxista Salvador Allende había sido elegido presidente de Chile en las elecciones del pasado noviembre). Ahí, en ese barco, comprendí de una forma más clara que nunca que Raúl, y no Fidel, era quien estaba llevando los mandos de aquella revolución cubano.

En 1972, tuve que organizar el viaje de Ceausescu a La Habana y fui su mano derecha durante toda la visita. Fidel era la cabeza visible, Raúl el movia los hilos. La primera dama de Cuba no era la mujer de Fidel sino la de Raúl. A Elena Ceausescu le estraño pero ambas mujeres conectaron a la perfección. Las dos, Elena y Vilma Espin Guilloys, habían abandonado sus estudios en la escuela; ambas querían ser químicas; las dos habían logrado reconocidos doctorados en la universidad, ambas se unieron al partido comunista antes de que hubiera llegado al poder en sus respectivos países, llegaron formar parte del Consejo de Estado y las dos eran presidentes de la Federación de Organizaciones de mujeres en sus países.

Durante esa visita, los hermanos Castro y Ceausescu acordaron aventurarse en el tráfico de drogas. Querían regir los destinos del mundo con las drogas. “Las drogas pueden hacer mucho más daño al imperialismo que las armas nucleares”-pontificaba Fidel. Raúl estaba de acuerdo: -“Las drogas pueden erosionar el capitalismo desde dentro”. En esas conversaciones nunca escuche la palabra “dinero” pero yo ya estaba administrando el dinero estaba generando Rumanía con estas operaciones. Todo este dinero era transferido a las cuentas personales de Ceausescu. En 1978, cuando afortunadamente pude abandonar Rumania esa cuenta, que llamaban AT-78, tenía un saldo de 400 millones de dólares –a pesar de las considerables dentadas que provocaba Elena con sus gastos en joyería y abrigos de lujo.


*Traducido por la Asociación Española Cuba en Transición.

Fuente en ingles:

http://article.nationalreview.com/?q=OTA0ZjhiYzRlYmYwZWIwMDEzYjY3NjYyZGY3YmI1ZWM=

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miércoles, octubre 30, 2024

'Hay elementos suficientes' como para que ya existiese una película sobre la trama cubana del Cartel de Medellín

 Tomado de https://diariodecuba.com/

'Hay elementos suficientes' como para que ya existiese una película sobre la trama cubana del Cartel de Medellín

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DIARIO DE CUBA conversa con Santiago Alonso Buers, autor de 'Desmontando las narcoseries. Mitos del Cartel de Medellín'.

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(Carlos Lehder después de salir de la prisión después de cumplir su larga condena)

Por Diego Santana

Córdoba

30 Oct 2024

No son pocas las series y películas sobre Pablo Escobar y el Cartel de Medellín. El personaje que creó el narcotraficante para sí mismo ha sido representado con más o menos acierto, con más o menos éxito, con más o menos verosimilitud, con más o menos lugares comunes, en grandes producciones o en otras en las que solo se menciona su nombre.

Para analizar las implicaciones audiovisuales del mito y examinar los entresijos de una amplísima red criminal, que también incluyó al régimen cubano y otros actores de envergadura, el profesor y escritor español Santiago Alonso Buers publica, con la editorial Última línea, el libro Desmontando las narcoseries. Mitos del Cartel de Medellín. Con él conversa DIARIO DE CUBA, tras la pista de una pregunta fundamental: ¿Por qué las series y películas que se han hecho hasta ahora sobre el tema no incluyen la rama cubana?

"Se ha intentado varias veces", afirma Alonso Buers y detalla que el que fuera la mano derecha de Escobar, Carlos Lehder, trabaja para que Netflix adquiera los derechos de su libro Vida y muerte del Cartel de Medellín, publicado en enero de 2024 por Penguin Random House. A pesar de que Lehder se negó a ser entrevistado para el libro de Alonso Buers, este opina que, en consonancia con lo escrito por el exnarcotraficante, quien detalló la relación entre el régimen cubano y el tráfico de drogas, esta tendría, para ser fiel al libro y a la historia, que estar representada en el audiovisual, por lo que vale la pena esperarlo con ansias.

Entre testimonios, libros, series, películas y medias verdades, mucho se ha especulado sobre la relación entre Escobar y Fidel Castro y, preguntado por el tema, Alonso Buers dice: "Yo hablé con el hermano de Pablo Escobar, Roberto, y nunca hubo un encuentro personal entre Pablo Escobar ni su hermano [con Fidel Castro], según me dijo. El encuentro que hubo fue con su socio, Carlos Lehder, y no fue con Fidel Castro, sino con su hermano Raúl. Es decir, nunca hubo un encuentro personal entre ambos, según dicen ellos".

"Fidel Castro siempre fue una persona muy inteligente y dejó funcionar a su entorno. Nunca se ligó personalmente a ello. Pero claro, es evidente que si Pablo Escobar tenía conexión directa a través de Carlos Lehder y a través de otras personas con Raúl, y Raúl es hermano de Fidel, es evidente que Fidel estaba al tanto", agrega, a tono con la histórica conjetura de que Castro sabía todo cuanto los militares cubanos hacían en relación al narcotráfico.

"Es imposible que él no lo supiera, porque fueron más de 400 millones de dólares los que el Gobierno cubano sacó del cartel de Medellín por mover la droga. Con lo cual, aunque la conexión no sea directa, porque Fidel era demasiado inteligente como para hacer una conexión directa, es verdad que dejaba a la gente trabajar", afirma Alonso Buers, quien declara como uno de sus referentes principales para esta investigación el libro Narcotráfico y tareas revolucionarias. El concepto cubano, del escritor y periodista cubano Norberto Fuentes.

En Cuba, todo lo relacionado al Cartel de Medellín está íntimamente ligado a la Causa 1 de 1989, que terminó con el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia y sus respectivos ayudantes, pero varias personas involucradas en el tráfico de drogas a través de Cuba han declarado, y el libro de Alonso Buers así lo sostiene, "que por encima de Ochoa el verdadero jefe de toda la operación era Raúl Castro".

"Ochoa era una persona muy querida y muy díscola con el régimen. Después de Angola, Fidel sabía que Ochoa tenía mucho mando, y él se lo quiso quitar del medio, no porque traficara droga, sino porque traficaba droga a espaldas de Fidel. Porque lo hizo por una parte con Fidel y por otra parte sin Fidel. Entonces ese es el problema de Ochoa. Él [Fidel Castro] quiere hacer una limpieza de imagen porque Ronald Reagan en un momento determinado dice que tiene constancia de que los altos cargos cubanos están traficando. Y entonces, ¿qué hace? Dice: 'Voy a decir que los malos eran ellos', y por eso decidió matar a Ochoa. Pero no lo hace gratuitamente. Lo hace porque Ochoa estaba cogiendo mucho mando", destaca Alonso Buers, en consonancia con las especulaciones que circulan desde 1989.

Pero, "esta trama de tráfico de drogas y corrupción incluyó también el lavado de dinero a través de Cuba. Y esto continuó, porque el lavado de activos ha sido muy recurrente en la Isla, no solamente a través del narcotráfico, sino a través de cualquier cosa que se pudiera mover", dice el autor de Desmontando las narcoseries. Mitos del Cartel de Medellín.

Alonso Buers se refiere, asimismo, a la relación triangular entre Pablo Escobar, Fidel Castro y el presidente de España entre 1982 y 1996, Felipe González. "González y Escobar eran muy amigos", dice, y "cuando Felipe González tomó posesión del cargo, él invitó a Pablo Escobar". El escritor y profesor opina, además, que "González siempre ha intentado hacer alianzas con gente poderosa y en esa ecuación entraban Fidel y Pablo, y sí, hubo una triangulación clara entre ellos".

Para invitar a los lectores de DIARIO DE CUBA a leer el libro, el autor afirma que "se trata de la mejor síntesis que se ha hecho hasta el día de hoy, desde el origen del cartel de Medellín hasta su final. Es decir, desde 1976 hasta 1993, pero lejos de todas las series, de todo lo que han visto por televisión".

"Está basado en fuentes vivas, en las entrevistas a la familia de Pablo. Todo lo que se ha visto en televisión, todo lo de Netflix, todo lo de Hollywood, es una cosa que intenta ser verídica en lugar de ficticia", agrega.

Entonces, "hay elementos suficientes" como para que ya existiese una película sobre la Causa 1 y la trama cubana del Cartel de Medellín, ratifica Alonso Buers y "no se ha hecho por tema de intereses, porque las películas precisan financiación y aquí hay muchos intereses cruzados".

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Manuel de Beunza (quien desertó el 14 de junio de 1987 y que falleció en el 2013) en  tres momentos de su vida




 



Manuel de Beunza rompe el silencio y habla de la fortuna de Fidel Castro.  Beunza también revela a partir del instante 29: 55  la relación de los Castro con el narcotráfico mediante testimonio personal 


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Nota del  bloguista de Baracutey Cubano:

En la Sierra Maestra  desde antes de la Revolución se cultivaba marihuana y se transportaba a las ciudades. El fugitivo Crescencio Pérez, posteriormente Comandante del Ejército Rebelde,   era uno de los más destacados traficantes cuando Fidel Castro y Raúl Castro desembarcaron del yate Granma. En el libro de Huber Matos titulado Cómo llegó la noche, se narra como el Ejército Rebelde cuidaba de plantaciones de marihuana y cobraba impuestos por su cultivo durante la lucha contra Batista. Por cierto,  todavía están vivos algunos testigos  cuando en los primeros días después del primero de enero de 1959, el destacado combatiente del Ejército Rebelde nombrado ¨Pepín¨ Quiala le recordó en un bar de Santiago de Cuba a Fidel Castro cuando juntos fumaban marihuana en la Sierra Maestra. ¨Pepín¨ Quiala le hizo ese recordatorio ante una pose de pureza de Fidel Castro.

 (Ion Mihai Pacepa  en una ceremonia militar en la  Rumanía del dictador comunista Nicolae Ceausescu)

 Ion Mihai Pacepa, fue un exTeniente General (equivalente a General de División en los grados del  Ejército Castrista) del espionaje rumano de los tiempos de Nicolás y Elena Ceausescu, el cual desertó en aquella época y ofreció importantes revelaciones a Occidente. 

De los archivos del   blog Baracutey Cubano

Asociación Española Cuba en Transición.

¿Quién es Raúl Castro? Un tirano al que sólo un hermano puede querer.


Por Ion Mihai Pacepa.

(Fragmento)

“RAÚL ES EL ENCARGADO DE ORGANIZAR LA EJECUCIÓN DE CIENTOS DE POLICÍAS Y OFICIALES DEL RÉGIMEN BATISTA”.

El abril de 1971 visité Cuba como miembro de la delegación del gobierno de Rumanía para conmemorar el décimo aniversario de la victoria de Castro en Bahía de Cochinos. Un par de días después de la ceremonia, Raúl me invitó a ir con Sergio del Valle a pescar en su barco. También invitó a un soviético que se presentó como Aleksandr Alekseyev. “Este es Shitov”- me susurró al oído Sergio del Valle- “ahora es consejero de Allende”. (El marxista Salvador Allende había sido elegido presidente de Chile en las elecciones del pasado noviembre). Ahí, en ese barco, comprendí de una forma más clara que nunca que Raúl, y no Fidel, era quien estaba llevando los mandos de aquella revolución cubano.

En 1972, tuve que organizar el viaje de Ceausescu a La Habana y fui su mano derecha durante toda la visita. Fidel era la cabeza visible, Raúl el movia los hilos. La primera dama de Cuba no era la mujer de Fidel sino la de Raúl. A Elena Ceausescu le estraño pero ambas mujeres conectaron a la perfección. Las dos, Elena y Vilma Espin Guilloys, habían abandonado sus estudios en la escuela; ambas querían ser químicas; las dos habían logrado reconocidos doctorados en la universidad, ambas se unieron al partido comunista antes de que hubiera llegado al poder en sus respectivos países, llegaron formar parte del Consejo de Estado y las dos eran presidentes de la Federación de Organizaciones de mujeres en sus países.

Durante esa visita, los hermanos Castro y Ceausescu acordaron aventurarse en el tráfico de drogas. Querían regir los destinos del mundo con las drogas. “Las drogas pueden hacer mucho más daño al imperialismo que las armas nucleares”-pontificaba Fidel. Raúl estaba de acuerdo: -“Las drogas pueden erosionar el capitalismo desde dentro”. En esas conversaciones nunca escuche la palabra “dinero” pero yo ya estaba administrando el dinero estaba generando Rumanía con estas operaciones. Todo este dinero era transferido a las cuentas personales de Ceausescu. En 1978, cuando afortunadamente pude abandonar Rumania esa cuenta, que llamaban AT-78, tenía un saldo de 400 millones de dólares –a pesar de las considerables dentadas que provocaba Elena con sus gastos en joyería y abrigos de lujo.


*Traducido por la Asociación Española Cuba en Transición.

Fuente en ingles:

http://article.nationalreview.com/?q=OTA0ZjhiYzRlYmYwZWIwMDEzYjY3NjYyZGY3YmI1ZWM=

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viernes, enero 26, 2024

'Fidel Castro tenía que saber' afirma Carlos Lehder, excapo el Cartel de Medellín: sobre negocios del Cartel de Medellín en Cuba y agrega: los hermanos Castro 'no sabían traficar cocaína', pero 'intentaron, inmediatamente, controlar todo el negocio'.

 

Manuel de Beunza (Part.II)

( a partir del minuto  y 30 segundos  Manuel de Beunza  habla de una  reunión sobre narcotráfico en la que participaron él,   Fidel Castro, Ruiz Poo, Abrantes y  Osmany Cienfuegos. La parte que debía ejecutar Manuel de Beunza era el lavado producto de esas actividades de narcotráfico. Manuel de Beunza falleció en el 2013 si mal no recuerdo)


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Pero ¿Quién  fue Manuel de Beunza) (Parte I del anterior video) 




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Tomado de https://diariodecuba.com

Excapo sobre negocios del Cartel de Medellín en Cuba: 'Fidel Castro tenía que saber'

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Carlos Lehder dice que los hermanos Castro 'no sabían traficar cocaína', pero 'intentaron, inmediatamente, controlar todo el negocio'.

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(Fotos de Carlos Lehder en dos etapas de su vida. Fotos añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)

DDC

Bogotá 

26 enero 2024

El excapo del Cartel de Medellín Carlos Lehder dijo en una entrevista con Semana, a raíz de la publicación de sus memorias en un libro, que "obviamente Fidel Castro tenía que saber" sobre los negocios de tráfico de drogas en Cuba y describió al difunto dictador como "el director de la orquesta".

"Yo especulo que Fidel Castro estaba al tanto de todo, pero yo no sé, porque no los vi juntos conversando. Yo sé que Raúl Castro era el comandante de esa operación, el dirigente", insistió el exnarcotraficante, quien ha contado cómo eran las relaciones de los llamados "extraditables" con los gobiernos de Cuba, Panamá, Nicaragua y Bahamas, que recibieron millones de dólares para traficar sin contratiempos droga colombiana con destino a Estados Unidos

Lehder, que sostuvo un breve encuentro con Raúl Castro en La Habana propiciado por el coronel Antonio de la Guardia, hizo énfasis en que "ellos (los hermanos Castro), aunque no sabían traficar cocaína, intentaron, inmediatamente, controlar todo el negocio".

El excapo reveló que, estando preso en Estados Unidos, adonde fue extraditado en 1987, y cooperando con sus autoridades, supo que Washington intentó presentar cargos federales contra Raúl Castro por "tráfico de cocaína".

Según Lehder, las fuerzas de seguridad y vigilancia estadounidenses "tenían totalmente monitorizado los envíos y las lanchas que llegaban con cocaína directamente del puerto de Mariel y otros puertos cubanos a las costas de la Florida".

"Estaban acumulando evidencias" en el momento en que el presidente George Bush perdió las elecciones que ganó Bill Clinton, añadió. "Hubo cambio de fiscales y lo que sea, pero nunca le hicieron cargos federales a Raúl Castro, aunque tenían montañas de evidencias, y cantidad de lancheros que habían sido pillados con coca traída de Cuba y que estaban cooperando con el Gobierno de Estados Unidos".

El excapo solo viajó a Cuba en dos ocasiones: "Vi las maniobras que estaban haciendo ellos, maniobras muy peligrosas para mí", dijo, sin entrar en detalles.

En otro momento de la entrevista Lehder consideró que "al pueblo cubano lo tenían con la bota al cuello". En su opinión, calificar al Gobierno cubano como una dictadura "es una alabanza" y habló en términos de "barbarie", "afrenta para todo ser humano" e "insulto a América Latina y a Dios".

Las revelaciones sobre los vínculos de los Castro con el narcotráfico no son nuevas. Jhon Jairo Velásquez, más conocido como "Popeye", uno de los sicarios de Pablo Escobar fallecido en febrero de 2020, involucró al régimen cubano en el narcotráfico regional.

Velásquez describió los nexos del régimen de La Habana con Pablo Escobar, que se iniciaron, según él, cuando Jorge Avendaño, apodado "el Cocodrilo", facilitó las relaciones entre Escobar y Fidel Castro, que a su vez lo conectó con Raúl Castro.

En su autobiografía, titulada El verdadero Pablo, sangre, traición y muerte, aseguró que Escobar "estaba feliz con esa ruta (Colombia-México-Cuba-Estados Unidos). Decía que era un placer hacer negocios con Raúl Castro, pues era un hombre serio y emprendedor".

"Popeye" aseguró que la relación entre Escobar y Fidel Castro era permanente y fluida, por cartas y terceras personas, y que se inició a través de comandantes de la guerrilla izquierdista M-19.

"Los militares cubanos, al mando del general Ochoa y el oficial Tony de la Guardia, bajo instrucciones directas de Raúl Castro, se hacían cargo de la mercancía, custodiándola para posteriormente embarcarla en lanchas rápidas, tanqueadas con gasolina por cuenta de los cubanos, con destino a Estados Unidos, entrando por Cayo Hueso", dijo Velásquez.

En una operación de limpieza de imagen, en 1989 el régimen llevó a un tribual militar acusados de vínculos con el narcotráfico a De la Guardia, a Arnaldo Ochoa, al capitán Jorge Martínez Valdés y al mayor Amado Padrón Trujillo. En la mañana del 13 de julio de 1989 los cuatro fueron fusilados en La Habana y su ejecución fue anunciada horas después por la televisión oficial.

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Manuel de Beunza rompe el silencio y habla de la fortuna de Fidel Castro.  Beunza (a partir del   minuto 30) también revela la relación de los Castro con el narcotráfico mediante testimonio personal 



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martes, enero 16, 2024

Carlos Lehder, excapo del cartel de Medellin, habla sobre la relación de Raúl Castro y el narcotráfico y publica el libro Vida y Muerte del Cartel de Medellín

AmericaTeVe Miami

15 de enero, 2024

Raúl Castro y el narcotráfico: excapo revela detalles de los negocios del Cartel de Medellín en Cuba



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Tomado de https://www.semana.com/

Carlos Lehder habla, por primera vez, de la traición de Pablo Escobar que lo llevó a enfrentar una condena en EE. UU. por narcotráfico.

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Tres décadas después, a Carlos Lehder no le cabe duda de que Pablo Escobar, a quien le dio el apelativo de Caín, fue quien lo entregó a las autoridades en uno de sus intentos de venganza y redención.

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Redacción Nación

13 de enero de 2024

Mientras estaba detenido en Estados Unidos, Lehder fue visitado por el padre Rafael García Herreros, quien en la foto de la derecha aparece con la hija del capo. | Foto: Patricia Rincón Mauter

Incrédulo por el cambio de su suerte, en febrero de 1987 Carlos Lehder se vio en una celda de cuatro metros cuadrados en una cárcel de máxima seguridad de Marion, Estados Unidos. Irónicamente, y como si se tratara de una broma del destino, la pesadilla del narcotraficante empezó con lo que consideró una excelente noticia: la Corte Suprema había declarado inexequible el decreto que permitía la extradición porque el documento no tenía la firma del presidente Julio César Turbay.

Lehder se había confiado de la decisión judicial y bajó la guardia, pese a que era uno de los hombres más buscados del país. La Navidad de 1986 la pasó en compañía de su gran amigo, el narcotraficante Rafael Cardona, “navegando por el río Magdalena, pescando bagres, montando a caballo” a cuenta de la “tranquilidad” que les había dado el fallo.

Con la llegada del nuevo año, el narcotraficante tenía planes para quedarse una temporada en Medellín junto con su novia, Lulú, y sus sicarios de confianza. Por su cabeza solamente rondaba la idea de descansar: “Pronto guardaríamos los fusiles, ametralladoras y granadas, y solamente portaríamos pistolas”. La extradición ya no existía.

Sus planes se acabaron con una llamada. Pinina, uno de los más sanguinarios sicarios de Pablo Escobar, quien en más de una oportunidad le había dado consejos para hacerles el quite a operativos judiciales e incluso a la muerte, le lanzó la siguiente advertencia: “Llave, piérdase que la policía le va a caer en dos horas”.

Carlos Lehder cree que Pablo Escobar fue quien lo entregó a las autoridades.

“Cuando fui a responder, oí que colgaba. De inmediato empacamos todo lo importante, subimos a los dos jeeps y nos fuimos para la casa de Rionegro. Me pregunté cómo Pinina sabría ese nuevo número telefónico mío. Si ya no me podían extraditar, ¿por qué me seguía persiguiendo la Policía? Llamé por teléfono a mi pareja y le dije que pospusiera su viaje”. Así, le surgieron las dudas a Lehder.

Pocos minutos después, dos camiones cabinados de la Policía Nacional y dos jeeps llegaron hasta la finca. Los planes elaborados de fuga y el diseño de rutas de escape habían quedado en el pasado, “estábamos atrapados”.

Por esto tomó la decisión de entregarse, confiado en que pasaría los siguientes días o años en una cárcel colombiana. Nada más alejado de la realidad. En minutos pasó de Guarne, a Rionegro, a Bogotá, hasta la base militar de Guantánamo, en Cuba; luego a Tampa, Florida, en Estados Unidos, su destino final.

“Durante el vuelo logré estar relativamente calmado porque mis sentidos aún se negaban a dar credibilidad al hecho de haber sido secuestrado en mi patria por agentes de otro país, con toda la complicidad del alto gobierno”. Ya en suelo norteamericano fue recluido, con grilletes y cadenas, en un calabozo de una “prisión sin nombre, como único detenido”.

No comprendía lo que estaba ocurriendo y en su mente aparecían fugazmente algunas reflexiones pesimistas con algunos visos de optimismo, las cuales se irían repitiendo a lo largo de su detención: “Esta no era una pesadilla transitoria, eran las consecuencias de haber fallado en mi obligación de escabullirme del enemigo. Mi profesión de narco había terminado bruscamente. Pero en medio de todo, había una cosa positiva: por lo menos, la policía no me había matado”.

Tres décadas después de escuchar la lectura de sus pecados en un amplio indictment, el cargo más grave era una acusación ajena. Además de ser señalado de liderar el envío de toneladas de cocaína a Estados Unidos, utilizando Norman, su cayo en Bahamas, le dijeron que “su máximo nivel de custodia se debe a que poseemos información que indica que usted ha amenazado con matar jueces de Estados Unidos, algo que había dicho Escobar, jamás lo afirmé yo”, dice en el libro.

En medio de su secuestro-extradición, como califica su traslado a Estados Unidos, recibió una noticia que lo destrozó: su padre había fallecido por un cáncer. “Su pérdida acongojó y llenó de dolor mi cuerpo y mi alma. Sentí, ahora sí, que me encontraba en otro mundo, aislado en un planeta oscuro. Solo quienes han vivido algo así saben la profunda desolación”.

La traición

Mientras esperaba su juicio, Lehder se reunió con su abogado para analizar las pruebas que tenía la Fiscalía. Por error, o eso cree, se “traspapeló” un documento que tenía todos los sellos de información oficial secreta y que, en medio de tachones con un marcador negro grueso, contenía una información que confirmaría sus más oscuras sospechas.

“Entre los cientos de papeles que la Fiscalía les iba entregando a mis abogados antes del inicio de mi juicio, se traspapeló un documento por equivocación; de esa manera, mi abogado se enteró de una información oficial secreta. Aunque en el documento sí se veían varias líneas del texto tachadas con tinta de marcador negro, se alcanzaba a revelar que Pablo Escobar era la persona que había entregado a Carlos Lehder a la Policía de Medellín”. Esa fue una contundente revelación.

Siete meses después de un juicio por el que desfilaron varios de sus antiguos socios y enemigos que declararon en su contra, la estocada la dio la entonces carismática primera dama Nancy Reagan, quien utilizó el juicio para fortalecer su campaña en contra del uso de las drogas.

Doce jurados lo encontraron culpable de todos los cargos y el juez federal de Jacksonville fijó dos sentencias lapidarias: “Me encontraron culpable de conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos, cargo que derivó en una sentencia de 135 años de prisión, así como también de dirigir ‘una empresa criminal continua’, lo que condujo a una sentencia de cadena perpetua. El juez ordenó además que se confiscara mi isla Norman, en las Bahamas, y golpeó en su gran mesa con el mazo justiciero de madera, martillazo final que representa la cosa juzgada”.

Carlos Lehder fumaba marihuana, pero no consumía coca. El exnarcotraficante les tenía miedo a sus efectos porque él los vivió con una de sus novias. | Foto: patricia rinón

“Ciertamente, yo sí era ciento por ciento culpable de todos los cargos y de traficar con muchísimas toneladas de cocaína más”. Mientras fortalecía su cuerpo y mente en el estricto sistema penitenciario de Estados Unidos, al cual temía y admiraba, Lehder se enteró, en diciembre de 1989, de la captura del presidente de Panamá, el general Manuel Antonio Noriega, en un gigantesco operativo ejecutado por 20.000 soldados estadounidenses.

El presidente, al que calificaban como dictador, tenía un caso pendiente en Miami por conspiración para el tráfico de cocaína con el auspicio del cartel de Medellín. Lehder, quien le envió una misiva a Noriega para aconsejarlo, decidió colaborar con la justicia declarando en su contra, cobijándose en la regla 35 que fijaba una rebaja de pena.

“Cooperando con el gobierno en el juicio de Estados Unidos vs. Manuel Antonio Noriega, tomé nota de los principales puntos, mientras el abogado me explicaba los beneficios de una petición bajo esa figura para la reducción de una sentencia federal por cooperación con el gobierno”. En buena medida, por eso Lehder está hoy libre en Alemania.

La decisión no fue fácil y contó con la bendición del sacerdote Rafael García Herreros, el mismo que había convencido a Escobar de entregarse a las autoridades. Lehder quería que el padre le garantizara que Escobar no iba a tomar represalias en contra de su familia, ya sabía de lo que era capaz.

La respuesta fue clara. “Dígale a Carlos que yo ya arreglé aquí mis problemas con el Gobierno, y que él proceda y haga lo que tenga que hacer para lograr su libertad. Dígale que esté tranquilo, que yo no le molestaré a su familia, y que le deseo suerte”, ese fue el mensaje de tranquilidad.

El padre García Herreros visitó a Lehder en Estados Unidos y así lo cuenta en su libro. “Me senté y me cogió las manos. Poco hablamos, pero el contacto fue suficiente para sentir paz y renovación espiritual (...). Seguí su guía y confesé mis pecados ante él, alivianando la mente y el corazón al cumplir con este milenario rito católico”.

Con su declaración, Lehder logró que le quitaran las dos cadenas perpetuas y que la sentencia se condensara en 55 años de prisión, de los cuales cumplió 33 con mejores condiciones, que no se asimilaban al infierno de sus primeros días.

Hoy, al dar una mirada al pasado, recuerda la frase que llegó de la nada en su celda, la que le permitió sobrevivir “a suplicio sin angustias emocionales” y con la que cierra su libro: “Persevera, supera tu cautiverio; persevera, humilde”.

“Ya tuve varios hijos, ya sembré cientos de árboles, solo me faltaba escribir un libro. Hace una treintena de años, el fundador y jefe del cartel de Medellín exterminó a sus integrantes. El Caín asesino, Pablo Escobar, también cayó hace 30 años, el 2 de diciembre de 1993, fulminado por las balas de un comando de la Policía en el tejado de una casa en Medellín”, reseña Lehder en el libro editado por Penguin Random House,  que ya está en las librerías.

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Video.El testimonio de Manuel de Beunza, ex oficial de la Inteligencia Castrista, cantribuyó a que la publicación norteamericana Forbes estimara la riqueza del ex dictador cubano Fidel Castro en unos 900 millones de dólares. También de Beunza reveló la relación de los Castro con el narcotráfico mediante testimonio personal. Manuel de Beunza (quien desertó el 14 de junio de 1987 falleció en el 2013)  estuvo 20 años en el  sistema estadounidense de protección de testigos  pues sabía que sobre él había una condena a muerte; su testimonio público (en 2010)  sólo lo hizo 3 años antes de fallecer; quizás  conociendo  que tenía algún tipo de enfermedad. Antes de eso no estaba haciendo vida pública alguna.

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Manuel de Beunza rompe el silencio y habla de la fortuna de Fidel Castro.  Beunza también revela la relación de los Castro con el narcotráfico mediante testimonio personal 

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Nota del bloguista de Baracutey Cubano

Les recomiendo que lean ( está en idioma  Inglés)  la transcripción  del programa Cuba Cocaine, donde aparecen las entrevistas a diferentes narcotráficos, en particular los familiares de Ruíz Po, el entonces joven que estalló en llanto en el juicio de la Causa 1/89 o Causa Ochoa-La Guardia en 1989, que dijo, con otras palabras,  que el pensaba que el Comandante  ( Fidel Castro) estaba al tanto y al frente  de todo y que como en el baloncesto anotaría el tanto decisivo. En el siguiente video aparece Ruiz Po en el juicio diciendo lo anterior. Dicen que desde hace años está de cantante en los centros nocturnos de La Habana.


El único hijo reconocido de Pablo Escobar  en una entrevista a una televisora de Miami, a una pregunta del moderador o entrevistador sobre lo que había declarado Popeye de que él, el hijo de Pablo Escobar, había matado a una persona, contestó de que Popeye  no estaba diciendo la verdad, y que Popeye tampoco había sido tan importante en el cartel y que no había sido el jefe de los sicarios dal mando de su padre.

Popeye próximamente saldrá de la prisión, después de haber cumplido su condena.

Por otra parte: en una entrevista al opositor cubano anticastrista Guillermo Fariñas de esa misma televisora de  Miami, el ex oficial de las Tropas Especiales de las Fuerzas Armadas Revoluciarias,  expresó que en una ocasión, cuando el estaba de custodio en una de las vallas de gallos de lidia o de pelea de Guillermo García en la localidad de Managua, La Habana, Cuba, él vió a Pablo Escobar; Fariñas no quiso abundar sobre ese punto,  pese al asombro del moderador Oscar Haza y su interés por saber más; esquinó el asunto y quizás se haya dado cuenta que había dicho algo que no debió haber dicho. Una hermana de Pablo Escobar en una entrevista radial que aparece en Internet, y que fue publicada en este blog, habla de  su visita a Cuba, junto con su hermano Pablo Escobar Gaviria.
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Tomado de http://www.martinoticias.com

Pablo Escobar, el patrón del mal,y su ruta cubana de las drogas

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Los cubanos confirman asombrados la conexión cubana en el narcotráfico, en un serial colombiano que es un éxito en la bolsa negra de videodiscos.
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Por Rolando Cartaya
 martinoticias.com
septiembre 27, 2012


(Una embarcación de las Tropas Guardafronteras (TGF) cubanas patrulla las costas del municipio de Baracoa, Guantánamo.)

En los últimos años la televisión cubana ha hecho algunos esfuerzos por ofrecer una programación más atractiva, incrementando sobre todo el contenido de materiales extranjeros, y en especial estadounidenses, un lote que se ve sistemáticamente limitado por la obligada filtración a través de rigurosos tamices ideológicos.

No obstante, los televidentes de la isla han podido disfrutar en la pantalla chica de algunas series norteamericanas de alta calidad como “CSI” y “Los Sopranos”, además de los habituales  culebrones brasileños. Sin embargo, hoy en día muchos cubanos podrían decir de la TV nacional: “¿Quién la necesita?”

​​​​Esta semana un colaborador del portal alternativo Havana Times ofreció un ejemplo de como la popularización de las nuevas tecnologías y soportes informáticos ha posibilitado, en manos de cubanos emprendedores, que muchos en la isla se hayan independizado del "Gran Hermano" y estén casi tan actualizados, al menos en materia de entretenimiento e información, como sus parientes de Miami.

Alfredo Fernández reportó en su crónica para Havana Times que la serie colombiana “Pablo Escobar: El Patrón del Mal”, se ha convertido en el fenómeno audiovisual que estremece la isla.

Mi esposa y yo todavía la estamos viendo en Miami, y realmente tiene una factura impecable (los libretos colombianos son tan buenos que el emporio mexicano Televisa constantemente compra los derechos y produce versiones de sus telenovelas para el público azteca  y los latinos en Estados Unidos. Así “Betty la fea” se convirtió en “La fea más bella”, y “Pedro el Escamoso”, en “Juan Querendón”).

(El anuncio de la serie en Telemundo.)

La de Fernández no es la primera alusión al éxito del serial sobre el famoso capo de las drogas en la isla.  A mediados de agosto el bloguero y periodista independiente Iván García ya anunciaba que la teleserie colombiana estaba arrasando en el mercado negro habanero.

Y aunque tampoco es el primer material sobre el tema en la bolsa negra habanera de los videodiscos (antes circularon “Las Muñecas de la Mafia” y “El Cartel de los Sapos”) tanto García como Fernández subrayan lo que hace singular a este serial en Cuba: en algunos capítulos, se revela lo que ha sido por años en Cuba un secreto a voces: las relaciones de negocios de Pablo Escobar y el Cartel de Medellín con el gobierno de Fidel Castro y sus altos jefes militares.

Cabe destacar que, aparte de la limitada ficción de las situaciones, y los nombres cambiados de algunos personajes (Carlos Lehder, por ejemplo es identificado como Marcos Herbert; la presentadora de televisión --y presunta amante de Escobar-- Virginia Vallejo, es Regina Parejo) la serie transpira un rigor histórico que denota una acusiosa investigación de los hechos y los testimonios de los implicados.

Por ejemplo, un episodio reciente en el que Marino, uno de los hombres de Escobar, se enamora de una ex amante del capo y es obligado por éste a asesinarla, corresponde a un hecho real narrado por el jefe de sicarios de Escobar, John Jairo Velázquez, alias “Popeye”, a la periodista de Univisión Ilia Calderón.

Desde La Habana, Fernández refiere que una cubana que no se pierde un capítulo de la serie, dijo estar espantada de la facilidad con que uno de los lugartenientes de Escobar entraba la droga a Cuba, para luego trasladarla a EE.UU. La señora también hizo un comentario clave: “Ahora, que estoy viendo la serie de Pablo Escobar, me convenzo más de que [el General Arnaldo] Ochoa fue un conejillo de indias”.

​​Hace unos años visitó Radio Martí la periodista colombiana Astrid Legarda, con motivo de la publicación de su revelador libro “El verdadero Pablo: sangre, traición y muerte”. El volumen es fruto de siete años de conversaciones entre la ex reportera de RCN y “Popeye”. Astrid aprovechaba para dialogar con él las visitas de la novia del sicario a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, en el Departamento de Boyacá. Antes del lanzamiento del libro, la revista Semana publicó dos adelantos. Uno de ellos se titula “Pablo Escobar y Cuba”.

¿Qué dice sobre el tema la "mano derecha" del capo de capos?

Refiere “Popeye” que Escobar –claramente definido en el programa como un simpatizante de la izquierda-- "se apoyaba para hacer llegar la droga a Estados Unidos en gobiernos no aliados, y enemigos, de Washington. La serie muestra el momento en que uno de los pilotos de Escobar toma subrepticiamente una foto, que luego entregó a la DEA, en la que aparecen el jefe del Cartel y militares sandinistas descargando droga de una avioneta en una pista de Managua.

(John Jairo Velásquez alias "Popeye")

Agrega el ex sicario que fue con la ayuda "de Jorge Avendaño, apodado el 'Cocodrilo', que el 'Patrón' llegó a Fidel Castro en Cuba. Éste lo conectó con su hermano Raúl y así se inició una operación de tráfico de cocaína". Y asegura que la relación entre Escobar y Fidel era “permanente y fluida,  por cartas y terceras personas”, y que se inició a través de comandantes de la guerrilla M-19

Asevera que el esquema de tráfico de drogas a través de Cuba lo habría coordinado el 'Cocodrilo' “en cabeza de Raúl Castro”. Durante dos años, la cocaína colombiana circuló, según Velázquez, por esta ruta cubana:

“Salía del puerto de Buenaventura por mar hacia las costas mexicanas, donde era recibida por los socios locales; allí era subida a aviones con matrícula mexicana y despachada rumbo a Cuba”. (…) Una vez en la isla “los militares cubanos, al mando del general Ochoa y el oficial Tony de la Guardia, bajo instrucciones directas de Raúl Castro, se hacían cargo de la mercancía, custodiándola para posteriormente embarcarla en lanchas rápidas, tanqueadas con gasolina por cuenta de los cubanos, con destino a Estados Unidos, entrando por Cayo Hueso”.
Los cubanos recibían 2000 dólares por cada kilo de droga transportada y 200 dólares por cada kilo custodiado ...

“Las lanchas iban y venían varias veces. (…). Ya en costas estadounidenses, la droga era recibida por el 'Mugre', quien con su gente la trasladaba a varias caletas (escondites), situadas en Kendall, Boca Ratón y el mismo Cayo Hueso. Estas caletas eran casas residenciales, en donde se perforaba el terreno y, en tubos de PVC, para que no se humedeciera la cocaína, se enterraba la droga, esperando a ser distribuida en pequeñas cantidades a los minoristas, para ser comercializada en todo Estados Unidos. Cada caleta tenía capacidad de almacenamiento de hasta 2.000 kilos”.

John Jairo Velásquez alias "Popeye", jefe militar del que fuera capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar, involucró a Raúl Castro en el tráfico de drogas en la década de 1980. ​​Precisa “Popeye” que los cubanos recibían “2.000 dólares por cada kilo de droga transportada y 200 dólares por cada kilo custodiado”. “Pablo”, relata, “estaba feliz con esta ruta” que llenó las arcas del 'Patrón'. “Decía que era un placer hacer negocios con Raúl Castro, pues era un hombre serio y emprendedor”.

Los Castro también debían estar felices: en cada envío hacia Cuba por avión, “se cargaba un promedio de 10.000 a 12.000 kilos”. La cuenta en dólares por cada embarque no baja de seis ceros.

El jefe de sicarios de Escobar confirma en su testimonio la comprometedora participación de los ayudantes del general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia:

“Durante este operativo y en varias oportunidades, los dos enlaces cubanos, el capitán Jorge Martínez Valdés y el oficial Amado Padrón viajaron a Medellín; los movíamos con documentos falsos y para no llamar la atención, por su acento, se los hacía pasar por costeños. Los viajes y la atención de éstos en Colombia estaban totalmente a cargo del 'Cocodrilo'”.

“Al comienzo de los negocios con los cubanos, los mexicanos se mostraron reacios a incluirlos, alegando que ellos querían cobrar mucho por participar. Pablo se impuso, pues de antaño, simpatizaba con la causa de la revolución y quería apoyar a Fidel”.

“Los dólares producto de la venta de esta droga en Estados Unidos, llegaban a manos llenas, camuflados en electrodomésticos, que ingresaban a Colombia ante la mirada complaciente de algunos funcionarios de la aduana, al servicio de Escobar. Desde allí, se repartía su participación a los socios mexicanos y cubanos”.

“La ruta cayó cuando se destapó todo el escándalo, al caer un gran cargamento decomisado por la DEA, proveniente de Cuba, y varios cubanos detenidos confesaron, delatando la operación”.


Hagamos un paréntesis. En febrero de 1991, dos años y medio después de la causa 1 de 1989 que condenó a muerte a Ochoa, De la Guardia y sus dos ayudantes, un prestigioso programa investigativo de la televisión pública estadounidense, Frontline, dedicó una edición a la participación de Cuba en el narcotráfico.

La presentación de Cuba and Cocaine señalaba que meses antes Fidel Castro se había jactado en La Habana de que difícilmente se podría encontrar en el mundo un país menos hospitalario para el tráfico de drogas que Cuba. A través de cintas de vigilancia de la DEA y entrevistas con ex funcionarios cubanos  y distribuidores de drogas, Frontline se proponía mostrar cómo Castro había utilizado el narcotráfico como arma política.

Recuerdo que pasé toda la mañana después de la transmisión del programa preparando algunos cortes para usarlos en los noticieros de Radio Martí. Me basé principalmente en las grabaciones tomadas por la DEA con cámara oculta a Rubén Ruiz, hijo de Reinaldo Ruiz, y las del interrogatorio a éste último. Padre e hijo eran contactos del Cartel de Medellín en Miami, y Rubén piloteaba avionetas hacia Cuba. Los dos eran familiares de Miguel Ruiz Poo, el miembro del hasta entonces secreto Departamento MC del MININT que perdió la compostura en el juicio Ochoa-La Guardia mientras “echaba pa’lante” a medio mundo.

En las grabaciones de la DEA, Rubén Ruiz alardeaba de su acceso a instalaciones militares en Cuba:

“Déjame decirte algo. No te miento. Yo he volado a lugares en Cuba a donde nadie ha volado. Te estoy hablando de pistas militares. Te estoy hablando de MIg-23 pintados de camuflaje”

También blasonaba de ser tratado en la isla a cuerpo de rey:

“Te sientas en una mesa que es como la mitad de esta oficina tuya, y te sirven unas piernas de puerco grandísimas, y unos bistecs enormes, y te ponen un tremendo caldero de arroz como para siete u ocho personas, ¿Okey? Allá nadie come así”.

Volvamos ahora con el testimonio de “Popeye”:

“La investigación lleva a la DEA hacia el cartel de Medellín y al gobierno cubano. El 'Cocodrilo' sale de Cuba rumbo a Colombia. La investigación llega hasta las más altas esferas del gobierno norteamericano. El tráfico es a gran escala y alegan que es imposible que los funcionarios de la isla no lo supieran. Esto pone al gobierno de Cuba en la mira de sus más encarnizados enemigos, los norteamericanos. Mucha cocaína quedó enterrada en suelo cubano”.

(El tribunal de honor militar que juzgó a Arnaldo Ochoa.)

“Fidel Castro no se queda con los brazos cruzados y ordena una farsa de investigación, para de esta forma protegerse él y de paso, a su hermano Raúl. En la isla, se anuncia con bombos y platillos a los medios de comunicación, que ‘la Revolución Cubana fue penetrada por el narcotráfico, en manos de unos apátridas y malos hijos, enquistados en el ejército revolucionario’. Se acusa al general Arnaldo Ochoa y 11 personas más; en tiempo récord, el general es fusilado con sus más cercanos colaboradores, creyendo que con esto tapaban el sol con un dedo”.
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“Ante la comunidad internacional, el gobierno cubano cree haber puesto una cortina de humo al escándalo. Sin embargo, frente a los norteamericanos, la cosa es a otro precio. Me cuenta Pablo Escobar que, en un computador de la CIA y en las oficinas del Pentágono, duerme el caso. Pero no ha muerto, simplemente lo tienen archivado con el sellito de ‘información clasificada’”.

Fernández, el  colaborador de Havana Times, cree que lo más importante de la circulación en la isla del serial “Pablo Escobar: El Patrón del Mal” es que ha regresado al país un viejo y difícil debate siempre sostenido  en voz baja: ¿Hasta dónde calaron las influencias de Pablo Escobar en el Gobierno cubano? Y concluye diciendo: “ En esta telenovela, al menos, se hace evidente que iban más allá del general Ochoa y sus cómplices”.

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Tomado de http://taniaquintero.blogspot.com


El Cártel de La Habana (IV)


Por Juan Benemelis

En el curso de la década de los 70 se dieron cita dos coyunturas importantes. La primera tendría que ver con el consumo de narcóticos, que vería una gran expansión en Estados Unidos primero con la marihuana y luego con la cocaína.

La otra coyuntura tenía que ver con el narcotráfico en sí. El Cartel de Medellín necesitaba de un punto intermedio cercano para operar hacia aguas norteamericanas. El Cartel de Medellín llegará a introducir unas 45 toneladas de cocaína en Estados Unidos, representando 25 billones de dólares, y alrededor de 10 toneladas en Europa.

En una intervención ante el Senado, en abril de 1983, James H. Michel, Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, expresó que existían pruebas de que en 1979, el buró político del Partido Comunista de Cuba había aprobado un plan para intervenir en el narcotráfico utilizando a Cuba como puente y base de apoyo para las redes de traficantes de Estados Unidos.

El suministro se organizó desde las fuentes de abastecimiento en América del Sur y el gobierno de La Habana necesitaba recursos en moneda convertible que estaría dispuesto a obtener de cualquier manera. La vinculación cubana con el narcotráfico era inevitable desde un principio, y además tenía que producirse de manera casi natural: primero, porque en las áreas de producción de Suramérica, los guerrilleros sostenidos por Cuba ocupaban el mismo espacio ilegal que los narcotraficantes.

La guerrilla necesitaba armas y dinero, mientras que el narcotráfico, siempre abundante en dinero, necesitaba protección armada y, sobre todo, acceso a las redes de organización clandestina de la guerrilla y su experiencia conspirativa. Además, una parte importante de todo el tráfico de drogas cayó en manos de exilados cubanos, sobre los cuales La Habana tenía abundante información para el chantaje. La parte del exilio que se vinculó al narcotráfico con Cuba también se sentía razonablemente segura de que no sería traicionada.

En la medida que la crisis financiera y económica se hacía más profunda, la dependencia de la Isla para con los recursos extraídos de Angola y del narcotráfico se amplió. Apurado por lograr una nueva fuente de recursos, Castro se fue involucrando cada vez más en el tráfico de drogas, como apuntara el general cubano exiliado Rafael del Pino.

Tradicionalmente los barcos usados en el narcotráfico colombiano tenían que atravesar el Paso de los Vientos, entre Cuba y Haití, lo que muchas veces les situaba en aguas territoriales cubanas, donde eran interceptados. Las pérdidas de los narcotraficantes se incrementaron con alarma.

Según el testimonio dado en 1982 por el narcotraficante colombiano de Miami Juan Lozano (alias Johnny Crump), es alrededor de 1975 que algunos de los más importantes narcotraficantes colombianos se entrevistaron en Bogotá con el embajador cubano Fernando Ravelo Renedo para negociar la devolución de los barcos y las tripulaciones.

El embajador cubano contestó con una contraoferta de La Habana: a cambio de 800 mil dólares por cada barco, Cuba estaba preparada no sólo para ignorar la actividad de los buques madres que se detectasen en sus aguas, sino que podía proveerles de servicios de reparación y gasolina en sus puertos, así como identificación y escolta cubana hasta las proximidades de los cayos de la Florida.

Así, los poderosos colombianos Alfonso Cotés y Alfonso García comenzaron sus negocios de tráfico a través de Cuba. Los agentes de inteligencia cubanos se pusieron en contacto con algunos potentados de la droga en Miami, como por ejemplo Johnny Crump y el conocido narcotraficante Jaime Guillot-Lara, quien con posterioridad sería empleado de los servicios secretos cubanos y se casaría con una hija de Raúl Castro.

Entre los cubanos exiliados en Estados Unidos implicados en el narcotráfico con Cuba estaban José Alvero Cruz y Osiris Santi. En noviembre de 1976, Alvero había viajado a España donde disponía de fondos bancarios, y allí obtuvo de la propia embajada cubana en Madrid un pasaporte cubano. En 1978, actuando como agente de Cuba, Alvero arregló el envío de 5,000 armas para las guerrillas sandinistas en Nicaragua. Por su parte, Osiris Santi era un narcotraficante cuyos barcos ya recibían protección en los puertos cubanos. Su lugarteniente, Orlando Torres, se entrevistaba constantemente en México con los funcionarios del régimen cubano destacados en Mérida.

El narcotraficante colombiano, Jaime Guillot-Lara -casado con la hija del ministro de defensa cubano Raúl Castro- será el contacto entre Cuba y el movimiento M-19. El 7 de noviembre de 1981, Guillot-Lara tiene que escapar a toda prisa de Colombia y se refugia en México, donde los agentes cubanos negocian su libertad con las autoridades mexicanas con el fin de evitar que se descubriera su conexión con La Habana. En 1982, Castro hablaba de Guillot-Lara como "un buen amigo".

La conexión cubana sería descubierta y probada más tarde. Los informes de la participación cubana en el tráfico de drogas saldrían por vez primera a la luz pública en 1982, cuando la Oficina Legal de los Estados Unidos en Miami nombró entre los acusados al jefe de la marina de guerra de Cuba, almirante Aldo Santamaría, y al ex embajador cubano en Colombia, Fernando Ravelo, en un caso que incluía 23 toneladas de marihuana.

El 15 de noviembre de 1982, los colombianos Guillot-Lara y Johnny Crump, y los cubanos Lázaro Visuña, Mario Estévez y David L. Pérez, brindaron a un tribunal en Miami amplias pruebas de las actividades de narcotráfico por parte de Cuba desde el año 1975, tráfico que tenía como uno de sus objetivos el envió de armas a la guerrilla colombiana del M-19.

Según la deposición de Johnny Crump, él y Guillot-Lara se dirigieron a La Habana en compañía del embajador Ravelo, donde éste y el embajador de Cuba en Venezuela, Norberto de la Osa, les confirmaron que el barco Viviana, dedicado al narcotráfico, obtendría salvoconducto todas las veces que atravesase las aguas jurisdiccionales cubanas.

Por la protección de este tránsito, Guillot-Lara pagaba 20 mil dólares por cada tonelada de marihuana a bordo. A su vez, el compromiso incluía el transporte de armas a las guerrillas del M-19 en Colombia. Según Guillot-Lara, a su retorno a Colombia inició los trámites para preparar otro barco para enviar a Cuba en 1980.

Conforme al testimonio de Johnny Crump, los funcionarios cubanos Ravelo y René Rodríguez Cruz -presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)-, le sugirieron la posibilidad de comprar y enviar armas para elementos anti-Pinochet en Chile a través de Panamá. Una semana después, un chileno de apellido Galván, le hacía entrega de un microfilm en un cigarrillo que contenía la lista de las armas, alimentos y municiones para 300 hombres.

Por otra parte, Johnny Crump cuenta cómo durante una campaña en la costa norte del Pacifico, las autoridades colombianas cercaron a un grupo guerrillero del M-19 comandados por Carmenea Cardona, muchos de los cuales figuraron en el secuestro de la embajada dominicana en Bogotá y que supuestamente debían haber estado refugiados en Cuba.

Entre los detenidos y testigos de la causa de Miami figuraba también Mario Estévez, un agente de la inteligencia cubano, infiltrado en los Estados Unidos en 1980. En su deposición ante el Gran Jurado, Estévez expresó que había sido infiltrado con el objetivo de activar el tráfico de drogas, comenzando por transacciones de marihuana hasta que fue arrestado el 29 de noviembre de 1981. Estévez testificó ante una comisión del senado de los Estados Unidos que había introducido en la Florida marihuana y gualudes desde Cuba, y de ahí trasladado a Nueva York.

Las declaraciones de Estévez resultaron desconcertantes: la alta cúpula de la dirigencia cubana había organizado una extensa red de narcotráfico desde América Latina hasta los puntos de distribución en ciudades norteamericanas, usando sus propios servicios secretos. Estévez identificó al alto oficial de inteligencia cubana, René Rodríguez Cruz y al vicealmirante Aldo Santamaría como las personas encargadas por Castro para canalizar este tráfico.

Estévez apuntó que desde los inicios de la década de los setenta se producía marihuana en la región cubana de Manzanillo para venderla en los Estados Unidos, operación que Castro venía madurando desde los días de la guerra de Vietnam. Estévez estimó en 200 millones de dólares anuales los ingresos cubanos sólo por concepto de la marihuana.

Durante el período de su actividad ilícita, Estévez logró el traslado de Cuba a Estados Unidos de alrededor de 270 kilogramos de cocaína, posteriormente vendida en Miami, Chicago, Ohio, Nueva Jersey, Nueva York y otras ciudades. El dinero acumulado lo llevaba a Cuba él personalmente. También informó que en un momento de su actividad, sus jefes en el gobierno cubano le recomendaron se trasladase a Bimini, en Las Bahamas, para conocer y entrenar a Frank Bonilla, otro agente proveniente de Cuba.

De regreso a Cuba, recalaron en la pequeña isla de Paredón Grande, donde hallaron el buque Viviana del colombiano Guillot-Lara con un cargamento de 8 millones de qualudes. El yate estaba escoltado por buques de guerra cubanos.

De acuerdo con la narración de Estévez, corroborada luego por otros narcotraficantes, estando en Paredón Grande concurrieron el jefe de la Marina de Cuba, almirante Santamaría, y el alto jefe de la inteligencia René Rodríguez, presidente del ICAP, organismo pantalla de la inteligencia cubana, con quienes sostuvo una extensa conversación sobre el narcotráfico. Explicó que cuando salió de Cuba a bordo del Viviana se acarreaba otro barco, el Lazy Lady, hasta la isla de Andros en Las Bahamas, donde se hizo el traspaso de los qualudes. Después fue ordenado a seguir hasta Cayo Güincho donde recogió 23,000 libras de marihuana procedente de Cuba.

El testimonio de Estévez implicó en el narcotráfico internacional a Santamaría, René Rodríguez, al embajador Ravelo, a Gonzalo Bassols Suárez, diplomático cubano en Colombia; a Teodobaldo Rico Rodríguez y Francisco Echemendía, funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba.

Con posterioridad, René Rodríguez moría en La Habana, en circunstancias misteriosas, después del fusilamiento de los militares el general Ochoa, Tony de La Guardia, en 1989, y al deceso en prisión, en 1991, del general José Abrantes Fernández, exministro del Interior.

Coincidentemente, Estévez también fallecería en una prisión norteamericana. Los hilos de la trama que conducían hasta Fidel y Raúl Castro irían desapareciendo con el tiempo.

El ex secretario de Estado, Shultz, refiriéndose a los resultados del Gran Jurado de Miami, indicó que se "demostró la evidencia de la complicidad de Cuba en el tráfico de narcóticos en América Latina”. En marzo de 1983 fue confiscado en la Florida un velero con 750 libras de marihuana a bordo. Durante el registro del bote se halló un diario con la ruta seguida. Había zarpado de la Florida para Las Bahamas, siguió a Haití, luego a Cuba, después a Jamaica, retornó a Las Bahamas y finalmente llegó a la Florida de nuevo.

Poco después, el 20 de mayo de 1983, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan declaraba en Miami que existían fuertes pruebas de que funcionarios de Castro estaban involucrados en el tráfico de drogas desde Cuba. Un mes después, el administrador de la DEA, Francis Mullen ratificaba ante el senado estadounidense que el gobierno de Cuba estaba consciente de los movimientos de drogas a través de su territorio, y que facilitaban tales movimientos.

Del libro Las guerras secretas de Fidel Castro, de Juan F. Benemelis.
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Cuba and Cocaine


Para leer las transcripciones en idioma inglés de lo dicho por el narrador así como las otras personas que hablan en el documental pueden ir AQUÍ . Las personas que no dominen el idioma inglés, pueden usar la barra de Google Translate que hay en la sección derecha del blog Baracutey Cubano.
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Subido por UnionLiberalCubana
el 11/05/2010

Cinco años antes del fusilamiento del General Ochoa (1989), acusado de traficar con drogas, existían todas las pruebas de que el gobierno cubano estaba involucrado en este comercio ilícito. Este documental fue transmitido por la televisión de Estados Unidos en 1984. El General Ochoa fue sólo el chivo expiatorio para tratar de exculpar al gobierno de Fidel Castro


Cuba y el narcotráfico en 1984

Part. I



Part. II


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