jueves, septiembre 16, 2021

Doctor Alberto Roteta Dorado: LA POLÍTICA Y EL CORONAVIRUS, ENTRE ATAQUES, MANIPULACIONES, Y TERGIVERSACIONES (III)

 
LA POLÍTICA Y EL CORONAVIRUS, ENTRE ATAQUES,MANIPULACIONES, Y TERGIVERSACIONES (III)

Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.-

16 de septiembre, 2021

Santa Cruz de Tenerife. España.- El nuevo coronavirus SARS-CoV-2, responsable de la enfermedad COVID-19, avanza por todo el planeta sumando más de 4,6 millones de fallecidos y más de 225 millones de personas infectadas.* 

A modo de recordatorio. La ira de la izquierda contra Estados Unidos se hace patente también con la manipulación, muy a su manera, de la información respecto a la pandemia. 

En los escritos anteriores hemos analizado la situación de la pandemia en algunos países del continente americano, de manera particular en Estados Unidos de América, país que aporta el mayor número de casos si lo vemos desde el punto de visto de valores numéricos absolutos, elemento que ha sido utilizado de manera malintencionada por algunos regímenes de orientación izquierdista y de extrema izquierda, como es el caso del régimen comunista de Cuba, para desacreditar a la nación más poderosa del planeta. 

Sin embargo si se analiza la situación de esta enorme nación basándonos en términos numéricos relativos, esto es, en tasa por cada 100.000 personas, las cosas toman un rumbo diferente, aunque su tasa sigue siendo la más elevada del mundo (12.497). El número de fallecidos como consecuencia de la enfermedad originada por el virus está por debajo de varias naciones de América Latina al presentar una tasa de 201, lo que representa en números absolutos un total de 663.929, lo que suele ocultarse por los medios de izquierda, que manipulados por sus líderes políticos, se han dedicado a destacar solo la excesiva cantidad de casos contagiados, sin hacer mención a la idea de que mueren poco en relación a la totalidad de diagnosticados con la COVID-19, a diferencia de muchos países del mundo con tasas muy superiores a las de Estados Unidos. 

Las estadísticas de Nicaragua no son creíbles. El secretismo del régimen de Daniel Ortega es aplicable también a la situación epidemiológica del país. 

De igual forma hice mención a las diferencias existentes entre subregiones de América Latina. Así las cosas, en el llamado Cono Sur se destacan Argentina y Uruguay respecto a sus elevadas tasas de contagiados por el coronavirus con valores de 11.572 y 11.142 por cada 100.000 respectivamente, lo que contrasta con la de Chile, que a pesar de ser también muy elevada, está por debajo de estas dos naciones al reportar 8.604 por cada 100.000.

Por último, retomando los aspectos fundamentales de los escritos anteriores, también hice referencia a los dudosos datos presentados por Nicaragua, un país donde cada día se encarcela a los opositores del régimen del binomio Ortega-Murillo. Llama poderosamente la atención que solo informen de la existencia de 13.025 casos contagiados (tasa de 197), así como 202 muertes (tasa de solo 3 por cada 100.000), algo que contrasta de modo significativo con las tasas de Honduras (3.571), Guatemala (2.879) y El Salvador (1.537), países muy cercanos geográficamente a Nicaragua, lo que, si bien, no puede demostrarse de manera objetiva, si podemos poner en duda los reportes estadísticos de esta nación centroamericana, ya sea porque ocultan la realidad o porque carezcan de un sistema de informatización y de estadísticas suficientes, sin descartar la idea del posible mal manejo de la pandemia con casos sin diagnosticar o confirmar mediante exámenes confiables. 

El régimen venezolano se está riendo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y todas las instancias internacionales relacionadas con los temas de la salubridad.

En este nuevo trabajo, tercera y última parte de la serie La política y el coronavirus, entre ataques, manipulaciones y tergiversaciones, vamos a centrar nuestra atención en dos países, Venezuela y Cuba, cuyos regímenes dictatoriales los asemejan sobremanera a Nicaragua.

Como ya comenté al referirme a Nicaragua, en el caso de Venezuela resulta imposible poder aceptar sus estadísticas. No se puede creer que un país con uno de los más elevados índices de pobreza y de extrema pobreza de toda la región, con un sistema sanitario extremadamente inestable, con colapso total de sus instalaciones sanitarias, así como una extraordinaria carencia de medicamentos e insumos médicos, pueda tener tan bajo número de casos diagnosticados con coronavirus. 

El régimen de Nicolás Maduro solo reporta un total de 348.873 casos, lo que corresponde a una tasa de 1.227 por cada 100.000, la más baja de América después de Nicaragua, cuyos informes corresponden a 197 por cada 100.000. Algo similar ocurre con el total de casos fallecidos por coronavirus, cuya tasa es también la más baja de la región, solo superada por la de Nicaragua que es de 3. Según los informes oficialistas solo han muerto a causa del coronavirus 4.214 casos, lo que representa una tasa de solo 15 por cada 100.000.  

Sin embargo, la Organización No Gubernamental, ONG, Médicos Unidos de Venezuela, MUV, alertó recientemente sobre la posible propagación masiva de la COVID-19 debido a que, según sus propias cifras – muy diferentes a las del oficialismo–, menos del 3% de la población está vacunada, y las clases están próximas a comenzar, al igual que la campaña electoral de los comicios regionales y locales del 21 de noviembre. Por otra parte, la OPS, confirmó hace una semana que solo 3.3 millones de personas han recibido la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus en Venezuela, lo que representa el 36% de la población, lo que no coincide con los reportes de la ONG Médicos Unidos de Venezuela. 

Coincidentemente ambos países están dominados por regímenes de extrema izquierda, con carácter dictatorial y con un marcado secretismo, lo que, sin duda, presupone que cualquier especulación acerca de tan álgido asunto sea creíble. El régimen venezolano se está riendo de la Organización Mundial de la Salud, OMS, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y todas las instancias internacionales relacionadas con los temas de la salubridad.

Cuba tiene la mayor tasa de la región del Caribe y una de las más altas del continente. La explosión repentina de la pandemia y la saturación de su precario sistema sanitario.   

El caso de Cuba merece un escrito aparte; no obstante, para no hacer demasiado extenso este ciclo dedicado al álgido tema de la política y el coronavirus, he preferido abordarlo en esta tercera y última parte de esta serie; aunque en otro momento profundicemos de manera puntual en la difícil situación sanitaria de esta nación.   

Una dirigente comunista en un programa de televisión, haciendo gala de la inmodestia y la excentricidad que, lamentablemente, caracteriza a muchos cubanos, fue capaz de hacer una campaña propagandística al presentar un panorama de la isla muy parecido a un paraíso terrenal. En la invitación de la mandataria no faltó la opción de que los turistas fueran a vacunarse contra el coronavirus, amén de disfrutar de las supuestas ventajas de un sistema de salud, según ella, fortalecido, organizado y ejemplar. 

Pero de un día para otro el paraíso terrenal se les vino abajo. La desmedida apertura de la actividad turística – ya se sabía perfectamente lo que esto podía representar como riesgo de contagios, toda vez que muchas naciones europeas habían pasado por la experiencia y habían cerrado sus fronteras para proteger a sus poblaciones–, unido a las precarias condiciones socioeconómicas por las que pasa Cuba en la actualidad, amén de las carencias de medicamentos e insumos médicos, entre otras causas, fueron los elementos desencadenantes de una explosión sin límites que han convertido a la llamada potencia médica en el epicentro de la región del Caribe y uno de los países de América con mayor tasa de infectados por coronavirus; aún cuando ya se sabe de las imprecisiones estadísticas que reporta el oficialismo. 

Para ser objetivo, y nadie pueda acusarme de hacer comparaciones con naciones del primer mundo, analizaremos el comportamiento de la totalidad de sus casos contagiados y sus muertes en el contexto del área del Caribe y en relación con un grupo de países de América Latina. 

Según los informes del oficialismo cubano (Ministerio de Salud Pública y medios de prensa) la totalidad de casos contagiados desde el inicio de la pandemia es de 761.060, esto es, en cuanto a números absolutos. Esto significa que es el país caribeño con el mayor número de casos contagiados si se compara con los informes de naciones como: Jamaica con 76.987 casos, República Dominicana con 353.887, Haití con 21.271, Bahamas con 19.601, Trinidad y Tobago con 47.363 y Santa Lucía con 9.971. 

Un comportamiento similar ocurre cuando comparamos en términos de números relativos, esto es, respecto a tasa por cada 100.000 habitantes. La tasa de Cuba sigue siendo la más elevada de la región con 6.719. Mientras que la de Jamaica es de 2.600, República Dominicana 3.262, Haití 187, Bahamas 4.984, Trinidad y Tobago 3.384 y Santa Lucía 5.430. Recordemos que Puerto Rico no se tiene en cuenta de manera independiente, sino basado en las estadísticas de Estados Unidos. De modo que Cuba duplica la tasa de República Dominicana y triplica la Jamaica, lo que, sin duda, debe ser bochornoso para el régimen de La Habana, toda vez que se han pasado más de medio siglo con su eslogan de que Cuba es la gran potencia médica y su premisa de que cuentan con el mejor sistema de salud de América Latina. 

Téngase presente que estos reportes, como sucede con los de Venezuela y Nicaragua, deben ponerse en duda. Hay cientos de casos que se internan en hospitales o se aíslan en sus hogares con sintomatología característica, o al menos sospechosa, de infección causada por coronavirus y no son informados de manera oficial como positivos al no poder realizarse exámenes de test rápidos y de PCR porque no se dispone de suficientes test para poder asumir el desastre epidemiológico de la isla. 

Por otra parte, los diagnósticos de las certificaciones de defunción están manipulados para informar menos muertes por coronavirus. El exceso de neumonía atípica como causa de muerte en estos últimos meses sugiere que se oculta la verdadera causa de muerte. En sí se trata de la muerte por SARS-CoV-2, esto es, por el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS, por sus siglas en inglés), una forma grave de neumonía originada por el coronavirus, caracterizada por dificultad respiratoria extrema y en muchas ocasiones, lamentablemente, la muerte.  

Hasta el día 14 de septiembre el régimen de La Habana ha reportado un total de 6.449 muertes por coronavirus, lo que representa una tasa por cada 100.000 de 57, o sea, una tasa relativamente baja si se le compara con otras naciones del contexto caribeño como Jamaica 59, Bahamas 118, Trinidad y Tobago 99 y Santa Lucía 72; aunque por encima de las de República Dominicana 37, Haití 5; aunque ya expliqué antes lo que ocurre con el reporte de las muertes por coronavirus en Cuba.

No debe ser, bajo ningún concepto, una coincidencia que el régimen de Cuba, junto a sus “hermanos”, los de Venezuela y Nicaragua, aparezcan ante los ojos del mundo como países con unas envidiables tasas de mortalidad por el coronavirus. Esto es inadmisible. Tarde o temprano se conocerá la realidad del comportamiento de la pandemia en estos países dominados por regímenes totalitarios, en los que el secretismo constituye una poderosa arma defensiva. 

Y así las cosas, entre realidades, tergiversaciones, ataques y manipulaciones  anda el mundo. A la terrible diseminación del coronavirus con sus devastadores efectos sobre la población mundial, se une una oleada de campañas mediáticas, en las que, la desinformación está causando tanto daño como el propio virus.    

*Datos del 15.09.2021 | Actualización 11:04 horas. Por DatosRTVE

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Los datos referenciales de este trabajo han sido tomados de Mapa del coronavirus en el mundo: casos, muertes y los últimos datos de su evolución. RTVE 

(https://www.rtve.es/noticias/20210902/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml), del 15/09/2021, con actualizaciones de datos correspondientes al 14/09/2021. 


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jueves, abril 09, 2020

Dr. Alberto Roteta Dorado: CUBA, EXCELENTE “CALDO DE CULTIVO” PARA LA EXPANSIÓN DEL CORONAVIRUS


CUBA, EXCELENTE “CALDO DE CULTIVO” PARA LA EXPANSIÓN DEL CORONAVIRUS

Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
9 de abril de 2020

Santa Cruz de Tenerife. España.- Desde que la infección originada por el SARS-CoV-2, nueva modalidad vírica perteneciente a la familia de los Coronaviridae, se lograra expandir por todo el planeta, con la rara excepción de un reducido número de países – en los que no puede asegurarse del todo que no llegue el gran mal, o que ya esté entre algunos de sus moradores y sean asintomáticos por ahora–, hasta el presente (9 de abril de 2020), la terrible pandemia se ha llevado a más de 89.000 personas en el mundo, mientras el número de casos contagiados se incrementa cada día a pesar de cierto optimismo patente que algunos medios de prensa se encargan de promover, siendo al día de hoy el número de contagiados superior al millón y medio de casos. Estos dos elementos, esto es, casos contagiados y total de fallecidos, demuestran el grado de agresividad y virulencia de la nueva modalidad vírica; así como su poder expansivo incontrolable hasta el presente. 

De esta enorme cantidad de casos contagiados, la mayoría se encuentra en Estados Unidos de América, país que de la noche a la mañana se convirtió en el nuevo epicentro de la pandemia con más de 432.000 casos, sin desestimar jamás a Europa, cuya totalidad es de 751.544; siendo los países con más casos notificados: España (152.474), Italia (139.422), Alemania (103.228) y Francia (82.048). El país con mayor número de fallecidos es Italia (17.669) seguido de España (15.238) y Francia (10.869). 

Pero como ya afirmé antes, ninguna región, ni nación escapa del coronavirus. En América Latina muestran cifras alarmantes países como Brasil, Chile, Ecuador, México y Perú; mientras que en las islas caribeñas, por el momento, la situación es menos preocupante dado el número insignificante de casos. No obstante, en Cuba, la mayor de las Antillas, se va experimentando un incremento sucesivo de casos nuevos, y a pesar de que aún la cifra – al menos la que se está ofreciendo al mundo, y suponiendo que fuera la cierta– no resulta significativa si se compara con otros países, se debe considerar el posible futuro comportamiento de la infección por coronavirus en esta nación dadas sus peculiaridades sociopolíticas, así como el enorme atraso económico en que se haya como resultado de un régimen comunista que la ha saqueado por más de 60 años.   

Los primeros 3 casos de coronavirus confirmados en Cuba fueron reportados el 11 de marzo. Se trataba de tres turistas italianos. Al día siguiente, 12 de marzo, se informó un cuarto caso, en esta ocasión un cubano. El 19 de marzo las autoridades cubanas confirmaron 5 nuevos casos, 4 extranjeros y una cubana residente en Italia, por lo que la cifra se elevó en ocho días a 16 casos. Al siguiente día, esto es, el 20 de marzo, se informó de 5 nuevos casos.

La cifra total de casos contagiados el día 21 de marzo fue de 25. El 22 de marzo reportaron 10 nuevos casos, con lo cual, la cifra total de casos contagiados el día 22 de marzo es de 35, lo que representa un incremento de 19 casos, solo que esta vez la cifra asciende solo en tres días y no en ocho. 

En los siguientes días se siguió informando de la positividad de personas hasta alcanzar el 29 de marzo, la cifra de 139 contagiados, lo que representa un incremento de 110 casos en solo una semana. Hasta ese momento Cuba siguió el patrón general de su contexto geográfico al ser comparado con el resto de las pequeñas islas caribeñas, independientemente de ser mayor territorio el archipiélago cubano.  

De haber continuado con ese ritmo relativamente insidioso las cosas no fueran preocupantes para Cuba; pero esto ha cambiado en los últimos días, lamentablemente para mal, en los que, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) ha estado informando un progresivo incremento de casos contagiados, con lo cual, hasta el presente ya se acumula un total de 515 casos confirmados. 

El viernes, 3 de abril, el MINSAP reportó 36 nuevos casos, lo que elevó la cifra total a 269. Ya para ese día se informó de la existencia de 3.421 ingresados, de los que 1.518 eran sospechosos; sin embargo a pesar de ese elevado número de sospechosos luego se ha estado reportando cifras relativamente bajas respecto a este dato de la incidencia de sospechosos. 


Hasta hoy, 9 de abril, luego de 29 días de informarse de los primeros casos, existe un número importante de personas en los centros de aislamientos y vigilancia: para vigilancia clínico-epidemiológica más de 1. 700; más de 200 en vigilancia, y más de 1.000 sospechosos, llegando a confirmarse la positividad de 515 casos, mientras siguen en vigilancia desde la Atención Primaria de Salud alrededor de 9.000. El total de fallecidos se incrementó a 15. 

El 28 de marzo se había diagnosticado un total de 119 casos con coronavirus y solo había 3 fallecidos. En solo doce días se ha cuadruplicado el total de casos hasta alcanzar la cifra de 515, y de 15 fallecidos, lo que representa que, de continuar con este ritmo de crecimiento, hacia el final de abril la cifra de contagiados podrá superar los 1.000 casos y los de fallecidos aproximarse a los 50. 


ALGUNAS PARTICULARIDADES DE LA PANDEMIA EN CUBA.

* A diferencia de lo que muchos siguen afirmando, sin fundamento, ni conocimiento de causa, la infección por el SARS-CoV-2 afecta a todos los humanos por igual, independientemente de la edad, el sexo y las condicionantes socioeconómicas (lo mismo se ha llevado a artistas, intelectuales, enfermeros y médicos, millonarios, desposeídos, toxicómanos, desnutridos, marginados, etc.). En Cuba, específicamente, el pico máximo se encuentra en aquellos que tienen entre 50 y 55 años, y no precisamente en ancianos, siendo seguido por el grupo de edades de 45 a 49 años, y de manera general más de la mitad de los diagnosticados se encuentra entre los 25 y 59 años. 

* A pesar de que a nivel mundial los niños y adolescentes han resultado menos vulnerables a la infección por coronavirus, en Cuba se registran un número importante de casos, siendo hasta el 9 de abril, 64 los confirmados en edades entre los 56 días, el menor, y los 18 años, los mayores, lo que representa un 12.42% de la totalidad de casos, cifra que resulta bien preocupante, independientemente de la evolución satisfactoria que hasta el presente han tenido. Téngase presente que las autoridades políticas castristas se empeñaron en prolongar el cierre de las escuelas, aun cuando ya había varios casos positivos en el país.

*Igualmente el régimen de La Habana demoró intencionalmente y con alevosía el cierre de fronteras, con lo que le confirió un mayor lugar al turismo, que ya estaba en quiebra, antes que a la salud humana. De igual modo, las autoridades sanitarias esperaron demasiado para la puesta en marcha de un sistema de confinamiento, lo que en última instancia ha logrado detener, no sin demasiado esfuerzo, el curso de la pandemia en naciones de Europa y Asia.

*Por otra parte la dinámica social de Cuba tiene un comportamiento que la hace demasiado sui generis. Hay que estar en la calle y no confinados, de lo contrario no tienes que comer. Salir a la búsqueda de alimentos, los que normalmente no existen en los desiertos mercados de la Cuba socialista, es una necesidad y un principio de supervivencia. 

* La atenuación de la magnitud del problema hace que se pierda el sentido de la percepción de riesgo. Cuando se hace referencia a las personas graves y críticas, así como a los fallecidos, se insiste demasiado en las enfermedades de base (diabetes, hipertensión, asma bronquial, etc.) y en los factores de riesgo (obesidad, hábito de fumar, sedentarismo) de cada caso. El coronavirus provoca la muerte por una insuficiencia respiratoria aguda, irreversible en muchas ocasiones, independientemente a cualquier condición subyacente, de ahí que mueren muchos jóvenes y personas aparentemente sanas y sin factores de riesgo. 

LO SOCIAL Y LO POLÍTICO, EL VERDADERO DESENCADENANTE DE LA CRISIS SANITARIA QUE SE AVECINA. 

Resulta inevitable no hacer mención a las condiciones socioeconómicas de la mayor de las Antillas. Los cubanos están más preocupados por otras cosas que por el coronavirus. ¿Qué les preocupa? 

1. La escasez de alimentos, algo que en realidad es un problema crónico, pero agudizado y llevado a grado extremo en los últimos años. Esto hace que la idea de la cuarentena  –lo único que en realidad puede frenar el curso natural de la curva epidemiológica en ascenso– pase a un segundo plano de importancia toda vez que, es necesario comer para sobrevivir, que es al final lo que hacen los llamados cubanos de a pie. En Cuba se lleva una vida de supervivencia de manera contínua, y lo que más golpea al pueblo cubano es la falta de alimentos. 

2. ¿De qué aislamiento vamos a hablar cuando se hacen extensas colas en las que de modo reiterado tienen lugar discusiones, amenazas y reyertas? De modo que no hay labor de pesquisas que valga, ni aislar en categoría de ingresados a miles de personas, si lo principal, esto es, el aislamiento, resulta imposible toda vez que hay que salir a buscar lo poco que se oferta para la subsistencia a la que hice referencia. 

3. Falta de agua, jabón, detergentes, desinfectantes, etc. Recordemos que hay sitios de la propia capital del país a los que solo llega una ínfima cantidad de agua cada determinado cantidad de días, y en las zonas mejor favorecidas solo llega de manera directa unas tres o cuatro horas cada día, lo que, sin duda, ha conducido a un gradual deterioro de las condiciones higiénico-sanitarias del país, lo que ha repercutido negativamente en los últimos años en los que Cuba se ha visto azotada por grandes brotes de enfermedades como el dengue, zika, y el cólera, enfermedad que se diseminó por toda la isla con una vertiginosa rapidez. 

No obstante –y ojalá no sea así porque sería demasiado duro para los cubanos–, el ritmo pudiera acelerarse con un incremento mucho mayor de casos cada día, como lamentablemente ha ocurrido en Brasil, Chile y Ecuador, naciones que ocupan los primeros lugares en América Latina. 

Por ahora, estar atentos a ver el comportamiento de la COVID-19 en una isla sumida en la pobreza, la miseria, la represión, la desesperación y la incertidumbre, en la que sus habitantes tienen que violar obligatoriamente su confinamiento porque de lo contrario morirían por inanición y no por coronavirus.  

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