miércoles, noviembre 16, 2022

Jorge Luia González Suárez desde Cuba: Mitos y leyendas sobre la fundación de La Habana. Sobre la fecha y el lugar exacto donde se creó La Habana todo son especulaciones y mitos alentados por los historiadores Emilio Roig de Leuchsenring y Eusebio Leal Spengler

 
Tomado de https://www.cubanet.org/


Mitos y leyendas sobre la fundación de La Habana

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Sobre la fecha y el lugar exacto donde se creó La Habana todo son especulaciones y mitos alentados por los historiadores Emilio Roig de Leuchsenring y Eusebio Leal Spengler

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Por Jorge Luia González Suárez

16 de noviembre, 2022 

LA HABANA, Cuba. — El 16 de noviembre se celebra el 503 aniversario de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana, ocurrida en 1519. Sobre este acontecimiento hay más mitos y leyendas que certezas, pues no existen documentos que lo confirmen. Aun así, la fecha del 16 de noviembre es aceptada por la mayoría de los historiadores y celebrada oficialmente.

El expresidente dominicano Juan Bosch, quien residió en Cuba en la década de 1940 y fue amigo de Fidel Castro, con quien participó en la expedición de Cayo Confites en 1947, cuestiona la fecha y el lugar de la fundación de La Habana en su libro “La isla fascinante”. En esa obra, publicada en 1955 en Santiago de Chile, y reimpreso en 1999 por Ediciones ICAIC, Bosch señala: “Nadie sabe qué día ni donde se fundó; nadie por lo menos puede atestiguar con documentos legítimos que nació en tal fecha ni en tal lugar”.

Explica además: “La Habana, que no iba a tardar en convertirse en un centro de enorme actividad comercial, nació por sí sola, sin que se invocara para establecerla disposición real alguna, sin que se levantara acta ni se le diera nombre… Lo que se sabe de cierto es que entre 1515 y 1520, en la margen occidental de la bahía fueron apareciendo bohíos”.

El nombre Habana se debe a que estas tierras al oeste de la bahía pertenecían al cacique Habaguanex, quien gobernaba toda esta región. Según Bosch: “A fines de 1518 o a principios de 1519, el lugar era llamado villa y había en él un teniente a guerra del gobernador Velázquez; y esto se sabe porque en la casa del tal teniente se alojó Hernán Cortés, camino de la estupenda hazaña que le reservaba la conquista de México”.

Ante todos los argumentos expuestos por Bosch, es evidente que la villa existía ya unos años antes de la fecha dada como inicio de su asentamiento.

El lugar exacto donde se fundó La Habana también es debatido. Se habla de una primera instalación en la costa sur, cerca de Batabanó, pero no existen rastros hasta hoy del sitio. Otros puntos señalados son La Chorrera, en el río Almendares, y en las márgenes del río Luyanó. Incluso pudieron existir dos Habanas simultáneamente  en el territorio.

Respecto al espacio tomado hoy como representativo, escribía Bosch: “Los guías de turistas llevan al Templete cada día a docenas de ciudadanos de Kentucky o de Oklahoma, y les cuentan que en tal lugar y bajo la ceiba que allí crece se dijo la primera misa en Cuba. Los guías mienten. Nadie sabe siquiera como se llamó el primer sacerdote que pisó la tierra en lo que es hoy La Habana, ni qué día ni dónde ofició”.

El periodista e historiador cubano Ciro Bianchi Ross, entrevistado por la BBC, concuerda con la opinión de Juan Bosch y expresa: “El Templete es una cosa falsa, dado que la evidencia histórica sugiere que la ciudad primitiva se ubicó en otro lugar”.

Según Bianchi: “Un hecho contundente desmiente la celebración de dicho cabildo en dicha plaza, y es que la ubicación de esa primera plaza no se corresponde con la que luego ocuparía la actual”.

Recientes excavaciones arqueológicas que se han realizado en la zona también aportan algunos cuestionamientos al lugar exacto.

Si nos paramos frente al Templete, y miramos a nuestra izquierda, veremos el Castillo de la Fuerza con su foso de protección rodeado de agua. ¿Podía crecer una Ceiba casi dentro del mar? En esa época Cuba era un inmenso bosque. Es posible que la ceiba del Templete fuera otra.

En 1555, el pirata francés Jacques de Sores tomó e incendió La Habana. Así, resultaron destruidas las actas capitulares que señalaban el verdadero día y sitio de la fundación de la ciudad. Ni aun en el Archivo de Indias, en España, existe tal documento.

Sobre la fecha y el lugar exacto donde se creó La Habana todo son especulaciones y mitos alentados por los historiadores Emilio Roig de Leuchsenring y Eusebio Leal Spengler. Para escoger la fecha del 16 de noviembre, Roig de Leuchsenring, primer historiador de la Ciudad de La Habana, se basó en la celebración religiosa del patrón de la villa, San Cristóbal (era costumbre que al fundar un poblado, se agregara el nombre del santo que correspondía a ese día en el calendario de la Iglesia Católica).

Su sucesor al frente de la Oficina del Historiador de la ciudad, Eusebio Leal Spengler, mantuvo la fecha, y agregó una serie de festividades que son celebradas durante varios días. Entre ellas incluyó darle la vuelta a la ceiba y echarle monedas para pedir deseos; un ritual carnavalesco que se ha vuelto tradición y convoca cada año a centenares de personas, nacionales y extranjeras.

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De los archivos del blog Baracutey Cubano: 

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el año 2005  ó 2006 publiqué en este blog mi sospecha de que Eusebio Leal no había tenido como mentor a Emilio Roig de Leuchsering,   ya que  Roig de Leuchsering sustentó la idea que  no había existido  una ceiba cuando la primera misa o fundación de La Habana. A continuación  algo más extenso que publiqué años después:

Me disgusta mucho cuando Eusebio Leal altera y manipula  la historia por  oportunismo y para su beneficio particular. Lo anterior,  en lo relativo a la alteración y a la manipulación de la historia, lo voy ejemplificar, pero la posible ejemplificación no se agota con ese ejemplo:

 Si mal no recuerdo, alrededor de los años 30s del siglo pasado,  hubo un fuerte debate académico en la Academia de Ciencias de Cuba de aquella época,  entre Don Fernando Ortíz y Emilio Roig de Leuchsering  sobre la existencia o no, de  una ceiba cuando se fundó la ciudad de La Habana  en el lugar que hoy está situada dicha ciudad, pues ese fue el tercer asentamiento de la ciudad  (el primero había sido en la costa sur de la provincia de La Habana cerca del río Mayabeque y el segundo, si mal no recuerdo, cerca del río Almendares). Don Fernando Ortíz era de la opinión de que  esa supuesta ceiba  había existido en el lugar y en el momento donde y cuando  se celebró el primer cabildo y la primera misa; Emilio Roig   de Leuchsering negaba esa existencia. Ambos en varias exposiciones, réplicas y contraréplicas (quedanron su  argumentos científicos  en formas de artículos) defendieron sus puntos de vista y el punto de vista  más aceptado fue el de Emilio Roig de Leuchsering, quien sería años después el supuesto  tutor intelectual de Eusebio Leal, al go que parece que no fue verdad según lo expone Francisco Escobar en un artículo que añadiré al final del artículo de Juan Juan.

No he conocido que nuevos argumentos de la ciencia histórica  le  hayan quitado la razón a Emilio Roig de Leuchsering sobre la no existencia de dicha ceiba; sin embargo, su discípulo (después de muerto su mentor)  retomó la existencia de esa ceiba y la utilizó y utiliza con fines turísticos  para llenar los caudales de su bolsillo y el de la tirania que tanto defiende. 

Los que hemos viajado por la Peninsula de Guanahacabibes  rumbo al cabo de San Antonio (un territorio bastante virgen)   hemos visto que  no hay ceibas  cerca de la costa y que las que existen un poco más alejadas de la costa  son  de baja altura y raquíticas;  el agua salobre  mata a las ceibas al penetrar por sus raices. 

Con las pocas ruinas que quedan de la antigua muralla  de La Habana que resguardaban a la ciudad ocurrió algo parecido cuando Eusebio Leal mando quitarles el revestimiento que tenían para que parecieran más antiguas a los turistas. Recordemos que la pirámide de Keops estaba revestida y que fueron  ciertos conquistadores,  muchos siglos después,  los que le quitaron a las piramides  el revestimiento para utilizar el material en nuevas construcciones;  en la piramide de Keops  solamente queda revestida una parte cercana a la cúspide.

Muchas más verdades develadas  se encuentran en el siguiente libro que motivó que Alejandro González Acosta. historiador de la Academia de Historia de Cuba del Exilio, me enviara este  email:


To:

Pedro P. Arencibia

Tue, Mar 29 at 2:48 PM

¡Te felicito efusiva y cordialmente, querido amigo !

Te auguro que será un éxito porque en la forma que lo concebiste viene a ser como un "vademécum" de la historia cubana, listo y apropiado para la consulta puntual.

Podrías haberlo subtitulado también "Todo lo que usted quería preguntar sobre Cuba y (no lo dejaron o) no se atrevió", o "Cuban History for Dummies", píldoras contra la ignorancia.

Para responder a la "historia de la política" ahora brindas la "política de la historia", de forma benéfica y muy agradecible.

¡Saludo tu nuevo libro con una rama de laurel, trenzada con otra de palma real, para una corona de cubana victoria!

Albricias y muchos éxitos. 

 La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

 (Spanish Edition) Paperback – March 28, 2022

Para ir a la página de Amazon.com   en la que  se muestran más detalles  del libro y donde se  puede comprar, si así lo desea, favor de  hacer click  en la siguiente imagen.


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El presente libro no tiene necesariamente que leerse de ¨cabo a rabo¨; es decir, de ¨principio a fin¨, pues está escrito como un libro de consultas. Por esta razón en algunos temas se repiten fragmentos que aparecen en otros.


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Comentario  del Bloguista de Baracutey Cubano


Este artículo me aclara las causas  de algunas muestras de ignorancia histórica de Eusebio Leal sobre la obra de Emilio Roig de Leuchsenring, su supuesto mentor y del que hoy me entero que no lo había conocido. Eusebio Leal con su oratoria grandielocuente en los programas de televisión  ¨tiene  comio a mentiras ¨,  como decimos en Cuba, a muchas personas. Sobre esa ignorancia, en oparticular,  he publicado algunos comentarios en este blog.
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Eusebio Leal Spengler o más exactamente Eusebio Spengler Leal

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Tomado de http://nuevoaccion.com

EUSEBIO LEAL: EL PODER Y EL DELIRIO DE UN BUFÓN CASTRISTA

 Por Frank Escobar

Exclusivo para Nuevo Acción

En la víspera del Año Nuevo la ostentosa oligarquía castrista se regaló a sí misma una espléndida fiesta al aire libre en La Plaza de la Catedral-150 CUC por persona- con un opíparo banquete sobre los adoquines y la música en vivo a cargo del  recién llegado Isaac ” El Cantante Renegado” Delgado. El todopoderoso gestor, Eusebio Leal Spengler, Historiador Oficial, tenía que corresponder a los favores recibidos de Raúl Castro y su junta de generales en el año que terminaba y nadie con mayor experiencia cortesana que él para saber cómo complacerlos.

Largo y pedregoso ha sido el camino recorrido por este “Mefisto cubano” (aludiendo la famosa película de Ishvan Szavo) para llegar hasta aquí. Múltiples los adversarios y oscuros los pronósticos pero Leal, firme y leal en su férreo maquiavelismo superó todos los obstáculos y derrotó a sus fuertes y atrincherados enemigos. No importó que fuesen Comandantes de la Sierra Maestra, toros rabiosos del Partido o vacas sagradas de la Cultura. Su estrategia siempre fue muy clara: adulación sin límites hacia Fidel Castro: llegó al extremo de habilitar un lujoso salón en el Palacio de los Capitanes Generales con el trono traído especialmente desde España para una visita de los Reyes que nunca se realizó y lo reservaba exclusivamente para el uso privado de su Comandante en Jefe, inclusive Fidel Castro pretendió humillar al Rey Juan Carlos en su patética visita a Cuba proponiéndole que lo usara como si se tratara de un inodoro compartido pero Juan Carlos demostró mucho sentido común al negarse, en definitiva él siempre estuvo de acuerdo en ser un “rey sin corona”.

Asi describe el carácter rastrero del Historiador Oficial del Castrismo, desde La Habana, el periodista independiente Jaime Leygonier: “Alma de cortesano, proclamaba: Fidel Castro es mi padre (en la foto, Leal con el tirano mayor), pero al menos dos veces, el dictador lo avergonzó en televisión por adulaciones que le desagradaron. En una de ellas, en la Asamblea Nacional, en los años 90, comparó a Castro con Bolívar quien en Caracas, destruida por un terremoto y espada en mano, hizo callar a un cura que predicaba el castigo divino por la revolución. Castro, disgustadísimo, le dijo: "Ni yo soy Bolívar, ni Cuba es Venezuela destruida por un terremoto".

Todas sus biografías, ampliamente diseminadas en el internet, repiten el mismo lacónico discurso de un párrafo para narrar los misteriosos primeros cuarenta años de su vida. Por supuesto que esa biografía está llena de omisiones y ha sido edulcorada con una retórica mendicante para enmascarar su verdadera historia y servir a la vez como breve adagio de una prepotente descarga narcisista de títulos, condecoraciones y reconocimientos.

Eusebio Leal Spengler o más exactamente Eusebio Spengler Leal nació en un humilde hogar de Centro Habana y es el hijo de un policía y una empleada doméstica. Su padre lo abandonó a muy temprana edad. Recibió toda la educación gratuita que ofrecían los Carmelitas Descalzos de la Iglesia del Carmen, en Infanta y Concordia, donde además trabajaba su madre. Fue monaguillo y un efusivo católico practicante durante su adolescencia hasta que comenzaron las persecuciones religiosas y oportunistamente abandonó a quienes habían sido sus protectores y amigos. Nunca estuvo en la UMAP ni fue castigado por sus prácticas religiosas a pesar que desde muy joven halló su vocación de bufón del palacio episcopal y era un asiduo visitante del Arzobispado y entretenía con sus payasadas al entonces Arzobispo Monseñor Evelio Díaz Cia.

También asistía a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de los jesuitas de la Calle Reina donde conoció a quien sería su verdadero mentor y por quien realmente encontró su vocación de historiador, su relación maestro- discípulo con Emilio Roig es una de las tantas mentiras de su vida. La persona que más lo influenció y con quien más aprendió sobre temas de Historia de Cuba fue Monseñor Fernando Azcárate y Freyre de Andrade. Azcárate era descendiente del alemán Fesser que había instalado las primeras locomotoras en Cuba; era el nieto de Nicolás Azcárate, el patricio reformista de Guanabacoa para quien trabajó José Martí; el sobrino del Mayor General Fernando Freyre de Andrade y el primo del Ministro de Trabajo del gabinete del presidente Ramón Grau San Martin Carlos Azcárate. Se había graduado de Teología en la Universidad Gregoriana, de Derecho en la Universidad de la Habana y de Psicología en la Universidad Católica de Villanueva. Había sido Superior de los Jesuitas en Cuba y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de la Habana. Monseñor Azcárate fue además quien lo casó por la Iglesia la primera vez. Con la madre de sus dos hijos mayores.

 Como generalmente sucede con las personalidades cobardes a quienes azotan sus continuas deslealtades muchos años después, cuando Azcárate, ya retirado y casi olvidado por sus diferencias con el nuevo arzobispo y luego Cardenal Jaime Ortega Alamino, vivía como un simple párroco en la Ermita de Monserrate, Eusebio Leal le mordió la mano. Resulta que José Martí durante su breve estancia en La Habana de entreguerras vivió cerca de la ermita y Carmen Zayas Bazán, su esposa quiso bautizar a su hijo José Ismael allí, lo que al fin se hizo y las Actas Parroquiales de la Ermita de Monserrate conservaban el acta de bautizo con la firma de Martí como padre del niño.  Leal se empecinó en llevarse el tomo correspondiente al bautizo para copiarlo y Azcárate se negó porque las Actas Parroquiales no se mueven de las parroquias, aparentemente Leal desistió y se marchó. Pero Azcárate unos días después quiso revisar de nuevo la página y se percató que la habían arrancado, inmediatamente llamó al entonces Jefe de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Felipe Carneado. En fin Leal fue amonestado y obligado a devolver la página robada y desde entonces Azcárate no quiso saber más nada de él...

Leal es un mentiroso compulsivo, todavía recuerdo a Leandro Romero con uno de sus libros repetidos – acostumbraba a publicar lo mismo varias veces con ligeras variaciones y diferentes títulos- plagado de rectificaciones. Eusebio Leal no conoció nunca a Emilio Roig de Leuchsenring (foto de la izquierda), (1887-1964), él creó con Roig una especie de relación osmótica empleando a su asistente de toda la vida, Alfredo Zayas Méndez y a su ex secretaria y viuda Maria Benítez. Todo para darle aparente legitimidad al traspaso ficticio del cargo de Historiador Oficial de la Habana. En definitiva la Oficina del Historiador fue creada -como un favor político a Emilio Roig- por el Alcalde de La Habana Miguel Mariano Gómez Arias con sueldo del Ayuntamiento Municipal y desapareció con la muerte de él en 1964. El verdadero historiador de La Habana era Manuel Pérez Beato, editor de “El Curioso Americano” y autor de “El Callejero Habanero” y “La Habana: rectificaciones históricas” (todo un volumen para corregir los errores de Emilio Roig en sus “Apuntes Históricos”) y tenía la oficina en su propia casa.

La Oficina del Historiador la resucitaron oportunistamente veinte años después de muerto Roig para darle apariencia de continuidad a la Alcaldía de La Habana con la recién creada Asamblea Provincial del Poder Popular de Ciudad de la Habana, su presidente, el comandante Oscar Fernández Mel comenzó a ser llamado “Alcalde”, por cierto que “el alcalde” no soportaba a Leal pero por órdenes de Fidel Castro- quien ya había sido cautivado con sus bufonadas rimbombantes- tuvo que tragárselo.

El historiador honorario de la Habana Vieja Ricardo Rey Merodeo que fue amigo personal de Roig y su correligionario político por muchos años me aseguró que Leal y Roig no se conocieron y que conociendo a Roig como lo conocía él jamás hubiera simpatizado con un Leal de veinte años por “calambuco” y “amanerado”. Leandro Romero “El Chino”, que estuvo trabajando con Leal por treinta años me aseguró también que ellos no conocieron personalmente a Emilio Roig.  En la Oficina Museo dedicada a Emilio Roig en el Palacio de los Capitanes Generales - que en los ochenta atendía su viuda Maria Benítez- no encontré ninguna fotografía que testificara la amistad de Eusebio Leal con Emilio Roig, ni siquiera una foto de grupo. Nunca quise hacerle esa pregunta a Maria Benítez o a Alfredo Zayas para no comprometerlos y por respeto a ambos.

Con respecto a su título universitario la historia fue la siguiente según sus profesores que también fueron los míos. La Escuela de Historia, por requerimientos políticos, creó un curso especial de trabajadores para titular a Eusebio Leal y con él a todo el equipo que se había designado previamente para trabajar en la Oficina del Historiador y el Museo de la Ciudad. Fue un curso único e intensivo, casi a caballo que según creo se hizo en tres años – el curso regular son cinco-y junto con él se graduaron, su “alter ego” Rayda Mara, su “primo” Leandro Romero, Carlos Fernández (hoy en el exilio) y otros. Ya anteriormente se había utilizado este sistema para otorgar títulos de historiadores a altos oficiales de las FAR. Con la diferencia que ciertos generales como los Hermanos Casas, Arnaldo Ochoa y Leopoldo Cintras recibían las clases en su casa.

Fui testigo presencial de varias de sus notorias chapucerías. La primera fue un 14 de Julio de mediados de los ochenta, tradicionalmente ese día se hacía un acto público frente al Templete (foto), en la Plaza de Armas, con la ejecución de “La Marsellesa” y “La Bayamesa” por la Banda Municipal, Ese día Leal había invitado al embajador de Francia y en su ansiedad por iniciar su recorrido de rutina no se percató que el embajador, siguiendo el protocolo, antes de retirarse, debía saludar personalmente al director de la banda. El Historiador Oficial ignoraba esto y le agarraba el brazo y lo jalaba pensando que su invitado estaba perdido, El embajador, más alto y corpulento que él, y francés, logro zafarse al fin y fue a saludar al director de la banda. Leal permanecía atónito sin comprender nada hasta que se le hizo visible la intención del francés y entonces, ni corto ni perezoso, se lanzó a una carrera veloz para alcanzarlo y asi poder cumplir el también con dicha cortesía pero tuvo mala suerte y tropezó con una “china pelona” levantada en el pavimento y cayó al suelo obligando al embajador a regresar para auxiliarlo.

La segunda anécdota fue más o menos de la misma época, Leal atendía a una delegación de parlamentarios británicos y pretendía hacerles creer que unos cañones empotrados en las inmediaciones del Museo de la Ciudad pertenecían a una batería inglesa de la época de la Toma de La Habana (1762). Pero uno de los legisladores era casualmente un experto en fundiciones británicas y heredero de una vieja familia de fundidores y quiso verificar el cuño de la fundicion, asi que por supuesto se percató del fraude y lo rectificó públicamente. Los cañones eran españoles y más bien habían combatido contra los ingleses.

La tercera fue en 1991, en vísperas de la celebración del Medio Milenio del Descubrimiento – los castristas le llamaban “Encuentro Mutuo”- y también del centenario del gran historiador y polígrafo cubano Jose Maria Chacón y Calvo, conocido como el VI Conde de Casa Bayona. La Familia Chacón gozó de antiguo señorío sobre la villa de Santa Maria del Rosario. Debido a sus largos años como diplomático en España y al celo de su antigua asistente la mayor parte de sus documentos se encontraban en Madrid pero yo había logrado localizar su expediente académico universitario que debido al tiempo transcurrido requería de una restauración. Luego de seguir todo el trámite burocrático pertinente le solicité al Museo de la Ciudad- que era en ese momento el único lugar en Cuba donde se hacían restauraciones de papel-que lo reparara pero me lo negaron. Le insistí personalmente a Leal por intermedio de Diana, su rubia y estilizada secretaria y ella me contestó que Leal había decidido que era imposible porque ellos tenían pocos materiales y muchas prioridades.

En esa época yo estaba haciendo mi servicio social en “La Guía Arquitectónica de la Habana” – una empresa mixta creada por “Ediciones Plaza Vieja” y la Junta de Andalucía con motivo del Medio Milenio- pero me habían asignado temporalmente a Santa Maria del Rosario y estábamos reorganizando alli la documentación del antiguo”Club Rosareno” cuyo presidente había sido Francisco Ichaso, yo estaba a cargo del Gabinete de Investigaciones Históricas de la Guía. El antiguo Club lo habían convertido en una sala de exhibición de videos y la antigua casa de los Condes de Casa Bayona se había transformado en un restaurante. Jose Maria Chacón y Calvo había fallecido solo y casi en la indigencia por los años setenta y lo habían enterrado en su panteón familiar del Cementerio de Colon con su hábito franciscano pues había pertenecido a la Orden Terciaria. Según me contó William Gattorno, que estuvo presente, a su funeral solo asistieron unos pocos ancianos y recordaba al Conde de Lagunillas, tan pobre y abandonado como él y a un grupo de franciscanos. Los aristócratas cubanos que quedaron en la Cuba revolucionaria recibieron todo el resentimiento y la humillación de la “nueva clase castrista” que envidiaba su legitimidad.

En 1991 los empresarios españoles de Felipe González ya estaban haciendo inversiones en Cuba y casualmente había un grupo estudiando los famosos “Baños del Obispo” que estaban localizados en Santa Maria del Rosario y habían creado una corporación cubano española de “Aguas Minerales y Termalismo”, presidida por el Comandante Jesús Montané Oropesa, el ayudante personal de Fidel Castro. Para enmascarar los negocios capitalistas que le reportaban buenas ganancias personales los adláteres castristas usaban la apariencia de proyectos culturales o de conservación medioambiental y en ese campo Eusebio Leal les había brindado grandes servicios, por lo que había una estrecha colaboración entre ellos. En el caso particular de Santa Maria del Rosario el negocio del termalismo estaba muy acelerado por el interés de los inversionistas españoles y no habían tenido suficiente tiempo para fabricar el bodrio cultural previo, por lo tanto estaban atrasados.

Un día me llegó una citación urgente del Ministerio de Cultura – de Lucy Tejeda- porque Montané quería reunirse con todos los grupos culturales que estaban trabajando en el área del Cotorro, término municipal, para crear el “Eco-proyecto cultural comunitario de Santa Maria del Rosario” –todo un “Frankestein” de retórica castrista-.y nuestro equipo también tenía que participar dada la urgencia del Comandante Montané.  Se creó el “Grupo de Apoyo al Termalismo” y resultó que los únicos que realmente teníamos algún proyecto cultural desarrollado éramos nosotros -llevábamos seis meses investigando alli- por lo que rápidamente todos los burócratas del Ministerio de Cultura- en esa época Alejandro Rios, “el cineasta” de Miami Dade College era uno de ellos- se adhirieron como larvas a nuestro trabajo.

Al fin llegó el día y me tocó a mí hacer la presentación en un salón de protocolo del Ministerio de Cultura repleto de espectadores, pero conociendo bien la psicología castrista y la ignorancia de sus testaferros comencé mintiendo, dije primero que en España, donde José María Chacón y Calvo había pasado muchos años de su vida y era muy reconocido, ya se había creado una comisión conmemorativa de su centenario presidida por el propio Rey y que la Embajada española se había ofrecido a través del Instituto de Cooperación Iberoamericana a surtir la biblioteca. Montané se sintió empequeñecido frente a sus socios españoles y me interrumpió con un exabrupto, dio un puñetazo en la mesa y dijo que “no podíamos seguir permitiendo que nos siguieran robando nuestras figuras históricas”, no pudo citar el nombre de José María Chacón y Calvo porque se le había olvidado pero continuó refiriéndose retóricamente a él como El Conde y aseguró que personalmente se ocuparía de la restauración de su expediente.

Por supuesto que con las órdenes del “Comandante Montané” Eusebio Leal inmediatamente encontró los materiales y llegó a la exageración de encuadernar el expediente con una cubierta de piel repujada como si fuera un libro de lujo. Cuando lo devolví al Archivo Universitario nadie lo reconocía y sentí pena por el expediente de Ignacio Agramonte que no tenía una cubierta asi, todavía tiene que estar alli y es el único de miles que no tiene cubierta de cartón.

Al final no se hizo nada en Santa Maria del Rosario, excepto habilitar un pequeño local de la vieja casona para biblioteca pública con su nombre y libros donados por editoriales españolas que habían participado en “La Feria del Libro de La Habana”.

Para la apertura si se invitó al viejo intelectual castrista Cintio Vitier que como todo un consagrado “ruiseñor de emperador” elaboró toda una pieza retórica ambigua, una sobria ensalada franciscana con aderezo marxista y un fuerte tufo de teología de la liberación. Vitier sin embargo si había conocido muy bien a José María Chacón y Calvo, quien había sido su mentor y consejero por años antes de la revolución castrista y él había llegado al extremo de nombrar a su segundo hijo –nacido también antes de la revolución- como él.

Jaime Leygonier (foto de la izquierda) se refiere también en su mencionado artículo al conocido extorcionismo ejercido por el Historiador Oficial y su larga lista de personas saqueadas tanto voluntaria como involuntariamente: “Por menos, cayeron personas más poderosas, pero Leal flotaba como corcho, por sus relaciones en el mundo cultural internacional que lo hicieron inamovible en un cargo donde, en tiempo de crisis, hacía malabarismo con donaciones a medio conseguir. Raúl Castro, centralizador, le cercenó parte de su poder económico. Que un hijo de Leal tenga una galería de arte en Europa para vender obras cubanas, recuerda el rumor extendido entre sus empleados, y en el mundo cultural, de que desde sus orígenes Leal visitaba a ancianas solitarias, poseedoras de obras de arte o artesanías lujosas, y encantador las obtenía por testamento o "préstamo para exposición", sin llevarlas a museo alguno. Según referían, en vida, el académico Néstor Baguer (Agente de la Seguridad del Estado) y la poetisa Dulce María Loynaz, ésta escritora fue víctima de uno de esos "préstamos": Una barca egipcia de marfil que Leal le solicitó para una exposición, que nunca expuso y jamás devolvió.”

Despues del arresto de múltiples colaboradores y el confinamiento domiciliario de los más ancianos debido a la galopante corrupción de su empresa con nombre de cacique apócrifo: Habaguanex, el siempre fiel Eusebio Leal salió ileso. Raúl Castro, muy acostumbrado a ”tirarle la toalla” a sus viejos generales corruptos, no solo lo ha confirmado como el amo perpetuo del casco histórico de La Habana sino que además ha permitido que su empresa finalmente se convierta en  nacional. Raúl Castro lo designó presidente de un nuevo superministerio que impulsara la restauración del patrimonio histórico y cultural en toda Cuba. Por un decreto raulista, emitido por el Consejo de Estado, se establecía la “Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba”, que incluiría todas las Oficinas del Historiador de las ciudades coloniales de La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey, Trinidad y el Valle de los Ingenios, Cienfuegos, Remedios, Sancti Spíritus, Bayamo y Baracoa. Era el establecimiento del nuevo “zar” de la restauración, conservación y explotación turística de todo el patrimonio cultural cubano.

Pero La Habana Vieja es hoy una Habana Muerta y Eusebio Leal es el responsable. Una isla folclórica, acorralada y estéril que ya no conserva la más pálida identidad de la urbe metropolitana que fue hasta el Siglo XIX. La memoria decrépita y apuntalada de una antigua y reconocida metrópoli que ha sido vendida como una puta. La maqueta podrida de una ciudad gloriosa de los Siglos XVII y XVIII a la cual se le ha negado una muerte digna. Hoy las misteriosas mansiones del azúcar y del tabaco son solares enmascarados o se han convertido en instituciones culturales ficticias que el castrismo usa como trampas para atrapar dólares públicos-de la UNESCO o de la Junta de Andalucía por ejemplo- y privados de sus tontos útiles. No obstante y a pesar de la rapiña las tuberías se reventaron, las paredes se enfermaron y las rejas se vencieron. La pintura de sus fachadas desapareció y solo han podido sustituirse con una triste mascarilla de cal barata. El negocio de la restauración de la Habana Vieja siempre ha remitido a cosa turbia, a fraude pestilente. La inocua gestión de Eusebio Leal Spengler, el archiconocido bufón cultural de los Castro ha dejado al desnudo que Habaguanex es una vulgar patente de corso.

El prolongado proceso de erosión ha convertido los edificios pintorescos habaneros de las postales en genuinos monumentos cariados. La prolongada permanencia de los Castro en el poder y su inexorable vocación de Erostratos han condenado la Habana Vieja a la muerte por deterioro y falsificación. Hasta la arquitectura y la urbanización, las más firmes y persistentes manifestaciones de la cultura material pueden ser abatidas y hasta destruidas no por el fuego sino por la abulia, la desidia, el mal gusto y el canibalismo revolucionario.
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Demoledor articulo que pone al desnudo a un payaso castrista de inmerecida fama. Felicitgo al autor. Robert A. Solera



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viernes, abril 01, 2022

Julio M. Shiling: Garantizar elecciones libres y justas: El mayor desafío interno de Estados Unidos.

 Tomado de https://elamerican.com

Garantizar elecciones libres y justas: El mayor desafío interno de Estados Unidos

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Los tribunales estatales, los gobernadores y las comisiones se saltaron la Constitución y cambiaron las leyes para las elecciones

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Por Julio M. Shiling

03.31.22

La República Americana es el mayor experimento de gobierno consensuado del mundo. Estados Unidos se ha ganado esta distinción al fomentar una continuidad de elecciones competitivas, dentro de una sociedad libre, bajo los auspicios del Estado de derecho. Como en todas las cosas humanas, las imperfecciones y las irregularidades no han estado ausentes. La razón de que la manipulación electoral no haya provocado una coacción sistémica es que las deformaciones electorales del pasado no se han institucionalizado. Garantizar unas elecciones libres y justas es el mayor reto interno de Estados Unidos.

Las elecciones presidenciales de 2020 no fueron justas en general. El proceso estuvo manchado de irregularidades. Se llevaron a cabo actividades dudosas por parte de actores influyentes. La concentración de estos ejercicios maléficos se produjo en los estados clave de las elecciones. Los tribunales estatales, los gobernadores y las comisiones electorales se saltaron la Constitución y cambiaron las leyes.

La pandemia de los comunistas chinos fue la premisa de esta violación constitucional. El resultado de este asedio por parte de las autoridades ejecutivas y judiciales al deber exclusivo de las legislaturas estatales, fue la neutralización integral de los obstáculos establecidos para evitar el fraude y la trampa en el voto.

El Centro de Investigación Pew (Pew), en un informe de 2020, concluyó que el 46 % de los votantes expresaron su preferencia mediante el voto por correo o en ausencia en las elecciones presidenciales de ese año. Más de 92 millones de personas solicitaron o recibieron automáticamente papeletas en 2020. Para el día de las elecciones, se habían emitido 102 millones de votos por correo o a través del voto anticipado. Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, la mayoría de los votantes, el 69 % (informes posteriores citan el 72 %), utilizaron estos métodos “no tradicionales” (voto por correo, voto anticipado). En las elecciones presidenciales de 2016, solo el 21 % votó por correo. Esta cifra suele ser menor cuanto más se avanza en la historia de la paz americana.

La relajación elefantiásica de los impedimentos en 2020 para evitar el fraude en los esquemas de voto por correo produjo irregularidades flagrantes. Estas se exhibieron, en mayor proporción, en condados particulares de Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin. El expresidente Trump, el Partido Republicano, numerosos fiscales estatales y ciudadanos particulares presentaron impugnaciones legales por los cambios inconstitucionales en las leyes electorales. Lamentablemente, la mayoría de las demandas fueron desestimadas por motivos técnicos o de procedimiento. El mecanismo del debido proceso, que incluye el testimonio de los testigos, los interrogatorios cruzados, la presentación de pruebas y otros procedimientos sustantivos en los juicios, fue negado, no solamente a los demandantes, sino al pueblo americano y a su sistema democrático.      

Las democracias europeas están muy en contra del voto por correo. En Francia está prohibido, salvo en casos graves de ciudadanos con discapacidades médicas. Esto es por una razón. El engaño en las elecciones es más fácil con las papeletas depositadas por correo, en lugar de en persona. A medida que la gente muere, se muda o tiene cambios en su estatus de elegibilidad para votar, sin ser reportados a los organismos electorales locales, brota el problema de las listas de votantes sucias. Un estudio de Pew en 2012 reveló que había 24 millones de registros de votantes inválidos o inexactos. Esto representa 1 de cada 8 votantes registrados en Estados Unidos. Se trata de un mercado atractivo para la recolección ilegal de papeletas, firmas fraudulentas, compra de votos, duplicación de votos, manipulación de papeletas, fraude en la petición de papeletas, voto inelegible, influencia indebida en votantes reales y suplantación de votantes. 

Poderosas élites y estructuras oligárquicas también demostraron haber interferido indebidamente en las elecciones presidenciales de 2020. El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, contribuyó con 419.5 millones de dólares a través de múltiples organizaciones sin ánimo de lucro, que dieron prioridad a la asistencia logística a los condados demócratas fuertemente concentrados en los estados clave de la batalla. Esta atroz manera de corromper el sistema político estadounidense eludió de hecho las leyes federales de financiación que limitan las donaciones a los candidatos y a los partidos. Estableció un sistema de dos niveles. Los republicanos se vieron muy perjudicados por los “Zuckerbucks”, como se les llegó a conocer.

Las Big Tech se volcaron con el candidato demócrata. Se suprimió información perjudicial para la candidatura Biden-Harris. Un ejemplo fue cuando se censuraron noticias e información sobre los nefastos hábitos de Hunter Biden, sus prácticas empresariales y la posible participación de su padre en sus aventuras comerciales. Las búsquedas en Google presentaron una realidad alternativa para sesgar el campo de juego a favor de la candidatura demócrata. Los principales medios de comunicación se convirtieron en trincheras demócratas en una guerra para hacer perder a Trump.

Unas elecciones libres y justas requieren un acceso igualitario a los medios de comunicación. En el mundo actual, esto incluye los medios sociales, así como los medios de comunicación de masas, y los mecanismos de búsqueda en Internet. Las grandes tecnológicas se convirtieron en actores ideológicos que utilizaron una posición privilegiada que les otorgan las leyes públicas (Sección 230) y obstruyeron el proceso político. Las empresas privadas, con un estatus cuasi-monopólico, no pueden operar como un gobierno no elegido en una república.

Deben promulgarse leyes de integridad del votante en todo Estados Unidos. Esto es crucial en los estados clave. El dinero privado y sucio no puede saltarse los límites de gasto de las campañas para favorecer a un candidato en detrimento de otro. Las grandes empresas tecnológicas deben ser deconstruidas. Es hora de que sean tratadas como transportistas comunes. El primer paso es aprobar leyes que faciliten el voto, pero dificulten las trampas. Después de que se produzca el tsunami republicano en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, hay que enfrentarse a los otros dos enemigos de la república americana.

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ADEMÁS ...

Tomado de https://www.facebook.com

POR QUÉ ESTAMOS ASÍ COMO ESTAMOS.


Por Mario Herrera

1 de abril, 2022·

  1.- Un hombre de mi pueblo compró una lavadora nueva y, para librarse de la vieja, la dejó enfrente de su casa con un cartel que decía: "Gratis. Si la quiere se la puede llevar".

La lavadora permaneció allí durante 3 días, sin que la gente que pasaba se dignara mirarla,

El hombre llegó a la conclusión de que la gente no creía en la oferta.  Era demasiado buena para ser verdad, por lo tanto cambió el cartel: "Lavadora usada en venta por 50 €".

¡Al día siguiente se la habían robado!

(- ¡Ese tipo de gente vota...!)

2.- Mientras miraba una casa para alquilar, mi hermano le preguntó a la chica de la inmobiliaria para dónde  quedaba el Norte, ya que no quería que el sol diera en la casa.  La chica le preguntó: 

"- ¿Es que el sol sale por el Norte?"

Cuando mi hermano le explicó que el sol sale por el Este (cosa que sucede desde hace un buen tiempo), ella le dijo:

"- Lo que pasa es que no estoy muy al tanto de ese tipo de cosas".

(- ¡Ella también vota...!)

3.- Antiguamente, como soporte técnico en un centro de atención al cliente en Madrid, un día recibí la llamada de un sujeto desde Toledo que me preguntó en qué horario estaba abierto el centro de atención.  Le contesté lo siguiente:

"- El número al que usted llama está disponible 24 horas al día los 7 días de la semana."

Entonces él me preguntó: "- ¿Hora de la Península, o de Canarias?"

(- ¡Otro que vota...!)

4.- Mi colega y yo estábamos almorzando en el restaurante de la empresa, cuando oímos a una de las secretarias administrativas hablando sobre las quemaduras de sol que había sufrido, al ir en coche a la costa. Iba en un descapotable, por eso "no pensó que se iba a quemar, ya que el coche estaba en movimiento".

(- ¡Ella también vota...!)

 5.- Mi cuñada tiene una herramienta salvavidas en el coche, diseñada para cortar el cinturón de seguridad en caso de que llegara a quedar atrapada por él.  ¡Ella guarda la herramienta en el maletero!

(- ¡Mi cuñada también vota...!)

  6.- Mis amigos y yo fuimos a comprar cerveza para una fiesta, y notamos que las cajas tenían un descuento del 10%.  Como era una fiesta grande, compramos 2 cajas.  El dependiente multiplicó 10% por 2 cajas, y nos dio un descuento del 20%.

(- ¡El también vota...!)

7.- ¡Esta es la mejor!

  Salí con una amiga y vimos una mujer con una anilla en la nariz, conectada a un aro en la oreja 

por medio de una cadenita.  Mi amiga preguntó:

"- ¿Y no le da un tirón la cadena cada vez que ella gira la cabeza?

Le expliqué que la nariz y la oreja de una persona permanecen a la misma distancia, 

independientemente de que la persona gire o no su cabeza.

(-¡Mi amiga también vota...!)

  8.- No conseguía encontrar mis maletas en la cinta de recogida de equipajes del aeropuerto.  

Fui entonces hasta el mostrador de equipaje extraviado y le dije a la mujer que atendía que mis maletas no habían aparecido en la cinta. Ella sonrió y me dijo que no me preocupara, porque ella era una profesional entrenada y yo estaba en buenas manos.

 "- Solamente dígame una cosa: ¿su vuelo ya ha aterrizado?".

(-¡Ella también vota...!)

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viernes, junio 19, 2020

Desmintiendo las manipulaciones sobre Fulgencio Batista: Ataque al Palacio Presidencial, 13 de marzo de 1957



Vuelvo a colgar en este post, otros dos posts donde publiqué cartas sumamente explicativas de mi querido amigo Roberto Torricella, una de las personas que mayor información me dio sobre Fulgencio Batista y Zaldívar:


Desmintiendo las manipulaciones: Ataque al Palacio Presidencial, 13 de marzo de 1957  

Por Roberto Torricella


Zoé Valdés: Siguen las mentiras, plagios y tonterías infundadas acerca de Fulgencio Batista; por suerte hoy tenemos en este blog el testimonio de Roberto Torricella, amigo muy cercano del ex presidente de Cuba, a quien he entrevistado y con quien me une una excelente amistad:

“En diciembre de 1956 se reunieron el Dr. Tony Varona, en sustitución del Dr. Prio, que volvió al exilio, el Dr. Blanco Santana por la Organización Auténtica, que estaba bajo el mando del Dr. Aureliano Sánchez Arango que era el brazo armado del Dr. Prío y los doctores Menelao Mora, Norberto Martínez y Ricardo Madam, con el propósito de concertar un plan para matar al Presidente Batista. El plan consistía en rodear el Palacio Presidencial e impedir que nadie saliera.

La intención de los miembros de la Organización Auténtica el 13 de marzo de 1957, encabezando el grupo asaltante Menelao Mora con la ayuda estratégica de José Antonio Echeverría del Directorio Estudiantil Universitario desde Radio Reloj, fue no solamente asesinar al Presidente de la República, General Fulgencio Batista, sino también asesinar y liquidar a toda su familia. Esto quedó confirmado por el plano de Palacio Presidencial usado por los asaltantes que se encontró, proveniente de las oficinas de prensa del Palacio, y las anotaciones que contenía, verificando la macabra intención de asesinar a toda la familia presidencial ya que al revisarse dicho plano marcaba las habitaciones de los hijos de Batista con esta nota: “para que no quede ni la semilla”. ¿No les recuerda esto la ejecución comunista de la familia del Zar de Rusia?

En la planta baja del Palacio Presidencial se encontraban las Oficinas de Prensa. Los periodistas acreditados por sus respectivos rotativos, entraban y salían libremente para cumplir su trabajo, sin ningún escrutinio.

El Presidente Batista hace público en su discurso del 10 de Marzo de 1957: “Castro y su revolución obedecen consignas comunistas”, y ya en la Sierra Maestra estaban practicando tácticas y métodos comunistas donde fusilaban a algunos de sus propios hombres. También el Presidente recibe información confidencial de un planeado ataque al Palacio Presidencial encabezado por Menelao Mora. El Presidente pide al Coronel Orlando Piedra que le lleve esa información al amigo congresista Cándido Mora para evitar dicho ataque y su consecuente derramamiento de sangre, pero debido a la fuerte enemistad existente entre ambos hermanos, Menelao y Cándido, éste último hizo varios intentos para comunicarse pero no lo pudo lograr.

El Comandante Armando Acosta, Jefe del Departamento de Represión del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), ordenó se patrullara Palacio 24 horas al día por dos carros del SIM dando vueltas, el primero en un círculo más cerrado (pegado al Palacio) y el otro en un círculo un poco más amplio, relevándose continuamente. El día del asalto eran los carros 72 y 69. El carro 72, al mando del Cabo Eustacio Morales Cruz, se había estacionado cerca de la esquina sureste del Palacio. A uno de sus hombres, quien fue entre los primeros en repeler el ataque, le partieron la garganta de su arma de un balazo. El carro 69, al mando del Sgto. Fidencio Delgado, llegó y se estacionó en la esquina suroeste del Palacio cerca de los cigarros Partagás, cerrando así el envolvimiento. Ambas unidades repelieron la agresión.

El General Roberto Fernández Miranda, sin conocimiento y aprobación del Presidente, instaló de forma escondida dos ametralladoras calibre 30 debajo de las escalinatas del Palacio y principalmente, la ubicada a la derecha, cubría también la entrada trasera del Palacio por donde entraron los atacantes. Las municiones para éstas fueron adquiridas con una amplia donación hecha por un conocido amigo ingeniero cubano al constarse que las municiones dadas por órdenes del Jefe del Estado Mayor Conjunto, no servían y eran viejas.

En la oficina central del SIM había un oficial encargado de monitorear las transmisiones radiales y en cumplimiento de sus funciones, escuchó cuando José Antonio Echeverría tomó los estudios de Radio Reloj en Radiocentro y vomitó su asquerosa y mentirosa arenga anunciando que en ese momento se estaba atacando el Palacio Presidencial y que acababa de ser ajusticiado el tirano Fulgencio Batista. Batista no había sido asesinado. El gran error de José Antonio Echeverría que permitió contrarrestar el ataque y evitar su siniestro propósito, fue que él se adelantó e hizo su alocución-anuncio radial como unos 20 minutos antes que el ataque efectivamente comenzara.

El oficial del SIM, al oír la alocución de Echeverría, inmediatamente se comunica por la radio móvil con los carros del grupo de Represión incluyendo a los que estaban patrullando Palacio y pregunta si hay alguna novedad. El carro 72 que estaba en una de las esquinas norte contesta que todo estaba tranquilo y el carro 69, que se encontraba haciendo la circunvalación más amplia, contesta “informaré cuanto antes”. Al acercarse a la esquina opuesta es cuando ve que empiezan a atacar el Palacio y apresuradamente así lo reporta y comienzan a repeler la agresión. Este reporte es oído por muchos otros carros del SIM que comienzan a responder.

Viajaba por la Calzada de Columbia hacia La Habana el Comandante Armando Acosta en su vehículo del SIM que escucha el informe del ataque e inmediatamente da órdenes al SIM para que manden inmediatamente todos los carros del Depto. de Represión (eran como unos 20) al Palacio. El Jefe del SIM en esos momentos considera la orden “muy amplia” y solo manda 4 o 5 carros. El carro de Acosta inmediatamente viaja veloz hacia Palacio con las luces encendidas, sirena y un control remoto para cambiar las luces de los semáforos.

Como a siete minutos de empezado el ataque, el radiotelefonista del SIM trata de comunicarse nuevamente con el Comdte. Acosta pero ya éste no contesta pues había llegado a Palacio. Acosta llama al telefonista de Palacio Presidencial y pregunta por donde es el ataque a lo que éste responde que por la Calle Colón (la que pasa por detrás del Palacio y frente al Parque Zayas) y también informa que el Presidente y su familia estaban bien. Acosta, acompañado de un soldado y de su chofer, el soldado Toral, bloquean la entrada norte de Palacio parqueando el auto frente a la puerta principal, calle Refugio (entrada de Embajadores), por donde el vigilante de dicha puerta les da acceso y comienzan a repeler el ataque.

Los atacantes se precipitaron por la salida de atrás del camión, muy bien armados con carabinas americanas M2 semi-automáticas, con dobles magazines de 25 tiros “enteipados” en pares lo que les ahorraba tiempo cambiando los magazines. Asesinaron sorpresivamente a los tres soldados que custodiaban la puerta de la Calle Colón, Mario Verdesia Romero, y los cabos Carlos Hernández Cobo y José Rodríguez Lago, pero tuvieron la sorpresa que los dos carros del SIM le dieron la bienvenida. Muchos, al tirarse del camión, ya habían fallecido. En el piso del camión se encontraron como 8 o 10 pomitos de vidrio transparente, como de media pulgada de diámetro por dos pulgadas de largo, embadurnados por dentro de un polvo blanco, al parecer cocaína, suposición al saber que Eloy, hermano de Carlos Gutiérrez Menoyo, era dueño del bar “Eloy” en la calle Calzada en el Vedado, donde se vendía cocaína y por el enloquecido comportamiento de los atacantes. La naturaleza del referido polvo fue comprobada más tarde en el laboratorio.

Otro de los grupos de los atacantes fue neutralizado por el Sgto. Armando Alemán Gómez, de la guarnición de Palacio, que los contuvo cuando trataban de subir la escalera que conduce del segundo piso al tercero.

El Comdte. Rams desde el tercer piso con la familia presidencial pudo repeler la agresión eficazmente y evitar que tomaran las instalaciones del teléfono y así mismo ordenó al ascensorista que detuviera el elevador en el tercer piso de manera de cerrar el acceso a dicho piso. El elevador solo bajó al segundo piso cuando el General Fernández Miranda pudo llegar a dicho lugar, comunicarse directamente con el Presidente quien, después de confirmar ciertos datos de seguridad, autorizó al ascensorista a que bajara a recogerlo.

De los 42 asaltantes, de los cuales 34 eran del Partido Auténtico y 8 estudiantes, veinte y seis pudieron escapar y los 16 restantes perecieron en combate. Las bajas de los oficiales fueron 5 muertos y 28 heridos. No hubo necesidad de operación de limpieza ya que los que quedaron vivos fuera de Palacio huyeron, algunos de ellos heridos.

Lo que salva la situación es que el Presidente, complaciendo la solicitud de su esposa, permaneció con ella acompañando a su hijo menor, Fulgencito, que estaba enfermo con fiebre alta, y se encontraba desde la mañana en el tercer piso (área residencial del Palacio) ya que nunca bajó ese día a su oficina presidencial del segundo piso. Con el Presidente durante el ataque estaban, además de los mencionados familiares, el Comdte. Alfredo Rams Puente, Ayudante Presidencial, y el soldado Martín Pimentel.

El Presidente Batista, visiblemente compungido, bajó y salió de Palacio a la calle donde se preparaban para recibir otra posible ofensiva. El Presidente llegó frente al Comdte. Acosta y dijo: “Teniente, es triste que pasen estas cosas, especialmente cuando estamos haciendo esfuerzos tan grandes para ir a unas elecciones”.

Roberto Torricella.

En este video Roberto Torricella es uno de los que carga el ataúd en el entierro de Batista:


Este video me lo dio Rubén Batista para mi documental sobre su padre.




“Leí un artículo que me han mandado esta mañana (ayer) sobre este tema del Asalto a Palacio. El ataque no fue preparado por el Directorio Estudiantil. Fue preparado por la Organización Auténtica, quien usó a algunos miembros del Directorio, entre ellos a José Antonio Echeverría, que gracias a que se adelantó 20 minutos anunciando el ataque por Radio Reloj, dio tiempo al Comandante Armando Acosta para dar instrucciones a los dos carros patrulleros que custodiaban Palacio y tomar la acción ya que todas las transmisiones eran monitoreadas en el SIM. Aunque no te lo puedo asegurar, entiendo que Aureliano Sánchez Arango no aceptó involucrarse en este ataque y pienso que pueda haber algo de cierto en esto ya que tengo en mi poder la nota de puño y letra del General Batista fechada Septiembre 6, 1961, donde donaba $1,000 a Aureliano, ya en el exilio, para ayudarlo en su organización contra Fidel y el comunismo. La nota del General Batista dice: “Manifiéstale que me satisface su cambio de actitud, pues son muchos los amigos nuestros que se inspiraron en sus primeras declaraciones”.

Alfredo Sadulé es hijo del chofer de siempre que tuvo el General Batista. Creo que su padre se llamaba Armando y siempre me malcriaba pues conocía mis sentimientos hacia Batista principalmente por ser el padre de Rubén (mi hermano de toda una vida prácticamente). Alfredo, entiendo yo que solamente sirvió como ayudante del Presidente los últimos meses del año 1958, seis u ocho meses solamente, puesto que su trabajo principal de siempre era ser ayudante de Marta, la primera dama. También entiendo que Alfredo no estuvo en Palacio durante el ataque ni participó en el mismo. La persona clave que estaba en el tercer piso con la familia fue Alfredo Rams que aparece en la foto publicada de los ayudantes, conjuntamente con Armando Acosta. Fue Alfredo Rams quien bajando en el elevador, subió a Roberto Fernandez Miranda al tercer piso en el medio del tiroteo una vez que Batista confirmó que Roberto estaba solo y no “obligado” ya que los atacantes no podían subir, puesto que el elevador fue detenido en el tercer piso.

Hay un comentario que no recuerdo si me lo dijo Batista o me lo dijo el Coronel Orlando Piedra. Llegó información al Presidente del plan de atacar Palacio y se le dijo que el ataque lo dirigía Menelao Mora. Como el hermano de Menelao, Cándido, era amigo y miembro de la Cámara, Batista le mandó un mensaje con Piedra para que hablara con su hermano y no hicieran el ataque y se evitara el derramamiento de sangre. Piedra fue a ver a Cándido Mora, inmediatamente, y éste le dijo que no se trataba con su hermano, pero que intentaría hacerle llegar el mensaje (es por esta razón que yo pienso que Menelao adelantó la fecha de ataque a la originalmente programada). Batista estuvo opuesto a aumentar la seguridad de Palacio a pesar de la noticia, pero a escondidas de él y sin su aprobación, Roberto Fernández Miranda escondió dos ametralladoras calibre 30 debajo de las escaleras de la entrada principal (entrada de Embajadores) y una de ellas tenía tiro directo a la puerta trasera por donde entraron los asaltantes. Las balas que se pidieron al Gral. Tabernilla para estas dos ametralladoras estaban viejas y se dudó de su efectividad. Entonces un amigo de todos, contratista, donó $20,000 y con eso se compraron las balas para ambas ametralladoras. La del lado derecho fue la más efectiva en detener la entrada de los maleantes al Palacio.

No sé si se transgredía el pacto de Fidel y José Antonio hecho en México pero sí entiendo que Fidel no estuvo de acuerdo con el ataque porque entonces perdería él el liderazgo ÚNICO que en realidad es lo que lo convirtió en dueño de Cuba. Al salir José Antonio de Radio Reloj y tomar un carro (mal parqueado en dirección opuesta en la Calle 23), dobló rumbo a la Universidad y en el camino se toparon con un carro de la policía haciendo la patrulla normal en el área. José Antonio le abrió fuego -la policía nunca lo inició pues desconocía quienes iban en el auto- pero cuando recibieron los tiros del auto donde viajaba Echeverría, respondieron y murió en combate, no asesinado como insinúa el artículo.

Batista nunca bajó a su despacho pues Marta le pidió que se quedara acompañándola ya que Fulgencito estaba enfermo con fiebre alta. El General se quedó en su despacho del tercer piso todo el tiempo. De hace muchos años entiendo que había una escalera que comunicaban el segundo y tercer piso con una reja con llave, pero el General siempre usaba el elevador que le quedaba casi al lado de su oficina. No recuerdo en mis visitas a Kuquine y a la casa del General en el Campamento de Columbia que se hablara a nivel familiar de una “puerta secreta”, pero reconozco que no tenían por qué decírmelo a mí.

El plano de la parte interior del Palacio fue pintado por uno de los periodistas asignados a Palacio. Armando Acosta lo tuvo en sus manos al confiscarlo y marcaba las habitaciones de los hijos del General y Martí diciendo lo que digo en el artículo adjunto.

El 10 de marzo de 1952, Batista nunca ordenó una “embestida” contra el Palacio ya que cuando los militares llegaron, desde Palacio fueron recibidos a tiros y uno o dos de ellos murieron. Como ya sabes, y te lo adjunto de nuevo, el golpe de estado nunca fue organizado por Batista. Fueron los tres profesores ortodoxos de la Escuela Superior de Guerra quienes con la aprobación de Eduardo Chibás lo organizaron con la ayuda dentro de Columbia del Capt. García Tuñon. Chibás lo encabezaría como líder populista que los militares necesitaban para evitar el derramamiento de sangre pero cuando ve que su popularidad aumenta a nivel electoral, decide no apoyar el golpe y dice a los tres profesores que lo detengan. Ellos lo hicieron pero García Tuñón no pudo detenerlo con los oficiales dentro de Columbia y exigieron se buscara otro líder populista. Escogieron todos ellos a Batista que rechazó encabezarlo a pesar que Carlos Prío le mandó un mensaje con el Dr. Juan J. Remos que él estaba listo para entregar su mandato a los militares por haber perdido autoridad y por la infiltración comunista dentro del Partido Ortodoxo. En la última visita que García Tuñón hace a Batista en Kuquine en Febrero de 1952 (después del asesinato del Dr. Alejo Cossío del Pino), éste le dijo que con él o sin él los militares darían el golpe. Es ahí donde Batista acepta ponerse al frente. Es el 7 de marzo de 1952 cuando Rubén y yo estamos comiendo en casa de su hermana Mirta con Batista, cuando llegan tres personas, el General habla con ellos 5 minutos, y después nos enteramos que ese día fue que se decidió el golpe el día 10. Nos enteramos después que los tres visitantes fueron Colacho Pérez, Rodríguez Calderón y García Tuñón.

Batista no fumaba tabaco en su oficina. En la papelería personal del Presidente -que Roberto Batista conmigo, ayudamos en distintas ocasiones a Rubén a organizarla para donarla a la Universidad de Miami- nunca vi nada sobre la “puerta secreta” y repito, el General tenía por costumbre subir y bajar en el elevador. Si los asaltantes hubieran encontrado las escaleras, también hubieran tenido dificultad en subir puesto que las rejas estaban bajo llave y candados, según entiendo por las explicaciones que he recibido de personas muy confiables en el tema. Repito: Batista usaba el elevador, no necesariamente las escaleras.

Le mando copia a Roberto Batista para que me corrija cualquier error que considere o que conozca mejor que yo.

Un beso.

Roberto Torricella.

(Correo enviado ayer por Roberto Torricella. La primera parte de esta serie se puede leer en este mismo blog).
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Del capítulo “El ataque a Palacio”, del libro “Mis relaciones con el General Batista” por Roberto Fernández Miranda-Ediciones Universal-Miami-1999

 Palacio resistió con éxito la embestida de los elementos hostiles. Los muchachos de la Marina de Guerra acudieron casi inmediatamente, porque en La Punta existía un retén siempre listo para esa misión específica. Infortunadamente los marinos no se dirigieron a los edificios circundantes para desalojar a los asaltantes que allí hubiera sino que vinieron directamente a Palacio, entraron en él, y mezclados con los defensores, formaron en la planta baja una algarabía de mil diablos. Todo esto se produjo en la prolongación de un estado de alarma que habría sido dominado en menos de 30 minutos.

El plan del enemigo consistió en que, un vehículo comercial, con unos 40 hombres armados en su interior, se detendría frente a la puerta que da a la calle de Colón, y que era por donde generalmente se entraba y salía de palacio. Esta puerta era en realidad una verja de hierro que se mantenía cerrada con cadena y candado. Aunque justo es decir, que debido al constante trasiego del público, el candado rara vez se cerraba.

Teniendo en cuenta esa circunstancia, y fingiendo una rotura, el camión se situaría directamente frente e a esa entrada, bajándose primero dos o tres hombres, como quien va a arreglar el vehículo, pero abalanzándose enseguida sobre la verja para impedir que se pasara el candado. Por ella se precipitarían los asaltantes que subirían al primer piso (que nosotros llamábamos el segundo). Estos hombres se correrían a lo larga de la gran galería que por tres lado circunda el patio central, hasta llegar al ángulo opuesto donde estaba el despacho del Presidente, y allí lo matarían.

…Pero esta sorpresa quedó anulada cuando un automóvil que venía delante del camión disparó, matándolo, al soldado de posta que se mantenía por fuera de la puerta, y que tenía su recorrido a lo largo de toda la acera. Este pobre soldado, casi un niño, de apellido Verdecia, se desplomó acribillado a balazos; pero en incidente avisó al guardián de la verja soldado Hernández (ascendido póstumamente a cabo) quien se apresuró a cerrarla y a pasar la cadena.

Fue entonces que el camión se detuvo, pero los hombres encargados de apearse los primeros como quien van a reparar la avería, se vieron obligados a arrojarse del vehículo y correr directamente hacia la cancela para impedir que fuera cerrada. El soldado Hernández, por su parte no tuvo tiempo de pasar el candado, pro se aferró con ambas manos a la cadena. Los asaltantes le descerrajaron varios tiros a boca de jarro pero, dato curioso, las crispaciones de la agonía mantuvieron a Hernández asido a la cadena y solo pudo desprendérsele después de muchos golpes y empellones.


Otros asaltantes también hicieron fuego a través de la reja, matando alo sargento Ríos y al vigilante Lugo…..Y entonces jugó el factor principal que fue la entrada en acción de la ametralladora oculta bajo la Escalera de los Embajadores. Dos minutos bastó a su dotación para hallarse en posición de fuego. Al abrirse la puerta de hierro se precipitaron dentro cuatro o cinco de los principales cabecillas…Estos hombres quedaron en el Cuerpo de Guardia mientras dirigían a otros más hacia la escalera de la izquierda que da al segundo piso. Después del combate hallamos los cuerpos de estos últimos a lo largo de los corredores….Al abrir fuego la ametralladora, todos cuantos después trataron de entrar fueron abatidos. Hallamos amontonados, junto a ella, catorce cadáveres, casi seccionados por los proyectiles.

Los demás de ese grupo corrieron por la galería hasta su final, doblando entonces hacia el Salón de Audiencias, que daba por la derecha, al Salón del Consejo de Ministros, por un lado y al despacho del Presidente por el otro…Se les dio el alto y ellos contestaron: “somos gente de Pizzis de Porras”, pero al mismo tiempo lanzaron una granada que por fortuna no estalló ….el teniente Ramos les disparó matando a los tres.

A partir de este instante puede decirse que el enemigo perdió toda cohesión y los que quedaban se l imitaron a correr por los pasillos sin objetivo aparente. Así fueron cayendo uno tras otro, casi todos por el fuego del Sargento Pimentel, que les disparaba desde el tercer piso.
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COMENTARIO DE ROBERTO A. TORRICELLA

 COMENTARIO DE ROBERTO A. TORRICELLA
(dejado en Cubanet  tiempo atras)

Tan culpables como los antedichos, algunos auspiciadores del triunfo comunista en Cuba entrevieron el peligro inminente pero las bajas pasiones (envidia, odio, hipocresía, resentimiento, cobardía moral y esa malsana inclinación de “pescar en río revuelto”) anularon la sensatez y al amor por Cuba. Miles de veces repetían la frase “cualquiera, con tal que se vaya Batista". Era intolerable para esa legión de necios que un hombre sin pergamino universitario, un simple sargento, dirigiera los asuntos del país. Y era tan profundo el odio clasista de tales “señoras y señores” que su animadversión era menor respecto a Castro. Cada vez que algún castrista arrepentido alude a la “traición” de Fidel, cita la promesa de éste de celebrar elecciones y de gobernar con la Constitución de 1940, como si esas circunstancias no hubieran ocurrido o estado vigente anteriormente.

DICTADURA O TIRANÍA

¿Qué es dictadura? ¿Qué es tiranía? ¿Qué es despotismo? ¿Hubo en Cuba durante la década de los 50s una situación que teórica o factualmente merezca cualquiera de esos nombres? Obviamente no. Veamos:

Dictadura es la concentración, en bien o en mal, de todos los poderes. ¿Tal era el caso en Cuba? Honestamente, no.

El Congreso ejercía sus funciones con independencia del Poder Ejecutivo y de la judicatura, con una representación oposicionista pequeña debido al retraimiento grausista en las elecciones, pero cumplió sus deberes con inteligencia y valor. En oportunidades diversas, leyes-decretos, aprobados por el Consejo de Ministros durante etapas de suspensión de garantías constitucionales y en receso el Poder Legislativo, fueron derogadas por éste al reanudar sus actividades.

El Poder Judicial (cuya independencia es suficiente para asegurar el carácter democrático de cualquier régimen), hubo de desenvolverse sin interferencia alguna, no obstante que su lenidad para con los terroristas constituía un estímulo a la sedición. ¿No se dictaron autos de procesamiento contra algunos miembros de la policía y del ejército por supuestos delitos cometidos al calor de la guerra civil? En ningún momento la estructura gubernamental, la “dictadura”, infringió la independencia del Poder Judicial.

No sólo los tres poderes del Estado eran interdependientes, sino que se desglosaron funciones del Poder Ejecutivo y se los adscribió a numerosos organismos autónomos y paraestatales cuya dirección y funcionamiento estaban a cargo de personas no vinculadas al gobierno.

Tiranía y despotismo poseen como elemento tipificador –adicional al de la dictadura- el ejercicio injusto, abusivo, anonadante de esos poderes. Contestemos con algunas interrogantes: ¿Por qué sobrevivieron Fidel y Raúl del asalto al Cuartel Moncada? ¿Por qué fueron excarcelados mucho antes de cumplir la sanción que le impusieron tribunales ordinarios? ¿Por qué la revista “Bohemia”, órgano del fidelismo, y otros, disfrutaron de las ventajas ofrecidas por bancos paraestatales creados por la “tiranía”? ¿Por qué la generalidad de los dirigentes terroristas y conspiradores claves que estuvieron en poder de la policía sobrevivieron a la “brutalidad” de ésta? ¿Por qué algunas entidades y empresas no fueron objeto de ataques o desaparecieron en aquella época a pesar de la ayuda notoria que prestaban al castrismo? ¿Por qué líderes oposicionistas recibían en el exilio las caudalosas rentas de sus propiedades? ¿Por qué periódicos, revistas, estaciones de radio y de televisión que alentaban la guerra civil no fueron allanados y destruidos sus maquinarias y mobiliario? Cualquiera que sea la respuesta, tendrá que aparecer en ella un elemento: la falta absoluta de crueldad, de prepotencia y de abuso por el gobierno existente.

¿Dónde está, pues, el dictador o el tirano?

BRUTALIDAD DE LA POLICÍA

La acusación de crueldad atribuida a la fuerza pública es la que más daño hizo ante la opinión pública internacional. Es, sin embargo, la más infame e infundada. La represión de los cuerpos policíacos fue una respuesta y rara vez se practicó descaminadamente. Aun así, como un exponente de que ni el ardor de la lucha ni la conciencia de que estaba en juego la vida, deshumanizaron la actuación del gobierno, ya que muchos pudieran confeccionar una extensa lista con los individuos a quienes protegió, escondiéndolos y atendiéndolos en sus casas, consiguiendo su excarcelación, facilitando su salida del territorio nacional, mientras que se mantenían a sus familiares en las posiciones públicas.

No puede aceptarse que la policía castigara con la muerte a quien produce la muerte indiscriminada con un aparato explosivo, pero no puede aceptarse tampoco que mientras se condene la acción policiaca, se cohoneste y aplauda la del terrorista. No puede aceptarse moralmente que el mayor número de víctimas producidas por un “revolucionario” merezca un alto grado en la jerarquía rebelde y que igual acción realizada por un miembro la fuerza pública merezca el pelotón de fusilamiento.

EL PELIIGRO DE CUBA

El peligro de Cuba no fue Fidel Castro ni su movimiento 26 de Julio. Lo fue la mayoría de la ciudadanía elite, clase media, y de profesionales, con cultura y patrimonio, que ciegamente y por odio apoyaron a un gánster de reconocida procedencia asesina. Será mucho más fácil rectificar el daño y la destrucción causada por la tiranía castrista que alimentar el sentido común y el juicio racional a una ciudadanía no pensante, fanatizada por tener a este tipo de criminal como su indiscutible líder cuando, en realidad, en Cuba no se requería ni había la necesidad de una sangrienta revolución terrorista. El problema es mucho más profundo y mucho más serio que Castro ya que él es una simple herramienta y síntoma del comunismo internacional que nos conquistó y destruyó a Cuba. Colocar la culpa solamente en el castro-comunismo no debe servir para cegarnos de la vasta cofradía de ignorantes que lo hicieron su príncipe. La república
sobrevivirá a Fidel Castro y sus secuaces pero es menos probable que sobreviva a la multitud de necios irresponsables como los que lo convirtieron en su Robin Hood.
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¿Qué es dictadura? ¿Qué es tiranía? ¿Qué es despotismo? ¿Hubo en Cuba durante la década de los 50s una situación que teórica o factualmente merezca cualquiera de esos nombres? Obviamente no. Veamos:

Dictadura es la concentración, en bien o en mal, de todos los poderes. ¿Tal era el caso en Cuba? Honestamente, no.

El Congreso ejercía sus funciones con independencia del Poder Ejecutivo y de la judicatura, con una representación oposicionista pequeña debido al retraimiento grausista en las elecciones, pero cumplió sus deberes con inteligencia y valor. En oportunidades diversas, leyes-decretos, aprobados por el Consejo de Ministros durante etapas de suspensión de garantías constitucionales y en receso el Poder Legislativo, fueron derogadas por éste al reanudar sus actividades.

El Poder Judicial (cuya independencia es suficiente para asegurar el carácter democrático de cualquier régimen), hubo de desenvolverse sin interferencia alguna, no obstante que su lenidad para con los terroristas constituía un estímulo a la sedición. ¿No se dictaron autos de procesamiento contra algunos miembros de la policía y del ejército por supuestos delitos cometidos al calor de la guerra civil? En ningún momento la estructura gubernamental, la “dictadura”, infringió la independencia del Poder Judicial.

No sólo los tres poderes del Estado eran interdependientes, sino que se desglosaron funciones del Poder Ejecutivo y se los adscribió a numerosos organismos autónomos y paraestatales cuya dirección y funcionamiento estaban a cargo de personas no vinculadas al gobierno.

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