viernes, febrero 07, 2025

SOBRE EL JOVEN FIDEL CASTRO RUZ CUANDO SE NEGÓ A INGRESAR EN EL SANATORIO SAN JUAN DE DIOS, EN LA HABANA , PARA QUE LE TRATARAN SUS PROBLEMAS PSIQUIÁTRICOS

 DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

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Tomado de http://baracuteycubano.blogspot.com/

Edificio principal del Sanatorio San Juan de Dios en La Habana

“BIDEL CASTRO Y RAMIRO, “EL LOCO NO QUISO INGRESAR”

Por Dr. Santiago Cárdenas
Especial para Nuevo Acción
Mayo 5 de 2016

Me contaba el Hno. Ramiro,  quepd., que siendo un “galleguito ” de  Navarra, España, recién asignado y llegado a Cuba, la orden lo asignó al Sanatorio  San Juan de Dios en la finca Lilliam de Gómez Mena, en las afueras de la Habana, en la calle  100  Aldabó,  donde  los hermanos tenían  y tienen sus facilidades para  terapéutica mental.

Como principiante Ramirito tenía a su cargo los trabajos más  serviles: la limpieza, etc. que realizaba con alegría de  novicio con  profunda vocación  religiosa. Luego de  veinte  años y ya  aplatanado en Cuba  fue   nombrado Director, dado sus méritos, su  dedicación y perseverancia. Era un hombre de oración y temeroso de Dios. Así lo conocí. Yo era el médico  clínico de la institución.

Abro un párrafo para recordarles que los hermanos de San Juan de Dios  llegaron a las Américas casi de incógnitos  en el segundo viaje de Colón, y desde entonces se esparcieron por todo el nuevo mundo, llenando los virreinatos de  hospitales—que eran su fuerte—y cientos de  instituciones  dedicadas a la salud. Existe una memoria histórica colectiva latinoamericana del fundador  que  es el santo  patrono
 de los enfermos, las enfermeras, los bomberos, los desposeídos, los médicos y del personal sanitario en general.

(Fidel Castro con traje negro a la izquierda y  tomando pose)

En Cuba  actualmente administran desinteresadamente un hospicio en Camagüey; un  asilo de ancianos en Marianao (San Rafael fue  en sus inicios el hospital nacional de niños inválidos) y  además los custodios   de la increíble belleza  del Sanatorio en Altahabana  donde radicó hasta los  cuarentas  la finca de recreo de  Gómez Mena, a unos diez kms del Capitolio Nacional, en línea recta, pero en el campo. El cuidado y el colorido  de  esta finca es  un oasis en medio de la destrucción socialista.

Aquella tarde el superior llamó a Ramiro para darle, como era la norma, una lista  con los quehaceres para el día siguiente. Esta incluía la limpieza y el arreglo de las habitaciones—las cabañitas—para los ingresos. Los médicos  ingresaban  pacientes  casi siempre de buena posición económica  pero muy sicóticos, muy enfermos, con esquizofrenia  descompensada, bipolarismo agresivo, paranoia, depresión  extrema o intentos de suicidio. Eran  los años  finales  de los  cuarenta.

Ramiro cumplió su cometido.  Durante la mañana siguiente  estuvo al tanto del ingreso de un tal Fidel Castro que había sido llevado a la consulta externa el día antes por su familia. Ramiro  no conocía en aquél entonces quién era el enfermo; tampoco recordaba el diagnóstico.

La administración acostumbraba guardar con celo, como  acostumbran  los monjes, todo el papeleo de los casos, especialmente el de aquellos pacientes, que por un motivo u otro se negaban a ingresar. Esto lo hacían para evitar reclamaciones y pugilatos en personas con trastornos mentales de importancia.

Cúal no sería la sorpresa del hermano Ramiro  al constatar que  aquel enfermo mental era noticia en los periódicos  del mundo  cuando atacó el Cuartel Moncada en 1953. Ramiro todavía lo está esperando
……………  (continuará )

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(SEGUNDA PARTE Y FINAL)

En nuestra entrega anterior hablamos de cómo Bidel Castro dejó esperando al hermanito Ramiro luego que los médicos del sanatorio  mental San Juan de Dios  le habían dado el ingreso  en las “cabañitas” por una enfermedad mental grave.

Estas crónicas—más bien testimonios—son totalmente ciertas, ya que las conocí siendo el médico clínico de la institución, cuando  el hermano Ramiro, un hombre de Dios, que en paz descanse, era  el Director. Esto ocurrió cerca de  veinte años después  que Ramiro viviera  en la ex finca de recreo Lilliam, en las afueras de la capital, que los hermanos compraron  a precio muy razonable  al millonario Gómez Mena  para convertirlo en un sanatorio.

Cuando la persecución religiosa era al duro, los hermanos, una media docena de frailes españoles, no sabían  si irse de Cuba  o quedarse en su país de adopción. En aquellos tiempos y en aquellas mentes el  recuerdo de la guerra civil española  y  la matanza de  sacerdotes y religiosos  se hacía  memoria. En la saga de Girón, ya algunos habían decidido  y preparaban  su maletica de pobre para retornar a la Madre Patria. Pero, no se había tomado una decisión colectiva. Había que contar con los monjes de  San Rafael, el otro asilo  de la orden  que quedaba  (queda) en Marianao.

Aquella mañana  de corre-corre, con agenda apretada, el hermano Ramiro  atendió una llamada telefónica al pasar por la oficina. Lo inusual  era lo temprano, al filo de las 6 am.

— Buenos días; quiero hablar con el Director.

* Buenos días. Le habla el hermano Ramiro. Yo soy  el director del sanatorio san Juan de Dios

—Soy Celia.

**  ??
__ Si hermano; Celia  Sánchez, la secretaria del comandante Fidel Castro.

** Por favor, no me tome el pelo, que estoy trabajando duro………

Una pausa.

— Mire  hermano; no le estoy tomando el pelo; es que  no tenemos tiempo de ir hasta allá  y tampoco   le  voy  a enviar un documento por escrito.  ¿Entiende?

……Anote cuidadosamente lo que le voy a decir ……  (pausa). Es una petición de Fidel que les transmita a los hermanos  que  ni el sanatorio,  ni  el asilo San Rafael  serán nacionalizados, ni intervenidos. Los hermanos tienen todas las garantías  de la revolución y les pide, por favor, que no se vayan  y permanezcan tranquilos en el  país  atendiendo a los enfermos.


*  Bueno  señorita ……no sé que decirle …..   (silencio)  Dele las gracias  al  presidente Castro.

— Gracias  a Ud. por su atención. Personalmente, le aconsejo que se reúnan  y   haga  conocer esta decisión. Fidel tiene  en gran estima a los hermanos y conoce de su obra. Adiós.

Aquella  tarde  se reunió la congregación. Los hermanos se quedaron en Cuba hasta el día de hoy……… y sin “problemas “.


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sábado, octubre 22, 2022

Ivo Basterrechea sobre una más de las verdades ocultas: Sanatorio Antituberculoso de Topes de Collantes en Trinidad, en su época el mejor de toda Hispanoamérica


 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


Se dice que un  hermano de Fulgencio Batista había fallecido de tuberculosis y que ese fue uno de los motivos para construir tan monumental  sanatorio. Después de la fecha fatídica del 1 de enero de 1959  se tomó  como cuartel de las tropas Castristas contra los alzados que luchaban contra la naciente y sangrienta tiranía; Fernando Vecino Alegret estaba al frente de esa jefatura. Después  se utilizó como la escuela  para segundo y tercer año de aquellos estudiantes  que estudiaban para maestros ¨Makarenkos¨.

 Yo estuve en 1965, durante un mes,  haciendo trabajo voluntario en construcciones aledañas a dicho edificio  y estábamos albergados en él; eso fue formando parte de un contigente de estudiantes becarios de la ciudad escolar de Tarará (otrora uno de los primeros condominios, junto al Reparto El Náutico, de toda Hispanoamérica)  que se llamaba ¨Juventud de Acero¨... . No olvidemos que, por ejemplo, Ramón Grau San Martín  le regaló a la Universidad de La Habana el balneario  que había sido construido por Batista para huérfanos,  hijos de militares, etc. . Durante el gobierno de Carlos Prío Socarrás  se construyó un hospital  antituberculoso en Guanito, Pinar del Río  y quizás algunos recursos del inconcluso  de Topes de Collantes hayan ido a parar a ese de Guanito, el cual hoy está canivaleado y abandonado. 

Después de Batista ser elegido por segunda vez Presidente de Cuba  su actitud  fue diferente:  la de finalizar las obras que empezó Prío como fueron, por ejemplos, el Hospital Nacional de Altahabana, la Vía Blanca  y el túnel de la calle Línea que pasa por debajo del río Almendares; además de construir múltiples  nuevas obras por todo el país. Hasta hace pocos años  el edificio de Topes de Collantes era utilizado para el turismo $$$$; no se ahora. En la foto campesinos presos en Topes de Collantes.

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Sanatorio Antituberculoso de Topes de Collantes en Trinidad. (Parte I

Por Ivo Basterrechea


Así se veía el coloso al final de la década del ´30 siendo coronel Fulgencio Batista Zaldívar, quien el 15 de junio de 1937 junto con el ingeniero Cristóbal Díaz González, colocó la primera piedra de lo que sería el impresionante edificio estilísticamente entre el art déco y el monumentalismo. Este arquitecto proyectó la construcción de otras obras monumentales como la sede del periódico El País; el hospital Ambrosio Grillo frente a la iglesia de El Cobre, en Santiago de Cuba y la instalación que ocupa el hospital ortopédico Fructuoso Rodríguez; ya publicadas, durante los mandatos de Batista.

La edificación situada a una altura de 2 640 pies sobre el nivel del mar, en la meseta de la finca Itabo del macizo montañoso Escambray, tenía once pisos en 32 000 metros cuadrados de superficie cubierta, 183 metros de frente, 63 de fondo, y 36 metros de alto.

Ya que el edificio requería de unos seis millones de ladrillos, construyeron un tejar en sus inmediaciones y en la falda de una loma abrieron una cantera de roca volcánica de la que extrajeron más de 23 600 metros cúbicos de piedra.

La construcción era una gran estructura de acero que requirió 2 860 toneladas de vigas, 542 toneladas de cabilla, más de 110 100 sacos de cemento y 40 000 metros cúbicos de arena. En la edificación emplearon 800 mil lozas y azulejos blancos.

La obra representaba una gran fuente de trabajo para la comunidad de Trinidad.

Fuente.

1. Revista Arquitectura. Noviembre 1939. Año VII. No. 76. La Habana. Págs. 421 – 426. 

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Sanatorio Antituberculoso de Topes de Collante en Trinidad. (Parte final).

Por Ivo Basterrechea

El elefante blanco fue abandonado ocho años durante los gobiernos del doctor Ramón Grau San Martín y el de Carlos Prío Socarrás, siendo vandalizado desde la planta eléctrica hasta los utensilios de cocina, como lo había dejado Fulgencio Batista al terminar su mandato presidencial en 1944, teniendo que regresar en 1952 para retomar la obra y comenzar con 600 camas de 1 000 previstas para los enfermos de tuberculosis.

Con un atraso injustificado de diez años, al fin fue inaugurado el 11 de noviembre de 1954. La Ley 1008, del 6 de agosto de 1953, permitió desarrollar un plan económico y turístico en aquella zona que hace sumamente atractiva la riqueza arquitectónica de la ciudad vieja de Trinidad. Tales fueron los orígenes de la Jurisdicción Autónoma de Topes de Collantes, a la que posteriormente, se le incorporó la Península de Ancón, el acueducto y el Hospital Civil de Trinidad, la nueva Unidad Médica del Puerto de Casilda y, finalmente, la Colonia Antituberculosa “Luis Ortega Bolaños”, en la provincia de La Habana, como establecimiento dependiente del Hospital –– Sanatorio, todo construido por Batista, incluyendo además el aeropuerto de Trinidad.

Desde su inauguración en 1954 hasta el 30 de junio de 1958 ingresaron 1 930 enfermos con el siguiente resultado: dados de alta y curados 1 285 pacientes; hubo 30 defunciones y quedaron en esa última fecha bajo tratamiento 615 pacientes. Se prestaron 454 953 servicios, correspondiendo 13 785 a emergencia y casa de socorros, atención que, a parte de las especialidades del Hospital, se brindaba a los vecinos de la comarca.

Ese mismo día 11 de noviembre, además del gigantesco Hospital–Sanatorio, también se inauguró junto a la edificación una escuela y una iglesia a la Virgen de Fátima, donada por el prestigioso arquitecto ingeniero José Pérez Benitoa.

En los años ´60 al Hospital – Sanatorio lo convirtieron en la Escuela Manuel Ascunce Domenech.

Fuente.

1. Revista Bohemia. Vol. 31. No. 53. La Habana 31 de diciembre de 1939.

2. Revista Bohemia. Año 46. No. 19. La Habana 9 mayo de 1939.

3. Revista Arquitectura. Año VII. No. 76. La Habana. Noviembre 1939.

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