viernes, febrero 07, 2025

SOBRE EL JOVEN FIDEL CASTRO RUZ CUANDO SE NEGÓ A INGRESAR EN EL SANATORIO SAN JUAN DE DIOS, EN LA HABANA , PARA QUE LE TRATARAN SUS PROBLEMAS PSIQUIÁTRICOS

 DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

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Tomado de http://baracuteycubano.blogspot.com/

Edificio principal del Sanatorio San Juan de Dios en La Habana

“BIDEL CASTRO Y RAMIRO, “EL LOCO NO QUISO INGRESAR”

Por Dr. Santiago Cárdenas
Especial para Nuevo Acción
Mayo 5 de 2016

Me contaba el Hno. Ramiro,  quepd., que siendo un “galleguito ” de  Navarra, España, recién asignado y llegado a Cuba, la orden lo asignó al Sanatorio  San Juan de Dios en la finca Lilliam de Gómez Mena, en las afueras de la Habana, en la calle  100  Aldabó,  donde  los hermanos tenían  y tienen sus facilidades para  terapéutica mental.

Como principiante Ramirito tenía a su cargo los trabajos más  serviles: la limpieza, etc. que realizaba con alegría de  novicio con  profunda vocación  religiosa. Luego de  veinte  años y ya  aplatanado en Cuba  fue   nombrado Director, dado sus méritos, su  dedicación y perseverancia. Era un hombre de oración y temeroso de Dios. Así lo conocí. Yo era el médico  clínico de la institución.

Abro un párrafo para recordarles que los hermanos de San Juan de Dios  llegaron a las Américas casi de incógnitos  en el segundo viaje de Colón, y desde entonces se esparcieron por todo el nuevo mundo, llenando los virreinatos de  hospitales—que eran su fuerte—y cientos de  instituciones  dedicadas a la salud. Existe una memoria histórica colectiva latinoamericana del fundador  que  es el santo  patrono
 de los enfermos, las enfermeras, los bomberos, los desposeídos, los médicos y del personal sanitario en general.

(Fidel Castro con traje negro a la izquierda y  tomando pose)

En Cuba  actualmente administran desinteresadamente un hospicio en Camagüey; un  asilo de ancianos en Marianao (San Rafael fue  en sus inicios el hospital nacional de niños inválidos) y  además los custodios   de la increíble belleza  del Sanatorio en Altahabana  donde radicó hasta los  cuarentas  la finca de recreo de  Gómez Mena, a unos diez kms del Capitolio Nacional, en línea recta, pero en el campo. El cuidado y el colorido  de  esta finca es  un oasis en medio de la destrucción socialista.

Aquella tarde el superior llamó a Ramiro para darle, como era la norma, una lista  con los quehaceres para el día siguiente. Esta incluía la limpieza y el arreglo de las habitaciones—las cabañitas—para los ingresos. Los médicos  ingresaban  pacientes  casi siempre de buena posición económica  pero muy sicóticos, muy enfermos, con esquizofrenia  descompensada, bipolarismo agresivo, paranoia, depresión  extrema o intentos de suicidio. Eran  los años  finales  de los  cuarenta.

Ramiro cumplió su cometido.  Durante la mañana siguiente  estuvo al tanto del ingreso de un tal Fidel Castro que había sido llevado a la consulta externa el día antes por su familia. Ramiro  no conocía en aquél entonces quién era el enfermo; tampoco recordaba el diagnóstico.

La administración acostumbraba guardar con celo, como  acostumbran  los monjes, todo el papeleo de los casos, especialmente el de aquellos pacientes, que por un motivo u otro se negaban a ingresar. Esto lo hacían para evitar reclamaciones y pugilatos en personas con trastornos mentales de importancia.

Cúal no sería la sorpresa del hermano Ramiro  al constatar que  aquel enfermo mental era noticia en los periódicos  del mundo  cuando atacó el Cuartel Moncada en 1953. Ramiro todavía lo está esperando
……………  (continuará )

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(SEGUNDA PARTE Y FINAL)

En nuestra entrega anterior hablamos de cómo Bidel Castro dejó esperando al hermanito Ramiro luego que los médicos del sanatorio  mental San Juan de Dios  le habían dado el ingreso  en las “cabañitas” por una enfermedad mental grave.

Estas crónicas—más bien testimonios—son totalmente ciertas, ya que las conocí siendo el médico clínico de la institución, cuando  el hermano Ramiro, un hombre de Dios, que en paz descanse, era  el Director. Esto ocurrió cerca de  veinte años después  que Ramiro viviera  en la ex finca de recreo Lilliam, en las afueras de la capital, que los hermanos compraron  a precio muy razonable  al millonario Gómez Mena  para convertirlo en un sanatorio.

Cuando la persecución religiosa era al duro, los hermanos, una media docena de frailes españoles, no sabían  si irse de Cuba  o quedarse en su país de adopción. En aquellos tiempos y en aquellas mentes el  recuerdo de la guerra civil española  y  la matanza de  sacerdotes y religiosos  se hacía  memoria. En la saga de Girón, ya algunos habían decidido  y preparaban  su maletica de pobre para retornar a la Madre Patria. Pero, no se había tomado una decisión colectiva. Había que contar con los monjes de  San Rafael, el otro asilo  de la orden  que quedaba  (queda) en Marianao.

Aquella mañana  de corre-corre, con agenda apretada, el hermano Ramiro  atendió una llamada telefónica al pasar por la oficina. Lo inusual  era lo temprano, al filo de las 6 am.

— Buenos días; quiero hablar con el Director.

* Buenos días. Le habla el hermano Ramiro. Yo soy  el director del sanatorio san Juan de Dios

—Soy Celia.

**  ??
__ Si hermano; Celia  Sánchez, la secretaria del comandante Fidel Castro.

** Por favor, no me tome el pelo, que estoy trabajando duro………

Una pausa.

— Mire  hermano; no le estoy tomando el pelo; es que  no tenemos tiempo de ir hasta allá  y tampoco   le  voy  a enviar un documento por escrito.  ¿Entiende?

……Anote cuidadosamente lo que le voy a decir ……  (pausa). Es una petición de Fidel que les transmita a los hermanos  que  ni el sanatorio,  ni  el asilo San Rafael  serán nacionalizados, ni intervenidos. Los hermanos tienen todas las garantías  de la revolución y les pide, por favor, que no se vayan  y permanezcan tranquilos en el  país  atendiendo a los enfermos.


*  Bueno  señorita ……no sé que decirle …..   (silencio)  Dele las gracias  al  presidente Castro.

— Gracias  a Ud. por su atención. Personalmente, le aconsejo que se reúnan  y   haga  conocer esta decisión. Fidel tiene  en gran estima a los hermanos y conoce de su obra. Adiós.

Aquella  tarde  se reunió la congregación. Los hermanos se quedaron en Cuba hasta el día de hoy……… y sin “problemas “.


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jueves, noviembre 11, 2021

Un grupo de sacerdotes cubanos envían carta pública a fuerzas represivas de la dictadura cubana

DDC TV
11 de noviembre de 2021

EN DIRECTO: El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías habla sobre el #15NCuba




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Mario J. Pentón

10 de noviembre de 2021

Urgente: sacerdotes cubanos envían carta a la policía política y la Seguridad del Estado



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Tomado de https://www.diariolasamericas.com/

Sacerdotes cubanos envían carta pública a fuerzas represivas del régimen

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"Los que firmamos esta carta somos cubanos y queremos una Cuba donde reinen la justicia la libertad y la paz" dicen los sacerdotes

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Por Redacción

10 de noviembre de 2021

Un grupo de sacerdotes cubanos, desde la isla, enviaron una carta abierta a la policía política y a la seguridad del estado para que no tomen parte en la masacre que planea la dictadura para el próximo 15 de noviembre.

Se trata de un un llamado a las fuerzas represivas del régimen para que no repriman al pueblo en las manifestaciones convocadas:

"Los que firmamos esta carta somos cubanos y queremos el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia la libertad y la paz" dicen los laicos.

"El 11 de julio, miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: libertad, libertad para expresarnos sin ser reprimidos, por una pluralidad política, para ser protagonistas del destino de nuestra tierra... muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados, juzzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal", agregan los religiosos en la misiva.

"En estos momentos el gobierno esta haciendo lo imosible para que la población desista de la manifestación pacifica.. hay un llamado masivo al enfrentamiento violento....no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, la convocatoria a ejercicios de defensa. Si bien es cierto que ningún cubano debe levantar la mano contra su compatriota por el simple hecho de pensar distinto; mucho menos la policía, que por vocación, tiene el deber de dar un ejemplo de civismo", subrayan.

"No golpees a los manifestantes porque tanto ellos como ustedes viven entre tanta escasez y miseria. No arrestes a ningún cubano por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos. Esta marcha es por ellos y por ustedes", destacan

Los sacerdotes católicos realizan este llamado ante la creciente ola de represión, el clima de terror y las continuas amenazas que vive la isla, previo a las manifestaciones del próximo lunes.

A continuación, la carta firmada por los sacerdotes Alberto Martín Sánchez, Castor Álvarez Devesa, Alberto Reyes Pías, Rolando Montes de Oca Valero, Lester Zayas Díaz, Jorge Luis Pérez Soto, Jorge Luis Gil Orta, Fernando Gálvez Luis, Kenny Fernández Delgado, Ramón Rivas, Danny Roque Gavilla, José Conrado Rodríguez Alegre y el diácono Maybgl Gómez Hernández.

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz.

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público.

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos.

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes.

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia.

Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la libertad y al civismo.

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todos.

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viernes, febrero 05, 2021

Católicos de Cuba llaman a una renovación del país: «Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social»

 

Tomado de https://www.ayudaalaiglesianecesitada.org/

Católicos de Cuba llaman a una renovación del país: «Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social»

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 Una carta escrita por 15 sacerdotes de diferentes diócesis cubanas, y a la que se han unido ya más de 700 católicos, pide «una república donde se rinda culto a la dignidad plena de todo hombre y mujer»

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Por Oliver Maksan

02/02/2021

ACN, Oliver Maksan.- En un llamamiento escrito por 15 sacerdotes de diferentes diócesis de Cuba y al que se han unido ya más de 700 católicos cubanos, sacerdotes y laicos, se critica duramente el sistema estatal y social comunista de su país y se pide una renovación fundamental. En el comunicado, hecho público el pasado 24 de enero, al que ha tenido acceso Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) , los autores del comunicado esbozan un sombrío panorama de la situación en la república insular. «Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social», afirman, «Cuba necesita cambios políticos. Necesitamos superar el autoritarismo».

Defensa de la dignidad del hombre y la mujer

Al mismo tiempo, los autores del llamamiento esbozan el sueño de «una república donde se rinda culto a la dignidad plena de todo hombre y mujer». Explican su propio compromiso político partiendo de «un compromiso político-económico-social que brota de la fe». Se trata de «transformar el mundo según la imagen del hombre pleno que hemos contemplado en Cristo».

Panorámica de La Habana. (ACN)

Por el contrario, los autores del manifiesto consideran que el sistema vigente desde la revolución comunista a finales de los años cincuenta no es reformable. Literalmente dicen: «Aunque previsible por fundamentarse en una filosofía que ignora la verdad sobre lo que da sentido pleno al ser humano, el sistema económico, político y social que define los destinos de Cuba desde 1959, ha sido incapaz de evolucionar».

En particular, los autores lamentan la difícil situación económica de Cuba. El trabajo no permite al pueblo «el acceso a comprar dignamente lo que necesita. Vive acosado por un grave desabastecimiento, por precios prácticamente inalcanzables».

«Casi imposible vivir sin incurrir en ilegalidades»

«La casi imposibilidad de vivir sin incurrir en ilegalidades, hace del “mercado negro” un aliado indispensable de la subsistencia y un ámbito dominado por el robo, el soborno y hasta el chantaje. El ambiente de “sálvese quien pueda”, donde todo vale, muestra una corrupción que permea prácticamente todos los estratos sociales», sigue diciendo el texto.

A esto se suma la sensación de ser continuamente espiados, lamentan los autores. A veces —dice el llamamiento— la persona, sin culpa alguna, se siente temerosa debido al excesivo control de los órganos de Seguridad del Estado que incluso llegan hasta la vida estrictamente privada de las personas.

Destrucción de la familia y emigración

El texto también lamenta las consecuencias de la situación para la familia cubana. Así, la emigración para buscar trabajo desestructura muchos hogares. «Frecuentemente, la única vía para mejorar la calidad de vida, tiene como consecuencia la separación de sus miembros».

Según los autores del texto, la frustración económica y la lucha cotidiana y fatigosa por la existencia provocan la pérdida del horizonte moral. «No pocas veces, el anuncio de un hijo, que debería ser un motivo de esperanza y alegría, se convierte en causa de incertidumbre y preocupación y termina en el aborto», se dice en el comunicado. Para superar la crisis, los autores proponen diversas medidas. Por ejemplo, se necesita con urgencia mejores marcos legales.

Impunidad legal de los afines al gobierno

«El hecho de que no existan bufetes de abogados que trabajen con independencia del control del Estado, promueve la impunidad de un sector de la sociedad afín al gobierno, a la vez que pone en peligro cualquier iniciativa políticamente diversa y pacíficamente presentada», dicen los autores.

Además, se precisa un diálogo que incluya también a los cubanos exiliados que viven en el extranjero. Se necesita «el reconocimiento de la plena ciudadanía de los cubanos residentes en el exterior. Significa que estos también puedan participar activamente en la toma de decisiones de la sociedad cubana». Los autores se refieren de este modo a los cubanos que han huido de la isla, de la revolución comunista, desde 1959.

Para los autores del llamamiento es decisivo optar por la verdad. «Vivir en la verdad tiene un precio a veces alto, pero nos hace libres interiormente, más allá de toda coerción externa. Vivir en la mentira es vivir en cadenas». Esta «opción fundamental por vivir en la verdad y en la libertad nos descubre nuestro real poder como ciudadanos. Somos un gigante dormido que puede hacer que Cuba cambie».

Aludiendo a la ideología oficial atea, los autores dicen: «Este pueblo, hace muchos años, le dio la espalda a Dios, y cuando un pueblo le da la espalda a Dios, no puede caminar». El llamamiento finaliza apelando a la vuelta a Dios: «Nosotros, como creyentes, consideramos que es momento, como pueblo, de volver a Dios».

ACN apoya proyectos pastorales en Cuba, para que la Iglesia pueda cumplir su misión, también en condiciones difíciles. Entre otros programas, ayuda en la renovación de parroquias, la reparación de vehículos usados y en el fortalecimiento de la familia.

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Tomado de https://pensemosjuntoscuba.wordpress.com/

En honor de nuestra Madre y Patrona, Reina de Cuba, Madre de la Caridad

1. Hermanos cubanos:

Como creyentes en Dios, sacerdotes, consagrados, laicos, como hombres y mujeres de buena voluntad, como cubanos que amamos a nuestra patria y que soñamos un futuro luminoso para ella, enviamos este mensaje, nacido del amor.

Convencidos de que, como nos enseñó el Padre Félix Varela, «no hay Patria sin virtud, ni virtud con impiedad» y que el bien y la paz solo son posibles en la conjugación de la justicia, la misericordia y la verdad.

Deseando, como José Martí, una República donde se rinda culto a la dignidad plena de todo hombre y mujer, independientemente de sus pensamientos, de sus posturas e incluso de sus pecados personales.

Siendo coherentes con nuestra conciencia, que no nos permite permanecer callados de frente a la construcción del presente y del futuro de nuestra nación; porque no queremos ser «personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse» [1].

En comunión con el magisterio de los Obispos Católicos de Cuba que, en el número 13 de su reciente mensaje navideño, nos invitan a «que no tengamos que esperar a que nos den desde arriba lo que debemos y podemos construir nosotros mismos desde abajo».

Bajo la inspiración del esclarecedor mensaje de San Juan Pablo II, que hace veintitrés años nos urgió a «ser protagonistas de nuestra propia historia personal y nacional» [2].

Queremos dar voz a nuestros pensamientos y sentimientos: alegrías y tristezas, frustraciones e ilusiones… sabiendo que no son sólo nuestros sino de una gran parte de nuestro pueblo cubano en cada una de las orillas donde palpita el corazón de Cuba, porque somos una única nación en la isla y en la diáspora. «El cubano sufre, vive y espera aquí y también sufre, vive y espera allá afuera» [3].

2. He escuchado el lamento de mi pueblo [4]

La Palabra de Dios es luz para lo que vive nuestra patria hoy.

En el libro del Éxodo, la Biblia nos relata la historia de Moisés, el hombre al cual Dios se manifiesta con la intención de liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, y al cual le dice: «He visto la aflicción de mi pueblo (…) He oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo (…) Ponte en camino que yo te envío»[5].

Dios ve, escucha y siente con su corazón de Padre lo que vive su pueblo, no le pasan desapercibidos sus tristezas, sus angustias y su clamor. Pero Dios no se detiene en una constatación estéril, sino que expresa su compasión como compromiso.

Sin embargo, la liberación no es obra solo de Dios, o de Moisés; es obra también de un pueblo que se une en torno a la fe y al ansia de libertad. El pueblo tiene que co-implicarse, ponerse en camino, y aprender a vivir en libertad a través de un inmenso desierto que le supone numerosas renuncias, la tentación de preferir ciertas comodidades a la libertad, pensar que el esfuerzo ha sido inútil y de que nunca alcanzarán el futuro que tanto ansían.

Estamos persuadidos de que este texto habla al corazón de nuestra realidad presente. Dios lo conoce todo, nada escapa de su mano. El presente y el futuro de Cuba también están en sus manos. Pero Dios trabaja con nosotros, y nos pide, como a Moisés, actuar nuestra parte de responsabilidad y libertad. Decía San Agustín: «El Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti».

3. He visto…, he oído…, conozco… [6]

Soñar a Cuba y continuar construyendo nuestra sociedad es posible, solamente, si partimos de su realidad. La contemplamos con inmenso amor, como lo hace un hijo con su madre; y también con mirada crítica, como lo hace un hijo adulto que ha renunciado a permanecer como un eterno inmaduro. Ponemos aquí nuestra visión sintética, pues los fenómenos sociales son siempre complejos.

La sociedad cubana es diversa y heterogénea.

No existe ya aquella pretendida y a la vez artificial uniformidad social. En Cuba coexisten diversos estratos sociales y económicos. La presencia de clases sociales y el progresivo ahondamiento de sus diferencias es una realidad palpable y especialmente dolorosa cuando los más pobres sufren los embates de medidas económicas que los dejan desamparados.

Cuba también es diversa desde el punto de vista político e ideológico. Hay un sector afín a la ideología oficial que sustenta el Estado, y también hay numerosos sectores en la sociedad civil con otras orientaciones ideológicas que, aunque no son reconocidas oficialmente, están presentes, algunas de ellas con organización, y ejercen un influjo real en la sociedad.

El acceso a internet y a las redes sociales, aunque limitado y monitoreado, ha roto la barrera estatal que contenía e incluso impedía el flujo de información y la capacidad del ciudadano común para generarla. Precisamente este creciente fenómeno de comunicación social manifiesta que existe una diferencia entre la opinión pública y la opinión oficialmente publicada. Hay una realidad que no se publica, negándola en nombre de la ideología.

Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social.

Aunque previsible por fundamentarse en una filosofía que ignora la verdad sobre lo que da sentido pleno al ser humano, el sistema económico, político y social que define los destinos de Cuba desde 1959, ha sido incapaz de evolucionar. Han sido muchas las propuestas para reactivarlo, una especie de cadena interminable de promesas incumplidas de “ahora sí”. A este propósito ya los obispos cubanos alertaban en la carta pastoral «El amor todo lo espera» del año 1993: «Más que medidas coyunturales de emergencia, se hace imprescindible un proyecto económico de contornos definidos, capaz de inspirar y movilizar las energías de todo el pueblo».

La continua promesa incumplida ha llevado a un cansancio y a un escepticismo que cae como una densa nube sobre el cubano de a pie. Éste, a menudo, siente que se hunde en el desaliento por vivir en un país cuyo futuro feliz se aleja, como el horizonte, con cada paso.

Asistimos en este momento a medidas extremas. Las tiendas en MLC y el llamado ordenamiento económico amargan aún más la cotidianidad de este pueblo. Su trabajo no le permite el acceso a comprar dignamente lo que necesita. Vive acosado por un grave desabastecimiento, por precios prácticamente inalcanzables, y por tener que pagar en una moneda extranjera que con su esfuerzo no puede ganar. Esta situación lacera el valor del trabajo y con él, la mismísima dignidad humana. Depender de lo que otros manden del fruto de su trabajo, nos coloca inevitablemente en una situación de mendicidad.

No se puede desligar lo económico de lo político. Como ya lo advertía «El amor todo lo espera» en su número 46, Cuba necesita cambios políticos. Con esta intuición de los obispos cubanos, hoy son muchos los que se comprometen por un cambio pacífico y, lamentablemente, reciben la represión por respuesta. Empeñarse en superar la precariedad y llevar a Cuba a un futuro digno, tiene que pasar por el reconocimiento de la realidad y por la escucha de aquellos que con buena voluntad ofrecen alternativas. La política necesita escuchar a la realidad y partir de ella, de lo contrario se convierte en ideología. Es un absurdo con terribles consecuencias sacrificar la realidad en el altar de una ideología.

La generalización de la corrupción.

La doble moral y la mentira se han convertido en elementos cada vez más habituales de nuestra cotidianidad. La falta de libertad de pensamiento y la censura estimulan la incoherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Por otra parte, la casi imposibilidad de vivir sin incurrir en ilegalidades, hace del «mercado negro» un aliado indispensable de la subsistencia y un ámbito dominado por el robo, el soborno y hasta el chantaje. El ambiente de «sálvese quien pueda», donde todo vale, muestra una corrupción que permea prácticamente todos los estratos sociales.

A esto se suma la sensación de que continuamente estamos siendo espiados, de que podemos «caer en desgracia». Esta sensación, confirmada por la delación de la que, como víctimas o testigos, todos tenemos experiencia, siembra la duda, mata la confianza e impide la unidad que, como pueblo, tanto necesitamos. A veces hasta sin culpa alguna, la persona se siente temerosa debido al «excesivo control de los órganos de Seguridad del Estado que llega a veces, incluso, hasta la vida estrictamente privada de las personas. Así se explica ese miedo que no se sabe bien a qué cosa es, pero se siente, como inducido bajo un velo de inasibilidad»7.

La misma voz oficial del Estado ha reconocido la necesidad de rescatar valores, pero no basta decirlo ni amenazar con castigos severos, se necesita poner remedio en las causas, en el origen mismo de la corrupción. Este «poner remedio a la corrupción» pasa, necesariamente, por proteger a la familia y renovar el sistema educativo.

La crisis de la familia: una herida en el alma de Cuba.

El ambiente que vivimos incide directamente en la familia cubana. Muchos hogares se desestructuran por la separación que implican la emigración y las misiones. Frecuentemente, la única vía para mejorar la calidad de vida, tiene como consecuencia la separación de sus miembros.

La frustración económica y la lucha cotidiana y fatigosa por la existencia provocan la pérdida del horizonte moral. La familia cubana, centrada en la sobrevivencia, corre el peligro de cerrarse a la vida. No pocas veces, el anuncio de un hijo, que debería ser un motivo de esperanza y alegría, se convierte en causa de incertidumbre y preocupación, y termina en el aborto.

En el otro extremo del ciclo familiar, los ancianos, tantas veces solos, carecen de una economía que los sustente, a pesar del aumento de las pensiones, además de la ausencia de medicamentos imprescindibles y del necesario afecto.

Es justo reconocer que incluso en medio de la crisis, el pueblo cubano valora la familia y trata de crear caminos de felicidad.

Crisis del sistema educativo.

Aunque el pueblo cubano es alfabetizado, el sistema de educación está en crisis. La subordinación de los intereses educativos al sistema político-ideológico, provoca que el nivel académico haya bajado drásticamente en los últimos decenios. Este sometimiento de la educación a la política explica la mutilación del pensamiento crítico, la imposición de un esquema único de reflexión en el que pocos creen, la precariedad de medios y de personas competentes, la no apertura oficial a otras formas de educación, que se apruebe a estudiantes por conveniencia y que se hostigue y hasta se excluya del sistema de educación superior a aquellos cuyo modo de pensar es distinto al oficialismo.

4. El clamor de mi pueblo.

Vivimos un momento crítico de nuestra historia nacional. Los ensayos oficiales de respuesta revelan que la crisis implica a la estructura misma del sistema, lo cual se ha manifestado de un modo evidente en la negativa a sostener un diálogo abierto y transparente, promoviendo la violencia verbal, psicológica y física, en lugar de buscar un debate realista e inclusivo que exponga las diversas propuestas y conduzca a soluciones evaluables.

Necesitamos superar el autoritarismo, de manera que se evite «la tentación de apelar al derecho de la fuerza más que a la fuerza del derecho» [8] y todos los hijos de esta tierra podamos sentarnos, en igualdad de condiciones, en la mesa de un diálogo nacional, pues Cuba es de todos y para todos los cubanos. No es ético adjetivar la Patria y conceder carta de ciudadanía a unos pocos privilegiados miembros de un partido.

Como ya expresaron los obispos cubanos en su mensaje [9] a propósito de la última reforma constitucional: «Lo absoluto de tal afirmación [sólo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena] que aparece en el texto constitucional excluye el ejercicio efectivo del derecho a la pluralidad de pensamiento acerca del hombre y del ordenamiento de la sociedad (…) cabe recordar la frase de José Martí: Una constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos» [10]. Tampoco es ético y sí «muy discutible el valor del castigo para humanizar, sobre todo cuando este rigor se ejerce en el ámbito de la simple expresión de las convicciones políticas de los ciudadanos»[11].

Volviendo al relato bíblico, cuando Dios libera a su pueblo bajo la guía de Moisés, no habla contra los egipcios (los opresores). Ellos, si no se hubiesen obstinado en su maldad, haciéndose esclavos del sistema que habían construido, hubieran podido escuchar también la voz del Padre, porque él «no quiere la muerte del pecador sino que se convierta de su mala vida»[12]. Pero el Faraón persiste en la injusticia y el atropello del pueblo. Aun fingiendo escuchar a Moisés, no cumple el pacto y falta reiteradamente a su palabra, y esto le atrae la ruina y la muerte. De este modo el Faraón y sus ministros, que creen perseguir al pueblo mientras escapa de la esclavitud, quedan atrapados por su propia persecución. Es el drama de la libertad humana cuando se autoerige en dios y termina rendida al pecado. Como dice el Salmo 33: «La maldad da muerte al malvado»[13].

5. Ponte en camino que te envío [14]

El pueblo cubano, aunque lentamente, ha ido superando y desaprendiendo la indefensión. Es un importantísimo camino de empoderamiento y de recuperación de la autoestima social. Es importante que lleguemos a sentirnos más fuertes, que nos convenzamos de que podemos actuar y vivir sin dejarnos paralizar por el miedo, de modo que logremos expresarnos libremente, buscar el bien y la justicia conservando la paz, y ser críticos de nuestra realidad, porque, de hecho, es un deber de todos aportar a la construcción de una Cuba nueva.

Para los creyentes existe un compromiso político-económico-social que brota de la fe, ésta nos lanza al mundo a transformarlo, a humanizarlo según la imagen del hombre pleno que hemos contemplado en Cristo. Como nos dijo Benedicto XVI: «El derecho a la libertad religiosa (…) legitima que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras» [15].

Con el Papa Francisco estamos convencidos de la necesidad de «conversar desde la verdad clara y desnuda (…) ya no hay lugar para diplomacias vacías, para disimulos, para dobles discursos, para ocultamientos, para buenos modales que esconden la realidad»16. En Cuba la democracia no será una realidad mientras la pluralidad y la diversidad de pensamientos no sean aceptadas y respetadas en el proyecto de Nación, sabiendo que la auténtica libertad de la persona «encuentra su plenitud en el ejercicio de la libertad de conciencia, base y fundamento de los otros derechos humanos»[17].

Los gobiernos existen para el pueblo y por el pueblo. Así como un ciudadano común tiene derechos y deberes, del mismo modo los tiene el Estado. Es hora de superar la falacia de que debemos agradecer lo que son deberes del Estado. Salud, educación, bienestar social, paz civil, ocio y recreación, democracia y libertad de expresión… entre otros, no son regalos sino derechos y el Estado existe para garantizarlos.

Necesitamos con urgencia:

– Mejores marcos legales. El hecho de que no existan bufetes de abogados que trabajen con independencia del control del Estado, promueve la impunidad de un sector de la sociedad afín al gobierno, a la vez que pone en peligro cualquier iniciativa políticamente diversa y pacíficamente presentada.

– El reconocimiento de la plena ciudadanía de los cubanos residentes en el exterior. Significa que estos puedan participar también activamente en la toma de decisiones de la sociedad cubana. Como acontece a todos los ciudadanos de cualquier país democrático, todo cubano debe poder, desde su residencia en el exterior, participar cívicamente en los destinos de su nación.

– Entender lo que significa la reconciliación nacional. Como pueblo, tenemos heridas y conflictos no resueltos. Queremos reconciliarnos para vivir bien y en paz, y esto solo será posible reconociendo la existencia de los conflictos y buscando la solución en medio de ellos. «Cuando los conflictos no se resuelven sino que se esconden o se entierran en el pasado, hay silencios que pueden significar volverse cómplices de graves errores y pecados. Pero la verdadera reconciliación no escapa del conflicto sino que se logra en el conflicto, superándolo a través del diálogo y de la negociación transparente, sincera y paciente»18.

– Entender la relación entre amor y verdad. Un error común es pensar que la predicación del amor excluye el decir la verdad en su realismo dramático. Jamás será prudencia torcer la verdad o reconocerla solo parcialmente. En la carta encíclica Fratelli Tutti el Papa Francisco nos advierte que: «No se trata de proponer un perdón renunciando a los propios derechos ante un poderoso corrupto, ante un criminal o ante alguien que degrada nuestra dignidad. Estamos llamados a amar a todos, sin excepción, pero amar a un opresor no es consentir que siga siendo así; tampoco es hacerle pensar que lo que él hace es aceptable. Al contrario, amarlo bien es buscar de distintas maneras que deje de oprimir, es quitarle ese poder que no sabe utilizar y que lo desfigura como ser humano. Perdonar no quiere decir permitir que sigan pisoteando la propia dignidad y la de los demás (…). Quien sufre la injusticia tiene que defender con fuerza sus derechos y los de su familia precisamente porque debe preservar la dignidad que se le ha dado, una dignidad que Dios ama»[19].

– Optar por la verdad. Necesitamos vivir la verdad en cada decisión de la vida cotidiana. No colaborar con lo que no creo, no participar de la violencia, los actos de repudio, la delación del hermano. ¿Por qué desfilar cuando no comparto las razones del desfile? ¿Por qué asentir en una reunión cuando no estoy de acuerdo? ¿Por qué callar cuando dentro de mí sé que no están diciendo la verdad? ¿Por qué aplaudir si estoy en desacuerdo? ¿Por qué escuchar a mis miedos y no a mi razón? Vivir en la verdad tiene un precio a veces alto, pero nos hace libres interiormente, más allá de toda coerción externa. Vivir en la mentira es vivir en cadenas y como alecciona el Himno de Bayamo: «En cadenas vivir, es vivir en afrenta y oprobio sumidos».

6. Miren que realizo algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan? [20]

Esta opción fundamental por vivir en la verdad y en la libertad nos descubre nuestro real poder como ciudadanos. Somos un gigante dormido que puede hacer que Cuba cambie, basta despertar. Los que cierran sus ojos ante la aflicción de este pueblo, los que se empeñan en que Cuba no cambie, tienen el poder que le hemos concedido pensando que no podemos hacer nada. Algunos esperan el cambio desde arriba, otros aspiran que llegue una especie de líder mesiánico que arregle todo; sin embargo- ya lo hemos dicho- el cambio empieza por nosotros, por nuestro interior.

Emprendamos el camino, dejemos de escuchar nuestros miedos, creamos en nuestra fuerza como pueblo. Es importante que nos convenzamos de que sí podemos hacer algo y de que por humilde que parezca, nuestro aporte es poderoso. Reza un proverbio italiano que «si un pequeño hombre en su pequeño mundo, hace una pequeña cosa, el mundo cambia». El primer paso debe ser vaciarnos de odio, porque nada bueno puede construirse sobre el odio. Nuestra primera victoria será «que no tenemos odio en el corazón»[21].

Vacíos de odio, renunciamos absolutamente a la violencia, a la agresión incluso verbal, a la calumnia, a los métodos de los que hoy son víctimas los que proponen un camino nuevo para Cuba. Son métodos caducos e indignos de esa nueva Cuba que empezamos a construir. Una nueva Cuba debe ser humana y humanizadora de sus ciudadanos. Nuestro camino no tiene nada que ver con el odio y la violencia; y sí con una unidad que no excluye. El cambio bueno y necesario no es posible si permanecemos divididos. Urge deponer intereses particulares y pensar proyectos y destinos comunes.

Rompamos las cadenas, las peores son las que llevamos en la mente y el corazón. Optemos por la verdad, y actuemos como hombres y mujeres que ya son libres. «La conquista de la libertad en la responsabilidad es una tarea imprescindible para toda persona»[22]. Escuchemos nuestra conciencia y empujemos con cada palabra y con cada acción en la dirección correcta de la historia, en la dirección de la libertad de esa Cuba nueva y feliz que ha comenzado a ser realidad en nosotros.

7. Epílogo

Hemos compartido esta reflexión en el respeto y la valoración de aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que en el ejercicio de su libertad han decidido no profesar la fe y que también comparten nuestros deseos de renovación, conscientes de que la realidad nos interpela a todos y de que una Cuba para el bien de todos solo se puede edificar desde el aporte sincero de cada uno.

Nosotros, como creyentes, consideramos que es momento, como pueblo, de volver a Dios. Este pueblo, hace muchos años, le dio la espalda a Dios, y cuando un pueblo le da la espalda a Dios, no puede caminar. Como decía San Agustín: «Cuando uno huye de Dios, todo huye de uno». Y nosotros huimos de Dios, y le dimos la bienvenida a los ídolos, a aquellos que nos prometieron un mundo mejor sin Dios, desoyendo también a Martí que advertía que «un pueblo irreligioso morirá, porque nada en él alimenta la virtud»[23]. Sí, es momento, como pueblo, de volver el rostro a Dios, y de volver a escuchar en la zarza ardiente sus esperanzadoras palabras:

«He visto la aflicción de mi pueblo… He oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo… Ponte en camino que yo te envío». [24]

En Cuba, a 24 de enero de 2021

XXIII aniversario de la Misa de San Juan Pablo II por la Patria, en Santiago de Cuba

1 Papa Benedicto XVI, «Homilía en la misa celebrada en La Habana», 28 de marzo de 2012.

2 Papa Juan Pablo II, «Discurso en la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana», 21 de enero de 1998. Nro. 2.

3 Pedro Meurice Estíu, «Discurso de bienvenida a Juan Pablo II», 24 de enero de 1998.

4 Ex3,7.

5 Ex 3, 7-8.10.

6 Cfr. Ex 3, 7-8.

7 COCC, «Carta Pastoral El Amor todo lo espera», núm. 46.3.

8 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli Tutti», núm. 174.

9 COCC, «Mensaje de los Obispos Católicos Cubanos en relación con la nueva Constitución de la República de Cuba que será sometida a referendo», 2 de febrero de 2019.

10 José Martí, «Carta de New York», 23 de mayo de 1882, Obras Completas, Tomo IX, pp. 307 – 308.

11 COCC, «Carta Pastoral El Amor todo lo espera», núm. 39.

12 Ez 33, 11.

13 Salmo 33, 22.

14 Ex 3, 10.

15 Papa Benedicto XVI, «Homilía en la misa celebrada en La Habana», 28 de marzo de 2012.

16 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli tutti», núm. 226.

17 San Juan Pablo II, «Homilía en la misa celebrada en La Habana», 25 de enero de 1998. 18 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli tutti», núm. 244.

19 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli tutti», núm. 241.

20 Is 43, 19.

21 Oswaldo Payá Sardiñas, «Discurso al recibir el premio Sajarov», 17 de diciembre de 2002.

22 Juan Pablo II, homilía en la Misa celebrada en La Habana el 25 de enero de 1998, nro. 6

23 José Martí, «Viajes, crónicas, diarios, juicios», Obras Completas, Tomo XIX, Ed. Ciencias Sociales, 1991, p. 391.

24 Ex 3, 7-8.10.

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sábado, enero 30, 2021

Zoé Valdés: «Si me das a elegir… entre tú y ese cielo…»




 Tomado de https://zoepost.com/

«Si me das a elegir… entre tú y ese cielo…»

Por Zoé Valdés.

29/01/2021

Seré breve. Una vez más ante otro movimiento, ahora más importante que el anterior, protagonizado dentro de Cuba desde hace meses por los sacerdotes, monjas y religiosos cubanos en pos de la libertad de la isla y mediante una importantísima misiva, se da otro escandalito quilero y grantero de pacotilla por parte de los artistillas y del Ministro de Cultura, vaya casualidad, ¿no? Se ha hablado de golpes violentos, y demás, no voy a detenerme en la calidad de los golpes, si existieron o no, eso se lo dejo al secuaz del castrismo Silvio Rodríguez, pero yo vi lo que vi… Lo que sí resulta como mínimo curioso, por no decir bizarro, que justo en el momento en que sale la Carta de los Sacerdotes (ZoePost fue de los primeros periódicos en publicarla), se reanuda el show inmundo del Ministerio de la inCultura, con sus intelectuales y artistillas dialogueros, y para colmo nuevamente aflore el truco de San Isidro.

El truco de San Isidro es tan grosero ya que la mierda desborda (no es mi performance, es el de ellos cuando decidieron untarse literalmente en mierda hace algún tiempo). Ahora pues regresa LuisMa (para sus allegados) Alcántara retomando una frase que otrora movió masivamente a los cubanos dentro de la isla durante años en boca de Oswaldo Payá, el líder del Movimiento Cristiano Liberación, o sea, borra que algo queda: «el derecho a los derechos»; y para colmo otros desde el exilio se inventan tan como si nada, que José Martí nació en San Isidro, emulando con la tiranía que no ha podido mentir más sobre el más grande de los cubanos. El que sí era de San Isidro fue Yarini -me recuerda un amigo- el chulo más ingenuo que ha parido la cubanité… Al parecer  los que se inventan que el autor de los Versos sencillos es de San Isidro son los mismos que embarcaron en cárceles castristas a aquellos «clandestinos» que embarretinaron bustos de Martí con pintura roja. Allá en una celda oscura pernoctan esos «clandestinos» ya olvidados.

A mí, francamente, todo esto me viene dando un repeluz desde hace rato, que hasta tratarlo exclusivamente desde el punto de vista periodístico  me da dentera. Porque creo que en un país tan destrozado donde campean la maldad y la mentira, señalado por sus indecencias, traiciones y faltas de coherencia y de respeto, que surja un movimiento desde el seno de la verdad de Cristo, de la fe y de la verdad, es lo más notorio que pudiera ocurrir y de lo que se debiera escribir y reflejar en toda la prensa mundial. El resto es carnaval orillero.

Y carnaval orillero es lo que menos necesitamos para convencer de que en Cuba existe una tiranía desde hace más de 62 años. Si usted afirma, además, que el ministro de cultura le ha entrado a trompones, allí donde se ve a las claras que lo que ha hecho es manotear y arrancar un cable de móvil, entonces usted no sólo miente, usted le está haciendo el trabajo perfecto a la tiranía.

Si a alguien hay que unirse hoy es al Cristo de los cubanos y de Cuba, y no al revés. Cristo no debe calzarse la chancleta y la parafernalia de cabaretera de ninguna manera. Lo demás es la misma zambumbia podrida castrista, aunque ahora con lentejuelas y monerías (por cierto, ¿en qué quedó el guaguanqueer? Supongo que en lo mismo que el barco y las donaciones…), cuando no excesivas muestras de egolatrías con las que, como escribió Guillermo Cabrera Infante al final de TTT, «ya no se puede más»…

De modo que, tal como dice la canción, «si me dan a elegir, entre tú y ese cielo«, elijo el cielo de Jesús, elijo al Cristo de los cubanos, al de la fe y al de la verdad. Elijo al que cada día sale a las calles de la isla, sin tanto foco ni reflectores, con la única intención de ayudar al prójimo con humana sencillez y humildad, y con las manos abiertas al Espíritu Santo y a la Virgen María. Cuba debe regresar a la fe mediante el respeto y la virtud. Cuba en la actualidad debiera concentrarse en proteger e ingresar a ese movimiento de hermanos libres, sacerdotes, monjas, con Martí nuestro Cristo venerado. Gracias infinitas a todos ellos.

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Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y Directora general de ZoePost.



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miércoles, enero 13, 2021

Cuba: los nuevos profetas. Francisco Almagro Domínguez: En las últimas semanas algunos jóvenes sacerdotes católicos se hacen presentes en las redes sociales. La seudorreligiosidad marxista se agota.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Cuba: los nuevos profetas

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En las últimas semanas algunos jóvenes sacerdotes católicos se hacen presentes en las redes sociales. La seudorreligiosidad marxista se agota.

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami 13 enero 2021

Nunca antes los medios cubanos estuvieron tan empeñados en crear una teosofía sobre la revolución cubana. Presentan un Fidel redivivo,  celestial, resurrecto. Martí fue el Profeta. Fidel es el Mesías, el que tenía que venir. Sin pudor ni temor al ridículo lo anuncian delante de las marchas, las manos de los niños lo tocan, es adorado en cada misa profana asamblearia, porque su palabra es de vida eterna, revelada cual catequesis en cada edición matutina del diario oficial.

No hay espacios para una espiritualidad superior al fidelismo. Él es encarnación en la vida presente y futura de todo una nación. Cada discurso suyo es un pasaje sagrado; cada frase una aleya, un versículo que habrá de repetirse como lema, contraseña para pertenecer a la cofradía de la Verdad  Absoluta. Como dijo Fidel… así empieza todo sermón. Un clérigo apócrifo lo inscribió, indeleble, en la historia del jalalevismo: los hermanos, como Jesús, multiplicaron los peces y los panes.   

Es lógico que los ideólogos trabajen esa línea seudorreligiosa. El pueblo cubano es sumamente espiritual, impresionable. Tras la ausencia de un líder carismático, de ideas nuevas, y la apertura de Cuba al mundo a través de las redes sociales, otras alternativas se están conociendo. Sin líder no hay control, y el Partido ya no es, en palabras del filósofo del béisbol, Yogui Berra, lo que en el futuro solía ser.  

El mensaje de Jesucristo estuvo encerrado por voluntad del régimen en el ámbito de las iglesias y unas pocas revistas católicas —no autorizadas a venderse en las esquinas—. Todos recordamos la visita de Juan Pablo II a Cuba, imprescindible concesión del Gobierno ante el probable colapso económico y social de los 90. Fueron días de una paz y una reconciliación jamás experimentada dentro del proceso involucionario.  Una frase, filtrada desde las altas esferas, ha quedado para la historia de la infamia después que el avión de Alitalia despegó del Aeropuerto José Martí: hay que "despapizar" a Cuba.

Dentro de ese curioso fenómeno ideológico-político que es el "canelismo" —no confundir con el canibalismo entre dirigentes comunistas— en las últimas semanas algunos jóvenes sacerdotes católicos se hacen presentes en las redes sociales. No es nada nuevo. Los sacerdotes católicos suelen dar mensajes de libertad y redención. En su doble condición de hombre y Dios, Jesús no solo salva almas. Es mensaje también para el hombre vivo, levadura en la masa que es el pueblo.

Quizás se ha magnificado con intenciones poco sanas la contradicción clero-laicado, dándole a la jerarquía eclesial connotación de estructura opresora y rica que no admite disensos ni defiende a sus miembros no ordenados. En el caso de Cuba no alcanzarían las cuartillas para discutir el tema. Unos creen que la Iglesia Católica cubana ha traicionado la fe que en ella tenía el pueblo. Otros dirán que fueron los laicos quienes debieron defender su iglesia —iglesia que somos todos, ordenados y laicos.

Esa aseveración es discutible cuando miles de presos y fusilados, exreclusos de las UMAP y emigrados se enfrentaron al materialismo marxista. Esa afirmación solo puede hacerse desconociendo a los obispos Ciro y Pedro Meurice, al padre José Conrado, el laico Dagoberto Váldes. Hay una gran reserva moral y de ideas en el clero y el laicado cubanos. Una sólida base  espiritual y conceptual para el día en que sea posible, ayudar en la reconstrucción de un país desecho en lo material y en sus creencias religiosas autóctonas.

La historia deberá juzgar si los líderes eclesiales estuvieron a la altura de su misión evangelizadora y redentora durante la oscura noche del comunismo cubano. Se conocerán muchos datos, ocultos ahora, por conveniencia del régimen y de la misma jerarquía católica. Pero sabremos también de heroicidades de muchos ordenados y laicos, de obispos y monjas, impublicables algunas porque los protagonistas, como buenos cristianos, no necesitan otro premio que ser vistos por los ojos de su Dios.

Si bien el Movimiento San Isidro marcó un antes y un después en el medio cultural, parece ser que dentro de la Iglesia cubana, laicos y ordenados jóvenes están tomando relevo de las viejas generaciones, aquellas que con sus luces y sus sombras no cerraron los templos, celebraron el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) cuando el régimen creía extinto el catolicismo en sus predios, prepararon el recibimiento de tres papas, hecho casi inédito en América Latina y publicaron revistas que pudieran considerarse entre las mejores, por sus temas, diversidad y calidad literaria, en 60 años de ordalía marxista.

La institución llamada Iglesia está llamada a jugar un rol decisivo en el futuro de Cuba. Quedarán muchas heridas materiales y morales en ambos bandos. La reconciliación sin venganzas pero con justicia debe ser la meta. La paz y la concordia entre cubanos, vivida durante la visita de Juan Pablo II, será el modelo.

La seudorreligiosidad marxista se agota porque es contra la naturaleza humana. Tiene fecha de caducidad. Es lo que dice la Historia. En cambio la Iglesia cristiana ha sobrevivido a todas las formaciones económico-sociales. La razón plausible: no depende de la voluntad de los hombres. Lo dijo Pablo VI: la prueba de su divinidad es que quienes más deberían protegerla son quienes más daño a veces le han hecho.

Los jóvenes sacerdotes Alberto Reyes y Maikel Gómez son luces que aparecen cuando la noche parece más oscura. Forman parte de los nuevos profetas del cambio. Profetas: quienes denuncian y también anuncian.

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miércoles, noviembre 25, 2020

Cuba: Más de 200 sacerdotes y laicos cubanos piden a las autoridades evitar 'un desenlace fatal en San Isidro'

LOS ECOBIOS

26 noviembre, 2020

 LOS ECOBIOS "SAN ISIDRO¨ capitulo 8


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el sitio de facebook de donde fue tomada la carta  aparecen los nombres y apellidos de los firmantes,

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 Tomada de https://www.facebook.com/

Carta abierta a los miembros del gobierno de Cuba, a las autoridades religiosas y a los miembros del Movimiento San Isidro y activistas que están en huelga de hambre:

Yo quiero que la ley primera de nuestra República 

sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. 

José Martí.

Nosotros, cristianos, para ser coherentes con las exigencias del Evangelio de Jesucristo que proclama la dignidad de todo ser humano como un valor absoluto, y enraizados en los más profundos sentimientos de cubanía, expresamos nuestro deseo de que los sucesos que acontecen en la sede del Movimiento San Isidro en La Habana no acaben en un desenlace fatal.

Algunos tenemos posiciones políticas semejantes a las de los miembros del movimiento, otros estamos en desacuerdo total o parcialmente con sus ideas o con sus modos de expresarlas; pero todos estamos convencidos de que el hostigamiento, sea coordinado o permitido por los agentes del orden, no es solución. 

Todos deseamos una Patria en la que se pueda pensar diferente y manifestarlo. Rechazamos las respuestas de descrédito o ridiculización. Nos duele que los mítines de repudio (tanto en vivo como a través de las redes sociales) parecen incrementar su presencia e intensidad, cuando deberían sepultarse para siempre en la historia Patria.

A nuestros pastores y autoridades religiosas pedimos su ayuda como mediadores, hasta donde les sea posible, y les aseguramos nuestro apoyo y sustento en la oración. 

A los miembros del gobierno recordamos su deber de representar al pueblo, teniendo en cuenta el deseo de muchos de que se atienda y responda pacíficamente la huelga de hambre que algunos activistas realizan desde hace ya varios días. Rogamos al Espíritu Santo por ustedes, que tienen el poder real para iniciar procesos que conduzcan al entendimiento, que tienen el deber moral y gubernamental de no dejarlos morir. 

A los miembros del Movimiento San Isidro y a los que participan en la huelga les aseguramos nuestra oración, para que Dios, nuestro Padre misericordioso, haga brillar siempre la Verdad y la Justicia, sobre ustedes y sobre Cuba.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Más de 200 sacerdotes y laicos cubanos piden a las autoridades evitar 'un desenlace fatal en San Isidro'

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Superior de los Jesuitas lamenta que se impida llevar asistencia religiosa a los activistas que sufren los efectos de una huelga de hambre en La Habana Vieja.

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DDC

La Habana

25 noviembre 2020

Más de 200 sacerdotes y laicos cubanos han suscrito el martes una carta abierta en la que piden una solución al Gobierno de Cuba y a las autoridades religiosas, para la huelga de hambre que mantienen un grupo de integrantes del Movimiento San Isidro y otros activistas sitiados en La Habana Vieja.

"Nosotros, cristianos, para ser coherentes con las exigencias del Evangelio de Jesucristo que proclama la dignidad de todo ser humano como un valor absoluto, y enraizados en los más profundos sentimientos de cubanía, expresamos nuestro deseo de que los sucesos que acontecen en la sede del Movimiento San Isidro en La Habana no acaben en un desenlace fatal", señalan.

"Algunos tenemos posiciones políticas semejantes a las de los miembros del movimiento, otros estamos en desacuerdo total o parcialmente con sus ideas o con sus modos de expresarlas; pero todos estamos convencidos de que el hostigamiento, sea coordinado o permitido por los agentes del orden, no es solución", sostienen. 

Los firmantes, desean "una Patria en la que se pueda pensar diferente y manifestarlo" y rechazan "las respuestas de descrédito o ridiculización".

"Nos duele que los mítines de repudio (tanto en vivo como a través de las redes sociales) parecen incrementar su presencia e intensidad, cuando deberían sepultarse para siempre en la historia Patria", lamentan.

"A nuestros pastores y autoridades religiosas pedimos su ayuda como mediadores, hasta donde les sea posible, y les aseguramos nuestro apoyo y sustento en la oración", añaden. 

Sacerdotes, monjas y religiosos recuerdan al Gobierno cubano "su deber de representar al pueblo, teniendo en cuenta el deseo de muchos de que se atienda y responda pacíficamente la huelga de hambre que algunos activistas realizan desde hace ya varios días".

"Rogamos al Espíritu Santo por ustedes, que tienen el poder real para iniciar procesos que conduzcan al entendimiento, que tienen el deber moral y gubernamental de no dejarlos morir", plantean. 

"A los miembros del Movimiento San Isidro y a los que participan en la huelga les aseguramos nuestra oración, para que Dios, nuestro Padre misericordioso, haga brillar siempre la Verdad y la Justicia, sobre ustedes y sobre Cuba [SIC]", concluyen.

Sin más bandera que la compasión por el que sufre

El martes, el padre David Pantaleón, superior de los Jesuitas en Cuba, condenó que autoridades a cargo del cerco alrededor de la sede del Movimiento San Isidro impidieran la entrada de una monja que llevaba solo la compasión a las personas que están sufriendo los efectos de la inanición.

"Una hermana religiosa intentó llegar, sin publicidad y sin cámaras, hasta el grupo de jóvenes de San Isidro que están hace varios días encerrados en su local. Ellos permanecen allí pidiendo la liberación de uno de sus compañeros que consideran apresado injustamente y condenado sin defensa", recordó Pantaleón en una publicación en Facebook. 

 "La monja solo quería dar un poco de asistencia religiosa ante la seria amenaza de muerte de los que llevan varios días en huelga de hambre y sed. Estaba allí sin más bandera que la compasión por el que sufre, estaba allí empujada por su fe, por su vocación cristiana. Quería transmitirle consuelo y esperanza con su sola y frágil presencia de mujer consagrada. Pero no la dejaron acercarse. Le prohibieron entrar", condenó.

"Hasta en la celda de un criminal confeso, en cualquier lugar del mundo, se permite la visita del que trae el aliento de la fe. Hasta los presos condenados a muerte mantienen esos derechos", señaló. 

"Nos duele todo esto. No podemos cerrar los ojos y mirar hacia otro lado. No se trata solo de quién tiene la razón o no. No se trata de ideologías de izquierda o de derecha. Se trata de cosas tan simples como el derecho a vivir, a expresar lo que se piensa, a dialogar las diferencias sin 'satanizar' al contrario, a que se respete la dignidad de todos y todas. Y en este caso en concreto es el derecho (hasta por humana compasión) a la asistencia religiosa en momentos de peligro", añadió.

"Que les llegue, rompiendo muros y encierros, nuestra oración y aliento a los que allí sufren injustamente. Y que el Dios bueno, Padre de todos, abra caminos de diálogo y reconciliación", concluyó.



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