jueves, julio 10, 2025

Dimas Castellanos sobre la historia de las huelgas en Cuba: Desde la primera huelga, de tabaqueros en 1865, hasta la supresión de este derecho por el régimen revolucionario

Tomado de https://diariodecuba.com/

Las huelgas, una fuerza antidictatorial desaparecida del escenario cubano

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Desde la primera huelga, de tabaqueros en 1865, hasta la supresión de este derecho por el régimen revolucionario: la historia de las huelgas en Cuba.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

09 julio 2025 

La huelga es una forma de protesta. Las más conocidas son las sindicales por el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores. Debutaron con la introducción del salario como forma de pago a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y han evolucionado hasta la lucha por objetivos políticos.

En Cuba comenzaron en 1865 por la industria del tabaco y se extendieron con la entrada en vigor de la Ley General de Asociaciones de 1888. Una de sus primeras manifestaciones en la Isla estuvo relacionada con la "masacre de Haymarket" (Chicago, 1886), cuando en una manifestación obrera por la disminución de la jornada laboral, una bomba causó la muerte de un policía e hirió a otros. En el juicio fueron condenados ocho obreros, de ellos cinco a la pena de muerte. Por ello la II Internacional Socialista declaró al 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores. En 1890, cuando la fecha se celebró por vez primera en el mundo, trabajadores cubanos desfilaron reclamando la jornada laboral de ocho horas y aumentos de salarios.

Con los derechos y libertades refrendados en la Constitución de 1901,  el movimiento huelguístico adquirió mayor fuerza, con libertades de expresión, reunión, movimiento y derecho de dirigir peticiones a las autoridades, entre otras. Desde la Huelga de los Aprendices en La Habana en 1902 hasta la de los centrales azucareros de la zona de Niquero, en Oriente, ocurrieron decenas de paros laborales, con los cuales se fortaleció el sindicalismo,  se celebraron los congresos obreros de  1912 (Cruces, provincia de Las Villas) y 1914 (La Habana, y se obtuvieron resultados: el 24 de febrero, el 20 de mayo, el 10 de octubre y el 7 de diciembre se declararon no laborables, y el Primero de Mayo y el 25 de diciembre como días festivos; se aprobó la jornada de ocho horas para los mecánicos, operarios y jornaleros empleados del Estado; y se logró la prohibición del pago de salarios en vales o fichas que obligaban a comprar en determinados establecimientos.

Durante la Primera Guerra Mundial, debido al descenso de los precios del azúcar y a las dificultades para su exportación, los bancos cubanos quebraron, disminuyeron los salarios y aumentó el costo de la vida, lo cual originó un periodo de huelgas que fortalecieron al sindicalismo y condujeron a la fundación de la Central Obrera de La Habana en 1920 y a la Confederación Nacional Obrera de Cuba en 1925.

En 1929, con la crisis mundial conocida como Gran Depresión, cayeron los precios del tabaco y del azúcar. Más de 100.000 trabajadores abandonaron sus labores por 24 horas, el Gobierno prohibió los sindicatos, y estos ripostaron con la huelga del 30 marzo de 1930, en la que 25 ingenios y más de 1.000 colonias de caña, el transporte urbano y  otros sectores del país, detuvieron sus labores. En agosto de 1933 el paro se convirtió en la huelga general. Gerardo Machado, quien había asegurado que ninguna huelga duraría más de 24 horas, tuvo que abandonar el poder.

La huelga de los empleados de la Secretaría de Comunicaciones en 1934, con unos 6.000 participantes respaldados por otros sectores, alcanzó los objetivos reclamados. En marzo de 1935, durante el Gobierno de Carlos Mendieta, una protesta de maestros devino paro general y se transformó en levantamiento popular. El Gobierno declaró el "estado de sitio", y unas 200 personas resultaron muertas o heridas. La fuerza adquirida por el movimiento huelguístico fue de tal magnitud, que los gobiernos dictaron el Decreto 276 de enero de 1934 y la legislación laboral cubana más avanzada hasta el día de hoy: el Decreto 798 de abril de 1938. En enero de 1939 se fundó la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), la segunda central sindical más grande de la región, con medio millón de afiliados.

La Constitución de 1940 refrendó en su articulado las victorias obreras:  salario mínimo según el nivel de vida y las peculiaridades de cada región; descanso retribuido de un mes por 11 meses de trabajo; derecho de sindicación; jornada máxima de ocho horas y semana de 44 horas con pago de 48; derecho a huelga; licencia de maternidad de seis semanas antes y después del parto, y derecho de las embarazadas de no hacer esfuerzos físicos desde tres meses antes del parto; construcción de viviendas baratas para los obreros, entre otras medidas.

Con la cláusula de garantía —conocida como diferencial azucarero— los trabajadores de ese sector obtuvieron un salario extra del 13,42%. En esta década muchas demandas obreras se convertían en leyes y cada Primero de Mayo una manifestación presentaba la lista de nuevas demandas al presidente de la República. El Retiro de Plantas Eléctricas construyó el moderno edificio de Carlos III en La Habana y lo arrendó a la Compañía de Electricidad, el Retiro Gastronómico edificó el Habana-Hilton, y el de Artes Gráficas construyó el Reparto Gráfico.

En 1952, ante el golpe militar del 10 de marzo de Fulgencio Batista, el entonces secretario general de la CTC, Eusebio Mujal, emitió la orden de huelga general. Horas después, en una entrevista con el ministro de Trabajo, aceptó la oferta del Gobierno: conservar los derechos adquiridos por los trabajadores, respetar en sus cargos a los dirigentes sindicales y mantener el status quo de la CTC, lo cual explica por qué los trabajadores no actuaron contra el golpe.

Y llegó la Revolución

Las huelgas y el sindicalismo devinieron peligro para la estabilidad de cualquier gobierno. Eso explica tanto lo ocurrido con la propuesta a Mujal en 1952, como la atención que le prestó el Ejército Rebelde antes y después de la toma del poder: creó el Frente Obrero Nacional Unido, celebró una Conferencia Nacional de Trabajadores Azucareros, y utilizó la huelga del 1 de enero al 5 de enero de 1959 para crear una falsa ilusión acerca de la participación obrera en el triunfo revolucionario; ilusión que 17 días después se desvaneció cuando la CTC fue intervenida y rebautizada como CTC-R (Revolucionaria).  

En el X Congreso de la CTC (noviembre de 1960), Fidel Castro —violando lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acerca de la independencia sindical— tomó parte en el evento y solicitó un voto de confianza para la candidatura de David Salvador Manso, procedente del Ejército Rebelde. Al ser interrumpido varias veces durante el uso de la palabra, Fidel dijo sentirse contrariado al ver que la clase obrera se negaba a sí misma la oportunidad de defender y guiar la revolución. Ante su llamado a la unidad, que significaba la inclusión de los comunistas, 25 de las 33 federaciones de industrias determinaron separarse de la CTC-R, y el 9 de diciembre, bajo el lema "¡Ni Washington ni Moscú!", desfilaron  en protesta por las calles de La Habana.

La pérdida de identidad del sindicalismo se puso de manifiesto cuando David Salvador expresó que los trabajadores no habían ido al Congreso a plantear demandas económicas sino a apoyar a la revolución. Ante la pregunta de Emilio Máspero, observador presente del Movimiento Social Cristiano, acerca de cuál era entonces el proyecto de los trabajadores, Manso le respondió: "Lo que diga el Comandante".

En el XI Congreso (noviembre de 1961), la CTC renunció oficialmente a las conquistas alcanzadas durante décadas de luchas. Y para el XII Congreso (agosto de 1966), en el que yo participé como delegado por Santiago de Cuba, no quedaban vestigios de la autonomía sindical.

Dos, entre otras muchas pruebas de la subordinación sindical al Partido-Estado-Gobierno, son:

  1. En septiembre de 2010, ante las medidas dictadas por el Gobierno para desinflar las plantillas laborales, la CTC planteó: "Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía"
  2. En mayo de 2013, el Pleno 93 del Consejo Nacional de la CTC designó al primer secretario del PCC en la provincia Artemisa, Ulises Guilarte de Nacimiento, para presidir la Comisión Organizadora del XX Congreso y ocupar su dirección.

Conclusiones

El sindicalismo cubano transitó desde demandas económicas hasta devenir fuerza política con el derribo del Gobierno de Gerardo Machado. Durante el Gobierno de Carlos Mendieta la huelga se convirtió en levantamiento popular. La promesa de sostener las conquistas obreras después del golpe de Estado de 1952 neutralizó al sindicalismo. Y con la intervención de la CTC en enero de 1959, el sindicalismo fue desnaturalizado. Esos acontecimientos a lo largo de más de siglo y medio explican el contradictorio hecho de que en Cuba existe una asociación de trabajadores, pero no hay verdaderos sindicatos, y por tanto, las huelgas están ausentes.

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Noticias Cuba

8 de julio,2025

Ulises Guilarte fue tromado de la CTC ¿Qué significa eso? ¿Quién es Osnay Miguel Colina?



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sábado, noviembre 25, 2023

Orlando Freire Santana desde Cuba: La involución del sindicalismo castrista

 
Tomado de https://www.cubanet.org

La involución del sindicalismo castrista

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Cincuenta años después de celebrado el XIII Congreso de la CTC, el sindicalismo castrista encara uno de sus peores momentos

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Por Orlando Freire Santana

25 de noviembre, 2023

LA HABANA, Cuba. – Por estos días hemos arribado al aniversario 50 de la celebración del XIII Congreso de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Se trató de un evento que trazó pautas en el devenir del movimiento sindical castrista, puesto que dejaba atrás una etapa idealista de menosprecio a los sindicatos, para iniciar otra, bajo la batuta del veterano dirigente Lázaro Peña, en la que se pretendía recuperar el trabajo de estos gremios. 

Pero lo que pocos pudieron imaginar en ese año 1973 era que medio siglo después de que se encaminara el trabajo sindical, al amparo de una “rectificación” de Fidel Castro y el último suspiro del viejo Lázaro ―murió tan solo cuatro meses después de celebrado el Congreso―, el sindicalismo castrista estuviese envuelto en uno de sus peores momentos. 

Esa situación se ha podido constatar durante la reciente celebración del CXIV Pleno del Consejo Nacional de la CTC. En la cita trascendieron infinidad de problemas que actualmente afectan a los trabajadores, operan contra la eficiencia de las entidades estatales y obstaculizan la labor de los sindicatos. Asistimos a una innegable involución del trabajo sindical oficialista. 

En lo que respecta a la afectación de los trabajadores se habló de los impagos que sufren muchos productores agrícolas por parte de las empresas estatales; las insatisfacciones con el salario; la demora en el pago y la distribución de las utilidades empresariales, además de otras irregularidades que se presentan (no siempre recibe más quien más aporta); altos niveles de interrupción productiva que contraen aún más los ya insuficientes salarios; una baja ejecución de los presupuestos para la adquisición de ropa, calzado y medios de protección; así como la no satisfacción de las necesidades de los trabajadores con los niveles de producción que se alcanzan en el país. 

La actividad empresarial se resiente por la subutilización de las capacidades productivas; la falta de materias primas, combustibles y energía eléctrica; los insuficientes financiamientos en divisas que impiden adquirir parte de los insumos que se necesitan; así como bajos niveles de rentabilidad. También se dijo en el pleno que un total de 280 entidades deben cerrar el actual 2023 con pérdidas (la mayoría pertenecientes a la agricultura, la industria azucarera, la industria alimentaria y la producción manufacturera). 

El trabajo sindical se ve lastrado por un debilitamiento de su funcionalidad;  un decrecimiento en la afiliación de los trabajadores ―en el sector no estatal solo el 15% de los trabajadores pertenecen a estos sindicatos oficialistas―; irregularidades en la celebración de las asambleas de producción, muchas de las cuales son meros actos formales; la existencia de secciones sindicales dirigidas por personas no capacitadas para ello; así como una insuficiente utilización de los convenios colectivos de trabajo. 

No obstante este cuadro calamitoso, el secretario general de la CTC, Ulises Guilarte de Nacimiento, presente en el pleno, insistió en que el deber de los trabajadores es seguir apoyando al régimen. 

En ese sentido apuntó: “Luchemos por preservar la grandiosa obra de la Revolución, que es el mayor aporte que puede hacer la CTC a Cuba y a su pueblo. Lo único que no se puede fracturar es la unidad en torno a la Revolución y al Partido” (“Sindicato aterrizado en la Cuba de hoy”, periódico Trabajadores, edición del 13 de noviembre). 

Claro, no hay que olvidar que el señor Guilarte de Nacimiento, antes que dirigente de la CTC, se siente miembro del poderoso Buró Político del gobernante Partido Comunista, y por supuesto que nada hará para incomodar a sus compinches de la cúpula del poder.

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Instituto de la Memoria Historica

 Cuba: Libertad y Sindicalismo



¿Nunca fue popular Fulgencio Batista?: En el anterior video se dice que NUNCA lo fue, pero veamos  que SÍ lo fue:  

 Video: Fulgencio Batista llega en ferrocarril a Santiago de Cuba en 1943. Fue Presidente constitucional de 1940 a 1944  haciendo un gobierno de unidad nacional donde  estaba el Partido Liberal, el partido del conservador Mario García Menocal y otros incluyendo al partido comunista. El único partido que no quiso participar de ese gobierno fue el Partido Auténtico, aunque hubo miembros de ese partido como Rubén de León que participaron.  Algo que da idea  de cómo Batista  conformó su gabinete  les diré que sus antiguos enemigos como Carlos Saladrigas (el tió del actual Carlos Saladrigas de Cuba Study Group) fue su Primer Ministro  y  Joaquín Martínez Sáenz ( que hasta lo había retado a duelo)  llegó a tener una posición relevante.  Hay que hablar la verdad histórica y dejar a un lado partidismos de partidos políticos y personas ya sepultadas por la historia y el tiempo.



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En noviembre de 1954 se efectuaron  elecciones políticas generales pluripartidistas:

 Batista y algunos de sus cercanos colaboradores querían convocar a elecciones lo antes posible para mostrar sus intenciones democráticas; otros de sus cercanos colaboradores le aconsejaban a Batista que esperara a que la Oposición política le pidiera convocar a elecciones. Batista se inclinó por la primera variante y convocó a elecciones para noviembre de 1954; la oposición al ver que se acercaban las elecciones y no tenían posibilidad de ganar se fue al retraimiento; Ramón Grau San Martín fue el último al irse al retraimiento dos días antes de las elecciones donde no tenía ninguna posibilidad de ganar según  Manuel Márquez-Sterling que es el historiador de la fuente (2) que veremos en el siguiente fragmento extraido de Wikipedia. Manuel Márquez-Sterling  está muy lejos de haber sido, o ser, un simpatizante de Batista, al ser el hijo de Carlos Márquez Sterling el oponente más fuerte que tenía el candidato oficialist a Andrés Rivero Agüero en las elecciones del 3 de noviembre de 1958 y haber sido un crítico y opositor político a Batista 

Los resultados de esas elecciones de 1954 fueron:
Tomado de http://es.wikipedia.orgElecciones presidenciales de Cuba de 1954

Las elecciones presidenciales de Cuba de 1954 se llevaron a cabo el 1 de noviembre de ese año (1). Fulgencio Batista fue elegido presidente de la República para el período 1955-1959.

A lo largo de 1954 hubo algunos intentos de sabotaje al proceso electoral, incluyendo un complot organizado por el ex presidente Carlos Prío Socarrás y su ex Secretario de Educación. Durante la campaña electoral, Ramón Grau mostraba una importante intención de votos, pero no la suficiente para triunfar (2).Los abstencionistas, que en general apoyaban a Prio, los Ortodoxos y los Comunistas boicoteaban los actos de Grau, irrumpiendo en los mismos con consignas revolucionarias. Los actos de Batista, por el contrario, se desarrollaban sin disturbios (2).
El ex presidente Grau, sospechando que Batista cometería fraude, renunció a su candidatura dos días antes de los comicios. Batista fue entonces elegido presidente sin oposición. La participación se redujo a un 52,6% frente al 79,5% de las elecciones de 1948 (3).

(1)Aquel 30 de septiembre de 1954 Juventud Rebelde, 29 de noviembre de 2009.
(2) Cuba 1952-1959: The True Story of Castro's Rise to Power . Manuel Márquez-Sterling. Páginas 56-57. ISBN 978-0-615-31856-1
(3) Cuba: order and revolution. Jorge I. Domínguez. Página 124. ISBN 0-674-17925-0 

(Multitudes en rally electoral  en apoyo a Batista para las elecciones de 1954 1954)


Fecha: 1 de noviembre de 1954
Tipo de elección    General
Demografía electoral
Población     6,424,173
Habitantes inscritos     3,129,699
Votantes     1,639,962
Participación     52.4 %
Resultados:
Fulgencio Batista – Acción Unitaria
Votos     1,451,753     88.52 %
Ramón Grau – Partido Auténtico
Votos     188,209    11.48 %
Años después, en 1958,  Fulgencio Batista buscó una salida electoral ante la insurrección armada: 

En enero de 1958 Fulgencio Batista había restaurado después de un breve tiempo, las garantías Constitucionales en el país pese a la actividad subversiva existente. Según se lee en el libro oficialista En el último año de aquella República, del autor Ramiro J. Abreu (ex oficial del MININT y funcionario del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en los años ochenta del pasado siglo XX, años en que fue publicado dicho libro en Cuba; libro prologado por el entonces miembro del Buró Político del Partido Comunista de CubaCarlos Rafael Rodríguez), Batista hizo ciertos cambios en su gabinete, compulsado por ciertas fuerzas políticas nacionales y extranjeras y hasta por el propio Nuncio, Monseñor Luigi Centoz, que conllevó a una nueva imagen de su régimen y a una posible solución no violenta a la situación política del país. Leemos en sus páginas 81 y 82:
¨… Ya, desde antes, permitió la reestructuración de los partidos políticos de ´oposición´, restableció ´la libertad de prensa ´ y las garantías constitucionales´, y el 10 de marzo dio el indulto a 40 personas. Con el mismo propósito, Batista se deshizo de su Premier, Jorge García Montes, y nombró en ese cargo a su Embajador en Estados Unidos, Emilio Núñez Portuondo, De esta forma, dio paso al llamado gabinete de la concordia, con el cual procuró tener una apariencia de Gobierno flexible con ribetes liberales …¨
En ese libro también se lee, en sus páginas 99 y 100, que Batista en marzo de 1958 le propuso al Movimiento 26 de Julio que participara como un partido político en las próximas elecciones junto a los otros partidos. Fidel Castro se negó alegando que esa proposición era una trampa de Batista. Los que hemos padecido la tiranía Castrista este  más de medio siglo, sabemos que la verdadera razón de la negativa de Fidel Castro era que no quería Poder, sino todo el Poder y de manera vitalicia. En varios países de Latinoamérica han gobernado, y gobiernan hoy, individuos que fueron líderes de la lucha armada en países donde se llevaron a cabo diferentes Procesos de Paz cuando en ellos mandaban regímenes más autoritarios y represivos que el de Fulgencio Batista en Cuba.
¨Para estar a tono con este clima político, el Episcopado hizo un llamamiento público a la paz y a la concordia; esta gestión determinó de inmediato, la constitución de una Comisión de Concordia Nacional, integrada por distintas personalidades de la época: la encabezó el ex coronel de la Guerra de Independencia Cosme de la Torriente; los ex vicepresidentes de la república, doctores Raúl de Cárdenas y Gustavo Cuervo Rubio; y los también doctores José Manuel Cortina y Ricardo Núñez Portuondo; Víctor Pedroso, presidente de la Asociación Nacional de Bancos; y un representante del Episcopado, Reverendo Pastor González, secundados a su vez por la élite de los hacendados, banqueros y comerciantes. En síntesis esta comisión procuró lograr un arreglo entre Fidel y Batista, mediante el cual el Ejército Rebelde depondría las armas, se liberarían a los presos políticos, se permitiría el regreso de los exiliados, se restablecerían las garantías constitucionales y se efectuarían elecciones libres con la participación del Movimiento 26 de Julio como un Partido político tradicional más. Es evidente el carácter maniobrero y de completo servicio al régimen que tenía esa gestión de paz. El Comandante Fidel Castro denunció el 9 de marzo de 1958, en carta pública, los objetivos de esa comisión, con la cual terminó la corta vida de la misma.¨
 Pero volvamos a las elecciones del 1 de junio de 1958. Para evitar que esas elecciones se efectuaran, el Movimiento 26 de Julio, incrementó sus sabotajes y asesinatos; el régimen respondió con sus sangrientas represalias; esto trajo como consecuencia la suspensión en marzo de 1958 de las garantías Constitucionales y el aplazamiento de las elecciones. Las indicaciones para ese incremento de las acciones por parte del M-26-7 están dadas por Fidel Castro en su Manifiesto del Movimiento 26 de Julio Al Pueblo, del 12 de marzo de 1958, el cual también está firmado por Faustino Pérez. Por cierto, Fidel en ese manifiesto llama a la huelga de abril y años después le echa la culpa a otros de haber llamado a la misma sin darse las condiciones ...

Fidel Castro en dicho manifiesto plantea, según Carlos Márquez Sterling en http://cuba1952-1959.blogspot.com : que todas las fuerzas obreras y estudiantiles de la isla fueran a una huelga general, que sería apoyada militarmente por el Ejército Rebelde.

Este manifiesto (lo pueden leer en idioma Inglés  AQUÍ) ) prohibia los viajes de cualquier tipo en la provincia de Oriente desde el 1 de abril, y anunció que los rebeldes abrirían fuego sin advertencia previa a cualquier vehículo que violara esa disposición. Asimismo, decretó que todos los pagos al gobierno debían de cesar, y que quien hiciera los pagos al gobierno, incluido los impuestos o tasas, sería considerado un traidor antipatriota y culpable de un acto contrarrevolucionario. A los que que trabajaran en el gobierno en los puestos administrativos o en los tribunales se les ordenó a renunciar. A los militares se les advirtió que serían juzgados como criminales, a menos que desertaran o se unieran al Ejército Rebelde. El manifiesto terminaba pidiendo que la gente diera su apoyo a la campaña de exterminiar a todos aquellos que sirvieran a la tiranía con las armas, declarando que a partir del 5 de abril comenzaría una guerra total y que tendrían la necesidad de aniquilarlos a donde quiera que estuvieran, como los peores enemigos de la libertad y la felicidad.

Sobre la oposición al gobierno de Fulgencio Batista (el cual como ya vimoshabía sido   elegido en las elecciones pluripartidistas del 1 de noviembre de 1954 según los códigos electorales por el que fue elegido constitucionalmente en 1940 (señalo que para mí fue un gran error de Batista postularse, pues no era lo suficientemente duro para lidiar con lo  que venía dirigido o asesorado por el partido comunista; la Amnistía General no debió ser general y los Moncadistas debieron cumplir totalmente sus condenas) hay que tener el conocimiento y en cuenta que los líderes del Partido Ortodoxo y del Partido Auténtico (los dos partidos políticos mayoritarios en Cuba en ese momento) se había reunido y unido  en Montreal  para darle una salida  política al régimen de facto de Fulgencio Batista después de dicho golpe de Estado. El Pacto de Montreal era un peligro para las aspiraciones de Fidel Castro, el cual tenía tristes experiencias en los  procesos electorales estudiantiles y dentro del Partido Ortodoxo. Esa situación  compulsó a  Castro a hacer el ataque al Cuartel Moncada y así salir  a la palestra política nacional  como una figura significativa y descollante aunque  eso se llevara a cabo mediante   un gran número de mártires por lo descabellado del plan de ataque a la segunda fortaleza militar del país.

 
 Vista Parcial del acto de desagravio a Batista  efectuado en abril de 1957 por el ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957 por la Organización Auténtica  (36 atacantes) y el Directorio Revolucionario (8 atacantes).

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Fulgencio Batista al frente  de la  inauguración del Túnel de la bahía de La Habana el 31 de mayo de 1958

Hay que tener claro que una muy pequeña minoría del pueblo cubano se enfrentó decididamente al régimen de Batista y una muy pequeña minoría defendió  decididamente  al régimen de Batista. La gran mayoría del pueblo cubano  se cruzó de brazos y al triunfar se fue con los vencedores, como lo han hecho muchos pueblos en la Historia,  ya que el derrotado no era peligroso.  La alegría  de gran parte del pueblo cubano al triunfar la Revolución  fue porque erróneamente creyeron (en parte por la falsa propaganda de Fidel Castro) que se acabarían los atentados terroristas revolucionarios  en tiendas, cines, cabarets, establecimientos comerciales,  tiroteos y las consecuentes  víctimas mortales,  así como los muertos producto de la represión policial  a ese terrorismo revolucionario que por  la independencia que siempre tuvo el Poder Judicial durante el régimen de Fulgencio Batista ya que  muchos autores de ese terror revolucionario  era presentados a los tribunales civiles mediante el recurso de habeas corpus,  y posteriormente  salián mediante fianza a la calle y de ahí a la clandestinidad urbana, al aeropuerto o a las guerrillas en el campo cubano. 
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Es muy frecuente que la narración o la explicación de hechos sea tildada de justificación de los hechos. Emi artículo no pretendo justificar, ni condenar,  nada; sólo deseo mostrar hechos que la tiranía Castrista ha tratado de ocultar o tergiversar.

Uno puede o no estar de acuerdo con una opinión sobre los hechos, pero los hechos están ahí y lo que puede hacer una persona es dar o cambiar la percepción de los hechos.

Otros detalles que no aparecen en la historia oficialista Castrista son: 

1) El Dr. Carlos Prío Socarrás (quién conoció a Batista cuando éste, quien era el taquígrafo militar del juicio pero que también era militante clandestino del ABC antiMachadista y de Pro Ley y Justicia, le pasaba las transcripciones de las sesiones de los juicios para que ellos se defendieran cuando Prío y otros estuvieron presos por la lucha antiMachadista) estaba reestructurando su gabinete con vistas a las próximas elecciones y muchas de las carteras ministeriales no tenían ministros.

 2) El golpe de Estado se hizo un fin de semana y Prío estaba pasando por una crisis de lo que llamamos hoy BIPOLARIDAD en su fase de abulia.

 3) Prío era un ferviente anticomunista y temia que el Partido Ortodoxo, el cual estaba muy infiltrado por comunistas, alcanzara el poder político en un momento en que su líder fundador, el anticomunista Eduardo R. Chibás, había muerto y Agramonte, su sucesor, no tenía el suficiente carisma y liderazgo para contenerlos. Todos los partidos políticos estaban infiltrados por los comunistas, pero el más infiltrado era el Partido Ortodoxo precisamente por ser un partido político anticomunista. Baste decir que:  1)   Mariano Faget, Jefe del  BRAC (Buró de Represión de Actividades Comunista)  era un militante clandestino del partido comunista, 2) En la finca de recreo del General Arístide Sosa de Quesada, amigo íntimo y compadre  de Batista,  se encontraba a buen recaudo el Archivo Nacional del PSP (Partido Socialista Popular) que fue el nombre que tuvo en una época el Partido Comunista de Cuba fundado en 1925.  Después del triunfo de la Revolución se dice por akgunas personas (Aldo Rosado-Tuero era una de esas personas) que Arístide Sosa de Quesada fue condecorado, pero no me consta. 3) Hay fuertes indicios de que  el jefe del SIM, el  Teniente Coronel Antonio Blanco Rico, póstumamente ascendido a Coronel, era miembro clandestino del Partido Comunista.

Batista conocíó de esa conspiración cuando se le invitó a participar como la personalidad civil (Batista era Senador, había sido Presidente constituciaonal y era uno de los caudillos que emergieron de la Revolución de 1933) que la encabezaría, pero se había negado. Solamente a última hora cuando García Tuñón recibió la última negativa y le dijo que si él, Batista, no la encabezaba ellos, los militares, buscarían a otra persona fue que acepto participar:

 Otras personas (una de ellas es el aviador y ex Coronel Matías Farías en su programa radial) afirman que fue el día 9 de marzo el día en que Batista se decidió,  cuando en el viaje de regreso de  Matanzas para La Habana, Colacho Pérez lo conminó a encabezar el Golpe u otra persona  lo encabezaría.  Quizás, ESTOY ESPECULANDO, Batista pensó  que  José Eleuterio Pedraza  pudiera ser una de esas personas,  pues Pedraza (su gran amigo y  mano derecha en la represión, entre otros, a los muchachos del ¨gatillo alegre¨ y a los  terroristas guiteristas de la organización TNT, siglas de la sustancia Tri-Nitro-Tolueno; componente principal de la dinamita, organización guiterista predecesora de La Joven Cuba)  había intentado a los 3 ó 4 meses darle un golpe de Estado al propio Batista, después de haber sido Presidente Constitucional para  el período 1940-1944 y posteriormente también al Presidente Ramón Grau San Martín.

El antibatistiano Capitán Jorge García Tuñón (que era el Jefe de la conspiración después que los ortodoxos, que fueron los que la crearon, se retiraron de la conspiración) en una entrevista que concedió a la revista Réplica, de Miami, en marzo de 1972 expresó:

«Dimos el golpe por la madrugada. Batista quedó CONFINADO  en una oficina del edificio del Regimiento. El mando en Columbia lo teníamos los militares. Pero en casos como estos, por mucho que se haga, siempre hay presente alguna desorganización. Batista LOGRÓ enviar a un capitán a distintas postas para que ordenara a sus jefes que permitieran la entrada de civiles al campamento. Cuando vinimos a ver miles de ellos estaban por toda la base militar dando vivas a Batista, confraternizando con los soldados y hasta bailando congas… El mando se nos fue de las manos.»
«Lo que se nos ocurrió en el momento fue transmitir una orden por los amplificadores para que los soldados se presentaran ante los jefes de compañías a fin de que inscribieran sus nombres para los ascensos que se estaban estudiando. Cinco minutos después todos estaban en sus respectivas compañías y dimos órdenes a los jefes que las formaran para restablecer el mando… Mientras tanto, Batista había salido de la oficina donde lo teníamos y al frente de la muchedumbre de civiles que se había infiltrado en el campamento recorría las postas y compañías donde era aplaudido por los soldados, pues estaba dando la sensación de que el golpe era obra suya y que él era el jefe… Este fue el segundo golpe del 10 de marzo, dirigido contra los que habíamos conspirado con él».

 El cuñado de Batista el Coronel Roberto Fernández Miranda ha narrado como Batista estaba opuesto a un golpe de Estado y que él, Roberto,  fue el primero que se sorprendió al conocer del Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 con la participación de Batista. 


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sábado, abril 30, 2022

Dimas Castellanos desde Cuba: Al Primero de Mayo en Cuba: 'con todo', pero 'sin nada'. Video Cuba: Libertad y Sindicalismo

 Cuba: Libertad y Sindicalismo 

(Versión sesgada por  puntos de vista del Partido Auténtico  o PRC (auténtico) como se verifica, por ejemplo, al no tener en cuenta que Batista hizo coalición con los comunistas (y con otros partidos como el Partido  Liberal, el partido de corte conservador de Mario García Menocal, etc)  cuando EE.UU. era aliado de la Unión Soviética de Stalin contra la Alemania de Hitler)

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Al Primero de Mayo en Cuba: 'con todo', pero 'sin nada'

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Así fue como los sindicatos cubanos perdieron su independencia y se alejaron de los intereses de los trabajadores.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

30 abril 2022

El 1 de mayo de 1886, en Estados Unidos comenzó una huelga en demanda de mejores salarios. En respuesta a una bomba que causó la muerte a un policía e hirió a otros, la fuerza pública disparó contra la multitud en la plaza Haymarket, Chicago. En el juicio por los hechos, cinco obreros fueron condenados a muerte y tres a prisión.

En 1899, en memoria de las víctimas —conocidas como los Mártires de Chicago—, se declaró al 1 de mayo jornada reivindicativa de los derechos laborales y sociales de los trabajadores de todo el mundo, fecha que comenzó a celebrarse en 1890.

Los hechos de Chicago coincidieron con el surgimiento del sindicalismo cubano. En 1899 se fundó la Liga de Trabajadores Cubanos. Y en 1890 se realizó una manifestación por las calles habaneras en reclamo de la jornada laboral de ocho horas y aumentos salariales.

Las huelgas, extendidas por toda la Isla como método de lucha, lograron que en 1903 fueran declarados los días feriados; en 1909, la jornada de ocho horas para los mecánicos, operarios y jornaleros empleados del Estado; en 1910 la Ley Arteaga prohibió el pago de salarios en vales o fichas que obligaban a comprar en determinados establecimientos; en 1924 se crearon las Comisiones de Inteligencia Obrera en los puertos para canalizar los conflictos obrero-patronales por los embarques de azúcar, integradas por patronos y obreros.

En 1925 se creó la Confederación Nacional Obrera de Cuba, que desempeñó un papel destacado en el derrocamiento de Gerardo Machado, y en 1939 se fundó la Confederación de Trabajadores de Cuba, la cual logró una secuencia de legislaciones obreras, entre ellas, el Decreto 798 de abril de 1938, el Código de Trabajo cubano más avanzado hasta el día de hoy, cuyo contenido se refrendó en los 27 artículos que conforman el Título VI de la Constitución de 1940: los derechos individuales y colectivos del trabajo, desde el salario mínimo, regulado por comisiones obrero-patronales, hasta el derecho de libre asociación y de huelga, el descanso retribuido de un mes por 11 de trabajo, la jornada máxima de ocho horas y las semanas de 44 horas de trabajo con pago de 48.

Por la fuerza de ese movimiento, al concluir la II Guerra Mundial, el sindicato azucarero logró imponer una cláusula de garantía mediante la cual los trabajadores de ese sector obtuvieron un salario extra del 13,42%, conocido como "diferencial azucarero". En 1945, con medio millón de afiliados, la Confederación de Trabajadores de Cuba fuera la segunda central sindical más grande de la región.

Los sindicatos cubanos adquirieron locales propios como el edificio de Carlos III construido por el Retiro de Plantas Eléctricas y arrendado a la Compañía de Electricidad, y el Habana-Hilton, construido por el Retiro Gastronómico. El sindicato de Artes Gráficas emprendió la edificación de un reparto para trabajadores y se inició la construcción del Palacio de los Trabajadores con aportes de los afiliados. Cada 1 de mayo se celebraba con marchas obreras en todo el país que presentaban reclamaciones. En La Habana, la manifestación presentaba al presidente de la República una lista de demandas, muchas de las cuales se convertían en leyes.

La Revolución

El 22 de enero de 1959 la Confederación de Trabajadores de Cuba fue intervenida y sustituida por la CTC-Revolucionaria. Y en el X Congreso (noviembre de 1959), el Fidel Castro propuso un voto de confianza a la candidatura para secretario general de David Salvador Manso, quien expresó que los trabajadores no habían ido al evento a plantear demandas económicas. Ante la pregunta de un observador del Movimiento Social Cristiano, presente en el Congreso, acerca de cuál era entonces el proyecto de los trabajadores, Salvador Manso respondió: "Lo que diga el comandante".

El 9 de diciembre de 1960 los últimos reductos del sindicalismo cubano realizaron una manifestación de protesta por las calles de La Habana, por lo cual fueron expulsados de la CTC.

En noviembre de 1961, el XI Congreso de la CTC renunció a casi todas las conquistas históricas del movimiento obrero. Y en franca violación del Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo, la nueva directiva fue elegida en presencia del jefe del Gobierno.

En septiembre de 2010, el documento titulado: "Pronunciación de la Central de Trabajadores de Cuba", publicado en Granma, sin hacer mención a la insuficiencia salarial, planteó: "Nuestro Estado no pude ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía", planteamiento que, como otros tantos, demuestra que la CTC no representa los intereses de los trabajadores.

En mayo de 2013, el Pleno 93 del Consejo Nacional de la CTC designó a Ulises Guilarte de Nacimiento, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia Artemisa, para presidir la Comisión Organizadora del XX Congreso, como preludio de su designación al frente de la CTC.

En febrero de 2014, en el XX del Congreso de la CTC, Raúl Castro reconoció que: "el sistema salarial cubano no garantiza que el trabajador reciba según su aporte a la sociedad, las pensiones son reducidas e insuficientes para enfrentar el costo de la canasta de bienes y servicios". Y lo resumió así: "el salario no satisface todas las necesidades del trabajador y su familia, genera desmotivación y apatía hacia el trabajo, influye negativamente en la disciplina e incentiva el éxodo de personal calificado hacia actividades mejor remuneradas, desestimula la promoción de los más capaces y abnegados hacia cargos superiores".

En abril de 2017, Ulises Guilarte de Nacimiento, en una entrevista publicada en el semanario Trabajadores, dijo: "Si bien es cierto que hemos avanzado en la búsqueda de formas y sistemas de pago que aseguren mejorar los ingresos de los trabajadores en el sector empresarial (...) todavía hoy estos no son suficientes, y solo benefician al 49% de la totalidad de los trabajadores".

La actualidad

La subida de precios desde 2020, acentuada en 2021 con la Tarea Ordenamiento y continuada en 2022, es resultado de un sistema fallido. Ydael Pérez, ministro de Agricultura, en el informe de balance de 2021, reconoció que el año 2020 fue de los peores de la última década: de las 37 producciones se incumplen 32, y de diez indicadores que constituyen rubros exportables se incumplieron seis; todo lo cual pronostica el empeoramiento de una situación ya insoportable para la mayoría de los cubanos.

A pesar de ello, el 25 de abril de 2022, Ulises Guilarte de Nacimiento —sin mencionar la ausencia absoluta de relación entre los salarios y el costo de la vida—, llamó, en el programa Mesa Redonda, a desfilar el 1 de mayo bajo la consigna de la "unidad", para enviar "al mundo un mensaje contundente de apoyo del pueblo cubano a su Revolución".

Resumiendo

La independencia de los sindicatos constituye una premisa vital para la defensa de intereses de los trabajadores. Sus funciones —al quedar subordinadas política y constitucionalmente al Partido Comunista— dejaron de emanar de las necesidades e intereses de los trabajadores, lo que condujo a su desnaturalización.


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