sábado, marzo 16, 2024

Jorge Luis González Suárez desde Cuba: Omnibús Santiago-Habana: Cuando el transporte interprovincial en Cuba no era un caos

 
Tomado de https://www.cubanet.org

Santiago-Habana: Cuando el transporte interprovincial en Cuba no era un caos

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Entre las múltiples compañías que prestaban este servicio con calidad antes de 1959 estuvo Santiago-Habana, que contaba con 117 ómnibus y tenía 35 salidas diarias.

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Jorge Luis González Suárez

15de marzo, 2024

LA HABANA, Cuba.- El transporte de pasajeros interprovincial antes de 1959 satisfacía con amplitud la demanda nacional. Entre las múltiples compañías que prestaban este servicio con calidad estuvo Santiago-Habana, propiedad conjunta de cinco personas: Ramón Martínez Echevarría, Juan Puentes Rodríguez, Ángel Hernández Fernández, Miguel A. Gómez de la Torre y Emilio Campos Lozano.

Con el lema publicitario “Santiago-Habana. La línea de mayor experiencia”, la compañía contaba en 1958 con 117 ómnibus, y tenía 35 salidas diarias en ambas direcciones. Los ómnibus que operaba eran todos norteamericanos, de la General Motors. Según creció, fue modernizando su parque. Así, fue la primera compañía en Cuba que importó los modelos Camberra con aire acondicionado, baño, amplios asientos muy confortables, además de prestar durante el trayecto almohadas para facilitar el descanso de los viajeros en los tramos largos, y crear un servicio de lujo.

Cada carro adquirido recibía una reparación capital en Estados Unidos. Traían un motor de reposición extra, pues cada seis meses de uso, se cambiaban para darles mantenimiento, y poner el otro reparado. De esta forma evitaban roturas, accidentes y molestias al usuario.

Su base central, con amplios talleres de reparación y equipamiento adecuado, se ubicó en 20 de Mayo y Línea del Ferrocarril, muy cerca del Estadio del Cerro. Allí, en lo que hoy es la Base Sandino, estaban las oficinas de la empresa, la cocina, el comedor y las habitaciones de descanso para los conductores cuando llegaban de viaje.

Los choferes eran escogidos por su pericia. Llegué a conocer a José Luis Obregón, quien era una estrella. Se mantuvo en su labor después de ser intervenida la compañía por el Estado. En más de 60 años de servicio no tuvo ningún tipo de accidente. Gozó del primer lugar en el escalafón de la actual empresa Ómnibus Nacionales hasta que se jubiló, poco antes de fallecer.   

Santiago-Habana poseía además la firma hotelera Santibana S.A, que era propietaria de hoteles en Colón, Santa Clara (el Gran Hotel), Ciego de Ávila y tenía proyectos de edificar otros. 

El hotel de Ciego de Ávila servía también para brindar desayuno, almuerzo o comida a los viajeros, o tomar refrigerios en su cafetería, durante su breve estancia. Cuando llegaban las guaguas a este punto, se cambiaba de carro mientras los pasajeros descansaban. Allí había otro vehículo, que esperaba con tripulación fresca para continuar el recorrido. Así se conservaban los equipos, y evitaban imprevistos en el camino. 

Otra variedad de servicios que ofertó Santiago-Habana fue los paquetes excursionistas a la Playa de Varadero. El viaje de ida y regreso en el día costaba 2.90 pesos, una facilidad indiscutible para el disfrute de cualquier capa social de la población.   

Después de ser intervenida la empresa por el Estado, aquellos ómnibus excelentes se fueron rompiendo por la falta de piezas de repuesto. Pero algunos se mantuvieron en funcionamiento hasta los primeros años de la década de 1970.  

Su calidad queda demostrada por una anécdota que escuché de un antiguo chofer. Decía que estaba un día en el taller y llegó otro compañero con su carro desde Guantánamo. Cuando el jefe de transporte le preguntó si tenía que reportar algún desperfecto, expresó: “A esto no le duelen ni los callos”.

Los sustitutos fueron primero los Skoda de Checoslovaquia. Vinieron después los Leyland ingleses, los Hino japoneses, los Ikarus de Hungría a través del CAME y hoy están los Yutong chinos, aunque del primer modelo de estos últimos, quedará una cuarta parte si acaso. Entre la falta de piezas de repuesto y los accidentes, el número de ómnibus inutilizados o destruido se calcula de forma conservadora en más de 4.000. La deuda contraída por la adquisición de estos ómnibus es astronómica.    

Hasta 1959 existían numerosas empresas de ómnibus con frecuencias constantes de salida desde sus agencias en la Terminal de Ómnibus u otros sitios en el país, con ida y regreso. Se podía llegar y adquirir un boleto casi al momento y salir en una hora o menos como promedio, aunque quien lo quisiera reservaba con antelación.  

En estos momentos nada más hay entre 48 y 49 salidas al día de La Habana para las demás provincias. Los pasajes se adquieren por una aplicación del celular, y son muy difíciles de conseguir, pues la demanda es insuficiente para cubrir las necesidades. Además, este sistema, para muchas personas, especialmente los ancianos y las personas que no disponen de un móvil, es bien engorroso.

El precio de los pasajes de los transportistas particulares llega ahora hasta cerca de los 5.000 pesos, cantidad imposible de sufragar por amplias capas poblacionales.

La alternativa de la lista de espera en la agencia de Villanueva puede que obligue a permanecer varios días haciendo cola hasta que aparezca alguna capacidad libre.

Ante la escasez de ómnibus, la aguda crisis energética, los problemas administrativos y los precios de los pasajes, es fácil comprender el actual caos del transporte interprovincial en Cuba. Ahora se viaja al interior del país solamente por una necesidad imperiosa.

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Pepe Forte

Septiembre 2, 2021

La Estación TERMINAL de Ómnibus de La Habana

Pepe Forte

2 años atrás

Las guaguas CANBERRA en CUBA



 Las guaguas CANBERRA en CUBA

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 La Historia de OMNIBUS NACIONALES



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lunes, noviembre 27, 2023

Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: CUBA Y EL DAÑO MÁS GRANDE Y PERDURABLE

 
Tomado de https://centroconvivencia.org

CUBA Y EL DAÑO MÁS GRANDE Y PERDURABLE

Por Dagoberto Valdés Hernández I 

27 noviembre 2023

En medio de la crisis terminal en que se encuentra Cuba se habla mucho del daño económico que repercute todos los días en la mesa vacía de los cubanos. Se habla mucho también del daño que provoca la crisis política por la mayor cantidad de presos políticos de todo el continente y por la falta de voluntad de cambios verdaderos por parte del régimen. Se habla y se lamenta continuamente del daño que está provocando para toda la nación cubana el imparable éxodo masivo.

Sin embargo, este lunes quiero volver a insistir en algo que hace casi 30 años vengo estudiando y alertando pero que casi siempre se encuentra con poca atención por parte de la academia, por parte de los políticos, por parte de la Iglesia y por parte del resto de la sociedad civil. Se trata del daño que el régimen totalitario ha causado y está causando a la inmensa mayoría del pueblo cubano. Se trata del daño antropológico que muy pocos están tomando seriamente en consideración. Incluso que otros pocos niegan que exista en Cuba.

Llevo tratando el tema desde la Segunda Semana Social Católica celebrada en La Habana por estas fechas de noviembre de 1994. Casi tres décadas de investigación y constatación empírica de este fenómeno me han convencido profundamente que será el daño más grave y perdurable que ha sufrido el pueblo cubano en toda su historia después de la abominable esclavitud. Me refiero a la esclavitud de aquellos siglos anteriores a 1886 en que se abolió ese flagelo sobre el esclavo africano en nuestra tierra.

*Origen del término*

El término conocido hoy por “daño antropológico” (DA) ha tenido su origen, aunque con otro nombre, en la ponencia “Reconstruir la sociedad civil: un proyecto para Cuba”, escrita y presentada por Dagoberto Valdés Hernández y Luis Enrique Estrella en la II Semana Social Católica de Cuba, celebrada en La Habana durante los días 19 y 20 de noviembre de 1994. El término usado por Dagoberto Valdés en esa ponencia fue primero “desastre antropológico” y luego en la misma página usó “fracaso antropológico”. A partir de ahí y en la medida que fue profundizando en el tema, el autor fijó el término “daño antropológico”.

Sin embargo, la primera vez que se trata explícitamente acerca del tema es en el ensayo, en forma de editorial: “El daño antropológico en Cuba”, publicado en la primera etapa de la revista Vitral, que fue la publicación oficial del Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río en Cuba de 1994 a 2007, en su número 74, correspondiente al bimestre julio-agosto de 2006. En ese ensayo “se aborda por primera vez el mencionado tema, que se describe como el deterioro de la subjetividad personal y se manifiesta en forma de atrofia o parálisis de varias de las capacidades de cada persona para ser ella misma”.

Continuando estos estudios en mi tesis de Maestría, defendida en junio de 2019 en la Universidad Francisco de Vitoria, pude arribar a esta primera definición:

/Daño Antropológico. Imagen añadida por el bloguista de Baracutey Cubano)

“El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba es el debilitamiento, la lesión o el quebranto, de las facultades cognitiva, emocional, volitiva, y de las dimensiones ética, social y espiritual de la persona humana, todas o en parte, según sea el grado del deterioro o trastorno causado, no obstante conservarse siempre la esencia de la persona humana y su dignidad”.[1]

Después de analizar los resultados de una encuesta realizada en Cuba y en parte de la Diáspora como parte de la investigación para la mencionada tesis, pude identificar posibles causas y consecuencias, entre las que se encuentran las siguientes:

*Causas del daño antropológico (DA) en Cuba*

Se debe tener en cuenta la policausalidad que origina el DA en Cuba a causa del totalitarismo, especialmente aquellos factores que producen una sinergia con otros o que desencadenan una avalancha causal compleja. No obstante, teniendo en cuenta la investigación teórica y el resultado de las encuestas realizadas, mencionaré solo algunas de las principales causas que provocan el DA en Cuba:

1. Invertir la vida en la verdad en vida en la mentira.

2. Menoscabar la libertad interior y el ejercicio de las libertades y derechos de los ciudadanos.

3. Entronizar una sola ideología como religión secular, excluyente de todas las demás, porque, según la Constitución de la República, “solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”.[2]

4. La imposición de un partido único como “fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”.[3]

5. Adoctrinamiento mediante un sistema educacional obligatorio e ideologizado ya que según la Constitución “la enseñanza es función del Estado”[4] en exclusiva.

6. Usar todos los medios de comunicación para la propaganda oficial.

7. El uso de la represión, la violencia verbal, mediática, física o psicológica, contra los que se oponen y también contra los que intentan salirse del control total de sus vidas y proyectos, reconociendo que “los ciudadanos tienen el derecho de combatir, por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.”[5]

*Síntomas y consecuencias del DA en el presente de Cuba*

Teniendo en cuenta las fuentes consultadas, así como la encuesta realizada para este estudio, podemos enumerar, entre otros, estos síntomas o consecuencias del DA. Aunque no necesariamente las causas y las consecuencias tienen una relación biunívoca exclusiva, por la policausalidad y la complejidad del proceso, aquí solo vamos a mencionar algunas pocas de las consecuencias en el mismo orden en que hemos desglosado las causas que provocan el fenómeno:

1. Ofuscación de la inteligencia. Adormecimiento de la conciencia crítica.

2. Debilitación de la voluntad. Falta de proyecto de vida. Fragilidad o debilidad interior. Anomia social.

3. Afectación de la inteligencia emocional.

4. Desecación y esterilidad de la dimensión espiritual. 5. Represión de la libertad religiosa verdadera y plena.

6. No saber qué hacer con la libertad. Relativismo moral.

7. Incoherencia entre lo que se cree, se piensa, se siente, se dice y se hace. Doblez, simulación.

8. Despersonalización y masificación. 

9. Analfabetismo ético, cívico y político.

10. Surge el “hombre-pieza”. “Homo saucius”.

11. Miedo a la soledad moral. Miedo paralizante y con frecuencia indefinido o ignoto.

12. La indefensión jurídica del ciudadano.

13. Atmósfera de desconfianza y paranoia. Falta de transparencia.

14. Amnesia histórica.

*Propuesta*

En estos momentos que vivimos los cubanos y ante los diferentes daños infligidos a nuestra nación, mi única propuesta en este tema y en este espacio, es que es muy necesario y urgente prestarle la mayor atención por parte de toda la sociedad civil, entre ellas la Iglesia, al daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba.

Si un economista, que participará en la reconstrucción de Cuba no ha sanado el daño antropológico, eso entorpecerá la recuperación de la nación. Si un político, que participará en la reconstrucción de Cuba no ha sanado el daño antropológico, eso entorpecerá la política en el futuro. Si un profesor, que participará en la reconstrucción de Cuba no ha sanado el daño antropológico, eso entorpecerá la educación en el futuro de la nación. Y así en todos los sectores, profesiones y oficios. Es el ser humano, que ha sanado el daño antropológico, la base, la garantía y el protagonista del éxito o el fracaso de la reconstrucción democrática de Cuba.

Nada se podrá reconstruir en Cuba si las personas que participarán en esa reconstrucción después del cambio no comienzan a sanar sus propias heridas internas. Ojalá que cada persona, familia, iglesia, organización de la sociedad civil, pongamos desde ya manos a la obra para comenzar la sanación del daño más grave y que más tiempo tomará para ser curado devolviendo a la persona humana todas sus libertades, sus derechos, sus deberes y el ejercicio pleno de todas sus facultades personales y todas sus dimensiones sociales.

Perdonen que insista:

Cuba necesita la sanación urgente del daño antropológico.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

[1] Valdés Hernández D. (2019) “El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba”. Tesis de Maestría por la Universidad Francisco de Vitoria. Madrid. Defendida y aprobada el 24 de junio de 2019. Inédita.

[2] Cf. Constitución de la República de Cuba de 2019. Artículo 4. Disponible en http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2019/01/Constitucion-Cuba-2019.pdf

[3] Cf. Ídem. Artículo 5.

[4] Cf. Ídem. Artículo 32.

[5] Constitución de la República de Cuba. Artículo 4. Disponible en http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2019/01/Constitucion-Cuba-2019.pdf

* Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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