miércoles, abril 21, 2021

Videos. La Patria, aunque se lleve a cuesta, duele y duele mucho. El gran escritor Guillermo Cabrera Infante decía que la nostalgia era su puta; hoy, la mía, me está visitando

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La Patria, aunque se lleve a cuesta, duele y duele mucho.

El  gran escritor Guillermo Cabrera Infante  decía que la nostalgia era una puta. 

Hoy es una de esas noches  en que la dama del sexo tarifado me ha visitado y  no cesa, a su ritmo y antojo,  de cabalgar  encima de mi  bajo vientre y de mi pecho mientras entorna, multiorgásmicamente,  sus ojos por el  placer de   ensañarse  en mi dolor. 

José Martí definió  Patria  con estas palabras: «Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas»

El relevante  arquitecto y urbanista  Nicolás  Quintana y Cómez  expresó en su última conferencia: 

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 Luis Aguile - Cuando Sali De Cuba (1967)

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Luis Aguilé - Cuando Vuelva A Cuba


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Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

CUANDO YO VUELVA A CUBA

(Autor anónimo)

Soy de esa extraña estirpe de cubanos

que no tenían tierras, ni dinero,

ni edificios, ni fábricas,

ni oro molido en los ingenios... 

Sin embargo, fue mucho

lo que me arrebataron los traidores de enero:

lobos barbudos, diablos con medallas,

falsos libertadores del puñal al acecho.


Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

el ancho muro de mi Malecón

donde yo iba a soñar mis terribles insomnios habaneros.

 O me sentaba a contemplar el agua:

húmeda pared que ahogaba mi silencio

y le vedaba el Norte a la impotencia

de encontrar libertad en el aire extranjero.


Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

mi Carnaval de Oriente

con su tambor y su aguardiente nuevo;

con sus mulatas de cintura ágil

y sus farolas de cintura al viento.

Donde el escándalo se hacía música

por el milagro oscuro de unos dedos,

que le arrancaban al tambor

un tridimensional temblor de espejos.


Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

aquella risa de la gente humilde

que se metía hasta en los mismos huesos;

aquellos gritos de la abuela

que llevaba a la escuela un mar de nietos;

aquel "hasta mañana"

de las noches con luna en el alero,

y aquellos "buenos días"

con el sol cocinándonos el pelo.


Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

el pregón que violaba los balcones,

el pulso busca vida de mi pueblo;

las ventas en la calle de Muralla;

el peculiar silbato del cartero;

el ruido de tacones del Paseo del Prado

y el Capitolio Nacional con su brillante adentro.


 Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

el beso azul del mar transmutado en la luz de Varadero,

playa que más que playa

se merece otro nombre: Privilegio.

Lugar único del planeta donde los hombres pueden tocar el cielo.


Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

una tumba en Oriente,

la del Martí poeta y habanero,

y una tumba en La Habana

del soldado oriental que fue Maceo;

el Parque de Máximo Gómez

donde vive a caballo el Chino Viejo,

y el cañonazo de las nueve, que sacaba a los novios del éxtasis del beso.


Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

la esbeltez linajuda de mis palmas,

-vírgenes sin destierro-.

Y los verdes gigantes en cuclillas

de mis mogotes pinareños.

Y los ríos, música mojada,

sinsontes amarrados a los cauces inquietos.

y los lagos , donde las truchas

herían el paisaje saltando hacia el almuerzo.


Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

hasta la Ciénaga de Zapata,

que aunque era improductiva, era mi suelo;

los tinajones rigurosos  de un Camagüey agrícola, señorial y alfarero.

algo más quiero que me devuelvan:

aquel rezo que nunca le escuchó la Virgen oriental

a mi rebelde juventud de ciego.


 Cuando yo vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan, por ejemplo,

la historia real de los antepasados

que le hicieron una patria de azúcar y de acero.

Será el orgullo de mis hijos,

la complacencia, acaso, de mis nietos,

y la risa criolla de mi Magda

llenará los arcones del ancestro.


Sí, cuando vuelva a Cuba,

quiero que me devuelvan todo eso,

y además, otra tierra que no es mía

aunque yo soy su dueño.

Es un latifundio microscópico

que sufre en el tendón de mis recuerdos:

una cruz de madera:

y más de medio siglo de silencio,

donde está vivo el polvo abandonado de mi padre muerto.







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jueves, octubre 08, 2020

Zoé Valdés: ¿Volver a Cuba; a qué?.

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Otra anécdota que muestra para  lo que quedó Aurelio Alonso y  que evidencia que Roberto Fernández Retamar (9 junio 1930 – 20 julio 2019, La Habana) al que el poeta comunista chileno  Pablo Neruda  llamó "el sargento", en alusión a su rol de comisario cultural en Cuba, no  ha sido el único  sargento o comisario político usado por el Castrismo ...

Recuerdo que conocí personalmente a Aurelio Alonso (un hombre aupado por Carlos Rafael Rodríguez) en la segunda mitad de los años 90s del  siglo pasado cuando él,  un tal Calzadilla (entonces jefe de un departamento de ciencias sociales   de la Academia de Ciencias de Cuba o del Ministerio que le sucedió)  y  el académico de las religiones Enrique López Oliva,   estuvieron presentes en una actividad pública  que ofreció el Centro de Formación Civica y Religiosa  de la Diócesis de Pinar del Río en el local de la Biblioteca Diocesana que estaba, o está, ubicada  en un pequeño local  en la antigua Escuela de los Padres Escolapios de Pinar del Río, la cual fue robada por la Robolución  dejándole sólo a la Iglesia ese pequeño local de un  inmenso edificio que lo convirtieron en la Secundaria Básica ¨Rubén Martínez Villena¨, la cual por la  falta  del cuidado y el mantenimiento  tuvo que ser  sacada de ese edificio en el cual posteriormente sucedieron varios derrumbes.

Al menos Aurelio Alonso y el tal Calzadilla habían tenido la noche anterior,  o la noche de antes de esa noche,  una reunión con el Consejo de Dirección de la revista Vitral  (que era la revista del Centro de Formación Civica y Religiosa  de la Diócesis de Pinar del Río; digo era, porque posteriormente  el Obispo Serpa, que sucedió a Monseñor José Siro González Bacallao al frente de diócesis,   eliminó dicho centro,  aunque no la revista) y con la presencia  del ¨Padre Manolo¨ (Manuel Hilario de Céspedes y García Menocal, actual Obispo de la Diócesis de Matanzas)  que era el asesor de dicha revista. En la reunión, la cual fue grabada y transcripta,   Alonso y Calzadilla  criticaron a dicha  revista socio-cultural por  la forma y el contenido  con los  que abordaba ciertos temas.  Una de esas críticas  fue  que habían personas  que no eran profesionales  de los  temas que abordaban en sus artículos;  uno de los ejemplos que puso Calzadilla fue que un matemático, escribiera artículos  sobre La Biblia. Ese  matemático era yo,  el cual no estaba presente ni me correspondía estar presente dado que nunca pertenecí al Consejo de Redacción de dicha revista. El  Consejo de Dirección de la revista Vitral  no cedió ante la intelectual  ¨tropa de choque¨ que  envió  el ¨establecimiento¨ Castrista.

Mi oportunidad llegó en la actividad pública cuando Calzadilla hizo  una errónea interpretación de unas palabras de Los Evangelios.  Yo pido la palabra y después de excusarme por yo atreverme a decirle la real interpretación de esas palabras pese a la presencia de personas más calificadas que yo para hacerlo (estaban Monseñor Siro,  el Padre Manolo y quizás otros sacerdotes más,  pues el local estaba totalmente lleno), yo le explico el significado y al concluir le digo   que no le debe de extrañar que un matemático graduado de Matemática Pura (el matemático puro es el matemático que tiene fundamentalmente la formación para  hacer matemática para uso directo de la matemática, aunque  no exclusivo) se ocupe de hablar y escribir de La Biblia,  pues  en Cuba tenemos a un graduado de Enseñanza de la Matemática  de un Instituto Superior Pedagógico (cuyo perfil ocupacional es fundamentalmente impartir clases en la Enseñanza Media)  como Ministro de Relaciones Exteriores, refiriéndome a Roberto ¨Robertico¨ Robaina. Al concluir la actividad,  Enrique López Oliva de manera discreta me felicitó por la intervención.

Posteriormente me encontré con Aurelio Alonso y con Calzadilla en el local de la revista Vitral  y sólo intercambiamos saludos de cortesía; las credenciales ya estaban dadas.

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Tomado de https://www.cibercuba.com/

¿Volver a Cuba; a qué?

Por Zoé Valdés

06/10/2020 

En numerosas ocasiones, me han preguntado si deseo volver a Cuba; mi respuesta es un no categórico porque no se vuelve al sitio en el que te han tratado mal, en el que te han vejado, en el que te han arrebatado tus derechos, y te han impedido ser libre.

Durante todos estos años he trabajado duramente para poder sacar a mi familia de Cuba, lo hice con mi madre, y he ayudado a otros; es verdad que no he podido hacerlo con todos, y eso me abruma. Liberar a los míos ha sido siempre mi principal preocupación.

Soy de las que piensa que no se libera a nadie yendo allá a dadivar a la tiranía con una imagen buenista como esa de que “mire usted, me han dejado entrar, ¡qué amables son los tiranos!” ¿Quiénes son ellos para prohibir la entrada a un ciudadano de ese país en su país? Nadie. Son nadie, nada, y lo saben.

En mi caso en particular, además, no me permiten ni siquiera rehacer mi pasaporte, vencido desde la noche de los tiempos, porque, desde el 22 de enero de 1995, el día en que me largué definitivamente de aquel infierno, no he vuelto a poner un pie, como no sea a través de mis libros y de mis pesadillas. Mis peores pesadillas son regresar allá, ocurren allá, e invariablemente despierto sumamente angustiada al verme una vez más en la situación de no poder salir.

Conozco a personas muy valientes a las que no han vuelto a dejar entrar en Cuba, una de ellas estuvo 8 años preso durante la Primavera Negra de Cuba, es el portavoz del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), vive desterrado en Madrid, su nombre es Regis Iglesias Ramírez  .

Regis es poeta y escritor, estuvo junto a Oswaldo Payá Sardiñas hasta que lo encarcelaron, de ahí al destierro. Regis intentó regresar a Cuba, hizo la documentación necesaria en Madrid, y cuando fue a abordar un avión en Miami hacia la isla, no le permitieron ni siquiera subir al avión. Así son aquellos de “buenos”.

Otro caso es mi otro gran amigo, Jean-François Foge , escritor, periodista, economista, coautor del libro Fin de siglo en La Habana junto a Bertrand Rosenthal, y una de las veces que quiso volver a Cuba en calidad de visitante, no de periodista (eso ya sabía él que sería imposible), le permitieron subir al avión, pero una vez que el avión aterrizó en suelo cubano le anunciaron -a punto del ladrido o del aullido- que debía tomar otro avión hacia otro país de inmediato, que no podría salir del aeropuerto. Fogel tuvo que viajar a México y regresar a París.

Pasado cierto tiempo, cuando todavía Fogel trabajaba en el diario Le Monde, el camarada Aurelio Alonso (sí, aquel, el mismísimo de Pensamiento Crítico fue a visitarlo a la redacción del diario parisino, donde apareció -como se aparecen los apparatchik castristas en todas partes- sin avisar, sin telefonear previamente.

El caso es que iba con la misión de hacerle saber que le autorizarían nuevamente el permiso de entrada a Cuba si dejaba de publicar los artículos de Zoé Valdés en el periódico. A lo que Fogel, un amigo valiente y ocurrente, respondió que el mundo era muy vasto y que ya no le interesaba viajar a Cuba, que su oferta llegaba tarde y en pésimo momento. Agradeceré el gesto a Jean-François Fogel toda mi vida.

Aurelio Alonso  debió tener la orden de asediarme, pues antes, había ido a verme a la rue Beautreillis, acompañado de Jeannette Habel de la Internacional Comunista, para intentar infundir el terror, práctica habitual entre los soldados del pensamiento, aun cuando hayan sido pisoteados por sus amos castristas.

De modo que ¿ir a Cuba? ¿A qué? ¿Cuál es el plan, tía Enaida, como decía mi hija de pequeña? ¿Cuál es la misión como no sea la del perenne show, la del lamentable espectáculo, la de lucir la lentejuela patriótica como que estás haciendo algo cuando en verdad, no sólo te estás mintiendo a ti misma, además estás engañando al exilio y a medio pueblo?

José Martí lo tuvo muy claro, sólo se libera a Cuba entrando de manera clandestina (cuando se podía, ahora eso ya es imposible como no sea con buques de guerra y aviones de combate, o con drones, y eso de clandestino no tiene absolutamente nada).

La libertad de Cuba no pasa de ninguna manera por viajar allá de turista-opositora y facilitarle la foto a la (Seguridad del Estado) lengüeteando un helado en una heladería en dólares o deleitándose con una cena en el Hotel Nacional. La libertad de Cuba no pasa por la fotito en el Malecón, o el Live desde una esquina de La Rampa.

La libertad de Cuba pasa única y exclusivamente por la seriedad y la responsabilidad y no por la teatralidad (con perdón de los artistas del gremio). Una tiranía se derroca con firmeza, pero no contribuyendo a sufragar, aunque sea indirectamente, su aparato represivo de largo e intenso alcance.

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jueves, noviembre 14, 2019

Germán M. González desde Cuba: Habana, hermosa Habana…. Cuando alguien decía en la Cuba republicana: ¡Qué cosa más grande!, la réplica usual era: Grande es La Habana y se barre diariamente. Y ciertamente se barría

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Sobre la República de Cuba antes de 1959, sus Presidentes y la clase política cubana les recomiendo el excelente libro La Verdadera República de Cuba,  cuyo autor es  Dr. Antonio Cao Mendiguren, ya fallecido,  aunque no estoy de acuerdo con algunas de sus interpretaciones  pero los hechos están ahí. En una parte del libro se lee:  

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

Los Zafiros cantan - Habana

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Habana: Nostalgia de Volver... Fernando Albuerne, Blanca Rosa Gil , Lecuona Cuban Boys...vocals

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Sabanas Blancas por Gerardo Alfonso



ASÍ ESTÁ LA HABANA POR LOS 500 AÑOS ¿UN DESASTRE? - Camallerys Vlogs



Por cierto: ¿Quién o quiénes se robaron las anteriores  láminas de oro del Capitolio? No me digan que Batista se las llevó en el avión.... En https://www.cibercuba.com/ se lee:
 El 20 de mayo de 1929 fue inaugurado oficialmente el Capitolio de La Habana. Recién acaba de cumplir sus 90 años y se encuentra en la fase final de un profundo proceso de restauración que lleva a cabo la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Su cúpula dorada, de más de 90 metros de altura, volverá a ser el elemento más visible de este palacio cuando los expertos rusos terminen de colocar las láminas bañadas en oro que otrora lo caracterizaban.
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Habana, hermosa Habana…

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Cuando alguien decía en la Cuba republicana: ¡Qué cosa más grande!, la réplica usual era: Grande es La Habana y se barre diariamente. Y ciertamente se barría
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Por Germán M. González
Bauta-Artemisa
14/11/2019

San Cristóbal de La Habana, nombre fundacional, actualmente La Habana, es la capital de Cuba y su mayor ciudad. Fundada originalmente (1514) en la costa casi al sur de su ubicación actual los habitantes de la futura urbe se trasladaron primero para la desembocadura del río Almendares y finalmente a las inmediaciones de la bahía habanera cinco años más tarde, por tanto, en este 2019 se celebra el quingentésimo año de la fundación de la ciudad, cuyos hitos históricos más importantes son:

1561 la Corona española dispone que sea lugar de reunión de los navíos que procedentes de las colonias americanas para formar la Flota de Indias. 1592 Felipe II le otorga el título de Ciudad. 1649 una epidemia de peste extermina la tercera parte de la población. 1728 se funda la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo. 1762, una armada británica, con más de 50 navíos y 14.000 hombres ataca y luego de dos meses de asedio toma la ciudad. Once meses más tarde España recobra la ciudad a cambio de la península de la Florida.

Como consecuencia de la ocupación por los ingleses, La Habana —y Cuba en general— se abre al mundo, hubo mayor libertad de comercio y religiosa; se intensifica la infame trata de esclavos; surge la sacarocracia criolla a partir de desarrollo de la industria azucarera basada en la economía de plantación esclavista; se construye el primer ferrocarril en territorio español, quinto en el mundo y el primero en territorio de habla española.

Durante los siglos XVIII y XIX la ciudad crece, se derriba la muralla para construir los barrios extramuros con suntuosos edificios. Durante esa época se proyecta y termina en 1893 el Acueducto de Albear, una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana que aun abastece a gran parte de la ciudad.

No obstante esos progresos, en 1898, al cesar la dominación española La Habana era una ciudad insalubre, sin alcantarillado, poca dotación hospitalaria, el índice de analfabetismo alcanzaba el 42 % (60 % para toda Cuba) y para nada parecida a una urbe moderna en cuanto a los servicios públicos.

Derrotada España en la Guerra hispano-estadounidense-cubana:

El gobierno interventor estadounidense (1898-1902) fue en realidad pre republicano, pues todos los secretarios (ministros) alcaldes y gobernadores, así como el resto de las autoridades fueron cubanos, en su mayoría oficiales y altos oficiales del Ejército Libertador o civiles de notoria trayectoria, Juan Gualberto Gómez, Enrique José Varona y Carlos J. Finlay entre ellos.

Durante esos cuatro años se saneó la ciudad, se erradicó la fiebre amarilla, se organizó la salud y la educación pública y comenzó el desarrollo de los servicios de transporte, comunicaciones, etc.


(La crítica situación de la basura en La Habana Vieja, en esta foto de archivo.)

Con la instauración de la república en 1902 comienza el despliegue económico y social del país. Cuba es después de México el segundo en volumen de inversiones estadounidenses, recibe más de un millón de inmigrantes, de España, Asia y el Caribe; eso unido al crecimiento natural multiplica la población por cuatro en los próximo cincuenta años, el Producto Interno Bruto se multiplica por diez, la balanza comercial es sumamente positiva lo cual significa una moneda sólida, a la par del dólar estadounidense y en 1958 no existía deuda externa de consideración y sí una reserva en el Banco Nacional de más de 600 millones de pesos (igual al dólar).

Esto se refleja en la capital que se sitúa entre las primeras ciudades del mundo y puntera en América Latina en tranvías eléctricos, telefonía, radio, televisión, prensa escrita con más de 16 diarios y varias revistas entre las mejores del mundo hispano hablante. Digamos que en cada uno de esos temas La Habana estaba varios años por delante de las principales ciudades españolas.

Casi todos los hospitales actuales se construyeron en esa época, excepto el Hermanos Ameijeiras, al alcance de los vecinos del barrio o de las élites, pero no del común de los cubanos de adentro y de abajo y el CIMEX aún más exclusivo para extranjeros que paguen en divisas o pertenezcan a la élite militar y/o partidista, como en otras instalaciones (La Pradera, la clínica Cira García, por ejemplo). Las edificaciones hospitalarias al alcance del cubano de a pie hoy estaban ahí en 1958. La cifra de menos de 800 habitantes por médico es aun inalcanzable para muchas ciudades del mundo.

El sistema educacional contaba con una red de escuelas públicas donde impartían docencia graduados de las Escuelas Normales para Maestros, existían suficientes escuelas de enseñanza media (secundaria) y media superior (Institutos de Segunda Enseñanza) donde también impartían la docencia, profesionales altamente calificados. Además, se contaba con una amplia red de escuelas privadas, (religiosas incluidas) que complementaban el sistema educativo que garantizaba el 100 % de la escolarización existente. La población analfabeta inferior al 10 % con más de cien mil habitantes nacidos fuera de Cuba, la mayoría analfabetos al menos en español.

El comercio en la capital era de los más modernos del mundo. Abundaban ya los mercados de autoservicio, las cadenas estadounidenses (los populares tencent y otras) contaban con varias instalaciones y las humildes bodegas y carnicerías presentes en cada cuadra de la ciudad contaban con grandes anaqueles y refrigeradores de dos o tres puertas. El servicio de mensajería a domicilio estaba ampliamente difundido, nadie salía de su casa a comprar pan, leche, la prensa, medicamentos, etc.

También en la república se construyeron las vías que hicieron de la ciudad una urbe moderna, el túnel de la bahía, los dos túneles del Almendares; la avenida de Boyeros; calles 41; 31; 23; Quinta Avenida; Vía Blanca, Autopista del Mediodía, Calle 100, entre otras.

Mención aparte para la arquitectura cubana situada junto con Buenos Aires como la vanguardia de América. Lo mejor, más bello y funcional se edificó en la época republicana. De las siete maravillas de la ingeniería civil cubana cuatro se proyectaron y ejecutaron en La Habana, una en la colonia (acueducto de Albear), tres durante la república (Edificio FOCSA, Túnel de la Bahía, alcantarillado con sifón bajo la bahía) y los tramos iniciales de la Carretera Central hacia Oriente y Occidente.

A esas maravillas pudieran añadirse por sus valores y características el Malecón, el Capitolio, el Palacio Presidencial, el Hotel Nacional, El teatro Blanquita (hoy Carlos Marx), la Plaza Cívica José Martí (hoy Plaza de la Revolución) y muchísimos otros, cada uno con su propia fascinante historia. Los más emblemáticos —solo una opinión— resultan el Malecón habanero y la Plaza Cívica José Martí.

Uno porque su construcción por tramos comenzó con la república, cada período presidencial le añadió uno hasta 1952, todo un símbolo. Y porque representa el lugar más concurrido por la población habanera, las noches de intenso calor, más en época de apagones eléctricos, el malecón brinda brisa marina y fácil socialización entre gentes diferentes.

La Plaza Cívica José Martí se financió por suscripción popular, un peso debió dar cada cubano para contribuir a ello. Se terminó en 1959, Fidel Castro se apoderó de ella y le cambió no solo el nombre que simbolizaba el anhelo republicano martiano, sino que sirvió de escenarios a kilométricos discursos donde como temas recurrentes se demonizaba a Estados Unidos, se dividía a los cubanos y se anulaba el pensamiento cívico que debiera sostener la República.

La era pos republicana:

Una frase escrita en la Wikipedia resume el cambio ocurrido al tomar el gobierno el actual régimen en 1959 y anular la república al concentrar los poderes en una sola persona:

“Hay un límite muy definido entre la evolución de la arquitectura habanera antes y después de 1959. Desde esta fecha hasta el presente la misma se ha caracterizado por un continuado deterioro y por la ausencia de un criterio de armonía a largo plazo”.

A continuación, se explica esta definición con los edificios multifamiliares estilo soviético, goteantes cajones feísimos; los barrios similares a los de Kiev o Moscú; el mojón gigantesco de la Embajada Soviética y el edificio del Ministerio de Educación, ambos fuera de contexto.

El abandono de La Habana en los primeros treinta años por este régimen termina con la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista. Pero no de toda la ciudad, ni siquiera de una parte territorial y poblacionalmente significativa, sino de rutas muy marcadas por los “bustour” que pasean a los turistas, los lugares accesibles a los cruceristas que desembarcan en el puerto habanero, los alrededores de lugares turísticos y hoteles, etc.

Si Fidel Castro no deseaba el desarrollo de la industria turística para evitar contaminación ideológica y agujeros en el sistema informativo oficial con el desmerengamiento “socialista” se dio a la caza de las divisas que necesitaba, y eso determinó el proceso inversionista en la infraestructura de turismo en general y la “restauración”, maquillaje externo en muchísimos casos a la potencialmente atractiva capital.

El abandono inicial, las construcciones de baja calidad (micro brigadas y contingentes, entre los “inventos” de la época) y la falta de un proyecto de desarrollo para la ciudad (si hubiera existido no se siguiera dada la desorganización y apatía oficial) han traído no una ciudad con barrios marginales, sino barrios marginales convertidos en ciudad, con una fachada de modernidad y antigüedad maquillada.

Hoy los basureros desmesurados; las edificaciones en ruinas; los salideros de aguas limpias y albañales y los edificios ruinosos o que son solo fachada y detrás nada, cubren la mayor parte de la ciudad, cuyos habitantes, a quienes la brutal propaganda impregna de la sensación de impotencia y consideran que “esto es así”, no que esto “está así” y puede ser cambiado.

Esa es la ciudad cuya población indiferente ve llegar su quingentésimo año de existencia con festejos que nada le dicen, como los animales de la Granja Manor en la novela Rebelión en la Granja, de George Orwell.

Nota: Todos los datos están tomados de Wikipedia actualizando los datos, de ser necesario, en las fuentes indicadas en el artículo consultado.

© cubaencuentro.com
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Tomado de https://www.facebook.com/

 EL ARCO DE BELÉN - HABANA

(Publicado por D. Jácome)



El “Convento de Nuestra Señora de Belén de La Habana”, con un área aproximada de 12000 metros cuadrados, se encuentra localizado en las manzanas comprendidas entre las calles Compostela, Acosta, Picota y Luz, en La Habana Vieja.

En el conjunto se observan claramente diferenciados el convento, la iglesia y el llamado Arco de Belén, único de su tipo en el país y que constituye una clara referencia para identificar esa zona. Este curioso arco, construido por Pedro Medina en 1775, se encuentra en el extremo de la prolongada fachada de Compostela y sobre la calle Acosta, soportando el nivel que comunicaba con otras propiedades de los religiosos de la manzana vecina y formando un corto túnel que caracteriza el lugar.

El convento es de diseño austero en todas sus fachadas. La principal, hacia Compostela, estaba compuesta por un cuerpo bajo primitivo de dos niveles, al que los jesuitas añadieron una tercera planta algo más elaborada con dos pequeños pabellones en los extremos a manera de torrecillas. Al centro se destaca la portada de acceso como único elemento de interés. Una voluta, en los relieves de la parte superior de los contrafuertes, se repiten en la fachada de la iglesia como motivo recurrente en el estilo barroco.

La portada presenta un retablo en tres niveles de pilastras, sobre pedestal las del nivel del terreno, mientras los dos superiores son adintelados. En el grabado de F. Mialhe del siglo XIX, se comprueba que esta composición remataba en piñón, de seguro desaparecido con la construcción de la tercera planta. Frente a todo el complejo se encuentra la plazuela más grande del centro histórico, por ampliación al retirarse la acera opuesta.

El volumen más interesante del conjunto es la iglesia situada en la esquina con la calle Luz. Su fachada, de expresión barroca, está separada de la calle por un atrio y presenta una puerta al centro. Su planta en cruz latina con una nave cubierta por bóveda de cañón y cúpula en el crucero, iluminada por una linterna y ocho óculos circulares. Su espacio interior resulta impresionante por su escala monumental.

Esta fachada es uno de los mejores retablos urbanos edificados en la colonia, resuelto con la unión del vano en arco de entrada y el del nivel del coro, éste precedido por un profundo nicho donde se encuentra un grupo escultórico en piedra policromada, que representa a la Virgen y San José adorando al Niño Jesús en el pesebre.

Una torre campanario de tres niveles se levanta en su esquina, siendo cerrados los dos niveles inferiores y el superior con vanos en arco para recibir las campanas, todo rematado por una elaborada linterna.

El edificio cuenta con seis patios claustrales en los que se pueden apreciar arcadas de cantería, pórticos de pilares de ladrillos, pie derechos de madera, vigas de madera y entablado, cubiertas inclinadas de tejas, estructuras metálicas e incluso elementos de hormigón armado.

El origen y la construcción de esta institución se debe a dos figuras muy destacadas del siglo XVIII en Cuba: el Obispo Diego Evelino de Compostela y a Don Juan Francisco Carballo, Alférez de Milicia y uno de los más importantes mercaderes de la Habana, quien con sus aportes económicos contribuyó decisivamente al financiamiento y la ejecución del Convento. Estaba destinado a refugio de convalecientes pobres.

La construcción del edificio se inicia en 1712, siendo sufragados sus costos por Juan Francisco de Carballo, que termina de comprar los terrenos que hoy ocupa el Convento. Carballo no pudo ver concluida la obra, pues fue asesinado en 1718. Ya desde entonces se hallaba ocupado por frailes belemitas, orden religiosa creada en 1656 en Guatemala.

La iglesia, el claustro principal y el hospital de convalecientes, núcleo inicial del Convento, son concluidos en 1720. Los belemitas, solicitan un permiso en 1772 para construir un arco sobre la calle Acosta con el fin de facilitar el traslado de los enfermos convalecientes desde el Convento hacia las construcciones que la orden poseía en terrenos al otro lado de la calle, ya que las autoridades sanitarias de la ciudad habían prohibido el movimiento de estas personas a través de la vía pública.

Los frailes, además de atender a enfermos y heridos, distribuían alimentos a los pobres y mantenían una escuela gratuita para más de 500 niños. En 1842 fueron desalojados y el edificio fue ocupado por oficinas del Gobierno español, salvo la iglesia.

En 1854, el Convento fue entregado a los padres jesuitas, quienes establecieron allí su famoso colegio y observatorio. Este último se encontraba en un inicio en el segundo nivel del edificio, y después fue situado en la torre contigua a la calle de Acosta, donde se erige el arco a que ya hicimos referencia.

El observatorio, manejado por los propios jesuita, funcionó en uno de los pabellones superiores siendo de suma importancia ya que permitía conocer los pronósticos del tiempo a toda la población, cuestión de suma importancia sobre todo durante las largas temporadas ciclónicas.

Sin dudas, la figura más prominente del Observatorio fue el padre Benito Viñes Martorell, (Cataluña, 1837-La Habana, 1893), quien redactó —el 11 de septiembre de 1875— el primer aviso de ciclón tropical documentado en la historia de la Meteorología cubana. El Observatorio también incursionó en los campos del Geomagnetismo y la Astronomía.

El arco de Belén es también conocido como Arco de Acosta por encontrarse en la calle de este nombre, donde viviera don Félix Acosta y Riaza, regidor y depositario general del Ayuntamiento en 1761 y que se destacara en la defensa de la plaza durante el sitio de los ingleses en La Habana, razón por lo que esta calle toma su nombre. La calle Acosta corre desde la Alameda de Paula hasta la calle Egido y es atravesada por las calles Cuba, Damas, Habana, Compostela, Picota y Curazao.

Como detalle curioso, alguien que participó en la construcción del arco quiso recordar su tierra lejana y dejó tallado en un lateral, en la piedra caliza, un perfecto “lauburu”, de unos 40 centímetros de diámetro, escoltado por dos flores de lis. El “lauburu” es el nombre que recibe en euskera la cruz esvástica de brazos curvilíneos y es uno de los símbolos más representativos y reconocibles del pueblo vasco, lo que nos hace suponer la presencia de algún vasco en su construcción y que sin dudas tenia al País Vasco…en la memoria.

CUBA EN LA MEMORIA 13/09/2015



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