sábado, enero 13, 2024

Vicente Morín Aguado desde Cuba sobre el pago de haberes al Ejército Libertador cubano, tema abordado con anterioridad y más profundamente en el libro titulado La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Es importante resaltar que  en el licenciamiento del Ejército LIbertador  (no confundir con el pago de los haberes del Ejército Libertador) las armas entregadas  a cambio de los 75 dólares siempre estuvieron bajo almacenamiento y control de armeros  nombrados por el General en Jefe del Ejército Libertador con el compromiso, en caso necesario,  de ser retomadas nuevamente. ES DECIR: las fuerzas norteamericanas no ocuparon las armas del Ejército LIbertador. 

Al pago por el licenciamiento a los miembros del Ejército Libertador, le siguió, siendo ya Presidente Don Tomás Estrada Palma, el pago de los haberes o salarios por haber participado en la guerra de Independencia. Años después se instituyó, durante el gobierno de Mario García Menocal y Deop, la pensión de por vida de veterano de la  Guerra de Independencia.

A continuación las reglas para el Licenciamiento del Ejército LIbertador, las cuales fueron tomadas del tomo II del libro  Documentos para la historia de Cuba, de la Dra. Hortensia Pichardo.





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El pago de haberes al Ejército Libertador cubano

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Una página soslayada de la historia

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(Fotos añadidas al artículo original por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Vicente Morín Aguado

La Habana

12/01/2024 6:39 pm

El sistema de enseñanza en Cuba ha inculcado a través de décadas el hecho cierto de que el Ejército Libertador fue licenciado en 1899, a instancias del gobierno interventor norteamericano, pagándole a cada integrante 75 dólares.

Los llamados mambises cubanos recibieron mucho más que 75 dólares, por lo que la mencionada cifra es solo una verdad a medias, en extremo perniciosa, puesto que lo cierto favorece el ocultamiento de hechos que intencionalmente escapan al conocimiento de la mayoría, deformando la opinión pública sobre un momento crucial de nuestra historia, convirtiéndose en un asunto político.

La generalidad de nuestra historiografía reconoce que el Ejército Libertador estaba en una situación extrema de desamparo al terminar la guerra e iniciarse la ocupación militar norteamericana, el 1ro de enero de 1899. Su razón de existir había cesado, mientras que, en un país devastado por años de guerra total, obtener recursos por cuenta propia para mantener en pie a tantos hombres armados era imposible.

El historiador Torres Cuevas ha descrito la situación, citando a un soldado mambí:

“Yo, que he servido a mi país, que todo lo he sacrificado, no puedo ni siquiera tener a mi lado a mi familia por carecer de recursos para ello. No puedo emprender ningún negocio ni reconstruir mi finca por carecer de recursos…” (Cubadebate, Los días en que se nublaron los sueños… Julio de 2023)

La jefatura militar cubana se debatía entre un préstamo mayor para pagar debidamente a la tropa al licenciarla o aceptar un donativo menor de 3 millones de dólares, ofrecido por el presidente McKinley.

Resumiendo acertadamente el problema, sigue explicando el también Dr. en Ciencias Históricas, Académico y miembro del Consejo de Estado:

“Algunos especulaban con un suculento préstamo de Estados Unidos, lo que endeudaría a la república antes de nacer. Lo cierto es que parte de los miembros de las fuerzas libertadoras abandonaban sus filas por creer que, con el fin de la guerra, se había terminado su deber patriótico; otros, por la perentoria necesidad de ocuparse de sus familias hambrientas y desarrapadas.”

El Libro de texto vigente para la enseñanza media general en Cuba, elaborado bajo la tutoría del Dr. Torres Cuevas, ofrece a los alumnos esta conclusión:

“Los norteamericanos conveniaron con Gómez la entrega del donativo y el licenciamiento del Ejército Libertador. La revolución quedó acéfala.” (Historia de Cuba, Tomo II, año 2016. Texto firmado por la Dra. Francisca López Civeira)

Las últimas palabras, sobre qué se entendía en 1899 por revolución y su condición de descabezada, ha sido tema abordado en anteriores artículos de quien escribe, publicados en esta web. Nos limitamos a confirmar que los 3 millones, repartidos entre la totalidad de miembros del Ejército Libertador, arrojaron la consabida cifra histórica de 75 dólares por cabeza.

La verdad silenciada vino a continuación. Los cubanos no se conformaron con la cantidad recibida. Una vez establecido el gobierno nacional, su presidente, Tomás Estrada Palma, decidió gestionar y aceptar el referido préstamo bancario, nombrando una comisión presidida por el propio Máximo Gómez, antes opuesto a legarle una deuda al estado independiente próximo a proclamarse, encargado ahora de ejecutar lo que se llamó Pago de Haberes al Ejército Libertador.

Hemos utilizado como fuente principal de cuanto sigue el valioso estudio firmado por Elizabeth López Mir, titulado EL EJÉRCITO LIBERTADOR CUBANO: NI TAN POBRES, NI TAN OLVIDADOS. SU LICENCIAMIENTO Y PAGO DE HABERES ENTRE 1899 Y 1903. (Ver Trocadero, nº 32 (2020), e-ISSN 2445-267X, pp. 135-151. PDF Copiado de la internet)

Un préstamo de 35 millones de dólares fue conveniado con la casa Speyer & Co, pagadero con el 10 % de las rentas de la aduana de la república durante 10 años, convenio que fue cumplido integralmente.

Tomando como base un cuadro estadístico publicado por el historiador Jorge Ibarra, tenemos que esta vez, al paso de 4 años desde los mínimos 75 dólares, los soldados en número de 41492, recibieron como promedio 231 dólares oro, en tanto otros 4 mil militares, desde clases hasta generales, obtuvieron entre 1063 y 12 mil dólares promedio, aunque las cifras individuales difieren al consultar los registros que escrupulosamente se crearon, bajo la firma del Mayor General Carlos Roloff, contador jefe del cuerpo armado antes licenciado.

Por ejemplo, López Mir reproduce un cuadro elaborado al consultar los pagos efectuados al 2do Cuerpo de Ejército, radicado en la zona oriental, cuya cabecera era la ciudad de Holguín. Algunas sumas fueron:

Cuatro mayores generales, $1.7941.66 cada uno. —35 coroneles, $8.416,26 por persona. En igual condición, 128 Comandantes $4.736,97 y 228 tenientes $2.399,05.

La magnitud real de estos ingresos se valora al considerar algunas referencias de precios y salarios, tomadas de fuentes confiables, para los años iniciales del siglo XX.

En Cuba, un tabaquero experto ganaba 3 dólares al día, en tanto los obreros simples eran pagados como promedio a un dólar la jornada.

Consultando información de Estados Unidos para igual fecha, el sitio web FRASER, derivado de Discovery Economic History, cuya fuente es la Federal Reserve, arroja un salario medio semanal para trabajadores de poca calificación en la costa atlántica, entre 10 y 12 dólares a la semana.

De especial interés para Cuba, la caballería de tierra (1 Ca = 33 acres), oscilaba entonces entre 75 y 150 dólares según lugar y calidad relativa del terreno.

Las consecuencias directas del pago de haberes, soslayado de nuestras aulas, medios de comunicación y hasta de los discursos políticos, es que unos 4 mil militares del ejército libertador dispusieron de inmediato, en 1903, del dinero suficiente para convertirse en propietarios inmuebles, iniciar negocios de una magnitud considerable, en tanto los soldados ganaron en un día el salario de medio año laboral como mínimo, equivalente a un obrero simple de la época.

Ninguna cantidad de dinero es comparable al sacrificio patriótico de un soldado, sin importar su grado militar, considerando además que la mayoría de ellos ascendieron por méritos alcanzados en el campo de batalla, sobreviviendo a una larga contienda frente a un enemigo implacable que le superaba ampliamente en número y armamentos.

Pero los hechos son testarudos. La profesora Elizabeth antes citada, nos ofrece este caso:

“Un ejemplo de ellos fue el Teniente Coronel Francisco Franco Ortiz, de Banes, quien era negro y analfabeto, pero pudo comprar haciendas y ejercer dentro del comercio en la zona, convirtiéndose de esta forma en un hombre acaudalado gracias a los $7.970,66 que recibió.”

La consecuencia directa del pago de haberes al ejército libertador fue el surgimiento del caciquismo, una suerte de jefes locales dominantes en la política nacional, posicionados como propietarios a partir del dinero recibido en un momento excepcional de la historia. Las figuras prominentes de entre tales engendros políticos acapararon los cargos públicos hasta el congreso y la presidencia nacionales.

Aquel montón de dólares oro actuó en combinación con las penurias de un país asolado por la guerra, donde la democracia era un recién nacido tras cuatro siglos de monarquía despótica aplicada a una colonia. Los caciques contaron además con las ventajas inherentes al prestigio de su biografía independista y su autoridad militar, aceptada por los subalternos.

No hay dudas de que para los inversionistas extranjeros que acudieron en masa sobre terreno fértil a bajo precio, mayoría norteamericanos, los nuevos jefes serían el mejor instrumento para asegurar en cada sitio la eficacia de los negocios.

El resultado del caciquismo quedó expresado en la república que fue modelándose bajo tales presupuestos, tutelada por la conocida Enmienda Platt, cuyo artículo tercero se acostumbraron a invocar en sus disputas internas los líderes políticos cubanos, aun cuando desde Washington se manifestara, particularmente en el caso cubano, la voluntad reiterada de evitar la intervención refrendada en la tristemente célebre enmienda.

Carlos Loveira retrató aquel estado de cosas al publicar en 1920 una novela antológica de la literatura cubana: Generales y Doctores.

© cubaencuentro.com

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Nota de Pedro Pablo Arencibia, Bloguista de Baracutey Cubano.para profundizar un poco más sobre el licenciamiento del Ejército LIbertador y el pago de los haberes  de aquellos que participaron en la Guerra de Independencia:

Del parágrafo 3.25, el cual comienza en la página 121 de mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron  y otros temas, tomé SOLAMENTE algunas páginas. 

En la última de esas páginas se muestra  que  en ese parágrafo consulté, y posteriormente cité en varias ocasiones en dicho parágrafo, el relevante artículo de la Dra Elizabeth López Mir..


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Otra nota del Bloguista de Baracutey Cubano pero ahora sobre la Enmienda Platt

ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA

(Fragmento)

Sabiduría vs imposición

La República nació con su independencia y soberanía limitadas en cuanto a principios se refiere; eso es un hecho innegable en nuestra historia. Los cubanos más preclaros se decidieron por la opción de aceptar por el momento la mencionada enmienda ante la alternativa de la ocupación indefinida de Cuba por las tropas norteamericanas y que la misma pudiera desencadenar una inútil guerra de guerrillas contra el Gobierno Interventor norteamericano que destruyera, más aun, al ya devastado país. El Mayor General Calixto García después de concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana había dicho:

"Yo creo que los Estados Unidos no faltarán a su palabra empeñada; pero si así fuera siempre habría tiempo para morir, ya que no para vencer" ( Rodríguez, 44 y 45)

La sabia estrategia planteada desde los mismos inicios de la República por Don Juan Gualberto Gómez, y otros patriotas, y que está expuesta en las siguientes palabras, demostró ser la más adecuada para la joven república.

"Declaración solemne del propósito de que mientras ese tratado esté vigente, será escrupulosa y lealmente observado por el pueblo cubano y por su gobierno; sin perjuicio de que el Gobierno de la República de Cuba aproveche cualquier oportunidad favorable que pueda presentarse en el porvenir para influir cerca del Gobierno de los Estados Unidos, a fin de obtener por mutuo acuerdo, la modificación de aquellas cláusulas del Tratado en que el pueblo cubano encuentra limitada su independencia y mermada su soberanía." (Ibarra, 245)

Los contenidos más lesivos de la Enmienda Platt en contra de la plena soberanía cubana fueron abrogados en 1934.

Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1)
 Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) 
Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.

2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.



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lunes, agosto 31, 2020

La historia del héroe y del traidor: Juan Masó Parra. Entrevista a José Ramón Fernández Álvarez, autor del libro sobre la figura controversial de Juan Masó Parra, General de Brigada mambí que se pasó al final de la guerra a las filas españolas

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Me parece recordar que fue en la década de los años 70 del pasado siglo XX  que lei por primera vez el nombre de Juan Masó Parra; eso ocurrió  cuando  leí el libro Apuntes sobre la vida cotidiana en Cuba en 1898, escrito por María Poumier, producto de una Maestría,  donde se daba un ejemplo de mambises que se habían acogido al indulto al constituirse el Gobierno Autonomista el 1 de enero de 1898 .

Algunos hechos  que hablan  negativamente de la persona de Máximo Gómez pese a su inmenso aporte a  la independencia de Cuba son:

  • El abuso de Máximo Gómez en contra de un negro sirviente (no le llamo ordenanza porque no se si pertenecía al ejército mambí)  en la que lo golpeaba salvajemente pese a la fidelidad del sirviente.
  • El comportamiento veleidoso de Máximo Gómez en contra de los llamados pacíficos que eran aquellas personas que no participaban  en la guerra a favor de alguna de las partes contendientes.
  • José Martí narra en su diario de campaña de Cabo Haitiano a Dos Ríos,  como un curtido coronel mambí se le acerca  insultado para quejarse del trato déspota que había recibido de  Máximo Gómez mientras  señalaba que ellos, los mambises, peleaban contra España por ese trato.
  • Antonio Maceo pide  el grado de Lugar Teniente General del Ejército Libertador para no estar subordinado militarmente al Generalísimo Máximo Gómez pese a que Gómez y Maceo habían sido (según escribió José Luciano Franco en uno de los tomos de la biografía de Antonio Maceo)  compañeros de correrias con mujeres en uno de los países de Centroamérica. Señalo que Maceo prácticamente expulsó diplomaticamente  a  Máximo Gómez y a Marti,   y al pequeño contigente que lo acompañaba,  pese a que habían  tropas enemigas  por la zona y ya estaba acerándose  la noche .
  • Máximo Gómez  desobedecía  en ocasiones lo indicado por el Consejo de Gobierno  de la República en Armas encabezado  por el General Bartolomé Masó.
  • Máximo Gómez  como Jefe Militar  del Ejército Libertador  dió la orden de impedir que todo tipo de víveres  entraran a las poblaciones  controladas por el Ejército Español,  que eran prácticamente todas las poblaciones de Cuba,  lo cual junto con la llamada Reconcentración de Valeriano Weyler  provocaron  una inmensa cantidad de muertes; de  esa orden no se habla en Cuba ni fuera de Cuba. Sobre  la revocación de esa orden puede leerse  el ACTA DEL CONSEJO DE GOBIERNO del primero de septiembre de 1898, fechada en La Viuda
  • En el artículo  Mayo 19 (1895) Muerte de Martí,  de la autoría del investigador histórico Arnaldo M. Fernández y fechado el 11 de mayo de 2011 se lee: ¨... Según el jefe de día del campamento mambí, coronel Juan Masó Parra, esto no se hizo «y culpa sin duda fue del general Gómez, que dirigió el combate, pues a los otros jefes no le cabe la responsabilidad colectiva de la consulta, que no hubo». Lo que sí hubo, según Enrique Loynaz, fue galopar frenético y retroceso desordenado (Memorias de la guerra, 1989, página 170). ¨

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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

La historia del héroe y del traidor: Juan Masó Parra

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¿Qué fue lo que llevó a Juan Masó Parra a desertar de las filas mambisas con el grado de brigadier?

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Por Jorge Camacho

Columbia

31/08/2020 

“Juan Masó Parra es quizás la figura más controversial que produjo el proceso independentista cubano”. Con esta frase comienza el libro de José Ramón Fernández Álvarez: Una historia develada: Juan Masó Parra y las luchas por la independencia de Cuba, que Ediciones Universal acaba de publicar en Miami. El libro de 573 páginas, 24 capítulos y varios apéndices, cuenta la historia de un personaje, en el cual, como en un cuento borgeano, se confunden los atributos del héroe y del traidor, del hombre que se ha sacrificado por todo un pueblo y de la traición que lleva a ese pueblo a repudiarlo.

En el caso de Juan Masó Parra esa traición tiene una fecha: el 20 de enero de 1898, cuando después de combatir en tres guerras independentistas decide entregarse a las autoridades españolas y armar un ejército para combatir a los patriotas cubanos y las tropas norteamericanas.

En su libro, José Ramón Fernández explica qué fue lo que llevó a Juan Masó Parra a desertar de las filas mambisas con el grado de brigadier, da cuenta de las numerosas tareas que le encomendaron los principales héroes de la gesta, como Antonio Maceo y Máximo Gómez, y señala las desavenencias que tuvo con El Viejo, que al parecer, fueron las que llevaron a Masó Parra a pasarse a las filas enemigas.

La bibliografía en la que se basa es extensa y le permite al lector seguir con precisión y pie firme cada paso del héroe /traidor por la historia de Cuba y los países adonde fue a vivir y a servir como hombre de guerra.

(Una historia develada, de José Ramón Fernández Álvarez.)

Desde muchos puntos de vista, la historia que nos cuenta José Ramón Fernández aquí es necesaria, porque no solo habla de un personaje casi desconocido en Cuba, que jugó un papel central en las luchas por la independencia. Es importante también porque rectifica entuertos, nos obliga a aceptar las faltas de los héroes, y no conforme con ello critica a biógrafos reconocidos como José Luciano Franco, quienes borraron su nombre de las páginas nacionales y prefirieron hablar de otras figuras más visibles y heroicas.

Con vistas a que le brinde un adelanto de su libro a los lectores de CUBAENCUENTRO, le he pedido a Pepe, el autor de Una historia develada: Juan Masó Parra y las luchas por la independencia de Cuba (2020), que nos hable brevemente de algunos de los temas que desarrolla en este volumen, lleno de datos y peripecias. Le agradezco a Pepe el haber respondido gentilmente mis preguntas.

¿Quién fue Juan Masó Parra y cómo fue que comenzó este proyecto de libro?

Conocí de la existencia de Juan Masó Parra al leer sobre su arresto acusado de liderar una revuelta armada contra el gobierno interventor americano en 1907 que la prensa llamó “la conspiración de los generales”. El hombre que en la prensa describían como traidor al Ejército Libertador había combatido en las tres guerras independentistas y todavía gozaba de respeto entre los veteranos y entonces quise conocer más sobre este posible Benedict Arnold cubano. Con cada nuevo dato que encontraba se abrían nuevas interrogantes y las repuestas develaron una vida sorprendentemente interesante y relevante para la historia de Cuba.

Dices que estuviste más de veinte años escribiendo este libro ¿Cómo fue ese proceso? ¿Cómo lograste reunir tanta información sobre Juan Masó Parra?

Aquella curiosidad personal sobre Juan Masó Parra quedó insatisfecha después de revisar todo lo que la historiografía había recogido y no quedó otra opción que llevar a cabo una investigación a fondo. Investigar historia es parecido a armar un rompecabezas sin saber cuántas piezas tiene, dónde están y cuál será la imagen que encierra. Siguiendo cada nueva pista la búsqueda alcanzó una docena de países. A los archivos en Cuba logré acceder por medio de intermediarios e investigadores quienes —por interés algunos y por generosidad otros— reprodujeron cartas, diarios, fotos y documentos esenciales para el libro. Los nietos de Juan Masó Parra me facilitaron la información familiar que atesoraban lo que fue un gran aporte para conocer la última etapa de su vida.

¿Cómo crees que conocer la historia de Masó Parra nos ayuda a entender mejor las guerras independentistas de Cuba?

Masó Parra se inició en el esfuerzo independentista aún adolescente; disparó los primeros tiros en la Guerra Chiquita; compartió el exilio con Antonio Maceo y Máximo Gómez; Flor Crombet sirvió de testigo en su boda; tomó Yara el mismo 24 de febrero; hizo la Invasión y fue jefe de brigada en tres ocasiones. Después de veinte años de lucha, Masó Parra abandonó sorpresivamente las filas cubanas pocos días antes que la explosión del Maine resultara en la entrada de Estados Unidos en la guerra. Estos son solo algunos aspectos sobresalientes de la trayectoria de Juan Masó Parra por nuestra historia y esta investigación toma en cuenta datos novedosos, y muchos hasta inéditos, sobre esos hechos y sus protagonistas.

En tu libro, al mismo tiempo que hablas de la vida de Masó Parra criticas algunos historiadores por ocultar datos o borrar esta figura de los aconteceres nacionales. Uno de estos casos es el del supuesto hijo de Antonio Maceo ¿quieres hablar un poco de la relación de este hijo con la historia que cuentas?

Esto es algo que se hizo evidente desde muy temprano en la investigación: parecía existir un acuerdo tácito para omitir el nombre de Juan Masó Parra, aunque esto exigiera en ocasiones torcer los datos y hasta atribuir a otros el protagonismo de Masó Parra. Naturalmente, tales esfuerzos resultaron en distorsiones históricas. Este fue el caso del supuesto hijo hondureño de Antonio Maceo que visitó La Habana en 1951. Para probar que el hombre, nacido en 1871, no podía ser producto de una relación adúltera del general, el autor de la mejor biografía de Antonio Maceo, José Luciano Franco, escribió un folleto para demostrar que Maceo no había estado en Honduras antes de 1881 y en este incluyó una carta de Juan Masó Parra a Maceo cuyo texto evidenciaba la existencia de una relación entre ellos que Franco había ocultado en su biografía. En lugar de explicar que Maceo había hecho escala en Costa Rica en 1881 para reunirse con Masó Parra, Franco había escrito que esa visita a Costa Rica se debió a un error de itinerario cometido por Maceo. Aparentemente, era preferible presentar a un Maceo ignorante que revelar sus relaciones amistosas con Masó Parra.

En Una historia develada le dedicas algunas páginas a José Martí, quien conoció y habló -—no tan bien— de Masó Parra, y críticas a quienes han hablado de su “suicidio” en Dos Ríos. ¿Cómo crees que la relación de Masó Parra con Martí nos ayuda a entender mejor la muerte de este último?

Juan Masó Parra había conocido a Martí durante sus visitas a Port-au-Prince cuando preparaban la nueva guerra y el 19 de enero de 1895 era Jefe de Día del campamento mambí en Dos Ríos. Masó Parra escribió sobre su interesante conversación con Martí la noche del 18 y de los planes que el Delegado llevaría a cabo cuando regresara al exilio. El testimonio de Masó Parra sobre el combate en que murió Martí es también muy revelador, pero, además del informe de Masó Parra, en el análisis sobre la muerte de Martí tomamos en cuenta todos los otros testimonios pertinentes que, en conjunto, demuestran que la teoría de la autoinmolación carece de fundamento.

¿Crees que la historiografía cubana ha sido demasiado benévola con Máximo Gómez?

Creo que sería difícil ser demasiado benévolo con el Generalísimo. La labor desarrollada por este hombre, especialmente durante la guerra del 95, fue extraordinaria y, en mi opinión, lo hace acreedor de un enorme reconocimiento. Pero con Gómez, al igual que con otras de nuestras grandes figuras, sucede que cualquier mención de alguna imperfección en su carácter o de un error de juicio es anatema. En el caso específico de Máximo Gómez esta situación llegó a bordear la idolatría cuando fue seleccionado por el gobierno cubano para representar el ideal del “combatiente internacionalista”. Desde luego, cualquier intento de divorciar a los héroes de su humanidad implica distorsiones historiográficas de las cuales nadie escapa, ni siquiera Máximo Gómez. Obligado a examinar la interacción entre Máximo Gómez y Juan Masó Parra, no pude dejar de señalar cómo el choque de sus personalidades y los errores que cometieron impactaron en nuestra historia. Cosas de humanos.

En tu libro muestras como Masó Parra estuvo envuelto en acontecimientos claves no solo de Cuba, sino también de otros países de Hispanoamérica. ¿Cuál es la clave para entender su personalidad y ese peregrinaje por tantos lugares?

Creo que la explicación tiene que incluir dos elementos importantes: su formación marcial y su antiamericanismo. Después de cada una de las guerras cubanas en que participó, Juan Masó Parra se dedicó a la carrera de las armas, ya fuese en la fuerza uniformada de un país o en algún complot con miras a una acción armada. Aunque dio alguna que otra señal de ambición empresarial, Masó Parra era en esencia un experimentado soldado de probado valor y capacidad de mando y esas cualidades eran muy preciadas en varios países. Tampoco parece ser casual que desde que decidió tomar las armas contra los americanos en 1898, todas sus otros empleos y aventuras armadas chocaron con los deseos de Washington dondequiera que estuvo.

El libro de José Ramón Fernández, puede comprarse en Amazon.

© cubaencuentro.com

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