viernes, julio 11, 2025

Una Investigación de Casa Palanca en Cuba. La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el actual Sistema Nacional de Salud Cubano. Dr. Antonio Guedes: La Sanidad Silenciada; artículo sobre la Salud en Cuba antes de 1959.

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Para leer de manera íntegra la extensa y profunda investigación de Casa Palanca sobre La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el Sistema Nacional de Salud Cubano, haga click encima del título de la investigación

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Tomado de https://www.casapalanca.org/

Salarios mensuales  mínimos y promedio en Cuba 2025

Informes de la ONEI señalan que el salario mínimo en Cuba está fijado en 2.100 CUP (5,45 USD), mientras que el salario promedio mensual de 2024 fue de 5.839 CUP  (15,16 USD). Las jubilaciones, por su parte, no superan los 2.000 CUP (5,19 USD) en promedio.

Se estima que dos personas de un núcleo familiar necesitan casi ocho salarios promedios y más de 29 jubilaciones mínimas para cubrir los gastos básicos de manutención.





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La sanidad y los hospitales cubanos en la República

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Datos que echan por tierra el intento castrista de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959.

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El hoy desaparecido Hospital Pediátrico de La Habana fue el mayor hospital infantil de toda América Latina; fue construido por el gobierno de Gerardo Machado y Morales. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano

Por Dimas Castellano

La Habana

11 de junio  2025 

En 1902, al término de la ocupación norteamericana, el estado de la Salud Pública en Cuba era muy superior al que existía al concluir la Guerra de Independencia en 1898.

De la etapa de ocupación, la República heredó una eficiente estructura organizacional: una red de hospitales públicos, privados, mutualistas y casas de socorro, programas para el tratamiento de enfermedades infecciosas, instituciones investigativas, escuelas de enfermería y de cirugía dental, un cuerpo de médicos de altísimo nivel y un estado de higienización avanzado. Sobre esa base se erigieron nuevas asociaciones e instituciones, gracias a las cuales Cuba se ubicó entre los países más avanzados de América Latina.

Asociaciones cívicas e instituciones

Una reducida muestra de las nuevas asociaciones e instituciones surgidas basta para desmontar la narrativa totalitarista en su intento de borrar la obra precedente en materia de salud: la Secretaría de Sanidad y Beneficencia (primer ministerio de Salud Pública de Cuba y en el mundo, 1909); el servicio oncológico del Hospital Reina de las Mercedes (1920); la Federación Médica de Cuba, la Liga Contra el Cáncer y el Instituto del Cáncer, primero de su tipo en Cuba (1925); el Servicio de Oftalmología del Hospital Calixto García (1926); la Sociedad Cubana de Cancerología (1934); los seguros sociales como derechos de los trabajadores (1940); un Servicio Técnico de Salubridad encargado de las estadísticas, los productos biológicos, la investigación, y la sanidad (1936); la Corporación Nacional de Asistencia Pública, el Consejo Nacional de Tuberculosis, el Instituto Técnico de Salubridad Rural, el Centro de Orientación Infantil, y el Patronato para la Protección de la Sífilis y otras enfermedades (1936); la sociedad de Tisiología, para divulgar los avances de la especialidad (1940); la celebración del IV Congreso Panamericano de Tuberculosis con la participación de 750 médicos cubanos y 150 extranjeros (1945); la Sociedad de Neumología (1950); la Liga Contra la Ceguera (1951), y el hospital (1958), actual Pando Ferrer.

Centros asistenciales

Entre 1906 y 1954 se inauguraron: la Asociación Canaria de Beneficencia, Instrucción y Recreo de la Habana (Quinta Canaria); el Sanatorio Antituberculoso La Esperanza; el Centro Castellano; el Hospital de Emergencia en Centro Habana; el Hospital General Calixto García (antiguo Alfonso XIII); el Hospital Hijas de Galicia (actual Hospital Miguel Enríquez); el Leprosorio de San Lázaro; el Preventorio de salud José Martí para niños tuberculosos; el Hospital de Emergencias (1909), trasladado en 1920 al moderno edificio de Carlos III (primer hospital monumental de La Habana); la Casa de Salud, Quinta Santa Teresa de Jesús; el Hospital Militar de Columbia; el Hospital de Maternidad América Arias; el Pediátrico en el reparto Lugardita y el Hospital General Conill, ambos en Boyeros; el Hospital de Homicultura, de higiene infantil, embarazos, partos, curaciones, en Matanzas; el Hospital Nacional del Cáncer (Curie); Maternidad Obrera de Marianao; el Sanatorio Ambrosio Grillo, con capacidad para 400 pacientes; los hospitales infantiles Pedro Borrás, Sagrado Corazón (actual González Coro), y Ángel Arturo Aballí; el Hospital de las Ánimas, reconvertido para tratar enfermos infecciosos; y el Sanatorio Topes de Collantes, equipado con la más alta tecnología de la época.

Los actuales hospitales provinciales y la mayoría de los municipales se construyeron antes de 1959. Los ingenios azucareros, alejados de las ciudades, tenían sus propios hospitales para los trabajadores. Además, se inauguraron innumerables clínicas privadas a lo largo y ancho del país, y las instituciones mutualistas de la salud brindaban amplios servicios médicos, realizaban visitas a las casas, suministraban medicinas, y crearon delegaciones en los pueblos importantes. Si el paciente necesitaba hospitalización, se trasladaba a algunas de sus sedes en las capitales de provincia, o en La Habana.

Resultados

El sistema de salud cubano en la República estaba integrado por una combinación de servicios gratuitos de salud pública financiados por el Gobierno, y de servicios privados que abarcaban todas las ciudades importantes de la Isla. Existían hospitales especializados en el cuidado de la lepra, enfermedades mentales, cáncer, poliomielitis, oftalmología, ortopedia, tuberculosis, pediatría, enfermedades contagiosas y cardiología, con consultas externas en otras provincias para quienes no necesitaban hospitalización; además estaban los llamados dispensarios, centrados en el diagnóstico y la prevención, que aplicaban tratamientos especializados en enfermedades como lepra, tuberculosis o la pediatría.

(Los hospitales públicos, dispensarios  y casas  de socorrro eran GRATUITOS.  Las 242 clínicas mutualista en su inmensa  mayoría costaban mensualmente entre 2 y 3 pesos mensuales. Ecistían las consultas médicas privadas y clínicas privadas como la Clínica Miramar; que es la ¨Cira García¨ de hoy para extranjeros . Comentario e imagen añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

En 1958 Cuba contaba con más de 108 hospitales públicos, 250 privados y 200 casas de socorro. Las compañías de seguro y clínicas a bajo precio competían con los centros mutualistas. La mortalidad por tétanos infantil disminuyó, se erradicó la fiebre amarilla, se estableció la vacunación permanente de la viruela, y se elaboró una avanzada legislación sanitaria.

Entre los indicadores de salud basta citar los siguientes: la esperanza de vida, que en 1931 era de aproximadamente 42 años, en 1958 se elevó a 64 años, superada solamente por Argentina y Uruguay; la mortalidad infantil (33,4 por cada mil nacidos), solo era superada por Estados Unidos y Canadá; más de un médico por cada mil habitantes (según la OMS, en el período 50-54, Cuba ocupaba el puesto once en el mundo y el primero en América Latina); los hospitales públicos contaban con 21.141 camas y los privados otras 15.000, para un total de 36.141, mejor que la mayoría de los países latinoamericanos. Estos índices de salud eran equiparables a los más avanzados de su época en la región y en el mundo.

Conclusiones

Pese a los avances señalados, el sistema de salud de la República tenía lagunas. Sus servicios, mayoritariamente concentrados en la capital, el mayor núcleo urbano del país, no alcanzaban a las zonas montañosas y remotas de la Isla, aunque se contaba con un eficiente transporte por aire, mar y tierra, que permitía trasladar a La Habana con facilidad a los pacientes necesitados de atención especializada.

Los datos brindados echan por tierra el intento de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959, como parte de un proyecto que, sobre un falso "estado calamitoso" previo, vendió la idea de considerar a Cuba, con posterioridad a esa fecha, como potencia médica, obviando que los avances obtenidos en las primeras décadas de totalitarismo fueron resultado de la base creada anteriormente, sustentada en el progreso económico, en la labor de destacados médicos, y en la libertad de que gozaban las asociaciones de profesionales en los gobiernos republicanos de 1902 a 1958, sin necesidad de subvenciones foráneas.

Por tanto, lo que correspondía al Partido-Estado-Gobierno era mejorar la salud en las zonas agrarias y perfeccionar la obra que le antecedió, no negar los avances anteriores, para finalmente arribar al desastre actual.

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Las siguientes imágenes fueron tomadas de la página de facebook llamada Habana Cimarrona, del recién fallecido Ivo Basterrechea; donde encontrará muchas  otras similares. .


Video en español sobre el hospital antituberculoso de Topes de Collantes

HERE THEY TORTURED THE ESCAMBRAY REVOLTERS: History of the Topes de Collantes hospital


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La Sanidad Silenciada. Relevante artículo del Dr. Antonio Guedes sobre la Salud en Cuba antes de 1959. Artículo publicado en el No. 24 de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana. Número homenaje a la República de Cuba. El Dr. Antonio Guedes ha publicado recientemente  el libro  Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024, el cual puede ser adquirido  en Amazon en formatos Kindle y en papel a muy bajos precios.


Este estudio de la sanidad en Cuba está basado principalmente en los informes de organismos internacionales, como los emitidos por la Organización Mundial de la Salud y los Anuarios Estadísticos de América Latina, Anuarios Estadísticos de Cuba (del Comité Estatal de Estadísticas, ONEI). Para el período a partir de 1959, fundamentalmente en los datos oficiales proporcionados por el gobierno cubano. Es importante tener una visión completa de la sanidad cubana durante sus 122 años (1902-2024) como país independiente para poder entender y conocer su realidad. Después de hacer ese recorrido, se puede afirmar que Cuba no es hoy una “potencia médica” tal como intenta trasmitir el gobierno instaurado en 1959. Por mucho que se repita esa idea y que la avalen algunos organismos internacionales, sin verificación objetiva, la realidad es muy tozuda. Si se está informado y bien intencionado, se comprueba que la sanidad cubana es una debacle –cada vez mayor y más grave con el paso de los años.

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Las imágenes  pueden verse más grande si se hace click encima de ella una vez y  si hace nuevamente click encima de ellas,  aumentan aún más el tamaño.












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DROGUERIA SARRÁ

Publicado por Derubín Jácome4 de marzo de 2016

Los catalanes José Sarrá y su tío Valentín Catalá, boticarios, llegaron a Cuba a mediados del siglo XIX para hacer carrera y probar fortuna en los negocios. Pero lograron mucho más, porque los Sarrá conquistaron La Habana y aunque en 1885 existían más de 65 farmacias que vendían tanto patentes nacionales como extranjeras, poco después, la fundada por ellos será la más importante.

Estos catalanes crean la “Sociedad Catalá, Sarrá y Co.”, y fundan en 1853, en una pequeña casa de la calle de Teniente Rey, la farmacia “La Reunión”, con la estrategia de proveer no solo productos farmacéuticos de alta calidad, sino hacerlo a precios razonables. Para ello invierten 50.000 pesos en la fundación de esta farmacia y droguería, en La Habana Vieja, junto a un pozo de agua pura, que resultaba idónea para la elaboración de sus medicamentos.

El establecimiento, orientado a la venta al por mayor, se llamó “La Reunión” ya que unificaba las farmacias tradicional y homeopática. La primera quedaría a cargo de José y la segunda por su tío, quien también asumiría la contabilidad. Montaron un laboratorio que poco tiempo después ya surtía de ungüentos, sales, jarabes, extractos y otros productos a farmacéuticos y hospitales de toda Cuba.

En 1858 se incorpora a la empresa otro familiar, el también científico y negociante José Sarrá y Valldejulí, sobrino del cofundador. Siete años después, Valentín les venderá su parte para establecerse por su cuenta en Barcelona. La antigua Sociedad es disuelta y se constituye la “Sarrá y Co.”

Sarrá Valldejulí, el nuevo socio, realizaría grandes cambios en la empresa, comprando algunas propiedades en la manzana donde se encontraba la farmacia y mejorando la botica, a la que le agregó oficinas, almacén y un laboratorio aún mayor, adquiriendo nuevos equipos, como una máquina de vapor para hacer pulverizaciones o presas para extraer aceite de ricino. Sacaría al mercado nuevos productos propios de gran éxito, como la “Magnesia Sarrá”. También destaca la formación de más de cien farmacéuticos en estos laboratorios.

Fue tal la importancia de esta droguería, que en el año 1881 su Majestad Alfonso XII de España le concedió al Dr. José Sarrá el título honorífico de “Farmacéutico y Droguero de la Real Casa” y otorgándole el uso del Escudo de Armas Reales en las muestras, facturas y etiquetas de sus productos. Para 1883 se instalará la Droguería y Farmacia “La Reunión” en su edificio de Teniente Rey y Compostela.

(José Sarrá, fundador de la que fue muy relevante drogueria o farmaceútica Sarrá, Junto a su esposa Celia Hernández Buchó y su hijos, María Teresa, Celia y Ernesto José)

En el nuevo edificio, la importancia del negocio crecerá en proporción a su amplitud, manteniendo el primer lugar entre las de su clase. En 1898 muere su dueño fundador y la dirección de la casa pasa a ser propiedad de la firma “Viuda de José Sarrá e Hijo”, conformada por la señora Doña Celia Hernández y Buchó, viuda de Sarrá y su hijo Ernesto, que aunque solo contaba con 19 años, ya se distinguía en sus estudios de la carrera de Farmacia. En manos de ambos la casa mantuvo siempre su lugar prominente, hasta quedar finalmente como único propietario su hijo.

Es precisamente esta tercera generación de propietarios, con Ernesto Sarrá Hernández a la cabeza, la que en las primeras décadas del siglo XX transforma el prestigioso negocio en uno de los emporios más importantes de Cuba.

En 1912 será Ernesto quien adquiere varias casas en la esquina de Teniente Rey, Habana y Compostela, que unido a los anteriores edificios forma un conjunto de 18 nuevos inmuebles con una superficie de 13,000 m2. El prestigioso negocio se transforma en uno de los emporios más importantes de Cuba, con 46 edificios, 600 empleados y más de 500 productos, llegando a ocupar más de 45 edificios con 40,000 metros cuadrados de área.

Para tener una idea del crecimiento del negocio, se adquieren las casas de la calle Compostela nº 87, 89, 91, 93, 95, 97, 99, 101, 103 y 105; en Teniente Rey la nº 35, 39, 52, 54, 56, 58 y 60 y en la calle Habana las nº 126, 128, 130, 132, 134 y 136. Ocupando casi completamente los tres frentes de una manzana, lo que le permitía tener 33 vidrieras de exposición hacia la calle. En la calle Buenos Aires nº 21 se encontraban los garajes para guardar los camiones que hacían el servicio de la casa.

La Droguería llegó a ser más que una farmacia y un laboratorio de especialidades farmacéutica, biológicas y opoterápicas, sino también una Tienda por departamentos, una fábrica de jabón, de perfumes, insecticidas y desinfectantes, locería, cristalería, juguetería y un almacén de suministros para lecherías de materias primas para dulcerías y panaderías.

También introdujo técnicas de marketing moderno, como regalar perfumes e invitar a merendar a los mejores compradores en la tienda de la droguería, sección “Atracciones Sarrá”. La “Droguería Sarrá” no solo llegó a ser la droguería más grande de Cuba y de Latinoamérica, sino incluso la segunda del mundo tras la norteamericana “Johnson”.

Por su excelencia y méritos alcanzados, en 1934 el “Congreso de la República de Cuba” le concede a la “Droguería Sarrá” el uso del Escudo de la República para que apareciera también en las muestras, facturas y etiquetas. En la Universidad de la Habana y la Universidad de Villanueva se establece el “Premio Sarrá”, que se otorgaba anualmente a los mejores estudiantes de farmacia.

El imperio Sarrá tuvo un largo siglo de vida en Cuba y además del prestigio alcanzado en sus negocios, como evidencia del esplendor alcanzado por esta familia, puedo citarles las residencias de dos miembros de esta familia:

La de su fundador, ocupada actualmente por el Ministerio de Cultura, es la espectacular mansión enclavada en la calle 2 esquina a 13 en el Vedado y la de una de sus hermanas es el llamado “Palacete Velasco Sarrá”, erigido en 1912 en el destacado emplazamiento de La Habana Vieja, que actualmente ocupa la sede de la “Embajada de España” en Cuba, que recibe el edificio en 1984, después de muchos años de abandono tras su expropiación a la familia a comienzos de la década del 60.

En 1999, un grupo de nietos y de bisnietos del Dr. Ernesto José Sarrá establecieron en el Estado de la Florida la corporación “Sarra Natural Products”, para ofrecerle al público la misma calidad, confianza y excelencia que prestigia el nombre Sarrá. Los Productos Naturales Sarrá se venden en farmacias y droguerías en la Florida, New York y New Jersey.

El edificio principal de la “Droguería Sarrá” está considerado como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Actualmente es Museo de Farmacia.
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Tomado de https://www.elnuevoherald.com/

Cuba antes de 1959: prosperidad y frustraciones de una república

Por Jaime Suchlicki
19 de diciembre de 2008
(fragmento)

Para 1959, los indicadores económicos apuntaban a una economía moderna en pleno desarrollo. El per cápita de los cubanos era de $431 similar al de España e Italia. Cuba tenía una de las tasas de mortalidad infantil más baja del mundo (37 por cada 1,000); un alfabetismo del 80 por ciento, tercero en América Latina, después de Argentina y Costa Rica; y el tercer número más alto mundialmente per capita de médicos y dentistas. Cuba tenia más de 40 laboratorios farmacéuticos que producían el 50 por ciento de las medicinas que se consumían en la isla. En 1959 Cuba era el tercer país en América Latina en número de radios y televisores.
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Tomado de http://scielo.sld.cu/pdf/far/v50n1/far16116.pdf

(publicado en Revista Cubana de Farmacia. 2016;50(1) )

Preparaciones farmacéuticas de los siglos XIX y XX en la región oriental de Cuba

Por Clara Aurora Zúñiga Moro
Universidad de Oriente Santiago de Cuba.
 Cuba.

(Fragmento, página 8)
Ya en la segunda mitad del siglo XX, con el incremento en el país de laboratorios de firmas nacionales y extranjeras y la avalancha de productos farmacéuticos en el mercado, se impusieron medidas restrictivas en este sentido. En la XLI Asamblea Médica Nacional celebrada en La Habana, los días 12 y 13 de enero de 1957, se acordó recomendar a la clase médica que en toda oportunidad en que se realizara propaganda de algunas especialidades farmacéuticas se debía solicitar la identificación para corroborar que el producto estuviera elaborado por una industria aprobada por el Consejo de Medicamentos, Alimentos y Cosméticos del Colegio Médico Nacional. En 1959 se produce la primera edición de la Guía Farmacoterapéutica cubana, con amplia información en relación con las especialidades medicamentosas que se elaboraban, distribuían o envasaban en las industrias nacionales y extranjeras que habían recibido el Certificado de Industria Aprobada del Consejo de Medicamentos. Los laboratorios que recibían este certificado eran sometidos a la inspección y vigilancia de ese consejo y sus productos eran analizados periódicamente en el Laboratorio de Investigaciones Científicas de esa institución. Aparecían con esta categoría unos 70 laboratorios, la gran mayoría de ellos representantes de firmas internacionales como los laboratorios Selles S.A., Linner, Hoffman La Roche y otras firmas de sociedades nacionales como Labrapia de Cuba S.A., Instituto biológico cubano y Laboratorios Planas de la Cuba industrial farmacéutica S.A. (31)

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martes, septiembre 24, 2024

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba: ¿por qué más carros y menos pollo?

Cuba: ¿por qué más carros y menos pollo?

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Hace meses están llegando a puertos cubanos barcos con autos procedentes de EEUU, mientras los buques con alimentos tienen que fondear afuera, en espera de que el régimen pague la carga.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

22 septiembre 2024

¿Dónde debemos invertir los recursos, en cañones o mantequilla? Esta pregunta la formuló Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía, en su Curso de economía moderna, publicado en 1948. Utilizó una frase del exsecretario de Estado William Bryan al promulgarse en 1916 en EEUU la Ley de Defensa Nacional para incentivar la producción de armas en tiempos de guerra, y de alimentos en tiempos de paz. Bryan la llamó "Ley de Cañones o Mantequilla".

Desde entonces esa disyuntiva devino tema académico. Recuerdo que, en la Facultad de Ciencias Comerciales de la Universidad de La Habana, el doctor José Alvarez Díaz (había sido ministro de Hacienda en el Gobierno de Carlos Prío) nos insistía en que los cañones no se comen y la mantequilla nunca puede faltar.

Pues bien, si hacemos abstracción del significado exacto de las palabras, las utilizamos metafóricamente y sustituimos cañones por automóviles, y mantequilla por alimentos, tenemos hoy en Cuba una versión muy a propósito del contrapunteo clásico de cañones (autos) versus mantequilla (pollos).

Como consecuencia directa del tope de precios de alimentos, junto con la retirada de exención de impuestos y de otros estímulos que les habían otorgado, las MIPYMES han reducido, y hasta suprimido, la importación de pollo, mientras muchos de esos empresarios privados están invirtiendo millones de dólares en la importación de "carros americanos" para uso particular, o comercial.

El tope de precios lleva a importar autos en vez de alimentos

Y es que, con la reducción de los precios del pollo impuesta a los comerciantes privados, estos no obtienen una ganancia razonable o incluso pierden dinero.

Recordemos que las MIPYMES no pueden importar directamente los pollos de los granjeros de Kansas y otros estados de EEUU al precio fijado por esos exportadores, que este año han oscilado en torno a 1.16 dólares por kilogramo, según el Departamento de Agricultura de EEUU.

Aunque subió 12 centavos con respecto al de 1.04 dólares de 2023, sigue siendo el precio más bajo para Cuba. Brasil, otro proveedor de Cuba, exportó pollo al mercado mundial en agosto (2024) a 2.09 dólares el kilogramo. Y en 2023 el precio brasileño fue de 1.98 dólares el kilogramo. Además, EEUU presenta la ventaja de su gran cercanía geográfica, lo que posibilita costos de fletes más bajos.

En los primeros siete meses del año (2024) la Isla importó 146.107 toneladas de carne de pollo de EEUU, equivalentes a 5.752 contenedores repletos de pollos congelados, por valor de 170,6 millones de dólares. Esa cifra fue muy inferior a las 163.492 toneladas importadas en igual periodo en 2023, equivalentes a 6.436 contenedores de pollo.

"No vamos a comprar más pollo hasta que arreglen esa locura"

Antes del tope de precios, impuesto por el régimen cubano el 8 de julio de 2024, ya cayó en casi un 12% la importación de "pollo americano". Y en estos últimos cinco meses del año habrá descendido mucho más.

Lo peor es que, a falta de carne de cerdo, de res y de pescado, el pollo importado por las MIPYMES devino la fuente regular de proteína animal de los cubanos, y ahora hasta eso parece estar también en proceso de extinción.

Hay que tener en cuenta que en Cuba las MIPYMES no pueden importar nada directamente. Están obligadas a hacerlo mediante las empresas estatales de GAESA que monopolizan el comercio con el mundo, y que les imponen abusivos costos adicionales. Por encima del precio estadounidense les cobran a las MIPYMES una abusiva comisión por sus "servicios".  

Ah, y otro detalle clave: según datos oficiales, en los últimos cinco años las ventas del sector privado en Cuba subieron desde un 4,1% al 44,4% del total nacional, mientras que las ventas estatales cayeron desde un 95,9% al 55,6%. Eso horrorizó a Castro II y sus apandillados, y fue precisamente una de las causas por las que han declarado la guerra al sector privado.

En Holguín, un socio de una MIPYME llamado Yendry hace unos días explicó la crisis profunda que padecen con el tope de precios y afirmó categóricamente: "No vamos a comprar más pollo hasta que arreglen esa locura". Muchos otros empresarios en el país dicen lo mismo.

Mercedes Benz, Tesla, BMW, Cadillac, Land Rover…

Vista ya la "mantequilla", veamos ahora los "cañones". Hace meses están llegando a puertos cubanos barcos con automóviles procedentes de EEUU. Y eso ocurre mientras otros buques con alimentos (fundamentalmente, pollo congelado) tienen que fondear afuera en espera de que el régimen les pague la carga para descargarla. Se advierte así que el régimen no tiene cash para pagar esos alimentos, y los negocios privados no quieren comprar más pollo.

Con la inhibición de las MIPYMES para importar pollo muchos empresarios privados invierten en la importación de automóviles. Si en el primer semestre de 2024 las importaciones cubanas de vehículos desde EEUU sumaron 36 millones de dólares, según el US-Cuba Trade and Economic Council  y casi se cuadruplicaron los diez millones de dólares de todo el año 2023 (cuando fueron autorizadas esas compras bajo una licencia del Departamento del Tesoro), dicha importación se estima que supere los 50 millones de dólares al finalizar 2024.

Se importan solo algunas marcas: Mercedes Benz, Tesla, BMW, Land Rover, Cadillac, Nissan, Toyota, Ford, Kia, y Chevrolet. Carros de uso, con miles de millas recorridas. Por supuesto, las cuatro primeras marcas mencionadas son autos caros y esos son los que rinden más ganancias a GAESA.

Por ejemplo, un Tesla de uso de 2020 se vende en 70.000 dólares. Un Kia Río de 2019 cuesta 26.000 dólares, y un Toyota Tacoma de uso se vende en 51.000 dólares. O sea, el régimen "clava" en grande a los compradores cubanos.

Por un carro con un precio de 20.000 dólares el Gobierno cobra 10.000 dólares por encima al comprador cubano por "logística y documentación", otros 8.000 dólares por el pago del flete del barco que llevó el vehículo a Cuba, 6.000 dólares más en impuestos. Se agregan otras coimas y el vehículo al final sale en 50.000 dólares.

Los automóviles no se comen y enriquecen a la mafia de GAESA

El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconoció que los precios que se cobran son muy altos y anunció que serán reducidos, pues el margen de ganancia de GAESA "será bajado de 30% a 20%".

Pero eso está por ver y, además, el ministro mintió. La ganancia es mucho mayor. Si a un vehículo con un precio de 20.000 dólares se le aplica una tasa de ganancia del 30%, eso arroja 6.000 dólares de ganancia. Pero el comprador está pagando 50.000 dólares, no 26.000 dólares.

En el mundo normal (capitalista) la ganancia promedio de las agencias de venta de automóviles, que varía según el tipo de carro, oscila entre 4% y 7%, según las fuentes especializadas. Pero en Cuba el margen de ganancia, que es tramposamente enmascarado, alcanza hasta un 150% y más. Algo único a nivel mundial.

Con este negocio de carros del "enemigo" la dictadura se embolsa millones de billetes verdes que en una medida nada despreciable vuelan graciosamente hacia las cuentas bancarias que los vividores "revolucionarios" tienen allende los mares.

Volviendo al contrapunteo metafórico entre automóviles y pollos (cañones y mantequilla), con el tope de precios y la arremetida comunista contra la propiedad privada, en la práctica el régimen está aumentando la importación de automóviles (con los cuales lucra) y desestimulando —o frenando— la importación de alimentos que hace rato es incapaz de producir. Baste decir que la "revolución" desde hace más de 40 años dejó de producir carne de pollo de engorde.

Como diría el profesor Alvarez Díaz, los vehículos no se comen. Y agreguemos ahora que enriquecen a la mafia de GAESA. Eso, en un país en el que la población pasa hambre, simplemente es un crimen. Uno más de Raúl "el Cruel" y sus compinches, todos bien alimentados y millonarios. 


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sábado, enero 13, 2024

Vicente Morín Aguado desde Cuba sobre el pago de haberes al Ejército Libertador cubano, tema abordado con anterioridad y más profundamente en el libro titulado La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Es importante resaltar que  en el licenciamiento del Ejército LIbertador  (no confundir con el pago de los haberes del Ejército Libertador) las armas entregadas  a cambio de los 75 dólares siempre estuvieron bajo almacenamiento y control de armeros  nombrados por el General en Jefe del Ejército Libertador con el compromiso, en caso necesario,  de ser retomadas nuevamente. ES DECIR: las fuerzas norteamericanas no ocuparon las armas del Ejército LIbertador. 

Al pago por el licenciamiento a los miembros del Ejército Libertador, le siguió, siendo ya Presidente Don Tomás Estrada Palma, el pago de los haberes o salarios por haber participado en la guerra de Independencia. Años después se instituyó, durante el gobierno de Mario García Menocal y Deop, la pensión de por vida de veterano de la  Guerra de Independencia.

A continuación las reglas para el Licenciamiento del Ejército LIbertador, las cuales fueron tomadas del tomo II del libro  Documentos para la historia de Cuba, de la Dra. Hortensia Pichardo.





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El pago de haberes al Ejército Libertador cubano

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Una página soslayada de la historia

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(Fotos añadidas al artículo original por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Vicente Morín Aguado

La Habana

12/01/2024 6:39 pm

El sistema de enseñanza en Cuba ha inculcado a través de décadas el hecho cierto de que el Ejército Libertador fue licenciado en 1899, a instancias del gobierno interventor norteamericano, pagándole a cada integrante 75 dólares.

Los llamados mambises cubanos recibieron mucho más que 75 dólares, por lo que la mencionada cifra es solo una verdad a medias, en extremo perniciosa, puesto que lo cierto favorece el ocultamiento de hechos que intencionalmente escapan al conocimiento de la mayoría, deformando la opinión pública sobre un momento crucial de nuestra historia, convirtiéndose en un asunto político.

La generalidad de nuestra historiografía reconoce que el Ejército Libertador estaba en una situación extrema de desamparo al terminar la guerra e iniciarse la ocupación militar norteamericana, el 1ro de enero de 1899. Su razón de existir había cesado, mientras que, en un país devastado por años de guerra total, obtener recursos por cuenta propia para mantener en pie a tantos hombres armados era imposible.

El historiador Torres Cuevas ha descrito la situación, citando a un soldado mambí:

“Yo, que he servido a mi país, que todo lo he sacrificado, no puedo ni siquiera tener a mi lado a mi familia por carecer de recursos para ello. No puedo emprender ningún negocio ni reconstruir mi finca por carecer de recursos…” (Cubadebate, Los días en que se nublaron los sueños… Julio de 2023)

La jefatura militar cubana se debatía entre un préstamo mayor para pagar debidamente a la tropa al licenciarla o aceptar un donativo menor de 3 millones de dólares, ofrecido por el presidente McKinley.

Resumiendo acertadamente el problema, sigue explicando el también Dr. en Ciencias Históricas, Académico y miembro del Consejo de Estado:

“Algunos especulaban con un suculento préstamo de Estados Unidos, lo que endeudaría a la república antes de nacer. Lo cierto es que parte de los miembros de las fuerzas libertadoras abandonaban sus filas por creer que, con el fin de la guerra, se había terminado su deber patriótico; otros, por la perentoria necesidad de ocuparse de sus familias hambrientas y desarrapadas.”

El Libro de texto vigente para la enseñanza media general en Cuba, elaborado bajo la tutoría del Dr. Torres Cuevas, ofrece a los alumnos esta conclusión:

“Los norteamericanos conveniaron con Gómez la entrega del donativo y el licenciamiento del Ejército Libertador. La revolución quedó acéfala.” (Historia de Cuba, Tomo II, año 2016. Texto firmado por la Dra. Francisca López Civeira)

Las últimas palabras, sobre qué se entendía en 1899 por revolución y su condición de descabezada, ha sido tema abordado en anteriores artículos de quien escribe, publicados en esta web. Nos limitamos a confirmar que los 3 millones, repartidos entre la totalidad de miembros del Ejército Libertador, arrojaron la consabida cifra histórica de 75 dólares por cabeza.

La verdad silenciada vino a continuación. Los cubanos no se conformaron con la cantidad recibida. Una vez establecido el gobierno nacional, su presidente, Tomás Estrada Palma, decidió gestionar y aceptar el referido préstamo bancario, nombrando una comisión presidida por el propio Máximo Gómez, antes opuesto a legarle una deuda al estado independiente próximo a proclamarse, encargado ahora de ejecutar lo que se llamó Pago de Haberes al Ejército Libertador.

Hemos utilizado como fuente principal de cuanto sigue el valioso estudio firmado por Elizabeth López Mir, titulado EL EJÉRCITO LIBERTADOR CUBANO: NI TAN POBRES, NI TAN OLVIDADOS. SU LICENCIAMIENTO Y PAGO DE HABERES ENTRE 1899 Y 1903. (Ver Trocadero, nº 32 (2020), e-ISSN 2445-267X, pp. 135-151. PDF Copiado de la internet)

Un préstamo de 35 millones de dólares fue conveniado con la casa Speyer & Co, pagadero con el 10 % de las rentas de la aduana de la república durante 10 años, convenio que fue cumplido integralmente.

Tomando como base un cuadro estadístico publicado por el historiador Jorge Ibarra, tenemos que esta vez, al paso de 4 años desde los mínimos 75 dólares, los soldados en número de 41492, recibieron como promedio 231 dólares oro, en tanto otros 4 mil militares, desde clases hasta generales, obtuvieron entre 1063 y 12 mil dólares promedio, aunque las cifras individuales difieren al consultar los registros que escrupulosamente se crearon, bajo la firma del Mayor General Carlos Roloff, contador jefe del cuerpo armado antes licenciado.

Por ejemplo, López Mir reproduce un cuadro elaborado al consultar los pagos efectuados al 2do Cuerpo de Ejército, radicado en la zona oriental, cuya cabecera era la ciudad de Holguín. Algunas sumas fueron:

Cuatro mayores generales, $1.7941.66 cada uno. —35 coroneles, $8.416,26 por persona. En igual condición, 128 Comandantes $4.736,97 y 228 tenientes $2.399,05.

La magnitud real de estos ingresos se valora al considerar algunas referencias de precios y salarios, tomadas de fuentes confiables, para los años iniciales del siglo XX.

En Cuba, un tabaquero experto ganaba 3 dólares al día, en tanto los obreros simples eran pagados como promedio a un dólar la jornada.

Consultando información de Estados Unidos para igual fecha, el sitio web FRASER, derivado de Discovery Economic History, cuya fuente es la Federal Reserve, arroja un salario medio semanal para trabajadores de poca calificación en la costa atlántica, entre 10 y 12 dólares a la semana.

De especial interés para Cuba, la caballería de tierra (1 Ca = 33 acres), oscilaba entonces entre 75 y 150 dólares según lugar y calidad relativa del terreno.

Las consecuencias directas del pago de haberes, soslayado de nuestras aulas, medios de comunicación y hasta de los discursos políticos, es que unos 4 mil militares del ejército libertador dispusieron de inmediato, en 1903, del dinero suficiente para convertirse en propietarios inmuebles, iniciar negocios de una magnitud considerable, en tanto los soldados ganaron en un día el salario de medio año laboral como mínimo, equivalente a un obrero simple de la época.

Ninguna cantidad de dinero es comparable al sacrificio patriótico de un soldado, sin importar su grado militar, considerando además que la mayoría de ellos ascendieron por méritos alcanzados en el campo de batalla, sobreviviendo a una larga contienda frente a un enemigo implacable que le superaba ampliamente en número y armamentos.

Pero los hechos son testarudos. La profesora Elizabeth antes citada, nos ofrece este caso:

“Un ejemplo de ellos fue el Teniente Coronel Francisco Franco Ortiz, de Banes, quien era negro y analfabeto, pero pudo comprar haciendas y ejercer dentro del comercio en la zona, convirtiéndose de esta forma en un hombre acaudalado gracias a los $7.970,66 que recibió.”

La consecuencia directa del pago de haberes al ejército libertador fue el surgimiento del caciquismo, una suerte de jefes locales dominantes en la política nacional, posicionados como propietarios a partir del dinero recibido en un momento excepcional de la historia. Las figuras prominentes de entre tales engendros políticos acapararon los cargos públicos hasta el congreso y la presidencia nacionales.

Aquel montón de dólares oro actuó en combinación con las penurias de un país asolado por la guerra, donde la democracia era un recién nacido tras cuatro siglos de monarquía despótica aplicada a una colonia. Los caciques contaron además con las ventajas inherentes al prestigio de su biografía independista y su autoridad militar, aceptada por los subalternos.

No hay dudas de que para los inversionistas extranjeros que acudieron en masa sobre terreno fértil a bajo precio, mayoría norteamericanos, los nuevos jefes serían el mejor instrumento para asegurar en cada sitio la eficacia de los negocios.

El resultado del caciquismo quedó expresado en la república que fue modelándose bajo tales presupuestos, tutelada por la conocida Enmienda Platt, cuyo artículo tercero se acostumbraron a invocar en sus disputas internas los líderes políticos cubanos, aun cuando desde Washington se manifestara, particularmente en el caso cubano, la voluntad reiterada de evitar la intervención refrendada en la tristemente célebre enmienda.

Carlos Loveira retrató aquel estado de cosas al publicar en 1920 una novela antológica de la literatura cubana: Generales y Doctores.

© cubaencuentro.com

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Nota de Pedro Pablo Arencibia, Bloguista de Baracutey Cubano.para profundizar un poco más sobre el licenciamiento del Ejército LIbertador y el pago de los haberes  de aquellos que participaron en la Guerra de Independencia:

Del parágrafo 3.25, el cual comienza en la página 121 de mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron  y otros temas, tomé SOLAMENTE algunas páginas. 

En la última de esas páginas se muestra  que  en ese parágrafo consulté, y posteriormente cité en varias ocasiones en dicho parágrafo, el relevante artículo de la Dra Elizabeth López Mir..


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Otra nota del Bloguista de Baracutey Cubano pero ahora sobre la Enmienda Platt

ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA

(Fragmento)

Sabiduría vs imposición

La República nació con su independencia y soberanía limitadas en cuanto a principios se refiere; eso es un hecho innegable en nuestra historia. Los cubanos más preclaros se decidieron por la opción de aceptar por el momento la mencionada enmienda ante la alternativa de la ocupación indefinida de Cuba por las tropas norteamericanas y que la misma pudiera desencadenar una inútil guerra de guerrillas contra el Gobierno Interventor norteamericano que destruyera, más aun, al ya devastado país. El Mayor General Calixto García después de concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana había dicho:

"Yo creo que los Estados Unidos no faltarán a su palabra empeñada; pero si así fuera siempre habría tiempo para morir, ya que no para vencer" ( Rodríguez, 44 y 45)

La sabia estrategia planteada desde los mismos inicios de la República por Don Juan Gualberto Gómez, y otros patriotas, y que está expuesta en las siguientes palabras, demostró ser la más adecuada para la joven república.

"Declaración solemne del propósito de que mientras ese tratado esté vigente, será escrupulosa y lealmente observado por el pueblo cubano y por su gobierno; sin perjuicio de que el Gobierno de la República de Cuba aproveche cualquier oportunidad favorable que pueda presentarse en el porvenir para influir cerca del Gobierno de los Estados Unidos, a fin de obtener por mutuo acuerdo, la modificación de aquellas cláusulas del Tratado en que el pueblo cubano encuentra limitada su independencia y mermada su soberanía." (Ibarra, 245)

Los contenidos más lesivos de la Enmienda Platt en contra de la plena soberanía cubana fueron abrogados en 1934.

Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1)
 Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) 
Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.

2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.



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