lunes, agosto 24, 2026

El matemático cubano-mexicano Dr. Andrés Fraguela Collar es investido como Investigador Nacional Emérito del (SNII) de la SECIHTI de México. Felicidades !!!

 Nota del Bloguista del blog Baracutey Cubano

Para un  mayor y mejor  conocimiento y entendimiento  de lo logrado por Fraguela Collar al ser investido  con la distinción  Investigador Nacional Emérito:

SNII  es la abreviatura de  Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores.

SECIHTI es la sigla de  Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación.

El nivel del Dr. Andrés Fraguela Collar del SNII  es  III

En el SNII hay 4 niveles de investigador que van creciendo en forma ascendente y que van aumentando considerablemente de uno a otro nivel en cuanto a lo que se exige para cada uno. Los niveles son Candidato, I, II, y III. El nivel III es el reconocimiento más alto y, en casos de contribuciones excepcionales a la Ciencia y la formación de cuadros científicos e instituciones científicas y reconocimiento internacional, se otorga a algunos niveles III la Categoría de Investigador Nacional Emérito, pero además se tiene que tener más de 25 años en investigación, junto con el resto de los requisitos. 
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Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, BUAP (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla)

Puebla de Zaragoza, México

 Con gran orgullo felicitamos al Dr. Andrés Fraguela Collar, destacado matemático e investigador de nuestra Facultad, por haber obtenido la distinción de Investigador Nacional Emérito en la reciente convocatoria 2026 del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) de la SECIHTI.

Su trabajo ha sido fundamental en el desarrollo del Posgrado en Matemáticas de la Facultad. Sus invaluables aportes en matemáticas aplicadas para resolver problemas de gran impacto, su labor en educación y su rigor analítico han sido reconocidos con esta distinción.

¡Enhorabuena, Dr. Fraguela, por este merecido logro! Ver menos

— en Facultad De Ciencias Fisico Matemáticas.

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MATEMÁTICAS EN CUBA (2-A)

(Fragmento )

Por Abel R. Castro Figueroa

24 de febrero, 2023

acastro@iteso.mx

Tener éxito no es casual,

es una variable que depende del esfuerzo.

Sófocles

Andrés Fraguela Collar era conocido desde estudiante como uno que le daba duro al estudio, al punto de que era catalogado como docentista, en la época un supuesto defecto ideológico que se aplicaba a los que ponían la tarea de la adquisición de conocimiento sobre otras actividades. Así siguió, y así ha seguido. También dibujaba muy bien, y al parecer ha conservado esa costumbre. Aquí podrán ver uno de sus últimos dibujos. Como profesor de la carrera, buscaba siempre los resultados más generales y abstractos.

            Trabajó como profesor en la UH de 1972 a 1980 y fue Jefe del ICIMAF (Instituto de Cibernética, Matemáticas y Física de la Academia de Ciencias de Cuba, ACC) entre 1980 y 1992. Como vicepresidente de la Sociedad de Matemática participó en la organización del Primer Congreso, realizado en 1982, que se ha mantenido con periodicidad trienal. Entre sus distinciones en Cuba se encuentran el Premio Pablo Miquel, el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología “Manuel F. Grant” de la ACC, y el Premio al mejor trabajo de Ciencias Técnicas, Físicas y Matemáticas, también de la ACC.

Pintura de Andrés Fraguela Collar

Fue nombrado Representante de Cuba en el Consejo Científico del Instituto Stephan Banach de Matemáticas del CAME, el Consejo de Ayuda Mutua Económica (donde el autor del presente escrito pasó un semestre dedicado a los Sistemas Dinámicos). Fraguela también fue Asesor del Ministro, y miembro del Consejo Científico de la ACC durante varios años. Defendió su tesis de Doctorado en Ciencias Matemáticas y Físicas en la Universidad Estatal de Moscú en 1980 (el tutor fue el mencionado A. G. Kostyuchenko) y el Doctorado de Estado en 1991, en colaboración con el Instituto Steklov.  

Andrés Fraguela Collar al terminar su primer doctorado

El CONACYT de México inició en 1992 el primer grupo del Programa de Cátedras Patrimoniales, con apoyo de la National Science Foundation de los Estados Unidos, para invitar a  investigadores de alto nivel, casi todos con segundo doctorado. Aprovechaba México de esa manera a los que querían emigrar de lo que había sido el campo socialista. Más de 20 rusos, un búlgaro y un cubano fueron invitados. Ya saben de qué cubano se trata: Fraguela, a quien debieron haberle dado un estipendio adicional, pues era el único que sabía español y con frecuencia tenía que actuar como traductor. Los búlgaros son algo atravesados, y no lo digo porque se hayan encaprichado en ponerle nada menos que a su capital un nombre español; si usted quiere decir “si” o ”no” en Bulgaria moviendo la cabeza, sepa que debe hacer el “otro” movimiento, no el que tiene usted por costumbre. Pero el matemático búlgaro, por supuesto, también hablaba ruso. A Fraguela lo habían solicitado de tres instituciones diferentes, de manera que pudo escoger, y seleccionó la BUAP (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). El tiempo ha demostrado que fue un gran acierto.

Por solicitud del rector organizó el Posgrado de Matemáticas y creó el grupo de investigación en Modelación Matemática y Ecuaciones Diferenciales, considerado por el CONACYT como un grupo de alta productividad. En este grupo se han formado más de 60 doctores de varios países. Personalmente Fraguela ha asesorado y graduado 19 doctores y más de 30 Maestros en Ciencias que trabajan en diferentes Universidades de México. 

A partir del año siguiente recibió una estrecha colaboración de Miguel Jiménez y también participaron los doctores cubanos José Luis Fernández Muñiz y Francisco Guerra,, así como tres especialistas rusos, todos invitados por Fraguela. En este marco, ha participado en medio centenar de proyectos, nacionales e internacionales, de los que ha dirigido unos 35. Ha sido nombrado Visitante Distinguido de las Ciudades de Puebla y Atlixco en México y también el reconocimiento de Visitante Distinguido de la Universidad Complutense de Madrid.

Ha sido coordinador del Centro Multidisciplinario de Modelamiento (sic) Matemático y Computacional de la Universidad Autónoma de Puebla. Fue invitado como representante de Latinoamérica al Congreso de la Unión Matemática Africana celebrado en Luanda, Angola, en 2019. Es miembro de la Academia de Ciencias de México y del Sistema Nacional de Investigadores (SNI, nivel II) de ese país.

Andrés Fraguela Collar con la Ministra de Educación de Angola y el Secretario de  Estado de ese país

Las cinco personas de que aquí hablo, con mayor o menor alcance, han intentado realizar investigaciones aplicadas, pero Fraguela ha demostrado una especial habilidad para atraer (o dejarse atraer) por especialistas de diferentes ramas del conocimiento científico, y ha logrado convocar a personalidades destacadas y trabajar con ellas en equipos multidisciplinarios con magníficos resultados en áreas como geofísica, epidemiología, y diversas ramas de la medicina y la física. Eso, sin olvidarse de las investigaciones teóricas.

            Ha dedicado también muchas energías a la formación de profesores. Tiene una amplia experiencia en la enseñanza de Matemáticas en todos los niveles educativos y en varios países. Se destaca su contribución en México, donde ha sido Coordinador del Programa de la Secretaría de Educación de México para definir los Marcos de Referencia en Pensamiento Lógico Matemático para el ingreso a la Educación Superior en México. Fundó el “Programa Integral de Formación de Maestros” (PIFMA), que está patentado con derecho de autor y se ha aplicado en México, República Dominicana y Angola. Me sorprendió gratamente ver que aplicaba la Inteligencia Artificial antes de que ChatGPT se pusiera de moda. Fue invitado a la República Dominicana por el Banco Mundial y el Ministerio de Educación de ese país. Recomiendo la visita al website de PIFMA donde se encontrarán detalles: www.pifmaeducation.com.

            Cuenta con unos 150 papers y capítulos de libros, y unos 8 libros. Por supuesto, ha realizado ponencias, conferencias, cursos, etc. El 11 de Septiembre de 2020 la BUAP le organizó un homenaje por su 70 aniversario, en plena epidemia de COVID. Este homenaje se recogió en un video que también puede ser visto en este blog Baracutey Cubano mediante el siguiente enlace:

 https://baracuteycubano.blogspot.com/2020/09/video-del-homenaje-al-relevante.html

 Aquí hay un enlace a dos de sus libros: uno dedicado a la enseñanza que describe el PIFMA, y uno dedicado al COVID, del que es Editor.

 https://drive.google.com/drive/folders/10O43MMNlNqHF0MEC22cW8KINO0AQ1Znz?usp=sharing

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BREVE ICONOGRAFÍA DEL DR. ANDRÉS FRAGUELA COLLAR

Andrés Fraguela Collar  cuando era alumno del Preuniversitario Especial  Raúl Cepero Bonilla, Cuba; es  el tercero de la segunda fila  tomada de derecha a izquierda.




En una entrevista  que le hicieron tras recibir en 1981 el  Premio Pablo Miquel de la Sociedad Cubana de  Matemática y Computación

 En  1989 en Cuba   junto al Dr. Martín López Morales, excondiscípulo suyo y  compañero de trabajo en  el  Instituto de Cibernética, Matemática y Física conocido como ICIMAF

 En un evento internacional  fuera de Cuba junto a  colegas  cubanos que fueron unos condiscípulos y otros maestros (Miguel A. Jiménez Pozo; Graciela de la Torre) y compañeros de trabajo en la Universidad de La Habana.




Impartiendo conferencias y cursos vinculados a la BUAP



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viernes, enero 13, 2023

Abel R. Castro Figueroa: MATEMÁTICAS EN CUBA (Parte 1)

 MATEMÁTICAS EN CUBA (Parte 1)


Por Abel R.  Castro Figueroa

12 de enero, 2023

El respeto a la libertad

 y al pensamiento ajenos,

aún del ente más infeliz, 

es mi fanatismo: 

si muero o me matan, 

será por eso.

(José Martí)

Al final de mi nota sobre el homenaje al Dr. Jorge Bustamante en Puebla comenté que hubo cierto trasiego (de informaciones sobre matemáticos cubanos), provocado en parte por dicho homenaje. Pueden haber contribuido otras circunstancias: el fallecimiento de un profesor y las reacciones que provocó; tal vez alguno de los que estamos "fuera" sentimos uno de los tirones eventuales de la nostalgia, o quizás la época navideña que nos envuelve, o todo junto. 

El caso es que he visto fotos recientes de viejos compañeros, videos con presentaciones, y leído escritos concernientes a nuestra antigua Facultad y Sociedad de Matemáticas y Computación, y en general al desarrollo de las matemáticas en Cuba y su enseñanza, y me ha resultado evidente, aunque no sorpresivo, que el ocultamiento o la distorsión siguen siendo una costumbre en Cuba, sobre todo en lo que respecta a los primeros años posteriores a 1958 y a los matemáticos que, como decía León Gieco, tuvieron que marchar a vivir una cultura diferente. Con luces y sombras, permanecen como elemento  intrínseco del sistema: hay una clara tendencia a borrar en Cuba a los que se han ido, hacerlos inexistentes, y me sospecho que eso sucede en cualquier rama del saber, así como en el arte y el deporte. Como consecuencia, en las nuevas generaciones debe haber mucho desconocimiento. Por eso decidí aportar mi punto de vista sobre diferentes aspectos del pasado reciente, con la intención —tal vez de momento poco probable— de que las nuevas generaciones de matemáticos formados en Cuba tengan una información que puedan comparar con la que normalmente les resulta accesible, y que de ese modo puedan formarse una opinión propia mejor fundamentada. No se espere aquí el rigor de un historiador; se trata sólo de comentarios al paso, sobre todo de experiencias personales.

La Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana fue establecida en 1728, como nos recordaba el altorrelieve de su sello en las mesas de caoba de algunos salones donde recibíamos clases. Después cambió de ubicación, características y nombre varias veces. Cuando terminó la Guerra de los Diez Años en 1878, con el llamado Pacto del Zanjón, se estableció el curiosísimo compromiso de iniciar un doctorado en Ciencias Físico Matemáticas en ella (en España sólo podía graduarlos la Universidad de Madrid). 

La que llamamos en Cuba Guerra de Independencia, de 1895, culminó con la intervención militar norteamericana, primero en la guerra contra España y después para poner orden y ayudar al país en diferentes aspectos, sin olvidar que también cuidaban sus intereses e impusieron la ignominiosa Enmienda Platt (derogada en 1934). Esta intervención duró hasta 1902, con el retiro de las tropas de los Estados Unidos. Entonces ya se había redactado la nueva constitución del país, realizado elecciones en todos los niveles, y quedado establecido en toda la educación el Plan Varona, dirigido por el insigne sabio y patriota cubano. Hubo algunos cursos de Matemáticas en el Siglo XIX que paso por alto, de un nivel bastante bajo incluso para la época. Se destacó el santiaguero José María Villafañe y Viñals, quien fue nombrado en 1891 catedrático de Análisis Matemático en la Universidad Central de Madrid, pero España no se encontraba entonces entre los países de cabecera en esta ciencia. 

De acuerdo con el Plan Varona, dentro de la Facultad que se ocupaba de las ciencias en la Universidad, se establecieron dos cátedras de matemáticas y una cercana a esa materia, con nomenclatura alfabética A: Álgebra y Análisis, B: Geometría y C: Astronomía.

El ingeniero civil José Villalón asumió la dirección de la cátedra A y se encargó del Análisis Matemático; tenía la ventaja de su dominio del inglés, debido a que había estudiado en los Estados Unidos, y el respaldo de los cubanos, pues había formado parte de las tropas mambisas, pero no se destacaba por sus conocimientos matemáticos. Cuando fue nombrado Secretario de Obras Públicas en 1913 (cargo en el que sí realizó contribuciones importantes) dejó su cátedra en la Universidad.

Al iniciar yo la carrera de Matemáticas, a la entrada  del aula 10 de nuestro edificio (el Felipe Poey, sin dudas el más bello de la Plaza Cadenas, hoy Plaza Agramonte) había una placa —ojalá se conserve— con un nombre: "Claudio Mimo" (su nombre real era Claudi Mimó i Caba; en mi recuerdo la placa no tenía tilde). No sabía entonces quién había sido, pero después conocí que era catalán (aplatanado, aunque nunca perdió su identidad). Fue quien dirigió la cátedra B y, por sus conocimientos, la figura que atraía a los docentes de Matemáticas que comenzaban a aparecer. También fue presidente de la sección de Ciencias Exactas del Ateneo de La Habana y hasta concejal del ayuntamiento capitalino. El gobierno le encargó realizar gestiones que impulsaran la modernización del sistema docente cubano. Mimó murió en 1929 en su patria de acogida, después de una fructífera existencia de 86 años.

El nombre destacado que le sigue es el de Pablo Miquel y Merino. Fue un estudiante brillante de bachillerato en el Colegio de Belén y durante los dos años (de sus jovencísimos 15 a 17) en que pasó por las universidades españolas de Deusto, Salamanca y Madrid, siempre con calificaciones de sobresaliente. De regreso en La Habana se graduó de doctor en ciencias fisicomatemáticas, arquitectura e ingeniería civil. Produjo varios libros excelentes, algunos de los cuales todavía se consultan. Recuerdo haber estudiado en su libro de cálculo integral, y haber aprendido teoría combinatoria en sus Elementos de Álgebra Superior, publicado nada menos que en 1914 y plenamente actual en los años sesenta. Sustituyó a Villalón en la cátedra A en 1913.

En el marco del Tercer Congreso de Doctores en Filosofía, Ciencias y Letras, celebrado en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba en 1942, por iniciativa de Pablo Miquel se creó la Sociedad Cubana de Ciencias Físicas y Matemáticas. Fueron 121 los fundadores, y se incluyó también a estudiantes. Miquel fue elegido presidente. Quienes le conocieron hablan de una persona que combinaba brillantez y modestia. Se dedicó fundamentalmente a la enseñanza, la elaboración de textos de primera línea y al trabajo de la Sociedad que había contribuido decisivamente a fundar, y la que presidió mientras tuvo fuerzas. Solo vivió 56 años. El conocido físico cubano de la primera mitad del siglo XX, Manuel F. Gran, también destacado pedagogo que se adelantó con el suyo a los libros de Halliday y Resnick, comentó sobre Miquel que "Murió… agotado en menesteres situados a un nivel muy inferior a los que correspondían a su robusta condición intelectual"

(El joven Mario O. González Rodríguez  cuando fue becario de la fundación Guggenheim)

El mismo año en que Miquel asumió la cátedra de Análisis Matemático en la Universidad de La Habana —1913— nació en la provincia vecina de Matanzas su futuro sustituto, Mario Octavio de Jesús de la Caridad González Rodríguez, que sí haría contribuciones importantes a las Ciencia Matemáticas trabajando en Ecuaciones Diferenciales, particularmente en la aplicación a estas de los grupos continuos, y rebasaría ligeramente el centenar de trabajos publicados en revistas. Mientras cursaba la enseñanza media en el Instituto de Matanzas, Mario Octavio fue alumno de un matemático y educador de renombre, Manuel Labra Vidal, tío de la conocida poetiza Carilda Oliver Labra.

Ya en la Universidad de La Habana, como no debía ser de otro modo, Miquel dirigió la Tesis de Mario González con la que este obtuvo el título de Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas, que era equivalente a la licenciatura de nuestros días. Defendida dicha tesis en 1938, recibió una beca Guggenheim que le permitió hacer estudios de postgrado en dos instituciones que ya eran de las más prestigiosas del mundo: el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Princeton. Pablo Miquel falleció en 1944 y su cátedra fue ocupada por Mario González, que la ganó por oposición. Su rival más fuerte fue Pedro Pablo Masó, hijo del patriota oriental Bartolomé Masó Márquez. González trabajó en ella hasta su salida de Cuba en 1960. 

Fue profesor invitado en Puerto Rico, Venezuela y Perú. Finalmente se radicó en Alabama, en cuya universidad trabajó de 1961 hasta su retiro en 1979, como professor emeritus. Allí fue también consultor de la NASA. En el antiguo Bachillerato en Ciencias que duraba cinco años, es decir, antes de los planes establecidos por la Revolución, existían las materias Complementos de Matemáticas, donde se usaban textos de Mario González que me impresionaron enormemente. También publicó una excelente Introducción al Análisis Matemático. Una oración de uno de esos libros me impactó: "No todo lo evidente es cierto". También usé mucho su Álgebra Elemental Moderna, que publicó con el matemático e inventor norteamericano Julián Dossy Mancill. Tuve como maestra en el Instituto de Cárdenas a una exalumna de Mario González, cuyos nombre y primer apellido son imposibles de olvidar porque constituían una suerte de oxímoron: Dulce Cruel. Ella, quizás porque pensaba que al elevar a su profesor se beneficiaba de algún modo, nos tejía su leyenda con lo que hoy se llamaría una fake news: que la NASA lo había mandado a buscar con un cheque en blanco. Después, en la carrera, estudié la materia de Variable Compleja en otro de los libros de González. 

En un trabajo de 2018 Enrique de J. Estrada-Pato, Francisco R. Martínez-Sánchez e Idelisa Bergues-Cabrales expresan que "Es casi imposible hablar de una actividad de creación científica trascendente en Matemática en nuestro país antes de 1962". Antes de irse de Cuba, Mario González publicó 79 trabajos, muchos de los cuales tuvieron un alcance internacional. Viviendo fuera de Cuba, de donde partió en 1960, publicó otros 23, de modo que continuó siendo productivo. Es una gloria de Cuba y apenas se menciona. He leído un texto sobre la Introducción…  en la revista Ciencias Matemáticas (escrito por un español) y la Dra. Concepción Valdés Castro lo pone en el  lugar que le corresponde en su artículo donde analiza la revista de la Sociedad fundada por Miquel, y tal vez exista alguna otra, pero es muy infrecuente la mención de González tratándose de quien es. 

Cuando comencé la carrera estaban accesibles en nuestra biblioteca las Tesis de los profesores "viejos" que aún quedaban dándonos clases, y que en algún momento me leí: de la profesora Graciela de la Torre, del doctor Reguera (sobre coordenadas homogéneas) y del Dr. Peña, orgulloso tanto de haber obtenido la cátedra de Mecánica Celeste  por oposición, como de una nota donde Mario González mencionaba su trabajo. Los tres nos dieron cursos muy decorosos. De la Universidad Central llegaron el destacado profesor Juan Giralt, que tenía en su haber un libro magnífico de Geometría Diferencial, y su esposa, Consuelo Chou, a quien naturalmente decíamos La China, pues delataba su ascendencia asiática en el apellido y en sus ojos. Era muy buena en Álgebra Moderna. Ambos se fueron pronto de Cuba, con destino a Francia.

(Aurelio Baldor de la Vega)

Se conocía también de la existencia de autores, ya sea de textos universitarios o de enseñanza media, como Rafael Fiterre, Antonio Paz Sordía, y Dulce María Escalona, pedagoga y Doctora en Ciencias Fisicomatemáticas que trabajó un tiempo en el Ministerio de Educación después de 1959 (había nacido en 1901). Dedicados a la enseñanza media se enmarcan el Álgebra Elemental Moderna ya mencionado, y la joya de la corona, el Álgebra de Aurelio Baldor de la Vega. El libro de González y Mancill era más técnico que el Álgebra de Baldor, pero no tan atractivo. Baldor publicó otros libros, pero este fue sin dudas el mejor. Algunos de estos precursores no publicaron trabajos de investigación originales, pero sí, a través de libros, clases o artículos en la revista que se creó en 1942, contribuyeron mucho al desarrollo de las matemáticas en Cuba y al interés en las mismas.


Antes de 1959 algunos textos cubanos se vendían en otros países americanos, como el del ya mencionado Gran, otro de los también físicos Alonso y Acosta, el de Química de Román Galán Sánchez, etc. Marcelo Alonso (el de Alonso y Acosta) fue enviado como Asesor Científico a la OEA a finales de 1959 y no regresó. En Estados Unidos actualizó y reeditó sus libros. Asistió a un evento científico en La Habana después de 40 años de exilio.  Pero el texto más vendido en todos los países hispanos fue el Álgebra de Baldor, y aún hoy se sigue vendiendo. 

En 1994, bajo la presidencia de Ernesto Zedillo, en México tuvo lugar una seria crisis económica que provocó el cierre de varias editoriales dedicadas a libros de texto. Ya yo me encontraba en ese país y había hecho amistad con algunos de los representantes de esas editoriales que con frecuencia iban a regalarnos novedades, porque si decidíamos usar alguna como texto habría un número de ventas asegurado. No recuerdo la editorial que publicaba el Álgebra de Baldor, pero sí el nombre de su representante, porque era también Aurelio. Me confesó que ese libro era el que había mantenido a flote a la editorial por cómo se vendía en toda la América hispánica, y una vez me preguntó si yo sabía por qué. Le respondí con otra pregunta: ¿No has pensado en que sencillamente es muy bueno?

Las biografías dicen que Baldor fue matemático y pedagogo, debido a los libros que escribió, pero creo que la única carrera que cursó oficialmente fue la de abogado, si bien interesado y entusiasmado con las matemáticas elementales. También fue un emprendedor, porque estableció el más famoso colegio de La Habana en los años cincuenta, con unos 3 500 estudiantes por curso y una flotilla de ómnibus para recogerlos y devolverlos a sus barrios.

En la graduación del curso 1958-59 del Colegio Baldor, estudiantes y profesores se pronunciaron contra el autoritarismo que comenzaba a imponerse en la Isla, y según cuenta su hijo Daniel Baldor Aranalde, Raúl Castro ordenó la detención del dueño y director, pero este fue protegido por Camilo Cienfuegos, que admiraba sus libros (uno de los que se refieren a este hecho dice que Camilo había sido alumno de Baldor). El colegio, como todos, fue confiscado por el gobierno. Aquel hombretón (medía 1.95 m), con su mujer, sus siete hijos y la criada, se fue para el extranjero antes de que pasara un mes de la muerte de Camilo, dejando la magnífica casa que tenían en Tarará, que también fue confiscada. Trabajando en New Jersey logró sacar adelante a sus hijos, todos con diferentes carreras y ninguno matemático. Aurelio Baldor falleció en Miami en 1978. Cualquier referencia a esta persona es también difícil de encontrar en Cuba.

Debo mencionar a dos matemáticos que conocí personalmente.  El primero es Ramón Rubio (Jesús Ramón Rubio Agüero), un genio con capacidad y conocimientos imponentes. Podía dar un curso de Biología Celular, escribir poemas —había sido miembro de la Asociación Hermanos Saíz— disertar sobre budismo zen o sobre homeopatía, y enseñar matemáticas con un altísimo nivel de comprensión y una creatividad pasmosa. Hablaba y escribía en español, inglés y francés y podía leer en ruso y alemán. Enseñaba como Martí decía que debía cumplirse un deber: sencilla y naturalmente.

(Ramón Rubio  en su segunda y última estancia en Francia)

Estudió la carrera de Matemáticas en  Santiago de Chile y de ese país se fue a París, invitado por matemáticos franceses. Entonces un amigo suyo, José Altshuler (José Boris Altshuler Gutwert), a la sazón vicerrector de la Universidad, le pidió que regresara a Cuba a dirigir la Escuela de Matemáticas que se creaba. Una de las matemáticas francesas que fue a Cuba poco después, Marie Duffló, militante del Partido Comunista Francés, le contó a un amigo que ella y otros habían quedado en Francia impresionados por lo talentoso que era Rubio, y estimaron que si había otras personas como él en Cuba valía la pena que su grupo (de la Universidad de Orsay o París Sur), de gran desarrollo matemático, hiciera un esfuerzo por ayudar a los cubanos. El Jefe del Departamento era Didier Dacunha-Castelle. Puede que hayan influido otras cuestiones, como la simpatía por la Revolución Cubana, pero la impresión que a estos matemáticos franceses les produjo Ramón Rubio influyó en la decisión que tomaron. Este grupo contribuyó fuertemente al desarrollo de las matemáticas en la Escuela de Matemáticas de la Universidad de La Habana. Hubo primero una visita de Laurent Schwartz, el creador de la teoría moderna de Distribuciones y medalla Fields. Después fueron varios más, entre ellos Claude Mutafian (que me dio un magnífico curso de Álgebra Multilineal) y Claude George. Más adelante existió también un comité de ayuda de la República Federal de Alemania, el KOWIZUKU, aparte de las visitas de matemáticos de distintos países, sobre todo de la URSS, que permitió el acceso de cubanos a su bien organizado sistema de doctorados.

Cumpliendo el deber patrio, Rubio abandonó las posibilidades que se le abrían y regresó a entregarse a la tarea que le pedían, pero al poco tiempo fue apartado de la Universidad: tal vez no era suficientemente organizado para el trabajo, o tal vez era demasiado cuestionador. Le solicitaron que creara un grupo de matemáticas en la Academia de Ciencias de Cuba, y allá se fue, pero publicó un poema que criticaba la burocracia, y el Presidente de la Academia, capitán Antonio Núñez Jiménez, se dio por aludido y lo destituyó de su cargo. Para ese entonces, Altshuler ocupaba una posición importante en la Academia de Ciencias y lo ayudó a entrar en el grupo de Física Teórica de la misma academia, aunque ya estaba echada su suerte y tendría que exiliarse.

Antes de salir de Cuba Rubio vivió un tiempo en una habitación del Hotel Presidente, al final de la calle G. En mi grupo nos preparábamos para el examen final del curso de Geometría Diferencial, y acompañé a un condiscípulo que lo conocía a pedirle que nos ayudara al respecto; fue mi primer contacto personal con él. La avenida mencionada es un paseo que cuenta con amplios bancos interiores. Rubio se sentó con nosotros dos en uno de esos bancos, encendió el último cigarrillo que llevaba, abrió la cajetilla, y en el espacio para escribir y garabatear así creado, en 20 o 30 minutos, aprendí más Geometría Diferencial que en todo el semestre de clases recibido. Después asistí a un curso de Teoría de Conjuntos que impartió en clases nocturnas, basado en su bello librito sobre la materia, en el que agradecía a Gutenberg por haber inventado la imprenta, y "a los ocasos sanguíneos de La Habana".

Solicitó su salida para escapar del país que apreció tan mal su colaboración, pero tuvo que soportar cuatro años sin que le dieran el permiso de salida, que consiguió con la ayuda de esos matemáticos de izquierda franceses. Entonces estaba casado con Rodela Zorrilla, que lo acompañó a Francia y vivió con él hasta su desaparición física. En esta etapa trabajó en la universidad de Saint Etienne, también en París. Publicó en español un libro de poemas y una novela, y en francés un libro donde analiza las ideas de William James (sobre filosofía, psicología y religión) que vio la luz póstumamente, en 2008. 

Los detalles de este libro, así como una síntesis de su vida académica, pueden verse en este mismo blog Baracutey Cubano, en un artículo del doctor en física (de segundo nivel, vea el escrito que seguirá a este) Efraín J. Ferrer, en el que conocí de los grandes intereses de Rubio en la poesía de diversas partes del mundo, en la música, y en la filosofía. Su fallecimiento no produjo ninguna reacción oficial en Cuba. Al parecer no se menciona en Ecured, la Wikipedia cubana que establece la postura del gobierno, que en su página principal expresa que "nace de la voluntad de crear y difundir el conocimiento, con todos y para todos".

Rubio fue sustituido como Director de la Escuela por un profesor uruguayo de alto nivel que vivió en Cuba en dos etapas: Celiar Silva Reherman. Su ideología política no le hubiera nunca acarreado problemas en Cuba, pues en su país había sido miembro del Partido Comunista y cofundador de un grupo de simpatizantes con la revolución cubana. Sus biografías dicen que nació en Tacuarembó, pero me gustaba escucharle decir que había nacido en un paraje llamado Durazno, porque aquella palabra me daba idea de un origen humilde y en consecuencia de una vida esforzada, y me anunciaba algo que para mí era otro de los atractivos de su personalidad: el dominio del idioma español y su amplia cultura general. Como estudiante, dio una sola clase a mi grupo sobre el Teorema de la Función Implícita para funciones de varias variables, y recuerdo con claridad su entonces para nosotros deslumbrante oración de que lo probaría "por inducción en m para cada n". La clase fue una orgía de letras, subíndices y supra índices, manipulados de una forma experta y elegante que disfrutamos enormemente. Se regresó a Suramérica al terminar su trabajo de Director de la Escuela de Matemáticas, pero luego de algunos años regresó para quedarse definitivamente. Fue sustituido como director durante un breve periodo de tiempo por un ingeniero, a su vez sustituido por un estudiante que hace años vive fuera de Cuba.

(Celiar Silva Reherman)

Después de convertirme en profesor mantuve con él cierta amistad. Era Topólogo, pero tenía vastos conocimientos de Análisis Matemático. Sacaba unas pequeñas publicaciones, como separatas, en una revista donde entonces sólo publicaba él por la razón de que no había nadie más que lo hiciera, y recuerdo haber leído algunas como la de Espaces de liaisons (espacios con enlace o conexión, una estructura introducida por él; no he dicho que dominaba el francés), o aquel en que estudiaba la diferencial como aproximación lineal óptima a una superficie en el punto de tangencia.

En una ocasión asistí a un seminario donde desarrolló un contraejemplo que demostraba la falsedad de una afirmación del libro de Análisis Matemático de Julio Rey Pastor, Pedro Pi Calleja y César Anselmo Trejo. Ese libro era para nosotros una biblia, así que aquello conmocionó un poco. No era un Teorema del libro, sino una afirmación relacionada con el cono tangente que formaban las derivadas direccionales que, bajo algunas condiciones, según el libro, "degeneraba" en plano tangente. A ese tipo de propiedades "evidentes" se refería Mario González. A la distancia me parece que su contraejemplo (que recuerdo todavía) era relativamente sencillo, pero su importancia radicaba no tanto en el resultado en sí como en el hecho de que nos demostraba la necesidad de ser críticos con las autoridades consagradas. También tomé todo un seminario con el profesor Silva dedicado a demostrar, en varias sesiones semanales, el Teorema de Gödel. 

(las  dos fotos inmediatamente anteriores fueron tomadas de Cubadebate)

Aparte del acento llevaba la cultura rioplatense y uruguaya en el tuétano: citaba tanto a Artigas como a Atahualpa Yupanqui; tenía la letra de Cambalache, el famoso tango de Discépolo, en una pared de su casa de Guanabo; si yo viajaba a México, me encargaba hierba mate; el perrito de la familia se llamaba Gauchito; si se hablaba de ajedrez había que hacerlo de Najdorf; disfrutaba hasta la euforia hablando del Maracanazo… Voy a contar ahora algo desconocido. Durante un tiempo, dos o tres semanas, Silva creyó tener la demostración del último Teorema de Fermat. Él sabía mejor que nadie que era muy difícil encontrar una demostración que por entonces nadie había hallado al cabo de siglos de intento. Eran cinco o seis hojas de papel manuscritas y enredadas que me pidió revisara a ver si yo encontraba el error que él siempre supuso existía. Yo le aclaré que de números sabía muy poco (su demostración utilizaba herramientas clásicas, pero algunas desconocidas por mí, y tuve que buscar y entender un par de teoremas para poder revisar su trabajo). Lo revisé con mucha aplicación en dos ocasiones y no encontré ningún problema, lo que me condujo a un entusiasmo contenido. Pocos días después Celiar me dijo que había encontrado el error, y me lo mostró. Yo le respondí que al menos no había publicado el trabajo, y me asombró la seguridad con que me dijo: yo nunca lo hubiera publicado con un error. O sea, sabía que, si la demostración tenía un error, él la encontraría. 

Hay un detalle más acerca de la influencia positiva de Silva en mi persona. Durante mucho tiempo, que incluyó la época en que se había regresado a Uruguay, fui amigo muy allegado de su hijo Luis Carlos, y a veces me daba acceso a sus cartas, no recuerdo si por completo o en algunos segmentos. La redacción impecable y la prosa rigurosa no podían ocultar el cariño de padre a hijo, ni tampoco la experiencia de los años bregados. En una o dos ocasiones yo aproveché para mí los sabios y certeros consejos. Celiar Silva murió en el año 2000, y en el 2022, centenario de su nacimiento, se le recordó y homenajeó. La lectura de la reseña y los comentarios de mi excompañero Néstor del Prado me alegraron mucho. Me hubiera gustado estar presente.

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Notas del bloguista del blog Baracutey Cubano

Sobre Mario O. González Rodríguez se puede leer algo más en:

  • Mario O, González Rodríguez. Genealogía académica:

https://www.genealogy.math.ndsu.nodak.edu/id.php?id=13214

  •  Datos de Mario O. González en la John Simon Guggenheim Memorial Foundation

https://www.gf.org/fellows/all-fellows/mario-o-gonzalez/

  • Muy breve biografía de Mario González

https://prabook.com/web/mario_o.gonzalez_rodriguez/1120096

OTRO EJEMPLO PALMARIO DEL OSTRACISMO CASTRISTA EN LA CIENCIA: DOMINGO H. GÓMEZ GIMERÁNEZ (1903-1978) POR EL CUAL INTERCEDIÓ ALBERT EINSTEIN Y  SOBRE EL CUAL SEVERO OCHOA, PREMIO NOBEL EN MEDICINA 1959, EXPRESÓ QUE MERECÍA EL PREMIO ANTES QUE ÉL 





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martes, diciembre 20, 2022

Efrain J. Ferrer sobre el relevante matemático Ramón Rubio: El matemático-poeta que se esforzó por ser libre

 El matemático-poeta que se esforzó por ser libre

Doctor José Ramón Rubio Agüero

Por Efrain J. Ferrer.

El Nuevo Herald

Octubre 8, 2002.

En este 2002 se nos fue, sereno y con una canasta cargada de sueños, Ramón Rubio, un matemático poeta que no renunció a ser libre.

Ramón Rubio no era una persona común, lineal. Fue matemático, filósofo, sicólogo, educador, poeta y aprendiz de músico, aunque nunca logró dominar el violín como el lápiz. Hablaba y escribía, además del español, en francés y en inglés. Leía en alemán y en ruso, y dedicaba largas sesiones a escribir en cantonés, idioma por el que sintió fascinación desde muy joven. Repartió su vida entre Cuba, Chile y Francia. Decía sentirse ciudadano del mundo, aunque nunca dejó de ser habanero.

Al triunfo de la revolución cubana, Rubio se encontraba en París. Allí se había movido desde Chile por invitación de unos colegas franceses, después de haber terminado en Santiago la carrera de matemáticas. Fue entonces que un amigo le escribe desde Cuba, pidiéndole que regresara para crear la escuela de matemáticas de la Universidad de La Habana. A ello Rubio se entregó con una energía inagotable. Diseñó los nuevos programas de estudio y llevó hasta La Habana a un grupo de matemáticos franceses de primera línea, con lo que creó un modelo de centro intelectual que el resto de las escuelas de ciencias no tardaron en seguir. La matemática en Cuba le debe hoy a Rubio lo que un hijo a su padre.

Pero su actividad no podía rendir fruto por mucho tiempo. La estabilidad en los puestos de direcciín se gana en Cuba por fidelidad, y se pierde por honestidad. Cuando comenzaban a aparecer los primeros frutos de su trabajo, lo alejan de las aulas universitarias, pasándolo a crear el grupo de matemáticas de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC). Años después decide publicar un poema sobre la burocracia en Juventud Rebelde. El capitán Antonio Núñez Jiménez, quien a la sazón era el presidente de la ACC --honor logrado más que por su condición de espeleólogo aficionado, por su fidelidad incondicional al máximo líder-- tomó el poema como una ofensa personal y lo destituye de su cargo. Es entonces que el amigo que lo instó a regresar a Cuba alrededor de una década antes le ofrece integrarse al grupo más afín a su carrera en el instituto que dirigía en la ACC, el grupo de física teórica.

(Los Doctores en Física Teórica:  Efraín J. Ferrer y su esposa Vivian F. de la Yncera)

Cuando mi esposa y yo coincidimos con él en ese lugar, eran tiempos de conmoción en la física-matemática. No hacía mucho que se había logrado construir una teoría que unificaba las fuerzas electromagnéticas y nucleares. Se comenzaba a entender las implicaciones que esto tendría para la evolución del universo. Unificación significaba, en el lenguaje de las nuevas teorías, mayor simetría. Y estas simetrías se expresaban haciendo uso de la teoría matemática de grupos. El encontrarnos a Rubio en este momento trabajando a nuestro lado nos produjo algo más que un estado de júbilo.

Fueron tiempos aquéllos de discusiones científicas intensas, de organización de seminarios y, sobre todo, de descubrimiento, pues lo inesperado para nosotros fue descubrir que los nuestros no eran los temas que desvelaban a Rubio. A él le preocupaba más que conocer cómo el universo se comportaba, el encontrar el sentido de la existencia humana como parte de ese universo. Después de conocernos mejor nos bombardeó con una serie de preguntas existenciales que en la Cuba de consignas revolucionarias y marxismo bíblico resultaban como una invitación a participar de un escape a la cuarta dimensión. Por él conocimos La libertad primera y última de Krisnamurti, Juan Salvador Gaviota de Richard Bach, los escritos de los místicos españoles: Las moradas de Santa Teresa de Jesús, y las Poesías de San Juan de la Cruz, etc.

En medio de aquel estado policiaco de finales de los años 70, Rubio era uno de los hombres más libres que conocí en Cuba. Sabía que no podía aspirar a nada, pero esta condición le ahorraba un poco el sufrimiento del temor que allí lo permeaba todo y que lo compartían todos sin excepción. No obstante, en medio de la apoteosis del éxodo del Mariel, una mañana nos dijo que un familiar lo había venido a buscar en una embarcación de las muchas que estaban llegando de la Florida y que se disponía a renunciar al trabajo de inmediato.

Así se convirtió en hereje por un acto de intención, sin poder salir del país hasta cuatro años después gracias a las gestiones de algunos amigos franceses. De esta forma se quedó sin derecho a trabajar, y además se vio junto a su esposa Rodela, y su hija de un matrimonio anterior, sin lugar donde vivir, ya que vivía en un cuarto del hotel Presidente, que era una pertenencia del estado. Recientemente me escribía que recordaba aquella última etapa en Cuba como una de las más felices de su vida, pues el haber podido romper con todo fue como respirar de nuevo un aire fresco y puro.

El pasado julio nos reuniríamos en su casa de Saint-Etienne (Francia), lugar en donde se desempeñó como profesor de matemáticas en la universidad; pero el destino no nos dio tiempo. Mientras volábamos hacia París, Rubio moría inesperadamente. Estando en su casa pude hojear los últimos libros que había escrito: un libro de filosofía que verá próximamente la luz en una editorial francesa y que, como de costumbre, había escrito tratando de explicar a otros lo que creyó urgente racionalizar para sí; una novela que logró terminar justo antes de partir y que tiene mucho de autobiográfica, y un libro de poemas que recopila su producción en este campo en distintas etapas de su vida. Cuando me iba noté que justo en su mesa de trabajo tenía una colección de lápices de madera con puntas afiladas a mano con pasión de artesano, como solía hacer antaño en Cuba cuando se preparaba para la inminente batalla.

Entonces Profesor Titular de Física de la State University of New York at Fredonia.


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