viernes, febrero 04, 2022

Dimas Castellanos desde Cuba: Ni azúcar ni café: ¿por qué?

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Ni azúcar ni café: ¿por qué?

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En diciembre y enero no llegaron hasta fin de mes a los hogares en Cuba los 115 gramos de café mezclado con chícharos de la cartilla de racionamiento.

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Cafeteria cubana antes de 1959

Por Dimas Castellanos

La Habana

02 Feb 2022

Los 115 gramos de café mezclados al 50% con chícharo que los mayores de siete años reciben en Cuba por la cartilla de racionamiento (que alcanzan para unos seis días y se distribuyen a principios de cada mes), en diciembre y enero no llegó a los hogares hasta fines de mes. Según la explicación oficial, la demora fue causada por el arribo de las importaciones y la entrega de las empresas procesadoras del grano.

 El atraso en la distribución, después de conocerse que la industria azucarera se encuentra en terapia intensiva, está generando preocupación en los cubanos.

El cultivo del café, originario de la Península Arábiga o de Abisinia (Etiopía), transitó por Europa de donde llegó al Caribe. Según algunos estudiosos a Cuba fue traído de la isla La Española en 1748; otros afirman que fue de Puerto Rico en 1769. Todos coinciden en que su cultivo se inició en las afueras de La Habana, más para preparar una bebida a base de la fermentación del grano que para su cultivo comercial.

La característica favorable de los suelos cubanos y la ruina de Haití —resultado de la revolución de 1791—, que en esa época era la primera productora y exportadora mundial de café beneficiaron a Cuba. Miles de los colonos franceses que huyeron de la violencia se establecieron en las montañas del sur de Oriente, donde aún se cultiva la mayor parte del café cubano.

El aumento de la producción fue tal que para 1830 ya Cuba había ocupado el lugar de Haití como la primera exportadora de café del mundo. Sin embargo, el hábito de su consumo aumentó de tal forma que obligó a importar para satisfacer la demanda interna.

El impacto de la producción y de su consumo en la vida nacional se reflejó en producciones artísticas como el estribillo: "Ay Mamá Inés, ay Mamá Inés, todos los negros tomamos café", inmortalizado por la peculiar interpretación de Bola de Nieve, y la poesía "La flor del café", de Plácido.

En el siglo XX, por diversas razones, nuevamente la producción fue incapaz de garantizar el consumo. Para solucionar el déficit se dictaron varias medidas que permitieron en 1930, durante el Gobierno de Gerardo Machado, cubrir la demanda interior y reiniciar la exportación. Y en 1940 ya Cuba había recuperado el primer lugar en la exportación mundial.

En 1951 se produjeron 32.844 toneladas, una cifra superior a lo que aspira el actual Gobierno cubano para el año 2030. El mayor salto se produjo en la cosecha 1960-1961, cuando las siembras de los años anteriores permitieron producir 60.000 toneladas. Sin embargo, 50 años después, en 2010, la cosecha se redujo a la décima parte: 6.000 toneladas, lo que obligó por tercera vez a importar  café para cubrir el consumo.

En diciembre de 2010, Raúl Castro expresó: "En el próximo año no podemos darnos el lujo de gastar casi 50 millones de dólares en importaciones de café para mantener la cuota que hasta el presente se distribuye a los consumidores, incluyendo a los niños recién nacidos. Se prevé, por ser una necesidad ineludible, como hacíamos hasta el año 2005, mezclarlo con chícharo, mucho más barato que el café, que nos cuesta casi 3.000 dólares la tonelada, mientras que aquel (el chícharo) tiene un precio de 390 dólares".

En la cosecha 2011-2012, desatendiendo las atenciones culturales a las plantaciones, se extendió el periodo de recogida del grano. Se cosecharon 7.100 toneladas, pero con afectaciones para las siguientes cosechas. La zafra de 2013-2014 retrocedió nuevamente hasta 6.105 toneladas. Sin realizar los cambios necesarios se planificó, a partir de 2015, unas 15.000 toneladas anuales, que nunca se alcanzaron. Para recuperar lo perdido —sin atender las causas del declive—, se programó alcanzar 24.000 toneladas para el año 2020, que es la cantidad mínima para cumplir con las exportaciones y satisfacer la demanda interna. En 2019-2020 no se llegó a las 9.000 toneladas, una cifra seis veces menor que la cosecha de 1960-1961. Y Cuba continuó con la necesidad de importar café para el consumo interno, pero ahora sin divisas suficientes para adquirirlo.

Es decir, en el siglo XIX y en el XX Cuba perdió la condición de primera exportadora de café del mundo y, sin normar su consumo, sin limitarlo a los mayores de siete años, sin mezclarlo con chícharo, sin contar con miles de ingenieros agrónomos  y forestales, y sin la visita de altos funcionarios a los cafetales, se recuperó esa posición. La pregunta es: ¿Por qué después de 1959, además de la incapacidad para satisfacer las necesidades con la producción nacional, la distribución mensual comienza a desplazarse de los primeros a los últimos días del mes?

La respuesta

Antes de 1959 los productores vendían sus producciones y compraban los insumos necesarios libremente. Con el respaldo legal de la Constitución de 1901 y después con la de 1940 crearon asociaciones para su defensa. Por ejemplo en 1934 se institucionalizó la colegiación obligatoria de las asociaciones de productores, entre ellas la Asociación Nacional de Cafetaleros de Cuba, que fue vital para los resultados obtenidos por ese sector.

.Después de 1959 fueron confiscados la mayor parte de los cafetales privados. Se prohibió a los productores comerciar y adquirir libremente los insumos necesarios con nacionales o extranjeros; se les obligó a vender al Estado casi el total de la producción a precios impuestos; se impusieron innumerables trabas y controles; fueron desmanteladas todas las asociaciones independientes para la defensa  de los productores; y estos fueron sometidos a un orden constitucionalizado que prohíbe la concentración de riquezas e impone la planificación centralizada. Y con todas estas medidas no se puede obtener otro resultado que la ruina de la producción cafetalera.

Dos pruebas de las verdaderas causas:

Primera: Vietnam. Después de la devastación sufrida por la guerra en ese país, técnicos cafetaleros de Cuba enseñaron a los vietnamitas a producir el grano. Ahora Vietnam es un gran exportador mundial de café, mientras Cuba importa miles de toneladas, precisamente del país alumno. El secreto: los asiáticos introdujeron la economía de mercado; los cubanos insisten en la economía estatal y centralizada.

Segunda: durante la Administración Obama, el Departamento del Tesoro de EEUU anunció la disposición de comprar café cubano directamente a los productores. En respuesta, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en cumplimiento de la misión que el Partido Comunista (PCC) le tiene asignada y sin consultar a ningún cafetalero, negó esa posibilidad, que hubiera beneficiado a los productores, a la producción y a la economía de la nación.

Entonces, la preocupación es lógica: si no se cambia lo que se sabe que hay que cambiar, el café desaparecerá de la cultura del cubano. Mientras que los más pobres, que hoy están en la tercera edad avanzada, recordarán con tristeza la época en que compraban tres centavos de café y dos de azúcar, sin mezcla ni retrasos.

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jueves, marzo 25, 2021

Roberto Álvarez Quiñones: De la bodega de la Cuba de antes al cuchitril castrista de hoy

 

Bodegas de Cuba antes y después de 1959



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Tomado de https://diariodecuba.com/

De la bodega de la Cuba de antes al cuchitril castrista de hoy

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Nat King Cole cantó la figura del bodeguero y Fidel Castro impuso en las bodegas el racionamiento.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

25 marzo 2021

Durante mucho más de un siglo el bodeguero y la bodega del barrio en Cuba fueron una institución muy peculiar integrada al paisaje y la cultura criollos. Tanto, que en los años 50 el chachachá de Richard Egües "El bodeguero" le dio la vuelta al mundo en la voz de Nat King Cole, como auténtica expresión de cubanía, pese a ser cantada por un extranjero (la interpretó magistralmente).

En la bodega de la esquina, como se le llamaba comúnmente, las familias cubanas se abastecían de prácticamente toda la canasta básica, excepto carne fresca, pescados y algunos vegetales, que se compraban en carnicerías, pescaderías y las "placitas".

Pero todo aquello con su imagen cuasi folklórica de bodega y bodeguero, desapareció. Y no porque fueron desplazados por la competencia de supermercados modernos, o porque se modernizaron y cambiaron su fisonomía y su añejo sabor. Fueron destrozados por el comunismo.

Sin castrismo en Cuba habría supermercados (tipo Minimax o Grocery de antes) pero las bodegas tradicionales no habrían desaparecido. Muchas se habrían modernizado, otras no, pero comprar la "factura" semanal (canasta básica) cerca de la casa seguiría siendo cosa muy práctica.

La bodega cubana con el castrismo devino cuchitril que expende apenas diez o 12  productos estrictamente racionados y en cantidades tan bajas que solo alcanzan para una semana o diez días. Están vacías, destartaladas, sucias, muchas de ellas con ratones y cucarachas.

Las imágenes de bodegas que salen de la Isla expresan con crudeza la pobreza, el hambre y el atraso actual del país.

Bodega, un cubanismo

La inmensa mayoría de los cubanos hoy no tiene idea de cómo eran las bodegas cuando Cuba era una "neocolonia explotada por el imperialismo".

Con el significado que tiene en Cuba la palabra bodega, como destaca Fernando Ortiz, es un cubanismo. No significa bodega de barco, ni lugar para guardar vinos como en el resto del mundo hispanoparlante.

La bodega precastrista estaba repleta de mercancías en estantes que llegaban al techo. Además de su función comercial, tenía una función social. Era común la frase: "me enteré en la bodega…" Allí coincidían vecinos del barrio. Conversaban de aspectos familiares, noticias, criticaban al Gobierno, discutían por qué el Habana perdió con el Almendares, o si Puppy García era mejor boxeador que Ciro Moracén. (A propósito, en los años 60 Puppy García tenía un auto de alquiler en una piquera muy cerca de mi casa. Varias veces utilicé sus servicios. Nunca me habló mal de Moracén, con quien peleó varias veces.)

Salvo raras excepciones, las bodegas estaban en las esquinas de las cuadras. Una de esas excepciones se hizo mundialmente famosa. En los años 40 del siglo XX, a mediados de una cuadra cerca de la Catedral de La Habana estaba la bodega Casa Martínez. Muchos clientes se citaban en la "bodeguita del medio de la cuadra" para conversar, tomar cerveza y comer algo ligero. Su dueño de entonces, Angel Martínez, la convirtió en restaurante y nació La Bodeguita del Medio, hoy con siete filiales en Europa y Latinoamérica.

Burras ordeñadas en las bodegas

Ya en la época colonial la bodega y el bodeguero (muchos de ellos españoles), eran muy populares. Fe de ello da el libro De bandera a bandera (From flag to flag), de la estadounidense Eliza Eliza Mc Hatton-Ripley, quien en 1865 fue a vivir a Cuba durante diez años con su familia y dos esclavos, y compró una plantación de caña de azúcar en Matanzas que nombró "Desengaño".

Su libro, publicado en 1889, destaca las "innumerables bodegas pequeñas y cantinas (…) dispersas por los alrededores y calles apartadas, donde los trabajadores blancos y de color comían uno junto al otro pescado frito o sopa de ajo y bebían aguardiente". Y narra que en algunas bodegas "se mantenían burras atadas al mostrador y se ordeñaban allí mismo para vender la leche a inválidos y personas de digestión delicada. El café que se servía en esas mismas bodegas era rico y delicioso".

Volviendo a la República, la bodega vendía arroz, granos, papas, jamón, quesos, confituras, café, aceite y muchos otros alimentos, dulces finos, turrones, chocolates. También champú, cuchillas de afeitar, jabón, detergente, desodorante, talco, pasta dental, perfumes baratos, betún, cordones de zapato, papel, sobres para cartas, curitas, hilos y agujas, limas y pinturas de uña, brillantina para el cabello y muchos otros productos.

O sea, el bodeguero abastecía de casi todo a las familias. Tenía cartuchos de hasta 25 libras para envasar, y papel parafinado para envolver manteca,  jamón, chorizos, aceitunas, pasas y  alcaparras. La mayoría de las bodegas contaba con una barra en la que se podía  tomar cerveza, ron, vino o refrescos y comer "saladitos", mientras se jugaba al cubilete. Tenían mensajeros para llevar las mercancías a domicilio.

En Navidades y fin de año el bodeguero obsequiaba a sus "marchantes" (así le llamaban muchos bodegueros a sus clientes habituales, palabra de añejo origen en España) sidras, botellas de vino o turrón español.  

Y otro detalle, el bodeguero no se limitaba a estar "entre frijoles, papas y ají", como dice la contagiosa canción de Egües, sino que hacía hasta de banco. Si un cliente necesitaba con urgencia hacer efectivo un cheque el bodeguero lo hacía. O le prestaba el dinero y lo anotaba en su cuenta, pues las "facturas" por lo general se pagaban mensualmente. El bodeguero les fíaba, les concedía crédito a sus clientes y anotaba en una libreta lo que iban debiendo.

Además, a los niños más grandecitos les gustaba que los enviaran a "hacer un mandado" a la bodega, pues podían pedir "la contra" y el bodeguero les obsequiaba caramelos, bombones o galleticas.

Llegó la libreta de la bodega

Así fue la bodega cubana hasta la llegada del socialismo, sobre todo hasta marzo de 1968, cuando Castro I dio jaque mate a la economía de mercado. Estatizó las 11.878 bodegas de la Isla, como parte de los 57.280  pequeños negocios privados que confiscó o eliminó. E inventó la libreta de la bodega o cartilla de racionamiento.

¿Qué "dan por la libreta" en las bodegas de hoy? Según cifras oficiales: siete libras de arroz per cápita, medio litro de aceite, media libra de frijol negro y media de frijol colorado (cuando los hay), tres libras de azúcar blanca, y tres de azúcar sin refinar, una libra de pollo, diez huevos, un paquetico de café de cuatro onzas, y 30 panecitos redondos de 80 gramos cada uno, que solo alcanzan para un tercio o menos de un mes . También un paquetico de sal trimestralmente para toda la familia. Y leche en polvo para niños menores de siete años y compota para menores de tres años. Y punto.

Para alimentarse el resto del mes hay que "inventar". Sumergirse en el mercado negro, cada vez más escaso y caro. Incluso ya ni con dólares se puede comprar alimentos en las shopping. No los hay, o son demasiado caros. Otra solución es robar ganado, o en los centros de acopio, almacenes y fábricas procesadores de alimentos.

Paradójicamente, la escasez está comenzando a rescatar de alguna manera la función social de las bodegas de antaño.  Los "marchantes" ahora protestan a toda voz en las bodegas cuando no han llegado los alimentos necesarios. Culpan abiertamente a Miguel Díaz-Canel, califican de "tremenda mierda" a la Tarea Ordenamiento, denuncian lo bien que comen los dirigentes.

En resumen, el bodeguero cubano de hoy puede repetir: "Aprended flores de mí/  lo que va de ayer a hoy/  que ayer maravilla fui/ y hoy sombra de mí no soy", del poema de Góngora dedicado al marqués Flores de Ávila hace exactamente 400 años.

Y sí que hay que aprender.

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LA BODEGA CUBANA EN VARIAS ÉPOCAS ANTES DE  LA DICTADURA DE LOS CASTRO 

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jueves, marzo 05, 2020

La «libreta».de (Des)Abastecimiento en Cuba. Waldo Acebo Meireles con ironía: El explotado cubano en Miami puede adquirir muchos más productos con su salario mínimo que su hermano liberado de toda explotación en La Habana


La «libreta»

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El explotado cubano en Miami puede adquirir muchos más productos con su salario mínimo que su hermano liberado de toda explotación en La Habana
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Por Waldo Acebo Meireles
Miami
05/03/2020

Bastaron tres años para que la desorganización de las actividades productivas sumado a un proceso inflacionario que llegaría a su primer momento crítico a finales de los 60 inicio de los 70, solo superado en los 80-90 en el llamado ‘período especial’ —reconozcamos que el régimen imperante en Cuba tiene una notoria habilidad para los eufemismos— para que se habilitara la llamada ‘libreta de abastecimiento’, que debió llamarse de racionamiento que es lo que en realidad era, un racionamiento que ha llegado hasta nuestros días[1].

El 12 de marzo de 1962 por la Ley 1015 se creó la Junta Nacional para la Distribución de los Abastecimientos y por resolución de esta llamada Junta se estableció el racionamiento de un significativo grupo de productos básicos alimenticios e industriales. Aparejado a ello se estableció un aparato burocrático, quizás el más efectivo de todos los creados por el régimen, popularmente conocido como la OFICODA, es decir Oficinas para el Control y Distribución de los Abastecimientos, entre cuyas funciones estaba el de distribuir las ‘libretas’, dar las altas y de bajas de las personas que conformaban los núcleos familiares y de paso llevar un control muy efectivo de la población. Todos los habitantes del país si querían recibir su cuota o ración tenían que registrarse con su nombre y dirección y el núcleo familiar de que formaban parte, se le asignaban una bodega, una carnicería y un punto de leche si correspondía.

En la práctica la ‘libreta’ eran dos una dedicada a los alimentos y otra a los llamados productos industriales[2], mientras que la de abastecimiento era familiar la de los productos industriales era individual y se establecía por sexo. La libreta de alimentos aún existe, pero la llamada de productos industriales desapareció técnicamente en los años 90, aunque en la práctica era totalmente inoperante desde muchos años antes, nada se podía comprar con ella.

Los términos ‘por la libreta’ y ‘por la libre’ entraron en el habla popular, se convirtieron en formulas folclóricas para referirse a lo que estaba normado y por tanto no había que ‘lucharlo’ venía por añadidura, era cosa segura (aunque no por ello fallaba a menudo), era lo que te ‘tocaba’ y el ‘por la libre’ llegó a ser en ocasiones un erróneo sinónimo de fácil, incluso de gratis, cuando en la realidad no era ninguna de las dos cosas. También se usaba, o se usa, como una manifestación de libertinaje.

¿Cómo se comportado la ‘libreta’ desde su creación hasta hoy? Veamos la siguiente tabla[3]:

(Observación del Bloguista: en la antigua provincia de La Habana  la cuota de carne de res era 0.75 libra semanales pero en las provincias era sólo de 0,25 libras semanales)

Todos los productos han sido reducidos, excepto los macarrones o pastas, promediando un 58,9% de reducción de las mercancías normadas en 2020 con relación a 1962. En 2010, el entonces ministro de Economía Marino Murillo señaló que era necesario eliminar la libreta ya que: “le cuesta al Estado 1016 millones de dólares, sin contar el gasto adicional en transporte de alimentos y otros asuntos de logística”.[4]

Y podíamos preguntarles a estos funcionarios ¿qué culpa tienen los cubanos de que el Estado se vea obligado a importar lo que ha sido incapaz de producir? Como el pollo que le compra a su archienemigo, Estados Unidos, o el arroz y el café que le compran a Vietnam a los que enseñaron a sembrar y cuidar los cafetos.

Esta declaración de un tecnócrata que olvida que el dinero que gasta el Estado sale de ese pueblo que recibe bajísimos salarios fue suavizada por Raúl Castro: “a nadie en su sano juicio en la dirección de este país se le puede ocurrir decretar de golpe la eliminación de ese sistema, sin previamente crear las condiciones para ello”[5] Han pasado 10 años de esa declaración y aún no han creado esas condiciones, la ‘libreta’ reducida y más cara continua después de más de medio siglo.

Para poder establecer una comparación de los precios de algunos productos básicos en Cuba y en Miami tomamos los salarios mínimos que en Cuba es de 400 pesos mensuales y en Florida es de $8,56 la hora lo que equivale a $1.438,00 mensuales y creamos una situación irreal que consiste en que un cubano en La Habana pudiese emplear todo su salario comprando determinado producto al precio normado, y ese mismo cubano en el condado de Miami-Dade ─que es la segunda ciudad con más cubanos en el mundo después de La Habana y antes que Santiago de Cuba que tiene 455 mil habitantes─ adquiriese ese mismo producto. Para los precios en Miami tomamos los corrientes en un supermercado que dice ser ‘donde comprar en un placer’ y no resulta ser el más económico, naturalmente no se tuvo en cuenta comparativamente las calidades de los productos.

El explotado cubano en Miami puede adquirir muchos más productos con su salario mínimo que su hermano liberado de toda explotación en La Habana, con la excepción del azúcar, situación que llega al extremo en el caso del café que el habanero lo compra mezclado con sabrá dios que cosa y por acá lo consumimos esperamos que puro, y también en el caso de los huevos que resultan tres veces más asequibles.

Es evidente que los cubanos de la Isla van a tener libreta para rato, no se vislumbra una solución al nudo gordiano de la inviabilidad de un sistema que no libera las capacidades productivas de la población, sino que busca reforzar controles y medidas que las limiten.

[1] Ningún país del llamado campo socialista mantuvo el racionamiento por más de 5-10 años.

[2] Incluía ropa, zapatos, y una diversidad de artículos que iban desde pintura de uñas hasta cepillos de dientes.

[3] Los datos para 1962 corresponden a las cuotas que le correspondían a Ciudad de La Habana, las que tocaban a lo que en aquellos momentos se le llamaba Habana Campo eran mucho menores, por ejemplo la carne estaba normada a 0,25 libras por persona y no siempre era entregada semanalmente.




© cubaencuentro.com

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 60 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 

1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Por cierto: Cuba en el año  1958 fue el  tercer productor de arroz de America Latina y produjo 256,000 toneladas métricas de arroz ya molinado. El arroz  representó  en ese año el 6.6%  de la riqueza nacional  y tenía 162,000 hectáreas dedicadas a este cultivo . El consumo de arroz per cápita del cubano era de 110 libras/año.  Esas cifras se obtuvieron después del plan de diversificación de la economía cubana  comenzada por el Presidente Carlos Prío Socarrás y continuada e impulsada por el gobierno de Fulgencio Batista y Zaldivar, la cual se llevó a cabo pese a las medidas  que tomó el gobierno norteamericano en contra del gobierno de Batista como consecuencia  de la labor de los lobbystas o cabilderos de las industrias norteamericanas afectadas que residían en territorio norteamericano, entre las que se encontraban  los productores de arroz  de la cuenca del Mississippi. Para profundizar  sobre estas medidas adjunto un artículo de mi autoría y para conocer más logros de la economía cubana preCastrista pueden hacer click AQUÍ.

Tengo la opinión que el no haber comprado arroz  durante una década a EE.UU.  fue  una estrategia  de la tiranía Castrista para que los productores de arroz de EE.UU.  cabildearan en el Congreso de los EE.UU. para que se levantara, sin las condiciones presentes en la Ley Helms-Burton,  el Embargo norteamericano contra la tiranía Castrista  y  con ello ciertos  círculos financieros norteamericanos le hiciera préstamos financieros a la dictadura Castrista, parte de los cuales se utilizarían para ampliar y modernizar sus organismos de represión política; préstamos que finalmente el pueblo norteamericano  pagaría, pues la tiranía es un relevante no pagador de sus deudas  y eso lo saben el Club de París, la extinta Unión Soviética y los demás países de Europa del este, Japón, etc.  Veamos como fue el comercio entre Cuba y EE.UU. en años recientes.

2) Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.

3)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 

4) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos. 

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional.

Por cierto, Oscar Pino Santos pese a la gran ineficiencia  económica que él ayudo a crear después del 1 de enero de 1959, no tengo conocimiento de  que hubiera escrito o dicho públicamente críticas a la ineficiencia endémica y sistémica del período revolucionario. Quizás por eso, poco antes de morir, se le otorgó el Premio Anual  correspondiente a las Ciencias Sociales. Aclaro que en Cuba antes de que muriera Oscar Pino Santos, yo entregué a la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río, un artículo donde tocaba estos temas relacionados con Pino Santos y su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana. No se publicó ¿?.

En la tabla No. 23 se puede observar  como los porcientos de las importaciones de  los Bienes  de consumo  No Duraderos  van disminuyendo entre 1912 y 1957, lo cual se explica  por el incremento  en los porcientos de las importaciones  de Materias primas y envases;  sobre todo a partir del año 1927 en que el Presidente Gerardo Machado y Morales  introdujo una  nueva Ley  Arancelaria que   de manera significativa impulsó la creación y desarrollo de  industrias nacionales; en particular  aquellas industrias relativas al aseo personal y de  la higiene en general.


Las tablas anteriores fueron  tomadas del libro del comunista y castrista Oscar Pino Santos:

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T V Libertad
Published on Oct 16, 2018
Hambre y pobreza en Cuba: Hoy vs Cuba republicana. Un análisis sobre el hambre, pobreza y necesidades en la Cuba comunista en comparación con Cuba republicana y su rendimiento agricola, alimentario e industrial por Julio M. Shiling, Director de Patria de Martí con Lucy García y Maité Luna, periodista y conductora del programa Levántate Cuba de Televisión/Radio Martí

Hambre y pobreza en Cuba: Hoy vs Cuba republicana



CAPITULO II
El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de la  Florida International   University (FIU) sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



CAPITULO III
El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU sobre la  destrucción total de la economía de Cuba, 1959 - 2014

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ALGUNOS ÍNDICES DE LA GANADERÍA EN CUBA EN 1957 Y EN 2006

Por Pedro Pablo Arencibia
En el artículo La Ganadería en Cuba de Miguel Penabad Fraga , publicado en 1957 en el número especial del Diario de la Marina por su 125 aniversario, aparecieron cifras e índices de la ganadería en Cuba, que muestro en este blog para demostrar el desastre que ha sido la gestión gubernamental en lo concerniente a la ganadería. Estas cifras de 1957 se obtuvieron sin hacer restricción alguna sobre la matanza de ganado; todo lo contrario, se estimulaba la matanza de terneras para mantener un precio aceptable y estable para los productores en la venta de la carne de res.

Oscar Pino Santos, quien murió hace pocos años y recibió el Premio Nacional de Ciencias Sociales poco antes de morir, y fue en 1959 uno de los autores de la Ley de Reforma Agraria, escribió en 1957 El Imperialismo Norteamericano en la Economía Cubana y ahí se lee:

“ Los bajos rendimientos, los limitados niveles de producción y la escasa diversificación, explican la paradoja de que Cuba, país agrícola sea un gran importador de productos de origen propiamente agrícola. Véase el Cuadro No. 20.”

El mencionado Cuadro No. 20 muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor ( en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional.

Hoy con la estructura de propiedad y control estatal sobre la agricultura y la ganadería cubana , los valores de importación de productos agrícolas para el consumo domético en Cuba son mayores del 60% , superando ampliamente el 29 % que planteó y criticó Pino Santos en 1957.

( Oscar Pino Santos cuando recibió el Premio Nacional de Ciencia Sociales )

Pino Santos analizaba en 1957 las causas de que un país agrícola como Cuba tuviera que importar productos agrícolas y llegaba a esta conclusión:

“ El atraso técnico y por consecuencia los bajos rendimientos caracterizan también la agricultura cubana. Esto tiene mucho que ver con la estructura inadecuada de la propiedad agraria del país, a la cual me he referido antes...”

Precisamente la inadecuada propiedad estatal agraria y ganadera es la que ha provocado que en Cuba la agricultura y la ganadería hayan sido un desastre durante este casi medio siglo de totalitarismo. Los desgobernantes castristas conocen esa causa, Oscar Pino Santos trabajó hasta su muerte en el Consejo de Estado, pero han preferido mantener el control político a que los cubanos puedan desarrollar una economía que los independice del opresor estado .

Veremos en el análisis de las cifras, que la población cubana se ha duplicado y que los índices de ganado por habitante han bajado drásticamente salvo en los ovinos-caprinos por habitante que ha aumentado. Debemos tener en cuenta que no es lo mismo la cantidad de carne que significa un índice correspondiente a ganado mayor o porcino a ese mismo índice en una chiva o un carnero. Debemos también tener en cuenta que por las cantidades asignadas de carne de res por la Libreta de ( des)Abastecimiento a la población cubana y las muy fuertes restriciones y condenas en años de cárcel a los que sacrifican las reses, aunque sean de su propiedad, era para que Cuba tuviera varias reses por habitante. Otro elemento a tener en cuenta es que las reses estatales muchas veces parecen más esqueletos caminantes que ganado de ceba o de recria; lo anterior y el el alto índice de mortalidad de terneros en el sector estatal reafirma lo que ya sabemos desde hace siglos: ¨lo que es de todos, no es de nadie ¨ y de que ¨el ojo del amo engorda al caballo ¨

Aquí van los índices y cifras:

Existencia de ganado vacuno en 36 países y promedio por habitante en los años 50s

País y Reses por habitante

Austria 0.33
Bélgica 0.27
Dinamarca 0.71
Finlandia 0.45
Francia 0.39
Alemania 0.23
Grecia 0.11
Italia 0.19
Holanda 0.28
Noruega 0.35
España 0.11
Suecia 0.36
Suiza 0.32
Reino Unido 0.21
Yugoslavia 0.29
URSS 0.26
EEUU 0.58
Brasil 1.01
Argentina 2.39
Canadá 0.61
Uruguay 3.01

Cuba ( año 1953 ) 0.9034

Habitantes de Cuba : 5 610 000
Cabezas de ganado: 5 068 000


México 0.42
Puerto Rico 0.18
Honduras 0.56
Guatemala 0.40
El Salvador 0.38
República Dominicana 0.36
Chile 0.38
Ecuador 0.34
India 0.41
Perú 0.34
Pakistán 0.32
Japón 0.03
Turquía 0.47
Filipinas 0.04

Ganado menor existente en 1956 en Cuba

Ganado Équido:
Caballos 285 889

yeguas 179 560
Burros 2 060

Burras 1429Mulos 31 062
Total 500 000

Équidos por habitante: 0.09
********************

Ganado Porcino
Verracos 600 000

Puercas de cría 400 000
Crías 2 400 000
Total 3 400 000

Porcinos por habitante:0.61

***************
Ganado Ovino
Carneros 48 082
Chivos 92 226

Crías 58 665
Total 180 000
GanadoOvinoCaprinos por habitante: 0.032
Fuente: Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba

**********
En el Anuario Estadístico de Cuba del año 2006

http://www.one.cu/aec2006/anuariopdf2006/capitulo10/X.16.pdf
Habitantes de Cuba: 11 239 043
Reses 3 737 200

Reses por habitante: 0.3325

*****************
http://www.one.cu/aec2006/anuariopdf2006/capitulo10/X.25.pdf

Ganado Équido:Caballos 227 100
Yeguas 255 700
Burros 4 400
Mulos 21 000

Burras 4 700
Total 512 900
Équidos por habitante: 0.046

*******************
http://www.one.cu/aec2006/anuariopdf2006/capitulo10/X.20.pdf

Ganado Porcino:
Total 1 760 800
Porcinos por habitante: 0.1567
*******************
http://www.one.cu/aec2006/anuariopdf2006/capitulo10/X.26.pdf

Ganado Ovino y Caprino:
Ovino 2 761 300

Caprino 1 170 900
Total 3 932 200
OvinoCaprinos por habitante: 0.35

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