lunes, septiembre 28, 2026

De Cuba: ¿Quién fue el VERDADERO creador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y de la mal llamada Libreta de Abastecimiento?

 ¿Quién fue el verdadero creador de los Comité de Defensa de la Revolución, CDR, y de la Libreta de Desabastecimiento o Racionamiento en Cuba? 

Por Pedro Pablo Arencibia
28 de septiembre de 2019


En el  libro One hell of a Gamble (The Secret History of the Cuban Missile Crisis) de los investigadores Aleksander Fursenko y Timothy Naftali que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México. 


Pero se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma. Mucho de lo anteriormente planteado en este párrafo puede leerse en el post RELEVANTES PRUEBAS E INDICIOS DE QUE FIDEL CASTRO Y RAÚL CASTRO RUZ ESTABAN VINCULADOS AL COMUNISMO INTERNACIONAL ANTES DEL TRIUNFO REVOLUCIONARIO DE ENERO DE 1959 Y QUE NO FUERON SUCESOS POSTERIORES AL 1 DE ENERO DE 1959 LOS QUE LOS FORZARON A TOMAR EL CAMINO COMUNISTA.

Lo siguiente se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
  
 Tampoco olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica  para eludir algún ¨chequeo¨ de las agencias de inteligencia y contrainteligencia de Occidente; otro, de tantos,  fue el verdadero creador de los Comités de Defensa de la Revolución  en Cuba así como la mal llamada Libreta de Abastecimiento: el General hispano soviético Enrique Lister.

Esto no escapaba a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido  la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba. No olvidemos que ¨el gobierno de los 100 días¨ (realmente fueron 127 días)  de Ramón Grau San Martín no fue nunca reconocido por los EE.UU. pues Grau se negó a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901  argumentando  que dicha constitución contenía la Enmienda Platt.

La creación de los Comité de Defensa de la Revolución fue  sugerida por el asesor hispano-soviético General Enrique Lister Forján, pero  ya en la Italia de Benitto Mussolini existía una organización similar para que los vecinos se vigilaran y delataran unos a otros; ni en eso fue original Fidel Castro.

Fotos del General Enrique  Líster Forján en la Guerra Civil Española (1936-1939):



Fotos del  General Enrique Líster Forján en la Unión Soviética:




Captura de pantalla  del libro Fidel Castro: Escupiré sobre su Tumba de Alejandro Prieto Blanco


A continuación un fragmento del artículo Víctor Pina. El hombre perfecto que se desencanta de su obra, del ex preso político Eduardo Prida.

Enrique Líster Forján (April 21, 1907, Ameneiro, La Coruña —Diciembre 8, 1995, político, militar, de oficio original albañil. Vivió su adolescencia en Cuba y retorno a España en 1925 ingresando en el Partido Comunista Español. Involucrado en movimientos extremistas revolucionarios es forzado al exilio para Cuba, tomado parte en la Isla en las revueltas desde 1931 al 1935 contra el Presidente Gerardo Machado, clandestinamente regresa a España y se une al Ejercito Republicano con un grado militar de alto rango, dados a sus vínculos con los agentes rojos en Cuba. Nombrado Jefe de la 11na. División y más tarde el mas bolchevique de las formaciones militares republicanas, el Quinto Ejercito del Ejercito Republicano.

 Líster instrumento planes y acciones para desbastar el Ejercito Nacionalista y jugó un papel relevante en los contraataques, pero su reputación como líder militar se ha disputado con el argumento de ser pura propaganda del PCE. Sin embargo, su escaso entrenamiento como jefe de grande unidades militares y los resultados obtenidos 



claramente indican que se caracterizo por malgastar grandes recurso para obtener muy escasos resultados, otros orientan sus críticas a que fue poco cooperativo y escucho pocas opiniones.

( General Enrique  Lister )

Después de terminada la Guerra Civil Española encamino sus pasos a la URSS donde participó en las tropas cercadas de Leningrado en 1944, después curso estudios militares en la Academia Superior de Mando Frunze y cumplió diferentes misiones en la actividad de Inteligencia en países de lengua Española. Su rengo militar es de Teniente General del Ejército Soviético. Instalado en Francia desde 1947 por la GRU.

En 1959, la KGB le encomienda asistir a Cuba junto con otros cientos de Hispano-Soviéticos aconsejando a Fidel Castro sobre la creación de los Comités de Defensa de la Revolución que fueron a vivir en el edificio Carreño en el Vedado. Trabajo activamente en el Ministerio del Interior dentro de la Contra Inteligencia y después en Tropas Guarda Fronteras. En 1976 regresa a España, denuncia de la línea liquidacioncita impuesta por Santiago Carrillo y su propuesta de pacto con los franquistas. Fundó el PCOE y en 1986 regresó al PCE como miembro de su Comité Central. Falleció en 1994 en Madrid. Fue General de los Ejército Soviético, Yugoeslavo, Polaco y Cubano.

Escribió dos libros Nuestra guerra (1966) and Memorias de un luchador (1977).

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viernes, junio 19, 2026

La dictadura que oprime a Cuba anuncia 176 reformas económicas y financieras limitadas para mantener el control político ante la crisis que presenta el país


Mario J. Pentón
19 de junio, 2026

Excelente Análisis sobre  las claves de la privatización anunciada de Cuba, los invitados  son los relevantes  analistas  Juan Antonio Blanco y  Emilio Morales 


NTN24
20 de junio, 2026
"El agua les llegó al cuello": análisis de anuncios del régimen de Cuba en medio de presión de EEUU



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RÉGIMEN CUBANO ANUNCIA 176 MEDIDAS ECONÓMICAS PARA SOBREVIVIR A LA CRISIS SIN CEDER CONTROL POLÍTICO

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El régimen apuesta nuevamente por reformas económicas limitadas destinadas a generar oxígeno financiero y contener el deterioro social, mientras preserva sin cambios la estructura de poder que gobierna Cuba desde hace más de seis décadas.

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Por ADNCUBA

Junio 19, 2026 

El régimen cubano presentó este jueves un amplio paquete de 176 medidas económicas y sociales con las que pretende reactivar una economía en caída libre, marcada por la escasez crónica, la inflación, los apagones y el éxodo masivo de ciudadanos. Sin embargo, pese al alcance de algunas de las propuestas, el plan no contempla cambios políticos ni una redistribución del poder dentro del sistema instaurado por el Partido Comunista de Cuba (PCC).

Durante una sesión de la Asamblea Nacional, el primer ministro Manuel Marrero defendió las transformaciones como una actualización del 'modelo económico socialista', insistiendo en que todas las medidas han sido concebidas para preservar el sistema político vigente.

"Hacer lo necesario para conservar lo esencial" fue la fórmula utilizada por el alto funcionario para resumir una estrategia que busca introducir mayores mecanismos de mercado sin alterar el monopolio político del PCC.

Las reformas incluyen una ampliación significativa del espacio para la supuesta iniciativa privada. El régimen propone agilizar la aprobación de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), permitir que una persona pueda ser propietaria de varias empresas, eliminar el límite actual de 100 trabajadores y autorizar por primera vez la creación de mipymes agrícolas.

Asimismo, se prevé reducir las actividades económicas prohibidas para el sector privado, reconocer nuevas formas societarias y permitir la participación mediante acciones. También se contempla otorgar determinados derechos de usufructo y superficie, a actores económicos no estatales.

En el ámbito empresarial, el paquete promete una mayor autonomía para las empresas estatales, más flexibilidad para fijar precios y modificaciones en los sistemas de remuneración. Además, se facilitaría la apertura de cuentas bancarias en el exterior y se permitiría a las empresas desarrollar actividades complementarias a su objeto social principal.

La Habana también apuesta por atraer inversión extranjera hacia sectores considerados estratégicos. Entre las novedades figura la posibilidad de que capital extranjero participe en centros de datos de ETECSA, redes móviles y otras infraestructuras digitales, con excepción de aquellas vinculadas a la seguridad nacional.

Otra de las medidas más sensibles es la eliminación progresiva de la libreta de racionamiento universal. Según explicó Marrero, la canasta básica subsidiada quedará reservada para jubilados y personas consideradas vulnerables, en un intento de sustituir los subsidios generalizados por ayudas focalizadas. Para ello se prevé la creación de un Fondo de Protección Social destinado a financiar programas de asistencia.

En materia energética, el Ejecutivo propone abrir espacios a la inversión privada y extranjera en la comercialización de combustibles y ampliar la red de servicentros, mientras intenta incentivar el uso de fuentes renovables mediante beneficios fiscales.

Reformas no representan apertura política

Pese a la amplitud del paquete, el propio discurso oficial dejó claro que las reformas no representan una apertura política ni un abandono del modelo de partido único. Marrero insistió en que la planificación socialista seguirá siendo el eje rector de la economía y subrayó que la incorporación de mecanismos de mercado no constituye una "claudicación", sino una herramienta para preservar el proyecto político.

El primer ministro también reveló que las propuestas fueron elaboradas siguiendo orientaciones del gobernante Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro, principal figura de poder dentro del régimen durante las últimas décadas.

Analistas independientes han señalado durante años que muchas de las medidas ahora anunciadas recuerdan reformas parciales que las autoridades han prometido anteriormente, pero cuya implementación ha sido limitada por la propia resistencia del aparato burocrático y político a perder control sobre la actividad económica.

Un reporte reciente de ADN Cuba recoge las consideraciones expertos y analistas sobre estas supuestas reformas que quedarán en el aire mientras cuna dictadura continúa rigiendo los destinos del país.

En declaraciones previas del economista Carlos Martínez, "esto parece una apertura tardía, incompleta y condicionada. No creo que haya mucho que puedan hacer para mejorar significativamente la vida del cubano mientras mantengan intacto el monopolio político y económico que produjo la crisis".

Las nuevas disposiciones llegan además en medio de la peor crisis económica que ha enfrentado la Isla desde la desaparición de la Unión Soviética. La producción nacional permanece deprimida, los apagones se han convertido en una constante, la inflación ha erosionado el poder adquisitivo de la población y cientos de miles de cubanos han abandonado el país en los últimos años.

En ese contexto, las medidas parecen responder más a la necesidad urgente de evitar el colapso económico que a una voluntad de liberalización. Aunque amplían el margen de acción para el sector privado y reconocen un papel mayor para el mercado y la inversión extranjera, mantienen intacto el control político del Partido Comunista y no incluyen avances en materia de pluralismo, libertades civiles o participación ciudadana.

De esta manera, el régimen apuesta nuevamente por reformas económicas limitadas destinadas a generar oxígeno financiero y contener el deterioro social, mientras preserva sin cambios la estructura de poder que gobierna Cuba desde hace más de seis décadas.

El escepticismo sobre el alcance de las nuevas medidas se sustenta en la experiencia reciente. Desde la llegada de Raúl Castro al poder, el régimen ha anunciado múltiples procesos de "actualización" económica que prometían dinamizar la producción, atraer inversiones y mejorar el nivel de vida de los cubanos. Sin embargo, la ausencia de reformas políticas y de garantías para la propiedad privada, sumada a la permanente capacidad del Estado para intervenir o revertir cualquier apertura, terminó frenando gran parte de esos esfuerzos. Para numerosos analistas, el principal obstáculo al desarrollo económico de Cuba no es únicamente la falta de nuevas medidas de mercado, sino la permanencia de un sistema político altamente centralizado que concentra las decisiones fundamentales en una élite gobernante y limita la autonomía real de los actores económicos.

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Mario J. Pentón

18 de junio, 2026

¿Vietnamización de Cuba? Revelamos lo que esconde el discurso de Díaz-Canel


ErnestoMiami

20 de junio, 2026

¿Puede Cuba Arreglarse con Este Plan Económico?



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miércoles, junio 19, 2024

El Hambre Nuevo. Francisco Almagro Domínguez: Después de sesenta años de sacrificios, se acostumbra a decir que el régimen tiene tres cosas pendientes con el pueblo: el desayuno, el almuerzo y la comida

 
Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

El Hambre Nuevo*

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Después de sesenta años de sacrificios, se acostumbra a decir que el régimen tiene tres cosas pendientes con el pueblo: el desayuno, el almuerzo y la comida

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

19/06/2024

He buscado la raíz semántica de la palabra “jama”. La Real Academia de la Lengua nos dice que es un “cubanismo”, o sea, que solo se usa en la Isla. Como sinónimo muestra féferes. Tampoco la encontré en el Nuevo Catauro de Cubanismos de Fernando Ortiz. Jama se hizo famosa con aquel personaje salido en las redes sociales interrumpiendo a un amigo que hablaba de otra cosa. ¡Aquí lo que hace falta es jama!, gritaba el llamado Pánfilo, cuyo nombre real es Juan Carlos González y era lo que el régimen llama “deambulante crónico” —léase desamparado.

Fue tanta la repercusión internacional por tan simpática valentía, que de inmediato se difundió su adicción al alcohol y la necesidad de ingreso en un pabellón psiquiátrico. Solo un paciente mental alcoholizado podía pedir comida en una sociedad donde se garantiza la alimentación del pueblo, declaró el régimen. Como el viejo adagio enseña que los orates, los niños y los beodos siempre dicen la verdad, Juan Carlos reapareció sobrio unos meses después en la televisión nacional, “recuperado” de sus dolencias psiquiátricas. Pero el daño moral estaba hecho: en la Isla lo que faltaba era “jama” porque había tremenda “íria”, dijo Pánfilo con otra palabra de fácil intuición.

Estos recuerdos no tan lejanos acuden a nuestra mesa de trabajo cuando se dan dos noticias ¿casualmente? coincidentes. Una habla de que Ricardo Cabrisas, ex alto oficial del MININT y el negociador más experimentado, andaba por Rusia a la caza de oportunidades en la industria agroalimentaria. Dos años después de aprobada la Ley de Soberanía Alimentaria, en mayo de 2022, los resultados no se ven todavía según el propio primer ministro, Manuel Marrero. La ley busca, entre sus principales objetivos, que la producción nacional de alimentos sustituya la importación, estimada en casi un 80 por ciento. El escándalo mayor ha sido que Cuba, antigua azucarara del mundo, debe importar el dulce para cumplir la cuota que se entrega a cada cubano. No van bien tampoco el café y los cítricos, en otros tiempos rubros exportables que hoy apenas alcanzan para suplir el mercado interno en divisas.

La otra noticia, si es que lo grotesco puede ser nuevo, se trata del Designado hablando del autoabastecimiento de alimentos. “¡Hay que creérselo!”, enfatiza. De inmediato me recordó a los actores cuando toman la piel de los personajes; tienes que creerte que eres esa persona porque si tú no lo crees, el público menos, dicen los directores de escena. Y la pregunta de quienes oyen la arenga canelista es: ¿Y por qué tengo que creerme algo que no existe? ¿Acaso, compañero Designado, esto es una obra de teatro? ¿Creernos qué cosa, una tarima llena de plátanos, una montaña de sacos de frijoles y arroz, el preterido vasito de leche y el “pan con timba” de la llamada republica mediatizada? Entonces el bocadillo del que hace el papel de presidente en esta obra tragicómica no tiene desperdicio. Le pone la tapa al pomo, que no es de dulces: “cada municipio tiene que guapear su comida y no estar pensando en lo que va a entrar por la canasta”.

El hambre que ha conocido el pueblo cubano por sesenta años no es el hambre clásica, la habitual hambruna subsahariana. No es solo el apetito de quien come una vez al día y mal, como comentan está sucediendo en estos momentos. Es un Hambre Nueva. Desconocida en Occidente. De ahí que los visitantes incautos y los incondicionales del comunismo tropical se crean que el hambre cubana es de cantidades —cada día más exiguas— y no de calidades y opciones. El hambre involucionaria es el hambre de no decidir. Es el hambre direccionada. El hambre de “te toca” y “no te toca”. De no poder satisfacer el cuándo y el cómo. Es Otro quien decreta desde una oficina qué se comerá, cual campesino que decide si echarles boniato o sobras a los animales del corral.

El proceso de la Nueva Hambre comenzó con un argumento de mendaz filantropía: una cartilla —libreta de desabastecimiento— para que todo el mundo consumiera lo mismo. Como si a “todo el mundo” le gustara el chícharo, la pasta de Oca, el jurel —excelente fuente de Omega 3. ¡Pero a mí no me gusta el jurel, tío, que se lo den a los enfermos! Esa pretensión de convertir al ser humano en una “máquina-de-tragar” sigue el mismo patrón aplicado al hombre que en el campo debe producir lo que será distribuido de manera equitativa —¡Ya dije que no me gusta el jurel, concho!

Según la doctrina marxista más acendrada, hay diferencias esenciales entre el obrero y el campesino. Piensan y actúan de manera distinta. El primero depende de medios de producción que les son ajenos. El campesino es, en sí mismo, el medio de producción. El torno nada dice al obrero. De hecho, romperlo es una manera de protestar. Para el campesino la tierra tiene un sentido reverencial. Diríase místico. La conciencia de propietario es única del campesino. Aun cuando la tierra sea en arriendo, el campesino la cuida como suya, pues, aunque el clima y las plagas lo limiten, de él depende dar frutos. Y no por sabido debe obviarse: hay cultivos que necesitan profesionalismo, tesón y experiencia.

De ahí que cada intento de colectivizar masivamente la agricultura haya fracasado en todos los regímenes comunistas, con la hambruna consecuente. La excepción pudieran ser las pequeñas cooperativas, como los kibutz israelitas. Pero en ellos el principio de voluntariedad y autonomía son condiciones básicas para la producción. Tener un ente regulador como “Acopio” es ir en la dirección equivocada, y no solo porque desde la lógica elemental no se puede controlar cosecha, precios y mercado. En una economía disfuncional como la de una sociedad totalitaria lo político sobreviviente ahoga lo económico productivo.

Para luchar contra lo imposible el régimen ha hecho de todo, desde leyes hasta “inventos” que pasaran a la historia universal de la anti-gastronomía. No alcanzarían las páginas para mencionarlos a todos, por demás, bien conocidos. Un dato curioso es que el ministro de la Industria Alimenticia estuvo en su cargo por más de treinta años mientras los experimentos y la “creatividad” de los ingenieros de alimentos nos hacían degustar carnes que no lo son, leches sin proteína animal, panes de viandas y croquetas satelitales —¡muy sanas, pero el jurel sigue sin gustarme, compadre! El hambre genética del socialismo castrocanelista es una de las razones por las cuales cada cubano engorda 20 libras —precisamente, a pan con timba y helado de chocolate por las noches— en los primeros meses de exilio y nunca logre desprenderse del sobrepeso.

Después de sesenta años de sacrificios, se acostumbra a decir que el régimen tiene tres cosas pendientes con el pueblo: el desayuno, el almuerzo y la comida. El vasito de leche es asunto aparte. En Cuba no solo se ha destruido la base agroalimentaria tradicional, el ingenio azucarero, con sus campos y animales. Casi ha desaparecido el batey, según Moreno Fraginals, una institución socioeconómica y cultural en sí misma, algo que el adelantado Hershey vio como una oportunidad de oro para inundar de chocolates el vecino del Norte.

Quienes son herederos del desastre, y piden a la gente “guapear” y no esperar por la canasta —¿qué canasta? ¿La que viene del exilio?— saben que la única solución es desaparecer las trabas, sin excepción, a la producción agrícola y ganadera. De otra manera, no alcanzaran los manicomios ni los noticiarios para impedir que con la palabra “jama” se abra paso el Hambre Nuevo entre las grandes alamedas de los extintos cañaverales cubanos.

* Cuando el presente artículo estaba listo, la noticia de que el chef británico Gordon Ramsay ha grabado recién un capítulo de la serie Gordon Ramsay: Uncharted en La Habana me ha parecido un absurdo, propio del despiste o de la perversidad que nos rodea, que no es de agua. Excelente cocinero al fin, rodeado de pequeñitas, revoltosas, se dirá a si mismo que tantas moscas cubanas deben estar equivocadas.

© cubaencuentro.com

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castrista de hoy

 


Ernestomiami


Trágico destino de las bodegas en Cuba: De la  prosperidad a la escasez.




Bodegas de Cuba antes y después de 1959



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Tomado de https://diariodecuba.com/

De la bodega de la Cuba de antes al cuchitril castrista de hoy

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Nat King Cole cantó la figura del bodeguero y Fidel Castro impuso en las bodegas el racionamiento.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

25 marzo 2021

Durante mucho más de un siglo el bodeguero y la bodega del barrio en Cuba fueron una institución muy peculiar integrada al paisaje y la cultura criollos. Tanto, que en los años 50 el chachachá de Richard Egües "El bodeguero" le dio la vuelta al mundo en la voz de Nat King Cole, como auténtica expresión de cubanía, pese a ser cantada por un extranjero (la interpretó magistralmente).

En la bodega de la esquina, como se le llamaba comúnmente, las familias cubanas se abastecían de prácticamente toda la canasta básica, excepto carne fresca, pescados y algunos vegetales, que se compraban en carnicerías, pescaderías y las "placitas".

Pero todo aquello con su imagen cuasi folklórica de bodega y bodeguero, desapareció. Y no porque fueron desplazados por la competencia de supermercados modernos, o porque se modernizaron y cambiaron su fisonomía y su añejo sabor. Fueron destrozados por el comunismo.

Sin castrismo en Cuba habría supermercados (tipo Minimax o Grocery de antes) pero las bodegas tradicionales no habrían desaparecido. Muchas se habrían modernizado, otras no, pero comprar la "factura" semanal (canasta básica) cerca de la casa seguiría siendo cosa muy práctica.

La bodega cubana con el castrismo devino cuchitril que expende apenas diez o 12  productos estrictamente racionados y en cantidades tan bajas que solo alcanzan para una semana o diez días. Están vacías, destartaladas, sucias, muchas de ellas con ratones y cucarachas.

Las imágenes de bodegas que salen de la Isla expresan con crudeza la pobreza, el hambre y el atraso actual del país.

Bodega, un cubanismo

La inmensa mayoría de los cubanos hoy no tiene idea de cómo eran las bodegas cuando Cuba era una "neocolonia explotada por el imperialismo".

Con el significado que tiene en Cuba la palabra bodega, como destaca Fernando Ortiz, es un cubanismo. No significa bodega de barco, ni lugar para guardar vinos como en el resto del mundo hispanoparlante.

La bodega precastrista estaba repleta de mercancías en estantes que llegaban al techo. Además de su función comercial, tenía una función social. Era común la frase: "me enteré en la bodega…" Allí coincidían vecinos del barrio. Conversaban de aspectos familiares, noticias, criticaban al Gobierno, discutían por qué el Habana perdió con el Almendares, o si Puppy García era mejor boxeador que Ciro Moracén. (A propósito, en los años 60 Puppy García tenía un auto de alquiler en una piquera muy cerca de mi casa. Varias veces utilicé sus servicios. Nunca me habló mal de Moracén, con quien peleó varias veces.)

Salvo raras excepciones, las bodegas estaban en las esquinas de las cuadras. Una de esas excepciones se hizo mundialmente famosa. En los años 40 del siglo XX, a mediados de una cuadra cerca de la Catedral de La Habana estaba la bodega Casa Martínez. Muchos clientes se citaban en la "bodeguita del medio de la cuadra" para conversar, tomar cerveza y comer algo ligero. Su dueño de entonces, Angel Martínez, la convirtió en restaurante y nació La Bodeguita del Medio, hoy con siete filiales en Europa y Latinoamérica.

Burras ordeñadas en las bodegas

Ya en la época colonial la bodega y el bodeguero (muchos de ellos españoles), eran muy populares. Fe de ello da el libro De bandera a bandera (From flag to flag), de la estadounidense Eliza Eliza Mc Hatton-Ripley, quien en 1865 fue a vivir a Cuba durante diez años con su familia y dos esclavos, y compró una plantación de caña de azúcar en Matanzas que nombró "Desengaño".

Su libro, publicado en 1889, destaca las "innumerables bodegas pequeñas y cantinas (…) dispersas por los alrededores y calles apartadas, donde los trabajadores blancos y de color comían uno junto al otro pescado frito o sopa de ajo y bebían aguardiente". Y narra que en algunas bodegas "se mantenían burras atadas al mostrador y se ordeñaban allí mismo para vender la leche a inválidos y personas de digestión delicada. El café que se servía en esas mismas bodegas era rico y delicioso".

Volviendo a la República, la bodega vendía arroz, granos, papas, jamón, quesos, confituras, café, aceite y muchos otros alimentos, dulces finos, turrones, chocolates. También champú, cuchillas de afeitar, jabón, detergente, desodorante, talco, pasta dental, perfumes baratos, betún, cordones de zapato, papel, sobres para cartas, curitas, hilos y agujas, limas y pinturas de uña, brillantina para el cabello y muchos otros productos.

O sea, el bodeguero abastecía de casi todo a las familias. Tenía cartuchos de hasta 25 libras para envasar, y papel parafinado para envolver manteca,  jamón, chorizos, aceitunas, pasas y  alcaparras. La mayoría de las bodegas contaba con una barra en la que se podía  tomar cerveza, ron, vino o refrescos y comer "saladitos", mientras se jugaba al cubilete. Tenían mensajeros para llevar las mercancías a domicilio.

En Navidades y fin de año el bodeguero obsequiaba a sus "marchantes" (así le llamaban muchos bodegueros a sus clientes habituales, palabra de añejo origen en España) sidras, botellas de vino o turrón español.  

Y otro detalle, el bodeguero no se limitaba a estar "entre frijoles, papas y ají", como dice la contagiosa canción de Egües, sino que hacía hasta de banco. Si un cliente necesitaba con urgencia hacer efectivo un cheque el bodeguero lo hacía. O le prestaba el dinero y lo anotaba en su cuenta, pues las "facturas" por lo general se pagaban mensualmente. El bodeguero les fíaba, les concedía crédito a sus clientes y anotaba en una libreta lo que iban debiendo.

Además, a los niños más grandecitos les gustaba que los enviaran a "hacer un mandado" a la bodega, pues podían pedir "la contra" y el bodeguero les obsequiaba caramelos, bombones o galleticas.

Llegó la libreta de la bodega

Así fue la bodega cubana hasta la llegada del socialismo, sobre todo hasta marzo de 1968, cuando Castro I dio jaque mate a la economía de mercado. Estatizó las 11.878 bodegas de la Isla, como parte de los 57.280  pequeños negocios privados que confiscó o eliminó. E inventó la libreta de la bodega o cartilla de racionamiento.

¿Qué "dan por la libreta" en las bodegas de hoy? Según cifras oficiales: siete libras de arroz per cápita, medio litro de aceite, media libra de frijol negro y media de frijol colorado (cuando los hay), tres libras de azúcar blanca, y tres de azúcar sin refinar, una libra de pollo, diez huevos, un paquetico de café de cuatro onzas, y 30 panecitos redondos de 80 gramos cada uno, que solo alcanzan para un tercio o menos de un mes . También un paquetico de sal trimestralmente para toda la familia. Y leche en polvo para niños menores de siete años y compota para menores de tres años. Y punto.

Para alimentarse el resto del mes hay que "inventar". Sumergirse en el mercado negro, cada vez más escaso y caro. Incluso ya ni con dólares se puede comprar alimentos en las shopping. No los hay, o son demasiado caros. Otra solución es robar ganado, o en los centros de acopio, almacenes y fábricas procesadores de alimentos.

Paradójicamente, la escasez está comenzando a rescatar de alguna manera la función social de las bodegas de antaño.  Los "marchantes" ahora protestan a toda voz en las bodegas cuando no han llegado los alimentos necesarios. Culpan abiertamente a Miguel Díaz-Canel, califican de "tremenda mierda" a la Tarea Ordenamiento, denuncian lo bien que comen los dirigentes.

En resumen, el bodeguero cubano de hoy puede repetir: "Aprended flores de mí/  lo que va de ayer a hoy/  que ayer maravilla fui/ y hoy sombra de mí no soy", del poema de Góngora dedicado al marqués Flores de Ávila hace exactamente 400 años.

Y sí que hay que aprender.

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Cafeterias donde al café con leche lo acompañaba el pan con mantequilla y otros acompañantes; las fotos son de cafeterias de ¨pùeblo de a pié¨ ; no son fotos de las dos  cafeterías El Carmelo (El de Calzada y el de 23 en El Vedado), Potín, la del Hotel Hilton, la del Hotel Capri, etc. y ni siquiera las de los varios  Ten Cents que habían en La Habana  

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Un fritero en plena labor

Una fonda 


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LA BODEGA CUBANA EN VARIAS ÉPOCAS ANTES DE  LA DICTADURA DE LOS CASTRO 

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SUPERMERCADOS O MINIMAX


Minimáx en una calle de La Habana; quizás  uno entonces localizado en la calle  San Lázaro

Parqueo del  Supermercado de 17 y K en El Vedado en dos épocas

Supermercado de 17 y K en El Vedado




Supermercado de Carlos III construido en 1957
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NNota del bloguista de Baracutey Cubano


Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 65 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 

1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.

2)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 


3) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos. 

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. 

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miércoles, junio 05, 2024

Francisco Almagro Domínguez sobre Cuba: Masa y Control

 












Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Masa y Control

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De acuerdo a la línea de pensamiento del Castro-continuismo, todo lo que no pase por sus escritorios y cajas fuertes es sospechoso de sedición

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Francisco Almagro Domínguez,

Miami 

 04/06/2024

El Premio Nobel de literatura Elías Canetti en ese imprescindible libro que es Masa y Poder (1981), nos ilustra sobre qué es el poder. Para ello acude a la analogía del gato y el ratón. Cuando el gato atrapa al ratón está demostrando su fuerza, agilidad y sentidos felinos. Pero no poder. El poder, nos dice Canetti, es cuando el gato juega con el ratón y no se lo come. El gato tiene el poder porque determina cuándo y cómo el roedor se convertirá en su cena. De tal modo, el gato posee el control que es tener poder. Pudiéramos añadir que si se lo come de inmediato por temor a que escape, el gato expresa hambre, tal vez miedo, o sea, no tiene control absoluto sobre la situación. Para el caso del ser humano no hay nada más embarazoso, nos alerta Canetti en otra parte de su ensayo, que perder el control sobre las cosas.

La reciente noticia de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos aprobó varias medidas para flexibilizar el embargo ha recibido buenas y malas respuestas. Es una curiosa coincidencia que tanto opositores radicales al régimen, como dirigentes del comunismo tropical, están en contra de la orden de la administración demócrata. Relajamiento, por cierto, que pudiera tener una velada intención eleccionaria; los cubanos de aquí y de allá podrán tener y manipular cuentas en bancos norteamericanos, operables desde ambas orillas. Nunca debemos menospreciar la creciente cantidad de inversiones de cubanoamericanos en las llamadas MYPYMES, o las de testaferros del régimen en pleno corazón de Miami. El “Día Después” podríamos llevarnos una sorpresa.

Esta vez habría que darle la razón al Designado. Ha dicho que estas medidas tienen un “diseño subversivo”, algo que está muy a tono con la línea de pensamiento del Castro-continuismo. Para ellos, todo lo que no esté en control de la Involución, todo lo que no pase por sus escritorios y cajas fuertes, es sospechoso de sedición. La explicación se cae de la mata, diría Liborio. Cada individuo, familia, empresa, y agrupación que escapa al control, al poder sobre ellas, se convierte en un potencial enemigo pues la única razón de ser del totalitarismo comunista es impedir que otro individuo, familia, empresa o agrupación los releve en su mandato omnímodo. Solo que el Designado, muy bien asesorado en esta ocasión por comisarios-filólogos, han aconsejado usar la palabra UNIDAD en vez de CONTROL. No podemos perder la unidad, repite.

De “unidades” ha sido construida la “masa” cubana en estos más de sesenta años. La primera unidad ha sido la del barrio, a través de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Para quien no lo sepa o lo haya olvidado, en todas las ciudades y pueblos de la Isla existe un CDR cada cien metros. Esa “unidad” consiste en la vigilancia entre vecinos, y aunque hay tareas humanitarias, el régimen jamás se ha ocultado para decir que su tarea fundamental es esa, espiar a quien vive al lado. Si un cubano aplica para determinado trabajo, la empresa debe hacer una “verificación” en el CDR. El dictamen de un solo individuo, dirigente del CDR, equivale a tener o no tener el trabajo. Para un norteamericano, un europeo, para quienes los vecinos pueden ser extraños después de vivir treinta años en la misma cuadra, estas palabras pueden parecer un delirio de victimización.

Otra “unidad” para controlar la masa es, sin casualidad, la repartición de alimentos. Cada familia cubana tiene una llamada Libreta de Abastecimiento la cual, al inicio de su instauración, se dijo sería para garantizar la equidad de productos comestibles y de aseo. En realidad, y a eso debe su sobrevida, ejerce un control eficiente sobre cada ciudadano. La llamada “libreta” pertenece a una bodega en específico, no puede comprar en otro local. Es un documento oficial que prueba que la persona vive donde dice vivir. Cambiar la dirección de la “libreta”, añadir o quitar a otra persona sin los trámites adecuados es una violación grave de la ley. Solo puede hacerse en la Oficina de Registro de Consumidores (OFICODA), un centro de control municipal. Los registros de la oficina revelan las edades, nombre y apellidos, y parentescos del “núcleo”, nombre dado a la familia.

Otro control eficiente de la “masa” son los expedientes escolares y laborales. En otras épocas los niños debían poner en los expedientes si sus padres tenían creencias religiosas. Esos records, que deberían ser privados, descansan en archivos sin protección la mayoría de las veces. Aquí los diferentes colegios, instituciones académicas o productivas tienen una “pintura” completa de quien es quien. Cuando a un estudiante le dicen que “tendrá una nota en el expediente” están castigándole a llevar una diana en la espalda: problemático, conflictivo, etc. No hay manera de librarse de esa condena sin juicio, a no ser que el expediente “se pierda”, como suele suceder ante tanto control desordenado.

Podríamos citar otros “anillos de control” en la sociedad como los sindicatos, las asociaciones (federaciones de mujeres, estudiantes, artistas,). Es una telaraña de fisgoneo que se cierne sobre cada individuo de manera externa. Pero no sería todo lo eficiente que es sin la participación consciente e inconsciente de la propia persona. Crecido entre la mentira y la autoinculpación, habría que ser muy bravo para desafiar al CDR, renunciar a la “libreta”, romper el expediente laboral, negarse a pagar el sindicato. Un “policía interior” se ocupa, como un Pepe Grillo marxista, un Oso Prudencio invisible —eso no se hace— de repetir al oído del cubano: es mejor perder la vida en un segundo, que la libreta de desabastecimiento para siempre.

Lo que sucedió aquel 11 de Julio fue, siguiendo a Canetti, una rebelión del ratón contra el gato. El felino estaba confiado en todas sus fuerzas, pero carecía de poder real. El poder lo otorga la verdad. La verdad era la falta de libertades individuales, conducente al hambre y la desidia. Ya no hay verdad. Solo queda controlar la comunicación, el poder del apagón comunicacional. Es relativamente fácil predecir lo que sucederá con las buenas intenciones —electorales— del gobierno Biden: el control, el poder, no se negocian, gritaran desde la otra orilla. Las MYPYMES, una creación sin duda alguna del propio gobierno, tendrán que rendir cuentas de cuándo y cómo si quieren qué. Los gringos, para “empoderar” a alguien dentro de la Isla, tendrán que contar con los CDR, la OFICODA y todas las instituciones de la “sociedad civil” cubanas. ¿Será provechoso para el cubano de a pie esta componenda? ¿Ha habido un acuerdo secreto entre el Palacio de la Involución y la Casa Anciana para vietnamizar a Cuba ante el apocamiento ruso?

En cualquier caso, vale la pena esta frase de Elías Canetti: “La ambición es la muerte del pensamiento”.

© cubaencuentro.com

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Página 478 del libro Fidel Castro Escupiré sobre su Tumba, donde se lee que el General hispano-soviético y comunista  Enrique Líster Forjan, nacido en España  pero  que creció en Cuba,  fue el que cómo asesor  orientó crear lo que serían, y son, los Comité de Defensa de la Revolución,  una organización  de vigilancia  colectiva  de unos con respecto a otros; así como una cartilla de racionamiento que en Cuba es llamada Libreta de Abastecimiento.

Enrique Líster en la Guerra Civil Española 


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