Video de la entrevista de Oscar Haza al escritor y periodista cubano Norberto Fuentes el 13 de junio de 2019. Norberto Fuentes sobre Patricio de la Guardia: La tercera vida
Patricio no sabe que yo sé esto que voy a contar ahora. Mucho menos Raúl Castro y sus oficiales comisionados para atender el caso “Patricio” concibieron que lo publicaría. Hace cuestión de año y medio, en 2017, los oficiales a cargo se presentaron en su casa de la calle 94 entre Primera y Tercera, número 107, municipio Playa, donde cumple su libertad condicional, y le dijeron que, efectivamente, estaba a punto de extinguir su condena pero que él debía saber que nada iba a cambiar, y enfatizaron: Que todo seguiría igual. ¿Que él debía saber, o que debía comprender? Es un matiz, pero importante en los procesos represivos cubanos. Saber tiene un tono implícito de amenaza. Pero cuando comprendes, están apelando a tu complicidad y de alguna manera a tu inteligencia. Tú comprendes porque te das cuenta de que no hay otra salida. Parece en todo caso una versión de la frase emblemática de El Gatopardo, “Cambiarlo todo para que todo siga igual”. Pero con una enorme carga de cinismo y como expresión de un poder omnímodo, aplastante, indolente. La cosa no paró ahí. A los pocos días se presentaron en el citado domicilio un coronel y una mayor de la Fiscalía Militar y le dijeron a Patricio que para ir “abreviando las cosas” y, al final de la jornada, “hacer los procedimientos más fáciles”, que le convenía firmar la límpida carta impresa en alguna impresora láser de la Contra Inteligencia Militar en la que él, Patricio de la Guardia Font, se comprometía, en ningún momento posterior al término de su sentencia, a solicitar su salida del país, y por lo tanto renunciaba desde ese momento a efectuar ningún trámite para la obtención de un pasaporte. Tuvieron a bien explicarle la razón de tal medida. El general debía entender que si viajaba al extranjero, todo lo que dijera iba ser tomado como un hecho, no importa si fuese verdad o mentira. Todo el mundo le iba a creer a él. Finalmente uno de los dos oficiales, de seguro el que llevaba los grados de mayor, que hacía las veces de ayudante del coronel, le entregó un bolígrafo. Patricio lo aceptó y preguntó dónde firmaba y ahí hizo deslizar su nombre. “Firme la copia, general, para que se quede con ella.” En eso sí fueron respetuosos. Todo el tiempo que lo han mantenido en libertad condicional, la forma de dirigirse a Patricio ha sido la de “general”.Etiquetas: 30 años, condena, cuba, fidel castro, norberto fuentes, Oscar Haza, patricio de la guardia, raul castro, tony de la guardia
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