jueves, julio 09, 2020

Las conexiones castristas del magnicida de Dallas (IV). Jacobo Machover: Con Fidel Castro, a la hora del magnicidio. Final de la serie



Las conexiones castristas del magnicida de Dallas (IV)

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Con Castro, a la hora del crimen. Final de la serie
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Jean Daniel y Fidel Castro

Por Jacobo Machover
París
08/07/2020 

El artículo de Jean Daniel, que figuraba en anexo de los interrogatorios efectuados en 1978 por la Comisión de investigación sobre asesinatos políticos de la Cámara de Representantes, se titula «Avec Castro, à l’heure du crime» («Con Castro, a la hora del crimen»). Fue publicado en una versión en inglés en la revista The New Republic y en francés en el semanario L’Express del 28 de noviembre de 1963. Fue retomado por cerca de veinte publicaciones, en varios idiomas. Era un scoop mundial. ¿O una coartada, un alibi?

Jean Daniel murió en febrero de 2020, a la venerable edad de 99 años, en medio de la pandemia de coronavirus. Seguía siendo director del semanario L’Obs, anteriormente Le Nouvel Observateur y, antes aún, France Observateur. Hasta sus últimos meses de vida, como se puede constatar en una entrevista concedida a la publicación pomposamente titulada La revue pour l’intelligence du monde, dirigida por su amigo Béchir Ben Yahmed, en su número de octubre-noviembre de 2019, y en un documental difundido a inicios de febrero de 2020 por la cadena France 5, titulado igual que su artículo publicado casi seis décadas antes, seguía hablando con orgullo de aquella casualidad que lo había hecho presenciar la reacción de Fidel Castro en el momento mismo en que le anunciaban por teléfono la noticia del asesinato de John F. Kennedy. En ningún momento llegó a plantearse que era demasiada suerte. ¿Y si no era sino una puesta en escena?

Ese detalle, la entrevista programada alrededor de un suculento almuerzo con Fidel Castro, un animal nocturno en sus encuentros con personalidades extranjeras, ya fueran políticos o periodistas, tenía que haber llamado la atención de los analistas del tema. ¿De qué privilegio podía gozar el reportero?

Durante toda su vida, Jean Daniel quiso ser un emisario de paz en distintos lugares del mundo, sobre todo entre Israel y los territorios palestinos. En aquella ocasión, después de un encuentro con Ernesto Che Guevara en Argelia, la tierra donde había nacido antes de la independencia, que él apoyó, pretendió ser el hombre que iba a reducir las tensiones entre Estados Unidos y Cuba. Para ello se reunió varias veces con Fidel Castro, después de haberse entrevistado unas semanas antes, el 24 de octubre, con John F. Kennedy en el despacho oval de la la Casa Blanca, en Wahington, D.C., durante unos 25 minutos. El mensaje que Kennedy le transmitía era, en su opinión, de suma importancia y quería llevarle de vuelta a Washington una respuesta alentadora de Castro para mantener contactos secretos, después de la máxima tensión creada por la «crisis de los misiles» el año anterior, en octubre-noviembre de 1962. La primera reunión con el periodista francés se produjo, sorprendentemente, ya que no se esperaba para nada el anuncio de la llegada de Castro, en el hotel Riviera, situado frente al Malecón de La Habana, durante la noche del 19 al 20 de noviembre, entre las 10 p.m. y las 8 a.m. del día siguiente. En ese encuentro, en el cuarto del hotel, con el Comandante en jefe, vestido con su sempiterno uniforme y con una boina negra, estaban presentes Jean Daniel y su futura esposa, Michèle, tirada boca abajo en una cama, con sus zapatos al lado del lecho —todo eso hacía pensar más en un viaje de vacaciones en la Isla que en una misión de emisario diplomático—, su médico personal y hombre de confianza hasta su fallecimiento en 1969, el comandante René Vallejo, vestido de guerrillero, completamente dormido, algo prefectamente comprensible dada la hora tardía, y el intérprete Juan Arcocha.

Nada extraño en ello: Castro solía conversar con sus innumerables interlocutores a esas horas tardías, anunciándose pocos minutos antes, por «razones de seguridad». Unas instantáneas, tomadas por el fotógrafo Marc Riboud, publicadas en The New Republic, revista en la que colaboraba Jean Daniel, y en L’Express, inmortalizaron la reunión, bastante informal, del hotel Riviera.

Castro invitó a Jean Daniel a que lo acompañara a la estación balnearia de Varadero, a unos 130 kilómetros al este de la capital, el viernes 22 de noviembre, donde iba a visitar supuestamente unas casas nuevas. Alrededor de la 1 y media de la tarde, hora de Cuba (en Dallas, eran las 12 y media), momento que se volvería «histórico», se produjo el anuncio del atentado contra Kennedy. No hubo esta vez ninguna foto, conocida, por lo menos.

Y ¿por qué en Varadero? Jean Daniel especifica que se trata de «su casa» en la playa. Sin embargo, oficialmente, Castro no poseía ninguna casa allí, aunque podía disponer a su antojo, como en toda la isla, de innumerables «casas de protocolo». Varadero tenía tal vez la ventaja de encontrarse lejos de La Habana y, por lo tanto, de otras fuentes de información que pudieran contradecir la que él le brindaría al reportero.

Jean Daniel y Michèle, otra vez en presencia del intérprete Juan Arcocha[1], estaban conversando amigablemente con Castro cuando, de repente, sonó el teléfono. El comandante René Vallejo, quien se encontraba al lado, junto con un guardia de seguridad, fue a responder.

Enseguida le dijo a Fidel Castro que el presidente de la república, Osvaldo Dorticós, quería hablar con él. Aparentemente se trataba de algo grave. Si no, era inconcebible que se le interrumpiera. La exclamación de Castro fue de asombro: «¿Cómo? ¿Un atentado?» Escuchó lo que le decía el presidente, y en tres ocasiones, repitió, en voz alta, para que sus invitados lo oyeran y lo entendieran, aunque su comprensión del español fuera elemental: «Es una mala noticia. Es una mala noticia. Es una mala noticia». Efectivamente, Jean Daniel transcribió esa reacción insistente en su artículo.

Sin embargo, esa llamada telefónica resulta extraña. El presidente Dorticós, en efecto, solo ocupaba un cargo honorífico, el verdadero poder en la Isla lo detentaba Fidel Castro, quien detentaba entonces el puesto de primer ministro. Es inconcebible que se enterara por un personaje subalterno y no por sus servicios de seguridad, o por su hermano Raúl Castro en persona, ministro de Defensa. Dorticós, después de haber caído en desgracia, aunque siguiera ocupando un cargo ministerial, el de Justicia, después de que Fidel asumiera oficialmente, en 1976, el título de Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de ministros, Raúl siendo vicepresidente, acabó por suicidarse en 1983. Los suicidios de dirigentes políticos, militares o policiales cubanos son algo común, sobre todo cuando detienen secretos inconfesables[2].

Entre la 1 y media y las 2 de la tarde, hora cubana, los presentes en la casa de Varadero sintonizaron una radio que emitía en inglés desde Miami —el comandante Vallejo iba traduciendo a grandes rasgos— hasta enterarse del fallecimiento de Kennedy en el Parkland Hospital de Dallas. Castro le agregó a Jean Daniel que pensaba que le iban a echar la culpa de lo ocurrido, aunque aun no se hubiera enterado de que el presunto asesino, que todavía se encontraba en libertad antes de disparar contra el policía J. D. Tippit, se llamaba Lee Harvey Oswald y que había solicitado pocas semanas antes una visa en el consulado de Cuba en México.

Jean Daniel se dio cuenta ahí mismo de que su misión como intermediario entre Castro y Kennedy, a quien tenía planeado volver a ver cuando regresara a la capital americana, se había acabado y que, con el vicepresidente Lyndon B. Johnson, automáticamente ascendido al cargo supremo, nada iba a ser igual. Le quedaba el instinto de reportero: contar las circunstancias en que Fidel Castro se enteró, junto con él, del magnicidio de Dallas, con ese extraño título (suyo o de la redacción de L’Express), «Avec Castro, à l’heure du crime», sin precisar de qué crimen se trataba. La formulación, ambigua, no deja de instilar la duda de que el responsable del crimen podía ser el mismo Castro.

Así saltaba Jean Daniel a la fama universal, pero, sobre todo, su escrito se volvía la reacción casi oficial, avalada por él, de Fidel Castro, más aún que sus dos discursos del 23 y del 27 de noviembre.

Jean Daniel fungía pues como el emisario de Fidel Castro solo. Nunca se le pasó por la mente que podía haber sido manipulado para ser el único testigo presencial de la reacción de Fidel Castro. No hubiera sido el primero, sin embargo. Herbert L. Matthews, el reportero del New York Times que se encontraba de vacaciones con su esposa en Cuba a principios de 1957, contaba complacientemente cómo se había dejado engañar por el antiguo guerrillero en las montañas de la Sierra Maestra, quien logró hacerle creer que estaba al frente de un verdadero Ejército Rebelde cuando en realidad solamente contaba con un grupo de una veintena de hombres. Matthews, desde entonces, se volvió amigo personal de Castro y el mejor propagandista de su política en Estados Unidos. Jean Daniel no debía conocer la historia de Matthews o no le importaba demasiado. Creía o quería ser el primero.

Por cierto ¿cuál era el contenido del mensaje que John F. Kennedy le quería hacer pasar por su intermedio al primer ministro cubano? En uno de sus artículos, Jean Daniel relata el contenido de su conversación con Kennedy. Este le dijo sustancialmente que, junto con su hermano Robert, entonces Attorney General, ministro de Justicia, asesinado él también en 1968, por un palestino, Sirhan Sirhan, desconfiaba profundamente de la «locura» y del «comunismo» de Castro, después de los episodios de Bahía de Cochinos y de la «crisis de los misiles», durante la cual, en carta a Nikita Kruschov, le pidió, sin éxito por suerte, un ataque nuclear preventivo contra alguna gran ciudad de Estados Unidos[3]. Kennedy sabía que Castro era capaz de todo. Precisaba sin embargo que la lucha guerrillera contra el gobierno de Fulgencio Batista, antes de su toma del poder en 1959, había despertado cierta simpatía en Estados Unidos y daba a entender que también en él, pero que su desliz hacia la Unión Soviética le había hecho abandonar cualquier tipo de indulgencia. Lo mostró con sus ataques durísimos durante su campaña electoral victoriosa en 1960, que llegó a concretizar con la operación fallida de Bahía de Cochinos, aunque ésta hubiera sido preparada por la administración republicana anterior, la de Eisenhower-Nixon. Si solamente Castro pudiera volver a sus planteamientos iniciales…[4]

Aunque las relaciones entre Cuba y la Unión Soviética no estuvieran en su punto más álgido en noviembre de 1963 y la enemistad entre Fidel Castro y Nikita Kruschov no fueran de las mejores, ningún dirigente americano podía pensar que podían llegar a un punto de ruptura. Pocos meses después, en abril de 1964, Fidel Castro emprendió un viaje a la URSS que duró 38 días, durante el cual fue recibido con todos los honores por la plana mayor del Partido comunista. Las rencillas con el gran «país hermano» se acabaron o fueron silenciadas durante décadas.

La importancia del mensaje de Kennedy, o la interpretación del mismo, a Castro debe pues ser relativizada, así como la del mensajero. Pero, ingenuamente o por vanidad al haber conseguido su scoop mundial, Jean Daniel libró a la opinión pública su convicción: Fidel Castro no podía haber estado al corriente de un posible intento de asesinato de John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963, a las 12 y media, hora de Dallas, ya que se encontraba con él en Varadero. Y el mundo entero se lo creyó.

El secreto sin revelar de Jack Ruby y la proliferación de hipótesis

Jack Ruby, nacido Jacob Rubenstein, hijo de emigrantes judíos de Europa central, fue condenado a muerte en marzo de 1964 por haber asesinado a Lee Harvey Oswald de un disparo el 24 de noviembre de 1963. Su condena fue anulada luego, por un vicio de forma, y un nuevo juicio tenía que celebrarse en otra jurisdicción que la de Dallas, pero murió de cáncer en prisión, el 9 de diciembre de 1967. Ruby no era sino un pequeño mafioso, propietario de dos cabarets, el Carrousel y el Vegas, en Dallas. Sin embargo, sus relaciones con la policía local fueron las que le permitieron introducirse en sus dependencias y cometer su crimen en el momento en que Oswald era trasladado hacia la cárcel.

Sus relaciones con Cuba pertenecían al pasado, no a los meses inmediatamente anteriores al asesinato del presidente Kennedy. Había estado allí en distintas ocasiones, la última de ellas en 1959, acudiendo al cabaret Tropicana o intentando venderles a los revolucionarios cubanos en el poder un cargamento de jeeps, transacción que no llegó a realizarse. Ruby se prestó a la prueba del detector de mentiras a petición suya el 16 de julio de 1964, después de haber comparecido ante la Warren Commission. A la pregunta «¿Realizó usted negocios con la Cuba de Castro?», contestó simplemente «No», mientras que a la pregunta siguiente «¿Su estancia en Cuba fue solamente un viaje de placer?», contestó «Yes».

Jack Ruby se llevó sus secretos a la tumba antes de haber sido nuevamente juzgado. Sin embargo, fue principalmente su acto el que dio lugar a todas las teorías posibles e imaginables, conspiracionistas o no, desde su participación directa en el asesinato de Kennedy incluyendo su presencia en el grassy knoll, el montículo de hierba de Dealey Plaza, hasta su pertenencia a la mafia o a la CIA y, también, a las organizaciones del exilio cubano anticastrista. Algunas de las formulaciones de la Warren Commission de 1964 inducían a la confusión, como aquellas que se preguntaban si Oswald y después Ruby habían pertenecido a alguna organización «pro or anti Castro», como si ambas posiciones fueran, a fin de cuentas, relacionadas. Las preguntas dirigidas a los funcionarios del consulado cubano en México por los miembros de la Comisión de la Cámara de Representantes sobre asesinatos, la HSCA, eran mucho más precisas, evitando cualquier tipo de amalgama.

De la confusión de los primeros investigadores y de la imprecisión de sus conclusiones provienen fundamentalmente las hipótesis más improbables, que dieron lugar a algunas de las más leídas novelas policíacas, como las de James Ellroy, o de las películas de ficción, tales las de Oliver Stone, quien fue un gran amigo de Fidel Castro, o de Martin Scorsese. Las conclusiones sobre las ramificaciones entre unas y otras organizaciones, incluyendo las sospechas hacia el vicepresidente Lyndon B. Johnson, así como las deducciones sobre los intereses, petroleros sobre todo, ocultos tras el crimen de Dallas, han sido legión.

Me temo que muchas de esas teorías ficticias, sobre todo las que tienden a atribuirles el asesinato a los exiliados cubanos a raíz de la «traición» de Kennedy respecto a los combatientes contrarrevolucionarios de Bahía de Cochinos en 1961, más de dos años después del crimen de Dallas, hayan sido alentadas por una voluntad de ocultar los hechos que, a fin de cuentas, pueden resultar más sencillos de lo que cabe imaginar.

Esta breve investigación surgió a raíz de la extrañeza que siempre me produjo el relato de Jean Daniel sobre su encuentro con Fidel Castro y de las entrevistas concedidas por él poco tiempo antes de su muerte. Los que conocen desde dentro las interioridades del poder castrista podrían albergar sospechas legítimas.

Queda por preguntarse cuál pudo ser el motivo de la implicación de Fidel Castro o, por lo menos, su conocimiento del magnicidio en preparación en Dallas: el odio, un odio mortal, entre esos dos hombres, John F. Kennedy quien, sin duda alguna, quiso atentar contra el hombre que habría provocado un ataque nuclear contra Estados Unidos si la Unión Soviética le hubiera dado esa posibilidad, y Fidel Castro quien amenazaba sin cesar, incluso físicamente, al que había llevado a cabo la «invasión» de Bahía de Cochinos y lo había humillado durante la «crisis de los misiles», el representante más alto del «imperialismo americano».

[1] El escritor Juan Arcocha, fallecido en París en 2010, conocía bien a Fidel Castro: había sido su condiscípulo en la facultad de Derecho en La Habana a finales de los años 40 y principios de los 50. Fue luego uno de sus intérpretes en idioma francés, sobre todo durante el viaje de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir a Cuba en marzo-abril de 1960 (véase su artículo «El viaje de Sartre», en La Habana 1952-1961. El final de un mundo, el principio de una ilusión, obra colectiva dirigida por el autor de estas líneas, Madrid, Alianza Editorial, 1995) y, desde luego, durante el de Jean Daniel en noviembre de 1963. Más tarde, fue corresponsal en Moscú del diario Revolución, dirigido por Carlos Franqui, en el que escribía también Guillermo Cabrera Infante, ambos futuros exiliados. Luego ejerció de diplomático en París. Al romper con el régimen castrista, escribió varias novelas y ensayos, entre ellos Fidel Castro en rompecabezas, Madrid, Ediciones R, 1963. En sus conversaciones con el escritor cubano Armando Valdés-Zamora, exiliado desde 1994 en París, Juan Arcocha volvía una y otra vez sobre aquel 22 de noviembre de 1963 en Varadero. Fue en ese momento en que constató la duplicidad de Fidel Castro, al oírlo pronunciar elogios sobre Kennedy después de su asesinato cuando, pocos días antes, soltaba los peores insultos sobre él. Aludiendo tal vez a lo que pudo considerar a posteriori como una puesta en escena destinada a engañar a Jean Daniel, concluía Juan Arcocha: «Ese hombre es un monstruo».
[2] No solamente los castristas, por cierto: el expresidente Carlos Prío Socarrás, derrumbado por el golpe de Estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, también se suicidó en 1977, durante su exilio en Estados Unidos, después de haber anunciado que tenía varias informaciones sobre el asesinato de Kennedy.
[3] La correspondencia entre Fidel Castro y Nikita Kruschov durante la «crisis de los misiles» de octubre-noviembre de 1962 fue dada a conocer el 24 de noviembre de 1990 y publicada simultáneamente en Granma, órgano oficial del Partido comunista de Cuba, y en el diario Le Monde. Castro le había entregado copia de esas cartas a un escritor francés, Jean-Edern Hallier, como prueba de confianza y de consideración. Durante años, Jean-Edern se volvió un propagandista personal suyo, escribiendo un libro poéticamente titulado Conversation au clair de lune (París, Messidor, 1990), en el que relataba su encuentro con Fidel, como era su costumbre, en altas horas de la madrugada, y participando más tarde en un documental a su gloria.
[4] Jacqueline Kennedy negó posteriormente, en sus conversaciones con el historiador Arthur M. Schlesinger, que esos términos pudieran haber sido utilizados por «Jack», como ella llamaba a su esposo, ya que ese lenguaje no le parecía ser el suyo, poniendo incluso en duda el nivel de inglés de Jean Daniel.

© cubaencuentro.com
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Notas del Bloguista de Baracutey Cubano

Poco ANTES del asesinato del Presidente Kennedy, producto de información procedente de  la CIA en México, autoridades norteamericanas  buscaban a los renombrados Castristas Emilio Aragonés y Aldo Pedro Margolles y Dueñas por planes de atentado contra el Presidente John F. Kennedy; una fuente plantea que el castrista Quintín Pino Machado también esta involucrado en planes para asesinar a Kennedy y  provocar actos terroristas en los EE.UU., algo  nada descabellado   cuando sabemos que el FBI abortó los planes de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara de  llevar a cabo descomunales actos terroristas en New York el Viernes Negro en New York; noticia que fue  publicada en el New York Times. Más datos se pueden hallar envarios posts de este blog; uno de ellos es el titulado Un plan terrorista de Fidel Castro que  erdaderamente le daría un ¨Viernes Negro¨ a New York, publicado  el 13 de abril de 2013. 



 

  Se dice que Jack Ruby vivió en La Habana antes del triunfo revolucionario y tenía un negocio cerca o en La Habana Vieja; se dice también  que Ruby ayudó con armas al Movimiento 26 de Julio en la lucha contra Batista. Eduardo Prida lo vincula con la URSS. El ex general castrista Fabián Escalante Font, Jefe de la Seguridad del Estado durante años,   en la Convención de las Bahamas SOBRE EL ASESINATO DE KENNEDY expresó   que los documentos legales de inmigración de Jack Ruby a Cuba , su viaje y su vida en Cuba antes de 1959 se perdieron por causa  de  la amenaza de los EE.UU. de atacar a Cuba y el traslado de documentos a lugares seguros así como por la desorganización de la gente y el medio ambiente.

La síntesis de lo que se dijo en la Convención de Bahamas donde participó el Gral de División Fabián Escalante Font puede leerse en idioma inglés en


o también en

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
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Primeramente debo aclarar algo: John F. Kennedy ganó una de las elecciones mas cerradas y reñidas de todas las elecciones que se han 
celebrado en los Estados Unidos; su adversario derrotado fue  Richard Nixon. 

Si algo hay bien demostrado sobre el asesinato del Presidente Kennedy, es que fue más de un tirador el que disparó contra él: El primer disparo que le impacta a Kennedy le entró por la espalda muy cerca del cuello; eso se puede ver en el video de Zapruder y en la foto de la autopsia. 

En el video el Presidente Kennedy se lleva las manos al cuello, ladea su cabeza hacia Jackie y ella toma su cabeza mirándolo de frente y extrañada al no percatarse de lo que le había sucedido en ese momento a su esposo; al estudiar la foto se puede ver como varias personas del público y del Servicio Secreto miran hacia atrás mirando para el lugar de donde parece que salió ese disparo y quizás otro disparo más que probablemente haya sido el que hirió en una mejilla a James Tague, una persona del público un tanto alejada del lugar, o el que hirió posteriormente al gobernador Conally. 

La seguridad personal del entonces Vicepresidente Lyndon B. Jhonson al encontrarse detrás, y portanto más cerca del lugar de donde salió o salieron esos disparos, reaccionan más rapidamente y hasta abren la puerta del auto para salir y repeler el ataque; la seguridad personal del Presidente por estar más alejada y por el clamor del público no oyó tan claramente ese o esos dos disparos. El segundo disparo que impacta a Kennedy lo impacta de frente en una dirección que un aviador situado en el lugar del Presidente definiría entre la 1 y las 2, esto se infiere por el movimiento de la cabeza al impactar el proyectil ya que esta se movió atrás y a la izquierda, al igual que los fluidos cerebrales y parte de la masa encefálica según se ve en el video; además, si hubiera entrado el proyectil por detrás de la cabeza ¿ dónde está el orificio de salida? ¿ la bala se quedó dentro del cerebro ? ; suponiendo que la bala haya venido de atrás y haya impactado por el lateral derecho de la cabeza saliendo por ese mismo costado acompañando al casquete craneal desprendido, entonces ¿ donde se encontró es bala si es que se encontró ?. 

El gobernador Conally, quién iba en el asiento delante del de Kennedy, es herido por una bala, la llamada " bala mágica" cuyo muy extraño recorrido hace desechar para muchos investigadores la hipótesis inicial de que fue el mismo proyectil que impactó a Kennedy en el cuello. Muchos testigos dicen que oyeron tres disparos pero la radio de un policía motorista había quedado abierta y por los sonidos que fueron grabados, algunos investigadores no descartan que hayan ocurrido 4 disparos, algo imposible hasta para un francotirador experto como lo fue Oswald cuando estuvo en los Marines. La investigación sobre quiénes estaban, o están, detrás del asesinato del Presidente Kennedy no se puede reducir a Lee Harvey Oswald. ¿ para quién o para quienes trabajaba Oswald en esa misión? es algo importante que debemos conocer, pero no lo único; veamos: ¿Oswald llegó a disparar, cual era realmente su misión y el papel asignado en ese complot ?. Oswald según la KGB soviética fue contactado por los servicios secretos de Fidel Castro en 1962; Antonio Veciana, autor o participante de más de un plan fallido para matar a Fidel Castro, afirma que en una entrevista que tuvo en Dallas con un alto oficial de la CIA, David Phillips, y un individuo que se hacia llamar Maurice Bishop, pero conocido por él y por la CIA, poco tiempo antes del Magnicidio, participó Lee Harvey Oswald. ¿ Era Oswald un agente doble? ¿ en caso que fuera agente doble, a quién verdaderamente respondía ? ¿ Quién lo sacrificó como "chivo expiatorio ? ¿ Quiénes fueron los otros tiradores y para quiénes trabajaban o por qué participaron en ese Magnicidio ?.
 
El Presidente Lyndon B. Jhonson, ordenó guardar determinadas evidencias sobre el asesinato de John F. Kennedy hasta el 2013 ¿ Por qué lo hizo ?¿ A quiénes quería proteger ? ¿ Quería proteger al pueblo de los E.U. y al mundo de una posible guerra nuclear ?; tengo la opinión que eso sería poco probable si se le enseñaban a los soviéticos y a la opinión pública internacional las pruebas de que el régimen cubano había sido el autor del Magnicidio. ¿Quería Johnson proteger a las instituciones de Inteligencia norteamericana y a los cubanos que vieron en Kennedy al traidor de Bahía de Cochinos ? ¿ Quería proteger a la comunidad cubana exiliada del rechazo del pueblo norteamericano, en caso de que hubieran cubanos implicados ?¿entre esos implicados habría algún o algunos agentes doble de la Seguridad Cubana ? ¿ Participó la mafia norteamericana ? ¿ que papel desempeñó la mafia en el complot, en caso que haya participado ?

Robert Kennedy fue asesinado cuando era el seguro aspirante para la Presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata, ¿ Por qué realmente fue asesinado Robert Kennedy ?

Para conocer más detalles sobre el asesinato de JFK se puede visitar este sitio:
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Es admitido que el padre de la esposa de Oswald era un alto oficial de la KGB, luego es seguro que Oswald fue investigado profundamente por la KGB y lo más probable después de hacer esa investigación le hayan propuesto trabajar para el KGB; si Oswald aceptó o no eso quedaría por investigar. También es bastante probable que a la esposa soviética la KGB le haya asignado algunas misiones no necesariamente de gran vuelo o que permaneciera ¨dormida¨.  

Otros presuntos tiradores  contra JFK  han sido ubicados en una foto polaroide de Mary Moorman, una testigo: entre esos presuntos tiradores  el llamado ¨hombre insignia¨; Mary Moorman oyó dos disparos seguidos del primero..  Más información en



 

El desertor   de la contrainteligencia cubana Florentino  Azpillaga Lombar (comunista de ¨cuna roja¨)  declaró hace unos años que el día del asesinato de JFK, Fidel Castro les había indicado  que las antenas de la radiocontrainteligencia  estuvieran dirigidas hacia la ciudad de Dallas. En el documental Mi querido Fidel ( My dear Fidel)  sobre Marita Lorenz, una joven amante alemana amante de Fidel Castro en 1959, la ex agente de la CIA y del FBI  vincula de cierta manera  a Frank Sturgis  (años después unos de los plomeros de Watergate) con el  asesinato de JFK.. En el documental alemán Cita con la Muerte del director Huissman  se afirma que el entonces joven oficial de la Seguridad del Estado de Cuba Fabián Escalante Font (posteriormente uno de los jefes de la Seguridad de los Castro)  fue directamente a Dallas, a través de un extraño vuelo a México, y que estaba presente en esa ciudad en el día del magnicidio,   y que después del asesinato  se fue volando  de la ciudad de  Dallas y que de eso el Presidente Johnson tuvo inmediato conocimiento. Quizás Fabián Escalante  estaba contactando a  agentes o a doble agentes  Castristas o verificando ¨in situs¨ el resultado de una operación fraguada por la Seguridad cubana o de algo que la Seguridad Cubana tenía conocimiento a través de sus agentes infiltrados.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

En el libro¨One hell of a Gamble ( The Secret History of the Cuban Missile Crisis) de los investigadores Aleksander Fursenko Timothy Naftali, dos historiadores y exagentes de Inteligencia soviéticos con acceso a los expedientes de la KGB y GPU se dice que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México. Para el que no tenga ese libro, puede leer el artículo ¨La crisis de octubre y la verdadera historia del año 1959 a la luz de los archivos secretos de la URSS y de los Estados Unidos ¨ de Miguel Ángel Sánchez en la Revista Encuentro número 10 de otoño 1998, donde se analiza en detalles la más relevante información que da el mencionado libro. Para leer ese artículo haga clik AQUÍ

Una persona que ha accedido a los archivos soviéticos me ha planteado que entre los casi agentes de la KGB en Cuba antes de 1959 se encontraba Emilio Aragonés.

Emilio Aragonés por sus borracheras, o para vigilar al Che, fue enviado a la guerrilla del Che en el Congo al igual que Aldo Pedro Margolles

En LA Division Work File

La División de la CIA para Latinoamérica creó la fuerza de tarea ¨JFK Task Force¨ que durante el tiempo que funcionó la Comisión Church y HSCA fue la fuente de los reportes o comunicados de la CIA donde se informaba la posible complicidad de la tiranía cubana con el magnicidio de John F. Kennedy; algunos reportes tienen su origen en México antes del magnicidio. Muchos de sus informes pueden leerse en:
http://www.maryferrell.org/mffweb/archive

Algunos de ellos son :

NARA Record Number: 104-10308-10146 ALDO PEDRO MARGOLLES Y DUENAS AND EMILIO ARAGONES Y NAVARRO PLOT TO ASSASSINATE THE PRESIDENT OF THE UNITED STATES
Página 1
Página 2
NARA Record Number: 104-10308-10142 CABLE RE ASSASSINATION PLOT OF ALDO PEDRO MARGOLLES Y DUENAS AND EMILIO ARAGONES Y. NAVARRO

Página 1
Página 2

ALDO PEDRO MARGALLES Y DUENAS - SERO LOKOUT

Página 1
Página 2
Página 3

La síntesis de lo que se dijo en la Convención de Bahamas donde participó el Gral de División Fabián Escalante Font puede leerse en idioma inglés en

JFK & The Cuban Connection
Havana's Spies Spill the Beans at Top-Level Conference!
by Dick Russell
High Times - March 1996

o también en

U.S. - Cuban intelligence conference on JFK assassination

Este artículo de Eduardo Prida es sobre lo que NO DIJO Fabián Escalante en esa reunión.

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Nuevas piezas de la conexión de Cuba en el asesinato del Presidente John F. Kennedy

( Fragmento )


Por Eduardo Prida
Ex preso político de la Causa Planificación de Atentado
al Jefe de Estado y Llamado a Rebelión
Licenciado en Psicología 1976
Licenciado en Ciencias Penales 1979
Candidato a Doctor en Psicología Aeronáutica 1990
ex Investigador Agregado
Buró de Investigaciones Científicas
de la Fuerza Aérea de Cuba (1982-1990)

Sobre los puntos que Fabián Escalante negó en la reunión en Bahamas sobre el asunto del asesinato de JFK .

Existen dos fuentes diferentes que afirman que el hoy Gral. Fabián Escalante estaba en Texas en noviembre 23,1963. La información llegó por primera vez de Magaly Gómez y ella me la contó en 1983. "El señor Escelante estuvo en los EE.UU. el 23 de noviembre 1963". Magaly Gómez es la ex esposa del general José Chaviano, de la Guardia de Seguridad de Castro. Ella trabajó como operador de radio de Fidel por mucho tiempo y ella me dijo que ella estaba trabajando bajo las órdenes directas de Fidel Castro. En el momento no le presté mucha atención a lo que me dijo Magaly ya que a veces ella había exagerado su papel, pero ella era realmente Radio Operador de Castro.

(General de División (r) Fabián Escalante Font )

La segunda fuente me dio la información en 2009/2010 en West Palm Beach y Miami. El nombre de la fuente es el Dr. Juan Antonio Blanco de la Academia de Historia de FIU, ex Especialista Principal del Departamento de América y diplomático de Cuba de las Naciones Unidas. En Cuba, trabajó bajo las órdenes del Comandante Manuel Piñeiro Lozada. Él recibió esta información propiamente de Fabián Escalante en conversación privada, quien manifestó que estaba volando en el Golfo de México y debido al mal tiempo el avión necesitó aterrizar en Dallas en los días previos al asesinato de JFK.. Este relato fue hecho para dar algún tipo de justificación de por qué estaba en Texas ese día, Fabián Escalante fue asignado por Fidel Castro para que lo ayudara en el asesinato de JFK.

Otros dos oficiales de alto rango de la Inteligencia cubana aterrizaron alrededor de Texas entre agosto y noviembre de 1963. Según la CIA, sus nombres eran Emilio Aragonés Navarro (201-274644 archivo de la CIA) y Aldo Pedro Margolles Dueñas (207-315161 archivo de la CIA). Ambos tenían la intención de asesinar a JFK. en Texas entre agosto y noviembre de 1963 pues según informe de la CIA ambos, Emilio Aragonés y Aldo Margolles, llegaron a EE.UU. para matar al Presidente. El American Law Enforced puso en alarma a sus tropas desde agosto de 1963 para capturar a esos individuos dentro del territorio de los EE.UU.. The leave evidence to be in USA in el Paso Texas and Dallas, they started the trip to US to Mexico in the Lazaro Cardenas Ranch in Mexico.

Transporte aéreo

El Bristol Britannia 318 de Cubana de Aviación estaba esperando al lado de la calle de rodaje o taxiway en el Aeropuerto de México DF entre el 20 y 23 de noviembre, 1963 con un motor roto como fachada para recoger a los oficiales cubanos después de haber disparado al John F. Kennedy presidente de los EE.UU.. El avión despegó sin autorización de Control de Tráfico Aéreo y mantuvo silencio de radio hasta que aterrizó en San Julián, la base aérea de Pinar del Río. Los nombres de la tripulación son el capitán César Alarcón, copiloto?, el ingeniero de vuelo Sr. Rolando Barros Director de Cubana de Aviación, Hilario Hernándezc onocido como Yayo e Hipólito Villamil Forte también conocido como Polo ambos técnicos de motores. Una avioneta que voló de Dallas a México aterrizó cerca del Britannia para dejar a los cubanos y así evitar la aduana mexicana.

El General Fabián Escalante dio una versión opuesta, en su reunión celebrada en las Bahamas Conversación

Según la fuente Rolando Barros (mi cuñado): Los pasajeros fueron: Emilio Aragonés, Aldo Margolles , Caballo Loco, y Ramón Mercader

Jaime Rubenstein en Cuba y Jack Ruby en EE.UU.

Jaime Rubinstein / Jacob León Rubenstein en Cuba y en EE.UU. Jack Ruby , esos nombres fueron usados por la misma persona según Roberto Bergman su sobrino . El Sr. Ruby tenía antepasados judíos soviéticos que fueron héroes de la Fortaleza de Brest, el primer lugar atacado por tropas del Ejército alemán en agosto de 1941. He escaneado las fotografías de su padre en el libro soviético llamado Los Héroes de la Fortaleza de Brest Mir Editorial URSS escrito por Sergei Smirnov, y recuerdo que en el centro del libro hay un montón de fotos de los militares soviéticos que murieron luchando contra las tropas alemanas. Yo he escaneado estas imágenes para el Sr. Roberto Bergman en West Palm Beach hace algunos años para él tener esas imágenes en un álbum de fotos familiares. El antepasado soviético y su sobrino Roberto Bergman (EE.UU. / Cuba Ciudadanía) Residente en Cuba dieron dos estados ocupacionales posibles: Hotel Capri (Dealer) y Propietario de negocio de Cafetería .

( Jack Ruby quien era bien conocido en la esquina de las calles Obispo y Bernaza en La Habana y quien para el autor de este artículo era un agente soviético que le proporcionaba armas a las tropas Castristas; nota del Bloguista)

Fabián Escalante dijo en la Convención de las Bahamas que los documentos legales de inmigración de Jack Ruby, su viaje y su vida en Cuba antes de 1959 se perdieron debido a la amenaza de los EE.UU. de atacar a Cuba y el traslado de documentos a lugares seguros así como por la desorganización de la gente y el medio ambiente.

.KGB/G-2

El Mayor Torres Menier, oficial de alto rango de la Inteligencia cubana, afirmó que Harvey Lee Oswald y Jack Ruby se reunieron con fundadores de la Inteligencia cubana del G-2 en la Academia de la KGB en Minsk, URSS entre 1960 y 1961, entre ellos se encontraban el Comandante Ramiro Valdés Menéndez, el Capitán José Abrantes, Abelardo Colomé Ibarra, y otros. Harvey Oswald tuvo una muy estrecha relación con esos cubanos en la Academia de Inteligencia. La KGB tranfirió el expediente de Lee Harvey Oswald para Cuba al Comandante Ramiro Valdés, jefe del Ministerio del Interior en 1962 según afirma la fuente Torres Menier.

Dos días antes y quince días después del asesinato de JFK la Fuerza Aérea Cubana estuvo en alerta alta (testigo Eduardo Prida UM 1779 Escuadrón Interceptor Mig 19 ( técnico de Motor y Fuselaje en ese momento: 1963)

MEMORANDUM CIA :OSWALD CONTACTS WITH CUBAN AND SOVIET EMBASSIES, MEXICO CITY, DURING THE PERIOD 27 SEPTEMBER 1963 TO 1 OCTOBER 1963 (NARA Record 104-10307-10046

Los elementos sobre la conspiración de la URSS y Cuba en la acción en contra de JFK podían ser desviados hacia elementos ultraconservadores que incluyen a la CIA, a la mafia y al exilio cubano, de ahí que hayan sido pocas veces puesta en la mesa la conspiración entre Cuba y la URSS.

( Fidel Castro, Nikita Jrushov y Emilio Aragonés Navarro )

Esta nueva evidencia daría vida a la idea de que "realmente la coordinación de la Operación estaban en manos del general Fabián Escalante, con el apoyo de Emilio Aragonés y de Aldo Margolles".

El plan de usar un asesino fanático como Lee Harvey Oswald y un ¨limpiador ¨como Jack Ruby para cortar los caminos en una investigación pondrían a la URSS y a Cuba muy lejos del hecho. Ese es el método soviético de ¨modificación de la salud ¨ aplicado a Eddy Gaitán en Colombia y a Iván Kirov en Leningrado, etc..

Probablemente para el Analista de EE.UU. es difícil entender la motivación o leiv motiv de esta operación. En mi opinión hay diferentes elementos para que Fidel Castro tuviera la idea de hacer una operación como esta de alto riesgo pero que le daría un saldo político positivo pero buscando la manera de salir de ella. Veamos.
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0 .- Mostrar a los ojos de Moscú que él, Castro, tenía la decisión de destruir cualquier cosa en los EE.UU.. Hay que recordar que esa era la razón principal de la URSS respecto a los EE.UU. con su inversión de recursos económicos y militares

1 .- La venganza de Castro a la intención de Robert Kennedy de matarlo, por lo que Castro probablemente recibió esa sensible información mediante agentes cubanos o soviéticos ubicados muy cerca del Presidente de los EE.UU.. Edgar Hoover, jefe del FBI, aconsejó al hermano del Presidente Kennedy hermano acerca de sus relaciones con Marilyn Monroe y otros agentes comunistas.

2.-Según el modo comunista de pensar en temas políticos y de guerra, tenemos que tener en cuenta lo que ellos piensan y es que todo el tiempo ellos, los comunistas, están repitiendo que cualquier acción contra los EE.UU. es muy bienvenida . Para ellos una acción como esa puede destruir el mito de la invencibilidad de las fuerzas imperialistas de EE.UU; ese hecho provocó en el país una baja en el sentimiento patriótico y de ética; en cambio, para los enemigos de los EE.UU. en el mundo (los pueblos con ninguna simpatía por los EE.UU.), ese hecho fue un hecho feliz. Dentro de la URSS, los países satélites y Cuba, corrieron el rumor, usando los medios masivos de comunicación, dos versiones favorables al Comunismo: La versión de la conspiración de la CIA es para mostrar la corrupción dentro del Poder de la CIA, mientras que la versión que implica al Exilio cubano apunta a crear mala reputación en la sociedad norteamericana sobre las malas decisiones del gobierno de los EE.UU. a la hora de escoger a las personas y pueblos que debe ayudar y su error a la hora de escoger a sus aliados. Esta línea de pensamiento se ha utilizado para ponerle ponerle fin al Poder de la CIA mediante un montón de medidas legislativas y dejar a los EE.UU. desarmados y sin fuerza de inteligencia ejecutiva.

3.-Dentro de la Fuerzas Armadas de Cuba y de la URSS, así como en el Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS, y el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, PURSC, miraron con cierta simpatía que el Presidente de los EE.UU. fuera asesinado por la propia CIA, la Mafia o por calificados miembros de las fuerzas armadas cubanas.

4.-Es probable que se haya estructurado un Plan Maestro para obtener pruebas contra el Partido Republicano, la CIA y otras fuerzas patrióticas.
5.-El asesinato de JFK fue probablemente el primer paso para atarle las manos a la CIA .

Información adicional:


El piloto de la avioneta en que se trasladó el personal cubano de Dallas a México es conocido por "Crazy Horse" quien murió en la guerra de Angola como Jefe del Regimiento de Helicópteros Mi-17; su rango era el Coronel. No sé su verdadero nombre; todo el mundo lo conocía con el alias de Caballo Loco.

Referencia:

Emilio Aragonés fue capitán, pero su estatus era muy alto dentro del gobierno y de la estructura del Partido dentro de las Fuerzas Armadas, hasta el punto que representó a a Cuba en la Cumbre con el líder soviético en 1962 cuando la Crisis de los Misiles. Aldo Margolles fue oficial de la Contrainteligencia, C / I , en la guerra del Escambray , Cienfuegos . entre los años 1960-63; también, después de la Operación de JFK , fue con Ernesto Guevara a crear un frente de guerra de guerrillas en las selvas del Congo, lo cual fracasó (1965) Después trabajó como Vice Ministro del Interior (atendiendo la policía, sistema penitenciario y el departamento de incendio). Aldo Pedro Margolles está jubilado como primer vicepresidente del Ministerio de la Pesca, lo cual ejerció durante 24 años consecutivos.

Nota:   lo que seguía fue eliminado por el bloguista a petición del autor del artículo, el Sr.  Prida. Este artículo fue publicado en el año 2010 por Baracutey Cubano)
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Nota del bloguista de Baracutey Cubano

En  una emisión de  A Mano Limpia,  un programa televisivo del Canal 41 de Miami,  del año 2006  el conductor Oscar Haza expresó que la nota de la KGB sobre Lee Harvey Oswald  fue revisada por Abelardo Colomé Ibarra (actual ministro del MININT)  y reenviada al entonces Ministro del Interior Ramiro Valdés. 
Un boricua en en la trama del caso Kennedy

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Antulio Ramírez Ortiz cuenta que se quitó las medias y se las puso de guantes para no dejar huellas mientras esculcaba el archivador de los servicios de inteligencia de La Habana (G2), donde trabajaba como cocinero y limpiador de armas.
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Por Gerardo Reyes
19/01/2006
(Antulio Ramírez Ortiz)
Quería saber cómo había sido fichado por sus superiores considerando que él era un caso especial: puertorriqueño, secuestrador de un avión, veterano del ejército de Estados Unidos en la guerra de Corea.

Al no encontrar su nombre bajo la letra R, intentó por la O, y allí, recuerda, encontró un expediente que decía Oswaldo-Kennedy y contenía una foto de Lee Harvey Oswald, el asesino del presidente John F. Kennedy. También vio una recomendación de la KGB, la agencia de espionaje de la Unión Soviética.

(Lee Harvey Oswald y su esposa soviética, hija de un Coronel de la KGB. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)
''La KGB nos ha recomendado este individuo. No presionar mucho. El es un norteamericano, casado con una agente de un organismo soviético que tiene órdenes de ir y residir en Estados Unidos. Oswald es un aventurero emocional'', leyó Rodríguez, según sus recuerdos. ``Nuestra embajada tiene órdenes de ponerse en contacto con él. Hay que tener cuidado''.
Así, sin proponérselo, este electricista boricua que ya había pasado a la historia por ser el primer secuestrador de un avión a Cuba, se coló también en el guión inconcluso y de reestrenos sin fin de la muerte del presidente Kennedy.
Al momento de fisgonear en los archivos, Kennedy estaba vivo y peleando contra quien consideraba uno de sus peores enemigos: Fidel Castro.

 (Lee Harvey Oswald en Cuba en el año 1959)

Ramírez sostiene en un inédito libro de memorias, cuyo contenido ha sido conocido por El Nuevo Herald, que el gobierno suizo hubiera podido evitar la tragedia de haber prestado atención a las notas que él envió a la embajada de La Habana con los resultados de su incursión en los archivos del G2.

El nombre de Ramírez ha salido a relucir a raíz de un documental del productor de cine alemán Wilfried Huismann, en el cual se ofrecen nuevos indicios para reforzar la hipótesis de que la muerte del presidente estadounidense fue una operación del gobierno cubano en represalia por los intentos de asesinato contra Castro por parte de Estados Unidos.
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Date: May 1, 1961
Flight Info: National Airlines Flight 337 from Miami to Key West.
The Story: Flying under the pseudonym “Elpirata Cofresi,” an apparent allusion to an infamous Puerto Rican pirate, Ortiz commandeered the plane by holding a steak knife to the pilot’s throat. He explained that Rafael Trujillo, the long-ruling dictator of the Dominican Republic, had offered him $100,000 to assassinate Fidel Castro. He wished to go to Havana to warn the Cuban leader about his Caribbean rival’s treachery. “If I don’t see Havana in 30 minutes, we all die,” he warned the pilot. No American plane had ever been hijacked before, so Cuban air traffic controllers were mightily confused when they learned that a National Airlines plane was approaching. They initially threatened to blast the aircraft out of the sky, but eventually relented and let it land at a military base outside Havana. Cuban soldiers hustled away Ortiz and his 85 pounds of checked luggage.

The Upshot: Ortiz was initially granted political asylum in Cuba. However, after the Cuban Missile Crisis of 1962, he soured on Fidel Castro. He tried to escape the country and was imprisoned for six years. He finally managed to return to the United States via Jamaica in 1975. The following year, he was sentenced to 20 years in prison. While serving his sentence, he was interviewed by Congressional investigators who were looking into the assassination of President John F. Kennedy; Ortiz claimed that he had briefly worked for Cuba’s secret police during his time in exile, and had information that Lee Harvey Oswald was a Cuban agent.

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miércoles, julio 08, 2020

Las conexiones castristas del magnicida de Dallas (III). Jacobo Machover sobre declaraciones de los excónsules Castristas en México, muchos años después del magnicidio



Las conexiones castristas del magnicida de Dallas (III)

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Declaraciones de los excónsules cubanos en México, muchos años después
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Comisión Warren

Por Jacobo Machover
París
07/07/2020

Pero hubo más. Aunque no declararan ante la Warren Commission, Azcue y Mirabal, así como de nuevo Sylvia Durán, la ciudadana mexicana empleada en el consulado, sí lo hicieron quince años más tarde, en septiembre de 1978, frente al Comité sobre asesinatos de la Cámara de Representantes (Select Committee on assassinations, HSCA, creado para investigar las muertes de John F. Kennedy y de Martin Luther King en 1968). Prueba de que Earl Warren y los miembros de la Comisión, entre los que figuraban el futuro presidente, entonces representante republicano, Gerald R. Ford, y el antiguo director de la CIA, Allen W. Dulles, máximo responsable, junto con Richard Bissell, del desembarco fallido de Bahía de Cochinos, cesado luego por Kennedy, no habían llegado al término de sus investigaciones, que tuvieron que concluir menos de un año después del asesinato de Kennedy el 22 de noviembre de 1963 y de la muerte del policía J. D. Tippitt ese mismo día, abatido por Oswald en Dallas.

¿Por qué accedió Cuba a dejar testimoniar a Azcue y Mirabal ante una Comisión de la Cámara de Representantes encargada de investigar los asesinatos, entre ellos el de Kennedy? Estábamos en septiembre de 1978. Eran los tiempos de la presidencia del demócrata Jimmy Carter, quien estaba dispuesto a buscar un acercamiento con el régimen castrista. Para ello necesitaba ciertas contrapartidas. Se hicieron en varias etapas. En diciembre de 1977 un grupo de jóvenes cuban-americans simpatizantes de la revolución llegó a Cuba para participar en un viaje de reencuentro con sus raíces en la Isla. Consciente de lo que podía representar simbólicamente esa apertura, Fidel Castro en persona los recibió calurosamente. Eso daría paso en noviembre de 1978 a un «diálogo» con lo que se vendría a denominar la «comunidad cubana en el exterior», representada en su mayor parte por una oposición moderada al régimen o cansada de un exilio tan largo. Esta negociaría con Castro la liberación al año siguiente, en 1979, de unos tres mil presos políticos, algunos de ellos encarcelados desde cerca de 20 años, y su partida hacia Estados Unidos. El «diálogo» y el acercamiento concluirían con la ocupación en abril de 1980 de la embajada de Perú por más de diez mil candidatos al exilio y con el subsiguiente éxodo del Mariel, cuando unos ciento veinticinco mil cubanos abandonarían la Isla rumbo a la Florida. La aceptación por el gobierno cubano de que la Cámara de Representantes interrogara a los excónsules en México formaba parte de esos intentos de romper el «bloqueo» (el embargo, en realidad), establecido por la administración americana del presidente republicano Eisenhower desde 1960 y endurecido por la del presidente demócrata Kennedy a partir de 1962.

La convocación de Azcue y Mirabal en septiembre de 1979, después de dos reuniones celebradas con ellos en La Habana, demostraba sin embargo que las interrogaciones sobre una posible conexión castrista con el magnicidio de Dallas persistían. Pero era muy improbable que, a partir de esos testimonios, se reabrieran las investigaciones, ya que la Cámara era en su mayoría demócrata y, por lo tanto, dispuesta en su mayoría a seguir la política conciliadora de Carter.

La agudeza implacable de las preguntas de los miembros de esa comisión a los dos excónsules cubanos en México podría, sin embargo, dejar pensar lo contrario. En efecto, los dos hombres, que no hablaban inglés y, por lo tanto, tenían que recurrir a intérpretes, se vieron empujados a confesar sus contradicciones. El interrogatorio fue intenso, interrumpido solamente por pausas de pocos minutos. El tono era directo y no admitía dilaciones. Los representantes volvían una y otra vez sobre lo que podrían parecer detalles a primera vista, pero no lo son. Así es como lograron sacarle al excónsul Eusebio Azcue, ya retirado en Cuba, que Oswald, al llegar a la Ciudad de México, había ido directamente, el viernes 27 de septiembre, al consulado de Cuba antes de ir a pedir una visa a la embajada soviética. Y, sobre todo, que no había estado allí solo dos veces ese viernes, tal vez fuera de los horarios de apertura de la sede, de las 10 de la mañana a las dos de la tarde, sino tres. Además, la tercera fue un sábado, un día en que normalmente los funcionarios no atienden a nadie. A menos de que se trate de alguien que disponga de alguna información de suma importancia. Las declaraciones de Sylvia Durán, recogidas pocos días después del magnicidio, en 1963, y las de Eusebio Azcue y Alfredo Mirabal, dadas a conocer solamente en 1978, concuerdan en la versión de los hechos. Hubo una fuerte discusión entre Oswald y Azcue, por negarse éste a extenderle inmediatamente una visa de tránsito, y eso a condición de que consiguiera antes una con destino a la Unión Soviética. Oswald lo trató entonces de «burócrata», de la misma forma que calificaba a los «camaradas» soviéticos cuando residía en Minsk, en la República de Bielorrusia, antes de 1962, donde tuvo ocasión de conocer a algunos becados cubanos, enviados por centenares en aquella época a la URSS.

Pero esa versión tal vez fuera elaborada en Cuba, después de la muerte de Kennedy. Cuando el excónsul Azcue concluyó su misión en México ¿fue a petición suya o del gobierno cubano? Las explicaciones suyas, apoyadas en deseos de reunirse con parte de su familia que residía ya en la Isla, resultaron enredadas. Pero aún más sospechosas fueron sus explicaciones sobre las distintas copias del formulario que rellenó Lee Harvey Oswald para pedir su visa de tránsito a Cuba. Eran seis copias, finalmente puestas a disposición de los investigadores, pero no coincidían entre ellas: en otros términos, habían sido falsificadas. Y, en sus declaraciones, Azcue defendió la tesis de que no había reconocido en la persona considerada como culpable de los disparos contra el presidente americano, a quien dijo haber visto por primera vez en la pantalla cuando Jack Ruby lo asesinó, al hombre que se había presentado ante él pocas semanas antes. La descripción que dio no correspondía para nada a Oswald. Su sucesor en el cargo, Mirabal, quien dijo encontrarse en México por ponerse al día en los asuntos de la legación diplomática, afirmó por su parte haber captado solamente algunas frases de la discusión que hubo entre ellos, ya que se encontraba en un despacho aledaño. Pero ¿por qué no intervino, si se trataba de un enfrentamiento verbal a gritos?

(Observen como en el texto de la solicitud de visa  no se dice nada sobre sus anteriores estancias en Cuba, cuando realmente oswald estuvo en Cuba en 1959. Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

Después del 22 de noviembre de 1963, ya en Cuba, el excónsul Azcue fue convocado rápidamente no por el Ministerio de Relaciones exteriores sino por el Ministerio del Interior. Tuvo largas conversaciones allí con el temible comandante Manuel Piñeiro, apodado «Barbarroja», entonces jefe del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el organismo encargado de todas las operaciones guerrilleras en el mundo, particularmente sobre el continente americano, pero también en África y en el Medio Oriente, y luego de la Dirección General de Inteligencia, la DGI. Piñeiro era el interlocutor directo de todos los dirigentes revolucionarios partidarios de la lucha armada. Y uno de los hombres de confianza de Fidel y de Raúl Castro para todas sus intervenciones encubiertas, que fueron innumerables. «Barbarroja» murió en 1998 en un accidente de automóvil en La Habana, manejando teóricamente su vehículo —aunque no sabía conducir— por las calles del barrio del Vedado. Salía de una recepción en la embajada de México, donde se había explayado ¿demasiado? sobre ciertos secretos del poder que él conocía mejor que nadie. Tenía la intención, confiada a algunos periodistas extranjeros, de escribir un libro cuyo propósito era volver sobre ciertos asuntos sensibles[1]. Su muerte sigue siendo uno de los enigmas más impenetrables de la cúpula castrista.

En la ciudad de México, Oswald quizás no estuvo solamente en los consulados de la Unión Soviética y de Cuba. También habría participado, según ciertos testimonios, en una reunión (un party) en casa de Sylvia Durán y su esposo con intelectuales simpatizantes de la revolución cubana. Uno de ellos llama particularmente la atención: el de la escritora Elena Garro, por aquel entonces casada con el poeta, futuro premio Nobel de literatura y uno de los mayores críticos del castrismo a partir del «caso Padilla» en 1971, Octavio Paz, más tarde divorciada de él. La escritora, quien estaba acompañada por su hija Elenita, afirmó haber hablado con Oswald y haber visto allí a un cubano negro, pelirrojo, descripción que corresponde con la del nicaragüense Gilberto Alvarado. El FBI interrogó en dos ocasiones a Elena Garro poco después del asesinato de Kennedy pero desechó sus declaraciones por considerarlas contradictorias y por concluir que la escritora tenía demasiada imaginación.

En las sesiones de la comisión sobre asesinatos de la Cámara, varios representantes apuntan, sin embargo, a otro escritor, el inglés Comer Clark, quien tuvo un encuentro con Fidel Castro en 1967. Clark publicó el contenido de su conversación:

«Lee Oswald vino a la embajada cubana en la ciudad de México dos veces». Castro siguió:

«La primera vez me dijeron que quería trabajar para nosotros. Le pidieron que explicara en qué, pero no quiso decirlo. No entró en detalles. La segunda vez dijo que quería «liberar a Cuba del imperialismo americano». Luego dijo algo así como: «Alguien tendría que matar a ese Presidente Kennedy». Luego Oswald dijo —y es exactamente así como me lo reportaron a mí: «Tal vez yo intente hacerlo».

(“Lee Oswald came to the Cuban embassy in Mexico City twice,” Castro went on.
“The first time —I was told— he wanted to work for us.
“He was asked to explain, but he wouldn’t.
“He wouldn’t go into details.
“The second time he said he wanted to ‘free Cuba from American imperialism.’
“Then he said something like: ‘Someone ought to shoot that President Kennedy.’
“Then Oswald said —and this was exactly how it was reported to me— ‘Maybe I’ll
try to do it.’”)

Comer Clark transcribe así el final de su diálogo con Fidel Castro:

«Sí, yo oí hablar del plan de Lee Harvey Oswald para matar al Presidente Kennedy. Yo hubiera podido salvarlo, pero no lo hice».

Yes, I heard of Lee Harvey Oswald’s plan to kill President Kennedy. It’s possible that I could have save him, but I didn’t.»)[2]

Naturalmente, se dijo que ese diálogo nunca había tenido lugar y que Comer Clark, que trabajaba para un tabloid inglés, se lo había inventado. Sin embargo, Castro pudo haber cometido un desliz y hablado más de lo necesario, en medio de su verborrea habitual con todos y cada uno de sus interlocutores.

Cada vez que los representantes apuntaban hacia un posible conocimiento del plan por las autoridades cubanas, los dos cónsules, Azcue y Mirabal, respondían airadamente, con una argumentación semejante, retomando palabras o ideas del «Comandante en jefe», que condenaba cualquier forma de «terrorismo». Así, Eusebio Azcue:

«No mencionó nada por el estilo a ninguno de nosotros, y mucho menos hubiéramos transmitido ese tipo de información a Fidel. No veo cómo nuestro Comandante en jefe hubiera podido estar al corriente de alguna conversación que Oswald decía haber tenido con uno de nuestros agentes. Los únicos agentes presentes eran los tres que he mencionado —los dos cónsules y la secretaria. En primer lugar, yo nunca habría tolerado una conversación de esa naturaleza porque, sin lugar a dudas, se hubiera tratado de una provocación, y nosotros no permitimos que se nos provoque. Nuestra revolución nunca hizo tratos con nada que tuviera relación con el terrorismo, y mucho menos con la muerte del Presidente Kennedy. ¿Qué hubiera sido de nosotros si hubiéramos intervenido en eso? Es ridículo pensar que podíamos haber intentado meternos en la boca del lobo, y eso ha sido reafirmado repetidamente por nuestro Comandante en jefe. Nosotros nunca hemos practicado el terrorismo. Nosotros nunca hemos apoyado el terrorismo, inclusive en los casos en que simpatizamos con los puntos de vista de los que lo practican».

El excónsul respondía indignado a la sospecha de que Fidel Castro hubiera podido no estar detrás del atentado sino simplemente estar al corriente de que se fuera a producir. Sin embargo, varios testimonios e indicios apuntan hacia esa posibilidad.

En cuanto a la afirmación de que la revolución cubana nunca apoyó el terrorismo, es lícito dudar, a la luz de la historia del movimiento castrista desde la lucha insurreccional en Cuba hasta en los años más recientes, una vez conquistado y consolidado el poder. La convicción proclamada por Eusebio Azcue solo demostraba una indignación calculada, común a los discursos de los militantes revolucionarios cubanos, quienes repiten los elementos de lenguaje ideológico inculcados por la plana mayor. Fidel Castro en persona se había dejado llevar ante algunos de sus interlocutores hasta insinuaciones de que le podía ocurrir algo al presidente americano si seguía amenazándolo verbal o militarmente, después del desembarco de Bahía de Cochinos en 1961, de la «crisis de los misiles» en 1962 y de la «operación Mangoose», que consistía en apoyar ciertas operaciones militares contra la revolución desde la Florida u otros puntos del territorio americano, que seguía en pie en el momento del asesinato de Kennedy.

A pesar del abandono por su administración de los combatientes de la Brigada 2506 que combatió en Bahía de Cochinos, John Kennedy y su esposa Jacqueline recibieron a los presos liberados el 29 de diciembre de 1962 por el gobierno cubano, a cambio de 53 millones de dólares en tractores y productos para bebés, con todos los honores en el Orange Bowl de Miami. Las negociaciones habían sido llevadas a cabo, bajo la supervisión directa de Robert Kennedy, por el abogado James B. Donovan. Extrañamente, Donovan fue acusado más tarde por los servicios secretos cubanos de haber querido cometer, en 1963, uno de los múltiples intentos de asesinato atribuidos por el gobierno cubano a la CIA, cuando en realidad su intervención en la negociación había concluido en diciembre de 1962, en vísperas de Navidad. La ceremonia y las palabras de los Kennedy, sobre todo las de Jackie, muy emotivas, pronunciadas en español («Es un honor para mí estar en medio de los hombres más bravos que haya en el mundo…»), reafirmaban su apoyo a los combatientes hasta que el estandarte de la Brigada flotara en La Habana, lo que jamás llegó a producirse.

(Imágenes en el texto del artículo añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Al final del interrogatorio del cónsul Mirabal, quien precisó haber sido comunista desde antes de la revolución castrista para rechazar la posibilidad de una pertenencia de Oswald al Communist Party de Estados Unidos, el chairman Stokes, de la Comisión de investigación de la Cámara de Representantes les agradeció sus testimonios a los testigos, así como la cooperación brindada por las autoridades cubanas durante las dos estancias efectuadas por él mismo y por otros Representantes en la Isla, entre el 30 de marzo y el 4 de abril y entre el 26 y el 29 de agosto de 1978. Así mismo le expresó su «profundo agradecimiento» (deep appreciation) a Fidel Castro, con quien pudo reunirse, junto con otros miembros de la Comisión, durante cuatro horas en el transcurso de su primer viaje. Castro se mostró dispuesto a hacer todo lo posible para aclarar todo lo que podía rodear una tragedia de ese tipo[3].

Sin embargo, el tono de las preguntas y de las observaciones lanzadas por esos mismos representantes a los dos cónsules cubanos en México demostraban que esa conversación no los había convencido y que, efectivamente, necesitaban muchas más aclaraciones.

Ellos disponían, en efecto, de algunos informes secretos del FBI y de la CIA, transcritos en lo que se dio a llamar el «Lopez report». En su esencia, se concentraban en las visitas de Oswald a los consulados de la Unión Soviética y de Cuba entre finales de septiembre y principios de octubre de 1963.

Poco después de su llegada a la presidencia de Estados Unidos en enero de 2017, Donald Trump ordenó la desclasificación de todos los documentos secretos sobre el asesinato de Kennedy. 3.100 documentos pertenecientes a la CIA y al FBI iban a ver por fin la luz. Pero las dos agencias gubernamentales se opusieron rotundamente a la publicación en línea, prevista para el 26 de octubre según una ley votada en 1992, veinticinco años antes. Solamente 2.800 fueron revelados, quedando unos 300 bajo resguardo en los Archivos Nacionales. La presión sobre el presidente, incluso por parte de Mike Pompeo, entonces director de la CIA, más tarde secretario de Estado, fue demasiado fuerte. «I have no choice», declaró. La razón invocada fue que varios de los agentes involucrados están vivos aún y que el contenido de los testimonios y grabaciones pueden dañar a la vez la seguridad nacional y las relaciones con una potencia extranjera, México en la ocurrencia.

Esos archivos aún vetados no contendrían revelaciones sobre la presencia de otro u otros asesinos, colocados en la grassy knoll de Dealey Plaza, en Dallas, de donde habrían surgido los disparos, en lugar del Texas School Book Depository, donde se encontraba Oswald. Pero sí sobre su estancia en la ciudad de México, entre fines de septiembre y principios de octubre de 1963.

De los hechos ocurridos en la legación diplomática cubana en México y de las respuestas evasivas de los funcionarios interrogados, se puede deducir que la máxima autoridad cubana estaba, al menos, informada de las palabras de Oswald que apuntaban hacia un posible intento de asesinato del presidente americano, aunque no lo apoyara[4].

[1] Véase sobre ese tema el libro de Corinne Cumerlato y Denis Rousseau, L’île du docteur Castro, París, Srock, 2000.
[2] Gus Russo, Live by the sword. The secret war against Castro and the death of JFK. Baltimore, Bancroft Press, 1998, p. 224.
[3] Fidel Castro se plegó regularmente a esa afirmación suya. Incluso accedió a recibir en Cuba, en 1997, al hijo del presidente asesinado, «John-John» Kennedy, entonces director de la revista George, quien seguía investigando sobre las razones y sobre los responsables de la muerte de su padre. Murió en un accidente de avión en 1999.
[4] Es también la convicción de Brian Latell, antiguo analista de la CIA, autor de varias obras sobre el castrismo, entre ellas Castro’s secrets, New York, Palgrave Macmillan, 2012. Léase también su entrevista por Axel Gyldèn en la revista L’Express del 24 de abril de 2012, en la que afirma que Jean Daniel estuvo «manipulado» por Castro.

© cubaencuentro.com
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Sobre la verdadera historia de  la  liberación en 1978  de aproximadamente 3 000 presos políticos  cubanos  por parte de la tiranía de los Castro.

Correo del Dr. Antonio de la Cova

A todos:
Hace dos años, le envié la siguiente contestación al Dr. Bernardo Benes a su mensaje no solicitado, como el que me envía ahora. Este promotor del "diálogo" con el dictador Fidel Castro le faltó la moral y el valor para poder responder a mis alegatos históricos y documentados.
Ahora parece que ha pagado de su propio bolsillo para que le publiquen su novela semi-biografía en español. El libro sigue siendo una revisión tergiversada de los verdaderos eventos, como señalo en mi respuesta. En el futuro, cuando haya un cambio de régimen en Cuba y se abran los archivos del gobierno a los investigadores, y cuando el gobierno norteamericano declasifique la documentación confidencial de la administración Carter, se conocerá el verdadero papelazo que realizó el Dr. Benes durante el mal llamado y fracasado "diálogo" hace treinta años.
Continuaré poniendo en el Internet más documentos, artículos, y fotos relacionados a la participación del Dr. Benes y otros dialogueros en dichos eventos para presentar la perspectiva honesta.

http://latinamericanstudies.org/expatriates.htm

Dr. Antonio de la Cova

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3 May 2005 18:58:43 -0500
Subject: Respuesta al dialoguero Bernardo Benes
To: BenesB@aol.com

Dr. Bernardo Benes
Miami Beach, Fla.
He recibido su absurdo y maquiavélico mensaje, distorcionando la verdad histórica para justificar su papelón en el mal llamado "diálogo" con el dictador Fidel Castro en 1978. Ud. responde a un correo electrónico que envié a un grupo de activistas cubanos, sin dirigirme a Ud. o mencionar su nombre, en el cual incluí documentos y artículos de periódicos referentes al "diálogo."
http://www.latinamericanstudies.org/expatriates.htm
Ud. alega que diseminar dicha información pública, después de veintisiete años, es una "osadía," "venganza," intento de "amedrentar," promover una "cacería de brujas," y "pérfida información."

Aunque Ud. dice estar "muy, pero muy orgulloso" de aquel "diálogo," ahora rehuye debatir mi perspectiva y me advierte primero que no es necesario que le conteste y al concluir su mensaje me afirma "No voy a establecer una polémica con Usted, así que le sugiero que no me responda porque no le voy a contestar. Vale." Esto demuestra que Ud. se ha intoxicado con el pensamiento totalitario castrista y reconoce que no tiene argumentos fehacientes para sustentar sus alegatos. Es una ironía que el promotor del "dialogo" castrista ahora rehuye entablar un diálogo académico. Es obvio que Ud., al igual que Fidel Castro, le tiene pánico a la información histórica divulgada por el Internet.

Su verdadera intención maquiavélica es transparente. No solamente se comunica conmigo, sino que hizo el esfuerzo de buscar en el Internet el nombre y la dirección electrónica del director de programa de estudios para quien trabajo, y le envió copia de su airada queja, presentándose como una víctima de un abuso de la libertad académica. Si creyó que eso me iba a causar algún conflicto, volvió a equivocarse, igual que en 1978, cuando pensó que al regresar de su visita con Castro sería recibido como un "héroe" en el exilio. En esta universidad sí se respetan todos los puntos de vista y mi página electrónica en el Internet incluye hasta artículos de la prensa propagandística castrista. Esta no es la Universidad de La Habana, donde no existe la libertad de expresión y los estudiantes son coaccionados.

Ud. falsifica la verdad cuando dice que los llamados "dialogueros" fueron quienes lograron "Liberar a 3,600 presos políticos en las cárceles de Cuba" y "haber logrado la reunificación temporal de la familia cubana." Ud. debe saber que desde que la administración del presidente Nixon comenzó reuniones secretas con el régimen castrista en julio de 1974, cuando su emisario Pat Holt viajó a La Habana, el Departamento de Estado norteamericano siempre exigió que Castro liberara a TODOS los presos políticos y que permitiera la reunificación familiar antes de resumir relaciones diplomáticas y económicas con Cuba. Ud. no figuró en ese primer intento cuatro años antes del "diálogo."

Otra reunión secreta ocurrió el 11 de enero de 1975 en Nueva York entre el asistente de Henry Kissinger, Lawrence Eagleburger, y Ramón Sánchez-Parodi. Eagleburger entregó a Sánchez-Parodi un memorándum del Departamento de Estado, pidiendo a Cuba, entre varias cosas, la reafirmación del entendimiento Kennedy- Khruschev; mejorar la situación de los derechos humanos; la libertad de norteamericanos presos en Cuba; suavizar con los presos políticos cubanos; y permitir que los cubanos exiliados visiten sus familiares en la isla. Ud. tampoco participó en dicha reunión, y según su propia admisión, no tuvo contacto con funcionarios castristas hasta que viajó a Panamá el 21 de agosto de 1977.

( De izquierda a derecha, Jorge S. Villalba, Ramón Mestre y Bernardo Benes. en la presentación del libro, que fue hecha por el presidente de la institución “Brothers and Sisters for Ever”, Ramón Mestre, él mismo uno de los liberados en aquella ocasión hace cerca de 30 años. (Foto Tony Joaquin; texto tomado del Diario Las Américas )

El acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba quedó aplazado por dos años debido a que Castro envió sus tropas al África. Castro decidió permitir la reunificación familiar que exigía el gobierno norteamericano debido a que necesitaba divisas urgentemente para levantar la maltrecha economía cubana. Según las memorias de José Luis Llovio, "Insider: My Hidden Life as a Revolutionary in Cuba," página 352, a principios de 1978, Llovio vio un reporte económico secreto de Comité Estatal de Finanzas (CEF), que señalaba que Cuba "podía esperar pronto una infusión de entre $50 millones y $60 millones en divisas. . . Fidel iba a suplir el dinero de los bolsillos de miles de cubanos exiliados quienes serían bienvenidos de regreso a visitar la Patria."

En mayo de 1978, funcionarios de la administración del presidente Jimmy Carter comenzaron lo que serían ocho reuniones diplomáticas secretas con oficiales castristas, que duraron hasta septiembre de 1980. A la primera reunión asistió una delegación de diplomáticos estadounidenses, encabezada por David Newsom y David Aaron, y por la parte cubana José Luis Padrón González y Tony de la Guardia. Funcionarios de la administración Carter ha señalado que todas las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos se llevaron a cabo por sus diplomáticos y que Ud. estuvo en la periferia de estos eventos como una quinta rueda. El jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, el apologista castrista Wayne S. Smith, en su libro "The Closest of Enemies," páginas 146-147, lo describe a Ud. como un simple mensajero de recados entre La Habana y Washington. Su papel como tal se reduce a un solo párrafo de dicho libro. Robert A. Pastor, el director de asuntos para América Latina y el Caribe del Consejo de Seguridad Nacional del Presidente Carter, quien participó en las negociaciones secretas con Cuba, lo consideró a Ud. tan insignificante, que ni lo mencionó en sus memorias "Whirlpool: U.S. Foreign Policy Toward Latin America and the Caribbean."

En julio de 1978, cuatro meses antes de que los dialogueros viajaran a La Habana, el Departamento de Estado norteamericano publicó en su documento GIST los cinco puntos que Cuba tenía que cumplir antes de reanudar las relaciones diplomáticas y económicas. Estos eran:
1. Libertad de todos los presos políticos estadounidenses y repatriación de otros ciudadanos norteamericanos.
2. Libertad de los presos políticos cubanos, miles de los cuales han sido encarcelados por años.
3. Reunificación de las familias cubanas divididas.
4. La salida de las fuerzas militares cubanas de Africa, porque creemos que los problemas Africanos deben ser resueltos por los Africanos.
5. Compensación a negocios y ciudadanos norteamericanos cuya propiedad fue tomada por el gobierno cubano. http://www.latinamericanstudies.org/us-cuba/GIST-1978.pdf

Wayne S. Smith admitió en sus memorias que durante una reunión diplomática secreta con funcionarios castristas en Cuernavaca, Mexico, en agosto de 1978, Castro acordó liberar a 3,600 presos políticos, permitir que ciudadanos norteamericanos en Cuba salieran de la isla con su familiares, y permitir las visitas de familias en el exilio para la reunificación familiar. Ud. no participó en dicha reunión, aunque ya estaba en comunicación con el dictador Castro, con quien Ud. estrechó lazos de amistad tras regalarle un par de botas Johnson & Murphy, valoradas en $650.

El régimen castrista trató de aparentar que no estaba negociando directamente con el gobierno norteamericano y crearon la pantalla del "diálogo" con "la comunidad en el exterior." Ud. se prestó a ser un instrumento de esa patraña, al igual que diez años antes, el gobierno norteamericano manipuló a José Elías de la Torriente y luego lo abandonaron después del ataque comando a Boca de Samá. Ud. debe recordar esto, ya que fue uno de los miembros del comité recaudador del Plan Torriente, cuyos fondos se emplearon para dicho ataque, que el régimen castrista aún denuncia como un "acto terrorista."http://www.latinamericanstudies.org/delatorriente.htm

Ud. se vuelve a equivocar al pensar que no he leído el libro del Dr. Levine "Secret Missions to Cuba." También tengo copia de las memorias que Ud. escribió y donó a la biblioteca presidencial de Jimmy Carter, y las he incorporado a mi página electrónica. http://www.latinamericanstudies.org/dialogue/Benes-memorias.pdf

Tengo docenas de otros artículos de periódicos y documentos sobre el llamado "diálogo" que pronto incorporaré al Internet para conocimiento público. Soy profesor universitario de historia, graduado con un doctorado en historia de la Universidad de West Virginia en 1994 y autor de un libro de historia publicado por una prensa universitaria (http://www.latinamericanstudies.org/gonzales-reviews.htm)

Con dicha preparación he analizado minuciosamente "Secret Missions to Cuba." Es un libro que no hubiera sido aceptado como tesis doctoral en ninguna universidad norteamericana por su predisposición, errores factuales, carencia de documentos oficiales de los gobiernos de EE.UU. y Cuba, la gran cantidad de fuentes parcializadas, declaraciones anónimas y nombres omitidos a propósito, y por citar fuentes sin credibilidad del Internet, todo lo cual demuestra una pésima investigación histórica.

La obra carece de bibliografía y está basada mayormente en la documentación que Ud. le proveyó al autor, citada como "Bernardo Benes collection," "Benes papers," y "Benes clipping file." El autor menciona que lo entrevistó a Ud. en veintitrés (23) diferentes ocasiones entre el 6 de julio de 2000 y el 10 de marzo de 2001. También señala que Ud. le dio otras seis declaraciones y le envió cinco correos electrónicos. Es evidente que Ud. tuvo una gran influencia en el proceso de redactar este libro. Levine usa mayormente como referencia los libros de Wayne S. Smith, Robert A. Pastor, María de los Angeles Torres, Damián J. Fernández, Jane Franklin, Louis A. Pérez, Lourdes Casal, Miguel González-Pando, María Cristina Herrera, Guillermo Grenier, Max J. Castro, y Félix Masud-Piloto, todos activistas de levantar el embargo a Cuba. Algunos de ellos fueron participantes del "diálogo" y militantes de grupos castristas como la Brigada A. Maceo y la revista castrista "Areito." La demás referencias del libro son extremadamente flojas o parcializadas, como el gran
exceso citar noventa y ocho (98) veces los artículos del Miami Herald.

( Dra. María Cristina Herrera )

Entre las numerosas páginas del Internet citadas, la mayoría son parcializadas a favor del gobierno cubano, incluyendo la de Cambio Cubano de Eloy Gutiérrez Menoyo (ya desaparecida del Internet) y la de J. A. Sierra http://www.historyofcuba.com donde Sierra se describe como un fotógrafo y escritor "freelance," sin credenciales académicos. Dicha fuente es inaceptable hasta en una asignatura de primer año universitario. Sin embargo, el Dr. Levine la cita con toda credibilidad.

No voy a enumerar la cantidad de errores factuales de "Secret Missions to Cuba," porque sería muy largo, pero sí voy a señalar donde dice en la página 296, nota 56, que tres de los discursos radiales del Rev. Manuel Espinosa fueron transcritos e impresos por el Miami Radio Monitoring Service, cuando en realidad fueron once  (http://www.latinamericanstudies.org/espinosa.htm) 
. En la página 300, nota 3, Levine se equivoca al decir que Raúl Martínez Ararás "era veterano del ataque al cuartel Moncada." Martínez Ararás dirigió el ataque a las barracas de la Guardia Rural en Bayamo el 26 de julio de 1953.

Es curioso que el Dr. Levine no mencionó el liderazgo que Ud. tuvo en el Plan Torriente, lo cual aparece en el Miami Herald del 24 de agosto de 1970. Levine también omitió de su libro el hecho de que mientras Ud. era vicepresidente del Continental National Bank y el dialoguero castrista Charles Dascal presidía dicha institución financiera, el banco fue investigado por el Departamento del Tesoro norteamericano por lavar más de $32 millones del narcotráfico nternacional (Miami Herald, 6 de junio de 1980, "Banker Is Proved in Flow of Drug Cash," "Do Dade Banks Launder Drug Profits?" y "Continental National Often Controversial.") El Continental National Bank encabezaba la lista de los bancos de Miami con $95 millones en dépositos de narcodólares ("Millions in Suspected Drug Cash Flow Through Banks in Miami," Miami Herald, 5 de junio de 1980). El escándalo llegó a tales proporciones, que Ud. fue amonestado en un editorial del Miami Herald el 9 de junio de 1980, que dice: "Continental Vice Chairman Bernardo Benes is the one who told NBC News last week that 'it's not really up to bankers' to police drug-cash transactions. Well, if a prominent bank official isn’t responsible for keeping his own institution’s skirts
clean, just who is?"

Como resultado de estas y otras omisiones, "Secret Missions to Cuba" es una hagiografía, donde Ud. aparece como un "patriota" abnegado, merecedor de respeto, simpatía, lástima, y comprensión. Sin embargo, es obvio que Ud. utilizó el libro para calumniar y desbarrar contra todos sus enemigos políticos en el exilio. Eso deja mucho que decir de Ud. personalmente y de su amigo el Dr. Levine como historiador serio. Por eso, dicha obra parcializada y carente de seriedad, no fue publicada por una prestigiosa prensa universitaria y el autor tuvo que acudir a una prensa privada. No me sorprendería si Ud. ayudó con los gastos de publicación.

El Dr. Levine y Ud. emplean memoria selectiva para ofrecer una versión revisionista de la verdadera historia y consecuencias del llamado "diálogo." A pesar que el dictador Castro permitió la salida de supuestamente 3,600 presos políticos de Cuba, la mayoría de ellos ya estaban en la calle. Quedaron en presidio muchos más y ha continuado hasta el presente encarcelando a otros. Wayne Smith relata en su libro, "The Closest of Enemies," página 158, que de los 3,600 presos, "Only about a third were still behind bars." Más de 600 de ellos eran "boteros," presos por tratar de huir de Cuba en bote. No olvide que cuando Ud. estaba en el apogeo del "diálogo," 138 presos políticos cubanos con largas condenas enviaron una carta pública desde presidio rechazando el llamado "diálogo" como una "engañosa maniobra." El documento reafirma en parte: "Repudiamos el diálogo entre el gobierno de Castro y supuestos representantes del exilio cubano" y concluyeron "No negociamos nuestra libertad porque no negociamos nuestros principios." Uno de los firmantes, Mario Chanes de Armas, preso desde 1961, no fue puesto en libertad hasta que terminó su condena de 30 años en 1991. Entre los que también rubricaron el documento aparecen Ramón Grau Alsina, Huber Matos, Andrés Vargas Gómez, Eusebio Peñalver, Luis Zúñiga, José Pujals Mederos, Angel d’Fana, y Tomás Regalado Molina, quienes no cambiaron su negativa opinión respecto a Ud. y el llamado "diálogo." El documento fue publicado en el Diario las Américas del 22 de noviembre de 1978. http://www.latinamericanstudies.org/dialogue/opuestos-dialogo.htm

Seis meses después de concluir el "diálogo," más de cien organizaciones y dirigentes del exilio cubano firmaron una declaración pública, que apareció en la primera plana del Diario las Américas, del 23 de mayo de 1979, que en parte dice: "1-Que el titulado diálogo con Fidel Castro ha demonstrado ser, como se previó, improcedente y nocivo. . . 2- Que quienes intervinieron en dicho 'diálogo' no tenían, ni tienen representatividad alguna. Fueron a Cuba por sí y ante sí, seleccionados por Castro, para avalar con sus firmas planes de penetración castrista y corear en el exilio lemas y consignas útiles únicamente a los intereses políticos del gobierno comunista. 3- Que los objetivos (fachada) del 'diálogo'; libertad de los presos políticos y reunificación de la familia cubana no sólo no han sido logrados sino que se han convertido en nuevas burlas y frustraciones. La liberación de los presos políticos se ha reducido a la caprichosa selección de algunos prisioneros, postergándose a los hombres y mujeres cuya edad, término de prisión, estado de salud y postura histórica, reclaman la inmediata libertad. Y la reunificación de la familia cubana no es más que un ruin comercio de saqueo a los exiliados con cuyos sentimientos han jugado mercaderes inescrupulosos para lucro personal y para servir necesidades perentorias de la dictadura castrista." El ex preso político Tony Cuesta, dirigiendo este esfuerzo, convocó un acto público, donde lo denunció a Ud. y a los que comerciaban con el "diálogo." http://www.latinamericanstudies.org/dialogue/denuncia-dialogo.htm

El régimen castrista admitió públicamente que habían seleccionado cuidadosamente a todos los participantes del diálogo.http://www.latinamericanstudies.org/dialogue/dialogue-leaders.htm
Es de conocimiento público que algunos dialogueros lucraron con el sufrimiento de las familias cubanas divididas creando agencias de viajes y envíos a Cuba. Dichas empresas cobraron y siguen cobrando exorbitantes precios por los viajes, por mandar envíos, y por el cambio de divisas. El abuso, la arrogancia, y la explotación llegó a tal extremo, que a dos de estos mercaderes del dolor, Carlos Muñiz Varela y Eulalio José Negrín, les costó la vida en 1979. El régimen castrista los declaró "héroes" de la revolución. http://www.latinamericanstudies.org/dialogue/negrin.pdf

Otros dialogueros aspiraron a puestos con el gobierno castrista. En 1979, la profesora María Cristina Herrera del Miami-Dade College invitó al profesor Juan Clark que viajara a Cuba, lo cual él rechazó. Herrera le dijo a Clark que la iban a nombrar "la directora del turismo profesional a Cuba." Esa y otras aspiraciones quedaron frustradas cuando miembros del Comité de los 75 comenzaron a pelear entre si por el repartimiento de prebendas.

El diálogo también fue denunciado como un frente de espionaje castrista por el agente de inteligencia de la policía de Miami, Sergio Piñón, quien testificó ante el congreso en Washington en 1982 que por lo menos cinco miembros del Comité de los 75 eran espías castristas.http://www.latinamericanstudies.org/dialogue/Dialogo-DGI.pdf

El capitán de la Dirección General de Inteligencia (DGI) Jesús Pérez Méndez, quien desertó en julio de 1983, declaró a las autoridades norteamericanas que las participantes del "diálogo" Lourdes Casal y Marifeli Pérez-Stable, trabajaban para la DGI. Pérez-Stable, quien "sustituyó a Casal," era "controlada por la DGI," según Pérez Méndez. El desertor dijo que Isidro Gómez y Jesús Arboleya Cervera, ambos del ICAP y de la DGI, pusieron a Pérez- Stable al mando del Círculo de Cultura Cubana (CCC) y que sus planes anuales se los preparaba la DGI y el ICAP. Pérez-Stable recibió $100 por cada turista que viajaba a Cuba con el CCC.

( Dra. Marifeli Pérez Stable )
Otro dirigente del "diálogo," José Napoleón Vilaboa, auto-titulado "Padre del Mariel," admitió en 1989 que había sido teniente coronel de la DGI. 
http://www.latinamericanstudies.org/espionage/vilaboa.htm

El Reverendo Manuel Espinosa, un líder del Comité de los 75, que en 1980 se arrepintió públicamente y denunció el diálogo como un frente de espionaje  
castrista. 
http://www.latinamericanstudies.org/espinosa/dialogue-spies.htm 
Espinosa acusó públicamente a Ud. y a Dascal "de ser los cerebros del plan económico de Castro para esquilmar al exilio." Fidel Castro previamente había calificado a Espinosa como "un hombre serio." Espinosa añadió que el Continental National Bank que ustedes dirigían era "el centro de espionaje económico más grande que tiene Fidel Castro montado en Miami." El reverendo también dijo que Ud. había lucrado con el proceso del diálogo a través de negocios con empresas del gobierno cubano. ("Continúa Espinosa Denunciando la Red de Espionaje Castrista," Diario las Américas, 14 de febrero de 1980 y "Espinosa Calls Bank a Cuban 'Center of Economic Spying,'" Miami Herald, 13 de febrero de 1980). http://www.latinamericanstudies.org/espinosa/bank-espionage.htm Aunque Ud. negó las acusaciones ante la prensa, no se atrevió a demandar a Espinosa por difamación, como hicieron otros dialogueros. Como abogado, Ud. bien sabe que eso hubiera resultado en una minuciosa investigación judicial de sus finanzas y posibles negocios turbios con Cuba y el narcotráfico.

Algún día se abrirán los archivos de Cuba, al igual que se desempolvaron los archivos de la antigua Unión Soviética, y la verdadera historia de los dialogueros y sus motivaciones personales quedará expuesta. Estimo que en su caso, en contraste al libro del Dr. Levine, la historia no lo absolverá.


Dr. Antonio de la Cova
Indiana University

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