viernes, agosto 25, 2023

Julio M. Shiling: Criminalizar la Constitución de EE. UU.

 


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Tomado de https://patriademarti.com/

Criminalizar la Constitución de EE. UU.

Por Julio M. Shiling

24 agosto, 2023

Read in English

Estados Unidos tiene un gran problema. Su versión de la democracia está siendo deconstruida. La libertad de expresión, un prerrequisito del gobierno democrático, está siendo restringida. Se está interfiriendo en unas elecciones honestas y competitivas. Esto se está logrando mediante la utilización de los poderes policiales del Estado, que incluyen su sistema legal. La ley está siendo maliciosamente reconfigurada, perversamente interpretada y conspirativamente aplicada para lograr los fines antes mencionados. La cuarta acusación de Donald Trump es parte de ese fin.

La izquierda y los que odian a Trump desde la derecha pueden propagar a los demás que esto solamente se ocupa del 45º presidente y sus aliados por sus actos “ilícitos”. A juzgar por la evidencia empírica y las referencias históricas, este no es el caso. La tercera acusación de Trump se centró directamente en redefinir la libertad de expresión según filtros ideológicos de aceptabilidad, obstruir el camino político de un candidato en unas elecciones presidenciales y ejercer, de facto, la persecución política. Los patrones exactos del pasado, nos dicen con certeza que esta guerra contra Trump se está librando como parte de un objetivo más amplio.

El objetivo general es la deconstrucción del sistema sociopolítico estadounidense, que en consecuencia también revisaría su modelo económico. El camino específico requiere la domesticación de la oposición, el establecimiento de normas de autocensura y el control de los resultados electorales. Esto es algo que las dictaduras practican bien. Hay que tener muy en cuenta que todos los regímenes tiránicos violan los derechos naturales y humanos utilizando sus sistemas legales. En otras palabras, Cuba, Venezuela, Rusia y China envían a la gente a la cárcel empleando sus leyes y tribunales. Además, también permiten la presencia de abogados defensores para asegurar una imagen óptica adecuada del “debido proceso”.

La cuarta acusación formulada contra Trump y otras 18 personas el 14 de agosto por un gran jurado de Georgia, que consta de 41 cargos, alega que el expresidente, sus abogados, personal y asociados intentaron solicitar votos para revertir los resultados de las elecciones de 2020 en ese estado. Los fundamentos jurídicos encontrados en la acusación de 98 páginas se basan en un conjunto inventado de supuestos clarividentes inclinados, una novedosa teoría jurídica posmoderna (en concreto, la Teoría Crítica de la Justicia) y el abandono de las normas de casos precedentes establecidos. El impacto directo en el sistema político estadounidense de esta burla de la ley es su naturaleza insidiosa. Se trata de un ataque frontal al ejercicio de la libertad de expresión protegida y de un intento manifiesto de interferir en unas elecciones; ambos factores fueron afectos a la tercera acusación.

Este nuevo intento de poner a Trump entre rejas, maniobra su camino en el tejido de cómo los partidos han operado tradicionalmente dentro del peculiar formato de colegio electoral de Estados Unidos. La acción de ejercer influencia para influir favorablemente en los resultados electorales, especialmente en contiendas políticas reñidas, es un hecho habitual en la historia política estadounidense. Es legal, constitucional y moral. De hecho, ninguna elección reñida ha dejado de ser testigo del posterior escrutinio de la maquinaria del candidato perdedor y del partido, en busca de votos que puedan haberse omitido o contabilizado erróneamente. Esta es la naturaleza de las elecciones competitivas.

Nadie ha profundizado más en esta práctica que el Partido Demócrata. Así ha ocurrido en todas y cada una de las reñidas elecciones celebradas en EE. UU. La contienda presidencial de 2000 es un ejemplo. Los abogados y activistas demócratas se agitaron por toda Florida, intentando persuadir a los funcionarios y tribunales del estado de que vieran lo que ellos estaban percibiendo. Alan Dershowitz, jurista y abogado que representó a Al Gore y al Partido Demócrata en los disputados resultados de Florida de ese año, admitió no haber hecho nada diferente de lo que Trump, su personal y su equipo legal hicieron en Georgia en 2020. El profesor de derecho y autor de Harvard, que sigue creyendo que Gore ganó en 2000, carga contra la acusación de Trump y se pregunta por qué él y otros no fueron acusados o inhabilitados por una acción similar en 2000.

Es importante señalar que el doble rasero del sistema jurídico estadounidense de dos niveles que funciona en la actualidad refleja, como se ha señalado anteriormente, un componente de un proyecto más ambicioso. El colegio electoral ha sido durante mucho tiempo un objetivo de la izquierda y de los internacionalistas. Con su eliminación y la transición a un voto nacional puramente mayoritario, seis ciudades costeras podrían determinar el resultado de una elección presidencial. La cuarta acusación de Trump servirá de forraje para el desmantelamiento del colegio electoral.

El Artículo II, Sección 1, Cláusula 2 de la Constitución de EE. UU. dice: “Cada Estado designará, en la Forma que la Legislatura del mismo disponga, un Número de Electores igual al Número total de Senadores y Representantes a que el Estado tenga derecho en el Congreso”. El peso pesado intelectual más responsable de la brillantez del colegio electoral fue Alexander Hamilton. Este Padre Fundador, secretario del Tesoro y ayudante personal de George Washington en la Guerra de la Independencia fue también uno de los arquitectos del modelo democrático estadounidense. Este componente sui generis del sistema político estadounidense fue diseñado para evitar los escollos del gobierno consensual. Si la Alemania de los años treinta, por ejemplo, hubiera tenido un sistema en el que un grupo similar de estadistas pudiera intervenir y frenar la estupidez popular, Hitler quizá no habría sido elegido. 

La fiscal de distrito del condado de Fulton, Fani Willis, hija de un miembro de las Panteras Negras, fue educada con toda probabilidad para odiar la República estadounidense. Las Panteras Negras, una organización terrorista interna comunista, libraron una guerra para derrocar al gobierno de Estados Unidos. La juez Willis sigue los pasos de su padre e intenta cumplir sus sueños. Esto podría ayudar a explicar la naturaleza antiamericana de sus acciones. Si Trump no fuera el principal contendiente, los demócratas apuntarían a quienquiera que fuera. ¿A qué esperan los fiscales de distrito y los fiscales generales republicanos en enclaves republicanos para acudir a los “grandes jurados” con pruebas de la mala conducta de los políticos demócratas y sus compinches, presentar acusaciones y empezar a procesar? El fuego debe combatirse con fuego.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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Autor Julio M. Shiling 

Julio M. Shiling es politólogo, escritor, conferenciante, comentarista y director de los foros políticos y las publicaciones digitales, Patria de Martí y The CubanAmerican Voice y columnista. Tiene una Maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) de Miami, Florida. Es miembro de The American Political Science Association (“La Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas”) y el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio.

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jueves, enero 14, 2021

Criminalizando la oposición en EE.UU:. Julio M. Shiling: La democracia está amenazada peligrosamente. La guerra sucia contra Trump. La violencia y su uso a través del lente ideológico. Lo que el frente cultural revela. ¿Qué pasó en el Capitolio ? ¿Asedio de bandera falsa?

#Capitolio #Antifa #BLM

Muchos que ahora se horrorizan, ayer justificaban la violencia, saqueos y piquetes de ANTIFA y BLM

The Epoch Times en español
January 15, 2021

#TheEpochTimes #noticias #Elecciones

Presentan cargos contra activista BLM; CEO de Twitter: Bloqueo a Trump marca precedente peligroso



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Tomado de https://elamerican.com

Criminalizando la oposición

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La hipocresía y el autoritarismo del poder blando están alcanzando nuevas alturas. La democracia está amenazada peligrosamente

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Por Julio M. Shiling *

01.12.21

[Read in English]

Ya ha comenzado. El ejercicio de promover la ineficacia dentro de la oposición mediante la criminalización del discurso y el pensamiento político ha comenzado a llevarse a cabo con una venganza. Quienes creían que las elecciones americanas sólo podían hacer un mero cambio en el timón sin desafíos de amenazas sistémicas, dada la percepción de que existen paladines institucionales sólidos, no han comprendido plenamente lo que ha estado ocurriendo en los Estados Unidos.

La guerra sucia contra Trump

Primero, fue a una velocidad espeluznante con el ascenso de Barack Obama a la presidencia en 2008 y el enfoque gradualista de poder blando para la deconstrucción del sistema. Luego estaba la idea de que Hillary Clinton ganaría con seguridad y llevaría adelante el izquierdismo. La victoria presidencial inesperada de Donald Trump en 2016 puso a la izquierda en modo balístico. A partir de ahí, la guerra socialista por el poder pasó a un nivel diferente.

La resistencia constante contra la nueva administración republicana se produjo. Siguió una teoría de conspiración de colusión rusa inventada junto con una investigación federal brutal, que no produjo ninguna condena criminal relevante, y luego el desacreditado juicio político. Los cierres autoritarios del coronavirus convencieron a algunos de que la sociedad americana podía ser domesticada y sirvió como un formidable experimento de laboratorio. El levantamiento de “Black Lives Matter” (BLM) y “Antifa” desde mayo de 2020, llevó la acción revolucionaria socialista a alturas inimaginables.

Desde las calles de la ciudad hasta las salas de juntas corporativas, pasando por nuestros productos de consumo favoritos y programas deportivos, el sello adoctrinador de la subversión marxista ha estado en todas partes. Cualquiera que se atreva a cuestionar o aprobar públicamente esta amenaza a la libertad, es condenado al ostracismo en el mejor de los casos y en algunos casos, acusado penalmente por crímenes de “odio”. La violencia fue glorificada por la agenda cultural marxista de “justicia social”.

Ahora que se ha asentado la empresa oblicua y cuestionable de las elecciones de 2020, la idea de que la presidencia, ambas cámaras del congreso, los medios de comunicación social y de masas, la tecnocracia oligárquica, los imperios comerciales y Hollywood están todos en el poder, se convierte en el pueblo común y la valiente oposición, los únicos actores que atemperan la embestida antiliberal pretendida.         

Lo que el frente cultural revela

Ya estamos siendo testigos de los primeros signos de esto.  Rick Klein, el director político de ABC News, recientemente sugirió en un tweet del 7 de enero, que Estados Unidos necesita “limpiarse” de los partidarios de Trump. El tweet borrado desde entonces, pero conservado en una foto de pantalla, dice: “Trump será un expresidente en 13 días. El hecho es que deshacerse de Trump es la parte fácil. Limpiar el movimiento que él ordena va a ser otra cosa”. Esto es indignante y debería haber sido reprendido por sus compañeros. Esta barbarie es inaceptable ya que sugiere un genocidio por el pensamiento político.  

Cuando Barack Obama se refirió denigrantemente, en 2008, a la población rural y de clase trabajadora como aquellos que “se aferran a sus armas o a su religión“, tenía en mente al futuro partidario de Trump, tal como ha sido estereotipado por la izquierda. La “cesta de deplorables” de Hillary Clinton caracterizando a este grupo en un evento de recaudación de fondos en la ciudad de Nueva York en 2016, reitera este mismo desdén elitista por básicamente la mitad del país.

La izquierda odia a Trump y a sus partidarios porque encarnan una oposición capaz de movilizar a las masas y afrenta la pretensión de la izquierda de pretender tener el monopolio del conocimiento. Esta oposición es vista por el establishment woke como un grupo inferior e indigno de las protecciones de la Primera Enmienda. La óptica hacia la violencia, es un caso en punto que pone de relieve el doble estándar moral.

La violencia y su uso a través del lente ideológico

La condena de la violencia como expresión política se desvía convenientemente para ajustarse a los objetivos de la cosmovisión que sostienen. La izquierda es maestra de la hipocresía en esta especialización. Utilizan, aprueban y defienden racionalmente su uso cuando la misión se suscribe a sus fines. Cuando es utilizada por la oposición, sin embargo, como en el caso del asalto al edificio del Capitolio llevado a cabo principalmente por partidarios del presidente, la izquierda se convierte cínicamente en misioneros gandhianos. Si no hubiera una evidencia tan abrumadora de la apología por la izquierda para su uso como arma cuando se emplea en actividades aprobadas, esto no sería tan trágico.

Los ejemplos de esta farsa hipócrita de la izquierda abundan. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se unió a una protesta de BLM, dos días después de que el grupo marxista intentara quemar la Iglesia Episcopal de St. John, en junio de 2020. Tan grande fue este acto terrorista, que el presidente de Estados Unidos tuvo que ser evacuado de los cuarteles de la Casa Blanca como resultado. La presencia de la figura máxima de la Cámara Baja en este evento fue un mensaje de validación claro de este acto insidioso.

El representante demócrata Ted Lieu de California insistió, en 2018, en que habría “disturbios civiles generalizados” si el presidente ejercía su autoridad legítima y despedía al consejero especial Robert Mueller. Esto podría sonar como una llamada amenazadora a las armas. Hillary Clinton declaró que “no se puede ser civilizado con un partido político que quiere destruir lo que sostenemos”. Eso suena, ciertamente, como una declaración de guerra violenta contra los republicanos. Esto hace eco de la racionalización del régimen castrista en Cuba hacia la oposición.


Las acusaciones contra el presidente Trump por ser el autor intelectual del incidente del Capitolio debido a su retórica en el acto político previo, son absurdas. Si esos son los parámetros para acusar a alguien de incitar a un motín, entonces un buen número de demócratas prominentes necesitarían ir a la cárcel. El exfiscal general, Eric H. Holder Jr. citando la analogía de Michelle Obama de poner la otra mejilla, dijo “cuando ellos bajan, los pateamos“.

Lo creas o no, este provocador de la violencia fue el Fiscal General de la nación de 2009 a 2015. Holder, lamentablemente, sigue siendo una figura respetada dentro de la izquierda. Esta lista llega hasta las altas esferas del partido. El ahora certificado presidente electo, Joe Biden, dijo en 2018 que si estuvieran en la escuela secundaria él “golpearía hasta la saciedad” a Trump. 

El tema de la violencia, con la izquierda, no es un factor entre de ser ésta buena o mala. Es una cuestión de polo ideológico. La “derecha” en términos políticos, específicamente la Nueva Derecha, es la oposición a eliminar. El Partido Demócrata y el complejo mediático-tecnológico-globalista saben que su principal obstáculo para el control hegemónico, en los Estados Unidos, es el movimiento de masas conservador, nacionalista, basado en la fe, constitucionalista y a favor de la libre empresa al cual Trump le dio voz. Trump, Ted Cruz, Josh Hawley, Matt Gaetz y otros republicanos valientes desafían el reclamo de la izquierda al dominio político.

La violencia, como dijo Biden tan descaradamente al referirse a Antifa, es sólo una “idea” cuando es ejercida por la izquierda. La revuelta BLM es, según esta lógica perversa, una forma no convencional pero aceptable de expresión del descontento social y promotor de una “idea”. La hipocresía y el autoritarismo del poder blando están alcanzando nuevas alturas. La democracia está amenazada peligrosamente.  


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* Julio M. Shiling

Julio M Shiling, political scientist, writer, director of Patria de Martí and The Cuban American Voice, lecturer and media commentator. A native of Cuba, he currently lives in the United States. Twitter: @JulioMShiling // Julio es politólogo, escritor, director de Patria de Martí y The Cuban American Voice. Conferenciante y comentarista en los medios. Natural de Cuba, vive actualmente en EE UU.

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En Primera Plana

Jan 8, 2021

¿Qué pasó en el Capitolio? | Wood: “arrestarán a los traidores” | ¿Asedio de bandera falsa?



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Tomado de https://patriademarti.com/

Trump no incitó a la violencia

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Trump no incitó a la violencia. Lo que dijo fue totalmente apropiado, un llamado a la no violencia que las Big Tech y la izquierda radical manipularon.

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Trump addresses supporters rallying near the White House | Jan. 6, 2021

(Discurso del Presidente Donald J. Trump relativo al 6 de enero de 2021  en el marco de March For America. Añadido al artículo por el Bloguista de Baracutey Cubano)

PorJack Phillips

Fuente La Gran Época

El presidente Donald Trump se refirió el martes a la censura de las redes sociales y a la suspensión de sus cuentas de Twitter luego de los disturbios en el Capitolio.

“La gente pensó que lo que dije era totalmente apropiado”, dijo Trump a los periodistas en respuesta a la reacción de las Big Tech por su discurso del 6 de enero a los manifestantes. “No queremos violencia… absolutamente ninguna violencia”, dijo.

Trump hizo sus recientes comentarios en la Casa Blanca, antes de su partida a Alamo, Texas. La declaración pública del presidente es la primera desde que pronunció su discurso a una multitud que protestaba por los resultados electorales, cerca del Capitolio, el 6 de enero.

El presidente también advirtió que la investigación para someterlo a un impeachment, liderada por los demócratas de la Cámara de Representantes, está provocando una “tremenda ira” en todo Estados Unidos, y agregó que desencadenará un “tremendo peligro para nuestro país”.

“La gente pensó que lo que dije era totalmente apropiado y si miras lo que han dicho otras personas, políticos de alto nivel, sobre los disturbios a mitad de año, los horribles disturbios en Portland y Seattle y en otros lugares, ese fue si fue un verdadero problema”, comentó Trump. Señaló que los discursos y la retórica de varios líderes políticos en todo el país fomentan más discordia e instigación en Estados Unidos.

El presidente también argumentó que empresas como Google, Twitter y Facebook fracasarán debido a la censura.

Las grandes tecnológicas están “haciendo algo horrible en nuestro país… Y creo que será un error catastrófico para ellos”, comentó Trump.

Tras el discurso de Trump, que fue condenado por varios políticos, algunos afirmaron que había incitado a la violencia y pidieron su renuncia o que se le realizara un impeachment, Twitter suspendió la cuenta del presidente. Twitter y Facebook también eliminaron una gran cantidad de cuentas pro-Trump.

Cuando los usuarios intentaron trasladarse a Parler y a otras redes sociales. Amazon Web Services desconectó a Parler de sus servidores, bloqueando sus servicios el lunes por la mañana, lo que provocó una demanda de la empresa horas después.

La visita de Trump a Alamo, marca la “finalización de más de 400 millas de muro fronterizo” que había prometido el presidente, dijo a Reuters el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, quien agregó que la meta cumplida marca “los esfuerzos de la administración para reformar nuestro quebrantado sistema de inmigración”.

Se espera que Trump pronuncie un discurso sobre su trabajo en el tema migratorio cuando llegue al sitio fronterizo.

Trump enfrenta demandas de demócratas en el Congreso y de algunos republicanos que piden la renuncia a su cargo. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-California), está tratando de destituirlo y algunos legisladores quieren que el vicepresidente Mike Pence invoque la 25ª Enmienda de la Constitución de EE.UU. para destituir a Trump de su cargo. También han introducido artículos de impugnación y probablemente programarán una votación antes del 20 de enero.

El intento de impeachment, si llega al Senado, tiene nulas probabilidades de éxito, según el senador Joe Manchin (D-W.Va.) y varios senadores republicanos.

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Autor: Jack Phillips, Periodista y reportero de noticias de última hora de La Gran Época. @jackphillips5. Con información de Reuters.


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