Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
lunes, agosto 10, 2026
Zoé Valdés: La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será. La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.
La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será
********
La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.
********
Por Zoé Valdés.
10/08/2026
La oposición cubana de los últimos años ya no puede leerse únicamente con las categorías tradicionales del exilio histórico, la disidencia liberal clásica o la resistencia anticomunista organizada alrededor de partidos, presos políticos y denuncias de derechos humanos. En la Cuba posterior al deshielo diplomático Obamunista, al agotamiento económico del castrismo tardío, al estallido social del 11 de julio de 2021 y a la expansión de internet móvil, ha aparecido una oposición más fragmentada, performática, generacional y simbólica. Su lenguaje mezcla arte mediocre, redes sociales, antirracismo, ultrafeminismo, defensa de derechos LGBT+, crítica a la censura, estética de protesta global y rechazo al monopolio político del Partido Comunista; modelo George Soros, y pagado por el multimillonario.
Ese fenómeno no debe caricaturizarse ni idealizarse, es complejo por simplista, y por ende peligroso. Como toda corriente política emergente, contiene tensiones, contradicciones y oportunismos. También expresa una realidad incómoda para el exilio cubano: la inconformidad ya no se limita a los sectores que el oficialismo aprendió a etiquetar como “contrarrevolución tradicional”, es la oposición a la medida del régimen, como aquella de Félix Dzerzhinsky, el creador de la Checa, en época de Lenin. Hoy procede de presuntos artistas, probables periodistas independientes, jóvenes incautos de barrios populares, activistas (“artivistas”) culturales, voces afrocubanas antiblancos, defensores de derechos sexuales, creadores digitales y ciudadanos sin militancia formal. Lo novedoso no es lo que dicen, sino desde dónde lo dicen y con qué repertorios simbólicos disputan el espacio público. Lo expresan desde la izquierda y la ultraizquierda antifa.
Durante décadas, el poder cubano construyó una narrativa eficaz: toda oposición era presentada como una extensión de intereses extranjeros, una nostalgia burguesa o una amenaza a la soberanía nacional. Esa fórmula funcionó mientras el Estado conservó el monopolio de la comunicación, de la cultura autorizada y de los espacios de legitimidad. Sin embargo, la emergencia de colectivos como el Movimiento San Isidro y el 27N alteró ese esquema, porque colocó en el centro del conflicto la libertad de creación, la censura, el derecho a expresarse y la represión contra artistas y activistas independientes, todos manipulados por Black Lives Matter y por George Soros desde Estados Unidos.
El Movimiento San Isidro surgió en 2018 en respuesta al Decreto 349, una regulación vista por numerosos creadores como instrumento de control estatal sobre el arte independiente, nada contra el régimen, sólo con relación a un decretito ahí. El 27N, por su parte, convirtió el malestar cultural en una escena pública inédita: cientos de personas (en un país donde mover ya a cinco personas resultaría histórico) frente al Ministerio de Cultura, sentadas durante horas, reclamando diálogo, libertad de expresión y cese del hostigamiento. Aquella imagen fue políticamente poderosa porque mostraba una oposición menos jerárquica, menos doctrinaria y más conectada con el lenguaje global de los derechos y sobre todo con el lavado de cara del régimen que presuntamente permitía estos movimientos.
La presencia de discursos antirracistas (racistas contra los blancos), nazifeministas (contra las verdaderas feministas), LGBT+ o de izquierda crítica dentro de la nueva oposición cubana ha generado comodidad tanto en el oficialismo como en sectores del anticastrismo tradicional que se han dejado colar esto y se sienten muy a la moda. Para el régimen, esas voces son vendidas como peligrosas porque disputan banderas que el Estado afirmó monopolizar: igualdad, justicia social, emancipación y defensa de los marginados. Para parte de la oposición histórica, resultan también cómodas porque introducen prioridades culturales y sociales que no siempre encajan con un relato centrado exclusivamente en elecciones libres, mercado y condena al comunismo, pero que los “moderniza”.
Jamás oí a Eusebio Peñalver, preso Plantado (negro, 28 años de cárcel), hablar de la exclusividad de la oposición negra. Para él eran todos hermanos de lucha, sobre todo su hermano Mario Chanes de Armas, también preso Plantado (30 años y un día de cárcel), blanco de ojos azules.
El resultado es un acomodo doble. Por un lado, estos actores denuncian a media voz al Estado cubano por censura, represión y falta de libertades políticas, aunque son autorizados, se les permite viajar, y las cárceles para ellos son como verdaderos hoteles cinco estrellas con piscinas y bebidas de calidad, además de presencia autorizada de la familia. Por otro, cuestionan formas de autoritarismo social que preceden y exceden al propio castrismo: racismo cotidiano promoviendo el racismo antiblanco, homofobia dentro del esquema castrista, machismo, clasismo, vigilancia moral y desprecio hacia los barrios pobres. Esa doble crítica les permite hablar desde una zona desde la que el régimen controla todo, pero también pareciera que los expone a acusaciones cruzadas: para unos son “mercenarios”; para otros, “woke”, “progresistas” o insuficientemente anticomunistas. Y otra vez gana el régimen.
Buena parte de la nueva oposición cubana habla un idioma político reconocible en muchas democracias occidentales, o ‘admitibles’: derechos, cuerpos, racialidad, género, antiautoritarismo, performance, memoria, redes, cancelación de la censura, activismo transnacional. Esa gramática facilita alianzas internacionales y visibilidad mediática, pero también genera riesgos. La política puede convertirse en estética; la denuncia puede depender demasiado del impacto visual; la legitimidad puede medirse por atención externa más que por arraigo interno. En un país devastado por la escasez, la emigración y el miedo, ningún movimiento puede darse el lujo de sustituir organización e impacto perdurable por viralidad circunstancial.
La crítica a esa estética no debe confundirse con una descalificación de las causas que nombra. Que algunos discursos importen vocabularios globales no significa que los problemas sean importados. En Cuba existen racismo, también antiblanco, pobreza contra todo el pueblo, nada de racialismos, exclusión tanto de disidentes culturales como de campesinos, obreros, sindicalistas, de todo el que se enfrente, represión contra activistas de todo tipo y género, vigilancia sobre la sexualidad y castigo contra quienes se organizan fuera del Estado. Lo discutible no es que esas realidades se denuncien, sino cómo se articulan políticamente, con qué prioridades y con qué capacidad de construir una alternativa nacional amplia.
Otro rasgo de esta nueva escena es la circulación de referencias antifascistas o antiautoritarias. En Cuba, donde el poder se presenta como heredero de una revolución emancipadora, declararse antifascista puede significar rechazar la violencia política, el racismo, la homofobia y la represión estatal. Pero también puede producir ambigüedad: si todo adversario es definido como fascista, el análisis se empobrece; si toda crítica al progresismo cultural se interpreta como reacción autoritaria, se clausura el debate. Una oposición democrática necesita resistir tanto el autoritarismo estatal como la tentación de reemplazarlo por dogmas morales de signo contrario.
La cuestión central no es si una oposición es “woke”, negra, LGBT+, liberal, socialdemócrata, conservadora o libertaria. La cuestión es si puede defender libertades concretas para todos: libertad de expresión, asociación, prensa, movimiento, creación artística, conciencia política y participación ciudadana, conservadurismo y movimientos de derecha cada vez más crecientes y más numerosos. Cualquier corriente que aspire a democratizar Cuba debe aceptar que la nación real es plural, conflictiva y mestiza en sentido cultural y político. No habrá transición democrática sólida si se exige uniformidad ideológica a quienes se enfrentan al monopolio del poder.
El Estado cubano sabe reprimir partidos, encarcelar opositores, desacreditar periodistas y fabricar campañas de difamación. Lo que le resulta más fácil es neutralizar por completo y por comprada una oposición que usa el arte, la canción, el performance, el directo en redes sociales, el cuerpo y la identidad como formas de protesta. Por eso responde mezclando tácticas conocidas: vigilancia, detenciones esporádicas y temporales, procesos penales que comparados con otros resultan irrisorios, exilio de ida y vuelta, descrédito mediático como mascarada y acusaciones de financiamiento extranjero, del que se beneficia también la tiranía. La estrategia oficial intenta reducir una pluralidad incómoda a una sola etiqueta: enemigo útil.
Pero esa reducción ya no alcanza. La crisis cubana atraviesa la economía, la legitimidad, la cultura y la vida cotidiana. La oposición que emerge de ese contexto no será pura ni homogénea. Tendrá contradicciones, modas, errores, imposturas y valentías. Pretender que toda protesta se ajuste a una ortodoxia castrista previa sería desconocer la transformación del país. Y pretender que toda identidad o causa social otorga automáticamente lucidez política sería ingenuo. La madurez democrática consiste en distinguir entre la legitimidad de una demanda y la calidad de su estrategia.
La nueva oposición cubana adaptada al régimen refleja una mutación del conflicto político en la isla. Ya no se trata de disentir contra un partido único, sino de disputar quién puede hablar por Cuba, qué dolores cuentan como políticos y qué sujetos son reconocidos como parte de la nación. Su fuerza proviene de haber roto el molde de la disidencia esperada; su debilidad, de la fragmentación y de la dependencia de repertorios globales que no siempre traducen bien la experiencia cubana. Criticarla es necesario; caricaturizarla, inútil porque como antes y como siempre: Nadie escuchaba y nadie escucha. El desafío será convertir la visibilidad en organización, la identidad en ciudadanía y la protesta en proyecto democrático. Aunque lo veo difícil, el exilio ha sido inoculado con ese virus, y prefieren hacerle un homenaje con manteles blancos y banquete a otro agente divisor (he dicho agente divisor) que los desprecia, a homenajear a escritores a los que citan a las ocho de la mañana en una sede, y les regalan como migaja unos minutos aliñados con una croqueta y un café tibio. Ya estamos así, salir de eso costará casi lo mismo que liberarse de la tiranía. Acabaron con Cuba, acabarán con el exilio de Miami.
Existe un consenso, en su mayor parte, sobre lo que constituye un preso político. Sin embargo, las inclinaciones ideológicas a menudo se interponen en el camino de una categorización adecuada. Los movimientos o regímenes que suscriben religiones políticas no democráticas, como el comunismo, el nazismo, el fascismo o el islamismo, faltan a la verdad cuando se trata de este punto. Las ideologías radicales mencionadas, cuando están en el poder, operan sin el imperio de la ley ni las libertades civiles básicas. Por lo tanto, se quedan mudas en esta cuestión. Pero, ¿qué ocurre con los presos políticos en una democracia? ¿Pueden existir o existen, por ejemplo, en los Estados Unidos de hoy?
Las recientes y largas penas de prisión impuestas a los líderes de los Proud Boys y los Oath Keepers, que, según el Departamento de Justicia (DOJ) de Biden, estaban en la cúspide jerárquica de la irrupción ilegal del 6 de enero (J6) en el Capitolio, tienen a mucha gente planteándose la misma pregunta. "Conspiración sediciosa" fue la acusación a la que se enfrentaron. Se trata de una acusación criminal sustentada en la premisa de que hubo un complot premeditado para derrocar violentamente al gobierno de Estados Unidos. Este código está solamente un escalón por debajo del de "traición", que puede conllevar la pena de muerte. Henry "Enrique" Tarrio Jr., mulato (o negro) cubano americano, expresidente de los Proud Boys y exlíder de Latinos for Trump, fue condenado a 22 años de cárcel. De los otros miembros de los Proud Boys, Ethan Nordean fue condenado a 18 años, Joseph Biggs a 17 años, Zachary Rehl recibió 15 años, y 10 años se le dieron a Dominic Pezzola. El fundador de Oath Keepers, Elmer Stewart Rhodes III, fue condenado a 18 años de cárcel. ¿Estaba esto justificado? El contexto histórico ayudará a responder a esta pregunta.
Quiénes son los Proud Boys
El Southern Poverty Law Center (SPLC), una organización de extrema izquierda ha designado a los Proud Boys como un grupo de "odio". Teniendo en cuenta los vínculos del SPLC con Antifa, un movimiento anarco-marxista, su habitual prejuicio contra los movimientos conservadores en general les descalifica para etiquetar a nadie, a pesar de la popularidad de la que gozan entre la izquierda. Moms for Liberty, una organización conservadora de base sin ánimo de lucro que defiende los derechos de los padres y se opone a los planes de estudio marxistas, por ejemplo, también ha estado en la lista negra del SPLC.
Los Proud Boys son un controvertido grupo fraternal. Fundado en 2016, se autodescriben como "chovinistas occidentales" que apoyan agendas "anti corrección política" y "anti culpa blanca". En general, abrazan la civilización occidental y los valores tradicionales. Los socialistas los odian porque se oponen vehementemente al socialismo. La violencia que movimientos de ultraizquierda como Antifa y Black Lives Matter (BLM) han infligido en las ciudades estadounidenses a menudo ha sido cuestionada por los Proud Boys. Inmediatamente después de la investidura presidencial de Donald Trump en 2017, la extrema izquierda lanzó una intensa guerra callejera de "resistencia" contra el nuevo presidente. Los dos grupos marxistas mencionados participaron muy activamente en esta campaña desestabilizadora. Algunos han llegado a la conclusión de que Antifa y BLM eran las milicias populares de la izquierda. Las contra protestas y el estilo combativo de los Proud Boys significaron que la Izquierda ya no tenía el monopolio de la violencia en la plaza pública.
La muerte de George Floyd aumentó geométricamente la violencia ejecutada por los mencionados grupos comunistas. La primavera y el verano de 2020 fueron testigos de disturbios masivos, incendios provocados, saqueos y ataques horripilantes contra civiles inocentes y fuerzas de seguridad pública, junto con demandas de desfinanciación de la policía, liberación masiva de presos, despenalización del crimen, control popular de territorio urbano y, en general, un desmantelamiento sistémico. Sin duda, todo ello se asemejaba a una insurrección de trasfondo marxista. Los Proud Boys fueron una de las organizaciones más comprometidas que se enfrentaron a Antifa y BLM. Los Proud Boys se convirtieron en el blanco de los activistas de izquierdas, los políticos y los portavoces de los medios de comunicación.
La Ley de Conspiración Sediciosa de 1861
La conspiración sediciosa, tal y como se recoge en la legislación estadounidense (18 U.S. Code § 2384) establece:
“Si dos o más personas en cualquier Estado o Territorio, o en cualquier lugar sujeto a la jurisdicción de los Estados Unidos, conspiran para derrocar, derrocar o destruir por la fuerza al Gobierno de los Estados Unidos, o para declararle la guerra, o para oponerse por la fuerza a su autoridad, o impedir, obstaculizar o retrasar por la fuerza la ejecución de cualquier ley de los Estados Unidos, o apoderarse, tomar o poseer por la fuerza cualquier propiedad de los Estados Unidos en contra de la autoridad de los mismos, cada uno de ellos será multado o encarcelado por un máximo de 20 años, o ambas cosas.”
Promulgada originalmente en 1861, durante la Guerra Civil, la ley ha sido revisada y modificada desde entonces, pero su pilar fundamental sigue siendo el mismo. La legislación sobre conspiración sediciosa se redactó en tiempos de guerra, cuando la mitad del país se separó. Esta ley federal pretendía reforzar legalmente el poder de la Unión para desafiar el avance de la Confederación en el Norte. Su aplicación ha sido poco frecuente.
Contexto histórico
Baldwin v. Franks, un caso del Tribunal Supremo de 1887 relativo a una acusación de conspiración sediciosa, elevó el listón para probar un acto de este tipo. Anderson contra Estados Unidos, un caso del Tribunal del Octavo Circuito de 1921 se basó en Baldwin y afirmó la dificultad de probar la conspiración sediciosa. La rareza de un caso de conspiración sediciosa no radica únicamente en superar el umbral legal para obtener una condena. Rara vez se utiliza para acusar a alguien.
Antes de los casos del J6, Estados Unidos intentó procesar a estadounidenses utilizando la ley de conspiración sediciosa en 2010 contra nueve individuos que pertenecían a una milicia con base en el condado de Lenawee, Michigan. Denominada milicia Hutaree, este pequeño grupo conspiraba para asesinar a agentes de policía sobre el terreno y en servicios funerarios, según testimonios y grabaciones encubiertas del FBI. Los cargos de conspiración sediciosa fueron desestimados porque el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Este de Michigan consideró que el lenguaje utilizado por la milicia, por despreciable que pudiera haber sido, era un discurso protegido por la Primera Enmienda.
Otro caso de intento de condena por conspiración sediciosa se produjo en 1940 contra diecisiete miembros del Frente Cristiano. Este grupo, al que el gobierno estadounidense acusaba de tener inclinaciones fascistas, fue sobreseído o absuelto de los cargos. En 1962, Edwin Walker, ex general de división del ejército, fue acusado de conspiración sediciosa por incitar a una revuelta segregacionista. Los cargos contra Walker acabaron siendo desestimados. El caso de sedición de Fort Smith de 1987, en el que estaban implicados diez individuos considerados por las autoridades "supremacistas blancos" más otros cuatro coacusados, fue exonerado de los cargos de conspiración sediciosa.
Los movimientos de extrema izquierda también se han librado de condenas por conspiración sediciosa. La Sociedad El Ariete, una organización comunista con sede en el estado de Nueva York, se enfrentó a cargos de conspiración sediciosa por su presunto activismo subversivo en 1920. Los tres acusados marxistas fueron absueltos, ya que el tribunal consideró que el gobierno no podía probar la conspiración sediciosa. El Frente Unido por la Libertad, una organización marxista que cometió más de 20 atentados con bomba, 10 atracos a bancos y asesinatos durante las décadas de 1970 y 1980, fue procesado, pero bajo cargos diferentes, ya que las acusaciones de conspiración sediciosa fueron, finalmente, en 1989, negociadas por las partes implicadas.
La última condena con éxito del gobierno estadounidense en virtud de la ley de conspiración sediciosa se impuso a terroristas islámicos por el atentado contra el World Trade Center de 1993. Osama bin Laden fue acusado en 1996 de conspiración sediciosa por su papel en la planificación de actividades terroristas contra EE. UU. Esto dio al FBI y a otras agencias un terreno legal más amplio para intentar llevar al islamista saudí ante la justicia. Como es fácil suponer, la ley de conspiración sediciosa de 1861 que se utilizó para condenar a los líderes de los Proud Boys no ha sido funcionalmente aplicable tras una revisión histórica y contextual. Las pruebas empíricas demuestran que en una república libre con libertad de expresión constitucionalmente sancionada, la conversación entre individuos, incluso si insinúa una acción, no ha sido suficiente para cumplir la norma para condenar. Ese ha sido el caso hasta que el establishment del Partido Demócrata dominado por Obama, figurativamente liderado por Biden, tomó forma.
El alegato legal del DOJ de Biden: Justicia selectiva
La mayor parte de la victoria del DOJ en el veredicto de conspiración sediciosa contra los Proud Boys, obtenida de un jurado de izquierdas de DC, se basó en dos factores. El primero fue centrarse en la sección de la ley de 1861 que dice: "impedir, obstaculizar o retrasar la ejecución de cualquier ley de los Estados Unidos" y sacarla de su contexto de la Guerra Civil. La afirmación hecha por el gobierno de Biden de que el acto de interrumpir el proceso de certificación presidencial causado por la infracción del edificio del Capitolio, un acto espontáneo, atomizado y no comandado de indudable calidad mafiosa, puede en sí mismo servir legalmente como detonante que desencadenaría una acusación de conspiración sediciosa, es extrañamente absurda. La caprichosa aplicación de la ley por parte del gobierno estadounidense, al adherirse estricta y sistemáticamente al principio de "impedir, obstaculizar o retrasar" la ejecución de cualquier ley en Estados Unidos, es otro defecto. El segundo factor utilizado fue la afirmación de que los Proud Boys, en particular Enrique Tarrios, fueron de alguna manera los autores intelectuales del fiasco del J6.
Cuando las leyes se aplican de forma selectiva, los muros que sostienen el Estado de derecho empiezan a resquebrajarse. A medida que la aplicación desigual de la legislación se hace más flagrante y descarada, sobre todo cuando queda expuesta por la adhesión ideológica, se hace evidente un sistema de justicia de dos niveles. La ley se convierte, en sentido práctico y moral, en un instrumento de opresión política. Un repaso de algunas situaciones similares pone de relieve este punto.
El 29 de mayo de 2020, manifestantes de BLM y Antifa se concentraron en el parque Lafayette, frente a la Casa Blanca. Durante tres días, la multitud radical generó el caos. La histórica iglesia episcopal de San Juan fue incendiada. El presidente Trump tuvo que ser evacuado por el Servicio Secreto ante la amenaza de que las turbas de ultraizquierda irrumpieran en la Casa Blanca. La noche del 31 de mayo fue especialmente despiadada. Los alborotadores de ultraizquierda, en pleno modo revolucionario, atacaron a la policía con cócteles molotov, fuegos artificiales incendiarios y otros proyectiles. Los automóviles y los edificios circundantes, privados y públicos, fueron destrozados, quemados o saqueados. Según un informe del Inspector General del Departamento de Interior de Estados Unidos, más de 49 agentes de la Policía de Parques resultaron heridos entre el 30 y el 31 de mayo. Una audiencia de Supervisión de la Cámara de Representantes, en junio y julio de 2020, escuchó testimonios que citaban a otros 100 agentes de seguridad pública del gobierno heridos por las turbas comunistas.
Las acciones violentas e ilegales de BLM y Antifa "obstaculizaron" y "retrasaron" el funcionamiento de la rama ejecutiva del gobierno de EE. UU. por sus contundentes intentos de "apoderarse", "tomar", "poseer" y entrar en propiedad oficial. En este caso, la residencia del presidente estadounidense. Nadie fue acusado de conspiración sediciosa, a pesar de la interrupción de políticas gubernamentales fundamentales que están ligadas a la ley y afectan a la seguridad nacional. En su lugar, descaradamente y en plena complicidad con los activistas marxistas, los políticos demócratas bautizaron la zona afectada, días después de los horribles disturbios, con el nombre de "Black Lives Matter Plaza".
El asalto a la Cámara de Representantes de Oklahoma por activistas de BLM es otro caso contrastado en el que se produjo un grosero doble rasero de justicia (o injusticia), que refleja el incidente del J6. El 21 de abril de 2021, unas dos docenas de miembros de BLM entraron ilegalmente en la Cámara de Representantes de Oklahoma e interrumpieron las actividades de los legisladores. Los manifestantes marxistas fueron escoltados a la salida. No hubo detenciones conocidas y se presentaron muchos menos cargos de acuerdo con la ley de 1861 que a los que se enfrentaron los Proud Boys.
Una línea policial establecida para asegurar la votación de confirmación del junaugh en la Corte Suprema fue rota por manifestantes en su mayoría feministas y de izquierda el 18 de octubre de 2018. Un total de 164 personas fueron detenidas por las auez Brett Kavatoridades durante las protestas por "aglomeración, obstrucción o incomodidad." Antes de la votación, pero durante las audiencias de Kavanaugh, el Dirksen Senate Office Building fue irrumpido por manifestantes adheridos a la ideología feminista radical. Se produjeron detenciones, pero nadie se enfrentó a cargos de conspiración sediciosa, a pesar de que la intención era "obstaculizar" o "retrasar" la realización de asuntos públicos oficiales.
En el 22º aniversario del atentado islamista contra Estados Unidos, en el que murieron casi 3.000 personas, manifestantes de izquierda irrumpieron y ocuparon ilegalmente el despacho del presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy. La policía del Capitolio detuvo a siete manifestantes. Se les acusó de "entrada ilegal", pero no de conspiración sediciosa ni de nada remotamente relacionado con delitos de insurrección. Se pueden seguir poniendo ejemplos. La cuestión es que en una sociedad libre, la expresión está protegida, especialmente las posiciones políticas. Actos ilícitos como allanamiento de morada, invasión de propiedad privada, vandalismo y destrucción de propiedad pública están contemplados en el código penal. No hay licencia para politizar estos actos ilegales. A menos que esa sea la intención expresa.
Reforzando la mentira de la izquierda de la "insurrección"
Afirmar que el J6 fue una "insurrección", por muy infundada y absurda que sea esa creencia cuando se somete a estrictas normas académicas y jurídicas, forma parte integrante del proyecto más ambicioso de transmutar radicalmente Estados Unidos. El profético mensaje de Obama en un discurso pronunciado en Columbia, Missouri, casi en vísperas de las elecciones de 2008, fue claro. "Estamos a cinco días de transformar radicalmente los Estados Unidos de América", afirmó. Si esto lo hubieran dicho los candidatos presidenciales antes de 2008, se podría descartar con seguridad el radicalismo de esta afirmación como meras palabras. Obama, sin embargo, era y es diferente. La política de extrema izquierda fue algo que abrazó hace mucho tiempo. Metódicamente, Obama ha actuado como un socialista fabiano. Intelectualmente, sin embargo, está imbuido de las ideas de Marx, Engels, Gramsci, Salinsky y Derrick Bell (padre de la Teoría Crítica Jurídica y de la Raza). A ello se suman sus relaciones personales con figuras comunistas clave como Frank Marshall Davis, Jeremiah Wright y Bill Ayers.
Joe Biden puede ser un político de carrera de larga trayectoria en Washington, pero su presidencia es propiedad de Barack Obama. El Partido Demócrata de hoy se reformuló institucionalmente. Se convirtió en el partido de la política de la identidad, a/k/a/ neo-marxismo. Obama, como predicaban los fabianos, creía que, a través de la cooptación, el gradualismo y el moldeado de las estructuras culturales, se podía rehacer Estados Unidos. Las huellas de la presidencia de Obama quedaron impresas sobre todo en el ámbito de la cultura. Fue en este entorno donde la Teoría Crítica de la Raza, la Ideología de Género (Transgenerismo), la Teoría Crítica Queer, la Teoría Crítica Postcolonial y la Teoría Crítica Feminista, todas ellas aplicaciones marxistas en la cultura, avanzaron enormemente. La noción de "interseccionalidad" fue el puente que limó las diferencias teóricas que pudieran existir entre ellas. Hillary Clinton debía continuar la revolución del poder blando. Trump fue la variable imponderable que acabó con ese sueño socialista, a pesar de la intromisión torticera de Obama en las elecciones de 2016 para ayudar a la camarada Clinton.
Las elecciones de 2020 eran un do or die (haz o mueres) para la izquierda estadounidense. Trump galvanizó a los conservadores, a los demócratas de cuello azul (clase obrera manual) y a los bastiones de la clase media sin título universitario de todos los rincones de Estados Unidos. Era un muro de contención en la marcha socialista a través de las instituciones. Las doctrinas marxistas tóxicas de la Teoría Crítica quedaron al desnudo para que los estadounidenses las vieran. No apreciaron lo que vieron. La conciencia y el activismo se elevaron a niveles nunca vistos en tiempos de paz. Se defendía el excepcionalismo estadounidense. La entrada de Biden en el Despacho Oval en 2021, una hazaña magistral en la que participaron instituciones clave (el FBI, el Departamento de Justicia, los medios de comunicación y los emporios tecnológicos) que ayudaron a influir en el resultado, era una necesidad fundamental para que la revolución cultural estadounidense continuara.
La rápida y legal calificación de Biden de conservadores y republicanos MAGA como "extremistas domésticos" era necesaria para frustrar cualquier oposición real. El J6 tuvo que ser etiquetado como una "insurrección" para dar carne a las acciones en las que el FBI y el DOJ ya estaban trabajando. Había que detener a toda costa a los enemigos de la revolución cultural de la izquierda. El FBI persiguiendo a los padres que se oponían a los planes de adoctrinamiento marxista y a los fieles católicos que asistían a misa tradicional en latín son solo dos ejemplos de este abuso de poder. La enorme inversión de fondos públicos y capital humano que las fuerzas del orden federales han realizado para perseguir y procesar a los intrusos y vándalos del Capitolio, el J6 palidece en comparación con su esfuerzo por llevar ante la justicia a los milicianos de BLM y Antifa por sus auténticos actos de terrorismo doméstico. Estos activistas comunistas causaron una destrucción mucho mayor en propiedad federal y privada, vidas e instituciones civiles en la revuelta de 2020 de base marxista (la verdadera insurrección).
Brecha J6 vs. revuelta marxista 2020 BLM/Antifa
El régimen de Biden está utilizando descaradamente el sistema legal para perseguir a los opositores e intimidar a los posibles desafiantes. Para ser claros, la represión se dirige específicamente contra los estadounidenses que la izquierda en el poder considera capaces de sofocar la validez de sus objetivos a largo plazo. Estos enfrentamientos con la legitimidad que intentan institucionalizar son el núcleo de esta campaña antiliberal. La terrible diferencia en las consecuencias legales a las que se enfrentó la izquierda por sus acciones en 2020 y a las que se enfrenta la derecha por el J6 así lo afirma.
El J6 fue un incidente aislado que duró menos de cinco horas. La insurrección izquierdista del verano de 2020 se prolongó durante casi cuatro meses y afectó a más de 140 ciudades. Desde el 26 de mayo hasta el 12 de septiembre de 2020, hubo 637 disturbios separados, según el Monitor de Crisis de Estados Unidos y transmitido por The Daily Signal. RealClearInvestigations, una subsidiaria de RealClear Media Group, hizo un informe exhaustivo comparando el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, con los disturbios que siguieron a la muerte de George Floyd en 2020. La diferencia es asombrosa en todos los sentidos.
Durante el ataque al Capitolio, 147 agentes de policía resultaron heridos o agredidos, en comparación con los 2.047 durante la oleada de violencia marxista de 2020. Durante los violentos disturbios posteriores a Floyd, murieron más de 20 personas, frente a la única muerte directamente relacionada con el J6, Ashli Babbitt, que recibió un disparo de un agente de policía. Más de 1.100 estadounidenses han sido detenidos o juzgados en relación con el J6. Los disturbios de 2020 produjeron 16.241 detenciones. Sin embargo, a pesar de que hubo 15 veces más agentes de policía heridos y 19 veces más personas detenidas durante los disturbios de cuatro meses apoyados por los comunistas, el 90% de las citaciones y/o cargos presentados contra los agresores de izquierdas fueron retirados, desestimados o, en última instancia, no presentados. Esto incluye a varios individuos que se enfrentaban a cargos de delitos graves por atacar juzgados federales y otros edificios, pero que eludieron la aplicación de la ley. Los acusados del J6, sin embargo, no han recibido este tratamiento legal laxo. Al contrario, el DOJ de Biden ha condenado a más de 600 individuos por implicaciones en la J6. Esto significa que alrededor del 55% de los acusados del J6 ya han sido procesados. Las cifras serán mayores, ya que aún hay juicios pendientes. Ni uno solo de los alborotadores de 2020 fue acusado de conspiración sediciosa.
¿Qué es un preso político?
La literatura académica sobre la categorización de lo que constituye un preso político suele centrarse en la naturaleza de la intención o motivación del preso. En otras palabras, ¿fue político el acto que causó la condena de cárcel? En el Journal of Global Security Studies, Christoph Valentin Steinert escribió un interesante artículo titulado "¿Quién es un preso político?". En lugar de centrarse en la esencia del delito político o en la motivación del acto llevado a cabo, Steinert sostiene que el énfasis debe dirigirse hacia la estructura y las circunstancias prevalentes que condenaron al individuo. Los juicios políticamente sesgados que dan lugar a una condena y posterior encarcelamiento son delitos políticos cometidos por el gobierno. Cuando la ley se aplica selectivamente y se dirige políticamente desde la sede del poder, el debido proceso está ausente y se violan los derechos humanos universales. Por tanto, un preso político es también aquel en el que el Estado ha abusado del procedimiento ético y consuetudinario y ha pisoteado derechos civiles, humanos y políticos, elementales.
Estados Unidos tiene hoy, indudable y desgraciadamente, presos políticos. La administración actual y sus apologistas argumentarán que los acusados del J6 fueron procesados de acuerdo con la "ley". Hay que recordarles que Cuba, China, Rusia, Corea del Norte e Irán también procesan según sus códigos legales. La aplicación, selección e interpretación selectivas de la ley para adaptarla a fines ideológicos y políticos, impulsadas desde la cúpula del gobierno, es tiránica y antidemocrática. La mayoría de los acusados del J6 han recibido un trato injusto. Buena parte de ellos han recibido un trato inhumano durante su detención. Algunos se han enfrentado incluso a violaciones de los derechos humanos según las normas universales. Las terribles sentencias dictadas contra los líderes de los Proud Boys y los Oath Keepers, cuando se analizan comparativamente en un contexto histórico, estructural y ético, son una anomalía en la experiencia estadounidense. ¿Es reversible la situación del sistema penitenciario político estadounidense? Sí, lo es. Cualquier presidente futuro debe emitir indultos inmediatos para equiparar la misma indulgencia que se extendió a los militantes de extrema izquierda, que cometieron crímenes mucho peores, con objetivos aún más terribles.
Antifa es el brazo armado y terrorista del establecimiento permanente del Partido Demócrata
********
Por Alfredo M. Cepero
Director de La Nueva Nacion
alfredocepero@bellsouth.net
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero
1-29-23
Los terroristas americanos se tomaron unas vacaciones de dos años durante los primeros dos años de gobierno de la momia perversa que habita la Casa Blanca. Pero, de buenas a primeras, las cosas han cambiado radicalmente. El esperpento obediente que aceptó todas las condiciones del partido con tal de ser postulado a la presidencia ahora se ha envalentonado. Después de las parciales del año pasado, Biden se considera ahora con suficiente fuerza política como para exigir que se le postule en 2024. Pero, como dice el dicho, “una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero”. El partido ya no lo necesita y le ha “echado los perros” de Antifa y de Black Lives Matter.
El objetivo original de esos dos perros rabiosos fue contribuir a la derrota de Donald Trump. Su misión fue desatar el caos en un país donde los votantes exigieran un cambio y así resultaron las cosas. Fueron tan efectivos que la misma Kamala Harris recaudó fondos para pagar las multas de estos facinerosos. Además, Antifa desempeñó un papel de suma importancia en el robo electoral que puso a Joe Biden en la Casa Blanca. Consumada la trampa, Antifa desapareció como por arte de magia.
Mirando hacia el pasado, resulta muy fácil saber quién fue Antifa y quién sigue siendo. Antifa es el brazo armado y terrorista del establecimiento permanente del Partido Demócrata en la capital de los Estados Unidos. Los demócratas nos dirán que el peligro son los americanos que viven en áreas rurales y sus rifles AR-15s. Pero yo no me lo creo porque esos perros me han mordido ya muchas veces.
Teniendo eso en mente, es interesante destacar que Antifa está de regreso con todas sus fuerzas y eso es una mala noticia no sólo para Donald Trump sino para Joe Biden. Porque Antifa tiene una trayectoria sólida de destruir a presidentes en funciones. Su propio partido le ha echado los perros y, como dije hace unos días, “Biden tiene los días contados”.
Y prueba al canto. La policía de Georgia arrestó a seis personas la semana pasada durante protestas violentas que dejaron el saldo de varios edificios y un automóvil de policía incendiados en la ciudad de Atlanta. Todos los arrestados enfrentan acusaciones de incendiarios y de terrorismo doméstico. Curiosamente, sólo uno de ellos es residente de Georgia.
En caso de que el lector albergue alguna duda, le voy a proporcionar otra situación reveladora. Consideremos a la Representante Federal Katherine Clarke of Massachusetts. Esta mujer desempeña uno de los principales cargos del Partido Demócrata en Washington. Su hijo Jared Dowell forma parte de un grupo de Antifa que estaba destruyendo un monumento en la zona conocida como Boston Common cuando la policía los arrestó. Jared y sus compinches atacaron a un policía y le hicieron sangrar por la boca y por la nariz. Y sorpresa de las sorpresas, al día siguiente todos los delincuentes estaban en libertad.
Otro ejemplo. La policía de Atlanta arrestó la semana pasada a un hijo de 22 años de un cirujano de Kennebunkport, Maine, llamado Francis Carroll. En caso de que ustedes se pregunten quienes son esta gente les voy a decir. Esta gente forma parte del principal grupo demográfico del Partido Demócrata, que no son hispanos o afroamericanos. Son una élite de americanos acaudalados y sus niños lunáticos. Personajes consentidos que se criaron en mansiones multimillonarias y se tomaron fotografías en el yate de la familia.
Ahora, tras ser apresados, se conoció por medio del Fiscal General del estado de Georgia, Chris Carr, que a los miembros de esta organización les serán imputados cargos de terrorismo doméstico. Hasta este momento han sido identificadas 19 personas de Antifa. “Nosotros los castigaremos (…) No somos Oregón, ni Washington, tampoco Nueva York o California. Si vienen aquí, si cometen actos violentos contra nuestros ciudadanos, contra los agentes del orden, los haremos responsables”, dijo el fiscal Chris Carr.
Por su parte, el comentarista Tucker Carlson, de Fox News, asegura que el rol del Partido Demócrata es más activo. “ANTIFA es el instrumento armado del establecimiento demócrata permanente en Washington. Los movilizan cuando es políticamente necesario. Las milicias políticas son una característica común en la política del tercer mundo. En nuestro país, solo un partido las tiene, el Demócrata”, dijo Carlson.
HAGAMOS UN POCO DE HISTORIA EMPEZANDO POR ANTIFA
Desde que la muerte de George Floyd dio origen a manifestaciones a lo largo y ancho de los Estados Unidos el término Antifa ha formado parte del vocabulario nacional. Hasta el expresidente Donald Trump acusó a Antifa de llevar a cabo manifestaciones y saqueos. Los calificó de terroristas domésticos con militantes anónimos y páginas en Facebook y Twitter.
BLACK LIVES MATTER
Otro grupo de terroristas domésticos está integrado por militantes de Black Lives Matter que recaudó 50 millones de dólares con la farsa de que organizaría programas a beneficio de la minoría afroamericana. La realidad es que la minoría afroamericana no se enteró de las donaciones porque la mayoría de esos fondos fueron a parar al bolsillo de los organizadores de Black Lives Matter.
El uso de la intimidación y de la violencia como instrumentos para el control de multitudes es tan antiguo como la presencia del hombre sobre la Tierra. El mandamás entre los hombres de las cavernas era el que tenía el garrote más grande o el arco más poderoso. Andado el tiempo cambiaron las armas y los procedimientos. Los matones de Hitler y de Mussolini recluían a sus enemigos en campos de concentración y los eliminaban por medios más sofisticados como el gas Zyklon B, una forma de cianuro de hidrógeno.
Los Stormtroopers de Hitler fueron el ala paramilitar original del Partido Nazi. Estos terroristas desempeñaron un papel significativo en el ascenso al poder de Adolfo Hitler en las décadas de 1920 y 1930. Las camisas negras fueron organizadas por Benito Mussolini como el instrumento de acción violenta por parte de su movimiento fascista. Estos terroristas usaron la violencia, la intimidación y el asesinato contra sus oponentes políticos. Eso no puede ocurrir en una nación hija de la espada de George Washington, la pluma de Thomas Jefferson y la tenacidad de Abraham Lincoln.
Por lo tanto, la conducta violenta e intimidatoria de Antifa y de Black Lives Matter no puede ser interpretada de otra manera que como un salto hacia atrás en su búsqueda del poder absoluto sobre otros hombres. Ese salto lo hemos sufrido en este período tenebroso de Joe Biden y sus apandillados. No hay tiempo que perder en restaurar a esta nación a los valores y principios de sus fundadores. Porque el pais que fue concebido en las páginas de la Declaración de Independencia y bautizado con la sangre de casi un millón de muertos no puede regresar a las cavernas ni ser recluido en un campo de concentración.
Debate: ¿Están en juego las libertades en USA?. La analista demócrata Millie Herrera y el politólogo republicano Julio M. Shiling debaten sobre el peligro de la perdida de nuestras libertades bajo un gobierno demócrata o republicano como resultado de las elecciones, en el programa 'A Fondo' conducido por el periodista Juan Manuel Cao.
La analista demócrata Millie Herrera acusa sin argumentos al gobernador Ron DeSantis de implementar una política similar a las de los dictadores Fidel Castro, Chávez y Maduro, por la implementación de una ley que prohíbe a las escuelas públicas enseñar a los niños la teoría crítica de la raza para evitar el adoctrinamiento político de nuestros hijos por el régimen de Biden.
El politólogo republicano Julio M. Shiling plantea porque considera que la administración Biden es un régimen no democrático y no un gobierno: primero la ley se está aplicando de manera arbitraria, si tu apellido es Biden, Clinton, Obama, Pelosi, o eres de Black Lives Matter o Antifa, hay una regla de leyes muy diferentes a las que se aplican si tu apellido es Trump, Bannon, Stone, Giuliani o eres parte de los que entraron en el capitolio hay otras reglas para ti. (loadposition subscribe)
Hay persecución de la oposición, cuando vimos el que es hoy en día la policía política del partido demócrata que está en el poder ahora y decir que la amenaza más grande son los supremacistas blancos, donde están, que me enseñen las ciudades que han quemado, que me enseñen las actitudes que están en riesgo, cuando llaman a padres que van a la junta escolar que lo están categorizando como terroristas domésticos, cuando vemos la censura que hay por formatos paraestatales privados pero con protección gubernamental como las BigTech que están censurando abiertamente, cuando vemos que 90% de las acciones de la economía de las 500 empresas más grande los Estados Unidios están controladas por tres empresas que tienen una visión ideológica que coincide con el régimen que está en vigencia.
Cuando vemos elecciones amañadas como la del 2016 donde un presidente (Obama) permitió que su FBI cometiera fraude al utilizar información de un espía ruso que fue contratado por el partido demócrata para espiar a un candidato(Trump), eso se llama amañar elecciones y después que sale electo empiezan una persecución, que sabían que era sobre información falsa, ahora eso ya lo sabemos esto es incuestionable. Todas estas características que que te nombrado es básico de un régimen nuevo autoritario, entonces si coincido que es fundamental revertir el adoctrinamiento que hay en los colegios.
Progama "A Fondo" transmitido el 24 de agosto, 2022 por América TeVé (loadposition subscribe)
**********
T V Libertad
Agosto 30, 2022
FBI Policía Política del Partido Demócrata y Descomposición del Castrocomunismo
Mark Zuckerberg denunció censura en Facebook sobre información del hijo de Joe Biden
EFE
26 de agosto de 2022
El fundador de la red social habló del proceso de moderación que se llevó a cabo antes de las elecciones del 2020 en Estados Unidos.
El fundador de Facebook, Mark Zuckreberg, habló en una entrevista con Joe Rogan, el responsable de uno de los podcasts más populares de Estados Unidos, sobre el cuestionado trabajo de “moderación” que se lleva a cabo en las redes sociales y, en concreto, por la decisión de Facebook en octubre de 2020 –justo antes de las elecciones presidenciales de EE. UU.– de reducir la difusión de un artículo de prensa con acusaciones contra Hunter Biden, hijo del entonces candidato demócrata y hoy presidente, Joe Biden.
Zuckreberg señaló que la propagación de esa información se limitó mientras era analizada por verificadores, una decisión que se tomó después de que el FBI pidiera a Meta vigilancia sobre posibles interferencias en el proceso electoral.
(Mark Zuckreberg también señaló que odia mirar su teléfono. FOTO: EFE)
Esa respuesta generó cierta polémica en Estados Unidos, pues ha sido muy comentada por figuras conservadoras, que la ven como una admisión de que el FBI trató de ayudar a la victoria de Biden frente al candidato republicano, Donald Trump.
“El FBI conspiró con las grandes tecnológicas para silenciar informaciones de prensa antes de las elecciones de 2020 en un intento por controlar vuestro acceso a la información”, dijo hoy a sus seguidores en Twitter el líder de los republicanos en el Congreso, Kevin McCarthy.
********
Fox News
Agosto 25, 2022
Zuckerberg reveals what FBI told Facebook ahead of Hunter Biden laptop story
*******
Zuckerberg has admitted that Facebook algorithmically censored the Hunter Biden laptop story for a week. He said they did censor the story on Facebook decreasing its reach on a general request from the FBI to restrict election misinformation
Zuckerberg Tells Rogan FBI CENSORED Hunter Biden Story | The Kyle Kulinski Show
Trump: El FBI, DOJ, y la prensa encubrieron la investigación de Hunter Biden para ayudar a Joe Biden
Por Jack Phillips
La Gran Época.
December 11, 2020
El presidente Donald Trump señaló que el FBI y el Departamento de Justicia (DOJ) guardaron silencio sobre las acusaciones que rodean al hijo de Joe Biden–quien anunció esta semana que está bajo investigación por cuestiones fiscales–porque estaban protegiendo al exvicepresidente.
“¿Por qué los medios de noticias falsas, el FBI y el Departamento de Justicia no informaron el asunto de Biden ANTES de las elecciones?”, dijo el presidente en Twitter el jueves por la noche. “Bueno, está bien, de todos modos nosotros ganamos las elecciones, ¡¡¡75,000,000 VOTOS !!!”
Trump volvió a escribir otro tuit el viernes por la mañana, diciendo que el fiscal general William Barr “quizás sabía de la corrupción durante la investigación del impeachment” el año pasado. Trump también sugirió que Barr podría haber sabido que su llamada telefónica con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky fue, de hecho, “perfecta”.
Trump también dijo en otro posteo que “la Administración Biden será un desastre plagado de escándalos en los próximos años” y por eso, será “mucho más fácil para la Corte Suprema de los Estados Unidos seguir la Constitución y hacer lo que todos sabe que hay que hacer. Ellos beben mostrar gran valor y sabiduría. ¡¡¡Salven a los Estados Unidos!!!”
El presidente parecía estar haciendo referencia a la demanda de la Corte Suprema del fiscal general de Texas Ken Paxton contra Pensilvania, Georgia, Wisconsin y Michigan, alegando que esos cuatro estados realizaron cambios inconstitucionales a sus leyes electorales, que privaron de sus derechos a todos los demás estados durante las elecciones presidenciales. Alrededor de 20 estados y más de 100 representantes de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos han firmado la demanda de Texas.
A principios de esta semana, Hunter Biden y el equipo de su padre emitieron declaraciones confirmando que el joven Biden está siendo investigado por la Oficina del Fiscal de Estados Unidos en Delaware por sus impuestos.
El viernes, la columnista del New York Post, Miranda Devine, señaló que la noticia de Hunter Biden estaba siendo suprimida por los principales medios de comunicación y las empresas de redes sociales. Citando correos electrónicos de la laptop de Hunter Biden, el NY Post informó en octubre que el joven Biden presuntamente trató de concertar una reunión con su padre y un ejecutivo de una compañía de gas ucraniana en Washington mientras su padre estaba en el cargo. La campaña de Biden negó que se hubiera llevado a cabo una reunión.
“La historia del New York Post salió a la luz el 14 de octubre, más de dos semanas antes de las elecciones”, dijo Devine en “Fox & Friends”. “Esto debió haber sido reportado [por los medios] y, en cambio, fue activamente suprimido. Fue ignorado”.
En lugar de informar sobre la noticia del NY Post, los medios de comunicación intentaron centrarse en la narrativa de que las acusaciones contra los Biden eran parte de un complot de desinformación ruso. Twitter también impidió que las personas compartieran la noticia inicial del NY Post y bloqueó que el periódico pudiera publicar posteos durante varias semanas.
“Todo fue una artimaña para que su hombre pasara el periodo de las elecciones, para que Joe Biden cruzara la línea sin escrutinio de lo que realmente es una noticia sospechosa, y ahora, por supuesto, lo informan porque ellos piensan que ellos ‘han ganado”, dijo Devine.
Dueño del taller de reparaciones involucrado en el caso de Hunter Biden dice que no es un hacker
Por Zachary Stieber
11 de Diciembre de 2020
El hombre que obtuvo un ordenador portátil que parecía pertenecer a Hunter Biden se defendió en un vídeo recientemente publicado, desafiando el discurso de que el ordenador fue pirateado.
John Paul Mac Isaac, propietario de un taller de reparación de computadoras en Delaware, quien se vio obligado a cerrar después de recibir amenazas de muerte por la historia de las computadoras portátiles, dijo en el video que es “completamente absurdo” que lo etiqueten de agente ruso o de actuar bajo la influencia de Rusia.
A continuación dijo que está orgulloso de ser estadounidense y que se habría unido al ejército si “pudiera ver bien”.
“En cambio, yo paso mi tiempo libre yendo a reuniones de veteranos, archivando y preservando historias sobre verdaderos héroes estadounidenses. Hombres que lucharon en las zonas más cálidas de la guerra fría contra las mismas personas de las que se me acusa ser [parte]”, dijo el propietario.
“Otro término con el que me han etiquetado, que desafortunadamente es una sentencia de muerte en mi industria, es ‘hacker’. Para que conste, no soy ni he sido nunca un hacker. Esos tipos ganan mucho más dinero que yo. Me contrataron y nunca me pagaron, para realizar una transferencia de datos de un MacBook Pro a un disco duro externo”, continuó.
“El papeleo firmado establece claramente el proceso y fija las expectativas. Aquí no hay magia ni Hollywood; el proceso no es diferente al de arrastrar y bajar desde una unidad USB. La única diferencia es que tuve que realizar una cirugía en el Mac para que arrancara hasta el punto de poder recuperar los datos. Dar a entender que soy un hacker y que esa información es pirateada ha tenido un impacto irreversible en mi negocio y en mi persona”.
Muchos medios de comunicación afirmaron o sugirieron que el contenido del portátil fue hackeado, a pesar de la falta de evidencias.
Twitter inicialmente prohibió la publicación del artículo inicial del New York Post detallando los contenidos del computador, citando su política de materiales pirateados. El director general de Twitter, Jack Dorsey, dijo en el Congreso en octubre que la compañía no sabía si los materiales eran de un hackeo. La historia “mostró los materiales directos y capturas de pantalla de los materiales y no está claro cómo fueron obtenidos”. También dijo que el equipo de Twitter cometió un error.
Hunter Biden dijo esta semana que la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos en Delaware lo está investigado. Los fiscales se negaron a hacer comentarios, citando la política del Departamento de Justicia de no hacer comentarios sobre las investigaciones en curso.
Los ejecutores de esta aberración horrorífica organizada y tramada contra la democracia de Estados Unidos, están ahora en la tercera fase: criminalizar a la oposición
Donald J Trump se quedó muy corto. La hipótesis que él y sus partidarios expusieron sobre cómo la izquierda y sus cohortes estaban conspirando para hacer malabares con las elecciones presidenciales de 2020, no acataron con precisión. Subestimaron gravemente la diligencia de los conspiradores y la profundidad de su complot.
Molly Ball, en unas 6,500 palabras en su ensayo de Time, falsificó la premisa de la izquierda de que la propuesta de “amañar” las elecciones era sólo una teoría de conspiración. El complot de la izquierda para “influir en las percepciones, cambiar las normas y las leyes, dirigir la cobertura de los medios de comunicación y controlar el flujo de información” demostró ser una formidable hazaña de connivencia llevada a cabo por las élites para elegir al candidato de su preferencia.
La corresponsal de política nacional de la revista y biógrafa de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fue clara cuando escribió: “Había una conspiración desarrollándose entre bastidores […]”. Ball la calificó como una “cábala bien financiada de gente poderosa” en la que participaban más de “150” organizaciones de izquierdas, así como grandes empresas, sindicatos y la oligarquía tecnológica. Su “trabajo”, relata Time, “tocó todos los aspectos de las elecciones”.
Esta es, en efecto, una descripción veraz de lo que ocurrió. Si hubiera habido audiencias judiciales reales sobre las “alegaciones” que el bando de Trump estableció, Ball habría sido un testigo excelente para los republicanos trumpistas, junto con el ensayo de Time como prueba convincente de que las elecciones de 2020 no fueron justas, y en su injusticia, se interpretaron como un proceso electoral no libre o parcialmente libre (en el mejor de los casos).
Los pecados contra la democracia de Estados Unidos, que el trabajo de Ball establece claramente, dejan al descubierto el más audaz abuso de las instituciones de la nación para maniobrar a través de las fisuras legales que permitieron un cúmulo de ocurrencias que, aun siendo lícitas, fueron flagrantemente inmorales y corrompieron una elección presidencial. Hubo dos fases de la trama para negar la reelección a Trump.
La izquierda y sus artimañas
En primer lugar, estaba la faceta preelectoral. Esta parte era fundamental. Sin ella, el esquema de voto por correo cargado de relajación que se necesitaba, no podía materializarse. Esta tarea implicaba cambiar las leyes electorales y los sistemas que generaban. Por supuesto, no podía ser llevada a cabo por los agentes exclusivos designados constitucionalmente, los legisladores estatales, ya que la mayoría de los estados clave estaban en control republicano. Tuvo que hacerse, principalmente, por medio de decretos ejecutivos de gobernadores y secretarios de estado demócratas, así como a través de demandas en los tribunales estatales.
La parte preelectoral de la conspiración de la izquierda para influir en el resultado de la contienda presidencial tenía otro componente. Necesitaba mucho dinero para financiar esta tarea draconiana. Dado que las leyes de financiación de las campañas establecen límites a las donaciones, se buscó la forma de conseguir el capital para la anticipada explosión del voto por correo. La forma en que esto fue resuelto por la cábala, fue haciendo que los gobiernos estatales y locales cuidadosamente seleccionados, junto con las juntas electorales locales, recibieran dinero privado.
El Centro para la Tecnología y la Vida Cívica del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y el Centro para la Innovación e Investigación Electoral aportaron un total de 419 millones de dólares para este fin. Otras organizaciones, como “The Democracy Fund”, “New Venture Fund”, “Skoll Foundation” y “Knight Foundation”, también contribuyeron. Este tipo de elusión de las leyes federales de campaña pudo llevarse a cabo, dada la cobertura que recibieron para acomodar el voto masivo por correo que se esperaba. El choque ético principal con esto fue que los beneficiarios principales de estos fondos fueron los bastiones demócratas en los estados indecisos.
El resultado de esta primera fase de la conspiración que expone Time, según el ensayo, reveló que casi el 50 % del electorado votó por correo, el 25 % votó anticipadamente y el 25 % votó en persona el día de las elecciones. Dadas las anomalías generalizadas en estados clave evidenciadas en las elecciones de 2020, se apoya la premisa de que el esfuerzo por “influir en las percepciones, cambiar las reglas y las leyes, dirigir la cobertura de los medios de comunicación y controlar el flujo de información”, que la escritora de Time documentó tan hábilmente, apoya la afirmación hecha todo el tiempo por Trump.
La segunda fase de la conspiración de la izquierda fue inmediatamente después de las elecciones de 2020 y consistió en numerosos frentes y estrategias. Entre ellas, la principal fue la supresión tanto de la información como de la libertad de expresión. Estas tácticas fueron seguidas por una maniobra de movilización de masas agresiva por parte de las organizaciones de izquierda que buscaban influir en las autoridades públicas y electorales en los estados clave.
Estos grupos, con la cooperación genuflexa de los medios de comunicación industriales, desnaturalizaron las cuestiones raciales y diseñaron una narrativa de desinformación convincente para vincular los disturbios de “Black Lives Matter” (BLM) y “Antifa”, con los reparos sociales a la expresión de los votantes que favorecían al candidato demócrata.
Mark Zuckerberg, nos informa el ensayo de Time, invitó a cenar a su casa a un alto cuerpo de los conspiradores en el mes de noviembre posterior a las elecciones. Vanita Gupta, presidenta y consejera delegada de la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos, así como la candidata a fiscal general asociada de la administración Biden, encabezó el encargo de reclutar al fundador de Facebook para que aplicara “normas rigurosas y de obligado cumplimiento” a los contenidos informativos y a la expresión que cuestionaban la integridad de las elecciones, a pesar de las visibles anomalías que se produjeron de forma incuestionable, dada la abrupta puesta en marcha de un proceso básico de voto universal liberalizado por correo, que fue testigo de una participación popular sin precedentes, así como de un alto nivel de irregularidades y de impugnaciones estadísticas con base empírica.
Jack Dorsey, de Twitter, recibió un esfuerzo de reclutamiento similar por parte de la cábala izquierdista. Concurrentemente, la conspiración izquierdista consiguió que Big Tech amplificara su censura y controlara las noticias.
El “apretón de manos” y la consiguiente declaración conjunta posterior a las elecciones, a la que se refiere el artículo de Ball, entre la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la AFL-CIO, parece sugerir que el “acuerdo implícito” alcanzado entre las empresas y los sindicatos fue un compromiso alcanzado en la creencia de que el levantamiento marxista del verano se calmaría con una victoria de Biden. En otras palabras, tanto el capital como las uniones parecen asociar a los grupos de terror comunistas con un nivel de coalescencia con el Partido Demócrata. Además, el plan seguido para intimidar a los funcionarios electorales de los estados clave para certificar los votos electorales, se hace eco de la estratagema victimista de BLM.
“Fue una elección tan calamitosa que no se pudo discernir ningún resultado”, así afirmó Time. Sí, la elección fue ciertamente una “calamidad” y difícil de “discernir” resultados claros, dadas las peculiaridades de las leyes electorales “cambiadas” y el recién probado proceso de voto universal por correo. Por lo tanto, fue una toma de poder que esta conspiración de la izquierda, bien documentada por Time, llevó a cabo e impactar los resultados de las elecciones.
Los ejecutores de esta aberración horrorífica organizada y tramada contra la democracia de Estados Unidos, están ahora en la tercera fase: criminalizar a la oposición. Manténgase en sintonía para el próximo artículo de Time, en otra confesión sin remordimientos.
Julio M. Shiling: El “Terrorismo Doméstico” en los EE.UU..La DTPA está tuerta ideológica y moralmente. “El supremacismo blanco”, los “neonazis” y los “nacionalistas blancos” son el único mal que parece preocupar a la izquierda. “Antifa” y “Black Lives Matter” fuera de la Ley de Terrorismo Doméstico
El “Terrorismo Doméstico” en la gobernanza de las políticas de identidad
********
La DTPA está tuerta ideológica y moralmente. “El supremacismo blanco”, los “neonazis” y los “nacionalistas blancos” son el único mal que parece preocupar a la izquierda, según el lenguaje de este proyecto de ley
La izquierda tiene ahora el control de todas las palancas de poder relevantes en el gobierno federal americano. Como se predijo, están avanzando a toda velocidad para establecer el control hegemónico.
Para lograrlo plenamente, la oposición significativa debe ser eliminada. Esto es exactamente lo que el Partido Demócrata, ahora poseído por ideólogos radicales, está llevando a cabo con la administración del apoderado Biden. La fabricación de los “terroristas” del coco y el vínculo maquinado que están haciendo entre este conveniente “enemigo” y el vasto movimiento conservador es la estrategia descarada que se está empleando.
“Antifa” y “Black Lives Matter” fuera de la Ley de Terrorismo Doméstico
La DTPA es un intento radical de la izquierda de lograr dos objetivos fundamentales: categorizar la actividad criminal según las preferencias de la política de identidad; y, mediante la falsa caracterización y calumnia de los conservadores que votaron a Donald Trump, criminalizar la actividad cívica legítima y constitucionalmente protegida.
La DTPA está tuerta ideológica y moralmente. “El supremacismo blanco”, los “neonazis” y los “nacionalistas blancos” son el único mal que parece preocupar a la izquierda, según el lenguaje de este proyecto de ley. El mismo encargaría al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), al Departamento de Justicia (DOJ) y a la Oficina Federal de Investigación (FBI) que supervisen, investiguen y procesen los casos de terrorismo doméstico, de forma preventiva, dirigidos a estos grupos particular y exclusivamente identificados.
Además de estas agencias, da instrucciones al secretario de Defensa para que participe en un “grupo de trabajo interinstitucional”. Los arquitectos de esta monstruosidad legal tienen un desprecio total por el concepto de la igualdad ante la ley y la consideración objetiva de la evidencia empírica.
Dado que los demócratas que patrocinan la DTPA consideraron importante desglosar categorías específicas de posibles terroristas, es espantoso que no se mencione en absoluto a los movimientos terroristas de ultraizquierda como “Antifa”, “Black Lives Matter“, eco-terroristas verdes o anarquistas. Además, ni siquiera se cita a los fundamentalistas islámicos. Esto es vergonzoso y muestra un intento burdo de segmentar racialmente y convertir en chivo expiatorio a la oposición válida a los movimientos marxistas e islamistas, con grupos marginales de supremacía blanca/nacionalistas/neonazis, que no son representativos de los partidarios del 45º presidente.
Además de intentar redefinir lo que es el “terrorismo doméstico”, la DTPA exigiría al DHS, al DOJ y al FBI que proporcionen al Congreso informes bianuales de evaluación de las actividades sospechosas de terrorismo, procesamientos, con un enfoque especial en los grupos exclusivamente mencionados como objetivo. Estas tres agencias también tendrían que purgar los departamentos de seguridad pública de los sospechosos de simpatizar con los supremacistas blancos/nacionalistas/neonazis y sus “infiltraciones” en las agencias de aplicación de la ley. En otras palabras, el DHS, el DOJ y el FBI estarían obligados a espiar con poder a las fuerzas del orden, incluidas sus propias agencias, en busca de posibles “terroristas”, tal y como los define la izquierda más dura.
El patrocinador principal del proyecto de ley es el representante Brad Schneider de Illinois (Distrito 10). Además, cuenta con el apoyo explícito del senador Dick Durbin (demócrata de Illinois), así como con el copatrocinio de los representantes Jerry Nadler (NY-10), Brian Fitzpatrick (PA-01), Robin Kelly (IL-02), Don Bacon (NE-01), Vicente González (TX-15), Fred Upton (MI-06) y Lou Correa (CA-46). Casualmente, ninguno de estos legisladores ha expresado nunca una preocupación similar por las amenazas terroristas de comunistas o islámicos. Por el contrario, normalmente han restado importancia a las actividades terroristas de la izquierda y se han mostrado más inclinados a cuestionar las medidas antiterroristas y las sanciones contra los movimientos y regímenes de izquierda, tanto nacionales como mundiales.
Está claro que existe un doble rasero moral moldeado por la ideología. Andy Ngo, periodista americano de origen vietnamita, redactor en Jefe de The Post Millennial y autor, subrayó este punto de forma magnífica en una entrevista realizada el 2 de febrero en el programa de The Epoch Times, “American Thought Leaders”. Ngo citó la amplia cobertura que los principales medios de comunicación han dado a las víctimas de actos terroristas identificados y cometidos por individuos entendidos como de inclinación derechista frente a los que fueron asesinados por el terrorismo de extrema izquierda.
https://youtu.be/N2yQVMNnGQU
El nombre de Heather Heyer, del ataque con coche en Charlottesville en 2017, es mucho más recordado que el de Aaron Danielson, el simpatizante de Trump asesinado a tiros en Portland (Oregón) en 2020 por un miembro de “Antifa”. La actividad terrorista también es mucho más reportada, como señaló Ngo, cuando es llevada a cabo por elementos de la derecha. El tiroteo en la iglesia de Charleston el 17 de junio de 2015 por el neonazi, Dylann Roof, recibió mayor atención que el tiroteo masivo en el bar Ned Peppers en el distrito de Oregón de Dayton, Ohio, en 2019 por Connor Betts, anarquista y simpatizante de “Antifa”.
El terrorismo doméstico está mal, independientemente de su posición en el espectro ideológico. Sin embargo, cuando se analiza objetivamente a partir de datos empíricos, el radicalismo de la izquierda representa un peligro mucho mayor para Estados Unidos.
Los actos terroristas llevados a cabo por individuos, como los destacados por Ngo en su entrevista, han sido cometidos por personas de ambos extremos ideológicos. Sin embargo, cuando se mide como actividad terrorista coordinada de forma colectiva, los movimientos de izquierda han hecho un daño considerablemente mayor que sus homólogos de derechas.
Las reclamaciones de daños de seguros de entre 1,000 y 2,000 millones de dólares, según el Instituto de Información de Seguros y Servicios de Reclamación de Propiedades, fueron el resultado directo de los saqueos, el vandalismo y los incendios provocados por grupos marxistas como “Black Lives Matter” y “Antifa” durante la primavera y el verano de 2020, en las más de 637 protestas/disturbios que se llevaron a cabo en 140 ciudades americanas.
Axios identificó correctamente esto como la peor “catástrofe” de su tipo en la historia de Estados Unidos. No existe una comparación remota de que se haya llevado a cabo una actividad tan anárquica y subversiva contra la democracia y el capitalismo americano por parte de ninguna organización o movimiento de “derecha”.
Alfredo M. Cepero: El FBI afirma que los disturbios fueron planeados con anterioridad al discurso del Presidente Donald Trump y que el presidente no tuvo nada que ver con ellos
"Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio; contigo porque me matas y sin ti porque me muero". Antonio Machado.
*******
Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero
1-20-21
Escribía don Antonio Machado y cantaba posteriormente Emilio José aquella copla que decía "Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio; contigo porque me matas y sin ti porque me muero". Bueno, pues la cosa se está poniendo tan "color de hormiga" como para que Donald Trump y el Partido Republicano se pongan de acuerdo. Porque si Trump y sus enemigos republicanos no se ponen de acuerdo ambos pasarán al basurero de la historia y los Estados Unidos se verán sometidos a la tiranía de un solo partido.
Mientras tanto, los demócratas siguen empeñados en destruir al presidente con un segundo juicio político que, como el primero, carece de pruebas para condenarlo. Es más, este juicio es totalmente inconstitucional porque nunca en sus 245 años de historia el Congreso de los Estados Unidos ha sometido a juicio político a un presidente que ha terminado su mandato. De hecho, el FBI−que es parte del "estado oculto" que ha hostigado al Presidente durante cuatro años−acaba de publicar sus investigaciones sobre los incidentes del 6 de enero en el Capitolio. El FBI afirma que los disturbios fueron planeados con anterioridad al discurso de Trump y que el presidente no tuvo nada que ver con ellos.
Sin embargo, Donald Trump es el primer presidente americano en ser juzgado dos veces al igual que el tercer presidente en ser sometido a este proceso. Los otros dos fueron los demócratas Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998. En esta ocasión, la Cámara de Representantes aprobó enjuiciar al presidente Trump por un voto de 232-197 – 10 republicanos se unieron a los demócratas y votaron a favor del juicio político. Por su parte, Nancy Pelosi, la serpiente del pantano de Washington, subió la parada cuando declaró: "El presidente de los Estados Unidos incitó a esta insurrección, esta rebelión armada contra nuestro propio país. Tiene que irse. Él es un peligro claro y presente contra la nación que todos amamos." ¡Qué bruja tan despiadada y diabólica!
En esta frase está contenida la verdadera razón por la cual los demócratas persiguen al presidente. El partido sufre una división interna entre la nueva guardia de izquierda fanática y la vieja guardia decrépita que lo gobierna. Nancy Pelosi y Chuck Schumer sienten amenazadas sus posiciones privilegiadas y tratan de apaciguar a las fieras. Además, carentes de un programa constructivo de gobierno, los demócratas no tienen otro punto de coincidencia y de cohesión que el odio cerril a Donald Trump. Sin ese odio, vaticino que se desatará una guerra interna y que van a extrañar al presidente.
Los republicanos, por su parte, sufren una peligrosa división que comenzó desde el mismo momento en que Donald Trump fue electo presidente. La élite del partido no le perdona su nacionalismo y su populismo conservador. Trump ha echado por la borda el globalismo y el militarismo que ha costado a la nación miles de vidas y miles de millones de dólares. Su política de "Make America Great Again" se propone hacer a los americanos libres, poderosos y prósperos en vez de tratar de arreglar los problemas ancestrales de países fracasados en las cuatro esquinas del mundo.
Con Donald Trump en el piso varios judas republicanos han decidido patearlo y hacer causa común con los demócratas. Diez miembros republicanos de la Cámara Representantes encabezan la lista de los traidores con sus votos a favor de enjuiciar al presidente. No puedo resistir la tentación de dejar constancia de sus nombres: Adam Kinzinger de Illinois, John Katko de Nueva York, Liz Cheney de Wyoming, Jaime Herrera Beutler de Washington, Fred Upton de Michigan, Dan Newhouse de Washington, Herrera Beutler de Washington, Tom Rice de Carolina del Sur, David Valadao de California y Peter Meijer de Michigan.
Para no quedarse atrás, varios senadores republicanos han decidido salir de sus cuevas. El caso más insólito es el del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, quién ha dicho que todavía no ha decidido si votará a favor o en contra de Trump en el juicio político que se avecina. Posiciones similares son las de otros republicanos en el senado como Ben Sasse, Lisa Murkowski, Pat Toomey, Susan Collins y Mit Romney. Estos personajes deberían mirarse en el espejo de John McCain para ver cómo les pagan los demócratas a los traidores republicanos. Los partidarios de Trump debemos pasar la cuenta a este batallón de la iniquidad a la hora de sus respectivas elecciones.
Estos traidores son tan estúpidos que sueñan con heredar los 74 millones de americanos que votaron por Donald Trump en este 2020. Ignoran que la pasión y el entusiasmo no son transmisibles. No se han dado cuenta de que estos votantes no fueron a las urnas a votar por el republicano Donald Trump sino por el carismático Donald Trump, líder de un movimiento místico que parece más un culto que un partido.
Hablando a "calzón quitao", los republicanos no pueden ganar unas elecciones sin los 74 millones de americanos que votaron por Donald Trump y éste último no puede ganar sin las estructuras y los mecanismos del Partido Republicano. Como en los versos de don Antonio Machado que dicen: "Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio; contigo porque me matas y sin ti porque me muero" desconfían los unos de los otros pero si se separan pierden. Ambos se necesitan como el anillo y el dedo, como el pan y la mantequilla o como la garrapata y el perro.
Yo, por mi parte, estaré eternamente agradecido a Donald Trump. A él le digo: "Señor presidente, sigas o no en la lucha política, quiero darte las gracias por los últimos cuatro años. Gracias por la economía más sólida que he experimentado en toda mi vida. Gracias por los beneficios que has dado a las minorías étnicas y la reducción gigantesca en los niveles de desempleo. Gracias por hacer que los americanos se sientan de nuevo orgullosos de su patria. "
Y sigo: "Gracias por el apoyo que has dado a las fuerzas del orden. Gracias por detener el flujo de la inmigración ilegal y por someter a la justicia a millares de criminales que han sido parte de esa invasión. Gracias por traer de regreso la patria a nuestros soldados desplegados en lejanos países. Gracias por cumplir la promesa de obtener una vacuna para el Covid 19 en menos de un año. Y gracias por tus constantes esfuerzos para llevar la paz al Medio Oriente y por tu apoyo al estado de Israel. Tú, Donald Trump, has sido un oasis en el desierto de corrupción que han hecho de Washington los politiqueros que te hacen la guerra".
El 26 de julio de 2017, en un artículo que titulé "El entierro de un partido", formulé una advertencia a los republicanos que resienten los éxitos del presidente. Entonces dije:" Si esta gente persiste en sus diferencias, el suicidio que anuncié en el 2016 podría convertirse en el entierro de un partido que por muchos años ha sido el refugio de la libertad, el defensor de los derechos individuales y el orgullo del gentilicio americano".
Y me referí a los "Nunca Trump"con estas palabras:"Parecen incapaces de entender que el fracaso de la presidencia de Trump será considerado por los votantes como un fracaso de todo el partido y les pasará la cuenta a todos por igual". Nunca como ahora quisiera haberme equivocado. Las parciales de 2022 me darán la respuesta.
Hacer CLICK encima de la imagen para ir al sitio donde puede leer sin censura TODOS los numeros de la revista Bohemia desde 1910 hasta 2013
Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
Estimado lector: Baracutey Cubano ofrece una selección diaria de noticias, entrevistas, imágenes y opiniones acerca de Cuba. Si desea apoyarnos económicamente con una DONACIÓN puede hacerlo aquí. La SEGURIDAD DE LA TRANSACCIÓN Y LA CONFIDENCIALIDAD DE SUS DATOS BANCARIOS ES MUY SEGURA, PUES ES A TRAVÉS DE PayPal, la vía más segura y más usada en Internet. Muchas gracias. PARA HACER UNA DONACIÓN ya sea vía PayPal o con Tarjeta de Crédito o con Cheque Electrónico, PUEDE HACER click EN EL botón:
Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
**********
**********
COLABORADORES:
Paul Echániz