miércoles, julio 31, 2019

Mike Pompeo expresó 'EEUU está dispuesto a considerar todas las opciones si La Habana renuncia a su comportamiento opresivo' en entrevista de Pablo Díaz Espí, Director de Diario de Cuba, al Secretario de Estado de los EE.UU.


Mike Pompeo: 'EEUU está dispuesto a considerar todas las opciones si La Habana renuncia a su comportamiento opresivo'

Por Pablo Díaz Espí
Madrid
31 de Julio de 2019

Fotos: Mike Pompeo. (DEPARTAMENTO DE ESTADO DE EEUU)
Pablo Díaz Espí. (DDC)



"Estamos haciendo todo lo que podemos por apoyar al pueblo cubano", aunque "la lista de desafíos a los que nos enfrentamos es larga", dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en una entrevista telefónica con DIARIO DE CUBA en la que resaltó las ventajas que traería para la Isla una mejoría de las relaciones entre La Habana y Washington, aunque advirtiendo que esto solo sería posible si el régimen "renuncia a su comportamiento opresivo".


Señor Secretario de Estado, en julio de 2018 usted solicitó a La Habana el establecimiento de un diálogo sobre derechos humanos en Cuba. ¿Qué aspectos de dichos derechos le preocupan más ahora mismo, y qué diría a los cubanos al respecto?

Nos preocupa la detención de Roberto Quiñones y también otros muchos otros aspectos. Por ejemplo: hace unos días celebramos una reunión ministerial sobre libertad religiosa y hubo pastores que vinieron a Washington para hablar sobre este derecho humano tan básico. Pues bien, el régimen cubano no permitió viajar a varios líderes de la Liga Evangélica en la Isla.

Todos conocemos la historia de las Damas de Blanco. Hablamos de un Gobierno que ha denegado las libertades más básicas al pueblo cubano. Por eso, nuestro trabajo es el de convencer al régimen, el de hacerle pagar un precio por su mal comportamiento. Yo animo al pueblo cubano a que siga reclamando sus libertades, a que continúe solicitando sus derechos básicos, tanto de culto como de expresión. Son temas centrales para cualquier nación y el pueblo cubano merece contar con dichos derechos, como todos los seres humanos.

Su Gobierno ha aplicado el título III de la Ley Helms-Burton, ha sancionado a empresas y restringido los viajes de sus ciudadanos a Cuba. Además, está intentando evitar la llegada de petróleo venezolano a la Isla. ¿Cuáles serían los siguientes pasos en términos de su política hacia La Habana?


No quiero adelantar nada sobre las acciones que podamos llegar a emprender, pero has hecho una buena descripción de nuestros esfuerzos hasta la fecha. He oído voces procedentes del régimen  que culpan de las dificultades económicas de Cuba a nuestras acciones. Lo cierto es que, como se sabe, Cuba, su régimen y su clase dirigente, son los responsables de dicha situación.


Justamente el otro día leía que, en un índice de libertad, Cuba ocupa el puesto 178 de 180, solo por delante de Venezuela y de Corea del Norte. Este tipo de gobiernos controlados por el Estado no trabaja nunca a favor de los ciudadanos, independientemente de en qué países se instauren, y ese es el caso de la Cuba actual. Por eso quiero asegurarme de que el pueblo cubano comprenda que esta administración está decidida a subir el precio por el uso del poder solo en beneficio del régimen y de sus líderes políticos; queremos que el pueblo tenga oportunidades de aprovechar los inmensos recursos del país, mejorar la vida de los cubanos de a pie.

Hay una iniciativa bipartidista presentada en el Congreso de EEUU, promocionada por senadores que recomiendan otorgar asilo político al personal médico cubano que lo solicite en terceros países. ¿Cuál es la postura de su administración al respecto?

La estamos estudiando. Queremos evaluar cualquier propuesta legislativa que se presente. No hemos visto todavía todos los detalles de cómo se traducirá la iniciativa en la realidad. Pero en estos casos, recurrimos siempre a nuestro principio fundamental. Nos preguntamos: ¿al realizar esta acción, mejoraremos la capacidad estadounidense de conseguir buenos resultados para los ciudadanos de un tercer país? Con la autoridad y el poder estadounidense, ¿aplicar un conjunto de criterios nos puede llevar a una mejor situación y permitirnos contar con una nación aliada? En el caso de Cuba, para posibilitar esta situación necesitamos un Gobierno que se replantee por completo la forma en la que trata a sus ciudadanos y las bases de su economía, así como quiénes son sus aliados a nivel mundial. ¿Qué aliado desea tener en realidad el pueblo cubano? A los Estados Unidos de América nos encantaría serlo, pero con el régimen político actual, es absolutamente imposible.

¿Puede indicarnos qué tipo de interacción mantiene actualmente el Gobierno estadounidense con el de Díaz-Canel, y a qué nivel se desarrolla?

En este momento no mantenemos conversaciones formales con los dirigentes políticos de Cuba. Nos mantenemos observando. Cuando esta administración llegó al poder, sucedió a un Gobierno de EEUU que había intentado apaciguar las relaciones, que se había comprometido a fomentar la creación del sector privado en Cuba. Pero lo cierto es que los niveles de corrupción, los niveles de influencia y de control estatal son de tal magnitud que, para cualquier avance, antes deben producirse cambios significativos en la Isla.

Por ahora, lo que vemos es cómo el nivel de control gubernamental provoca aún más opresión, y la benevolencia estadounidense con dicha actitud no hizo más que alimentar esta situación. Es un problema al que se enfrentan tanto los cubanos como los venezolanos. Nosotros esperamos que el régimen cambie su postura, pero mientras esto no suceda, estamos preparados para seguir haciendo todo lo que esté en nuestras manos por garantizar a los cubanos todas las oportunidades posibles de definir su país de la forma en que sé que el pueblo quiere hacerlo.

¿Cree usted que la transferencia de poderes en Cuba se ha completado, o piensa que la vieja guardia aún manda en asuntos esenciales, como la política internacional?

Con respecto a la política internacional, creo que la vieja guardia aún controla todas las acciones que se han tomado hasta ahora. De cara al futuro, es difícil de predecir. Pero de nuestra parte, puedo adelantar algunos aspectos. Creo que los esfuerzos de Estados Unidos y de otros países del mundo por presionar al régimen se redoblarán, coartando su capacidad de oprimir al pueblo y, lo que es más importante, creo que el pueblo cubano redoblará sus propios esfuerzos para que se escuchen y atiendan sus demandas. ¿Está el pueblo cubano preparado para hacer todo lo posible por convencer al régimen de que no puede continuar con su opresión, de que no puede seguir negando la libertad religiosa, ni realizando acciones para el exclusivo enriquecimiento de la clase dirigente, mientras destruye la economía para el resto de los ciudadanos? Cuando el pueblo cubano redoble sus esfuerzos y el mundo apoye sus acciones, tengo una gran confianza en que la situación cambiará. Sé que los cubanos quieren la libertad y una economía sólida, y los Estados Unidos han adquirido el compromiso de ayudarles.

El presidente Trump declaró por Twitter que, si Cuba retirara su personal de Venezuela, su relación con Washington sería distinta. Mencionó que podría llegarse a un acuerdo mucho más favorable. ¿Pensaría la administración Trump en suavizar la postura estadounidense actual con respecto a Cuba, o en levantar alguna de sus sanciones, si el régimen ayudara a facilitar la transición política en Venezuela?

Nuestra visión de Venezuela y del control por parte de Cuba del aparato de seguridad allí ha sido siempre muy clara. El presidente Trump no ha mostrado ambigüedad alguna en este sentido. Cualquier nuevo líder político de Venezuela debe sacar a los cubanos de su aparato de seguridad. Dicha conexión —ese enlace a través de los equipos de seguridad— priva a los venezolanos de la oportunidad que necesitan para hacer crecer su economía y para restaurar la democracia en su país. Eso no puede ocurrir con miles de militares, oficiales de inteligencia y personal de seguridad cubano allí.

Por esta razón le hemos dicho a Cuba —de hecho, el presidente lo dijo públicamente—: Tomen una decisión. Cambien de postura y anuncien su retirada. Dejen de defender al régimen de Maduro, que ha causado tanta penuria, destrucción y hambruna en Venezuela, que más del 10% de su población se ha visto obligada a emigrar del país. Cambien de postura y retiren a su personal. En ese momento, podremos mantener una conversación real. Sería el primer gesto positivo de que ustedes también desean que su pueblo mejore su vida y disfrute de libertad. No pueden defender eso mientras ayudan a mantener la opresión sobre el pueblo de Venezuela. Y tampoco pueden permitir que lo mismo que ocurre allí siga ocurriendo en Cuba.

Por supuesto, si Cuba tomara esa decisión, continuaríamos con los esfuerzos que ya hemos hecho y haríamos lo que tuviéramos que hacer, y diríamos al pueblo cubano: 'Lo que han hecho es muy importante. Su decisión marca una diferencia fundamental, significa que también desean la libertad'.

Si el régimen está preparado para hacer ese cambio, nosotros estamos dispuestos a considerar todas las opciones. 

Sobre ese asunto…

De todas formas, solo para acabar. Aunque acabo de decir que consideraríamos todas las opciones, me refiero a que tenemos que observar primero la actividad del régimen. Repito que estamos dispuestos a considerar todas las opciones siempre que el régimen renuncie a su comportamiento opresivo. Creemos que sería el cambio fundamental de la relación de Cuba no solo con Estados Unidos, sino con el mundo entero. Ese es el problema principal. Eso es lo que necesitamos de su parte y, cuando ocurra, las cosas podrán empezar a mejorar.

Sobre los ataques acústicos a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, acaba de publicarse un informe de la Universidad de Penn en el que se afirma que los diplomáticos estadounidenses en Cuba presentan anomalías cerebrales. ¿Se ha avanzado en la investigación? La Habana afirma que se ha mostrado dispuesta a colaborar, pero que EEUU ha rechazado su ayuda. ¿Han identificado a algún sospechoso?

No puedo comentar mucho sobre este asunto. Estoy familiarizado con la situación y también conozco el estudio de la Universidad de Penn. Todavía no hemos descubierto qué ha provocado los daños. Vemos un patrón en todo esto, eso está claro. Puede leerse lo que ha publicado la Universidad de Penn a nivel médico y las consecuencias físicas que se han observado en los afectados.

El Gobierno cubano se ha negado a cooperar con nosotros en cualquier aspecto significativo que pudiera ayudar a determinar la causa, el origen de este ataque. Esperamos que cambie de opinión; esperamos que se comporte de forma que nos permita hacer lo que debemos, que es asegurarnos de cuidar de todos los estadounidenses, ya sean funcionarios del Departamento de Estado, del Departamento de Comercio, soldados, marineros, pilotos o marines. La salud de muchos estadounidenses se ha visto afectada por estas actividades y necesitamos que los cubanos nos ayuden a descubrir qué ocurrió.

Una última pregunta: ¿qué ventajas traería al pueblo cubano una relación normalizada con los Estados Unidos si hubiera un gobierno democrático en La Habana?

Bueno, las ventajas serían inimaginables. La escala de las operaciones y de las oportunidades sería inmensa. Cuba es un lugar estupendo, con grandes productos. El turismo podría florecer. Se crearía una enorme riqueza e, indudablemente, también sería estupendo para los Estados Unidos. Significaría una importante mejora para la vida de todos los cubanos de a pie que desean la libertad y que aspiran a poder cuidar de su familia y a educarse. La apertura entre nuestros dos países sería realmente transformadora para Cuba. Pero eso es algo que solo puede conseguir el régimen cubano si decide responder a las demandas de su pueblo.

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miércoles, mayo 15, 2019

El tirano Raúl Castro. su marioneta Miguel Díaz-Canel, y otros cómplices, son denunciados por 'crímenes de lesa humanidad' ante la Corte Penal Internacional (CPI)


 La Seguridad del Estado cubana 'se infiltró' en la Organización Panamericana de la Salud en Brasil para financiar a la tiranía de los Castro





 Conferencia de Prensa sobre los Crímenes en contra de la Humanidad en Cuba. 14 de mayo de 2019

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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Más información en el diario ABC de España:
Raúl Castro y Díaz-Canel, denunciados ante La Haya y las Naciones Unidas por «esclavitud» 
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 Tomado de http://www.diariodecuba.com/

Raúl Castro y Díaz-Canel, denunciados por 'crímenes de lesa humanidad' ante la Corte Penal Internacional


DDC
Madrid
14 de Mayo de 2019

Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios cubanos han sido acusados ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) de "crímenes de lesa humanidad" por la "esclavitud, persecución y otros actos inhumanos" a los que someten a "cientos de miles de profesionales" enviados a las llamadas "misiones internacionalistas" y a sus familias.

La denuncia es otro golpe a lo que representa la mayor fuente de ingresos del régimen: la venta de servicios profesionales, principalmente médicos.

Los otros acusados son los ministros cubanos de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda; del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz; de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, y de Trabajo y Seguridad Social, Margarita González Fernández.

La demanda ha sido presentada por la Asociación Prisoners Defenders International Network; su presidente y fundador, Javier Larrondo Calafat, y el abogado penalista Sebastián Rivero Silva, ambos españoles. Asimismo, por la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y su coordinador general, el exprisionero de conciencia cubano José Daniel Ferrer García.

Larrondo Calafat y Rivero Silva la han dado a conocer este martes por la mañana en una conferencia de prensa en la sede de la Organización de Estados Americanos, en Washington, en la que han participado también el diputado español Carlos Rojas y Blas Jesús Imbroda, expresidente del Colegio de Abogados de la CPI.

Al dar inicio a la cita con los medios, Luis Almagro, secretario general de la OEA, Luis Almagro, se refirió a las misiones médicas cubanas como "una herramienta esencial" y "subterfugio" diplomático de La Habana tras las que se esconde la "verdadera intervención" y puso como ejemplo el caso de Venezuela.

"Las misiones han sido la máscara para la mayor fuente de ingreso para el régimen a costa del trabajo de sus profesionales", agregó Almagro.

"Es un sistema de esclavitud moderna que no puede quedar impune (…) constituye otra sistemática violación de los derechos humanos" en Cuba, añadió.

La Corte Penal Internacional ha recibido la demanda, de 350 páginas, lo que no significa que acepte abrir el proceso.

Los denunciantes consideran que la CPI tiene competencia —aunque el Estado cubano no sea parte— dado que se documentan profusamente crímenes tipificados en el Artículo 7 del Estatuto de Roma. Además, que el tribunal internacional tiene jurisdicción, "pues los crímenes que se denuncian son cometidos por los responsables del Gobierno y la Administración de Cuba en territorio de numerosos estados que son parte de la Corte", como Brasil, Botsuana, Guatemala, Honduras, Venezuela y Bolivia, y "el régimen cubano no va a ejercer actividad judicial alguna para exigir responsabilidades penales" por esos delitos.

Los autores de la demanda acusan al Estado de Cuba de someter a los médicos y otros profesionales a control y medidas represivas que constituyen condiciones de "esclavitud", al ejercer "atributos del derecho de propiedad" sobre ellos.

Si los profesionales intentan liberarse, afirman, se inician contra ellos "terribles acciones" que buscan "aterrorizar, coaccionar y finalmente destrozar la vida".

Los denunciantes aseguran haber reunido 64 testimonios públicos de médicos que han escapado de misiones y otros 46 de profesionales cuyas identidades deben ser protegidas "porque están aterrorizados con las consecuencias de que su nombre se haga público y repriman a sus familiares en la Isla".

Añaden que, desde que iniciaron el estudio del caso, hace un año, enviaron solicitudes a más de 10.000 médicos desertores, "siendo la respuesta habitual que tenían auténtico pánico" por las posibles consecuencias.

"Pruebas documentales y testimonios irrefutables"

En total, los responsables de la demanda dicen haber estudiado 110 casos en diez países. Incluyen en el extenso documento enviado a la Fiscalía de la CPI "pruebas documentales y testimonios irrefutables" que, aseguran, demuestran que:

—Las misiones están compuestas por entre 50.000 y 100.000 trabajadores civiles cubanos anuales de diferentes sectores, que "no se presentan voluntarios", sino que son "fuertemente coaccionados" y enviados a entre 65 y 100 países.

—Los profesionales son alejados de sus familias e hijos menores por períodos de tres años, sin posibilidad de que sus familiares los visiten, pues el Gobierno impide a los familiares salir de la Isla.

—Si el profesional decide abandonar el trabajo y volver a Cuba, o no regresar a la Isla tras terminar la misión, "comienza una persecución terrible". El Código Penal cubano contempla en su Artículo 135 para estos casos penas de entre tres y ocho años de cárcel. Como alternativa, a quienes no regresan se les niega la entrada al país durante ocho años. "Por ello, decenas de miles de familias están separadas", con el daño que eso implica para menores, ancianos y otros allegados.

—A los trabajadores no se les ofrece contrato en la mayoría de los casos y países estudiados. Cuando firman alguno, casi nunca reciben copia. De los países estudiados, solo en Brasil y Arabia Saudí tenían los profesionales copias del documento.

—A los profesionales se les despoja del pasaporte al llegar al país de destino. Además se les prohíbe viajar con sus títulos universitarios e historial de experiencia legalizados.

—Los trabajadores reciben solo entre un 10% y un máximo del 25% de lo que pagan por ellos en salario los países de destinos. El resto lo percibe el Gobierno cubano y, en alguna de las misiones (como la de Brasil), La Habana "reparte otro 5% con intermediarios que faciliten la transacción".

—Los trabajadores son obligados a vivir muchas veces hacinados y con toque de queda al atardecer. Tampoco se les permite conducir.

—No pueden relacionarse con nativos ni extranjeros, ni se les permite tener con ellos relaciones sentimentales o contraer matrimonio.

—Los jefes de misión (personal de seguridad) tienen que vigilar los movimientos de los trabajadores y estos son obligados a vigilarse entre sí.

—A la mayoría de los médicos se les obliga a cambiar las estadísticas de los resultados de su trabajo. Asimismo, se les encomiendan misiones políticas y tratar con preferencia a los pacientes que son del partido en el poder (caso de Venezuela).

—"Se les hace trabajar jornadas infernales", más del 160% de la carga estipulada por la Organización Internacional del Trabajo.

—Todos los entrevistaron confesaron que son amenazados constantemente. El 22% convive con la violencia y el 41% dice haber sufrido o haber sido testigo de acoso sexual.

Sentencias judiciales y otras pruebas

En el documento entregado a la Fiscalía de la CPI, los demandantes incluyen, además de testimonios, contratos de los trabajadores, grabaciones, reportes de prensa, sentencias judiciales y otras pruebas.

Recuerdan que en agosto de 2008 un tribunal de Miami condenó a la empresa Curaçao Dry Dock Company (CDC), de las Antillas Holandesas, a pagar 80 millones de dólares en indemnizaciones por daños y perjuicios a cientos de trabajadores cubanos de astilleros, explotados junto a La Habana.

Según los contratos de trabajo, los empleados debían cobrar 1.500 dólares al mes con dietas, pero solo recibían 400 pesos cubanos (unos 16 dólares) por su trabajo. CDC pagaba los salarios a La Habana, descontando una deuda por la reparación de barcos cubanos.

La sentencia mencionó "pruebas abrumadoras e incontrovertidas" de las reclamaciones de los demandantes, la falta grave de conducta de la empresa y el posible efecto disuasorio sobre otras compañías.

Otra sentencia incluida en la documentación es la de los médicos Arnulfo Castanet Batista y Maireilys Álvarez Rodríguez, quienes demandaron al Gobierno de Brasil, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (CSMC) por el derecho a recibir el salario completo y a integrarse con plenos derechos al programa brasileño Más Médicos, en igualdad de condiciones con los demás profesionales extranjeros.

También está en los documentos el fallo favorable a los profesionales José Ramón Ramírez Espinosa, Adrián Estrada Barber, Yusley Moreno Tornes quienes demandaron a Brasilia, la OPS y la CSMC por haber sido excluidos de Más Médicos tras contraer matrimonio y querer permanecer en Brasil. Los jueces fallaron a favor de estos médicos.

Lo mismo ocurrió en el caso de Asdrúbal Pérez Soto, quien luego huir de la misión en Brasil pretendía ejercer su trabajo sin tener que dar un porciento al Gobierno cubano.

Otra prueba incluida por los denunciantes son grabaciones de altos funcionarios del Ministerio de Salud de Brasil que salieron a la luz en 2015 y demuestran que "tenían como misión encontrar mecanismos para que el verdadero propósito del programa, financiar al Gobierno cubano, no fuera fácilmente descubierto". Además, ayudar a La Habana a camuflar como médicos a agentes de la Seguridad del Estado que enviaba para el control de los profesionales.

Los autores de la denuncia documentan también que Brasil pagaba por le trabajo de cada médico cubano unos 4.276,25 dólares al mes, de los que los profesionales recibían solo 1.000. Pero, de esa cantidad, 600 quedaban congelados en una cuenta en Cuba hasta el fin de la misión. Solo podían cobrarlos si regresaba a la Isla.

Por otra parte, del dinero que La Habana quitaba a los profesionales, la OPS, intermediaria en el pago, se quedaba un 5%, unos 213,81 dólares por cada médico.

Iniciativas parlamentarias

Los denunciantes han añadido a la documentación las iniciativas parlamentarias puestas en marcha en España y Estados Unidos a favor de los médicos cubanos. Ambas condenan las condiciones abusivas a las que son sometidos los profesionales y piden a Madrid y Washington dar refugio a aquellos que escapan de las misiones.

Los responsables de la demanda alertan a la Corte Penal Internacional sobre "la ausencia absoluta de independencia judicial y garantías procesales" en Cuba, que "impiden a las víctimas solicitar justicia en su país de origen".

Las propias leyes cubanas "articulan y amparan la esclavitud" en las misiones internacionalista "de forma explícita, y la persecución de que son objeto" los trabajadores, advierten.

La denuncia ha sido presentada también ante comités de la Organización de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros organismos.


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jueves, noviembre 29, 2018

Texto íntegro de la Carta Abierta de una doctora cubana al presidente de Brasil Jair Bolsonaro (en idioma español y en portugués)



 Médicos cubanos | Foto © Facebook / Unidad Central de Cooperación Médica

Tomado de https://www.cibercuba.com

Carta abierta de una doctora cubana al presidente de Brasil Jair Bolsonaro

El pasado 14 de noviembre el gobierno de Cuba anunció que retiraba a sus médicos de Brasil, donde prestaban servicios como parte del Programa Mais Médicos.

Tras la decisión cubana, Bolsonaro ofreció asilo para quienes quisieran permanecer en su país.

En este contexto han visto la luz testimonios de médicos que ya han regresado a Cuba y los de otros tantos que han decidido quedarse en Brasil. Tal es el caso de una doctora cubana que ha enviado a nuestra redacción una Carta Abierta a Bolsonaro, donde relata el calvario que está viviendo y sus dudas sobre cómo hacer tras haber decidido, junto a otros de sus compañeros, no regresar a la Isla.

A continuación copiamos íntegramente la carta, en español y en portugués.


Estimado presidente electo Jair Bolsonaro:

Le confieso algo, de entrada: no pensaba comenzar esta carta así, de esta manera. Había pensado algo más emocional, más elaborado. Pero no me queda más remedio, presidente, yo soy una cubana de pura cepa, tengo azúcar y sazón en la sangre, así que debo decirle lo primero que me viene a la mente: ¡qué maravilla poder decirle a alguien presidente y sentirlo de verdad, sin fingir ni aparentar!

Quizás usted no entienda. O sí. Quizás esté muy informado de lo que hemos vivido los cubanos durante todo este tiempo, poco más de la mitad de un siglo, ¡mire qué barbaridad de tiempo! Un solo hombre gobernando hasta hace un puñado de años. Otro, su hermano, gobernando otro puñado de años. Y ahora un títere mal puesto y peor entrenado, gobernando como si fuera un presidente.

Si usted leyera esta carta que escribo a medianoche, agotada, estresada, con un dolor de cabeza inmenso y los nervios a flor de piel, pero feliz de ser libre, me gustaría que supiera algo: es la primera vez que me dirijo a un presidente con orgullo y con honor. Y eso se lo ha ganado usted antes incluso de tomar el mando de este bello y hospitalario país en el que llevo tres años viviendo, cooperando en mis posibilidades, y aprendiendo a amar, respetar y curar las heridas físicas y espirituales de su gente.

Mi carta es un pedido de auxilio, presidente Bolsonaro. Y en mi carta van las voces de una veintena de mis colegas, todos del municipio Ponta Grossa, todos los que nos conocemos y hemos decidido no emprender el camino de vuelta atrás. Así se lo digo: no vamos a regresar a Cuba. No queremos volver a la esclavitud real, aunque hayamos pasado algunos años en esta esclavitud virtual que es trabajar para que otro se enriquezca con nuestro sacrificio.

(Esta imagen y las viñetas fueron añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Pero le pedimos auxilio, le decía. Con humildad y agradecimiento. Con bondad. Con el sentimiento tan hermoso que genera saber que usted, un presidente electo democráticamente, ha pensado en nuestros salarios y en nuestras familias cien veces más que los coterráneos nuestros que, supuestamente, deberían velar por nosotros.

Estamos desesperados, presidente. Usted asume el cargo de Brasil en enero, y llega en un momento de alta tensión nacional. Usted tendrá que ocuparse de su país primero y de nosotros después. Y nosotros no sabemos qué hacer ahora mismo, más allá de confiar en su palabra de que nos protegerá con el asilo político a todos los que decidamos, como yo, no volver atrás.

El gobierno de Raúl  Castro/Díaz-Canel nos quiere regresar antes del 5 de diciembre. Un mes antes, casi, de que usted pueda hacer algo por nosotros. Si optamos ahora mismo por huir, por no montarnos en esos aviones, si les decimos a los nuestros por teléfono que no nos esperen, al menos no ahora, estamos firmando como mínimo ocho años de agonía de distancia… y no sabemos qué hacer ahora mismo en Brasil.

A quién dirigirnos. Cómo pedir ayuda. Cómo seguir trabajando. Quién nos va a pagar. Quién responderá por nosotros, los que desde ese momento seremos parias sin país ni respaldo, casi desterrados.

Yo tengo una niña de doce años en Cuba. Mejor no le cuento lo que terrible que es saberla lejos de mí. Hasta la última gota de sudor, el último centavo, mi última fuerza serán, desde este instante, dedicados al momento en que pueda reunirme con ella acá. En nuestra nueva tierra de libertad. En un Brasil que me ha enseñado la maravilla de la libertad, aun cuando su gobierno anterior se haya complotado con el de mi país para robarnos las tres cuartas partes de lo que ganamos salvando vidas en estas tierras sudamericanas.

Cuando decidimos aceptar esta esclavitud moderna, firmando contratos que nos trataban como becarios, como profesionales a medias, maltratados y mal pagados, fue por desesperación: queríamos salir adelante. Como millones de otros cubanos, maestros, dentistas, deportistas, ingenieros.

Queríamos darles a nuestros hijos un futuro mejor que el que nosotros vivimos en un país secuestrado por una familia, imagínese usted: ¡una sola familia, un solo apellido que ha mandado en esa isla durante sesenta años enteros! No somos hipócritas. No somos oportunistas. Somos víctimas buscando oxígeno fuera de la cárcel que nos tocó vivir.

Nosotros no solo nos queremos quedar: nosotros queremos que usted se sienta orgulloso de nosotros. De nuestra valentía y nuestro esfuerzo. Queremos seguir curando a sus enfermos, sanando a sus ancianos, dando a luz a los niños de esta tierra hermosa donde la mandioca, la feijoada, la samba, el fútbol y el amor por Dios han pasado a ser tan nuestros, tan parte de nuestros corazones, como el arroz con frijoles, el café, la salsa y la pelota.

Para eso, para cumplirle a un mandatario que ha exigido tratarnos con decoro cuando los mandamases de nuestro país nos han tratado como esclavos, necesitamos una última ayuda. El camino legal para ahora mismo, no para enero. Cómo estabilizarnos ahora mismo, mientras llega su concesión de asilo.

Yo no puedo decirle mi nombre, presidente. No por mí, que a mí nada me pueden hacer porque ya soy libre. Ya decidí ser libre. Por mi familia. Por mi niña. Por mis viejos, achacosos y agotados de visitas y amenazas de la policía política cubana. Por lo que puedan hacerles a ellos allá, donde no tienen defensa ni embajadas solidarias ni diplomacia ni prensa libre.

Por eso me quedo en el anonimato, y le mando un beso sin protocolos ni rebuscamientos, solo sonreída, quizás con algunas lágrimas en los ojos, con la nobleza de quien pide limosnas, pero sin escopeta: nuestra manera de entender que en lo adelante, también será usted el presidente por el que rezaremos para que haga lo mejor posible por esta hermosa nación, y por nosotros: estos médicos que ya le debemos tanto.

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Carta en idioma Portugués

Caro Presidente eleito Jair Bolsonaro,

Confesso-lhe, desde já, uma coisa: não pensei começar esta carta assim, desta maneira. Tinha pensado em algo mais emocional, mais elaborado. Mas não tenho outra escolha, Sr. Presidente, sou uma cubana de pura cepa, tenho açúcar e tempero no sangue, pelo que devo contar-lhe a primeira coisa que me vem à mente: Que maravilha poder chamar a alguém presidente, e realmente sentir isso, sem fingir ou aparentar!

Talvez não entenda. Ou sim. Talvez esteja muito bem informado sobre o que nós, cubanos, vivemos durante todo este tempo, pouco mais de meio século, veja só quanto tempo! Um só homem a governar até há poucos anos. Outro, irmão dele, a governar por outro punhado de anos. E agora um fantoche mal nomeado e pior formado, a governar como se fosse um presidente.

Se ler esta carta que escrevo à meia-noite, esgotada, tensa, com uma enorme dor de cabeça e nervos à flor da pele, mas feliz por ser livre, gostaria que soubesse uma coisa: esta é a primeira vez que me dirijo a um presidente com orgulho e honra. E esse ganhou-o antes mesmo de assumir o comando deste belo e hospitaleiro país em que vivo há três anos, colaborando dentro das minhas possibilidades e aprendendo a amar, respeitar e curar as feridas físicas e espirituais do seu povo.

A minha carta é um pedido de ajuda, Presidente Bolsonaro. E na minha carta estão as vozes de cerca de vinte colegas meus, todos do município de Ponta Grossa, todos nós que nos conhecemos e decidimos não fazer o caminho de regresso. Por isso digo: não vamos voltar para Cuba. Não queremos voltar à escravidão real, apesar de termos passado alguns anos nesta escravidão virtual que é trabalhar para que outros enriqueçam com o nosso sacrifício.

Mas pedimos-lhe ajuda, dizia eu. Com humildade e gratidão. Com bondade. Com o sentimento tão bonito que é gerado por saber que o senhor, presidente democraticamente eleito, pensou nos nossos salários e nas nossas famílias cem vezes mais do que os nossos concidadãos que, supostamente, deveriam velar por nós.

Estamos desesperados, Sr. Presidente. Assume a seu cargo o Brasil em janeiro e isso ocorre num momento de alta tensão nacional. Terá de se ocupar primeiro do seu país e depois de nós. E não sabemos o que fazer agora, a não ser confiar na sua palavra de que nos protegerá com o asilo político para todos os que decidirem, como eu, não voltar.

O governo de Raúl  Castro/Díaz-Canel quer que regressemos antes de 5 de dezembro. Quase um mês antes de que possa fazer algo por nós. Se escolhermos agora fugir, não entrar nesses aviões, se dissermos aos nossos entes queridos por telefone para não esperarem por nós, pelo menos por agora, estaremos a assinar pelo menos oito anos da agonia da distância... E não sabemos o que fazer agora no Brasil.

A quem nos dirigirmos. Como pedir ajuda. Como continuar a trabalhar. Quem nos vai pagar. Quem vai responder por nós, que a partir desse momento seremos párias sem país ou apoio, quase desterrados.

Tenho uma menina de doze anos em Cuba. É melhor não lhe dizer como é terrível sabê-la longe de mim. Até à última gota de suor, até ao último centavo, as minhas últimas forças serão, a partir deste momento, dedicadas ao momento em que possa reunir-me com ela aqui. Na nossa nova terra da liberdade. Num Brasil que me ensinou a maravilha da liberdade, mesmo quando o seu governo anterior conspirou com o do meu país para nos roubar três quartos do que ganhamos a salvar vidas nestas terras sul-americanas.

Quando decidimos aceitar esta escravidão moderna, assinando contratos que nos tratavam como bolseiros, como semiprofissionais, maltratados e mal remunerados, foi por desespero: queríamos progredir. Como milhões de outros cubanos, professores, dentistas, atletas, engenheiros.

Queríamos dar aos nossos filhos um futuro melhor do que o que vivíamos num país sequestrado por uma família, imagine: uma única família, um único apelido que vem mandando naquela ilha há sessenta anos! Não somos hipócritas. Não somos oportunistas. Somos vítimas em busca de oxigénio fora da prisão em que nos calhou viver.

Não queremos apenas ficar: queremos que se sinta orgulhoso de nós. Da nossa coragem e do nosso esforço. Queremos continuar a tratar dos vossos pacientes, a curar os mais velhos, a dar à luz os filhos dessa terra linda onde a mandioca, a feijoada, o samba, o futebol e o amor a Deus se tornaram tão nossos, muito dos nosso corações, como o arroz com feijão, café, a salsa e a bola.

Para isso, para cumprir um mandato que lhe exigiu tratar-nos com decoro quando os mandantes do nosso país nos trataram como escravos, precisamos de uma última ajuda. O caminho legal para agora mesmo, e não para janeiro. Como estabilizar-nos agora mesmo, enquanto não chega a sua concessão de asilo.

Eu não posso dizer-lhe o meu nome, Sr. Presidente. Não por mim, que nada podem fazer contra mim, porque já sou livre. Já decidi ser livre. Pela minha família. Pela minha filha. Pelos meus pais, adoentados e exaustos pelas visitas e ameaças da polícia política cubana. Pelo que possam fazer-lhes a eles lá, onde não têm defesa nem embaixadas solidárias, diplomacia, nem imprensa livre.

É por isso que permaneço no anonimato e lhe envio um beijo sem protocolos ou artifícios, apenas com um sorriso, talvez com algumas lágrimas nos olhos, com a nobreza de quem pede esmola, mas sem espingardas: a nossa maneira de entender que no está por diante, também será o presidente por quem rezaremos para que faça o melhor que puder por esta bela nação e por nós: estes médicos que já tanto lhe devemos.

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martes, noviembre 27, 2018

“A Cuba no vuelvo más”: Médicos cubanos deciden quedarse en Brasil


 Barco  Castrista de esclavos de bata blanca. Viñeta de Lauzán
 En la cubierta se encuentran los segurosos  como  mayorales cuidando que  ¨la carga¨  no se escape o subleve.
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Tomado de https://www.radiotelevisionmarti.com/

 “A Cuba no vuelvo más”: Médicos cubanos deciden quedarse en Brasil

Por Marcelo Silva De Sousa
Associated Press

La decisión estaba tomada. Cuando Raymond García, médico cubano de 32 años, supo que su país se retiraba del programa “Más Médicos” de Brasil no lo dudó ni un segundo: “A Cuba no vuelvo más”.

El gobierno de la isla caribeña puso punto final a su participación en esa misión la semana pasada, por lo que los 8.300 cubanos que brindaban cobertura de salud a parte de la población brasileña más vulnerable fueron llamados a volver a casa. Sin embargo, como García --quien desde 2016 hasta hace seis días prestó servicios en Marajó, una isla perdida dentro de la Amazonía brasileña--, algunos cubanos no están dispuestos a regresar.

“No tengo opción. Allá la vida está muy limitada. Hay educación y salud gratuita, sí, pero, ¿qué más? No quiero volver para pasar pobreza ni castigar a mi hijo y mi mujer, ellos no se lo merecen”, dice García a The Associated Press.

El médico llegó por casualidad a Brasil. Después de formarse en La Habana, capital de Cuba, supo que había posibilidades de trabajar afuera a través de misiones humanitarias. Angola, Brasil y Venezuela eran algunas de las opciones. “Elegí Brasil porque era la que mejor pagaba, 2900 reales --unos 760 dólares-- y en Cuba trabajaba los siete días a la semana haciendo guardias médicas por 10 dólares”.

En Brasil, García conoció a Jarina, su esposa, y hace cinco meses se convirtió en padre. Desde que llegó, asegura, atendió a gente “muy humilde” que “nunca en su vida había ido al médico”, y aprendió a querer al pueblo brasileño.

“Lo único que conocía del país eran imágenes del Pan de Azúcar y de las playas. Nunca imaginé estar acá en la Amazonía y rápidamente empezar a sentir tanto cariño por los locales”, dice.

La inesperada cancelación de Cuba se produjo como coletazo de las crecientes tensiones entre el gobierno cubano y el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, un exmilitar ultraderechista conocido por su discurso agresivo contra la izquierda y su ferviente anticomunismo.

Si bien asumirá el poder hasta el 1 de enero, Cuba rechazó las palabras de Bolsonaro, quien calificó al gobierno de la isla de “dictadura” y propuso revisar las condiciones laborales de los médicos. Éstos recibían el 30% del salario, mientras que la parte restante iba a la arcas del gobierno.

Para Brasil, la salida de Cuba significó una pérdida sensible. Los profesionales de ese país representaban casi la mitad del equipo total de “Más Médicos”, un programa creado para suplir la falta de profesionales en áreas vulnerables y caracterizadas por el difícil acceso de la población a la atención médica primaria.

Este jueves comenzaron a regresar en vuelos a la Habana los primeros grupos de médicos. La Organización Panamericana de Salud dijo que la vuelta de los cubanos concluirá el 12 de diciembre.

De acuerdo con datos del Ministerio de Salud Brasileño, 113 millones de pacientes en zonas de bajos recursos, zonas inhóspitas o carentes de profesionales, recibieron atención gracias al programa desde 2013.

Bolsonaro prometió que dará asilo y ayudará a los cubanos que no quisieran irse para que puedan validar su título y continuar trabajando como médicos en Brasil. Hasta ahora, el gobierno avanzó rápidamente en un llamado a cubrir las vacantes abiertas, para intentar morigerar el impacto de la salida cubana.

Un tiempo antes de que se produjera el deterioro en las relaciones entre Cuba y Brasil, a mediados del año pasado, Alioski Ramírez, de 36 años, ya había decidido no volver.

Ramírez, oriundo de Moa, una ciudad montañosa en la provincia cubana Holguín, dijo que su salida fue forzada por el propio gobierno cubano: bajo sospecha de que había entrado en la justicia brasileña para ejercer la medicina de forma independiente, el gobierno de la Isla le ordenó que hiciera sus valijas y regresara inmediatamente.

“Me amenazaron, me dijeron que tenía que volver y que cuando llegara iba a ser suspendido y no iba a poder ejercer la medicina. Como profesional formado, no quería regresar para cortar cañas de azúcar. Ellos me simplificaron las cosas. Decidí quedarme”, cuenta Ramírez.

El equipo de gobierno de Bolsonaro tomó nota de que varios médicos cubanos tienen intenciones de quedarse. “Creo que la mitad no vuelve”, dijo esta semana el general Hamilton Mourão, vicepresidente de Bolsonaro. “A ellos les gusta nuestro estilo de vida”, explicó.

La llegada de los primeros médicos al país en 2013 había generado rechazo de algunos locales que sintieron amenazados sus puestos de trabajo, por lo que muchos cubanos eran recibidos al grito de “esclavos” en suelo brasileño.

“Hubo una onda xenófoba que todavía hoy me desagrada, pero con el tiempo entendí que algunas cosas que criticaban del acuerdo eran ciertas”, dice Ramírez.

Los sentimientos que les despierta vivir en Brasil --en principio ambiguos por los ataques que recibían-- no demoraron en cambiar.

“Como ser humano acá aprendí a vivir con libertad, lo que no podemos disfrutar en Cuba”, asegura.

Desde Valparaíso, estado de Goias, en el centro de Brasil, Ramírez sigue su camino confiado en que pronto podrá volver a ejercer la medicina en Brasil. “Hay muchos cubanos que estamos dispuestos a honrar la palabra de nuestro gobierno y seguir ayudando a los brasileños que más lo necesitan”.
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Tomado de http://www.diariodecuba.com

286 médicos no han regresado a Cuba

Por Pablo Díaz Espí
Madrid
26 de Noviembre de 2018 


Un avión semivacío, con médicos cubanos de regreso a La Habana. (FACEBOOK)

Del grupo de 1.388 médicos cubanos que ya debía haber vuelto a Cuba tras el anuncio del Gobierno de La Habana de finalizar su participación en el programa Más Médicos, solo han regresado 1.102. Es decir, incumpliendo las órdenes del Gobierno, 286 no se presentaron en la operación de salida y permanecen en Brasil.

Según fuentes de DIARIO DE CUBA, el Gobierno cubano había planificado hasta ayer, jueves 25 de noviembre, el regreso de los primeros 1.388 exintegrantes del programa Más Médicos. De ellos, 286 no han abordado los vuelos de regreso a La Habana.

Mientras dure la operación de regreso, los médicos han recibido órdenes de no viajar fuera de los estados en que se encuentran ni salir de sus municipios. Participantes de la misión señalan que hay personal de la Seguridad del Estado en Brasil a cargo de controlar a los profesionales de la salud.

Las autoridades cubanas quieren mitigar los daños ante la oferta de asilo político que ha hecho Bolsonaro a los cubanos del programa que no deseen regresar a la Isla.

Entre las medidas de presión patentes en un documento con 19 puntos, distribuido por la Dirección Provincial de Salud de Santiago de Cuba y posteado en las redes sociales, se advierte en el punto 12 que "los colaboradores que no regresen se considerarán desertores y tendrán que esperar ocho años para su entrada al país".

Quienes no aborden los aviones según las instrucciones de La Habana, lo harán a pesar de la redoblada vigilancia de la Seguridad del Estado y del castigo anunciado de ocho años sin poder regresar al país ni ver a sus familiares.

Tras la exigencia del próximo presidente brasileño, Jair Bolsonaro, de que los médicos cubanos participantes en el programa Más Médicos debían revalidar sus títulos en Brasil, recibir íntegramente su salario y poder tener consigo a sus familiares, La Habana optó por retirar a los más de 8.000 profesionales que trabajaban en el país suramericano.

Hasta el día de ayer, solo lo habría hecho el 79.39% de los primeros 1.388 planificados.

En una investigación aún en marcha, DIARIO DE CUBA reveló los cables diplomáticos de la embajada brasileña en La Habana, relacionados con las negociaciones entre Cuba y Brasil para iniciar el programa Más Médicos, en el año 2012, bajo la presidencia de Dilma Rousseff.

Según demuestran esos cables, las negociaciones sobre el programa se llevaron en secreto para evitar posibles trabas en el Congreso brasileño y de parte de la comunidad médica de ese país.

Los cables también demuestran que los médicos cubanos fueron "contratados" para trabajar, y que no eran "becarios", tal y como posteriormente adujo el Gobierno cubano para justificar el hecho de que se quedara con más del 70% del salario de los médicos, una decisión para la que se implicó a la Organización Panamericana de la Salud, que también retuvo un porciento.


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