martes, septiembre 17, 2024

Roberto Álvarez Quiñones: El castrismo repite disparates: ¿error o maldad?. Las nuevas medidas devastadoras contra el sector privado cubano son una repetición de errores cometidos anteriormente

 Tomado de https://diariodecuba.com/

El castrismo repite disparates: ¿error o maldad?

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Las nuevas medidas devastadoras contra el sector privado cubano son una repetición de errores cometidos anteriormente y el régimen lo sabe. ¿Por qué las aplica entonces

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 16 Sep 202

El proverbio "no se debe tropezar nunca con la misma piedra" surgió en la Grecia clásica. Otro muy añejo es su antítesis: "El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra", que fue esbozado por Confucio cuando dijo "el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla". O sea, quien no aprende de la realidad cometerá siempre los mismos errores.

La sabia conclusión de Confucio (hace 2.500 años) va de la mano de la de otro genio, Albert Einstein, para quien repetir lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes, es una clara expresión de locura.

Hago este preámbulo filosófico a propósito de las nuevas medidas devastadoras aplicadas por el régimen en Cuba contra el sector privado, que lógicamente han sido percibidas como la repetición de errores cometidos anteriormente, con lo cual surge la pregunta ¿por qué?

Me refiero a nuevos decreto-leyes que asfixian a las MIPYMES y demás negocios privados, a una resolución para "la contratación y comercialización de productos agropecuarios" y para "fortalecer el funcionamiento de la empresa estatal socialista", y a la creación del insólito Instituto Nacional de Actores Económicos No Estatales (INAENE), para el cumplimiento de "las proyecciones para corregir distorsiones y reimpulsar la economía".

O sea, son un déjà vu de la "Ofensiva Revolucionaria" de hace 56 años, y del "Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas" de hace 40 años.

Fidel y Raúl Castro, más que errores han cometidos canalladas  

Pero mucho ojo, no estamos ante la repetición de errores por ineptitud, falta de experiencia o conocimientos. No lo fueron hace décadas y mucho menos lo son ahora.

La sexagenaria historia del castrismo muestra que Fidel y Raúl Castro más que errores han cometidos canalladas a capricho, a propósito. Por ejemplo, ambos, y también el argentino Guevara, conocían perfectamente las terribles experiencias en la Rusia bolchevique y luego en China al implantar el comunismo.

En China, en los años 50, Mao Tse Tung colectivizó a la fuerza las tierras agrícolas, creó comunas asombrosamente improductivas y confiscaba las cosechas a los campesinos. Llamada pomposamente "Gran Salto Adelante", aquella barbaridad derrumbó la producción agropecuaria, toda la economía. En unos 20 años, murieron de hambre unos 30 millones de chinos.

También los Castro sabían que Lenin se percató de que la colectivización de las tierras era lo que estaba matando de hambre a millones de rusos, y en 1921 implantó la Nueva Política Económica (NEP). Se regresó a la producción libre de los campesinos, se crearon medianas y pequeñas empresas privadas agrícolas e industriales. Los campesinos podían vender por su cuenta el 90% de sus cosechas y contratar trabajadores. Se duplicó la producción agropecuaria. El hambre desapareció. Pero regresó tan pronto Stalin puso fin a la NEP.

Conociendo las consecuencias de aquella estatización de tierras en Rusia y China, Fidel Castro hizo lo mismo en Cuba. Incumplió incluso su promesa de realizar una reforma agraria y entregar las tierras a campesinos y a obreros agrícolas. Al contrario, estatizó el 77% de todas las tierras confiscadas a sus legítimos dueños, y creó versiones castristas de los hambreadores sovjoses y comunas chinas.

Desde entonces, se obliga a los campesinos cubanos a entregar al Estado el 80% de sus cosechas, a precios miserables. Y el Gobierno tiene el monopolio del comercio agropecuario del país (Acopio). Así, el comandante derrumbó tanto la producción de alimentos que tan pronto como en marzo de 1962 surgió la "libreta". Increíblemente, aún vigente.

Lo peor fue que aquel desastre no le bastó, y en marzo 1968, con su "Ofensiva Revolucionaria" dio el puntillazo a lo que quedaba de economía de mercado en la Isla. Desmanteló los 57.280 negocios privados que aún subsistían. Alegó que sus dueños eran "holgazanes en perfectas condiciones físicas, que montan un timbiriche, un negocio cualquiera, para ganar 50 pesos todos los días".

Por cierto, inadvertidamente Fidel Castro se calificó a sí mismo de holgazán, pues siendo estudiante universitario (y pandillero), con dinero enviado por su padre compró un puesto de fritas en la concurrida esquina habanera de Infanta y San Lázaro. Solo iba al negocio a recoger la venta de cada día.

Con la perestroika Castro I se espantó y volvió al estalinismo

Pasaron 18 años de aquella "ofensiva" y, para agradar a Moscú y que aumentase los subsidios a Cuba, Castro I suavizó la asfixia del centralismo estalinista-guevarista con el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE), un modelo de cálculo económico aplicado en la URSS desde la muerte de Stalin.

En la URSS aquello no salvó al comunismo, pero al menos estaba inspirado en la racionalidad capitalista. Las empresas estatales tenían que ser rentables sin recibir subsidios, trazaban su propio plan, disponían de fondos propios, y se entregaban premios en dinero a los trabajadores. En Cuba ya en los años 60 Carlos Rafael Rodríguez había propuesto aplicar ese modelo en contraposición al demoledor centralismo estalinista del Che Guevara, pero fue ese último el que prevaleció.

Con el SDPE se abrieron mercados libres campesinos, se les dio cierta autonomía a las empresas para autofinanciarse, se entregaron estímulos monetarios a los trabajadores en vez de banderitas y diplomas. La producción agrícola e industrial se recuperó un poco y la población sintió un alivio con el "mercado paralelo" y los "mercaditos", gracias al aumento de unos 1.500 millones de dólares más al monto de dinero que regalaba el tío Volodia.

Pero al comenzar en 1985 la perestroika soviética de Gorbachov, Castro I se espantó y regresó al centralismo estalinista con el "Proceso de rectificación…", que provocó un enorme retroceso económico multifacético.

Hoy, 56 años después de la "Ofensiva Revolucionaria" y a 38 de la "Rectificación de Errores", Castro II igualmente, en vez de darle más protagonismo al sector privado, le declara la guerra cuando más se necesita de él, pues de hecho es el que alimenta, viste, calza, el que "más resuelve" en la Isla.

Esta nueva arremetida contra natura tiene un fondo mafioso

Está claro que el equipo de Gobierno que encabezan Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero es posiblemente el más inepto habido nunca en Cuba, pero estas nuevas decisiones, indudablemente erróneas, se ajustan a la "continuidad de la revolución socialista" que imponen el dictador, ahora con título de "Líder Histórico de la Revolución", y demás dinosaurios de la Sierra Maestra.

Como el régimen necesita dinero para disminuir el fabuloso déficit de ingresos estatales necesarios (un déficit fiscal del 18% del PIB), quiere obtener fondos a la brava con multas exorbitantes, impuestos abusivos, eliminación de exenciones de impuestos a MIPYMES. En general, quiere captar ingresos que la economía estatal es incapaz de generar.

Solo en una semana de agosto se realizaron 157.331 inspecciones, que detectaron deudas al fisco por 3.000 millones de pesos que el Gobierno exige se le paguen, y fueron cerrados 360 negocios privados, según Granma.

A la vez, el régimen quiere quitarle empuje económico al sector privado independiente, y reducir la inflación con la extracción de dinero en circulación. No le importa que al reducirse la masa monetaria los consumidores tengan menos dinero, compren menos y se agrave el hambre y la desesperación de las familias.

Y hay otro detalle muy importante: sin duda en el alto mando dictatorial hay quienes, para beneficio de ellos, quieren ya desmontar el modelo centralista estalinista, que no aguanta más. Pero Castro II y demás históricos de línea dura siguen políticamente al mando. Por tanto, no es descartable que los "reformistas" agazapados estén adoptando deliberadamente medidas erróneas, pero coherentes con la "continuidad" raulista, para que el modelo centralista implosione de una vez.

Es especulación, pero ¿no es una posibilidad real? Por supuesto, el cambio que pretenden GAESA, sus compinches militares y civiles, y la burocracia gobernante más ambiciosa, sería probablemente parecido al modelo ruso actual, o una hibridación de "putinismo" con corporativismo fascista-mafioso, rasgos chinos y vietnamitas.

Pero, otra vez, ojo: también el colapso final de la economía puede conducir a escenarios muy diferentes, como otro 11J, esta vez desbordado, exitoso, definitivo.

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sábado, agosto 12, 2023

Rafaela Cruz desde Cuba: La bancarización no es incompetencia económica del castrismo, sino maldad política. No es una necesidad económica para el régimen ni pretende resolver situaciones financieras, es un movimiento político contra los cubanos.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

La bancarización no es incompetencia económica del castrismo, sino maldad política

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No es una necesidad económica para el régimen ni pretende resolver situaciones financieras, es un movimiento político contra los cubanos.

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Por Rafaela Cruz

La Habana

11 agosto 2023 

Si la bancarización en marcha, como muchos alegan, tuviese como objetivo recuperar el efectivo que se ha acumulado bajo colchones de los cubanos, siendo ese acaparamiento supuesta causa de la carencia de efectivo que en los últimos meses se ha sufrido en largas colas en bancos y cajeros, el Gobierno habría hecho lo siguiente:

  • Subir el interés de las cuentas de ahorro al 30%, que no es mucho dada la inflación, pero garantiza un retorno atractivo, dado lo riesgoso que es invertir en Cuba.
  • Eliminar cualquier límite a extracciones físicas y transferencias interbancarias.
  • Emitir billetes con denominaciones de 10.000 y 50.000.
  • Triplicar el número de cajeros automáticos.
  • Delegar en MIPYMES financieras, que proveerían infraestructura, el negocio de los cajeros automáticos y dispositivos de venta electrónica (POS).
  • Descuento fiscal contundente para transacciones electrónicas.
  • Abandonar el tipo de cambio fijo y los muy opacos esquemas especiales de financiación, permitiendo que el valor de las divisas fluctúe.
  • Reducir gastos estatales asociados a política, propaganda, visitas de dirigentes, viajes al extranjero y, fundamentalmente, subsidios a empresas estatales.
  • Reorientar la inversión desde el turismo al sector agropecuario.
  • Reducir en al menos un 80% los impuestos empresariales, dando al menos un año de gracia, e introducir paulatinamente impuestos al consumo.

A estas medidas podrían adicionárseles la liberalización del comercio exterior, cambios políticos internos y de política internacional que bajen tensiones con Washington para promover la inversión extranjera, cambios institucionales amistosos con el capital y la propiedad privada y apertura de zonas especiales de desarrollo con legislación hiperliberal.

Pero ya eso sería pedirle peras al olmo. Sin embargo, las medidas antes listadas no cambiarían la esencia del régimen que mantendría su control totalitario y la centralización económica y, mediante esa serie de incentivos políticamente asumibles por el castrismo, lograrían que el flujo de dinero que hoy transita por cauces ajenos a los bancos estatales, inmediatamente volviera a esas instituciones que, en poco tiempo, tendrían bóvedas repletas de pesos.

Recuperar ese efectivo permitiría al Gobierno mantener sus gastos sin aumentar la monetización, lo que combatiría seriamente la inflación. Los intereses bancarios, por su parte, estarían respaldados por un aumento de la productividad empresarial, y los gastos en equipamiento y tecnología serían asumidos por un naciente sector financiero privado, generando no solo nuevas empresas, sino aliviando al Estado de tan inmensa inversión.

Pero en vez de por las buenas eligieron las malas, afirmando su poder mediante el anuncio del Banco Central que da un golpe sobre la mesa, y aclarando que en esta Isla, cuando las personas no están actuando como al Gobierno le conviene, se les obliga mediante amenazas y coacción a obedecer.

Y volvemos así al punto central, para el castrismo la bancarización no es una necesidad económica ni pretende resolver situaciones financieras que, como vimos, mediante incentivos serían subsanadas de modo más fácil, barato y eficiente, incluso creándole al Gobierno un aura de credibilidad que tranquilizaría a posibles inversores.

Por eso, yerra todo análisis que no comprenda la bancarización, fundamentalmente, como movimiento político en el cual, como en todos los movimientos políticos anteriores, incluyendo los que aparentan ser económicos, el objetivo es mantener el status quo: ellos en Mercedes climatizados, nosotros en apestosas guaguas… cuando pasan.

Más que atraer el efectivo que anda circulando por canales privados, debido a la inexistencia de un mercado cambiario legal y libre, lo que pretende el castrismo es eliminar el cash para digitalizar las transacciones, pero no para ganar eficiencia económica —algo que obtendría mejor mediante incentivos—, sino para perfeccionar su control político.

Si no fuese para este control político mejorado mediante el monitoreo de la vida de cada ciudadano —algo imposible de hacer con el actual aparato de chivatonería— carecería de sentido esta medida que, analizada desde lo económico, es un torpedo bajo la línea de flotación de miles de negocios privados; una medida que, todos coincidimos en ello, generará mayor escasez y un aumento exponencial de la inflación por varias vías, amenazante incluso para la estabilidad del castrismo.

Queda por responder por qué es ahora que el régimen se lanza a mejorar este control totalitario, si le ha ido bien con el que tiene. La respuesta ahí es especulativa, pero no parece descabellado asociarla a las presiones de los colonizadores rusos para que el castrismo descentralice la economía y haga una reforma de mercado, presiones que estarían detrás del frenazo de lo que parecía un inminente desembarco de los oligarcas de Putin en la Isla y que, sin embargo, se ha enfriado notoriamente. El castrismo, antes de ceder y abrir la economía, estaría intentando mejorar el control totalitario.

Entonces, insistir en analizar este tema sin su dimensión política, crea la sensación de que el Gobierno es un atajo de incompetentes que acaba de complicarse la vida innecesariamente, lo que da la falsa esperanza de que sustituir a algunos ministros por otros más competentes podría traer mejoras al país y, peor aún, difumina la visión más objetiva de que Cuba está en manos de una banda mafiosa extremadamente competente en mantener su bota en el cuello de cada uno de los que bajo su terror vivimos, y que la solución no es cambiar de mafiosos, sino eliminarlos.

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Cubanos por el Mundo

Así es como la tiranía, usa la miseria del pueblo cubano, para mantener como esclavos a la diáspora


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UN VIEJO MECANISMO DE CONTROL TOTALITARIO APRENDIDO POR LOS CASTROS EN LA  HACIENDA DE BIRÁN: DE LOS VALES Y FICHAS  PASANDO POR  LOS ¨CHAVITOS ¨ HASTA  LLEGAR A LAS TARJETAS MAGNÉTICAS Y LA BANCARIZACIÓN.

Nota del blogguista de Baracutey Cubano 

Fidel Castro y Raúl Castro en muchas cosas bien pueden decir aquello " de mi padre lo aprendí !! ¨. La utlización de ese papelito, y supuesta moneda dura cubana, conocido por ¨chavito¨ o CUC es una prueba de ello. Hagamos un poco de historia:


El padre de los Castro, el gallego Angel María Bautista Castro Argiz, nacido en la aldea de Láncara, cerca de Lugo, en 1875, era un simple campesino rural al que un residente de La Coruña pagó (¿mercenario?) para que lo sustituyera en la guerra de Cuba. En la isla, según reporta Carlos Márquez Sterling en su "Historia de Cuba", Castro padre formó parte de la columna española, dirigida por el comandante Cirujeda, que atacó y mortalmente hirió en combate al Titán de Bronce, Antonio Maceo, el 7 de Diciembre de 1896.

Después de la derrota española en la guerra, Don Angel  se fue con las tropas españolas, de las que formaba parte,  a España y posteriormente regresó a Cuba para quedarse en la isla y hacer fortuna allí. Para salir de la pobreza típica del inmigrante, ejerció todo tipo de trabajos y hechos ...


Rafael Tamayo, amigo de Ramón Castro Ruz,  narra historia delincuencial del padre de los Castro y  el pago a sus trabajadores mediante vales y fichas: Rafael  Tamayo fue combatiente del II Frente Oriental Frank País en la tropa que mandaba  Abelardo Colomé Ibarra ¨Furry¨.

Parte 1




Parte 2



Una de las prácticas de Ángel Castro antes y después de la Ley Arteaga era pagarle con vales a sus explotados trabajadores para que tuvieran que comprar alimentos, medicinas, ropas, utensilios de trabajo, etc. en sus tiendas a los precios arbitrarios que él, Ángel Castro, entendiera.


Emilio Arteaga presentó al Congreso de la República un proyecto de ley, que sería conocida como Ley Arteaga, durante el gobierno de José Miguel Gómez ( 1909- 1912. ) .Esta ley, después de aprobada, establecía: “Artículo 1: “Queda prohibida la emisión en pago de jornales, sueldos, o de cualquier otra obligación, de vales, chapas, fichas metálicas o de cualquier otra clase que tengan el carácter de signos representativos de la moneda.”

Los CUP y  las tarjetas magnéticas  son similares  a los vales,  chapas, fichas metálicas o de cualquier otra clase, que tenían el carácter de signos representativos de la moneda oficial que  el explotador Ángel  María Bautista Castro Argiz,  y otros  patronos, les daba a sus trabajadores por el trabajo realizado a la vez que  esos vales sólo eran válidos para comprar en las bodega, ferreteria, etc. y para el transporte  de su propiedad donde los  suministros y precios eran impuestos por  él o por las personas de su confianza siempre favoreciendo al patrón  al padre de los Castro Ruz. La ley Arteaga, prohibía el uso de esas monedas: A continuación el texto de la Ley Arteaga,   promulgada el 3 de junio de 1909,  que dio fin al uso de las vales,  fichas, etc. en el país:

Gaceta Oficial de la República de Cuba, de 24 de junio de 1909

GENERAL JOSE MIGUEL GOMEZ, Presidente Constitucional de la República de Cuba,

Hago saber que el Congreso ha votado, y yo he sancionado, la siguiente

LEY:

Artículo 1º. – Queda prohibida la emisión en pago de jornales, sueldos o de cualquier otra obligación, de vales, chapas, fichas metálicas o de cualquier otra clase, que tengan el carácter de signos representativos de la moneda oficial.

Artículo 2º. – Toda infracción de la prohibición precedente, será castigada con multa hasta quinientos pesos o un arresto hasta seis meses, conforme a lo dispuesto en la Orden Militar Nº. 213 de 1900; y de ella conocerá el Juez Correccional correspondiente, de acuerdo con lo que en la misma Orden se establece.

Artículo 3º. – Cuando las infracciones a que el artículo anterior se refiere revistieren las formas y características del delito continuado, la pena será de prisión correccional en su grado mínimo, y del hecho conocerán entonces el Juez de Instrucción y la Audiencia correspondiente, por el procedimiento que para la averiguación y castigo de los delitos establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Por tanto: mando que se cumpla y ejecute la presente Ley en todas sus partes.

Dada en el Palacio de la Presidencia, en la Habana, a veinte y tres de Junio de mil novecientos nueve.

José M. Gómez.                       Ortelio Foyo, Secretario de Agricultura, Comercio y Trabajo.

Algunos ejemplos de vales y fichas de ingenios; vales y fichas de otros patrones eran mucho más rústicos.

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miércoles, septiembre 01, 2021

Alfredo M. Cepero sobre EE.UU.: CUANDO LA COBARDÍA SE ENCUENTRA CON LA MALDAD

 
Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

CUANDO LA COBARDÍA SE ENCUENTRA CON LA MALDAD

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

8-31-21

 Joe Biden se pasa la vida retando a puñetazos a todo el que se le atraviesa en el camino de sus ambiciones. En la última campaña presidencial lo hizo en contra del mismo Donald Trump. Pero en realidad es un cobarde que se opuso a la liquidación de Osama bin Laden por su jefe y compinche Barack Obama, quién ahora está detrás de todo lo que está pasando en la Casa Blanca. Por otra parte, "Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Estos alardes delirantes confirman que Biden es la síntesis de todas las excresencias humanas, incluyendo una corrupción de proporciones galácticas.

Y prueba al canto, este esperpento corrupto ha sido "il capo di tutti capo"  de la mafia integrada por la familia Biden. Sus hermanos se han hecho millonarios al amparo de las posiciones políticas de Joe y su hijo Hunter es el resultado de la corrupción y de la falta de principios de un padre que es propietario de una residencia de 6850 pies cuadrados y 2.5 millones de dólares en Delaware. Y todo esto lo ha hecho durante los 44 años en que ha vivido del presupuesto federal y sin haber disparado un chícharo durante su infructuosa vida.

Y ahora, en el colmo de la maldad, ha dejado a millares de americanos a merced de sus "nuevos amigos" los Talibanes. Según fuentes dignas de crédito, todos los americanos que vivían fuera de Kabul fueron rechazados y sus pasaportes destruidos por las postas talibanas. Todos esos desgraciados integran la mayoría de los millares de rehenes abandonados a su suerte. Las cifras publicadas por este gobierno de mentirosos no pueden ser creídas y posiblemente nunca sabremos su verdadero número. Lo que sí sabemos, es que este número es cien veces mayor que los 52 rehenes de los clérigos iraníes que en 1979 destruyeron la presidencia y la credibilidad del pusilánime Jimmy Carter.

Por otra parte, Biden es un hombre malo que llega al extremo de presentarse como víctima ante el pueblo americano. Para ello no tiene escrúpulos en utilizar la muerte de su hijo "Beau" Biden, III. "Beau" murió de cáncer pero Joe acentúa la condición militar de su hijo para compararlo con los trece soldados asesinados la semana pasada por un fanático de ISIS-K en el aeropuerto de Kabul. Ambas desgracias son humanamente lamentables. Pero más lamentable aún es la acción miserable de utilizar esas muertes con fines políticos. Éste es el maleante que nos impuso por la trampa en las últimas elecciones presidenciales la crápula corrupta que ha secuestrado al Partido Demócrata.

Pero Biden ha hecho su parte en todo esto. En una de las delirante lecturas de los mamotretos que le preparan sus manipuladores, Biden dijo: "La fecha final del 31 de agosto depende de la continua colaboración de los Talibanes en cuanto a permitir el acceso de las personas al aeropuerto para ser transportadas fuera de Afganistán". Por encima de todas sus dolencias Biden parece sufrir del llamado "Síndrome de Estocolmo" cuando  habla de  "la continua colaboración de los Talibanes". Sería de tontos esperar que esos enemigos que dieron refugio a Osama bin Laden y combatieron por 20 años contra los soldados americanos vayan ahora a velar por la integridad de los civiles americanos. Esto no se lo cree ni nuestro personaje folklórico del "caballero de Paris".

Al mismo tiempo, fiel a su conducta de mentiroso y plagiario Biden se robó la frase célebre de Harry Truman: "the buck stops here" en español :"Yo soy el responsable". Pero, acto seguido, le echó la culpa a todo el mundo, empezando desde luego por Donald Trump y terminando con los soldados afganos entrenados por los Estados Unidos. Una bajeza inaudita de un hombre que jamás ha empuñado un arma en defensa de su país. Una ruindad cósmica contra los 50,000 afganos que cayeron en el campo de batalla en los 20 años de guerra contra al-Qaeda y los Talibanes. Jamás he escuchado un discurso más mezquino en boca de un presidente americano.

Hablemos ahora de la cobarde retirada de Biden de Afganistán y de los armamentos que dejó de regalo a sus "nuevos amigos" Talibanes. Violó la norma de que, en la vida, es tan importante saber entrar como saber salir. Desoyendo el consejo de los militares y de los funcionarios de inteligencia, Biden decidió sacar del país primero a los 2,500 soldados que quedaban en Afganistán y después a los civiles. Eso no se le ocurre ni al que "asó la manteca" Si Biden se ve forzado por la opinión pública a sacar ahora al resto de los civiles que abandonó en Afganistán va a tener que mandar 4 veces esa cantidad de soldados.

El objetivo de Biden era celebrar el 11 de septiembre−fecha del artero ataque contra las Torres Gemelas en Nueva York− como el final de la presencia de tropas americanas en Afganistán. Pero le "salió el tiro por la culata", porque los que celebran ahora son los Talibanes y sus aliados de ISIS-K. Y no me diga nadie que estos terroristas son bandos enemigos. Por el contrario, están unidos por ese lazo poderoso del odio al enemigo común. Y ese enemigo no es otro que los Estados Unidos.

Biden dio la orden de abandonar la gigantesca base aérea de Bagram en medio de la noche. Después de 20 años de haberla ocupado los americanos se fugaron a escondidas como los ladrones. Ni siquiera tuvieron la decencia de notificar al Jefe Militar afgano que quedaría a su cargo. Apagaron las luces y se fueron. Sus aliados afganos se dieron cuenta dos horas más tarde. En una noche tiraron por la borda toda la credibilidad y la buena voluntad que habían  sembrado durante 20 años.

Esta medida resultó ser un gigantesco error de cálculo. Cerrada Bagram, la única puerta de salida para los americanos fue el aeropuerto de Kabul, que no tenía las condiciones para ser defendido con efectividad. Esto facilitó a los terroristas de ISIS-K hacer explotar la bomba que mató a 13 soldados americanos y casi 200 civiles afganos.

Por otra parte, los armamentos que dejó de regalo a los Talibanes−en la cantidad astronómica de 80,000 millones de dólares− serán utilizados ahora y hasta en el futuro lejano para matar a nuestros aliados afganos y a todo el que trate de salvar a Afganistán de la opresión de estos fundamentalistas fanáticos, crueles y analfabetos.

Otra de las consecuencias negativas de esta fuga en desbandada es la satisfacción de Rusia, Irán y China Comunista ante la pérdida de prestigio e influencia de los Estados Unidos en el escenario mundial.  Lo mismo puede decirse del temor justificado de Taiwan, Ucrania, Israel y muchos estados árabes del Medio Oriente de convertirse en víctimas del "Imperio Diabólico" bautizado por Ronald Reagan.

Muy diferente habría sido la salida de tropas norteamericanas de Afganistán con Donald Trump en la Casa Blanca. Esto no lo digo por ser partidario de Trump− que lo soy hasta la misma médula−sino porque su conducta respalda mi afirmación. La realidad irrefutable es que los hombres no somos respetados por nuestra retórica sino por nuestra conducta. Bien lo dijo el Apóstol de nuestra independencia : "Los hombres pasan por lo que hacen, no por lo que dicen". Ese es el caso de Donald Trump.

A mayor abundamiento, el contraste entre estos dos presidentes confirma lo que digo. En los primeros ocho meses de Biden los terroristas de ISIS-K  mataron a 13 soldados americanos y más de 200 afganos. En los últimos 18 meses  de Trump los terroristas no tocaron un sólo pelo de un soldado americano.

¿Por qué esta diferencia? Muy simple. Porque Trump les dijo que si lo hacían caería sobre sus cabezas todo el poderío de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Pero Biden dice lo mismo y no lo respetan. La diferencia está en que lo dicho por Biden se queda en palabras y las palabras de Trump son sólo el preámbulo de las acciones que ha de poner en práctica.

Por ejemplo, Trump fue el presidente que mandó a las regiones infernales al general iraní Qasem Soleimani, responsable por las muertes de millones de seres humanos.  Trump fue el presidente que, con la ayuda de los kurdos, redujo a escombros al Califato del Estado Islámico en territorio sirio con una extensión territorial igual que la de Portugal. Y en el proceso fue muerto el siniestro cortador de cabezas Abu Bakr al-Baghdadi. El resultado−parafraseando un viejo comercial de la televisión americana−cuando Trump habla los terroristas escuchan.

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