sábado, agosto 12, 2023

Rafaela Cruz desde Cuba: La bancarización no es incompetencia económica del castrismo, sino maldad política. No es una necesidad económica para el régimen ni pretende resolver situaciones financieras, es un movimiento político contra los cubanos.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

La bancarización no es incompetencia económica del castrismo, sino maldad política

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No es una necesidad económica para el régimen ni pretende resolver situaciones financieras, es un movimiento político contra los cubanos.

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Por Rafaela Cruz

La Habana

11 agosto 2023 

Si la bancarización en marcha, como muchos alegan, tuviese como objetivo recuperar el efectivo que se ha acumulado bajo colchones de los cubanos, siendo ese acaparamiento supuesta causa de la carencia de efectivo que en los últimos meses se ha sufrido en largas colas en bancos y cajeros, el Gobierno habría hecho lo siguiente:

  • Subir el interés de las cuentas de ahorro al 30%, que no es mucho dada la inflación, pero garantiza un retorno atractivo, dado lo riesgoso que es invertir en Cuba.
  • Eliminar cualquier límite a extracciones físicas y transferencias interbancarias.
  • Emitir billetes con denominaciones de 10.000 y 50.000.
  • Triplicar el número de cajeros automáticos.
  • Delegar en MIPYMES financieras, que proveerían infraestructura, el negocio de los cajeros automáticos y dispositivos de venta electrónica (POS).
  • Descuento fiscal contundente para transacciones electrónicas.
  • Abandonar el tipo de cambio fijo y los muy opacos esquemas especiales de financiación, permitiendo que el valor de las divisas fluctúe.
  • Reducir gastos estatales asociados a política, propaganda, visitas de dirigentes, viajes al extranjero y, fundamentalmente, subsidios a empresas estatales.
  • Reorientar la inversión desde el turismo al sector agropecuario.
  • Reducir en al menos un 80% los impuestos empresariales, dando al menos un año de gracia, e introducir paulatinamente impuestos al consumo.

A estas medidas podrían adicionárseles la liberalización del comercio exterior, cambios políticos internos y de política internacional que bajen tensiones con Washington para promover la inversión extranjera, cambios institucionales amistosos con el capital y la propiedad privada y apertura de zonas especiales de desarrollo con legislación hiperliberal.

Pero ya eso sería pedirle peras al olmo. Sin embargo, las medidas antes listadas no cambiarían la esencia del régimen que mantendría su control totalitario y la centralización económica y, mediante esa serie de incentivos políticamente asumibles por el castrismo, lograrían que el flujo de dinero que hoy transita por cauces ajenos a los bancos estatales, inmediatamente volviera a esas instituciones que, en poco tiempo, tendrían bóvedas repletas de pesos.

Recuperar ese efectivo permitiría al Gobierno mantener sus gastos sin aumentar la monetización, lo que combatiría seriamente la inflación. Los intereses bancarios, por su parte, estarían respaldados por un aumento de la productividad empresarial, y los gastos en equipamiento y tecnología serían asumidos por un naciente sector financiero privado, generando no solo nuevas empresas, sino aliviando al Estado de tan inmensa inversión.

Pero en vez de por las buenas eligieron las malas, afirmando su poder mediante el anuncio del Banco Central que da un golpe sobre la mesa, y aclarando que en esta Isla, cuando las personas no están actuando como al Gobierno le conviene, se les obliga mediante amenazas y coacción a obedecer.

Y volvemos así al punto central, para el castrismo la bancarización no es una necesidad económica ni pretende resolver situaciones financieras que, como vimos, mediante incentivos serían subsanadas de modo más fácil, barato y eficiente, incluso creándole al Gobierno un aura de credibilidad que tranquilizaría a posibles inversores.

Por eso, yerra todo análisis que no comprenda la bancarización, fundamentalmente, como movimiento político en el cual, como en todos los movimientos políticos anteriores, incluyendo los que aparentan ser económicos, el objetivo es mantener el status quo: ellos en Mercedes climatizados, nosotros en apestosas guaguas… cuando pasan.

Más que atraer el efectivo que anda circulando por canales privados, debido a la inexistencia de un mercado cambiario legal y libre, lo que pretende el castrismo es eliminar el cash para digitalizar las transacciones, pero no para ganar eficiencia económica —algo que obtendría mejor mediante incentivos—, sino para perfeccionar su control político.

Si no fuese para este control político mejorado mediante el monitoreo de la vida de cada ciudadano —algo imposible de hacer con el actual aparato de chivatonería— carecería de sentido esta medida que, analizada desde lo económico, es un torpedo bajo la línea de flotación de miles de negocios privados; una medida que, todos coincidimos en ello, generará mayor escasez y un aumento exponencial de la inflación por varias vías, amenazante incluso para la estabilidad del castrismo.

Queda por responder por qué es ahora que el régimen se lanza a mejorar este control totalitario, si le ha ido bien con el que tiene. La respuesta ahí es especulativa, pero no parece descabellado asociarla a las presiones de los colonizadores rusos para que el castrismo descentralice la economía y haga una reforma de mercado, presiones que estarían detrás del frenazo de lo que parecía un inminente desembarco de los oligarcas de Putin en la Isla y que, sin embargo, se ha enfriado notoriamente. El castrismo, antes de ceder y abrir la economía, estaría intentando mejorar el control totalitario.

Entonces, insistir en analizar este tema sin su dimensión política, crea la sensación de que el Gobierno es un atajo de incompetentes que acaba de complicarse la vida innecesariamente, lo que da la falsa esperanza de que sustituir a algunos ministros por otros más competentes podría traer mejoras al país y, peor aún, difumina la visión más objetiva de que Cuba está en manos de una banda mafiosa extremadamente competente en mantener su bota en el cuello de cada uno de los que bajo su terror vivimos, y que la solución no es cambiar de mafiosos, sino eliminarlos.

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Cubanos por el Mundo

Así es como la tiranía, usa la miseria del pueblo cubano, para mantener como esclavos a la diáspora


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UN VIEJO MECANISMO DE CONTROL TOTALITARIO APRENDIDO POR LOS CASTROS EN LA  HACIENDA DE BIRÁN: DE LOS VALES Y FICHAS  PASANDO POR  LOS ¨CHAVITOS ¨ HASTA  LLEGAR A LAS TARJETAS MAGNÉTICAS Y LA BANCARIZACIÓN.

Nota del blogguista de Baracutey Cubano 

Fidel Castro y Raúl Castro en muchas cosas bien pueden decir aquello " de mi padre lo aprendí !! ¨. La utlización de ese papelito, y supuesta moneda dura cubana, conocido por ¨chavito¨ o CUC es una prueba de ello. Hagamos un poco de historia:


El padre de los Castro, el gallego Angel María Bautista Castro Argiz, nacido en la aldea de Láncara, cerca de Lugo, en 1875, era un simple campesino rural al que un residente de La Coruña pagó (¿mercenario?) para que lo sustituyera en la guerra de Cuba. En la isla, según reporta Carlos Márquez Sterling en su "Historia de Cuba", Castro padre formó parte de la columna española, dirigida por el comandante Cirujeda, que atacó y mortalmente hirió en combate al Titán de Bronce, Antonio Maceo, el 7 de Diciembre de 1896.

Después de la derrota española en la guerra, Don Angel  se fue con las tropas españolas, de las que formaba parte,  a España y posteriormente regresó a Cuba para quedarse en la isla y hacer fortuna allí. Para salir de la pobreza típica del inmigrante, ejerció todo tipo de trabajos y hechos ...


Rafael Tamayo, amigo de Ramón Castro Ruz,  narra historia delincuencial del padre de los Castro y  el pago a sus trabajadores mediante vales y fichas: Rafael  Tamayo fue combatiente del II Frente Oriental Frank País en la tropa que mandaba  Abelardo Colomé Ibarra ¨Furry¨.

Parte 1




Parte 2



Una de las prácticas de Ángel Castro antes y después de la Ley Arteaga era pagarle con vales a sus explotados trabajadores para que tuvieran que comprar alimentos, medicinas, ropas, utensilios de trabajo, etc. en sus tiendas a los precios arbitrarios que él, Ángel Castro, entendiera.


Emilio Arteaga presentó al Congreso de la República un proyecto de ley, que sería conocida como Ley Arteaga, durante el gobierno de José Miguel Gómez ( 1909- 1912. ) .Esta ley, después de aprobada, establecía: “Artículo 1: “Queda prohibida la emisión en pago de jornales, sueldos, o de cualquier otra obligación, de vales, chapas, fichas metálicas o de cualquier otra clase que tengan el carácter de signos representativos de la moneda.”

Los CUP y  las tarjetas magnéticas  son similares  a los vales,  chapas, fichas metálicas o de cualquier otra clase, que tenían el carácter de signos representativos de la moneda oficial que  el explotador Ángel  María Bautista Castro Argiz,  y otros  patronos, les daba a sus trabajadores por el trabajo realizado a la vez que  esos vales sólo eran válidos para comprar en las bodega, ferreteria, etc. y para el transporte  de su propiedad donde los  suministros y precios eran impuestos por  él o por las personas de su confianza siempre favoreciendo al patrón  al padre de los Castro Ruz. La ley Arteaga, prohibía el uso de esas monedas: A continuación el texto de la Ley Arteaga,   promulgada el 3 de junio de 1909,  que dio fin al uso de las vales,  fichas, etc. en el país:

Gaceta Oficial de la República de Cuba, de 24 de junio de 1909

GENERAL JOSE MIGUEL GOMEZ, Presidente Constitucional de la República de Cuba,

Hago saber que el Congreso ha votado, y yo he sancionado, la siguiente

LEY:

Artículo 1º. – Queda prohibida la emisión en pago de jornales, sueldos o de cualquier otra obligación, de vales, chapas, fichas metálicas o de cualquier otra clase, que tengan el carácter de signos representativos de la moneda oficial.

Artículo 2º. – Toda infracción de la prohibición precedente, será castigada con multa hasta quinientos pesos o un arresto hasta seis meses, conforme a lo dispuesto en la Orden Militar Nº. 213 de 1900; y de ella conocerá el Juez Correccional correspondiente, de acuerdo con lo que en la misma Orden se establece.

Artículo 3º. – Cuando las infracciones a que el artículo anterior se refiere revistieren las formas y características del delito continuado, la pena será de prisión correccional en su grado mínimo, y del hecho conocerán entonces el Juez de Instrucción y la Audiencia correspondiente, por el procedimiento que para la averiguación y castigo de los delitos establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Por tanto: mando que se cumpla y ejecute la presente Ley en todas sus partes.

Dada en el Palacio de la Presidencia, en la Habana, a veinte y tres de Junio de mil novecientos nueve.

José M. Gómez.                       Ortelio Foyo, Secretario de Agricultura, Comercio y Trabajo.

Algunos ejemplos de vales y fichas de ingenios; vales y fichas de otros patrones eran mucho más rústicos.

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jueves, octubre 20, 2022

En la 'Finca Cuba' el dinero es látigo. Rafaela Cruz desde Cuba: La moneda cubana recuerda a las fichas con las que los dueños de los centrales azucareros pagaban a sus trabajadores en la etapa republicana, para obligarlos a comprar en sus propias tiendas

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el artículo PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA DE CUBA: JOSÉ MIGUEL GÓMEZ, el historiador Dimas Castellanos escribe sobre el gobierno de José Miguel Gómez y Gómez (patriota que fuera Mayor General del Ejército Libertador) el cual comenzó el 28 de enero de 1909  y finalizó el 20 de mayo de 1913. En dicho artículo se  lee: 

José Miguel continuó la obra de restauración iniciada por Tomás Estrada Palma y Charles Magoon. Creó en cada provincia Granjas Escuelas para la enseñanza agrícola. Fundó las academias de Historia, de Artes y Letras, y el Museo Nacional. Organizó el Ejército permanente. Definió los días festivos y de duelo. Estableció el cierre de establecimientos comerciales y talleres a las seis de la tarde, la jornada laboral de ocho horas para los trabajadores del Estado, aumentó el jornal mínimo de los obreros del Estado, y con la Ley Arteaga se prohibió el pago de jornales en fichas y vales.


Algunas fichas que se utilizaron en Cuba

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Tomado de https://diariodecuba.com/

En la 'Finca Cuba' el dinero es látigo

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La moneda cubana recuerda a las fichas con las que los dueños de los centrales azucareros pagaban a sus trabajadores en la etapa republicana, para obligarlos a comprar en sus propias tiendas.

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Por Rafaela Cruz

La Habana

19 octubre 2022

Más que de país moderno, Cuba tiene rasgos de finca privada, sobresaliendo entre estos un sistema en el cual la moneda nacional (CUP) y la libremente convertible (MLC) emulan a aquellas fichas con las que algunos hacendados azucareros de la etapa republicana pagaban a sus empleados, obligándolos a comprar en la tienda del batey —perteneciente al dueño del central—. Esto equivalía a pagarles en especie, dificultaba el ahorro y la inversión de los trabajadores, y les degradaba la libertad.


Con este sistema, el propietario regula el poder de compra desde el lado de la oferta, eligiendo cantidad y tipos de bienes a comercializarse en su finca; y también desde el lado de la demanda, controlando la cantidad de fichas (dinero) en circulación. Así, puede manipular el costo de la mano de obra (salario real) sin alterar el salario nominal de los trabajadores, pues para un empleado es menos alarmante que el propietario suba el precio de algún artículo en la tienda a que le recorte el salario, con lo que su reacción es menos disconforme, aunque de ambas maneras esté perdiendo poder adquisitivo.

Otra ventaja para el propietario que monopoliza los medios de pago es el asegurarse una demanda sin competencia. Al conocer qué cantidad de fichas emitió, sabe de antemano qué oferta debe hacer para esa demanda monetaria que él mismo crea y, además, su monopolio le permite aumentar el margen de beneficio vendiendo muy caros artículos de baja calidad; al fin y al cabo, ¿qué remedio le queda al trabajador?

(Ángel María Bautista Castro Argiz, padre de los Castro Ruz, pagaba con fichas y vales a los trabajadores  de su finca en Birán, aún años después de ser aprobada la Ley Arteaga; todos los comercios y servicios en esa finca eran de su propiedad)

En ese sistema no hay precios de mercado, desde arriba se controla tanto la demanda de dinero a través del mercado laboral, como su valor mediante el monopolio financiero. Así, ese "dinero" no juega otro rol que el de ficha para distribuir bienes y servicios según la conveniencia del propietario-monopolista.

El dinero, cuando es dinero, es unidad de cuenta en precios que surgen del libre mercado y la propiedad privada, proporciona información continua y confiable sobre la escasez relativa de los recursos para poder adecuar las decisiones de consumo, ahorro e inversión. Eso no pasa en Cuba.

Fronteras adentro, Cuba es una enorme plantación-factoría donde millones de personas trabajan para un propietario que exporta lo producido y destina una porción de las ganancias a cubrir las necesidades de sus empleados. Al ser tantos, estos requieren de un sistema interno cuasimonetario —fichas— para saber qué le toca a cada cual de aquello que el propietario decidió darles. El dinero sustituye al látigo como medio de control.

El antiguo igualitarismo —libreta de abastecimiento, cupones de números y letras— de Fidel Castro no era ideológico, sino la tecnología institucional más sencilla para el reparto de recursos. El actual antiigualitarismo de Raúl Castro y sus mayorales tampoco es ideológico, se debe a que se convencieron de que el reparto igualitario desincentiva la productividad y la finca decae. La única ideología del castrismo es mantener su finca.

Por eso, tan pronto como el castrismo se apoderó de Cuba comenzó a demoler derechos económicos y propiedad privada que, en la mentalidad heredada del gallego Castro, eran prerrogativa exclusiva de los dueños de finca; sobraban cosas como el dinero y la contabilidad, así que pusieron al frente del Banco Nacional al Che Guevara, que en el Foso de los Laureles acababa de demostrar su impiedad para dejar a Cuba sin datos contables, y así lo hizo.

Sin dinero, precios o contabilidad, las decisiones económicas pasaron del ámbito individual al estatal —se camufló su propiedad como propiedad pública—, siendo "el Estado" aquella burocracia necesaria para controlar la finca, a la cual bautizaron "comunismo" para convencer a los anteriores propietarios —todos los cubanos— de que aceptaran una dirección centralizada que, prometía Fidel Castro, conduciría a superar a Estados Unidos en pocos años

Aún hoy, 63 años después de incumplir aquella promesa, son los dueños de la finca quienes deciden qué producir, cuánto producir, a quién venderle, cuánto ahorrar y, por supuesto, cuánto gastar alimentando y vistiendo a la dotación. Lo hacen utilizando esas fichas que solo sirven en sus tiendas y que, gracias a la presión del mercado negro, ahora quieren intercambiar por divisas para obtener el dinero real que no consiguen exportando, pues la finca está quebrada.

Debido al fracaso del modelo finca privada llamada "comunismo", el actual mayoral-ministro de Economía, Alejandro Gil, habla frecuentemente sobre la necesidad de que la hacienda se regule según leyes de mercado, y abandone lo puramente administrativo; de ahí que muchas de las reformas recientes intenten imitar la economía de mercado con dinero y precios reales, pero sin permitir verdadera libertad económica o propiedad privada, con lo que una tras otra va fracasando.

Los dueños de la finca quieren más producción, pero sin ceder poder; desean un helado caliente imposible de obtener. Mientras la finca acumula ruinas y fugas, cada vez está más claro que los propietarios prefieren, parafraseando a Pablo Milanés, "hundirnos en el mar antes que traicionar lo bien que, a costa del pueblo, han vivido".


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domingo, noviembre 24, 2019

Cuba. Las tarjetas magnéticas AIS, de la empresa CIMEX del desgobierno Castrista, una versión electrónica de las explotadoras fichas, vales, etc.que tenían antaño el carácter representativo de la moneda solamente en áreas y lugares asociados a la entidad que emitía esas seudomonedas. La Ley Arteaga y su violación por el padre de los Castro



La tarjeta maravillosa.

Recuerdan Uds, los más viejos y los que fueron educados en Cuba cuando nos hablaban de la famosa "FICHA", el token americano, si, esa moneda propiedad de los centrales azucareros cuando la República de Cuba estaba mediatizada y oprimida por el capitalismo y el imperio yanki, pues ha regresado nuevamente, esta vez en forma de tarjeta magnética, súper moderna, la mejor forma de controlar el dinero que se mueve en cada bolsillo cubano, AIS, creadas por CIMEX,cuyos depósitos se realizarán exclusivamente desde el exterior mediante transferencias internacionales o en Cuba en efectivo de todas partes del mundo menos los pesos de Cuba,que al parecer pronto ni van a circular junto al CUC. Este nuevo sistema permitirá al régimen recibir dinero fuerte, pero fuerte de verdad no lo que le pagan al pueblo y el pueblo que recibe remesas desde el exterior solo podrá usar ese dinero en forma de tarjeta, enviado por amigos y familiares en tiendas "especiales"que tiene productos de toda índole importados a Cuba por empresas del régimen cubano y que serán vendidos por el régimen cubano, el negocio redondo, el régimen compra y vende, nadie por el medio, todo queda en casa como diría el guajiro, ese mismo guajiro que antes trabajaba en el central o la colonia y le pagaban con la "FICHA" y esa ficha solo servía en la tienda del central. 


El retorno a lo que un día se prometió eliminar,  si,antes eran los capitalistas y explotadores burgueses, ahora es el régimen, la nueva burguesía criolla, con la diferencia que aquellos capitalistas del pasado no hicieron una revolución social como los modernos libertadores, los que prometieron elecciones en seis meses e igualdad, ahora una igualdad que si no tiene divisas vales menos, como lo fue antes con la diferencia que antes podía el pueblo escoger, ahora no, ahora es impuesto,antes eran putas ahora jinetera, todo cambia de nombre,pero no la realidad.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 En la finca de Angel Castro,  padre de Fidel Castro y de Raúl Castro, circularon  durante mucho tiempo los vales, pese a la ya  vigentela Ley Arteaga, la cual obligaba el pago en moneda nacional a los trabajadores de todo el país.   Con esos vales o fichas sólo se podía comprar y pagar en los comercios y servicios de  Ángel Castro;  los precios en esos establecimientos y lugares  los imponía Ángel Castro. Sus hijos Raúl y Fidel Castro sólo  llevaron  a nivel de toda Cuba  la práctica que hacía su padre en su finca, pues, en definitiva, durante estos últimos 60 años Cuba ha sido  la finca de esos hermanos Castro.  

Documentos para la historia de Cuba, Volume 2 de la Dra. Hortensia Pichardo Viñals
 Hortensia Pichardo Viñals

LEY ARTEGA


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