viernes, diciembre 12, 2025

LA CIENCIA Y EL MISTERIO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE. LOS OJOS MISTERIOSOS de LA VIRGEN DE GUADALUPE

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Tomado de https://www.facebook.com/

El 12 de diciembre el Papa León XIV elevó una oración a la Virgen de Guadalupe en el Vaticano. Su oración fue extensa, pero la parte final es de las cosas más bonitas que le haya escuchado decir a un sucesor de San Pedro: 

"Madre del VERDADERO DIOS, POR QUIEN SE VIVE, ven en auxilio del sucesor de Pedro PARA QUE CONFIRME en el ÚNICO camino que conduce al fruto bendito de tu vientre, a cuántos me fueron confiados. Recuerda este hijo tuyo, a quien Cristo confió las llaves del reino de los cielos para el bien de todos. Que esas llaves sirvan para atar y desatar y para redimir toda miseria humana y haz que confiando en tu protección avancemos cada vez más unidos con Jesús y entre nosotros hacia la morada eterna que Él nos ha preparado y en la que tú nos esperas. Amén"

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LA CIENCIA Y EL MISTERIO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE EXPUESTOS POR ESTE MATEMATICO CREYENTE

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


LOS OJOS MISTERIOSOS de LA VIRGEN DE GUADALUPE


En un día del mes de diciembre de 1531 y en el preciso instante en que el indio Juan Diego le mostraba al Obispo, Fray Juan de Zumárraga, las preciosas y fragantes rosas de Castilla que traía como prueba que él, Juan Diego, era verdaderamente portador de un mensaje de la Virgen María, Madre de Dios, se dibujó y apareció de repente en su poncho ( o larga ruana blanca ), la preciosa imagen de la Virgen María conocida como el Cuadro de la Virgen de Guadalupe. Esta imagen ha sido estudiada científicamente por varios expertos e investigadores y ese estudio ha presentado múltiples resultados inexplicables, de los cuales expondremos los más importantes:

1) La imagen ( 104 cms. por 170 cms. ) se encuentra en una tela hecha en una fibra de ayate mexicano, fibra que se descompone por putrefacción a los veinte años, como ha sucedido con varias reproducciones. La imagen original pese a que estuvo durante 116 años expuesta a la humedad, al humo, al polvo, al calor, al tacto de los creyentes, al toque metálico de las armas, al salitre del lago Texcoco, etc., se encuentra en perfecto estado de conservación. No se ha descompuesto, deshilachado o desteñido; es refractaria a la humedad y al polvo.

El experto Dr. Philip S. Callahan, biofísico y técnico en pinturas, perteneciente a un equipo investigador de la NASA de los Estados Unidos y el profesor Jody Brant Smith, Master y catedrático de Filosofía de la Ciencia, estudiaron con rayos infrarrojos la imagen y determinaron que la tela no tiene engomado ni preservantes, y que no se puede explicar cómo esas pinturas han resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Los expertos Smith y Callahan comprobaron que en la pintura no existe la huella del paso de un pincel. No hallar en una pintura la huella de un pincel es algo casi imposible y mucho más en una tela tan burda sin ninguna preparación. La pintura es como una impresión, o sea, como si la hebra estuviera teñida o calada y presenta numerosos detalles finos.

2) Richard Kuhn, Premio Nobel de Química en 1938, analizó en 1936 una fibra amarilla y otra rosa de la tela y su criterio fue que ¨ estos colorantes no son minerales, ni vegetales, ni animales¨. Ha mediados del siglo XIX fue que empezaron a usarse los colorantes sintéticos. El doctor Kuhn desconocía la procedencia de esas fibras.

3) Desde la década de los años cuarenta del presente siglo XX, se han estudiado los ojos de la imagen. El doctor Enrique Graue, famoso oftalmólogo y director de un hospital de esa especialidad en México, afirma que examinó los ojos de la Virgen con un oftalmoscopio de alta potencia y pudo apreciar en ellos la profundidad de ojo, efecto que se observa en un ojo vivo. El doctor Rafael Torija también con un oftalmoscopio observó en los ojos de la imagen de la Virgen el efecto Purkinje-Sansom, efecto que sólo se produce en un ojo vivo. Este efecto consiste en triplicar la imagen en la córnea y en las dos caras del cristalino. Otros especialistas afirman lo mismo.

Los ojos de la Virgen han sido estudiados desde 1950 por aproximadamente veinte oftalmólogos. Un famoso oculista apellidado Lauvvoignet, examinó con un poderoso lente la pupila y observó que en el iris se veía reflejada la imagen de un hombre. Años más tarde, el Dr. José Aste Tonsmann, doctor en ingeniería, especialista en Computadora de la Universidad de Cornell y especialista en digitalización, fue a México para digitalizar imágenes enviadas por satélite. El Dr. Tonsmann se interesó en el estudio de los ojos de la Virgen y amplió miles de veces la pupila de la imagen y observó, que en la fotografía obtenida de esa digitalización se encontraron los siguientes detalles: un indio en el acto de desplegar su ruana ante un religioso, un fraile franciscano en cuyo rostro se ve correr una lagrima, un hombre con la mano sobre la barba, otro indio en actitud de rezar y otras personas más. En el medio de esas imágenes aparece un rostro muy parecido al del obispo Zumárraga, según un retrato del obispo pintado en 1548. Todos estos detalles aparecen en una córnea de siete milímetros.

Deseo puntualizar que la aparición de la Virgen a Juan Diego ocurrió en el monte Tepeyac, lugar donde se le rendía culto a Tonantzín, madre del dios serpiente Huitzilopoztli, dios azteca caníbal que exigía abundantes sacrificios humanos. El nombre de Guadalupe proviene de Tequatlasupe, que en lengua azteca significa: “ la que aplasta la serpiente”.

El cristianismo no es un sistema filosófico, ni tampoco se reduce a un sistema ético. El cristianismo no es una experiencia personal con Dios vivida solamente en un momento determinado. El cristianismo es una experiencia de vida con Jesús. El fundamento más sólido para una fe cristiana está en el encuentro con Jesús y no en los milagros. No obstante, en el continente americano esta bendita imagen de la Santísima Virgen ha sido el impulso para que millones de persona se hayan puesto en camino al encuentro con su divino hijo.

En esos momentos de nuestra vida donde nos hemos sentido como aves sin hogar y hemos tenido ante nosotros situaciones de inminentes peligros, la imagen de la virgen guadalupana ha sido muchas veces nuestro consuelo, la confianza y la fuerza para hacer frente al incierto futuro. El testimonio de la gracia obtenida del Señor por su intercesión como fue hacer que el impacto de una bala enemiga diera en el mango de la cuchara que estaba en el bolsillo de la camisa del ya fallecido Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque puede ser siempre explicado como una casualidad por aquellas personas que no tienen fe y puede hasta ser casi olvidado o públicamente silenciado por aquel que recibió ese milagro no mencionando su nombre y encriptándolo diciendo que la canción "Lupita" se la inspiró una mujer y señora muy especial ante la pregunta de un periodista cubano del diario cubano Juventud Rebelde aunque en la canción se le diga explícitamente virgen guadalupana; pero para otras personas, la casualidad es la manifestación anónima de Dios. Aunque en Cuba, cómo decía el ya fallecido Obispo Monseñor Adolfo: los ateos no son tan ateos, ni los cristianos son tan cristianos .

La virgen guadalupana, como las demás advocaciones de María Santísima, puede no haber obtenido del Señor lo que nosotros pedimos en nuestra oración pidiendo su intercesión, pues Él solamente sabe lo que es mejor para nosotros, pero ella nunca nos olvida y siempre se acuerda de todos sus hijos. No la olvidemos a ella: nuestra Madre celestial. María, madre que cumple fielmente el mandato y pedido mesiánico de su hijo (Juan 19,25-27), pedido y mandato dados en un contexto de cumplimiento de profecías de carácter mesiánicos, y que fue bien entendido por ella al no confundirlo como un pedido de carácter solamente doméstico dado a última hora, que rompía con toda una serie de costumbres judías de la época al ser encargada al menor de los hijos de su pariente y que nos muestra, en su significado doméstico, que María no tuvo más hijos después de Jesús.

Finalmente una observación cristocéntrica: dentro de la abundancia de símbolos que están presentes en la imagen de La Virgen de Guadalupe debemos tener en cuenta, que ella aunque está revestida con el color verde de la realeza (para la cultura de los indios mexicanos ) y que su manto está lleno de estrellas, indicando que el universo está bajo su autoridad, su actitud orante con la mirada dirigida hacia su vientre nos señala que el verdadero Rey es aquél que lleva en sus entrañas.
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Guadalupe: Una Imagen Viva (Programa Competo



Maite Perroni y más le cantan 'Las Mañanitas' a la Virgen


Mañanitas VIRGEN DE GUADALUPE Y MISA Basílica de Guadalupe México 2025



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jueves, diciembre 12, 2024

LA CIENCIA Y EL MISTERIO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano  h


Desde hace varias décadas los artistas cubanos no pueden manifestar su fe libremente de tal manera que el pueblo cubano disfrute y participe de esa manifestación por los medios masivos de comunicación; medios que aunque supuestamente ¨son del pueblo¨ solamente han servido al régimen y su política dictatorial.

Recuerdo cuando en Cuba, hace aproximadamente tres  décadas, en un programa nocturno de Alfredo Rodríguez, una cantante cantó el ¨Ave María¨ de 
Schubert y después de concluir su interpretación que llenó de Paz al estudio de televisión y a los hogares cubano, se abrazaron y se oyó cuando ella le dijo EN VOZ BAJA a ¨Alfredito¨ Rodríguez, el cual en voz baja le había dicho ! Gracias y Dios te bendiga!: !GRACIAS A TÏ POR PERMITIRME CANTAR SEMEJANTE CANCIÓN EN TU PROGRAMA !.

Algún día en la televisión cubana de la Isla le cantaremos libremente a nuestra Virgen de la Caridad del Cobre como hoy le cantaron los artistas mexicanos a la advocación de la Virgen María conocida como la Virgen de Guadalupe, de la cual soy también devoto. Esperemos que no esté muy lejos ese día que en Cuba la libertad, la democracia y el progreso material y espìritual se hagan nuevamente presentes en nuestra Patria.

Las Mañanitas a Nuestra Señora de Guadalupe Cantada por Famosos


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Olga Tañón cumple su sueño y le canta 'Aleluya' a la Virgen de Guadalupe


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Itatí Cantoral le canta 'Las Mañanitas' una  vez más a La Virgen de Guadalupe 


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Carlos Rivera le canta a la Virgen de Guadalupe


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Lucerito Mijares le canta a la Virgen de Guadalupe



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LA CIENCIA Y EL MISTERIO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE EXPUESTOS POR ESTE MATEMATICO CREYENTE




Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


LOS OJOS MISTERIOSOS de LA VIRGEN DE GUADALUPE


En un día del mes de diciembre de 1531 y en el preciso instante en que el indio Juan Diego le mostraba al Obispo, Fray Juan de Zumárraga, las preciosas y fragantes rosas de Castilla que traía como prueba que él, Juan Diego, era verdaderamente portador de un mensaje de la Virgen María, Madre de Dios, se dibujó y apareció de repente en su poncho ( o larga ruana blanca ), la preciosa imagen de la Virgen María conocida como el Cuadro de la Virgen de Guadalupe. Esta imagen ha sido estudiada científicamente por varios expertos e investigadores y ese estudio ha presentado múltiples resultados inexplicables, de los cuales expondremos los más importantes:

1) La imagen ( 104 cms. por 170 cms. ) se encuentra en una tela hecha en una fibra de ayate mexicano, fibra que se descompone por putrefacción a los veinte años, como ha sucedido con varias reproducciones. La imagen original pese a que estuvo durante 116 años expuesta a la humedad, al humo, al polvo, al calor, al tacto de los creyentes, al toque metálico de las armas, al salitre del lago Texcoco, etc., se encuentra en perfecto estado de conservación. No se ha descompuesto, deshilachado o desteñido; es refractaria a la humedad y al polvo.

El experto Dr. Philip S. Callahan, biofísico y técnico en pinturas, perteneciente a un equipo investigador de la NASA de los Estados Unidos y el profesor Jody Brant Smith, Master y catedrático de Filosofía de la Ciencia, estudiaron con rayos infrarrojos la imagen y determinaron que la tela no tiene engomado ni preservantes, y que no se puede explicar cómo esas pinturas han resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Los expertos Smith y Callahan comprobaron que en la pintura no existe la huella del paso de un pincel. No hallar en una pintura la huella de un pincel es algo casi imposible y mucho más en una tela tan burda sin ninguna preparación. La pintura es como una impresión, o sea, como si la hebra estuviera teñida o calada y presenta numerosos detalles finos.

2) Richard Kuhn, Premio Nobel de Química en 1938, analizó en 1936 una fibra amarilla y otra rosa de la tela y su criterio fue que ¨ estos colorantes no son minerales, ni vegetales, ni animales¨. Ha mediados del siglo XIX fue que empezaron a usarse los colorantes sintéticos. El doctor Kuhn desconocía la procedencia de esas fibras.

3) Desde la década de los años cuarenta del presente siglo XX, se han estudiado los ojos de la imagen. El doctor Enrique Graue, famoso oftalmólogo y director de un hospital de esa especialidad en México, afirma que examinó los ojos de la Virgen con un oftalmoscopio de alta potencia y pudo apreciar en ellos la profundidad de ojo, efecto que se observa en un ojo vivo. El doctor Rafael Torija también con un oftalmoscopio observó en los ojos de la imagen de la Virgen el efecto Purkinje-Sansom, efecto que sólo se produce en un ojo vivo. Este efecto consiste en triplicar la imagen en la córnea y en las dos caras del cristalino. Otros especialistas afirman lo mismo.

Los ojos de la Virgen han sido estudiados desde 1950 por aproximadamente veinte oftalmólogos. Un famoso oculista apellidado Lauvvoignet, examinó con un poderoso lente la pupila y observó que en el iris se veía reflejada la imagen de un hombre. Años más tarde, el Dr. José Aste Tonsmann, doctor en ingeniería, especialista en Computadora de la Universidad de Cornell y especialista en digitalización, fue a México para digitalizar imágenes enviadas por satélite. El Dr. Tonsmann se interesó en el estudio de los ojos de la Virgen y amplió miles de veces la pupila de la imagen y observó, que en la fotografía obtenida de esa digitalización se encontraron los siguientes detalles: un indio en el acto de desplegar su ruana ante un religioso, un fraile franciscano en cuyo rostro se ve correr una lagrima, un hombre con la mano sobre la barba, otro indio en actitud de rezar y otras personas más. En el medio de esas imágenes aparece un rostro muy parecido al del obispo Zumárraga, según un retrato del obispo pintado en 1548. Todos estos detalles aparecen en una córnea de siete milímetros.

Deseo puntualizar que la aparición de la Virgen a Juan Diego ocurrió en el monte Tepeyac, lugar donde se le rendía culto a Tonantzín, madre del dios serpiente Huitzilopoztli, dios azteca caníbal que exigía abundantes sacrificios humanos. El nombre de Guadalupe proviene de Tequatlasupe, que en lengua azteca significa: “ la que aplasta la serpiente”.

El cristianismo no es un sistema filosófico, ni tampoco se reduce a un sistema ético. El cristianismo no es una experiencia personal con Dios vivida solamente en un momento determinado. El cristianismo es una experiencia de vida con Jesús. El fundamento más sólido para una fe cristiana está en el encuentro con Jesús y no en los milagros. No obstante, en el continente americano esta bendita imagen de la Santísima Virgen ha sido el impulso para que millones de persona se hayan puesto en camino al encuentro con su divino hijo.

En esos momentos de nuestra vida donde nos hemos sentido como aves sin hogar y hemos tenido ante nosotros situaciones de inminentes peligros, la imagen de la virgen guadalupana ha sido muchas veces nuestro consuelo, la confianza y la fuerza para hacer frente al incierto futuro. El testimonio de la gracia obtenida del Señor por su intercesión como fue hacer que el impacto de una bala enemiga diera en el mango de la cuchara que estaba en el bolsillo de la camisa del ya fallecido Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque puede ser siempre explicado como una casualidad por aquellas personas que no tienen fe y puede hasta ser casi olvidado o públicamente silenciado por aquel que recibió ese milagro no mencionando su nombre y encriptándolo diciendo que la canción "Lupita" se la inspiró una mujer y señora muy especial ante la pregunta de un periodista cubano del diario cubano Juventud Rebelde aunque en la canción se le diga explícitamente virgen guadalupana; pero para otras personas, la casualidad es la manifestación anónima de Dios. Aunque en Cuba, cómo decía el ya fallecido Obispo Monseñor Adolfo: los ateos no son tan ateos, ni los cristianos son tan cristianos .

La virgen guadalupana, como las demás advocaciones de María Santísima, puede no haber obtenido del Señor lo que nosotros pedimos en nuestra oración pidiendo su intercesión, pues Él solamente sabe lo que es mejor para nosotros, pero ella nunca nos olvida y siempre se acuerda de todos sus hijos. No la olvidemos a ella: nuestra Madre celestial. María, madre que cumple fielmente el mandato y pedido mesiánico de su hijo (Juan 19,25-27), pedido y mandato dados en un contexto de cumplimiento de profecías de carácter mesiánicos, y que fue bien entendido por ella al no confundirlo como un pedido de carácter solamente doméstico dado a última hora, que rompía con toda una serie de costumbres judías de la época al ser encargada al menor de los hijos de su pariente y que nos muestra, en su significado doméstico, que María no tuvo más hijos después de Jesús.

Finalmente una observación cristocéntrica: dentro de la abundancia de símbolos que están presentes en la imagen de La Virgen de Guadalupe debemos tener en cuenta, que ella aunque está revestida con el color verde de la realeza (para la cultura de los indios mexicanos ) y que su manto está lleno de estrellas, indicando que el universo está bajo su autoridad, su actitud orante con la mirada dirigida hacia su vientre nos señala que el verdadero Rey es aquél que lleva en sus entrañas.
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ENMUDECEN! en la BASÍLICA DE GUADALUPE ante MILAGRO INEXPLICABLE. ACABAN DE DESCUBRIR!



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domingo, mayo 19, 2024

Alberto Roteta Dorado: José Martí, una muerte más allá del mito y el misterio

 José Martí, una muerte más allá del mito y el misterio

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José Martí más que una inspiración, es una necesidad espiritual, fuente necesaria a la que se acude de manera cíclica, cuando sentimos que nos vamos extinguiendo y se desvanece nuestra fe y nuestra esperanza.

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

19 de mayo, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- “En hombres como él no es verdad la muerte”, la célebre frase de uno de los biógrafos de José Martí, adquiere dimensiones colosales cada vez que evocamos la imagen, el pensamiento y la obra del genial cubano, cuyo aniversario de haber trascendido lo terrenal recordamos un día como hoy, 19 de mayo. 

Si una muerte ha sido motivo de las más inconcebibles especulaciones, esta ha sido la muerte de José Martí. Tal vez las circunstancias contextuales relacionadas con aquel infausto instante, amén de tratarse de una de las figuras más trascendentales de la gesta independentista cubana del final del siglo XIX, determinaron que el “misterio” del suceso de Dos Ríos fuera más allá de lo previsible. 

Hacer mención a una serie interminable de hipótesis que pretenden explicar el porqué Martí cae en combate de esa insólita manera que ya todos conocemos, sería divagar, una vez más, sobre el más grande de los misterios martianos; algo que nada aportaría en un escrito que pretende recordar al autor de “Versos Libres” y no ahondar en lo que tantos autores han tratado. Al final se trata solo de hipótesis, cuyo paso a la teoría se dificultará siempre, toda vez que no resulta demostrable nada de lo que se ha dicho en torno a lo que hoy he preferido llamar un “misterio”.    

Todo hombre que sale al campo de batalla es vulnerable de ser abatido. Ya lo expresó el héroe cubano en su carta dirigida a Manuel Mercado, desde el Campamento de Dos ríos, el 18 de mayo de 1895, a solo un día antes de partir hacia otras dimensiones: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber” (…) “Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento, ni me agriaría mi oscuridad”; idea que se pudiera interpretar como un presentimiento o visión futura de su destino final. Téngase presente que al día siguiente fue mortalmente herido. 

No obstante, esto no demuestra per se que Martí supiera de manera premeditada lo que sucedería al día siguiente de la redacción de su carta, considerada su testamento político. De ahí que, no considero necesario especular más en torno al asunto del “misterio”: la grandeza del héroe de Dos Ríos es tal que no necesita ser adornada con elementos que nada aportan al tema de su muerte; pero sobre todas las cosas, que no resultan demostrables.    

Entre las tantas especulaciones en torno al análisis de la muerte del más grande de los cubanos, se destaca, no por su solidez y posible veracidad, sino por la falta total de fundamentos que lo sostengan, la hipótesis de un posible suicidio. Algo que, además de absurdo, considero una total falta de respeto hacia la figura y el pensamiento del destacado político cubano. No obstante, el militar y escritor español José Miró Argenter, contemporáneo de Martí, afirmó: “Buscó él mismo la muerte (no cabe otra deducción dentro de la lógica humana), solicitado por la grandiosidad de su destino que le ofrecía aquella ocasión de alcanzar la inmortalidad, la primera que le brindaba la fortuna, creyendo que el acoso no iba a prestarle ninguna otra más propicia ni más memorable”.

José Martí no necesitaba asumir la muerte para alcanzar la inmortalidad, en el sentido en que José Miró Argenter, quien a pesar de su origen español luchó en el ejército libertador de Cuba, quiso explicar. Se trata de una inmortalidad en un sentido metafórico, esto es, pasar a la posteridad, trascender las barrearas del tiempo y las fronteras a partir de una acción que resaltara la imagen martiana. No es precisamente la inmortalidad vista desde el punto de vista filosófico o religioso, como supervivencia de los principios espirituales del hombre, al menos, es lo que parece, si se analiza la referencia anterior. 

José Martí hubiera trascendido, como en efecto ha ocurrido, por sus grandes méritos y virtudes, no solamente como el genial político teórico, capaz de unir a cientos de cubanos dispersos por diferentes partes del mundo, principalmente en los Estados Unidos de América, para retomar la lucha iniciada y concretar la gesta independentista de 1895; sino como el elocuente orador que hacía vibrar a quienes le escuchaban, como el certero periodista que hacía un derroche de elegancia estilística en el lenguaje, como el escritor ejemplar que se anticipó con su poesía a los escritores modernistas, como el ensayista extraordinario capaz de adentrarse en temas tan disímiles como la música, la pintura, la historia y la filosofía. 

El historiador Leonardo Griñán Peralta, en total desacuerdo con la absurda idea del suicidio precisó: “No hay razón valedera para demostrar que su muerte en Dos Ríos tuvo caracteres de suicidio. No hay gran político que, conscientemente, quiera morir al acabar de pronunciar solemnemente estas palabras: “yo evoqué la guerra; mi responsabilidad comienza con ella en vez de acabar” (…) “En aquellos momentos morir era fracasar y no hay líder político a quien no horrorice cuanto pueda posibilitar el fracaso del ideal al que ha consagrado su vida. El éxito de la causa que defiende le importa más que la gloria de su muerte bella. Y si en aquel momento pudo aparecer bella la muerte, es imposible que le haya parecido oportuna”; algo que coincide con las valoraciones del intelectual cubano Jorge Mañach, una de las figuras de la primera mitad del pasado siglo XX que más conoció y analizó con certeza el pensamiento del Apóstol.

De cualquier manera, independientemente de que, como ya he expresado antes, la idea de lo mítico en torno a la muerte de Martí no admite fundamentaciones teóricas sólidas. Su caída en combate ha sido a través del tiempo un símbolo velado por un aura de misterio y de envoltura sacramental; algo que, al parecer, prevalecerá reforzando la idea de lo mítico en la figura del autor de Versos Libres. Se trata de pues, de su justa permanencia indescifrada, como bien resumió el escritor cubano José Lezama Lima. Para Lezama, un apasionado por la imagen martiana, vista en la plenitud de ese misterio que le han ofrecido muchos a través del tiempo, José Martí “fue para todos nosotros la última casa del Alibi”, o sea, de lo trascendental desde el punto de vista religioso. Idea que reitera en su obra ensayística, donde la figura de su paradigma como hombre se hace reiterativa. 

En su análisis Secularidad en José Martí precisa: “Sorprende en su primera secularidad la viviente fertilidad de su fuerza como impulsión histórica, capaz de saltar las insuficiencias toscas de lo inmediato, para avizorarnos las cúpulas de los nuevos actos nacientes”, dejando a un lado la idea mística y mítica que abordó en su poema La Casa del Alibi, para ofrecernos ahora un Martí más cercano a lo terrenal, representado en esa fuerza como impulsión histórica. 

Sin embargo, el autor de Paradiso no puede desprenderse del todo de la concepción del misterio martiano y retoma la figura cimera de la patria como símbolo del optimismo y la inspiración: “Tomará nueva carne cuando llegue el día de la desesperación y de la justa pobreza”, acudiendo al mensaje de Lezama. José Martí más que una inspiración, es una necesidad espiritual, fuente necesaria a la que se acude de manera cíclica, cuando sentimos que nos vamos extinguiendo y se desvanece nuestra fe y nuestra esperanza. Entonces el hombre divino renace: “tomará nueva carne” como una “necesidad en nosotros de justificar el surgimiento de su germen, como si lo igualáramos a la semilla que necesita de su Tierra”. 

Estas sabias palabras de Lezama Lima, escritas hace siete décadas, adquieren un valor extraordinario en el presente. José Martí representa esa semilla, que cual germen eterno, se hace cada vez más necesario en su tierra, en su patria; una patria que se desmorona en pedazos como resultado del deterioro progresivo causado por los efectos devastadores de una de las dictaduras más destructivas del mundo. En medio de la terrible desesperación y pobreza, asumiendo las palabras de Lezama en su ensayo Secularidad en José Martí, es necesario un Martí que tome “nueva carne” y sea capaz de unir a los cubanos para enfrentar la justa lucha que derrote, de una vez y por todas, al régimen castrista.  

Con o sin “misterio”, lo cierto es que la muerte del más colosal de los cubanos sorprendió a todos. Algunos se negaron a creer la triste noticia, otros lo pusieron en duda, otros lo desmintieron y hasta se recoge en la amplia bibliografía sobre el tema que una banda de música tocó para festejar, a modo de negación, lo improbable de su muerte. En España, donde Martí pasó cuatro años de su vida mientras cursaba las carreras de Derecho y Filosofía y Letras, entre 1871 y 1874, durante su primera deportación política, su muerte fue motivo de grandes especulaciones. Una reciente publicación de la Universidad de “La Rioja” hace mención a los hechos de Dos Ríos en un ensayo titulado: La muerte de José Martí: un debate historiográfico. En dicho escrito se cita al capitán español Antonio Serra Ortiz, quien, en un libro de memorias publicado en 1906, durante uno de sus destinos militares en las Islas Canarias, afirmó: 

«Como a la media hora cesó el fuego y el capitán Satué, ayudante del Coronel, me dijo»:

—« ¿A qué no adivinas a quien hemos matado?»

—«A Máximo Gómez, contesté».

—«Cerca le andas; ¡a Martí!».

—« ¡Imposible! Contesté».

—«Pues no te quepa duda; le he visto y reconocido».

—«Pues me alegro que caigan pájaros gordos; no siempre han de ser los muertos esos héroes anónimos que son los que verdaderamente se baten».

«Más tarde vi el cadáver y como le conocía personalmente, fácil fue reconocerle también».

«Entonces, me dije»:

—« ¡Pero señor! ¿Por qué se batía Martí en vanguardia? ¿Es posible que un futuro Presidente de la República Cubana, se bata como un guerrillero? ¡Aquí hay misterio y conviene desenredar la madeja de la insurrección por dentro!».

Lo que demuestra que la idea en torno al “misterio” de su muerte estuvo presente desde siempre. Téngase presente que estamos ante testigos presenciales del suceso del 19 de mayo de 1895. Luego siguieron las múltiples hipótesis, las que definitivamente, no aportan nada objetivo; aunque si contribuyen a mantener el espíritu de la investigación en relación con el líder de la Guerra de 1895, de la que fue, sin duda, su gestor, organizador y teórico por excelencia. 

Y es por el hecho de haber sido un gran teórico, inmerso en las más grandes abstracciones, que no tuviera una visión práctica acerca de las estrategias convenientes para poder eludir, o al menos, atenuar el gran riesgo que se tiene cuando se lucha directamente en el campo de batalla. No hay tal misterio, aunque si es un hecho real de que en hombres como el no es verdad la muerte. 

No puede haber misterio en un ser que se entregó por entero a la lucha por su amada patria, en un ser donde el deber adquirió un significado cuasi sacramental: “En la tierra, el único placer es el cumplimiento del deber: la única fuerza enérgica el amor. De aquel hasta las penas son placeres. De éste hasta los dolores son impulsos: en bien o en mal ciertamente: ¡dichoso el que ama a aquella de quien es amado! Porque ni el amor basta ni el cumplimiento del deber basta.”

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domingo, marzo 31, 2024

DOMINGO DE RESURRECCIÓN 2024. EL PRIMER RELATO DE LA TUMBA VACÍA O ASOMÁNDONOS AL GRAN MISTERIO. Video Taller: "Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe"

 Resucitó, aleluya

Aleluya en Español



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MENSAJE URBI ET ORBI DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI - PASCUA 2011

In resurrectione tua, Christe, coeli et terra laetentur. En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra (Lit. Hor.)


Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo:


La mañana de Pascua nos ha traído el anuncio antiguo y siempre nuevo: ¡Cristo ha resucitado! El eco de este acontecimiento, que surgió en Jerusalén hace veinte siglos, continúa resonando en la Iglesia, que lleva en el corazón la fe vibrante de María, la Madre de Jesús, la fe de la Magdalena y las otras mujeres que fueron las primeras en ver el sepulcro vacío, la fe de Pedro y de los otros Apóstoles.

Hasta hoy —incluso en nuestra era de comunicaciones supertecnológicas— la fe de los cristianos se basa en aquel anuncio, en el testimonio de aquellas hermanas y hermanos que vieron primero la losa removida y el sepulcro vacío, después a los mensajeros misteriosos que atestiguaban que Jesús, el Crucificado, había resucitado; y luego, a Él mismo, el Maestro y Señor, vivo y tangible, que se aparece a María Magdalena, a los dos discípulos de Emaús y, finalmente, a los once reunidos en el Cenáculo (cf. Mc 16,9-14).

La resurrección de Cristo no es fruto de una especulación, de una experiencia mística. Es un acontecimiento que sobrepasa ciertamente la historia, pero que sucede en un momento preciso de la historia dejando en ella una huella indeleble. La luz que deslumbró a los guardias encargados de vigilar el sepulcro de Jesús ha atravesado el tiempo y el espacio. Es una luz diferente, divina, que ha roto las tinieblas de la muerte y ha traído al mundo el esplendor de Dios, el esplendor de la Verdad y del Bien.

Así como en primavera los rayos del sol hacen brotar y abrir las yemas en las ramas de los árboles, así también la irradiación que surge de la resurrección de Cristo da fuerza y significado a toda esperanza humana, a toda expectativa, deseo, proyecto. Por eso, todo el universo se alegra hoy, al estar incluido en la primavera de la humanidad, que se hace intérprete del callado himno de alabanza de la creación. El aleluya pascual, que resuena en la Iglesia peregrina en el mundo, expresa la exultación silenciosa del universo y, sobre todo, el anhelo de toda alma humana sinceramente abierta a Dios, más aún, agradecida por su infinita bondad, belleza y verdad.

«En tu resurrección, Señor, se alegren los cielos y la tierra». A esta invitación de alabanza que sube hoy del corazón de la Iglesia, los «cielos» responden al completo: La multitud de los ángeles, de los santos y beatos se suman unánimes a nuestro júbilo. En el cielo, todo es paz y regocijo. Pero en la tierra, lamentablemente, no es así. Aquí, en nuestro mundo, el aleluya pascual contrasta todavía con los lamentos y el clamor que provienen de tantas situaciones dolorosas: miseria, hambre, enfermedades, guerras, violencias. Y, sin embargo, Cristo ha muerto y resucitado precisamente por esto. Ha muerto a causa de nuestros pecados de hoy, y ha resucitado también para redimir nuestra historia de hoy. Por eso, mi mensaje quiere llegar a todos y, como anuncio profético, especialmente a los pueblos y las comunidades que están sufriendo un tiempo de pasión, para que Cristo resucitado les abra el camino de la libertad, la justicia y la paz.

Que pueda alegrarse la Tierra que fue la primera a quedar inundada por la luz del Resucitado. Que el fulgor de Cristo llegue también a los pueblos de Oriente Medio, para que la luz de la paz y de la dignidad humana venza a las tinieblas de la división, del odio y la violencia. Que, en Libia, la diplomacia y el diálogo ocupen el lugar de las armas y, en la actual situación de conflicto, se favorezca el acceso a las ayudas humanitarias a cuantos sufren las consecuencias de la contienda. Que, en los Países de África septentrional y de Oriente Medio, todos los ciudadanos, y particularmente los jóvenes, se esfuercen en promover el bien común y construir una sociedad en la que la pobreza sea derrotada y toda decisión política se inspire en el respeto a la persona humana. Que llegue la solidaridad de todos a los numerosos prófugos y refugiados que provienen de diversos países africanos y se han viso obligados a dejar sus afectos más entrañables; que los hombres de buena voluntad se vean iluminados y abran el corazón a la acogida, para que, de manera solidaria y concertada se puedan aliviar las necesidades urgentes de tantos hermanos; y que a todos los que prodigan sus esfuerzos generosos y dan testimonio en este sentido, llegue nuestro aliento y gratitud.

Que se recomponga la convivencia civil entre las poblaciones de Costa de Marfil, donde urge emprender un camino de reconciliación y perdón para curar las profundas heridas provocadas por las recientes violencias. Y que Japón, en estos momentos en que afronta las dramáticas consecuencias del reciente terremoto, encuentre alivio y esperanza, y lo encuentren también aquellos países que en los últimos meses han sido probados por calamidades naturales que han sembrado dolor y angustia.

Se alegren los cielos y la tierra por el testimonio de quienes sufren contrariedades, e incluso persecuciones a causa de la propia fe en el Señor Jesús. Que el anuncio de su resurrección victoriosa les infunda valor y confianza.
Queridos hermanos y hermanas. Cristo resucitado camina delante de nosotros hacia los cielos nuevos y la tierra nueva (cf. Ap 21,1), en la que finalmente viviremos como una sola familia, hijos del mismo Padre. Él está con nosotros hasta el fin de los tiempos. Vayamos tras Él en este mundo lacerado, cantando el Aleluya. En nuestro corazón hay alegría y dolor; en nuestro rostro, sonrisas y lágrimas. Así es nuestra realidad terrena. Pero Cristo ha resucitado, está vivo y camina con nosotros. Por eso cantamos y caminamos, con la mirada puesta en el Cielo, fieles a nuestro compromiso en este mundo.
Feliz Pascua a todos.

© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana
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Tomado de https://www.escritorioanglicano.com

EL PRIMER RELATO DE LA TUMBA VACÍA O ASOMÁNDONOS AL GRAN MISTERIO

Por Rvdo. Juan María Tellería Larrañaga

Decano Académico y estudiante perpetuo

Si es cierto, como indican hoy la mayoría de los especialistas[i], que el Evangelio según San Marcos es el primero de los cuatro evangelios canónicos en ver la luz, y en una fecha tan temprana como los años 40 del siglo I d. C.[ii], el relato de la tumba vacía[iii] que hallamos en su cap. 16, vv. 1-8 ha de ser considerado el primer testimonio de la resurrección de Cristo puesto por escrito, contemporáneo sin lugar a dudas de las tradiciones (orales) más antiguas recogidas por San Pablo Apóstol en 1 Co. 15:3-8. Bien merece, pues, que le dediquemos nuestra atención en estas fechas en las que nos encontramos. El texto sagrado reza así:

“Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle[iv]. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo”[v].

Con estas palabras concluye de forma abrupta, conforme al parecer de los eruditos más destacados de nuestra época, el Evangelio según San Marcos[vi], dejando un gran interrogante, una gran puerta abierta a la conclusión de la historia, asunto que lleva tiempo haciendo correr ríos de tinta y en el que nosotros no vamos a entrar. Lo que nos interesa destacar de este pasaje son tres ideas fundamentales, que ya desde el principio supusieron un desafío de enormes proporciones para la comunidad de discípulos de Cristo, y así lo son hasta el día de hoy. Helas aquí:

La primera de todas ellas es LA RESURRECCIÓN DE CRISTO ENTENDIDA COMO UN MISTERIO TRASCENDENTAL PARA LA FE CRISTIANA. No se entiendan estas palabras  como una exageración retórica. San Pablo Apóstol lo afirma con rotundidad:

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe”. (1 Co. 15:16)

Dicho de otro modo, si no hay Resurrección de Cristo, no hay fe cristiana, no hay Iglesia, no hay razón de ser para nada de cuanto hemos creído y profesado. Pero ello no implica que seamos capaces de dar una razón o una prueba “científica”, histórica o arqueológica de este evento portentoso. De hecho, no lo somos. Más aún, no podemos serlo. La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos es un hecho metahistórico, sin testigos presenciales humanos, y por tanto imposible de computar o medir. Puede parangonarse, en este sentido, con la Encarnación del Verbo de Dios en la Virgen María o incluso con la propia Creación del universo y de la tierra y sus seres vivientes. Son asuntos sobre los cuales la mente humana puede especular cuanto quiera, pero que jamás se podrán probar con evidencias irrefutables[vii]. Tal como presenta su escena final, el Evangelio según San Marcos, al plantear el hecho de la Resurrección del Señor como una realidad acaecida fuera de toda medición humana, pone ante los ojos de sus oyentes/lectores un gran misterio, bien simbolizado en el sepulcro vacío abierto por una fuerza ajena a este mundo, un misterio que convida al recogimiento, a la introspección, y que, como sucede en el Evangelio marcano, podría generar temor (¡miedo!) por sus implicaciones. La pregunta viene de por sí: entonces, ¿cómo puede el hombre intuir la realidad de la Resurrección?  

La respuesta la tenemos en la segunda idea que nos sugiere el sagrado texto: EL HECHO DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO SOLO NOS ES ACCESIBLE POR UNA ESPECIALÍSIMA REVELACIÓN DIVINA. La fe en la Resurrección de Jesús, según afirman los especialistas[viii], se generó en el círculo de sus seguidores a partir de las apariciones del Señor Resucitado. No se trata, por tanto, de una deducción “lógica” de los primeros discípulos, ni siquiera de una derivación exegética extraída por ellos de las Sagradas Escrituras veterotestamentarias tras arduo estudio. La constatación que los cuatro evangelios nos permiten comprender en relación con este asunto es que los discípulos del Nazareno no comprendieron nunca lo que él les predijo acerca de su Resurrección. No la esperaban porque no la creían posible, porque no formaba parte de su horizonte de expectativas en relación con él. El relato marcano tampoco infiere la idea de que Jesús hubiera resucitado a partir del hecho del sepulcro vacío. En realidad, son muchos los sepulcros vacíos que han existido y existen en el mundo, pero ninguno de ellos permite deducir que los cadáveres que contuvieron hayan resucitado. Quienes hallaron el sepulcro vacío recibieron la noticia de la Resurrección del Salvador de la extraña figura del joven[ix] sentado en el interior del sepulcro. Algo similar sucede en los otros evangelios, donde, a renglón seguido, se narra alguna aparición del mismo Resucitado. Es decir, que se precisa de una intervención sobrenatural para poder aceptar un suceso como este, que queda más allá de los límites de nuestras concepciones espacio-temporales. Se llegó a decir en las comunidades cristianas primitivas que Cristo había resucitado porque aquel ángel lo proclamó, porque su palabra era de autoridad, porque venía comisionado de lo Alto para compartir aquella buena nueva. Cuando hoy proclamamos como Iglesia que Cristo ha resucitado, lo hacemos fundamentándonos en la autoridad del testimonio escriturario, de la antigua tradición de los Apóstoles enseñada en las primitivas comunidades cristianas, no por otras razones. El misterio no apela a la razón, sino a la fe.

La tercera y última idea que nos sugiere este pasaje marcano es la gran paradoja de que LA RESURRECCIÓN DE CRISTO SE PRESENTA COMO UN MISTERIO REVELADO A LOS SOCIALMENTE MENOS FAVORECIDOS. En efecto, las dos Marías del relato (la Magdalena y la de Jacobo) y la Salomé mencionada junto a ellas eran mujeres. Todos entendemos, sin duda, lo que ello implicaba en una sociedad como la judía del siglo I, una buena evidencia de lo cual es que la tradición arriba mencionada transmitida por San Pablo en 1 Co. 15 ni siquiera las menciona: el testimonio de una mujer carecía de valor legal entre los judíos[x]. Resulta, pues, estremecedor que el Señor Resucitado quisiera que sus primeros testigos fueran precisamente mujeres, aun a riesgo de que pudieran ser tenidas en nada o incluso rechazadas como locas, lo que en principio pareciera que  sucedió (ver Lc. 24:11). Tan solo cuando el Señor Resucitado se hizo presente entre sus discípulos, estos creyeron. Sin embargo, persiste el hecho, y así será hasta el fin de los tiempos, de que los primeros heraldos de la Resurrección enviados por el Señor fueron mujeres, un elemento social débil y desprestigiado que además mostró temor, no se atrevía a cumplir con su misión. Este hecho comporta una buena invitación a que reflexionemos sobre ello, pues la tónica del evangelio de Cristo ha sido y es una clara preferencia por aquellos a quienes los hombres desprecian. No podemos afirmar que aquellas pobres mujeres estuvieran predispuestas a aceptar la Resurrección de Jesús más que los discípulos, o que creyeran en ella de antemano. Todo da a entender que no era así. Más aún, la reacción de ellas, como indicábamos más arriba, fue de auténtico temor, un temor con el que concluye el texto marcano y que, como decíamos, deja abiertas las puertas a múltiples conjeturas. Pero el temor ante una revelación sorprendente no implica que aquellas mujeres no cumplieran finalmente con la misión encomendada. Al contrario, la cumplieron con creces, aunque en principio no las creyeran. De hecho, si la Iglesia universal hoy proclama la Resurrección de Cristo es porque ellas recibieron en primer lugar la buena noticia de boca de un ángel.

En nuestros días la Resurrección de Cristo sigue constituyendo el gran misterio sobre el cual se cimenta nuestra fe, que requiere del auxilio celestial para ser creído y para ser proclamado por quienes, aun con temor y temblor, estamos llamados a transmitirlo al mundo.

Y decimos, para concluir, la antigua letanía:

¡CRISTO HA RESUCITADO!

¡SÍ, VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!

¡ALELUYA, ALELUYA!


[i] Cf. a guisa de muestra los artículos introductorios del vol  III del conocido Comentario Bíblico San Jerónimo, publicado por Ediciones Cristiandad. Asimismo, FRANCE, R. T., The Gospel of Mark. A Commentary on the Greek Text. Grand Rapids, Michigan/Cambridga, U.K.: William B. Eerdmans Publishing Company, 2002, pp. 35-45. También nuestra disertación doctoral (inédita), Los semitismos en el Evangelio según San Marcos. La lengua en que vio la luz la Buena Nueva, aprobada por la Theological University of America (TUA, Iowa, EE.UU) el 7 de agosto de 2013.    

[ii] Ver O’CALLAGHAN, J. “Los descubrimiento del Qumrán” in PUIGVERT, P. (Comp.). ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros? Terrassa (Barcelona): CLIE y Unión Bíblica, 1999, pp. 111-127.

[iii] Preferimos hablar de un “relato de la tumba vacía” antes que de un “relato de la Resurrección de Cristo”, pese a los encabezamientos que llevan las biblias al uso en los epígrafes correspondientes. En realidad, ningún evangelista narra la Resurrección porque es un hecho del cual nadie fue realmente testigo presencial. De ahí que, ya en fecha temprana, la literatura apócrifa cristiana (de manera especial el llamado “Evangelio de San Pedro”, del siglo II, y los que le siguieron) intentó llenar este vacío informativo forjando una serie de historias piadosas a cual más fantástica que han dejado su huella en la iconografía cristiana tradicional.

[iv] El cuerpo del Señor, evidentemente.

[v] RVR60, como todos los textos bíblicos citados literalmente en esta reflexión.

[vi] Así lo indican, además de los comentarios y obras eruditas que se hallan en el mercado, las mejores ediciones que hoy se publican de la Santa Biblia. Una de ellas, la llamada Biblia Textual (BTX) incluso omite los versículos siguientes (9-20), el llamado “final largo” o “final canónico” de San Marcos, a todas luces una interpolación muy posterior, probablemente de comienzos del siglo II.

[vii] Recordemos las geniales aportaciones del recientemente fallecido Stephen Hawking sobre el origen del universo, que constituyen interesantes teorías pero que no pueden pasar de ese estadio. En relación con la Encarnación del Verbo en el seno de la Virgen María, recordamos las absurdas discusiones habidas entre docentes y discentes de un seminario español en una clase bíblica acerca de la posibilidad de que el nacimiento de Jesús hubiera sido un caso de partenogénesis.

[viii] Ver VON ALLMEN, D. L’Évangile de Jésus-Christ. Yaoundé (Cameroun): Éditions Clé, 1972. Un pequeño clásico de la literatura teológica en lengua francesa del cual, desgraciadamente, no tenemos constancia de que haya una edición en castellano.

[ix] “Neaniskos” en griego. Para la representación de seres angélicos como jóvenes, cf. el deuterocanónico 2 Mac. 3:26ss.

[x] No por prescripción directa emanada de la Ley o las disposiciones del Antiguo Testamento, sino debido al desarrollo de la casuística posterior materializada en la Mishnah.

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RESUCITÓ  ALELUYA


Los católicos decimos que nuestra Fe está basada en la Fe de los Apóstoles. En este fragmento del artículo 3 razones para creer en la resurrección, de la autoría de José Santiago, están los argumentos de  ese basamento, pues los apóstoles de cobardes que huyeron y se escondieron al ver a  Cristo ser apresado y crucificado,  posteriormente al ver a Cristo resucitados dieron su vida   defendiendo su Fe:


CÓMO MURIERON LOS APÓSTOLES.

 1. Mateo.  Sufrió el martirio en Etiopía, asesinado por una herida de espada.
 2. Marcos.  Murió en Alejandría, Egipto, después de ser arrastrado por caballos por las calles hasta morir.
 3. Lucas.  Fue ahorcado en Grecia como resultado de su tremenda predicación a los perdidos.
 4. Juan.  Enfrentó el martirio cuando fue hervido en una enorme palangana de aceite hirviendo durante una ola de persecución en Roma.  Sin embargo, fue librado milagrosamente de la muerte.
 Juan  fue luego condenado a las minas en la prisión de la isla de Patmos.  Escribió su profético Libro del Apocalipsis en Patmos.  Más tarde, el apóstol Juan fue liberado y regresó para servir como obispo de Edesa en la Turquía moderna.  Murió anciano, el único apóstol que murió en paz
 5. Pedro.  Fue crucificado boca abajo en una cruz en forma de X.  Según la tradición de la iglesia, fue porque les dijo a sus torturadores que se sentía indigno de morir de la misma manera que Jesucristo había muerto.
 6. Santiago  ( llamado El Justo)  El líder de la iglesia en Jerusalén fue arrojado a más de cien pies hacia abajo desde el pináculo sureste del Templo cuando se negó a negar su fe en Cristo.  Cuando descubrieron que sobrevivió a la caída, sus enemigos lo mataron a golpes con un garrote.
 Este era el mismo pináculo donde Satanás se había llevado a Jesús durante la tentación.
 7. Santiago, el hijo de Zebedeo, era pescador de oficio cuando Jesús lo llamó a una vida de ministerio.
 Como líder fuerte de la iglesia, Santiago fue decapitado en Jerusalén.  El oficial romano que lo custodiaba  observó asombrado cómo  defendía su fe en el juicio.
 Más tarde, el oficial caminó junto a él  hasta el lugar de ejecución.  Vencido por la convicción, declaró su nueva fe al juez y se arrodilló junto a Santiago  para aceptar la decapitación como cristiano.
 8. Bartolomé.  También conocido como Nathaniel.  Fue misionero en Asia.  Dio testimonio de nuestro Señor en la actual Turquía.  Bartolomé fue martirizado por su predicación en Armenia, donde fue desollado hasta morir con un látigo.
 9. Andres.  Fue crucificado en una cruz en forma de X en Patras, Grecia.  Después de ser azotado severamente por siete soldados, ataron su cuerpo a la cruz con cuerdas para prolongar su agonía.
 Sus seguidores informaron que, cuando fue conducido hacia la cruz, Andrés les saludó con estas palabras: "Hace mucho que deseaba y esperaba esta hora feliz. La cruz ha sido consagrada por el cuerpo de Cristo colgado de ella".  Continuó predicando a sus verdugos durante dos días hasta que expiró.
 10. Tomas.  Fue apuñalado con una lanza en la India durante uno de sus viajes misioneros para establecer la iglesia en ese continente.
 11. Judas Tadeo  Fue asesinado con flechas cuando se negó a negar su fe en Cristo.
 12. Matias.  El apóstol elegido para reemplazar al traidor Judas Iscariote.  Fue apedreado y luego decapitado.
 13. Pablo .  Fue torturado y luego decapitado por el malvado emperador Nerón en Roma en el año 67 d.C. Pablo soportó un largo encarcelamiento, lo que le permitió escribir sus muchas epístolas a las iglesias que había formado en todo el Imperio Romano.  Estas cartas, que enseñaron muchas de las doctrinas fundamentales del cristianismo, forman una gran parte del Nuevo Testamento.
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3. El origen de la fe de los discípulos

Virtualmente todos los eruditos del Nuevo Testamento —desde los más conservadores hasta los más escépticos— piensan que los discípulos originales creían sinceramente en la resurrección de Cristo. Sin embargo, la sinceridad de los discípulos originales no responde la pregunta millonaria: ¿qué motivó a los discípulos a creer en la resurrección? No pudo ser el prestigio, la fama o las riquezas, puesto que el cristianismo fue brutalmente perseguido tanto por las autoridades judías como las romanas por siglos. No pudo ser ninguna de estas cosas, porque la idea de un mesías crucificado erauna inconcebible para los judíos y una idea ridícula para los gentiles (1 Co. 1:23). ¿Qué puede motivar a un grupo de personas a entregarlo todo, a vivir una vida de dificultad, sufrimiento y finalmente la muerte?

Decir que muchas personas han muerto por su fe y que la muerte de los discípulos originales no es diferente es una afirmación ingenua porque la diferencia recae en que los discípulos sabían con certeza si estaban muriendo por una mentira o no a diferencia de otras personas. ¿Quién moriría por una mentira sabiendo que es mentira? O habían visto al Cristo resucitado o no. Los discípulos terminaron dándolo todo por esta afirmación, incluso sus vidas puesto que tenían la certeza de haber visto, tocado e interactuado con el Cristo resucitado (1 Co. 15;1-8). Como una vez dijo Blaise Pascal, el legendario filósofo y matemático del siglo XVII: “yo le creo a los  testigos que tienen las gargantas cortadas”.

[1] Peter J. Williams, Ph.D, resume el argumento aquí. Como nota aparte, contrario a lo que muchos promueven por internet (e.g., véase la película online Zeitgeist), virtualmente todos los eruditos del Nuevo Testamento rechazan la idea de que los evangelios tomaron ideas prestadas de otros mitos y leyendas. Esto, porque la evidencia sobre la cual dichas afirmaciones descansan son simplemente nulas, inexistentes o distorsiones groseras, tal como Mary Sharp argumenta en su ensayo: “Does the Story of Jesus Mimic Pagan Mystery Stories?” Come Let Us Reason: New Essays in Christian Apologetics.

[2] Una objeción común es que las narrativas de la resurrección y otros pasajes están llenas de contradicciones. Aparte del hecho de que muchas de las diferencias en las narrativas paralelas son suplementarias, no contradictorias, muchas de las aparentes contradicciones son fácilmente resueltas cuando comprendemos que de acuerdo a los estándares de las biografías antiguas, ciertos aspectos como el desorden cronológico de los eventos o la omisión de ciertos detalles no eran considerados como errores, sino aspectos pertinentes a énfasis, tiempo y espacio. Irónicamente, los mismos críticos que gritan “¡contradicción!” serían los mismos críticos que gritarían “¡conspiración!” si las narrativas de la resurrección no tuvieran diversidad. Véase el ensayo “Contradictions, Contradictions: Why Does My Bible Has All These Mistakes?” en Truth Matters: Confident Faith in a Confusing World.

José Santiago es un estudiante de teología (M.Div) en Southwestern Baptist Theological Seminary. Él y su esposa, Kaitlyn, sirven en la Iglesia Bautista La Vid en Grapevine, Texas. Puedes seguirlo en Twitter.

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martes, diciembre 12, 2023

LA CIENCIA Y EL MISTERIO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE. VIDEO LOS OJOS MISTERIOSOS de LA VIRGEN DE GUADALUPE

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


Hay unas palabras que las leí por primera vez en la Iglesia del barrio de El Pilar, en El Cerro habanero, que dice: ¨Para el que cree ninguna prueba es necesaria; para el que no cree, ninguna prueba es suficiente¨ (¨Para aquellos que creen, ninguna prueba es necesaria. Para aquellos que no creen, ninguna prueba es posible¨. - Stuart Chase)), pero la Ciencia puede ser el camino para encontrar ese regalo de Dios que es la Fe. El Castrismo durante su largo período de desembozado ateismo como política oficial (hoy enmascara su ateismo bajo un falso calificativo de Estado laico, cuando realmente debía ser calificado como un Estado laicista) trató de enfrentar a la Ciencia con las religiones y en particular con el Cristianismo.

Juan Pablo II, hablando de la relación entre la Ciencia y la fe religiosa cristiana dijo:

¨ El cristianismo posee la fuente de justificación dentro de sí mismo, y no espera que la ciencia constituya su principal apología. La ciencia debe llevar la verdad a su propio ámbito. Ambas deben aceptar al otro en su propia dimensión cultural, y no deben considerarse premisas obligadas para la otra. ¨

El campo de la Ciencia es muy grande, pero limitado. La Ciencia no puede sobrepasar los límites de la materia pero si abrimos nuestro espíritu a Dios podemos llegar por medio de ella a la fe. Otras personas ya han recorrido ese camino. En este mundo material están las huellas de Creador, de la Causa Primera. La Razón no nos puede demostrar científicamente la existencia de Dios, pero si descubrir sus huellas.

Para leer más sobre la Ciencia y el Cristianismo pueden leer mi ensayo Ciencia y Cristianismo y también La Ciencia Histórica y la Persona de Jesús.
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LA CIENCIA Y EL MISTERIO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE 


Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


LOS OJOS MISTERIOSOS de LA VIRGEN DE GUADALUPE



En un día del mes de diciembre de 1531 y en el preciso instante en que el indio Juan Diego le mostraba al Obispo, Fray Juan de Zumárraga, las preciosas y fragantes rosas de Castilla que traía como prueba que él, Juan Diego, era verdaderamente portador de un mensaje de la Virgen María, Madre de Dios, se dibujó y apareció de repente en su poncho ( o larga ruana blanca ), la preciosa imagen de la Virgen María conocida como el Cuadro de la Virgen de Guadalupe. Esta imagen ha sido estudiada científicamente por varios expertos e investigadores y ese estudio ha presentado múltiples resultados inexplicables, de los cuales expondremos los más importantes:
1) La imagen ( 104 cms. por 170 cms. ) se encuentra en una tela hecha en una fibra de ayate mexicano, fibra que se descompone por putrefacción a los veinte años, como ha sucedido con varias reproducciones. La imagen original pese a que estuvo durante 116 años expuesta a la humedad, al humo, al polvo, al calor, al tacto de los creyentes, al toque metálico de las armas, al salitre del lago Texcoco, etc., se encuentra en perfecto estado de conservación. No se ha descompuesto, deshilachado o desteñido; es refractaria a la humedad y al polvo.

El experto Dr. Philip S. Callahan, biofísico y técnico en pinturas, perteneciente a un equipo investigador de la NASA de los Estados Unidos y el profesor Jody Brant Smith, Master y catedrático de Filosofía de la Ciencia, estudiaron con rayos infrarrojos la imagen y determinaron que la tela no tiene engomado ni preservantes, y que no se puede explicar cómo esas pinturas han resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario. Los expertos Smith y Callahan comprobaron que en la pintura no existe la huella del paso de un pincel. No hallar en una pintura la huella de un pincel es algo casi imposible y mucho más en una tela tan burda sin ninguna preparación. La pintura es como una impresión, o sea, como si la hebra estuviera teñida o calada y presenta numerosos detalles finos.

2) Richard Kuhn, Premio Nobel de Química en 1938, analizó en 1936 una fibra amarilla y otra rosa de la tela y su criterio fue que ¨ estos colorantes no son minerales, ni vegetales, ni animales¨. Ha mediados del siglo XIX fue que empezaron a usarse los colorantes sintéticos. El doctor Kuhn desconocía la procedencia de esas fibras.

3) Desde la década de los años cuarenta del presente siglo XX, se han estudiado los ojos de la imagen. El doctor Enrique Graue, famoso oftalmólogo y director de un hospital de esa especialidad en México, afirma que examinó los ojos de la Virgen con un oftalmoscopio de alta potencia y pudo apreciar en ellos la profundidad de ojo, efecto que se observa en un ojo vivo. El doctor Rafael Torija también con un oftalmoscopio observó en los ojos de la imagen de la Virgen el efecto Purkinje-Sansom, efecto que sólo se produce en un ojo vivo. Este efecto consiste en triplicar la imagen en la córnea y en las dos caras del cristalino. Otros especialistas afirman lo mismo.

Los ojos de la Virgen han sido estudiados desde 1950 por aproximadamente veinte oftalmólogos. Un famoso oculista apellidado Lauvvoignet, examinó con un poderoso lente la pupila y observó que en el iris se veía reflejada la imagen de un hombre. Años más tarde, el Dr. José Aste Tonsmann, doctor en ingeniería, especialista en Computadora de la Universidad de Cornell y especialista en digitalización, fue a México para digitalizar imágenes enviadas por satélite. El Dr. Tonsmann se interesó en el estudio de los ojos de la Virgen y amplió miles de veces la pupila de la imagen y observó, que en la fotografía obtenida de esa digitalización se encontraron los siguientes detalles: un indio en el acto de desplegar su ruana ante un religioso, un fraile franciscano en cuyo rostro se ve correr una lagrima, un hombre con la mano sobre la barba, otro indio en actitud de rezar y otras personas más. En el medio de esas imágenes aparece un rostro muy parecido al del obispo Zumárraga, según un retrato del obispo pintado en 1548. Todos estos detalles aparecen en una córnea de siete milímetros.

Deseo puntualizar que la aparición de la Virgen a Juan Diego ocurrió en el monte Tepeyac, lugar donde se le rendía culto a Tonantzín, madre del dios serpiente Huitzilopoztli, dios azteca caníbal que exigía abundantes sacrificios humanos. El nombre de Guadalupe proviene de Tequatlasupe, que en lengua azteca significa: “ la que aplasta la serpiente”.

El cristianismo no es un sistema filosófico, ni tampoco se reduce a un sistema ético. El cristianismo no es una experiencia personal con Dios vivida solamente en un momento determinado. El cristianismo es una experiencia de vida con Jesús. El fundamento más sólido para una fe cristiana está en el encuentro con Jesús y no en los milagros. No obstante, en el continente americano esta bendita imagen de la Santísima Virgen ha sido el impulso para que millones de persona se hayan puesto en camino al encuentro con su divino hijo.

En esos momentos de nuestra vida donde nos hemos sentido como aves sin hogar y hemos tenido ante nosotros situaciones de inminentes peligros, la imagen de la virgen guadalupana ha sido muchas veces nuestro consuelo, la confianza y la fuerza para hacer frente al incierto futuro. El testimonio de la gracia obtenida del Señor por su intercesión como fue hacer que el impacto de una bala enemiga diera en el mango de la cuchara que estaba en el bolsillo de la camisa del ya fallecido Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque puede ser siempre explicado como una casualidad por aquellas personas que no tienen fe y puede hasta ser casi olvidado o públicamente silenciado por aquel que recibió ese milagro no mencionando su nombre y encriptándolo diciendo que la canción "Lupita" se la inspiró una mujer y señora muy especial ante la pregunta de un periodista cubano del diario cubano Juventud Rebelde aunque en la canción se le diga explícitamente virgen guadalupana; pero para otras personas, la casualidad es la manifestación anónima de Dios. Aunque en Cuba, cómo decía el ya fallecido Obispo Monseñor Adolfo: los ateos no son tan ateos, ni los cristianos son tan cristianos .

La virgen guadalupana, como las demás advocaciones de María Santísima, puede no haber obtenido del Señor lo que nosotros pedimos en nuestra oración pidiendo su intercesión, pues Él solamente sabe lo que es mejor para nosotros, pero ella nunca nos olvida y siempre se acuerda de todos sus hijos. No la olvidemos a ella: nuestra Madre celestial. María, madre que cumple fielmente el mandato y pedido mesiánico de su hijo (Juan 19,25-27), pedido y mandato dados en un contexto de cumplimiento de profecías de carácter mesiánicos, y que fue bien entendido por ella al no confundirlo como un pedido de carácter solamente doméstico dado a última hora, que rompía con toda una serie de costumbres judías de la época al ser encargada al menor de los hijos de su pariente y que nos muestra, en su significado doméstico, que María no tuvo más hijos después de Jesús.

Finalmente una observación cristocéntrica: dentro de la abundancia de símbolos que están presentes en la imagen de La Virgen de Guadalupe debemos tener en cuenta, que ella aunque está revestida con el color verde de la realeza (para la cultura de los indios mexicanos ) y que su manto está lleno de estrellas, indicando que el universo está bajo su autoridad, su actitud orante con la mirada dirigida hacia su vientre nos señala que el verdadero Rey es aquél que lleva en sus entrañas.

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MAÑANITAS VIRGEN DE GUADALUPE 2023 Televisa en DIRECTO




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