martes, julio 16, 2024

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Mutará ahora el castrismo a neocastrismo? Puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como presidente, que termina en octubre de 2028.

 

¿Mutará ahora el castrismo a neocastrismo?

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Puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como presidente, que termina en octubre de 2028.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

13 julio 2024

La militarización de las "zonas de producción agropecuarias, de inversiones constructivas y de montaje, y otras áreas urbanas y rurales" del país, y las "estructuras organizativas de la defensa", de los gobiernos provinciales y municipales de toda Cuba, y encima declarar la "economía de guerra", tiene varias lecturas, algunas de las cuales pueden no ser bien percibidas a primera vista.

Lo que sí es muy obvio es que esa decisión de Raúl Castro (más nadie la pudo tomar) además de su fuerte tufo fascista revela que en el alto mando dictatorial son conscientes de que el régimen, como lo conocemos hasta ahora, ya no da más y que deben hacer "algo" para no perder el poder.

Al mismo tiempo evidencia nerviosismo y falta de cohesión en la cúpula de la tiranía, pues con eso de "economía de guerra" lo mismo se puede frenar otra vez a los pequeños negocios, que abrir la mano al sector privado.

¿Qué van a hacer quienes usurpan el poder? No se sabe, pero a priori se perfilan dos posibilidades: 1) atrincherarse en su posición de no aflojar la mano, militarizar el país y "resistir" hasta ver si aparece un mecenas milagroso que los subsidie; o  2) mutar del castrismo al neocastrismo, una especie de hibridación de capitalismo de "baja intensidad" con rasgos fascistas, chinos, rusos, y un régimen político autoritario por encima.

Por cierto, esa mutación, pero más liberal, es la condición que ponen Moscú y Pekín para invertir en Cuba. Además, los jerarcas militares y civiles de GAESA también presionan para abrir la mano en la economía, si la controlan ellos. Sobre todo, recuerdan que al desintegrarse la URSS las empresas y todos los activos del Estado pasaron a manos de exdirigentes del Partido Comunista y del Gobierno, a personeros y testaferros, incluso mafiosos, hoy todos megamillonarios.

Pasar ya, con Castro vivo, del castrismo al neocastrismo

Conjeturas aparte, lo concreto por lo pronto es que el régimen ha pasado a las Fuerzas Armadas el control de la agricultura y parte de la industria que no estaba en manos de GAESA. Y con el pretexto de la "economía de guerra" en la práctica se han militarizado los gobiernos de las 15 provincias y los 168 municipios del país. Ahora serán vigilados y controlados in situ por oficiales de las FAR con uniforme y todo.

Ahora los funcionarios públicos "electos por el pueblo" (el llamado Poder Popular), y también los del Partido Comunista en esas instancias carecen de independencia, con un Poder Ejecutivo cuyo techo ahora lo ponen los militares.

Un propósito aquí es meter miedo en los campos para evitar robo de productos, e impedir que agricultores y cooperativas vendan productos "por la izquierda". Pero eso agravará el hambre, pues hoy la vía que tienen muchos cubanos para alimentarse es comprar clandestinamente productos agrícolas y pecuarios.

Pero de todo esto lo más obvio para los cubanos es que con tal militarización agroindustrial aflora con más nitidez la ineptitud e inutilidad del Gobierno del "presidente" y "'primer secretario del PCC" Miguel Díaz-Canel.

Díaz-Canel podría tener los días contados

O sea, puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como "presidente" que termina en octubre de 2028. Quien lo sustituya no tiene mucha importancia, sería otro pelele de la cúspide militar, pero presuntamente más capaz.

Ciertamente Cuba está siendo destrozada por la inviabilidad del socialismo y el empecinamiento de Raúl Castro, pero es el Gobierno de Díaz-Canel el que da la cara, y también el premier Manuel Marrero. Ambos con su ineptitud lo agravan todo.

Díaz-Canel transpira claramente su falta de capacidad y de inteligencia. Carece de audacia, talento, facilidad de palabra, credibilidad, carisma, firmeza. Y lo agrava todo al escoger para el Gobierno a personas tan ineptas como él, particularmente los ministros encargados de la economía, la banca, las finanzas, la agricultura y la industria.

Por eso el actual Gobierno de Cuba es el peor desde la independencia en 1902.  Ante el empeoramiento constante de la crisis alimentaria el "presidente" y sus ministros se dedican a dictar topes de precios que provocan más escasez, regulaciones absurdas que también causan más escasez, impuestos abusivos a quienes producen, multas o cárcel para quienes más éxito tienen como productores, por "enriquecimiento ilícito".

El diario Granma informó hace unos días que en Matanzas se impusieron multas por valor de 6,7 millones de pesos a los ganaderos privados y les decomisaron 33 animales, por vender vacas "por la izquierda". Es decir, por vender ¡sus propias vacas!, como hacen todos los ganaderos del mundo.

También se acaban de aprobar nuevas "directivas de Gobierno" que incluyen reducir la entrega de recursos financieros al sector empresarial, y reducción del presupuesto, y de los gastos estatales "al máximo posible". Y Granma adelantó que habrá más "regulaciones para acotar (limitar) la ganancia en las compras de productos". ¡Le zumba el mango!

El Gobierno no presenta planes serios para aliviar la crisis

Y un detalle muy importante. No son Díaz-Canel y Marrero quienes toman las grandes decisiones en Cuba, pero ellos y sus ministros ni siquiera presentan planes emergentes a los mandamases militares. No insisten en que se deben adoptar medidas liberalizadoras, como suprimir la Empresa de Acopio, que al menos alivien la crisis alimentaria.

No lo hacen puro oportunismo. Temen ser destituidos por los dinosaurios. No quieren perder sus privilegios de oligarcas dictatoriales, sino seguir viviendo a todo dar, disfrutando la dolce vita.

A instancias de GAESA el Gobierno en los últimos 10 años ha dedicado el 35% de todas las inversiones de capital a construir hoteles y otras obras para el sector turístico, con los hoteles medios vacíos por falta de visitantes, mientras que solo un 5,2% del dinero total se ha invertido en la agricultura, que cada vez produce menos.

De tener un mínimo de decoro, Díaz-Canel y sus ministros se habrían opuesto, o por lo menos habrían insistido en reducir la construcción de hoteles para invertir más en la agricultura, y en el desvencijado sistema energético nacional.

Además, no se están creando MIPYMES en la agricultura. En 2023 las ventas minoristas del sector privado alcanzaron el 44,4% del volumen nacional, pero las de productos agrícolas y pecuarios fueron mínimas. El Gobierno tiene la obligación de decirle a la cofradía militar:  si no se libera la agricultura, al menos hay que crear MIPYMES independientes en el campo, o habrá en Cuba una hambruna devastadora.

La "revolución" ahora compulsa a inventar, o robar para comer

El otrora Estado paternalista "revolucionario" ha abandonado a los ciudadanos a su suerte. Les entrega cada vez menos alimentos por la libreta y los obliga a buscar sus alimentos "inventando", robando, hurgando en los basureros, pidiendo limosna, o acudiendo a MIPYMES cuyos precios exorbitantes son inaccesibles. Un cartón de 30 huevos cuesta hasta 2.700 pesos, muchísimo más que un salario mínimo. Y una libra de carne de cerdo no baja de 700 pesos.

Pues bien, pese a este caos hambreador, como vimos, todavía no se sabe qué va a hacer la pandilla raulista, si seguir atrincherada en su posición fidelista, o aflojar la mano. Es un absurdo pretender que, manu militari,  la agricultura cubana produzca más. Eso solo conduciría a una hambruna colosal que evocaría la provocada en 1896 por el gobernador español Valeriano Weyler con su Reconcentración, y que costó la vida a 200.000 cubanos.

Y sería a la vez el suicidio de la claque dictatorial. Porque en pleno siglo XXI la reedición de una tragedia como aquella implicaría una intervención internacional militar humanitaria que iría a la fuente de ese genocidio y pondría fin al totalitarismo castrista-comunista-fascista.

Para concluir, vuelvo al principio. No se sabe si el ¿general? está siendo presionado por sus cúmbilas más cercanos para pasar a esa transición-mutación ya mencionada, pero hay ciertos indicios de que va a haber una mutación a neocastrismo, aunque su perfil no está claro del todo.

Al final no importa en qué consista ese fraude neocastrista, eso no es lo que necesitan, quieren y merecen Cuba y los cubanos. Tienen que ser libres de verdad, reintegrase a la democracia liberal occidental, su cultura, al empuje capitalista moderno. Cualquiera otro final del castrismo hay que evitarlo a toda costa.

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martes, agosto 23, 2022

Zoé Valdés: Del Neosovietismo al Neokastrismo

 
Tomado de https://zoepost.com/

Del Neosovietismo al Neokastrismo

Por Zoé Valdés

21 de agosto 2022

Fuente La Gaceta de la Iberosfera.

La primera vez que leí del término neosovietismo fue en las páginas del libro ‘La Rusia de Putin’ de Anna Politkosvkaya, periodista de origen ucraniano nacida en Nueva York, de padres diplomáticos ruso-ucranianos (en época de la URSS). El término neosovietismo es alternado dentro del libro con otros usados con frecuencia, como democracia o capitalismo soviéticos, y que le sirvieron a la autora para definir el proceso de traspaso de la antigua URSS a una Rusia putinesca, liderada por Vladimir Putin, antiguo oficial de la KGB, consagrador al fin del neosovietismo.

El neosovietismo nació de una guerra en dos partes, Chechenia I y II, en el libro la periodista inicia su reflexión con el primer anhelo expresado por Putin con la intención de reafirmarse en el poder: «…un impopular director del detestado Servicio Federal de Seguridad (FSB), empezó a hacer declaraciones que el Ejército, que había conocido cierto declive con Yeltsin iba a renacer, y que lo único que necesitaba para ello era una segunda guerra en Chechenia…”. Obtuvo esa guerra, y Putin devino presidente gracias, entre otros factores, al Ejército que votó “como un sólo hombre” a favor de Putin.

El libro que la valiente periodista no es el único que escribió, también dedicó parte de su obra a la guerra en Chechenia, y a los desmanes del régimen de Putin, resulta —como saben— sumamente crítico con la corrupción de toda la sociedad rusa, de los oligarcas, a los que en numerosas ocasiones ella denominó “mafia rusa”. Tras la publicación de sus artículos y obra, las amenazas en su contra llovieron. Durante un vuelo en un avión fue envenenada, de lo que se salvó. Al final consiguieron asesinarla, tiroteada frente al ascensor del inmueble en el que vivía, el 7 de octubre del 2006, un año después de que el libro ‘La Rusia de Putin’ fuese publicado en español por Random House Mondadori/Debate; había sido originalmente publicado en inglés por la editorial The Harvill Press, Londres, 2004.

Releyendo ‘La Rusia de Putin’ advierto cierto parecido de la época en que fue escrito con la que está viviendo Cuba desde… pongamos el año 2012 hasta la actualidad, y pondré como ejemplo los asesinatos contra opositores, enmascarados en accidentes (Oswaldo Payá, Premio Sajarov, y Harold Cepero), raras enfermedades tras inyecciones (Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, Miguel Valdés Tamayo, preso político), o bajo golpizas y durante huelgas de hambres (Orlando Zapata Tamayo, que tuvo su antecedente en la figura de otro joven preso político, Pedro Luis Boitel). Una parte del Ejército devenidos hombres de negocios corruptos hasta la médula, en lo que podríamos llamar la “mafia castrista”, y de otro lado, otra parte del Ejército que, en discordancia con Moscú, digo, con La Habana, se siente todavía aferrado a una idea de lealtad de la gran patria socialista rusa, digo, cubana… El parecido es notorio.

O sea, como en aquella época en Moscú, en La Habana, mientras más hoteles se construyen, más se multiplican los asesinatos y extrañas muertes ¿naturales? Ujum, ujum… Mientras más corruptos y ricos hay en las filas de la cúpula del poder, más pobreza, más apagones, más presos políticos y más división en la sociedad, inclusive entre los que siendo miserables en el seno del pueblo de a pie, sin beneficiarse de nada, todavía gritan: “¡Viva Putin!”… No, digo “¡Viva Fidel, viva Raúl, viva Díaz Canel!”, cuando en el caso de Cuba el que probablemente en verdad ostente el poder sea desde hace un tiempo Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, sobrino de Fidel Castro, formado en la KGB, en Rusia, discípulo de Putin.

Desde el 11-12 de julio del 2021, fechas en las que una gran masa del pueblo cubano se lanzó a las calles a pedir libertad, empezaron a tumbar, a morir, viejos generales, creo que contando al último ya van 19 o más, uno de ellos no era tan viejo, pero su muerte la anunciaron como enfermedad incurable y tuvo derecho a un homenaje póstumo, se trataba del general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, padre de uno de los nietos de Raúl Castro, y no de cualquiera de sus nietos, sino del predilecto.

Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, principal cabecilla de GAESA, grupo empresarial militar del neokastrismo (término acuñado por el blog cubano desde el exilio Los4Gatos en el año 2012), cuya principal función es el de blanqueamiento de capital y el enriquecimiento ilícito y hasta posiblemente “lícito” (ellos cambian las leyes cuando les da la gana) cuando de construcciones hoteleras se trata, había estado al mando del Hotel Saratoga, destruido bajo una sospechosa explosión poco antes de su no menos sospechosa muerte. De modo, que 19 o más generales se vayan del aire mediante la “tafia” tapiñada en sólo un año resulta, como mínimo una cifra alarmante y que debiera corroborar de que esto también rezuma neosovietismo a lo Putin por los cuatro costados.

Dentro del llamado neosovietismo existen numerosas vertientes, en el interior del neokastrismo lo mismo, e incluso, esa variante del “cambio-fraude” (término acuñado por Oswaldo Payá, mucho antes del 2012) se ha quedado chiquita vista por una suerte de esa falsa oposición creada por el propio castrismo, al estilo de Felix Dzerjinski en épocas de Lenin (“debemos crear nuestra propia oposición hasta que la verdadera nos tumbe”) y, frente al nuevo fenómeno, ha decidido recurrir al cambiocasaquismo habitual y oportunismo en grandes períodos de crisis, como recordarán en aquel filme de Bernardo Bertolucci, ‘1900’, realizado en 1978.

Incluso los que hasta hace poco eran considerados de derechas y conservadores inician recién un período de “juntadera” febril y quizá productiva (para ellos) con la más rancia alcurnia socialcomunista de la oposición perteneciente al cambio-fraude leal al castrismo, o sea, neokastrismo puro y duro, amparado y subvencionado políticamente en buena medida desde España por el Gobierno español, y en el arte y la cultura, desde el Partido Popular. Estados Unidos hará el resto, que no es poco.

Zoé Valdés. Escritora y artista cubana e hispano-francesa. Nacida en La Habana, Cuba, 1959. Caballero de las Artes y Letras en Francia, Medalla Vérmeil de la Ciudad de París. Fundadora de ZoePost.com y de Fundación Libertad de Prensa. Fundadora y Voz Delegada del MRLM. Ha recibido numerosos reconocimientos literarios y por su defensa de los Derechos Humanos.


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martes, junio 14, 2022

Dos de Luis Cino Álvarez desde Cuba: El neocastrismo ya no puede ocultar la verdad. Aquella generación de fidelistas

 Zoe Valdes

Zóé Valdés: Apoyo a las Madres Cubanas, sin hipocresía y sin excepciones

https://youtu.be/ETGRzQxZPx8

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Tomado de https://www.cubanet.org

El neocastrismo ya no puede ocultar la verdad

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Los voceros del neocastrismo, en su rol de apagafuegos del descontento popular, están siempre a la defensiva, tratando de justificar lo injustificable, sin lograr anotarse un tanto que resulte medianamente creíble

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Por Luis Cino

14 de junio, 2022

LA HABANA, Cuba. — Desde que los cubanos acceden con mayor regularidad a Internet, el régimen castrista —que perdió el monopolio absoluto de la información— se ha visto forzado a idear una nueva estrategia comunicacional. Solo que esta, como casi todo lo demás en su desastrosa gobernanza, no le funciona y lo deja muy mal parado, en ridículo.

Ahora ya no es como hace unos años, cuando los medios oficialistas solo informaban lo que estimaban conveniente y lo manipulaban de acuerdo a sus intereses: el régimen ya no puede ocultar los hechos y sus jugarretas. En ese contexto, situaciones que preferirían ocultar o disfrazar, trascienden a las redes sociales y son conocidos por la población.

Los más audaces y los más desesperados continuamente cuestionan, confrontan, retan y ridiculizan a los dirigentes en las redes sociales. Ante esto, los mandamases, que no soportan verse puestos en la ciberpicota, han llamado a dar la batalla en las redes sociales. Se trata de una guerra sucia en la que lo mismo recurren a trolls, ciberclarias y cacasenos habituales, que a las amenazas, las multas en virtud de decretos represivos y los cortes de Internet como a los que ahora mismo estamos sujetos decenas de activistas y periodistas independientes.

Luego del 11J, en su nueva estrategia comunicacional, los voceros del neocastrismo, en el papel de apagafuegos del descontento popular, lo mismo en las redes sociales que en la TV, están siempre a la defensiva, tratando de justificar lo injustificable, sin lograr anotarse un tanto que resulte medianamente creíble.

Las disquisiciones de Karen Brito e Iroel Sánchez en La Pupila Asombrada ya parecen genialidades en comparación con las sandeces, vilezas y mamarrachadas de Michel Torres Corona y las chicas talibanas del programa Con filo en su empeño por culpar de todo a “una conjura mediática contra la revolución” y acusar de mercenario a todo el que discrepe un centímetro de la línea oficial.

Para innovar, en el NTV, luego de las infamias de Humberto López, no se les ha ocurrido nada mejor que el histrionismo recién estrenado y mal ensayado de la antes sobria periodista Cristina Escobar, y sacar a Rey Gómez de Telesur y traerlo de vuelta para ponerlo a hacer muequitas enfáticas y a leer informaciones amañadas, lo mismo sobre la guerra en Ucrania que sobre las Mipymes, con una dicción y un acento que parecen de otro planeta.

Por estos días, el oficialismo, usando toda su artillería, cual si fuese contra una peligrosa jefa enemiga, arremete contra Amelia Calzadilla, una joven madre desesperada que en una directa en las redes sociales denunció la situación en que se hallan ella y sus hijos.

El Guerrero Cubano, una página de la Seguridad del Estado, ha mostrado, como si fuesen evidencias inobjetables de culpabilidad, fotos de Amelia Calzadilla en Tropicana, con uñas de acrílico; también de su casa, como si por pintada y amueblada, en dicha casa no pudieran faltar la luz, la comida y el gas para cocinarla.

Pero el colmo del ridículo y el disparate lo alcanzó Cubadebate con un artículo de Ernesto Estévez Rams, donde afirma que “el video viral de Amelia es un ejemplo de manual de lo que se llama gestión de la irritación”, una “operación de laboratorio”.

Resulta delirantemente absurda la pretensión de hacer creer que son agentes a sueldo del gobierno norteamericano y sus servicios de inteligencia todos los cubanos desesperados que protestan por las infrahumanas condiciones en que estamos viviendo.

Los mandamases de la continuidad castrista y los papagayos que les sirven en los medios son demasiado torpes, prepotentes y soberbios. Desconectados de la realidad, con su triunfalismo habitual, tratando de tapar el sol con un dedo, haciéndose las víctimas de conjuras de historietas, subvaloran la inteligencia y el sentido común de los cubanos.

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Tomado de https://www.cubanet.org/

Aquella generación de fidelistas

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Seis décadas después, muchos de esos hombres y mujeres que creyeron vivir una epopeya gloriosa son esos ancianos hambreados que siguen siendo fidelistas y solo creen en lo que dicen Granma y el NTV

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Por Luis Cino

13 de junio, 2022

LA HABANA, Cuba. — En Las iniciales de la tierra, la primera de las seis novelas  el escritor y cineasta  Jesús Díaz (1941-2002),  se cuenta la historia de Carlos Pérez Cifredo, quien evoca su vida ante la planilla  cuéntamelo-todo para ser procesado para ingresar en el Partido Comunista.

El protagonista, que de ser un pepillo jodedor de la pequeña burguesía se transformó en un castrista furibundo, narra sus experiencias en las milicias, la escuela militar, Playa Girón y la zafra de 1970. A medida que se desarrolla el relato, se reflejan sus muchas dudas y contradicciones sin resolver, y se ve  cómo un idealista se convierte en un dogmático al dejar que domen y conduzcan por otros rumbos sus sueños e ilusiones.

El libro tuvo que esperar quince años para que fuera aprobada su publicación en 1988, en la editorial Letras Cubanas, un año después de que se publicara en España.

En 1973, con el título Biografía Política y la estructura narrativa dictada por el orden de las preguntas de la planilla partidista, Jesús Díaz envió la novela al concurso Casa de las Américas, que había ganado en 1966 con el libro de cuentos Los años duros. Pero la dirigencia del Partido Comunista le obligó a retirar la novela del concurso por considerar que era “lo más conveniente para la Revolución”.

En octubre de 1982, durante el II Encuentro de Narrativa Cubana, en Santiago de Cuba, Jesús Díaz leyó en presencia del entonces ministro de Cultura, Armando Hart Dávalos, un fragmento del libro, al que había cambiado el nombre y el orden cronológico a la narración.  Luego de la lectura, Hart conversó con Jesús Díaz y tras hacerle algunos señalamientos regañones, se comprometió a “trabajar” para que se publicara la novela, lo cual ocurrió cinco años más tarde.

Algunos consideran que Las iniciales de la tierra es la novela de la Revolución cubana. Pero su autor no estaba de acuerdo con esa valoración. En una entrevista realizada en 1988 por el escritor José Fernández Pequeño — y que permaneció inédita hasta el año 2013, cuando fue publicada en La Gaceta de Cuba— , Jesús Díaz explicaba: ”Es ingenuo pensar que uno ha escrito esa novela de la revolución. Yo solo pretendía salvar ciertas memorias, angustias y tensiones. Luego de escrita la novela, me he dado cuenta de que ella es una reflexión sobre la intolerancia, sobre ese hábito permanente de juzgar a los demás que se nos fue pegando… Desarrollamos una enorme capacidad para clasificar el mundo y para emitir juicios acerca de las personas que nos rodeaban, hasta que un día el juzgado era uno mismo, juzgado sin apelación posible…”.

Jesús Díaz también sería víctima de la intolerancia oficial y  le llegaría el turno de ser “juzgado sin apelación posible” cuando se hizo incómodo para el régimen. Desencantado, rompió definitivamente con el castrismo y se exilió en 1992.

La historia del protagonista de Las iniciales de la tierra es similar a la de muchos millares de cubanos que eran jóvenes en 1959 y, seducidos por Fidel Castro, se consagraron a la construcción del paraíso que les prometía el Líder que consideraban infalible. Para ello, renunciaron a sus sueños y planes individuales para hacerse parte de una masa que ciegamente obedecía órdenes y “orientaciones de arriba” y repetía consignas.

Cuando se lo exigieron, esos jóvenes abandonaron o escondieron sus creencias religiosas, dejaron de tratar con sus parientes y  amigos que fueran desafectos al régimen y dieron por muertos y olvidados, por apátridas y traidores, a sus familiares que se fueron del país.

Dispuestos a cumplir todos los sacrificios que les exigían, se sometieron a  pruebas tremendas, a veces sin necesidad, solo por probar “su condición de revolucionarios”, como en las marchas de los 62 kilómetros. Se les exigió que fueran capaces de sobreponerse a sentimentalismos y todo lo que no fuera el servicio a Fidel y la Revolución. Sus modelos tenían que ser Chapaev y otros héroes de los libros soviéticos, Che Guevara, con su disciplina suprahumana frente al asma, o Juan Marinello, capaz de abandonar el velorio de su esposa para asistir a una sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Masoquistamente gozosa, en busca del carnet rojo, toda una generación puso su vida en el potro del martirio revolucionario, presumiendo de ello y repitiendo: “Fidel, dinos qué otra cosa tenemos que hacer”.

En el cumplimiento de tareas y misiones, estas personas descuidaron la atención a sus hijos cuando estos más necesitaban a sus madres y sus padres, pero no les preocupó, porque los dejaron, confiados, en manos del Estado para que los educaran y formaran como los hombres nuevos del comunismo.

Hoy, al cabo de seis décadas de sacrificios, muchos de esos hombres y mujeres que creyeron vivir una epopeya gloriosa son esos ancianos hambreados y andrajosos que siguen siendo fidelistas; no creen en lo que sufren a diario y en lo que ven sus ojos, sino en lo que dice el periódico Granma y el NTV.

En las colas en la farmacia o para comprar comida son mal mirados cuando justifican las penurias con “el bloqueo” y piden que confiemos en los dirigentes y el Partido. Sus vecinos los rehúyen y advierten que hay que cuidarse de sus chivatazos. Sus hijos y nietos les reprochan y los culpan por haber contribuido a “esta mierda”.

Patéticos, ponen a prueba nuestra humanidad: uno no sabe si tenerles lástima  o desearles que, si no pueden callarse la boca y dejar de molestar con sus monsergas, revienten de una puñetera vez y vayan a reunirse en el otro mundo con su amado Máximo Líder.


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