martes, julio 16, 2024

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Mutará ahora el castrismo a neocastrismo? Puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como presidente, que termina en octubre de 2028.

 

¿Mutará ahora el castrismo a neocastrismo?

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Puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como presidente, que termina en octubre de 2028.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

13 julio 2024

La militarización de las "zonas de producción agropecuarias, de inversiones constructivas y de montaje, y otras áreas urbanas y rurales" del país, y las "estructuras organizativas de la defensa", de los gobiernos provinciales y municipales de toda Cuba, y encima declarar la "economía de guerra", tiene varias lecturas, algunas de las cuales pueden no ser bien percibidas a primera vista.

Lo que sí es muy obvio es que esa decisión de Raúl Castro (más nadie la pudo tomar) además de su fuerte tufo fascista revela que en el alto mando dictatorial son conscientes de que el régimen, como lo conocemos hasta ahora, ya no da más y que deben hacer "algo" para no perder el poder.

Al mismo tiempo evidencia nerviosismo y falta de cohesión en la cúpula de la tiranía, pues con eso de "economía de guerra" lo mismo se puede frenar otra vez a los pequeños negocios, que abrir la mano al sector privado.

¿Qué van a hacer quienes usurpan el poder? No se sabe, pero a priori se perfilan dos posibilidades: 1) atrincherarse en su posición de no aflojar la mano, militarizar el país y "resistir" hasta ver si aparece un mecenas milagroso que los subsidie; o  2) mutar del castrismo al neocastrismo, una especie de hibridación de capitalismo de "baja intensidad" con rasgos fascistas, chinos, rusos, y un régimen político autoritario por encima.

Por cierto, esa mutación, pero más liberal, es la condición que ponen Moscú y Pekín para invertir en Cuba. Además, los jerarcas militares y civiles de GAESA también presionan para abrir la mano en la economía, si la controlan ellos. Sobre todo, recuerdan que al desintegrarse la URSS las empresas y todos los activos del Estado pasaron a manos de exdirigentes del Partido Comunista y del Gobierno, a personeros y testaferros, incluso mafiosos, hoy todos megamillonarios.

Pasar ya, con Castro vivo, del castrismo al neocastrismo

Conjeturas aparte, lo concreto por lo pronto es que el régimen ha pasado a las Fuerzas Armadas el control de la agricultura y parte de la industria que no estaba en manos de GAESA. Y con el pretexto de la "economía de guerra" en la práctica se han militarizado los gobiernos de las 15 provincias y los 168 municipios del país. Ahora serán vigilados y controlados in situ por oficiales de las FAR con uniforme y todo.

Ahora los funcionarios públicos "electos por el pueblo" (el llamado Poder Popular), y también los del Partido Comunista en esas instancias carecen de independencia, con un Poder Ejecutivo cuyo techo ahora lo ponen los militares.

Un propósito aquí es meter miedo en los campos para evitar robo de productos, e impedir que agricultores y cooperativas vendan productos "por la izquierda". Pero eso agravará el hambre, pues hoy la vía que tienen muchos cubanos para alimentarse es comprar clandestinamente productos agrícolas y pecuarios.

Pero de todo esto lo más obvio para los cubanos es que con tal militarización agroindustrial aflora con más nitidez la ineptitud e inutilidad del Gobierno del "presidente" y "'primer secretario del PCC" Miguel Díaz-Canel.

Díaz-Canel podría tener los días contados

O sea, puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como "presidente" que termina en octubre de 2028. Quien lo sustituya no tiene mucha importancia, sería otro pelele de la cúspide militar, pero presuntamente más capaz.

Ciertamente Cuba está siendo destrozada por la inviabilidad del socialismo y el empecinamiento de Raúl Castro, pero es el Gobierno de Díaz-Canel el que da la cara, y también el premier Manuel Marrero. Ambos con su ineptitud lo agravan todo.

Díaz-Canel transpira claramente su falta de capacidad y de inteligencia. Carece de audacia, talento, facilidad de palabra, credibilidad, carisma, firmeza. Y lo agrava todo al escoger para el Gobierno a personas tan ineptas como él, particularmente los ministros encargados de la economía, la banca, las finanzas, la agricultura y la industria.

Por eso el actual Gobierno de Cuba es el peor desde la independencia en 1902.  Ante el empeoramiento constante de la crisis alimentaria el "presidente" y sus ministros se dedican a dictar topes de precios que provocan más escasez, regulaciones absurdas que también causan más escasez, impuestos abusivos a quienes producen, multas o cárcel para quienes más éxito tienen como productores, por "enriquecimiento ilícito".

El diario Granma informó hace unos días que en Matanzas se impusieron multas por valor de 6,7 millones de pesos a los ganaderos privados y les decomisaron 33 animales, por vender vacas "por la izquierda". Es decir, por vender ¡sus propias vacas!, como hacen todos los ganaderos del mundo.

También se acaban de aprobar nuevas "directivas de Gobierno" que incluyen reducir la entrega de recursos financieros al sector empresarial, y reducción del presupuesto, y de los gastos estatales "al máximo posible". Y Granma adelantó que habrá más "regulaciones para acotar (limitar) la ganancia en las compras de productos". ¡Le zumba el mango!

El Gobierno no presenta planes serios para aliviar la crisis

Y un detalle muy importante. No son Díaz-Canel y Marrero quienes toman las grandes decisiones en Cuba, pero ellos y sus ministros ni siquiera presentan planes emergentes a los mandamases militares. No insisten en que se deben adoptar medidas liberalizadoras, como suprimir la Empresa de Acopio, que al menos alivien la crisis alimentaria.

No lo hacen puro oportunismo. Temen ser destituidos por los dinosaurios. No quieren perder sus privilegios de oligarcas dictatoriales, sino seguir viviendo a todo dar, disfrutando la dolce vita.

A instancias de GAESA el Gobierno en los últimos 10 años ha dedicado el 35% de todas las inversiones de capital a construir hoteles y otras obras para el sector turístico, con los hoteles medios vacíos por falta de visitantes, mientras que solo un 5,2% del dinero total se ha invertido en la agricultura, que cada vez produce menos.

De tener un mínimo de decoro, Díaz-Canel y sus ministros se habrían opuesto, o por lo menos habrían insistido en reducir la construcción de hoteles para invertir más en la agricultura, y en el desvencijado sistema energético nacional.

Además, no se están creando MIPYMES en la agricultura. En 2023 las ventas minoristas del sector privado alcanzaron el 44,4% del volumen nacional, pero las de productos agrícolas y pecuarios fueron mínimas. El Gobierno tiene la obligación de decirle a la cofradía militar:  si no se libera la agricultura, al menos hay que crear MIPYMES independientes en el campo, o habrá en Cuba una hambruna devastadora.

La "revolución" ahora compulsa a inventar, o robar para comer

El otrora Estado paternalista "revolucionario" ha abandonado a los ciudadanos a su suerte. Les entrega cada vez menos alimentos por la libreta y los obliga a buscar sus alimentos "inventando", robando, hurgando en los basureros, pidiendo limosna, o acudiendo a MIPYMES cuyos precios exorbitantes son inaccesibles. Un cartón de 30 huevos cuesta hasta 2.700 pesos, muchísimo más que un salario mínimo. Y una libra de carne de cerdo no baja de 700 pesos.

Pues bien, pese a este caos hambreador, como vimos, todavía no se sabe qué va a hacer la pandilla raulista, si seguir atrincherada en su posición fidelista, o aflojar la mano. Es un absurdo pretender que, manu militari,  la agricultura cubana produzca más. Eso solo conduciría a una hambruna colosal que evocaría la provocada en 1896 por el gobernador español Valeriano Weyler con su Reconcentración, y que costó la vida a 200.000 cubanos.

Y sería a la vez el suicidio de la claque dictatorial. Porque en pleno siglo XXI la reedición de una tragedia como aquella implicaría una intervención internacional militar humanitaria que iría a la fuente de ese genocidio y pondría fin al totalitarismo castrista-comunista-fascista.

Para concluir, vuelvo al principio. No se sabe si el ¿general? está siendo presionado por sus cúmbilas más cercanos para pasar a esa transición-mutación ya mencionada, pero hay ciertos indicios de que va a haber una mutación a neocastrismo, aunque su perfil no está claro del todo.

Al final no importa en qué consista ese fraude neocastrista, eso no es lo que necesitan, quieren y merecen Cuba y los cubanos. Tienen que ser libres de verdad, reintegrase a la democracia liberal occidental, su cultura, al empuje capitalista moderno. Cualquiera otro final del castrismo hay que evitarlo a toda costa.

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lunes, diciembre 19, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: 'Pioneros contra el comunismo, robaremos todo lo que podamos'. 'Hoy, sin el robo agrícola y pecuario, millones de cubanos no podrían alimentarse, cuando a los nueve o diez días se acaba lo poco que reciben por la libreta mensualmente.'

 
Tomado de https://diariodecuba.com

'Pioneros contra el comunismo, robaremos todo lo que podamos'

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'Hoy, sin el robo agrícola y pecuario, millones de cubanos no podrían alimentarse, cuando a los nueve o diez días se acaba lo poco que reciben por la libreta mensualmente.'

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 

18 diciembre 2022

Cuando el aventurero argentino Ernesto Guevara en su carta a la Conferencia Tricontinental de La Habana (1966) enunció las características del "hombre nuevo revolucionario", dijo que debería ser "una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar", pero olvidó un detallito: también necesariamente debe saber robar de todo, como sea, y sin que lo capturen nunca.

Es eso lo que ocurre en Cuba hace décadas, agravado ahora con la crisis ya terminal del castrismo. Se roba de todo en todas partes. Y a más hambre, más productos agrícolas y pecuarios desaparecen de las granjas estatales y de fincas privadas.

¿Y quiénes roban? Precisamente, son todos "hombres nuevos". Los que de niños eran obligados a jurar cada mañana escolar: "Pioneros por el comunismo, seremos como el Che".

¿Hay robos masivos en los campos de Argentina, Perú, Ecuador o Costa Rica? ¿Por qué en Cuba sí?

Para empezar, nunca antes hubo en la república "burguesa" cubana robos masivos en los campos. Pero 65 años después hay hambre, y la mafia gubernamental encabezada por Raúl "El Cruel" (que en 2007 prometió un vaso de leche para cada cubano), en vez de liberar a los campos del acogotamiento comunista para que haya más producción agropecuaria, lo que hace es organizar patrullas paramilitares para impedir lo robos campo adentro. Total, al final esos patrulleros "revolucionarios" roban más que los aficionados individuales. Y si son sorprendidos saben "mojar" con viandas y frutas a sus captores, y si te vi no me acuerdo.

¿Son ladrones, o comerciantes furtivos hijos del comunismo?

Hoy el hambre golpea duro en la Isla y los antiguamente llamados "asaltantes de caminos" en la manigua cubana constituyen hoy una sui generis red furtiva de comercio privado agrícola mayorista, que el comunismo ha sido incapaz de crear.

Por eso los cubanos sin daño antropológico en su cerebro no critican los robos agropecuarios, ni "chivatean" a sus autores. Los consideran sus salvadores. Constituyen una de las dos principales fuentes abastecedoras del mercado negro, el que en verdad alimenta, viste y calza a los cubanos.

La otra gran fuente son los campesinos que se arriesgan a ir a la cárcel o recibir multas exorbitantes por no cumplir con la entrega del 80% de sus cosechas al Estado, y venden "por la izquierda" parte de sus cosechas.

Fluyen desde la Isla los reportes de periodistas independientes sobre el aumento exponencial de los robos en granjas estatales y también a campesinos y usufructuarios de tierras. Hace unos días se supo que en la granja estatal La Cuba (unas 4.000 hectáreas) pululan los robos de plátanos y platanitos. Policías locales confiscaron cerca de 70.000 libras de plátano fruta robadas allí, que iban en tres camiones para el mercado negro. En otros dos municipios avileños (Primero de Enero y Bolivia) fueron decomisadas otras 90.000 libras de plátanos.

Pero los avileños mayormente aplauden esos robos. Si no fuera por los plátanos robados que compran en el mercado negro, muchos no los podrían comer, pese a que allí se cosechan, pues en gran parte son llevados a los restaurantes y hoteles de GAESA en todo el país. Otros van para la casta militar y civil dictatorial, sus familias y allegados, y otros se los cogen los policías para su consumo y para revenderlos a sobreprecio.

Claro, no solo plátanos salen por la "puerta de atrás" de las granjas. Un campesino, que prefirió no dar su nombre, dijo al periodista independiente Osmel Ramírez, en Holguín: "Como ya no hay puercos, roban más reses". En Camagüey se roban entre 30 y 120 vacas diariamente, según reportes oficiales, que abastecen el mercado negro de La Habana, Varadero, y otras ciudades.

Sin el robo de vacas en Cuba, prácticamente solo los turistas extranjeros y los vividores en el poder podrían comer carne bovina. Ya muchos cubanos casi han olvidado a qué sabe un buen filete de res. Infinidad de niños y adolescentes nunca lo han probado. En 1958 había en Cuba 6,6 millones de vacunos para 6,5 millones de habitantes, y hoy hay 3,6 millones de vacunos para casi el triple de habitantes, y en el puro hueso de flacos. Actualmente el consumo per cápita de carne vacuna en Cuba es inferior a las 1,2 libras mensuales en Gambia, el más bajo de Africa.

"Todo es según el color del cristal con que se mira"

Los robos afectan también a campesinos, incluyendo agresiones con lluvias de piedras para llevarse el botín, como le pasó hace unos días a Jorge Virella, dueño de una finca en Ciego de Avila. "Anoche casi me matan", dijo el agricultor. "Los plátanos ya están raquíticos y el robo de racimos empeora la cosa. Vienen los bandoleros en carretones y te comen a pedrá limpia".

Es triste esta pérdida de valores ancestrales en la sociedad cubana, y el surgimiento de "valores" emergentes nada plausibles, pero es que resultan de vida o muerte. Es lamentable porque no importa si unos ladrones roban a pedradas y otros lo hacen silenciosamente, al final el resultado es el mismo. En ambos casos se apropian de bienes ajenos.

Pero, mucho ojo, es la dictadura misma la que compulsa a robar. Eso modifica el prisma para la percepción cubana del "robo alimentario". ¿Es delito, o no lo es? Y aquí cobran una vigencia abrumadora los versos del  poeta español Ramón de Campoamor: "En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira".

Porque el robo va contra la decencia, la ética, la moral, y la ley (en países normales). Y lanzarle piedras a un campesino para robarle es obviamente un delito de agresión y un abuso. Pero ante el hambre por la incapacidad socialista de producir alimentos, emerge la necesidad aberrante de sacarlos entonces de los campos a como dé lugar, subrepticiamente, o "a lo descarao".

Defensa propia de los "de abajo" contra los "de arriba"

Y esa práctica del hurto para comer y subsistir devino derecho cubano de defensa propia de los abusados de "abajo" contra los abusadores de "arriba" parodiando al escritor mexicano Mariano Azuela. Este sui generis derecho popular de defensa propia de los de debajo solo desaparecerá cuando se desmantele de raíz el absurdo modelo comunista.

En fin, el vandalismo en los campos cubanos es otro "logro de la revolución, tan cubana como las palmas", como la vendió al mundo el encantador de serpientes Fidel Castro, y que hoy hasta en Washington no pocos encantados escorados a babor siguen venerando.

Hoy, sin el robo agrícola y pecuario, millones de cubanos no podrían alimentarse cuando a los nueve o diez días se acaba lo poco que reciben por la "libreta" mensualmente. Además, los robos impiden que se pudran en los campos miles de toneladas de productos porque el monopolio Acopio no tiene camiones suficientes, o gasolina para ir a recogerlos. Y porque el régimen no permite que los campesinos lleven sus productos ellos mismos a las ciudades y los vendan por su cuenta antes de que se pudran.

Al final, argumentos a un lado, sin duda alguna cuando en Cuba se roban productos en una granja estatal se cumple lo de "ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón", pues se roba al mayor ladrón de la nación, al Estado comunista y la cleptocracia mafiosa que lo mangonea y vive la dolce vita a costa del hambre y la pobreza de la población.

Porque quienes sí roban de verdad en grande, sin límites, e impunemente, son los vividores de la cúpula dictatorial. ¿De dónde salen los almuerzos y cenas a lo Calígula en sus madrigueras amuralladas? ¿De la "libreta"? ¿De los desabastecidos agromercados? ¿Tienen acaso sueldos de 2.000 o 4.000 dólares mensuales para comprar en las shopping todo lo que sirven en sus festines?

La conclusión aquí más elocuente no puede ser para calibrar el futuro luminoso que prometieron los Castro Ruz y el Che. Sean silenciosos o violentos los robos en los campos, lo que cuenta es que sus protagonistas son "hombres nuevos", hijos legítimos del comunismo que no hace demasiado tiempo, aunque obligados a alabar al asesino de La Cabaña, muchos de ellos habrían preferido decir la verdad: "Pioneros contra el comunismo, robaremos todo lo que podamos".

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