Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
sábado, noviembre 23, 2024
Video: Chucho Valdés se DECLARA EXILIADO con Juan Manuel Cao y afirma que no firmó la carta apoyando el fusilamiento de tres jóvenes en Cuba
Yo le creo totalmente , pero Chucho estuvo décadas, que yo aepa, sin desmentir públicamente la supùesta firma de esa carta; claro, ese desmentido hubiera teido un precio que él no quiso pagar; una pregunta de seguimiento hubiera sido: ¿Cuáles eran las causas o razones por las cuales no quiso pagar ese precio? pregunta que hubiera ahuyentado a posibles futuros invitados al programam por ser demasiado inquisitivo el conductor o entrevistador del programa, y con ello el rating se viera cuestionado al negarse a asistir otros invitados. Chucho sufrió la partida de su padre Bebo Baldés y quizás una de esas razones fue que no quería que otras personas muy allegadas o dependientes de él sufrieran su partida o su muerte incruenta dentro de Cuba.
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AmericaTeVe Miami
22 de noviembre, 2024
Segunda parte
Chucho Valdés se DECLARA EXILIADO con Juan Manuel Cao y aclara que no firmó la carta "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos” apoyando el fusilamiento de tres jóvenes que no habían cometido ningún hecho de sangre
Primera parte
Chucho Valdés se reencuentra con Arturo Sandoval en A Fondo con Juan Manuel Cao
Cuando los intelectuales apoyaron "el terror del castrismo": A 17 años del “Mensaje desde La Habana..."
Algunos de los intelectuales firmantes del "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”, 2003.
Por Yolanda Huerga
Abril 19, 2020
Han pasado 17 años desde aquel 19 de abril en que un grupo de artistas y escritores cubanos firmara una carta respaldando el encarcelamiento de 75 disidentes, el fusilamiento de tres jóvenes y las sentencias a cadena perpetua de otros cuatro por haber secuestrado una lancha con la intención de llegar a Estados Unidos.
La carta divulgada como “Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos” respondía a otro documento suscrito por decenas de intelectuales del mundo entero, incluyendo tradicionales amigos de la Revolución, en el que condenaban la represión por delitos de opinión en Cuba y ponían en entredicho la legalidad y la “justicia revolucionaria
Radio Televisión Martí buscó opiniones sobre el tenebroso ambiente de aquellos días de Primavera Negra y del fusilamiento de tres jóvenes que estuvieron encarcelados tan solo diez días.
“El 2003 fue un año definitivo, no sólo para la política sino también para la cultura y la sociedad cubana. Fue el año de aquel vergonzoso acto represor conocido como Primavera Negra que daría inicio al más importante de los movimientos de resistencia social de la oposición, las Damas de Blanco, y fue el año en que tres jóvenes que intentaron huir de Cuba en una lancha, fueron engañados prometiéndoles un juicio justo, y al final, en un proceso absolutamente ilegal e inhumano, fueron fusilados”, destacó Amir Valle, establecido en Berlín, Alemania.
Ya en 1961 Fidel Castro había resumido en una frase su política cultural: “Dentro de la Revolución, todo. Contra la Revolución, nada”. No Había alternativas. Los creadores, tuvieron que plegarse a tal mandato porque de ello dependía su supervivencia.
“Todos los que conocía, de todos los estratos de la cultura cubana, todos, pensaban que aquello era una aberración, lo comentaban en los corrillos no oficiales pero jamás levantaron sus voces y fueron muchos los que aceptaron esa afrenta que fue la carta en la cual personalidades como Alicia Alonso, Silvio Rodríguez, Miguel Barnet, entre otros, no sólo defendieron los fusilamientos sino que también tuvieron la indecencia de intentar que pensadores de otros países se sumaron a ese apoyo vergonzante”, apuntó el autor de “Los desnudos de Dios”.
A la carta inicial rubricada por 27 figuras destacadas de la cultura nacional y publicada en el diario oficial Granma, le siguió un llamamiento a todos los miembros de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la Asociación Hermanos Saiz (AHS) y de las instituciones culturales y universidades de todo el país para que avalaran la decisión tomada por Fidel Castro.
En las semanas siguientes, Granma publicó periódicamente las listas de los firmantes que se sumaban a lo largo del país.
Al respecto, el escritor y activista Ángel Santisteban dijo desde la capital cubana: “Cuando se abrió la convocatoria, como mi apartamento está muy cerca de la sede de la UNEAC, muchos llegaban a mi casa a saludarme, y puedo asegurar que hasta los más fervorosos defensores del régimen me confesaron en aquella oportunidad no estar de acuerdo con el encarcelamiento de los 75, pero sobre todo, les indignaba el fusilamiento de esos muchachos”.
El gobierno cubano afirmaba que había una “agresión en ciernes”, que Estados Unidos pretendía invadir Cuba.
“La mayoría justificaba haber signado el “Mensaje” con el hecho de que no estaban de acuerdo con la invasión”, lamentó Santisteban, quien ya en 1995 había recibido el premio UNEAC por su libro de cuentos “Sueño de un día de verano”.
El ensayista Carlos Aguilera, radicado en la ciudad alemana de Frankfurt, recalcó que “aquella carta fue una infamia. Por una parte, un Estado despótico encarcelando, asesinando, reprimiendo. Y por otra, un grupo de cortesanos apuntalando todo el terror del castrismo. Cuando un día se puedan hacer preguntas y llevar a juicio a culpables, habrá que exigirle a la claque intelectual cubana no solo por haber firmado la proclama, sino por haber contribuido al crimen y haber favorecido el desmantelamiento de toda posición crítica, todo espacio de reflexión y discrepancia”.
Sin embargo, más que las contundentes declaraciones de figuras como Günter Grass, Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards, tuvo un impacto mucho mayor en la intelectualidad nacional que artistas y escritores, abiertamente de izquierda, como Pedro Almodóvar, Joan Manuel Serrat, Fernando Trueba, Joaquín Sabina, Caetano Veloso, José Saramago o Eduardo Galeano hicieran duras críticas al régimen. Hasta Noam Chomsky pidió en el 2008 la libertad de los detenidos en la Primavera Negra.
“De pronto había una unidad manifiesta entre colegas de la izquierda y la derecha a nivel mundial. Fue una semilla pequeña que se sembró en la cabeza de muchos de nosotros y que floreció unos años después en la rebelión intelectual que se conoció como “Pavongate o Guerrita de los emails” en 2007”, señaló Valle.
“Por eso pienso que el 2003 marca un antes y un después, porque no sólo pasaron los hechos y no sólo la sociedad se conmovió sino que hubo cambios muy profundos en lo político, lo cultural y lo social en Cuba”, agregó.
“Nadie debería estar a favor de la pena de muerte, la vida humana es sagrada, en mi opinión", indicó el escritor Gabriel Barrenechea, natural de Encrucijada, Villa Clara. “Y me parece totalmente incongruente que un escritor o un artista apoye procesos contra la libertad de expresión; negarla es negar nuestra esencia como creadores”.
A través del Blog Segunda Cita, Radio Televisión Martí contactó con Silvio Rodríguez, a quien preguntó: “En abril de 2003, usted firmó el Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos. Diecisiete años después, ¿sigue apoyando las ejecuciones?”
A lo que el cantautor respondió: “Nunca apoyé aquellas ejecuciones. Y estoy seguro de que ninguno de los firmantes de aquella carta lo hacía”.
17 años después, Silvio Rodríguez afirma que no apoyó las ejecuciones con la firma de la carta.
“Firmamos la carta cerrando filas con el derecho de Cuba a ser soberana”.
“Era 2003, cuando Bush se lanzaba contra Irak e inspirado en lo peor de la Florida le dijo a Collin Powell: 'Primero Irak y después Cuba'. Después tuvo que decir que lo había dicho en broma”.
“Jamás renunciaré a defender a mi país de los abusadores y de los amigos de los abusadores”, dijo Silvio Rodríguez.
En una entrevista concedida al diario español El Periódico en 2008, el trovador Pablo Milanés dijo que, a diferencia de otras personas, se negó "a firmar una carta de apoyo a los fusilamientos decretados en abril de 2003 y las penas de largos años de prisión a 75 disidentes.
A la pregunta de si se trató de "puro oportunismo" por parte de esos intelectuales firmantes de la carta, Milanés respondió que "sí, y de pura cobardía".
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Fernando Godo | A Tranca Limpia
25 de noviembre, 2024
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Los tres últimos fusilados, los cuales no mataron, no hirieron ni derramaron una sola gota de sangre:
Lorenzo Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodan Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac.
Emigrar al patíbulo
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Un testimonio de las últimas horas de Lorenzo Enrique Copello, el último fusilado del castrismo.
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Por Ricardo González Alfonso
La Habana
Convivir en un calabozo con un condenado a muerte es intrincarse en el laberinto de una vida ajena, que comienza a pertenecernos, a dolernos.
Lorenzo Enrique Copello, fusilado el 11 de abril de 2003.
Cuando abrieron la puerta de la celda tapiada y vi por primera vez a
Lorenzo Enrique Copello Castillo, no imaginé que lo fusilarían en una semana, tras uno de esos juicios sumarísimos de la primavera de 2003.
Lorenzo era un negro de treinta y tantos años, de buen aspecto, que caminaba cojo por la golpiza que le propinaron cuando lo arrestaron en el Puerto del Mariel, al oeste de La Habana. Los zapatos negros y sin cordones tenían marcas de salitre, y sus ojos reflejaban la extenuación de los náufragos, de esos que aún huelen a mar.
Nos saludó con una sonrisa doble: la de sus labios y la de sus ojos. Se acostó, y al instante dormía con la inmovilidad de los difuntos.
Mis compañeros de celda —el chino, un joven acusado de vender drogas, y un muchacho condenado por asesinato e involucrado en un tráfico de emigrantes— nos sentimos desilusionados. Nos sabíamos de memoria nuestras respectivas historias o leyendas y esperábamos del recién llegado una de estreno. En los calabozos de Villa Marista, sede nacional de la Seguridad del Estado, no hay espacio para caminar; y la única opción, entre interrogatorio e interrogatorio, es conversar sobre cualquier tema, para no pensar.
Por la mañana, descubrimos que Lorenzo era un criollazo. Nos relató, como quien cuenta una película, que a medianoche abordó con varios amigos y amigas la lancha Baraguá, una de esas que cruzan con pasajeros la bahía habanera. El grupo de piratas debutantes llevaba oculto en sus mochilas recipientes con combustible; y, además, contaban con un arsenal de desconsuelo: un revólver y un cuchillo. Lorenzo apoyaba su narración con mímica teatral. "Llegué hasta la cabina y disparé dos veces. Una contra la proa y otra al mar. Entonces grité: '¡Esto se jodió, nos vamos pa' Miami!'".
Al principio todo resultó a pedir de sueños. Entre los pasajeros habían dos extranjeras —magníficas piezas de cambio— acompañadas por un par de Rastafaris. En total, tenían una treintena de rehenes. La Bahía de La Habana quedaba atrás, y la embarcación se adentraba en el anchísimo Estrecho de la Florida.
Lorenzo cerró los ojos para disfrutar mejor de sus palabras. "Oigan, ya nos veíamos en las costas de Cayo Hueso enseñando unos carteles que habíamos hecho con frases contra el comunismo, para que los americanos nos dieran asilo político". Lorenzo sonrió, como un chiquillo que recuerda una travesura. Al abrir los ojos, despertó de su aventura onírica. Su expresión se transformó en la de un adulto en peligro.
(Lorenzo Enrique Copello Castillo)
Nos contó, siempre auxiliándose con su gestualidad criolla, cómo el mar —un mar histérico— cambió de humor repentinamente. Imaginé las olas como cascadas continuas, la lancha a la deriva, a merced de ascensos y descensos bruscos y constantes. Vi en el rostro del negro el terror que sintieron aquellos cachorros de mar —secuestradores y rehenes— al saber que en esa situación de espanto se había agotado el combustible, incluido el de reserva.
Un guardacostas cubano se aproximó. A través de un megáfono uno de los guardafronteras los conminó a entregarse. "Pero nosotros, de eso nada. Respondí a gritos que teníamos a dos extranjeras. Que nos dieran combustible o la cosa iba a terminar mal".
Llegaron a un acuerdo. El guardacostas remolcaría a la Baraguá hasta el Puerto del Mariel. Allí le proporcionarían lo necesario para llegar a Estados Unidos, a cambio de que no lastimaran a los rehenes.
Lorenzo intentó esgrimir una sonrisa de consuelo, pero, errático, emitió un suspiro triste. "Era una trampa. Muy cerca del muelle, un hombre rana del Ministerio del Interior le hizo una seña a las extranjeras para que se lanzaran al agua. Una de ellas se tiró. Traté de impedir que la otra hiciera lo mismo, pero un pasajero —después supe que era un militar vestido de civil— me empujó, caí al mar y perdí el arma. Varios hombres ranas me atraparon. En el agua comenzaron a golpearme. Continuaron en el muelle. Mis compañeros también estaban dominados".
"La cosa fue grande. Vino hasta Fidel. Nos dijo que si nos hubiéramos ido, dentro de unos años hubiéramos querido regresar".
Lorenzo movió la cabeza seguro de su negativa. "¡Qué va! Yo hubiera hecho como mi padre, que se pasó la mitad de la vida preso; pero en el 80, cuando lo del Mariel, se fue a Estados Unidos, se cambió el nombre, estudió y se hizo ingeniero. Sí, yo iba a hacer lo mismo. Después reclamaría a Muñe, mi mujer actual; y a Rorro, mi hija, que es del primer matrimonio".
Muñe —apócope de muñeca— vendía pizzas en su casa. Lorenzo la describía como una Venus de Milo, pero con brazos, cálida y cándida. Al hablar de Muñe la expresión del negro se asemejaba a la de un amante primerizo.
Pero ella, como Rorro, desconocía que Lorenzo vivía dos existencias paralelas, y que con esa doble vida recorría su laberinto personal. Él era una moneda que giraba por el aire a cara o cruz, a mal o bien.
Lorenzo trabajaba días alternos como custodio de una policlínica del municipio de Centro Habana. Allí su actitud era ejemplar, nos aseguró. Mas sus días libres eran libertinos. Se dedicaba al proxenetismo y a la estafa. Esta la ejercía a veces a través de juegos de azar; otras, como "guía" de turistas inexpertos.
"Una vez —nos relató entusiasmado— viajé a Pinar del Río con un francés. ÁQué vida! El lo pagaba todo: un apartamento que alquiló, bebida de la buena y a las mejores jineteras. Allá conoció a una temba y se quedó con ella. No sé qué le vio. El francés era un buen hombre. Yo siempre me porté bien con él. Aunque era muy confiado, jamás me aproveché de eso". Nos miró con picardía y añadió: "¡Pero a otros…!".
En una ocasión Lorenzo me dijo: "Ricardo, qué lástima que te dio por la política. Con tu pinta y facilidad de palabras, serías un estafador de primera".
También nos hablaba de Rorro. Una linda adolescente que sabía valerse por sí misma. "Es como yo, pero honrada". El sobrenombre surgió cuando era una bebé, pues la madre y Lorenzo le cantaban para dormirla: "A rorro mi niña, a rorro mi amor". La muchacha estudiaba la enseñanza media en Miramar, un reparto de la antigua —y actual— clase alta. "Papi, allá los autos son cómicos, la gente se viste cómico, las casas son cómicas. En fin, Miramar es una comedia".
El día que a Lorenzo le entregaron la petición fiscal, le dijo al guardia que servía la comida: "Échame más, ¡qué soy un pena de muerte!". Y se rió. Pero un rato después nos miró serio y comentó en voz baja, casi consigo: "quién lo hubiera dicho, ¡yo deseando una sanción de 30 años!".
Lorenzo regresó del juicio muy optimista. "Mi abogado dijo que cómo se iba a pedir sangre, si no se derramó una gota de sangre". Y repetía a cada rato estas palabras, con el fervor que un moribundo invoca a Dios.
También nos comentó: "Ustedes no me van a creer, pero sentí más miedo cuando en el juicio vi el vídeo de la lancha subiendo y bajando en aquel mar furioso, que cuando yo estaba allí mismito, jugándome la vida".
Esa noche nos llevaron a una oficina. A los cuatro por separado. Cuando llegó mi turno, un capitán me explicó que aunque a Lorenzo le pedían la pena de muerte, eso no significaba que lo fusilarían. "Pero —puntualizó el oficial— algunos condenados a la pena capital se desesperan y se suicidan por gusto, pues la sanción no es ratificada por el Tribunal Supremo o por el Consejo de Estado".
Con este argumento solicitó mi cooperación para impedir —dado el caso— que Lorenzo atentara contra su vida. Accedí. Después me enteré que a mis otros dos compañeros de celda le pidieron lo mismo. Nunca supe que le dijeron a Lorenzo.
Desde entonces la ventanilla de la puerta tapiada la mantuvieron abierta; y afuera, un policía permaneció de guardia.
Al otro día por la tarde vinieron a buscar a Lorenzo. Regresó muy contento. "La Seguridad del Estado trajo en un auto a Rorro, a la mamá de ella y a mi madre. Me dijeron que el director del policlínico le iba a escribir al Consejo de Estado hablándole de mi buena actitud laboral". Al rato vinieron de nuevo por él.
Ya a solas , el Chino, el otro muchacho y yo comentamos que esa visita era la despedida final. La policía política —y la otra— no acostumbra a traer a nuestros familiares para que nos visiten. Estábamos equivocados. No era la última despedida, sino la penúltima.
Lorenzo retornó feliz. Dos oficiales fueron a buscar a Muñe y había tenido una visita con ella. A discreción, mis compañeros de celda y yo nos miramos consternados. Comprendimos que Lorenzo sería ejecutado próximamente.
Aquella tarde la comida fue diferente a la habitual: medio pollo, arroz con moros, ensalada, vianda, postre y refresco. Lorenzo sospechó. "¿Medio pollo para cada uno?". El guardián lo tranquilizó argumentando que habían traído tantos pollos que no cabían en las neveras, y a todos los detenidos les estaban sirviendo la misma ración. Lorenzo le creyó —o simuló creerle—: era su última cena.
Horas después, Lorenzo sintió un dolor en el pecho. Avisé al guardia. Se lo llevaron inmediatamente a la posta médica. Regresó al rato. Nos aseguró que se sentía mejor después que lo inyectaron. Estaba soñoliento. Obviamente lo drogaron. Transcurridos unos minutos, dormía otra vez con la inmovilidad de los difuntos. Recordé la noche que lo conocí. Apenas —y a penas— había pasado una semana.
Sería medianoche cuando abrieron la puerta. En el pasillo vi a seis guardias. Uno entró y despertó a Lorenzo. Se levantó aturdido. Se calzó con torpeza sus zapatos sin cordones. Me miró como preguntándome: "¿Qué ocurre?". Se lo expliqué con una mirada. Le di una palmada en el hombro, y lo vi partir a la muerte.
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Tomado de Cuba DemocraciayVida.org
Declaración de Ramona Copello, madre de Lorenzo Enrique Copello, uno de los tres jóvenes cubanos que el actual enfermo Dictador cubano Fidel Castro Ruz, envió a la muerte, ordenó que los fusilaran en Abril del año 2003 por el simple"delito" de querer emigar a Miami, EE.UU. en una lanchita de pasajero del Mucipio de Regla en la Ciudad de La Habana, sin estos jóvenes haber cometidos delitos de sangre o haber maltratado a los pasajeros. Sencillamente fue un asesinato ordenado por Fidel Castro Ruz.
Video del noticiero de la TVE colocado en You Tube por Guillermo Milán Reyes. Editor y redactor de la página web: "Cuba Democracia y Vida"
“No hay camino caminante, se hace camino al andar”, Antonio Machado.
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Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero
10-11-22
Nací y viví las primeras dos décadas de mi vida en la idílica isla de Cuba. Antes de verme obligado a abandonarla estaba convencido de que no había comida más deliciosa que el arroz con pollo, ritmo más cadencioso que el danzón, prenda más elegante que la guayabera, ni mujeres más bellas que las cubanas. Hoy, pasadas ya mis ocho décadas de vida, sigo admirando con la misma intensidad todos los atractivos de mi patria de origen, pero a través de un prisma muy diferente.
Porque así como alguien dijo una vez que “el hombre es él y sus circunstancias” yo digo que “los hombres somos producto de nuestras experiencias.” Y experiencias he tenido muchas al caminar por un mundo a veces hostil y a veces propicio. En mis primeros años de exilio fregué platos, descargué vagones de ferrocarril, conduje taxis, vestí uniforme militar y hasta participé en empeños de liberar a Cuba de las garras del castro comunismo.
Después vinieron tiempos propicios y, con ellos, viajes por medio mundo y el ejercicio de mi profesión de periodista. Es en ese momento en que empecé a mirar el mundo a través de un prisma mucho más amplio y diverso. Comprobé, por ejemplo, que la bondad o la maldad no son exclusivos de ningún pueblo. Que mi patria de origen no era perfecta y que hay personas buenas, malas y hasta regulares en todas las latitudes del planeta Tierra.
En el curso de mi caminar por el mundo tuve experiencias inolvidables. Lo mismo disfruté de un asado argentino al ritmo de una milonga que degusté una enchilada mexicana al ritmo de una ranchera. Más adelante en el camino consumí un pabellón criollo mientras escuchaba un contagioso joropo venezolano y bailé al ritmo de una cumbia colombiana después de haber ingerido una bandeja paisa. Pero el camino fue más largo. Descubrí los sabores de una cazuela chilena mientras observaba a unos “cuequeros” interpretar el baile nacional de Chile y quedé cautivado por la armonía de una samba al tiempo en que ingería una deliciosa picanha brasileña.
Todos esos países tienen su cultura, sus ritmos, sus comidas y sus patriotas; pero no hay que haber nacido en ninguno de ellos para admirar sus atractivos. Ignorar sus atractivos es privarnos de la felicidad de explorar lo desconocido y la sabiduría de aumentar nuestro conocimiento. Conocerlos dejó en mí una huella que me hace más eficiente a la hora de amar y de servir a mi primera patria.
Vino después matrimonio, familia y el echar raíces. Porque si la patria obliga la familia manda y trae consigo responsabilidades. En aquellos tiempos el periodismo en español en Estados Unidos no pagaba lo suficiente para cumplir con las responsabilidades que conlleva una familia numerosa y—con la ayuda de Dios—decidí reinventarme a mí mismo. Me gradué de materias y saqué licencias para ganarme la vida en el mundo—hasta entonces para mí desconocido—de los seguros y de la planificación financiera.
Encaminada mi familia regresé a mi primera patria. Lo hice fundando un partido político, asistiendo a la disidencia interna y publicando una revista cibernética—La Nueva Nación—en la que ustedes leerán estas notas. Ahora los Estados Unidos son mi segunda patria y lo que he aprendido en ellos—si Dios me da vida—quiero ponerlo al servicio de mi primera patria.
De esa primera patria escribí una vez en mi poema “La Barca de la Patria” los siguientes versos:
“¿Dónde está la justicia y el amor entre hermanos
y aquel timbre de orgullo de llamarnos cubanos?
Hace falta caminos, pero más caminantes
que no cuenten sus pasos al buscar libertades.”
“Hace falta soldados, en la mano el fusil
y en la mente el concepto del respeto al civil.
Hace falta el concepto de ser buen ciudadano,
el respeto a la Ley y a su guarda el soldado”.
En conclusión, la palabra mística y emotiva de patria tiene connotación casi sagrada para quienes hemos tenido la desgracia de andar por los caminos del mundo buscando sin éxito un sustituto para la tierra musical y florida donde dimos nuestros primeros pasos. De hecho, nuestro amor por ella se ha hecho más intenso con la distancia y el tiempo. Algo así como un hechizo inexplicable que es al unísono redención y cruz. Andamos con ella a cuestas en la búsqueda obsesiva e infatigable del camino que nos lleve de regreso a la tierra, al mismo tiempo añorada y prometida, de una Cuba Libre.
10-11-22
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Soy Cubano leido por su autor: Agustin Tamargo
#alexisvaldes #soycubano #willychirino
Alexis Valdes & Willy Chirino - YO SOY CUBANO (Video Oficial)
Julio M. Shiling: 5 cosas que deben saber los militares cubanos y la Seguridad del Estado. Cuba será libre. Es sólo cuestión de tiempo. Los actuales militares cubanos y la seguridad del Estado han sido puestos sobre aviso
El Levantamiento Cubano de 2021, un movimiento popular y nacional de masas que comenzó el 11 de julio de 2021, inició un proceso de liberación que es irreversible. El propósito es claro. El pueblo de Cuba está harto del régimen tiránico comunista y exige y lucha por la libertad. Hay cinco cosas que los militares cubanos y la Seguridad del Estado deben saber.
1. Se ejercerá la justicia transicional
Cuba no repetirá los errores de Rusia, Nicaragua y muchos de los países del antiguo bloque socialista que no iniciaron procesos de descomunización y justicia transicional. Entendiendo que al colapsar el comunismo cubano, la liberación, se inicia una nueva etapa: el proceso de democratización. Su mayor reto es lidiar con el pasado criminal castrocomunista del que algunos o muchos de ustedes son responsables. La justicia transicional tiene tres tareas fundamentales: (1) identificar el crimen; (2) procesar al criminal; y (3) indemnizar a la víctima. Como no puede haber un Estado de Derecho, base de un sistema republicano de autogobierno libre, la aplicación de la justicia transicional será obligatoria.
2. La era electrónica facilita la identificación
El aparato de un régimen totalitario ofrece un gran amparo para la consumación de crímenes de lesa humanidad impulsados por el régimen. La era electrónica, con sus instrumentos de medios sociales, Internet, teléfonos móviles y otros dispositivos digitales, ha empoderado a todo el estrato de la sociedad cubana con la capacidad de documentar con precisión los delitos punibles. Dado que el régimen castrista, con su sistema socialista patético, ha sido incapaz de satisfacer las necesidades básicas y cubrir su enorme coste sistémico de represión, se ha visto obligado a permitir estos aparatos y servicios electrónicos a cambio de las desesperadas divisas que necesita para su supervivencia. En otras palabras, Cuba comunista no puede escapar a la necesidad de tolerar los dispositivos electrónicos. En consecuencia, el pueblo cubano continuará poseyendo los medios para acumular adecuadamente las pruebas necesarias para identificarte como participante en una actividad criminal y el Estado cubano libre te procesará.
3. La Fórmula Radbruch y el precedente de los Juicios de Nuremberg
La Fórmula Radbruch, una teoría del derecho formulada en 1946 por el jurista y político alemán Gustav Radbruch, estableció una correlación moral y judicial con los Juicios de Nuremberg y el principio de las leyes injustas y su inmoralidad. El régimen nazi, al igual que el castrocomunismo, opera bajo el disfraz de la santidad legal. “Legaliza” la actividad criminal utilizando el legalismo basado en el régimen. El holocausto nazi, por ejemplo, fue “legal” bajo el régimen nazi.
Esencialmente, la Fórmula Radruch sostenía que una “ley” se anula a sí misma una vez que lo que autoriza traspasa los límites de la barbarie. Esto es lo que Radbruck llamó “injusticia extrema”. El derecho positivo (derecho convencional) no puede sobrepasar el derecho natural. Otra consecuencia importante de los juicios de Nuremberg fue la anulación de la excusa de “cumplir órdenes”. Cumplir órdenes que hacen que uno viole los códigos elementales de la decencia humana, hace que la responsabilidad recaiga en el ejecutor real del crimen, no sólo el que dio las órdenes. Para que quede claro, no se podrá culpar a otros de sus crímenes.
4. La desechabilidad del liderazgo comunista
Como los méritos basados en el talento, la competencia y la responsabilidad no son inherentes a las dictaduras comunistas, una vez que el régimen castrista siente que no eres útil, te abandona. ¿Recuerdan al general del Ejército Arnaldo Ochoa y al Ministro del Interior José Abrantes? Si tienes alguna relevancia en el régimen marxista-leninista de Cuba, puedes ser el próximo chivo expiatorio. La repentina y misteriosa muerte del General de División del Ejército de Oriente Agustín Peña Porres, este sábado 17 de julio, es un indicio previsible de que las disensiones en la dictadura comunista son reales. La cúpula militar y el aparato de seguridad del Estado viven en un entorno seguro. No tienen que ir a mezclarse con la población cubana como la mayoría de ustedes. Esos vecinos hoy, serán tus acusadores mañana en un tribunal cubano libre.
5. Expurga tus pecados
Si crees o tienes una inclinación potencial a aceptar la existencia de un orden trascendente, expurga tus pecados ahora. El precio de una conducta crasa contra tus hermanos será mucho más alto en la otra vida. Lustra tu pasado indigno por el método más glorioso posible: combatir el mal al que serviste. Para los no creyentes, tened la seguridad de que la ira de una nación sedienta de justicia que ha sido saqueada, apaleada y mantenida cautiva por un sistema sociopolítico tiránico al que servisteis y ayudasteis a mantenerse en el poder, no quedará sin castigo aquí en la Tierra. Los crímenes que usted cometió y puede estar cometiendo recibirán justicia, tanto en la existencia temporal como en la eterna.
Cuba será libre. Es sólo cuestión de tiempo. Los actuales militares cubanos y la seguridad del Estado han sido puestos sobre aviso. El papel que juegan o han jugado en la dictadura más larga, brutal, subversiva e imperialista de la historia del hemisferio occidental no será ignorado. Las acciones que realices hoy, determinarán tu destino en la Cuba libre que se está gestando. No digan después que no fueron alertados.
Argelia Fragoso y la Declaración Universal de los Derechos Humanos junto a Michel Legrand en La Habana
Por Zoé Valdés.
29/03/2021
Vaya por delante que no soy amiga de la artista cubana Argelia Fragoso, ni siquiera sé dónde vive si es que vive fuera de Cuba. No sé tampoco si es exiliada, título que como siempre aclaro hay que ganarse. O, si es esto o aquello como se hacen llamar algunos artistas evasivos desde hace un tiempo: «inmigrantes», «de la diáspora», «quedaditos», «exiliados de terciopelo», y «gusañeros» (ni gusanos ni compañeros); vaya por delante, insisto, que sólo me interesa dejar claro algo, tras haber visto un vídeo en el que se esquina a una artista a mi juicio de una gran voz y calibre como lo es Argelia Fragoso, y a la que una vez que la desaparecieron de la pantalla del programa en cuestión, los comentarios como misiles, despreciables y misóginos, en su contra dejaron mucho que desear como ya es usual en este tipo de programucho de los actuales «influheces» (término de mi querido Federico Jiménez Losantos). Con lo cual sí dejo claro que no salgo en defensa de alguien que por demás no lo necesita. Sólo sirva mi artículo como constancia de que Argelia Fragoso fue o es en parte también esta persona…
Conocí a Argelia Fragoso en 1989. Se cumplían doscientos años de la Revolución Francesa, y Francia quiso regalarle al Festival Internacional de Cine de La Habana un espectáculo de excepción. El regalo, muy al estilo francés, consistió ciertamente en un perfume envenenado, o en unos bombones con estricnina. Francia quiso conmemorar el 200 Aniversario de la Revolución Francesa en La Habana con varias actividades costeadas por el país galo, y entre las demandas que hizo fue presentar al músico Michel Legrand y su Concertoratoria, pieza escrita y compuesta para la ocasión en Francia, que se exhibiría en La Habana.
Hubo varios inconvenientes primarios nada fáciles de solucionar: el célebre compositor no hablaba español y se empeñaba en realizar su espectáculo con músicos de la isla, salvo con el segundo pianista que viajó a su lado Erik Berchot. Pero, como podrán suponer, hubo uno esencial y excesivamente difícil de poner en práctica. En la isla sólo se había publicado la Declaración Universal de los DDHH en un plegable anodino comentado, por supuesto, por Fidel Castro. La Declaración Universal de los DDHH aparecía entonces casi como de la autoría del tirano, y de ella no se podía mencionar ninguno de sus apartados ni en los centros espirituales. Lo primero era pedir permiso al DSE (Departamento de la Seguridad del Estado) para que con la aprobación de Castro I se pudiera organizar y celebrar el concierto.
El propio Michel Legrand envió una carta a Castro I, y Danielle Mitterrand, esposa del presidente francés François Mitterrand, debió intervenir, al igual que intervinieron a favor otras personalidades cubanas e internacionales confiables de Castro. Cuando el asunto bajó desde la cúspide hasta los «mortales» que se ocupaban de la organización del Festival Internacional de Cine de La Habana acordaron que el Concertoraria debía celebrarse en el Teatro Blanquita, hoy Carlos Marx, y que dos personas se ocuparían de la puesta en marcha de la organización más elemental. No trabajaba en el ICAIC cuando aquello, estaba desempleada, pero como se sabía que yo hablaba francés, me llamaron para la coordinación de los Coros (tres, provenientes de distintas partes de la isla), buscar a un verdadero castrati con voz de contratenor -Legrand quería un verdadero castrati y nada que se la pareciera ni remotamente a un engaño-, al que por fin localizamos en Holguín, voces operáticas y voces jazzísticas. El conjunto bajo la magistral dirección de alguien excepcional, que sería la primera mujer con el cráneo rapado que dirigió una orquesta de tamaña presencia en Cuba: Zenaidita Castro Romeu.
Mi trabajo consistía en poner en marcha los ensayos, conseguir que la pronunciación en francés fuera perfecta o aceptable, y estar pendiente de cada una de los solistas. Mi entendimiento con todos fue absolutamente perfecto. Gracias nuevamente después de tantos años a todos. De las voces solistas recuerdo con gran placer y entusiasmo a Linda Mirabal, y claro está, también a Argelia Fragoso. Estuvimos ensayando dos meses antes de la llegada de Michel Legrand, para poder hacerlo mejor preparados apenas unos días antes del estreno único, mañana y tarde, sin descanso. Me sentía más que satisfecha, admirada, por la disciplina de todos esos músicos; y debo subrayar que muchos de ellos -que venían de estratos diferentes- se pusieron para la cosa con un rigor nunca visto por el mero hecho de que se trataba de trabajar y hacer historia junto al mítico Michel Legrand.
Michel Legrand y Arturo Sandoval (todavía en Cuba) tocarían juntos, eso sería ya el nec plus ultra para ambos. El día en que Legrand oyó de cuerpo presente el primer ensayo no cabía de contento. Reitero (lo he contado antes) que era yo quien me ocupaba también de acompañarlo a todas partes porque él y su esposa así lo solicitaron personalmente. Puedo decir que nunca he visto a un artista de su estatura tan feliz, frente a artistas también de su altura, y otros algo menos, plenos de alegría, pese al abrumador entorno; pero la música los encumbraba en un pedestal de libertad que sólo podía conseguir la Declaración Universal de los DDHH. Vi llorar a muchos de esos artistas mientras entonaban cada uno de sus artículos. Lloraron en silencio, emocionados; pero muy conscientes también que serían los protagonistas de un hecho sin precedentes: por primera vez le cantarían a un público de más 5 mil personas en Cuba cada uno de sus derechos como seres humanos.
Era lógico que la DSE y la policía política no escatimaran medidas represoras. A mí me interrogaban a diario, sobre lo que les daba la gana, dos oficiales de la seguridad que se ocupaban del ICAIC, pese a que yo no era trabajadora fija de esta institución, sino que me habían contratado sin sueldo; y yo cuando contestaba, no siempre, contestaba también lo me daba la gana. Uno de esos agentes vive en Italia en la actualidad y es agente musical, alguien lo encontró por Facebook.
Recuerdo que ante tanto acoso, Michel Legrand pidió al chofer salir una noche conmigo, y frente al estupor del conductor que no era sólo eso, Legrand me hizo caminar a su lado por una calle desierta de uno de aquellos repartos. Aprovechó y me indicó lo siguiente: «Me informan de la embajada que hay mucha presión contra ellos y contra los artistas para que esto no se produzca de manera normal, quieren cuando sea el estreno del concierto llenar el teatro de policías vestidos de civiles, y dejar fuera al público real. Actuaré después con Arturo Sandoval en el Cristino Naranjo, te voy a pedir que reconduzcas a esa gente para allá después, eso por una parte, secundaria. Lo primero, debes cuidarte, habla lo menos posible con esta gentuza, evádelos (señaló hacia el auto a unos cuantos metros, o sea, hacia el chofer que fumaba recostado al vehículo); están queriendo cogernos en algo. Los músicos deben estar atentos y ser alertados…» Asentí a todo, tal cual, entendí que mi deber estaba del lado suyo, pero por encima de todo, del lado del acontecimiento, del suceso que facilitaría que al menos una parte del pueblo cubano asistiera aquella noche a oír de viva voz sus derechos.
Me consta que la DSE puso todo su empeño en romper a uno por uno de los artistas, en chantajearlos, en destrozarlos, para que se rindieran y no actuaran, no cantaran ni tocaran. Ninguno lo hizo. Me consta que las que más presión recibieron por una razón u otra fueron las mujeres: Zenaidita, Linda, Argelia… No le iban de frente, le iban con lo de siempre, familiares, de forma esquinada y con un acoso muy potente aunque pareciera insignificante y preciso, lo que habían practicado y ejercido durante décadas. Me consta que ninguna de ellas flaqueó. No se necesitaron escándalos ni chanchullos, todos sabíamos, muy interiormente, en un acuerdo tácito, el que se expresaba con las miradas, que aquella noche especial, aquel evento debía celebrarse con el pretexto que fuera, porque esa celebración abriría muchas mentes.
No recuerdo jamás ver desfallecer a Argelia Fragoso, y eso que trabajar con el Maestro Michel Legrand no era nada fácil, su exigencia consistía preferentemente en el lado artístico, pero también en un sentido político agudo; en más de una ocasión les reprendía: «Ustedes deben asumir que tienen que interpretar esos derechos como si jamás los hubieran tenido en la vida». Ese era el caso, y todos, incluido él, lo sabíamos. Esto dicho y repetido en cada ensayo, en los que no faltaban los chivas y segurosos, fue una verdadera prueba. Otra parte de mi trabajo consistió en jugarles cabeza, enviar a los chivatos a buscar un refrigerio, un vestido, o tal cosa, atarearlos, entretenerlos… Entre otras cosas inimaginables, como pedirles que compraran cucuruchos de maní de merienda (lo único que se comía en La Habana en aquel período) para unas 300 personas…
La razón por la que argumento todo esto es porque pienso que tratar con desprecio y escarnio a una artista como Argelia Fragoso, que no sé de qué parte de la historia esté en la actualidad, pero a la que vi resistir como una mujer valiente en aquel instante tan decisivo en Cuba y para los cubanos, me parece más que una descortesía, me resulta una infamia repulsiva. Como el resto, Argelia Fragoso estuvo esa noche y todas los días anteriores amenazada y acorralada, me consta. Incluso puede que ni ella misma supo a qué nivel lo estuvo, pero yo sí lo sé porque el mismo Legrand me dio la tarea de protegerlas a ellas y al resto, pues él se encargaría de hacerlo con Sandoval, tal como cumplió.
Es verdad que la noche del Concertoratoria llenaron el teatro de una gran cantidad de guardias vestidos de civiles, pero muchos de nosotros, los del lado de la verdad, pudimos también colar a gran cantidad de gente joven que allí alcanzó por primera vez a aplaudir sus derechos universales. Allí vi cómo las lágrimas embargaban el rostro de Argelia Fragoso, de Linda Mirabal, y del resto, cuando la gente se paraba eufórica ante cada artículo cantado e interpretado con sus magníficas voces de la Declaración Universal de los DDHH para aplaudirlos. La cantidad de policías se pudo calcular por los que se quedaban sentados y rígidos. A Argelia yo la tuve en ese estreno bastante cercana, vi su expresión, y noté su sinceridad. Nadie me puede hacer un cuento, ni nadie me puede ahora mismo decir lo contrario, porque estuve allí.
Al terminar el Concertoratoria numerosos jóvenes se precipitaron conmigo y con otras personas a las que habíamos movilizado hacia las puertas del Cristino Naranjo. Yo llevaba credencial y pude colar a muchos de ellos. Allá arriba, frente a Michel Legrand y a Arturo Sandoval, los jóvenes de aquella época ripiaron sus carnet de identidad, aunque otros se los lanzaban a Legrand para que les firmara autógrafos como si se tratara de visas.
Fue una de esas noches que casi nos sentimos libres en aquella Habana de finales de los ochenta. Debo decir que gracias a mujeres como Argelia Fragoso se vivieron esos instantes de libertad. Argelia Fragoso puede dormir tranquila, porque nadie que no haya trascendido a algo parecido puede criticarla ni mucho menos ningunearla. Años más tarde en París, el insigne Michel Legrand me confirmó que de los recuerdos más hermosos e imborrables de su vida contaba con ese Concertoratoria tocado e interpretado por y para los cubanos en Cuba.
En julio de 1989 ocurrieron fusilamientos de militares en Cuba implicados con el narcotráfico, en agosto fue apresado y encarcelado el general Abrahantes, ministro del interior, en diciembre del mismo año se celebró el Concertoratoria; había que ser valiente para mantenerse en semejante proyecto hasta el final y de llevar a la música la Declaración Universal de los DDHH.
Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y Directora General de ZoePost.
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Video cortesía de Zenaida Castro Romeu
Estreno del "Concerto Oratorio" de Michel Legrand en América. Habana, Cuba, 1989.
El relevante trompetista cubano Arturo Sandoval rechazó "categóricamente" lo que denominó "las despreciables declaraciones de 'Pitbull'" sobre la exclusión del grupo Gente de Zona del concierto de fin de año en el Bayfront Park de Miami
Arturo Sandoval: 'nunca imaginé que Pitbull se atreviera a ofender al exilio cubano de tal manera'
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'Me quedo con el ser humano que es 'Pitbull', que además también es un genio', le riposta Descemer Bueno.
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'Pitbullera'. LAUZÁN DDC
El trompetista cubano Arturo Sandoval rechazó "categóricamente" lo que denominó "las despreciables declaraciones de 'Pitbull'" sobre la exclusión del grupo Gente de Zona del concierto de fin de año en el Bayfront Park de Miami, y subrayó que nunca imaginó que el músico cubanoamericano "se atreviera a ofender al exilio de tal manera."
('Pitbull'")
Sandoval, merecedor en EEUU de la Medalla Presidencial de la Libertad en 2013, reaccionó también a través de una publicación en su muro de Facebook a las palabras de elogio a 'Pitbull' de Descemer Bueno, quien dijo del intérprete después de conocer de su solidaridad con Gente de Zona: "Y ahora yo quiero ver quién va a tener un par para meterse contigo".
"Oye, Descemer, yo ni te conozco ni me interesa conocerte. (...) Aquí va el primero con el 'par' al que te refieres", ripostó el trompetista, que ha ganado nueve premios Grammy y ha sido nominado en 17 ocasiones. También ha obtenido seis premios Billboard y un premio Emmy.
A las criticas se sumó el cantautor cubano Amaury Gutiérrez, quien saludó la reacción de Arturo Sandoval en un comentario en el foro de su publicación. "Arturo Sandoval eres mi héroe y te amo. Viva Miami amado. Abajo los castristas. Cuba libre y democrática", escribió.
(Arturo Sandoval)
Ante ello, Sandoval aclaró que, si bien él no suele "escribir sobre otros artistas (...) el comentario del tal Descemer me sacó de quicio, y nos puso una precisa a todos nosotros como si temiéramos decir la verdad a quien sea. Tenemos que cerrar filas todos los que amamos y luchamos por la libertad de nuestra querida y oprimida Isla. Un abrazo muy fuerte, abajo los comunistas declarados, y los solapados también."
Gutiérrez le respondió a seguidas: "Nosotros queremos Cuba libre y a muerte con ese ideal. Estamos del lado de las víctimas, del lado de Dios. Tenemos la razón. Dios te bendiga, mi hermano y maestro querido."
Descemer Bueno también respondió a Sandoval, pero a través de su propio muro de Facebook, y reconoció que era un honor para él el comentario del legendario trompetista cubano, "aunque piense diferente a mi".
"Especulaciones de la época no diré nada, pero si le sale un carné rojo no empañaría para nada la carrera de un músico de su altura", sugirió, en referencia a la pertenencia de Sandoval a las filas del Partido Comunista mientras vivió en Cuba.
A seguidas, defendió a "Pitbull", y afirmó que este "nunca ha pisado la tierra de sus padres porque se ha mantenido fiel a sus ideales, ha ayudado a muchos, ha potenciado muchas escuelas en Florida, le ha dado muchas oportunidades a niños con bajos recursos."
(Descemer Bueno, en la extrema derecha de la foto, junto a los nietos del Comandante castrista Víctor Bordón en un bar- restaurant propiedad de dichos nietos)
"Lo siento, Maestro, usted será un genio, pero me quedo con el ser humano que es 'Pitbull', que además también es un genio", concluyó.
Las respuestas a la publicación de Descemer Bueno han insistido en los temas que en los últimos meses encendieron el debate entre el exilio en torno a la necesidad de que los artistas cubanos tomen posición ante las violaciones de los derechos humanos del régimen cubano.
Entre ellas, el productor musical Peter Chirino indicó: "Si la política es una cosa y la música es otra, ¿por qué artistas como Willy Chirino y Arturo Sandoval no pueden tocar en Cuba? Gente de Zona reconoció al 'puesto a dedo' de Díaz-Canel en su concierto como su presidente. ¿Eso no es mezclar la política con la música? Incluso, 'Pitbull', ¿tú no donaste tu tiempo y talento cuando Hillary era candidata a la Presidencia para su campaña? ¿Cuál es tu interés? ¿Respetar al sufrido exilio cubano o el billete que puedas ganar con todos estos artistas gusanos?"
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz