domingo, marzo 22, 2026

Roberto Álvarez Quiñones: Fidel Castro alentó el golpe de Estado de Fulgencio Batista. Fidel Castro y las pandillas políticas en la Universidad de la Habana

Fidel Castro alentó el golpe de Estado de Fulgencio Batista

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'¿Quiénes hoy en Cuba saben que Fidel Castro alentó y contribuyó a que Batista diera aquel cuartelazo del 10 de marzo de 1952?'

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(Una de las denuncias de corrupción al  gobierno del Dr. Carlos  Prío Socarrás. El denunciante: Fidel Castro Ruz, superaria descomunalmente la corrupción de cualquier otro Presidente, mandatario, empresario, etc., de la República de Cuba antes de 1959. La denuncia es del 4 de marzp de 1952, sólo 5 días antes del Golpe de Estado.)

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

19 Mar 2026

A propósito de haberse cumplido hace unos días casi tres cuartos de siglo del golpe de Estado perpetrado por Fulgencio Batista que desbrozó el camino para que Fidel Castro implantara el comunismo, es oportuno sacar a la luz datos históricos silenciados o tergiversados por la propaganda castrista.

Por ejemplo, ¿quiénes hoy en Cuba saben que Fidel Castro alentó y contribuyó a que Batista diera aquel cuartelazo del 10 de marzo de 1952?

No solo se lo propuso personalmente al "general" unos meses antes en Kuquine, sino que días antes del cuartelazo lanzó una gran campaña política y mediática contra el presidente Carlos Prío Socarrás, a quien acusó ante los tribunales, demandó su destitución y propuso poner fin a su Gobierno.

En su afán de que se produjera un golpe de Estado, una semana antes (3 de marzo) Fidel presentó cargos formales contra el presidente de la República ante el Tribunal de Cuentas. Denunció a Prío por "estimular los grupos gansteriles a los que se les había otorgado 'botellas' (salarios sin ir a trabajar) y asignaciones fabulosas en efectivo".

Y al día siguiente (4 de marzo) el diario Alerta publicó parte de esa denuncia y declaraciones suyas: "Cuando esta edición de Alerta corra por las calles, ya los señores magistrados estarán considerando nuestro alegato al Tribunal de Cuentas, que en su parte más esencial expresa: 'Al Tribunal de Cuentas acudo en patriótica llamada. Cuba convertida en tierra de caínes feroces, camino del suicidio, hecha garito y antro de unos cuantos desenfrenados, vuelve desesperada sus ojos para pedir de ustedes el milagro que pueda salvarla del derrumbe constitucional y moral que la amenaza'".

Y el 5 de marzo, en la sesión ordinaria del Tribunal de Cuentas de La Habana, en su Acuerdo 426, se decidió por unanimidad "citar al Dr. Fidel Castro Ruz" a fin de ratificar su denuncia contra el "señor presidente".

Fidel Castro incitaba al golpe de Estado contra Prío

Con sus denuncias, Fidel estaba justificando por adelantado el derrocamiento violento del presidente de la República, pues era lo que él necesitaba para luego asaltar el poder manu militari.

Lo más escandaloso es que quien estaba acusando a Prío de alentar el gansterismo era precisamente uno ellos. Fidel Castro era de los más connotados y peligrosos pandilleros habaneros en la segunda mitad de los años 40 y en los dos primeros años del mismísimo Gobierno de Prío.

¿Ah, y por qué Fidel escogió al diario Alerta? Era el más conveniente para alentar el golpe de Estado. Su propietario y director era Ramón Vasconcelos, un gran amigo del "general", que seis días después apoyó su golpe de Estado, y convirtió a Alerta en panfleto de propaganda batistiana. Vasconcelos asumió funciones legislativas durante los dos años iniciales de la dictadura de Batista, y luego fue ministro de Comunicaciones del régimen desde 1954 hasta el 1 de enero de 1959.

Acusado de dos asesinatos, Fidel Castro fue absuelto

Continuando con el pandillerismo en aquellos tiempos, el gatillo alegre nacido en Birán asesinó a rivales políticos, hirió a otros de gravedad, incluso cobardemente por la espalda (Leonel Gómez), y atentó fallidamente contra su gran rival Rolando Masferrer.

 Fidel era miembro destacado de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), la pandilla gansteril-política enemiga acérrima de la pandilla Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) a la que pertenecían Masferrer y Manolo Castro. Este último y Fidel se odiaban y se habían amenazado de muerte mutuamente.

Manolo Castro fue asesinado a balazos el 22 de febrero de 1948, después de que José Fallat alias "El Turquito" matara a Emilio Tro, el jefe de Fidel, en la llamada "masacre de Orfila", en Marianao, con un saldo de seis muertos en total, en 1947.

El 19 de marzo de 1948 Fidel fue arrestado por su presunta implicación en el asesinato de Manolo Castro y de Carlos Puchol Samper. Y antes, en febrero de 1948, había sido acusado de asesinar a Oscar Fernández Caralt, sargento de la Policía universitaria. El luego líder revolucionario fue  acusado formalmente de asesinar a Manolo Casto y a Fernández Caralt porque hubo testimonios que lo inculparon en ambos casos. Incluso Caralt, ya herido de muerte, dijo que fue Fidel quien le disparó, y así lo publicó el diario El Crisol.

La causa fue asignada al juez Arturo Mencía. Pero Fidel nunca llegó a ser juzgado. El caso fue silenciado, archivado y olvidado. Sotto voce se decía que el juez fue sobornado.

"General, aquí falta un libro"

De la visita de Fidel a Batista meses antes del cuartelazo fue testigo oportunísimo el periodista de la revista Carteles Antonio Llano Montes, quien había ido ese día a Kuquine a entrevistar a Batista, y que años después ofreció detalles al respecto.

En una entrevista realizada por Jesús Díaz Loyola a Bobby Batista, hijo del exdictador, publicada en Cibercuba el 7 de junio de 2018, este relató: "Fidel Castro a principios de los años 50, antes de los sucesos del 26 de julio de 1953, fue una vez a la biblioteca que mi padre tenía en la finca Kuquine en Arroyo Arenas, La Habana. Fue allí junto a su cuñado Rafael Lincoln Díaz Balart y Gutiérrez, el hijo de Rafael José Díaz Balart, íntimo amigo de mi padre. Todos ellos eran de Banes y la hija de Díaz Balart (Mirta Francisca de la Caridad) estaba casada entonces con Fidel Castro. Por eso fue allí y le hizo una observación sobre su colección. Castro le dijo: 'Batista, el único libro que le falta es Técnicas de golpe de Estado de Curzio Malaparte (1931)'. Pareciera una premonición de lo que mi padre hizo después".

Anteriormente, en una entrevista al hijo mayor del exdictador, Rubén "Papo" Batista Godínez, que le hizo Emilio Ichikawa en enero de 2007, este contó: "En el año 51, me lo contó el mismo Rafael Díaz Balart, él fue con Castro a ver a Batista a Kuquine, la residencia que tenía mi padre en las afueras de La Habana. Estuvieron hablando largo rato. Hay un periodista que vive y te puede confirmar esa entrevista. Se llama Llano Montes, quien también me lo contó. Porque dio la casualidad de que Llano Montes había ido ese día a hacer una entrevista a Batista…".

En otra entrevista que en 1988 le hizo a Rafael Díaz-Balart el historiador Tony de la Cova, el excuñado narró que Fidel le dijo: "Batista es el líder natural para dar un golpe de Estado... Vamos a plantearle que dé un golpe... Entonces yo voy con ustedes".

Destacó Díaz-Balart que estando ellos en la biblioteca, Fidel le dijo a Batista: "General, aquí falta un libro". Y aclaró que era el de Técnicas del golpe de Estado, de Curzio Malaparte.

Podría quedar la duda de si Fidel se dirigió a Batista o a su cuñado con respecto a ese libro. Pero yo al menos no tengo duda alguna de que Fidel se lo dijo a Batista, pues era ese su propósito, alentar a Batista a dar un golpe de Estado. Era su plan, y creo que por una de estas dos razones:

1) O para que el "general" tomara el poder por la fuerza y entonces él (Fidel) convertirse en un destacado líder popular nacional contra la dictadura, derrocarla y asaltar el poder político. Pues él ya sabía que con su pedigrí gansteril y su fama de loco e irresponsable, no sería electo en las urnas.

2) O para sumarse a una nueva dictadura de Batista, y basándose en sus habilidades destacarse y escalar posiciones, subir en la jerarquía dictatorial, y desde dentro del Gobierno orquestar un golpe de Estado para "restablecer la democracia y restablecer la Constitución de 1940", etc.

Al final, todo le salió a pedir de boca, con Batista usurpando el poder por la fuerza. Como si todo lo hubiese planeado por él (Fidel). Lo tenía todo bien preparado. Y pocas horas después del golpe de Estado publicó un documento público, en el que le dijo a quien él alentó a dar el madrugazo: "Su asalto al poder carece de principios que lo legitimen (…) los principios son a la larga más poderosos que los cañones. De principio se forman y alimentan los pueblos".

El 24 de marzo Fidel Castro presentó una denuncia contra Batista en el Tribunal de Urgencia. El 16 de agosto de 1952 llamó al pueblo a alzarse en armas contra la dictadura batistiana. Y 11 meses después, el 26 de julio de 1953 asaltó el cuartel Moncada. Y después…. en fin.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Mario Salabarría  no pertenecía  a la pandilla o banda  MSR; su hermano si pertenecía a una de esas bandas. José ¨Pepe¨de Jesús Jinjaume Montaner  era familia de Rita Montaner y de Carlos Alberto Montaner, Si mal no recuerdo haber leido   Gustavo E. Ortiz  Fáez al triunfo de la Revolución   fue miembro de  la Seguridad del  Estado castrista y posteriormente se fue  para  Venezuela .donde desempeñó  tareas  similares para el gobierno de Venezuela.  Fidel Castro le disparó a Leonel  Acosta desde detrás del muro de la Universidad cuando Leonel estaba saliendo  por la puerta de entraday salida del estadiun universitario junto a otras personas. El recien fallecido  Dr. Gustavo León  en sus programas de radio manifestó que Mario Salabarría  le dijo a Fidel Castro  que una manera de  hacer las paces con Leonel y evitar su retaliación  era metiéndose a la banda UIR, banda a la que pertenecía Leonel, el Dr. León  dijo que Mario Salabarría  usó a Fidel Castro  para conocer lo que sucedía en  la UIR, cuyo jefe era Emilio Tró. Mario Salabarría   después del supuesto triunfo de la Revolución  estuvo involucrado en un atentado a Fidel Castro,  en el cual Salabarría le dispararía a Fidel desde la Biblioteca Nacional con un fusil durante un acto en la Plaza Cívica José Martí. rebautizada como Plaza de la Revolución.  Fue una sorpresa que Mario Salabarría no fuera fusilado, .

  Primera parte

¡Crimen en La Habana! La historia que nadie te contó de FIDEL CASTRO





Segunda Parte

¿Sabías esto del pasado secreto de Fidel Castro?


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Tomado de https://espaciolaical.net/articulo/5375/

El asesinato del profesor Ramiro Valdés Daussá

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A través de su historia, la Universidad de La Habana ha sufrido dos etapas de violencia gansteril de las que poco se ha escrito. La primera, de 1937 a 1944, por el surgimiento del llamado bonche estudiantil. La segunda, de 1944 a 1952, debido a las pugnas entre organizaciones pseudorrevolucionarias. Alumnos y profesores cayeron bajo las balas. Esos capítulos de la historia no deben ser olvidados.

El presente trabajo contiene datos inéditos sobre aquellos sucesos.

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Por admin_elaical

28 noviembre, 2018

Lo más brillante y significativo de cuanto Ramiro hizo fue rescatar

la Universidad de la fuerza de las armas sin imponer la fuerza de otras armas,

sin sustituir unos pistoleros por otros.

Gastón Baquero

Diario de la Marina.

La Habana, 15 de agosto de 1945

» El crimen

El 15 de agosto de 1940 fue asesinado el profesor universitario Ramiro Valdés Daussá, de 32 años de edad, cuando se disponía a entrar a su automóvil tras abandonar la casa de huéspes de la calle Mazón, número 18, Centro Habana. Sus victimarios pertenecían al bonche estudiantil, un grupo de pseudoestudiantes que mediante amenazas, golpizas y tiros imponían su voluntad sobre profesores y alumnos. Su muerte ocurrió en los momentos en que la Universidad más necesitaba de su altruismo, energía y entereza.

» Revolucionario, estudiante y atleta

Ramiro Valdés Daussá nació en Pinar del Río el 5 de septiembre de 1909. Su padre, José Valdés León, era pagador central del Ministerio de Hacienda. Terminó sus estudios de Segunda Enseñanza en el Instituto de La Habana y en 1926 matriculó la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad, donde se destacó por sus cualidades como atleta y dirigente estudiantil. Se enfrentó a la dictadura de Gerardo Machado Morales (1925-1933) y en 1930 participó junto a Pablo de la Torriente Brau, Rubén de León, José (Pepelín) Leyva, Carlos Prío, Segundo Curti, Pío Alvarez y otros más en la fundación del Directorio Estudiantil Universitario (DEU).

El 3 de enero de 1931 fue recluido en el Castillo del Príncipe y trasladado luego al Presidio Modelo de Isla de Pinos. Tras ser liberado, participó junto a Pío Alvarez, José Morell Romero, Mario Salabarría y Guillermo Barrientos en la Comisión Secreta del DEU, responsable de acciones violentas contra la dictadura. También viajó a Estados Unidos junto a Morell Romero para comprar armas.1

El 25 de enero de 1932 fue detenido y condenado a ocho años de prisión en Isla de Pinos. En la cárcel recibió la trágica noticia de la muerte de sus hermanos José Antonio y Solano, asesinados el 14 de abril de 1933 como resultado de una delación que condujo a los esbirros al apartamento de 29 y G, Vedado, donde se escondían. Uno de los sicarios, el sargento de la Sección de Expertos, Miguel Balmaseda, fue abatido años después, el 9 de diciembre de 1939, por el propio Ramiro a la entrada de la residencia de Orestes Ferrara, donde trabajaba de custodio. Otro de los asesinos, el teniente Oscar Fernández Trebejo, fue ejecutado por los miembros de la organización Acción Revolucionaria Guiteras (ARG) Juan Valdés Morejón y Jesús González Cartas, alias El Extraño, en 1941.2

» El 4 de septiembre

El 4 de septiembre de 1933 un grupo de sargentos, cabos y soldados protagonizó con éxito un golpe militar en el campamento de Columbia. La sedición estuvo dirigida por los sargentos Fulgencio Batista y Pablo Rodríguez, con la participación de José Eleuterio Pedraza, Jaime Mariné y otros. Por conducto del periodista Sergio Carbó, director de La Semana, antes del golpe los sargentos habían estado reuniéndose con miembros del DEU, entre ellos Ramiro Valdés Daussá.

Tras consumarse la asonada, Batista ocupó el despacho del Coronel jefe del distrito y comenzó recibir a los que llegaban, pero al ver a Carbó se reunió con él en las oficinas del oficial auditor, para escuchar sus consejos. A la entrada de la oficina, Ramiro Valdés Daussá, fusil en mano, custodiaba el acceso. Había llegado a Columbia junto a miembros de Pro Ley y Justicia y del DEU.

En Columbia se presentó también el periodista Lucilo de la Peña, director de La Gaceta Oficial, quien trató de participar en la entrevista de Batista y Carbó; pero Ramiro lo detuvo: «Aquí no queremos nada con los políticos viejos», le dijo. «Usted no puede pasar». Lucilo le recordó su conducta frente a Machado, su condición de expedicionario de Gibara, su actividad política en Artemisa, su renuncia a un acta de Representante; pero no logró entrar. A las 3 de la madrugada lo intentó de nuevo, y esa vez lo paró Batista: «¿Usted qué quiere? Esto es un asunto militar, no político. Aquí no queremos politiquería. Allá dentro se discuten los destinos de Cuba y eso es importante.» Sin perder la calma, Lucilo respondió: «Si a mi edad no fuera político, ¿qué otra cosa pudiera ser en mi país?». Con el paso del tiempo Lucilo llegó a pertenecer al círculo íntimo de Batista.

Unos miembros del DEU le preguntaron a Batista sobre el propósito del golpe, pero el sargento, que había sido aconsejado por Carbó, les respondió: «Por lo pronto hay que acabar con la muerte de los porristas. Después hay que implantar el programa de la revolución». Al escuchar la segunda parte los estudiantes hicieron demostraciones de júbilo. Uno gritó: «Esta es la auténtica revolución. Esta sí es auténtica». El también sargento golpista Ignacio Galíndez exclamó: «Este es el golpe mas grandioso que se ha dado en el mundo. Y sin derramar sangre». Al día siguiente Guillermo Martínez Márquez desplegó en su diario Ahora el siguiente titular: «Paso a la Revolución Auténtica». El cintillo dio más tarde nombre al partido que acogió el programa del DEU, el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), constituido en febrero de 1934 en la redacción de la revista Alma Máter.

» El gobierno de la Pentarquía

 La Agrupación Revolucionaria de Cuba (ARC), integrada por Sergio Carbó, el DEU y el ABC Radical Revolucionario, dirigido por Oscar de la Torre, fue la encargada de nombrar a los integrantes de la Comisión Ejecutiva o gobierno provisional. Los estudiantes José Antonio Rubio Padilla y Guillermo Barrientos le pidieron al doctor Ramón Grau San Martín que participara. Por el número de sus miembros la Comisión fue bautizada «Gobierno de la Pentarquía», y la integraron: Ramón Grau San Martín, el periodista, Sergio Carbó,, José Miguel Irisarri, amigo y colaborador de Antonio Guiteras, el abogado Guillermo Portela y el banquero Porfirio Franca.

La Comisión no logró avanzar por las diferencias ideológicas de sus integrantes. Ante su fracaso, un miembro del DEU propuso a Grau para la Presidencia Provisional. La solicitud fue aceptada. Comenzó entonces el llamado más tarde Gobierno de los Cien Días, que promulgó diversas leyes en el orden social y en favor de la economía nacional, como la intervención de la Compañía de Electricidad y de los centrales Chaparra y Delicias, en Oriente, que pagaban salarios de miseria a sus obreros. El gobierno de Estados Unidos no reconoció al gobierno revolucionario a pesar de que Grau sostuvo dos entrevistas secretas con el diplomático Summer Wells y una con Jeferson Caffery, según documentos del Foreign Office publicados cincuenta años después. Para defender el gobierno se organizó el Ejército Caribe, en el que militaron Ramiro Valdés Daussá, Santiago Álvarez, Manolo Castro, Mario Salabarría y Roberto Meoqui Lezama. En ese gobierno el doctor Antonio Guiteras ocupó la cartera de Gobernación.

» La traición

El 15 de enero de 1934 el coronel Batista, en complicidad con el embajador Caffery, dio un «golpe blando» al presidente Grau, quien forzado por las circunstancias renunció a favor de Carlos Hevia. El presidente del Tribunal Supremo, Federico Edelman, juramentó en el cargo al nuevo mandatario, quien se mantuvo en el puesto menos de 48 horas, razón por la que el pueblo lo bautizó «Flor de un Día». Entonces el presidente de la Unión Nacionalista, Carlos Mendieta, fue designado por Batista para ocupar la Presidencia Provisional. El coronel tomó posesión del cargo el 18 de enero de 1934. Guiteras se sumergió en la clandestinidad. Para enfrentar al régimen usurpador fundó la organización T.N.T y luego Joven Cuba. Se le unieron Pedro Vizcaíno, Newton Briones, José Antonio Casariego, Conchita Valdivieso y algunos más.

» Periodista y revolucionario

En 1933 Valdés Daussá participa en la fundación del periódico Luz, órgano del DEU, y forma parte del Consejo de Redacción de la revista estudiantil Polémica, junto a Pablo de la Torriente Brau y Raúl Roa. En 1934 se gradúa de ingeniero y al año siguiente funda Izquierda Revolucionaria (IR), junto a Eduardo Chibás, Roa y Rubio Padilla. Posteriormente, esta organización se convierte en partido político, pero en 1937 se legaliza el Partido Auténtico y una parte de los integrantes de Izquierda Revolucionaria se le une, entre ellos Ramiro Valdés Daussá, quien pasó a integrar la Asamblea Nacional. A finales del año 1938 ganó por oposición la plaza de Profesor Auxiliar de Dibujo en la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de La Habana y meses después se incorporó al Partido Agrario Nacional, presidido por Alejandro Vergara, pero al poco tiempo se retira de esta organización por discrepancias en cuanto al enfrentamiento a Batista. En noviembre de 1939 se presentó como candidato a Delegado a la Asamblea Constituyente y por ese tiempo inició su labor docente en la Universidad.

» El bonche. Condiciones para su surgimiento

Tras la caída de Machado, el movimiento estudiantil ganó un reconocimiento sin precedentes a nivel nacional por su enfrentamiento a la dictadura. Los estudiantes llegaron a controlar la política en los centros de Segunda Enseñanza. La frustración de la Revolución del 30, por la traición de Batista, dio lugar a que muchos revolucionarios carentes de formación ideológica, recurrieran a la violencia para subsistir. A partir de 1934, se identificó como revolucionario a todo el que portara un arma de fuego o perpetrara un atentado. Muchos de estos elementos ingresaron en los Institutos de Segunda Enseñanza y mediante la violencia controlaron los organismos estudiantiles y negocios como cantinas, venta de conferencias, libros, etc. El caldo de cultivo para el surgimiento de estos pseudoestudiantes aumentó con las medidas dictadas por el ministro de Educación, Anaya Murillo, que favorecieron los Institutos Cívicos Militares, creados por Batista, en detrimento de los centros de Segunda Enseñanza.

» Batista: padre del bonche

Tras el fracaso de la huelga general de marzo de 1935, se desató una ola represiva contra sindicalistas, estudiantes y elementos revolucionarios. El coronel Eleuterio Pedraza, al frente de la Policía Nacional, dirigió las operaciones. Se ordenó el cierre de la Universidad y la suspensión de su autonomía. Muchos revolucionarios fueron encarcelados, otros asesinados y algunos marcharon a España para combatir el fascismo tras el estallido de la Guerra Civil, como Pablo de la Torriente Brau, Rodolfo de Armas, Eufemio Fernández, Jorge Agostini, Rolando Masferrer y Pedro Fajardo Boheras (Manzanillo).

En 1937 Batista tiene la situación bajo control, autoriza la apertura de la Universidad y le devuelve su autonomía. Pero la rebeldía no se extingue en el centro docente de altos estudios. En esos momentos las condiciones no son las mismas y Batista, debido a sus aspiraciones presidenciales, no puede dañar su imagen con la muerte de estudiantes. Necesita reprimir la rebeldía sin utilizar sus cuerpos policiacos.

Fue el coronel Jaime Mariné quien dio solución a la compleja ecuación. Él propuso la idea de introducir en la Universidad a un grupo de estudiantes pseudorevolucionarios, agresivos, que estuviesen bajo su control y mediante la violencia y la intimidación dominasen las distintas escuelas para evitar futuros actos de rebeldía. Batista nombró a Mariné director de Deportes y con fondos de esa institución financió el bonche, una estrategia criminal para reprimir las protestas estudiantiles.

Procedentes de los Institutos de la Víbora y del número 1 de La Habana, los bonchistas matricularon en las Escuelas de Derecho y de Ciencias Sociales. Algunos ni siquiera habían terminado sus estudios de Segunda Enseñanza, pero mediante la falsificación de documentos lograron la matricula. Entre los miembros del bonche estaban: José Noguerol Conde, Dionisio (El Gallego) Gutiérrez, Andrés Prieto Quince, Miguel Echegarrúa, Juan (Ñaño) González Andino, Mario Sáenz de Burohaga, Raúl Díaz Argüelles, Antonio Morín Dopico, Arnelio López, Gustavo Enrique Martínez, Felipe González Sarraín y Jorge Bacallao Pérez. Los alumnos de Derecho Antonio Castells y Guillermo Ara fueron simpatizantes de ellos.

Un grupo del claustro académico fue señalado de ser cómplice del bonche, como el profesor de Historia Calixto Masó, el profesor de la Escuela de Ciencias Comerciales Raúl Fernández Fiallo, que utilizaba a los bonchistas en sus campañas políticas en Pinar el Río, el decano de la Escuela de Derecho, Guillermo Portela, y el profesor Manuel Costales Latatú. En cambio los profesores Ramiro Valdés Daussá, Manuel Bisbé, Herminio Portell Vilá, Aureliano Sánchez Arango, Raúl Roa y Francisco Carone tuvieron una actitud digna de enfrentamiento a estos pandilleros, a diferencia del rector, Rodolfo Méndez Pénate, cuya postura fue débil y de tolerancia.

» El bonche en acción

Los bonchistas pronto comenzaron a sembrar el temor entre los estudiantes. Concurrían a la cafetería de la Escuela de Derecho e ingerían bebidas alcohólicas, gritaban palabras obscenas, formaban reyertas en el local y destruían platos, vasos, sillas y otros objetos. En más de una ocasión, realizaron disparos dentro del recinto universitario. El bonchista Antonio Morín Dopico agredió a tiros en el edificio del rectorado al supervisor de la Sección de Matrícula Gratis, el estudiante de Derecho Cándido Mora Morales, quien repelió la agresión e hirió a Morín en un brazo.3

Para controlar las distintas escuelas, el bonche trató de ganar los cargos de Delegados de Asignatura. En 1938 lo hicieron por primera vez en las elecciones en la Escuela de Derecho. En esos comicios cometieron todo tipo de tropelías: amenazas, secuestro de un delegado para impedir su voto, coacciones, boletas falsas, alteradas, etc.

Las actividades del bonche no se limitaron al recinto universitario. El 22 de marzo de 1939 en la calle 23 esquina L, en el Vedado, agredieron al estudiante Antonio Hernández Travieso, presidente de la Escuela de Filosofía y Letras, en presencia de su novia, la estudiante, Esperanza Figueroa Blanco, que resultó lesionada. En más de una oportunidad el bonchista Juan González Andino participó junto a otros en el robo de autos, a punta de pistola, para utilizarlos en distintas fechorías. Andino tenía una plaza de jardinero en la Universidad por la que cobraba sin trabajar. Para imponer respeto y ganar notoriedad, los bonchistas perpetraron algunos atentados, como el de Braulio Ortega, sicario de Machado, quien había resultado absuelto por los Tribunales de Excepción; y el de Orestes Ferrara, en el que participaron junto a Mariano Puertas y Emilio Tro.4

Al observar el deterioro moral al que había descendido el recinto universitario, Ramiro le solicitó al Rector la posición de Jefe de la Policía Universitaria, pero la petición fue denegada. Una mañana, Ramiro se presentó en la oficina del Rector junto con su auxiliar de Cátedra, Manolo Castro, y tuvo que esperar largo rato para ser atendido. Cuando entraba vio salir de la oficina a Morín Dopico y a Noguerol Conde. Ramiro le preguntó al doctor Méndez Peñate el motivo de tan pintoresca visita. «Quieren la misma plaza», respondió. Entonces Ramiro le advirtió el peligro que entrañaba poner el cuerpo de seguridad en manos de unos gamberros.

En septiembre de 1939, durante una celebración a la que asistió el Rector, los bonchistas se llevaron el recipiente que contenía un ponche de frutas destinado a los asistentes y se lo bebieron. En estado de embriaguez, insultaron a Méndez Peñate en presencia de todos. Al día siguiente, este llamó a su oficina a Ramiro y a Manolo Castro y los nombró al frente de la Policía Universitaria. Al aceptar sus respectivos cargos, señalaron que no cobrarían salario por su trabajo y que «limpiarían» el centro docente de altos estudios.

» Ramiro frente al bonche

Desde su posición en el cuerpo de seguridad, Ramiro hizo lo posible por restaurar la disciplina universitaria. Modificó el reglamento de la policía y reorganizó su personal. Los amigos de los pandilleros fueron expulsados y sustituidos por simpatizantes de su política de saneamiento, entre ellos Eufemio Fernández, Roberto Meoqui, ex- teniente de la policía a las órdenes de Guiteras, y Orestes Martínez, esposo de la doctora en Medicina y luchadora anti-machadista Leonor Ferreira.5

El 30 de septiembre de 1939, en el tradicional acto de recordación al mártir Rafael Trejo, muerto a manos del policía Félix Robaina, a las órdenes de Machado, Ramiro denunció a los bonchistas y señaló la desmoralización de las autoridades docentes. Al final puntualizó: «Cuidemos esta Alma Máter, que tanto amamos». Los bonchistas intentaron agredirlo, pero sus amigos lo rodearon para protegerlo.

El bonche se fue debilitando. Fue estrictamente observada la prohibición de entrar a los predios universitarios con armas de fuego. El «trabajo» de jardinero de González Andino le fue retirado. Las matrículas de los bonchistas fueron revisadas y se detectaron irregularidades en varias de ellas, como la de Prieto Quince, que carecía del diploma de graduado de la Segunda Enseñanza.

» El bonchista Mario Sáenz de Burohaga

 Mario Salabarría tenía, además de Julio, también conocido revolucionario, dos hermanas: Hilda, novia del mártir del DEU Juan Mariano González Rubiera, asesinado por Machado a los 17 años de edad, e Irma, esposa del estudiante de Ingeniería Agrónoma Wilfredo (Yuyo) del Prado. Una tarde, cuando este se dirigía a sus clases, se cruzó con un grupo de bonchistas que merodeaban la entrada de la Universidad. Entre ellos estaba Mario Sáenz de Burohaga, quien había sido expulsado por dos años de la Universidad por alterar el resultado de un examen de Derecho Penal. El titular de la cátedra, Guillermo Portela, le propuso que se fuera a México por un tiempo, hasta que las cosas se calmaran. En principio aceptó; pero luego le mandó a decir con el estudiante Antonio Tenjido que «él no iba a huir y se quedaba».6 Portela reportó la falta y el bonchista fue expulsado del centro, pero poco después recibió un indulto por «buena conducta».

Al ver llegar a Wilfredo, los bonchistas ofendieron a su cuñado, Mario Salabarría. Wilfredo les ripostó: «Eso díganselo ustedes, si tienen valor para hacerlo», y como respuesta recibió una brutal golpiza. De regreso a casa le contó a Irma lo sucedido. El relato llegó a oídos de Mario Salabarría, quien se propuso darle un escarmiento a los pandilleros. Esa misma noche Mario se reunió con Manolo Castro.7

A la mañana siguiente Salabarría se dirigió a la Universidad en un auto conducido por su amigo Eustaquio Soto Carmenate. Iba armado con una ametralladora Tomphson y una pistola calibre 45. El carro ingresó por la entrada de la calle J. El policía de posta los dejó entrar armados. Manolo Castro se encontraba cerca del lugar. Se dirigieron a la Plaza Cadenas, hoy Plaza Ignacio Agramonte. Sentado en un banco, frente a la Escuela de Derecho, estaba Burohaga. Salabarría le ordenó a Soto detener el auto y bajó pistola en mano. Sigilosamente, se aproximó a Burohaga y sin darle tiempo a reaccionar le hizo cuatro disparos. Luego, sin alterarse, regresó al auto y se marchó. Una cruz en el pavimento señala el lugar donde Burohaga cayó. Emilio Tro estaba a poca distancia junto a Miguel Echegarrúa. Al sentir las detonaciones ambos corrieron hacia la plaza y vieron cuando Mario se retiraba.8

» Las renuncias

El trabajo de Ramiro rindió sus frutos. La Universidad comenzó a respirar una aparente calma. Cumplida la misión, el 6 de agosto de 1940 Ramiro y Manolo presentaron sus renuncias al cuerpo de seguridad. Fueron sustituidos por Roberto Meoqui y por Orestes Martínez. Al conocer las renuncias, los bonchistas pensaron que el momento de vengar a Burohaga había llegado. En principio habían elegido a Salabarría, pero este les resultaba una presa difícil y peligrosa por su experiencia insurreccional. Luego pensaron en Manolo Castro, porque según González Andino, Manolo tenía frente a su casa, en la Víbora, un alto árbol muy frondoso, y desde una de sus ramas él le podía disparar. Pero después la huida sería complicada. Al final optaron por Ramiro.9

» La asociación Alma Máter

La Asociación Alma Máter, con sede en la calle Infanta número 206, Centro Habana, fue una entidad legal concebida por el estudiante de Derecho Jorge Bacallao. Su objetivo era darle al bonche una cobertura legal que le permitiera operar dentro del recinto universitario. Contó con el respaldo de Jaime Mariné y fue presidida por Bacallao.10 En la relación de sus actividades estuvo la celebración de rifas y colectas entre los estudiantes para «ayudar a los más necesitados». En el local de dicha asociación se planificó la muerte de Valdés Daussá.

La selección de los participantes en el atentado se realizó mediante sorteo. A oídos de Ramiro llegaron noticias de lo pactado y resueltamente se dirigió a la Asociación. Al llegar al local les dijo a los presentes: «Aquí estoy, pueden matarme ahora si lo desean». Uno de los bonchistas, Miguel Echegarrúa, le aseguró que ellos no planeaban matarlo, que eso eran rumores.11 Sin mediar más palabras, Ramiro se retiró.

» Muerte en la calle Mazón

A pesar de tener enemigos peligrosos, Valdés Daussá -al igual que Manolo Castro- era muy despreocupado; no se cuidaba, a diferencia de Salabarría, que siempre observaba las reglas de precaución. Todas la noches Valdés Daussá cenaba en la casa de huéspedes marcada con el número 18, en la calle Mazón. Al terminar, subía a su auto y se dirigía a casa de su novia, Olga Govantes. En la noche del 15 de agosto de 1940, tras concluir su habitual cena, fue acribillado a balazos cuando se disponía a montar en el carro. Desde un solar, a un costado de la residencia, Miguel Echegarrúa y Prieto Quince le abrieron fuego y desde otra posición, más cercana, Gustavo Enrique Martínez le hizo varios disparos, mientras González Andino vigilaba y Noguerol Conde esperaba al timón de un auto. Cuando iban a emprender la fuga el carro efectuó una violenta marcha atrás y se proyectó contra un poste del alumbrado público. El golpe provocó que la pistola de Prieto Quince se disparara e hiriera a Noguerol en la nuca; ambos fueron detenidos en el lugar. Al siguiente día Echegarrúa fue capturado, al igual que Morín Dopico; pero este no había participado de forma directa en el atentado. Gustavo E. Martínez y González Andino lograron huir.

La instrucción del caso la practicó el juez Gilberto Mosquera. Ante él concurrió a prestar declaración Méndez Peñate. Al finalizar el proceso, los acusados Prieto Quince y Noguerol Conde fueron sentenciados a 30 años de prisión, Echegarrúa y Morín Dopico resultaron absueltos. Gustavo Enrique Martínez escapó a México y un tiempo después murió apuñalado durante una disputa en un bar. Juan González Andino marchó a Estados Unidos y se enroló en el ejército. En 1945 Noguerol se fugó de la Sala de Penados del hospital Calixto García, gracias a haber recibido ayuda del exterior. En 1948 el presidente Grau indultó a Prieto Quince. La petición la había hecho Emilio Tro poco tiempo antes de morir en la masacre de Orfila, el 15 de septiembre de 1947.

En 1941 la Sección de Ingeniería y Arquitectura del Comité Estudiantil de Superación Universitaria (CESU) publicó bajo el título Libro blanco de la crisis universitaria una enérgica y valiente denuncia contra el bonche. Su presidente, Manolo Castro, le había encargado la redacción del folleto al estudiante Arquímides Poveda, miembro de la Juventud Comunista. Al comentar la muerte de Burohaga, el documento señala como autor a «una persona desconocida». No menciona a Salabarría.

» La muerte del profesor Fernández Fiallo

 Tras el atentado a Valdés Daussá la policía realizó un minucioso registro en el local de la Asociación Alma Máter, donde se ocuparon armas y objetos propios de actividades delictivas. Entre los documentos encontrados había un plano que detallaba el lugar del crimen. Los amigos de Ramiro hicieron su propia investigación. En su condición de Jefe de la Policía Universitaria, Meoqui entró en compañía de Salabarría al depósito donde estaba el auto usado por los bonchistas. Al inspeccionarlo vieron en las gomas una mancha de arcilla de color peculiar, poco común, idéntica a la que existe en los terrenos de la finca de Fernández Fiallo en Pinar del Río. El hallazgo reveló la complicidad de este profesor en el delito: el auto, robado, había sido escondido en su finca antes del atentado. Las sospechas se agravaron al estar Fiallo sujeto a investigaciones por sus vínculos con el bonche.

En horas del mediodía del 28 de noviembre de 1940 Fernández Fiallo abandonó el recinto universitario y caminó por la calle 27 de noviembre en dirección a la calle L. Lo acompañaban su coterráneo, Lomberto Díaz, quien más tarde, en el gobierno de Prío, fue ministro de Gobernación, y el Representante a la Cámara, el auténtico Félix Puentes. Cuando llegaron a la calle K Manolo Castro y Mario Salabarría, que los seguían a corta distancia, le dispararon. Al sentirse herido, Fiallo le pidió a Lomberto que lo sujetara, pero recibió otras descargas y cayó al pavimento. Sus agresores cruzaron la calle y se dirigieron al auto que los esperaba en K y 27 con Soto Carmenate al volante.12 El herido fue trasladado al hospital Calixto García, donde falleció pocas horas después.

En horas de la noche de aquel día, Mario Salabarría visitó a Lomberto en la casa de huéspedes donde se alojaba y le advirtió sobre el daño a su salud que le pudiera acarrear el hecho de identificar a los autores del atentado. Fue la viuda de Fernández Fiallo quien declaró ante el Juez Especial que su esposo había dicho que Manolo Castro quería matarlo. El magistrado libró una orden de detención contra este. El 3 de diciembre de 1940 Manolo Castro fue suspendido de empleo y sueldo como técnico de la Cátedra de Dibujo en la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad. Poco tiempo después la causa criminal fue sobreseída.

» El entierro de Valdés Daussá

Una inmensa multitud acompañó su cadáver al cementerio. En él se dieron cita familiares, amigos, miembros de la generación del 30, estudiantes, profesores, militantes de organizaciones revolucionarias, del Partido Auténtico y del CESU. Las palabras de despedida del duelo estuvieron a cargo del profesor de la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana y Representante a la Cámara Manuel Bisbé Alberni, quien hizo el panegírico de la vida de Ramiro y destacó su trabajo como revolucionario, estudiante, atleta y profesor, así como su abnegada lucha por el adecentamiento de la casa de altos estudios. Acusó de manera directa a sus asesinos y señaló la responsabilidad de profesores y autoridades universitarias que apoyaron al bonche. Recordó las dos pasiones de Ramiro: la Revolución y la Universidad. Y concluyó: «Por la Revolución dio su libertad, por la Universidad su vida».

» El Homenaje

En el curso de verano de 1946 la Universidad de la Habana celebró un acto en homenaje a Ramiro Valdés Daussá con la asistencia del Rector, doctor Clemente Inclán. Durante el evento, en una de las paredes del rectorado se colocó una tarja para honrar su memoria, en señal de eterno agradecimiento por su sacrificio. Entre los presentes estaban Manolo Castro, José (Pepín) Díaz Garrido, y Mario Salabarría. Al final del emotivo acto, Manolo Castro se echó a llorar.13

Notas:

1.Entrevista a José Morell Romero realizada por el autor en Miami, Florida, años 1996-1997.

2.Entrevista a Juan Valdés Morejón realizada por el autor en Miami, Florida, años 1995-1996.

3.Entrevista a Antonio Morín Dopico realizada por el autor en el Bufete Colectivo de Obispo y San Ignacio, Habana Vieja, y en su domicilio, calle Mangos # 110, Jesús del Monte, Municipio 10 de Octubre, La Habana. Años 19781980.

4.Entrevista a Guillermo García Riestra (a) Billiken. Realizada por el autor en su apartamento de la calle 47 # 860 e/ Conill y Sta Ana, Nuevo Vedado, La Habana. Años 1976-1979.

5.Entrevista a Leonor Ferreira realizada por el autor en Miami, Florida. Años 1999-2000.

6.Entrevista al Dr. Antonio Tenjido realizada por el autor en el Bufete Colectivo de Carlos iii y Franco, Centro Habana. Años 1980-1981.

7.Entrevista a Mario Salabarría realizada por el autor en Miami, Florida. Años 1991-1994.

8.Entrevista a Miguel Echegarrúa realizada por el autor en Miami, Florida. Años 1992-1993.

9.Entrevista a Juan González Andino (Ñaño) realizada por el autor en su domicilio, 5760 SW, 5 calle, Miami Florida. Años 1995-1997.

10.Entrevista a Jorge Bacallao Pérez realizada por el autor en el Bufete Colectivo de la calle Galiano, La Habana, y en su domicilio de calle San Mariano No 109, 10 de Octubre, La Habana.

11.Entrevista a José Díaz Garrido) realizada por el autor en el domicilio de Mario Salabarría, en la calle Flagler y 51 ave (bajos), Miami Florida. Años 1996-1998.

12.Entrevista a Mario Salabarría.

13.Entrevista a José Díaz Garrido realizada por el autor en el domicilio de Mario Salabarría, calle Flagler y 51 avenida, Miami, Florida.

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Nota  En el largo artículo  Vindicación de Manolo Castro,   de  la autoría de Jorge Domingo Cuadriello,  publicado en la revista Espacio Laical  en su número 4 del año 2019, tal parece que se intenta justificar, explicar o exonerar a Manolo Castro de las acusaciones que aparecieron en el artículo El asesinato del profesor Ramiro Valdés Daussáen particular,  del asesinato del  profesor Dr.  Raúl Fernández Fiallo.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano  relacionada con el segmento La Traición del  artículo El asesinato del profesor Ramiro Valdés Daussá, publicado en Espacio Laical el 28 de noviembre de 2018.

Algunos sucesos que mostraron la incompetencia del gobierno provisional de Grau-Guiteras  para garantizar  paz y estabilidad en el país.

I) Los comunistas dentro de su estrategia de tomar el poder en Cuba  promovieron y hasta efectuaron  mútiples desórdenes como fueron, por ejemplos:

  • Se apoderaron de  los centrales  Mabay, Jobabo y Jar onú donde instalaron ¨soviets¨ al estilo ruso,
  • Invadieron el Realengo 18  y repartieron tierras a campesinos afines.
  • Asaltaron el Central Delicias  y mataron a los Guardias Rurales
 (el Partido Comunista de los EEUU lanzó una  un manifiesto apoyando a los comunistas cubanos atacando a la Enmienda Platt y pidiendo la evacuación de la Base Naval de Guantánamo)
  • Provocando disturbios en la manifestación del 29 de septiembre de 1933, autorizada por Antonio Guiteras, Secretario de Gobernación  del gobierno de Grau, al cantar el himno comunista ¨La Internacional¨ y gritar consignas en contra de los EEUU  y del gobierno de Grau durante su trayecto hacia el Parque de la Fraternidad, vía la calle Reina. La manifestación estuvo custodiada  por agentes de la autoridad. Al llegar al Parque de la Fraternidad se formó un tiroteo donde murieron 6 personas, entre los que se encontraba  un capitán que custodiaba la manifestación y  el pionero comunista Francisco “Paquito” González Cueto, que cayó abatido por disparos en la cabeza mientras portaba un cartel; tenía sólo 13 años.
II) La ¨batalla del Hotel Nacional¨ comenzada el 1 de octubre de 1933, en la que Antonio Guiteras, como Secretario de Guerra y Marina del gobierno de Grau,  desempeñó un  papel fundamental y decisivo que la historiografía ha mayoritariamente tratado de ocultar,  desviando la  responsabilidad de ese ataque  a Fulgencio Batista. Es importante conocer que Batista no tenía mando sobre la Marina de Guerra.  Los buques de guerra nombrados Patria y Baire cañonearon al Hotel Nacional de Cuba. Mucho más  en  en el post de este blog titulado Fue Antonio Guiteras Holmes, y no Fulgencio Batista, el que ordenó el ataque y la toma a la fuerza del Hotel Nacional el 1 de octubre de 1933... .

Batalla del Hotel Nacional. Cuba Still In Revolt! (1933)


III) El  levantamiento  de gran envergadura del 8 y 9  de noviembre  de 1933 protagonizado por el ABC  y  apoyado por pequeños grupos de ex militares y civiles:


Levantamiento del ABC. La toma del Castillo de Atarés. Cuba's Latest Revolt (1933)





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jueves, agosto 21, 2025

Video sobre acciones militares de EE.UU. contra el Cartel de los Soles: Agudo analista reveló lo peor a Nicolás Maduro sobre el fin de su dictadura en Venezuela gracias a Donald Trump

El Peluca Milei Cortos

23 de agosto 2'25

RUCKAUF ESTALLÓ CONTRA MADURO TRAS EMPEZAR LO PEOR EN VENEZUELA

Televisión Pública

22 de agosto, 2025

Carlos Ruckauf: EE.UU. se prepara para desembarcar en Venezuela - Las Mañanas con Andino

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Carlos Ruckauf reveló lo peor a Nicolás Maduro sobre el fin de su dictadura en Venezuela gracias a Donald Trump

El Peluca Milei Cortos

20 de agosto, 2025

RUCKAUF REVELÓ LO PEOR A MADURO SOBRE EL FIN DE SU DICTADURA EN VENEZUELA

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Tomado de https://diariodecuba.com

Paraguay se suma a Ecuador y designa al Cartel de los Soles como grupo terrorista

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Otras naciones latinoamericanas se deben pronunciar de forma similar en los próximos días, cerrando aún más el cerco en torno al régimen de Nicolás Maduro.

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DDC

Asunción

21 agosto 2025 

El Gobierno de Paraguay declarará en las próximas horas al Cartel de los Soles como organización terrorista, informó el medio argentino Infobae, que citó como sus fuentes a funcionarios de alto rango en Asunción. Con ello, el país suramericano se sumaría a Ecuador, que ya designó al grupo del crimen organizado vinculado a la dictadura de Nicolás Maduro bajo esa categoría.

La decisión en Paraguay fue adoptada por el Senado y solamente espera por la firma del decreto por el presidente, Santiago Peña.

Infobae asegura que otras naciones latinoamericanas se deben pronunciar de forma similar en los próximos días. 

En 2020, Estados Unidos tipificó al Cartel de los Soles como una organización criminal, liderada por altos mandos del Ejército Bolivariano. En julio pasado, el grupo nacido en Venezuela adquirió mayor notoriedad cuando el presidente Donald Trump lo calificó como organización terrorista, apuntando a Maduro como su líder.

En Ecuador, el presidente Daniel Noboa ordenó al Centro Nacional de Inteligencia que analice la influencia de este grupo en las organizaciones armadas criminales dentro del país, además de coordinar el actuar con otros estado de la región.

"No es raro que Ecuador siga los pasos de Estados Unidos en la tipificación del Cartel de los Soles como grupo terrorista. Son países aliados y esto facilita un trabajo conjunto, que puede beneficiar a Ecuador, considerando que se encuentra en medio de una lucha por controlar la violencia generada por los grupos narcotraficantes dentro de ese país", declaró a Deutsche Welle Evan Ellis, investigador de estudios latinoamericanos en la Escuela Superior de Guerra del Ejército de Estados Unidos.

Según información entregada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, el Cartel de los Soles ofrece apoyo material y logístico a organizaciones criminales como el Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa, así como a otros grupos de narcotraficantes que trasladan drogas desde Colombia hacia EEUU y Europa. 

Lo haría principalmente liberando las rutas que cruzan Latinoamérica y Centroamérica. El amparo del régimen chavista permitiría a los narcotraficantes también realizar operaciones de lavado de dinero.

"Cuando un país es rotulado como terrorista, el país o el Gobierno y los carteles que operan dentro de sus fronteras se ven expuestos a toda una legislación internacional, ese es el mayor efecto que tienen estos reconocimientos hechos por Estados Unidos y Ecuador en cuanto al Cartel de los Soles y Venezuela", señaló para el mismo reporte Pedro Trujillo, analista político y académico de la Universidad Francisco Marroquín, de Guatemala.

Ellis explicó que "catalogar como terrorista al Cartel de los Soles tiene implicaciones legales que generan cierta facilidad para mantener relaciones y compartir información sobre el actuar de los miembros del cartel, lo que se traduce en poder realizar operaciones conjuntas, por ejemplo".

"Pero también hay un aspecto político en este reconocimiento. Yo lo veo como una señal de apoyo a Washington en esta lucha contra el narcotráfico, además del reconocimiento de que una parte importante de la cocaína que sale de Colombia pasa por Ecuador antes de llegar a otros países, como Estados Unidos", añadió.

"Cada país es libre de aplicar los marcos legales que crean más eficaces contra el narcotráfico, basados en su aparato de inteligencia. Sobre la naturaleza del Cartel de los Soles, es muy claro que no todos los países de América Latina estarán de acuerdo en la valoración de Washington, pero la colaboración entre los gobiernos es fundamental en este caso, porque permite compartir información, participar en operaciones de diverso carácter, contar con apoyo a través de capacitación, y, lo que es más importante, actuar juntos en el desmantelamiento de la red de financiamiento que sostiene a este cartel", enfatizó Evan Ellis.

El Departamento del Tesoro de EEUU designó al Cartel de los Soles como grupo terrorista global. Días después, el 7 de agosto, Washington anunció que elevaba la recompensa para aquel que aportara información que pudiera facilitar la captura de Nicolás Maduro hasta los 50 millones de dólares.

La estructura narcodelictiva de Venezuela habría cooperado con Joaquín "El Chapo" Guzmán, jefe del Cartel de Sinaloa, quien cumple sentencia en la prisión federal ADX Florence, en Colorado, Estados Unidos. Durante el juicio, este explicó en detalle cómo el cartel de Maduro asistía a su organización.

Las pistas aéreas en Maracaibo desde donde despegaban aviones repletos con toneladas de cocaína hacia los destinos señalados por el grupo de Sinaloa estuvieron entre los vínculos que pudieron comprobarse durante el juicio contra el narco mexicano en Nueva York, a partir de llamadas cruzadas y testimonios clave. Así lo documentó la Fiscalía de Estados Unidos ante la Corte del Distrito Este de esa ciudad el 20 de enero de 2017.

En marzo de 2020, otro tribunal neoyorquino, el de Distrito Sur, presentó cargos contra Maduro por conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos, así como por posesión de dichas armas. También fue acusado por conspiración para importar cocaína y delitos de narcoterrorismo.

En otro análisis, Deutsche Welle indicó que "Venezuela encarna el caso más extremo y estructural de gobernanza criminal en América Latina. A diferencia de otros países de la región, donde los grupos delictivos operan al margen, enfrentados o en colusión con el poder político, en Venezuela el crimen organizado y el aparato estatal han terminado por fundirse en una sola entidad: un narcoestado. Como advierte el constitucionalista venezolano Juan Miguel Matheus, 'Nicolás Maduro ha alcanzado lo que Pablo Escobar no pudo: fundir en una sola estructura el poder del Estado y el crimen organizado'".

Uno de los indicadores más contundentes de esta realidad es el altísimo nivel de penetración de actores criminales dentro del Estado venezolano, combinado con una capacidad institucional prácticamente nula para enfrentarlos. El Índice Global de Crimen Organizado 2023 ubica a Venezuela en el primer lugar de América en cuanto a integración de redes criminales dentro del Estado (9,00 de 10), y en el último lugar en cuanto a capacidad estatal para resistir y desmantelar el crimen organizado (1,88 de 10).

Estos indicadores son congruentes con una amplia gama de evidencias recogidas por organismos de inteligencia, agencias antidrogas y organizaciones internacionales, que documentan la estrecha colaboración entre élites políticas y militares venezolanas con redes criminales como el Cartel de los Soles, las disidencias de las FARC, el ELN y el Tren de Aragua.

Según estimaciones de la DEA, aproximadamente el 24% de la producción mundial de cocaína transita por Venezuela. Los ingresos brutos por narcotráfico alcanzaron los 8.236 millones de dólares en 2024, según el informe "Narcotráfico en Venezuela 2024", de Transparencia Venezuela.

Esta semana, Washington comenzó el despliegue de fuerzas militares en el mar Caribe como parte de su estrategia para contener el narcotráfico transnacional. Estas medidas dejan en claro que para Estados Unidos el carácter transnacional del crimen organizado lo ha convertido en una amenaza directa a su seguridad.


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jueves, agosto 11, 2022

Zoé Valdés sobre Felipe VI y Simón Bolivar ante el hecho que el Rey Felipe VI fue abucheado durante la toma de posesión de Gustavo Petro como Presidente de Colombia. La opinión del comunista Carlos Marx sobre Simón Bolivar

 Tomado de https://zoepost.com/mi-rey/

Mi  Rey

Rey Felipe VI de España, Jefe del Estado Español

Por Zoé Valdés.

09/08/2022

Leo lo siguiente “durante la toma de posesión de Gustavo Petro como mandatario, el monarca español fue abucheado“… Seguramente fue abucheado por la masa de ignorantes allí presentes.

“El rey Felipe VI de España ha quedado en el centro de la polémica por protagonizar lo que ha sido considerado como un gesto irrespetuoso durante los actos protocolares de la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro.” Continúa la nota de Agencias.

Bien, debo aclarar lo siguiente, tal como lo escribe Carmen Postigo Silva en su Facebook, a lo que adhiero:

“El 15 de junio de 1813 Simón Bolivar firmó el “Decreto de la Guerra a Muerte, Españoles y canarios, contad con la muerte…”

Ordenó el asesinato de miles de prisioneros nacidos en España, entre los que más de un tercio eran canarios. Sacaron a los presos de las prisiones, a los enfermos de sus camas y los llevaron al paredón.

En la Guaira, Caracas y Valencia los presos estuvieron durante un año y medio hacinados entre sus propias heces. Los que no murieron, fueron asesinados en las plazas de estas ciudades y fueron matados a machetazos y a pedradas. (D. Madrid).

Como para que el rey de España se levante al paso de la espada de este asesino…”

“El domingo pasado, en el masivo acto realizado en Bogotá, el monarca no se levantó de su silla cuando los efectivos de Casa Militar y custodios de la espada de Simón Bolívar, símbolo de la independencia de Colombia y otros países latinoamericanos, pasaron frente a él para colocarla en un espacio de la tarima donde Petro ofreció su primer discurso como mandatario.” No puede ser símbolo de independencia quien se negó a independizar a Haití y a Cuba, por racista.

El episodio se hubiera ahorrado si el Rey de España, Felipe VI, no hubiera asistido a esa toma de posesión, que es la toma de posesión de un narcoguerrillero terrorista; pero desdichadamente allá fue, como no quedaba otro remedio, a cumplir con su misión de Rey de España. Mi Rey. Gracias, Su Majestad, por haberse dignado a no erguirse ni a postrarse frente a un símbolo del crimen.

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Intereconomiatube
Marzo 17, 2017

En el espacio  Tiempos Modernos el empresario e investigador de origen colombiano, Pol Victoria, nos acompaña para hablar sobre la negra verdad sobre Simón Bolívar




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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 Carlos Marx en su carta a Federico Engels de fecha 14 de febrero de 1858 se refirió a Simón Bolívar como el "canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque", . En esa misma carta, Marx afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: "La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar".

En el extenso artículo de Carlos Marx titulado ´Bolivar y Ponte¨, publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia y escrito en enero de 1858, aparecen sustentadas esas opiniones del socialista alemán sobre Simón Bolivar.

Hago la importante observación de que al independizarse de sus respectivas Metrópolis, las repúblicas sudamericanas eran más ricas que las Trece Colonias de Norteamérica. Al independizarse las repúblicas sudamericanas fueron escenarios de guerras civiles más sangrientas y destructoras que sus guerras de independencias. No pocos de sus antiguos libertadores se convirtieron en dictaduras, enseñoreándose sobre sus pueblos. Recordemos una de  las críticas de José Martí sobre el caudillismo.

¨... O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, - o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡ Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay lúgubre de Francia !¨
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BOLÍVAR Y PONTE

Por Carlos Marx
( escrito en 1858)

BOLÍVAR Y PONTE, Simón, el "Libertador" de Colombia, nació el 24 de julio de 1783 en Caracas y murió en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Descendía de una de las familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Con arreglo a la costumbre de los americanos acaudalados de la época, se le envió Europa a la temprana edad de 14 años. De España pasó Francia y residió por espacio de algunos años en París. En 1802 se casó en Madrid y regresó a Venezuela, donde su esposa falleció repentinamente de fiebre amarilla. Luego de este suceso se trasladó por segunda vez a Europa y asistió en 1804 a la coronación de Napoleón como emperador, hallándose presente, asimismo, cuando Bonaparte se ciñó la corona de hierro de Lombardía. En 1809 volvió a su patria y, pese a las instancias de su primo José Félix Ribas, rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, con posterioridad a ese acontecimiento, aceptó la misión de ir a Londres para comprar armas y gestionar la protección del gobierno británico. El marqués de Wellesley, a la sazón ministro de relaciones exteriores, en apariencia le dio buena acogida. pero Bolívar no obtuvo más que la autorización de exportar armas abonándolas al contado y pagando fuertes derechos. A su regreso de Londres se retiró a la vida privada, nuevarnente, hasta que en setiembre de 1811 el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas rectas de mar y tierra, lo persuadió de que aceptara el rango de teniente coronel en el estado mayor y el mando de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela.

Cuando los prisioneros de guerra españoles, que Miranda enviaba regularmente a Puerto Cabello para mantenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por sorpresa la guardia y la dominaron, apoderándose de la ciudadela, Bolívar, aunque los españoles estaban desarmados, mientras que él disponía de una fuerte guarnición y de un gran arsenal, se embarcó precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo ocurría ni a sus propias tropas, arribó al amanecer a Guaira y se retiró a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnición se enteró de la huida de su comandante, abandonó en buen orden la plaza, a la que ocupa de inmediato los españoles al mando de Monteverde. Este acontecimiento inclinó la balanza a favor de España y forzó a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso, el tratado de La Victoria, que sometió nuevamente a Venezuela al dominio español. El 30 de julio llegó Miranda a La Guaira, con la intención embarcarse en una nave inglesa. Mientras visitaba al coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Peña y Simón Bolívar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos úna noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde. El jefe español lo remitió a Cádiz, donde Miranda, encadenado, murió después de varios años de cautiverio. Ese acto, para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: "Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con laentrega de Miranda".

Se autorizó así a Bolívar a que se embarcara con destino a Curazao, donde permaneció seis semanas. En compañía de su primo Ribas se trasladó luego a la pequeña república de Cartagena. Ya antes de su arribo habían huido a Cartagena gran cantidad de soldados, ex combatientes a las órdenes del general Miranda. Ribas les propuso emprender una expedición contra los españoles en Venezuela y reconocer a Bolívar como comandante en jefe. La primera propuesta recibió una acogida entusiasta; la segunda fue resistida, aunque finalmente accedieron, a condición de que Ribas fuera el lugarteniente de Bolívar. Manuel Rodríguez Torices, el presidente de la república de Cartagena, agregó a los 300 soldados así reclutados para Bolívar otros 500 hombres al mando de su primo Manuel Castillo. La expedición partió a comienzos de enero de 1813. Habiéndose producido rozamientos entre Bolívar y Castillo respecto a quién tenía el mando supremo, el segundo se retiró súbitamente con sus granaderos. Bolívar, por su parte, propuso seguir el ejemplo de Castillo y regresar a Cartagena, pero al final Ribas pudo persuadirlo de que al menos prosiguiera en su ruta hasta Bogotá, en donde a la sazón tenía su sede el Congreso de Nueva Granada. Fueron allí muy bien acogidos, se les apoyó de mil maneras y el congreso los ascendió al rango de generales. Luego de dividir su pequeño ejército en dos columnas, marcharon por distintos caminos hacia Caracas. Cuanto más avanzaban, tanto más refuerzos recibían; los crueles excesos de los españoles hacían las veces, en todas partes, de reclutadores para el ejército independentista. La capacidad de resistencia de los españoles estaba quebrantada, de un lado porque las tres cuartas partes de su ejército se componían de nativos, que en cada encuentro se pasaban al enemigo; del otro debido a la cobardía de generales tales como Tízcar, Cajigal y Fierro, que a la menor oportunidad abandonaban a sus propias tropas. De tal suerte ocurrió que Santiago Mariño, un joven sin formación, logró expulsar de las provincias de Cumaná y Barcelona a los españoles, al mismo tiempo que Bolívar ganaba terreno en las provincias occidentales. La única resistencia seria la opusieron los españoles a la columna de Ribas, quien no obstante derrotó al general Monteverde en Los Taguanes y lo obligó a encerrarse en Puerto Cabello el resto de sus tropas.

Cuando el gobernador de Caracas, general Fierro, tuvo noticias de que se acercaba Bolívar, le envió parlamentarios para ofrecerle una capitulación, la que se firmó en La Victoria. Pero Fierro, invadido por un pánico repentino y sin aguardar el regreso de sus propios emisarios, huyó secretamente por la noche y dejó a más de 1.500 españoles librados a la merced del enemigo. A Bolívar se le tributó entonces una entrada apoteótica. De pie, en un carro de triunfo, al que arrastraban doce damiselas vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las mejores familias caraqueñas, Bolívar, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en la mano, fue llevado en una media hora desde la entrada la ciudad hasta su residencia. Se proclamó "Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela" --Mariño había adoptado el título de "Dictador de las Provincias Orientales"--, creó la "Orden del Libertador", formó un cuerpo de tropas escogidas a las que denominó guardia de corps y se rodeó de la pompa propia de una corte. Pero, como la mayoría de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar, en la cual asuntos más importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas públicas y luego recurrían a medios odiosos para reorganizarlas. De este modo el novel entusiasmo popular se transformó en descontento, y las dispersas fuerzas del enemigo dispusieron de tiempo para rehacerse. Mientras que a comienzos de agosto de 1813 Monteverde estaba encerrado en la fortalede Puerto Cabello y al ejército español sólo le quedaba una angosta faja de tierra en el noroeste de Venezuela, apenas tres meses después el Libertador había perdido su prestigio y Caracas se hallaba amenazada por la súbita aparición en sus cercanías de los españoles victoriosos, al mando de Boves. Para fortalecer su poder tambaleante Bolívar reunió, el 1de enero de 1814, una junta constituida por los vecinos caraqueños más influyentes y les manifestó que no deseaba soportar más tiempo el fardo de la dictadura. Hurtado de Mendoza, por su parte, fundamentó en un prolongado discurso "la necesidad de que el poder supremo se mantuviese en las manos del general Bolívar hasta que el Congreso de Nueva Granada pudiera reunirse y Venezuela unificarse bajo un solo gobierno". Se aprobó esta propuesta y, de tal modo, la dictadura recibió una sanción legal.

Durante algún tiempo se prosiguió la guerra contra los españoles, bajo la forma de escaramuzas, sin que ninguno de los contrincantes obtuviera ventajas decisivas. En junio de 1814 Boves, tras concentrar sus tropas, marchó de Calabozo hasta La Puerta, donde los dos dictadores, Bolívar y Mariño, habían combinado sus fuerzas. Boves las encontró allí y ordenó a sus unidades que las atacaran sin dilación. Tras una breve resistencia, Bolívar huyó a Caracas, mientras que Mariño se escabullía hacia Cumaná. Puerto Cabello y Valencia cayeron en las manos de Boves, que destacó dos columnas (una de ellas al mando del coronel González) rumbo a Caracas, por distintas rutas. Ribas intentó en vano contener el avance de González. Luego de la rendición de Caracas a este jefe, Bolívar evacuó a La Guaira, ordenó a los barcos surtos en el puerto que zarparan para Cumaná y se retiró con el resto de sus tropas hacia Barcelona. Tras la derrota que Boves infligió a los insurrectos en Arguita, el 8 de agosto de 1814, Bolívar abandonó furtivamente a sus tropas, esa misma noche, para dirigirse apresuradamente y por atajos hacia Cumaná, donde pese a las airadas protestas de Ribas se embarcó de inmediato en el "Bianchi", junto con Mariño y otros oficiales. Si Ribas, Páez y los demás generales hubieran seguido a los dictadores en su fuga, todo se habría perdido. Tratados como desertores a su arribo a Juan Griego, isla Margarita, por el general Arismendi, quien les exigió que partieran, levaron anclas nuevamente hacia Carúpano, donde, habiéndolos recibido de manera análoga el coronel Bermúdez, se hicieron a la mar rumbo a Cartagena. Allí a fin de cohonestar su huida, publicaron una memoria de justificación, henchida de frases altisonantes.

Habiéndose sumado Bolívar a una conspiración para derrocar al gobierno de Cartagena, tuvo que abandonar esa pequeña república y seguir viaje hacia Tunja, donde etaba reunido el Congreso de la República Federal de Nueva Granada. La provincia de Cundinamarca, en ese entonces, estaba a la cabeza de las provincias independientes que se negaban a suscribir el acuerdo federal neogranadino, mientras que Quito, Pasto, Santa Marta y otras provincias todavía se hallaban en manos de los españoles. Bolívar, que llegó el 22 de noviembre de 1814 a Tunja, designado por el congreso comandante en jefe de las fuerzas armadas federales y recibió la doble misión de obligar al presidente de la provincia de Cundinamarca a reconociera la autoridad del congreso y de marchar luego sobre Santa Marta, el único puerto de mar fortificado granadino aún en manos de los españoles. No presentó dificultades el cumplimiento del primer cometido, puesto que Bogotá, la capital de la provincia desafecta, carecía de fortificaciones. Aunque la ciudad había capitulado, Bolívar permitió a sus soldados que durante 48 horas la saquearan. En Santa Marta el general español Montalvo, disponía tan sólo de una débil guarnición de 200 hombres y de una plaza fuerte en pésimas condiciones defensivas, tenía apalabrado ya un barco francés para asegurar su propia huida; los vecinos, por su parte, enviaron un mensaje a Bolívar participándole que, no bien apareciera, abrirían las puertas de la ciudad y expulsarían a la guarnición. Pero en vez de marchar contra los españoles de Santa Marta, tal como se lo había ordenado el congreso, Bolívar se dejó arrastrar por su encono contra Castillo, el comandante de Cartagena, y actuando por su propia cuenta condujo sus tropas contra esta última ciudad, parte integral de la República Federal. Rechazado, acampó en Popa, un cerro situado aproximadamente a tiro de cañon de Cartagena. Por toda batería emplazó un pequeño cañón, contra una fortaleza artillada con unas 80 piezas. Pasó luego del asedio al bloqueo, que duró hasta comienzos de mayo, sin más resultado que la disminución de sus efectivos, por deserción o enfermedad, de 2.400 a 700 hombres. En el ínterin una gran expedición española comandada por el general Morillo y procedente de Cádiz había arribado a la isla Margarita, el 25 de marzo de 1815. Morillo destacó de inmediato poderosos refuerzos a Santa Marta y poco después sus fuerzas se adueñaron de Cartagena. Previamente, empero, el 10 de mayo 1815, Bolívar se había embarcado con una docena de oficiales en un bergantín artillado, de bandera británica, rumbo a Jamaica. Una vez llegado a este punto de refugio publicó una nueva proclama, en la que se presentaba como la víctima de alguna facción o enemigo secreto y defendía su fuga ante los españoles como si se tratara una renuncia al mando, efectuada en aras de la paz pública.

Durante su estadía de ocho meses en Kingston, los genrales que había dejado en Venezuela y el general Arismendi en la isla Margarita presentaron una tenaz resistencia las armas españolas. Pero después que Ribas, a quién Bolívar debía su renombre, cayera fusilado por los españoles tras la toma de Maturín, ocupó su lugar un hombre de condiciones militares aun más relevantes. No pudiendo desempeñar, por su calidad de extranjero, un papel autónomo en la revolución sudamericana, este hombre decidió entrar al servicio de Bolívar. Se trataba de Luis Brion. Para prestar auxilios a los revolucionarios se había hecho a la mar en Londres, rumbo a Cartagena, con una corbeta de 24 cañones, equipada en gran parte a sus propias expensas y cargada con 14.000 fusiles y una gran cantidad de otros pertrechos. Habiendo llegado demasiado tarde y no pudiendo ser útil a los rebeldes, puso proa hacia Cayos, en Haití, adonde muchos emigrados patriotas habían huido tras la capitulación de Cartagena. Entretanto Bolívar se había trasladado también a Puerto Príncipe donde, a cambio de su promesa de liberar a los esclavos, el presidente haitiano Pétion le ofreció un cuantioso apoyo material para una nueva expedición contra los españoles de Venezuela. En Los Cayos se encontró con Brion y los otros emigrados y en una junta general se propuso a sí mismo como jefe de la nueva expedición, bajo la condición de que, hasta la convocatoria de un cóngreso general, él reuniría en sus manos los poderes civil y militar. Habiendo aceptado la mayoría esa condición, los expedicionarios se hicieron a la mar el 16 de abril de 1816 con Bolívar como comandante y Brion en calidad de almirante. En Margarita, Bolívar logró ganar para su causa a Arismendi, el comandante de la isla, quien había rechazado a los españoles a tal punto que a éstos sólo les restaba un único punto de apoyo, Pampatar. Con la formal promesa de Bolívar de convocar un congreso nacional en Venezuela no bien se hubiera hecho dueño del país, Arismendi hizo reunir una junta en la catedral de Villa del Norte y proclamó públicamente a Bolívar jefe supremo de las repúblicas de Venezuela y Nueva Granada. El 31 de mayo de 1816 desembarcó Bolívar en Carúpano, pero no se atrevió a impedir que Mariño y Piar se apartaran de él y efectuaran, por su propia cuenta, una campaña contra Cumaná. Debilitado por esta separación y siguiendo los consejos de Brion se hizo a la vela rumbo a Ocumare [de la Costa], adonde arribó el 3 de julio de 1816 con 13 barcos, de los cuales sólo 7 estaban artillados. Su ejército se componía tan sólo de 650 hombres, que aumentaron a 800 por el reclutamiento de negros, cuya liberación había proclamado. En Ocumare difundió un nuevo manifiesto, en el que prometía "exterminar a los tiranos" y "convocar al pueblo para que designe sus diputados al congreso. Al avanzar en dirección a Valencia, se topó, no lejos de Ocumare, con el general español Morales, a la cabeza de unos 200 soldados y 100 milicianos. Cuando los cazadores de Morales dispersaron la vanguardia de Bolívar, éste, según un testigo ocular, perdió "toda presencia de ánimo y sin pronunciar palabra, en un santiamén volvió grupas y huyó a rienda suelta hacia Ocumare, atravesó el pueblo a toda carrera, llegó a la bahía cercana, saltó del caballo, se introdujo en un bote y subió a bordo del « Diana», dando orden a toda la escuadra de que lo siguiera a la pequeña isla de Bonaire y dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio". Los reproches y exhortaciones de Brion lo indujeron a reunirse a los demás jefes en la costa de Cumaná; no obstante, como lo recibieron inamistosamente y Piar lo amenazó con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía, sin tardanza volvió a partir rumbo a Los Cayos. Tras meses y meses de esfuerzos, Brion logró finalmente persuadir a la mayoría de los jefes militares venezolanos -que sentían la necesidad de que hubiera un centro, aunque simplemente fuese nominal- de que llamaran una vez más a Bolívar como comandante en jefe, bajo la condición expresa de que convocaría al congreso y no se inmiscuiría en la administración civil. El 31 de diciembre de 1816 Bolívar arribó a Barcelona con las armas, municiones y pertrechos proporcionados por Pétion. El 2 de enero de 1817 se le sumó Arismendi, y el día 4 Bolívar proclamó la ley marcial y anunció que todos los poderes estaban en sus manos. Pero 5 días después Arismendi sufrió un descalabro en una emboscada que le tendieran los españoles, y el dictador huyó a Barcelona. Las tropas se concentraron nuevamente en esa localidad, adonde Brion le envió tanto armas como nuevos refuerzos, de tal suerte que pronto Bolívar dispuso de una nueva fuerza de 1.100 hombres. El 5 de abril los españoles tomaron la ciudad de Barcelona, y las tropas de los patriotas se replegaron hacia la Casa de la Misericordia, un edificio sito en las afueras. Por orden de Bolívar se cavaron algunas trincheras, pero de manera inapropiada para defender contra un ataque serio una guarnición de 1.000 hombres. Bolívar abandonó la posición en la noche del 5 de abril, tras comunicar al coronel Freites, en quien delegó el mando, que buscaría tropas de refresco y volvería a la brevedad. Freites rechazó un ofrecimiento de capitulación, confiado en la promesa, y después del asalto fue degollado por los españoles, al igual que toda la guarnición.

Piar, un hombre de color, originario de Curazao, concibió y puso en práctica la conquista de la Guayana, a cuyo efecto el almirante Brion lo apoyó con sus cañoneras. El 20 de julio, ya liberado de los españoles todo el territorio, Piar, Brion, Zea, Mariño, Arismendi y otros convocaron en Angostura un congreso de las provincias y pusieron al frente del Ejecutivo un triunvirato; Brion, que detestaba a Piar y se interesaba profundamente por Bolívar, ya que en el éxito del mismo había puesto en juego su gran fortuna personal, logró que se designase al último como miembro del triunvirato, pese a que no se hallaba presente. Al enterarse de ello Bolívar, abandonó su refugio y se presentó en Angostura, donde, alentado por Brion, disolvió el congreso y el triunvirato y los remplazó por un "Consejo Supremo de la Nación", del que se nombró jefe, mientras que Brion y Francisco Antonio Zea quedaron al frente, el primero de la sección militar y el segundo de la sección política. Sin embargo Piar, el conquistador de Guayana, que otrora había amenazado con someter a Bolívar ante un consejo de guerra por deserción, no escatimaba sarcasmos contra el "Napoleón de las retiradas", y Bolívar aprobó por ello un plan para eliminarlo. Bajo las falsas imputaciones de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, Piar fue llevado ante un consejo de guerra presidido por Brion y, condenado a muerte, se le fusiló el 16 de octubre de 1817. Su muerte llenó a Mariño de pavor. Plenamente consciente de su propia insignificancia al hallarse privado del concurso de Piar, Mariño, en una carta abyectísima, calumnió públicamente a su amigo victimado, se dolió de su propia rivalidad con el Libertador y apeló a la inagotable magnanimidad de Bolívar.

La conquista de la Guayana por Piar había dado un vuelco total a la situación, en favor de los patriotas, pues esta provincia sola les proporcionaba más recursos que las otras siete provincias venezolanas juntas. De ahí que todo el mundo confiara en que la nueva campaña anunciada por Bolívar en una flamante proclama conduciría a la expulsión définitiva de los españoles. Ese primer boletín, según el cual unas pequeñas partidas españolas que forrajeaban al retirarse de Calabozo eran "ejércitos que huían ante núestras tropas victoriosas", no tenía por objetivo disipar tales esperanzas. Para hacer frente a 4.000 españoles, que Morillo aún no había podido concentrar, disponía Bolívar de más de 9.000 hombres, bien armados y equipados, abundantemente provistos con todo lo necesario para la guerra. No obstante, a fines de mayo de 1818 Bolívar había perdido unas doce batallas y todas las provincias situadas al norte del Orinoco. Como dispersaba sus fuerzas, numéricamente superiores, éstas siempre eran batidas por separado. Bolívar dejó la dirección de la guerra en manos de Páez y sus demás subordinados y se retiró a Angostura. A una defección seguía la otra, y todo parecía encaminarse a un descalabro total. En ese momento extremadamente crítico, una conjunción de sucesos afortunados modificó nuevamente el curso de las cosas. En Angostura Bolívar encontró a Santander, natural de Nueva Granada, quien le solicitó elementos para una invasión a ese territorio, ya que la población local estaba pronta para alzarse en masa contra los españoles. Bolívar satisfizo hasta cierto punto esa petición. En el ínterin, llegó de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas partes a Angostura. Finalmente, el doctor [Juan] Germán Roscio, consternado por la estrella declinante de la revolución sudamericana, hizo su entrada en escena, logró el valimiento de Bolívar y lo indujo a convocar, para el 15 de febrero de 1819, un congreso nacional, cuya sola mención demostró ser suficientemente poderosa para poner en pie un nuevo ejército de aproxi madamente 14.000 hombres, con lo cual Bolívar pudo pasar nuevamente a la ofensiva.

Los oficiales extranjeros le aconsejaron diera a entender que proyectaba un ataque contra Caracas para liberar a Venezuela del yugo español, induciendo así a Morillo a retirar sus fuerzas de Nueva Granada y concentrarlas para la defensa de aquel país, tras lo cual Bolívar debía volverse súbitamente hacia el oeste, unirse a las guerrillas de Santander y marchar sobre Bogotá. Para ejecutar ese plan, Bolívar salió el 24 de febrero de 1819 de Angostura, después de designar a Zea presidente del congreso y vicepresidente de la república durante su ausencia. Gracias a las maniobras de Páez, los revolucionarios batieron a Morillo y La Torre en Achaguas, y los habrían aniquilado completamente si Bolívar hubiese sumado sus tropas a las de Páez y Mariño. De todos modos, las victorias de Páez dieron por resultado la ocupación de la provincia de Barinas, quedando expedita así la ruta hacia Nueva Granada. Como aquí todo estaba preparado por Santander, las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses, decidieron el destino de Nueva Granada merced a las victorias sucesivas alcanzadas el 1 y 23 de julio y el 7 de agosto en la provincia de Tunja. El 12 de agosto Bolívar entró triunfalmente a Bogotá, mientras que los españoles, contra los cuales se habían sublevado todas las provincias de Nueva Granada, se atrincheraban en la ciudad fortificada de Mompós.

Luego de dejar en funciones al congreso granadino y al general Santander como comandante en jefe Bolívar marchó hacia Pamplona, donde paso mas de dos meses en festejos y saraos. El 3 de noviembre llego a Mantecal, Venezuela, punto que había fijado a los jefes patriotas para que se le reunieran con sus tropas Con un tesoro de unos 2.000.000 de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados, Bolívar debía hacer frente a un enemigo privado de toda clase de recursos, cuyos efectivos se reducían a 4.500 hombres, las dos terceras partes de los cuales, además, eran nativos y mal podían, por ende, inspirar confianza a los españoles. Habiéndose retirado Morillo de San Fernando de Apure en dirección a San Carlos, Bolívar lo persiguió hasta Calabozo, de modo que ambos estados mayores, enemigos se encontraban apenas a dos días de marcha el uno del otro. Si Bolívar hubiese avanzado con resolución, sus solas tropas europeas habrían bastado para aniquilar a los españoles. Pero prefirió prolongar la guerra cinco años más.

En octubre de 1819 el congreso de Angostura había forzado a renunciar a Zea, designado por Bolívar, y elegido en su lugar a Arismendi. No bien recibió esta noticia, Bolívar marchó con su legión extranjera sobre Angostura, tomó desprevenido a Arismendi, cuya fuerza se reducia a 600 nativos, lo deportó a la isla Margarita e invistió nuevamente a Zea en su cargo y dignidades. El doctor Roscio, que había fascinado a Bolívar con las perspectivas de un poder central, lo persuadió de que proclamara a Nueva Granada y Venezuela como "República de Colombia", promulgase una constitución para el nuevo estado --redactada por Roscio-- y permitiera la instalación de un congreso común para ambos países. El 20 de enero de 1820 Bolívar se encontraba de regreso en San Fernando de Apure. El súbito retiro de su legión extranjera, más temida por los españoles que un número diez veces mayor de colombianos, brindó a Morillo una nueva oportunidad de concentrar refuerzos. Por otra parte, la noticia de que una poderosa expedición a las órdenes de O'Donnell estaba a punto de partir de la Península, levantó los decaídos ánimos del partido español. A pesar de que disponía de fuerzas holgadamente superiores, Bolívar se las arregló para no conseguir nada durante la campaña de 1820. Entretanto llegó de Europa la noticia de que la revolución en la isla de León había puesto violento fin a la programada expedición de O'Donnell. En Nueva Granada, 15 de las 22 provincias se habían adherido al gobierno de Colombia, y a los españoles sólo les restaban la fortaleza de Cartagena y el istmo de Panamá. En Venezuela, 6 de las 8 provincias se sometieron a las leyes colombianas. Tal era el estado de cosas cuando Bolívar se dejó seducir por Morillo y entró con él en tratativas que tuvieron por resultado, el 25 de noviembre de 1820, la concertación del convenio de Trujillo, por el que se establecía una tregua de seis meses. En el acuerdo de armisticio no figuraba una sola mención siquiera a la Republica de Colombia, pese a que el congreso había prohibido, a texto expreso, la conclusión de ningún acuerdo con el jefe español si éste no reconocía previamente la independencia de la república.

El 17 de diciembre, Morillo, ansioso de desempeñar un papel en España, se embarcó en Puerto Cabello y delegó el mando supremo en Miguel de Latorre; el 10 de marzo de 1821 Bolívar escribió a Latorre participándole que las hostilidades se reiniciarían al término de un plazo de 30 días. Los españoles ocupaban una sólida posición en Carabobo, una aldea situada aproximadamente a mitad de camino entre San Carlos y Valencia; pero en vez de reunir allí todas sus fuerzas, Latorre sólo había concentrado su primera división, 2.500 infantes y unos 1.500 jinetes, mientras que Bolívar disponía aproximadamente de 6.000 infantes, entre ellos la legión británica, integrada por 1.100 hombres, y 3.000 llaneros a caballo bajo el mando de Páez. La posición del enemigo le pareció tan imponente a Bolívar, que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos. A la cabeza de una columna constituida fundamentalmente por la legión británica, Páez, siguiendo un atajo, envolvió el ala derecha del enemigo; ante la airosa ejecución de esa maniobra, Latorre fúe el primero de los españoles en huir a rienda suelta, no deteniéndose hasta llegar a Puerto Cabello, donde se encerró con el resto de sus tropas. Un rápido avance del ejército victorioso hubiera producido, inevitablemente, la rendición de Puerto Cabello, pero Bolívar perdió su tiempo haciéndose homenajear en Valencia y Caracas. El 21 de setiembre de 1821 la gran fortaleza de Cartagena capituló ante Santander. Los últimos hechos de armas en Venezuela --el combate naval de Maracaibo en agosto de 1823 y la forzada rendición de Puerto Cabello en julio de 1824-- fueron ambos la obra de Padilla. La revolución en la isla de León, que volvió imposible la partida de la expediúión de O'Donnell, y el concurso de la legión británica, habían volcado, evidentemente, la situación a favor de los colombianos.

El Congreso de Colombia inauguró sus sesiones en enero de 1821 en Cúcuta; el 30 de agosto promulgó la nueva constitución y, habiendo amenazado Bolívar una vez mas con renunciar, prorrogó los plenos poderes del Libertador. Una vez que éste hubo firmado la nueva carta constitucional, el congreso lo autorizó a emprender la campaña de Quito (1822), adonde se habían retirado los españoles tras ser desalojados del istmo de Panamá por un levantamiento general de la población. Esta campaña, que finalizó con la incorporación de Quito, Pasto y Guayaquil a Colombia, se efectuó bajo la dirección nominal de Bolívar y el general Sucre, pero los pocos éxitos alcanzados por el cuerpo de ejército se debieron íntegramente a los oficiales británicos, y en particular al coronel Sands. Durante las campañas contra los españoles en el Bajo y el Alto Peru --1823-1824-- Bolívar ya no consideró necesario representar el papel de comandante en jefe, sino que delegó en el general Sucre la conducción de la cosa militar y restringio sus actividades a las entradas triunfales, los manifiestos y la proclamación de constituciones. Mediante su guardia de corps colombiana manipuló las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomendó la dictadura; gracias a un nuevo simulacro de renuncia, Bolívar se aseguró la reelección como presidente de Colombia. Mientras tanto su posición se había fortalecido, en parte con el reconocimiento oficial del nuevo estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las provincias altoperuanas por Sucre, quién unificó a las últimas en una república independiente, la de Bolivia. En este país, sometido a las bayonetas de Sucre, Bolívar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclamó el Código Boliviano, remedo del Code Napoleón. Proyectaba trasplantar ese código de Bolivia al Perú, y de éste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas colombianas, y al último mediante la legión extranjera y soldados peruanos. Valiéndose de la violencia, pero también de la intriga, de hecho logró imponer, aunque tan sólo por unas pocas semanas, su código al Perú. Como presidente y libertador de Colombia, protector y dictador del Perú y padrino de Bolivia, había alcanzado la cúspide de su gloria. Pero en Colombia había surgido un serio antagonismo entre los centralistas, o bolivistas, y los federalistas, denominación esta última bajo la cual los enemigos de la anarquía militar se habían asociado a los rivales militares de Bolívar. Cuando el Congreso dé Colombia, a instancias de Bolívar, formuló una acusación contra Páez, vicepresidente de Venezuela, el último respondió con una revuelta abierta, la que contaba secretamente con el apoyo y aliento del propio Bolívar; éste, en efecto, necesitaba sublevaciones como pretexto para abolir la constitución y reimplantar la dictadura. A su regreso del Perú, Bolívar trajo además de su guardia de corps 1.800 soldados peruanos, presuntamente para combatir a los federalistas alzados. Pero al encontrarse con Páez en Puerto Cabello no sólo lo confirmó como máxima autoridad en Venezuela, no sólo proclamó la amnistía para los rebeldes, sino que tomó partido abiertamente por ellos y vituperó a los defensores de la constitución; el decreto del 23 de noviembre de 1826, promulgado en Bogotá, le concedió poderes dictatoriales.

En el año 1826, cuando su poder comenzaba a declinar, logro reunir un congreso en Panamá, con el objeto aparente de aprobar un nuevo código democrático internacional. Llegaron plenipotenciarios de Colombia, Brasil, La Plata, Bolivia, México, Guatemala, etc. La intención real de Bolívar era unificar a toda América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Mientras daba así amplio vuelo a sus sueños de ligar medio mundo a su nombre, el poder efectivo se le escurría rápidamente de las manos. Las tropas colombiams destacadas en el Perú, al tener noticia de los preparativos que efectuaba Bolívar para introducir el Código Boliviano, desencadenaron una violenta insurrección. Los pruanos eligieron al general Lamar presidente de su república, ayudaron a los bolivianos a expulsar del país las tropas colombianas y emprendieron incluso una victoriosa guerra contra Colombia, finalizada por un tratado que redujo a este país a sus límites primitivos, estableció la igualdad de ambos países y separó las deudas públicas de uno y otro. La Convención de Ocaña, convocada por Bolívar para reformar la constitución de modo que su poder no encontrara trabas, se inauguró el 2 de marzo de 1828 con la lectura de un mensaje cuidadosamente redactado, en el que se realzaba la necesidad de otorgar nuevos poderes al ejecutivo. Habiéndose evidenciado, sin embargo, que el proyecto de reforma constitucional diferiría esencialmente del previsto en un principio, los amigos de Bolívar abandonaron la convención dejándola sin quórum, con lo cual las actividades de la asamblea tocaron a su fin. Bolívar, desde una casa de campo situada a algunas millas de Ocaña, publicó un nuevo manifiesto en el que pretendía estar irritado con los pasos dados por sus partidarios, pero al mismo tiempo atacaba al congreso, exhortaba a las provincias a que adoptaran medidas extraordinarias y se declaraba dispuesto a tomar sobre sí la carga del poder si ésta recaía en sus hombros. Bajo la presión de sus bayonetas, cabildos abiertos reunidos en Caracas, Cartagena y Bogotá, adonde se había trasladado Bolívar, lo invisteron nuevamente con los poderes dictatoriales. Una intentona de asesinarlo en su propio dormitorio en Bogotá, de la cual se salvó sólo porque saltó de un balcón en plena noche y permaneció agazapado bajo un puente, le permitió ejercer durante algún tiempo una especie de terror militar. Bolívar, sin embargo, se guardó de poner la mano sobre Santander, pese a que éste había participado en la conjura, mientras que hizo matar al general Padilla, cuya culpabilidad no había sido demostrada en absoluto, pero que por ser hombre de color no podía ofrecer resistencia alguna.

En 1829, la encarnizada lucha de las facciones desgarra ba a la república y Bolívar, en un nuevo llamado a la ciudadanía, la exhortó a expresar sin cortapisas sus deseos en lo tocante a posibles modificaciones de la constitución. Como respuesta a ese manifiesto, una asamblea de notables reunida en Caracas le reprochó públicamente su ambiciones, puso al descubierto las deficiencias de gobierno, proclamó la separación de Venezuela con respecto a Colombia y colocó al frente de la primera al general Páez. El Senado de Colombia respaldó a Bolivar, pero nuevas insurrecciones estallaron en diversos lugares. Tra haber dimitido por quinta vez, en enero de 1830 Bolívar aceptó de nuevo la presidencia y abandonó a Bogotá para guerrear contra Páez en nombre del congreso colombiano. A fines de marzo de 1830 avanzó a la cabeza de 8.000 hombres, tomó Caracuta, que se había sublevado, y se dirigió hacia la provincia de Maracaibo, donde Páez lo esperaba con 12.000 hombres en una fuerte posición. No bien Bolívar se enteró de que Páez proyectaba combatir seriamente, flaqueó su valor. Por un instante, incluso, pensó someterse a Páez y pronunciarse contra el congreso. Pero decreció el ascendiente de sus partidarios en ese cuerpo y Bolívar se vio obligado a presentar su dimision ya que se le dio a entender que esta vez tendría que atenerse a su palabra y que, a condición de que se retirara al extranjero, se le concedería una pensión anual. El 27 de abril de 1830, por consiguiente, presentó su renuncia ante el congreso. Con la esperanza, sin embargo, de recuperar el poder gracias a la influencia de sus adeptos, y debido a que se había iniciado un movimiento de reacción contra Joaquín. Mosquera, el nuevo presidente de Colombia, Bolívar fue postergando su partida de Bogotá y se las ingenió para prolongar su estada en San Pedro hasta fines de 1830, momento en que falleció repentinamente.

Ducoudray-Holstein nos ha dejado de Bolívar el siguiente retrato: "Simón Bolívar mide cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, su rostro es enjunto, de mejilla hundidas, y su tez pardusca y lívida; los ojos, ni grandes ni pequeños, se hunden profundamente en las órbitas; su cabello es ralo. El bigote le da un aspecto sombrío y feroz, particularmente cuando se irrita. Todo su cuerpo es flaco y descarnado. Su aspecto es el de un hombre de 65 años Al caminar agita incesantemente los brazos. No puede andar mucho a pie y se fatiga pronto. Le agrada tenderse o sentarse en la hamaca. Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos le rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano, es un jinete consumado y baila valses con pasión. Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita. En la adversidad, y cuando está privado de ayuda exterior, resulta completamente exento de pasioness y arranques temperamentales. Entonces se vuelve apacible, paciente, afable y hasta humilde. Oculta magistralmente sus defectos bajo la urbanidad de un hombre educado en el llamado beau monde, posee un talento casi asiatico para el disimulo y conoce mucho mejor a los hombres que la mayor parte de sus compatriotas."

Por un decreto del Congreso de Nueva Granada los restos mortales de Bolívar fueron trasladados en 1842 a Caracas, donde se erigió un monumento a su memoria.

Véase: Histoire de Bolivar par Gén. Ducoudray-Holstein, continuée jusqu'á sa mort par Alphonse Viollet (Paris, 1831); Memoirs of Gen. John Miller (in the service of the Republic of Peru; Col. Hippisley's Account of his Journey to the Orinoco (London, 1819).

Artículo publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareció en la edición alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231. Digitalizado para MIA-Sección en Español por Juan R. Fajardo, y transcrito a HTML por Juan R. Fajardo, febrero de 1999.
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En mi  libro, publicado en marzo del 2022, titulado  La Historia de Cuba que te ocultaron  y otros temas se pueden leer otros aspectos de la personalidad de Simón Bolivar:
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La actitud de Bolívar sobre la petición del presidente haitiano Alexandre Pétion durante su refugio en Haití es muy elocuente: Pétion le envió un pedido solicitándole a Bolívar la abolición de la esclavitud en todos los territorios que independizara, Bolívar atendió el pedido, pero nunca lo cumplió. (Barcia, 1999, p.37)   

Foner,  historiador norteamericano marxista, escribió:

«En 1830, la década de esfuerzos intensos por la independencia de Cuba se había cerrado. Las autoridades españolas seguían acusando a Colombia y México de proseguir su plan de invadir la isla, pero tal acusación tenía muy poca base real: la oposición de Estados Unidos había resuelto definitivamente la cuestión. Además, con la caída del reaccionario gobierno borbónico en Francia y el ascenso de Luis Felipe al trono de 1830, Fernando VII había perdido toda posibilidad de ayuda francesa para reconquistar sus antiguas colonias. México y Colombia, libres ya de la amenaza de España, dejaron de prestar ayuda a las actividades independentistas en Cuba, y el reconocimiento formal, por parte de España, de las repúblicas hispanoamericanas, que ocurrió en 1836, acabó con todas las esperanzas cubanas de auxilio procedente de aquellos países». (Foner, 1988, p.185)

Pero mi opinión es que las verdaderas razones del cese de las promesas de ayuda hacia Cuba por parte de las repúblicas hispanoamericanas podemos encontrarlas en el siguiente fragmento de una carta personal (es decir, sin la finalidad que su contenido se  conociera públicamente) de Bolívar del 20 de diciembre de 1824 al general Santander:

«Me parece bien que el gobierno de Colombia, por los medios que juzgase a propósito, intimase a España que si en tanto tiempo no reconocía la independencia de Colombia y hacía la paz, estas mismas tropas irían inmediatamente a La Habana y Puerto Rico.
Más cuenta nos tiene la paz que libertar esas dos islas: J’ai ma politique a moi. La Habana independiente nos daría mucho que hacer, la amenaza nos valdría más que la insurrección. Yo tengo mi política. Este negocio bien conducido puede producir un gran efecto. Si los españoles se obstinaren, Sucre puede ir a una parte, y Páez a otra, porque ambos están animados del mismo deseo... ». (Foner, 1988, p.166)

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