sábado, abril 12, 2025

Cine cubano. Rolando Díaz, uno de los grandes cineastas cubanos de nuestra historia, habla sin filtro sobre su paso por la industria del cine en Cuba, sobre cómo la política y la censura terminaron asfixiando a una generación de artistas

Yuliet Cruz

9 de abril, 2025

Adiós Cuba no es solo el título de su más reciente película, es también una frase que define un momento crucial en la vida de Rolando Díaz, uno de los grandes cineastas cubanos de nuestra historia. En este episodio converso con él sobre ese adiós: el que vive quien decide soltar un país para poder seguir creando, el que implica alejarse de una tierra que se ama pero que ya no permite la libertad.

Rolando habla sin filtro sobre su paso por la industria del cine en Cuba, sobre cómo la política y la censura terminaron asfixiando a una generación de artistas, y sobre el momento en el que comprendió que seguir creando allí implicaba renunciar a su integridad. Hablamos de su salida, de cómo reconstruyó su carrera en España, donde ha sido premiado y ha seguido enseñando cine con la misma pasión de siempre.

En esta conversación íntima recorremos sus memorias, los desafíos del cine independiente, y su mirada sobre el desarraigo, ese tema que atraviesa su película Adiós Cuba, en la que tengo el honor de formar parte. Un filme que habla de la diáspora, del dolor de los que se van y los que se quedan, de los silencios que aún nos habitan y el dolor que nos acompaña.

Este episodio es un homenaje a todos los que han tenido que decir “adiós” para poder seguir siendo ellos mismos. A los que, como Rolando, no han dejado de crear, aunque hayan tenido que irse lejos para hacerlo.

‪@AdiosCubaoficial‬

ROLANDO DÍAZ DESDE Los PáJAROS tirándole A la ESCOPETA hasta ADIOS CUBA CINE, CREACIÓN y ADIOS

***************

Caridad, una directora de teatro cubana exiliada en Valencia, España, se empeña en montar una Obra sobre el éxodo de cubanos de la Isla. Para llevar adelante dicho sueño Caridad cuenta con amigos entrañables, aunque en ocasiones surjan conflictos entre ellos; Lázaro, Regla y Fátima, la ayudarán a buscar casos de fugas espectaculares (testimonios reales obtenidos en Estados Unidos y España) y a montar un escenario insólito en medio de una perdida Nave Industrial que le permita a través de la música, la palabra, la danza y una imaginativa  escenografía, expresar con fuerza su profunda mirada sobre el desarraigo, la nostalgia y la pérdida de una Nación que se rompe .

ADIÓS CUBA TRAILER OFICIAL

*******

DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Obituario de Iliana García, esposa del director cubano de cine Rolando Díaz

Tomado de http://www.ddcuba.com


Obituario  de 

Una mujer de cine, que no pretendía serlo

************
El director de 'Los pájaros tirándole a la escopeta' y 'Si me comprendieras' ha perdido a su esposa y colaboradora.
************

Por Rolando Díaz
Miami
25-07-2011

La Habana, finales de mayo de 1984. Frente a los cines Riviera, Yara, Apolo, Alameda…. se agolpan largas filas de personas que semejan longanizas irregulares, serpientes de colores diversos (agobiadas por el calor) de muchos metros de largo. Las pequeñas fotos cuadradas que atestiguan lo que hoy cuento, reflejan las inmensas aglomeraciones que generó el estreno de la primera película de ficción que dirigí, Los pájaros tirándole a la escopeta (título que obtuve del extenso refranero de mi suegra Alicia) Aquellas instantáneas quedaron en un pequeño apartamento habanero donde las dejé encargadas a un amigo, pero persisten, indelebles, en un rincón de mi memoria.

(Ileana García junto a Rolando Díaz, 2004. (CERCANIA.NET))

La cámara rusa que las tomó, una Zenith, no podía ser otra, fue operada por una mujer que sentía una gran vocación por la fotografía, aunque no lo sabía. Ileana García, mi esposa, confirmó ese talento catorce años más tarde cuando también, como quien no quiere las cosas, realizó la foto que terminó siendo seleccionada por la distribuidora norteamericana First Run-Icarus Films para encabezar el cartel promocional del estreno newyorkino del documental Si me comprendieras, en enero del 2000.

Ileana falleció hace unos días, el 19 de julio pasado, en Miami, entre familiares y amigos, y hasta hoy no he tenido fuerzas para escribir estas líneas sobre la mujer que llenó mi vida por los últimos treinta y tres años. Su alegría perenne, su particular encanto y el perdido enamoramiento que generó en mi desde que la conocí (partía el bate aquella trigueña de veinticuatro años) en una bendita parada de la viboreña ruta 37, me han marcado hasta hoy.

Como suele decirse con solemnidad: murió víctima de una prolongada enfermedad. La prolongación fue de dos años y la enfermedad fue, en principio, ese inefable mal del siglo XXI, el cáncer de seno, que se fue extendiendo hasta destruir los pulmones que tantas veces le dieron aire para banarse en cuanta playa encontrara por delante.

Nos acompañamos entre amores turbios (hubo momentos que no fueron fáciles) e intensas pasiones, sobre todo en la juventud, y continuamos con discusiones y fidelidades, en Cuba y fuera de ella. Aunque siempre se impuso entre nosotros una, muchas veces inexplicable, necesidad de unión que superaba cualquier catástrofe inminente. No éramos un matrimonio modelo, pero supimos capitanear nuestro barco contra viento y marea.

No sé si la palabra adecuada es amor u otra de más envergadura que no conozco, pero así fue, así ha sido. He amado a esa mujer como nuca imaginé. No se qué haremos el uno sin el otro, porque aunque ella esté en otra parte, como piensan los muy creyentes (yo, que no me siento ateo, solo expreso aquí mis dudas) lo objetivo es que, por ahora, ni estamos, ni estaremos juntos. Será duro aceptar la realidad.

En la época de nuestro profundo e intenso habanerismo, Ileana era profesora de Estadística Matemática de la Universidad de la Habana y no tenía tiempo para ocuparse de las películas que yo realizaba con el ICAIC (alguna visita a un rodaje era su máxima implicación), pero una vez salidos del país, hacia las amables y queridas Islas Canarias (Tenerife fue nuestro destino) se convirtió en una mano derecha inesperada y mágica, en un apoyo imprescindible para que yo pudiera seguir soñando con el cine.

Todo comenzó con el documental El largo viaje de Rústico, nominado a los Premios Goya españoles en 1993. Sin darme cuenta, tenía una especie de asesora personal, personaje todoterreno que lo mismo opinaba inteligentemente del guión, que maquillaba a Rústico Pais, el protagonista, que preparaba las mesas del restaurante donde comeríamos, convirtiéndose de hecho en la capitana del lugar, que escuchaba apaciblemente el pataleo de quien no estaba seguro de cómo había salido el día de rodaje: mi pataleo, mis inseguridades.

Unos años después, en 1996, se ocupó de preparar el catering del docucomedia Fuera de juego, que rodé en Tenerife. La recuerdo en la cocina de nuestro apartamento junto a la buena amiga Wayra, que compartió con ella aquella aventura de cocinar para un equipo de rodaje. No eran platos de un restaurante francés, pero se podía hasta escoger entre dos propuestas, eso sí, bastante parecidas. Además, Ileana no dejaba de estar siempre a mi lado ante cualquier contingencia, y sus consejos había que oírlos o corrías el riesgo de perder alguna ventaja inesperada, porque eran de una perspicacia admirable.

Pero fue en Si me comprendieras, rodada en La Habana de manera independiente, entre 1997-98, donde desempeñó labores que fueron más allá de la foto fija, al responder por la exigua economía del film y estar pendiente de un sinfín de cosas en el terreno de la organización, las localizaciones y los rodajes. Fue el brazo derecho de la directora asistente Gloria María Cossío, y más. Su relación con las protagonistas, mujeres todas, fue decisiva para una película que se hizo prácticamente sin un céntimo… y no exagero, ahí también estuvo su magia.


[Ileana García y Reinaldo Miravalles en el rodaje de 'Cercanía'. (CERCANIA.NET)]

Continuó a mi lado como secretaria de talleres docentes y en varias tareas de nuestra productora cinematográfica canaria, Luna Llena, hasta que llegó su principal reto en el film Cercanía (2004), rodado en Miami, donde fungió como productora asistente, vestuarista (sorprendía su habilidad para llevar la continuidad del vestuario sin tener la menor idea de cómo se hacía aquello), decoradora y responsable de todas las finanzas de la película. Cuando terminábamos de trabajar, yo me acostaba a dormir ya sin fuerzas, y la sentía en el comedor del apartamento poniendo al día las finanzas. Fue el alma oculta de aquel filme, su entrega era total y absolutamente apasionada. Me superaba.

Ileana no dejó nunca de estar cerca del cine, controló, por Luna Llena, las finanzas del largometraje La vida según Ofelia que, en 2007, rodé en Las Palmas de Gran Canaria. En aquellas incursiones de fin de semana compartíamos apartamento con el actor Carlos Cruz, y las anécdotas de aquella estancia alcanzarían para un libro de setecientas páginas.

Trabajó durante cinco ediciones del Festival Internacional de Documentales Miradas Doc. Se ocupaba de todo el universo de las acreditaciones. La estaba animando, para que cuando saliera del cáncer fuera productora, con mayúsculas, de mi próximo proyecto: un documental sobre la vida del actor Reinaldo Miravalles… La tenía convencida, pero su salud empeoró de manera casi fulminante.

Era, además, una devoradora de historias. Leía todo lo que yo escribía, y como consumidora de cine era de una sagacidad muy notable; sobre todo en géneros como el thriller y el suspense: todo lo adivinaba, siempre estaba diez secuencias por delante de los hechos, no había criminal o asesino que pudiera escapar a su lucidez. Yo no ponía una, y ella me decía que se debía a su conocimiento de las matemáticas. En eso de aplicar la lógica me llevaba una gran ventaja.

Su sentido del humor nunca lo perdió, ni estando cerca de la muerte, porque Ileana, que por momentos podía ser muy melodramática, tenía una puerta siempre abierta para descargar la ironía. Ingresada ya en Cuidados Intensivos, en los momentos finales de su existencia, tenía una máscara de oxígeno herméticamente sellada sobre su rostro, y una cantidad de equipos conectados para medir y controlar sus signos vitales. Un día antes de su deceso, nos comentó a mí y a sus hijos, que estuvimos siempre junto a ella (con una voz que escuchada a través de aquella máscara sonaba como la de Skywalker, el malo de La Guerra de Las Galaxias) "Tengo más cables encima que una compañía de teléfonos".
 .

Esa es la Ileana que quiero recordar, esa es la Ileana que voy a recordar

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

miércoles, mayo 08, 2024

La actriz cubana Yuliet Cruz, esposa del cantante Leoni Torres, conversa sobre su personaje en la película 'Adiós Cuba', el dolor del exilio y su posición ante lo que ocurre en la Isla.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

Yuliet Cruz: 'Hasta el día de hoy, no tengo intenciones de ir a Cuba'

********

La actriz conversa sobre su personaje en la película 'Adiós Cuba', el dolor del exilio y su posición ante lo que ocurre en la Isla.

********


Por Náyare Menoyo Florián

Valencia

07 Mayo 2024

¿Qué cubano no conoce a Yuliet Cruz? Televisión, cine, teatro, podcast… parece que no hay un espacio que se le resista. Radicada en Estados Unidos desde 2021, la actriz cubana está en España para protagonizar la nueva película del director Rolando Díaz, Adiós Cuba, después de interpretar a grandes personajes en la Isla en los últimos 15 años. 

Una de las razones fundamentales que Yuliet Cruz sopesó cuando aceptó el personaje de Caridad fue trabajar con Díaz y con actores como Frank Moreno, Betiza Bismark y Grisel Monzón. Otra razón fue curar sus heridas personales a través de Caridad, con quien comparte más de lo usual

"Caridad está en España desde hace diez años y no quiere renunciar a hacer teatro, y eso tiene un costo. A nivel práctico, no te puedes sustentar y al mismo tiempo no quieres dejar de hacer lo que amas. Entonces, este personaje es la resistencia de no abandonar los sueños. Me da mucho placer poder rendirle ese tributo a los teatristas, a todos los que no quieren tirar la toalla", dice la actriz en el set de rodaje, en la ciudad de Valencia.

Cruz explica que el carácter del personaje y el suyo no son iguales. Caridad es una mujer endurecida. Aunque comparten el amor ciego por el teatro, Caridad lo hace desde la obsesión, y elige un proyecto que se llama Adiós Cuba para hablar sobre el dolor de la emigración. Por su parte, Yuliet asegura que no ha permitido que el dolor la endurezca. 

"Yo creo mucho en la necesidad de sanar, de crecer, de regalarme el estar bien y el sentirme a gusto, que al final es mi meta. Entonces ese es el viaje lindo que tiene el personaje; yo he hecho de alguna manera esos viajes en mi vida, pero hacia otra dirección, con una mirada más amable hacia mí misma. Caridad me recuerda esas zonas que yo creía que estaban sanas: la herida de cuando te vas, de cargar con el dolor, del desarraigo, el dolor de partir de un lugar sin querer partir".

A pesar de gozar de muchísimo trabajo dentro de la Isla, Yuliet Cruz partió rumbo a Estados Unidos junto a su familia en marzo de 2021. En julio del mismo año, se produjo el histórico estallido social del 11J. Tanto Cruz, como su esposo, el músico Leoni Torres, se posicionaron públicamente en contra de la dictadura.

"Quiero expresar mi total desacuerdo en contra de la violencia desatada por parte del Gobierno de Cuba contra el pueblo. No hay justificación. Se pudo haber evitado todo esto. No se puede reprimir a un pueblo que está pidiendo que lo escuchen. No es la manera de hacerlo. No con un garrote. Hay que oír al pueblo", dijo la actriz en aquel momento, en una directa en sus redes sociales junto a su esposo, quien agregó: "Queremos una Cuba libre".

La actriz confiesa que una de las cosas que más le duele de su proceso migratorio fue haberse ido de Cuba obligada.

"No es lo mismo a que tú digas 'me voy porque me salió un contrato de trabajo', o porque sucedió algo personal. Que hayan sido las condiciones que fueron después del 11 de Julio, después del 27 de noviembre, es un pico muy fuerte. Eso para mí fue un punto de inflexión. La emigración para mí fue muy dolorosa. Nadie se quiere ir de su país. Tú llegas dondequiera y eres un extranjero, aunque te reciban con los brazos abiertos. Tienes que hacer un proceso para adaptarte, pertenecer y dar lo mejor que tienes para dar. Irte es casi como desprenderte, es como extirpar algo".

¿Quién no ha dicho adiós a Cuba?, es el argumento del filme que interpreta Cruz. Un largometraje que habla sobre el drama del exilio, la emigración y la diáspora. Adiós Cuba va a poner el dedo sobre una de las llagas más sangrante de los últimos tres años. ¿Podría el Gobierno cubano "aprobar" la proyección del filme dentro de la Isla? ¿Podrían los actores viajar a una posible presentación en La Habana?

"Hasta el día de hoy no tengo intenciones de ir a Cuba. Yo necesito todavía sanar muchas cosas. Cuando nosotros nos fuimos, fue muy difícil emocionalmente y hay cosas que yo no he superado. Yo tengo una pausa para Cuba, porque es mi tierra, me pertenece, igual que a ti, igual que a todos los cubanos, es nuestra tierra. Y eso a mí no me lo va a quitar nadie. Y el Gobierno no es Cuba", dice Cruz.

Eso es central para ella, que el Gobierno es algo muy distinto y casi contrario a lo que sí es Cuba: "Cuba es de todos los cubanos. Por eso tengo una pausa con ella y por eso siempre le dirijo a Cuba las palabras más nobles que yo pueda decir. Se maltrata mucho el nombre de Cuba, porque está lastrada por un Gobierno, por una dictadura que se ha apropiado de una Patria. En algún momento, cuando la vida entienda, cuando yo me sienta bien, yo iré a mi Patria, que me pertenece. Y debería ser así para todos, para los que no han dejado entrar, para los que sí pueden hacerlo".

En este punto de la conversación convergen otra vez los caminos de Yuliet Cruz y de Caridad. La necesidad de mostrar una mirada más humana sobre la emigración. 

Yuliet Cruz detuvo por un tiempo muy corto sus proyectos en Estados Unidos para grabar Adiós Cuba. La actriz allí también ha hecho teatro y ahora está muy enfocada en su proyecto de podcast

La filmación de Adiós Cuba comenzó el 16 de abril en Valencia. A pesar de la intensidad del rodaje, Cruz ha tenido tiempo de probar la paella y caminar por las calles de la ciudad. Pero una vez terminada esta etapa de producción, la actriz se va corriendo a su casa, porque extraña a su familia. 

*****************

Yuliet Cruz

Febrero 2024

LEONI TORRES HABLA POR PRIMERA VEZ DE SU INFANCIA Y SU CAMINO EN LA MÚSICA HASTA HOY.


Willy Chirino (feat. Leoni Torres) - Para Mi Viejo (Video Oficial) #DiaDeLosPadres




Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, diciembre 10, 2021

Alejandro Ríos: Rolando Díaz: un cineasta exiliado en la boca del lobo, presentó en Cuba el documental Dossier de ausencias, arremetió públicamente contra las tropelías más recientes del castrismo.


 AmericaTeVeCanal41

Dec 8, 2021

Conocido cineasta cubano pide en La Habana fin de la represión a voces disidentes en Cuba


**********

Tomado de https://www.cubanet.org/

Rolando Díaz: un cineasta exiliado, en la boca del lobo

********

Muchos de los realizadores foráneos que concurren en La Habana prefieren ignorar lo que acontece al doblar la esquina de sus cómodos hoteles

********

Por Alejandro Ríos

10  de diciembre, 2021 

MIAMI, Estados Unidos.- No es ajeno a su manera de ser —decente, digno— el gesto valiente y solitario del cineasta Rolando Díaz, quien aprovechó su categoría de invitado en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana, donde presentó Dossier de ausencias, documental que se desarrolla en la República Dominicana, para arremeter públicamente contra las tropelías más recientes del castrismo.

¿Qué habrá sentido el público y el propio funcionario que tuvo a bien aclarar que Díaz es “nuestro realizador”, en el desvencijado cine Acapulco, cuando ese hombre, quien parecía un extranjero por su vestuario atildado y modo afable de conducirse, resultaba ser el director de la popular película Los pájaros tirándole a la escopeta, del distante año 1984?

Su presentación, divulgada por la actriz y activista Lynn Cruz en los medios sociales, fue natural, no parecía ser parte de una componenda conspirativa.

Al igual que la rebelión ocurrida durante el pasado mes de julio, la declaración personal del cineasta fue espontánea, sin aviso, y sorprendió a incansables represores que en eventos de esta índole se mantienen muy alertas, sobre todo entre los invitados extranjeros, detectando potenciales opiniones contrarias al régimen.

El Festival, en franca decadencia por la pandemia y las dificultades económicas que sufre la nación, sigue siendo, de alguna manera, una suerte de oasis en el espanto.

Los realizadores foráneos que concurren para presentar sus obras y aprovechar delicias turísticas exclusivas prefieren ignorar lo que acontece al doblar la esquina de sus cómodos hoteles. En muchas ocasiones se saben vigilados y lo aceptan con la mansedumbre de los cómplices.

Si resulta necesario, sus acciones íntimas se documentan con fotos y videos para, eventualmente, poder chantajearlos en caso de que se les ocurra oponerse abiertamente a la ominosa revolución.

No importa, sin embargo, que un cineasta chileno le espante una cachetada pública al crítico de cine cubano que se atrevió a comentar negativamente su más reciente documental, ni que un famoso cineasta español concurra a la fiesta prohibida de travestis en las afueras de La Habana, porque represores preparados al efecto esperarán que la abandone para asaltarla. Los compañeros de viaje del castrismo disfrutan de impunidad histórica.

Es lamentable constatar que las declaraciones antitotalitarias de un reconocido intelectual —quien comparte su nacionalidad cubana con la española— en los propios predios castristas, no haya tenido la repercusión que merece, más allá de los medios que se ocupan de reportar, minuciosamente, el intríngulis de la tragedia cubana cada minuto del día.

Callados y ajenos permanecen, hasta ahora, los miembros del gremio cinematográfico, sobre todo latinoamericanos, asistentes al Festival de La Habana. El “miedo” no solo “devora el alma” de Díaz, como bien afirmó en su intrépido gesto, sino de sus congéneres profesionales extranjeros que le dan la espalda a él y a los otros realizadores del glorioso cine independiente cubano, vigilado y acosado sin reposo.

Afortunadamente, otras figuras relevantes de la cultura cubana, tanto en el exilio como el “insilio”, se han cansado de simular y de preocuparse por autorizaciones de entradas a la isla, así como otras prebendas, y critican a la dictadura abiertamente.

Sus declaraciones ocurren, sin embargo, mediante las ventajas de los medios sociales y de otras plataformas de la prensa libre, que se gestionan tanto dentro como fuera de Cuba.

La hazaña de Rolando Díaz, sin embargo, resulta inédita por lo insospechada. La policía política no revisó bien su expediente, donde constan otras declaraciones similares, pero a la distancia geográfica que ellos prefieren para el pensamiento libre. Rolando montó su tribuna en la boca del lobo castrista.

Por supuesto que los periodistas de la prensa oficial cubana no pueden cubrir el incidente, aunque estuvieran convencidos de su supuesta infidencia. Deben esperar el permiso sin chistar. No es momento de llamar la atención sobre algo que se irá disipando y, además, aunque pudieran inventarse historias, a Rolando Díaz es difícil endilgarle los términos peyorativos con los cuales el castrismo trata de desacreditar a sus antagonistas.

Ojalá su hazaña, que no es nada menuda, sea imitada por otros artistas y creadores meritorios tanto foráneos como nacionales cuando la oportunidad se presente. La Cuba solidaria necesita, más que nunca, respaldo y la añorada libertad.

Etiquetas: , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...