martes, diciembre 06, 2022

Miguel Díaz-Canel y la gira del fracaso. Emilio Morales: La ayuda a Cuba de Rusia, China, Argelia y Turquía no será suficiente para resolver los siete problemas más graves y urgentes que pesan sobre el actual régimen de continuidad.

 



Tomado de https://diariodecuba.com/

Cuba, Díaz-Canel y la gira del fracaso: qué se ofreció y qué se obtuvo

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La ayuda de Rusia, China, Argelia y Turquía no será suficiente para resolver los siete problemas más graves y urgentes que pesan sobre el actual régimen de continuidad.

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Por Emilio Morales

Miami

05 diciembre 2022

Mientras trata de reconstruir puentes con la Administración Biden, Miguel Díaz-Canel ha regresado de una desesperada gira en la que buscó financiamiento para reponer la matriz energética nacional, un problema que mantiene al país prácticamente paralizado.

Despedido personalmente por el nonagenario Raúl Castro, embarcado en un avión perteneciente a una compañía estatal venezolana sancionada por EEUU, Díaz-Canel fue acompañado en su gira pedigüeña por dos viceprimeros ministros, Ricardo Cabrisas (negociador de la deuda externa) y Alejandro Gil (que ejerce también de ministro de Economía y Planificación). Junto a ellos también viajaron el canciller Bruno Rodríguez; el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, y el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda.

El periplo incluyó cuatro países con los cuales Cuba mantiene una estrecha relación política y comercial desde hace años: Argelia, Turquía, Rusia y China. Sin embargo, algunas de estas relaciones comerciales se han visto afectadas por el incumplimiento de los pagos de la deuda externa y comercial por parte del régimen cubano, lo cual ha derivado en cortes de líneas de créditos, sobre todo de los socios económicos más fuertes, China y Rusia.

Argelia mantiene una relación con el régimen cubano en el sector energético, pues le ha estado vendiendo petróleo en los últimos años, especialmente en las ocasiones en que Venezuela ha incumplido con las entregas de crudo pactadas. Además, Argel mantienen una relación con La Habana en el sector de la salud, por medio de la cual algo más de 800 médicos y paramédicos cubanos se encuentran trabajando en hospitales argelinos.

La gira de Díaz-Canel será clave para la sobrevivencia de un régimen que no ha podido levantar su industria turística —que sigue aportando estadísticas de tiempo de pandemia— y que además ha visto reducidas drásticamente las exportaciones de sus principales rubros, lo cual augura un caótico 2023.

El corte de líneas de créditos impide al régimen cubano comprar los insumos que necesita del exterior. Esto ha generado una crisis de alimentos y medicinas que tiene a la mayoría de la población viviendo en condiciones extremas. A lo anterior hay que sumar el colapso de la matriz energética, lo cual ha generado más de 3.000 protestas en lo que va de año, y una crisis migratoria hacia EEUU que ya sobrepasa el cuarto de millón de personas en 2022. Es por ello que esta gira limosnera resultó de vida o muerte para el régimen de continuidad de Díaz-Canel.

¿Qué llevó Díaz-Canel en su cartera para ofrecer a sus socios?

Raúl Castro sabe que ya no está en condiciones de pedir si no da algo a cambio. Los socios están cansados de su recurrente costumbre de no pagar, lo cual explica la anémica inversión ocurrida en Cuba en la última década, y la preferencia de los históricos socios por invertir en latitudes con oportunidades más atractivas, que generan mayores dividendos y tienen un riesgo muy bajo si se les compara con el mercado cubano.

La cuestión es la siguiente: si el régimen no resuelve el problema de la matriz energética entre los próximos 12 y 24 meses, podría ser su fin, lo cual lo pone en una posición de extrema desventaja para negociar nuevas líneas de créditos que permitan estabilizar la situación y salir de la crisis. En tal contexto, ¿qué necesita el régimen? ¿Qué puede ofrecer Díaz-Canel a sus socios políticos?

He aquí siete problemas fundamentales que el régimen debe resolver:

1. Reconstruir la matriz energética. Con un costo que oscila entre los 3.000 y los 6.000 millones de dólares, y unos trabajos que podrían tomar entre tres y cinco años, ninguna potencia extranjera ofrecerá esos créditos, por tanto, la crisis energética continuará sin solución en el corto y mediano plazo.

2. Terminar con la escasez de alimentos. En circunstancias normales, Cuba importa alrededor de 2.000 millones de dólares anuales en alimentos. Actualmente el régimen es incapaz de generar esos ingresos, por lo que la escasez de alimentos continuará escalando.

3. Terminar con la escasez de medicamentos. Se requiere de unos 500 millones de dólares para la compra de materias primas para producir medicamentos faltantes en la Isla, y otros 500 para comprar los que no se producen en el país. Al carecer de liquidez o créditos, la falta de medicamentos seguirá golpeando a los cubanos.

4. Levantar la industria turística. Se requiere volver a los tiempos en que se recibían más de cuatro millones de turistas al año. La recuperación ha sido un fracaso, un año después de la crisis del COVID-19, las estadísticas prácticamente se mantienen como en los tiempos de pandemia.

5. Recuperar las industrias, incluida la azucarera, para incrementar las exportaciones. Esto es una tarea imposible, pues la industria azucarera está literalmente muerta, y el resto se halla diezmada por el atraso tecnológico, la obsolescencia y las bajas y poco rentables producciones.

6. Recuperar los ingresos por concepto de exportación de servicios médicos, los cuales han caído en más de un 70%. La denuncia en Naciones Unidas de la trata de personas que esconden las misiones médicas cubanas ha sido un duro golpe. Esta situación de descrédito no va a poder ser revertida. Ya el Gobierno de Lula, en Brasil, cerró la puerta a un nuevo convenio de médicos cubanos.

7. Detener el descontento de la población, el cual ha generado más de 3.000 protestas en lo que va de 2022 y una emigración de más de un cuarto de millón de cubanos hacia EEUU. Tras romper el hechizo de 63 años de dictadura, los cubanos han perdido el miedo y las protestas continuarán, al igual que las denuncias a través de las redes sociales. Estas llegaron para quedarse, es un proceso irreversible que no será detenido por ninguna política de terror.

Para resolver estas urgencias, el régimen está obligado a dar para poder recibir, algo que no es su práctica habitual. Se trata de un inédito ejercicio de sobrevivencia, algo que nunca ha estado en la cartera de negocios de La Habana, ni siquiera cuando se produjo el deshielo de 2014 con la Administración Obama. El régimen cubano siempre ha primado los gestos y la intención política para aplazar deudas e incluso lograr que les sean condonadas y obtener nuevas líneas de créditos. Pero este es un esquema que ya no funciona. Para los aliados políticos, ahora lo que prima es el cash. Un mensaje fuerte y claro que le ha llegado de forma directa a Díaz-Canel y a su mediocre equipo de gobierno.

En este sentido, el único recurso que le queda disponible al régimen cubano para salir de la crisis es la venta del país, y quien decide qué se vende, cómo se vende y bajo qué condiciones es GAESA, no Díaz-Canel.

En su cartera de posibles ventas, GAESA cuenta con el control de la mayoría de los hoteles cubanos de mayores prestaciones, cuenta con la compañía ETECSA, con casi el 95% del retail dolarizado del comercio minorista, con la ZEDM y con el proyecto del puerto de La Habana, por solo citar algunos de los activos más importantes que pudieran ofrecer a sus socios políticos en busca del capital.

Sin embargo, vender una parte del país no es solución que resuelva el problema. Los potenciales compradores necesitan algo más. Necesitan garantías legales para proteger sus potenciales inversiones en dichas empresas y proyectos. Necesitan un ambiente de mercado (leyes) que propicie el libre comercio y genere una dinámica que haga fluir el dinero y el capital.

Para lograr esto, se necesita al menos liberar las fuerzas productivas y hacer cambios estructurales en el modelo económico. Algo que no parece estar en las opciones de quienes controlan GAESA y los destinos del país en estos momentos. En su lugar, se ha preferido el atrincheramiento ideológico y la represión.

Las primeras señales del fracaso

En la gira por Argelia, Rusia, China y Turquía, el mayor alivio logrado por Díaz-Canel fue el aplazamiento del pago de la deuda. Sin embargo, no hubo apertura de nuevas líneas de créditos, por lo que la billetera sigue vacía. El nudo gordiano sigue apretando la garganta del régimen.

Argelia no mostró interés por contratar más médicos, negocio que tampoco interesa al resto de los socios. Con Turquía, el contrato de varios años con Karadeniz Holding, con sede en Estambul, impone una carga a pagar por el alquiler de las plantas generadoras de electricidad que La Habana difícilmente podrá cumplir. De hecho, la falta de pagos por el alquiler de dichas plantas flotantes obligó al régimen cubano a ceder recientemente el mayor astillero de Cuba a la empresa turca por 25 años.

Actualmente hay siete plantas turcas prestando servicios en la Isla. Están fondeadas en los puertos de La Habana y el Mariel. Estas plantas tienen un potencial total de generación de 500 MW, lo cual representa entre el 18 y el 20% de la energía que se produce en el país. Si el régimen no puede pagar con dinero el servicio de estas plantas, ¿qué es lo próximo que va a ceder a los turcos? Podrían ser hoteles y participación en ETECSA. En estos momentos, estos son los negocios que más ingresos generan en la economía cubana.

Por otra parte, a pesar de que la visita de Díaz-Canel a Rusia significó un aplazamiento del pago de la deuda, debe haber constituido un fuerte retroceso para el solapado deshielo que se está ejecutando en estos momentos con las Administración Biden. El apoyo mostrado por Díaz-Canel a Vladimir Putin ha sido desastroso. Apoyar la invasión de Rusia a Ucrania refuerza la tesis de que Cuba es un país que apoya a quienes practican y patrocinan el terrorismo. La Unión Europea acaba de apoyar una resolución no vinculante donde declaró a Rusia "régimen terrorista" por su invasión. Además, Bruselas pidió a todas las democracias del mundo adoptar la misma medida "con todas las consecuencias negativas que implica".

China, por su parte, dio un par de migajas a Díaz-Canel, pero no otorgó crédito, recordándole que, si no paga, no hay negocio.

Las migajas chinas consistieron en la firma de memorándums y acuerdos que incluyen la entrega de un donativo de emergencia en efectivo, otro de medicamentos, insumos médicos y alimentos, materias primas para uniformes escolares, ropa de trabajo y el suministro de utensilios de cocina para programas de alto impacto en la población cubana. Entre los acuerdos, destacó el que intenta reforzar la ciber vigilancia. Al parecer, esto es lo más importante. El régimen cubano ha perdido el control de la información, por lo que requiere de tecnología para monitorear y vigilar a la sociedad civil, controlar la web, y establecer mecanismos de control en las redes sociales.

Conclusiones

La gira de Díaz-Canel ha sido un fracaso. Ninguno de los socios ha aflojado la billetera para extender nuevas líneas de créditos. Lo único conseguido por el presidente cubano es que le perdonen los intereses de la deuda actual y que se posponga el pago del principal por un par de años. Por lo que las condiciones y los factores que han generado la actual crisis que atraviesa el país se mantendrán activos y puede incluso que se agraven aún más en los próximos meses.

Así, la promesa de que los apagones terminarán en diciembre se ha hecho trizas. Los cubanos vivirán unas Navidades en penumbras, con gran escasez de alimentos y medicinas. El alivio seguirá viniendo de los emigrados que viajan a la Isla cargados de maletas y de dólares para cubrir las necesidades básicas de sus familiares.

La Administración Biden debería reconsiderar una política hacia Cuba que ha derivado en un deshielo solapado, y tener en cuenta la realidad del escenario actual, que no amerita oxigenar al régimen de La Habana. Sería bueno recordar las palabras de Díaz-Canel en su visita a Rusia, cuando le expresó a su socio Vladimir Putin que "Cuba y Rusia tienen un enemigo común: el imperio yanqui". También se debería tomar nota del reciente pronunciamiento del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que recomendó a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) negar un permiso para la instalación del primer cable de telecomunicaciones submarino que conectaría a EEUU con Cuba, puesto que el Gobierno cubano representa una "amenaza de contrainteligencia". Además, se debería prestar oído a las recientes declaraciones del presidente del Gobierno cubano, al culpar a EEUU de la guerra de Rusia contra Ucrania y alabar a Putin por la anexión de territorios ucranios.

Viendo esta realidad, sería contraproducente, además de una contradicción, que la Administración Biden sacara al régimen cubano de la lista de países que apoyan y soportan el terrorismo.

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viernes, diciembre 03, 2021

Emilio Morales: Cuba y la inversión extranjera: un viaje hacia la pobreza infinita


 Tomado de https://diariodecuba.com/

Cuba y la inversión extranjera: un viaje hacia la pobreza infinita

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En los primeros seis años de la Zona Especial de Desarrollo Mariel solo se instalaron 43 empresas. Las fuertes restricciones internas y las sanciones externas han puesto bajo mínimos la inversión extranjera en Cuba.

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Por Emilio Morales

Miami

02 Dic 2021

En los últimos dos años, la pandemia ha ralentizado la economía de todo el planeta, y Cuba no ha sido la excepción. Sin embargo, ya antes del Covid-19, las inversiones extranjeras en la Isla eran casi inexistentes.

La precariedad del sistema basado en una economía centralizada, la excesiva burocracia, la dualidad monetaria, la verticalidad en la toma de decisiones, los tabúes que impiden el desarrollo del sector privado, la limitación que tenía el inversionista extranjero de solo poder negociar con empresas estatales, y la obligatoriedad impuesta a las empresas extranjeras de contratar fuerza de trabajo local a través de una agencia empleadora perteneciente al Gobierno y no de forma directa, constituían barreras que lastraron las oportunidades de inversión en el país.

Hoy, el régimen se ha quedado sin opciones para atraer la inversión extranjera. ¿Qué lastre se lo impide? La propia concepción del sistema, no diseñado para atraer capital, sino para cazar bobos e ingenuos, que en su gran mayoría terminan endeudados, en bancarrota, o atrapados en el chantaje de perderlo todo si se marchan. Lejos de ser un paraíso, el mercado cubano es más bien un cementerio de inversiones.

La evolución de la Zona Especial Desarrollo Mariel (ZEDM) en sus primeros seis años de vida es un ejemplo de esta realidad. Un año antes de la pandemia, a comienzos de 2019, solo se habían aprobado 43 empresas en la ZEDM, de las cuales apenas 19 estaban operando y 24 en proceso de inversión. De ellas, seis eran de capital 100% cubano, 26 de capital 100% extranjero y 13 de capital mixto. Los años de mayor cantidad de empresas aprobadas fueron 2016 (11) y 2017 (15). En 2018 solo se aprobaron nueve empresas, lo cual significó un declive de 40% en comparación con 2017. El país con mayor presencia hasta ese momento en la ZEDM era España, con 10 empresas. Ver Figura 1.

En un período de seis años, desde su inauguración en 2014, la ZEDM solo pudo captar 2.136,7 millones de dólares, una cantidad muy inferior a los 15.000 millones planeados para ese período, basados en una tasa de atracción de capital de 2.500 por año, para una tasa de cumplimiento de solo 14.24%. Ver Figura 2.

La ZEDM, vendida como el proyecto estrella de la economía cubana, solo logró generar 6.696 empleos directos en seis años (2014-2019). En contraste, el trabajo por cuenta propia (TCP) generó 580.828 empleos directos en 10 años, lo que significa que los empresarios cubanos, a pesar de las limitaciones a las que estuvieron sujetos, lograron generar 86.74 veces más empleo que la ZEDM, que contó con ventajas y favoritismos.

Este pobre resultado en términos de inversión recibida previamente a la pandemia se debió sobre todo a la persistencia de los factores mencionados anteriormente, sumados a un complicado proceso de toma de decisiones, mala preparación de los equipos de negociación, lentitud en el seguimiento de las ofertas de inversión de empresas extranjeras, la verticalidad en la toma de decisiones y los prejuicios que siempre han pesado en la mentalidad negociadora de los ejecutivos cubanos.

Bajo este escenario, creado por la propia incompetencia del régimen y su estúpida rigidez al no liberar las fuerzas productivas, la administración Trump activó el título III de la Ley Helms-Burton. Automáticamente, el mercado cubano perdió el poco atractivo que le quedaba, si es que todavía le quedaba alguno. Para los inversionistas ya inmersos en sus inversiones comenzó una verdadera pesadilla. Para el Gobierno cubano significó un apretón de cuello que estremeció sus cimientos. Lo cierto es que nadie imaginó que la polémica ley iba a ser activada en algún momento, menos aún el impacto que iba a causar a la economía cubana en las actuales circunstancias. Si hubiese que usar alguna palabra para caracterizar el impacto de la medida, podríamos decir que fue demoledoramente asfixiante.

Impacto de la Helms-Burton

El impacto del título III de la Ley Helms-Burton se sintió con especial intensidad en la Zona Especial Desarrollo Mariel. Los proyectos de inversión en la ZEDM no tuvieron crecimiento en 2019 ni 2020. Tan solo se mantuvieron los 43 proyectos ya presentes en 2018. Lo único sucedido fue que algunos que se hallaban en fase de construcción han pasado a fase de operaciones. Sin embargo, no se han agregado nuevos inversionistas en los últimos 25 meses.

También se percibe que algunos de los proyectos firmados y anunciados han quedado paralizados. En ese estatus ha quedado, por ejemplo, la iniciativa de la empresa Mixta Salado Resort, la cual tiene como socios a la empresa española GLOBADIA, representada en este caso por EL SALADO RESORT S.L. (Sociedad Mercantil legalmente constituida en Palma de Mallorca, España) y CUBAGOLF S.A. (Sociedad Mercantil perteneciente a la Empresa Extra Hotelera Palmares S.A. de Cuba). El proyecto pretende construir un campo de golf de 18 hoyos, un hotel de 250 habitaciones de cinco estrellas y otro de 500 de cuatro estrellas, centro de convenciones, spa, un centro comercial y 3.000 apartamentos. Sin embargo, tras once años de negociaciones para llegar al acuerdo de crear la empresa mixta, toda la gestión se ha quedado en el deseo.

Tan pronto se activó el título III, comenzaron las demandas. Hasta finales de 2020 se habían hecho públicas 32 de ellas, de las cuales 11 son referentes a propiedades certificadas y 21 a no certificadas. En estas demandas han estado implicados de una u otra forma más de 150 abogados de 51 firmas legales, y más de 80 demandantes. Existen otras decenas de demandas en curso que aún no se han hecho públicas.

La ZEDM se hizo vulnerable a las demandas. En el área donde se encuentra enclavada existían cuatro centrales azucareros y otras empresas confiscadas y no compensadas al triunfo de la revolución. Las últimas dos demandas llevadas a la corte tienen que ver con la ZEDM, ambas relacionadas con el Central San Ramón, situado en Mariel, propiedad de la familia Blanco. Las dos compañías demandadas son Crowley Maritime Corporation y Seabord Marine, ambas con sede en Florida e ingresos de varios miles de millones de dólares en 2019.

Los socios tampoco invierten en Cuba

Por si fuera poco, ya los socios de antaño apenas invierten en Cuba. La realidad del mal pagador pesa a la hora de que Rusia o China puedan ceder un crédito al régimen cubano. De esa manera, La Habana se ha quedado sin argumentos. El "bloqueo" es una vieja escusa que ya ni el Kremlin ni los chinos se tragan. La experiencia práctica les ha mostrado que el régimen cubano no es un socio confiable en términos de negocios y economía. Por esa razón, ya prácticamente no le ofrecen créditos.

El Gobierno cubano ni siquiera ha seguido el consejo de sus socios de abrirse a una economía de mercado, como lo hicieron ellos en su momento. Esa resistencia estúpida a acometer cambios profundos es la principal razón por la cual hasta los socios no valoran una inversión a futuro en el mercado cubano. Sencillamente, la lectura de la realidad les dice que no hay opciones posibles para invertir. Es más factible llevar sus apuestas a mercados más confiables, en los que exista un retorno seguro del capital.

Ya de nada sirve que delegaciones de funcionarios cubanos viajen a Rusia, China, Viet Nam y cuanto país aliado se les ocurra. Ninguno les da crédito. Su mensaje ha cambiado, si no hay pago, no hay negocio.

Al mismo tiempo, el régimen ya no tiene nada que ofrecer. Sus industrias están quebradas y obsoletas, sus producciones son escasas e ineficientes. La industria azucarera ni siquiera satisface la demanda interna. La producción de cítricos esta casi desaparecida, apenas exporta. Lo único que ofrece algunos dividendos son algunos renglones de la minería y la exportación de tabaco. Sin embargo, ahora mismo pasan por un mal momento debido a la crisis generada por la pandemia.

Ante esta realidad, la opción de invertir en Cuba se diluye entre los socios en una amigable sonrisa y un mensaje claro y directo: "lo sentimos muchos, no podemos invertir bajo las condiciones actuales, nosotros también tenemos dificultades". Esa es la respuesta diplomática que reciben Cabrisas y su corte de funcionarios pedigüeños cuando salen de gira a mendingar limosnas con mordidas de tiburón.

Conclusiones

Fuertes restricciones internas y demoledoras sanciones externas han puesto la inversión extranjera en Cuba en el limbo. La combinación de estos dos factores ha colocado a la economía cubana en un escenario muy adverso, en medio de la crisis global generada por el impacto del Covid-19 y el devastador efecto dominó que ha tenido en las economías del planeta.

El país ha involucionado en el tiempo, lo único rentable que queda es la exportación de mano de obra esclava, principalmente a costa de profesionales de la salud, una práctica que a los efectos de hoy funciona como la trata esclava que existió en la Isla en tiempos coloniales.

Por otro lado, están las remesas de una migración secuestrada por la separación familiar y la aberración kafkiana de estar obligada a enviar dólares a sus familiares para que el régimen les entregue pesos cubanos —una moneda devaluada, sin valor en el mundo— o dólares digitales que solo se pueden usar en las tiendas de la Isla para adquirir productos con un precio como mínimo a un 240% por encima del valor al que son comprados en el exterior.

De no cambiar la actual ecuación del régimen para atraer el capital extranjero, el país seguirá en su acelerado viaje a la pobreza infinita.

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