Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
martes, diciembre 06, 2022
Miguel Díaz-Canel y la gira del fracaso. Emilio Morales: La ayuda a Cuba de Rusia, China, Argelia y Turquía no será suficiente para resolver los siete problemas más graves y urgentes que pesan sobre el actual régimen de continuidad.
Cuba, Díaz-Canel y la gira del fracaso: qué se ofreció y qué se obtuvo
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La ayuda de Rusia, China, Argelia y Turquía no será suficiente para resolver los siete problemas más graves y urgentes que pesan sobre el actual régimen de continuidad.
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Por Emilio Morales
Miami
05 diciembre 2022
Mientras trata de reconstruir puentes con la Administración Biden, Miguel Díaz-Canel ha regresado de una desesperada gira en la que buscó financiamiento para reponer la matriz energética nacional, un problema que mantiene al país prácticamente paralizado.
Despedido personalmente por el nonagenario Raúl Castro, embarcado en un avión perteneciente a una compañía estatal venezolana sancionada por EEUU, Díaz-Canel fue acompañado en su gira pedigüeña por dos viceprimeros ministros, Ricardo Cabrisas (negociador de la deuda externa) y Alejandro Gil (que ejerce también de ministro de Economía y Planificación). Junto a ellos también viajaron el canciller Bruno Rodríguez; el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, y el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda.
El periplo incluyó cuatro países con los cuales Cuba mantiene una estrecha relación política y comercial desde hace años: Argelia, Turquía, Rusia y China. Sin embargo, algunas de estas relaciones comerciales se han visto afectadas por el incumplimiento de los pagos de la deuda externa y comercial por parte del régimen cubano, lo cual ha derivado en cortes de líneas de créditos, sobre todo de los socios económicos más fuertes, China y Rusia.
Argelia mantiene una relación con el régimen cubano en el sector energético, pues le ha estado vendiendo petróleo en los últimos años, especialmente en las ocasiones en que Venezuela ha incumplido con las entregas de crudo pactadas. Además, Argel mantienen una relación con La Habana en el sector de la salud, por medio de la cual algo más de 800 médicos y paramédicos cubanos se encuentran trabajando en hospitales argelinos.
La gira de Díaz-Canel será clave para la sobrevivencia de un régimen que no ha podido levantar su industria turística —que sigue aportando estadísticas de tiempo de pandemia— y que además ha visto reducidas drásticamente las exportaciones de sus principales rubros, lo cual augura un caótico 2023.
El corte de líneas de créditos impide al régimen cubano comprar los insumos que necesita del exterior. Esto ha generado una crisis de alimentos y medicinas que tiene a la mayoría de la población viviendo en condiciones extremas. A lo anterior hay que sumar el colapso de la matriz energética, lo cual ha generado más de 3.000 protestas en lo que va de año, y una crisis migratoria hacia EEUU que ya sobrepasa el cuarto de millón de personas en 2022. Es por ello que esta gira limosnera resultó de vida o muerte para el régimen de continuidad de Díaz-Canel.
¿Qué llevó Díaz-Canel en su cartera para ofrecer a sus socios?
Raúl Castro sabe que ya no está en condiciones de pedir si no da algo a cambio. Los socios están cansados de su recurrente costumbre de no pagar, lo cual explica la anémica inversión ocurrida en Cuba en la última década, y la preferencia de los históricos socios por invertir en latitudes con oportunidades más atractivas, que generan mayores dividendos y tienen un riesgo muy bajo si se les compara con el mercado cubano.
La cuestión es la siguiente: si el régimen no resuelve el problema de la matriz energética entre los próximos 12 y 24 meses, podría ser su fin, lo cual lo pone en una posición de extrema desventaja para negociar nuevas líneas de créditos que permitan estabilizar la situación y salir de la crisis. En tal contexto, ¿qué necesita el régimen? ¿Qué puede ofrecer Díaz-Canel a sus socios políticos?
He aquí siete problemas fundamentales que el régimen debe resolver:
1. Reconstruir la matriz energética. Con un costo que oscila entre los 3.000 y los 6.000 millones de dólares, y unos trabajos que podrían tomar entre tres y cinco años, ninguna potencia extranjera ofrecerá esos créditos, por tanto, la crisis energética continuará sin solución en el corto y mediano plazo.
2. Terminar con la escasez de alimentos. En circunstancias normales, Cuba importa alrededor de 2.000 millones de dólares anuales en alimentos. Actualmente el régimen es incapaz de generar esos ingresos, por lo que la escasez de alimentos continuará escalando.
3. Terminar con la escasez de medicamentos. Se requiere de unos 500 millones de dólares para la compra de materias primas para producir medicamentos faltantes en la Isla, y otros 500 para comprar los que no se producen en el país. Al carecer de liquidez o créditos, la falta de medicamentos seguirá golpeando a los cubanos.
4. Levantar la industria turística. Se requiere volver a los tiempos en que se recibían más de cuatro millones de turistas al año. La recuperación ha sido un fracaso, un año después de la crisis del COVID-19, las estadísticas prácticamente se mantienen como en los tiempos de pandemia.
5. Recuperar las industrias, incluida la azucarera, para incrementar las exportaciones. Esto es una tarea imposible, pues la industria azucarera está literalmente muerta, y el resto se halla diezmada por el atraso tecnológico, la obsolescencia y las bajas y poco rentables producciones.
6. Recuperar los ingresos por concepto de exportación de servicios médicos, los cuales han caído en más de un 70%. La denuncia en Naciones Unidas de la trata de personas que esconden las misiones médicas cubanas ha sido un duro golpe. Esta situación de descrédito no va a poder ser revertida. Ya el Gobierno de Lula, en Brasil, cerró la puerta a un nuevo convenio de médicos cubanos.
7. Detener el descontento de la población, el cual ha generado más de 3.000 protestas en lo que va de 2022 y una emigración de más de un cuarto de millón de cubanos hacia EEUU. Tras romper el hechizo de 63 años de dictadura, los cubanos han perdido el miedo y las protestas continuarán, al igual que las denuncias a través de las redes sociales. Estas llegaron para quedarse, es un proceso irreversible que no será detenido por ninguna política de terror.
Para resolver estas urgencias, el régimen está obligado a dar para poder recibir, algo que no es su práctica habitual. Se trata de un inédito ejercicio de sobrevivencia, algo que nunca ha estado en la cartera de negocios de La Habana, ni siquiera cuando se produjo el deshielo de 2014 con la Administración Obama. El régimen cubano siempre ha primado los gestos y la intención política para aplazar deudas e incluso lograr que les sean condonadas y obtener nuevas líneas de créditos. Pero este es un esquema que ya no funciona. Para los aliados políticos, ahora lo que prima es el cash. Un mensaje fuerte y claro que le ha llegado de forma directa a Díaz-Canel y a su mediocre equipo de gobierno.
En este sentido, el único recurso que le queda disponible al régimen cubano para salir de la crisis es la venta del país, y quien decide qué se vende, cómo se vende y bajo qué condiciones es GAESA, no Díaz-Canel.
En su cartera de posibles ventas, GAESA cuenta con el control de la mayoría de los hoteles cubanos de mayores prestaciones, cuenta con la compañía ETECSA, con casi el 95% del retail dolarizado del comercio minorista, con la ZEDM y con el proyecto del puerto de La Habana, por solo citar algunos de los activos más importantes que pudieran ofrecer a sus socios políticos en busca del capital.
Sin embargo, vender una parte del país no es solución que resuelva el problema. Los potenciales compradores necesitan algo más. Necesitan garantías legales para proteger sus potenciales inversiones en dichas empresas y proyectos. Necesitan un ambiente de mercado (leyes) que propicie el libre comercio y genere una dinámica que haga fluir el dinero y el capital.
Para lograr esto, se necesita al menos liberar las fuerzas productivas y hacer cambios estructurales en el modelo económico. Algo que no parece estar en las opciones de quienes controlan GAESA y los destinos del país en estos momentos. En su lugar, se ha preferido el atrincheramiento ideológico y la represión.
Las primeras señales del fracaso
En la gira por Argelia, Rusia, China y Turquía, el mayor alivio logrado por Díaz-Canel fue el aplazamiento del pago de la deuda. Sin embargo, no hubo apertura de nuevas líneas de créditos, por lo que la billetera sigue vacía. El nudo gordiano sigue apretando la garganta del régimen.
Argelia no mostró interés por contratar más médicos, negocio que tampoco interesa al resto de los socios. Con Turquía, el contrato de varios años con Karadeniz Holding, con sede en Estambul, impone una carga a pagar por el alquiler de las plantas generadoras de electricidad que La Habana difícilmente podrá cumplir. De hecho, la falta de pagos por el alquiler de dichas plantas flotantes obligó al régimen cubano a ceder recientemente el mayor astillero de Cuba a la empresa turca por 25 años.
Actualmente hay siete plantas turcas prestando servicios en la Isla. Están fondeadas en los puertos de La Habana y el Mariel. Estas plantas tienen un potencial total de generación de 500 MW, lo cual representa entre el 18 y el 20% de la energía que se produce en el país. Si el régimen no puede pagar con dinero el servicio de estas plantas, ¿qué es lo próximo que va a ceder a los turcos? Podrían ser hoteles y participación en ETECSA. En estos momentos, estos son los negocios que más ingresos generan en la economía cubana.
Por otra parte, a pesar de que la visita de Díaz-Canel a Rusia significó un aplazamiento del pago de la deuda, debe haber constituido un fuerte retroceso para el solapado deshielo que se está ejecutando en estos momentos con las Administración Biden. El apoyo mostrado por Díaz-Canel a Vladimir Putin ha sido desastroso. Apoyar la invasión de Rusia a Ucrania refuerza la tesis de que Cuba es un país que apoya a quienes practican y patrocinan el terrorismo. La Unión Europea acaba de apoyar una resolución no vinculante donde declaró a Rusia "régimen terrorista" por su invasión. Además, Bruselas pidió a todas las democracias del mundo adoptar la misma medida "con todas las consecuencias negativas que implica".
China, por su parte, dio un par de migajas a Díaz-Canel, pero no otorgó crédito, recordándole que, si no paga, no hay negocio.
Las migajas chinas consistieron en la firma de memorándums y acuerdos que incluyen la entrega de un donativo de emergencia en efectivo, otro de medicamentos, insumos médicos y alimentos, materias primas para uniformes escolares, ropa de trabajo y el suministro de utensilios de cocina para programas de alto impacto en la población cubana. Entre los acuerdos, destacó el que intenta reforzar la ciber vigilancia. Al parecer, esto es lo más importante. El régimen cubano ha perdido el control de la información, por lo que requiere de tecnología para monitorear y vigilar a la sociedad civil, controlar la web, y establecer mecanismos de control en las redes sociales.
Conclusiones
La gira de Díaz-Canel ha sido un fracaso. Ninguno de los socios ha aflojado la billetera para extender nuevas líneas de créditos. Lo único conseguido por el presidente cubano es que le perdonen los intereses de la deuda actual y que se posponga el pago del principal por un par de años. Por lo que las condiciones y los factores que han generado la actual crisis que atraviesa el país se mantendrán activos y puede incluso que se agraven aún más en los próximos meses.
Así, la promesa de que los apagones terminarán en diciembre se ha hecho trizas. Los cubanos vivirán unas Navidades en penumbras, con gran escasez de alimentos y medicinas. El alivio seguirá viniendo de los emigrados que viajan a la Isla cargados de maletas y de dólares para cubrir las necesidades básicas de sus familiares.
La Administración Biden debería reconsiderar una política hacia Cuba que ha derivado en un deshielo solapado, y tener en cuenta la realidad del escenario actual, que no amerita oxigenar al régimen de La Habana. Sería bueno recordar las palabras de Díaz-Canel en su visita a Rusia, cuando le expresó a su socio Vladimir Putin que "Cuba y Rusia tienen un enemigo común: el imperio yanqui". También se debería tomar nota del reciente pronunciamiento del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que recomendó a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) negar un permiso para la instalación del primer cable de telecomunicaciones submarino que conectaría a EEUU con Cuba, puesto que el Gobierno cubano representa una "amenaza de contrainteligencia". Además, se debería prestar oído a las recientes declaraciones del presidente del Gobierno cubano, al culpar a EEUU de la guerra de Rusia contra Ucrania y alabar a Putin por la anexión de territorios ucranios.
Viendo esta realidad, sería contraproducente, además de una contradicción, que la Administración Biden sacara al régimen cubano de la lista de países que apoyan y soportan el terrorismo.
Germán M. González desde Cuba: La deuda externa de Cuba: ¿impagable o incobrable? A simple vista parecen términos equivalentes, pero la realidad es otra
La deuda externa de Cuba: ¿impagable o incobrable?
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A simple vista parecen términos equivalentes, pero la realidad es otra
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Por Germán M. González
Bauta, Artemisa
01/09/2020
Muy al contrario de lo que dicen los gobernantes cubanos y sus medios propagandísticos —y repiten otros, izquierdosos o no— el embargo o bloqueo de Estados Unidos no es la causa fundamental de la situación socioeconómica de este país, como no fue nunca la derogada política de pies secos/pies mojados la causa de la migración, ahora solo más diversificada en cuanto a destinos.
En ambos temas la causa fundamental es la ineficiencia endémica del sistema político económico vigente al generar dos efectos letalmente combinados: la destrucción del patrimonio productivo, desaparecido u obsoleto, más una deuda externa gigantesca comparada con la capacidad de la economía de generar riquezas. Material de estudio para economistas: cómo lograr endeudarse y descapitalizarse a la vez cuando lo usual resulta endeudarse para incrementar la formación de capital.
La historia de la destrucción del patrimonio productivo precisa de gruesos volúmenes detallando cada barrabasada y proyecto faraónico; inversiones prolongadas ad infinitum como la autopista nacional, la central electronuclear, la refinería de Cienfuegos y un prolongado etc. En cuanto a la deuda externa podemos intentar en el limitado espacio de un artículo señalar algunas características singulares en cuanto a su formación y origen que explican la dicotomía en los términos impagable e incobrable, por lo común equivalentes.
Los préstamos recibidos no se concedieron por instituciones crediticias internacionales, sino por entidades nacionales —aun cuando se internacionalizaran posteriormente, por ejemplo, en el llamado Club de París— y fueron concedidos prácticamente a título personal al autócrata mayor, sin que mediara aprobación parlamentaria, judicial, conocimiento y debate entre la población, etc. sino la gestión y utilización de los recursos proporcionados por parte del susodicho como ha sido característica de todas las decisiones de la vida nacional en los últimos sesenta años.
Veamos algunos ejemplos:
Rusia. Se contrajo en el marco de la sovietización cubana 1960-1990. Todo comenzó con un primer préstamo en 1972 para cubrir el desbalance comercial de la década de los sesenta y hasta ese año con la Unión Soviética, con un interés casi simbólico y pagos que comenzarían el año 1986 en términos extraordinariamente favorables en cuanto a intereses, plazos de amortización y formas de pago [1]. Continuaría con créditos para cubrir los desbalances anuales en el intercambio comercial, a pesar de los generosos términos de éste en cuanto a los precios de los productos intercambiados. El Economista Carmelo Mesa Lago calcula ese desbalance en un total de $65 mil millones al desaparecer la URSS, una cifra varias veces superior a lo entregado por EEUU a Europa durante el Plan Marshall al término de la II Guerra Mundial de $13 mil millones de 1948 a 1952.
El gobierno ruso heredero de las obligaciones soviéticas trató de cobrar y tras agrias discusiones se redujo la deuda a $35 mil millones alegando Fidel Castro incumplimientos soviéticos en proyectos inversionistas y mala calidad de los suministros. Finalmente, gobernando el hermanísimo aquí y Medvédev allá, Rusia condonó o reconvirtió el 90% de lo adeudado quedando $3,5 mil millones pendientes de pago.
España. Todo gobierno español de 1959 acá ha favorecido la estrecha relación comercial y financiera con Cuba, incluyendo y en primer lugar al dictador de derechas Francisco Franco y el período de enfriamiento diplomático durante el de J. M. Aznar. Relación solo entorpecida por la costumbre castrista de no honrar sus obligaciones lo que ha sido causa de visitas de primerísimo nivel del Reino para apremiar a su morosa contraparte.
La deuda española, negociada a instancias de ese país en el Club de París, se ha condonado en parte y reconvertida, es decir, convenida para que Cuba haga inversiones aprobadas por comisión binacional y que respondan a intereses directos e indirectos de empresas españolas. Conclusión: pérdida de soberanía y entrega de recursos financieros indefinidamente. España opera el 80% de la planta hotelera cubana y por supuesto los abastecimientos materiales y servicios a ella.
Argentina. Con créditos concedidos en época de gobiernos afines —María Estela Martínez y Héctor Cámpora— nunca pagados ni renegociados, allá se mueve el tema o se olvida según quién gobierne. México con deuda condonada o reconvertida, al estilo de España, pagó el silencio cómplice ante desmanes de sus gobiernos por parte de los Castro, así nunca éstos se pronunciaron ante la matanza de Tlatelolco (octubre/1968); la Guerra Sucia (similar a las de otros países latinoamericanos sí publicitadas en Cuba) y otros hechos.
Existen deudas con Francia desde la época Mitterrand; con países ex integrantes del bloque socialista; con Brasil de la época Lula-Dilma y un largo etc. en su mayoría cubierto por el misterio, como con China, Venezuela, Vietnam. Concesiones crediticias siempre signados por razones políticas.
Toda la deuda cubana cumple dos condiciones: nada que ver con instituciones financieras internacionales y constituye Deuda Odiosa (Execrable, Impropia) que en Derecho internacional es una teoría jurídica, puesta en práctica numerosas veces a lo largo de la historia, según la cual las deudas contraídas sin el consentimiento de quienes deben pagarla —entre otras condiciones— no son válidas.
Sobre el tema de la “Deuda Odiosa” existe una considerable bibliografía, A. Sack; E. Toussaint; Sabine Michalowsky y otros prestigiosos autores han desarrollado la teoría sobre el tema, y además existen innumerables ejemplos históricos, desde la antigüedad a la fecha, donde se ha aplicado la invalidez de una deuda considerada Odiosa. Al nacer la república, en Cuba, la deuda contraída por España al pignorar los ingresos prevenientes de La Habana y Manila para financiar sus guerras civiles y coloniales no fue admitida en el Tratado de París, naciendo nuestra República sin esa onerosa carga.
Volviendo al título del presente: hoy la deuda cubana es impagable para un gobierno preso entre la improductividad del sistema y la carga de su servicio. Para los acreedores sería incobrable por razón de su carácter odioso, declarado por un gobierno elegido democráticamente y por tanto no sea de “continuidad”.
Es este un tema que los cubanos no conocen, el gobierno lo oculta pues no le conviene que se sepan los pormenores y cuantías y mucho menos la posibilidad real de librarse de ese peso insoportable, además de otros muchos implícitos en la “continuidad”.
Cuba va camino a la quiebra financiera. Roberto Álvarez Quiñones: Se produce muy poco, hay que importarlo casi todo y se corre el riesgo de perder todo acceso a los créditos internacionales.
En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren, uno de los mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ja escrito (quizás el mejor de los que he leido en mi vida), incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:
¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad porque esa nación se alcanzó muy pronto en décadas posteriores, aunque en 1959 fue demolida por los que usurparon el poder, y ha sido vilipendeada por una oleada de intelectuales comprometidos o mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba las primeras posiciones en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros tan destacados no se hubieran podido conseguir si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores, no hubieran tenido interés y acierto para resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran dado una legislación avanzada y moderna, o si el pueblo cubano no hubiera estudiado y trabajado para superarse. El pueblo cubano era exigente y siempre aspiraba a lo mejor, pero tenemos que acusarnos de un pecado, y es que cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar los fallos y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)
En otro orden de cosas. Al triunfar la debacle Castrista el 1 de enero de 1959, la deuda de Cuba no llegaba a 50 millones de pesos (1 peso cubano = 1 dólar en esa época), por lo que cada cubano solamente debía poco más de 7 pesos. Cuba durante su período de República (1902-1958) ocupó una posición privilegiada a nivel regional y hasta mundial en Educación, Salud y Economía por sus propios recursos, El peso cubano llegó a valer 1 y hasta 2 céntimos por encima del dólar. Esa Deuda Externa era una cantidad irrisoria cuando tenemos en cuenta la Renta Nacional cubana de esa época.
Apunto que la existencia de esa Deuda Externa, pese a la gran Renta Nacional de Cuba, tenía el propósito de tener prácticamente garantizada la aprobación de un gran préstamo en el futuro, cuando fuese necesario, ya que a esa petición la acompañaría y respaldaría un excelente historial de pago de las deudas contraidas.
Se produce muy poco, hay que importarlo casi todo y se corre el riesgo de perder todo acceso a los créditos internacionales.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
05 marzo 2020
Las noticias en los últimos días muestran que la crisis financiera en Cuba se agrava a un mayor ritmo del que admite la cúpula gobernante, y lo peor, sin que esa elite cívico-militar dé señales de que va a tomar las medidas necesarias urgentes para evitar el desastre que se ve venir para los cubanos de a pie.
Varios factores van llevando a prácticamente una bancarrota del Estado cubano, lo cual implicaría un derrumbe de las importaciones en un país que hay que importarlo casi todo porque produce muy poco. La Habana no pagó en 2019 los 82 millones de dólares que debía abonar al Club de París, y corre nuevamente el riesgo de perder el acceso a créditos para las importaciones, como en 1986 cuando Fidel Castro dejó de pagar el servicio de la deuda externa cubana.
Entonces la economía se mantuvo a flote porque Moscú aumentó los subsidios a los Castro y hasta exportaba al mercado occidental tres millones de toneladas de petróleo que les "sobraban" a Cuba de su cuota en el CAME y enviaba las divisas a la Isla. Y cuando desapareció la Unión Soviética muy pronto el dictador legalizó la circulación del dólar, y las remesas, paquetes y viajes a la Isla de la "gusanera" emigrada salvaron de la bancarrota total a las finanzas internacionales cubanas, aunque no pudieron evitar el medieval "Periodo Especial".
En turismo, mal servicio y coronavirus
Ahora al factor Club de Parísse unen otros agravantes. En enero pasado, en plena temporada alta, el turismo se desplomó en un 19,6%. Visitaron la Isla 95.856 turistas menos que en enero de 2019. Viajaron a Cuba un 69% de turistas menos desde EEUU, pero se hundió también el flujo desde Alemania (-29,7%), Francia (-24,5%), Italia (-19,5%) y desde otros grandes emisores de turistas a Cuba.
La caída del turismo alemán va a aumentar con la reducción de vuelos chárter a Varadero y La Habana a partir de mayo próximo, con la anunciada retirada de la aerolínea alemana Eurowings.
En general, en el turismo todo apunta a peor, no solo por las sanciones de Washington por la intervención castrista en Venezuela, sino por el coronavirus, que golpea al turismo internacional, al comercio, y a toda la actividad económica planetaria. Y también porque con la crisis económica la industria turística cubana no ofrece sus servicios con los estándares de calidad necesarios.
Con el sistema estalinista de economía centralmente planificada no se puede producir en grande ni con calidad suficiente para exportar y generar recursos con los cuales importar lo que hace falta. De ahí la gravedad de que Cuba se pueda quedar sin créditos para financiar las importaciones al no cumplir con lo poco que le piden el Club de París y sus otros acreedores. Quien no paga una deuda ya reducida y renegociada se coloca encima el cartelito de "malapaga" y se cierra a sí mismo el acceso a nuevos créditos.
El "malapaga" ahora de veras no puede pagar
Para colmo, ahora el "malapaga" castrista de veras no tiene cómo pagar. El modelo estatista está en fase terminal, agravado por la crisis venezolana, y porque la cifra de médicos cubanos explotados en el extranjero se ha reducido en unos 9.000. Además, como el país produce poco, exporta cada vez menos; el turismo cae y seguirá cayendo; y el cash desde EEUU (remesas, paquetes y visitas) no alcanza para mantener a flote una economía no sustentable.
A propósito, el flujo de divisas procedente de EEUU tiende a bajar. En enero pasado disminuyó en un 12% el número de cubanos residentes en el extranjero (90% en EEUU) que viajaron a la Isla, y más de la mitad del dinero que llega del "Imperio" a Cuba lo llevan los cubanos que la visitan.
El no pago de lo acordado con el Club de París y otros acreedores puede ser la gota que colme el vaso. Es feo el panorama que tienen ante sí los cubanos, que nada pueden hacer por ellos mismos pues se les prohíbe la libre empresa y la independencia económica.
En el mundo de hoy no se comercia con cash, sino a base de crédito. Incluso quien va a exportar muchas veces exige de antemano al comprador una carta de crédito (crédito comercial) para financiar la operación de venta.
La carta de crédito es una garantía que le exige el exportador al importador contra la entrega de la documentación (certificados aduaneros, factura de compra, seguro) que evidencie que en el puerto de origen ha sido embarcada la mercancía comprada. Esa carta de crédito la paga el importador al momento de recibir los documentos y cerciorarse de que la mercancía deseada está en tránsito hacia el puerto de destino pactado.
Sin acceso a créditos se importará muy poco
De no pagar al Club de París, La Habana se va a quedar sin acceso a las finanzas internacionales y no podrá emitir las cartas de créditos que generalmente le exigen los exportadores privados capitalistas.
Vale recordar que debido al parasitismo económico castrista, aun con los cuantiosos subsidios soviéticos, en los años 80 la deuda cubana se montó en 51.000 millones de dólares, proporcionalmente la mayor deuda de Latinoamérica según el FMI. Con el Club de París (22 países), la deuda llegó a 11.100 millones, de la que Fidel Castro no pagó ni principal ni intereses a partir de 1986, y Cuba se quedó sin acceso a créditos internacionales.
Pekín en 2011 le perdonó a los Castro la deuda de 6.000 millones de dólares. En 2013 México le condonó 341 millones de una deuda total de 487 millones, y en 2014 Rusia le perdonó el 90% de 35.000 millones. Putin, consciente de que nunca lo cobraría todo redujo el adeudo a 3.500 millones de dólares. Inútil intento, pues tampoco va a cobrar nada.
Finalmente, en 2015 el Club de París recortó en 8.500 millones de dólares(un 76%) la deuda cubana y la dejó en 2.600 millones, con facilidades de pagos bajísimos hasta 2033, y le perdonó los intereses hasta 2020, y con cláusulas para realizar inversiones en la Isla.
Luego de ese acuerdo varios países de la Unión Europea, mostrando una inaudita ingenuidad acerca de la naturaleza parasitaria de la economía cubana, decidieron invertir capital en la Isla y se convirtieron en el primer socio comercial de Cuba, al punto de que en 2018 el intercambio comercial cubano con ese bloque de naciones ascendió a 2.730 millones de dólares. Por supuesto, seguramente buena parte de esa cifra se convirtió en nuevas deudas.
El no pagar los adeudos a nadie es parte de la cultura fidelista. Cuba no paga ni a sus aliados y mecenas. Ahora incumple lo negociado con el Club de París, sobre todo con España, Francia, Austria, Bélgica y Japón. Y aunque el vicepresidente Ricardo Cabrisas afirma que se pagará en mayo, ya no le creen.
Los sesudos comunitarios europeos no fueron capaces de advertir que por la condición no sustentable de la economía cubana, dependiente de una Venezuela también en crisis, la capacidad financiera de la Isla iba a desplomarse.
Pero además, no importa si en mayo paga o no en París, el problema aquí es que el régimen castrista camina hacia la quiebra financiera. ¿Y cómo con menos divisas cada día se podrán importar los miles de millones de dólares que necesita el país en alimentos, materias primas, medicamentos y bienes de consumo de todo tipo?
Hay una sola respuesta: generando nacionalmente esos recursos financieros, para lo cual hay que desmantelar el sistema estalinista de economía centralmente planificada, liberar totalmente las fuerzas productivas, permitir que el sector privado importe y exporte, y dejar de intervenir en Venezuela.
Esta semana hubo más de un norteamericano que abrió los ojos sobre Cuba.
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Anderson Cooper (izq.) entrevistando a Bernie Sanders, 2016. THE HOLLYWOOD REPORTER
Por Andrés Reynaldo
Miami 29 Feb 2020
Mal momento para que Bernie Sanders defendiera el legado de los Castro. Justo cuando en el establishment demócrata comienza a cundir el pánico ante la expectativa de que el izquierdismo se les convierta en socialismo real.
En verdad, Uncle Bernie dijo lo que los liberales estadounidenses llevan diciendo por 60 años. "Sí, los Castro fusilan, reprimen, exilian….Sin embargo, la educación, la salud… Es injusto decir que todo es malo". Dicho en el programa "60 Minutes", de la cadena CBS, una de las plazas fuertes del prime time dominical, frente al ultraliberal Anderson Cooper, Bernie pensaría que estaba en casa.
Pues no. Cooper, que en la cadena CNN oficia de cancerbero a las puertas de la corrección política, el #MeToo, el chantajismo de las minorías y la descerebrada intifada antioccidental de la academia, desguazó la plataforma sandernista con la agresiva lógica de un exasperado contable. ¿Y cuánto va a costar el programa de salud? ¿Y quién va a pagar por esto? ¿Quién por aquello? Bernie esperaba una alfombra roja y se encontró con un campo minado.
La explosión de la mina que decía "Cuba" en grandes letras rojas tiene que haber salpicado de mordiente metralla el mojón funerario de Fidel en Santa Ifigenia. Ya en los noticieros del domingo por la noche, la repulsa al castrismo compartía titulares con el coronavirus. Todavía sigue al cierre de esta columna.
De pronto, el establishment liberal estuvo clarísimo sobre la dictadura. Abundaron las comparaciones con los nazis. A la mañana del martes, en el programa The View, de la cadena ABC, Whoopi Goldberg (¡ya uno no puede con tanta sorpresa!) advirtió que alabar a los Castro equivale a minimizar a Hitler. Hemos leído editoriales y tuits sobre los presos políticos, los fusilamientos, la represión a los disidentes, la escasez. Por no faltar, salió a relucir el formidable récord de alfabetización precastrista. (Al respecto, habla por sí mismo el dato de que en toda la Isla nunca se doblaron las películas extranjeras y antaño tuvimos más cines que hoy Comités de Defensa).
El clímax vino en el debate de los precandidatos el martes a la noche en Carolina del Sur. Bajo el abucheo de la audiencia, Bernie insistía (correctamente) en que no había dicho nada que no dijera Barack Obama. Al exvicepresidente Joe Biden se le pusieron los tres pelos de punta. De hecho, el rechazo al castrismo fue su más vehemente pasaje en el debate. A toda dentadura y con preocupante espasmo ocular, Biden aseguró que ni él ni Obama jamás elogiaron ningún aspecto del castrismo ni han consentido con ningún régimen autoritario. ¿Qué les parece? ¡Y ni una sola mención al embargo!
Excepto Elizabeth Warren, el resto de los precandidatos se sacudió el castrismo a cuatro manos. Pete Buttigieg, el más joven y, probablemente, el único a quien espera un mayor destino político, cerró lamentando que a estas alturas hubiera demócratas tratando de mostrar el lado bueno de los Castro.
Más tarde, en el programa "Cuomo Prime Time", de CNN, vimos tragar en seco y con temblores de barbilla al editor político de The New York Times, Patrick Healey, frente a la andanada anticastrista de la analista Karen Finney.
Healy, familiar por su izquierdismo a todo lector asiduo del NYT, argumentó, grosso modo, cuán difícil era condenar a unos líderes que habían hecho tanto por su pueblo. Finney precisó que bastaba ir a Cuba para ver lo que no habían hecho. La educación castrista, agregó en amplio detalle, no fue otra cosa que el vehículo del adoctrinamiento totalitario.
Robert Conquest estableció que todos somos conservadores en lo que más nos importa. También, que una organización acaba por derivar hacia la izquierda si no se propone ser deliberadamente conservadora. Estas dos leyes históricas aplican a los demócratas. Ahora están probando cuán amargos son los frutos que sembraron. Amargos, con un potencial venenoso.
La ola socialista no es poca cosa. Su tumultuosa base consiste en dos generaciones educadas en el odio al capitalismo y el mercado, la supresión (si viene al caso, violenta) de las ideas conservadoras en las universidades, la noción de una América irredimiblemente imperialista, decadente y racista, la apreciación del cambio climático en términos religiosos y la denuncia de las humanidades y por último las ciencias como el maligno legado del hombre blanco.
Para el Partido Demócrata acaso haya sonado tarde la alarma de Bernie. Imposible saber si en noviembre el sandernismo pasará del sueño al coma. Pero esta semana hubo más de un norteamericano que abrió los ojos sobre Cuba.
Es importante puntualizar que en Cuba antes del triunfo de la revolución de 1959 había educación gratuita desde la escuela primaria hasta la universitaria. En los años 50 del pasado siglo más del 20% de la matrícula de la Universidad de La Habana eran matrícula gratis pese a que la carrera más costosa era la de Medicina con un costo de 70 pesos cubanos anuales (incluyendo 5 pesos por el uso del estadiun universitario) y el pago se podía hacer en tres cuotas. También existía educación privada. El Estado cubano en esa época era uno de los Estados de América Latina que dedicaba, de su presupuesto anual, el mayor porciento a la Educación de sus habitantes.
Tampoco podemos ignorar que el Estado Castrista le pagaba y paga de por vida salarios indecorosos a todos sus trabajadores, incluyendo a los profesionales. Durante décadas más del 90% de la fuerza laboral de Cuba tenía como patrón al Estado con sus escalas salariales.
Finalmente:
Una de las ideas fundamentales del comunista Antonio Gramsci puede resumirse en su frase: “Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura”.
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La vitrina sanitaria y educacional del castrismo existió, pero no fue autóctona, sino un castillo de naipes construido con dinero ajeno.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
8 Sep 2015
Tras el reportaje El suplicio de cada inicio de curso: comprar un uniforme , publicado en DIARIO DE CUBA, parece oportuno echarle un vistazo al derrumbe de la espina dorsal de la propaganda castrista durante décadas: la educación y la salud pública como "obra genuina de la revolución".
Ambos servicios sociales, sin costo alguno para pacientes y educandos, conformaron la imagen más fuerte que Fidel Castro vendió al mundo entero en su afán de mostrar que Cuba gozaba de un sistema social superior al vigente en Latinoamérica y en todo Occidente.
Pero "para decir mentiras y comer pescado, hay que tener mucho cuidado", como reza el refrán español. Resulta que hoy los Castro ya no hablan de educación ni de salud pública, como no sea para decir que la exportación —léase explotación— de miles de médicos, enfermeros y técnicos de la salud es la mayor fuente de divisas del país.
El Gobierno ya no logra que las escuelas y las universidades funcionen adecuadamente. Faltan libros de texto, libretas, lápices, uniformes, materiales y equipos imprescindibles. Tampoco hay suficientes maestros y profesores calificados, ni programas de estudio de acorde con los nuevos tiempos de avances tecnológicos —revolucionarios de verdad— que en el orden educacional van marcando a su paso esta primera centuria del tercer milenio.
La calidad de la enseñanza cubana es mala por lo general. Y los edificios y muebles de las escuelas casi sueltan los pedazos por falta de mantenimiento. El presupuesto nacional para la educación ha sido reducido drásticamente. En fin, que el sistema de educación en Cuba prácticamente colapsó.
Se cierran hospitales
En el sector de la salud, la "revolución", en vez de aumentar el número de camas y de centros hospitalarios, y modernizarlos, como hacen todos los países, lo que hace es clausurarlos. Casi 60 hospitales han sido cerrados desde 2010. La nación ya perdió la cuarta parte de su capacidad de hospitalización.
Decenas de miles de empleados de la salud han sido despedidos. Los consultorios del médico de la familia se redujeron de 14.007 en 2006 a 11.486 en 2012, y luego han ido desapareciendo en la medida que aumenta la exportación de médicos.
Esclavos de bata blanca
Todavía algunos organismos internacionales se hacen eco de la propaganda castrista y afirman que Cuba es el país del mundo que cuenta con el mayor número de médicos por habitante. Falso. Casi la mitad de los 82.000 médicos cubanos graduados en la Isla (también se gradúan extranjeros) prestan servicio en 67 países, fundamentalmente en Venezuela (unos 28.000) y Brasil (11.487 en junio de este año). Algo increíble.
Son enviados por el régimen no por altruismo, sino para apropiarse del grueso del salario de dichos doctores en moneda convertible. Esos galenos son verdaderos esclavos de bata blanca en pleno siglo XXI.
Con tanta escasez de médicos en Cuba ha caído peligrosamente la atención primaria de la salud y en mayor grado la atención médica especializada. Muchas intervenciones quirúrgicas no se realizan por falta de cirujanos, o de lo necesario para operar.
Las entidades sanitarias globales aún deslumbradas por el castrismo tampoco dicen que de los 3.8 millones de viviendas que hay en la Isla el 29% de ellas carecen de abastecimiento de agua por acueducto y que el 61% no tiene desagüe hacia sistemas de alcantarillado; ni que las aguas albañales corren como riachuelos medievales por muchas calles de las ciudades.
(Caricaturas y foto añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)
La propia prensa oficial critica el estado calamitoso de los hospitales, en los que la falta de higiene es alarmante. Pululan las cucarachas y los mosquitos. Los pacientes tienen que llevar sus sábanas, almohadas, bombillos, y a veces hasta las jeringuillas, el yodo y el mercurocromo. Y la poca comida para los hospitalizados es intragable.
El tío Boris pagaba la cuenta
¿A qué se debe ese cataclismo sanitario y educacional de la "revolución"? La respuesta es simple: los sistemas de salud y de educación en Cuba eran financiados por la Unión Soviética y, cuando ese país se desintegró, arrastró consigo a los servicios sociales cubanos, pese al apuntalamiento que durante varios años han tenido con las subvenciones de Venezuela.
Ciertamente entre los años 60 y fines de los 80, según los estándares del Tercer Mundo, Cuba tuvo un alto nivel sanitario y educacional. Castro, en sus discursos grandilocuentes, hacía creer que el sistema económico "superior" existente en la Isla sustentaba aquellas prestaciones sociales.
Se ampliaron los servicios médicos gratuitos a la población, incluyendo zonas rurales, con una calidad aceptable internacionalmente y destacada en ciertos aspectos científicos. Se erigió una vasta red de escuelas a lo largo y ancho de la Isla, la cual elevó el "piso" educacional general y contribuyó a formar decenas de miles de profesionales universitarios.
Pero por los discursos del dictador nadie en el mundo, ni siquiera dentro de Isla, podía percatarse de que todo era postizo. El Comandante en Jefe se acreditaba los honores, pero era el tío Boris quien pagaba la cuenta, con subsidios que oscilaban entre $2.000 y $4.000 millones anuales. Fue cuando faltaron las subvenciones soviéticas que se evidenció la imposibilidad del castrismo de sufragar los gastos sociales de que tanto presumía.
De alguna manera los subsidios de Venezuela pudieron solventar parte de esos gastos sociales durante algunos años. Pero el deterioro incesante de la economía cubana ha venido ensanchando tanto el barril sin fondo en demanda de cash que los regalos chavistas se hicieron insuficientes. Para colmo el precio del petróleo se desplomó.
Éxodo imparable de maestros
La falta de recursos financieros externos para la educación generó otro factor que ha agravado seriamente el panorama. Debido al ínfimo salario que reciben los maestros (unos 20 dólares), estos abandonan la profesión para trabajar por cuenta propia, bien como "repasadores" (maestros privados), o para abrir una "paladar", etc. El Gobierno les aumentó algo el sueldo, pero dada la inflación desmesurada estos no alcanzan el poder adquisitivo equivalente al de 1989, antes de desintegrarse la URSS.
Lo cierto es que ya casi nadie quiere ser maestro en Cuba. El Gobierno informó que de 19.859 plazas disponibles nacionalmente en 2015 para cursar estudios pedagógicos, solo se matricularon 4.398 alumnos. O sea, 15.461 plazas (el 78%) se quedaron sin cubrir porque nadie se interesó por ellas.
La conclusión de todo esto es que los hermanos Castro y la Junta Militar que los sostiene en el poder engañaron al pueblo de Cuba y al mundo. La educación y la salud pública no constituyeron en verdad un "logro de la revolución". La improductiva economía centralmente planificada instaurada por el dueto Che Guevara-Fidel Castro nunca habría podido sustentar aquellos servicios porque sobrepasaban la precaria capacidad financiera del país.
Sin el dinero del Kremlin y los petrodólares bombeados desde Caracas no habrían funcionado ni medianamente los hospitales y las escuelas. El way of life de los cubanos habría retrocedido a la Edad Media, al borde de la hambruna y las epidemias cíclicas, dependiendo sobre todo de la ayuda humanitaria internacional.
Moraleja: la vitrina sanitaria y educacional del castrismo existió, pero no fue autóctona, sino un castillo de naipes construido con dinero ajeno.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Sin embargo, Cuba durante su período de República (1902-1958) ocupó una posición privilegiada a nivel regional y hasta mundial en Educación, Salud y Economía por sus propios recursos, pues la Deuda Externa Cubana era aproximadamente de 40 millones de dólares que eran aproximadamente la misma cantidad en pesos cubanos, pues el peso cubano llegó a valer 1, 2 y hasta 3 céntimos por encima del dólar; una cantidad irrisoria cuando tenemos en cuenta la Renta Nacional cubana de esa época. Esa Deuda Externa por habitante era aproximadamente de 7 dólares. A continuación y básicamente algunos fragmentos de mi artículo UNA PRIMERA APROXIMACIÓN A LA REPÚBLICA (1902-1958) publicado en la revista Vitral, número 49, de la Diócesis de Pinar del Río en el año 2002 cuando yo aún vivía en Cuba.
EDUCACIÓN
La inmigración masiva hasta mediados de los años treinta (el crecimiento demográfico de Cuba por décadas entre 1902 y 1919 fue de una magnitud extraordinaria: 39%, según plantea Pichardo en su página 468), y muy en particular los miles de braceros antillanos, influyó en la tasa de analfabetismo de los habitantes del país. El 24.8% de 1 193 058 de inmigrantes que llegaron a Cuba entre 1902 y 1934 eran procedentes de Jamaica, Haití y Puerto Rico (Ibarra, 452); la inmensa mayoría eran braceros. No obstante lo anterior, en la década de los cincuenta, el nivel de analfabetismo se encontraba entre el 18% y el 23% (según diferentes autores), siendo uno de los más bajos de América ya que ocupaba el 4to. lugar en cuanto a la población que sabia leer y escribir. Existía la enseñanza pública (gratuita) a cargo del Estado para todos los actuales niveles y tipo de enseñanza pero con otros nombres: Primaria, Superior, Bachillerato, Comercio, Técnica Industrial, Universidad, etc.; en algunas de ellas, la selección se hacía por escalafón mediante exámenes de ingreso dado el número limitado de plazas.
Según el testimonio de algunos familiares y amigos, la matrícula en la Universidad de la Habana en la década del veinte costaba aproximadamente 30 pesos y en la década de los cincuenta, 50 pesos; pero si se presentaba una carta, solicitando que no se le cobrara esa entrada inicial por poseer bajos ingresos, se le exoneraba del pago de la matrícula. Para resolver el costoso problema de los libros para estudiar, se crearon las bibliotecas escolares y universitarias. Al terminar la década de los cincuenta, existían 3 universidades públicas y varias privadas, aunque de estas últimas, la única con verdadera importancia era la de Santo Tomás de Villanueva, en Miramar. El número de profesores y alumnos universitarios eran respectivamente de 801 y 22 500 (Anuario Azucarero 1958, 11). Al comenzar la República, los alumnos universitarios eran poco más de 300.
En 1958 la educación privada se desarrollaba notablemente y contaba con una matrícula de aproximadamente 90 000 alumnos (Abreu, 42). La enseñanza privada le aliviaba al Estado cubano los gastos concernientes a Educación, pues le ahorraba los gastos de educación de aquellas personas que tenían la solvencia económica para ello y deseaban pagarla; además, la educación privada garantizaba, en cierta medida, el tipo de educación que deseaban los padres para sus hijos acorde a sus valores e intereses personales. En algunas ocasiones parte del cobro de la matrícula servía para brindarles matrícula gratis a niños y adolescentes pobres en escuelas anexas a esas instituciones; un ejemplo de lo anterior ocurría en el antiguo Colegio de Belén, hoy Instituto Técnico Militar (ITM) . El Estado cubano antes de 1959 no era dueño de los medios de producción y de los servicios; básicamente su presupuesto se obtenía de la recaudación de aduanas y de una limitada recaudación de impuestos por diferentes rubros.
En el año 1956-1957 se gastaron 75,8 millones en Educación y Cultura, los cuales representaban el 22,3% de los gastos del presupuesto del Estado cubano (Zuaznábar, 107); porciento que comparado con los que dedicaron a ese rubro el resto de los países latinoamericanos en los años 1975, 1980 y 1984, solamente fue superado por Costa Rica en 1975, Bolivia en 1980 y 1984, Colombia en 1984, Ecuador en 1975 y 1980 y Venezuela en 1984 (Anuario Estadístico de Cuba, 672). La enseñanza pública en la anterior República no estaba politizada en cuanto a sus contenidos, objetivos y exigencias.
La corrupción administrativa gubernamental provocaba que una parte de esos recursos fueran malversados por algunos funcionarios. El escándalo producido por la apropiación de los recursos financieros destinados al Desayuno Escolar en la década de los cincuenta, es un ejemplo inequívoco de la existencia de esa corrupción.
En 1958 había en el país 21 Institutos de Segunda Enseñanza, 6 Escuelas Normales para maestros, 9 Escuelas Profesionales de Comercio, 11 Escuelas del Hogar, 1 Escuela Nacional de Bellas Artes, 3 Escuelas de Artes Plásticas, 3 Escuelas de Artes y Oficios, 3 Escuelas Técnicas Industriales, 108 Escuelas Primarias Superiores, 40 Misiones Educativas, 1 824 Escuelas Primarias Elementales Urbanas, 4 114 Escuelas Primarias Elementales Rurales, 9 898 Aulas Escuelas Elementales Urbanas y 4 669 Rurales, 1 597 Kindergartens (o preescolar) y 736 Centros de Enseñanza Privada, 6 Escuelas de Agricultura, 350 Clubs de Enseñanza Agrícola, 1 Instituto Cívico Militar y Centro Superior Tecnológico. Todo el sistema educacional de Cuba estaba integrado por unos 20 000 profesores y 500 000 alumnos aproximadamente. (Anuario Azucarero de Cuba 1958, 11).
La hoy llamada Educación Especial estaba en un grado de desarrollo muy incipiente y muy limitada; estaba generalmente a cargo de instituciones de caridad y religiosas.
SALUD
En 1958 la tasa bruta de mortalidad de la población era del 6,4 por cada mil habitantes (Zuaznábar, 1) pese a la situación política y de confrontación armada que existía en el país; en 1953 había sido de 6,3 por cada mil habitantes. Esa tasa ubicaba a Cuba entre los países de menor tasa de América Latina y con índices que solamente alcanzaron muchas de sus repúblicas hermanas iberoamericanas veinte años después (Anuario Estadístico de 1988,629 ). La esperanza de vida al nacer era de 58.8 años y la mortalidad infantil en menores de un año era de 32,5 por cada mil nacidos vivos, la cual desde principios de siglo seguía una tendencia decreciente (Zuaznábar, 1) pese al existente rechazo social al recurso del aborto, rechazo que existía hasta en casos en que se presentaran malformaciones fetales en el embarazo, y la no invención todavía en el mundo de algunas pruebas de análisis de laboratorio clínico o algunos instrumentos de la electromedicina(como es, por ejemplo, el equipo de ultrasonido) los cuales permiten detectar tempranamente problemas serios en el embarazo. La esperanza de vida de 58.8 años era superior en esa época a la de muchos países de América Latina y el Caribe, y mayor que las que alcanzaron veinte años después todos los países de África, salvo Argelia y Túnez (Anuario Estadístico 1988, 627). La cifra de mortalidad infantil cubana de 32,5 correspondiente a 1958 era todavía en la primera mitad de los años ochenta mejor que la de muchos países de Latinoamérica en esos años: Paraguay (45,0), Ecuador (69,5), Brasil (70,6), Méjico (53), Colombia (50), Bolivia (124,4), Honduras (82), Perú (98,6), Argentina (35,3), El Salvador (35,1) y Guyana (36,2) (Anuario Estadístico de 1988, 629). América Latina en su conjunto presentó aún en el año 2001 la cifra de 32 (Granma, 5). Cuba en estos dos últimos parámetros tenía índices pertenecientes al Primer Mundo de esos años según los datos de la UNICEF que aparecen en la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del Ministerio de Educación; los valores de Cuba en 1958 en estos dos parámetros con respecto de los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados fueron similares o mejores que los que ellos presentaron en 1992: En China y Vietnam la mortalidad infantil en 1996 era respectivamente de 34 y 40 por mil nacidos vivos (Robaina, 35).
La población cubana en 1958 era de aproximadamente 6 763 736 habitantes y había en el país 6 286 médicos ( sin incluir estomatólogos ) y un total de 32 501 camas y de ellas 28 536 de asistencia médica (Anuario Estadístico de 1988, 564 y 569). Del total de camas de servicio hospitalario 10 643 pertenecían al servicio estatal, servicio en el cual laboraban 1 125 médicos (Zuaznábar, 5). El 51% de las camas de los hospitales estaban situadas en la capital del país (Abreu, 40). Los números de habitantes por cama (237) y de habitantes por médico (1076) en 1958 eran mejores que los de la mayoría de los países latinoamericanos en esa época y más aún, que los que tuvieron esos países aproximadamente 20 años después como se puede comprobar observando la página 675 del Anuario Estadístico de 1988. Observando las cifras de aproximadamente el año 1980 diré, que solamente Puerto Rico (789), Argentina (521), Uruguay (533) y Venezuela (888) tuvieron mejores índices de habitantes por médico que el que tuvo Cuba en 1958; el resto lo tuvieron peor. Al comparar las cifras de aproximadamente el año 1980 con relación al número de habitantes por camas diré que solamente Argentina (176 ), Puerto Rico (229) y Guyana (215) tuvieron mejores índices que el que tuvo Cuba en 1958; el resto de los países latinoamericanos todavía en el año 1980 presentaron índices peores que el que presentó Cuba en 1958. En la Cuba de 1958 el número de camas de asistencia médica por cada 100 000 habitantes era de 422, En América Latina en su conjunto y en estos momentos es solamente de 220 camas (Granma, 5).
La prevalencia de la Lepra en 1958 era de 0,7 por cada mil habitantes (Informe Anual 1976, Anexo p. 46). Las tasas de morbilidad por cada 100 000 habitantes de muchas enfermedades en la Cuba de finales de los años cincuenta eran también mejores que las de muchos países latinoamericanos: Tuberculosis (18,2); Difteria (2,4); Escarlatina (0,1). No se habían presentado casos de Fiebre Amarilla, Tifoidea y Peste Bubónica; al comenzar la República, la Tifoidea, por ejemplo, había presentado una morbilidad de 5,1 por mil habitantes. Las cifras de morbilidad de Viruela, Tifus, Tosferina, Sarampión, Sífilis y Hidrofobia eran de las mejores en América Latina. Las siguientes tasas de muerte por 100 000 habitantes en el año 1958, salvo que se especifique otro año, apoyan lo anterior: Fiebre Tifoidea (0,4); Tétanos (3,0); Tuberculosis en 1959 (16,6); Poliomielitis aguda (0,1); Sarampión (0,4); Meningitis no meningococcica (2,1); Paludismo (0,4); Difteria en 1959 (0,9); suicidio o lesiones autoinfligidas (13,9); accidentes de vehiculo de motor y otros accidentes de transporte (7,2); defunciones maternas (125,3) y defunciones maternas por aborto (9,3). Las dos últimas tasas son por cada 100 000 nacidos vivos. (Informe Anual de 1976, Anexos 36-43). La tasa de mortalidad materna de Cuba en 1958 de 125,3 era mejor que las que aún aparecen en el año 1992 para Países en Desarrollo (350) y Países menos Desarrollados (590) en la Tabla mencionada del Material de Estudio del MINED..
Todo esto debemos de enmarcarlo en el desarrollo incipiente que existía de las vacunas y, en general, del desarrollo de las Ciencias Médicas en esa época a nivel mundial (por ejemplo, la vacuna antipoliomielítica que se aplica en Cuba desde hace cuatro décadas fue creada por Albert Sabin a principios de la década de los sesenta), aunque debo recordar que en esos años los niños de entonces recibimos de manera masiva y gratuita en las escuelas, yo era alumno de escuela pública, las vacunas contra el tétanos y el tifus. Existen cifras de una muy citada encuesta de 1957 de la Agrupación Católica Universitaria realizada a una muestra de 2 500 familias de obreros agrícolas que difieren mucho de esos índices (Pino, 119-120) y que a mí personalmente, me hacen cuestionar la representatividad de la muestra o la fiabilidad de las fuentes indirectas por mí consultadas sobre esa investigación, aunque conozca que en el ambiente rural las cifras de morbilidad y mortalidad de muchas enfermedades eran muy superiores a las que se presentaban en el entorno urbano. La prostitución, de la que se habla en el Análisis Globalizador, se había reducido extraordinariamente pese a la propaganda de algunas agencias de viajes extranjeras, publicadas también en algunas revistas extranjeras, que promocionaban a Cuba como el burdel de América. El bajo índice de enfermedades venéreas que presentaba el país y la información aparecida en el periódico El Mundo del 14 de febrero de 1958 que plantea, que aproximadamente 11 000 personas vivían de la prostitución, hablan del bajo índice de prostitución del país. Debo aclarar que en esa cifra se encuentran: los dueños de casas, burdeles y bares, las matronas, los proxenetas, el personal de servicio y limpieza, los policías corruptos, etc. y los llamados inversionistas, que eran los que echaban a andar el negocio (Abreu, 49). Esa actividad se llevaba a cabo generalmente en zonas muy específicas y era criticada y rechazada socialmente.
En 1958 los gastos del presupuesto del Estado para la salud pública fueron el 5,3% (18 millones) del total de gastos del presupuesto nacional para ese año (Zuaznábar, 107).
Los tres sistemas nacionales de salud (estatal, privado y mutualista) existentes al triunfo de la Revolución de 1959, no cubrían las zonas rurales más apartadas del país. En 1959 se inició la construcción acelerada de 50 hospitales rurales (Informe Anual 1976, 22). A finales de la década de los cincuenta, la muerte por enfermedades diarréicas agudas, muertes fácilmente evitables, ocupaba el tercer lugar entre las causas de muerte para todos los grupos de edades y en primer lugar para los menores de un año (Informe Anual 1976, 45); esta situación continuó hasta 1963 en que ocupó el quinto lugar con el 6,0% del total de defunciones del país. La corrupción administrativa en el sistema nacional de salud estatal provocaba que se dieran tristes situaciones como, por ejemplo, la del hospital psiquiátrico ubicado en la localidad de Mazorra; otra mácula en ese sistema de salud estatal es que frecuentemente se utilizó la asistencia médica (en particular los ingresos hospitalarios) con fines políticos dada la existencia de un sistema pluripartidista con elecciones periódicas y el oportunismo de algunas personas.
ECONOMÍA
La renta nacional o ingreso nacional ( la variable más importante de la economía cubana), el PIB y los salarios, todos ellos expresados en millones de pesos, tuvieron el siguiente comportamiento esos años:
Nota: Las cifras correspondiente al año 1957 eran provisionales. Las cifras pertenecen al Anuario Azucarero de 1958. El ingreso nacional en 1958 fue de 2 320,5 millones.
La renta anual por habitante osciló entre los 330 dólares y los 350 dólares; la de E.U. era aproximadamente de 2 000 dólares en esos años (Pino, 97). En el Atlas de la Economía Mundial de fines de la década de los cincuenta, Cuba estaba situada en el lugar 22 entre más de ciento veinte naciones (Apuleyo, 149). Sobre la base de los valores de la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del MINED, los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados tuvieron respectivamente en 1976 un Producto Nacional Bruto per cápita de 450 y 140 dólares y en 1987 de 650 y 210 dólares respectivamente, todos menores que el que tuvo Cuba en 1957 (433,5) cuando se tiene en cuenta la devaluación que ha tenido el dólar desde 1957 hasta esas fechas. En 1958 aproximadamente entre el 82% y el 85% de la riqueza nacional estaba en manos cubanas, según se infiere del Anuario Azucarero (página 11) y de la tabla de la página 24 del libro "En el último año de aquella República" de Ramiro J. Abreu.
Niños de entre seis y once años repiten las frases en que se comprometen a ser “dignos relevos de la Unión de Jóvenes Comunistas”
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Por Ana León y Augusto César San Martín
18 DE JUNIO, 2018
LA HABANA, Cuba.- El juramento de los “Pioneros José Martí” que cada año se realiza en honor al aniversario por el natalicio de Ernesto “Che” Guevara, evidencia la extrema ideologización a que son sometidos los niños cubanos, un proceso obligatorio enmascarado tras la propaganda de la enseñanza gratuita. Bajo un sol calcinante, acosados por los gritos y amenazas de las maestras, alumnos de entre seis y once años repiten las frases en que se comprometen a ser “dignos relevos de la Unión de Jóvenes Comunistas”.
A pesar del obvio fracaso que ha sido el esquema socialista insular —durante y después del período sovietizante—, pervive una mentalidad enfocada hacia un pasado distópico, cuyas consecuencias resuenan hoy en cada aspecto de la vida social que los infantes no son capaces de comprender. Ellos nada saben del comunismo y sus implicaciones; por consiguiente, el juramento pioneril constituye una violación a su derecho de elegir libremente una afiliación política.
Los padres no pueden oponerse a este feroz adoctrinamiento que desde las aulas deforma la conciencia social y política de sus hijos. Apenas conocen el juramento y no se atreven a cuestionar su sesgo militante, porque el miedo es mayor que la preocupación por la calidad de la educación que están recibiendo los niños.
El trabajo ideológico sobre los educandos es más importante que la pedagogía, la ética y la cultura, rasgo que refrenda el esquema de perpetuidad diseñado por el gobierno para mantener un poder a todas luces fallido; pero contra el cual resulta muy difícil luchar debido a la progresiva anulación de la voluntad política ciudadana.
El anhelado cambio es muerto antes de nacer en la conciencia de esos niños que sudan de pie bajo el sol, tratados con un rigor propio del Servicio Militar. Su juramento es un discurso muerto que pronto será olvidado; porque esa perorata hueca no garantiza que se convertirán en jóvenes comunistas, ni siquiera en hombres y mujeres de provecho. Lo que sí asegura es que crezcan en el miedo, la confusión, la mentira y la hipocresía, llevando consigo la semilla de un inmovilismo crónico, razón primera por la cual Cuba continúa destruyéndose desde dentro.
La deliberada exclusión por parte del gobierno cubano de otras alternativas educacionales ha atentado contra la pluralidad de experiencias y criterios que eventualmente pudieran derivar hacia la creación de un modelo de sociedad basado en la democracia abierta y participativa. Por ello impulsar un cambio en la Isla es más complicado de lo que se cree.
Las secuelas del adoctrinamiento alcanzan tal magnitud que incluso quienes no están de acuerdo con el sistema llevan el germen del totalitarismo, víctimas de una inoculación sostenida que ha corrompido generaciones.
La captura del libre pensamiento inicia en edades tan tempranas que prácticamente obliga a considerar una “refundación” de la Patria; algo que solo podría lograrse con ciudadanos menores de cinco años, pues una vez que pisen las escuelas del régimen quedarán expuestos a la amenaza. Esos retoños incontaminados serían el último recurso para construir una sociedad inmune a la tara ideológica que ha sido la desaparecida y todavía mal llamada “revolución cubana”
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz