lunes, agosto 10, 2026

Zoé Valdés: La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será. La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.

 


Tomado de https://zoepost.com/la-nueva-oposicion-cubana-sera-o-es-woke-izquierdista-antifa-gay-negra-o-no-sera/?fbclid=IwY2xjawTmyMZwZG9mAWV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR5EFaUfGhLiGXm3CGeD5DLiHVqBOhkC-pQTef4B9dKCGGQ05v61xpW03yPk_w_aem_Kpjy5FlH6pzYwKyQ9Ldi-A

La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será

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 La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.

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Por  Zoé Valdés.

10/08/2026

La oposición cubana de los últimos años ya no puede leerse únicamente con las categorías tradicionales del exilio histórico, la disidencia liberal clásica o la resistencia anticomunista organizada alrededor de partidos, presos políticos y denuncias de derechos humanos. En la Cuba posterior al deshielo diplomático Obamunista, al agotamiento económico del castrismo tardío, al estallido social del 11 de julio de 2021 y a la expansión de internet móvil, ha aparecido una oposición más fragmentada, performática, generacional y simbólica. Su lenguaje mezcla arte mediocre, redes sociales, antirracismo, ultrafeminismo, defensa de derechos LGBT+, crítica a la censura, estética de protesta global y rechazo al monopolio político del Partido Comunista; modelo George Soros, y pagado por el multimillonario.

Ese fenómeno no debe caricaturizarse ni idealizarse, es complejo por simplista, y por ende peligroso. Como toda corriente política emergente, contiene tensiones, contradicciones y oportunismos. También expresa una realidad incómoda para el exilio cubano: la inconformidad ya no se limita a los sectores que el oficialismo aprendió a etiquetar como “contrarrevolución tradicional”, es la oposición a la medida del régimen, como aquella de Félix Dzerzhinsky, el creador de la Checa, en época de Lenin. Hoy procede de presuntos artistas, probables periodistas independientes, jóvenes incautos de barrios populares, activistas (“artivistas”) culturales, voces afrocubanas antiblancos, defensores de derechos sexuales, creadores digitales y ciudadanos sin militancia formal. Lo novedoso no es lo que dicen, sino desde dónde lo dicen y con qué repertorios simbólicos disputan el espacio público. Lo expresan desde la izquierda y la ultraizquierda antifa.

Durante décadas, el poder cubano construyó una narrativa eficaz: toda oposición era presentada como una extensión de intereses extranjeros, una nostalgia burguesa o una amenaza a la soberanía nacional. Esa fórmula funcionó mientras el Estado conservó el monopolio de la comunicación, de la cultura autorizada y de los espacios de legitimidad. Sin embargo, la emergencia de colectivos como el Movimiento San Isidro y el 27N alteró ese esquema, porque colocó en el centro del conflicto la libertad de creación, la censura, el derecho a expresarse y la represión contra artistas y activistas independientes, todos manipulados por Black Lives Matter y por George Soros desde Estados Unidos.

El Movimiento San Isidro surgió en 2018 en respuesta al Decreto 349, una regulación vista por numerosos creadores como instrumento de control estatal sobre el arte independiente, nada contra el régimen, sólo con relación a un decretito ahí. El 27N, por su parte, convirtió el malestar cultural en una escena pública inédita: cientos de personas (en un país donde mover ya a cinco personas resultaría histórico) frente al Ministerio de Cultura, sentadas durante horas, reclamando diálogo, libertad de expresión y cese del hostigamiento. Aquella imagen fue políticamente poderosa porque mostraba una oposición menos jerárquica, menos doctrinaria y más conectada con el lenguaje global de los derechos y sobre todo con el lavado de cara del régimen que presuntamente permitía estos movimientos.

La presencia de discursos antirracistas (racistas contra los blancos), nazifeministas (contra las verdaderas feministas), LGBT+ o de izquierda crítica dentro de la nueva oposición cubana ha generado comodidad tanto en el oficialismo como en sectores del anticastrismo tradicional que se han dejado colar esto y se sienten muy a la moda. Para el régimen, esas voces son vendidas como peligrosas porque disputan banderas que el Estado afirmó monopolizar: igualdad, justicia social, emancipación y defensa de los marginados. Para parte de la oposición histórica, resultan también cómodas porque introducen prioridades culturales y sociales que no siempre encajan con un relato centrado exclusivamente en elecciones libres, mercado y condena al comunismo, pero que los “moderniza”.

Jamás oí a Eusebio Peñalver, preso Plantado (negro, 28 años de cárcel), hablar de la exclusividad de la oposición negra. Para él eran todos hermanos de lucha, sobre todo su hermano Mario Chanes de Armas, también preso Plantado (30 años y un día de cárcel), blanco de ojos azules.

El resultado es un acomodo doble. Por un lado, estos actores denuncian a media voz al Estado cubano por censura, represión y falta de libertades políticas, aunque son autorizados, se les permite viajar, y las cárceles para ellos son como verdaderos hoteles cinco estrellas con piscinas y bebidas de calidad, además de presencia autorizada de la familia. Por otro, cuestionan formas de autoritarismo social que preceden y exceden al propio castrismo: racismo cotidiano promoviendo el racismo antiblanco, homofobia dentro del esquema castrista, machismo, clasismo, vigilancia moral y desprecio hacia los barrios pobres. Esa doble crítica les permite hablar desde una zona desde la que el régimen controla todo, pero también pareciera que los expone a acusaciones cruzadas: para unos son “mercenarios”; para otros, “woke”, “progresistas” o insuficientemente anticomunistas. Y otra vez gana el régimen.

Buena parte de la nueva oposición cubana habla un idioma político reconocible en muchas democracias occidentales, o ‘admitibles’: derechos, cuerpos, racialidad, género, antiautoritarismo, performance, memoria, redes, cancelación de la censura, activismo transnacional. Esa gramática facilita alianzas internacionales y visibilidad mediática, pero también genera riesgos. La política puede convertirse en estética; la denuncia puede depender demasiado del impacto visual; la legitimidad puede medirse por atención externa más que por arraigo interno. En un país devastado por la escasez, la emigración y el miedo, ningún movimiento puede darse el lujo de sustituir organización e impacto perdurable por viralidad circunstancial.

La crítica a esa estética no debe confundirse con una descalificación de las causas que nombra. Que algunos discursos importen vocabularios globales no significa que los problemas sean importados. En Cuba existen racismo, también antiblanco, pobreza contra todo el pueblo, nada de racialismos, exclusión tanto de disidentes culturales como de campesinos, obreros, sindicalistas, de todo el que se enfrente, represión contra activistas de todo tipo y género, vigilancia sobre la sexualidad y castigo contra quienes se organizan fuera del Estado. Lo discutible no es que esas realidades se denuncien, sino cómo se articulan políticamente, con qué prioridades y con qué capacidad de construir una alternativa nacional amplia.

Otro rasgo de esta nueva escena es la circulación de referencias antifascistas o antiautoritarias. En Cuba, donde el poder se presenta como heredero de una revolución emancipadora, declararse antifascista puede significar rechazar la violencia política, el racismo, la homofobia y la represión estatal. Pero también puede producir ambigüedad: si todo adversario es definido como fascista, el análisis se empobrece; si toda crítica al progresismo cultural se interpreta como reacción autoritaria, se clausura el debate. Una oposición democrática necesita resistir tanto el autoritarismo estatal como la tentación de reemplazarlo por dogmas morales de signo contrario.

La cuestión central no es si una oposición es “woke”, negra, LGBT+, liberal, socialdemócrata, conservadora o libertaria. La cuestión es si puede defender libertades concretas para todos: libertad de expresión, asociación, prensa, movimiento, creación artística, conciencia política y participación ciudadana, conservadurismo y movimientos de derecha cada vez más crecientes y más numerosos. Cualquier corriente que aspire a democratizar Cuba debe aceptar que la nación real es plural, conflictiva y mestiza en sentido cultural y político. No habrá transición democrática sólida si se exige uniformidad ideológica a quienes se enfrentan al monopolio del poder.

El Estado cubano sabe reprimir partidos, encarcelar opositores, desacreditar periodistas y fabricar campañas de difamación. Lo que le resulta más fácil es neutralizar por completo y por comprada una oposición que usa el arte, la canción, el performance, el directo en redes sociales, el cuerpo y la identidad como formas de protesta. Por eso responde mezclando tácticas conocidas: vigilancia, detenciones esporádicas y temporales, procesos penales que comparados con otros resultan irrisorios, exilio de ida y vuelta, descrédito mediático como mascarada y acusaciones de financiamiento extranjero, del que se beneficia también la tiranía. La estrategia oficial intenta reducir una pluralidad incómoda a una sola etiqueta: enemigo útil.

Pero esa reducción ya no alcanza. La crisis cubana atraviesa la economía, la legitimidad, la cultura y la vida cotidiana. La oposición que emerge de ese contexto no será pura ni homogénea. Tendrá contradicciones, modas, errores, imposturas y valentías. Pretender que toda protesta se ajuste a una ortodoxia castrista previa sería desconocer la transformación del país. Y pretender que toda identidad o causa social otorga automáticamente lucidez política sería ingenuo. La madurez democrática consiste en distinguir entre la legitimidad de una demanda y la calidad de su estrategia.

La nueva oposición cubana adaptada al régimen refleja una mutación del conflicto político en la isla. Ya no se trata de disentir contra un partido único, sino de disputar quién puede hablar por Cuba, qué dolores cuentan como políticos y qué sujetos son reconocidos como parte de la nación. Su fuerza proviene de haber roto el molde de la disidencia esperada; su debilidad, de la fragmentación y de la dependencia de repertorios globales que no siempre traducen bien la experiencia cubana. Criticarla es necesario; caricaturizarla, inútil porque como antes y como siempre: Nadie escuchaba y nadie escucha. El desafío será convertir la visibilidad en organización, la identidad en ciudadanía y la protesta en proyecto democrático. Aunque lo veo difícil, el exilio ha sido inoculado con ese virus, y prefieren hacerle un homenaje con manteles blancos y banquete a otro agente divisor (he dicho agente divisor) que los desprecia, a homenajear a escritores a los que citan a las ocho de la mañana en una sede, y les regalan como migaja unos minutos aliñados con una croqueta y un café tibio. Ya estamos así, salir de eso costará casi lo mismo que liberarse de la tiranía. Acabaron con Cuba, acabarán con el exilio de Miami.

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lunes, julio 13, 2020

El relevante intelectual Luis de la Paz sobre la novela de Zoé Valdés PAJARO LINDO DE LA MADRUGA que aborda la figura de Fulgencio Batista y Zaldivar



PAJARO LINDO DE LA MADRUGA


Por Luis de la Paz
12 de julio de 2020

Uno de los personajes de Pájaro lindo de la madrugá (Algaida Editores, 2020) de la escritora cubana Zoé Valdés, dice: “La literatura es misterio, la historia es lo contrario. Prefiero siempre el tono literario de la historia”. 

Esta sentencia es primordial para entender el rigor histórico y a su vez el juego literario que campea en esta novela que se adentra en la vida de Fulgencio Batista, presidente de Cuba, tildado de dictador por unos, y por otros, de ser el político que más aportó al crecimiento de Cuba como nación. 

La novela comienza con el reencuentro de dos amigos que estuvieron cerca de Batista. Uno de ellos, Arsenio, regresa a la Isla tras 57 años de exilio con la encomienda de recabar testimonios para la tesis que prepara en Miami su nieta Ada. El otro es Elvio, que todavía reside en las montañas orientales y lleva una vida rural, específicamente en Veguitas, el empobrecido caserío donde nació Batista. El encuentro permite hacer un recuento histórico, personal y analítico, desde las vivencias de cada uno de ellos, sobre lo que representó Batista para Cuba. A esas voces se unen otras personas que ellos van a visitar, quienes también aportan su visión de lo que representó El Hombre (así se le llamaba también a Batista) para la historia de Cuba. En medio de las conversaciones se va filtrando la Cuba actual, con su miseria compartida producto del régimen castrista. Es imposible leer la novela sin que acudan constantemente comparaciones con la realidad cubana donde prevalece una tiranía brutal hace más de seis décadas.

Pájaro lindo de la madrugá (título de una canción de José Curbelo) se adentra en el entorno social, político y económico de Cuba antes de la llegada del castrismo, régimen que se ha empecinado por borrar el pasado, en el cual se apoyó para tomar el poder. Una nación donde había partidos políticos, elecciones libres, periódicos y revistas de distintas tendencias y en general prosperidad en el país, al punto, que La Habana que aun se resiste a caer en pedazos se debe a esa Cuba republicana, que el castrismo rechaza con vehemencia.

(Zoé Valdés)

Los personajes que transitan por las páginas de la novela, van exponiendo sus experiencias, permitiendo de esa manera que se haga un recorrido por las distintas etapas de la vida republicana cubana y vayan aflorando los protagonistas que han hecho la historia de Cuba, con sus aciertos y errores. Se dibuja el camino recorrido por Batista para llegar al poder, primero cuando la rebelión de los sargentos, luego tras el 10 de marzo de 1952, que se resalta que “no fue un golpe de estado”, sino “un cuartelazo”, y se establecen los matices que definen cada expresión.

Estas realidades gravitan a todo lo largo de la novela, primero, como resultado de una narración fluida, abarcadora y rigurosamente documentada; por otro, por un espíritu literario que alza vuelo, se hace envolvente y atrapa al lector. Hay momentos sobrecogedores, donde se describe la infancia de Batista, hijo de un mambí que luchó junto a José Maceo. La infancia del futuro gobernante cubano transcurrió en una casa con piso de tierra, sin apenas recursos, pasando hambre y haciendo trabajos en las plantaciones cañeras. Los interlocutores de estas páginas de Zoé Valdés, explican por qué Batista se preocupó tanto por hacer escuelas en los campos y llevar el bienestar que permitía la época a los más necesitados.

Los protagonistas de Pájaro lindo de la madrugá, y las voces que se les unen a lo largo de la Isla, hacen un recorrido histórico vivencial por Cuba, evaluando los distintos gobiernos, las luchas, los desatinos, los excesos, los avances y los errores de una nación que se iba haciendo poco a poco, a pedacitos y contratiempos, pero siempre teniendo cada gobierno de turno el ojo avizor y crítico de otros partidos políticos, de la prensa, de figuras prominentes de la intelectualidad. Una República dominada por la pluralidad, no por el dogmatismo. Por ello se imponen los contrastes con el sexagenario presente devastador.

La novela de Zoé Valdés es el retrato de Fulgencio Batista, un hombre que para los cubanos no tiene prácticamente rostro, sino una definición: dictador. Y para despejar dudas, la definición de dictador sentencia: “persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos y, apoyada en la fuerza, los ejerce sin limitación jurídica”. Cualquier semejanza con la realidad actual es pura coincidencia. Por eso este libro es esencial para entender mejor los años de Batista, hacer un poco de justicia histórica con alguien que dejó una impronta en la vida de los cubanos.

Pájaro lindo de la madrugá, no es un apasionado alegato a favor de Fulgencio Batista, sino el retrato hablado de un hombre y su tiempo. Una novela que se construye a base de testimonios, y no se puede dejar pasar por alto, con un final encantador y simbólico.
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Fulgencio Batista llega en ferrocarril. Cuba (1943)



Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Una muy breve iconografía de la vida política de Fulgencio Batista y Zaldívar

Batista cuando niño ciando servía de ¨aguatero¨ en los campos de caña donde cortaba caña su padre Belisario, ex mambí de la tropa del General  José Maceo


Batista de retranquero de los trenes; ya había trabajado de niño en los campos de caña



Foto de Batista posiblemente después de alistarse en el ejército o poco antes de hacerlo; ya se observa su pulcritud en el vestir que lo acompañó toda su vida

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Batista en septiembre de 1933. En la foto más grande aparece entre  Ramón Grau y  Antonio Guiteras,
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Batista con dos de sus hijos con Elisa Godínez

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Batista con José Eleuterio Pedraza, su amigo personal y mano derecha en aquellos años 30 del siglo XX

Batista, el hombre fuerte en los años 30s y en ocasiones el poder detrás de la Presidencia


Batista con el Presidente Federico Laredo Brú


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Batista con su primera esposa Elisa Godínez y con dos de sus tres hijos

El Presidente constitucional Fulgencio Batista en 1942; época cuando fue elogiado por el Presidente mejicano Lázaro Cárdenas y al que el poeta comunista Pablo Neruda le dedicó versos apologéticos y palabras lisonjeras

************Batista en el Exilio en Daytona Beah, EE.UU., durante una Parada en su honor. Batista se fue al Exilio después que Ramón Grau San Martín alcanzó la Presidencia en 1944

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Batista al dar el Golpe del 10 de Marzo de 1952. Batista había regresado a Cuba después que el Presidente Carlos Prío Socarrás lo había invitado a que entrara a Cuba, pues Batista había sido el Senador que más votos había obtenido pese a estar en el Exilio y no haber podido hacer una camapaña electoral en igualdad de condiciones. Prío tenía el lema de ser un Presidente Cordial.

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Batista en la conferencia de prensa que dió después del ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.
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Mitín político a favor de Batista con vistas a las elecciones presidenciales de 1954 en las cuales la Oposición política se fue al retraimiento.

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Una foto interesante, ya que en ella aparece Batista junto a Kid Chocolate, Kid Gavilán y el esgrimista Ramón Fonts; todos grandes atletas cubanos a nivel mundial.


Batista  jugando con uno de sus  su hijos 


Batista junto a su esposa Marta repartiendo juguetes el Día de Reyes en la Beneficiencia



Foto parcial del acto de desagravio a Batista por el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957



Carta de desagravio de Marta Rojas, entonces fanática batistiana y después fanática Castrista, donde felicita y adula a Batista después del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957; esa carta explica el porqué Marta Rojas fue la primera periodista en entrar al Moncada después del ataque el 26 de julio de 1953 y en estar presente en los juicios de los asaltantes al Moncada: Marta Rojas era de ¨confianza¨por ser una admiradora de Batista. Por cierto, hubo un gigantesco acto frente al Palacio Presidencial donde participaron decenas de miles de habaneros en desagravio a Batista. Hubo millones de ¨Marta Rojas¨ que se convirtieron, al menos aparentemente, a admiradores de Fidel Castro el 1 de enero de 1959
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Batista en la construcción de la Plaza  Cívica José Martí con todo su complejo de edificios  gubernamentales que la rodea


Batista inaugurando el túnel de la bahía de La Habana en 1958

Batista dando información y analizando la situación política cubana en cuanto a la oposición armada y la ofensiva de las fuerzas armadas

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Batista en República Dominicana en 1959 durante su Exilio



Batista en el Exilio cuando se reunió  con parte de la familia que  formó con su esposa Marta Fernández Miranda de Batista

Batista en España, país donde murió. Se dice, no recuerdo donde lo leí, que el día que él murió llegaba a España el hoy fusilado Coronel de Tropas Especiales Antonio ¨Tony ¨de La Guardia para secuestrar o matar a Batista, por encargo de Fidel Castro, algo nada descabellado si sabemos que el asesinato de Somoza en Paraguay se planeó y se ensayó en Cuba en los polígonos y campamentos de Tropas Especiales.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En  la sección derecha  de este blog hay una imagen que dice BOHEMIA SIN CENSURA  la cual poseen un enlace que lleva a un sitio donde usted puede  leer TODOS los números  de la revista Bohemia desde 1910 hasta el año 2013.  Respondase usted mismo si en una DICTADURA o TIRANÍA se puede escribir y publicar artículos, entrevistas, editoriales, fotos, como  aparecen en números de esa revista entre los que se encuentra entrevistas a Fidel Castro Ruz en presidio, en la Sierra Maestra, sus llamamientos desde la Sierra Maestra, etc.. Si desea puede comparar la libertad de expresión y de imprenta en el período de Batista con  las  del período Castrista y determine a cual período se ajusta la definición de DICTADURA O TIRANÍA.


 COMENTARIO DE ROBERTO A. TORRICELLA
(dejado en Cubanet  tiempo atras)

Tan culpables como los antedichos, algunos auspiciadores del triunfo comunista en Cuba entrevieron el peligro inminente pero las bajas pasiones (envidia, odio, hipocresía, resentimiento, cobardía moral y esa malsana inclinación de “pescar en río revuelto”) anularon la sensatez y al amor por Cuba. Miles de veces repetían la frase “cualquiera, con tal que se vaya Batista". Era intolerable para esa legión de necios que un hombre sin pergamino universitario, un simple sargento, dirigiera los asuntos del país. Y era tan profundo el odio clasista de tales “señoras y señores” que su animadversión era menor respecto a Castro. Cada vez que algún castrista arrepentido alude a la “traición” de Fidel, cita la promesa de éste de celebrar elecciones y de gobernar con la Constitución de 1940, como si esas circunstancias no hubieran ocurrido o estado vigente anteriormente.

DICTADURA O TIRANÍA

¿Qué es dictadura? ¿Qué es tiranía? ¿Qué es despotismo? ¿Hubo en Cuba durante la década de los 50s una situación que teórica o factualmente merezca cualquiera de esos nombres? Obviamente no. Veamos:

Dictadura es la concentración, en bien o en mal, de todos los poderes. ¿Tal era el caso en Cuba? Honestamente, no.

El Congreso ejercía sus funciones con independencia del Poder Ejecutivo y de la judicatura, con una representación oposicionista pequeña debido al retraimiento grausista en las elecciones, pero cumplió sus deberes con inteligencia y valor. En oportunidades diversas, leyes-decretos, aprobados por el Consejo de Ministros durante etapas de suspensión de garantías constitucionales y en receso el Poder Legislativo, fueron derogadas por éste al reanudar sus actividades.

El Poder Judicial (cuya independencia es suficiente para asegurar el carácter democrático de cualquier régimen), hubo de desenvolverse sin interferencia alguna, no obstante que su lenidad para con los terroristas constituía un estímulo a la sedición. ¿No se dictaron autos de procesamiento contra algunos miembros de la policía y del ejército por supuestos delitos cometidos al calor de la guerra civil? En ningún momento la estructura gubernamental, la “dictadura”, infringió la independencia del Poder Judicial.

No sólo los tres poderes del Estado eran interdependientes, sino que se desglosaron funciones del Poder Ejecutivo y se los adscribió a numerosos organismos autónomos y paraestatales cuya dirección y funcionamiento estaban a cargo de personas no vinculadas al gobierno.

Tiranía y despotismo poseen como elemento tipificador –adicional al de la dictadura- el ejercicio injusto, abusivo, anonadante de esos poderes. Contestemos con algunas interrogantes: ¿Por qué sobrevivieron Fidel y Raúl del asalto al Cuartel Moncada? ¿Por qué fueron excarcelados mucho antes de cumplir la sanción que le impusieron tribunales ordinarios? ¿Por qué la revista “Bohemia”, órgano del fidelismo, y otros, disfrutaron de las ventajas ofrecidas por bancos paraestatales creados por la “tiranía”? ¿Por qué la generalidad de los dirigentes terroristas y conspiradores claves que estuvieron en poder de la policía sobrevivieron a la “brutalidad” de ésta? ¿Por qué algunas entidades y empresas no fueron objeto de ataques o desaparecieron en aquella época a pesar de la ayuda notoria que prestaban al castrismo? ¿Por qué líderes oposicionistas recibían en el exilio las caudalosas rentas de sus propiedades? ¿Por qué periódicos, revistas, estaciones de radio y de televisión que alentaban la guerra civil no fueron allanados y destruidos sus maquinarias y mobiliario? Cualquiera que sea la respuesta, tendrá que aparecer en ella un elemento: la falta absoluta de crueldad, de prepotencia y de abuso por el gobierno existente.

¿Dónde está, pues, el dictador o el tirano?

BRUTALIDAD DE LA POLICÍA

La acusación de crueldad atribuida a la fuerza pública es la que más daño hizo ante la opinión pública internacional. Es, sin embargo, la más infame e infundada. La represión de los cuerpos policíacos fue una respuesta y rara vez se practicó descaminadamente. Aun así, como un exponente de que ni el ardor de la lucha ni la conciencia de que estaba en juego la vida, deshumanizaron la actuación del gobierno, ya que muchos pudieran confeccionar una extensa lista con los individuos a quienes protegió, escondiéndolos y atendiéndolos en sus casas, consiguiendo su excarcelación, facilitando su salida del territorio nacional, mientras que se mantenían a sus familiares en las posiciones públicas.

No puede aceptarse que la policía castigara con la muerte a quien produce la muerte indiscriminada con un aparato explosivo, pero no puede aceptarse tampoco que mientras se condene la acción policiaca, se cohoneste y aplauda la del terrorista. No puede aceptarse moralmente que el mayor número de víctimas producidas por un “revolucionario” merezca un alto grado en la jerarquía rebelde y que igual acción realizada por un miembro la fuerza pública merezca el pelotón de fusilamiento.

EL PELIIGRO DE CUBA

El peligro de Cuba no fue Fidel Castro ni su movimiento 26 de Julio. Lo fue la mayoría de la ciudadanía elite, clase media, y de profesionales, con cultura y patrimonio, que ciegamente y por odio apoyaron a un gánster de reconocida procedencia asesina. Será mucho más fácil rectificar el daño y la destrucción causada por la tiranía castrista que alimentar el sentido común y el juicio racional a una ciudadanía no pensante, fanatizada por tener a este tipo de criminal como su indiscutible líder cuando, en realidad, en Cuba no se requería ni había la necesidad de una sangrienta revolución terrorista. El problema es mucho más profundo y mucho más serio que Castro ya que él es una simple herramienta y síntoma del comunismo internacional que nos conquistó y destruyó a Cuba. Colocar la culpa solamente en el castro-comunismo no debe servir para cegarnos de la vasta cofradía de ignorantes que lo hicieron su príncipe. La república
sobrevivirá a Fidel Castro y sus secuaces pero es menos probable que sobreviva a la multitud de necios irresponsables como los que lo convirtieron en su Robin Hood.
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¿Qué es dictadura? ¿Qué es tiranía? ¿Qué es despotismo? ¿Hubo en Cuba durante la década de los 50s una situación que teórica o factualmente merezca cualquiera de esos nombres? Obviamente no. Veamos:

Dictadura es la concentración, en bien o en mal, de todos los poderes. ¿Tal era el caso en Cuba? Honestamente, no.

El Congreso ejercía sus funciones con independencia del Poder Ejecutivo y de la judicatura, con una representación oposicionista pequeña debido al retraimiento grausista en las elecciones, pero cumplió sus deberes con inteligencia y valor. En oportunidades diversas, leyes-decretos, aprobados por el Consejo de Ministros durante etapas de suspensión de garantías constitucionales y en receso el Poder Legislativo, fueron derogadas por éste al reanudar sus actividades.

El Poder Judicial (cuya independencia es suficiente para asegurar el carácter democrático de cualquier régimen), hubo de desenvolverse sin interferencia alguna, no obstante que su lenidad para con los terroristas constituía un estímulo a la sedición. ¿No se dictaron autos de procesamiento contra algunos miembros de la policía y del ejército por supuestos delitos cometidos al calor de la guerra civil? En ningún momento la estructura gubernamental, la “dictadura”, infringió la independencia del Poder Judicial.

No sólo los tres poderes del Estado eran interdependientes, sino que se desglosaron funciones del Poder Ejecutivo y se los adscribió a numerosos organismos autónomos y paraestatales cuya dirección y funcionamiento estaban a cargo de personas no vinculadas al gobierno.

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jueves, mayo 24, 2018

Posada Carriles . Zoé Valdés sobre Luis Posada Carriles en el día de su fallecimiento

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 Tomado de http://www.latinamericanstudies.org/

Fragmento del Escritorio del abogado Raymond  Edward Aguiar-Guevara, abogado del acusado Dr. Orlando Bosh, quien seria posteriormente asesinado.
Anexo 4,  página 17-18


SEPTIMO: Por  último con las declaraciones de los expertos ERIC NEWTON y CARLOS FABBRIC (pieza 15, folios 206-210 -- Y 229-232, respectivamente) suficientemente narradas y analizadas en otros  capítulos, adminiculadas a las experticias que Corren a los folios 184-187 y 199 de la pieza  7 y 155-165  de la pieza 10, queda plenamente demostrado  que era falso que Hernán Ricardo y Freddy Lugo hubiesen  colocado una bomba en el baño trasero del  avión y  que esa supuesta bomba hubiese estado compuesta por el explosivo plástico denominado C-4.

Los referidos expertos probaron, más allá de toda duda, de que en el  citado baño no pudo explotar bomba alguna, capaz de haber  ocasionado los daños  cuyos resultados se conocen y que no se encontró evidencia de otro explosivo, distinto a la nitroglicerina proveniente de la dinamita comercial.

Por  otra parte, al afirmar y demostrar los mencionados expertos, sin lugar a dudas, de que la única explosidn habida en dicho avión ocurrió en el compartimiento de  carga y equipajes trasero del avión, se hace evidente la inocencia  de los procesados puesto que ni Hernán Ricardo ni Freddy Lugo, tuvieron acceso a dicho lugar
.

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 El Juicio del Siglo -Declaraciones del Dr Raymond Aguiar


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Tomado de https://www.martinoticias.com

Posada Carriles

Por Zoé Valdés
23 de mayo de 2018


La última vez que vi a Luis Posada Carriles fue hace unas semanas, el día de mi cumpleaños, el 2 de mayo pasado, en la presentación del libro Rehenes de Castro, de Ernesto Díaz Rodríguez, en la librería Altamira de Miami.

Se sentó delante de mí, erguido hasta donde le permitía la edad, no pudo quedarse hasta el final, pero allí estuvo mientras pudo, cumpliendo con la verdad de otro héroe.

Para los que quieran enterarse de otra verdad, aquí tienen el libro del cubano-venezolano Robert Alonso. Y esta otra entrevista con María Elvira Salazar. Una verdad que tardará probablemente en instalarse en la mentalidad de los cubanos del interior de la isla, puesto que lo que nos dijeron siempre en relación al avión derribado en Barbados fue que sus autores habían sido Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, cargos que les fueron desestimados por un tribunal competente. Muchos, incluida yo, salimos de Cuba con esa versión castrista de los hechos, y en mi caso, hasta que no fui entrevistando a sus amigos, conociendo al propio Posada Carriles y descubriendo la verdad, pensaba que se trataba de un simple terrorista, tal como manipuló el régimen de Fidel Castro, y no un patriota, como descubrimos cuando llegamos, o como llegué yo, por diferentes vías, a la verdad.

(Luis Posada Carriles)

A esa verdad, sin embargo, no se llega fácil, recuerdo que, muy al inicio de mi exilio, en una ocasión, mientras compartía programa televisivo con otro eminente exiliado cubano, le pregunté si era cierto que Posada Carriles era un terrorista. El silencio fue lo que recibí como respuesta, una especie de neutralidad evasiva que me hizo dudar, de todo, y en especial de ese cubano; fue la primera duda que tuve sobre él, de hecho.

Queda claro que Luis Clemente Faustino Posada Carriles, entonces, no fue un terrorista, fue un patriota, un héroe para los cubanos y para los venezolanos. Como bien escribió hoy Robert Alonso, y como también lo aclaró en su momento el propio Alonso: Posada Carriles, también ciudadano venezolano, fue uno de los más grandes combatientes en contra de la mentira castro-comunista tanto para Cuba como para Venezuela. Su heroicidad consistió en tratar de liberar a los cubanos del yugo impuesto por los Castro y de impedir que ese yugo se extendiera a Venezuela, lo que desgraciadamente no pudo suceder.

Recuerdo que la única vez que asistí a un discurso en la Plaza de la Revolución, de manera obligada, por supuesto –siempre intentaba escabullirme de esas macabras obligaciones y lo conseguía–, fue cuando Castro I habló en relación al derribo del avión de Barbados, en el que iban jóvenes esgrimistas cubanos. Uno de esos jóvenes era el hijo de Estilita, la conserje de la escuela, y hermano de una alumna de mi aula. Hoy no puedo evitar releer ese discurso y comprender cuán horroroso fue su contenido, tan horroroso como el acto mismo perpetrado por el propio tirano del derribo con la intención de culpabilizar a otros. La manipulación de nuestras mentes, la maniobra contra nuestros espíritus, el encadenamiento de la libertad y de la verdad, no se pueden ni se deben ocultar ni perdonar. Aunque la verdad siempre sale a flote, todo se sabe y más se sabrá algún día, el daño ha sido largo en el tiempo y profundo.

(Luis Posada Carriles)

El fallecimiento de Luis Posada Carriles es una pérdida irreparable para la historia de Cuba y para el esclarecimiento de la verdad que muchos cubanos necesitamos reponer y reconstruir. Pero los libros quedan, como el de Robert Alonso, así como su testimonio, y el testimonio de sus amigos y compañeros de lucha. En paz descanse, y gloria eterna a nuestro héroe Luis Clemente Faustino Posada Carriles.

Zoé Valdés
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Enero de 2014


Juan Manuel Cao entrevista a Luis Posada Carriles en El Espejo

Parte I



Parte II




 El Juicio del Siglo - Documental completo (La presentación del programa empieza en el segundo 43 y a los 2 minutos y 37 segundos el caso de Luis Posada Carriles)



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Ricardo "El Mono" Morales Navarrete ¨confiesa¨su participación en  la voladura de avión de Cubana de Aviación en 1976




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