lunes, agosto 10, 2026

Zoé Valdés: La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será. La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.

 


Tomado de https://zoepost.com/la-nueva-oposicion-cubana-sera-o-es-woke-izquierdista-antifa-gay-negra-o-no-sera/?fbclid=IwY2xjawTmyMZwZG9mAWV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR5EFaUfGhLiGXm3CGeD5DLiHVqBOhkC-pQTef4B9dKCGGQ05v61xpW03yPk_w_aem_Kpjy5FlH6pzYwKyQ9Ldi-A

La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será

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 La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.

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Por  Zoé Valdés.

10/08/2026

La oposición cubana de los últimos años ya no puede leerse únicamente con las categorías tradicionales del exilio histórico, la disidencia liberal clásica o la resistencia anticomunista organizada alrededor de partidos, presos políticos y denuncias de derechos humanos. En la Cuba posterior al deshielo diplomático Obamunista, al agotamiento económico del castrismo tardío, al estallido social del 11 de julio de 2021 y a la expansión de internet móvil, ha aparecido una oposición más fragmentada, performática, generacional y simbólica. Su lenguaje mezcla arte mediocre, redes sociales, antirracismo, ultrafeminismo, defensa de derechos LGBT+, crítica a la censura, estética de protesta global y rechazo al monopolio político del Partido Comunista; modelo George Soros, y pagado por el multimillonario.

Ese fenómeno no debe caricaturizarse ni idealizarse, es complejo por simplista, y por ende peligroso. Como toda corriente política emergente, contiene tensiones, contradicciones y oportunismos. También expresa una realidad incómoda para el exilio cubano: la inconformidad ya no se limita a los sectores que el oficialismo aprendió a etiquetar como “contrarrevolución tradicional”, es la oposición a la medida del régimen, como aquella de Félix Dzerzhinsky, el creador de la Checa, en época de Lenin. Hoy procede de presuntos artistas, probables periodistas independientes, jóvenes incautos de barrios populares, activistas (“artivistas”) culturales, voces afrocubanas antiblancos, defensores de derechos sexuales, creadores digitales y ciudadanos sin militancia formal. Lo novedoso no es lo que dicen, sino desde dónde lo dicen y con qué repertorios simbólicos disputan el espacio público. Lo expresan desde la izquierda y la ultraizquierda antifa.

Durante décadas, el poder cubano construyó una narrativa eficaz: toda oposición era presentada como una extensión de intereses extranjeros, una nostalgia burguesa o una amenaza a la soberanía nacional. Esa fórmula funcionó mientras el Estado conservó el monopolio de la comunicación, de la cultura autorizada y de los espacios de legitimidad. Sin embargo, la emergencia de colectivos como el Movimiento San Isidro y el 27N alteró ese esquema, porque colocó en el centro del conflicto la libertad de creación, la censura, el derecho a expresarse y la represión contra artistas y activistas independientes, todos manipulados por Black Lives Matter y por George Soros desde Estados Unidos.

El Movimiento San Isidro surgió en 2018 en respuesta al Decreto 349, una regulación vista por numerosos creadores como instrumento de control estatal sobre el arte independiente, nada contra el régimen, sólo con relación a un decretito ahí. El 27N, por su parte, convirtió el malestar cultural en una escena pública inédita: cientos de personas (en un país donde mover ya a cinco personas resultaría histórico) frente al Ministerio de Cultura, sentadas durante horas, reclamando diálogo, libertad de expresión y cese del hostigamiento. Aquella imagen fue políticamente poderosa porque mostraba una oposición menos jerárquica, menos doctrinaria y más conectada con el lenguaje global de los derechos y sobre todo con el lavado de cara del régimen que presuntamente permitía estos movimientos.

La presencia de discursos antirracistas (racistas contra los blancos), nazifeministas (contra las verdaderas feministas), LGBT+ o de izquierda crítica dentro de la nueva oposición cubana ha generado comodidad tanto en el oficialismo como en sectores del anticastrismo tradicional que se han dejado colar esto y se sienten muy a la moda. Para el régimen, esas voces son vendidas como peligrosas porque disputan banderas que el Estado afirmó monopolizar: igualdad, justicia social, emancipación y defensa de los marginados. Para parte de la oposición histórica, resultan también cómodas porque introducen prioridades culturales y sociales que no siempre encajan con un relato centrado exclusivamente en elecciones libres, mercado y condena al comunismo, pero que los “moderniza”.

Jamás oí a Eusebio Peñalver, preso Plantado (negro, 28 años de cárcel), hablar de la exclusividad de la oposición negra. Para él eran todos hermanos de lucha, sobre todo su hermano Mario Chanes de Armas, también preso Plantado (30 años y un día de cárcel), blanco de ojos azules.

El resultado es un acomodo doble. Por un lado, estos actores denuncian a media voz al Estado cubano por censura, represión y falta de libertades políticas, aunque son autorizados, se les permite viajar, y las cárceles para ellos son como verdaderos hoteles cinco estrellas con piscinas y bebidas de calidad, además de presencia autorizada de la familia. Por otro, cuestionan formas de autoritarismo social que preceden y exceden al propio castrismo: racismo cotidiano promoviendo el racismo antiblanco, homofobia dentro del esquema castrista, machismo, clasismo, vigilancia moral y desprecio hacia los barrios pobres. Esa doble crítica les permite hablar desde una zona desde la que el régimen controla todo, pero también pareciera que los expone a acusaciones cruzadas: para unos son “mercenarios”; para otros, “woke”, “progresistas” o insuficientemente anticomunistas. Y otra vez gana el régimen.

Buena parte de la nueva oposición cubana habla un idioma político reconocible en muchas democracias occidentales, o ‘admitibles’: derechos, cuerpos, racialidad, género, antiautoritarismo, performance, memoria, redes, cancelación de la censura, activismo transnacional. Esa gramática facilita alianzas internacionales y visibilidad mediática, pero también genera riesgos. La política puede convertirse en estética; la denuncia puede depender demasiado del impacto visual; la legitimidad puede medirse por atención externa más que por arraigo interno. En un país devastado por la escasez, la emigración y el miedo, ningún movimiento puede darse el lujo de sustituir organización e impacto perdurable por viralidad circunstancial.

La crítica a esa estética no debe confundirse con una descalificación de las causas que nombra. Que algunos discursos importen vocabularios globales no significa que los problemas sean importados. En Cuba existen racismo, también antiblanco, pobreza contra todo el pueblo, nada de racialismos, exclusión tanto de disidentes culturales como de campesinos, obreros, sindicalistas, de todo el que se enfrente, represión contra activistas de todo tipo y género, vigilancia sobre la sexualidad y castigo contra quienes se organizan fuera del Estado. Lo discutible no es que esas realidades se denuncien, sino cómo se articulan políticamente, con qué prioridades y con qué capacidad de construir una alternativa nacional amplia.

Otro rasgo de esta nueva escena es la circulación de referencias antifascistas o antiautoritarias. En Cuba, donde el poder se presenta como heredero de una revolución emancipadora, declararse antifascista puede significar rechazar la violencia política, el racismo, la homofobia y la represión estatal. Pero también puede producir ambigüedad: si todo adversario es definido como fascista, el análisis se empobrece; si toda crítica al progresismo cultural se interpreta como reacción autoritaria, se clausura el debate. Una oposición democrática necesita resistir tanto el autoritarismo estatal como la tentación de reemplazarlo por dogmas morales de signo contrario.

La cuestión central no es si una oposición es “woke”, negra, LGBT+, liberal, socialdemócrata, conservadora o libertaria. La cuestión es si puede defender libertades concretas para todos: libertad de expresión, asociación, prensa, movimiento, creación artística, conciencia política y participación ciudadana, conservadurismo y movimientos de derecha cada vez más crecientes y más numerosos. Cualquier corriente que aspire a democratizar Cuba debe aceptar que la nación real es plural, conflictiva y mestiza en sentido cultural y político. No habrá transición democrática sólida si se exige uniformidad ideológica a quienes se enfrentan al monopolio del poder.

El Estado cubano sabe reprimir partidos, encarcelar opositores, desacreditar periodistas y fabricar campañas de difamación. Lo que le resulta más fácil es neutralizar por completo y por comprada una oposición que usa el arte, la canción, el performance, el directo en redes sociales, el cuerpo y la identidad como formas de protesta. Por eso responde mezclando tácticas conocidas: vigilancia, detenciones esporádicas y temporales, procesos penales que comparados con otros resultan irrisorios, exilio de ida y vuelta, descrédito mediático como mascarada y acusaciones de financiamiento extranjero, del que se beneficia también la tiranía. La estrategia oficial intenta reducir una pluralidad incómoda a una sola etiqueta: enemigo útil.

Pero esa reducción ya no alcanza. La crisis cubana atraviesa la economía, la legitimidad, la cultura y la vida cotidiana. La oposición que emerge de ese contexto no será pura ni homogénea. Tendrá contradicciones, modas, errores, imposturas y valentías. Pretender que toda protesta se ajuste a una ortodoxia castrista previa sería desconocer la transformación del país. Y pretender que toda identidad o causa social otorga automáticamente lucidez política sería ingenuo. La madurez democrática consiste en distinguir entre la legitimidad de una demanda y la calidad de su estrategia.

La nueva oposición cubana adaptada al régimen refleja una mutación del conflicto político en la isla. Ya no se trata de disentir contra un partido único, sino de disputar quién puede hablar por Cuba, qué dolores cuentan como políticos y qué sujetos son reconocidos como parte de la nación. Su fuerza proviene de haber roto el molde de la disidencia esperada; su debilidad, de la fragmentación y de la dependencia de repertorios globales que no siempre traducen bien la experiencia cubana. Criticarla es necesario; caricaturizarla, inútil porque como antes y como siempre: Nadie escuchaba y nadie escucha. El desafío será convertir la visibilidad en organización, la identidad en ciudadanía y la protesta en proyecto democrático. Aunque lo veo difícil, el exilio ha sido inoculado con ese virus, y prefieren hacerle un homenaje con manteles blancos y banquete a otro agente divisor (he dicho agente divisor) que los desprecia, a homenajear a escritores a los que citan a las ocho de la mañana en una sede, y les regalan como migaja unos minutos aliñados con una croqueta y un café tibio. Ya estamos así, salir de eso costará casi lo mismo que liberarse de la tiranía. Acabaron con Cuba, acabarán con el exilio de Miami.

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jueves, enero 16, 2025

Juan Antonio Blanco: Las medidas del Presidente Joe Biden indignan, pero no sorprenden; no perdió su última oportunidad de ayudar al Estado mafioso y totalitario cubano.

 Tomado de https://diariodecuba.com

Las medidas de Biden indignan, pero no sorprenden

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El presidente Joe Biden no perdió su última oportunidad de ayudar al Estado mafioso y totalitario cubano.

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Por Juan Antonio Blanco

Miami

15 enero 2025 -

El presidente Joe Biden no perdió su última oportunidad de ayudar al Estado mafioso y totalitario cubano. Las opiniones de miembros de ambos partidos estadounidenses y de la comunidad de exiliados cubanos y venezolanos fueron irrelevantes para él, y presionó una vez más a los líderes de varias agencias de seguridad para que acomodaran su decisión.

Siempre "se puede más", como le agradaba decir a Fidel Castro. En efecto, siempre es posible caer más bajo: el presidente de EEUU sacó a Cuba del listado de estados que apoyan el terrorismo, y adoptó otras medidas de último minuto, altamente delicadas, de consuno con el régimen de La Habana, y tramitadas en la oscuridad con premeditación y alevosía.

Después de esta decisión —no solo contra los intereses de los cubanos, sino de los propios estadounidenses—, es difícil imaginar qué otra cosa puede el mago de la Casa Blanca sacar de su sombrero antes de salir para siempre de ese escenario.

¿Por qué esta decisión es una bajeza innombrable?

  1. Porque es falso que el régimen cubano haya dejado de apoyar y colaborar con el terrorismo de otros estados y de actores no estatales, comenzando por Venezuela, Irán, Rusia, Hamas, Hezbollah, FARC, ELN y otros.
  2. Porque el régimen cubano agredió y dejó incapacitados a dos decenas de diplomáticos en La Habana, no ha asumido su responsabilidad ante esos hechos, y sigue albergando en su territorio a terroristas prófugos de la Justicia estadounidense.
  3. Porque valida la política de mantener presos políticos como rehenes susceptibles de ser canjeados, sin que hayan variado las leyes bajo las cuales fueron a prisión, por lo que ellos mismos u otros pudieran volver a ser detenidos, cuando en primer lugar nunca debieron haber sido enjuiciados y enviados a cumplir sentencias en cárceles de la Isla. El número de presos políticos en Cuba no es solo el de las cifras oficiales referidas a las protestas del 11J, entre ellos se encuentran cubanos que desde hace décadas languidecen en mazmorras por supuestos crímenes que bien pudieran ser revisados por instituciones internacionales. En contraste, La Habana recibe por medio de este acuerdo prebendas duraderas que permitirán a la elite de poder fortalecer su régimen de terror en un momento de extrema debilidad y aislamiento internacional.  
  4. Porque esas concesiones hechas a La Habana son esenciales para el fortalecimiento del régimen en el momento de su más extrema debilidad. La lista es larga: sacarlos de la lista de países terroristas, quitarles todos los controles y filtros financieros que eso implica para la seguridad de EEUU, suspender el Capítulo III de la Ley Helms-Burton para garantizar a la elite de poder cubana la ininterrumpida explotación de las propiedades confiscadas sin indemnización, retirar las restricciones a las empresas conectadas con los oligarcas de GAESA y otras más.
  5. Por propiciar de nuevo que sean mediadores de los presos políticos aquellos que asumen una representación que nadie les dio, y lleguen a acuerdos y concesiones sin conocimiento de los afectados. Al parecer, esta vez la mediación sería del Vaticano, ya que la Iglesia Católica cubana se declaró desconocedora de estos acuerdos cuando se hicieron públicos. En estos días en que se rinde homenaje al presidente Jimmy Carter, es bueno recordar que él exigió en Cuba y Panamá que los dictadores dialogaran directamente con los representantes de diversas organizaciones de la oposición, y que el presidente Ronald Reagan siempre le recordó a los sandinistas en las reuniones de Manzanillo que Washington podría conversar con ellos, pero nunca negociaría nada, ya que eso tendría que hacerse entre los sandinistas y los representantes de las organizaciones civiles y armadas que se le enfrentaban.
  6. Por tratar de manipular y enfrentar las necesidades y sentimientos de los presos y sus familiares con los activistas y opositores que están obligados a denunciar esta maniobra y siempre han defendido sus derechos a riesgo de su propia libertad.
  7. Porque envía una señal de impunidad a los mafiosos de La Habana, Caracas y Managua que los reafirma en su criterio de que toda dificultad con EEUU es siempre temporal y basta esperar a nuevas elecciones para volver al cómodo estatus quo anterior.
  8. Porque envía una señal desmovilizadora a la Unión Europea de que no debe seguir los veleidosos y cambiantes pasos de la política de EEUU en estas cuestiones, debiendo limitarse a velar exclusivamente por los intereses de sus propias empresas en esos países. 

Este "incidente anómalo" en Washington (como gustan llamar en la Casa Blanca de Biden al Síndrome de La Habana) va sin embargo mucho más allá del caso de Cuba. Puede llegar a tener repercusiones de largo alcance al interior de la política estadounidense. Es probable que fortalezca aquellas corrientes que creen que los ininterrumpidos y múltiples esfuerzos de funcionarios ubicados en diversas agencias estratégicas para inducir decisiones erráticas dirigidas a fortalecer a los enemigos de EEUU (no solo en favor de Cuba, sino de Irán, Venezuela y otros), deben ser investigados por un comité especial o un gran jurado. A estas alturas es difícil creer que son solo casualidades como resultado de la miopía ideológica de tontos útiles. 

La reversión inmediata de estas medidas deberá ser tarea prioritaria de la nueva Administración en Washington, porque se trata de asuntos que afectan la seguridad de EEUU y de la región en su conjunto. Los presos políticos y toda Cuba serán liberados incondicional y honorablemente, no canjeados por la eternización del Estado mafioso cubano. No falta mucho para ello.

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AmericaTeVe Miami

16 de enero, 2025

La conspiración de Petro y el Papa para que Biden le levante sanciones a la dictadura cubana


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Mario J. Pentón

15 de enero, 2025

Marco Rubio rompe el silencio sobre medidas de Biden hacia Cuba y muestra qué hará Trump


AmericaTeVe Miami

15 de enero, 2025

Marco Rubio: No cabe duda que Cuba es un Estado patrocinador del terrorismo


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viernes, agosto 25, 2023

Chucho Valdés y Albita Rodríguez presentarán ‘Masters of Our Root’ en Miami. La firma de Chucho apoyando el fusilamiento de tres personas que no derramaron una gota de sangre en el secuestro de la lancha de Regla de nombre Baraguá

 
Tomado de https://www.cubanet.org

Chucho Valdés y Albita Rodríguez presentarán ‘Masters of Our Root’ en Miami

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Los dos músicos cubanos se presentarán en el Miami-Dade County Auditorium el 22 de septiembre para presentar 'Masters of Our Root'.

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CUBANET

25 de agosto, 2023 

MIAMI, Estados Unidos. – La alquimia musical entre la guajira y el jazz afrocubano brillará con luz propia en el Auditorio del condado de Miami-Dade el próximo 22 de septiembre, con el encuentro entre el maestro del jazz Chucho Valdés y la versátil cantante Albita Rodríguez, quienes tras una extensa gira que incluyó Europa, Emiratos Árabes, parte de Estados Unidos y Puerto Rico, ahora presentan Masters of Our Root en tierras miamenses.

“Todo viene de Cuba, de lo que le dicen afro-cuban-jazz, de la música campesina. Es una mezcla de cosas, pero todo es muy cubano”, compartió Valdés en entrevista con la agencia de noticias EFE. Este proyecto, que se plasma tanto en concierto como en un álbum, nace de la idea de Chucho de unir su talento con una “voz femenina”. El músico pensó en Albita, y la magia surgió.

Este no es un concierto cualquiera. Masters of Our Root recoge grandes éxitos como Bacalao con pan, de Chucho, y Qué manera de quererte, de Albita. Pero además, “traerá también cosas nuevas”, adelanta la cantante. Una de las piezas más esperadas es la dedicada a la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, con música de Chucho y letra de Albita.

Albita resalta el virtuosismo de Valdés: “Chucho entra y sale de los diferentes estilos con una facilidad que hace muy fácil que esto sea, como dice él, una sola música”. Asimismo, expone cómo ambos artistas han apostado por la música cubana desde distintos ángulos pero siempre respetando sus raíces.

Chucho Valdés, a sus 81 años, no solo trae en su mochila el peso de una carrera musical admirable, sino también la ilusión de nuevos proyectos. Uno de ellos podría ser con el trompetista Arturo Sandoval, con quien fundó la banda Irakere en 1973. “Habrá sorpresas porque los grandes se tienen que unir”, insinúa el pianista sobre un posible reencuentro con Sandoval.

El concierto, que se promueve como “histórico”, contará con el acompañamiento del Royal Quartet, de Chucho, y una banda ampliada para el lucimiento de los metales. Ambos artistas anticipan que será una noche inolvidable, en especial en Miami. 

“Lo hemos hecho en muchos lugares, pero que sea en nuestra ciudad donde hay tantos cubanos por todo norte, sur, este y oeste, entonces está claro…”, concluye Albita.

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AmericaTeVe Miami

22 de noviembre, 2024

Chucho Valdés se DECLARA EXILIADO con Juan Manuel Cao y aclara  que no firmó  la carta  "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”  apoyando el fusilamiento de  tres jóvenes que no habían cometido ningún hecho de sangre



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Cuando los intelectuales apoyaron "el terror del castrismo": A 17 años del “Mensaje desde La Habana..."


Algunos de los intelectuales firmantes del "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”, 2003.

Por Yolanda Huerga
Abril 19, 2020

Han pasado 17 años desde aquel 19 de abril en que un grupo de artistas y escritores cubanos firmara una carta respaldando el encarcelamiento de 75 disidentes, el fusilamiento de tres jóvenes y las sentencias a cadena perpetua de otros cuatro por haber secuestrado una lancha con la intención de llegar a Estados Unidos.

La carta divulgada como “Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos” respondía a otro documento suscrito por decenas de intelectuales del mundo entero, incluyendo tradicionales amigos de la Revolución, en el que condenaban la represión por delitos de opinión en Cuba y ponían en entredicho la legalidad y la “justicia revolucionaria

Radio Televisión Martí buscó opiniones sobre el tenebroso ambiente de aquellos días de Primavera Negra y del fusilamiento de tres jóvenes que estuvieron encarcelados tan solo diez días.

“El 2003 fue un año definitivo, no sólo para la política sino también para la cultura y la sociedad cubana. Fue el año de aquel vergonzoso acto represor conocido como Primavera Negra que daría inicio al más importante de los movimientos de resistencia social de la oposición, las Damas de Blanco, y fue el año en que tres jóvenes que intentaron huir de Cuba en una lancha, fueron engañados prometiéndoles un juicio justo, y al final, en un proceso absolutamente ilegal e inhumano, fueron fusilados”, destacó Amir Valle, establecido en Berlín, Alemania.

Ya en 1961 Fidel Castro había resumido en una frase su política cultural: “Dentro de la Revolución, todo. Contra la Revolución, nada”. No Había alternativas. Los creadores, tuvieron que plegarse a tal mandato porque de ello dependía su supervivencia.

“Todos los que conocía, de todos los estratos de la cultura cubana, todos, pensaban que aquello era una aberración, lo comentaban en los corrillos no oficiales pero jamás levantaron sus voces y fueron muchos los que aceptaron esa afrenta que fue la carta en la cual personalidades como Alicia Alonso, Silvio Rodríguez, Miguel Barnet, entre otros, no sólo defendieron los fusilamientos sino que también tuvieron la indecencia de intentar que pensadores de otros países se sumaron a ese apoyo vergonzante”, apuntó el autor de “Los desnudos de Dios”.

A la carta inicial rubricada por 27 figuras destacadas de la cultura nacional y publicada en el diario oficial Granma, le siguió un llamamiento a todos los miembros de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la Asociación Hermanos Saiz (AHS) y de las instituciones culturales y universidades de todo el país para que avalaran la decisión tomada por Fidel Castro.

En las semanas siguientes, Granma publicó periódicamente las listas de los firmantes que se sumaban a lo largo del país.

Al respecto, el escritor y activista Ángel Santisteban dijo desde la capital cubana: “Cuando se abrió la convocatoria, como mi apartamento está muy cerca de la sede de la UNEAC, muchos llegaban a mi casa a saludarme, y puedo asegurar que hasta los más fervorosos defensores del régimen me confesaron en aquella oportunidad no estar de acuerdo con el encarcelamiento de los 75, pero sobre todo, les indignaba el fusilamiento de esos muchachos”.

El gobierno cubano afirmaba que había una “agresión en ciernes”, que Estados Unidos pretendía invadir Cuba.

“La mayoría justificaba haber signado el “Mensaje” con el hecho de que no estaban de acuerdo con la invasión”, lamentó Santisteban, quien ya en 1995 había recibido el premio UNEAC por su libro de cuentos “Sueño de un día de verano”.

El ensayista Carlos Aguilera, radicado en la ciudad alemana de Frankfurt, recalcó que “aquella carta fue una infamia. Por una parte, un Estado despótico encarcelando, asesinando, reprimiendo. Y por otra, un grupo de cortesanos apuntalando todo el terror del castrismo. Cuando un día se puedan hacer preguntas y llevar a juicio a culpables, habrá que exigirle a la claque intelectual cubana no solo por haber firmado la proclama, sino por haber contribuido al crimen y haber favorecido el desmantelamiento de toda posición crítica, todo espacio de reflexión y discrepancia”.

Sin embargo, más que las contundentes declaraciones de figuras como Günter Grass, Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards, tuvo un impacto mucho mayor en la intelectualidad nacional que artistas y escritores, abiertamente de izquierda, como Pedro Almodóvar, Joan Manuel Serrat, Fernando Trueba, Joaquín Sabina, Caetano Veloso, José Saramago o Eduardo Galeano hicieran duras críticas al régimen. Hasta Noam Chomsky pidió en el 2008 la libertad de los detenidos en la Primavera Negra.

“De pronto había una unidad manifiesta entre colegas de la izquierda y la derecha a nivel mundial. Fue una semilla pequeña que se sembró en la cabeza de muchos de nosotros y que floreció unos años después en la rebelión intelectual que se conoció como “Pavongate o Guerrita de los emails” en 2007”, señaló Valle.

“Por eso pienso que el 2003 marca un antes y un después, porque no sólo pasaron los hechos y no sólo la sociedad se conmovió sino que hubo cambios muy profundos en lo político, lo cultural y lo social en Cuba”, agregó.

“Nadie debería estar a favor de la pena de muerte, la vida humana es sagrada, en mi opinión", indicó el escritor Gabriel Barrenechea, natural de Encrucijada, Villa Clara. “Y me parece totalmente incongruente que un escritor o un artista apoye procesos contra la libertad de expresión; negarla es negar nuestra esencia como creadores”.

Silvio Rodríguez: "Nunca apoyé aquellas ejecuciones"

A través del Blog Segunda Cita, Radio Televisión Martí contactó con Silvio Rodríguez, a quien preguntó: “En abril de 2003, usted firmó el Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos. Diecisiete años después, ¿sigue apoyando las ejecuciones?”

A lo que el cantautor respondió: “Nunca apoyé aquellas ejecuciones. Y estoy seguro de que ninguno de los firmantes de aquella carta lo hacía”.

17 años después, Silvio Rodríguez afirma que no apoyó las ejecuciones con la firma de la carta.

“Firmamos la carta cerrando filas con el derecho de Cuba a ser soberana”.

“Era 2003, cuando Bush se lanzaba contra Irak e inspirado en lo peor de la Florida le dijo a Collin Powell: 'Primero Irak y después Cuba'. Después tuvo que decir que lo había dicho en broma”.

“Jamás renunciaré a defender a mi país de los abusadores y de los amigos de los abusadores”, dijo Silvio Rodríguez.

En una entrevista concedida al diario español El Periódico en 2008, el trovador Pablo Milanés dijo que, a diferencia de otras personas, se negó "a firmar una carta de apoyo a los fusilamientos decretados en abril de 2003 y las penas de largos años de prisión a 75 disidentes.

A la pregunta de si se trató de "puro oportunismo" por parte de esos intelectuales firmantes de la carta, Milanés respondió que "sí, y de pura cobardía".

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Published on Apr 1, 2016

Los tres jóvenes habían secuestrado la embarcación conocida como la Lanchita de Regla. Al quedarse sin combustible fueron capturados por las autoridades y tras juicio sumario, fusilados.

Familiares recuerdan a tres jóvenes cubanos fusilados tras juicio sumarísimo




Los tres últimos fusilados, los cuales no mataron, hirieron ni derramaron una sola gota de sangre:


Lorenzo Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodan Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac. 

Uploaded on Mar 31, 2008
Declaración de la madre cubana Ramona Copello, madre de Lorenzo Enrique Copello, uno de los tres jóvenes que el actual enfermo Dictador cubano Fidel Castro Ruz, envió a la muerte, ordenó que los fusilaran en Abril del año 2003 por el simple"delito" de querer emigar a Miami, EE.UU. en una lanchita de pasajero del Mucipio de Regla en la Ciudad de La Habana, sin estos jóvenes haber cometidos delitos de sangre o haber maltratado a los pasajeros. Sencillamente fue un asesinato ordenado por Fidel Castro Ruz.


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Uploaded on Sep 28, 2009
Los supuestos actos de "terrorismo" fueron intentar llevarse una de las lanchitas de regla, con pasajeros a bordo, NADIE resultó lesionado, se entregaron sin resistencia a los guardafronteras, fueron fusilados en el plazo de un poco más de una semana luego de que comenzara el juicio.

Rosa María Sevilla. Madre del fusilado Bárbaro Ledón Sevilla

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Emigrar al patíbulo

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Un testimonio de las últimas horas de Lorenzo Enrique Copello, el último fusilado del castrismo.
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Por Ricardo González Alfonso
La Habana

Convivir en un calabozo con un condenado a muerte es intrincarse en el laberinto de una vida ajena, que comienza a pertenecernos, a dolernos.
Lorenzo Enrique Copello, fusilado el 11 de abril de 2003.

Cuando abrieron la puerta de la celda tapiada y vi por primera vez a 
Lorenzo Enrique Copello Castillo, no imaginé que lo fusilarían en una semana, tras uno de esos juicios sumarísimos de la primavera de 2003.
Lorenzo era un negro de treinta y tantos años, de buen aspecto, que caminaba cojo por la golpiza que le propinaron cuando lo arrestaron en el Puerto del Mariel, al oeste de La Habana. Los zapatos negros y sin cordones tenían marcas de salitre, y sus ojos reflejaban la extenuación de los náufragos, de esos que aún huelen a mar.

Nos saludó con una sonrisa doble: la de sus labios y la de sus ojos. Se acostó, y al instante dormía con la inmovilidad de los difuntos.

Mis compañeros de celda —el chino, un joven acusado de vender drogas, y un muchacho condenado por asesinato e involucrado en un tráfico de emigrantes— nos sentimos desilusionados. Nos sabíamos de memoria nuestras respectivas historias o leyendas y esperábamos del recién llegado una de estreno. En los calabozos de Villa Marista, sede nacional de la Seguridad del Estado, no hay espacio para caminar; y la única opción, entre interrogatorio e interrogatorio, es conversar sobre cualquier tema, para no pensar.

Por la mañana, descubrimos que Lorenzo era un criollazo. Nos relató, como quien cuenta una película, que a medianoche abordó con varios amigos y amigas la lancha Baraguá, una de esas que cruzan con pasajeros la bahía habanera. El grupo de piratas debutantes llevaba oculto en sus mochilas recipientes con combustible; y, además, contaban con un arsenal de desconsuelo: un revólver y un cuchillo. Lorenzo apoyaba su narración con mímica teatral. "Llegué hasta la cabina y disparé dos veces. Una contra la proa y otra al mar. Entonces grité: '¡Esto se jodió, nos vamos pa' Miami!'".

Al principio todo resultó a pedir de sueños. Entre los pasajeros habían dos extranjeras —magníficas piezas de cambio— acompañadas por un par de Rastafaris. En total, tenían una treintena de rehenes. La Bahía de La Habana quedaba atrás, y la embarcación se adentraba en el anchísimo Estrecho de la Florida.

Lorenzo cerró los ojos para disfrutar mejor de sus palabras. "Oigan, ya nos veíamos en las costas de Cayo Hueso enseñando unos carteles que habíamos hecho con frases contra el comunismo, para que los americanos nos dieran asilo político". Lorenzo sonrió, como un chiquillo que recuerda una travesura. Al abrir los ojos, despertó de su aventura onírica. Su expresión se transformó en la de un adulto en peligro.

(Lorenzo Enrique Copello Castillo)

Nos contó, siempre auxiliándose con su gestualidad criolla, cómo el mar —un mar histérico— cambió de humor repentinamente. Imaginé las olas como cascadas continuas, la lancha a la deriva, a merced de ascensos y descensos bruscos y constantes. Vi en el rostro del negro el terror que sintieron aquellos cachorros de mar —secuestradores y rehenes— al saber que en esa situación de espanto se había agotado el combustible, incluido el de reserva.

Un guardacostas cubano se aproximó. A través de un megáfono uno de los guardafronteras los conminó a entregarse. "Pero nosotros, de eso nada. Respondí a gritos que teníamos a dos extranjeras. Que nos dieran combustible o la cosa iba a terminar mal".

Llegaron a un acuerdo. El guardacostas remolcaría a la Baraguá hasta el Puerto del Mariel. Allí le proporcionarían lo necesario para llegar a Estados Unidos, a cambio de que no lastimaran a los rehenes.

Lorenzo intentó esgrimir una sonrisa de consuelo, pero, errático, emitió un suspiro triste. "Era una trampa. Muy cerca del muelle, un hombre rana del Ministerio del Interior le hizo una seña a las extranjeras para que se lanzaran al agua. Una de ellas se tiró. Traté de impedir que la otra hiciera lo mismo, pero un pasajero —después supe que era un militar vestido de civil— me empujó, caí al mar y perdí el arma. Varios hombres ranas me atraparon. En el agua comenzaron a golpearme. Continuaron en el muelle. Mis compañeros también estaban dominados".

"La cosa fue grande. Vino hasta Fidel. Nos dijo que si nos hubiéramos ido, dentro de unos años hubiéramos querido regresar".

Lorenzo movió la cabeza seguro de su negativa. "¡Qué va! Yo hubiera hecho como mi padre, que se pasó la mitad de la vida preso; pero en el 80, cuando lo del Mariel, se fue a Estados Unidos, se cambió el nombre, estudió y se hizo ingeniero. Sí, yo iba a hacer lo mismo. Después reclamaría a Muñe, mi mujer actual; y a Rorro, mi hija, que es del primer matrimonio".

Muñe —apócope de muñeca— vendía pizzas en su casa. Lorenzo la describía como una Venus de Milo, pero con brazos, cálida y cándida. Al hablar de Muñe la expresión del negro se asemejaba a la de un amante primerizo.

Pero ella, como Rorro, desconocía que Lorenzo vivía dos existencias paralelas, y que con esa doble vida recorría su laberinto personal. Él era una moneda que giraba por el aire a cara o cruz, a mal o bien.

Lorenzo trabajaba días alternos como custodio de una policlínica del municipio de Centro Habana. Allí su actitud era ejemplar, nos aseguró. Mas sus días libres eran libertinos. Se dedicaba al proxenetismo y a la estafa. Esta la ejercía a veces a través de juegos de azar; otras, como "guía" de turistas inexpertos.

"Una vez —nos relató entusiasmado— viajé a Pinar del Río con un francés. ÁQué vida! El lo pagaba todo: un apartamento que alquiló, bebida de la buena y a las mejores jineteras. Allá conoció a una temba y se quedó con ella. No sé qué le vio. El francés era un buen hombre. Yo siempre me porté bien con él. Aunque era muy confiado, jamás me aproveché de eso". Nos miró con picardía y añadió: "¡Pero a otros…!".

En una ocasión Lorenzo me dijo: "Ricardo, qué lástima que te dio por la política. Con tu pinta y facilidad de palabras, serías un estafador de primera".

También nos hablaba de Rorro. Una linda adolescente que sabía valerse por sí misma. "Es como yo, pero honrada". El sobrenombre surgió cuando era una bebé, pues la madre y Lorenzo le cantaban para dormirla: "A rorro mi niña, a rorro mi amor". La muchacha estudiaba la enseñanza media en Miramar, un reparto de la antigua —y actual— clase alta. "Papi, allá los autos son cómicos, la gente se viste cómico, las casas son cómicas. En fin, Miramar es una comedia".

El día que a Lorenzo le entregaron la petición fiscal, le dijo al guardia que servía la comida: "Échame más, ¡qué soy un pena de muerte!". Y se rió. Pero un rato después nos miró serio y comentó en voz baja, casi consigo: "quién lo hubiera dicho, ¡yo deseando una sanción de 30 años!".

Lorenzo regresó del juicio muy optimista. "Mi abogado dijo que cómo se iba a pedir sangre, si no se derramó una gota de sangre". Y repetía a cada rato estas palabras, con el fervor que un moribundo invoca a Dios.

También nos comentó: "Ustedes no me van a creer, pero sentí más miedo cuando en el juicio vi el vídeo de la lancha subiendo y bajando en aquel mar furioso, que cuando yo estaba allí mismito, jugándome la vida".

Esa noche nos llevaron a una oficina. A los cuatro por separado. Cuando llegó mi turno, un capitán me explicó que aunque a Lorenzo le pedían la pena de muerte, eso no significaba que lo fusilarían. "Pero —puntualizó el oficial— algunos condenados a la pena capital se desesperan y se suicidan por gusto, pues la sanción no es ratificada por el Tribunal Supremo o por el Consejo de Estado".

Con este argumento solicitó mi cooperación para impedir —dado el caso— que Lorenzo atentara contra su vida. Accedí. Después me enteré que a mis otros dos compañeros de celda le pidieron lo mismo. Nunca supe que le dijeron a Lorenzo.

Desde entonces la ventanilla de la puerta tapiada la mantuvieron abierta; y afuera, un policía permaneció de guardia.

Al otro día por la tarde vinieron a buscar a Lorenzo. Regresó muy contento. "La Seguridad del Estado trajo en un auto a Rorro, a la mamá de ella y a mi madre. Me dijeron que el director del policlínico le iba a escribir al Consejo de Estado hablándole de mi buena actitud laboral". Al rato vinieron de nuevo por él.
Ya a solas , el Chino, el otro muchacho y yo comentamos que esa visita era la despedida final. La policía política —y la otra— no acostumbra a traer a nuestros familiares para que nos visiten. Estábamos equivocados. No era la última despedida, sino la penúltima.

Lorenzo retornó feliz. Dos oficiales fueron a buscar a Muñe y había tenido una visita con ella. A discreción, mis compañeros de celda y yo nos miramos consternados. Comprendimos que Lorenzo sería ejecutado próximamente.

Aquella tarde la comida fue diferente a la habitual: medio pollo, arroz con moros, ensalada, vianda, postre y refresco. Lorenzo sospechó. "¿Medio pollo para cada uno?". El guardián lo tranquilizó argumentando que habían traído tantos pollos que no cabían en las neveras, y a todos los detenidos les estaban sirviendo la misma ración. Lorenzo le creyó —o simuló creerle—: era su última cena.

Horas después, Lorenzo sintió un dolor en el pecho. Avisé al guardia. Se lo llevaron inmediatamente a la posta médica. Regresó al rato. Nos aseguró que se sentía mejor después que lo inyectaron. Estaba soñoliento. Obviamente lo drogaron. Transcurridos unos minutos, dormía otra vez con la inmovilidad de los difuntos. Recordé la noche que lo conocí. Apenas —y a penas— había pasado una semana.

Sería medianoche cuando abrieron la puerta. En el pasillo vi a seis guardias. Uno entró y despertó a Lorenzo. Se levantó aturdido. Se calzó con torpeza sus zapatos sin cordones. Me miró como preguntándome: "¿Qué ocurre?". Se lo expliqué con una mirada. Le di una palmada en el hombro, y lo vi partir a la muerte.

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sábado, junio 03, 2023

Video: Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador; video argumentado por un sacerdote católico

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


En el artículo Desde el referente Cuba, una propuesta para la interpretación de la historia (II), del historiador cybano Vicente Morín Aguado, residente en Cuba, se lee: 

¨Al lado de los innegables méritos que avalan al Almirante genovés, deberían competir en ventaja, sin derribarle, esculturas de quiénes retaron con valor e inteligencia a la cultura dominante, contribuyendo a que la historia diera un paso más hacia la civilización.

Una contrapartida notable fue Bartolomé de Las Casas, compañero de viaje de Colón en su segunda incursión americana. El obispo de Chiapas se adelantó a su tiempo, demostrando la otra cara de la cultura, cuya expresión es la constante voluntad humana por cambiar para mejor la sociedad.

La honestidad política e intelectual de este hombre extraordinario se revela en dos vertientes: de un lado, respetó y admiró la obra del marino, hasta el punto de copiar para la inmortalidad su Diario de Navegación del primer viaje, salvando el único testimonio escrito de la hazaña. A la vez, comprendió la incongruencia entre el descubrimiento europeo y el genocidio de la población nativa, dedicando su vida a la redención de los llamados indios.

Ha de notarse que inicialmente propuso liberar a los indios sustituyéndolos por esclavos africanos, que según teorías erróneas, dados los limitados conocimientos biológicos, eran considerados físicamente más resistentes a la rudeza del trabajo. Nada para reprocharle, hombre de su tiempo, actuaba en pleno siglo XVI, no en la época en que Google, con su rápido motor de búsqueda, me ha permitido confirmar en un segundo, la pertenencia del valiente Fraile a la orden de los Dominicos.¨

Sin embargo: en el texto adjunto al video Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador, video argumentado por un sacerdote, se lee:  

¨¨A Bartolomé de Las Casas, el mentado “apóstol de los indios”, se le atribuye desde hace cuatro siglos la responsabilidad en la defensa de los nativos americanos, pasando a la fama por su conocida obra publicada en 1552 como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, fuente “inequívoca” del “genocidio” que los españoles habrían perpetrado en América durante los años de conquista y plomo…

¿Fue realmente tan así? Veamos brevemente y a partir de las fuentes bibliográficas quién fue este “gran apóstol” de las tierras vírgenes.

Para más información en: El autor de la «leyenda negra» española: Fray Bartolomé de las Casas (I) .

(Extractos del libro "Que no te la cuenten I", disponible en Amazon¨

QNTLC

2020

Fray Bartolomé de las Casas: el "apóstol" de los indios. Un fabulador


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Sobre otros  temas concerniente a la Historia de Cuba, desde la colonia, pueden leerse en mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas:






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