lunes, enero 17, 2022

Video. Zoé Valdés entrevistada el 14 de enero de 2022 por Andrés Alburquerque donde nos habla de su novela Pajaro Lindo de la madrugá.

Zoé Valdés entrevistada por  el agudo analista político Andrés Alburquerque. En la entrevista  la destacada escritora  habla  de su novela  Pajaro Lindo de la madrugá y de otros temas relacionados con dicha novela y con  su labor patriótica  por la libertad y democratización de Cuba..



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domingo, septiembre 12, 2021

Batista: El libro de las mil y una mentira. Tania Diaz Castro desde Cuba sobre el libro Batista, últimos días en el poder, de José Luis Padrón y el ex oficial del DSE Luis Adrián Betancourt

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Tania Diaz Castro no fue batistiana como si lo fue la periodista Marta Rojas, la primera periodista que entró al cuartel Moncada después del ataque el 26 de julio de 1953  precisamente por  ser batistiana y dió un ¨palo periodístico¨para la revista Bohemia para la cual trabajaba.




Tania Diaz Castro, Corrales, Osmany Cienfuegos y Yuri Paporov

Fotos y carta de Marta Rojas encontrada por la viuda de Fructuoso Rodrífuez en el Palacio Presidencial después del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959:

Marta Rojas hablando con Río Chaviano el  jefe del cuartel Moncada después del ataque.al Cuartel Moncada.

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Tomado de https://www.cubanet.org/

Batista: El libro de las mil y una mentira

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Hay que preguntarse qué hizo el pueblo cubano para sacar del poder a Batista. ¿Cuándo hubo manifestaciones en su contra, como las del pasado mes de julio contra el castrismo?

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Por Tania Diaz Castro

19 de agosto, 2021

LA HABANA, Cuba. – En días pasados, la prensa castrista nos sorprendió con un comentario sobre el libro Pájaro lindo de la madrugá, que la poetisa y novelista Zoé Valdés publicó el año pasado en Francia. 

El periodista oficialista Rolando Pérez Betancourt, del diario que dirige la dictadura cubana, dijo que se trata de “un libro que dignifica a Batista y un disparatado análisis”. Pero él no analizó nada: teme caer, por supuesto, en lo que padece la prensa cubana: el trillado discurso panfletario y demagógico que hace que sus paginitas, hoy a colores, sirvan a los cubanos de la Isla a falta de papel higiénico.

Los cubanos que vivimos en este país dominado por la tiranía de Fidel y de Raúl nos tenemos que conformar con el libro Batista, últimos días en el poder, de José Luis Padrón y Luis Adrián Betancourt ―muy conocidos en su casa a la hora de almorzar―. Esas 600 páginas definen la salida de Batista como “una colosal proeza política y humana del pueblo cubano”. 

Hay que preguntarse qué hizo el pueblo cubano para sacar del poder a Batista. ¿Cuándo hubo manifestaciones en su contra, como las del pasado mes de julio contra el castrismo? Nunca. El pueblo se divertía pese a las bombas y atentados de grupúsculos como “26 de Julio” y el Directorio Revolucionario “13 de marzo”.

Es una verdad indiscutible cuando se dice que el pueblo JAMÁS se opuso al golpe de Estado del “pájaro lindo de la madrugá” y que lo aceptó como la cosa más natural del mundo. 

Decir que Batista gobernó con el apoyo de las fuerzas represivas es lo más ingenuo que he oído en mi vida. ¿No hace lo mismo el castrismo desde 1959? ¿El actual régimen no acaba de reprimir las históricas protestas iniciadas el 11 de julio?

Padrón y Betancourt definen a Batista como “un dictador soberbio enseñoreado sobre su pueblo”, pero en apenas seis años. ¿Y qué fue Fidel Castro, si no, durante casi 50 años?

Cierto es que Batista tuvo el apoyo de Washington, el mismo que le ha faltado al actual régimen. Pero decir que Batista “fue derrocado espectacularmente por las fuerzas populares del alma nacional” es un disparate más. También “los intentos fallidos de los norteamericanos por abortar la naciente revolución”. Increíble que estos dos autores desconozcan que Estados Unidos dejó de enviar armas a Batista mucho antes de su fuga, aunque cierto es que Fidel se privó de asesinarlo en su circo privado. 

La verdad es una sola: Fulgencio Batista se fue porque quiso. Nadie lo obligó. Ni siquiera lo obligaron las escaramuzas de Fidel en la Sierra Maestra, quien hubiera permanecido allí años. Recordemos cuando en las dos ocasiones este le pidió al pueblo una huelga general para acabar con la dictadura y llegar él al poder y jamás el pueblo cooperó con él. 

Es una verdad indiscutible que las masas de trabajadores no se rebelaron contra Batista. Se avanzaba lo mejor que se podía, pese a ciertos hechos terroristas que ocurrían de forma aislada. 

El pueblo siempre aceptó a Batista. Es la verdad. Resultó idóneo desde un principio ―me refiero a 1952―, cuando el loco de Chibás, su competidor, se destrozó el estómago ante un micrófono con un arma que llevaba oculta. Mientras, el sargento de Banes, que no hablaba de forma intelectual, guajiro al fin, aparecía en el firmamento cubano.

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lunes, julio 13, 2020

El relevante intelectual Luis de la Paz sobre la novela de Zoé Valdés PAJARO LINDO DE LA MADRUGA que aborda la figura de Fulgencio Batista y Zaldivar



PAJARO LINDO DE LA MADRUGA


Por Luis de la Paz
12 de julio de 2020

Uno de los personajes de Pájaro lindo de la madrugá (Algaida Editores, 2020) de la escritora cubana Zoé Valdés, dice: “La literatura es misterio, la historia es lo contrario. Prefiero siempre el tono literario de la historia”

Esta sentencia es primordial para entender el rigor histórico y a su vez el juego literario que campea en esta novela que se adentra en la vida de Fulgencio Batista, presidente de Cuba, tildado de dictador por unos, y por otros, de ser el político que más aportó al crecimiento de Cuba como nación. 

La novela comienza con el reencuentro de dos amigos que estuvieron cerca de Batista. Uno de ellos, Arsenio, regresa a la Isla tras 57 años de exilio con la encomienda de recabar testimonios para la tesis que prepara en Miami su nieta Ada. El otro es Elvio, que todavía reside en las montañas orientales y lleva una vida rural, específicamente en Veguitas, el empobrecido caserío donde nació Batista. El encuentro permite hacer un recuento histórico, personal y analítico, desde las vivencias de cada uno de ellos, sobre lo que representó Batista para Cuba. A esas voces se unen otras personas que ellos van a visitar, quienes también aportan su visión de lo que representó El Hombre (así se le llamaba también a Batista) para la historia de Cuba. En medio de las conversaciones se va filtrando la Cuba actual, con su miseria compartida producto del régimen castrista. Es imposible leer la novela sin que acudan constantemente comparaciones con la realidad cubana donde prevalece una tiranía brutal hace más de seis décadas.

Pájaro lindo de la madrugá (título de una canción de José Curbelo) se adentra en el entorno social, político y económico de Cuba antes de la llegada del castrismo, régimen que se ha empecinado por borrar el pasado, en el cual se apoyó para tomar el poder. Una nación donde había partidos políticos, elecciones libres, periódicos y revistas de distintas tendencias y en general prosperidad en el país, al punto, que La Habana que aun se resiste a caer en pedazos se debe a esa Cuba republicana, que el castrismo rechaza con vehemencia.

(Zoé Valdés)

Los personajes que transitan por las páginas de la novela, van exponiendo sus experiencias, permitiendo de esa manera que se haga un recorrido por las distintas etapas de la vida republicana cubana y vayan aflorando los protagonistas que han hecho la historia de Cuba, con sus aciertos y errores. Se dibuja el camino recorrido por Batista para llegar al poder, primero cuando la rebelión de los sargentos, luego tras el 10 de marzo de 1952, que se resalta que “no fue un golpe de estado”, sino “un cuartelazo”, y se establecen los matices que definen cada expresión.

Estas realidades gravitan a todo lo largo de la novela, primero, como resultado de una narración fluida, abarcadora y rigurosamente documentada; por otro, por un espíritu literario que alza vuelo, se hace envolvente y atrapa al lector. Hay momentos sobrecogedores, donde se describe la infancia de Batista, hijo de un mambí que luchó junto a José Maceo. La infancia del futuro gobernante cubano transcurrió en una casa con piso de tierra, sin apenas recursos, pasando hambre y haciendo trabajos en las plantaciones cañeras. Los interlocutores de estas páginas de Zoé Valdés, explican por qué Batista se preocupó tanto por hacer escuelas en los campos y llevar el bienestar que permitía la época a los más necesitados.

Los protagonistas de Pájaro lindo de la madrugá, y las voces que se les unen a lo largo de la Isla, hacen un recorrido histórico vivencial por Cuba, evaluando los distintos gobiernos, las luchas, los desatinos, los excesos, los avances y los errores de una nación que se iba haciendo poco a poco, a pedacitos y contratiempos, pero siempre teniendo cada gobierno de turno el ojo avizor y crítico de otros partidos políticos, de la prensa, de figuras prominentes de la intelectualidad. Una República dominada por la pluralidad, no por el dogmatismo. Por ello se imponen los contrastes con el sexagenario presente devastador.

La novela de Zoé Valdés es el retrato de Fulgencio Batista, un hombre que para los cubanos no tiene prácticamente rostro, sino una definición: dictador. Y para despejar dudas, la definición de dictador sentencia: “persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos y, apoyada en la fuerza, los ejerce sin limitación jurídica”. Cualquier semejanza con la realidad actual es pura coincidencia. Por eso este libro es esencial para entender mejor los años de Batista, hacer un poco de justicia histórica con alguien que dejó una impronta en la vida de los cubanos.

Pájaro lindo de la madrugá, no es un apasionado alegato a favor de Fulgencio Batista, sino el retrato hablado de un hombre y su tiempo. Una novela que se construye a base de testimonios, y no se puede dejar pasar por alto, con un final encantador y simbólico.
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Fulgencio Batista llega en ferrocarril. Cuba (1943)



Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Una muy breve iconografía de la vida política de Fulgencio Batista y Zaldívar

Batista cuando niño ciando servía de ¨aguatero¨ en los campos de caña donde cortaba caña su padre Belisario, ex mambí de la tropa del General  José Maceo


Batista de retranquero de los trenes; ya había trabajado de niño en los campos de caña



Foto de Batista posiblemente después de alistarse en el ejército o poco antes de hacerlo; ya se observa su pulcritud en el vestir que lo acompañó toda su vida

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Batista en septiembre de 1933. En la foto más grande aparece entre  Ramón Grau y  Antonio Guiteras,
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Batista con dos de sus hijos con Elisa Godínez

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Batista con José Eleuterio Pedraza, su amigo personal y mano derecha en aquellos años 30 del siglo XX

Batista, el hombre fuerte en los años 30s y en ocasiones el poder detrás de la Presidencia


Batista con el Presidente Federico Laredo Brú


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Batista con su primera esposa Elisa Godínez y con dos de sus tres hijos

El Presidente constitucional Fulgencio Batista en 1942; época cuando fue elogiado por el Presidente mejicano Lázaro Cárdenas y al que el poeta comunista Pablo Neruda le dedicó versos apologéticos y palabras lisonjeras

************Batista en el Exilio en Daytona Beah, EE.UU., durante una Parada en su honor. Batista se fue al Exilio después que Ramón Grau San Martín alcanzó la Presidencia en 1944

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Batista al dar el Golpe del 10 de Marzo de 1952. Batista había regresado a Cuba después que el Presidente Carlos Prío Socarrás lo había invitado a que entrara a Cuba, pues Batista había sido el Senador que más votos había obtenido pese a estar en el Exilio y no haber podido hacer una camapaña electoral en igualdad de condiciones. Prío tenía el lema de ser un Presidente Cordial.

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Batista en la conferencia de prensa que dió después del ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.
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Mitín político a favor de Batista con vistas a las elecciones presidenciales de 1954 en las cuales la Oposición política se fue al retraimiento.

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Una foto interesante, ya que en ella aparece Batista junto a Kid Chocolate, Kid Gavilán y el esgrimista Ramón Fonts; todos grandes atletas cubanos a nivel mundial.


Batista  jugando con uno de sus  su hijos 


Batista junto a su esposa Marta repartiendo juguetes el Día de Reyes en la Beneficiencia



Foto parcial del acto de desagravio a Batista por el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957



Carta de desagravio de Marta Rojas, entonces fanática batistiana y después fanática Castrista, donde felicita y adula a Batista después del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957; esa carta explica el porqué Marta Rojas fue la primera periodista en entrar al Moncada después del ataque el 26 de julio de 1953 y en estar presente en los juicios de los asaltantes al Moncada: Marta Rojas era de ¨confianza¨por ser una admiradora de Batista. Por cierto, hubo un gigantesco acto frente al Palacio Presidencial donde participaron decenas de miles de habaneros en desagravio a Batista. Hubo millones de ¨Marta Rojas¨ que se convirtieron, al menos aparentemente, a admiradores de Fidel Castro el 1 de enero de 1959
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Batista en la construcción de la Plaza  Cívica José Martí con todo su complejo de edificios  gubernamentales que la rodea


Batista inaugurando el túnel de la bahía de La Habana en 1958

Batista dando información y analizando la situación política cubana en cuanto a la oposición armada y la ofensiva de las fuerzas armadas

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Batista en República Dominicana en 1959 durante su Exilio



Batista en el Exilio cuando se reunió  con parte de la familia que  formó con su esposa Marta Fernández Miranda de Batista

Batista en España, país donde murió. Se dice, no recuerdo donde lo leí, que el día que él murió llegaba a España el hoy fusilado Coronel de Tropas Especiales Antonio ¨Tony ¨de La Guardia para secuestrar o matar a Batista, por encargo de Fidel Castro, algo nada descabellado si sabemos que el asesinato de Somoza en Paraguay se planeó y se ensayó en Cuba en los polígonos y campamentos de Tropas Especiales.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En  la sección derecha  de este blog hay una imagen que dice BOHEMIA SIN CENSURA  la cual poseen un enlace que lleva a un sitio donde usted puede  leer TODOS los números  de la revista Bohemia desde 1910 hasta el año 2013.  Respondase usted mismo si en una DICTADURA o TIRANÍA se puede escribir y publicar artículos, entrevistas, editoriales, fotos, como  aparecen en números de esa revista entre los que se encuentra entrevistas a Fidel Castro Ruz en presidio, en la Sierra Maestra, sus llamamientos desde la Sierra Maestra, etc.. Si desea puede comparar la libertad de expresión y de imprenta en el período de Batista con  las  del período Castrista y determine a cual período se ajusta la definición de DICTADURA O TIRANÍA.


 COMENTARIO DE ROBERTO A. TORRICELLA
(dejado en Cubanet  tiempo atras)

Tan culpables como los antedichos, algunos auspiciadores del triunfo comunista en Cuba entrevieron el peligro inminente pero las bajas pasiones (envidia, odio, hipocresía, resentimiento, cobardía moral y esa malsana inclinación de “pescar en río revuelto”) anularon la sensatez y al amor por Cuba. Miles de veces repetían la frase “cualquiera, con tal que se vaya Batista". Era intolerable para esa legión de necios que un hombre sin pergamino universitario, un simple sargento, dirigiera los asuntos del país. Y era tan profundo el odio clasista de tales “señoras y señores” que su animadversión era menor respecto a Castro. Cada vez que algún castrista arrepentido alude a la “traición” de Fidel, cita la promesa de éste de celebrar elecciones y de gobernar con la Constitución de 1940, como si esas circunstancias no hubieran ocurrido o estado vigente anteriormente.

DICTADURA O TIRANÍA

¿Qué es dictadura? ¿Qué es tiranía? ¿Qué es despotismo? ¿Hubo en Cuba durante la década de los 50s una situación que teórica o factualmente merezca cualquiera de esos nombres? Obviamente no. Veamos:

Dictadura es la concentración, en bien o en mal, de todos los poderes. ¿Tal era el caso en Cuba? Honestamente, no.

El Congreso ejercía sus funciones con independencia del Poder Ejecutivo y de la judicatura, con una representación oposicionista pequeña debido al retraimiento grausista en las elecciones, pero cumplió sus deberes con inteligencia y valor. En oportunidades diversas, leyes-decretos, aprobados por el Consejo de Ministros durante etapas de suspensión de garantías constitucionales y en receso el Poder Legislativo, fueron derogadas por éste al reanudar sus actividades.

El Poder Judicial (cuya independencia es suficiente para asegurar el carácter democrático de cualquier régimen), hubo de desenvolverse sin interferencia alguna, no obstante que su lenidad para con los terroristas constituía un estímulo a la sedición. ¿No se dictaron autos de procesamiento contra algunos miembros de la policía y del ejército por supuestos delitos cometidos al calor de la guerra civil? En ningún momento la estructura gubernamental, la “dictadura”, infringió la independencia del Poder Judicial.

No sólo los tres poderes del Estado eran interdependientes, sino que se desglosaron funciones del Poder Ejecutivo y se los adscribió a numerosos organismos autónomos y paraestatales cuya dirección y funcionamiento estaban a cargo de personas no vinculadas al gobierno.

Tiranía y despotismo poseen como elemento tipificador –adicional al de la dictadura- el ejercicio injusto, abusivo, anonadante de esos poderes. Contestemos con algunas interrogantes: ¿Por qué sobrevivieron Fidel y Raúl del asalto al Cuartel Moncada? ¿Por qué fueron excarcelados mucho antes de cumplir la sanción que le impusieron tribunales ordinarios? ¿Por qué la revista “Bohemia”, órgano del fidelismo, y otros, disfrutaron de las ventajas ofrecidas por bancos paraestatales creados por la “tiranía”? ¿Por qué la generalidad de los dirigentes terroristas y conspiradores claves que estuvieron en poder de la policía sobrevivieron a la “brutalidad” de ésta? ¿Por qué algunas entidades y empresas no fueron objeto de ataques o desaparecieron en aquella época a pesar de la ayuda notoria que prestaban al castrismo? ¿Por qué líderes oposicionistas recibían en el exilio las caudalosas rentas de sus propiedades? ¿Por qué periódicos, revistas, estaciones de radio y de televisión que alentaban la guerra civil no fueron allanados y destruidos sus maquinarias y mobiliario? Cualquiera que sea la respuesta, tendrá que aparecer en ella un elemento: la falta absoluta de crueldad, de prepotencia y de abuso por el gobierno existente.

¿Dónde está, pues, el dictador o el tirano?

BRUTALIDAD DE LA POLICÍA

La acusación de crueldad atribuida a la fuerza pública es la que más daño hizo ante la opinión pública internacional. Es, sin embargo, la más infame e infundada. La represión de los cuerpos policíacos fue una respuesta y rara vez se practicó descaminadamente. Aun así, como un exponente de que ni el ardor de la lucha ni la conciencia de que estaba en juego la vida, deshumanizaron la actuación del gobierno, ya que muchos pudieran confeccionar una extensa lista con los individuos a quienes protegió, escondiéndolos y atendiéndolos en sus casas, consiguiendo su excarcelación, facilitando su salida del territorio nacional, mientras que se mantenían a sus familiares en las posiciones públicas.

No puede aceptarse que la policía castigara con la muerte a quien produce la muerte indiscriminada con un aparato explosivo, pero no puede aceptarse tampoco que mientras se condene la acción policiaca, se cohoneste y aplauda la del terrorista. No puede aceptarse moralmente que el mayor número de víctimas producidas por un “revolucionario” merezca un alto grado en la jerarquía rebelde y que igual acción realizada por un miembro la fuerza pública merezca el pelotón de fusilamiento.

EL PELIIGRO DE CUBA

El peligro de Cuba no fue Fidel Castro ni su movimiento 26 de Julio. Lo fue la mayoría de la ciudadanía elite, clase media, y de profesionales, con cultura y patrimonio, que ciegamente y por odio apoyaron a un gánster de reconocida procedencia asesina. Será mucho más fácil rectificar el daño y la destrucción causada por la tiranía castrista que alimentar el sentido común y el juicio racional a una ciudadanía no pensante, fanatizada por tener a este tipo de criminal como su indiscutible líder cuando, en realidad, en Cuba no se requería ni había la necesidad de una sangrienta revolución terrorista. El problema es mucho más profundo y mucho más serio que Castro ya que él es una simple herramienta y síntoma del comunismo internacional que nos conquistó y destruyó a Cuba. Colocar la culpa solamente en el castro-comunismo no debe servir para cegarnos de la vasta cofradía de ignorantes que lo hicieron su príncipe. La república
sobrevivirá a Fidel Castro y sus secuaces pero es menos probable que sobreviva a la multitud de necios irresponsables como los que lo convirtieron en su Robin Hood.
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¿Qué es dictadura? ¿Qué es tiranía? ¿Qué es despotismo? ¿Hubo en Cuba durante la década de los 50s una situación que teórica o factualmente merezca cualquiera de esos nombres? Obviamente no. Veamos:

Dictadura es la concentración, en bien o en mal, de todos los poderes. ¿Tal era el caso en Cuba? Honestamente, no.

El Congreso ejercía sus funciones con independencia del Poder Ejecutivo y de la judicatura, con una representación oposicionista pequeña debido al retraimiento grausista en las elecciones, pero cumplió sus deberes con inteligencia y valor. En oportunidades diversas, leyes-decretos, aprobados por el Consejo de Ministros durante etapas de suspensión de garantías constitucionales y en receso el Poder Legislativo, fueron derogadas por éste al reanudar sus actividades.

El Poder Judicial (cuya independencia es suficiente para asegurar el carácter democrático de cualquier régimen), hubo de desenvolverse sin interferencia alguna, no obstante que su lenidad para con los terroristas constituía un estímulo a la sedición. ¿No se dictaron autos de procesamiento contra algunos miembros de la policía y del ejército por supuestos delitos cometidos al calor de la guerra civil? En ningún momento la estructura gubernamental, la “dictadura”, infringió la independencia del Poder Judicial.

No sólo los tres poderes del Estado eran interdependientes, sino que se desglosaron funciones del Poder Ejecutivo y se los adscribió a numerosos organismos autónomos y paraestatales cuya dirección y funcionamiento estaban a cargo de personas no vinculadas al gobierno.

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miércoles, junio 24, 2020

Entrevista a la multifacética y relevante intelectual cubana Zoé Valdés: No se puede escribir sin libertad




Zoé Valdés: No se puede escribir sin libertad

Por Carlos Cabrera Perez
23/06/2020

Zoé Valdés Martínez (La Habana, 1959) Nació cuando el castrismo llegaba al poder, todo el poder. Fue en mayo, mes de aguaceros; que ella ha convertido en literatura hasta convertirse en la voz femenina más irreverente de la cultura y la política de Cuba.

La culpa fue de su abuela y su mamá que la quisieron con una sola condición, que fuera inteligente y así lo hizo, primero como redactora jefe y vicedirectora de la revista Cine Cubano, contratada para sustituir a Antonio El Niño Conte, de viaje en el extranjero; hasta que dio el salto a La nada cotidiana, que es un libro insoslayable en la literatura del siglo XX.

París, donde vivió antes, como esposa del escritor y diplomático Manuel Pereira; es su abrigo, donde ha creado y ha criado a su hija Attys Luna, una joven con la mirada creativa de mamá, pero ya a salvo de pañoletas y consignas.

Zoé es boquidura y polémica, quizá porque convive con dos maridos desiguales y litúrgicos, Rilke y Arenas, que no le perdonan una; cuando la hieren, se refugia en sus siguarayas predilectas que comparten la letra G, de ganadores: Gastón Baquero y Guillermo Cabrera Infante.

Con los dineros de Planeta por Te di la vida entera (Finalista del premio en 1996) pudo acogerse al buen vivir e instalarse en esa zona templada que Europa ha sostenido frente al castrismo, conocida como una política de diálogo crítico con la dictadura.

Zoé eligió ser látigo y cascabel, y paga un precio por ello. No siempre acierta, no siempre es justa con todos; se sumerge en refriegas de la que no siempre sale bien parada, pero es coherente hasta la saciedad y en su prosa y poesía se leen desgarros, pero también unas ganas locas de vivir y amar porque nació un Sábado de gloria, que es víspera de resurrección.


Tu voz cultural y política es de las más desgarradas e irreverentes de las mujeres de Cuba. ¿Cómo la construiste y cómo consigues esa estridencia inteligente?

No sabría explicar eso que has visto, aunque sé, intuyo a lo que te refieres… Yo nunca quise ser la niña más hermosa de la escuela, anhelaba ser la más inteligente, y así ha sido toda mi vida. Mi madre y mi abuela -las que me dieron toda la libertad del mundo-, al mismo tiempo me impusieron una disciplina de lecturas y de estudio; a partir de ahí y respetando siempre esas imposiciones suyas yo podía hacer lo que me diera la gana, vagabundear si así lo deseaba. He aprendido de los libros y de la vida, y también de la muerte, del dolor de la enfermedad, del amor y del desamor.

No hay un segundo en el que no aprenda algo.

No pretendo más que aprender, que es mi verbo favorito. Sin embargo, no me considero estridente. En cualquier caso, si la inteligencia lo es, entonces sí, pero sólo en esa dirección. Creo mucho en el don y las obligaciones y sacerdocio con ese don.

Truman Capote decía que cuando Dios te da un don, también te da un látigo. He aprendido a perfeccionar el don a auto-flagelaciones limpias, sin contemplaciones.

Tu último libro de narrativa es un intento de reconstrucción de una zona dolorida y dolorosa de la memoria cubana, el batistato. ¿Por qué lo escribiste y cómo ha influido en tu percepción del siglo XX cubano, escribir Pájaro lindo de la madrugá?

Esa ha sido la razón, tal como lo dices en la pregunta. El objetivo principal era tocar con la verdad un fragmento de esa zona perjudicada y olvidada, zona de dolor y vergüenza de la memoria cubana. Para ser sincera, la escribí por una deuda con mi abuela, que era muy batistiana, y además orgullosa de serlo.

Mi abuela de origen irlandés, batistiana y muy cristiana y también santera. La deuda se fue convirtiendo en promesa conmigo misma, me propuse culminar la investigación, y después escribir la novela. Nunca fue una biografía novelada, desde el inicio fue una ficción histórica lo que me propuse. La diferencia radica en el tratamiento de la historia en dependencia de los personajes, y no al revés.

La historia de Cuba es apasionante hasta 1959. Cuba se convirtió en un país muy próspero durante la República, sin obviar los montones conflictos que cualquier país de la región poseía a montones, aunque sin los logros de nuestra isla.

Cuba sería el futuro, ya lo era en 1957. Fulgencio Batista y Zaldívar, con sus defectos incluidos, situó a Cuba en lo máximo a nivel internacional, y a nivel nacional el crecimiento era indudable, todavía hoy ese crecimiento es incuestionable, al comprobar que las mismas construcciones de cualquier tipo continúan siendo los pilares de todo, hasta del micro-éxito social-ideológico, pese al horror advenido con el castrismo.

En 1959 se inició un proceso de retraso y amodorramiento que no ha cesado hasta hoy. El batistato construyó sin parar, el castrismo no se ha detenido ni un segundo en destrozar y desmoronar lo que el batistato construyó. Lo peor, lo que con mayor encono ha destruido, es la moral de los ciudadanos.

No quiero irme de la historia pasada, sin pedirte que cuentes cómo te llevas con Baquero. ¿Qué buscaste en Gastón y que has hallado?

Gastón Baquero es uno de mis santos. Para mí Dios es la Poesía, que es Diosa, la Diosa Blanca de los celtas. Gastón es uno de esos santos. Lo descubrí desde Cuba, muy joven, y debo decir que fue gracias a Fina García Marruz. Fue ella la primera que mencionó a Gastón Baquero delante de mí, y yo me despetronqué a buscar su poesía.

El librero de la calle Reina hizo el resto, y me ayudó en eso. Yo, cada noche le rezo a mis santos magnos de la poesía, a mis maestros literarios, antes de irme a dormir.

Mi relación con Gastón Baquero, como con José Martí, Dulce María Loynaz y con Guillermo Cabrera Infante es muy mística, dependiente, leal y por qué no, a veces irreverente. A Reinaldo Arenas no le agradaría que yo tuviera una relación mística con él, pero la tengo, es místico-demoníaca, porque como escribió Rilke: Todo ángel es un demonio. Lo que lo define a la perfección.

¿Cómo recuerdas a ese otro grande de Cuba que fue Guillermo Cabrera Infante?

Guillermo Cabrera Infante fue el escritor cubano que me abrió los ojos al lenguaje habanero, o "hablanero" -como le llamaba el- y a su libertad, la libertad de los rejuegos y dobles sentidos. Fue un gran amigo y consejero, como lo sigue siendo su viuda Miriam Gómez. Además, también fue un escritor muy generoso conmigo, y un exiliado valiente.

Esto último de una inmensa y envidiable verticalidad por la que sufrió, pero de la que estaba muy orgulloso, y a la que fue fiel hasta el final. Cada una de sus novelas compendia la música, el cine, la pintura, la cubanía o "habanía", las luces y las sombras de aquella isla.


Cuba semeja un descampado. ¿Cuál es tu evaluación de su literatura, y quiero que poses tu mirada en lo que se escribe dentro y fuera del tardocastrismo.

No, no soy nadie para evaluar nada, no es de mi cuidado e incumbencia. Aunque sí pienso que la verdadera literatura cubana desde el siglo XIX se escribe en el exilio.

Poseo y nutro una admiración y amor inmensos por algunos escritores cubanos exiliados, los que leo y sigo desde hace años. Su obra los ha convertido en mis amigos. Son seres enteramente libres. No se puede escribir sin libertad.

Con hambre, con carencias materiales, se puede escribir, pero no sin libertad. Hay excepciones: Los que alcanzan un nivel de alienación máxima para crear pese al daño que supone vivir bajo totalitarismos y tiranías ideológicas. Esos casos son contados y, contados con los dedos de una mano, sobrarían dedos. 

Hace 40 años de la estampida de Mariel, acontecimiento al que has dedicado tiempo y espacio reflexivo. Cuéntales a los lectores de la edad de tu hija y menores, qué pasó en Cuba en 1980.

En 1980 en Cuba aconteció una de las mayores explosiones de dolor y desesperación que ha ocurrido en el siglo XX. Fue profunda y masivo-definitiva. Profunda porque la gente buscaba escapar hacia la libertad de manera frontal, perdieron el miedo, perdieron todo, mucho, pero al final ganaron la libertad.

Masivo-definitiva porque la cantidad hizo temblar a la tiranía y a Castro mismo. No tengo otra frase para calificar Mariel: Acto de valentía admirable.

Ese suceso produjo una narrativa única en la sociedad cubana, una literatura excepcional, y un arte incomparable. No ha habido creadores más lúcidos que los que fueron convocados y surgidos por y de los sucesos de Mariel.

Fue una explosión social que suscitó una transformación cultural. Sólo ha sucedido en Cuba, que yo sepa, de esa forma tan peculiar. Y otra vez el mar, por medio, para citar a Reinaldo Arenas. 

El mundo está sufriendo la pandemia de coronavirus, ¿cuál es tu visión de la emergencia sanitaria; cómo lo está afrontando Occidente y cómo se ha vivido en Francia?

Más que pandemia a mi juicio se trata de una plaga. El concepto plaga incluye la arista política, que desde luego no hay que eludirlo de ninguna manera.

La emergencia sanitaria ordenada por parte de los líderes políticos ha sido incierta, mal informada, pues ha habido muy poca información real, sólo alarmas; nefasta, en una palabra.

Sin embargo, el trabajo del personal sanitario y médico ha sido insuperable, han trabajado con muy pocos recursos y con menos información. Se han crecido en función exclusivamente de la vida, sin el apoyo necesario de los políticos e inclusive a contracorriente de ellos y de su ideología y ambición de poder de a tres por quilo.

Por otra parte, Occidente siempre llega tarde a todo, desde hace décadas. Occidente beneficia siempre a los otros por encima de nosotros. Lo que me pareció más descriptivo relacionado con el tema es que en un momento de máxima emergencia Occidente no podía ni siquiera ofrecerse lo mínimo: Mascarillas, gel desinfectante, soluciones mínimas... Debieron comprar nuevamente la pacotilla al Partido Comunista de China, que es el proveedor máximo de la plaga, y el iniciador de esta guerra.

Comprarle al sistema político que ha provocado la derrota por adelantado de Occidente es como mínimo ilustrativo de la derrota. Porque esto ha sido una inmensa derrota, y la estaremos padeciendo mucho más allá de la plaga, mediante la crisis económica que se nos avecina, y de la que nadie más es culpable que el Partido Comunista chino.

Cuentan que París bien vale una misa. Si un lector de Cuba, tuviera la posibilidad de viajar a la Ciudad Luz, ¿que no debía perderse?


No debiera perderse la ciudad misma, su vida diurna y nocturna, sus numerosos fantasmas; aunque también aconsejaría que buscase un espacio en su agenda para un momento de recogimiento en el Cementerio de Père Lachaise donde descansan restos de personalidades históricas cubanas, como los de María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, la Condesa de Merlín, que es la autora, entre otras joyas de la literatura franco-cubana, de Viaje a La Habana.

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