domingo, enero 12, 2025

Algo de la Historia del desabastecimiento de las grasas alimenticias en Cuba después del supuesto triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959

ErnestoMiami

11 de enero, 2025

La Manteca y el Socialismo: Historia del desabastecimiento en Cuba. Crisis Económica y Social.


 A continuació cifras de la tabla No. 20 del libro El Imperialismo Norteamericano en la Economía de Cuba  del economista marxista  Oscar Pino Santos, quien trabajó hasta casi su muerte  en el Consejo de Estado de la dictadura totalitaria de los Castro en Cuba y que recibió el Premio en Ciencias Sociales en el año ¿2006?  por su obra  de toda la vida. El susodicho  libro fue escrito en 1957, pero fue publicado después del triunfo de la Revolución. Es  notorio que Pino Santos  se calló la boca o se olvidó  de su pluma   para escribir los garrafales disparates  con los que el Castrismo destruyó a la economía cubana y la cultura de trabajo del pueblo cubano. La población  de Cuba en 1957  era de aproximadamente 6 millones de habitantes.

Observen que el 12% de las GRASAS (aceite, manteca de cerdo, etc.) era de producción nacional y el 88% era de importación, pero ya en la  Cuba de los años 50s,anterior a 1959, se estaba desarrollando la produción  de aceites vegetales, lo cual estaba afectando a los exportadores  de manteca de cerdo para Cuba. En general:  La diversificación de la economía  que estaban llevando a cabo  Joaquin Martinez Sáenz, como Presidente del Banco Nacional de Cuba,  y de  Julián Alienes Urosa, como Jefe de Investigaciones de dicho banco, bajo el gobierno de Fukgencio Batista,  siguiendo las sugerencias  de la Comisión Misión Truslow, solicitada por el Presidente Carlos Prío Socarrá para dinamizar la economía cubana,   afectaron intereses comerciales de empresarios norteamericanos (para conocer otras afectaciones encluí en este post mi artículo  ¿Fue la República de Cuba (1902-1958) una neocolonia de los EE.UU.? Dos ejemplos que lo niega.)  afectaciones que fueron aprovechadas por el comunista William Arthur Wieland (en Cuba: Guillermo Arturo Montenegro Wieland)  a la sazón Director del Buró para México y el Caribe de la Subsecretaría de Estado para América Latina, para imponerle al gobierno de Batista un embargo de armas norteamericanas  y el recorte de la cuota azucarera   de Cuba en el mercado norteamericano, lo cual afectó material y  moralmente al gobierno de  Fulgencio Batista  elegido en las elecciones multipartidistas del 1 de noviembre de 1954, pues  Fidel Castro era una de las apuestas de los comunistas cubanos dirigidos por Fabio Grobart.

Esos resultados económicos se obtuvieron pese a la inestabilidad política que presentó el país y a las medidas económicas norteamericanas que afectaron a la economía cubana: solamente la aprobación norteamericana  en 1956 de reducir del 96% hasta el 29% la participación cubana en el mercado azucarero norteamericano dieron a Cuba pérdidas de 240 millones de dólares  según las páginas 14 y 15 del libro  El último año  de aquella república de Ramiro J. Abreu al dejar de exportar a Estados Unidos 1 156 902 toneladas métricas de azúcar según  se lee en la página 52  del libro La Economía Cubana en los años 50, del  entonces economista oficialista  Ismael Zuaznábar. Ramiro J.  Abreu, fue  ex oficial del Ministerio del Interior de la tiranía de los Castro y, en el momento de publicarse ese libro en Cuba (con prólogo del entonces  miembro del Buró Político del PCC  Carlos Rafael Rodríguez) era  funcionario del Departamento América, un departamento de Inteligencia y Subverción del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que recibió inicialmente el nombre de Liberación y que tuvo como jefe a Manuel Piñeiro Losada, conocido como ¨Barba Roja,

Para  profundizar en la economía cubana  de los años 50 sun buen libro es : “La aventura cubana.” (Artes Gráficas Edic. SA. Madrid, 1977) del economista boliviano  Julio Alvarado, quien trabajó en el Banco Nacional de Cuba.

.TABL A  DE  LA  CUAL SE INFIERE LA CANASTA BÁSICA DEL CUBANO DE ESA ÉPOCA: 

 

Este cuadro No. 20   refleja la canasta básica del pueblo cubano. Observen que la leche y todos los productos lácteos eran más del 90% de producción nacional. Algunos productos se importaban porque era más barato comprarlos en el exterior y traerlos al país que cultivarlos.

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 Reportando riquezas. Aprendimos a fabricar axeite y después lo olvidamos

Autor: Nivio López Pellón

Revista Bohemia octubre 24 1954


Es cubano de verdad el aceite de maní 
Autor: Nivio López Pellón
Revista Bohemia Abril 5 1959




En este último segmento del artículo se habla de la  fábrica de aceite El Cocinero, cuya chimenea  se encuentra  cerca del final de la calle Línea en el  túnel de Línea, El Vedado. Esa fábrica  cerró hace décadas y desde hace unos años  es una ¨fábrica de artes¨,  donde el ¨jineterismo¨ habanero tiene una de sus bases de operaciones.

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Tomado de la revista Vitral No. 73
( http://www.vitral.org )

LA GANADERÍA DE LA CUBA REPUBLICANA

Por Jesuhadín Pérez Valdés

“La riqueza de vuestra tierra, el crecimiento de vuestra hierba y
la habilidad demostrada de transformar hierba en carne,
está convirtiendo la clase de ganado que uds. están produciendo,
en un producto comestible insuperable para las mesas de Cuba ,
y espero que en un no muy lejano futuro,
para las mesas de muchos ciudadanos del mundo”.

Frank Scofield.
Autoridad internacional en ganado de razas de carne

   
    En la exposición nacional de ganadería, celebrada en 1956 en el parque nacional de exposiciones, el profesor H. H.Kildee, juez del evento, expresó al Patronato de dicha exposición lo siguiente:

    “Quiero encomiar y felicitar a los funcionarios y expositores que han hecho de ésta exposición un gran éxito en cualquiera de sus aspectos.

    “(…) Los grandes campeones y muchos de los ganadores de cinta azul, debearían ganar, o por lo menos estar entre los primeros, en las mejores exposiciones de los Estados Unidos y Canadá. La calidad: de las mejores de su clase (…) Estuve encantado con el ganado (…) criado y mejorado en Cuba”.

    En 1953, tres años antes del referido evento, ya Cuba contaba con más de cinco millones de cabezas de ganado, esto significaba un animal por cada 1,10 personas. Posición envidiable si la comparamos con las existencias estimadas por la F. A. O en el propio año en 36 países. Pero, ¿cómo llegamos a obtener tal riqueza y qué lugar ocupó en nuestra economía nacional?
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    Revisemos la historia...

    La ganadería en la etapa anterior a 1902

    Excavando en las raíces de la ganadería –anterior a la etapa republicana- descubrimos como ésta, nace y se desarrolla entrecruzada y paralelamente a otra gran riqueza: la azucarera, como si emergieran ambas de la historia en dependencia simbiótica …¿por qué? Veamos.

    Nuestras tierras fértiles generaron un rápido aumento de la fortuna azucarera y a ésta le resultaba indispensable la fuerza brutal del animal, tanto para el cultivo como para el transporte de la caña (o productos terminados). Estas mismas tierras producían los pastos idóneos para la manutención y florecimiento del ganado. Fue éste el motivo que ambas riquezas crecieran hermanadas. Miguel Penabad Fraga, autor de La Ganadería en Cuba nos cuenta:

    “Pronto llegó a fomentarse gran número de haciendas ganaderas contando la isla con unos mil hatos que contenían más de un millón de cabezas de vacunos.” (D.M /1957 pág 105.)

    Además, otra cuestión determinante para el crecimiento de la ganadería en aquella época fue la posición geográfica que convirtió a Cuba en principal abastecedora de carnes saladas, cueros, pieles y ganados a las flotas diversas que se dirigían a México, Perú y otras zonas sureñas. Esto, sumado a las necesidades internas de consumo y transporte de mercancías como café, tabaco y azúcar, hicieron del ganadero una persona de mucho poder e influencia, hasta ser coprotágonista del primer gran conflicto entre ganaderos y vegueros, que culminó con la abolición de los grandes latifundios pastoriles.

    A pesar de los conflictos y las contradicciones existentes en la época, agravadas por las subidas de los impuestos, en 1843 se organiza en Puerto Príncipe la Primera Exposición Agrícola y Ganadera. Que fuera –según Penabad- el espaldarazo definitivo a la ganadería.

    Dos décadas y media después vendría el azote de la guerra. Pasados diez años de conflicto la situación era deprimente; sin embargo, para el grito de Baire los potreros contaban ya con 2 485 766 animales. (¡!) Pero con Baire empezó la guerra…

    Después de tomar posesión los Estados Unidos de Cuba se hizo un nuevo censo en el año 1899, en el que solo aparecieron 376 650 reses… La contienda liberadora se había llevado 2 100 000 cabezas de ganado…

    1902. La República

    La riqueza ganadera estaba prácticamente aniquilada y gran parte de los hacendados arruinados; sin embargo, las necesidades internas, tanto para las labores agrarias, el tiro de carga y pasaje, como para el consumo de carne, leche y sus derivados, seguían incrementándose, por lo que se dieron facilidades arancelarias para la revitalización de la ganadería, importándose ganado de Venezuela, Puerto Rico, Texas, Tampico y la Florida tratando –los ganaderos- de atizar –por cuarta vez- ésta riqueza, y prendió…

    …Ya para 1910 en los potreros cubanos había –según stock de la época- unas 3 200 000 reses vacunas. ¡La semilla ganadera había prendido nuevamente! Pero otra dura prueba se avecinaba…

    La Primera Guerra Mundial

    La situación de guerra propició una demanda enorme de tabaco y azúcar, al tiempo que se redujo al mínimo la importación de alimentos. Esto generó sobre la ganadería una presión enorme, ya que tuvo que cubrir la necesidad de fuerza animal para el laboreo y transporte en zafras sobre-estimuladas por las peticiones internacionales y, al mismo tiempo, cubrir las urgencias nacionales de alimentación, de carne, leche y sus derivados. Es bueno señalar que esta delicada situación hizo del ganadero un recio soporte de la alimentación pública en general.

    A pesar de la exigente situación que puso al rojo vivo las existencias ganaderas los criadores, cebadores y mejoradores cubanos las soportaron, e incluso crecieron, pues para el censo de 1918 en los potreros nacionales habían 3 955 000 cabezas vacunas.

    Teniendo en cuenta los éxitos alcanzados y el incremento de las necesidades –no olvidando la expansión y existencia de nuevos colosos azucareros- en 1927 se efectuó una nueva reforma arancelaria que fomentó la creación de poderosas industrias de derivados. ¿Los beneficios? Miguel Penabad los describe:

    “…impidieron la salida de torrentes de divisas hacia el extranjero en pago de alimentos que se pudieran elaborar en Cuba y ofrecer trabajo permanente(…) a millares de ciudadanos que vuelcan sus salarios en el comercio, la industria, el transporte y los espectáculos, sosteniéndoles desde luego, a los sectores empleadores citados, la capacidad de producción y ventas, consumidores que a su vez, compran carne, leche y sus derivados manufacturados en Cuba”.

    El desarrollo ganadero propició que el consumo de leche condensada y evaporada-con materia prima nacional- para 1932 fuera de 10,8 cajas (518,4 latas) por cada 100 habitantes, éste consumo se elevó a 30 cajas (1824 latas) en un año para las estaciones de 1951 y se calculaba que, para 1960, se consumirían aproximadamente 2 millones y medio de cajas de leche (120 000 000 de latas) que necesitarían unos 100 125 000 kilogramos de leche fresca y 22 500 toneladas de azúcar refino nacional, (ver:Coop. Comp. Nac. de Alim. para incrementar la producción con igual número de vacas. Tab. Esp. D.M/ 1957.)

    Esta positiva evolución fue –paulatinamente- cubriendo una diversa variedad de productos de consumo. Al revisar las estadísticas vemos como del año 1926 al año 1939, se redujeron las importaciones (carne y derivados) en un promedioo anual de $ 29 081 673, siendo las principales:

  
    También se eliminaron importaciones por concepto de carnes en conserva y otras carnes $ 1 510 631, y se exportaron además, -sin dañar en lo más mínimo el abasto al país de esos productos- en una década 14 954 359 pesos… Según el doctor Lamar Roura, presidente en 1943 de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba, de 1931 a 1940 se había producido –entre importaciones ahorradas y exportaciones- un beneficio global de 80 051 001 pesos… (ver ponencia del Dr. L. Roura al Primer Congreso de Alimentación, año 1943).

    En 1945 se efectuó –según palabras del periodista Miguel Penabad- : “el mejor censo de todas las épocas en Cuba, que registró las existencias de ganado en julio de 1946”.(La ganadería en Cuba /M. Penabad. D.M. 1957.) Se hizo teniendo en cuenta la división política administrativa republicana.(Ver la carne y la población de Cuba … W. Denie Valdés. /Vitral Núm: 65. pág 24. Año 2005.) Este censo inspeccionó 159 958 fincas, de éstas tenían ganado vacuno: 119 780, arrojando los siguientes detalles.

  
       
    Wilfredo Denie Valdés, quien fuera historiador de la ciudad de Pinar del Río durante muchos años, asegura que el cómputo final de éste censo se ubicó en los ¡Cuatro millones ciento quince mil, setecientos treinta y tres animales!. Por otra parte M. Penabad nos dice: “es evidente que la riqueza ganadera es (era) la más difundida, pues cuenta (contaba) con 147 772 poseedores por lo menos”. (Paréntesis del autor.).

    Siete años después, en otro censo, se nota una reacción en las existencias, dando un total de 5 391 100 cabezas, que finalmente fue fijado por la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba en 5 060 000 debido a las características del mismo.

    Las existencias de ganado vacuno en los diez países con mejor índice promedio de cabeza animal por habitante, muestran la posición cubana en 1953:

   

    La ganadería como mecanismo generador de empleo

    Otro importante factor en el proceso de desarrollo ganadero es la generación de empleos por su positivo impacto social. En este sentido se destacan no solo los sectores estrictamente vinculados a la ganadería, sino otros que dependen indirectamente de ésta, como son fábricas de helados, fábricas de calzado, fábricas de piensos, producciones mieleras, ferreterías, fábricas de embutidos, de queso, saladeros de cuero, jabonerías, laboratorios y muchos más.
    Por estos años, según el Dr. Lamar, en Cuba existían 165 004 empleadores que utilizaban permanentemente 193 859 empleados, que ganaban salarios por valor de 105 977 843 pesos…

    Sacrificio vacuno

    “Antes de 1959 en nuestro país se sacrificaba el ganado (…) sin ataduras por parte del Estado…”. Esta afirmación fue hecha por W. Denie Valdés, historiador ya mencionado; pero entonces…¿qué cantidad de animales serían sacrificados para poder cubrir las demandas nacionales de consumo en más de treinta sectores dependientes en alguna manera del ganado cubano, aún si despreciáramos las exportaciones?

    La respuesta a ésta pregunta fue dada por el Dr. José Manuel Cortina, presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuba y publicada en varios periódicos y revistas de la época durante el bienio de su mandato. Él aseguraba, tabuladamente que, desde el año 1942 al año 1951, los criadores cubanos entregaron para el consumo nacional 9 300 000 reses vacunas, con un peso promedio de 32 arrobas (800 lbrs/363.6 Kgms) en pie, por las cuales recibieron 687 600 000 pesos. Entonces podemos –por éste dato-deducir, que en nuestro país, en la razón antes mencionada, y según los informes del Dr. Cortina, se sacrificaban aproximadamente: ¡Un millón de animales al año! (Ver: La ganadería en Cuba. M. Penabad. D. M. pág. 110; 2da col. 3er par. T.E. /1957). Y, otro dato curioso, en igual período y por igual cantidad de ganado, con similar peso, los ganadores norteamericanos percibieron $ 1 782 600 000, o sea una diferencia en perjuicio cubano de $ 1 095 000 000… (el autor no encontró la respuesta a tal diferencia, es probable que se debiera a los precios internos del mercado nacional).

    Inversiones

    Los valores comprometidos operando en el sistema ganadero nacional fueron amplios. Basta decir para probarlo que, para 1956, las inversiones en tierras ascendían a 477 500 000 pesos. En casas, cercas, pastizales, pozos, aguadas, equipos y vehículos: $291 475 000, y en animales vacunos: 657 750 000, para un gran total de…: 1 426 725 000 pesos. Esto teniendo en cuenta los valores promedio estimados y aprobados en el año sancionado (1956) donde, por ejemplo, una caballería estaba valorada en $1 491 y una cabeza de ganado: $ 109.62 (según: La ganadería, importante riqueza cubana. M. Penabad./ D.M. pág 106. Cuadro Nº 3.)
   
 Otras inversiones de consideración, directa e indirectamente vinculadas a la ganadería, fueron:

   
    Fuentes: Ministerio de la Agricultura. Tribunal de Cuentas. Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba. (datos de 1954 e Instituciones de la época).

    Otras existencias

    Además del ganado vacuno, en Cuba existían –para el año 1956- según datos de la A. N. G. C. una riqueza en ganado menor que alcanzaba los 133 600 000 pesos, que podríamos desglosar así:

    Todas éstas producciones convertían nuestra ganadería en una fuente económica de potencial extraordinario. Pero con los logros alcanzados, los criadores cubanos no creyeron dada por hecha su labor, sino que en los años 1956 y 1957, según el Ministerio de la Agricultura de la época se importaron 11 845 animales de pura raza, para el mejoramiento y superación de lo que fuera ya –ateniéndonos a las palabras de Miguel Penabad Fraga- “Nuestra segunda riqueza nacional”… y se exportaron formidables ejemplares, ejemplo de ello: “Monitor Cero”, vendido en $ 16 000 y “Celso 81” criado por la Compañía Ganadera El Palmar. S.A y vendido en $ 10 000, ambos a la República Dominicana.

    A modo de conclusión

    La hacienda ganadera prendió, se expandió y cubrió en gran medida las necesidades de consumo nacional. Según un estudio realizado por el Ing, José Tamargo, Jefe del Departamento de Estadísticas del ministerio correspondiente, para el año 1956 existían en Cuba: 5 325 472 reses. Ahora bien, éstas unidades de ganado vendidas a 14 centavos la libra de pie, precio autorizado oficialmente y que rigió durante el tiempo en cuestión, arroja un valor de 581 528 320 pesos. Si además le sumamos el valor mínimo de las 300 000 caballerías que se destinaban a la ganadería y las inversiones hechas en casas, cercas, aguadas, potreros, equipos y otros, sumaría un gran total de mil trescientos cincuenta millones, quinientos tres mil, trescientos veinte pesos. ($ 1 350 503 320) ¡solo en el sector bovino! convirtiendo la ganadería –con más de 145 000 poseedores- en una poderosa fuente de riquezas.

    ¿La calidad del ganado? “-De los mejores de su clase-” Según consideraciones del juez y profesor H. H. Kildee, o las de Frank Scofield, asesor e inspector de ganado y autoridad internacional, quien aseguró;

    “….he encontrado en Cuba una calidad de ganado (..) como no me había imaginado encontrar cuando vine aquí”

    Y el ganadero cubano, ¿qué opinión y perspectiva tenía, estando plenamente consciente de los considerables valores que manejaba…? Lorenzo W Lamadrid, presidente a la sazón de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba nos tiene la respuesta.

    “El ganadero no cree que ha llegado al final de su tarea técnica en lo pecuario ni en lo económico; sabe que mucho falta por lograr para colocar esta riqueza en el plano que ella merece y confía en que el gobierno y las instituciones crediticias oficiales conozcan de cerca las aspiraciones y necesidades de éste sector, tratando con sus dirigentes, previamente, toda medida o plan de fomento, expansión e intensificación, para que ésta colaboración llene a plenitud los anhelos de una clase que por su laboriosidad y entusiasmo demostrado siempre, representa un sólido puntal de la economía nacional”.

    Con este potencial existente y una actitud consciente y comprometida con el desarrollo económico y el fortalecimiento de nuestra riqueza ganadera, terminamos nuestra primera mitad del siglo XX y algunos años más. Después otra etapa de la historia de Cuba vendría… por ahora, al releer las ideas de Lorenzo W. Lamadrid, publicadas por aquellos años en la prensa… sobran las palabras.

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 ¿Fue la República de Cuba (1902-1958) una neocolonia de los EE.UU.? Dos ejemplos que lo niega.


Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
1 de mayo de 2016


Aunque L. H. Jenks escribiera el libro Nuestra Colonia de Cuba, Cuba republicana no fue nunca colonia de los Estados Unidos, de la misma manera que la tiranía cubana no fue tampoco una colonia o un satelite de la Unión Soviética. Entre la tiranía isleña y el régimen comunista de la URSS lo que existía realmente era una fuerte relación simbiótica desde el punto de vista político, la cual incidía muy significativamente en el aspecto económico de las relaciones. Los múltiples desencuentros entre las partes, en ambas etapas de nuestra Historia, niegan la existencia de una relación Colonia-Metrópoli entre ellas.

En la etapa republicana de Cuba  y en lo referente a la economía en 1958,  menos del 5% de la economía cubana estaba en manos de ciudadanos de los EE;UU., mientras que aproximadamente el 85%  estaba en manos cubanas. En 1958 aproximadamente entre el 82% y el 85% de la riqueza nacional estaba en manos cubanas, según se infiere del Anuario Azucarero de 1958 (página 11) y de la tabla de la página 24 del libro En el último año de aquella República de Ramiro J. Abreu. En la rama azucarera los cubanos eran los dueños de aproximadamente el 60% de la producción de azúcar; el casi 40% que estaba en manos norteamericanas podemos verlo desde diferentes perspectivas; una de ellas, raramente abordada, era la de ser un fuerte baluarte en el mercado consumidor norteamericano a favor de toda el azúcar producida en Cuba, pues garantizaba unos poderosos aliados: los intereses de los productores norteamericanos de Cuba,  frente a los productores de azúcar  de remolacha  producida en los EE.UU..

 La renta anual por habitante en los años 50  osciló entre los 330 dólares y los 350 dólares; la de E.U. era aproximadamente de 2 000 dólares (los cubanos no nos comparábamos con los demás países latinoamericanos o europeos; En 1953, el ingreso nacional per cápita de Cuba era de $325, superior al de Italia ($307), Austria ($290), España ($242), Portugal ($220), Turquía ($221), México ($200), Yugoslavia ($200) y Japón ($197) según Charles P. Kindleberger en su libro Economic Development,  publicado en 1958. Nuestro referente desde mediados, y quizás desde antes, del siglo XIX eran los EE.UU.)   según escribe el economista y comunista Oscar Pino Santos  en la página 97 de su libro La Penetración  del Imperialismo Norteamericano en la Economía Cubana, escrito en 1957. En el Atlas de la Economía Mundial de fines de la década de los cincuenta, Cuba estaba situada en el lugar 22 entre más de ciento veinte naciones (Apuleyo, 149). Sobre la base de los valores de la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del Ministerio de Educación de Cuba, los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados tuvieron respectivamente en 1976 un Producto Nacional Bruto per cápita de 450 y 140 dólares y en 1987 de 650 y 210 dólares respectivamente, todos menores que el que tuvo Cuba en 1957 (433,5) cuando se tiene en cuenta la devaluación que ha tenido el dólar desde 1957 hasta esas fechas.

Esos resultados económicos se obtuvieron pese a la inestabilidad política que presentó el país y a las medidas económicas norteamericanas que afectaron a la economía cubana: solamente la aprobación norteamericana  en 1956 de reducir del 96% hasta el 29% la participación cubana en el mercado azucarero norteamericano dieron a Cuba pérdidas de 240 millones de dólares  según las páginas 14 y 15 del libro  El último año  de aquella república de Ramiro J.  Abreu al dejar de exportar a Estados Unidos 1 156 902 toneladas métricas de azúcar según  se lee en la página 52  del libro La Economía Cubana en los años 50, del  entonces economista oficialista  Ismael Zuaznábar. Ramiro J.  Abreu, fue  ex oficial del Ministerio del Interior de la tiranía de los Castro y, en el momento de publicarse ese libro en Cuba (con prólogo del entonces  miembro del Buró Político del PCC  Carlos Rafael Rodríguez)  funcionario del Departamento América, un departamento de Inteligencia y Subverción del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que recibió inicialmente el nombre de Liberación y que tuvo como jefe a Manuel Piñeiro Losada, conocido como ¨Barba Roja,

Esas medidas norteamericanas  fueron producto del lobbysmo  en los EE.UU.en contra  del gobierno de Fulgencio Batista por este haber tomado medidas a favor del desarrollo de la economía en Cuba que afectaban a intereses norteamericanos como fueron:
  • El desarrollo de planes arroceros en Cuba, pues afectaba a los intereses de los arroceros norteamericanos de la cuenca del Mississippi. Cuba llegó a exportar arroz. El Paln de Alonso de Rojas, Pinar del Río, fue uno de ellos.
  •  La decisión de construir un molino de harina en Santiago de Cuba que le quitaba el monopolio al molino ubicado de La Habana, que era de propiedad norteamericana.
  •  El desarrollo en Cuba de la industria de aceites vegetales, pues afectaba a los exportadores norteamericanos de manteca o grasa de cerdo, la cual no era consumida por los norteamericanos.
  • Ventajas económicas  a una planta de Niquel, de la cual Batista era uno de sus accionistas, que perjudicaba a la otra planta que existía en el país, la cual era norteamericana.
  • Cuando se fue a renovar el parque de ferrocarriles, que estaban nacionalizados, las locomotoras se las compraron a los alemanes en lugar de comprárselas a la norteamericana  General Motors, 
  • El papel de la prensa cubana se compraba a Estados Unidos, lo cual  fue afectado cuando  Cuba  instaló  varias papeleras que usaban bagazo de caña como materia prima.
  • Se iba a llevar a cabo una revisión de las tarifas proteccionistas que perjudicaría a los Estados Unidos.
  • Planes para producir materias en Cuba que hasta el momento eran compradas fundamentalmente a los Estados Unidos; uno de esos materiales  era  el cemento.   Dos marcas de cemento que recuerdo eran  Santa Teresa y El Morro.
  •  Una compañía norteamericana cuyo presidente era hermano del entonces Presidente de los Estados Unidos Dwight Einsehower hizo gestiones para que  la obra del túnel de la bahía de  La Habanase la adjudicaran a su compañía, pero Batista se opuso a esas gestiones y la puso en licitación para que el proyecto mejor y más barato  fuera el escogido. Una  compañía francesa se ganó la obra.
 El túnel de La Habana se enmarcaba dentro de un vasto plan de construcciones para desarrollar la infraestructura turística en el país. Muchas eran las construcciones que se habían construido y se estaba construyendo en el país con ese fin. Algunas de ellas fueron la Vía Blanca, incluyendo el puente de Bacunayagua,  y las carreteras del circuito norte de La Habana, Pinar del Río y Matanzas y otra por el sur del país que conectaba a Trinidad, Cienfuegos, etc.,. A estas obras se sumaban la construcción de fábricas de todos tipo para abastecer al país y a la creciente industria turística Estas obras se hicieron durante el régimen de Fulgencio Batista entre 1952 y 1958. El país estaba pasando de un país monoproductor y monoexportador a un país pluriproductor y pluriexportador donde la industria no azucarera había ya desplazado a la industria azucarera. El turismo había ya desplazado a la industria azucarera como la primera fuente de ingreso del país pese a estar el país en medio de cierta inestabilidad política por la lucha armada contra el régimen de Fulgencio Batista. El país estaba en transición a una economía de comercio y servicios.

Pero con las medidas norteamericanas  puramente económicas  contra el régimen de Fulgencio Batista  no se agotaron las medidas en contra de dicho régimen:  un EMBARGO DE ARMAS  al régimen de Fulgencio Batista, el cual estaba enfrascado en reprimir la subversión armada que existía en el país, fue una de las medidas más dañinas para el futuro de Cuba ... y el de  muchos otros países, incluyendo, en cierta medida  al de  los EE.UU., pese a que durante  la lucha contra  el régimen de Batista  el tirano Raúl Castro había secuestrado a civiles y militares norteamericanos (Operación Antiaérea) y dió ordenes de atacar el acueducto de Yateritas   que daba abasto de agua a la Base Naval de Guantánamo de los EE.UU. en Cuba.

Ya  durante   el gobierno del Presidente Gerardo Machado y Morales  se llevaron a cabo  sanciones norteamericanas  contra el gobierno de  Machado por este llevar a cabo  una política para desarrollar la industria nacional en Cuba. La Ley Arancelaria de 1927 emitida por el gobierno de Machado afectaba a muchos  intereses norteamericanos, los cuales usando a sus lobbystas  promovieron sanciones del gobierno de los EE.UU. contra el gobierno de Gerardo Machado en el marco de la Gran Depresión de 1929 que tuvo un alcance mundial y de la cual solamente se salió por el desarrollo de la industria  de armamentos  durante la II Guerra Mundial.

En Cuba se  falsea la historia.  Un ejemplo es presentar  a la República de Cuba como una neocolonia norteamericana y al Presidente  Don Tomás Estrada Palma, primer Presidente de la república cubana,  como un perrito faldero de EE.UU., pese a que ha sido, aún hasta hoy, el único presidente cubano que ha expulsado de Cuba a un embajador norteamericano, pues expulsó al  Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos en La Habana, Mr. Hebert G. Squiers, por hacer declaraciones a favor de los norteamericanos residentes en Isla de Pinos que en 1903 iniciaron un movimiento con el objetivo que la mencionada isla fuera anexada a los Estados Unidos (leer página 257 de la obra  Documentos para la Historia de Cuba, Tomo II,  de la historiadora Hortensia  Pichardo), lo cual nos habla claramente en contra de la adjudicación a Estrada Palma de un papel de hombre fácilmente manipulable, el cual nunca tuvo; también debemos hablar sobre sus discusiones con respecto al número de bases carboneras norteamericanas en Cuba y con respecto a las gestiones que realizó, a inicios de 1904, para concertar un Tratado de Reciprocidad con Inglaterra. Hortensia Pichardo opina lo siguiente sobre las negociaciones que se llevaron a cabo con los E.U. con relación a las carboneras o estaciones navales:

"Un triunfo diplomático se anotó Cuba al conseguir que las bases fueran arrendadas, no vendidas o concedidas y que La Habana de ningún modo figurara entre ellas.
Otro triunfo se anotó Cuba con respecto al número de las bases, pues los Estados Unidos pretendían cuatro, incluidas en ellas algunas de las mejores bahías de Cuba, Guantánamo, Nipe, Bahía Honda y Cienfuegos, pero al fin quedaron reducidas a dos: Guantánamo y Bahía Honda, y más tarde a Guantánamo solamente.
De acuerdo con el Tratado, los Estados Unidos ejercerían jurisdicción sobre las tierras arrendadas mientras las ocuparan, pero reconocían la soberanía de Cuba sobre dichas tierras."

Es importante señalar que esas negociaciones con relación a las carboneras así como las gestiones que se llevaron a cabo para concertar el Tratado de Reciprocidad con Inglaterra hicieron posible el Tratado Hay-Quesada del 2 de marzo de 1904 por el cual los Estados Unidos renunciaban a favor de la República de Cuba toda reclamación del derecho a Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud.

Los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt de intervenir militarmente en Cuba. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:

" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán
." (Obra citada de Pichardo, p. 283)

En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:

" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Obra citada de Pichardo, p. 285)

Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.

El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.

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martes, diciembre 27, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: La Nochemala en Cuba, otro 'logro de la revolución'. Pedro Pablo Arencibia: Algunos de mis recuerdos de la Nochebuena en Cuba

Tomado de https://diariodecuba.com/

La Nochemala en Cuba, otro 'logro de la revolución'

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¿Cuánto cuesta comer lechón asado en Cuba en estos días de celebraciones familiares?

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

24 Dic 2022 

Desde los tiempos de la colonización española, la Nochebuena es la celebración familiar más esperada en Cuba, tal y como ocurre en los países en los que el cristianismo es parte de su cultura nacional. Pues bien, este año los cubanos van a tener una Nochemala, que no buena.

Por tradición, en Cuba no se concibe la celebración de la Nochebuena sin servir en la mesa familiar el clásico lechón asado criollo. El cerdo asado es a la Nochebuena en Cuba lo que los tamales en México y Centroamérica, las parrilladas de carne bovina en Argentina y Uruguay, el pavo relleno en Brasil, o la hallaca (tamales rellenos con múltiples ingredientes) en Venezuela. Cada nación latinoamericana tiene sus platos tradicionales en estas celebraciones.

Y ahí está el detalle. En 2022, debido al comunismo, cuyo desastre ya tocó fondo, pocas familias cubanas van a poder disfrutar del tradicional cerdo asado este sábado 24 de diciembre.

La cena de cuando Cuba era "explotada por el imperialismo"

Como ocurre cuando una tiranía totalitaria se eterniza, hoy millones de cubanos jóvenes, o simplemente menores de 60 años, no tienen idea de cómo eran las cenas de Nochebuena de sus padres, abuelos o bisabuelos cuando Cuba era "explotada por el imperialismo". Y si se lo cuentan, creerán que son mentiras de viejos fantasiosos.

Veamos por arribita lo que recuerdo yo (que supero con holgura los 60 años de edad) de aquellas cenas navideñas en nuestra entrañable tierra natal:  lechón asado generalmente convoyado con arroz congrí, yuca con "mojo isleño", ensalada (preferiblemente de tomates), cerveza, o vino tinto, refrescos o jugos para los niños. Luego había turrones españoles de Jijona, yema o Alicante, así como avellanas y nueces, o dátiles. Además, podía haber flan cubano, o casquitos de guayaba con queso crema, etc. Y como sello final, un aromático cafecito cubano, de verdad, no un mejunje mezclado con chícharos tostados.

Este cuadro seguramente no está completo, pero ofrece una idea a quienes no tienen ninguna. En cuanto al inevitable argumento izquierdoso de que no todas las familias podían cenar así, les digo que es cierto, pero hay un pequeño detalle: en los años 50 eran poquísimos los cubanos que no podían cenar al menos un pedazo de puerco, mientras la abrumadora mayoría sí lo hacía. Hoy es exactamente al revés.

"Se están acabando los puercos, no da negocio criarlos"

La "revolución socialista" produce ya tan poca carne de puerco (y de cualquier otra carne) que prácticamente desapareció del mercado formal. Según cifras oficiales, en 2017 el país produjo casi 200.000 toneladas de carne de puerco, y en 2022 no llegará ni a 26.000 toneladas.

En el mercado informal, cuando "aparece", una libra de cerdo cuesta ya entre 350 y 500 pesos la libra. Por "la izquierda", por solo seis libritas de cerdo para una muy magra cena hay que desembolsar 2.400 pesos, cifra superior en un 14% a un salario mínimo (2.100 pesos).

Imaginémonos a un cubano en Miami con un salario mínimo de 1.906 (vigente actualmente en Florida) pidiendo 266 dólares prestados para pagar 2.172 dólares por ¡seis libras! de carne de cerdo en Sedano’s, Publix, Wall-Mart, BJ’s u otro supermercado.

En los últimos meses, la cúpula dictatorial en Cuba gastó miles de millones de dólares en construir hoteles de lujo para enriquecerse más, y redujo las inversiones y gastos en todo lo demás, incluyendo una drástica reducción en la importación de piensos. Además, paga precios muy bajos a los criadores privados de cerdos, obligados a entregar la carne producida al Estado. Y para colmo, mete en la cárcel a los productores privados más exitosos por criar demasiados puercos y bajo el cargo de "enriquecimiento ilícito".

La moraleja la formuló un productor en Holguín que ya abandonó ese negocio, y prefirió el anonimato: "Se están acabando los puercos, no da negocio criarlos".

Juan José, otro campesino holguinero, sigue en el negocio, pero lo deja en cualquier momento. Le dijo al periodista independiente Yoan González: "Antes yo criaba hasta 300 puercos y ahora apenas tengo 37, ¡y es demasiado!, porque ando corriendo para conseguir comida."

Otro dato. En la provincia de Sancti Spíritus, en 2018, se produjeron 17.000 toneladas de carne de cerdo, y en 2022 esperan alcanzar algo más de 1.400 toneladas, ¡12 veces menos!

El régimen, para no echar más leña al fuego político del descontento popular, comenzó a distribuir magras raciones de carne de cerdo por la "libreta", que al parecer sacó de su arsenal alimenticio secreto de guerra. Son puercos viejos con una carne muy dura, con un pésimo olor porque no han sido adecuadamente refrigerados (acribillados con apagones), y predominan en ellos la grasa, los cartílagos y el hueso.

Tampoco habrá "pollón asado" este año

Claro, no comer lechón en Nochebuena no es el fin del mundo. Lo que pasa es que esta vez muchas familias cubanas tampoco podrán sustituir tampoco el lechón con un "pollón asado", como hicieron en años anteriores.

Cuba ha reducido las importaciones de pollo congelado, pues el precio internacional ha subido en un 42%, y el país no la produce desde hace décadas. En 2021 Cuba importó 300.000 toneladas de pollo de EEUU, y en 2022 la cifra no alcanzará las 220.000 toneladas. Esa caída en las compras a EEUU no fue compensada por el suministro desde Brasil, que solo ha exportado a la Isla 2.642 toneladas de pollo.

A propósito de esto, la cúpula dictatorial castrista culpa al "criminal bloqueo yanqui" por la falta de alimentos, mientras barcos con pollos congelados de EEUU llegan a La Habana. El último fue el mercante Green Maveric, procedente de Nueva Orleans, que atracó el 11 de diciembre.

Pero hay más (o menos). No solo faltarán el cerdo y el "pollón" asados. Echemos un vistazo a recientes reportes de cuatro periodistas independientes, para tener una idea.

"No hay precedente en la historia para comparar lo que estamos viviendo en la actualidad. La carne de cerdo vale 400 pesos la libra; tres tomates te cuestan 200 pesos, y el Estado no se preocupa ni le interesa la actual situación", reportó hace unos días desde Santa Clara el periodista independiente Guillermo del Sol. Por cierto, pagar por un solo tomate 66 pesos, el 3,1% de un salario mínimo, debiera ser registrado en el Libro Guinness de Récords Mundiales

José Rolando Cásares, desde Pinar del Río, informó: "Este mes nada más dieron dos libras de arroz. Todavía la sal no llegó, y el azúcar que prometieron serán dos libras. El desabastecimiento sigue, totalmente".

Desde San Antonio de los Baños, Artemisa, Daniel Alfaro reveló que "la canasta básica este mes no trajo azúcar, y de granos lo que dieron fue un poquito de chícharos (…) no hay ni siquiera una calabaza para sancochar".

Y desde la ciudad de Camagüey, Leydis Tabares afirmó que "dieron dos libras de arroz y dos de azúcar; lo demás no llegó. Y de plato fuerte (proteína) no hay nada que comprar. Un cartón de huevos está en 1.500 pesos en la calle".

Esto último es alucinante: que 30 huevos cuesten el 71% de un salario mínimo. Es decir, cada huevo vale 50 pesos, el 2,4% de un salario mínimo. Y volvamos al absurdo: equivaldría a que en Florida un solo huevo de gallina costara 45 dólares.

Todo este triste panorama de escasez y precios de ciencia ficción es responsabilidad personal de Raúl "El Cruel", quien se niega a liberar las fuerzas productivas del campo, y todas las demás.

Lo más indignante es que él, toda la familia Castro y las de los restantes vividores comunistas que usurpan el poder en Cuba, celebrarán en grande con lechones asados por cocineros contratados para la ocasión y festejarán con champán francés, cervezas alemanas, vinos españoles y postres deliciosos, el 64 aniversario de la peor tiranía de América desde que Cristóbal Colón pisó tierra en Bariay y, maravillado por el exuberante paisaje, soltó aquella frase que a todos los cubanos nos enorgullece.

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Nochebuena guajira. Revista Bohemia de 1955




Nochebuena  familiar y urbana antes de 1959


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Este artículo lo escribí a petición de mi amigo Eugenio Yañez, hoy fallecido, entonces director y editor  del relevante sitio Cuba Análisis, un respetable Think-Tank de asuntos cubanos; al final de este post publicaré  lo que escribió Yañez sobre sus recuerdos de La Nochebuena. Esos recuerdos de Yañez, y los de otros muy conocidos y reconocidos cubanos, pueden leerse haciendo click en el enlace de donde se tomó  lo escrito por Yañez, al cual felicito no sólo por las Navidades sino también  por la idea de  recopilar  todos esos recuerdos.

Algunos de mis recuerdos de la Nochebuena en Cuba

Por Pedro Pablo Arencibia
20 de diciembre de 2018


¡Qué entusiamo! ¡qué alegría!
¡Qué fiesta santa y amena!
Falta lo mejor: la cena;
¡La gran cena de este día!

De la mesa en derredor
 Donde todo se concilia,
Está toda la familia
Llena de dicha y amor.

  ¡Oh delicia de esta cena!
¡Oh familia venturosa! 
¡Noche alegre!  ¡Noche hermosa!
¡Noche santa!   ¡Noche buena!
Estrofas tomadas de  la poesía Noche Buena*
 de  Juan de Dios Peza



 

   Los  recuerdos de Las Nochebuenas, Las Navidades, Año Nuevo  y  Día de Reyes  de mi niñez y adolescencia están entre los recuerdos más felices de mi vida. El preámbulo a esas fechas lo eran, para mi alegría,  las blancas ¨flores de aguinaldo¨, pues en la entonces nueva urbanización donde mi padre construyó nuestras casas (construyó dos en diferentes etapas debido al crecimiento de la familia) en los años 50 del siglo XX, habían unos solares yermos donde  con la llegada del invierno florecían esas campanillas blancas que en un libro de lectura para la escuela primaria,  escrito si mal no recuerdo  por el Dr. Carlos de la Torre y Huerta, llamaban  la nieve de los campos de Cuba. Los villancicos en la escuela pública,  en la televisión y en la radio,   así como los anuncios navideños y los arbolitos de Navidad con sus nacimientos,  eran   junto con  el relativo frio del invierno cubano un marco ideal e inolvidable para disfrutar de la  magia  de las festividades navideñas, cuya razón de ser es Cristo.

   En nuestras casas siempre,  antes y después de 1959, se celebró La Nochebuena de manera abierta y sin ninguna ¨escondedera¨ cómo  nunca tampoco se escondió el Corazón de Jesús  ni la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre;   hasta la estatua de la Santa Bárbara siempre estuvo en su castillo mirando  para la calle en nuestra casa en el reparto habanero nada exclusivo de El Calvario.  Sin embargo,  a  la Nochebuena no le dábamos un significado religioso, aunque lo conocíamos. La Nochebuena  para nuestra familia (como para la gran mayoría de las familias cubanas) representaba la gran cena anual  de la unión y la reunión familiar de nuestra familia  en cuya mesa un lechón asado, matado y adobado en casa,  no podía faltar, así como el potaje de frijoles negros, la yuca con mojo, plátanos maduros fritos, tostones, la ensalada de lechuga y tomates,  los diferentes turrones españoles y cubanos, las nueces, las avellanas,  los dátiles y higos así como  los exquisitos dulces de cascos de guayaba y de naranja agria, el dulce de coco rallado, los buñuelos de yuca, etc. que preparaba  mi madre,   todo esto acompañado de agua, vinos, refrescos y alguna que otra cerveza sólo para los mayores,  pues en la casa no se tomaban, salvo en fechas excepcionales como esa, bebidas alcohólicas,  las cuales se tomaban en cantidades muy moderadas. También en la mesa estaban presentes latas de conservas en almíbar de mitades de pera,  de  melocotón y  de coctel de frutas, todas procedentes de Estados Unidos.

   Una Nochebuena muy especial fue la celebrada en 1957 en la residencia que mi tio materno Ramón Cardoso le  diseñó, construyó y regaló (con un auto Chevrolet de 1953 en el garaje) a mis abuelos y  a sus hermanas solteras en la incipiente urbanización de clase media llamada Ciudad Jardín; urbanización frustrada y venida a menos después de 1959. Mi tío Ramón, uno de los ocho hijos de mi abuelo sastre con mi abuela,  había sido  un ¨guajirito¨ mulato de Unión de Reyes, Matanzas,  que se ganó una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios localizada en La Habana y después, trabajando y estudiando, se hizo arquitecto en la Universidad de La Habana;  su  ejemplo de superación y prosperidad no era un caso excepcional en la tan vilipendiada República de Cuba anterior al fatídico 1959, en la cual con esfuerzos, sacrificios y  perseverancia para lograr un bien definido objetivo en la vida se podía salir adelante y alto en la vida personal y social. En esa pletórica Nochebuena todos los hijos e hijas, yernos, nueras y  nietos de mis abuelos nos reunimos a cenar improvisando y uniendo varias ¨mesas¨ y dividiendo a los comensales en dos tandas: en la primera tanda cenamos los niños y en la segunda  los mayores. Los niños no nos dábamos cuenta que éramos dichosos como nunca más lo fuimos  en la vida,  pues todos nuestros seres queridos conocidos estaban  vivos y, para mayor felicidad, reunidos físicamente. Muy distinta esa Nochebuena a la de 1982 ó 1983  en la que  dos o tres días antes de esa fecha yo llevé  desde Pinar del Río, provincia donde yo residía,   en un viaje de ¨llega y vira¨  un gran pernil de puerco para la casa de mis padres en La Habana sin que afortunadamente  la Policía Nacional Revolucionaria parara  el carro del ¨botero¨ en que yo  lo llevaba,  pues estaban  registrando y decomisando toda la carne de cerdo  que fuera para La Habana. En esa ocasión mi madre un tanto triste y apenada me preguntó cuando yo le entregué la carne: Pedro ¿Puedo enviarle un pedazo a tus tías?  Yo le respondí: ¡Claro que sí Mima, lo que tú quieras!; fue su última Nochebuena en Cuba.

    No deseo  terminar este escrito sin señalar que el 24 de diciembre de 1969,  es decir: el día de Nochebuena de ese año, en el restaurant El Cochinito, restaurant  especializado en platos con carne de puerco  y  localizado en la famosa y céntrica calle 23 de  El Vedado, lo que se les ofreció  ese día a todos los comensales fue BACALAO. Señalo y enfatizo, para que se entienda en toda su magnitud lo inmediatamente antes señalado, que en aquella época ya todos los restaurantes, cafeterías, etc.   tenían un sólo dueño: la tiranía Castrista,  ladrona de haciendas, sueños... ¡ y  VIDAS de todo un pueblo!
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    Eugenio Yáñez, Miami, Estados Unidos

    Las Nochebuenas que recuerdo eran la unión de toda la familia para cenar en grandes mesas que se colocaban en el patio de la casa de mi abuela, los mayores en una, los niños en la otra. La comida era muy sabrosa, pero el arroz, los frijoles, las viandas y ensaladas eran algo cotidiano en nuestras mesas durante todo el año, así como la carne, el pollo y el pescado (fundamentalmente los viernes). Lo peculiar en Nochebuena era el lechón asado, que se adobaba en la casa y se cocinaba en la panadería de la esquina, así como vinos (solamente para los mayores) y turrones españoles, manzanas y uvas, nueces y avellanas.

    En esa gran reunión había familiares liberales, batistianos, comunistas, ortodoxos, auténticos y no interesados en política, católicos y ateos, pero en Nochebuena y Navidad no se hablaba de esas cosas, sino solamente de amor, confraternidad, alegría, amistad, esperanzas, buena voluntad y mejores deseos. Todo al lado del arbolito y el nacimiento, con villancicos y música navideña, además de música cubana bailable. Cada familia cubana celebraba de acuerdo a sus posibilidades y recursos, pero ni odios ni rencores cabían en ese ambiente festivo: esas miserias humanas las introduciría más tarde el comunismo en nuestra patria.

    Después de la cena, algunos iban a la misa del gallo, otros a bailar o pasear, y otros se quedaban en la casa con los niños que, naturalmente, no íbamos a bailar ni tampoco a la misa, por ser a una hora muy tarde para los menores de edad. Y todos comenzaban desde ese momento a pensar en las fiestas de año nuevo, mientras los niños soñábamos con los regalos de los Reyes Magos, confiados en que nos habíamos portado bien.

    El totalitarismo nos quitó las festividades y las posibilidades materiales de realizarlas, pero no pudo arrebatarnos las ilusiones ni la buena voluntad entre cubanos, y tanto en la isla esclava como en el destierro, la Nochebuena continúa significando siempre ese gran encuentro familiar de cubanos esperando la Navidad y compartiendo la cena con lo que se pueda poner en la mesa, mientras nos deseamos lo mejor de lo mejor para todos, menos para los miserables que nos roban las ilusiones y el futuro.

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    Cómo fue la primera Nochebuena republicana en Cuba, año 1902



    Artículo de Maikel Mederos Fiallo.

    El 24 de diciembre de 1902 Cuba celebró su primera Nochebuena libre del dominio colonial español y sin el Gobierno Interventor norteamericano. Hacía solo siete meses que el Presidente Don Tomás Estrada Palma, había tomado posesión en su cargo y poco más de cuatro años que la Guerra de Independencia había terminado.

    En la Nochebuena de 1902 la economía cubana era bien modesta. Con una población estimada en 1 751 366 habitantes, las recaudaciones de impuestos para el presupuesto ascendieron a 17 306 523, un promedio de diez pesos per-cápita. El comercio exterior alcanzó la cifra de 124 914 000, con 71.32 pesos per-cápita y la zafra azucarera fue de 850 181 toneladas con un promedio casi aproximado de media tonelada por habitante.

    Lo modesto de estas cifras contrasta en comparación a la década de los años 50 del siglo XX. Alrededor de cincuenta pesos de recaudaciones presupuestales per-cápita (unas veces más, otras menos); unos 200 pesos de comercio exterior por habitante y una zafra azucarera que llegó a más de una tonelada per-cápita.

    Pero en 1902 los cubanos tenían una ventaja sobre sus descendientes de los años 50 del siglo XX, ni que decir de los tataranietos de hoy día, que compensaba lo modesto de la economía patria: si bajos eran los ingresos, bajos eran los gastos. En 1902 no hubo déficit presupuestal, hubo superávit. Los impuestos eran pocos comparados con los de 1950 y por supuesto, con los de ahora mismo. Los precios parecen sueños…

    De la baratura de la comida tomamos al azar esta cena ofrecida por “El Jerezano” a sus clientes por solo ¡40 centavos!: almejas en salsa verde, vaca frita con mojo, postre, un vasito de vino de Rioja, pan y café.

    Los alquileres estaban por los suelos. Una casa en la calle Chávez con sala, saleta, cuatro cuartos, cocina, baño, patio e inodoro valía seis centenes (30 pesos). Los juegos de cuarto se podían comprar desde 62 pesos, los de comedor, desde 42 pesos y los de antesala desde 28 pesos. Una camisa de franela, con cuello a la marinera (la moda entonces), costaba un peso plata.

    Con semejantes precios los cubanos de 1902 podían celebrar tremenda Nochebuena pese a lo modesto de sus ingresos. Una cena costaba la tercera parte de lo que se pagaría en los años 50 y no tengo matemáticas para calcular lo que costaría hoy, a ver… vamos con los datos: dos libras de jamón en dulce, un pollo asado, dos libras de lechón asado, una libra de turrón, nueces, avellanas y castañas, una barra de pan, una botella de Jérez seco o dulce, dos media botellas de Rioja clarete alambrado y un pomo de aceitunas costaban cinco pesos plata. En los años 50 semejante pedido costaría de 13 a 14 pesos… No hay forma de estimar el costo actual amen de que buena parte de la mercadería no está disponible.

    No se acostumbraba cenar en restaurantes, pero “El Jerezano”, a tono con la fecha, ofrecía el siguiente menú el 24 de diciembre: arroz con guinea, lechón asado, turrón, un vaso de vino Rioja, pan, café y hasta un buen consejo que decía textualmente: “No se meta con nadie”.

    El costo de todo lo anterior, consejo incluido, alcanzaba la cifra de ¡60 centavos!

    Vamos a echar un vistazo a los precios de los artículos de Nochebuena en las tiendas de víveres de 1902, con las ofertas de las cuatro principales casas dedicadas a ese giro: “La Flor Cubana”, “Cuba - Cataluña”, “El Progreso del País” y “La Viña” (en los años 50 solo sobrevivía una de ellas):

    Lechones asados a tres y cinco pesos; pavos asados a 1,50 pesos; pollos y guineas asados a cincuenta centavos; jamón en dulce desde un peso de plata. Turrones de Nieve (blanco, de almendra, con frutas en el centro), Mazapán, Fruta, Yema, Alicante y Crocante, de la mejor calidad, a cuarenta centavos la libra. El de Jijona (mi favorito) a sesenta centavos pues estaba escaso. La botella de vino moscatel a cuarenta centavos y el galón (cinco botellas) un peso plata. “Cuba - Cataluña” regalaba a los clientes que compraran por más de 50 pesos una preciosa ponchera de cristal.


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    Villancicos tradicionales españoles (Coral Cordobesa de los Pedroches) 



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