martes, enero 13, 2026

Video de ErnestoMiami: ¿Por qué el régimen culpa al arroz del hambre en Cuba? . ¿ Los cubanos debemos comer solamente casabe, caracoles, jutias, etc. siguiendo la dieta consumida por los aborigenes de la isla cuando el primer viaje de Cristobal Colon?



¿Por qué el régimen culpa al arroz del hambre en Cuba?





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Tomado de http://www.diariodecuba.com/


Fidel Castro, agravador de la sequía en Cuba

Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
16 de Marzo de 2018

Una represa en Cuba. (RADIO CADENA AGRAMONTE)

Una falta de respeto colosal a un pueblo entero ha sido la decisión que tomó la dictadura raulista de crear una institución para "preservar el pensamiento y la obra" de Fidel Castro.

Estamos hablando del tirano que convirtió a Cuba de uno de los países más prósperos de América Latina en uno de los más pobres y atrasados, que asesinó o envió a la muerte en guerras inútiles a miles de cubanos, que encarceló, torturó, que hizo emigrar a más de un millón de sus ciudadanos y privó al pueblo de las libertades conquistadas por la humanidad durante siglos. Y también del culpable de que hoy las sequías sean más severas y prolongadas.

Es una desgracia. Los cubanos fueron —y lo siguen siendo— víctimas del comunismo y de un psicópata "iluminado" que jamás rindió cuentas a nadie de sus abusos y disparates, y que gobernaba dando puñetazos en la mesa, a base de caprichos e ideas fijas desconectadas de la realidad.

Si en tiempos pretéritos fue nefasto que Calígula, Enrique VIII de Inglaterra, o Napoleón gobernaran sin freno para sus deseos, peor fue que este megalómano lo haya hecho en nuestros tiempos. Ahora su principal fanático, y heredero, Raúl Castro, como otra expresión de su complejo de inferioridad con respecto a su hermano, pretende imponer en Cuba el culto eterno a Castro I.

Es imposible abordar brevemente el inventario de barbaridades cometidas por Fidel. De memoria me asaltan el intento de desecar la Ciénaga de Zapata, cubrir de pangola toda la Isla, el pastoreo intensivo de André Voisin, las enfermizas vacas F-1 que ni leche ni carne daban, la Zafra de los Diez Millones, el Cordón de La Habana, el Cordón Lechero, el Triángulo de Ceba en Camagüey, la obsesión con Ubre Blanca o el toro semental Rosafé Signet, la Escuela en el Campo, el Plan Alimentario, la Opción Cero, el trabajo voluntario y los estímulos morales para construir el "hombre nuevo", el Plan Energético… y paro de contar.

Me enfocaré en un plan suyo del que no se conoce mucho, pero que fue uno de los que más daño causó y sigue causando al país: la deforestación de cientos de miles de hectáreas de tierra.

En octubre de 1967 el caudillo tuvo una "genial" idea para acabar con el hambre y la libreta de racionamiento: inventó la llamada Brigada Invasora Che Guevara. Como narré hace algunos años fui testigo presencial de aquello.

"¡Fuego a la carga!"

En la zona de Puente Guillén, a unos 50 kilómetros de Bayamo, Oriente, se nos dijo a los periodistas y estudiantes de Periodismo invitados a ser testigos presenciales, que Fidel quería desbrozar miles de caballerías de tierra para sembrar pangola, otros pastos, arroz y caña, para aumentar la producción de leche, carne y dicho cereal, cubrir el consumo nacional y exportar los excedentes. Por esos días Castro anunció en la TV que sobraría el arroz, la carne y la leche y que Cuba sería exportadora de alimentos.

Cientos de militares, a bordo de buldóceres y equipos con bolas de hierro macizo de demolición gigantes que parecían extraterrestres, comenzaron la mayor deforestación jamás conocida en la isla caribeña. Recuerdo que las palmas reales y los árboles maderables más robustos eran dinamitados por zapadores militares, y volaban antes de caer derrotados, al grito de los sargentos: "¡Fuego a la carga!".

Para crear aquella brigada, Castro gastó unos 500 millones de dólares contantes y sonantes, según testimonios posteriores publicados fuera de Cuba. Una comisión del régimen, integrada por Victoriano Parra, el ingeniero Eduardo Luis y otros, viajó a Francia e Italia. Allí compraron 700 camiones de volteo y 800 equipos pesados de movimiento de tierra, incluyendo buldóceres, motoniveladoras, barrenadoras verticales y otros equipos pesados.

Los invasores fueron avanzando desde Oriente a Occidente y arrasando todo a su paso. Fue la mayor deforestación desde la llegada de los colonizadores a la Isla. El régimen ni siquiera fue capaz de aprovechar la madera cortada. En solo dos años desaparecieron 215.000 hectáreas de frutales, frondosos bosques, montes y también tierras ya en cultivo. Y dos generaciones de cubanos apenas han visto en su vida un níspero, una guanábana, un caimito, una chirimoya o un anón.

En 2007, 40 años después de aquel acto inaugural en Puente Guillén, los especialistas A. Alvarez, R. Baños, y Lázara Otero, del Instituto de Investigaciones de Pastos y Forrajes del Ministerio de Agricultura publicaron un estudio titulado "Salinidad y uso de aguas salinas para la irrigación de cultivos y forrajes en Cuba".

Los tres concluyeron que una de las principales causas de la actual salinidad de los suelos es la deforestación de tierras y la pérdida de vegetación por la tala indiscriminada de árboles y arbustos. Eso ha cambiado el régimen de lluvias, y las sequías son más intensas. Hay ya más de un millón de hectáreas de suelos salinizados y otro millón de tierras cultivables pueden salinizarse en el futuro.

Obviamente, los expertos ni insinuaron que esa deforestación fue cosa de Castro I. En las regiones sur y norte de las provincias orientales y centrales de la Isla cae menos agua de la que se evapora. Los cactus, vegetación típica en zonas muy áridas o desérticas ya pueden verse en abundancia en zonas de Guantánamo. Los vi personalmente a principio de los 90.

La deforestación disminuye o seca el caudal de ríos y arroyos, pues llueve menos. El ecologista cubano Eudel Cepero se escandalizó a fines de los 60 con un titular del diario Granma: "Desbrozado totalmente el espeso monte de Dormitorio en la región del Cauto''.

Según el periodista Rolando Cartaya, Cepero narró después que fue esa deforestación indiscriminada realizada por aquella brigada militar una de las principales causas de la actual catástrofe ecológica que existe en la cuenca del río Cauto. El bello mayor río de la Isla hoy parece un arroyo en algunas zonas.

¿Creció la producción de arroz?

Luego de la invasión desbrozadora, Cuba no produjo más arroz, sino menos. Pasó de cuarto productor latinoamericano que era en 1958, a la cola de los países arroceros del continente. A partir de 1967 tuvo que aumentar las importaciones de arroz y de alimentos en general.

Medio siglo después de aquel acto en Puente Guillén, en 2006, cuando Castro I le entregó la jefatura del gobierno a Castro II, el país produjo (según el diario Trabajadores) 130.000 toneladas (TM) de arroz, que cubrieron apenas el 16% del consumo nacional, de casi 800.000TM . Y representaron 37.864TM menos que las 167.864 producidas en 1956, cuando la "burguesía" lo producía para la mitad de la población actual.

En 2017, a 50 años de aquel proyecto para inundar a Cuba del alimento básico en la dieta cubana y acabar con la "libreta", se produjeron 256.000TM y se entregaron 195.000TM a Comercio Interior para distribuirlas a la población.

O sea, hoy Cuba produce el 32% del arroz que consume y tiene que gastar una fortuna, que tampoco tiene, para importar el otro 68%, sobre todo de Vietnam, una nación, por cierto, que fue destrozada por una guerra pero que se levantó porque liberó las fuerzas productivas.

En fin, el régimen dictatorial constantemente se queja de que por causa de las sequías no puede cumplir los planes de producción agropecuaria o de azúcar. Y resulta que quien agravó brutalmente las sequías en Cuba fue Fidel Castro.

Y ello es solo un ejemplo dentro del legado devastador de Castro I, que hoy Castro II quiere que los cubanos preserven con amor. ¡Le zumba! .

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La tabla suiente fue   tomada del siguiente libro del comunista y castrista Oscar Pino Santos:

DEL CUADRO No. 20  DEL LIBRO DE OSCAR PINO SANTOS  SE INFIERE LA CANASTA BÁSICA DEL CUBANO Y LA PROCEDENCIA NACIONAL O EXTRANJERA DE ESOS PRODUCTOS ENTRE 1954 y 1958.


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viernes, julio 14, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: 'Para mí, un bistec con papas fritas'. Eso es lo que pide la mayoría de los cubanos de la Isla cuando pisan tierra fuera de Cuba

 




Tomado de https://diariodecuba.com/

'Para mí, un bistec con papas fritas'

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Eso es lo que pide la mayoría de los cubanos de la Isla cuando pisan tierra en el aeropuerto de Miami, u otro de cualquier lugar del mundo, y sus familiares o amistades los invitan a comer en un restaurante.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

14 Jul 2023 

Un viejo y buen amigo mío residente en Cuba estuvo de visita en EEUU hace algunos años. Mi esposa y yo lo invitamos a cenar en un restaurante y casi sin mirar el menú le dijo al camarero: "Para mí, un bistec con papas fritas".

Casi por reflejo condicionado (emana del cerebro sin pedir permiso), eso es lo que pide la mayoría de los cubanos de la Isla cuando pisan tierra en el aeropuerto de Miami, u otro de cualquier lugar del mundo, y sus familiares o amistades los invitan a comer en un restaurante.  "Un bistec de res con una manifestación de papas fritas", como diría un criollo jaranero.

Esa ansiedad irreprimible por comer bistec de vaca es lógica. Es una carne en proceso de extinción en Cuba que los cubanos de a pie solo pueden comer una pizquita, y de puro milagro, de vacas robadas en los campos, sacrificadas y vendida su carne clandestinamente a 300 pesos la libra, o más. Tres libras cuestan casi la mitad de un salario mínimo mensual.

¿Por qué tan alto precio? Además de su escasez, según el nuevo Código Penal comete delito de "receptación" tanto el que roba la vaca, la sacrifica y la vende, como quien la compra para alimentarse. Las penas de cárcel van de nueve meses a cinco años ¿Sorprenden entonces los 300 pesos citados?

Hoy a los cubanos más viejos eso de "bistec de carne de res" les trae gratos recuerdos de su juventud, o de la niñez. Solo al evocarlos se les hace la boca agua. Los más jóvenes apenas la conocen, y muchos niños y adolescentes probablemente no han comido nunca en su vida un filete con crujientes papas fritas.

"Ya se me olvidó cómo se corta la carne, pero jamás olvidaré aquel jueves 20 de diciembre de 1990, la última vez que los vecinos de La Habana pudimos comprar carne de res", así lo contó un carnicero de Centro Habana, Jorge Lobaina, en una crónica publicada en el sitio Contexto Ganadero. "Aquí ya la gente ni pregunta por la carne de vaca, es como que no existe", puntualizó Lobaina.

Lo peor es que los cubanos no solo no pueden comer un buen bistec de res al horno, frito, empanizado o en cazuela, sino tampoco ropa vieja, carne con papa, boliche (carne mechada con jamón), picadillo a la habanera, albóndigas, carne estofada, empanadillas, y otros suculentos platos con carne vacuna. Ni siquiera pueden conseguir un pedacito de ternilla de res con hueso para hacer un sopón y matar el hambre.

Encima, también está perdida la carne de puerco, el pollo de engorde no se produce desde hace más de 40 años, y las importaciones de pollo congelado están limitadas por falta de divisas. El país no produce lo suficiente para obtenerlas.

Y una elocuente curiosidad, tan arraigado está el consumo de carne bovina en la cultura culinaria cubana, que decir bistec, así a secas, significa que es de res, y la palabra carne por sí sola identifica a la vacuna. Las restantes llevan apellido: de puerco, de carnero, de chivo. Y la de pollo, es simplemente pollo. Incluso no pocos consideran que la única "carne de verdad", es la vacuna, y punto.

La carencia de carne bovina es grave, pues es la que más proteína animal aporta, según los nutricionistas. Ese déficit de proteína animal es uno de los mayores problemas en la dieta actual cubana. Dichos especialistas explican que la proteína animal contiene todos los aminoácidos esenciales que nuestro organismo no es capaz de crear por sí mismo, y la proteína de origen vegetal no tiene esa cualidad.

Un bistec de res aporta toda la proteína necesaria en un día

Hoy los médicos recomiendan no comer mucha carne roja porque contiene grasa saturada, colesterol. Eso es factible en países donde los consumidores pueden comprar otros tipos de carnes, pescados y mariscos. En Cuba ya no hay tales opciones.

La ciencia médica sostiene que un ser humano debe ingerir diariamente 0,8 gramos de proteína animal por cada kilogramo de peso corporal, para no sufrir de desnutrición, poco desarrollo, anemia, y otros males. Quien pesa, digamos, 75 kilogramos (165 libras) debe consumir entre 55 y 60 gramos de proteína diarios.

Y ahí está el detalle, un bistec de res de ocho onzas (es el promedio) contiene 60 gramos de proteínas, toda la que se necesita en el día. Eso explica por qué la producción mundial de carne bovina se disparó de 70 millones de toneladas a principio de los años 60, a más de 345 millones de toneladas en 2022, según la FAO.

En Cuba, a golpe de comunismo, ocurrió lo contrario. En 1958 los cubanos eran los terceros mayores consumidores de carne bovina per cápita en Latinoamérica, luego de Argentina y Uruguay, según datos de la FAO, y en 2021 el consumo no llegó a una libra mensual per cápita, según cálculos de economistas independientes, mientras que en la región el consumo fue de 11 libras mensuales per cápita.

El régimen cubano importa pequeñas cantidades de carne de res de Chile, México, Brasil y otros mercados, pero esa carne va al sector turístico y a la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro, su papá, y a toda la alta nomenklatura castrista si ellos no comen carne de res.

Quienes pueden comer un poquito son los cubanos que tienen familiares en el extranjero que pagan desde ultramar a empresarios y a mafiosos de GAESA la entrega en la Isla de carne bovina a domicilio, a 10-12 dólares el kilogramo. Por ejemplo, la Empresa Agropecuaria Obdulio Morales, de Sancti Spíritus, vende filetes de res, carne deshuesada, boliche, palomilla, y riñonada, pagada por "la escoria" cubana emigrada.

En 1918 había 1,5 vacas por habitante, hoy hay tres cubanos por vaca

¿Y las "masas trabajadoras"?  Si algo sobra va a las shopping en divisas y a precios inflados desmesuradamente. Si al final sobra un poco de carne puede que vaya alguito por la "libreta" para la hambrienta plebe, si hay alguna efeméride "revolucionaria".

Refresquemos algunas cifras. En 1918 había en Cuba cuatro millones de vacunos y 2,8 millones de habitantes, casi una vaca y media por cada cubano. A principios de 2022 el Gobierno informó que había 3,7 millones de cabezas (300.000 menos que hace 103 años), con 11,1 millones de habitantes. O sea, hay tres cubanos por vaca. En 1959 había casi siete millones de bovinos y 6,6 millones de habitantes, más de una vaca por cada cubano.

Como vimos, quienes no reciben remesas o paquetes de carne vacuna la poquísima que pueden comer, es la de reses robadas en los campos. Según el sitio oficialista Cubadebate, en 2022 fueron robadas 82.445 reses en el país.

Pero aun así la cuenta no da. Si cada bovino robado (están muy flacos) pesaba 800 libras, digamos, y dio 400 libras de carne, fueron 33 millones de libras de carne vendidas "por la izquierda", o sea, solo 3,1 libras al año para cada uno de los 10,6 millones de habitantes (emigraron unos 440.000 en dos años). Estamos hablando de 4,1 onzas mensuales per cápita, o una onza semanal.

Falta de proteína animal causa serios daños, algunos irreversibles

Lo dramático es que el déficit de proteína animal en la dieta afecta el crecimiento, la reparación y mantenimiento de los músculos, tejidos, huesos y dientes. En los niños impide su crecimiento normal, incluso del cerebro, puede ocasionar cierto retardo mental, y un deficiente sistema inmune, así como déficit de ácidos grasos omega-3. También puede causar fatiga y problemas de concentración.

Obviamente, la desnutrición puede comenzar en el vientre materno, y el bebé que nace desnutrido será de más baja estatura, delgado y enfermizo. Podrá tener problemas para su desarrollo intelectual. Médicos cubanos han mostrado que los niños cubanos hoy son más bajitos que décadas atrás, cuando Moscú subsidiaba la economía cubana.

En fin, niños más bajitos, delgados, o enfermizos, con cierto riesgo de retardo mental, adultos desnutridos con su sistema inmunológico afectado por el déficit proteico y que solo pueden comer una sola onza de carne vacuna cada domingo. Son esas huellas inequívocas de la "continuidad revolucionaria"....

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(Tablas del libro de Ismael Zuaznábar titulado La economía cubana en la década de los años 50 . Todas las imágenes fueron añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubano)

(En el  Cuadro No. 20 del libro del comunista Oscar Pino Santos  titulado La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional; observen también que el 100% de las carnes refrigeradas (res, pollo, etc.) eran de producción nacional. Señalo que en Cuba siempre han existido períodos de lluvia y períodos de sequía, ciclones y otros desastres naturales.)

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GANADO VACUNO EN 1946

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Tomado de la revista Vitral No. 73
( http://www.vitral.org )

LA GANADERÍA DE LA CUBA REPUBLICANA

Por Jesuhadín Pérez Valdés





“La riqueza de vuestra tierra, el crecimiento de vuestra hierba y la habilidad demostrada de transformar hierba en carne, está convirtiendo la clase de ganado que uds. están produciendo, en un producto comestible insuperable para las mesas de Cuba , y espero que en un no muy lejano futuro, para las mesas de muchos ciudadanos del mundo”.

Frank Scofield.
Autoridad internacional en ganado de razas de carne


En la exposición nacional de ganadería, celebrada en 1956 en el parque nacional de exposiciones, el profesor H. H.Kildee, juez del evento, expresó al Patronato de dicha exposición lo siguiente:
“Quiero encomiar y felicitar a los funcionarios y expositores que han hecho de ésta exposición un gran éxito en cualquiera de sus aspectos.

“(…) Los grandes campeones y muchos de los ganadores de cinta azul, debearían ganar, o por lo menos estar entre los primeros, en las mejores exposiciones de los Estados Unidos y Canadá. La calidad: de las mejores de su clase (…) Estuve encantado con el ganado (…) criado y mejorado en Cuba”.

En 1953, tres años antes del referido evento, ya Cuba contaba con más de cinco millones de cabezas de ganado, esto significaba un animal por cada 1,10 personas. Posición envidiable si la comparamos con las existencias estimadas por la F. A. O en el propio año en 36 países. Pero, ¿cómo llegamos a obtener tal riqueza y qué lugar ocupó en nuestra economía nacional?.
Revisemos la historia...

La ganadería en la etapa anterior a 1902

Excavando en las raíces de la ganadería –anterior a la etapa republicana- descubrimos como ésta, nace y se desarrolla entrecruzada y paralelamente a otra gran riqueza: la azucarera, como si emergieran ambas de la historia en dependencia simbiótica …¿por qué? Veamos.

Nuestras tierras fértiles generaron un rápido aumento de la fortuna azucarera y a ésta le resultaba indispensable la fuerza brutal del animal, tanto para el cultivo como para el transporte de la caña (o productos terminados). Estas mismas tierras producían los pastos idóneos para la manutención y florecimiento del ganado. Fue éste el motivo que ambas riquezas crecieran hermanadas. Miguel Penabad Fraga, autor de La Ganadería en Cuba nos cuenta:


“Pronto llegó a fomentarse gran número de haciendas ganaderas contando la isla con unos mil hatos que contenían más de un millón de cabezas de vacunos.” (D.M /1957 pág 105.)

Además, otra cuestión determinante para el crecimiento de la ganadería en aquella época fue la posición geográfica que convirtió a Cuba en principal abastecedora de carnes saladas, cueros, pieles y ganados a las flotas diversas que se dirigían a México, Perú y otras zonas sureñas. Esto, sumado a las necesidades internas de consumo y transporte de mercancías como café, tabaco y azúcar, hicieron del ganadero una persona de mucho poder e influencia, hasta ser coprotágonista del primer gran conflicto entre ganaderos y vegueros, que culminó con la abolición de los grandes latifundios pastoriles.

A pesar de los conflictos y las contradicciones existentes en la época, agravadas por las subidas de los impuestos, en 1843 se organiza en Puerto Príncipe la Primera Exposición Agrícola y Ganadera. Que fuera –según Penabad- el espaldarazo definitivo a la ganadería.

Dos décadas y media después vendría el azote de la guerra. Pasados diez años de conflicto la situación era deprimente; sin embargo, para el grito de Baire los potreros contaban ya con 2 485 766 animales. (¡!) Pero con Baire empezó la guerra…

Después de tomar posesión los Estados Unidos de Cuba se hizo un nuevo censo en el año 1899, en el que solo aparecieron 376 650 reses… La contienda liberadora se había llevado 2 100 000 cabezas de ganado…

1902. La República

La riqueza ganadera estaba prácticamente aniquilada y gran parte de los hacendados arruinados; sin embargo, las necesidades internas, tanto para las labores agrarias, el tiro de carga y pasaje, como para el consumo de carne, leche y sus derivados, seguían incrementándose, por lo que se dieron facilidades arancelarias para la revitalización de la ganadería, importándose ganado de Venezuela, Puerto Rico, Texas, Tampico y la Florida tratando –los ganaderos- de atizar –por cuarta vez- ésta riqueza, y prendió…
…Ya para 1910 en los potreros cubanos había –según stock de la época- unas 3 200 000 reses vacunas. ¡La semilla ganadera había prendido nuevamente! Pero otra dura prueba se avecinaba…

La Primera Guerra Mundial

La situación de guerra propició una demanda enorme de tabaco y azúcar, al tiempo que se redujo al mínimo la importación de alimentos. Esto generó sobre la ganadería una presión enorme, ya que tuvo que cubrir la necesidad de fuerza animal para el laboreo y transporte en zafras sobre-estimuladas por las peticiones internacionales y, al mismo tiempo, cubrir las urgencias nacionales de alimentación, de carne, leche y sus derivados. Es bueno señalar que esta delicada situación hizo del ganadero un recio soporte de la alimentación pública en general.

A pesar de la exigente situación que puso al rojo vivo las existencias ganaderas los criadores, cebadores y mejoradores cubanos las soportaron, e incluso crecieron, pues para el censo de 1918 en los potreros nacionales habían 3 955 000 cabezas vacunas.

Teniendo en cuenta los éxitos alcanzados y el incremento de las necesidades –no olvidando la expansión y existencia de nuevos colosos azucareros- en 1927 se efectuó una nueva reforma arancelaria que fomentó la creación de poderosas industrias de derivados. ¿Los beneficios? Miguel Penabad los describe:


“…impidieron la salida de torrentes de divisas hacia el extranjero en pago de alimentos que se pudieran elaborar en Cuba y ofrecer trabajo permanente(…) a millares de ciudadanos que vuelcan sus salarios en el comercio, la industria, el transporte y los espectáculos, sosteniéndoles desde luego, a los sectores empleadores citados, la capacidad de producción y ventas, consumidores que a su vez, compran carne, leche y sus derivados manufacturados en Cuba”.

El desarrollo ganadero propició que el consumo de leche condensada y evaporada-con materia prima nacional- para 1932 fuera de 10,8 cajas (518,4 latas) por cada 100 habitantes, éste consumo se elevó a 30 cajas (1824 latas) en un año para las estaciones de 1951 y se calculaba que, para 1960, se consumirían aproximadamente 2 millones y medio de cajas de leche (120 000 000 de latas) que necesitarían unos 100 125 000 kilogramos de leche fresca y 22 500 toneladas de azúcar refino nacional, (ver:Coop. Comp. Nac. de Alim. para incrementar la producción con igual número de vacas. Tab. Esp. D.M/ 1957.)

Esta positiva evolución fue –paulatinamente- cubriendo una diversa variedad de productos de consumo. Al revisar las estadísticas vemos como del año 1926 al año 1939, se redujeron las importaciones (carne y derivados) en un promedioo anual de $ 29 081 673, siendo las principales:



También se eliminaron importaciones por concepto de carnes en conserva y otras carnes $ 1 510 631, y se exportaron además, -sin dañar en lo más mínimo el abasto al país de esos productos- en una década 14 954 359 pesos… Según el doctor Lamar Roura, presidente en 1943 de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba, de 1931 a 1940 se había producido –entre importaciones ahorradas y exportaciones- un beneficio global de 80 051 001 pesos… (ver ponencia del Dr. L. Roura al Primer Congreso de Alimentación, año 1943).

En 1945 se efectuó –según palabras del periodista Miguel Penabad- : “el mejor censo de todas las épocas en Cuba, que registró las existencias de ganado en julio de 1946”.(La ganadería en Cuba /M. Penabad. D.M. 1957.) Se hizo teniendo en cuenta la división política administrativa republicana.(Ver la carne y la población de Cuba … W. Denie Valdés. /Vitral Núm: 65. pág 24. Año 2005.) Este censo inspeccionó 159 958 fincas, de éstas tenían ganado vacuno: 119 780, arrojando los siguientes detalles.




Wilfredo Denie Valdés, quien fuera historiador de la ciudad de Pinar del Río durante muchos años, asegura que el cómputo final de éste censo se ubicó en los ¡Cuatro millones ciento quince mil, setecientos treinta y tres animales!. Por otra parte M. Penabad nos dice: “es evidente que la riqueza ganadera es (era) la más difundida, pues cuenta (contaba) con 147 772 poseedores por lo menos”. (Paréntesis del autor.).

Siete años después, en otro censo, se nota una reacción en las existencias, dando un total de 5 391 100 cabezas, que finalmente fue fijado por la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba en 5 060 000 debido a las características del mismo.

Las existencias de ganado vacuno en los diez países con mejor índice promedio de cabeza animal por habitante, muestran la posición cubana en 1953:




La ganadería como mecanismo generador de empleo

Otro importante factor en el proceso de desarrollo ganadero es la generación de empleos por su positivo impacto social. En este sentido se destacan no solo los sectores estrictamente vinculados a la ganadería, sino otros que dependen indirectamente de ésta, como son fábricas de helados, fábricas de calzado, fábricas de piensos, producciones mieleras, ferreterías, fábricas de embutidos, de queso, saladeros de cuero, jabonerías, laboratorios y muchos más.

Por estos años, según el Dr. Lamar, en Cuba existían 165 004 empleadores que utilizaban permanentemente 193 859 empleados, que ganaban salarios por valor de 105 977 843 pesos…

Sacrificio vacuno

“Antes de 1959 en nuestro país se sacrificaba el ganado (…) sin ataduras por parte del Estado…”. Esta afirmación fue hecha por W. Denie Valdés, historiador ya mencionado; pero entonces…¿qué cantidad de animales serían sacrificados para poder cubrir las demandas nacionales de consumo en más de treinta sectores dependientes en alguna manera del ganado cubano, aún si despreciáramos las exportaciones?

La respuesta a ésta pregunta fue dada por el Dr. José Manuel Cortina, presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuba y publicada en varios periódicos y revistas de la época durante el bienio de su mandato. Él aseguraba, tabuladamente que, desde el año 1942 al año 1951, los criadores cubanos entregaron para el consumo nacional 9 300 000 reses vacunas, con un peso promedio de 32 arrobas (800 lbrs/363.6 Kgms) en pie, por las cuales recibieron 687 600 000 pesos. Entonces podemos –por éste dato-deducir, que en nuestro país, en la razón antes mencionada, y según los informes del Dr. Cortina, se sacrificaban aproximadamente: ¡Un millón de animales al año! (Ver: La ganadería en Cuba. M. Penabad. D. M. pág. 110; 2da col. 3er par. T.E. /1957). Y, otro dato curioso, en igual período y por igual cantidad de ganado, con similar peso, los ganadores norteamericanos percibieron $ 1 782 600 000, o sea una diferencia en perjuicio cubano de $ 1 095 000 000… (el autor no encontró la respuesta a tal diferencia, es probable que se debiera a los precios internos del mercado nacional).

Inversiones

Los valores comprometidos operando en el sistema ganadero nacional fueron amplios. Basta decir para probarlo que, para 1956, las inversiones en tierras ascendían a 477 500 000 pesos. En casas, cercas, pastizales, pozos, aguadas, equipos y vehículos: $291 475 000, y en animales vacunos: 657 750 000, para un gran total de…: 1 426 725 000 pesos. Esto teniendo en cuenta los valores promedio estimados y aprobados en el año sancionado (1956) donde, por ejemplo, una caballería estaba valorada en $1 491 y una cabeza de ganado: $ 109.62 (según: La ganadería, importante riqueza cubana. M. Penabad./ D.M. pág 106. Cuadro Nº 3.)
Otras inversiones de consideración, directa e indirectamente vinculadas a la ganadería, fueron:



Fuentes: Ministerio de la Agricultura. Tribunal de Cuentas. Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba. (datos de 1954 e Instituciones de la época).

Otras existencias

Además del ganado vacuno, en Cuba existían –para el año 1956- según datos de la A. N. G. C. una riqueza en ganado menor que alcanzaba los 133 600 000 pesos, que podríamos desglosar así:



Todas éstas producciones convertían nuestra ganadería en una fuente económica de potencial extraordinario. Pero con los logros alcanzados, los criadores cubanos no creyeron dada por hecha su labor, sino que en los años 1956 y 1957, según el Ministerio de la Agricultura de la época se importaron 11 845 animales de pura raza, para el mejoramiento y superación de lo que fuera ya –ateniéndonos a las palabras de Miguel Penabad Fraga- “Nuestra segunda riqueza nacional”… y se exportaron formidables ejemplares, ejemplo de ello: “Monitor Cero”, vendido en $ 16 000 y “Celso 81” criado por la Compañía Ganadera El Palmar. S.A y vendido en $ 10 000, ambos a la República Dominicana.

A modo de conclusión

La hacienda ganadera prendió, se expandió y cubrió en gran medida las necesidades de consumo nacional. Según un estudio realizado por el Ing, José Tamargo, Jefe del Departamento de Estadísticas del ministerio correspondiente, para el año 1956 existían en Cuba: 5 325 472 reses. Ahora bien, éstas unidades de ganado vendidas a 14 centavos la libra de pie, precio autorizado oficialmente y que rigió durante el tiempo en cuestión, arroja un valor de 581 528 320 pesos. Si además le sumamos el valor mínimo de las 300 000 caballerías que se destinaban a la ganadería y las inversiones hechas en casas, cercas, aguadas, potreros, equipos y otros, sumaría un gran total de mil trescientos cincuenta millones, quinientos tres mil, trescientos veinte pesos. ($ 1 350 503 320) ¡solo en el sector bovino! convirtiendo la ganadería –con más de 145 000 poseedores- en una poderosa fuente de riquezas.

¿La calidad del ganado? “-De los mejores de su clase-” Según consideraciones del juez y profesor H. H. Kildee, o las de Frank Scofield, asesor e inspector de ganado y autoridad internacional, quien aseguró;
“….he encontrado en Cuba una calidad de ganado (..) como no me había imaginado encontrar cuando vine aquí”

Y el ganadero cubano, ¿qué opinión y perspectiva tenía, estando plenamente consciente de los considerables valores que manejaba…? Lorenzo W Lamadrid, presidente a la sazón de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba nos tiene la respuesta.

“El ganadero no cree que ha llegado al final de su tarea técnica en lo pecuario ni en lo económico; sabe que mucho falta por lograr para colocar esta riqueza en el plano que ella merece y confía en que el gobierno y las instituciones crediticias oficiales conozcan de cerca las aspiraciones y necesidades de éste sector, tratando con sus dirigentes, previamente, toda medida o plan de fomento, expansión e intensificación, para que ésta colaboración llene a plenitud los anhelos de una clase que por su laboriosidad y entusiasmo demostrado siempre, representa un sólido puntal de la economía nacional”.
Con este potencial existente y una actitud consciente y comprometida con el desarrollo económico y el fortalecimiento de nuestra riqueza ganadera, terminamos nuestra primera mitad del siglo XX y algunos años más. Después otra etapa de la historia de Cuba vendría… por ahora, al releer las ideas de Lorenzo W. Lamadrid, publicadas por aquellos años en la prensa… sobran las palabras.


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Cuba Antes de Fidel Castro

(a partir de los 22 minutos y 23 segundos se muestra el avance tecnológico de la ganadería en Cuba mostrándolo en una hacienda con el lote de la raza Suiza-Parda)

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jueves, enero 05, 2023

Dimas Castellanos desde Cuba: Con el marxismo, al derecho o al revés, Cuba retrocede

 
Tomado de https://diariodecuba.com

Con el marxismo, al derecho o al revés, Cuba retrocede

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Después de conducir al país hasta el atolladero, el Gobierno ha optado por corregir la teoría de Karl Marx.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

04 enero 2023

El Gobierno de Cuba, después de conducir al país hasta el atolladero en que se encuentra, en lugar de aceptar su fracaso, ha optado por corregir la teoría del materialismo histórico que Karl Marx, en el prólogo a la Contribución a la crítica de la Economía Política (1859), sintetizó en la siguiente tesis: "En la producción social de su vida, los hombres se ajustan a determinadas condiciones necesarias, independientes de su voluntad, condiciones de producción que responden a una determinada fase de progreso de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas condiciones de producción forman la estructura económica de la sociedad, su base real, sobre la que se erige el edificio jurídico y político y a la que corresponden determinadas formas sociales de conciencia".

Es decir, las relaciones jurídicas no pueden explicarse por sí mismas, sino que radican en las condiciones materiales de vida

Seis décadas después de asumir al marxismo como ideología oficial, el Gobierno cubano "demostró" el error de Karl Marx. Según el novísimo descubrimiento cubano, las relaciones jurídicas determinan la base económica, y no al revés como creía Marx.

En consecuencia, para confirmar la validez práctica del aporte teórico, se procedió a dictar un paquete de leyes, que proyectado sobre la base económica —tal como una cinta fílmica en la pantalla—, convertiría a Cuba nuevamente en la primera productora de azúcar en el mundo, a tener una cabeza de ganado bovino por persona, a producir 60.000 toneladas de café y garantizar, sin importar la edad, un vasito de leche diario, ahora limitado a los menores de siete años.

En cumplimiento de lo anterior el primer ministro, Manuel Marrero, informó en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), del pasado mes de diciembre, que un asunto en el que se había trabajado de manera intensa y constante, era la actividad legislativa: "Se aprobaron 19 leyes por la ANPP y 75 decretos-leyes por el Consejo de Estado. También en el período el Gobierno aprobó 59 decretos, 58 resoluciones y 492 acuerdos". Por su parte, el presidente, Miguel Díaz-Canel, expresó con entera satisfacción: "Esta legislatura es la mejor expresión de ese ejercicio por el elevado número de leyes aprobadas en cada una de sus sesiones"

Del paquete de leyes aprobado mencionaré tres fundamentales: la soberanía alimentaria, la pesca y la ganadería.

La Ley de Soberanía Alimentaria, y Seguridad Alimentaria y Nutricional, se aprobó en mayo de 2022. Resulta que el Foro Mundial sobre este tema, reunido en el año 2001, definió el concepto de soberanía alimentaria como "el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, con base en la pequeña y mediana producción". Una definición inaplicable en Cuba, donde los sujetos poseedores de derechos y libertades para desempeñar esa función no existen.

La Ley de Fomento y Desarrollo de la Ganadería, aprobada el 14 de diciembre de 2022, ratificó a la empresa estatal socialista —causante de la destrucción de la ganadería cubana— como factor principal para su recuperación. Esta normativa obliga a los productores a denunciar la pérdida, sustracción, hurto, sacrificio ilegal y faltante de ganado mayor a la Policía Nacional Revolucionaria y al Registro Pecuario; a mantener identificados sus animales de forma individual, permanente, segura e inequívoca y a cumplir con los trámites de inscripción en el Registro Pecuario de su demarcación. Y establece que, si los productores no inscriben sus animales en el registro pecuario, no pueden practicar la actividad ganadera, sin perjuicio de que deben obtener otros permisos, autorizaciones o licencias establecidas en la legislación vigente. El objetivo evidente de la Ley es mantener el control del Estado sobre la producción y los productores

En 1958, sin proyectar las leyes sobre la base económica, Cuba contaba con una cabeza de ganado bovino por habitante. La ganadería era la segunda actividad económica del país. Existían decenas de empresas ganaderas eficientes y de fábricas nacionales como "La Lechera", "La Diana", "San Bernardo", "La Hacienda", las heladeras "Hatuey" y "Guarina"; y otras extranjeras como la compañía suiza Nestlé, que instaló una fábrica en Bayamo y otra en Sancti Spíritus cuya producción, conjunta con las cubanas, abastecía de leche y productos lácteos a todo el país a precios asequibles. No fue hasta el intento de crear una raza bovina superior y convertir a Cuba en la Suiza de América —con el marxismo al derecho— que la leche desapareció para los mayores de siete años.

La Ley de Pesca, promulgada en febrero de 2020, tenía por objetivo recuperar el retroceso sufrido, pues entre 1976 y 1990 el promedio de la pesca en aguas internacionales sobrepasaba las 100.000 toneladas anuales; mientras en la plataforma insular se obtenían otras 33.000 toneladas. La producción pesquera disminuyó debido a la pérdida de la flota pesquera, a la prohibición de la venta comercial y de la venta a la población. La pesca, que en años anteriores garantizaba el abasto a la población, hoy no existe. Con la nueva Ley de Pesca, proyectada sobre las aguas dulces y saladas, y la corrección realizada a la teoría de Marx, se esperaba solucionar el problema.

La suerte de la ganadería y de la pesca es la misma de toda la producción industrial y agropecuaria en Cuba. Basta mencionar al azúcar, cuyo descenso sostenido a causa del fallido intento de producir diez millones de toneladas en 1970, comenzó un declive gradual hasta que en la zafra de 2022 la producción fue de 460.000 toneladas, una cantidad similar a las 462.000 producida en 1855. Para la presente zafra 2023, a las dificultades ya tradicionales se añade la pérdida gradual de la fuerza laboral y el atraso en el plan de siembra, que en noviembre de 2022 ninguna empresa había cumplido, lo que augura un nuevo retroceso.

El resultado del aporte al marxismo realizado por el Gobierno cubano no se hizo esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel, el 12 de diciembre de 2022, en la sesión ordinaria de la ANPP, reconoció el fracaso teórico. Dijo: "Tenemos una Ley de Soberanía Alimentaria y no hay alimentos (...), se supone que aprobemos una ley de fomento ganadero y no hay ganado, y tenemos una Ley de Pesca [...] y no hay pescado"

Antes de 1959, sin la teoría marxista, Cuba producía el 80% de los alimentos que consumía. Con el marxismo original —sustentado con las subvenciones soviéticas y venezolanas—, se producía el 20% e importando el 80%. Ahora con el marxismo invertido no hay alimentos, ganado, pescado, ni tampoco dinero para importar. Un resultado indicativo que la solución de la crisis estructural cubana no depende de más leyes ni de la interpretación del marxismo sino de la ausente voluntad política para reconocer el fracaso, desatar las fuerzas productivas y dotar a los cubanos de derechos y libertades.

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martes, marzo 15, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: En Cuba los esclavos comían mejor que los cubanos de hoy. Video de Pepe Forte sobre la Libreta de (des)Abastecimiento o Cartilla de Racionamiento castrista en su 60 aniversario

 #LibretaDeAbastecimientos #ElAticoDePepe #PepeForte

60 Años de LA LIBRETA DE "ABASTECIMIENTOS"


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


En el libro de María Poumier Apuntes sobre la vida cotidiana en Cuba en 1898, muy poco tiempo después de finalizada la devastadora Guerra de Independencia, guerra comenzada en 1895, se lee esta dieta de los trabaadores agrícolas cubanos, que sería la envidia de los cubanos de la Isla.:

“ En cuanto a los alimentos proporcionados por el dueño del ingenio a sus peones, eran más o menos los que se comían en todo el campo cubano. En Guabairo, las raciones diarias se componían de: 1 libra de carne limpia o su equivalente en tasajo, bacalao;1 libra de arroz o su equivalente en frijoles, arvejas, macarrones, etc. ; 2 onzas de manteca; 1 onza de café; 2 onzas de azúcar; 6 onzas de pan, o en vez de pan, boniatos, plátanos o malanga; aceite de comer, tocino, sal y especias suficientes para sazonar el alimento. Durante los meses de invierno se les daba coles, tomates y nabos, todos los días además de las raciones.”

Manuel Moreno Fraginals en su documentada obra El Ingenio, muestra una dieta alimenticia para los esclavos en tiempo de la Colonia, que  le haría ¨la boca agua¨a la gran mayoría de nuestros compatriotas de la isla esclava. Realmente Cuba con el Castrismo  es un inmenso barracón en forma de caimán donde  existe un capitalismo monopolista de Estado  con características de economía de plantación colonial  donde el amo-rancheador es el ¿Estado? Castrista, pero recordemos que en los tiempos de la colonia se les permitía a los esclavos  sembrar, cultivar y cosechar algunos productos agrícolas y criar algunos animales los cuales podían vender para comprar la libertad de sushijos y hasta la propia así como intercambiar productos como, por ejemplo, carne o tasajo de puerco por leche con los campesinos ya que  a  los esclavos no se les daba leche de vaca ni podían criar vacas. Tampoco olvidemos que los amos esclavistas velaban por la salud de sus esclavos,  pues habían invertidos recursos en ellos y eran los que le producían riquezas al amo.

 
Pueden leer con más detalles sobre la comida de los esclavos en Cuba, dieta  muy similar en productos y cantidades  a la existente para los esclavos  en otras colonias y a la de los  trabajadores libres negros,  en  EL INGENIO. COMPLEJO ECONÓMICO SOCIAL CUBANO DEL AZÚCAR del historiador Manuel Moreno Fraginals en su  Tomo II. páginas  de la 59-61.

En  fuentes oficiales de los colonialistas españoles como es:  El “Código Negro” español de 1824 se recoge que los esclavos comían 7 onzas diarias de carne; 18 años después en el “Reglamento de Cuba” colonial de 1842 se dice que comían media libra diaria de carne. En un pequeño libro  que leí en Cuba sobre los cimarrones que eran capturados en la ciudades de Cuba,  se les daba  carne porque se creía que era buena para  que el esclavo no contrajera el cólera.

En Cuba en determinada época antes de triunfo de la Robolución  resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Por cierto: Cuba en el año  1958 fue el  tercer productor de arroz de America Latina y produjo 256,000 toneladas métricas de arroz ya molinado. El arroz  representó  en ese año el 6.6%  de la riqueza nacional  y tenía 162,000 hectáreas dedicadas a este cultivo . El consumo de arroz per cápita del cubano era de 110 libras/año.  Esas cifras se obtuvieron después del plan de diversificación de la economía cubana  comenzada por el Presidente Carlos Prío Socarrás y continuada e impulsada por el gobierno de Fulgencio Batista y Zaldivar, la cual se llevó a cabo pese a las medidas  que tomó el gobierno norteamericano en contra del gobierno de Batista como consecuencia  de la labor de los lobbystas o cabilderos de las industrias norteamericanas afectadas que residían en territorio norteamericano, entre las que se encontraban  los productores de arroz  de la cuenca del Mississippi. Para profundizar  sobre estas medidas adjunto un artículo de mi autoría y para conocer más logros de la economía cubana preCastrista pueden hacer click AQUÍ.

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Tomado de https://diariodecuba.com

En Cuba los esclavos comían mejor que los cubanos de hoy

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'Si a un turista extranjero en Cuba alguien le comenta que en el siglo XIX los esclavos comían mejor que los cubanos de hoy lo tomaría como un chiste anticastrista.'

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

09 Sep 2021

Si a un turista extranjero en Cuba alguien le comenta que en el siglo XIX los esclavos comían mejor que los cubanos de hoy, en la tercera década del XXI, lo tomaría como un chiste anticastrista. Simplemente no lo creería.

Y es lógico. Las desgracias que causa el comunismo en Cuba son tan aberrantes que a veces no parecen creíbles. Pero así es, los esclavos en las haciendas decimonónicas de la Isla se alimentaban mejor que los cubanos de ho

Manuel Moreno Fraginals, en su monumental investigación-ensayo El ingenio, mostró que los esclavos en Cuba consumían per cápita diariamente media libra de carne de res, tasajo (carne vacuna ahumada y seca) o bacalao (pescado salado), 500 gramos diarios de harina de maíz, además de boniato, yuca, calabaza o fufú de plátano.

También comían tostones de plátano, funche (guiso de maíz), frituras, guisos de quimbombó, viandas con mojos (malangas, plátanos, ñame), chilindrón de chivo, y congrí. Aquella dieta, precisa el autor, "satisfacía con creces las necesidades calóricas y proteínicas para cada jornada de trabajo".

Y es engañoso el argumento castrista de que los esclavos tenían que ser bien alimentados porque realizaban trabajos muy duros. Hoy quienes trabajan igualmente muy duro en los campos de Cuba no pueden comer, ni en sueños, media libra diaria de carne de res, tasajo, bacalao o chilindrón de chivo. Ni congrí abundante todo el mes, frituras o tostones (¿con qué aceite?) La agricultura no los produce suficientemente, y no hay divisas para importarlos.

El estudio de Moreno Fraginals reveló que en 1850, con un millón de habitantes, Cuba importaba anualmente 8.000 toneladas de bacalao, 16.000 toneladas de tasajo, 700 toneladas de carne salada de vaca y puerco, 800 toneladas de jamón y 200 toneladas de tocino. Eso arrojaba un per cápita de 55,7 libras anuales de carne importada, o sea, 4,6 libras mensuales, a las que había que sumar las producidas nacionalmente.

Para poder registrar hoy en la Isla ese per cápita de hace 170 años, el país tendría que importar unas 200.000 toneladas de carne de res y de cerdo, y producir además nacionalmente diez veces más carne ¿Hace eso el Gobierno de Díaz-Canel en su "continuidad" para construir el socialismo?

En su obra antológica, Moreno Fraginals destacó que el consumo de carne en Cuba fue "siempre muy elevado" y que en los ingenios situados en las zonas de Sancti Spíritus y Puerto Príncipe (Camagüey), "daban a sus esclavos, exclusivamente, carne fresca, que resultaba más barata que el tasajo".

Cada esclavo comía media libra de carne de res diariamente

En Las Villas, en el ingenio Las Coloradas, de la familia Valle Iznaga, con 260 esclavos, se sacrificaban 11 reses mensuales que proporcionaban media libra de carne fresca diaria para cada esclavo. Y los que en 1836 trabajaban en la construcción del ferrocarril Habana-Güines recibían media libra de tasajo, o carne fresca, media libra de plátanos machos y 18 onzas de harina de maíz.

La media libra de tasajo o carne fresca proporcionaba unos 70 gramos de proteína animal, 13 gramos de grasa y 382 calorías. A eso se añadían 15 gramos diarios de proteína de origen vegetal (harina de maíz, plátano, frutas y azúcar).

Y ahí está el detalle. Los nutricionistas aseguran que un adulto debe ingerir diariamente 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal. Quien pesa 75 kilogramos (165 libras) debe consumir entre 55 y 60 gramos de proteína diarios. Y los alimentos más ricos en proteínas son los de origen animal. Solo que en Cuba hay ahora 100.000 reses menos que hace 103 años, en 1918, y con cuatro veces más habitantes.

Cuánta carne vacuna come hoy un cubano nadie lo sabe. Tampoco nadie sabe que en 1958 sus padres y abuelos consumían 6,7 libras mensuales per cápita de carne de res, según las estadísticas oficiales. Hoy muchos cubanos ni han probado siquiera la carne vacuna en muchos meses. Es más, seguramente en Cuba hoy se come menos carne vacuna que en Etiopía (1,3 libras mensuales) o en Gambia (1,2 libras), dos de los países más pobres del mundo según la FAO.

Esto es muy serio, pues lo que más afecta hoy a los cubanos es precisamente la falta de proteínas. Y de acuerdo con los especialistas, un solo bistec de res de media libra contiene 60 gramos de proteína, toda la que necesita un adulto diariamente, y el doble de los 36 gramos de un bistec de puerco de igual peso (y que incluye 40 gramos de grasa saturada), y un 30% más que los 42 gramos que proporciona media libra de pollo.

Por otra parte, si bien la carne roja tiene grasa mala (saturada), lo cierto es que en Cuba no hay las opciones que hay en el mundo normal para comer regularmente carnes magras como la de pavo o la de pollo. El pollo es de hecho la única fuente importante de proteína animal y tampoco es suficiente. Porque el país no produce esa carne, hay que importarla y no hay divisas. Por la "libreta" le toca a cada cubano una libra de pollo para todo el mes. Compárese eso con las 15 libras mensuales de carne de los esclavos.

El colmo es que, viviendo en una isla, los cubanos no pueden comer pescado, mariscos, bacalao. Ni tampoco quesos, o tomar leche. Los huevos están perdidos en los mercados. No pueden comer frijoles diariamente, pues por la libreta cada quien recibe 20 onzas de granos para todo el mes. Tampoco hay vegetales y viandas suficientes, y mucho menos frutas, en un país tropical.

Los proletarios son esclavos del "Estado proletario"

Pero además, ¿son libres hoy los cubanos? ¿No son apaleados o encarcelados si critican al Gobierno? ¿No son esclavos modernos los miles de médicos explotados en decenas de países? ¿No hace ya 73 años (desde 1948) que los cubanos no pueden elegir a sus gobernantes? ¿Pueden tener negocios sin límites, y desarrollarse como profesionales independientes y prosperar en la vida? ¿Por qué casi todos los jóvenes quieren emigrar?

La respuesta a esas interrogantes es que no hay en el mundo mayor explotación del proletariado que el llamado "Estado del proletariado", es decir, el marxista-leninista.

Si se aplica en Cuba la propia teoría anticapitalista expuesta por Karl Marx en El Capital, se advierte que el Estado socialista no solo se apropia del plusvalor (plusvalía) creado por el obrero en el tiempo de "trabajo adicional"(de donde salen las ganancias del Estado como dueño de los medios de producción), sino de gran parte del valor creado por el trabajador en el "tiempo de trabajo socialmente necesario", y que según Marx debe recibir íntegramente en forma de salario, para mantenerse él y su familia.

En la Cuba comunista el Estado no paga a los trabajadores el salario que les correspondería bajo el capitalismo, sino mucho menos. Y es de ese robo salarial que sale la cacareada gratuidad socialista (y la dolce vita de que disfruta la cúpula dictatorial).

Porque en este mundo nada es gratis, alguien siempre paga, y en Cuba son los trabajadores con el plusvalor que le roban en la jornada de trabajo. Son ellos los que subvencionan al Estado, y no al revés como dice la dictadura de Raúl Castro cuando habla de la medicina y la educación, etc.

La "revolución" cubana no da a los trabajadores nada que estos no paguen con su trabajo. Encima no tienen libertad, derechos individuales y civiles. Y pasan hambre y no tienen medicinas.

Y ya sabemos el colmo de todo esto: los esclavizados tatarabuelos de muchos manifestantes que el 11 de julio gritaron en las calles cubanas "Libertad" tenían una dieta superior en su balance proteico y energético que la actual sus tataranietos. ¡Gracias Fidel, gracias Raúl!


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