sábado, abril 05, 2025

Luis Cino Álvarez desde Cuba: La institucionalización del reparto y el reparterismo

 Tomado de https://www.cubanet.org

La institucionalización del reparto y el reparterismo

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Casi llegan a declarar al reparto como Música Nacional; tan nacional como la palma real, el tocororo, la flor mariposa, el son y el poeta Nicolás Guillén.

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Por Luis Cino

Marzo 31, 2025

LA HABANA.- Sobre el programa Mesa Redonda del 28 de marzo, que estuvo dedicado a la música (de algún modo hay que llamarla) conocida como reparto, comentó en las redes sociales Carlos L. Alfonso, guitarrista, cantante y director del grupo Síntesis: “No puedo creer lo que estoy viendo y escuchando en la TV”.

Sentimos lo mismo que Carlos Alfonso, muchos de los que amamos la música, quiero decir, la de verdad, sin importar el género que sea.

En el programa “Llegó el reparto”, que algunos jocosamente bautizaron como “La Mesa Repartera”, luego de años de hacerle asquitos, se oficializó la aceptación por parte del régimen del grosero engendro marginal y anti-musical conocido como “reparto”.

La periodista Arleen Rodríguez Delivet, como moderadora, junto a un panel de tres musicólogos y un funcionario del Instituto de la Música, se encargaron de buscar argumentos para legitimar y validar el reparto, llegándolo a calificar como “un salto superior del reguetón”, por mezclar el Cubatón con elementos de la timba y hacerlo una expresión musical –nunca un género, por falta de originalidad en su célula rítmica– netamente cubana.

Casi llegan a declarar al reparto, en vista de su popularidad entre todos los grupos sociales y etarios en el país, donde ya prácticamente apenas se escuchan otros géneros, como Música Nacional; tan nacional como la palma real, el tocororo, la flor mariposa, el son y el poeta Nicolás Guillén.

La renuncia al buen gusto, la capitulación ante un monótono machaqueo mecánico que convoca a la tribu al despelote y el aguaje. ¡Con tanta música buena que se hizo y todavía se hace en Cuba, a pesar de los pesares!

Esto se veía venir. En noviembre del pasado año, en el discurso de clausura del X Congreso de la UNEAC, el presidente y primer secretario del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel, dijo, refiriéndose al reguetón y el reparto, que “no se deben menospreciar o subestimar desde posiciones elitistas, porque estamos ante un fenómeno cultural que trasciende los gustos sedimentados durante décadas por su fuerte componente y alcance social” y porque “se están generando ideas, señales de cambio de paradigmas culturales que no podemos ignorar ni desatender”. Además, aseguró que, debido al gran impacto que tiene el reguetón en segmentos cada vez más amplios, el régimen no puede mantenerse al margen, sino que debe influir en sus creaciones y sumarlos a “la política cultural de la Revolución”.

También el pasado año, la Cuba oficial derrochó oportunismo e hipocresía con motivo del asesinato de El Taiger, un intérprete radicado en Miami, sumamente inadecuado y al que nunca pusieron en la radio y la TV cubana, pero que poco faltó para que, después de muerto, lo convirtieran en héroe nacional.

En la Mesa Redonda sobre el reparto, los panelistas, cual comisión evaluadora de esas que caprichosa e inapelablemente clasifican a los músicos cubanos en categorías A, B y C, escogieron, entre tantos reparteros como hay en Cuba y en Miami, a El Taiguer y Bebeshito como los máximos exponentes del reparto.

El régimen, contradiciendo su política cultural que dice batallar contra la banalidad y la vulgaridad para elevar el nivel cultural de los cubanos, ahora acepta y le da reconocimientos al súmmum de lo vulgar. Pero es que los mandamases quieren sacar provecho del reparto. Económico, porque evidentemente nunca conseguirán que el reparto sea “un arma de la revolución”, como lo fue el Movimiento de la Nueva Trova, ni hacer que Bebeshito y El Micha sean los equivalentes de Silvio Rodríguez y Sara González.

Escribió en su blog la musicóloga Rosa Marquetti: “Dentro del desespero por sacar de donde hace tiempo ya no hay, han llegado a creerse que tienen en el reparto una fuente inmediata y cuantiosa de ingresos. Lo primero entonces, blanquear el reparto, que tanto negro y mulato, cuestionado con problemas con la justicia, no viste bien. Mejor promover y apoyar a un blanquito dócil y bonitillo (para algunas y algunos) y políticamente correcto. ¡Ilusos ellos que creen que pueden construirse un Bad Bunny nacional!”

Cuando leí eso, enseguida me vino a la mente Bebeshito, cuyo exitoso concierto en Miami tanto alegró al régimen de La Habana, y que ahora, con la muerte de El Taiguer, queda como el más importante repartero, según los panelistas de la Mesa Redonda.

Peor que la institucionalización del reparto es que signifique también la del reparterismo, de los rasgos y conductas que emanan de canciones y videoclips: la guapería, la chabacanería, las palabrotas, la jerga presidiaria, el machismo, el sexismo, la cosificación de la mujer, y la ostentación de que hacen gala los intérpretes con sus carros y sus exageradamente gruesas cadenas de oro y plata, haciéndolos ver como triunfadores dignos de imitar por la juventud de la paupérrima sociedad cubana.

Los gobiernos no tienen por qué decidir, por razón alguna, qué música se debe escuchar y cuál no, como cuando en las décadas de 1960 y 1970 el castrismo proscribió el rock y las canciones en inglés en general, por considerarla “un instrumento de penetración ideológica”. Pero tampoco deben promover y aconsejar cómo digerir determinados tipos de música, máxime si son deformantes, embrutecedoras y socialmente nocivas, como evidentemente es el reparto.

Sin eximir de culpas a los reparteros, hay que reconocer que ellos y las letras de sus ¿canciones? son el reflejo de la sociedad de donde surgieron. Una sociedad enferma, en crisis, una jungla donde se han perdido los valores y se ha impuesto el más despiadado “sálvese el que pueda”. Coincido plenamente con Rosa Marquetti cuando afirma que “el reparto es la banda sonora de la debacle y el desbarajuste nacional”.


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jueves, abril 08, 2021

Cuba. La prensa oficial saca el fantasma de la anexión de Cuba a EE.UU. La opinión del vilipendeado Charles Magoon respecto a la anexión de Cuba a los Estados Unidos

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la  noticia se dice que Bill Kristol es:

  •  Conservador
  • Uno de los líderes del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, un grupo de reflexión neoconservador
  • AntiTrump
  •  Ligado a gobiernos demócratas como el actual.
Me imagino lo contradictorio que debe ser esa persona.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

La prensa oficial saca el fantasma de la anexión de Cuba a EEUU

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Aprovecha una opinión de un analista político conservador de EEUU, que ha sido tachada de absurda en un debate en redes sociales.

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DDC

La Habana 07 Abr 2021

A raíz de la opinión personal de un analista político conservador estadounidense sobre convertir a Cuba en un estado más de Estados Unidos, la prensa oficial ha sacado el fantasma de la anexión. El periodista oficialista Reinaldo Taladrid ha dedicado tiempo de la Mesa Redonda a hablar sobre el tema, que también ha sido abordado por el sitio oficial Cubadebate.

En medio de un debate sobre si el Distrito de Columbia debe ser un Estado federal más, Bill Kristol expresó que apoyaba esa idea, pero que además Puerto Rico y Cuba también debían serlo.

Según Taladrid, se trata de "renacimiento de ideas norteamericanas para anexar a Cuba".

"Una de las razones por las que estoy a favor de la condición de estado de DC: el crecimiento del tamaño de la República —y nuestra forma distintiva de crecimiento, admitiendo estados con igual estatus— siempre ha sido una señal de nuestro vigor. 60 con 50 estados es suficiente. Es hora de que DC, Puerto Rico, Cuba (tan pronto como sea libre)" sean parte, escribió Kristol en su cuenta de Twitter.

El medio ruso Sputnik, que también tocó el tema, calificó la propuesta de Kristol como absurda y citó algunas respuestas a su mensaje.

"¿Cuba? Queremos que DC y nuestros territorios tengan las mismas libertades que el resto del país", tuiteó en respuesta el activista político Daryle Lamont Jenkins. 

"¡Bill Kristol lo convierte en un escenario de 'el sol nunca se pone en el Imperio Americano'! Y de nuevo pregunto... ¿Cuba? Colonizador, ¡toma asiento!", añadió.

La vicepresidenta del Instituto Quincy, Trita Parsi, calificó la idea del político como "un chiste realmente malo".

"El hombre no puede evitarlo, es un imperialista liberal hasta la médula", bromeó el coeditor de Human Events, Will Chamberlain, mientras que el noticiero Daily Caller resumió el argumento de Kristol como "invadamos Cuba y hagámosla un estado".

Cubadebate destacó la opinión que escribió Anya Parampil, periodista del medio Grayzone. Para Parampil, los tuits de Kristol fueron una prueba de que la política exterior de Estados Unidos no consiste en querer llevar la libertad o la democracia al mundo, sino en "ampliar el alcance del imperio".

Kristol fue director del desaparecido Weekly Standard. Taladrid puso énfasis en que fue "famoso por defender la invasión de Irak en 2003" y por ser uno de los líderes del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, un grupo de reflexión neoconservador.

El periodista oficialista dedicó casi 15 minutos a analizar una propuesta que muchos calificaron de "locura" en el debate suscitado en redes sociales. También hizo un análisis de quién es Kristol para intentar determinar que hay "algo diferente" tras la propuesta del conservador, a quien calificó de "prepotente imperial" y parte del "establishment" estadounidense.

Taladrid también dijo que el político es un declarado anti Trump y que ha estado ligado a gobiernos demócratas como el actual.

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CUBA SIGLO XIX: ¿ANEXIONISMO O SEGURIDAD NACIONAL DE LOS EE.UU.?. LA GUERRA DE 1812-1815. SOBRE LA POLÍTICA DE LA FRUTA MADURA DE JOHN QUINCY ADAMS



( Muy breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, Mención del Concurso Vitral 2000, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río; el premio  en el género que compitió quedó desierto ...por las bases del concurso de haber recibido el premio se tenía que publicar )



Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


¿ ANEXIONISMO O SEGURIDAD NACIONAL?

Un hecho histórico donde se obvia o no se profundiza lo suficiente con relación a estas situaciones históricas, es la intención del presidente norteamericano Thomas Jefferson de anexarse la isla de Cuba; intención que aparece en su notificación al Ministro de Inglaterra en Washington, fechada en el mes de noviembre de 1805.

Esa intención es realmente una advertencia que le hace el presidente Jefferson a Inglaterra, de que Cuba sería anexada a los Estados Unidos si España no la defiende de una invasión inglesa. Su motivación esencial es evitar que a 90 millas de sus costas se instale el enemigo inglés y utilice a Cuba como base de agresiones hacia los Estados Unidos5 (la Habana ya había sido tomada por los ingleses en 1762); o sea, fueron problemas inherentes a la seguridad nacional los que motivaron esa advertencia a Inglaterra, y no el deseo de apropiarse de Cuba, aunque Jefferson conocía de las bondades de la isla y las ventajas estratégicas que le proporcionaría a los E.U. tenerla en su poder.

Debemos tener en cuenta que La Unión Americana no invadió a Cuba pese a que Jefferson era de la opinión, que Cuba podría ser capturada sin mucha dificultad6, y que en 1808 España estuvo enfrascada en una guerra con los ejércitos de Francia que ocupaban su territorio, al querer Napoleón Bonaparte imponerle a los españoles a José Bonaparte.

(Thomas Jefferson)

Para argumentar sobre la validez del planteamiento de Jefferson, citaré al historiador Ramiro Guerra:

Las negociaciones entre los dos Gobiernos proseguían, en tanto, Godoy, el ministro de Carlos IV, abrigaba la convicción de que España sería vencida, si se apelaba a las armas.7

Esas aludidas negociaciones eran las que dieron lugar al Tratado Godoy-Pinckney de 1795. Ramiro Guerra citando al historiador norteamericano Henry Adams, el cual escribió el libro History of the United States, during the administratión of Thomas Jefferson, escribió:

El Tratado de 1795 - dice Henry Adams -, uno de los más ventajosos que jamás hayan firmado los Estados Unidos, no recibió de la opinión norteamericana el alto crédito que merecía. A España no se le otorgó el menor reconocimiento por las concesiones que otorgaba. Se entendía unánimemente que carecía de medios para oponerse a cualquier exigencia de los Estados Unidos.8

Las ideas de Jefferson sobre la anexión de Cuba por los Estados Unidos debemos siempre verlas relacionadas en el diferendo E.U.-Inglaterra, diferendo que pocos años después, en 1812, se convertiría en conflicto.

El presidente norteamericano Madison, el cual sucedió a Jefferson en 1809, no abandonó la idea de la anexión de Cuba, pero ahora motivada no sólo por el peligro inglés, sino también por el peligro francés, pues tenía conocimiento, que Napoleón estaba proyectando utilizar a los emigrados procedentes de Haití para apoderarse de Cuba9. El peligro que entrañaba tener al imperio francés tan cerca no era grande, pues en mayo de 1803 Francia le había vendido La Louisiana a E.U.; pero, tampoco ese peligro era nulo: entre 1789 y hasta 1802 habían ocurrido serios incidentes de carácter naval entre Francia y E.U. por las agresiones navales de Francia a los buques norteamericanos. No obstante, el peligro francés radicaba realmente en la posibilidad que al estar en guerra Francia e Inglaterra, esta última invadiera a Cuba y se apoderara de ella.

El presidente Madison ante la posibilidad que Inglaterra quisiera apoderarse de Cuba se interesó obviamente por conocer la posición de los criollos ante una posible anexión por parte de los Estados Unidos. Su enviado (William Shaler, cónsul en La Habana) se entrevistó con José Arango y Castillo el cual cómo representante de un sector de ricos propietarios cubanos del área agrícola le habló en favor de la anexión10. A finales de 1811 el exdiputado a las Cortes españolas, el cubano José Alvarez Toledo le propuso a determinadas personalidades del gobierno norteamericano que presidía Madison, el ir a Cuba con el auxilio del gobierno norteamericano, y comenzar una rebelión con el objetivo de establecer en Cuba un gobierno independiente, ligado a los Estados Unidos comercialmente primero, y luego políticamente, por medio de la anexión11. Pese a este clima favorable, el presidente Madison rechazó la proposición del jefe naval norteamericano de la costa del Golfo para atacar y tomar La Habana para impedirle a los ingleses que ellos la tomaran y la usaran cómo base de operaciones contra los Estados Unidos12. No hubo necesidad de tomar La Habana, pues los ingleses no intentaron tomarla.

Otro hecho histórico con un análisis similar a los anteriores, es la intención de E. U. de anexarse la isla de Cuba en el marco de la guerra entre España y Francia. Esta intención aparece en la nota del Secretario de Estado John Quincy Adams del 28 de abril de 1823 a Mr. Hugh Nelson, su ministro en Madrid, para que la trasmitiera a Su Majestad.

(John Quincy Adams)

El entonces Secretario de Estado advirtió a España que de ella solicitar ayuda a Inglaterra en su guerra contra Francia, los Estados Unidos no permitirían que Inglaterra, como pago por su cooperación, reciba las colonias de Cuba y Puerto Rico13. Las razones de esa advertencia son las ya antes explicadas relativas a la seguridad nacional de la Unión Americana.

Adams, que sería posteriormente Presidente, tenía ideas anexionistas con relación a Cuba pero esta advertencia en particular, estuvo fundamentada sobre los motivos de seguridad nacional ya expuestos. Debe tenerse en cuenta para comprender que los Estados Unidos no deseaban anexarse a Cuba, salvo en caso que Inglaterra pudiera apoderarse de ella o adquirirla, el hecho que en febrero de 1822 el señor Castillo (socio en negocios de John Warner, el agente comercial norteamericano en La Habana) le había informado a éste que los nativos, que representan las tres cuartas partes, o las dos terceras, de la población blanca de la isla, estaban decididamente a favor de ligarse a los Estados Unidos - como Estado, no como colonia ¨ 14. Castillo era considerado, según la carta de John Warner al senador C. A. Rodney, uno de los primeros políticos de la isla. En septiembre de 1822 también llegó un tal señor Sánchez (seudónimo de una persona cuya identidad aún se ignora y que era de total confianza de Warner) quien ofreció a Estados Unidos la anexión de Cuba en nombre de los hacendados cubanos.15

Emilio Roig de Leuchsenring, reconocido historiador antimperialista, plantea:

Entonces, como después, en ese deseo yanqui de apoderarse de Cuba, no juegan sólo la situación geográfica de la Isla y su cercanía a los Estados Unidos, sino también la rivalidad con Inglaterra y el temor de que sea Gran Bretaña la que pueda adquirirlo por conquista o cesión.16

La política de la historia que escribía Emilio Roig le impedía ver lo que era evidente en la historia de los hechos que él conocía.

El concepto de seguridad nacional al que he aludido en varias ocasiones es, sin ambigüedad, el relativo a la integridad y a la propia supervivencia de la nación norteamericana. Aquí no existe dificultad alguna en aceptar ese término; dificultad que es señalada por el investigador del CESEU, y su actual director, Jorge Hernández Martínez:

.. si bien puede hablarse de una doctrina al respecto, habida cuenta de un cuerpo de ideas más o menos generalizadas y compartidas por los círculos gubernamentales y los grupos de poder fundamentales de la burguesía monopolista -que en líneas generales sirve de eje a la proyección estratégica de Estados Unidos- no es menos cierto que se observan prácticamente tantas definiciones de ‘ seguridad nacional ‘ como autores y obras existen. Por ese motivo se identifican más bien concepciones que una doctrina como tal y ello no es casual; en la medida en que se flexibiliza el esquema permite su adecuación a los más diversos objetivos de la política imperial, lográndose una funcionalidad óptima en el orden ideológico17

La preocupación por la seguridad nacional de la Unión Americana no era infundada; la Guerra de 1812 así lo demuestra.

Deseo hacer la observación que hay personas que aceptan sin objeción alguna, la necesidad que tuvo el gobierno bolchevique de apropiarse definitivamente de territorios vecinos para defenderse, según los argumentos de la antigua y oficial historia de la Unión Soviética, de la contrarrevolución blanca o zarista y de las tropas de la Entente; pero sin embargo, no aceptan de ninguna manera, que los E.U. se apropiaran de determinados territorios para defenderse de Inglaterra o se apropiaran de territorios estratégicos para la seguridad nacional o continental, como fue y es, por ejemplo, el Canal de Panamá. El proyecto japonés de ocupación del Canal de Panamá durante la Segunda Guerra Mundial, es una prueba indiscutible de la necesidad de que dicho territorio fuera ocupado por fuerzas capaces de retenerlo ante una invasión. Probablemente en varios Estados Mayores de algunas potencias militares todavía queden clasificados algunos viejos planes de ocupación de esos estratégicos territorios. En los políticos se entiende la utilización de reglas diferentes para medir y evaluar los hechos según la conveniencia política; en los especialistas de una determinada disciplina esa actitud es algo al menos cuestionable.

GUERRA DE 1812-1815

La guerra de 1812 entre Estados Unidos y Inglaterra tuvo tres causas fundamentales:

1) Los británicos se habían apoderado de barcos de E.U. que estaban comerciando con Francia.
2) En 1810 fueron capturados 400 marineros de Estados Unidos.
3) Los británicos armaron a indios que invadieron la frontera oeste existente en esa época.

Estados Unidos había suspendido el comercio con Europa entre 1807 y 1809, aunque el comercio con Gran Bretaña cesó solamente en 1810. El Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Gran Bretaña el 18 de junio de 1812, sin tener conocimiento que dos días antes Inglaterra había levantado el bloqueo contra Francia.

(El Capitolio en ruinas tras el incendio de Washington, D. C. en 1814.)

Durante el desarrollo de esa guerra entre Estados Unidos e Inglaterra se realizaron múltiples acciones navales entre buques de las partes contendientes, pero no escasearon tampoco las acciones terrestres dentro del territorio norteamericano, las cuales son desconocidas por aquellos que afirman que los Estados Unidos nunca han tenido una guerra con otro país dentro de sus fronteras. Algunos ejemplos de acciones bélicas terrestres fueron: la toma de Detroit el 16 de agosto de 1812 por los británicos; el desembarco de los británicos y derrota de los norteamericanos en Maryland en agosto de 1814 (el 24 de agosto ardieron el Capitolio y la Casa Blanca), el 12 de septiembre la milicia de Maryland frenó el avance británico; se bombardeó a Baltimore durante 25 horas por la flota británica entre el 13 y el 14 de septiembre de 1815 y se efectuó un ataque de 5 300 británicos a los atrincheramientos norteamericanos próximos a Nueva Orleans el 8 de enero de 1815; acción que se produjo pese a que la guerra ya había terminado con el Tratado de Ghent el 24 de diciembre de 1814. En esa guerra York (Toronto) y Buffalo fueron incendiados.18

SOBRE LA FRUTA MADURA DE ADAMS

La idea básica de Adams con relación a la anexión de Cuba, la cual está plasmada en la muy famosa política de la "fruta madura ", no era el imponerle a Cuba la anexión; sino, que los propios cubanos la pidieran por las "leyes de gravitación política" que se desarrollarían producto de las relaciones políticas, comerciales, sociales, etc., entre ambos países; aunque, en esa época ya eran significativas esas relaciones. Una aplicación de esta política que ilustra inequívocamente la esencia no impositiva de la misma, fue la llevada a cabo por William McKinley durante el período del primer gobierno interventor norteamericano. Es muy manejado el planteamiento de que los E.U. intervinieron en 1898 durante la Guerra de Independencia de 1895 porque la fruta ya estaba madura, sin embargo, respetó (McKinley durante el mandato de Leonardo Wood en el período de intervención puso especial énfasis en mostrarle objetivamente a los cubanos las ventajas que les daría la anexión ) la decisión tomada por los cubanos sobre este asunto: la independencia.

Adams planteaba además, que la Unión Americana no podría oponerse a ella (o sea, a la anexión) aunque lo quisiera. Ese es el espíritu y la letra de tan vilipendiada política. Considero que es útil conocer, para apropiarse de la esencia de esa política, que John Quincy Adams se opuso a la esclavitud, a la anexión de Texas y a la Guerra Mejicana. Veamos un fragmento de la mencionada política:

Puede darse por sentado que el dominio de España sobre los continentes americanos, septentrional y meridional, ha terminado irrevocablemente. Pero las islas de Cuba y Puerto Rico aún permanecen nominalmente, y hasta tal punto realmente, bajo su dependencia, que todavía goza aquella del poder de transferir a otros su dominio sobre ellas y, con éste, la posesión de las mismas. Estas islas por su posición local son apéndices naturales del continente americano, y una de ellas (la isla de Cuba), casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser, por una multitud de razones, de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión. La dominante posición que posee en el golfo de México y en el Mar de las Antillas, el carácter de su población, el lugar que ocupa en la mitad del camino entre nuestra costa meridional y la isla de Santo Domingo, su vasto y abrigado puerto de La Habana que hace frente a una larga línea de nuestras costas privadas de la misma ventaja, la naturaleza de sus producciones y la de sus necesidades propias, que sirven de base a un comercio inmensamente provechoso para ambas partes, todo se combina para darle tal importancia en la suma de nuestros intereses nacionales, que no hay ningún otro territorio extranjero que pueda comparársele, y que nuestras relaciones con ella sean casi idénticas a las que ligan unos con otros los diferentes Estados de nuestra Unión. Son tales, en verdad, entre los intereses de aquella isla y los de este país, los vínculos geográficos, comerciales y políticos, formados por la naturaleza, fomentados y fortalecidos gradualmente con el transcurso del tiempo que, cuando se echa una mirada hacia el curso que tomaran probablemente los acontecimientos en los próximos cincuenta años, casi es imposible resistir a la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad ( ... ) Es obvio que para ese acontecimiento (la anexión de la Isla a Estados Unidos) no estamos todavía preparados, y que a primera vista se presentan numerosas y formidables objeciones contra la extensión de nuestros dominios dejando el mar por medio ... Pero hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento, no puede aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por si sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno 19

De una lectura profunda, y sobre todo, carente de posturas u objetivos ideológicos, no se infiere lo que casi siempre leemos sobre el anterior fragmento y que es repetido, una vez más, en:

Esta teoría, contenida en las instrucciones del Secretario de Estado James Quincy Adams a Hugh Nelson, Ministro norteamericano en España, expresaba la decisión irrevocable de adueñarse de Cuba, así como las circunstancias que aconsejaban una espera paciente del momento oportuno20...

Las últimas palabras del fragmento citado de Adams ayudan a dar luz sobre un aspecto que permanece casi siempre oculto en las exposiciones no académicas sobre esas relaciones: La existencia de fuerzas políticas en la sociedad y el gobierno de los Estados Unidos opuestas a la anexión de Cuba.

En las pocas ocasiones en las que se hace alusión a esas fuerzas políticas en contra de la anexión, es para resaltar (y generalizar) el carácter racista que motivaba esa posición antianexionista en una parte de esas fuerzas y el beneficio que esa actitud le proporcionaba a España.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

 ¨...  es probable que las mediaciones e intervenciones estadounidenses generaran en algunos sectores políticos del pasado y del presente, la placentera convicción de que siempre sería posible recurrir a un factor extranjero para que le sacaran las castañas del fuego. ¨ (del artículo de Pedro Corzo  LOS CUBANOS ENTRE LA HEGEMONÍA Y LA DEPENDENCIA)
 
Un resumen de las causas que generaron esa ¨placentera convicción¨:

I)  La ayuda decisiva de los EE.UU. en la independencia de Cuba de España.
II) Los norteamericanos  construyeron y reconstruyeron  la República de Cuba.
III) Repartieron  dinero y cargos (Y NO BALAS)  entre los rivales políticos cubanos que estaban en pugna entre sí.
IV) Los norteamericanos después de construir dos veces la República de Cuba, la dejaron en manos de los cubanos.

Ahora los detalles, los cuales fueron  extraidos de mis artículos Enmienda Platt y República y
Situación previa y segunda intervención, artículos publicados en la revista Vitral en sus números 48 y 50 respectivamente cuando todavía  v ivía en Cuba. La revista Vitral puede leerse en http://www.vitral.org )

CAUSA I:
Fragmento de la carta que le envié al entonces Funcionario del Partido Comunista de Cuba  que atendía Educación en el Comité Central del PCC cuando me expulsaron en enero de 1997 de  trabajar como profesor en la universidad de carácter pedagógico en que laboraba, pues la petición de mi expulsión la llevó a cabo el Núcleo del Partido Comunista de Cuba  de Matemática-Computación  pese a que  nunca pertenecí al PCC ni a la UJC (Unión de Jóvenes Comunista de Cuba).


 CAUSA II:

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama (en el Polyteama grande, pues en el edificio habanero conocido como La Manzana de Gómez habían dos teatros con ese nombre) , a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.

( Manuel Sanguily )

Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.


CAUSA III: 

La historiadora Hortensia Pichardo dio el siguiente criterio sobre el gobierno del abogado Magoon:

“ La administración de Magoon fue dispendiosa y corruptora, pero cuenta en su haber la tarea de preparar la restauración de la República, que culminó al traspasar el Poder al general José Miguel Gómez, limpiamente electo, el 28 de enero de 1909.” (Pichardo, 293)

Segunda intervención norteamericana

Estrada Palma presentó al Congreso su renuncia el 28 de septiembre del año 1906 y fue secundado, previa conjura, por el Vicepresidente Méndez Capote y por los secretarios de su gabinete. Por su parte, para hacer insoluble la solución dentro del marco republicano cubano, los miembros estradistas del Congreso determinaron ese mismo día, en horas de la noche, que no iban asistir más al salón de reuniones y con esta acción eliminaron (por falta de quórum) la posibilidad de que el Congreso eligiera un presidente interino. Las instituciones gubernamentales colapsaron con ellas, y por ellas, la primera república.

El Secretario Taft y el Presidente Roosevelt coincidieron en que el gobierno interventor en Cuba debía de estar en manos de civiles. Después de varias consultas, se seleccionó a la persona que en ese momento era gobernador civil de la zona del Canal de Panamá, el abogado norteamericano Charles E. Magoon, el cual gobernaría entre el 13 de octubre de 1906 hasta el 28 de enero de 1909; fecha en que asumió la Presidencia de Cuba, José Miguel Gómez quien fuera Mayor General del Ejército Libertador y miembro del Estado mayor de Serafín Sánchez y con antecedentes de lucha por la independencia cubana que se remontan a la Guerra de los Diez Años.

( Gobernador Charles Maggon )

El procedimiento utilizado por Magoon para limar las fricciones entre los políticos cubanos de distintas tendencias, fue otorgarles cargos públicos y prebendas de una manera tan poco discreta que no nos equivocaríamos si la calificáramos de escandalosa. Su gobierno se caracterizó por la ¨ botella ¨ ( no inventó la ¨ botella ¨, pues ella existía desde los tiempos de la colonia), el soborno, la duplicación - de 5 000 a 10 000- de los números de la Guardia Rural, los «gastos alegres», etc. Los dineros ahorrados por la administración de Estrada Palma (la entonces respetable cifra de 24 millones) se dilapidaron. Ese ahorro no sólo se esfumó: el gobierno de Magoon le dejó a Cuba una deuda de $ 50 millones. Los dineros, los cargos públicos y las prebendas fueron repartidos por Magoon entre todos, pero los liberales al ser el partido político más perjudicado por las acciones del anterior gobierno, según determinó la Comisión de la Paz, recibió más que los otros factores. El objetivo fundamental del Gobernador norteamericano Magoon, era evitar la explosión de una revuelta popular y eso lo logró a fuerza de dineros, cargos y prebendas.

Por último, quiero señalar que hay personas que caracterizan a Charles E. Magoon como un americano inepto, ajeno y distante de la realidad cubana. Deseo traer como botón de muestra estas palabras para que se valoren a través de ellas las capacidades del Gobernador Provisional.


CAUSA IV:

Magoon y  la anexión de Cuba a los Estados Unidos

FRAGMENTO DEL INFORME DE CHARLES MAGOON,  GOBERNADOR NORTEAMERICANO  EN CUBA DURANTE LA SEGUNDA INTERVENCIÓN, AL GOBIERNO NORTEAMERICANO..

En el Informe de la Administración Provisional desde el 13 de octubre de 1906 hasta el 10 de diciembre de 1907, elaborado por el Gobernador Provisional Charles E. Magoon, éste da interesantes criterios sobre la opinión de los cubanos sobre la anexión de Cuba a los Estados Unidos.

“Durante los primeros meses de la Administración Provisional se agitó mucho el problema de si era conveniente conseguir la anexión de Cuba a los Estados Unidos, o el establecimiento de un protectorado por los Estados Unidos sobre esta Isla. A pesar de que repetidas veces se ha afirmado rotundamente lo contrario, una gran mayoría de los cubanos abriga el temor de que los Estados Unidos desean y piensan anexarse la isla. Esta idea perjudica los planes de los Estados Unidos a favor de Cuba y continuará siendo un estorbo a la ejecución de las obligaciones del tratado por medio del cual los Estados Unidos garantizan y protegen la soberanía de la República de Cuba. Estos temores tienen un origen natural y comprensible. Los cubanos con razón consideran su Isla la más rica en recursos y la de más benigno clima en esta parte del hemisferio occidental, si no del mundo; recuerdan la lucha que España sostuvo por conservarla, y, como todo aquél que tiene en gran estimación sus bienes no puede comprender que haya quienes no la ambicionen; se dan cuenta de la importancia estratégica de Cuba, desde un punto de vista militar, para los Estados Unidos, y están acostumbrados, durante siglos de dominación española, a verlo todo subordinado a las necesidades militares; también, a su manera de ver, el tráfico y el comercio de los Estados Unidos se beneficiarían con la anexión de la Isla. Los cubanos tienen la mayor fe en el Presidente Roosevelt y en su Gobierno; muchos de ellos comprenden que el sentimiento público y muchos de los importantes intereses especiales de los Estados Unidos están opuestos a la anexión, tanto ahora como más adelante; saben que la resolución Conjunta adoptada en abril de 1898 por el Congreso de los Estados Unidos de ´que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente ´, es parte de la legislación permanente de los Estados Unidos y que fue necesario hacer uso de la facultad de la nación, de hacer la guerra, para obligar al reconocimiento de esta declaración; pero, a pesar de todo, ese temor sigue latente, especialmente entre la clase ignorante; esto viene, en gran parte, de que periódicamente vienen agitando el problema los residentes de la Isla que desean la anexión, y de que, de esos mismos temores del pueblo, se valen numerosos agitadores y politicastros que de ese modo tratan de aumentar sus intereses personales o su prestigio. Si fuera posible calmar por completo esos temores y hacer que todo el pueblo de Cuba comprendiera lo sincero y firmemente que el pueblo de los Estados Unidos desea e intenta que la soberanía independiente de la República de Cuba sea conservada, y que el Gobierno de la Isla sea desempeñado por funcionarios elegidos por los ciudadanos de la República, muchas dificultades de la situación cubana quedarían descartadas por completo; pero han sido tantas las seguridades que se han dado por parte de los Estados Unidos, y éstas han quedado ya de tal modo cristalizadas en forma de legislación del propio Congreso, en las estipulaciones de tratados y en la palabra internacional empeñada, que ya no es posible añadir más.

Indudablemente, el deseo de ponerse bajo la jurisdicción y dirección del Gobierno de los Estados Unidos continúa vivo entre el gran contingente extranjero y un corto número de cubanos que poseen bienes y temen se repitan los desórdenes. Una abrumadora mayoría de cubanos no está dispuesta a abdicar su independencia y soberanía; para conquistarla prácticamente todos los cubanos de esta generación se unieron a la revolución contra España. El arraigo de este sentimiento en el pecho de los cubanos me inspira la confianza de que llegarán a lograr un gobierno bueno y estable ... ” (Pichardo, 302-303)

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sábado, marzo 21, 2020

La dictadura Castrista recapacita y cierra las fronteras de Cuba



El Gobierno recapacita y cierra las fronteras de Cuba

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Ante la expansión del Covid-19, que alcanza los 21 casos confirmados en el país, las autoridades dan marcha atrás a la política de promover el turismo.
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Habaneros toman medidas ante el Covid-19. PERIODISMO DE BARRIO

DDC
La Habana
20 Mar 2020

Apenas un día después de que el Gobierno cubano dijera que no existía justificación para el cierre de las fronteras, las autoridades prohibieron la entrada a la Isla ante la expansión del Covid-19, una de las medidas que más ha exigido la sociedad cubana durante los últimos días.

Miguel Díaz-Canel aseguró que solo se permitirá la entrada a los residentes en la Isla, decisión que entrará en vigor a partir del venidero martes.

En una intervención televisiva en el programa de la Mesa Redonda, el primer ministro Manuel Marrero explicó que son las personas las que tendrán prohibido el acceso a la Isla, pero el comercio se mantendrá y no se cerrará el espacio aéreo. Así, las autoridades dan marcha atrás a la política de promover las visitas de turistas.

Las restricciones de viajes, informó, estarán vigentes durante 30 días, periodo durante el cual se valorará la situación de la epidemia, y en caso de que continúe y el país tenga afectaciones, podrá ser prorrogada.

Marrero explicó que la mayoría de los hoteles del país se cerrarán también, pues solo seguirán abiertos aquellos donde se alojen personas que inevitablemente deban permanecer en la Isla.

En el programa se reconoció que los contagiados por el nuevo coronavirus confirmados oficialmente son 21, tras anunciar el diagnóstico de cinco nuevos casos durante este viernes.

El número de personas bajo seguimiento por sospechas de estar infectados ascendió a 716, informó en el propio programa el ministro de Salud, José Ángel Portal Miranda.

El titular del MINSAP anunció también que las personas que entren al país estarán 14 días en cuarentena en instituciones de salud, no en su domicilio. 

Díaz-Canel llamó a aplicar el "distanciamiento social". "Algo muy difícil debido a la naturaleza de los cubanos, pero que es muy necesario, es suprimir los saludos efusivos. Ni besos ni abrazos; saludos a una distancia prudencial hasta que la epidemia pase", sugirió.

"Evitar las multitudes, viajes y el transporte público en horarios picos y cancelar los eventos sociales", pidió, sin anunciar tales restricciones como obligatorias. Llamó a solo salir a la calle a lugares necesarios para la compra de alimentos, medicamentos o a algún trámite.

Aunque no ofreció detalles, el gobernante dijo que se presentarán propuestas de trabajo en casa, teletrabajo, clases o tareas en línea para los estudiantes, aunque las clases no serán suspendidas. Tampco explicó si las tarifas que cobra el monopolio estatal de telecomunicaciones, ETECSA, serán más baratas que lo que son ahora para facilitar tales actividades.

La titular de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, explicó que las tiendas y establecimientos gastronómicos seguirán abiertos, aunque bares, discotecas, campismos y lugares recreativos de gran aforo serán clausurados, lo que se suma al cierre de cines, teatros y a la suspensión de conciertos, anunciada por el Ministerio de Cultura la pasada semana.

La funcionaria pidió extremar las medidas de higiene en esos lugares, en un momento en que los cubanos sufren una dura escasez de productos de aseo, sobre todo jabón, detergente y crema dental.

Meisi Bolaños, ministra de Finanzas y Precios, anunció que los trabajadores por cuenta propia cuya actividad sea suspendida durante esta emergencia, en especial los artesanos y otros que venden a turistas, no tendrán que pagar sus impuestos durante ese periodo. 

No obstante, el pago de la seguridad social que hacen estas personas no se suspenderá, aunque recibirán aplazamientos para hacerlo, aparte de que podrán pagarla sin que se les exijan intereses.

Por su parte, la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, informó que los trabajadores estatales que sean afectados por la suspensión de actividades recibirán el 100% de su salario.


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lunes, marzo 16, 2020

Arnaldo M. Fernández sobre el planteamiento en la Mesa Redonda de la TV cubana de la periodista Castrista Arleen Rodríguez Derivet tachando el asalto al Palacio Presidencial (el 13 de marzo de 1957) como traición a la Carta de México ( 29 de agosto 1956)

Video donde José Álvarez  Phd y Profesor Emérito de la Universidad de la Florida  habla sobre las nada buenas relaciones entre el  Directorio Estudiantil, en particular José Antonio Echeverría, y Fidel Castro Ruz y la posible falsedad de parte del supuesto testamento político de José Antonio Echeverría  cuyo apodo era ¨El Gordo¨ y no ¨Manzanita¨

Presentación del libro: “FIDEL CASTRO Y EL DIRECTORIO REVOLUCIONARIO


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Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

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Volvamos a la efeméride para resumirla no como traición a la Carta de México, sino como el mayor peligro a la hegemonía del grupo político de Fidel Castro
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De izquierda a derecha, Popi Corpión, José Antonio Echeverría, Fidel Castro, René Anillo y Rafael del Pino (ninguna relación con el que fuera  General de la aviación Castrista) durante la primera visita de José Antonio Echeverría a México donde redactan y firman “La Carta de México”, 29 de agosto de 1956; Osvaldo Sánchez, uno de los principales operativos del Comintern y del Partido Socialista Popular (nombre que tuvo el partido comunista en Cuba) se reunió  clandestinamente en dos ocasiones con Fidel Castro en México durante los preparativos de la expedición del yate Granma. Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano.

Por Arnaldo M. Fernández
Broward
16/03/2020

El sábado 13 de marzo de 2020, la Mesa Redonda de la TV cubana se cuadró de manera contrarrevolucionaria con la periodista Arleen Rodríguez Derivet tachando el asalto al Palacio Presidencial (1957) como traición a la Carta de México (1956). Las estrategias del Directorio Revolucionario [golpear arriba] y del Movimiento Revolucionario 26 de Julio [guerra de guerrillas] quedaron así encuadradas, a contrahílo de la historia, en la dinámica de lealtad y deslealtad que genera la ignara guataquería a Fidel Castro.

Carta de México

Al compás de la precitada guataquería, la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado atribuye sólo a Castro esta declaración conjunta de 19 puntos de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y del MR-26-7, como si José Antonio Echeverría no hubiera tomado parte en la redacción, que concluyó el 29 de agosto de 1956 por la madrugada.

El núcleo duro de esta declaración conjunta, un tanto ilusorio, radicaba en “ofrecer al pueblo de Cuba su liberación en 1956 [mediante] la insurrección secundada por la huelga general” [Punto 4]. No hay términos históricos ni lógicos para excluir el asalto a Palacio de la insurrección ni mucho menos para etiquetarlo como traición a lo acordado.

Al salir a la luz pública en Cuba, el 2 de septiembre, la Carta de México causó conmoción en la Universidad de La Habana (UH). La decisión de aliarse con Castro no se había discutido en ni comunicado a la dirección colegiada de la FEU. Su secretario, René Anillo, había acompañado a Echeverría a Ciudad México y traído de regreso a La Habana un ejemplar dentro de los zapatos.

Echeverría había seguido viaje a Ceilán [Sri Lanka] como delegado cubano a la VI Conferencia Internacional de Estudiantes. Se alegó que Echeverría no debió firmar la declaración por la FEU, sino por el Directorio Revolucionario (DR), pero este grupo de acción llevaba apenas seis meses de creado y el pedigrí de la FEU pesaba mucho en un grito de guerra contra la dictadura del general golpista y presidente electo Fulgencio Batista. Al cabo el vicepresidente de la FEU, Fructuoso Rodríguez, logró que la Carta de México se ratificara por la organización estudiantil.

Asalto a Palacio

Echeverría tiraría pa’la tonga al MR-26-7 al dar por Radio Reloj la fake news de que Batista acababa de ser ajusticiado revolucionariamente en su propia madriguera de Palacio. Su alocución continuaba: “Somos nosotros, el Directorio Revolucionario, la mano armada de la Revolución Cubana, los que hemos dado el tiro de gracia a este régimen de oprobio que aún se bate en los estertores de su propia agonía”.

Aquí no parece haber traición, sino expresión del prurito cubiche de traer siempre la última la primera en todo. El historiador cubano exiliado Sergio López Rivero puntualiza que ni el DR apoyó el desembarco del Granma ni el MR-26-7, el ataque a Palacio Presidencial, pero no cabe alegar traición a la Carta de México si el jefe del MR-26-7 en La Habana, Faustino Pérez, dio sobrado testimonio de estar al tanto del desespero del DR por acciones armadas decisivas: “Hablamos de la posibilidad de abrir un frente guerrillero en el Escambray, pero predominó la decisión del ataque al Palacio [con un] plan que tenían muy adelantado”[1].

DR-13-3

El fiasco del ataque a Palacio y la muerte de Echevarría rebajaron el protagonismo político del DR, que se rebautizó DR 13 de Marzo y retomó la posibilidad aludida por Faustino. De Miami salió una expedición en el yate alquilado Scapade, que entró el 8 de febrero de 1958 por la playa de Santa Rita (Nuevitas) y estableció guerrilla rural en el Escambray. Castro envió mensaje de solidaridad, pero tenía fresca la memoria de cómo su carta de 14 de diciembre de 1957 para denunciar el Pacto de Miami había sido repudiada por Faure Chomón, líder del DR-13-3.

Para el 1ro de diciembre de 1958, el Pacto del Pedrero (Escambray) entre el MR-26-7 y el DR-13-3 parecía dar continuidad a la Carta de México, pero el 26 de diciembre de 1958 Castro se viró con otra carta al Che Guevara: “[E]stás cometiendo un grave error político al compartir tu autoridad, tu prestigio y tu fuerza con el Directorio Revolucionario (…) No tiene sentido aupar [a] un grupito cuyas intenciones y cuyas ambiciones conocemos sobradamente, y que en el futuro será fuente de problemas y dificultades”.

En busca del tiempo perdido

El jurista e historiador cubano insiliado Julio César Guanche trata de encontrar una explicación: “Sobre la traición del DR, es posible que Rodríguez Derivet estuviese pensando en esta carta”. Sin embargo, el cortocircuito histórico de tachar el asalto a Palacio como traición a la Carta de México parece tener causa eficiente más honda.

La otra cara de la moneda dictatorial de Fidel Castro es la genuflexión de sus seguidores, que como daño sociopsicológico o psicosociológico propicia guatacazos post mortem que traicionan incluso el Punto 18 de la Carta de México: “[L]a victoria será de los que luchados asistidos por la historia”. Por eso Guanche lleva mucha razón en que “Rodríguez Derivet y la Mesa Redonda le deben una disculpa —y muy seria— al pueblo de Cuba”.

No es la primera vez que Rodríguez Derivet se atreve cuadrar la Mesa Redonda para que los hechos históricos encajen en relato periodístico proclive a la guataquería, como se aprecia en su entrevista del 6 de agosto de 2018 a Ramiro Valdés, quien de entrada suelta: “[N]o me gusta ser protagónico de algo que sencillamente creo que todos hemos hecho de forma muy natural”. No obstante, Rodríguez Derivet prosigue insistiendo en el protagonismo de Valdés e incluso urde la justificación de que “sabemos que no quiere ser protagonista, pero la historia lo hizo…” El entrevistado dio respuesta tan lacónica como aplastante: “No, no, es que no lo soy.”

Coda

Volvamos a la efeméride para resumirla no como traición a la Carta de México, sino como el mayor peligro a la hegemonía del grupo político de Fidel Castro y paradójicamente, como suele suceder en el decurso de ese fenómeno sociohistórico denominado nación cubana, el respaldo más significativo a la oposición violenta pautada por Castro contra la dictadura de Batista.

Notas
[1] Mario Mencía, “La Carta de México”, Bohemia, 17 de septiembre de 1976, 93.
[2] La contraofensiva estratégica, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2010, 343 ss.

© cubaencuentro.com
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Carta de México (1956)

La Federación Estudiantil Universitaria y el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, los dos núcleos que agrupan en sus filas la nueva generación y que se han ganado en el sacrificio y el combate las simpatías del pueblo cubano, acuerdan dirigir al país la siguiente declaración conjunta:


1.Que ambas organizaciones han decidido unir sólidamente su esfuerzo en el propósito de derrocar a la tiranía y llevar a cabo la Revolución Cubana.

2.Que asistir a unas elecciones parciales después de estar reclamando durante más de cuatro años unas elecciones generales y libres, constituye una actitud entreguista y traidora que no alcanzará sus fines ambiciosos porque la Revolución cortará de un tajo todas las posibilidades.

3.Que si la Revolución Cubana, que cuenta ya con la simpatía de la opinión democrática de América, es vencida en una lucha que resulta ya inevitable, la dictadura no brindará siquiera esa mísera concesión que hoy otorga por miedo a los revolucionarios, y sobre la cabeza de los electoralistas ambiciosos caerá la sangre de los que se inmolen.

4.Que consideramos propicias las condiciones sociales y políticas del país, y los preparativos revolucionarios suficientemente adelantados para ofrecer al pueblo su liberación en 1956. La insurrección secundada por la huelga general en todo el país será invencible.

5.Que un tirano extranjero, Rafael Leónidas Trujillo, interviniendo abiertamente en la política interna de nuestro país fraguó una conspiración contra Cuba con la complicidad de un grupo de oficiales del 10 de Marzo: Alberto del Río Chaviano, Martín Díaz Tamayo, Leopoldo Pérez Coujil, Manuel Ugalde Carrillo, Manuel Larrubia, Juan Rojas y Rego Rubido, y una pandilla de pistoleros encabezados por Policarpo Soler, que salió de Cuba a raíz del golpe de Estado, con la protección del propio Batista, a pesar de estar reclamado por los tribunales de justicia.

6.Que las armas trujillistas fueron introducidas en Cuba con la complicidad probada de esos militares .

7.Que el dictador Batista, en la conferencia de Panamá, no tuvo el valor de denunciar esa agresión al honor y la integridad nacional, dándose un abrazo con el hermano del chacal dominicano.

8.Que muy por el contrario, al regresar a Cuba ocultando al país la verdad, se dio a la innoble tarea de acusar de trujillistas a los más limpios revolucionarios cubanos, cuyas firmes convicciones democráticas hacen imposible toda relación con un tirano igual que Batista.

9.Que en respuesta a la cobarde maniobra, emplazamos a Batista para que entregue a la FEU y a los combatientes del 26 de Julio las armas de la República, que no han sabido usar con dignidad, para demostrar que nosotros nos atrevemos a ajustar cuentas con el dictador dominicano y salvar el honor de la patria.

10.Que Cuba debe responder con dignidad a la ofensa sufrida y en consecuencia somos partidarios de una acción armada contra el tirano Trujillo, que dé paso libre a los dominicanos de una opresión que dura ya más de veinticinco años. Retamos a Batista a que diga la palabra definitiva o se ponga en evidencia ante el pueblo cubano.

11.Que la actitud débil, oportunista y cobarde del régimen frente a Trujillo, ha sido traición a la patria.

12.Que tanto Trujillo como Batista, son dictadores que hieren el sentimiento democrático de América, y perturban la paz, la amistad y la felicidad de los cubanos y los dominicanos.

13.Que mientras los militares trujillistas permanecen en sus cargos, la flor y nata de las fuerzas armadas, los oficiales más capacitados para defender la patria que peligra, están presos e inhumanamente tratados en Isla de Pinos.

14.Que la FEU y el 26 de Julio consideran al coronel Barquín, al comandante Borbonet y demás oficiales presos y destituidos, la más digna representación de nuestro ejército, y los hombres que hoy cuentan con más simpatías en las fuerzas armadas.

15.Que el ejército, dirigido por esos oficiales prestigiosos y honorables, al servicio de la Constitución y del pueblo, tendrá el respeto y las simpatías de la Revolución Cubana.

16.Que la FEU y el 26 de Julio hacen suya la consigna de unir a todas las fuerzas revolucionarias, morales y cívicas del país, a los estudiantes, los obreros, las organizaciones juveniles y a todos los hombres dignos de Cuba, para que secunden en esta lucha, que está firmada con la decisión de morir o triunfar.

17.Que es hora de que los partidos políticos y la Sociedad de Amigos de la República cesen ya en el inútil esfuerzo de implorar soluciones amigables en una actitud que en otros momentos pudo ser patriótica pero que, después de cuatro años de rechazo, desprecio y negativa, puede ser infame.

18.Que enfrentada ya la Revolución en una lucha a muerte contra la tiranía, la victoria será de los que luchamos asistidos por la historia.

19.Que la Revolución llegará al poder libre de compromisos e intereses, para servir a Cuba en un programa de justicia social, de libertad y democracia, de respeto a las leyes justas y de reconocimiento a la dignidad plena de todos los cubanos, sin odios mezquinos para nadie, y los que la dirigimos, dispuestos a poner por delante el sacrificio de nuestras vidas, en prenda de nuestras limpias intenciones.

Fuente: 
Oficina de Asuntos Históricos
Autor: Castro Ruz, Fidel
29/08/1956

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