lunes, enero 22, 2024

Luis Cino: Héroes y antihéroes en el imaginario comunista.

 
Tomado de https://www.cubanet.org

Héroes y antihéroes en el imaginario comunista

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Los mandamases aspiraban a que los cubanos tomáramos ejemplo de aquellos héroes comunistas de los libros soviéticos, nos desembarazáramos del individualismo y “los rezagos del pasado burgués” y lo diéramos todo en la construcción de la nueva sociedad

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Por Luis Cino

21 de enero, 2024

MIAMI, Estados Unidos. — En la literatura soviética abundaron los héroes con virtudes suprahumanas, como el Pavel Korchaguin de Así se forjó el acero, de Nikolai Ostrovski, y Alexei Maresiev, el piloto sin piernas protagonista de la novela Un hombre de verdad, de Boris Polevoi.

En Cuba, en los primeros años de la década de 1960, el régimen castrista, como parte de su luna de miel con el Kremlin,  promovió la lectura de esos dos libros y otros muchos más del realismo socialista soviético que querían fueran imprescindibles en las mochilas, lo mismo de los milicianos movilizados para cavar trincheras que de los que iban movilizados a cortar caña.

Los mandamases aspiraban a que los cubanos tomáramos ejemplo de aquellos héroes comunistas de los libros soviéticos, nos desembarazáramos del individualismo y “los rezagos del pasado burgués” y lo diéramos todo en la construcción de la nueva sociedad. Para ese propósito adoctrinador, los héroes soviéticos, demasiado distantes de nuestra idiosincrasia, fueron complementados por otros de fabricación nacional. Algunos, exagerando sus hechos, fueron tomados de la realidad, como Eduardo García, el miliciano que según afirmaban, moribundo, escribió “Fidel” con su sangre en una pared; Alberto Delgado, el chivato del Escambray al que dedicaron la película El hombre de Maisinicú; y sobre todo, Che Guevara, la muy idealizada apoteosis del superhombre castrocomunista.

Otros fueron sacados de la ficción, como los protagonistas de las novelas de Manuel Cofiño y de los autores de tramas policíacas para los concursos literarios auspiciados por el MININT; o los personajes de series televisivas sobre infiltrados del G-2, como Julito, el pescador y En silencio ha tenido que ser.

Pero entre los héroes de ficción castristas hubo algunos que alejados del realismo socialista,  demasiado de carne y hueso,  disgustaron y encolerizaron a los mandamases y sus comisarios. Fue el caso de los milicianos de Condenados de Condado, de Norberto Fuentes, o de Eduardo Heras León en Pasos sobre la hierba y La guerra tuvo seis nombres; o Carlos Pérez Cifredo, el protagonista de Las iniciales de la tierra, de Jesús Díaz, un idealista convertido en dogmático, a pesar de sus dudas y contradicciones, que evoca su vida frente a la planilla cuéntamelo-todo para el proceso de ingreso en el Partido Comunista.

Pérez Cifredo, junto al intelectual burgués dubitativo frente a la revolución de Memorias del subdesarrollo, de Edmundo Desnoes; Mario Conde, el desmerengado policía de las novelas de Leonardo Padura; Diego, el gay de Fresa y Chocolate; y otros personajes de Senel Paz, y de autores como Ena Lucía Portela y Wendy Guerra vienen a ser los antihéroes que parió la frustración y el desencanto (y conste que no voy a referirme a escritores exiliados o abiertamente opositores y excluidos en Cuba).

En casi toda la literatura del mundo comunista, pese a la censura, hubo esos antihéroes. Ahí están el cosaco Grigori Melejov, de El Don Apacible, de Mijail Sholojov, y los personajes salidos de la pluma de Mijail Bulgakov, Alexander Solzhenitsyn, Vasili Grossman y Milán Kundera.

A casi todos esos escritores, incluso a los prohibidos —particularmente a esos— nos arreglamos para leerlos en Cuba. Pero, desafortunadamente, nos perdimos a Andrei Platonov. Particularmente, su novela satírica Chevengur y a sus protagonistas, Sasha Dvanov y Stepan Kopionkin, que vendrían a ser los ridículos equivalentes soviéticos de Don Quijote y Sancho Panza.           

Chevengur fue prohibida por Stalin en 1927 y no pudo ser publicada en la Unión Soviética hasta 1988. Pero fue subvalorada y tardó en reconocerse su valía. En Cuba, muy pocos han podido leerla. Ojalá Sasha y Kopionkin sean más conocidos entre nosotros e inspiren personajes que satiricen al castrismo y su continuidad inmovilista, porque ridículo es lo que tiene de sobra.

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viernes, diciembre 16, 2022

Dimas Castellanos desde Cuba: Guillén Landrián, Lechuga y Otero Alcántara: una muestra de la represión en la cultura

 
Tomado de https://diariodecuba.com

Guillén Landrián, Lechuga y Otero Alcántara: una muestra de la represión en la cultura

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La censura política hizo acto de presencia en la 43 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

15 diciembre 2022 


Nicolás Guillén Landrián

En la 43 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, celebrado del 1 al 11 de diciembre del presente año, la represión en el campo de la cultura nuevamente hizo acto de presencia.

Una mirada antes y después de la censura a la obra del tan destacado como desconocido documentalista Nicolás Guillén Landrián (Nicolasito), confirma que la exclusión del pensamiento diferente en Cuba no ha cambiado desde que se creó el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC).

Gracias a Landrián, una cinta de 77 minutos de duración, de Ernesto Daranas —director y guionista de las afamadas cintas Los dioses rotos (2008), Conducta (2014) y Sergio y Serguei (2017)—, los cubanos hemos descubierto una excelente obra que nos devuelve a una personalidad imprescindible del séptimo arte que estuvo secuestrada durante décadas por razones ideológicas; un rescate que requiere de una reflexión crítica colectiva acerca del daño ocasionado al cine, a la cultura, a los artistas y al pueblo cubano con la criminalización del disenso.

Daranas, a través de Gretel Alfonso (viuda de Landrián) y de Livio Delgado (director de fotografía de varios documentales de Nicolasito), devela la historia de un cineasta, pintor y poeta que "sufrió por hacer un cine irreverente, distinto e incomprendido", quien como muchos excluidos marchó al exilio en 1989, donde falleció de cáncer en el año 2003.

Nicolasito, antes de ser expulsado del ICAIC, donde laboró entre 1962 y 1972, aportó unos 17 documentales, entre ellos cuatro de los que conformaron la muestra exhibida durante el 43 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana: En un barrio viejo (1963), premiado en los festival de cine de Cracovia y Toulouse; Los del baile (1965); Ociel del Toa (1965), Premio Espiga de Oro de la SMINCI de Valladolid; y Coffea Arábiga (1968). Landrián no solamente fue censurado, sino acusado de "desviación ideológica", castigado en una granja avícola, encarcelado e internado en hospitales psiquiátricos donde le aplicaron la terapia de electroshock.  

Lo más grave, contradictorio y preocupante es que después de la muerte de Landrián, que en vida fue víctima de la represión, el victimario ha accedido a financiar la restauración de algunos de sus documentales, como si después de muerto lo necesitaran, como si el daño antropológico causado se pudiera tratar con un simple borrón y cuenta nueva, a la vez que el modus operandi empleado contra él se ha mantenido y se mantiene, como política establecida para el campo de las manifestaciones artísticas, desde que en marzo de 1959 fuera creado el ICAIC como organismo rector para la producción, distribución y exhibición del séptimo arte. Tal institución sustituyó al vasto y plural sistema de empresas distribuidoras existentes que existió hasta ese momento. Su antecedente fue el Instituto Nacional para el Fomento de la Industria Cinematográfica Cubana (INFICC), fundado en 1955, con la diferencia de que este no tenía por objetivo monopolizar todo lo relacionado con el cine.

Una de las funciones del ICAIC —la censura— se puso en marcha en noviembre de 1960 con la prohibición de 87 filmes extranjeros, y con posterioridad de cintas cubanas, comenzando en 1961 por PM, el documental cubano sobre la noche habanera, dirigido por Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, que mostró a los cubanos ajenos a la lucha de clases y a las amenazas del imperialismo, festejando con música y alcohol, un contexto que —luego de haberse declarado el carácter socialista de la Revolución— negaba el estereotipo impuesto del pueblo imbuido en la construcción del socialismo. El debate generado por esta cinta, entre artistas e intelectuales cubanos con el Gobierno,  fue sellado con las conocidas "Palabras a los Intelectuales", pronunciadas por el líder de la Revolución para establecer los límites del arte y del pensamiento: "Con la Revolución con todo, contra la Revolución nada".

El ICAIC, la Imprenta Nacional, la Editora Nacional de Cuba, el Instituto Cubano de Radiodifusión y el Instituto del Libro, conformaron el sistema de instituciones culturales subordinadas a un poder totalitario y a una ideología, que —parafraseando al cantautor Pedro Luis Ferrer—, representan una sola verdad y un único pensamiento.

Carlos Lechuga

Carlos Lechuga (La Habana, 1983), guionista y director de cine, conocido por sus películas Melaza y Santa y Andrés, y director de Vicenta B., actualmente radicado en España, hizo declaraciones que el régimen totalitario considera intolerables: "Estoy mirando hacia el futuro. ¿Qué película se puede hacer hoy en Cuba? Es un país que se acabó. Llegar aquí es un aliciente para contar historias. Es como un nuevo empezar". Acerca de los directores cubanos responsables de un cine que no molesta a las autoridades, expresó que prefería "vender pizzas a hacer una película sobre Raúl Castro en un momento en donde el país se está desmoronando".

La cinta Vicenta B. se presentó en el Festival de San Sebastián. Interpretada por Linnett Hernández Valdés, la protagonista, poseedora de un don para leer las cartas, entra en una crisis de fe al irse de Cuba su hijo, y pierde la cualidad de adivinar, al tiempo que ve cómo su mundo se desmorona. El personaje representa a muchos cubanos que viven "sin saber qué van a hacer", porque no pueden sobrevivir con el salario que reciben, y les falta “el alimento del alma”. Esta cinta que acaba de ser galardonada con dos premios en el Cine Ceará-Festival Iberoamericano de Cinema, Brasil —Mejor Actriz para Linnet Hernández Valdés y Mejor Dirección para Carlos Lechuga— relata una realidad, pero sobre todo es un homenaje poco común, por no decir inexistente, a la mujer negra y santera en el cine cubano. A pesar de sus valores fue retirada arbitrariamente de la selección oficial del festival habanero.  

Luis Manuel Alcántara

La represión contra el pensamiento diferente no se circunscribe al cine. Un ejemplo, entre muchos, es el de Luis Manuel Otero Alcántara (1987), artista de performance, líder del Movimiento San Isidro —un colectivo de artistas promotores y defensores de los derechos civiles y culturales—, desde 2017 fue víctima de amenazas y arrestos en múltiples oportunidades, hasta que el 11 de julio de 2021, cuando se proponía participar en las protestas populares fue encerrado en una prisión de alta seguridad, y después de nueve meses sin juicio, condenado a cinco años de prisión por su labor continuada a favor de la libertad de expresión.

Entre otros premios, Alcántara ha sido galardonado con Oxi Coraje de la Oxi Day Foundation (octubre de 2021); la revista Time lo incluyó en la lista de las personas más influyentes del año 2021, y en 2022 recibió el premio de la fundación neerlandesa Impacto Príncipe Claus.

Los acontecimientos político-sociales recientes —el Movimiento San Isidro, la protesta del 27N frente al Ministerio de Cultura, la protesta cívica del 11J, el llamado de la Plataforma Archipiélago del 15N y el voto de castigo, manifestado en las elecciones municipales del pasado 27 de noviembre—, están relacionados con la falta de libertades.

Las censuras y represiones en Cuba no se circunscriben al cine, a las demás manifestaciones artísticas y a la cultura en general. Su denominador común es la prohibición del derecho no solo de los artistas e intelectuales, sino de todo cubano a pensar y disentir.

Por esa razón, un aplauso para la cinta Landrián, que nos impele a restablecer tan elemental, pero imprescindible derecho de pensar y actuar con cabeza propia, es decir, con independencia y dignidad.

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Nicolás: El fin pero no es el fin (2005, USA)


Para ir a un sitio donde se encuentra toda la obra de Nicolás Guillén Landrián  y sobre su persona hacer CLICK AQUÍ


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sábado, octubre 08, 2022

Entrevista y videos: Actriz Ana de Armas: “Mi corazón pertenece a Cuba, pero sabía que tenía que salir de allí para crecer”

 
Tomado de https://www.tophoy.com/

Actriz Ana de Armas: “Mi corazón pertenece a Cuba, pero sabía que tenía que salir de allí para crecer”

Por Editoriales

24-septiembre-2022

La actriz cubana Ana de Armas recordó detalles de su infancia en la isla, donde comenzó su carrera en la que jamás pensó que alcanzaría tanto renombre tras su magistral interpretación del personaje de Marilyn Monroe en la película “Blonde”.

En entrevista concedida a AnOther, la artista de 34 años nacida en La Habana y que a los tres años se mudó a Santa Cruz del Norte, aseguró: “Mi corazón pertenece a Cuba, pero sabía que tenía que salir de allí para crecer. Siempre fui consciente del techo muy bajo que lamentablemente tienen los artistas cubanos y el pueblo en general. Sabía que tenía más que hacer, más que aprender”.

Al recordar parte de su niñez y adolescencia, expresó: “Estás en un país donde no tienes mucho contacto con el mundo, estás como en una burbuja. Pero de alguna manera eso te hace concentrarte en la vida y las amistades en lugar de todo el ruido”.

“Crecí descalza, corriendo por las rocas de la playa, nadando. Mis amigos y yo representamos obras de teatro para los vecinos. Me gustaba treparme a los postes de luz y a los árboles, y estaba obsesionada con rescatar gatos y perros de la calle; todos los días volvía con un nuevo animal y volvía loca a mi madre”, añadió.

(Ana de Armas al frente en una foto de una boda)

De Armas señaló: “Crecí viendo todo, desde ‘Titanic’ hasta ‘Terminator’, pero siempre supe que la realidad estaba tan lejos de mi realidad. Los niños en los EE.UU. creen que pueden ser princesas porque puedes comprar un vestido de princesa y una corona de princesa y convertirte en una. Nunca tuve eso. Ni siquiera sabía a qué sabía una manzana”. 

“Los actores cubanos me identificaban más: Daisy Granados, Isabel Santos, Verónica Lynn, esos eran los actores a los que admiraba. Pensé que estaría haciendo eso, no Marilyn. Pero, por supuesto, lo hice, porque me encantan los desafíos y sabía que emocionalmente podía llegar allí”, agregó.

Con 18 años de edad viajó a Madrid, España, y sin conocer prácticamente a nadie, en apenas dos semanas consiguió actuar en la serie de televisión local “El Internado”, la cual la colocó de inmediato en las portadas de revistas del país y alcanzó su popularidad entre los adolescentes.

“Estar sola en España fue muy duro. Nunca me pasó por la cabeza volver, pero fue duro. Nunca había estado en ningún otro lugar antes y fue un gran choque cultural. Para ser honesta, comencé a comer dulces, chocolate y donas, todo lo que nunca había probado cuando era más joven”, recordó la actriz.

(Ana de Armas y Marilyn Monroe)

Con relación a su elección para actuar en “Blonde” destacó: “No sabía si el cabello, el maquillaje lo harían, pero entendí lo que estábamos tratando de decir. Andrew me llamó después de la audición y me dijo: ‘Eres tú. Tenías que ser tú’. Pero luego tuvimos que convencer a todos los demás”.

Ana de Armas

Ana de Armas interpretando a Marilyn Montoe
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De Santa Cruz del Norte a Hollywood: los orígenes de Ana de Armas

Poco a poco se van cumpliendo los sueños de una joven artista cubana que nació en un pequeño pueblo de pescadores y hoy es reconocida en el mundo entero.

Radio Televisión Martí
Oct 20, 2017



Entrevista a Ana de Armas ''Blonde'' (Película Sorpresa) 2022




10 COSAS que NO SABIAS de ANA DE ARMAS



sansebastianfestival


Rueda de prensa ''Blonde'' (Pelicula Sorpresa) 2022 con  Andrew Dominik (Director, Guionista) y Ana de Armas




 StormShadowCrew

Sep 8, 2022

Ana de Armas, Brad Pitt and more on the red carpet for the Premiere of Blonde in Venice


Orishas con Ana de Armas- Everyday (Video Oficial)

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jueves, agosto 09, 2018

Rocío Ayuso desde Los Ángeles: La Academia anuncia un nuevo Oscar a la película más popular. Hollywood intenta con esta decisión reconquistar la audiencia perdida en la retransmisión de la ceremonia de los premios


Tomado de https://elpais.com

La Academia anuncia un nuevo Oscar a la película más popular

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Hollywood intenta con esta decisión reconquistar la audiencia perdida en la retransmisión de la ceremonia de los premios
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Por Rocío Ayuso
Los Ángeles
8 AGO 2018

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, que anualmente entrega los Oscar sigue en lucha por reconquistar la popularidad perdida. De ahí el anuncio de una nueva categoría que reconozca lo mejor entre las películas más populares. Un nuevo apartado que se sumará a las 24 categorías existentes. Por el momento, la Academia no ha aportado más detalles, ni qué películas podrán aspirar a este galardón ni quienes se encargarán de su nominación y posterior selección. Pero detrás de esta noticia está la necesidad que siente la Academia de incluir entre sus premios esas otras películas que, desde hace años, se quedan fuera. La necesidad, por ejemplo, de que este año Black Panther esté entre los filmes nominados.

Se trata de una decisión que ha creado polémica en el seno de la industria, pero se veía venir. La Academia quiere frenar el rápido declive de los galardones más populares del cine. O al menos, el declive de su retransmisión. Aunque el Oscar sigue siendo el estándar de calidad por el que se miden los logros en el cine, el público hace tiempo que dejó de interesarse por una ceremonia que no refleja sus gustos. Los años en los que los Oscar otorgaban su brillo a títulos taquilleros como Titanic (11 estatuillas en 1998), Gladiator (cinco premios en 2001) o El señor de los anillos: El retorno del rey (11 en 2004) quedaron atrás. En los últimos años, el Oscar a la mejor película ha ido a parar a títulos como Moonlight, Spotlight o La forma del agua, de las que nadie discute sus méritos pero han sido ignoradas por el gran público. Sin embargo, películas taquilleras como Guardianes de la Galaxia o Star Wars: El despertar de la fuerza pasaron sin pena ni gloria por los Oscar. Solo fueron recordadas a la hora de premiar sus logros técnicos, haciendo oídos sordos al gusto del público o incluso de la crítica.

( Estatuas de los Oscar como decorado de la edición de los premios de Hollywood de 2017. Mike Blake REUTERS)

La Academia intentó solucionar esta división entre los gustos de los académicos y los del público aumentando a un máximo de diez el número de nominados al galardón a mejor película. La decisión, tomada en 2009, fue la respuesta a la ausencia de El caballero oscuro. Una medida que abrió las puertas a la nominación (que no la victoria) de filmes populares como Avatar, Marte (The Martian), Origen o Mad Max: Furia en la carretera. Pero para la última edición, la suma de la taquilla de todas las nominadas apenas llegó a la recaudación de uno de los estrenos del año. Un reflejo, según la crítica, de que películas como Lady Bird o Call Me By Your Name son grandes filmes para disfrutar en los famosos screeners o vídeos que reciben los académicos en el confort de sus casas. Pero escasamente motivan a nadie a ir al cine.

“Hemos escuchado a aquellos que hablan de mejoras para mantener la relevancia de los Oscar y de nuestra academia en un mundo que está cambiando”, han dicho el presidente de la Academia, John Bailey, y el CEO, Dawn Hudson, en una carta conjunta dirigida a los miembros con el anuncio de la nueva categoría. En el mismo comunicado, la junta de gobernadores de la Academia subrayó que la ceremonia se mantendrá en tres horas, después de las críticas recibidas por la última edición, en la que el espectáculo se prolongó a cerca de cuatro. La 90ª edición de los Oscar fue la menos vista en la historia de esta retransmisión. La siguieron 26,5 millones de telespectadores, con una caída del 19% en su audiencia.
Límite de tiempo

Sin embargo, este límite de tiempo choca con la adición de una categoría. La Academia está explorando la entrega de estatuillas menos populares fuera de la retransmisión, durante los cortes publicitarios, ofreciendo esta información en la Red. Quiénes escogerán qué categorías se quedan fuera de la retransmisión es otro de los enigmas. Aunque la rama de actores es la más numerosa entre los cerca de 7.000 miembros de la Academia, los diferentes grupos están representados de manera equitativa en la junta de gobernadores. Y aquellos que pertenecen a las categorías técnicas suelen estar más involucrados con el día a día de la Academia que los actores, la cara más visible de la organización.

Con todo, las críticas no han tardado en escucharse. Como asegura el crítico Steve Pond, la Academia pone en peligro su credibilidad. "Asusta que por primera vez parece dispuesta a considerar la popularidad como un criterio de selección tras 90 años hablando de arte". Los miembros también se han dejado oír, algunos desde el anonimato, criticando este populismo que va en contra de todo lo que han defendido, preocupados con una buena retransmisión en lugar de defender la excelencia del cine. Y otros, como el director Jorge Gutiérrez, expresó su preocupación desde Facebook. "Me temo que los cortos de imagen real, documental y animación quedarán fuera de la ceremonia", se lamentó el realizador de El libro de la vida. "Personalmente, creo que necesitamos pensar en una ceremonia en streaming o no tenemos futuro".

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