domingo, agosto 02, 2026

Julio M. Shiling: La batalla por Miami, centro político, intelectual, cultural y económico de una Cuba que se niega a rendirse




 La batalla por Miami

Por Julio M. Shiling

Agosto 1, 2026

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La nación cubana cuenta con dos grandes ciudades. Una es La Habana, la capital histórica que hoy sigue cautiva bajo el yugo de una dictadura marxista-leninista. La otra es Miami, una ciudad situada bajo la jurisdicción territorial de Estados Unidos, pero que, a lo largo de las décadas, se ha convertido en una ciudad tan cubana como la propia La Habana. Si La Habana encarna la tragedia de una república ocupada, Miami representa la continuidad de la nación cubana en libertad. Es allí donde una vigorosa comunidad de exiliados ha preservado los ideales del gobierno constitucional, la libertad individual y la restauración democrática. Se ha convertido en el centro político, intelectual, cultural y económico de una Cuba que se niega a rendirse.

Durante más de seis décadas, la nación cubana fuera de la isla ha mantenido una postura notablemente coherente. La crisis de Cuba no puede resolverse mediante reformas cosméticas, ajustes administrativos o aperturas económicas diseñadas meramente para prolongar la vida del régimen existente. Una reconciliación nacional auténtica requiere algo mucho más profundo: el desmantelamiento completo del sistema totalitario y la restauración de una república democrática regida por el Estado de derecho. El hecho de que el Estado comunista cubano imitara los modelos económicos de China, Vietnam o la Rusia postsoviética no alteraría la realidad fundamental de que un monopolio político leninista sigue siendo incompatible con la libertad.

Es precisamente esta postura inquebrantable la que se ha convertido en uno de los mayores obstáculos estratégicos de la dictadura. Desde 1959, el castrocomunismo ha dedicado enormes recursos a influir, dividir, infiltrarse y neutralizar a la nación cubana en el extranjero. Las organizaciones de la oposición, los círculos académicos, las instituciones culturales, las redes políticas, las comunidades empresariales y las plataformas mediáticas se han convertido, en distintos momentos, en objetivos de operaciones de influencia diseñadas para debilitar el apoyo al cambio democrático. El objetivo rara vez ha sido persuadir a la comunidad del exilio para que abrace el comunismo sin reservas. Una meta mucho más alcanzable ha sido fomentar la neutralidad, la resignación, la ambigüedad o el desánimo respecto al propio cambio de régimen. Ese esfuerzo ha fracasado en gran medida.

En todo caso, Miami se ha convertido en el principal bastión democrático de la nación cubana. Ha generado el liderazgo político, la memoria institucional, los recursos económicos y la defensa internacional que siguen poniendo al descubierto ante el mundo la verdadera naturaleza del castrocomunismo. Consciente de esta realidad, la dictadura ha ido perfeccionando constantemente sus métodos. Desde la década de 1990, la campaña para «domesticar» a Miami se ha acelerado considerablemente. Cada década que pasa ha sido testigo de esfuerzos cada vez más sofisticados por normalizar la dictadura, difuminar las distinciones morales y redefinir lo que constituye un discurso aceptable sobre Cuba comunista. Hoy en día, con una Administración estadounidense que presta una atención renovada a Cuba y un secretario de Estado cubano-estadounidense que contribuye a dar forma a la política de Washington hacia la isla, la importancia estratégica de neutralizar la nación cubana en el exterior se ha vuelto aún mayor desde la perspectiva de La Habana.

Es en este contexto estratégico más amplio donde ciertas narrativas cuidadosamente cultivadas merecen un análisis minucioso. Hay un hecho que no admite ninguna duda seria. El sistema de prisiones políticas de Cuba ha sido documentado durante décadas por antiguos presos, familiares, organizaciones internacionales e innumerables testigos presenciales como un sistema caracterizado por privaciones severas, coacción psicológica, maltrato físico, castigos arbitrarios, aislamiento prolongado y violaciones sistemáticas de la dignidad humana. No se trata de una acusación aislada, sino de un historial abrumador. Constituye la norma y no la excepción.

La historia también nos enseña que existen excepciones. A lo largo de la historia de los sistemas penitenciarios comunistas, algunos reclusos han aceptado distintos grados de colaboración con las autoridades penitenciarias y, a cambio, han recibido un trato menos severo que el impuesto a la mayoría. Tales casos han surgido en muchos sistemas dictatoriales. Su existencia no invalida la brutalidad del sistema en sí mismo; más bien, subraya el poder discrecional de las instituciones totalitarias para otorgar privilegios de forma selectiva siempre que ello sirva a los intereses institucionales.

En este contexto bien establecido, los relatos que hacen referencia a la creación de miles de obras de arte durante el encarcelamiento, al disfrute habitual de una alimentación excepcional, al acceso privilegiado al que no tienen acceso los reclusos comunes u otras circunstancias inusualmente favorables suscitan, naturalmente, preguntas legítimas por parte del público. Tales anomalías no pueden separarse simplemente de las realidades más amplias de un sistema penitenciario cuya característica definitoria ha sido durante mucho tiempo la represión. Las experiencias extraordinarias dentro de un sistema penitenciario extraordinariamente cruel exigen una explicación extraordinaria.

No es necesario alegar un reclutamiento formal o una colaboración consciente para reconocer cómo operan los servicios de inteligencia totalitarios. Las operaciones de influencia modernas no suelen basarse en agentes declarados, sino en situaciones, narrativas, personalidades y circunstancias que, objetivamente, promueven objetivos estratégicos. No es necesario que una persona tenga la intención de hacer propaganda para que la propaganda se beneficie de su imagen pública, su testimonio o su conducta.

El objetivo no es necesariamente persuadir a los observadores de que las prisiones cubanas son humanas. Tal afirmación se derrumbaría bajo el peso de miles de testimonios acumulados a lo largo de más de seis décadas. Más bien, el propósito es más sutil: introducir confusión donde antes existía claridad moral; normalizar casos excepcionales hasta que parezcan representativos; sustituir la abrumadora evidencia histórica por anomalías cuidadosamente amplificadas; y, sobre todo, transformar lo extraordinario en ordinario. Esta es la banalidad del mal en otra forma: no la negación rotunda de que existe la opresión, sino su dilución gradual a través de una narración selectiva hasta que lo excepcional eclipse la norma.

La dictadura comprende desde hace tiempo que todo proyecto totalitario que tenga éxito requiere algo más que poder policial. Requiere la construcción de un entorno cultural en el que los ciudadanos empiecen a cuestionar realidades que antes eran evidentes por sí mismas. No busca meramente la obediencia, sino la redefinición de la verdad misma. Lo que se ha logrado a lo largo de décadas dentro de Cuba se persigue ahora, mediante métodos diferentes, más allá de sus fronteras. El campo de batalla ya no se limita a la isla; ahora se extiende a las instituciones, los medios de comunicación y la vida cultural de la nación cubana libre.

Por esa razón, Miami debe mantenerse intelectualmente alerta. La respuesta no puede imitar la intolerancia de la dictadura. Toda persona tiene derecho a hablar libremente, a crear arte libremente, a expresar opiniones impopulares libremente e incluso a emplear un lenguaje o un comportamiento que otros puedan considerar vulgar u ofensivo. Estas libertades distinguen a la democracia del totalitarismo y deben permanecer inviolables. Sin embargo, la libertad de expresión nunca ha implicado estar exento del escrutinio público. Los demás tienen el mismo derecho a cuestionar afirmaciones bizarras, analizar circunstancias improbables, criticar la conducta pública y evaluar los relatos a la luz de las pruebas acumuladas por la historia. El discurso democrático exige precisamente ese ejercicio del juicio razonado.

La batalla por Miami no es, por lo tanto, meramente geográfica. Es una batalla por la memoria histórica, la claridad moral, la legitimidad política y la futura identidad de la propia nación cubana. La Habana entiende que, mientras Miami siga sin ser conquistada intelectualmente, las aspiraciones democráticas del pueblo cubano seguirán vivas. Al fin y al cabo, la obra de arte más trascendental no se ha pintado sobre lienzo. El verdadero cuadro, en este caso reciente, lo ha pintado el castrocomunismo.

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sábado, julio 01, 2023

Zoé Valdés sobre Carlos Alberto Montaner al conocerse su fallecimiento como consecuencia de una enfermedad degenerativa

 







Tomado de https://gaceta.es/

OBITUARIO

Carlos Alberto Montaner: presidenciable para Cuba y aspirante al Nobel

Por Zoé Vañdés

Junio 30, 2023

Falleció el periodista, escritor, y político, Carlos Alberto Montaner, una de las figuras más reconocidas e importantes del exilio cubano en España y en Miami. Muere una personalidad para algunos sin duda presidenciable en una Cuba futura y aspirante al Nobel para otros por su activismo político. ¿Por qué no? Otros lo quisieron y lo obtuvieron, y sin hacer más que mal, miren a Santos, el de Colombia.

Carlos Alberto Montaner recibía a todos en su casa, yo misma fui invitada en varias ocasiones y acogida con la amabilidad que les caracterizaba a él y a su familia; por dialogo que no quedara, también estuvo dispuesto a dialogar con los castristas sobre todo al final de su vida, y con algunos lo hizo. No fue el único. Me consta porque él mismo me lo reafirmó.

Atento, y pendiente de todo con relación a la Cuba de adentro y a la de afuera, porque para las dos trabajaba, queriendo establecer una sola en su ilusión de peripecia democrática, tan ajena a lo que en verdad han deseado siempre los sucesivos gobiernos norteamericanos —sobre todo los demócratas— y el propio régimen, que la isla sea libre de una buena vez.

En mis conversaciones pasadas con él invariablemente advertí una especie de calma inquietante, muy probable haya sido debido a su personalidad que pretendía cada vez más contemporizar y equilibrar con aquellos mejor interesados en incordiar y en no oír. El eterno karma cubano.

Participamos juntos en varias manifestaciones y eventos, mi admiración inicial provenía directamente de mi madre, radioescucha empedernida de Martí Noticias en Cuba, y fan del periodista al que allá buscaba en el dial a diario para enterarse de sus ideas. Cuando se lo confesé a Montaner este se mostró sumamente agradecido.

Más tarde leí sus libros, firmados algunos con otros autores, y por supuesto también los que escribió bajo su firma, necesarios para aclarar esa parte oculta, adrede, de la historia de Cuba que los Castro intentaron borrar con la peor de las artimañas y maldades.

Además de periodista fue editor, fundó una editorial y una agencia de periodismo bajo las cuales funcionaba también con un poder acaparador, me refiero a Editorial Playor y a Firma Press; desde El Nuevo Herald fungía como consejero principal, y sin el manto de su recomendación era muy difícil de ser aceptado.

Estuve bastante cerca de Carlos Alberto Montaner durante una época, aunque breve, fructífera, mediante la cual pude percibir que intentaba una transición a la española o algo parecido en la Cuba que pulsaba en su mente; luego varios sucesos y personajes nos distanciaron porque nadie es perfecto.

Hoy respeto esa experiencia pasada, pese a los múltiples desaciertos, desencuentros, y errores por defectos que conllevaron una amistad netamente política y relativamente literaria en cuanto a la historia de nuestro país.

Otro cubano muere en el exilio sin poder ver su patria libre, y es lo que duele profundamente. Un cubano que intentó incluso darle el beneficio de la duda en no pocas ocasiones a los esbirros, sólo por el bien de un malabarismo liberal y entrañablemente demócrata en su caso.

Nadie habrá olvidado sus diálogos, soliloquios vanos casi, con el cantautor Silvio Rodríguez, con quien se había encontrado en varias ocasiones en República Dominicana -según fuentes próximas-, durante citas fortuitas en casas de amigos comunes; tampoco sus palabras cuando el régimen asesinó a Oswaldo Payá y a Harold Cepero, citaré parte del post de Michel Céspedes, miembro del Movimiento Cristiano Liberación, subido a las redes en la ocasión: «Carlos Alberto Montaner acuñó una posible demanda al Estado cubano por mantener las carreteras en condiciones no favorables. De ahí la conclusión del ”accidente”…»

Expresiones como éstas, así como su activa toma de posición a favor de Joe Biden durante la campaña hacia la presidencia de Estados Unidos, fueron alejando al hombre de una postura frontal y radical con relación al social-comunismo en la que quizás algunos creyeron advertir que estuvo, cuando quizás no fue real y escarpadamente tan así, siendo el liberal que era.

De todos modos, en la memoria de los cubanos perdurará un hombre que hizo todo lo que pudo, acertado o equivocado —de definirlo el tiempo se encargará—. «La historia dictará su fallo», lo imprimió con mano temblorosa Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria de los cubanos, en su diario, antes de morir torturado, con Cuba vibrándole en sus llagas.

Mis condolencias a Linda, Gina, a sus familiares y amigos.

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viernes, junio 30, 2023

Fallece en Madrid el relevante escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner a los 80 años como consecuencia de una enfermedad degenerativa

 
Tomado de https://www.infobae.com/

Murió el escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner a los 80 años

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Los familiares del reconocido intelectual dieron a conocer la noticia a través de un comunicado

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30 Jun, 2023

El escritor y periodista cubano exiliado Carlos Alberto Montaner, que padecía una enfermedad neurodegenerativa y desde 2022 había trasladado su residencia desde Miami a Madrid, falleció en su domicilio de la capital española acompañado de sus seres queridos.

La muerte se produjo este jueves de “una modo apacible”, según esas fuentes.

“En su nombre, su esposa Linda, sus hijos Gina y Carlos y sus nietas Paola, Gabriela y Claudia dan las gracias a los profesionales de la sanidad pública española, a la Asociación Derecho a Morir Dignamente y a todos los familiares y amigos que le han manifestado tanto afecto en el tramo final de una prolífica vida marcada por la defensa de las libertades individuales”, señala un comunicado.

Montaner, quien era columnista de Infobae, padecía de parálisis supranuclear progresiva (psp), una enfermedad que lo obligó a apartarse de sus actividades profesionales debido a que veía de forma limitada. Sin embargo, su mente seguía tan lúcida hasta su último aliento.

“Con el valor que pocos tienen, Carlos Alberto Montaner se ha despedido de su público confiándole que ante el avance de una enfermedad degenerativa prefiere decirle adiós con facultades plenas. El gesto, aparte de ser admirable por su genuina transparencia, nos trae ese sabor agridulce que acompaña siempre los grandes eventos”, escribió la columnista Beatrice Rangel.

“Llegó la hora de recapitular. Hay que ir haciendo las maletas. Desaparecer es una actividad ingrata que sólo se justifica porque es la única prueba irrefutable de que hemos vivido”. escribió Montaner en sus memorias.

Su despedida será un acto íntimo y privado.

En septiembre pasado el escritor, ensayista y periodista, una de las más relevantes voces críticas del exilio, recibió un reconocimiento en Miami por su defensa de la democracia y la libertad.

“Va a ser una despedida emotiva y multitudinaria de amigos muy cercanos antes de mi viaje en octubre con mi mujer a España”, dijo a EFE entonces este intelectual nacido en La Habana el 3 de abril de 1943 y con tres nacionalidades: cubana, española y estadounidense.

Hijo de un periodista y una maestra, Montaner en un principio simpatizó con la Revolución cubana, pero pronto se enteró de la orientación comunista de Fidel Castro y se unió a los esfuerzos del grupo Rescate Revolucionario, que se oponía a esta tendencia.

Fue arrestado y sentenciado a 20 años de prisión, pero como solo tenía 17 años fue internado en una prisión para menores presos políticos.

Con la ayuda de otros compañeros logró escapar y encontró asilo en la Embajada de Honduras, donde permaneció de marzo a septiembre de 1961 junto con otras 150 personas.

Cuando se rompieron las relaciones diplomáticas entre Honduras y Cuba tras la invasión de Bahía de Cochinos, los asilados quedaron bajo la protección de Venezuela.

Unos seis meses después, Carlos Montaner viajó a Estados Unidos, donde se reunió con su familia. Comenzó a estudiar literatura hispanoamericana en la Universidad de Miami y una vez graduado comenzó a enseñar literatura en la Universidad de Puerto Rico.

Solicitó con éxito una beca de doctorado en Madrid. En España comenzó una columna regular y cada vez más se centró en la escritura. Publicó varios libros y, tras la caída del régimen de Franco en 1975, se unió al movimiento liberal y fundó el Partido Liberal Cubano.

Cuando comprendió que el cambio en Cuba aún no era posible, retornó a la vida intelectual: fue corresponsal de varios periódicos destacados del mundo; escribió columnas, publicó libros y estuvo en la pantalla de CNN en Español como analista y comentarista.

En sus últimos tiempos en Miami fue presidente del Instituto Interamericano para la Democracia, la entidad que organizó el homenaje en septiembre pasado.

En ese acto contó que cuando estuviera asentado en España se iba a dedicar a concluir la escritura de un relato que ahonda en la vida de una de las tres hijas de Carlos Marx, Laura, y su marido, Paul Lafargue, quien le puso una inyección de ácido cianhídrico y luego se inoculó el veneno él mismo.

“Voy a terminar este libro sobre Lafargue, que era realmente cubano, pues vivió hasta los 11 años en Cuba y luego se fue a Francia, y mi teoría es que mató a Laura antes de suicidarse en 1911″, apuntó el Premio Juan de Mariana 2010 en defensa de la libertad.

La vocación primera de Montaner, la de fabulador, la ejerció con éxito en novelas como “Perromundo” (1972) o “La mujer del coronel”, esta última un relato de un amor fallido, cargado de fuerte erotismo y con el régimen totalitario cubano de rasgos machistas como telón de fondo.

Entre su obra ensayística destaca en su bibliografía “Manual del perfecto idiota latinoamericano” (1996), el éxito de ventas que publicó junto al pensador colombiano Plinio Apuleyo Mendoza y Álvaro Vargas Llosa, en el que retrató de forma cáustica a la izquierda de América Latina y sus élites.

En 2019, durante la presentación de su libro de memorias “Sin ir más lejos” en Coral Gables (Florida, EEUU), el ensayista y novelista se refirió a la “experiencia española” tras 40 años de “dictadura franquista” para augurar que en Cuba se pueda dar una transición democrática similar.

En el transcurso de un charla que sostuvo con su hija, la también periodista Gina Montaner, el intelectual resaltó que, tal como está escrito en sus memorias, no ha habido “ni un solo día en que no haya vivido vinculado a la realidad cubana”, un hecho que refleja que “el horror y la opresión de la revolución” ha marcado su vida y la de su familia.

En una entrevista con Efe con motivo de estas memorias, Montaner reconoció que a lo largo de 55 años en el exilio para regresar a Cuba, de la que huyó a los 18 años de edad, hizo lo que pudo, “pero no fue suficiente”.

(Con información de EFE)

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viernes, diciembre 31, 2021

Roberto de Jesús Quiñones Haces: El intelectual y cineasta Eduardo del Llano, otro miserable



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Tomado de https://www.cubanet.org/

Eduardo del Llano, otro miserable

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Como demuestra la historia de Cuba y del mundo, hay múltiples ejemplos de intelectuales que han vendido su alma al diablo. Eduardo del Llano es uno de esos ejemplos.

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Eduardo del Llano

Por Roberto de Jesús Quiñones Haces

30 de diciembre, 2021

HARRISONBURG, Estados Unidos. ─ Las recientes declaraciones del escritor y guionista Eduardo del Llano al programa “La familia Pérez”, reproducidas parcialmente por CubaNet este 30 de diciembre, me han dejado estupefacto.

Me cuento entre quienes han disfrutado las historias de Nicanor, ese personaje tan bien interpretado por Luis Alberto García y creado por el propio del Llano. También he disfrutado su literatura ─ aunque no tanto como sus cortometrajes─ , por eso me resulta desconcertante que alguien tan agudo haya ofrecido declaraciones tan deleznables. ¿Será que se ha aficionado al consumo de drogas como Kcho, otro defensor de la dictadura?

Hablo de personas que forman la llamada “oposición fiel” ─creo que así fue bautizada y defendida por dos intelectuales de una conocida revista católica habanera─  formada por figuras de renombre a las que se les permiten, de vez en cuando, algunos comentarios apartados del guión oficialista. La lista es numerosa y resulta muy útil a la dictadura, porque la usa como ejemplo para tratar de demostrar que su intolerancia es “otro invento del enemigo”.

Al comparar lo dicho por del Llano con la situación de nuestra Patria he sentido vergüenza ajena porque en Cuba ─contrariamente a lo que este afirma─ no hay decenas sino cientos de presos políticos, entre ellos varios menores de edad.

Quien se mantenga al tanto de las noticias de Cuba quizás haya visto la foto de Armando Trujillo González al salir de prisión y compararla con la que se le tomó antes de entrar en ella. Quizás también habrá leído su testimonio sobre los abusos que cometen los esbirros de la dictadura en contra de los encarcelados y conozca que la Dama de Blanco Sissi Abascal ha sido condenada a seis años de prisión y que Luis Wilber Aguilar Rivera, joven de 21 años con problemas mentales, según ha denunciado su padre Luis Wilber Aguilar, fue sancionado a 23 años de cárcel. Los tres fueron encarcelados por haber protestado contra la dictadura.

Juan Enrique Pérez Sánchez salió también ese día a protestar con una bandera cubana sobre los hombros en el poblado de Vegas, provincia de Mayabeque. Pérez Sánchez fue detenido violentamente por los esbirros de la dictadura y en la unidad de la policía fue golpeado. Al caer al piso continuó recibiendo bastonazos y patadas mientras le decían que no podía portar la bandera diciendo “Patria y Vida”, que tenía que decir “Patria o Muerte”. Como el joven no obedeció, continuaron dándole golpes hasta que lo desmayaron, lo cual ocurrió frente a su esposa.

Pérez Sánchez fue juzgado este mes y la sentencia se dará a conocer el 4 de enero próximo. A quienes lo golpearon no les ha pasado nada, el mismo proceder de siempre del “Estado de derecho cubano”.

En estos momentos, una madre cubana, como cientos de otras, sufre al ver la injusticia cometida contra su hijo menor de edad. Me refiero al caso de Bárbara Farrat Guillén, quien tiene preso a su hijo de 17 años nombrado Jonathan Torres Farrat, en la Cárcel de Menores de Occidente, conocida como Manto Negro. Vecinos de su zona de residencia firmaron una carta dirigida al presidente Díaz-Canel pidiéndole que libere a ese muchacho y a todos los menores de edad detenidos o presos. Por este reclamo Bárbara ha sido amenazada por la Seguridad del Estado.

A veinte años de privación de libertad fueron condenados Freddy y Katia Beirut, padre e hija, ambos del barrio de La Güinera, La Habana. Y en prisión permanecen Virgilio Mantilla Arango, el periodista Lázaro Yuri Valle Roca y el youtuber Yoandi Montiel Hernández, más conocido como “El Gato de Cuba”. También se encuentra preso Demis Valdés Sarduy, sancionado a seis años de cárcel por protestar ese día.

Los familiares de Andy García Lorenzo, principalmente su hermana Roxana García Lorenzo, han sido amenazados por la Seguridad del Estado con ir a prisión si continúan denunciando las condiciones en que lo mantienen detenido, mientras la Fiscalía ha solicitado para él siete años de privación de libertad por haberse manifestado públicamente en contra de la dictadura.

Una situación semejante vive la madre camagüeyana Ailex Marcano Fabelo por reclamar la libertad de su hijo Ángel Jesús Marcano.

A la lista se suman los casos del joven que rompió en la calle una foto de Fidel Castro y el de Luis Robles, preso desde hace más de un año por protestar pacíficamente en el bulevar de La Habana con un cartel pidiendo libertad para nuestro pueblo. Todos los mencionados son presos políticos junto con muchos otros que no menciono y que ahora mismo padecen hambre, falta de atención médica, restricciones ilegales y otros abusos.

Acosados en sus casas hay varios periodistas independientes, amenazados con ir a prisión si salen a la calle, entre ellos Camila Acosta y Luz Escobar.

A esta cruel represión, que cuenta con la complicidad de Naciones Unidas y numerosos gobiernos democráticos, se une la incontenible estampida de miles de cubanos por cualquier vía con el objetivo de escapar de una dictadura que solo ha sido eficaz en destruir al país.

Siendo cubano, ¿quién no puede estar preocupado con lo que ocurre en Cuba? Pues Eduardo del Llano, quien ha dicho sin pudor ─lo que manifiesta la pequeñez de su alma─ que en todas partes hay presos políticos y hay represión de la policía”, lo cual es cierto, aunque olvida que los intelectuales son los primeros que deben luchar contra las injusticias por muy extendidas que estén.

No contento con ese desliz y sumado a expresiones propias del coloquialismo vulgar español, del Llano asegura que la situación de los presos políticos cubanos “le chupa un huevo”, frase que mezcló con la muy criolla “me importa un carajo”, para rematar con esta otra perlita: “Yo me limpio el c… con la opinión de los cubanos y de los presos políticos”.

Como demuestra la historia de Cuba y del mundo, hay múltiples ejemplos de intelectuales que han vendido su alma al diablo. Eduardo del Llano es otro ejemplo.

El escritor noruego Knut Hamsun, autor de la inolvidable novela Hambre, de notoria influencia dostoievskiana y Premio Nobel de 1920, apoyó abiertamente a Hitler, la ideología nazi y la ocupación alemana de su país. Después de la guerra fue acusado de traición y sus compatriotas quemaron públicamente sus libros, una reacción que no comparto, pero que resulta comprensible.

En esa misma cuerda que toca del Llano están Silvio Rodríguez, Miguel Barnet y muchos otros, porque en el mundo, a la par que quienes buscan la luz están los que defienden las tinieblas.

A mí si me importa ─y mucho─ todo ese dolor. Estoy absolutamente convencido de que lo mismo piensan millones de cubanos.

Es una pena, pero con esas declaraciones Eduardo del Llano ha demostrado que además de intelectual es otro miserable.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Las protestas  o levantamiento popular se llevaron a cabo en aproximadamente 50 poblaciones de Cuba.

VIDEO DEL AÑO: QUE PASO EL 11 DE JULIO EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS(VIDEO COMPLETO)



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