Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
miércoles, octubre 16, 2024
Luis Cino Álvarez desde Cuba: La felicidad obligatoria del castrismo; en 1962 era algo sospechoso y avieso que en la Cuba de 1962 alguien se atreviera a cantar “adiós, felicidad, casi no te conocí…”.
Los comisarios castristas consideraron como algo sospechoso y avieso que en la Cuba de 1962 alguien se atreviera a cantar “adiós, felicidad, casi no te conocí…”.
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Por Luis Cino Álvarez
16 de octubre, 2024
LA HABANA, Cuba. – Para muchos puede resultar difícil de creer que la cantautora Ela O’Farrill (1930-2014) a inicios de la década de 1960 fue censurada, tildada de “gusana” y sometida al ostracismo por componer una canción de amor que se llamó Adiós, felicidad.
Dicha canción, que en 1962 se hizo muy popular en las interpretaciones de Elena Burke, Doris de la Torre, Bola de Nieve, Ela Calvo y la Orquesta Aragón, fue considerada “contrarrevolucionaria” por unos ridículos censores que veían alusiones contrarias al régimen hasta en la sopa y a los que ya no se les ocurría qué más podían prohibir.
Una noche, a Ela O’Farrill, la arrestaron en el lobby del hotel Saint John, en El Vedado, donde cantaba con su guitarra, alternando con José Antonio Méndez, y se la llevaron a Villa Marista, la sede de la Seguridad del Estado. Allí, adustos interrogadores le preguntaron acerca de la gente con quién se relacionaba y qué se proponía al hacer canciones pesimistas y derrotistas como Adiós, felicidad.
Los comisarios castristas consideraron como algo sospechoso y avieso que en la Cuba de 1962 alguien se atreviera a cantar “adiós, felicidad, casi no te conocí…”. Había que estar feliz con la Revolución, las promesas del Máximo Líder y con el futuro luminoso del socialismo.
Había que estar feliz, sin importar que La Habana se llenara de mugre y de uniformes militares, que los boleros y el son fueran sustituidos por marchas guerreras, que hubiera fusilamientos a tutiplén, que las cárceles estuvieran repletas, que los alimentos estuvieran racionados y las vidrieras de las tiendas vacías, que cada vez más familias estuviesen desgajadas, y que el Estado lo controlara todo, absolutamente todo, hasta con quién te acostabas.
Ni siquiera podía empañar esa felicidad el hecho de que el país estuviese a punto de ser aniquilado debido a la decisión del “comandante en jefe” de permitir que los soviéticos instalaran misiles nucleares soviéticos en Cuba…
Así y todo, había que ser feliz, no podía haber espacio para la tristeza. Era mal mirado el que no mostrara alegría y entusiasmo en las labores diarias y el cumplimiento de “las tareas de la Revolución”.
(Ela O’Farrill (1930-2014))
El júbilo había que expresarlo, en las aulas, los talleres o a bordo de los camiones que conducían al trabajo voluntario, a cualquier movilización militar o a la Plaza de la Revolución. Sonrientes, había que corear lemas y consignas y aplaudir fuerte para recibir a los mandamases en sus recorridos, y entonar cánticos, como aquel espantoso “bon bon chía” que nadie sabe quién inventó, para halagar a los más destacados en la emulación socialista o los que, por cualquier motivo, recibieran un diploma o una medalla.
El Estado-Partido-Gobierno que eliminó las Navidades, decidió que los súbditos se emborracharan y tomaran caldosa de olla colectiva en los aniversarios del ataque al cuartel Moncada y de la creación de los CDR; o cuando celebraban remedos de carnavales, para que, cerveza en mano, arrollaran al compás de la conga santiaguera, y se menearan con el mozambique y El buey cansao.
El que no se sumaba a las celebraciones oficiales era mal mirado, tenido en cuenta por los responsables de vigilancia de los CDR, y su nombre pasaba a engrosar la lista de los apáticos y posibles desafectos.
También decidió el régimen cuándo correspondía parar el jolgorio y ponerse luctuosos y solemnes para honrar a “los mártires de la Revolución” o a los mandamases que iban muriendo de viejos.
En las últimas décadas, por mucho que se esfuerzan, los mandamases no logran, en medio de tanto desastre, que se cumplan sus convocatorias al entusiasmo y la alegría. Esa solo se ve en el Noticiero de Televisión.
El rockero punk cubano Gorki Águila: "Nunca he decidido por el exilio, la tiranía castrista bajo coacción, las hienas castristas bajo coacción, me arrastraron de mi tierra, pero no de raíz"
Gorki Águila: “Porno para Ricardo va a existir hasta que yo muera”
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"Nunca he decidido por el exilio, la tiranía castrista bajo coacción, las hienas castristas bajo coacción, me arrastraron de mi tierra, pero no de raíz", dijo el músico a 'CubaNet'.
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CUBANET
7 de junio, 2024
MIAMI, Estados Unidos. – El músico cubano Gorki Águila, fundador de la banda de punk rock Porno para Ricardo, fue forzado recientemente a salir de Cuba y refugiarse en México debido a la creciente represión del régimen de la Isla. En una entrevista con CubaNet, el músico negó que hubiera decidido exiliarse por su voluntad y compartió sus pensamientos sobre el futuro de su banda y de Cuba.
“Nunca he decidido por el exilio, la tiranía castrista bajo coacción, las hienas castristas bajo coacción, me arrastraron de mi tierra, pero no de raíz”, afirmó Gorki. “En Cuba desde que tú haces público el desacuerdo con la tiranía, la criticas y no vives la doble moral, a ti te toca por la libreta la represión, eso es obvio. Pero desde hace más de un año esa represión y ese acoso policial se han venido arreciando”, denunció.
“Me han hecho cartas de advertencia: un papelito de estos que ellos inventan con la Ley de Comunicación“, explicó, refiriéndose a las amenazas que ha recibido de ser encarcelado por sus publicaciones en Facebook. “La represión es en estéreo: no solo no puedo tocar con mi banda, me prohíben expresarme públicamente, me prohíben tener un público, el derecho que tiene un músico o cualquier artista a tener un público”, añadió.
“Básicamente es puro aislamiento, coacción, amenaza y asfixia para que yo abandone el país”, aseguró el artista.
Sin embargo, dijo que “ni por asomo” está dentro de sus planes renunciar a sus derechos como cubano.
A pesar de haber salido de la Isla, Gorki aún siente la amenaza del régimen. “Incluso ahora, donde me encuentro, también pudiera tener un temor justificado ya que ellos me han escrito por WhatsApp preguntado indirectamente dónde estoy”, señaló, antes de denunciar la “mano larga” del régimen cubano y su relación cercana con el Gobierno mexicano.
En la entrevista, el músico también expresó su preocupación por la grave crisis que atraviesa la Isla: “Yo veo a Cuba realmente muy mal, según como van las cosas. Yo soy de la opinión de que los cubanos nos debemos un debate profundo donde tratemos los problemas cruciales, descarnadamente y primando la reflexión y la realidad”, dijo.
Asimismo, abogó por que el diálogo se extienda a los múltiples problemas que enfrenta el país, “más allá de la tiranía”.
A pesar de su exilio forzado, Gorki fue claro sobre el futuro de su banda: “Porno para Ricardo va a existir hasta que yo muera, obviamente”, afirmó.
En ese sentido, consideró a la banda una parte integral de su vida, por la que ha sacrificado “mucho” y de la que también ha cosechado “grandes frutos”. “Hace poco un conocido me preguntó por el futuro de Porno para Ricardo y yo le respondí exactamente lo mismo, pero él agregaba que también después de mi muerte quizás la banda pueda existir. Para mí ese es uno de los elogios más grandes que pueda recibir un artista. Para mí eso es un Grammy“, concluyó.
Ya con 35 años y ocho quemados en la disidencia abierta al régimen castrista, una tiene que entrarle con sentido del humor a este tipo de cosas que ha pasado con el cantante Lenier Mesa. Yo no me decepciono porque nunca lo admiré. Desde que yo vi ese video de Cuba Primero yo sentí que eso no era honesto, que no era genuino. No el sentimiento de las víctimas del régimen que participaron, que tienen todo mi respeto y admiración, por supuesto, sino toda esa espectacularización chea y chapucera del dolor que Cuba representa. A mí eso no me conmovió en lo más mínimo. Al contrario, me dejó muy mal sabor. Por eso ahora lo que ha hecho Lenier Mesa no me ha decepcionado. No me ha afectado.
A mí me afecta lo que viven los presos políticos en las cárceles y sus familiares, el hambre que pasa la gente, en especial los ancianos, que no tienen su refrigerador lleno o ni siquiera tienen refrigerador. Ver en mi país gente comiendo de la basura y niños arañando las calles para ganar tres pesos. A mí ahí se me acaba mi capacidad para sufrir. Todo lo demás lo asumo con humor. Pero, poniendo a un lado la jodedera con el Santa María Music Fest, qué fuerte está lo que ha hecho Lenier.
Aquí lo más grave no es la gente que se quedó en un lobby de hotel a dormir y salió a las redes en busca de empatía y solidaridad porque, imagínense, había gastado 80 mil pesos o más, ya ni sé, en una actividad recreativa y el Estado le había estafado. Porque eso fue una estafa de manual, les vendieron pollo, pagaron por pollo, y les dieron rana. Y bueno, no sé si todos o muchos de los estafados cogieron la bolsita de rana y se la comieron, es decir, que se montaron en las guaguas Girón y se fueron para Varadero.
Aquí lo más grave no es esa gente de los 80 mil pesos pretendiendo dar pena con su bolsita de ranas, que incluso se las está comiendo y te habla en las redes así con la boca llena de rana, en el mismo país donde hay ancianos que comen de la basura y tienen pensiones de 1500 pesos al mes para vivir, o ninguna pensión, por culpa precisamente del régimen que le estafó y que en 64 años no ha logrado algo tan básico como que la gente pueda tener una vida más o menos digna.
Para mí lo más grave es que Lenier Mesa fue a pasearse en una instalación hotelera de Gaviota, que es parte central de las fuentes de ingreso de la maquinaria represiva castrista que dio palos de todos los colores el 11 de julio de 2021, disparó balas contra manifestantes desarmados, mantiene a más de mil personas presas por motivos políticos en condiciones infrahumanas, y él, supuestamente, denunció en la canción Cuba Primero hace apenas cuatro meses.
Yo no entiendo qué necesidad tenía de ir al Santa María Music Fest y legitimar con su presencia un hotel de los militares. Porque su presencia ahí como figura pública, como artista, aunque cante en la ducha, está legitimando el festival y el hotel. No sé si lo del abuelo enfermo es verdad, si la condición que le puso el régimen para entrar a Cuba a ver al abuelo enfermo fue dejarse ver en el festival, no sé, pero nada justifica lo que ha hecho. Aquí todo el mundo tiene familia y ama a su familia y ha sufrido las separaciones que el castrismo ha generado.
Lenier Mesa dice que nunca estuvo en el Santa María Music Fest
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'No tengo que ver con el festival cubano, no tengo que ver con ese evento, ni estuve ahí', dijo Lenier en un video colgado en sus redes sociales
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CUBANET
21 DE agosto, 2023
MIAMI, Estados Unidos. – El cantante cubano Lenier Mesa negó este lunes que hubiera participado en el polémico Santa María Music Fest, un festival de música organizado por el régimen el pasado fin de semana en la cayería norte de la Isla.
“Es verdad que estuve este sábado en Cuba, 24 horas solamente, fui a ver a mi abuelo que está mal de salud. No tengo que ver con el festival cubano, no tengo que ver con ese evento, ni estuve ahí”, dijo Lenier en un video colgado en sus redes sociales.
“No tengo que demostrarle a ningún influencer mi posición política porque sigue siendo la misma. Sigo defendiendo a mis cubanos. Sigo defendiendo a toda mi gente. Sigo diciendo ‘Patria y Vida’. Lenier sigue luchando por la libertad de Cuba”, también aseguró.
Este fin de semana, tras aparecer en un video con el rapero Tekashi 6ix9ine, se difundieron rumores de la presunta aparición sorpresa de Lenier en el Santa María Music Fest.
Aunque el músico le aseguró al influencer Alex Otaola que viajó para ver a su abuelo enfermo y solo pasó un momento a saludar a su amigo Tekashi, a unos 350 kilómetros de su natal Güines, las únicas imágenes suyas que se difundierojn este fin de semana fueron tomadas en un hotel del régimen.
La supuesta participación de Lenier en el Santa María Music Fest generó una oleada de críticas en redes sociales.
Incluso, este lunes, la ciudad de Hialeah anunció que el cantautor no volvería a ser convocado a eventos culturales de esa comunidad. En un comunicado publicado en redes sociales, el alcalde de Hialeah, Esteban Bovo, calificó de “vergonzoso” el viaje de Lenier a la Isla presuntamente para participar en el polémico festival.
“Es vergonzoso y condenable que, a esta altura de la tragedia cubana, un artista como Lenier, que se ha beneficiado del respaldo del exilio cubano, entre a formar parte de la manipulación propagandística del régimen totalitario cubano”, señaló Bovo.
El alcalde expresó que el Santa María Music Fest ha vuelto a demostrar que “eventos de esta índole en la Isla esclavizada solo sirven de herramienta mediática para la dictadura, con ningún beneficio para el pueblo”.
Las críticas al Santa María Music Fest comenzaron desde el mismo anuncio del evento, que tuvo su sede en uno de los polos turísticos más importantes de la Isla. Se trata de una locación con varios hoteles y resorts administrados por el grupo hotelero Gaviota, controlado a su vez por el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), conglomerado militar cuyas ganancias van a parar directamente a las arcas del régimen cubano.
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El Canal de las Emociones
21 de agosto,2023
EL MISTERIO DE LENIER🔥BORIS, EL MOTIVO 👀🤮. Y DIME DEL 👗
Videos: Cubanos que residen en España confrontan al grupo Buena Fe y los expulsaron del lugar. Uno de esos cubanos cuenta el enfrentamiento con el ex fiscal militar Israel Rojas
ZAYDE NOS CUENTA EL ENCUENTRO CON ISRAEL ROJAS DE BUENA FE
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Tomado de https://adncuba.com/opinion/israel-rojas-de-buena-y-de-mala-fe
DE BUENA Y DE MALA FE
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Buena Fe hace mucho que me deja sin ánimos, y no me interesa su propuesta artística, siempre superada por su postura política e incívica
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Por Ramón Fernández Larrea
05/24/2023
Cuando alguien hace un acto noble nadie está obligado a decir que lo ha hecho por bueno. Y menos quien lo hace. Resulta sospechoso que una buena acción necesite defensores que no sean quienes la reciben. Y existe, casi desde el inicio de los tiempos, algo que ha sido denominado, con ingenio y poesía animal, “Dar gato por liebre”, que significa, más o menos, dar por bueno lo que no lo es, o dar rojo diciendo que es verde.
Sin ánimo de encender más el debate, a propósito del caso Buena Fe. Sin intención de abogar por ellos o condenarlos. Sin el propósito de juzgar a tirios y troyanos, me quedo así, desmadejado, porque Buena Fe hace mucho que me deja sin ánimos, y no me interesa su propuesta artística, siempre superada por su postura política e incívica.
Ellos mismos se extrañan de la calurosa bienvenida que les dan las instituciones oficiales de la isla y el caluroso repudio que levantan a su paso en el extranjero por parte de la emigración cubana. Es explicable: uno de sus integrantes, o el más conocido y hablador, ha dicho recientemente que él es fuego y no antorcha.
Y en eso de ser fuego y no antorcha, que para mí significa estar encaramado en el palo y arrasar con cuanta cosa pudiera arder, me llama la atención que un dúo de dos haya elegido el nombre de una intención como su nombre. Eso siempre puede traer la sospecha de que están predisponiendo a su favor. Por eso resulta doloroso comprobar que la intención no es tal, o que no es totalmente buena, porque somos humanos, y de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.
Y el lenguaje que usan, madre mía, es sinuoso, aparentemente neutral, aparentemente inocente y nada ofensivo. Si hasta a quienes no están de acuerdo, con ellos, con Dios o con la dictadura cubana, les dicen “activistas que adversan”.
Para decir que arrastran todo lo que se puede arrastrar, caracoles africanos, clarias y vergüenzas propias y ajenas, han dicho cosas como: “Nosotros hemos hecho un tipo de arte muy crítico con la realidad social cubana, muy crítico con las decisiones incluso que muchas veces ha tomado el gobierno, muy crítico con la respuesta de nuestra propia gente, que muchas veces no es la más racional, muy crítico con todo lo que se nos ha puesto delante, porque para eso es este tipo de canción. Nosotros somos, digamos, herederos de lo que fue el movimiento de la nueva trova que siempre tuvo una raíz totalmente comprometida con su realidad social”. Sube el ancla, muchacho.
Por culpa de esa raíz comprometida salen en su defensa La Machi y su Michi (dime quiénes te defienden y te diré quién eres), y el Minint (saca uñas inclusive), la División de Tanques (los que funcionan y los otros) de las Fuerzas Desalmadas, el cuerpo nacional de salvavidas de Guanabo, El Salado y la playita de 16, y las Malicias de Topos Territoriales. Lugar aparte ocupa la Uneac, o lo que queda de ella, que son Pedro de la Hoz y cuatro más, que utilizan un lenguaje que a Silvestre de Balboa y Troya de Quesada le daría vergüenza y repugnancia. El organismo casi vivo que reúne a artistas y escritores escribió en su nota: "los elementos anticubanos implicados en los hechos" de seguir "el guion fascista dictado por la secta plattista enquistada en el Sur de la Florida".
Desde que lo leí saqué turno con mi médico para ver si estoy enquistado en el Sur de La Florida, si soy plattista o fascista. Me levanto de madrugada para sacar la lengua ante el espejo y comprobar si se me ha enquistado algo o si se me quedó algún guion fascista entre los dientes. Y para seguir en el arrastre sin que haya extraordinarios, bastaría mostrar el lento rodamiento de Rojas por las losetas de la patria enarbolando ciertos mensajes de amor y de su hermandad con Carlos Lazo.
Según el más animado y hablador de este dúo de dos, “ahora lo que necesitamos es una economía robusta, conseguir sobreponernos al bloqueo, ser capaces de buscarle la vuelta, de tender puentes de amor, que la emigración comprenda que no es Cuba el obstáculo para convivir en felicidad...”
Lo malo de esa convivencia es que cuando preguntas por qué se está demorando la felicidad, se acercan dos bestias de la policía y te caen a toletazos, no hay peor invento que toletes con toletes, o toletes entoletados. La emigración debe comprender, y enviar dólares y medicinas, y comida, y cajas de compresas y comprensión, y alimentos comprendidos con comprensión, y recargar teléfonos para borrar incomprensiones.
Aparte de confesar que no saben que en la isla hay presos políticos casi desde la hora en que Fulgencio Batista se montó en aquel avión, los imagino desconectados del público mundial que quiere conectarse con la realidad cubana y no solamente con la situación de quienes adversan al gobierno. Sería más o menos así:
PÚBLICO: ¿Y ahora mismo en Cuba tenéis calor?
DÚO: Un calor horrible, por culpa del bloqueo.
PÚBLICO: ¿Y vuestras playas son hermosas?
DÚO: No, por culpa del bloqueo.
PÚBLICO: ¿Sois felices?
DÚO: No, por culpa del bloqueo.
PÚBLICO: ¿Y qué coméis?
DÚO: No, por culpa del bloqueo.
PÚBLICO: Entonces necesitáis alimentos.
DÚO: No, necesitamos que quiten el bloqueo.
PÚBLICO: Y entonces ¿Qué comen Díaz-Canel y Raúl Castro?
DÚO: Bloqueo.
Y así, subversivamente, regando por el mundo una verdad que no es verdad, y ni siquiera es su verdad, pero de tanto decirla, se la creen. Y hacen como que no ven, no oyen y no dicen. O dicen solamente lo que les dicen que dicen. Y en lugar de quedarse calladitos en casa, salen a ayudar a que los pretextos de esa dictadura que los mima y los pipa, incluso que los premia, se escuchen en el mundo mundial. Como si los nazis hubieran hecho una gira para negar que se mataran judíos en Auschwitz porque Europa les bloqueaba el gas.
Aunque allá, en su interior, que es como decir en las provincias del dúo, en sus entrañas, sospechen que hay gato encerrado y pollo por pescado, pero que hay que disimular o se les termina lo de salir a escuchar hablar con la zeta, y más ahora, cuando Cuba promete que pronto se va a discutir de pelota en ruso.
Ellos lo dicen, y uno no sabe si es de boca para afuera o de boca para adentro. Ni siquiera si realmente tienen boca o se las dibujaron en el comité central del PCC. Ahí están sus palabras: “nuestra relación con el gobierno cubano es de absoluta coexistencia, de respeto como debe ser, de cumplimiento de las normas y del contrato social que está establecido”.
Ojalá que los sigan queriendo dentro de la isla. Menos los que adversan al gobierno. Porque afuera cada vez son menos sus seguidores, es decir, los Buenafeísimos.
El siguiente Grammy a la Excelencia fue para Paquito de Rivera, quién además de mostrar sus habilidades para el saxofón alto y el clarinete, como se percibió en el vídeo que se proyecto con su semblanza; al subir al escenario también mostró sus dotes para la comedia, tal como lo auguro Víctor Manuelle al presentarlo. Él fue concreto y dijo que su pasión por la música nació cuando "mi padre llegó a casa con un disco de Benny Goodman y quedé enamorado, de lo que después me diría 'es swing, New York, Carnegie Hall".
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Entrevista de Diario de Cuba a Paquito de D'Rivera, Premio de la Excelencia en los Grammy Latinos 2022
Los 3 de La Habana: 'Nos fuimos devastados de Cuba'
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German Pinelli, Ana Pinelli y Tirso Luis Páez, miembros de la banda cubana, hablan en entrevista con DIARIO DE CUBA sobre su salida de la Isla, su vida en Miami y su nuevo proyecto como anfitriones en redes sociales.
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Los 3 de La Habana: 'Nos fuimos devastados de Cuba'
Por Wendy Lazcano
Madrid
14 abril 2022
German Pinelli, Ana Pinelli y Tirso Luis Páez, son una familia que desde hace 15 años vive en Miami y también conforma la icónica banda Los 3 de La Habana. Esta agrupación, que nació en Cuba en 1993, ha tenido que moldearse según las épocas, aunque mantienen su esencia hasta el día de hoy. "Hay que estar pendiente de los sonidos, de lo que sucede y reinventarse constantemente para mantenerse en el tiempo. Tenemos la dicha de que componemos y hacemos los arreglos nosotros mismos, por lo que contamos con un sello personal y cierta autonomía", dice Germán Pinelli en entrevista con DIARIO DE CUBA.
"Empezamos como un trío vocal armónico, tratando de rescatar un formato que se había perdido en Cuba. Por el año 2000 logramos llevar esto a los grandes escenarios dentro y fuera de Cuba. Estuvimos en España, Australia, Grecia y un largo etcétera. Creamos una agrupación por la demanda popular", añade el director de la banda.
Los 3 de La Habana desprenden armonía y un aire fresco. Preguntados sobre cómo es trabajar en el núcleo familiar cuentan que "estas cosas salen o no salen".
"Somos cabezones, la gente piensa que todo es perfecto, pero hay decisiones con la que alguno no está de acuerdo. Mi padre es el director y es el que toma la decisión final, aunque, en realidad, la que manda es ella", dice Tirso Luis Páez (hijo de Ana) entre risas, mientras señala a su madre.
"Yo tengo la última palabra: 'lo que tú digas, mi amor'", añade Germán Pinelli.
Desde que llegaron a EEUU, Los tres de La Habana han podido vivir de la música. Cuentan que Miami los ha recibido con los brazos abiertos.
"Los cubanos se ayudan, yo he visto gestos muy lindos que te inculcan cómo debes de ser con el que venga detrás, y eso ha pasado de generación en generación con los cubanos de Miami. Desde regalar 100 dólares hasta resolverte un trabajo, somos una gran comunidad", dice el menor de la banda.
Según Ana Pinelli hay algo que la ha sorprendido de Miami y "es conocer a un exilio que no es nada como te lo pintan en Cuba. Gracias a ese exilio descubrí un amor por mi país, que yo no sabía que llevaba dentro. He conocido a cubanos que se fueron de Cuba cuando eran niños y te hablan del amor a la bandera, la tierra, el escudo, y eso se lo dieron sus padres y ellos, a la vez, nos lo trasmiten a nosotros. Es un despertar".
Sobre nuevos proyectos, Los 3 de La Habana cuentan que "la música siempre es nuestro proyecto, estamos contratados para muchas fiestas privadas, locales y eventos repletos. Vamos para 15 años en Miami y seguimos moviendo a la gente. El último boom que tuvimos fue cuando hicimos la canción de la campaña del presidente Donald Trump. La política hoy día mueve todo y nos hemos convertido en el grupo de los republicamos".
El otro proyecto de la familia es un programa en directo en redes sociales en donde hacen lo que mejor se les da después de la música, ser anfitriones.
"Hemos redescubierto las redes sociales a través de este proyecto. Invitamos a colegas, políticos, periodistas…mimamos a la gente. Nos estamos dando el gusto de ser lo que somos en nuestra casa, grandes anfitriones, cocinar, pasarla bien, hablar. Sacamos la faceta familiar y personal del artista. Es el programa más bonito de las redes sociales", dice Ana Pinelli, quien afirma, entre risas, que no tiene abuela.
Sobre su salida de Cuba en el año 2007, Ana Pinelli cuenta que se fueron devastados. "No nos fuimos, 'nos fueron'. Fue una decisión que no fue tan difícil como el tiempo que vivimos en Cuba. Convivir con la mediocridad, la mala educación y la falta de respeto fue lo más complicado. Yo vine a este país pensando que podía trabajar de lo que fuera. La vida no nos sonrió en muchas cosas, pero nos premió cuando llegamos a este país".
Germán Pinelli supo que su salida de Cuba sería definitiva, pero dieron el paso, y desde que salieron no han vuelto a la Isla.
"No fue algo sencillo, sobre todo en la época en la que nos fuimos nosotros. Era una decisión casi definitiva porque era cerrar puertas totalmente, y más nosotros, una agrupación popular de apellidos conocidos. Sabía que el Ministerio de Cultura tomaría cartas en el asunto. Para mí el Ministerio de Cultura no sirve para nada, solo para frustrar a los artistas".
Tirso Páez cuenta que salió de Cuba odiando a los símbolos patrios, pero que su forma de verlos ha cambiado desde que vive en Miami. "Los asociaba con la Revolución y el comunismo y aquí empiezas a verlos con otros ojos".
De Los 3 de La Habana el más despistado es Germán Pinelli, la más sociable es Ana y el más cariñoso es Tirso Páez.
Con gran pesar damos a conocer el fallecimiento del compositor y pedagogo Aurelio de la Vega (1925-2022), destacado miembro dela Academia de la Historia Cuba en el Exilio. En este blog Baracutey Cubano hacemos la reproducción de su Discurso de Investidura a dicha Academia, tomado del blog de la antes mencionada academia .
Aurelio de la Vega
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LA ÉPOCA QUE QUISIERON BORRAR. Una conversación conmigo mismo
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Discurso de Investidura como Miembro Numerario de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp. Publicado en el Anuario Histórico Cubanoamericano #2 (2018): 15-31.
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Por Aurelio de la Vega
Desde hace algún tiempo, una parte de mí, desdoblada, me pregunta con insistencia sobre hechos musicales que ocurrieron en Cuba en la primera mitad del pasado siglo, época en que la República cubana nació (1902) y murió (1959). Este otro “yo” reitera la idea de que la memoria no debe jugarnos jugarretas, y que las vivencias de aquellos tiempos tienen que mantenerse vivas y presentes. Como estoy de acuerdo con ese “otro yo”, converso hoy con él, objetivizado cuando lo coloco en el papel de entrevistador -que de pronto considero ajeno, con interés inquisidor-, y lo elevo a la categoría de extraño amable, que entra en mi estudio de visita y me insta a revivir cosas que fueron muy reales e interesantes. Llamemos al “otro” Interlocutor, afirmando que sabe mucho sobre la historia de la que fui protagonista, y que pregunta tanto porque quiere aclarar aspectos musicales de la República cubana.
Esta conversación comienza una tarde de invierno en mi casa de Northridge, y concluye un día después, al crepúsculo, sentados ambos –el Interlocutor y yo- en los farallones de Pacific Palisades, que miran al Océano Pacífico con la misma persistencia con que lo hacían al menos desde 1947, en que por vez primera supe de esa relación tierra del oeste norteamericano-océano. En suelo estadounidense, fueron testigos de muchas visitas de aquel primer grupo de refugiados europeos que, huyendo de la Segunda Gran Guerra, se habían acomodado en Santa Mónica, California, a partir de 1938, y que por años incluyó a Arnold Schoenberg y a Thomas Mann, a Ernest Bloch y a Bertolt Brecht, a Richard Neutra y a Ernst Toch, a Hanns Eisler y a Lion Feuchtwanger, a Bruno Walter y a Jascha Heifetz, a Franz Werfel y a Alma María Mahler. Algunos se quedaron hasta la muerte por estos lares (como fue el caso de Heinrich Mann, hermano mayor de Thomas, y el de Schoenberg), y en tardes, mañanas y domingos se sentaban en los bancos de esos mismos acantilados que yo empecé a conocer de pura visita hace setenta y un años y que ahora revisito, como exiliado, con permanencia. Allá lejos queda Cuba, a la cual no he regresado por seis décadas, pese a mi amor por ella, porque a unos egolátricos “camaradas”, con un desenfrenado argentino Nietzschiano metido en la comparsa, vestidos de redentores y repletos de ansias de poder, se les ocurrió cambiarla, acusarla y llevarla a una destrucción ético-física casi total que, sin guerra ni bombardeos, la empujó a un bajo escaño del Tercer Mundo.
Interlocutor: Se afirma que desde que Cuba fue proclamada como territorio marxista-leninista la maquinaria gubernamental cubana, que sin elecciones libres y honestas se ha mantenido en el poder por casi sesenta años, insiste en afirmar que en la Cuba republicana, anterior al poderío total del castrismo, la cultura era casi inexistente, el pueblo, humillado y desamparado, no tenía acceso a la educación superior, la clase media era reducidísima, la medicina era pobrísima y primitiva, y la subyugación política de la Isla al imperialismo estadounidense sumía a la nación en una inercia total. También se dice que se multiplican otras muchas más falsedades, hoy repetidas ad infinitum por “las cotorras liberales” del planeta y por los “tontos útiles”, que tanto proliferan y quienes contribuyen a crear un grueso diccionario de mentiras y distorsiones. Finalmente se apunta que ambas –mentiras y distorsiones- pueden ser desmontadas y destruidas fácilmente por cualquier mente no comprometida y objetiva, con sólo leer toda clase de estadísticas publicadas por instituciones mundiales socio-económicas e historiográficas. Como tú eres compositor, hacedor de música clásica específicamente, que ocupaste importantes posiciones musicales y educativas en la Cuba-BC, y que fuiste parte, en las décadas de los 40 y 50, del desarrollo de esa música de arte cubana (que por esa época comenzaba a tomar auge, marcando con su presencia un tiempo de gran efervescencia artístico-cultural), ¿qué grado de evolución y madurez había alcanzado ese tipo de música que tú representas durante el periodo republicano cubano?
Aurelio de la Vega: Ya hemos dicho muchas veces que el gran florecimiento de la música popular cubana, que explota por vez primera en la escena internacional en la década de los 20, eclipsa rápidamente la percepción de una música clásica cubana que en el siglo XIX había producido a un Manuel Saumell, a un Ignacio Cervantes, a un Gaspar Villate, o a un José Manuel (“Lico”) Jiménez. Sólo Guillermo Tomás, en las primeras décadas del siglo XX, había tratado de expandir al terreno sinfónico de gran formato la música pianística del siglo XIX, que era el principal modo de expresión de la incipiente música cubana clásica. Enseguida, Eduardo Sánchez de Fuentes trata de continuar la tradición lírico-dramática de Villate y de José Mauri, y durante las primeras décadas de la República escribe varias óperas. Es la época en que Ernesto Lecuona compone sus más conocidas piezas pianísticas y sus zarzuelas, antes de sucumbir, en los 40 y 50, a la atracción comercial (de Broadway a Hollywood) que abarató su música. Habrá que esperar a la aparición de la figura importantísima de Amadeo Roldán para enfrentarnos al primer compositor relevante cubano de música clásica que se viste de contemporaneidad. Enseguida se suceden Alejandro García Caturla y José Ardévol –el catalán que llega a Cuba y funda el Grupo de Renovación Musical, primer intento orgánico por establecer una verdadera escuela de compositores cubanos de música clásica, que de Harold Gramatges a Edgardo Martín, de Serafín Pro a Gisela Hernández, de Argeliers León a Virginia Fleites, de Hilario González a Julián Orbón, llenan con sus creaciones dos décadas de producción. Pronto Orbón abandona el Grupo de Renovación y comienza su fecunda carrera de importante compositor que se nutre de Cuba y de España, y une el son al Canto Gregoriano, y la tonadilla a los ritmos africanos. Fuera de esta órbita, neoclásica primero y más tarde nacionalista, de corte tonal, cuyos dioses tutelares eran Stravinsky, Falla, Bartók y García Caturla, aparezco yo con mis deseos de universalizar la música clásica cubana. Para ello adopto primero un pan-tonalismo cromático, que pronto desemboca en el primer atonalismo que nace en suelo cubano, para pasar enseguida a las primeras obras dodecafónicas creadas por un hijo de Cuba. Mis dioses no eran franceses, ni españoles, ni italianos, sino alemanes. Con esto vienen formas complejas, grandes estructuras, poco interés en lo natamente vernáculo. Esta doble proyección de lo que es la música clásica cubana de las dos últimas décadas de la República –nacionalismo neotonal versus universalismo atonal- crea una fascinante, activísima y contrastante atmósfera musical que en lo creativo produce múltiples y variadas obras. Son también los tiempos en que Alfredo Diez Nieto, Paul Csonka (un vienés que se radica en Cuba a partir de los años iniciales de la Segunda Guerra Mundial), Carlo Borbolla, Natalio Galán y Félix Guerrero producen sus composiciones, independientes del desarrollo del Grupo de Renovación.
Principalmente, la década de los 50 es concretamente un tiempo musical jugoso, intenso, fructífero y más transcendental que cualquier otro momento antecedente. Son años en que la música clásica cubana entra en contacto con el gran público a través de innumerables conciertos (de las presentaciones de la Orquesta Filarmónica de La Habana a las veladas de la Sociedad de Conciertos y de la Sociedad de Música de Cámara de Cuba) y, asimismo, de transmisiones radiales. Ahora sí hay música cubana clásica de envergadura (de piezas sinfónicas a obras de cámara sólidas, de ballets a óperas), y aunque también se componen obras para piano se va más allá de danzas, de piezas características descriptivas, de música amable de salón, y se escriben sonatas, suites, preludios y variaciones. Si observamos de nuevo la década de los 50 –postrimerías de la República- podemos anotar varias obras importantes: las Tres Versiones Sinfónicas y el Concerto Grosso de Julián Orbón, los Tres Preludios a modo de Tocata y la Sinfonietta para orquesta de cuerdas de Harold Gramatges, las Fugas para cuerdas y las Soneras de Edgardo Martín, el Cuarteto de Cuerdas No. 3 de José Ardévol, y mi Introducción y Episodio, para una orquesta enorme, y mi dodecafónico Cuarteto de Cuerdas en Cinco Movimientos (In Memoriam Alban Berg).
Los conciertos con obras mías y de mis colegas se sucedían rápidamente, y hay numerosos estrenos que proclaman toda clase de estilos y de personalidades creativas. La Habana bulle con acelerada actividad musical. La música clásica cubana, que comienza a ser reconocida más allá de las fronteras nacionales, obtiene su mayoría de edad.
Interlocutor: Se proclama por las autoridades cubanas que el número de orquestas sinfónicas, tras el triunfo de la revolución castrista, se elevó rápidamente a través de la Isla, y que la educación musical profesional alcanzó metas muy superiores a la instrucción que se impartía durante la era republicana. ¿Qué me dices sobre esto?
Aurelio de la Vega: Como toda propaganda que emana continuamente, a modo de barraje justificativo, de todo estado totalitario, la verdad es a medias, y está muy teñida de proselitismo. Puede afirmarse que el número de orquestas sinfónicas se elevó considerablemente. Lo que no se dice es que el nivel técnico-interpretativo de las mismas era, y es, posiblemente con la excepción de la Orquesta Sinfónica Nacional, inferiorísimo al que alcanzó durante los 40 y 50 la antigua Orquesta Filarmónica de La Habana, que llegó a ser una de las tres mejores de toda América Latina y que alcanzó perfil musical semejante al de conjuntos orquestales norteamericanos de segunda línea, comparándose con (y hasta superando a) orquestas como las de New Orleans, San Francisco, Seattle, Denver, Indianápolis, Phoenix, Dallas y Houston (por aquella época, antes de llegar a ser conjuntos de primer orden), Tulsa, Cincinnati, Atlanta o Miami, por nombrar unas cuantas. La calidad de los grupos de cámara en la Cuba actual es también muy desigual, y si bien el Cuarteto de La Habana es, sin lugar a dudas, un grupo excelente, otros conjuntos de cámara no llegan al nivel de este. Hay grupos que hacen grandes esfuerzos, de su director a los jóvenes integrantes, pero los instrumentos que tocan estos son de mala calidad, con el fatídico aval de “Made in China”. Lo que siempre hay que recordar es que el mundo musical occidental de libre mercado ha avanzado en todos los órdenes, de lo económico a lo artístico, con el decursar de los años. No se puede especular con total certeza lo que hubiese logrado una continuada Cuba republicana en el terreno de la música clásica, por ejemplo, medio siglo más tarde. Lo que sí es muy importante es pasar revista a lo que existió en la Isla hace ya más de seis décadas, antes de la llegada del castrismo.
Si bien es cierto que la actividad de La Habana era mil veces superior a la que tenía lugar en el resto de la Isla, no hay por ello que negar que la capital llegó a ser, en las dos últimas décadas republicanas, una de las ciudades más deslumbrantes de las Américas en lo tocante a música, bien fuese popular o clásica. Como esta última es lo que nos concierne en este curioso diálogo, enfrentémonos con los datos históricos reales.
En lo tocante a los conjuntos musicales de música clásica que operaban en la Cuba republicana, apuntemos que siempre hablamos de las décadas de los 40 y 50, con incursiones a los últimos años de los 30, porque es en esa época que la Isla avanza rápidamente desde un punto de vista musical. De 1902 a 1918, año éste en que se funda en La Habana la magnífica y prestigiosa Sociedad Pro-Arte Musical, pueden apuntarse los esfuerzos ingentes que realizó la Banda Municipal de la capital, dirigida por Guillermo Tomás, el verdadero pionero de la música sinfónica cubana. Tomás y su banda tocaron por vez primera en Cuba música de Wagner, de Max Reger y de Richard Strauss, en transcripciones laboriosas que realizaba Tomás como tarea de amor. Tomás compuso, asimismo, poemas sinfónicos de corte alemán que fueron las verdaderas primeras obras sinfónicas cubanas, tras la única Sinfonía de Ignacio Cervantes. No hay que olvidar que ya en las décadas de los 10 y de los 20 se hacía ópera en La Habana con buen nivel artístico, y nada más y nada monos que Enrico Caruso fue persuadido (tras una oferta monetaria gigantesca para su época, proveniente en su totalidad de la vilipendiada burguesía habanera), para que cantase en la capital.
Primero hablemos de Pro-Arte Musical. Esta increíble sociedad, fundada por María Teresa Giberga y dirigida por ella y por mujeres cubanísimas que la ayudaron y prosiguieron luego su labor inicial –mujeres cubanas que también establecieron más tarde la Sociedad de Conciertos, la Sociedad de Música de Cámara de Cuba, la Coral de La Habana, el Lyceum (y Lawn Tennis Club), y Pro-Arte Musical de Santiago de Cuba- se convirtió en las décadas de los 30, 40 y 50 en una entidad ejemplar que, capeando toda clase de alti-bajos socio-económico-políticos, trajo a La Habana lo más notable del mundo musical internacional –de Rubinstein a Horowitz, de Heifetz a Isaac Stern, de Gigli a Mario del Mónaco, de Rachmaninoff a Schnabel, de Rosa Ponselle a Helen Traubel, de Milstein a Piatigorsky, pasando por temporadas de ópera, por la presentación de la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, con Eugéne Ormandy a la cabeza, y por las actuaciones de los Ballets Rusos de Montecarlo, con Leonid Massine y Michel Fokine bailando y diseñando coreografía. Pro-Arte tenía socios que asistían a un promedio de tres conciertos mensuales (abonos de tarde y de noche) mediante el pago de una irrisoria cuota, y lo más asombroso de todo es que construyó su propio y elegante edificio en la esquina de Calzada y D, en El Vedado. Este local dignísimo tenía la mejor sala de conciertos de Cuba, el icónico Auditorium, que tanto recordarían cantantes, instrumentistas y directores de orquesta, famosos todos, como uno de los templos musicales más acogedores y significativos de las Américas. Además del Auditorium, el edificio de Pro-Arte Musical contenía una hermosa biblioteca que poseía una de las colecciones más completas de partituras de ópera de todo el continente americano, y una sala de conferencias y salón de actos en donde el Grupo de Renovación Musical dio conciertos y yo pronuncié, en 1946, una conferencia sobre Schoenberg y la Segunda Escuela Vienesa. Para coronar su lista de aportaciones, Pro-Arte musical creó una Escuela de Ballet que se hizo pronto famosa, donde se forjaron Alicia Alonso (neé Maríínez) –vocera luego del régimen castrista- , Fernando Alonso y Alberto Alonso. Este último salió de Cuba poco después del triunfo de la Revolución marxista, y vivió y actuó en Puerto Rico hasta su muerte prematura. Esta Escuela de Ballet de Pro-Arte, luego Ballet Alicia Alonso y posteriormente Ballet Nacional de Cuba, ocupó un edificio adyacente al del Auditorium, que era una amplia casona en Calzada adquirida por Pro-Arte a fines de los 40. De esa Escuela, dirigida por excelentes profesores rusos, salieron muchos de los mejores bailarines de ballet que ha dado Cuba. Asimismo, Pro-Arte Musical presentó a numeroso cantantes e instrumentistas cubanos, de Ángel Reyes (violinista) a Ivette Hernández (pianista), de María Teresa Sardiñas (soprano) a Jorge Bolet (uno de los más grandes pianistas del siglo XX). Tanto Bolet como Hernández fueron en sus años tempranos becados por Pro-Arte para realizar estudios en los Estados Unidos. Pro-Arte presentó, además, el estreno de los ballets Forma, de José Ardévol (sobre un libreto de Lezama Lima) e Ícaro, de Harold Gramatges, así como la ópera S.O.S. de Csonka. El Auditorium, y todo el interior del edificio de Pro-Arte Musical, fue consumido por un fuego piromaníaco en los primeros tiempos del castrismo. La hermosa biblioteca desapareció para siempre, a la par del teatro. El gobierno marxista cubano, que había rebautizado al Auditorium con el nombre de Teatro Amadeo Roldán (y lo vendía así, como erigido por la Revolución, a los “socialistas del Este” y a los norteamericanos, por lo general jóvenes de ojos asombrados que lograban burlar las leyes existentes y visitaban la Isla), tardó muchos años en reconstruirlo.
Aparte de Pro-Arte Musical, la Sociedad de Conciertos, fundada en La Habana por Rosa Rivacoba de Marcos, y que realizaba sus actividades en el Lyceum del Vedado, ofrecía conciertos numerosos, presentando principalmente instrumentistas y cantantes nacionales, y en sus temporadas se estrenaron varias obras de compositores cubanos de música clásica (incluyendo mi Trío para Violín, Cello y Piano de 1949). La Sociedad de Conciertos llegó a tener su propio Cuarteto de Cuerdas, que alcanzó un excelente nivel profesional. A la par de la Sociedad de Conciertos, también desarrollaba en el Lyceum sus actividades la Sociedad de Música de Cámara de Cuba, cuyo principal promotor, el violinista Carlos Agostini (quien falleció en Canadá hace años), también había fundado el Cuarteto de Cuerdas de esta Sociedad.
¿Y qué decir del Lyceum de La Habana, institución creada y dirigida por entusiastas y valiosísimas mujeres cubanas que bajo la égida de Elena Mederos habían concebido esta maravillosa asociación? El Lyceum contaba en las últimas décadas de la República con un atractivo edificio propio, situado en la esquina de Calzada y Ocho, en El Vedado, y poseía una biblioteca de gran uso público, una íntima y agradable sala de conciertos y una sala de exposiciones, donde aquella pléyade espléndida de pintores cubanos, que en las décadas de los 40 y 50 dieron a Cuba, por vez primera, un perfil pictórico internacional, colgaron sus cuadros estupendos. Allí expusieron, entre otros, Mario Carreño, René Portocarrero, Carlos Enríquez, Eduardo Abela, Wifredo Lam, Amelia Peláez, Cundo Bermúdez, Mariano Rodriíguez, Víctor Manuel, Luis Martínez Pedro, Hugo Consuegra y Daniel Serra Badué.
También estaba activa la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, dirigida por el compositor Harold Gramatges, que, más allá de su agenda secreta comunista, ofreció excelentes conciertos en la década de los 50. Finalmente hay que señalar la existencia del magnifico Coro Polifónico Nacional, bajo la tutela de Serafín Pro, uno de los compositores que fundaron, con Ardévol, el ya mencionado Grupo de Renovación Musical.
El Lyceum, Pro-Arte Musical y la Sociedad de Conciertos, entre otras, eran instituciones –repetimos una vez más- timoneadas por mujeres de la comunidad habanera, de burguesas a intelectuales, de profesionales a educadoras, de ricas a representantes de la clase media, de mayores de edad a jóvenes entusiastas. Todas muy independientes, todas desmanteladoras de otro mito “revolucionario” que asegura al mundo que la mujer cubana sólo se liberó al triunfo del castrismo. Algún día, también se escribirá pausadamente sobre estas mujeres republicanas que tanto hicieron por la cultura de Cuba.
Interlocutor: Sí, todo esto es muy bonito y loable pero, ¿qué me dices, insisto, acerca de las orquestas al servicio de la música clásica y qué me explicas con respecto a la enseñanza musical?
Aurelio de la Vega: Tomemos primero el caso de la enseñanza de líneas y bolitas. En la Cuba republicana existían cientos de conservatorios esparcidos a lo largo de la Isla. Con la excepción notable del Conservatorio Municipal de Música de La Habana, fundado por Roldán, donde sí se impartía una instrucción musical intensa, orgánica y cabal, y donde se enseñaban todos los instrumentos y se oían conciertos interpretados por sus grupos instrumentales y vocales, es cierto que muchos conservatorios de la era republicana, que graduaban alumnos como fábricas activísimas de embutidos, dejaban mucho que desear. Dentro de esa serie grande de conservatorios, que sólo enseñaban pobremente piano, y teoría y solfeo, podían detectarse, sin embargo, algunas instituciones más serias: los Conservatorios Orbón, Falcón, Ada Iglesias, Peyrellade y Hubert de Blanck, con distintos niveles de efectividad, que incluían en sus planes de estudio Historia de la Música, Armonía, un poco de Conrapunto y de Orquestación, y que, en el caso del de Ada Iglesias, que yo recuerde, hasta Estética de la Música. El hecho de que posteriormente las escuelas de música creadas por la revolución marxista hayan llevado la enseñanza musical a planos más técnicos y desarrollados, no excluye la parte mejor de la acción de los mejores conservatorios republicanos, los cuales abonaron el terreno para que muchos cubanos se lanzaran a proseguir estudios fuera de Cuba con una noción más o menos sólida de los juegos y misterios del arte musical. No hay que olvidar que en el Conservatorio Municipal de Música de La Habana –institución establecida en plena República- impartían clases casi todos los compositores del Grupo de Renovación, quienes luego, quedados en Cuba tras la revolución castrista, vinieron a fundamentar y dirigir la enseñanza musical en Cuba a partir de 1959. Debe mencionarse, asimismo, que en los 50, las Universidades de La Habana y de Las Villas mantenían Escuelas de Verano dentro de las cuales se insertaron cursos de Apreciación Musical.
Capítulo aparte merece el establecimiento de la Sección de Música de la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, que fue fundada por mí en 1953, por encomienda de la propia Universidad, y que funcionaba dentro de la Facultad de Filosofía. Era la primera escuela de música a nivel universitario que se inauguraba en Cuba y la segunda de toda América Latina, habiéndose establecido la de la Universidad de Tucumán, Argentina, antes, en 1947. Esta escuela de música de la Universidad de Oriente creó una Licenciatura (4 años) y una Maestría (2 años adicionales). Los planes para un Doctorado fueron esbozados. Se contrataron profesores especializados de primera línea y, antes de yo abandonar definitivamente la tierra natal, graduamos el primer contingente de alumnos que cursaron la Licenciatura en Música. Posteriormente a 1959, en el afán anti-histórico del castrismo, se borró mi existencia del ámbito musical de Cuba, y mi nombre desapareció como fundador de esta escuela universitaria de música, para ser reemplazado por el de dos de los profesores que yo había traído a la Universidad. Mi ostracismo biográfico se unió al de otros que dentro del campo de la música clásica cubana habían contribuído en la era republicana al desarrollo de la misma –de Julián Orbón a Alberto Bolet; de las damas de Pro-Arte Musical, de la Sociedad de Conciertos y del Lyceum, a los mecenas de la Orquesta Filarmónica.
Ahora hablemos de las orquestas. En La Habana existieron desde la década de los 30 dos orquestas activas: la Sinfónica, fundada y dirigida por Gonzalo Roig, que tocaba mucha música de este compositor y de Lecuona -y que acompañó en algunas ocasiones al montaje de óperas del repertorio italiano- , y la Filarmónica, fundada y dirigida por Amadeo Roldán y por el director de orquesta español Pedro Sanjuán, la cual pronto se convirtió en conjunto altamente profesional y a través de la cual La Habana escuchó por vez primera mucha música contemporánea internacional, de Stravinsky a Bartók, de Hindemith al propio Roldán, de Prokofieff a García Caturla. En la década de los 40 la Orquesta Filarmónica cayó providencialmente en manos del famosísimo director de orquesta alemán Erich Kleiber, alejado del teatro musical europeo a causa de la horrísona Segunda Guerra Mundial. Kleiber transformó radicalmente la Orquesta, y en seis años la convirtió en un aparato sinfónico notable, capaz hasta de llegar a interpretar muy bien el difícil laberinto atonal del Wozzeck de Alban Berg. Por esta época, la Orquesta estaba financiada en su casi totalidad por el mecenas cubano Agustín Batista, prominente y acaudalado hombre de negocios que le permitió a Cuba tener su primer y activísimo gran conjunto sinfónico. La Filarmónica pasó luego a ser dirigida por la flor y nata de los más prominentes directores de orquesta del mundo: Bruno Walter, Arthur Rodzinski, Manuel Rosenthal, Herbert von Karajan, Efrem Kurtz, Erich Leinsdorff, William Steinberg, Serge Koussevitzky, Sir Thomas Beecham, Juan José Castro, Charles Münch Pierre Monteux y Sergiu Celibidache, entre otros. Incidentalmente, la Filarmónica, en los 50, tocó música de Ardévol y de los cubanos Edgardo Martín, Pablo Ruiz Castellanos y Gilberto Valdés. Hay que apuntar que la Orquesta ofrecía conciertos populares a medianoche en el Teatro Nacional (antes Teatro del Centro Gallego) al precio de 50 centavos la entrada, platea y palcos incluidos.
Además de estas dos orquestas sinfónicas, existían en la Cuba republicana la Orquesta de Cámara de La Habana, fundada y dirigida por José Ardévol, la Orquesta de Cuerdas del Instituto Nacional de Cultura, que regía Alberto Bolet, y la Orquesta Sinfónica de Santiago de Cuba, bajo la dirección de Antonio Serret. Con la Orquesta de Cámara de La Habana, Ardévol hizo oír por vez primera en Cuba, música de Malipiero, Villa-Lobos, Chávez, Milhaud y otros muchos compositores importantísimos dentro del campo de la música clásica contemporánea, y estrenó obras de él mismo, de Roldán, de Edgardo Martín y de Harold Gramatges. La Orquesta de Cuerdas del Instituto Nacional de Cultura (fundado por Guillermo de Zéndegui a mediados de la década de los 50, y que sustituía y ampliaba en sus funciones a la antigua Dirección de Cultura del Ministerio de Educación) tenía por sede el Palacio de Bellas Artes, situado directamente al sur del Palacio Presidencial de La Habana, y efectuaba sus conciertos en su propia sala decorada con murales de José Mijares. Allí se oyó por vez primera en Cuba mi Elegía para orquesta de cuerdas (1954), que Bolet había estrenado en Londres con la Royal Philarmonic Orchestra.
Finalmente debe anotarse el hecho de que la radioemisora CMQ había fundado una orquesta sinfónica propia, bajo la dirección de Enrique González Mantici, militante del Partido Socialista Popular, y buen director, al que nunca se le preguntó su filiación política. Mantici, además de tocar varias obras sinfónicas cubanas, estrenó en 1951, con esta Orquesta, mi Obertura a una Farsa Seria, compuesta un año antes.
Interlocutor: ¿Y eso era todo?
Aurelio de la Vega: No. Además de los conjuntos musicales mecionados anteriormente, sufragados casi todos por individuos y entidades comerciales privadas (ya que salvo en el caso de la Orquesta de Cuerdas del Instituto Nacional de Cultura, las subvenciones gubernamentales eran mínimas), existían, desde la década de los 30, la Ópera Nacional, que presentó muchas óperas en La Habana y que en la década de los 50 organizó varias presentaciones notables en el Palacio de los Deportes; los conciertos gratuitos de la Plaza de la Catedral, costeados por el Estado (que culminan a mediados de los 50 en una magnífica puesta en escena del oratorio de Honegger Juana de Arco en la Hoguera, obra estrenada en Zürich, en este formato, en 1942); los también gratuitos conciertos de verano en el Estadio del Cerro y, sobre todo, las trasmisiones radiales de varias emisoras cubanas que, a finales de los 40 y en la década de los 50, incrementaron su apoyo a la música clásica. La CMQ llegó a trasmitir, en horas de gran audiencia, a través de la televisión (Cuba fue el primer país de América Latina que en plenos tiempos republicanos tuvo televisión en colores), ballets clásicos y zarzuelas, como la Lola Cruz de Lecuona, y llegó a crear historia al montar, en estreno mundial escénico, el ballet La Rebambaramba de Amadeo Roldán. La música clásica se difundía desde los 40 por la cadena radial CMZ, fundada por Fulgencio Batista durante su primer período presidencial constitucional, y también por la emisora de filiación comunista Radio Mil Diez, siendo sin embargo las trasmisiones más populares las de los conciertos diurnos dominicales de la Orquesta Filarmónica en el Auditorium, patrocinados por la General Electric en la CMBF y por la General Motors en la RHC.
Interlocutor: Basta ya de recuentos. Una última observación: ¿es cierto que toda esta actividad musical que has mencionado era de carácter elitista, y tú mismo has sido tildado de esto?
Aurelio de la Vega: Si ser elitista es sinónimo de buen gusto, de refinamiento estético y cultural, y de aspiración al saber y a la defensa de la cultura occidental, a la cual yo -y creo que la gran mayoría de los que tomaron parte en la gran aventura de la música clásica cubana durante la República, pertenecíamos y pertenecemos-, me alegro de sustentar el calificativo. Pero si se usa éste negativa y peyorativamente para indicar discriminaciones, falta de generosidad, egoísmo cultural y cerrazón de puertas a las clases más pobres, rechazo totalmente, en mi nombre y en el de tantos otros, que esto tuviese nada que ver con la realidad histórica del desarrollo de la música clásica en Cuba. He apuntado que había en la Isla, sobre todo en La Habana, un sinnúmero de continuos conciertos de gran calidad con entrada gratis, la matrícula del Conservatorio Municipal de Música en la capital era casi inexistente, los abonos a los conciertos de Pro-Arte y a los dominicales de la Filarmónica eran de costo minúsculo, y un par de estaciones de radio trasmitían música clásica de continuo. Ahora pregunto yo: ¿cuántas veces hay que alertar al mundo para que vea la verdad histórica más allá de la cortina de humo “oficial” alimentada diariamente por el actual gobierno cubano?, ¿cuánta más paciencia hay que esgrimir para tratar de convertir al dudoso? Frente al malvado me encojo de hombros o escupo en el suelo, frente al marxista doctrinario y furibundo exhibo una sonrisa enmarcada en silencio, frente al imbécil de todos colores me largo a tomar un buen vino. Los datos reales, querido, quedan fundamentados en libros, memorias, ensayos, opúsculos, revistas, diccionarios, publicaciones de organismos económicos internacionales y, sobre todo, en la verdad que proclamamos los que fuimos testigos y partícipes de una etapa magnífica, donde Cuba llegó a ocupar, pese a la corrupción política imperante y al enlodamiento cívico, una posición económica envidiable, y a poseer una vida intelectual y artística realmente asombrosa. Conmovedor es recordar aquellos tiempos. Para los que quieren oír, diles, “Interlocutor”, lo que hemos hablado.
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Aurelio de la Vega presenta el disco "The Beautiful Cuban Woman"
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Aurelio de la Vega: "Elegía" (1954) performed by Ensamble Solistas de la Habana.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz