viernes, mayo 13, 2022

Ex General Rafael del Pino: La batalla por el Dombás y todo el sur de Ucrania

 
Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

La batalla por el Dombás y todo el sur de Ucrania

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La guerra ha pasado a una fase militar diferente, una lucha en un espacio más abierto, durante un mejor clima, con tanques, infantería mecanizada y, sobre todo, artillería

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Por Rafael del Pino

EEUU

13/05/2022 

A casi un mes después de comenzar la tan esperada aplastante ofensiva rusa en el sureste ucraniano todo ha quedado empantanado sin cumplir las más mínimas expectativas del que se suponía ser el más poderoso ejército de toda Europa.

No han sido capaces de cercar y paralizar a las fuerzas armadas ucranianas que defienden la región, ni siquiera, hasta el momento en que escribo este articulo han sido capaces de someter a un grupo de combatientes ucranianos atrincherados y cercados por mas de dos meses en el importante complejo metalúrgico de Azovstal en la ciudad de Mariúpol.

La ofensiva se fue estancando gradualmente en medio de las débiles reservas rusas y la fuerte resistencia de las defensas ucranianas. A pesar de la sostenida presión del dictador ruso para que cayera ese ultimo foco de resistencia en Mariúpol tratando de alcanzar un éxito simbólico antes del día de la victoria el 9 de mayo en que Rusia conmemora su papel en la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Antes del comienzo de la ofensiva de Dombás a principios de abril Rusia concentró según las estimaciones un total de entre 76 y 87 grupos tácticos de batallón (GTB) en Ucrania, un total de alrededor de 70.000-80.000 soldados.

Según el Departamento de Defensa de Estados Unidos, más de 22 GTB se posicionaron en el Óblast (provincia) de Belgorod de Rusia, probablemente para reponerse y permanecer en reserva. Estas unidades constituían esencialmente toda la fuerza y reserva con capacidad de combate que Rusia podía dedicar a la campaña.

La fallida guerra relámpago que fracasó en el inicio de la invasión, según estimaciones, hizo que casi una cuarta parte de los 120-125 GTB de Rusia sufrieran tantas perdidas en hombres y técnica de combate que quedaron incapacitados de realizar operaciones importantes.

Lo que se opuso a la ofensiva de Rusia, según el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, fue una fuerza ucraniana de casi 44.000 soldados concentrados en áreas urbanas fuertemente fortificadas en el centro de Dombás: las ciudades de Sloviansk, Kramatorsk, Sievierodonetsk, Lysychansk y las partes del norte de Donetsk ocupadas por Rusia.

En la nueva operación del Dombás, Rusia debía eliminar el saliente ucraniano con dos ataques masivos desde el norte (a lo largo de la carretera Izium-Sloviansk) ydesde el sur de los óblasts (provincias) de Zaporizhzhia y Donetsk.

Los dos ejes clave debían encontrarse en el medio, cortando efectivamente a la fuerza ucraniana de los suministros y del resto del país. Un eje crítico también era rodear el área de Sievierodonetsk-Lysychansk, dividiendo el saliente ucraniano.

El Mapa 2 muestra los ejes de ataque rusos aproximados (rojo) y los cinturones de defensa ucranianos (azul) en la etapa inicial de la Batalla de Dombás.

El inicio de la ofensiva rusa en Dombás comenzó el 18 de abril. Las hostilidades en la región se habían mantenido activas desde el primer día de la gran invasión, pero, a mediados de abril, las fuerzas rusas se reagruparon parcialmente y se centraron en Dombás cambiando la dirección principal de la eufemística “Operación Militar Especial”.

Sin embargo, a principios de mayo, pocos días antes de la fecha límite del 9 de mayo en la que el Kremlin necesitaba mostrar algún tipo de “victoria”, las fuerzas rusas habían logrado muy poco a un costo extremadamente alto.

Durante semanas de intensos combates, Rusia no ha avanzado más de 20-30 kilómetros en ninguno de los ejes, dentro de un saliente de casi 14.000 kilómetros cuadrados, o sea más del doble del tamaño del estado estadounidense de Delaware con sus 6.452 km².

Las tropas rusas han logrado algunas ganancias limitadas al sur de Izium en el óblast (provincia) de Járkov, habiendo avanzado hacia Barvinkove. Pero, a principios de mayo, no ha logrado acceder a Izium ni afianzarse a lo largo de la carretera Barvinkove-Sloviansk, lo que le permitiría acercarse a Sloviansk desde el oeste.

Rusia tiene actualmente 25 BTC que intentan avanzar en esta dirección, según el Ministerio de Defensa británico.

En el otro eje, las fuerzas rusas desde mediados de abril han logrado comenzar a flanquear el área de Sievierodonetsk-Lysychansk en el óblast de Lugansk, habiendo entrado en el poblado de Kreminna y se han movido unos 30 kilómetros al oeste hacia los poblados de Yarova y Liman, donde continúan enfrentando fuertes defensas ucranianas.

Este avance constituye el mayor progreso de Rusia hasta ahora después de casi tres semanas de intensos combates.

El 25 de abril, los rusos también tomaron la villa de Novotoshkivske en el óblast (provincia) de Lugansk, que había sido arrasada en medio de las hostilidades y abandonada por civiles.

Rusia no ha logrado ningún progreso significativo desde entonces.

Es fundamental señalar que, según la inteligencia occidental, el Kremlin probablemente contaba con una victoria decisiva, incluida la toma completa de Mariúpol, a principios de mayo.

En el eje sur, partes del 58º Ejército de Armas Combinadas de Rusia tampoco han demostrado ningún avance significativo en las últimas semanas.

Las unidades ucranianas continúan defendiendo con éxito puntos clave de Huliaipole, Velyka Novosilka y Vuhledar en los óblasts (provincias) de Zaporizhzhia y Donetsk desde mediados de marzo, evitando que el eje ruso se mueva hacia el norte.

Según el Pentágono, el estancamiento del sur parecía haber resultado tan difícil que Rusia decidió retirar al menos dos BTC de Mariúpol (a pesar de los continuos intentos de tomar por asalto la planta siderúrgica de Azovstal) y probablemente redesplegarlos en Dombás.

El mapa de la situación Operativa en Dombás se ve prácticamente igual desde la retirada rusa del norte a fines de marzo (Mapa 2).

Desde el inicio de la invasión el 24 de febrero hasta el momento en que estoy escribiendo este articulo el 10 de mayo, los rusos han perdido 25.500 efectivos, 1.130 tanques, 2.741 vehículos blindados de transporte de personal, 1.961 vehículos y tanques de combustible, 509 sistemas de artillería, 179 sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple, 86 sistemas de defensa antiaérea, 156 helicópteros, 199 aviones, 360 UAV y 12 barcos. Entre los 25.500 efectivos han quedado en el campo de batalla 12 generales y 38 coroneles todos jefes de grandes unidades y agrupaciones. Entre ellos figura el general de división Sukhovetsky que era el general al mando de la 7ª División Aerotransportada de Rusia y vicecomandante del 41º Ejército de Armas Combinadas, siendo la primera perdida de alto rango para los militares rusos.

Un detalle muy interesante sobre el último de los 38 coroneles que han muerto en combate. Fyodor Evgenievich Solovyov, de 44 años, cayó en el Dombás, según informes en su tierra natal.Solovyov era al momento de morir el comandante del regimiento de artillería autopropulsada de obúses de la 127 división de fusileros motorizados. Dado que la artillería pesada no avanza al frente de las tropas sino detrás dándole apoyo, es obvio que no fue abatido por un francotirador ni por el fuego directo de la infantería enemiga; ya que dentro de los obuses autopropulsados que se mueven como si fuera un tanque de guerra el personal y los jefes viajan protegidos dentro de esos vehículos blindados. Lo que muestra que su unidad fue abatida por la artillería pesada de las fuerzas ucranianas, que también posee ese mismo armamento, pero moviéndose y maniobrando continuamente.

Después de las batallas de Kiev, Sumy y Chernihiv, el Kremlin tenía un tiempo muy limitado para reequipar y reorganizar sus fuerzas antes de introducirlas en la ofensiva de Dombás. Cosa que no hicieron por la premura del Kremlin de lograr algún éxito significativo antes de la fecha del 9 de mayo, conmemoración de la victoria contra la Alemania nazi, que pudieran mostrar al pueblo ruso. Esta falta de visión, junto con la baja moral de las tropas, ha obstaculizado la efectividad del combate de Rusia y el impulso de la ofensiva, conduciendo a principios de mayo al estancamiento en todos los frentes.

La guerra ha pasado a una fase militar diferente, una lucha en un espacio más abierto, durante un mejor clima, con tanques, infantería mecanizada y, sobre todo, artillería, diseñada para devastar las líneas de defensa de un oponente antes de que las fuerzas blindadas arrasen.

Pero el proceso no es tan sencillo. La ofensiva de Rusia tuvo un comienzo escalonado y las fuerzas armadas de Ucrania han mantenido la ofensiva rusa muy por debajo de las líneas que los comandantes rusos habrían esperado alcanzar a estas alturas. Los ucranianos han ganado un tiempo precioso. Una “carrera hacia el heavy metal” para asimilar los poderosos medios de combate que occidente está poniendo en sus manos. Cuando todos estos medios entren en acción la batalla será doblemente encarnizada.

Es imposible con la rígida censura impuesta en Rusia conocer a que se deben las continuas fallas diplomáticas y de información que el gobierno de Putin comete constantemente. Como el ejemplo del ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, declarando públicamente que Hitler era judío e inmediatamente Putin llamando al primer ministro de Israel disculpándose o el general ruso que aseguró que el objetivo final no era solo “liberar las repúblicas de Donetsk y Luhansk” sino ocupar todo el sur, incluyendo Odessa para aislar a Ucrania del acceso al mar y poder conectarse con la otra región rebelde que crearon en Moldova a todo lo largo del río Dnister que es a su vez la frontera de Moldova con Ucrania.

Muy significativo también son los indicios de que las autoridades rusas estén estableciendo condiciones para integrar los territorios ucranianos ocupados directamente en Rusia, en lugar de crear “Repúblicas Populares” representativas. El vicepresidente de la administración civil militar de la ocupación de Kherson, Kirill Stremousov, declaró el 9 de mayo que la región de Kherson tiene la intención de convertirse en parte de Rusia y que las autoridades de Kherson no tienen la intención de celebrar un referéndum para crear una república independiente.

Estas intenciones son más fáciles decir que cumplir, pero como ya se han equivocado tanto, como le sucedió con el sueño de que iban a entrar en Kiev en 72 horas bajo los vítores de los ucranianos lanzándoles flores ya no se puede predecir que tiene Putin en su cabeza.

Si la batalla llega a un punto muerto en otoño, Putin tendrá muy poco que mostrar al pueblo ruso por tanta pérdida y dolor. Si logran invadir todo el Dombás y todo el sur, todavía tienen que mantener esos territorios para un futuro indefinido frente a varios millones de ucranianos que no los quieren y están dispuestos a luchar hasta que el ultimo invasor salga de su país.

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sábado, marzo 05, 2022

Ex General Rafael del Pino: La batalla por Kiev. El simple hecho de tener más recursos materiales no garantiza el éxito militar instantáneo del ejército ruso

 AmericaTeVeCanal41

Marzo 3, 2022

Análisis: Ucrania sufre un ataque brutal y se agravan las advertencias


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Rafael del Pino al lado de Raúl Castro


En el extremo izquierdo Rafael del Pino, al centro Raúl Curbelo Morales y al lado de éste el Mariscal Savinsky

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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

La batalla por Kiev

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El simple hecho de tener más recursos materiales no garantiza el éxito militar instantáneo

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Por Rafael del Pino

EEUU

04/03/2022

El proceso de los análisis para la toma de decisiones de cómo se librarán las acciones combativas en cualquier escenario de guerra comprende tres aspectos fundamentales:

  • El enemigo
  • Las tropas propias
  • Condiciones en que se libraran las acciones combativas

Comencemos por los dos primeros aspectos. Asumiendo que el enemigo sean las tropas rusas y las de Ucrania sean las tropas propias.

A medida que las tropas rusas invaden Ucrania, buscando ocupar la capital, Kiev, y deponer al gobierno, el desequilibrio entre las fuerzas armadas de los dos países es un factor importante en el conflicto.

En casi todas las comparaciones, las fuerzas rusas son superiores a sus adversarios ucranianosen términos de tamaño, fuerza y nivel tecnológico de equipos. Sin embargo, hay un par de áreas donde las fuerzas ucranianas tienen una ventaja. En primer lugar, las tropas ucranianas están defendiendo su patria, mientras que las fuerzas rusas están invadiendo a su vecino, que para la mayoría de los rusos no son vistos como enemigos, sino como un pueblo estrechamente relacionado.

En segundo lugar, los rusos necesitan poner en marcha una organización logística altamente complicada debido a las cadenas de suministro que necesitan para una invasión a gran escala como esta. Ya se han visto imágenes en redes sociales de unidades rusas que se han quedado varadas en carreteras y caminos por diferentes problemas logísticos especialmente el suministro de combustible.

Los ejércitos modernos, además de marchar con el estómago necesitan ahora los suministros de combustible para sus vehículos. Si no se logra la logística correcta, cualquier invasión de un país está destinada al fracaso. Si el presidente Putin a través de algún espiritista pudiera comunicarse con Napoleón sobre la invasión de Rusia en 1812 o con Adolfo Hitler sobre la Operación Barbarroja iniciada en junio de 1941, tendría una respuesta bien clara de cómo terminará esta catástrofe que ha iniciado invadiendo Ucrania.

Realicemos una comparación de las fuerzas rusas y ucranianas comenzando por el número de tropas.

Rusia tiene un vasto ejército permanente (el quinto más grande del mundo), con unos 900.000 efectivos activos y otros dos millones de reservistas, en comparación con los 196.000 soldados activos de Ucrania y los 900.000 reservistas. Sin embargo, Rusia solo ha puesto en marcha unos 200.000 soldados para la invasión, lo que significa que las fuerzas están bastante equilibradas en términos de botas en el terreno, y Ucrania ha llamado a todos los hombres de 18 a 60 años que pueden luchar, lo que significa que en realidad pueden tener la ventaja en términos de gran número de personal.

Esta enorme fuerza rusa es mucho más grande que las fuerzas que Rusia envió para la primera y segunda guerra chechena y es equivalente en tamaño a las mayores operaciones en tiempos de paz de la Unión Soviética o la OTAN durante la Guerra Fría.

Sin embargo, el número de tropas no es nada sin potencia de fuego para respaldarlo. Y en esto, Rusia tiene una ventaja abrumadora, teniendo mucho más y mejores equipos que sus oponentes ucranianos.

En total, el ejército de Rusia cuenta con alrededor de 12.500 tanques, en comparación con los 2.500 de Ucrania, aunque, una vez más, Rusia no ha desplegado todos sus tanques para esta invasión, por lo que el desequilibrio en este conflicto será menor de lo sugerido por los números generales.

En términos de vehículos totales, Rusia tiene alrededor de 60.000 vehículos militares según Global Firepower, con Ucrania teniendo unos 12.000. Sin embargo, dado que el ejército ucraniano está defendiendo su patria, la necesidad real de vehículos es mucho menor que para las fuerzas invasoras rusas.

En términos de aviones, Rusia tiene total superioridad sobre Ucrania. Además, el hecho de que el bombardeo ruso de los primeros días de la guerra ha eliminado gran parte de su capacidad para llevar aviones al aire, es lógico que Rusia tiene una superioridad aérea casi completa. Si bien las historias del “Fantasma de Kiev”, un supuesto piloto de combate ucraniano de MiG-29 que supuestamente ha derribado seis aviones rusos el primer día de la guerra pueden levantar el ánimo de los ucranianos que defienden su país, la realidad es que Rusia controla los cielos sobre Ucrania.

Como bien sentenció Napoleón, afirmando que “para ganar la guerra lo que mas se necesita es dinero, dinero y mas dinero”, es imprescindible analizar los presupuestos militares de ambos países en conflicto.

El presupuesto militar ruso, de unos $45.000 millones, es diez veces mayor que los $4.700 millones de Ucrania. Además, el ejército ruso se ha centrado en la modernización desde 2008. Ucrania ha intentado actualizar su equipo desde la anexión de Crimea por Rusia en 2014, pero a pesar de triplicar su presupuesto de defensa, gran parte de su blindaje y equipo sigue siendo viejo y probablemente ineficaz contra el armamento ruso moderno.

Ucrania ha recibido un estimado de 2.000 misiles NLAW (Next Generation Light Anti-tank Weapon) que han sido suministrados a las fuerzas ucranianas por el Reino Unido, que desarrolló el armamento en conjunto con Suecia. Estos parecen haber tenido algún impacto, según se ve en los videos circulando en las redes sociales.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, ha dejado bien claro cuánto necesita Ucrania el apoyo militar de sus partidarios en Occidente. Un alto funcionario de inteligencia estadounidense dijo que el presidente había dicho que necesitaba “municiones” y “no un viaje” cuando Estados Unidos lo instó a ponerse a salvo y ofreció ayuda para hacerlo. En la actualidad permanece en Kiev, aunque ha dejado claro que espera ser atacado y asesinado por los rusos.

Factores morales

Como se está demostrando en los primeros días de esta guerra, el simple hecho de tener más recursos materiales no garantiza el éxito militar instantáneo. Los informes sugieren que Putin y los principales comandantes rusos esperaban tomar Kiev extremadamente rápido con poca oposición. Ha quedado demostrando que ese no ha sido el caso, ya que los ucranianos están oponiendo una enérgica resistencia a las fuerzas invasoras.

Además del armamento disponible para un ejército, de igual importancia es la moral de una fuerza de combate (incluida la cohesión y la motivación de las tropas) y el enfoque conceptual de una fuerza de combate (estrategia, innovación y pensamiento militar). Si bien las fuerzas rusas tienen experiencia y una larga historia de combate, existen dudas sobre la motivación de muchas de las tropas para esta aventura militar inspirada en Putin.

Las fuerzas ucranianas, por otro lado, están defendiendo su propio país contra un agresor. Ucrania tiene una fuerte tradición de defensa territorial, confiando en pequeños grupos insurgentes que luchan batallas locales contra fuerzas más poderosas. El ejército insurgente ucraniano luchó contra las fuerzas nazis y luego contra los soviéticos, continuando hasta 1953, causando decenas de miles de bajas.

El peor temor de Putin es que a pesar de la superioridad de las fuerzas rusas en términos de mano de obra y armas, sus tropas se empantanen en una guerra interminable, donde a pesar de mantener una gran parte de Ucrania serían incapaces de erradicar una insurgencia que continuara enviando de regreso a Rusia una imparable cadena de bolsas plásticas con los cadáveres de sus soldados.

Otro aspecto muy importante a considerar es que las tropas rusas no son como las de otros ejércitos occidentales que están formadas por soldados profesionales. Los soldados rusos son conscriptos del servicio militar obligatorio con una profesionalidad cuestionable. Aunque los soldados ucranianos también son conscriptos, entra a jugar un factor decisivo que los diferencian. Los primeros son invasores y los segundos defensores de su patria. No es la primera vez que la moral combativa sorprende a muchos estrategas.

Condiciones en que se libran las acciones combativas

Las malas condiciones climáticas generalmente favorecen al defensor con respecto a las operaciones aéreas. Cada avión tiene limitaciones climáticas, y la visibilidad de un piloto puede verse afectada por el grosor de la cubierta de nubes. La nieve es un problema si está cayendo hasta el punto en que la visibilidad dificulta el empleo combativo.

La mayoría de los pilotos prefieren un amortiguador de 150 metros sobre el terreno y debajo de las nubes como mínimo, aunque esas preferencias pueden disminuirse durante la guerra. Nosotros particularmente nos preparábamos en los ataques de “Tope de Mástil” contra los buques a una altura rasante de 50 metros sobre el nivel del mar.

Con una visibilidad deficiente de menos de cinco kilómetros y techos por debajo de los 300 metros AGL (sobre el nivel del suelo), los aviones de ataque de ala fija rusos tendrán muchas dificultades para evitar el terreno, identificar objetivos y garantizar que no haya fuego amigo durante la entrada al ataque.

Los aviones de ataque de ala fija, como el avión ruso Sukhoi Su-25, o el helicóptero Mil Mi-24 ruso, generalmente brindan apoyo de fuego en las proximidades de las fuerzas amigas. Requieren una estrecha coordinación entre los elementos terrestres y las aeronaves atacantes.

Un beneficio para los ucranianos es que los rusos los están atacando en su patio trasero por lo que las fuerzas ucranianas están familiarizadas no solo con el terreno, sino también con lo que pueden y no pueden salirse con la suya cuando las condiciones meteorológicas empeoran.

El defensor tiene una ventaja porque normalmente ha establecido un campo de fuego, mientras que el atacante está buscando objetivos. La nieve también podría hacer que el terreno se vea uniforme y, como resultado, dificultar que los rusos vean a personas que no se mueven.

Como el defensor conoce el terreno mejor que el atacante, este tiene la ventaja. Esta misma regla se aplica a los helicópteros de ataque. Hasta cierto punto, depende de la competencia de la tripulación y los sistemas de la aeronave para los vuelos rasantes.

Muchos de los misiles tierra-aire de Ucrania son guiados por radar y no se ven afectados por las condiciones meteorológicas, lo que también dificulta las cosas para los rusos. Las condiciones meteorológicas son un arma de doble filo, porque dificultan igualmente a los ucranianos en el apoyo aéreo cercano.

Si los aviones rusos de ala rotativa necesitan acercarse para identificar objetivos debido a la poca visibilidad o los techos bajos, la aeronave atacante se vuelve susceptible a los SAM (misiles tierra-aire) de los defensores ucranianos, que son guiados principalmente por infrarrojos.

La forma número uno en que un avión atacante derrota a un misil que le disparan es la detección visual, el sistema de la aeronave puede advertir al piloto que lo están irradiando, pero sin que el piloto logre detectar el misil en sí, puede ser difícil de evitar.

Ambas partes están bien versadas en la guerra aérea invernal, pero los misiles infrarrojos guiados por calor es una ventaja para los ucranianos, que podrán apuntar mejor a los aviones rusos en el frío.

Otros aviones a mayores altitudes no tienen que preocuparse por el terreno, pero son visibles para los misiles guiados por radar y los aviones interceptores. Los rusos también necesitan apuntadores en el terreno para proporcionar coordenadas detalladas hacia los objetivos.

Además, deben tener armas guiadas por GPS para lograr una mayor precisión, el defensor también puede emplear interferencias de GPS y otras medidas defensivas electrónicas para mitigar la precisión del ataque aéreo enemigo. Esto, por supuesto, no impide que el atacante bombardee con una discriminación menor de la deseada.

Lo que estamos viendo en este momento es una verdadera falta de integración entre las fuerzas terrestres y las fuerzas aéreas rusas. Da la impresión que todavía no tienen la capacidad operativa completa para integrar objetivos entre los componentes terrestres y aéreos como se ha visto en otras operaciones de la OTAN o Estados Unidos.

La batalla de Kiev se complica cada vez más y a estas alturas es imprevisible si el raciocinio se imponga y se encuentre una formula para la paz que evite un final realmente trágico no solo para los pises envueltos sino para toda la humanidad.

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miércoles, abril 28, 2021

Alfredo M. Cepero: LLEGÓ LA GUERRA DE LA IZQUIERDA A LOS EE.UU.

 
LLEGÓ LA GUERRA DE LA IZQUIERDA

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Nos han declarado la guerra y nosotros tenemos que complacerlos. Si no lo hacemos seremos nosotros quienes pongamos los muertos.

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Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

El 26 de noviembre de 1960 abordé un avión de la Pan American en el Aeropuerto José Martí, en La Habana, con destino a esta ciudad de Miami. Tenía 23 años de edad y me embargaba el miedo del que hace su primer viaje en avión. Pero, una semana después, todos los temores y dudas fueron sustituidos por la seguridad de encontrarme en la nación que consideraba la más poderosa , organizada y civilizada de la Tierra. Ni siquiera la traición de Kennedy en Bahía de Cochinos, cinco meses más tarde, me hizo cambiar de opinión. Consideré aquella traición como un incidente aislado provocado por la cobardía y la inseguridad del hijo mimado de un papá que le había comprado la presidencia.

Andando el tiempo, fui observando imperfecciones y defectos que le restaban grandeza a la nación en la cual había buscado refugio. Los derechos y oportunidades del hombre negro no estaban a la altura de los del hombre blanco. Así lo dijo con convicción y elocuencia aquel pastor de la esperanza que se llamó Martin Luther King.

A la misma sombra del monumento a Abraham Lincoln, el gran igualador de hombres, King proclamó: "Yo tengo un sueño, que mis cuatro hijos pequeños vivan un día en una nación donde ellos no sean juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter y trabajen por transformar el lenguaje pendenciero de nuestra sociedad en una hermosa sinfonía de hermandad." Una prédica de amor que contrasta con la diatriba corrosiva de mercaderes del racismo como Al Sharpton que viajan en aviones de su propiedad obtenidos por la extorción y del chantaje.

Martin Luther King no luchó por hacer una América negra sobre los cadáveres de otras razas. Luchó por hacer una América multicolor con justicia, libertad y esperanza para todas las razas. Su cruzada no fue excluyente sino incluyente. Lo de hoy es una diatriba racista, excluyente y destructiva. Se proponen nada menos que destruir nuestra historia, nuestra religión, nuestro sistema de educación, nuestro orgullo patriótico, nuestra familia y hasta a los americanos de raza blanca. Llegan al extremo de amenazarnos con que "mientras haya un blanco vivo no habrá paz." Nos han declarado la guerra y nosotros tenemos que complacerlos. Si no lo hacemos seremos nosotros quienes pongamos los muertos.

El juicio del policía Derek Chauvin por el asesinato del hombre negro George Floyd tiene ingredientes que ilustran lo que acabamos de decir. Nadie que haya visto el video de Chauvin aplicando presión sobre el cuello de Floyd puede albergar la más mínima duda de que se trató de un asesinato. Por lo tanto, no debe de sorprendernos que el jurado haya llegado a la misma conclusión. Pero así y todo, Chauvin tenía derecho a la presunción de inocencia y a un juicio imparcial que no fuera influenciado como lo fue por la intimidación de la chusma callejera. Y eso fue precisamente lo que pasó.

Un grupo de mercaderes del racismo se aprovechó de la emoción provocada por el video y de la muerte de Floyd para controlar al país y cambiarlo para siempre. Se apoderaron de las calles, atacaron a ciudadanos pacíficos e incendiaron propiedades para influir sobre el juicio y obtener un fallo de culpabilidad contra Derek Chauvin. Y esa es una conducta que no se puede permitir. Los países civilizados tienen sistemas de justicia imparciales. Es precisamente lo que separa a los países donde queremos vivir de los países que no queremos siquiera visitar. Los países civilizados se distinguen por aplicar el mismo sistema de justicia para todos los ciudadanos por igual sin tomar en cuenta la popularidad o impopularidad del acusado.

Contemplar a los amotinados tratar de influir sobre los resultados del juicio debió de habernos horrorizado a todos. Fue el espectáculo de un país dando marcha atrás a una velocidad vertiginosa. Pero lo más extraño es que la mayor parte de la ciudadanía no mostró reacción alguna.  Fue como si la gente entendiera el resultado que habría traído consigo la absolución de Derek Chauvin. Todos sabíamos que la condena de Chauvin nos compraría la paz.

Después de once meses de intimidación y violencia desenfrenadas por parte de Las Vidas Negras Valen (BLM) los americanos decidieron pagar el rescate. Todos entendieron que el sacrificio de Dereck Chauvin era una forma de lavar los pecados de la nación. Quién estaba sentado en el banquillo de los acusados no era el policía de Minneapolis Dereck Chauvin. Eran los Estados Unidos de América. Eran la historia, la religión, la cultura, las leyes y el sistema político de la nación más libre, más justa, más próspera y más inclusiva que jamás haya existido sobre la faz de la Tierra.

La izquierda, por su parte, aprovechó la oportunidad para derramar su vitriolo. Como de costumbre, la congresista Maxime Waters encabezó la lista instigando a las multitudes que incrementaran la intimidación y la violencia. Pero lo más inaudito fueron las declaraciones insidiosas de los principales funcionarios electos de la nación americana. Como leyendo del mismo libreto, Kamala Harris y Joe Biden no mostraron satisfacción con el fallo. Por el contrario, lo consideraron solamente como un primer paso hacia la total reestructuración de los valores y principios de la sociedad americana. El títere Biden leyó lo que le escribieron sus titiriteros;" Nadie debe de estar por encima de la ley. Ese es el mensaje del veredicto de hoy. Pero esto no es suficiente. No podemos detenernos aquí." A buen entendedor con pocas palabras bastan.

A mayor abundamiento, hay otro aspecto en todo este deplorable conflicto que debe de aterrorizarnos a todos. Después de la guerra civil del Siglo XIX, los principales conflictos de los Estados Unidos fueron con sus enemigos externos. Ahora es todo lo contrario y mucho más peligroso. No se trata de confrontar a China, Rusia, Corea del Norte o Irán. Se trata de confrontar a los enemigos que viven dentro de nuestra misma casa. Y está demostrado que las guerras entre hermanos han sido siempre las más sangrientas.

El problema más grande consiste en que la izquierda americana está empeñada en erosionan las fuerzas que hicieron grandes a los Estados Unidos tanto en lo material como en lo espiritual. Hoy estamos siendo testigos de un esfuerzo concentrado para alterar el orden constitucional y varios siglos de costumbres y tradiciones que han hecho grande a este país.

Como si fuera poco, los modernos Jacobinos tratan de borrar el legado de los padres fundadores de esta nación en 1776. Los amotinados destruyen estatus y monumentos con total impunidad. Tampoco existe razón alguna para el cambio de nombres de escuelas, calles e instituciones. En el orden material, en cien días los precios de la energía andan por los cielos. La Administración Biden ha cancelado el oleoducto de Key Stone y limitado los contratos de energía en las tierras federales. Esta medida amenaza con poner fin a la independencia energética y por ende debilitar la seguridad nacional de los Estados Unidos en unos pocos años.

Para encubrir todas estas medidas rechazadas por la mayoría de los americanos, estos terroristas de la izquierda se aferran a sus campañas de difamación. Acusan a sus adversarios de racistas y quieren privarlos de sus armas para la defensa, al mismo tiempo en que tratan de debilitar y eliminar a los cuerpos policiacos.

Para ello, mienten cuando citan estadísticas sobre la muerte de hombres de raza negra por la policía. Por ejemplo, los activistas de izquierda afirman que entre el primero de enero de 2021y el 22 de abril de este mismo año, 30 ciudadanos de raza negra murieron a manos de la policía. Lo cual es cierto. Pero lo que no dicen es que en el mismo período de tiempo 50 ciudadanos blancos murieron a manos de la policía. Y la estadística que la izquierda y su prensa parcializada quieren ocultar. Que en el mismo espacio de tiempo, 103 policía perdieron la vida cumpliendo con sus deberes profesionales.

Por mi parte, albergo la firme esperanza de que los lectores de estas líneas lleguen a mi misma conclusión de que la guerra ya empezó. Que, por lo tanto, no podemos esperar por las elecciones para contener el daño que estos fanáticos le están haciendo a las instituciones y a la sociedad americanas. Llegó el tiempo de la Ley del Talión, "ojo por ojo y diente por diente". Es cierto que los americanos que sudan la camisa, respetan las leyes, valoran la vida y protegen a sus familias son más numerosos que los amotinados que se han apoderado de las calles. Pero los bolcheviques no necesitaron mayorías para destruir a Alexander Kerensky y robarse la Revolución Rusa de 1917.

Las derrotas sufridas por John McCain, Mit Romney y hasta Donald Trmp en las últimas elecciones han demostrado que los buenos modales, la decencia y la caballerosidad no funcionan con la chusma que usa la violencia y la intimidación como sus armas para robarse el poder. Si los republicanos quieren sobrevivir como partido y, de paso, salvar a los Estados Unidos, tienen que dejar sus inhibiciones y pegar duro como lo hizo Donald Trump en 2016 y lo está haciendo ahora su aventajado discípulo Ron DeSantis en el estado de la Florida.

El gobernador DeSantis mantiene los negocios abiertos, le ha cortado las alas al sindicato de maestros, ha prohibido la reducción de fondos a la policía y le ha dicho a los violentos que quienes violen las leyes serán castigados con severidad. Y como para no dejar dudas de que hablaba en serio le dijo a los activistas disfrazados de periodistas que asistieron a la conferencia de prensa que no contestaría sus preguntas. Así hablan los machos y cuando los machos hablan las "gallinas" se callan.

4-26-21  

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