jueves, junio 01, 2023

Fallece en Miami Miguelito "Mike" de la Hoz, jugador cubano de Grandes Ligas y del club Almendárez, de la Liga Invernal cubana. Esteban Fernández: EL BÉISBOL CUBANO

 
Tomado de https://www.martinoticias.com/

Muere en Miami jugador cubano de Grandes Ligas, Miguel "Mike" de la Hoz

El pasado domingo falleció en la ciudad de Miami el otrora jugador cubano de Grandes Ligas, Miguel de la Hoz Piloto.

Nacido en La Habana en octubre de 1938, fue uno de los peloteros más queridos por la afición cubana desde sus comienzos en la ciudad de Güines cuando era un joven de 15 años. Desde ese momento hasta la fecha su carnet de presentación fue el diminutivo de su nombre, “Miguelito”.

Apenas cumplió 18 años fue firmado por el gran hombre de béisbol Monchy De Arcos para el equipo de Almendares. La suma por la cual se convirtió en profesional fue $10,000, que en ese momento era una cifra exorbitante.

Jugador de cuadro cuando llegó a la liga invernal cubana, finalmente se estableció en la tercera almohadilla formando parte del famoso infield de Los Alacranes Azules junto a Rocky Nelson, Tony Taylor y Willy Miranda.

Esa temporada impregnó para siempre el Azul en la vida del joven del Central Gómez Mena.

Jugó 9 temporadas en Las Grandes Ligas comenzando con Los Indios de Cleveland. De ahí fue canjeado a Los Bravos de Milwaukee, quienes más tarde se mudaron a su casa actual en Atlanta y de ahí fue cambiado a Los Rojos de Cincinnati, donde terminó su carrera en La Gran Carpa.

Desafortunadamente para él, participó en una época donde los equipos tenían total control del pelotero. Los Bravos nunca le dieron la oportunidad de que se pudiera desarrollar en otra franquicia ya que siempre lo usaron de bateador emergente.

Cuando estuvo a las puertas de subir con Los Rojos de Cincinnati y bateando .355 en ligas menores, la franquicia decidió subir a un bateador zurdo en vez de Miguel.

Fue compañero de 4 miembros del Salón De La Fama; Hank Aaron, Eddie Matthews, Warren Spahn y Phiel Niekro.

Se llevó el champion bate en diversas ligas menores y de invierno. Entre estas se encuentra el campeonato de la Liga de Puerto Rico del 1961-1962 con el equipo de Los Senadores de San Juan donde terminó con promedio de .354 pegando 8 jonrones y 50 impulsadas.

Después de concluida su carrera ya en la madurez de su vida, matriculó como estudiante en la Universidad Internacional de la Florida donde recibió su título en Finanzas.

Trabajó para la Sinfónica de New World por 17 años y fue vendedor de bienes raíces.

Descanse en Paz el Orgullo del Central Gómez Mena.

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Tomado de https://www.facebook.com/

MIGUELITO DE LA HOZ

Por Esteban Fernández Roig Jr.

1 de junio,2023

Desde niño simpaticé con él, lo vi por primera vez en el estadio de pelota de Güines.

Fijé mi atención en él tras meter el jonrón más grande que yo había visto en mi vida. Quise ser su amigo y lo logré.

Era “Habanista” y su papá “Almendarista”. Discutían al respeto y su padre le predecía: “Algún día te arrepentirás cuando vistas las franelas del Club Almendares”. Y la genial amenaza se hizo realidad.

Mi padre me llevó al Stadium del Cerro y a los 10 minutos de estar allí Mike disparó un monumental batazo volándose la cerca del jardín central donde decía: “TOME CAWY”… Al final del juego a duras penas logré estrecharle la mano.

De ahí en lo adelante tuvo una grandiosa carrera en las Grandes Ligas.

Desde Güines y más tarde desde el exilio estuve pendiente de cada equipo con los que jugó, de cada hit y cada jonrón que disparó. Miguelito se convirtió en uno de mis ídolos de mi niñez.

Hace unas semanas mi colega en el periódico “Libre” Álvaro Álvarez me llamó y me dijo: “Oye, Miguelito se enteró que estás en Miami y quiere verte”.

Pasamos a verlo en el “Home” donde se encontraba. Lo vi maravillosamente bien, claro en su mente, y nos fue detallando anécdotas personales de su glorioso pasado beisbolero.

Al despedirnos tras un fuerte abrazo le pregunté: “Mike y ¿de que te sientes súper orgulloso?” Se rió y me respondió: “Bueno, que el manager de los Yankees Joe Torres públicamente dijo que yo fui el MEJOR BATEADOR DE BOLAS MALAS EN LAS GRANDES LIGAS”. Y riéndonos nos dijimos adiós.

Hace unos días recibí la triste la noticia del fallecimiento el 28 de Mayo del gran Miguel Ángel de la Hoz Piloto.

Y con pena sentí la caída de uno de mis héroes personales desde que tenía 10 años.

Sólo le pido a Dios que si en el cielo existe el béisbol, que le permita jugar y meta muchos jonrones . 

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EL BÉISBOL CUBANO

Por Esteban Fernández
9-14-2012

Nada enaltece más a la Cuba de ayer que pensar que hubo una época remota en que el baseball era nuestro único motivo de pugna y discrepancia. ¿No era más bonita la disputa inocente entre Almendaristas y Habanistas que la bronca de 54 años entre cubanos  dignos y la plaga de asesinos que se adueñó del país más tarde?...

Ni el mismo Fulgencio Batista se atrevió a meterse con los peloteros,  y podemos estar en desacuerdo con su gobierno y con su  golpe de estado del año 52,  pero hay que aceptar que jamás le pidió sumisión a ningún deportista y hasta si el pelotero pertenecía al Movimiento 26 de Julio podía seguir jugando a la pelota. Tampoco Gerardo Machado tocó ni con el pétalo de una flor a nuestro deporte adorado.

Una época muy diferente donde el país podía atravesar por todo tipo de problemas, tiroteos en el Reparto Orfila, la crísis del año 33, las criticas acérrimas de Eduardo Chibás desprestigiando al gobierno de Carlos Prío, pero el BEISBOL CUBANO QUEDABA INTACTO...

Gracias a Dios que tuve un gran amigo, como si hubiera sido un padre para mí, llamado Ángel Torres, maestro de maestros, que  brindó una amplia información por largos años (y valiosísimos libros)  sobre nuestro querido pasatiempo nacional. Ángelito sabía hasta cuantas veces estornudó en un desafío el "Látigo" Gutiérrez y es posible sabía los nombres  de los taínos que jugaron al bato.

Y hoy en día cuento con amigos como Amaury Pi González, Chamby Campos, Cos Villa, Andrés Pascual, Fernando Vilá quienes me mantienen al día de la actualidad deportiva. Patriotas y anticastristas además de expertos en la materia.

Sí, mis amigos, aquella era una etapa bella donde no se gritaba "Paredón", ni había miles de exiliados, ni los cubanos tenían que salir del país en balsas, y  la inspiración de los muchachos eran Roberto Ortiz, Edmundo Amorós, Willy Miranda,  Rocky Nelson, Perico 300, Gonzalo Naranjo y  sólo nos molestaba la victoria del equipo contrario y no el fusilamiento de un ser querido. ¡Qué distinto cuando a los niños de mi pueblo no se les inculcaba adorar a un críminal argentino y nuestros ídolos locales eran Miguelito de la Hoz, Candito Rojas y el "Jiquí" Moreno!...

¡Con cuanta alegría los Almendaristas, ante el triunfo de nuestro team, esperábamos ansiosos el programa de "Chicharito y Sopeira" porque sabíamos que ese día el "gallego" se burlaría del "negrito" y Julián  tocaría la gaita!... Y viceversa, si ganaba el Habana entonces Luisa Diez, Marta Estévez y Miguel Uría y miles de cubanos, esperaban las muestras de alegría de Alberto Garrido...

Allí en el terreno estaban juntos cubanos y americanos, los negros y los blancos. Juntos "Bobby" Bragan y Agapito Mayor, "Chiquitín" Cabrera y "Panchón" Herrera. Sin gritos de "Yanquis Go Home", sin que un negro fuera discriminado por el color de su piel, y miles y miles de blancos teníamos al gran Orestes Miñoso como un héroe nacional. No como hoy que lo mismo un blanco que un negro tienen que dar muestras de  apoyo incondicional a la dictadura para que se les reconozca y se les de algún privilegio raquítico...

En aquella época nadie sabía si el pelotero era liberal o conservador, a nadie le interesaba si Pedro Ramos o Camilo Pascual eran Auténticos u Ortodoxos, priistas o grausistas. El pelotero era libre de pensar políticamente como le diera su realísima gana, y salir de Cuba o regresar a la Patria cuando así lo deseara, jugar aquí o allá, o "en la luna" si quería. Jamás un deportista cubano se vió en la necesidad de desertar ni pedir asilo político.

¿Es que existe un solo experto de béisbol que me pueda decir a qué partido político pertenecía Andrés Fleitas, cómo pensaba Carlos Paula o qué ideas políticas tenía Román Mejías? A nadie le interesaba eso. Ni un solo gobierno del país les pidió sumisión. Y todos los peloteros entraron por la puerta grande de los corazones de los cubanos para quedarse eternamente. Sin importarnos sus ideologías.

Hablamos del mismo cuadro, de las mismas cuatro bases, de las mismas posiciones, pero ¡que diferente Cuba!... Porque allí lo que pasó fue que estos grandísimos H.P. tuvieron que meter la cuchareta en eso también, y se hicieron dueños del béisbol, y utilizan a los peloteros para su exclusiva propaganda.

Y acabaron con el profesionalismo, y obligaron a todos los deportistas a definirse políticamente a favor de la tiranía, regularon las salidas del país y politizaron hasta la médula lo que NUNCA debieron haber tocado, pero no se preocupen que yo tengo esperanzas en ver una nación limpia de sabandijas donde lo único que discutamos sea sobre Habana y Almendares, Cienfuegos y Marianao.



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jueves, marzo 16, 2023

Francisco Almagro Domínguez: Clásico: Cuba Roja y Cuba Azul. Ahora la discusión es si es ético, moral, volver a jugar con la camiseta de las cuatro letras y bajo qué condiciones

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El pitcher,  lanzador, René Arocha  fue el que abrió las mal llamadas ¨deserciones¨  de un equipo Cuba de béibol conformado supuestamente  de peloteros aficionados que estaban emplantillados en centros de trabajos al que nunca iban a trabajar  que tenían licencias deportivas permanentes. Esos deportistas   eran  realmente profesionales de muy bajo costo para el Estado Castro-comunista. No recuerdo si algún pelotero del equipo Cuba que fue a los Juegos Centroamericanos de  Jamaica en 1962 hayan escapado; de otros deportes sí hubo varios que aprovecharon la oportunidad para salir definitivamente de Cuba;  creo recordar que Berta Díaz, gran deportista del atletismo cubano, fue una  de esas personas que escaparon.

Pasa la bola

Apr 14, 2021

Peloteros de las grandes ligas y artistas cantan por la libertad de Cuba. Euclides Rojas, Rene Arocha, Orlando el Duque Hernandez y Angel Leocadio Diaz. Cesar Prieto escapa de la seleccion cubana de beisbol (baseball). Felicidades. Jorge Trigoura, George Marcos, Tania de Marcos. Marietta Gutierrez.

Pasa la Bola Cuba (Video Oficial)



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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Clásico: Cuba Roja y Cuba Azul

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Ahora la discusión es si es ético, moral, volver a jugar con la camiseta de las cuatro letras y bajo qué condiciones

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

15/03/2023

En mis imborrables recuerdos de pequeño está ir al “Latino” —antiguo estadio del Cerro— con mi padre y ver jugar béisbol al Cuba Rojo y al Cuba Azul. Faltaría a mi memoria si afirmara que en la lomita estaban los meteóricos José A Huelga por un equipo, y Braudilio Vinent por el otro. Tampoco puedo recordar con exactitud tantas estrellas sobre el terreno; jugaban con el corazón y hacían, a los chicos, llamarnos por sus nombres cuando jugábamos al “cuatro esquinas”. Probablemente en esos días era tanta la calidad de la pelota cubana, que el Rojo y el Azul debían topar para seleccionar los mejores para el equipo nacional.

Eran tiempos de inocencia inducida. Los más jóvenes no supimos que al Norte otras estrellas llamadas Luis Tiant y Minnie Miñoso ya no alumbraban los parques cubanos de beisbol porque eran profesionales de la “pelota esclava” —los esclavos no cobran por jugar. La esclavitud beisbolera había dado paso al “amateur” en la Isla: los peloteros pasaban el año jugando y “trabajaban” como camioneros, electricistas y albañiles al mismo tiempo gracias al don de la ubicuidad castrista. No había certamen internacional que no ganaran. Sus oponentes, además de imberbes estudiantes de universidades, necesitaban ese empujón aficionado para llegar a las Ligas Mayores.

Un buen día un pelotero llamado Euclides Rojas —nada que ver con el matemático griego— tomó una balsa y apareció en la Base Naval de Guantánamo. ¿Por qué el caso de Euclides fue tan ‘sonado’? ¿Podría decirse que era de los mejores pitcher? ¿Por qué Bárbaro Garbey, quien también tomó la vía de escape marítima por el Mariel no fue tan mentado en Cuba? Ni la geometría euclidiana podría descifrarlo. En un año lleno de calamidades y dolor, que uno de nuestros ídolos abandonara la Isla en 1994 —¿traicionara?— era algo que muchos deseaban hacer.

Después de Euclides otros han seguido el camino del exilio. Será imparable. Saber que se tienen cualidades extraordinarias, y una vida deportiva corta, son motivos humanos para buscar mejor futuro. Las medallas y los títulos no se comen, no alimentan a la familia. Dentro de esa pertinaz costumbre de hacer invisibles a los que les adversan, la Involución ha tomado siempre la postura menos ética y contraproducente: borrar los récords y los nombres. No es ético porque los campeones existen fuera e independientemente de la mala conciencia del régimen: son “verdades objetivas”. Contraproducente porque todos saben quién fue Duke Hernández y quien el Capitán de capitanes, Antonio Pacheco. Darles invisibilidad solo refirma la naturaleza patibularia de los mayorales de la Hacienda.

En artículo anterior reflexionaba sobre el deporte como una vía para acercar seres humanos de distintas ideas y proyectos. Ha sucedido antes entre naciones. En la Sudáfrica de Mandela un equipo de rugby multirracial ganó el mundial de 1995. Suele pasar con ciertos regímenes autoritarios, quienes “perdonan” a sus deportistas alguna declaración disidente. Para ellos, si los jugadores compiten y ganan medallas está en su cálculo político; además de lavarles la cara ante la comunidad internacional, permite acceder a financiamiento de organismos deportivos mundiales.

Sin embargo, el caso Cuba es muy particular por ser el beisbol deporte nacional e incluso la diferenciación cultural del colonialista peninsular, quien prohibió el juego dándole así carácter de rebeldía. Hace años el dilema era si debía o no hacerse un equipo Cuba integrado. El conflicto ha sido resuelto: existe el equipo y está en el Clásico de Béisbol.

Ahora la discusión es si es ético, moral, volver a jugar con la camiseta de las cuatro letras y bajo qué condiciones. Después de sufrir todo tipo de vejámenes, someter a la familia a escarnio público —actos de repudio— y prohibir por un tiempo la salida de Cuba… ¿es honorable integrar el Team Cuba? ¿Se puede separar al deportista o al artista de su ideología, de su hacer político? El deporte, ¿es un margen estéril donde cabe el “gusano” y el “compañero involucionario”? ¿Un jonrón lleva la consiga por encima de la cerca de los 400 pies?

Podríamos ver las cosas más allá del terreno de pelota. Una visión optimista, diría inocente: al menos para representar a Cuba los de Aquí y los de Allá se han puesto de acuerdo. Estamos obviando que es La Habana quien puso las condiciones: no llamar a quienes desertaron —excelente palabreja castrense— en una competición internacional.

Aquí comienza a enredarse el juego. Cuando algunos creíamos que era posible y conveniente, al ganar el juego con Taipéi, el Designado se aparece con esta perla: “Cuba vuelve a ser el EQUIPO. ¡Qué juegazo el de anoche! Con una hora menos, la madrugada tuvo decenas de emociones más. Que se repitan”.

Sin duda, son declaraciones que irritan por su desfachatez. Pero… ¿a qué Cuba se refiere el Puesto-a-Dedo? Es la “Cuba Roja” comunista, la misma que tanto ha hecho sufrir a deportistas y sus familiares por buscar un mejor futuro? ¿O habla de una Cuba Azul, la nación que nunca debió estar dispersa? ¿Quiso decir que este es un primer paso para que todos, sin excepción, integremos el EQUIPO MAYOR llamado Cuba?

Sin exilio no hay país. La mejor conclusión es que sin la Cuba “de afuera”, esa de deportistas, científicos, artistas, trabajadores y campesinos en el exilio, no pueden ganar ni un campeonato de Taco. Mucho menos ganar la lid de la vida y la prosperidad en común.

Porque si el único objetivo del Continuismo Canélico ha sido ganar una ronda, y anunciarse eufóricamente, como hace la prensa oficial, que van en franca resurrección deportiva, está muy claro que los peloteros fugados del Barracón-Isla nunca debieron participar. Si, al contrario, este paso del Canelato anuncia que trabajan para unir, no en separar a quienes piensan distinto, y esto es una suerte de “diplomacia de las bolas y los strikes”, quienes no fueron estaban equivocados. Han perdido la oportunidad histórica de ser bisagras del tiempo.

Así debería terminar este partido: Cuba Roja y Cuba Azul, empatados en un solo equipo, como los colores de nuestra bandera. Entonces podríamos exclamar, junto al llamado filósofo del beisbol, Yogui Berra: “El futuro no es lo que solía ser”.

© cubaencuentro.com

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Así la prensa en Cuba reportó el que René Arocha hubiera optado por la LIBERTAD.



René Arocha con dos  de los peloteros cubanos también miembros del Salón de la Fama de  Cooperstown: Orestes Miñoso y ¨Tani¨ Pérez



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miércoles, octubre 06, 2021

La 'pelota esclava' comunista está en su crisis final. Roberto Álvarez Quiñones: Los peloteros cubanos quieren jugar béisbol siendo dueños de ellos mismos, millonarios como sus compatriotas que juegan en las Grandes Ligas

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Además de Geisel Cepeda, abandonaron a la selección en el Mundial Sub-23 Loidel Chapellí Jr., Yandy Yanes, Bryan Chi, Miguel Antonio González, Luis Dany Morales, Ubert Mejías, Loidel Rodríguez, Reynaldo Lazaga, Dariel Fernández, Diasmany Palacios y Yeiniel Zayas.

Pasa la bola

Peloteros de las grandes ligas y artistas cantan por la libertad de Cuba. Euclides Rojas, Rene Arocha, Orlando el Duque Hernandez y Angel Leocadio Diaz. Cesar Prieto escapa de la seleccion cubana de beisbol (baseball). Felicidades. Jorge Trigoura, George Marcos, Tania de Marcos. Marietta Gutierrez.


Pasa la Bola Cuba (Video Oficial)


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Tomado de https://diariodecuba.com/

La 'pelota esclava' comunista está en su crisis final

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Los peloteros cubanos quieren jugar béisbol siendo dueños de ellos mismos, millonarios como sus compatriotas que juegan en las Grandes Ligas.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

5 octubre 2021

¿Ha ocurrido alguna vez en el mundo que la mitad de los peloteros de un equipo de béisbol en un torneo internacional lo haya abandonado y se nieguen a regresar a su país?

Ni en la propia Cuba castrista eso había ocurrido hasta hoy. En una estampida récord, sin precedentes en la historia del béisbol, 12 peloteros cubanos, la mitad del "equipo patriótico" del castrismo, burlaron la vigilancia de los esbirros de la Seguridad del Estado y escaparon hacia la libertad que el 11 de julio gritaron y exigieron ríos humanos en las calles cubanas.

Ocurrió en el Mundial de Béisbol Sub-23 (menores de 23 años) celebrado recientemente en Obregón, México, y en el cual el equipo Cuba quedó en cuarto lugar al perder la medalla de bronce frente a Colombia, un país con tradición futbolística, pero no beisbolera.

Ha sido un bochorno colosal, el mayor en la historia de fugas de peloteros de la dictadura castrista. El récord anterior era de cinco jugadores que en 1995 decidieron quedarse, también en México, durante la Copa de Clubes Campeones.

Ello expresa con dramática elocuencia que el régimen comunista castrista está en su etapa final y que solo sobrevive a base de la represión fascista. Pero la cúpula dirigente insiste en hacer el ridículo y afirma que en Cuba todo marcha bien, que esa estampida fue orquestada por el "imperio". Calificó de "viles" a los jugadores que escaparon del cerco del MININT y que fueron captados por los "mercaderes de peloteros". Y acusó al expresidente Donald Trump porque anuló el acuerdo entre las Grandes Ligas y Cuba firmado en 2018.

Peloteros esclavos, un "logro de la revolución"

Falso de pies a cabeza. Esos jóvenes cubanos huyeron porque la pelota en Cuba no escapa de la crisis terminal del comunismo castrista. En la Isla se hace cada vez más difícil vivir y ellos como peloteros se sienten explotados por el Estado. Quieren jugar béisbol pero siendo dueños de ellos mismos y no esclavos, y a la vez ser millonarios como sus compatriotas que juegan en las Grandes Ligas.

Además, el acuerdo mencionado por el régimen fue en realidad una maniobra cocinada entre la Administración Obama y el régimen castrista en la que involucraron a la directiva de las Grandes Ligas. Baste saber que hasta un 25% del dinero de cada contrato firmado por los peloteros iría a la dictadura. Como bien dijo John Bolton, consejero del presidente Trump, en abril de 2019: "Cuba quiere usar a los jugadores de béisbol como peones económicos, vender sus derechos a las Grandes Ligas de Béisbol".

Cuando a principios de 1962 Fidel Castro prohibió el béisbol profesional en Cuba, sentenció: "Este es el triunfo de la pelota libre, sobre la pelota esclava". Fue exactamente al revés, esclavizó la pelota cubana y sepultó una liga que databa del siglo XIX y gozaba del favor entusiasta del pueblo.

Castro estatizó y se apoderó del excelente béisbol cubano para crear una poderosa selección nacional profesional disfrazada de amateur, arrasar en los eventos internacionales y presentarlos como un "logro de la revolución", y de sí mismo.

Claro, se cuidó de que nadie pudiera probar que eran profesionales sus peloteros. A cada uno —aún hoy— le asignan un centro de trabajo real y lo ponen en nómina. No tiene que ir a su "empleo" pero le pagan un salario como si fuera. Así aparece como un trabajador que en su tiempo libre juega béisbol o que disfruta de una licencia deportiva para jugar béisbol no profesional.

Las victorias cubanas, abuso de profesionales contra amateurs

Sin restar mérito a la indiscutible calidad de los peloteros cubanos, los campeonatos y las medallas de oro internacionales obtenidos por Cuba a partir de 1962, incluyendo 25 Copas del Mundo, en realidad fueron un abuso. Cuba participaba con profesionales experimentados hasta con 12 y 15 campañas en el terreno, a competir con mozuelos amateurs no experimentados, en su mayoría estudiantes universitarios.

Por eso tan pronto se permitió el profesionalismo en las Olimpíadas y otros eventos internacionales comenzó a desinflarse el truco beisbolístico castrista. Ya el país hace el ridículo internacionalmente en eventos en los que no gana ni un solo juego. Vale citar algunos descalabros en los últimos años.

En 2017 el equipo Cuba fue eliminado y no pudo ir al Clásico Mundial (de todo el planeta), que tiene lugar cada cuatro años.  En 2018, en el importante torneo de béisbol de Haarlem, Holanda, Cuba perdió los cinco juegos, no ganó ni uno solo. En junio de 2021 el equipo cubano fue eliminado del Preolímpico de Béisbol de las Américas, en el que participaron siete países. Fueron República Dominicana y EEUU (con tres cubanoamericanos en el equipo) los que ganaron el boleto para participar en las Olimpíadas Tokyo 2020 celebradas este verano pasado. Y ahora Cuba se va sin medalla en el Mundial de Béisbol Sub-23.

Y desde que René Arocha en 1991 abandonó el equipo Cuba en EEUU y se convirtió en lanzador de los Cardenales de San Luis se inició el éxodo de peloteros cubanos en busca de jugar en el mejor béisbol del mundo y dejar ser esclavos del comunismo.

Son cientos los que han dejado atrás la verdadera "pelota esclava". Actualmente juegan en Grandes Ligas 24 cubanos, con contratos de hasta 18 millones de dólares anuales (Abreu), 17 millones (Chapman y Grandal). Hay además otros 155 cubanos jugando en equipos de Ligas Menores, entre ellos 80 que pueden ser subidos a Grandes Ligas. De ese total, 45 peloteros son de La Habana, 15 de Matanzas y 13 de Ciego de Ávila.

Entre las estrellas cubanas, muy admiradas en EEUU, cabe citar a  Aroldis Chapman (el lanzador con mayor velocidad en la historia de las Grandes Ligas desde que esta se mide); José Abreu (Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 2020), Yulieski Gurriel y su hermano Lourdes, Yasmani Grandal, Yoan Moncada, Jorge Soler, Raisel Iglesias, Luis Robert, Randy Arozemena, y muchos otros.

Antes brillaron "El Duque" Hernández, y su hermano Liván, Alexei Ramírez, Kendry Morales, Yoenis Céspedes, Yasiel Puig y otros. Y antes, también con posterioridad a 1962, Rafael Palmeiro (569 jonrones), José Canseco (el jugador mejor pagado en Grandes Ligas a mediados de los años 80), el avileño Tony Pérez (único cubano en el Salón de la Fama), Luis Tiant, Tony Oliva, y muchos otros

Todos ellos pudieron haber brillado o jugar hoy sin haber tenido incluso que dejar de residir en la Isla, e invertir allí sus millones, pues los Cubans Sugar Kings, deTriple A, estaban a punto de ser el primer equipo extranjero en Grandes Ligas, con sede en La Habana, antes que los equipos canadienses de Toronto y Montreal.

En Cuba niños y adolescentes ya no pueden jugar béisbol

En fin, para resumir lo ocurrido al béisbol cubano con el comunismo acudamos a Góngora: "ayer maravilla fui, y hoy sombra de mí no soy".

Actualmente los estadios cubanos dan pena. Al inicio de cada Serie Nacional se les maquilla con una manito de pintura. El drenaje de las gramas es pésimo y se forman charcos cuando llueve. Se caen a pedazos hasta los colchones de protección en las cercas y las jaulas de bateo. En pleno siglo XXI los bateadores se entrenan haciéndole swing a gomas de tractor semienterradas.

Esa miseria beisbolera ha ido tan lejos que está causando un desastroso fenómeno que puede ser hasta irreversible:  hoy los niños y adolescentes cubanos juegan al fútbol, pues en la Isla no hay guantes, ni bates, ni protectores y caretas para el receptor, ni nada de lo necesario para jugar a la pelota, un pasatiempo, y deporte, que antes del castrismo era parte indisoluble de la cultura nacional y la cubanidad misma.

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 AmericaTeVeCanal41

Octubre 7, 2021

Entrevista exclusiva con el pelotero cubano Loidel Rodriguez tras abandonar el equipo Cuba en México


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AmericaTeVeCanal41

Oct 5, 2021

Peloteros que abandonaron equipo Cuba en México ya buscan su futuro en la pelota profesional



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viernes, agosto 27, 2021

Ugás y todos los demás. Miguel Sales Figueroa sobre el deporte cubano a raíz de la victoria de Yordenis Ugás sobre Manny Pacquiao



Ugás y todos los demás

Por Miguel Sales Figueroa

Málaga

26 de agosto, 2021

Una digresión estilística: Titulares de rima consonante como éste -tan frecuentes en la prensa española- suscitaban el enojo del gran Antonio Bosch, jefe de redacción del Herald, en los tiempos remotos en que el Herald todavía no era nuevo y yo era aprendiz de gacetillero. “Aquí se viene a hacer periodismo”, gritaba Antonio, atrincherado tras la pantalla del ordenador, “y el que quiera escribir poesía, que se vaya a su casa”. Huelga decir que a cada rato los redactores más jóvenes componíamos esos pareados deliberadamente, para fastidiarlo un poco.

Pero ahora no se trata de nostalgia periodística -algún día escribiré sobre aquellos años- sino de la victoria de Yordenis Ugás el fin de semana pasado, cuando confirmó su título mundial de peso welter en el combate que lo enfrentó al filipino Manny Pacquiao. 

Para describir la carrera del campeón asiático no alcanzan los superlativos. Son muchos los expertos que lo consideran, simplemente, el mejor boxeador libra por libra de la historia del deporte. Ha ganado nueve títulos mundiales en ocho categorías diferentes. Su foja total es de 62 victorias, 8 derrotas y 2 empates, con 39 triunfos por nocao. Y esa brillante carrera se ha enmarcado en una trayectoria civil igualmente prodigiosa: actor, cantante y político, el senador de la República Manny Pacquiao (42 años) podría llegar a ser el próximo presidente de Filipinas. 

Ese fue el formidable adversario que Ugás (36 años) venció por decisión unánime el sábado, en una pelea en la que el cubano demostró velocidad, técnica y precisión exquisitas. Y la guinda del pastel fue el lema “Patria y Vida”, que lució en los shorts. “Pá que se enteren en Labana”, como rezaba un cartel que hacia 2005 campeaba en la fachada de un restaurante de Ciutadella (Menorca).  

Pero no hay que mezclar el deporte con la política, como suelen decir ahora los voceros del castrismo cuando sus atletas fracasan. (Cuando ganaban, por supuesto, era gracias a las virtudes del régimen y los galardonados corrían a colgar las medallas del pescuezo del Coma Andante).

El problema para Labana y sus jerarcas es que el deporte nacional está en decadencia y no logra recuperar el brillo que alcanzó cuando se financiaba con subsidios soviéticos, mientras que los atletas cubanos exiliados triunfan en múltiples especialidades y figuran constantemente en los cintillos del mundo entero. Los prófugos (no “desertores”, como repite la prensa cipaya) de la Isla y los Cuban Americans de primera generación rompen marcas y obtienen contratos siderales, dejando en ridículo los argumentos del aparato propagandístico del castrismo. 

El mes pasado, en la Olimpiada de Tokio, Pedro Pablo Pichardo, ahora ciudadano de Portugal, ganó la medalla de oro en triple salto y el miamense Eddy Álvarez, hijo de exiliados cubanos, realizó una hazaña extraordinaria: tras haber conseguido una medalla de plata en patinaje de velocidad en los Juegos de Invierno de 2014, Álvarez conquistó otra del mismo metal este verano, como jugador del equipo de béisbol estadounidense que fue subcampeón en Tokio.  En siglo y cuarto de historia olímpica, sólo seis personas más habían logrado ganar una medalla en los Juegos de invierno y otra en los de verano.

No podría reseñar aquí todos los triunfos recientes de quienes sacudieron el yugo comunista y prefirieron el riesgo y las recompensas de la libertad. Pero hay una especialidad que no quiero pasar por alto: el béisbol. Este año, los peloteros cubanos están realizando una campaña excepcional en las Grandes Ligas estadounidenses y otros circuitos nacionales de México y el Caribe. No dispongo de estadísticas completas, pero sospecho que en ninguna temporada anterior el desempeño ofensivo conjunto había sido tan sustancial. (El pitcheo quizá fue superior en los periodos que vieron actuar a algunas combinaciones sensacionales de lanzadores, como Pascual-Cuéllar-Tiant en 1960/1970 o los hermanos Hernández, Liván y El Duque Orlando, a finales de los ’90 y principios de este siglo). 

Los éxitos de estos cubanos libres, además de ser una alegría para muchos aficionados al deporte, conmueven profundamente los cimientos ideológicos del régimen. Sin ánimo de politizar el deporte, declaro que una victoria de resonancia mundial como la de Yordenis Ugás o un cheque de siete cifras, como el que los Medias Blancas de Chicago le pagan a José Abreu o el que Aroldis Chapman recibe de los Yankees de Nueva York, desintoxican más a quienes permanecen en la Isla que todas las cuartillas que los ensayistas del exilio hemos emborronado sobre la maldad del sistema comunista. Como escribiría Pío Baroja, la vida es ansí.



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lunes, mayo 17, 2021

Video: Leyendas del #béisbol cubano cantan "Pasa la bola Cuba", un grito de libertad para el pueblo cubano y cuentan algunas anécdotas

 Tomado de https://www.youtube.com/

UniVista TV

May 16, 2021

Leyendas del #béisbol cubano cantan "Pasa la bola Cuba", un grito de libertad para el pueblo cubano


Pasa la Bola Cuba (Video Oficial)



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lunes, febrero 15, 2021

Murió en Cuba a los 66 años el pelotero Pedro José Rodríguez “El Señor del Jonrón” en Cuba quién fue reprimido, injustamente sancionado y condenado al ostracismo por la dictadura Castrista

 
Tomado de https://www.asere.com/

Murió a los 66 años Pedro José Rodríguez “El Señor del Jonrón” en Cuba

14 de febrero, 2021

El gran pelotero cubano Pedro José Rodríguez, conocido como El Señor Jonrón, falleció el sábado, 13 de febrero, a los 66 años.

Según reportó el periódico oficialista 5 de Septiembre, “Cheíto” partió al cielo desde su provincia natal Cienfuegos.

“El Señor Jonrón del béisbol cubano sufría de problemas renales y se sometía al proceso de diálisis”, detalló el medio oficialista.

Rodríguez fue considerado el hombre grande del bateo en la Isla durante la década de los 70. De hecho, durante la Serie Selectiva en 1978, el estelar implantó un récord de jonrones para un campeonato nacional con 28 en 60 juegos.

Además, fue campeón mundial en Colombia 1976, Italia 1978, Japón 1980 y Cuba 1984. Medallista de oro en los VII, VIII y IX Juegos Panamericanos y en los XIII Juegos Centroamericanos y del Caribe. También obtuvo una medalla de plata en los XIV, La Habana 1982.

Reacciones de quienes lo admiraron

“Su compromiso con Cuba acrecentó el cariño que generó desde su altura como jonronero temible y atleta entregado a la causa de su equipo. Nuestro mensaje solidario para familiares y amigos de Pedro José Rodríguez, que nos deja físicamente”, escribió en Twitter, Roberto León Richards Aguilar, presidente del Comité Olímpico Cubano ante la partida de Pedro José Rodríguez

Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), Osvaldo C. Vento Montiller, también se pronunció: “Duele la noticia. Nos deja físicamente el Señor Jonrón, figura emblemática del béisbol y el deporte cubano en general. Desde el Inder compartimos el pesar con familiares y amigos”.

“Acabo de conocer la triste noticia de que ha fallecido Pedro José Rodríguez. El Señor Jonrón da hoy su último bambinazo que lo lleva al descanso eterno. “Pase usted Señor Jonrón! Cuba entera lo recordará siempre”, refirió en Facebook el cubano Álvaro Pérez Senra.

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Documental "Los que Faltaron" dedicado a Pedro José Cheíto Rodríguez


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Primer Confesiones de Grandes a PEDRO JOSE RODRIGUEZ, 1999. Grabado con calidad.


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Beisbol Cuba, Segundo Confesiones de Grandes a Pedro José Cheíto Rodríguez, 2014 

Parte 1


Parte 2


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A Pedro José Rodríguez lo mataron hace mucho tiempo




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jueves, noviembre 26, 2020

Detienen en México al pelotero Randy Arozarena por violencia doméstica por supuestamente la madre de su pequeña hija no tenerla bien atendida pese al dinero que él le envia

 


Tomado de https://www.youtube.com/

Al Rojo Vivo

Noviembre 25, 2020Nov 25, 2020

Video oficial de Al Rojo Vivo. El pelotero de Tampa Bay Rays, Randy Arozarena, fue detenido en México por presuntamente llevarse a su hija a la fuerza tras un pleito con su exesposa.

Detienn en México al pelotero Randy Arozarena



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viernes, julio 24, 2020

De cómo lo sucedido al otrora estelar pelotero Armando Capiró provocó a que el hijo de Agustín Marquett se fuera de Cuba para jugar béisbol. Heeney Figueroa Figueroa desde Cuba: Una de las historias más poderosas del béisbol cubano es la de Armando Capiró, porque tiene todos los elementos dignos del mejor guion o de un best seller de ficción



Los días que marcaron la vida de Armando Capiró


Por  Heeney Figueroa
Julio 22, 2020

Una de las historias más poderosas del béisbol cubano es la de Armando Capiró, porque tiene todos los elementos dignos del mejor guion o de un best seller de ficción.

El niño pobre y huérfano de madre que comenzó a jugar béisbol en su pueblo natal con los años se convirtió en ídolo de masas, más tarde cayó en desgracia por una injusticia, para después ser reivindicado por la vida y su actitud.

El destino me dio la posibilidad de conocer a fondo esta historia gracias al Dr. William De Jongh, su defensor más acérrimo, con quien pude emprender la escritura de un libro biográfico que aún no ve la luz.

En la actualidad, Capiró es esa gigantografía que se levanta en el left field del Latinoamericano; el argumento de los que peinan canas cuando se habla de «Cinco Herramientas» o simplemente Armando, un anciano amable con algunos problemas para andar que adora recibir reconocimiento por su pasado glorioso y legendario.

Todos tenemos momentos que definen nuestra existencia, algunos felices, que nos sirven como inspiración para buscar una meta determinada o aquellos difíciles que ponen a prueba todas nuestras capacidades para enfrentarlos.

Hace unos años pude darle un espacio en estas páginas a la historia del pelotero. Ahora le toca el turno al ser humano, visto a través de algunos de esos días o «puntos de quiebre» vitales que marcaron la vida de este símbolo del béisbol cubano narrados por el protagonista.

El día que el «Vinagre» inspiro a un niño

Siempre el ambiente que nos rodea en la infancia condiciona los rasgos distintivos de nuestras personalidades. En el caso de Armando, se puede ver mucho de Santiago de las Vegas en él, sobre todo en el carácter pausado propio de los habitantes de la periferia de una ciudad.

En los años cincuenta del pasado siglo, este pueblo respiraba béisbol como gran parte de la nación, acrecentado por un equipo perteneciente a la entonces Liga Atlética Amateur que sabía paralizar a sus habitantes cada vez que salían al terreno.

Para el niño Armando, la pelota siempre fue un alivio de los males que aquejaban a esa niñez, como la pérdida de su madre o la pobreza que lo obligaba a desempeñarse en varias labores como la de limpiar botas o ayudar a uno de sus tíos como tapicero.

Ese niño alto y delgado amaba lanzar en los partidos que se realizaban en los placeres de esta localidad casi todos los días, de ahí viene el apodo de “Pichy” por el cual se refieren a él todavía algunos de los habitantes más antiguos de esta localidad habanera. Sin embargo, hubo una vivencia específica que lo hizo plantearse seriamente la posibilidad de perseguir el sueño de convertirse en pelotero.

«En mi familia todos éramos «habanistas» y cada vez que teníamos la oportunidad íbamos al estadio a ver los partidos. Un día mi padre nos recogió a mí y mi hermano José para para disfrutar un clásico Habana – Almendares. Ese día iba a lanzar un pícher americano que era la sensación de esa temporada, no recuerdo muy bien su nombre, pero todos le decían «Vinagre» Maisel».

«Yo estaba loco por verlo y mi papa al ver mi emoción me prometió que me iba a comprar helado por cada ponche que este propinara. Estos eran unos helados chiquitos que venían en unos envases de cartón y que costaban 10 kilos (centavos). Imagínate, ese día Maisel dio 15 ponches», termina Armando con una sonrisa de satisfacción.

Wilmer David Mizell era el nombre real de aquel lanzador zurdo oriundo de Alabama, que capturó la imaginación de muchos en el país en esa única temporada que jugó con el antiguo equipo Habana, en la que además implantó récord de ponches con 206.

«La emoción en las gradas era tremenda, de todos los que estábamos ahí vitoreando cada lanzamiento, cada ponche, cada out. Eso me hizo desear con todo ser también parte de algo como eso y a partir de ahí supe que quería ser pelotero cuando me llegara la oportunidad.»

Armando Capiró. Foto: Hansel Leyva.

El consejo que lo cambió todo

Armando prosiguió con su desarrollo como joven pelotero de manera consecuente con su época. Participó en torneos escolares, integró los representativos juveniles, hasta llegar a las categorías de mayores. No obstante, fue como lanzador y así el propio Armando pretendía que fuera su carrera.

Cuentan los que lo vieron lanzar que superaba fácilmente las 90 mph, a pesar de que en la época no se contaba con velocímetros para determinar con exactitud su velocidad. De hecho, llego a propinar un no hit no run en uno de los torneos juveniles que se desarrollaban en La Habana en el año 1966 y estuvo muy cerca de lograr otro en la Serie Nacional de la categoría del mismo año, al solo permitir una carrera sucia al equipo de Las Villas.

Pero, ¿qué fue lo que sucedió para que Armando Capiró se convirtiera en el slugger que todos conocieron posteriormente?

«En ese primer año como juvenil me sentí muy decepcionado porque no me alcanzó para hacer el grado con el equipo Cuba. Nunca se me dio mal batear y mis entrenadores siempre me ponían a jugar jardines o primera base para aprovechar mi ofensiva. Fíjate que mi debut con el Cuba juvenil fue en una pequeña gira por Canadá y no me llevaron como pícher, jugué jardines y primera».

«Pero el momento definitivo fue en un entrenamiento de bateo en el que se me acerco Pedro «Natilla» Jiménez y me dijo que me pusiera definitivamente para batear que mi futuro estaba ahí, bajo el argumento de que los bateadores duraban más que los pícheres. Yo, como todos en el mundo de la pelota cubana respetaba mucho los conocimientos de «Natilla» y comencé a enfocarme más en mi bateo hasta que me quedé definitivamente como jardinero», afirma.

En su carrera en Series Nacionales solamente en una ocasión Armando actuaría como lanzador. Esto fue en la 66 – 67 cuando entró de relevo por el equipo Occidentales ante el temible equipo de Las Villas y obtuvo una victoria.

La lesión

Armando nos cuenta que en su primer turno en Series Nacionales le conectó un cuadrangular al zurdo de los Henequeneros Manuel Rojas, hecho que profetizaba su destino en los diamantes.

A partir de ahí, poco a poco fue consolidando su carrera mostrando un potencial infinito. Dominaba los dos aspectos fundamentales de la ofensiva a cabalidad, tacto y poder. Tenía un brazo que llegó a alcanzar ribetes mitológicos por su alcance y precisión. Además, era un buen defensor del left field y corredor rápido para su gran estatura, para redondear su integralidad. No en vano muchos de los que lo vieron jugar teorizan acerca de que fue el primer jugador de cinco herramientas de las Series Nacionales, antes de que este término comenzara a usarse.

No obstante, fue con el bate en mano que sentó cátedra, dueño de un peculiar sistema de bateo que le ganó el apodo de «El elegante del Diamante» por parte del fallecido narrador Bobby Salamanca. Fue integrante junto a otras luminarias del béisbol habanero de la denominada «Tanda del Terror» en el año 1969.

Esa gran temporada consagratoria se vería interrumpida por la adversidad, porque sufrió una lesión que le trajo consecuencias por el resto de su vida.

«Fuimos a celebrar una subserie contra los Mineros y uno de los partidos lo programan en el terreno del Central América de la provincia de Oriente, como estímulo para los trabajadores que estaban allí en plena zafra. Recuerdo que el terreno estaba muy irregular y duro, no tenía las condiciones de un estadio de cabecera».

«Estaba picheando Figueredo por ellos y me dio un pelotazo, y cuando llego a primera el coach Zuasnabar me advirtió que no saliera al robo. Pero tú sabes que en aquella época se jugaba caliente a la pelota, me fui para segunda sin señas. Cuando me deslice me quede clavado literalmente y se me fracturó el tobillo y el peroné. Por suerte, me operó el doctor Martínez Páez que era el mejor ortopédico de la época y que por casualidad estaba en la provincia, y quedé bien en ese momento».

«Pero al pasar los años esas cosas siempre salen y tengo una úlcera en el tobillo producto de esa vieja lesión. Me cuesta un poco caminar y tengo que recibir atención médica regular para mantener la enfermedad estable. Aprovecho para agradecer a todos los que me han atendido por su dedicación y afecto, y me han hecho mucho más llevadera la enfermedad.»

El récord

El año 1970 vio como Armando hacía su debut con el equipo Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ciudad Panamá. Su estatus de seleccionado nacional no lo perdería hasta el final de su carrera y siempre ocupando turnos de responsabilidad en la alineación antillana.

A partir de este momento es que viene el periodo clásico que todos conocen de Capiró, del cual se recuerdan esas heroicidades que todos los aficionados cuenta, como aquellos disparos a las bases que enfriaron a más de un corredor, los campeonatos con La Habana y el equipo Cuba, los jonrones a Vinent en la Serie de Estrellas, la hipotética competencia de tiro desde los jardines con el entonces mánager puertorriqueño y estelar jugador de las Grandes Ligas Roberto Clemente en el mundial de Nicaragua ´72 o el cuadrangular ante Estados Unidos en los Panamericanos de México ´75.

Sin embargo, el pináculo de su carrera sería la temporada de 1973, donde implantó nueva marca para una temporada con 22 jonrones, destronando la anterior marca de su coterráneo Agustín Marquetti.

«Según me iba acercando al récord, la prensa y la afición no paraban de hablar de eso. Pero si te digo que sentí presión te engaño, yo nunca me puse nervioso ni me sentí presionado en los más mínimo cuando estaba en un terreno de pelota, fuera cual fuera la situación. Yo por supuesto que quería romper el récord, pero mi principal interés siempre fue ayudar al equipo para que saliéramos adelante».

«Recuerdo que di el número 18 en el Tricontinental de Güira de Melena y después venía un doble juego contra Constructores en el Latino el 8 de abril, el equipo de Marquetti. En el primer juego del doble empaté el record contra Florentino González con un gran batazo entre rigth y center. Después en el último turno al bate le di a una línea pegada por el left y se fue muy cerca de los límites del foul».

«Esa fue la explosión de júbilo más grande que he sentido en mi vida. Todos mis compañeros fueron a felicitarme, y una vez llegué al banco tuve que salir varias veces a saludar al público. Fue muy un momento muy feliz en verdad, salvo por el hecho de que Marquetti no me felicitó y eso me dolió mucho porque éramos muy amigos hasta ese entonces. Llegamos prácticamente juntos a la pelota, salíamos juntos, incluso yo le cosía las medias de jugar. La relación entre ambos no fue lo mismo».

«No obstante, nada pudo manchar mi felicidad, porque fue muy difícil poder lograrlo. Nosotros jugábamos con la Batos II, una pelota que casi no avanzaba y con bates que no eran de la mejor madera. A eso súmale la calidad de los pícheres de aquella época. Batear un hit era un verdadero dolor de cabeza».

De esa manera Armando escribía la página más dorada de su brillante carrera. Ese mismo día conectó el número 21 y tres días más tarde daría el número 22 y definitivo para imponer la nueva marca que duraría hasta 1978, cuando el slugger villareño Pedro José «Cheíto» Rodríguez conectó 28 en la IV Serie Selectiva.

La sanción

Como toda gran historia, siempre hay un momento donde el camino suele torcerse y las cosas comienzan a salir mal.

Armando iba teniendo una carrera espectacular en nuestros torneos domésticos y en la selección nacional. A pesar de un slump de cuadrangulares muy mediático que tuvo a mediados de la década, continuó siendo un infaltable del equipo Cuba y un temible bateador de los equipos capitalinos, adorado por legiones de fanáticos que llenaban los estadios por todo el país para ver toda la elegancia que lo caracterizaba en el terreno.

En el plano deportivo todo marchaba bien, sin embargo, en el orden personal no era así. Una nueva lesión en una de las rodillas lo llevó al quirófano en dos oportunidades, y descontinuó su ritmo competitivo. Además, junto a un divorcio complejo, estas circunstancias llevaron su carrera a un abrupto final.

«Cuando estaba en proceso de ruptura con mi primera esposa esta envió una carta al periódico Granma acusándome de una serie de cosas que no eran ciertas. Yo nunca pensé en abandonar el país, ni tuve otra cosa en mente que no fuera representar a Cuba y mi ciudad en el terreno. Pero no solo se cuestionaba mi lealtad, las acusaciones llegaban hasta mi sexualidad, una mentira que desgraciadamente muchos creen todavía. En ese momento no ocurrió mucho, pero esas palabras habían quedado grabadas en algunos que después la usarían contra mí».

«Fui a los Juegos Panamericanos de San Juan lesionado de la rodilla derecha, después de una primera operación. Pude conectar un jonrón contra Venezuela de emergente que nos ayudó a ganar el título y ese fue mi final con el equipo Cuba. Cuando regresé del torneo el dolor era insoportable y decidí volverme a operar. Entonces, cierto dirigente, de quien ya no vale ni la pena mencionar su nombre, me amenazó que si lo hacía me iban a suspender, algo que no creí posible. Por el otro lado, tenía al Dr. Martínez Páez que me había advertido que mi carrera se iba a terminar definitivamente si no me operaba. Entonces decidí hacerle caso al especialista y operarme».

«Después de hacerlo, el Comisionado Andrés «Papo» Liaño me llamó para comunicarme que estaba suspendido de manera indefinida, sin más explicación, ni nada escrito. Por ejemplo, nunca supe si esta sanción solo era aplicada en La Habana o al resto del país, porque años más tarde me propusieron jugar por Guantánamo y no supe ni qué contestar, a pesar de que me costaba imaginarme vistiendo otro uniforme que no fuera el de alguno de los equipos de la capital».

«No obstante, lo peor fue que a raíz de esta situación comenzó una campaña de desprestigio contra mi persona. Así fue como se difundieron todas las acusaciones de mi exesposa y sufrí cosas como la expulsión de un torneo de softbol junto a «Monguito» Cabrera, quien también estaba suspendido por otras razones. En esos años solo el Comandante Bernabé Ordaz, director del Hospital Psiquiátrico de La Habana, lugar donde siempre yo había trabajado y jugado en los Campeonatos Provinciales, me brindó su apoyo total y nunca dejó de creer en mí, nunca me alcanzarán las palabras para agradecerle. Para mí fue terrible el no poder hacer lo que me hacía persona, porque amo el béisbol, amo Cuba y a mi ciudad. Todo eso me lo quitaron de un golpe, sin más.»

De esa manera abrupta quedaba terminada la carrera de Armando Capiró en el béisbol cubano. Los aficionados habaneros se verían despojados de uno de sus máximos ídolos para siempre.

Armando Capiró. Foto: Hansel Leyva.

La ceremonia

A pesar de su dolorosa salida del béisbol y su descrédito público, Armando fue capaz de continuar su vida de buena manera. Conoció a su actual esposa y se enfocó en formar una familia con ella, mientras continuaba trabajando en el Hospital Psiquiátrico.

No obstante, su añoranza por los terrenos nunca menguó y seguía como una espina clavada. A finales de la década de los 80 parecía que era posible su regreso a los diamantes, pero no fue así.

«En eso años logré tener una vida estable aquí en mi Santiago de las Vegas junto a mi esposa. Pero me incomodaba mucho el no poder jugar pelota. Entonces mi esposa le envió una carta al Comandante Fidel Castro, explicando todas las injusticias que se habían cometido conmigo».

«Un tiempo después me llegó una invitación para participar en el torneo «Memorial Stanley Callazo» en Nicaragua, ya que era para veteranos del mundial que se había celebrado en ese país en 1972. Me hacía muy feliz estar de regreso con mis compañeros en el terreno y en este torneo tuve la posibilidad de enfrentarme a Dennis Martínez, quien era un estelar en las Grandes Ligas y acabó con nosotros ese día. Aún estoy orgulloso de la base por bolas que le pude coger».

«Un año después, en el 88, me permitieron volver a jugar en las Provinciales con mi Hospital Psiquiátrico y me esforcé mucho porque interpreté que si rendía bien podía volver a integrar, aunque fuera el equipo Metropolitanos y jugar en la Serie Nacional. Estuve muy bien al bate en ese torneo a pesar de que llevaba varios años inactivo y las Provinciales antes era muy fuertes, no como hoy en día. Di como 16 jonrones, no recuerdo bien».

«Yo y todos mis compañeros pensábamos que eso sería suficiente para poder regresar. Hasta que me comunicaron que no sería tomado en cuenta porque había que darle paso a los más jóvenes. Antes de terminar el torneo, me organizaron una ceremonia de retiro muy modesta en el mismo terreno del Hospital, y mi gente de Santiago de las Vegas comenzó a gritar que era una injusticia y uno de mis amigos quiso lanzarse al terreno, pero por suerte no lo hizo. No pude evitar sentirme decepcionado una vez más, ya que me había ilusionado bastante con la idea de regresar y enfrentar una ceremonia que significaba que todo había terminado para siempre. No fue nada fácil».

Poco a poco la vida le iría recuperando de algunas heridas. A principios del 2000 fue convocado por Humberto Rodríguez, presidente del INDER en aquel entonces, junto a otros veteranos para asesorar los entrenamientos de Industriales. Trabajó como entrenador en varios países como Japón y Venezuela, fue elegido como uno de los mejores 100 atletas del siglo XX en nuestro país, y una gigantografía suya pasó a adornar el jardín izquierdo que tanto defendió en el Latinoamericano. Además, fue parte de un histórico viaje a Miami como parte de la celebración del 50 aniversario del equipo Industriales y ha recibido diverso homenajes por parte de la afición que no lo olvida.

«Mi vida en la actualidad es relativamente tranquila. Recibo mi tratamiento médico, cumplo con las medidas para combatir el coronavirus, me dedico a sembrar calabaza y yuca en el patio de mi casa, veo televisión y en especial recibo todos los días muestras de cariño por parte de mis seres queridos. Solo me gustaría que se nos tuviera más en cuenta a los veteranos a la hora de colaborar con el desarrollo de los muchachos de hoy. A pesar de los años, todavía nos queda mucho que aportar.»
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Béisbol
Número cuarentaaaaa… Agustín Marquettiiii… Primera baseeee…

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Esperando el nuevo año en casa de Orlando “El Duque” Hernández estaba, de visita en Miami, el número 40 de la pelota cubana
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Jorge Morejón
Miami
05/01/2011

El legendario pelotero cubano Agustín Marquetti.

Entre mis primeros recuerdos beisboleros está Agustín Marquetti.

Entonces me llamaba la atención aquel primera base de eterna sonrisa y el estrafalario número 40 en su uniforme, en una época en que las estrellas usaban dígitos más bajos, como el 9 de Armando Capiró o el 5 de Antonio Muñoz.

Desde que tengo uso de razón hasta que llegué a adulto, escuché a Tony Vega, el locutor oficial del Latino, anunciar con su voz y estilo característicos cada turno al bate del toletero de los Industriales: “Número cuarentaaaaa… Agustín Marquettiiii… Primera baseeee…”

Tanto tiempo pasó que a veces pensábamos que su presencia en el primer cojín de los azules sería eterna.

Quizás el más carismático y querido de todos los peloteros que han pasado por las Series Nacionales, le tocó a Marquetti ser el protagonista heroico del mejor partido que se haya disputado en Cuba en los últimos 50 años.

Aún retumba el Latino con el recuerdo del jonrón que le dio a Rogelio García en extra innings para darle a Industriales la corona en la temporada de 1986.

El 31 de diciembre tuve un regalo inesperado. Esperando el nuevo año en casa de Orlando “El Duque” Hernández estaba, de visita en Miami, el número 40 de la pelota cubana.

Varios ex jugadores de Industriales estaban allí, algunos de los cuales ni siquiera llegaron a compartir el dugout con Marquetti.

Pero todos lo trataban con el respeto que merecen las leyendas, pendientes de cada detalle que pudiera complacer a quien fue ídolo de la infancia de muchos de ellos.

(Agustín Marquetti el 21 de diciembre de 2010, en Miami (foto: Café Fuerte))

Con 64 años de edad, Marquetti lucha la vida diariamente en La Habana, “boteando”, buscándosela para sobrevivir en la selva cada vez más intrincada en que se ha convertido la capital cubana.

Está pagando el pecado de su hijo, Agustín Junior, ex lanzador de los Industriales, que un buen día decidió buscar el futuro más allá de la Isla.

“A mí el que me hizo irme de Cuba fue Armando Capiró”, recuerda el Junior. “Un día estaba yo entrenando con la preselección de Industriales, cuando llegó Capiró en una bicicleta para vender aguacates”.

“Yo no voy a ser tan bueno como fue Capiró, pero no quiero terminar mi vida como vendedor de aguacates”, añade Marquetti hijo.

¡Qué triste historia! Armando Capiró Lafferté, el primer hombre en superar la veintena de jonrones en una Serie Nacional, cuarto bate por años de la selección cubana, es hoy un anónimo vendedor de aguacates.

Como el viejo Marquetti es un taxista “por la izquierda”, que no quiere hablar mucho y en su mirada deja entrever el sentir de toda una generación, que en vano entregó sus mejores años a un proyecto que resultó ser un fraude.

Hace unos meses me encontré en un terreno de softball de Miami a Pedro Luis Rodríguez, el cátcher más bateador que haya pasado por la pelota cubana.

Al igual que Marquetti, a Pedro Luis no le faltaba nunca la sonrisa, en igual medida que golpeaba la pelota con una furia reservada sólo a los grandes.

El cátcher de provincia Habana llegó hace tres años a la “Cuba del Norte” y ya cumplió la media rueda.

“¿Qué le voy a hacer? Llegué tarde y lo que me jode es que yo sé que yo bateaba esta pelota de aquí”, me dijo entre nostálgico y resignado.

Tarde, sí, pero al menos llegó. Ahora vende carros en un concesionario por el día y entrena niños en la tarde.

Sigue de alguna forma ligado a su pasión, que le da para vivir, sin tener que vender aguacates o “botear por la izquierda”.

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sábado, julio 18, 2020

Muere a los 84 años Tony Taylor, estrella cubana de los Filis de Filadelfia de las Grandes Ligas de Béisbol oMLB



Muere a los 84 años Tony Taylor, estrella cubana de los Filis de Filadelfia

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El expelotero, miembro del Muro de la Fama de los Filis, falleció esta mañana a causa de complicaciones derivadas de un derrame cerebral sufrido en 2019
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CubaNet 
16 de julio, 2020

MIAMI, Estados Unidos. – El ex pelotero cubano Tony Taylor, quien se desempeñó por casi dos décadas en las Grandes Ligas de Estados Unidos, falleció este jueves a los 84 años.

“Tony Taylor, miembro desde 2002 del Muro de la Fama de los Filis, murió esta mañana tras las complicaciones de un derrame cerebral sufrido en 2019”, informó en Twitter la franquicia de Filis de Filadelfia, con la que Taylor jugó durante 15 años.


En 15 temporadas con los Filis, TT, como lo llamaban compañeros de equipo y fanáticos, bateó .261 con 219 dobles, 63 triples, 51 jonrones, 461 carreras impulsadas, 737 carreras, 169 bases robadas y un porcentaje de .322 en base ‘en 1 669 juegos.

Taylor es uno de los 12 jugadores de la franquicia que cuenta 1 500 hits como Phillie.

También ocupa el quinto lugar en juegos jugados, séptimo en turnos al bate (5 799), empatado en séptimo lugar en singles (1 178) y décimo en pelotazos recibidos (60).

“Tony fue innegablemente uno de los Filis más populares de su generación o de cualquier otra. Su talento en el béisbol sólo palidecía ante su personalidad cálida y comprometida. Siempre se daba tiempo para hablar con los fanáticos cuando visitaba Filadelfia para el fin de semana dedicado a los ex jugadores”, comentó John Middleton, socio principal del club.

El fallecido pelotero también formó parte de los Cachorros de Chicago y los Tigres de Detroit.

Tras su carrera como jugador, Taylor fue coach de las mayores con los Filis (1977-79) y los Marlins (1999-2001). Fungió también como manager y coach de las ligas menores con varias organizaciones.

El comunicado de los Filis agrega que a Taylor le sobreviven su esposa, Clara, y sus hijos.
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Tony Taylor Deserves Celebration As Black Cuban Baseball Pioneer

By Nick Diunte
July 17, 2020

Tony Taylor, one of the few remaining pre-Castro Cuban major league baseball players, died Thursday in Miami due to complications from a 2019 stroke he suffered at Citizens Bank Park. He was 84.

Philadelphia Phillies fans adored Taylor for his spirited play; however, many have overlooked his role as one of the Latino pioneers who helped to integrate the game. Baseball historian and University of Illinois professor Dr. Adrian Burgos Jr. said Taylor deserved more recognition as one who advanced baseball's racial progress.

“Tony Taylor’s story has not been as widely appreciated as it should be in baseball history, or Latino baseball history, partly because when he came he was probably the last wave of players in the Cuban League that came to play professionally in the United States,” Burgos Jr. said via telephone.

Taylor came to the United States at 17, playing in 1954 for the independent Texas City team in the Evangeline League. As a Black Cuban, Taylor had the added pressure of integrating the league while not speaking English. He responded to the racist taunts the only way he knew how, on the field.

“It was very difficult for me because they sent me to play in Texas City,” Taylor said during a 2009 interview. “Then we moved to Thibodaux, Louisiana. I was the first black guy to play in that league. That was in 1954. I had a difficult time, but I knew I came to this country to play baseball, so I didn’t care. I don’t speak English; so, my only way was to be on the field, play baseball, enjoy myself and have a good time.”

Taylor had to navigate a country where the language was foreign while outsiders identified him as a Black-American due to his dark skin. He battled racism on both fronts, a common plight that other iconic players like Roberto Clemente, Orlando Cepeda, and Felipe Alou battled at the time.

“He speaks to the Black Latino experience,” Burgos Jr. said. “His last name Taylor meant some people didn't realize Tony was a Black Cuban. He was not African American, and that experience is one that other Black Latinos often spoke about.”

During his 50-plus years in professional baseball as a player and coach, Taylor made a wealth of connections; however, none he considered more important than Hall of Famer Alex Pompez. This was made clear when Burgos Jr. was seated next to Taylor during the 2017 All-Star Game in Miami.

Pompez signed Taylor to the New York Giants organization after his season in the Evangeline League. He was instrumental in bringing many young Latino talents, including Taylor, to professional baseball. During the 2017 All-Star Game, Major League Baseball honored the Latinos Hall of Famers on the field, including Pompez. When his name flashed on the screen, Taylor could not hold back his joy.

“They recognized Alex Pompez on screen, and I’m sitting next to Tony,” Burgos Jr. recalled. “He's like, ‘That's the man who signed me! He’s the guy who got me out of Cuba; he started it all for me.’ How much pride Tony had in being a guy who is part of this history, [one] that is captured in the Hall of Fame through the election of Alex Pompez. [He] connects that story of Black Latinos from the era of segregation, as integration pioneers, into the era of racially integrated baseball.”

Due to Pompez’s scouting ability, the Giants were so ripe with talent in the 1950s, they left Taylor unprotected in the 1957 Rule V Draft. The Cubs scooped up the 22-year-old as a double-play partner for Ernie Banks. This started his 19-year major league career, where Taylor accumulated over 2,000 hits and appeared in both 1960 All-Star games.

While Taylor was one of baseball's longest-tenured players who never played in the World Series; he did win a Caribbean Series title during the 1958-59 season with Almendares. Cholly Naranjo, one of his few living Almendares teammates, said Taylor’s infield skill was a thing of beauty.

“He made a hell of a double play combination with Willy Miranda,” Naranjo said when reached via phone on Friday. “You should have seen them; it was something special.”

Taylor played in the major leagues until 1976. He spent much of his post-playing career as a coach with the Phillies at both the major and minor league levels. He also coached in the Giants farm system before settling in with the Florida Marlins in the late 1990s. While he missed their World Series run in 2003, Taylor was so revered that pitcher Brad Penny spent his own money to make Taylor a ring.

Jack McKeon added Taylor to his staff in 2004 as a bench coach for his final year in baseball. When the season was over, he knew it was time to hang up his cleats for good and enjoy his retirement.

“I put 50 years in professional baseball,” Taylor said. “I played 19 years in the big leagues, and I coached for 31. ... My last year when I coached, I said, ‘I don’t want no more part of baseball. I want to say home, spend time with my family, travel and forget about everything.”

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