martes, agosto 13, 2024

Dimas Castellanos desde Cuba: Siete hechos que muestran el fracaso del deporte cubano subordinado a la política

 

Siete hechos que muestran el fracaso del deporte cubano subordinado a la política

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El descalabro de Cuba en París nos remite al momento en que el deporte fue monopolizado por el Estado y subordinado a la política. 

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Por Dimas Castellanos

La Habana

12 agosto, 2024 - 

En la XXX edición de los Juegos Olímpicos Modernos, recién concluida en París, participaron 208 equipos olímpicos nacionales, un equipo de refugiados, 9.000 atletas y unos 45.000 voluntarios. Millones de personas de un extremo a otro del mundo disfrutaron de las competencias y las emociones y de un sensacional, bello y majestuosos espectáculo de clausura con estrellas internacionales de la talla del actor y productor norteamericano Tom Cruise, de más cien bailarines acróbatas que interpretaron un acto futurista acerca del olimpismo.  

 Pierre de Coubertin, pedagogo y pensador francés, fundador del Comité Olímpico Internacional (COI), expresó en el discurso inaugural de los Juegos Olímpicos Modernos, en 1896: "Lo más importante no es ganar sino participar, así como en la vida lo más importante no es el triunfo, sino la lucha; no es la conquista, sino el combate". En la clausura de la presente edición, Thomas Bach, presidente del COI, condensó en una oración la trascendencia de esta fiesta deportiva, en un mundo polarizado que necesita de la amistad, la paz, la comprensión entre los diferentes, la alegría y el amor: "Los Juegos Olímpicos no pueden crear la paz, pero si pueden crear una cultura de la paz".  

 El emblema del COI, una bandera con cinco aros de distintos colores entrelazados sobre fondo blanco, representa la concordia entre los continentes. Desde esa concepción originaria los Juegos Olímpicos se consideraron una competición de atletas individuales, no de países, por lo cual el COI no ofrece los resultados por naciones. Sin embargo, la subordinación del deporte a la política —contraria a los principios del olimpismo— tiene varios ejemplos en la historia.  Tres de ellos son: los Juegos Olímpicos de Berlín (1936) utilizados por Adolfo Hitler para promover el nacionalsocialismo; los de Moscú (1980), boicoteados por EEUU y varios países aliados; y Los Ángeles (1984) boicoteados por Moscú  en respuesta y oros países comunistas.  

En la Cuba republicana, presidentes como Gerardo Machado, Ramón Grau San Martín y Fulgencio Batista crearon instituciones para la dirección del deporte, pero ninguno de ellos subordinó esa actividad al poder gubernamental como lo hizo Fidel Castro después de 1959.   

 Cuba participó por vez primera en la segunda edición en 1900 (Atenas), creó el Comité Olímpico Cubano en 1926, y hasta la recién concluida edición celebrada en París, ha participado en 23 ediciones.  

 En Atenas (1900) alcanzó una medalla de oro y otra de plata en esgrima. En San Luis (1904) tres de oro en el mismo deporte. En Londres y Tokio (1948 y 1964) obtuvo una de plata en cada evento. En México (1968) elevó a cuatro los títulos plateados. Fue en Munich (1972) —un año en que Cuba, al ser admitida en el Consejo de Ayuda Económica de los Países Socialistas, mejoró artificialmente su economía con las subvenciones recibidas— obtuvo ocho medallas, de ellas tres de oro. Comenzó entonces un ascenso hasta Barcelona (1992), donde con 176 atletas se ubicó en el quinto lugar del medallero con 31 preseas, de ellas 11 de oro.   

  A partir de ese momento, la agudización de la crisis, generada por la pérdida de la ayuda soviética, comenzó un descenso gradual que acaba de tocar fondo en París, donde, de un plan de cinco de oro y de ubicarse entre los primeros 20 puestos, cayó al lugar 32 con nueve medallas, de ellas solo dos de oro.  

  Cuando una crisis crónica deviene estructural, que es el caso cubano, ningún componente del sistema escapa a sus efectos, como ocurre con el deporte. En ausencia de libertades, el Estado cubre todos los gastos de la preparación de los atletas a cambio de que estos pongan su intelecto y masa muscular en función de la política. Y, como la ineficacia del totalitarismo cubano obligó a depender de la ayuda soviética, cuando esta desapareció resultó imposible mantener los gastos del deporte.   

Siete hechos, ausentes en el resto de las delegaciones, ilustran el fracaso del deporte cubano subordinado a la política: 

  • Varios de los 21 cubanos que competieron por otros países obtuvieron medallas.
  • Cuba no estuvo presente en ningún deporte colectivo.
  • En el triple salto femenino ninguna de las cubanas subió al podio.
  • De cuatro triplistas cubanos, el único de la delegación oficial se ubicó en octavo lugar, mientras los tres que representaron a España, Portugal e Italia obtuvieron el oro, la plata y el bronce.
  • En boxeo, Lorem Berto Alfonso, representando a Azerbaiyán, sacó a Julio César de La Cruz de la competencia.
  • El luchador de greco Yasmani Costa perdió el oro con Mijaín López, pero le aportó la primera medalla a Chile en lucha libre.
  • La judoca Dayle Ojeda, integrante del personal de apoyo técnico, abandonó la comitiva en París.  

El descalabro en París nos remite al momento en que el deporte fue monopolizado por el Estado y subordinado a la política. La Dirección General de Deportes, creada en los años 40 del pasado siglo, no determinaba lo que era competencia de la sociedad civil, de empresarios o de las franquicias. Esa Dirección General, en el proceso de desmontaje de las instituciones existentes, fue sustituida el 23 de febrero de 1961 por el Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER). Desde ese momento el Estado, con las subvenciones del Kremlin costeó todos los gastos de esa actividad a cambio de la fidelidad de los deportistas, como requisito para participar como soldado, identificado con la Patria y la "Revolución".   

   En octubre de 1975, rebosante de alegría, Fidel Castro expresó: "Si en otros países de América Latina no existe la revolución social, no se desarrolla la revolución social, por mucha técnica, por muchos entrenadores que contraten, por muchas cosas que inventen, no podrán obtener los éxitos que obtiene Cuba en el deporte". Su muerte le impidió ser testigo de lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de París 2024.  

   Una prueba irrefutable del desprecio por los principios humanistas del deporte fueron las palabras del líder de la revolución, el 8 de agosto de 1962, en la despedida de los atletas que participarían en los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Jamaica: "Provocador que agreda a un atleta cubano, ¡no debe quedar con un hueso sano! Provocador que irrumpa en las filas de los atletas cubanos, ¡no debe quedar con un hueso sano! Provocador que intente arrebatar la bandera cubana, ¡no debe quedar ni con un hueso ni con pelo sano!".

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Juegos Olímpicos Paris 2024: 21 cubanos que compiten bajo otras banderas acumulan más medallas que el equipo Cuba que llevó a 61 atletas

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OLIMPIADAS DE VERANO

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martes, mayo 02, 2023

Julia Osendi Diaz: Estoy cansada y triste, mucho, de haberme equivocado tanto. Y lo más triste es haber perdido la vida creyendo en esta falacia maquiavélica y atroz

ALAIN PAPARAZZI CUBANO

5 de mayo,2023


Hijo de Julita estalla contra su madre tras apoyar a la PNR porque apareció su celular robado‼





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 Tomado de https://www.facebook.com

Por Ángela Julia Osendi Diaz

1 de mayo,2023


Saludos amigos. Me acabo de despertar porque dormir quizás es la mejor manera de alejarse de esta realidad que abruma, que aturde, que enfurece. 

Hace 46 años estaba yo con los dolores de parto de Javier, mi hijo mayor. No se podía llegar al hospital SAGRADO CORAZÓN porque todos los caminos estaban cerrados por la multitud que vanagloriaba a la revolución en el desfile del primero de mayo. 

No fue hasta la tarde que mi papá y yo llegamos al cuerpo de guardia para que en las primeras horas del día dos viniera a este mundo mi precioso bebé. 

Pero bueno, no es de Javier precisamente de lo que quería comentarles.

Es del primero de mayo, ejemplo fiel de lo destruido que está mi país. 

El primero de mayo era una fecha sinónimo de alegría, de vida, de prosperidad.

En las buenas y las malas, los cubanos desfilaban y siempre existió la esperanza de un futuro mejor.

Se luchaba por un futuro mejor. Se confiaba en un futuro mejor. 

AMIGOS MÍOS... la esperanza era verde y se la comió un chivo. 

Hasta el triste pollo que apenas alcanzaba, estirándolo, para dos comidas, nos lo quitaron.

Del famoso "paquete" que nos venden, bien caro por cierto, ya nos quitaron una botella de aceite de las dos iniciales.  Lo mismo con el paquete de perritos.

En la carnicería, por la canasta básica,  solo venderán los poquitos huevos q no alcanzan p una semana y ¿ picadillo? Y mortadela INCOMIBLES, asquerosos, que ni mi gata quiere comer. 

Se ha ido, al menos, un cuarto de millón de cubanos. Dónde están sus alimentos?

Hace tres días me encontraba en un hospital ortopédico que no voy a mencionar y había un señor más menos de mi edad, llorandoooooo. 

Le hicieron una placa y escucho a una enfermera gritar por el pasillo: ¡ caballero! ¿ alguien tiene un poco de yeso guardado?

El señor llorando del dolor y NO Había yeso. 

¿ Qué primero de mayo vamos a celebrar?

Los precios en las famosas VIPIMI o BIPIMI que no sé a ciencia cierta qué significan ni cómo se escribe su sigla, son otra falta de respeto más: aceite a mil pesos, papel sanitario ( yo no sé qué es eso ya) 550, lecheeeeee ,1500.

¿ Qué persona jubilada como yo puede acceder a NADA? 

SENCILLO: este gobierno lo que quiere es que no comamos; sin embargo, ellos cada día están más gordos, sonrosados, 

Sus botones revientan. 

¿ Hasta las cuántas?

Una madre iba con su niña chiquita por mi calle el otro día, hablando sola. Llegaba tarde y se decía: " que me digan algo si quieren. La niña no lleva ni merienda. Tenemos que venir a pie pq la guagua no pasó.  A la mierda todo"

No hay una persona que yo me encuentre, salvo pocas hipócritas o estúpidas, que no hable lo mismo. Entonces. 

¿ vamos a festejar qué?

De los tradicionales cuentos infantiles que tanto amo hay uno que puede abarcar a todo este desgobierno . Por supuesto que saben que me refiero a Pinocho. Claro, en un nueva versión porque en ésta la nariz, ha seguido y seguirá creciendo  en medio de apagones, ausencia de gasolina, sin alimentos y sin medicamentos.  

¿ EL primero de mayo? ¡ Por favor!

Y todavía sale por la tele un reportaje en el cual un dirigente daba a conocer como un logro que se iba a repartir UNA botella de aceite cada cuatrooooooo meses ¿ habrase visto una burla mayor? 

Cuba es una isla y no hay pescado, camarón, langosta. Ve a las casas de los señores gruesos y seguro los encontrarás. 

¿ Saben? Estoy cansada y  triste, mucho, de haberme equivocado tanto. Y lo más triste es haber perdido la vida creyendo en esta falacia maquiavélica y atroz.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 


Gastón Baquero tenía ¨en su contra¨ cuatro supuestos estigmas para la Cuba anterior a 1959: ser de raza negra, campesino (para la mayoría de los residentes de La Habana, y sobre todo para aquellos habaneros de primera generación, ser de Banes y de cualquier pueblito del interior de Cuba es ser campesino), pobre y homosexual. En lenguaje peyorativo de la época, Gastón Baquero se diría que era: ¨negro, guajiro, 'muerto de hambre' y maricón¨ , o sea, ¨la última carta de la baraja¨; sin embargo, Baquero llegó a ser Jefe de Redacción del Diario de La Marina, el más importante diario o periódico cubano de Cuba. El gran poeta y ensayista Gastón Baquero es un ejemplo de que con talento y perseverancia se salía adelante en aquella anterior República tan vilipendeada por los Castristas.

Por cierto:

¿ Cuántos Jefes de Redacción negros ha tenido: Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores o cualquier diario de provincias después del triunfo revolucionario de 1959 ?. Yo no he conocido a ninguno...

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Texto de Gastón Baquero, Diario de la Marina, 19.4.1959



Al iniciar un viaje que por muchos motivos puede denominarse de vacaciones, consideramos obligado ofrecer a los lectores amigos los otros se lo explican todo a su manera algunas consideraciones sobre la actitud de este columnista antes y después del 1º de Enero.

Veníamos en silencio, sin escribir, desde la aparición de la censura. Meses y meses previos al desenlace de una etapa histórica, nos vieron callados, y posiblemente interpretados por algunos frívolos o por algunos ciegos apasionados como indiferentes a un dolor patrio o como partícipes de la mentalidad y ejecutoria que producía esos dolores. A cada cual su juicio, su interpretación, su creencia, que sólo puede modificarla el tiempo. Es inútil razonar contra los prejuicios.

Las personas de nuestra manera de pensar nos veíamos cada día más arrojadas a un callejón sin salida. Estábamos contra el crimen y la violencia, pero no podíamos irnos con la revolución. Comprendíamos que ya la tragedia cubana avanzaba con violencia arrasadora y que no tenía nada que hacer la voz del periodista, y menos si éste pertenecía a la ideología conservadora. Se habían gastado las palabras persuasivas, los llamamientos al cese de la lucha, las apelaciones a buscar una salida incruenta. La palabra pertenecía a las armas, que no se han hecho para propiciar el entendimiento. A quienes no podíamos ni aplaudir lo que ocurría, ni dar por bueno lo que venía, no nos quedaba otra postura que la del silencio. Y al silencio fuimos.

Los tiempos cubanos, como los de casi todos los países en esta hora del mundo, se inclinaban visiblemente hacia las soluciones extremas. Muchos creían que se gestaba simplemente la caída del gobierno con su reemplazo por otro mejor, pero adscrito en definitiva a una línea jurídica, económica, social, política, dentro de una tradición inaugurada en la Carta Magna de 1940. Quienes veíamos que la nueva generación iba mucho más allá, y propugnaba una revolución y no un simple cambio de gobernantes abogábamos, por no tener fe en las revoluciones, por salidas de otro tipo, que eliminaran el gobierno malo, pero que no abrieran la terrible incógnita de una revolución social siempre más radical y profunda de lo que ¨afortunada o desdichadamente¨ Cuba puede y debe intentar en esta hora.

¿Y por qué no tenemos fe en las revoluciones? No es porque ellas produzcan trastornos, lesionen intereses, vuelquen las costumbres. No tenemos fe en ellas porque siempre se fijan tareas que requerirían la asistencia de grandes genios, la milagrosa autoridad de ángeles y santos para cambiar de la noche a la mañana la naturaleza humana. Las revoluciones quieren hacer por decreto que en un instante se precipite el progreso, y nazca el hombre nuevo y surja por encanto la ciudad soñada. Su gran paradoja consiste en que no quiere dar al tiempo lo que es del tiempo, ni al hombre lo que es del hombre, sino que intenta saltar, a pies juntillas, por encima del tiempo y del hombre para llegar de una vez a la meta teóricamente fijada. Provocan sufrimientos y conmociones que alteran a fondo y por mucho tiempo el desarrollo normal y seguro, el avance lógico y humano hacia el mejoramiento constante de las formas de vida. Quiere la perfección de la noche a la mañana y es en definitiva una noble pero trágica terquedad ideológica, soberbia intelectual, que quiere desconocer la naturaleza humana y piensa que las grandes ideas, el afán por la justicia, la sed de verdad, no han aparecido en el mundo porque a éste le han faltado revolucionarios. La historia muestra que los revolucionarios han contribuido como nadie a la aparición de nuevas ideas, de mejoramiento y de justicia, pero que los revolucionarios, cuando triunfan, ya no saben sino saltar hacia el porvenir, de un golpe, ignorando la dura materia del tiempo y la fuerte resistencia del hombre. Mientras no llegan al poder son un bien, pues traen el fermento de la inquietud y el aguijón del progreso.

(Gastón Baquero en su Exilio en Madrid)

El progreso cubano culminó, como se sabe, en la fuga del dictador, en la impotencia de la junta militar, y en el ascenso al poder de la juventud partidaria de la revolución. Los caracteres ideológicos de ésta no fueron nunca disfrazados por sus dirigentes. En el manifiesto dado por el Dr. Fidel Castro en diciembre de 1957, al desembarcar en Cuba, están contenidas todas las ideas que hoy se van convirtiendo en leyes. (Nota de Mons. Carlos M. de Céspedes: el desembarco del Granma tuvo lugar el 2 de diciembre de 1956, no de 1957; a qué manifiesto se está refiriendo Gastón, ¿no será acaso a La Historia me absolverá, manifiesto pronunciado por el Dr. Fidel Castro en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada y al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en 1953?). Si algún capitalista se engañó, fue porque quiso; si algún propietario pensó que todo terminaría al caer el régimen, pensó mal, porque claramente se le dijo por el Dr. Castro que todo comenzaría al caer el régimen; y si alguna persona alérgica a las grandes conmociones económicas y sociales siguió y ayudó al Movimiento, creyendo que éste venía solamente a tumbar a Batista, pero no a cambiar costumbres muy arraigadas en la organización económica y social, se equivocaron totalmente o no leyó con atención aquel manifiesto. El Dr. Castro no ha engañado a nadie, aunque mucha gente conservadora y enemiga de las convulsiones le siguieron sin preguntarse detenidamente hacia donde la llevaban.

Y como este columnista no fue ni es partidario de las revoluciones, ni de las transformaciones violentas de la estructura social (lo que no quiere decir que permanezca indiferente ante los males y renuncie a la superación de estos por medios que le parecen menos dañinos y más duraderos), no creyó nunca que se debió abandonar los esfuerzos para poner fin pacífico y no revolucionario a los horrores que Cuba padecía. Por supuesto que esta idea no sólo fue derrotada por los hechos lo que es mortal para una idea sino que se prestó y se presta a las interpretaciones más agresivas y mortificantes sobre el origen de la actitud.

Al triunfar la revolución no faltaron los atolondrados que seguían creyendo que por haber sido más o menos antibatistianos eran ya suficientemente revolucionarios. No veían que el 1º de enero, volado ya el posible puente de una junta militar delicia de los que querían dinamitar la casa, pero sin derribar las paredes ni el techo, Cuba entraba a vivir una etapa histórica absolutamente distinta. Esta etapa iba a requerir una nueva mentalidad en las clases, en los ciudadanos, en el Estado, en las costumbres, pero muy pocos lo sospechaban.

Al principio, todo fue júbilo. La caída de una dictadura que cometió tan terribles errores y realizó tantos horrores, fue ocasión justificada para el desbordamiento oceánico de alegría pura y sincera, sin diferencia de clases ni de individuos. Todos eran felices porque había caído la tiranía; pero muchos no sospechaban siquiera que recibían entre palmas una revolución social. Ya de Batista estaban hasta la coronilla los más tenaces batistianos. El río de sangre, la inseguridad para la vida y la propiedad, la censura de prensa, el imperio del terror como norma de gobierno, habían llegado a sensibilizar hasta a los reacios al dolor ajeno. Cuba había apurado el límite de la resistencia física y de la resistencia moral. De todos sus sufrimientos parecía librarse, en jubilosa catarsis, cuando ofrecía enardecida a los revolucionarios victoriosos el laurel de la gratitud y el aplauso de la admiración. Y como en 1902, como en 1933, como en 1944, el pueblo cubano se dispuso a iniciar de nuevo el camino hacia la honradez administrativa, la libertad ciudadana, el respeto a los derechos, la desaparición de los privilegios, y la vida reglada por la paz, la cultura y el progreso.

¿Cuál era la actitud correcta de quienes no creímos en la revolución y no hicimos por ella nada, aunque tampoco hicimos, en conciencia, nada contra ella? A nuestro juicio, lo decoroso, lo justo, era el silencio. Fácil nos hubiera sido, de quererlo, y pese al riesgo de esa burla, presentarnos en pose demagógica, arrojando flores al paso de los vencedores. ¿No es esto lo usual?¿ No hemos presenciado el desfile ignominioso de los incorporados, de los revolucionarios del 2 de Enero, de los radicales que no tienen mucho que perder y de los conservadores y hasta reaccionarios disfrazados de dantones? Quienes comprendimos que el 1º de Enero se iniciaba en Cuba una etapa de gran conmoción social, de renovación que iba mucho más allá de lo imaginado por tantos y tantos que confunden revolución con antibatistismo y sentíamos que esas nuevas ideas triunfantes no eran las nuestras, no podíamos hacer otra cosa que callarnos y dejar que la revolución misma se abriese paso entre las clases sociales, perfilando su real fisonomía y declarando paladinamente a quienes aún vivían engañados cuáles eran sus verdaderas proyecciones.

Ahora nos encontramos en el ápice del despertar. Aquella señora que compró sus bonitos del 26, no soñó que la revolución le iba a rebajar el 50% de sus rentas por alquileres; aquel industrial que por ideología o por miedo abrió sus arcas, creyó que tenía adquiridos títulos revolucionarios y subsiguiente influencia; aquel sacerdote que hizo de su sotana un manto de piedad para salvar vidas de jóvenes acosados y de su Iglesia un centro de conspiración, creyó que se tendría en cuenta su filosofía de la sociedad y de la vida. Cuantas ilusiones, esperanzas, elucubraciones y cálculos han fallado. Pues llegó la revolución de veras, radical, inflexible, sin compromiso ante sus ojos y anhelosa de llevar a cabo un enorme cambio, un programa descomunal de contenido económico y social, que ha venido gestándose en la mente de los cubanos revolucionarios desde los mismos años inaugurales de la República. Llegó la revolución en la que no tienen cabida el perdón de los errores, el pensamiento conservador, la doctrina tradicionalista ni el conformismo acomodaticio que, es cierto, ha frustrado tantas esperanzas del cubano.

Al chocar frente a frente con la realidad, muchos se han asustado. No sabían que una revolución era así. Pues así, y más, son las revoluciones. Por eso ante ellas, quienes no tenemos vocación política y no nos inclinamos a participar en movimientos contrarrevolucionarios por mucho que la revolución nos persiga, no sabemos hacer otra cosa que ponernos al margen, dejar pasar el poderoso torrente y desear, sin el menor resentimiento, que triunfe y se consolide cuanto sea bueno para Cuba, y que se disuelva rápidamente en el vacío cuanto pueda ser un mal para esta tierra de la cual pueden incluso hasta arrojarnos, pero no pueden impedir que la amemos con la misma pasión que pueda amarla el más revolucionario de sus hijos.

Al iniciar este viaje, lector, dejamos en manos de nuestro querido Director y amigo, José Ignacio Rivero, hombre cristiano, hombre de carácter, nuestro cargo en el DIARIO DE LA MARINA, de Jefe de Redacción, que tanta honra nos deja para siempre. Comprendemos que hay momentos en los cuales pueden ser confundidas, con daño para lo que más importa que es el DIARIO, las actitudes personales, las ideas propias, con las actitudes del periódico. En medio de la pasión, del asombro de las clases, del choque ideológico inesperado, tiene por ahora poco que hacer un periodista verticalmente conservador, un derechista en tiempos de derrota para las derechas. Cabe la adaptación sinuosa, o cabe el combate. Aquella es lo innoble y éste es lo absurdo. Desde lejos hablaremos, en tanto Dios provea otra cosa si nos da venia para ello el Director y si no se oponen ciertos defensores de la libertad de pensamiento¨, de otras tierras, de otros cielos, de otros personajes. Posiblemente, con toda posibilidad, volveremos de un modo o de otro a defender aquellas ideas en las cuales creemos sobre la sociedad, la economía, las relaciones humanas, la libertad frente al comunismo esclavizador, ideas de las que nos sentimos orgullosos, por maltratadas, incomprendidas y vilipendiadas que hoy se hallen. El mundo las necesita, aunque no quiera verlo. El miedo a defender las ideas que van contra la corriente o que son estigmatizadas como nocivas, es la mayor de las cobardías. Vale más morir junto a una idea vencida, en la cual se cree todavía, que uncirse al primer carro victorioso que pasa, renunciando a tener ideas, a defender una ideología, a proclamar la visión propia y sincera que se tiene de los hombres y del mundo.

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lunes, febrero 06, 2023

Video sobre el deporte cubano y el éxodo de atletas hacia otros países

Tomado de https://diariodecuba.com/cuba/1675695616_45053.html

Los Puntos a las Íes: Deporte cubano y éxodo

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2022 ha sido el año con mayores cifras de fugas de atletas cubanos en eventos internacionales. El periodista deportivo Francys Romero, el ajedrecista Lázaro Bruzón y el pelotero Edilberto Oropesa hablan sobre el tema con la periodista de DIARIO DE CUBA Wendy Lazcano.

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Por Wendy Lazcano

Madrid

06 febrero 2023



¿Por qué han aumentado las fugas de atletas cubanos en eventos internacionales? ¿Hay alguna solución no política para esta situación? ¿Qué posibilidades tiene un atleta cubano en el exilio? Lo analizamos en Los Puntos a Las Íes.


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viernes, agosto 27, 2021

Ugás y todos los demás. Miguel Sales Figueroa sobre el deporte cubano a raíz de la victoria de Yordenis Ugás sobre Manny Pacquiao



Ugás y todos los demás

Por Miguel Sales Figueroa

Málaga

26 de agosto, 2021

Una digresión estilística: Titulares de rima consonante como éste -tan frecuentes en la prensa española- suscitaban el enojo del gran Antonio Bosch, jefe de redacción del Herald, en los tiempos remotos en que el Herald todavía no era nuevo y yo era aprendiz de gacetillero. “Aquí se viene a hacer periodismo”, gritaba Antonio, atrincherado tras la pantalla del ordenador, “y el que quiera escribir poesía, que se vaya a su casa”. Huelga decir que a cada rato los redactores más jóvenes componíamos esos pareados deliberadamente, para fastidiarlo un poco.

Pero ahora no se trata de nostalgia periodística -algún día escribiré sobre aquellos años- sino de la victoria de Yordenis Ugás el fin de semana pasado, cuando confirmó su título mundial de peso welter en el combate que lo enfrentó al filipino Manny Pacquiao. 

Para describir la carrera del campeón asiático no alcanzan los superlativos. Son muchos los expertos que lo consideran, simplemente, el mejor boxeador libra por libra de la historia del deporte. Ha ganado nueve títulos mundiales en ocho categorías diferentes. Su foja total es de 62 victorias, 8 derrotas y 2 empates, con 39 triunfos por nocao. Y esa brillante carrera se ha enmarcado en una trayectoria civil igualmente prodigiosa: actor, cantante y político, el senador de la República Manny Pacquiao (42 años) podría llegar a ser el próximo presidente de Filipinas. 

Ese fue el formidable adversario que Ugás (36 años) venció por decisión unánime el sábado, en una pelea en la que el cubano demostró velocidad, técnica y precisión exquisitas. Y la guinda del pastel fue el lema “Patria y Vida”, que lució en los shorts. “Pá que se enteren en Labana”, como rezaba un cartel que hacia 2005 campeaba en la fachada de un restaurante de Ciutadella (Menorca).  

Pero no hay que mezclar el deporte con la política, como suelen decir ahora los voceros del castrismo cuando sus atletas fracasan. (Cuando ganaban, por supuesto, era gracias a las virtudes del régimen y los galardonados corrían a colgar las medallas del pescuezo del Coma Andante).

El problema para Labana y sus jerarcas es que el deporte nacional está en decadencia y no logra recuperar el brillo que alcanzó cuando se financiaba con subsidios soviéticos, mientras que los atletas cubanos exiliados triunfan en múltiples especialidades y figuran constantemente en los cintillos del mundo entero. Los prófugos (no “desertores”, como repite la prensa cipaya) de la Isla y los Cuban Americans de primera generación rompen marcas y obtienen contratos siderales, dejando en ridículo los argumentos del aparato propagandístico del castrismo. 

El mes pasado, en la Olimpiada de Tokio, Pedro Pablo Pichardo, ahora ciudadano de Portugal, ganó la medalla de oro en triple salto y el miamense Eddy Álvarez, hijo de exiliados cubanos, realizó una hazaña extraordinaria: tras haber conseguido una medalla de plata en patinaje de velocidad en los Juegos de Invierno de 2014, Álvarez conquistó otra del mismo metal este verano, como jugador del equipo de béisbol estadounidense que fue subcampeón en Tokio.  En siglo y cuarto de historia olímpica, sólo seis personas más habían logrado ganar una medalla en los Juegos de invierno y otra en los de verano.

No podría reseñar aquí todos los triunfos recientes de quienes sacudieron el yugo comunista y prefirieron el riesgo y las recompensas de la libertad. Pero hay una especialidad que no quiero pasar por alto: el béisbol. Este año, los peloteros cubanos están realizando una campaña excepcional en las Grandes Ligas estadounidenses y otros circuitos nacionales de México y el Caribe. No dispongo de estadísticas completas, pero sospecho que en ninguna temporada anterior el desempeño ofensivo conjunto había sido tan sustancial. (El pitcheo quizá fue superior en los periodos que vieron actuar a algunas combinaciones sensacionales de lanzadores, como Pascual-Cuéllar-Tiant en 1960/1970 o los hermanos Hernández, Liván y El Duque Orlando, a finales de los ’90 y principios de este siglo). 

Los éxitos de estos cubanos libres, además de ser una alegría para muchos aficionados al deporte, conmueven profundamente los cimientos ideológicos del régimen. Sin ánimo de politizar el deporte, declaro que una victoria de resonancia mundial como la de Yordenis Ugás o un cheque de siete cifras, como el que los Medias Blancas de Chicago le pagan a José Abreu o el que Aroldis Chapman recibe de los Yankees de Nueva York, desintoxican más a quienes permanecen en la Isla que todas las cuartillas que los ensayistas del exilio hemos emborronado sobre la maldad del sistema comunista. Como escribiría Pío Baroja, la vida es ansí.



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martes, agosto 10, 2021

Miguel Sales Figueroa: Cuba en las Olimpiadas Tokio 2021


 Cuba en las Olimpiadas Tokio 2021

Por Miguel Sales Figueroa

9 de agosto, 2021

De vez en cuando, con motivo de alguna competición atlética internacional, he dedicado unos párrafos a la evolución del deporte en Cuba. En mi libro La balsa de papel (Ed. Hypermedia, 2018) figuran tres artículos sobre el tema: Anticlímax olímpico (p. 98), Cuartetos de quimbumbia (p. 105) y Medallas y sinécdoques (p. 159). 

Como en esos textos examiné en detalle la decadencia del mecanismo soviético-cubano-germanooriental de obtención de medallas a la mayor gloria del comunismo, ahora debo reconocer que los resultados de los deportistas cubanos en los Juegos de Tokio son ostensiblemente mejores que los logrados en las dos citas olímpicas precedentes.

Las 15 preseas (7-2-4) que los cubanos ganaron este año superan a las 11 obtenidas en Río de Janeiro 2016 e igualan a las conseguidas en Londres 2012, aunque con mejor reparto cualitativo (7 oros vs. 5 oros en Londres). Al parecer, los atletas cubanos y las autoridades deportivas de la Isla han logrado frenar el declive, pero un análisis más minucioso revela lagunas y deficiencias que no auguran muchos éxitos futuros. 

De las 15 medallas logradas en Tokio, diez premiaron deportes de combate individual (boxeo, lucha, judo y taekwondo). En atletismo, se alcanzaron apenas tres: dos de plata para los hombres y una de bronce para la escuadra femenina. Las dos restantes correspondieron al piragüismo y al tiro olímpico. 

Cuba no participó en ningún deporte de equipo, si se exceptúa una tripulación de canoa (dos remeros, oro) y un dúo de jugadores de voli-playa (eliminados). Ni fútbol, ni baloncesto, ni volibol, ¡ni béisbol! El contraste es aún más ominoso porque el fin de semana en que se clausuraron los Juegos, los peloteros cubanos que se desempeñan en las Grandes Ligas estadounidenses acumularon resultados de vértigo: dos lanzadores triunfaron, ocho bateadores conectaron cuadrangulares, tres se anotaron tubeyes y en conjunto impulsaron 16 carreras.

In illo tempore, las escuadras de la Isla dominaron varias de esas especialidades. El volibol femenino y el béisbol masculino cosecharon muchísimos triunfos en todas las categorías, desde los Juegos Centroamericanos y del Caribe hasta los Mundiales y las Olimpiadas. Pero, al parecer, las autoridades de la Isla han llegado a la conclusión de que resulta muy costoso invertir recursos en 20 jugadores que solo podrían reportar una medalla, cuando por el mismo precio pueden preparar a 20 pugilistas que podrían aportar otras tantas preseas. Con ese razonamiento, los cubanos no volverán a clasificarse en deportes colectivos mientras dure el régimen actual. 

En términos comparativos, otro aspecto notable es el terreno perdido ante países pequeños y de escasos ingresos, que han logrado resultados asombrosos en campo y pista. En esas especialidades, Jamaica ganó en Tokio el triple de medallas que Cuba, cuatro de ellas de oro. Cabe señalar que la población de Jamaica equivale a la cuarte parte de la de Cuba y que cuenta con un ingreso medio de unos 9.300 dólares anuales. 

El caso de Bermudas ofrece otro ejemplo que las autoridades cubanas deberían tener en cuenta para no intoxicarse con sus propias milongas. Este archipiélago de apenas 70.000 habitantes obtuvo una medalla de oro en campo y pista, gracias a la actuación de la ironwoman Flora Duffy. Para igualar este resultado, Cuba debería de ganar unas 1.600 medallas de oro en la próxima olimpiada. El razonamiento proporcional (número de medallas por habitante) es absurdo, por supuesto, pero eso no impidió que la propaganda del régimen castrista lo usara en el pasado para proclamar una y otra vez la “superioridad moral” del sistema socialista sobre el capitalismo mercantilista y opresor. ¡Ah, qué tiempos aquellos, cuando el dinero soviético y los entrenadores de Alemania Oriental hacían funcionar la fábrica de campeones de la Isla!   

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El lugar ocupado por Cuba es totalmente artificial pues no corresponde al desarrollo económico y social de su pueblo; ese lugar seria aún mejor si se contaran las de deportistas cubanos que han emigrado y competido por  otros países. El desarrollo del deporte en Cuba después de 1959  fue el producto de usar  el deporte  con fines políticos para mostrar la supuesta superioridad de una socedad socialista sobre las sociedades capitalistas; todo eso con el dinero y recursos  de la URSS,  de otros países socialistas y también de  países capitalistas (países del  Club de Paris y otros) a los que Cuba nunca les pagó los préstamos, el mal uso de la política de ¨los precios deslizantes¨ y el subsidio soviético que convirtió, por ejemplo, a Cuba en un exportador de petroleo en el Mercado Mundial; el único pago de Cuba fue aportando la carne de cañón  en guerras como la de Angola en la que la URSS aportaba solamente la logística y algunos asesores militares. Ahí en Cuba están a la vista  numerosas instalaciones deportivas  en la ruina después del derrumbe del Socialismo en la URSS y en otros países de Europa del Este. Ya antes de 1959 Cuba, por sus propios medios, ocupaba muy buenos lugares dentro dentro del ámbito deportivo centroamericano y panamericano y hasta había obtenido algunas medallas olímpicas.

Por cierto:

¿La población de Cuba tiene un mayor o mejor desarrollo socioeconómigo que la población de Noruega ?

    


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martes, febrero 23, 2021

Dimas Castellanos desde Cuba: Aciertos y desaciertos del gobierno constitucional de Fulgencio Batista en el período (1940-1944)

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Cuban Elections (1940)



Para ver un largo  fragmento  del  VIDEO de  la entrevista de Zoé Valdés con Bob Batista, hijo de Fulgencio Batista y Zaldívar hacer click AQUÍ.

Para ver un largo  fragmento  del  VIDEO de  la entrevista de Zoé Valdés con Fulgencio Rubén Batista y Godínez. hijo de Fulgencio Batista y Zaldívar hacer click AQUÍ. 

En este blog Baracutey Cubano en tres ocasiones (en dos Notas del Bloguista y en un Comentario del Bloguista)  anteriores a la publicación de este post de Laura García Freyre, se  ha mencionado y recomendado la lectura  del artículo La visión mexicana acerca de los gobiernos de Fulgencio Batista (1933-1944) de  la investigadora Felicitas López Portillo Tostado. La primera ocasión fue el  domingo, septiembre 11, 2011, la segunda el sábado 7 de  enero  de 2012, y la tercera  el jueves 22 de marzo  de  2012, en los cuales además de dar el enlace anterior, se reprodujo el primer párrafo de dicho artículo:

¨ Los años de 1933 a 1944, cuando el coronel Fulgencio Batista detentó por primera vez la hegemonía política de Cuba, han sido escasamente estudiados en ese país; lo mismo ha ocurrido en México. Lo anterior guarda relación con los prejuicios ideológicos que mantienen en la oscuridad esos años después del triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, y la fascinación que este proceso continúa ejerciendo entre los estudiosos, circunstancias que provocan el olvido de los antecedentes históricos de la República. Como una manera de subsanar en algo estos olvidos, el presente trabajo recoge la opinión que del citado personaje y sus acciones tenían los diplomáticos mexicanos acreditados en La Habana y, en general, el apoyo y comprensión que su figura concitó entre la clase política representada por la familia revolucionaria surgida a partir del movimiento armado de 1910.¨

En la web hay breves videos de la visita de Fulgencio Batista a México.

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Aciertos y desaciertos: Fulgencio Batista (1940-1944)

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'Sin proceder de la Guerra de Independencia, pobre y mulato, con una cultura adquirida por esfuerzo personal, fue elegido democráticamente como presidente.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

14 enero 2021

Fulgencio Batista y Zaldívar (Banes, Holguín, 1901-Marbella, España, 1973) Militar, político y periodista. Hijo de un veterano que combatió en la Guerra de Independencia a las órdenes del general José Maceo. De niño trabajó con su padre en labores de campo y asistió a una escuela de cuáqueros. De joven laboró en diversos oficios, desde cortador de caña y reparador de vías férreas hasta dependiente de comercio.

Ingresó al Ejército en 1921, se licenció y se alistó nuevamente en 1923. Siendo militar estudió taquigrafía en el Colegio San Mario, un centro donde impartió gramática comercial; dio clases en el Colegio Milanés, especializado en temas empresariales; y enseñó Taquigrafía y Mecanografía de forma privada. Por oposición obtuvo una plaza de sargento taquígrafo. Para mejorar su economía personal, de forma paralela llevaba libros comerciales, administraba bienes y revendía frutos del campo, lo que le permitió comprar un automóvil. De forma autodidacta empleó el tiempo libre en su autoformación, adquirió un alto nivel cultural y dominó el idioma inglés.

Por sus conocimientos desempeñó funciones de seguridad en la Guardia Presidencial de Alfredo Zayas, en el Estado Mayor y en otras dependencias del Ejército. El 4 de septiembre de 1933 se inició en la política con la sublevación de los sargentos que destituyó a la alta oficialidad del Ejército y exigió la renuncia del presidente Carlos Manuel de Céspedes (hijo). Fue ascendido a coronel y jefe del Estado Mayor por el Gobierno de la Pentarquía.

Fulgencio Batista y el Presidente Federico Laredo Brú

Desde las Fuerzas Armadas devino figura determinante en la política cubana. En diciembre de 1939 se licenció del Ejército para presentarse como candidato a los comicios presidenciales y resultó electo presidente de la República en 1940.

El contexto

Fulgencio Batista asumió la magistratura después de una década de inestabilidad política, y con dificultades económicas. Las exportaciones de azúcar —de la cual dependía la economía del país— habían disminuido su valor, entre 1937 y 1939, de 187 a 147 millones de dólares, y sin posibilidad de solicitar créditos hasta tanto Cuba pagara la deuda pendiente contraída durante el Gobierno de Gerardo Machado.

Para enfrentar el reto y cumplir con la Constitución de 1940, nombró un primer ministro e integró a su Gabinete a figuras representantes de su coalición: Gustavo Cuervo Rubio, Carlos Saladrigas, José Manuel Cortina, Amadeo López Castro, Andrés Morales del Castillo, Oscar García Montes, Rafael Díaz-Balart (padre), el coronel Arístides Sosa de Quesada. Los comunistas Juan Marinello y Carlos Rafael Rodríguez fueron ministros sin cartera; y del ABC, Joaquín Martínez Sáenz y Emeterio Santovenia. Del Partido Auténtico, Carlos Hevia, como presidente de la Oficina Reguladora de Precios de Alimentos. Ese pacto entre el Gobierno y la oposición le brindó estabilidad a su magistratura.

Su obra de gobierno

Integró los servicios públicos que estaban bajo la dirección del Ejército a los organismos cívicos correspondientes; una decisión que generó descontento en los mandos militares y desembocó, en 1941, en la conspiración de los coroneles José Eleuterio Pedraza, Ángel A. González y Bernardo García, la cual fue abortada por la acción rápida y resuelta de Batista, quien adscribió el Ejército y la Marina al Ministerio de Defensa Nacional, y la Policía al Ministerio de Gobernación. La derrota de la conspiración consolidó su autoridad como jefe constitucional de las Fuerzas Armadas y como presidente de la República.

(Fulgencio Batista y su  cercano amigo José  Eleuterio Pedraza en los años 30 del pasado siglo. Pedraza fue la mano derecha de Batista para estabilizar al país  mediante la represión a los grupos terroristas  surgidos  y sobrevivientes de la lucha contra el Presidente Gerardo Machado y Morales. Comentarios e imágenes añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

El 7 de diciembre de 1941, en respuesta al ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor, EEUU se incorporó a la Segunda Guerra Mundial. Cinco días antes de ese ataque, el Congreso cubano declaró el estado de emergencia nacional: "Cuba —dijo Batista— será copartícipe real; verdadero jugador en el equipo de los Aliados, cumpliendo cualquier tarea que se le encomendara como contribución a la victoria democrática". Y el 9 de diciembre Cuba declaró la guerra a Japón, Italia y Alemania.

Aunque el Ejército cubano no participó en los campos de batalla, apoyó con el azúcar y en otras funciones. En 1942 y 1943 suscribió dos convenios secretos de cooperación militar y naval, mediante los cuales Cuba permitió a EEUU establecer bases aéreas en San Antonio de los Baños, San Julián y en el aeródromo de Camagüey. Cuba persiguió a los submarinos alemanes en aguas territoriales y en los mares próximos, y ayudó a la formación y custodia de convoyes marítimos para el transporte de mercaderías y materiales de guerra. En esos dos años los submarinos nazis hundieron varios barcos mercantes cubanos, ocasionando decenas de muertos y heridos; mientras la Marina cubana hundió a uno de los submarinos alemanes, y un espía nazi, Heinz August Luning, fue apresado y fusilado en La Habana en noviembre de 1942.

La situación económica, como se dijo antes, era desfavorable. EEUU solo compraba algo más de dos millones de toneladas de azúcar, de una producción de cuatro millones; a un precio inferior a los dos centavos la libra. Pero, como la guerra requería mayor cantidad de azúcar y de mieles, EEUU compró a Cuba el total de azúcar producida en las cuatro zafras de 1942 a 1945, excepto la cantidad necesaria para el consumo nacional. En total, 13.804.648 toneladas, cuyo valor, unido al de las mieles, alcanzó un estimado de 967.874.282 dólares. Además de esos ingresos, el Gobierno norteamericano otorgó un crédito a Cuba a través del Export-Import Bank, por 30 millones de dólares.

En 1943 EEUU intentó reducir la zafra azucarera a 2,6 millones de toneladas, de las cuales compraría dos millones a 2,60 centavos la libra. Gracias a las negociaciones, Cuba logró elevar la producción a 2,8 millones de toneladas y vender la libra a 2,99 centavos. Luego, como la guerra provocó una escasez de azúcar mayor a la prevista, la zafra de 1944 se fijó en 4,25 millones de toneladas, lo que aportó al país 330 millones de dólares, que permitieron aumentar el salario a los trabajadores para compensar el aumento del costo de la vida.

Por esos resultados, entre 1940 y 1944 los sindicatos obtuvieron incrementos salariales por cerca de 500 millones de pesos, lo cual representó un aumento del 108% frente al crecimiento del costo de la vida del 84%. El Gobierno privó a los patrones y empresas de la potestad de despedir trabajadores, y se creó la Caja de Retiro y Asistencia Social de los Obreros y Empleados de la Industria Azucarera.

Como parte de la cooperación con los Aliados, Cuba desarrolló un papel activo en el plano internacional. Participó en varias conferencias interamericanas y de Naciones Unidas, incluyendo la Conferencia Internacional Monetaria de Bretton Woods, EEUU, en 1944, donde se creó el Fondo Monetario Internacional.

A diferencia de los dos primeros años, en los que la guerra ocupó la mayor atención, en la segunda mitad del mandato presidencial de Fulgencio Batista la venta del azúcar y el empréstito permitieron concentrarse en las construcciones. Se reparó y amplió la Carretera Central. Se construyeron carreteras auxiliares, caminos, acueductos y alcantarillados en varias ciudades, y el edificio de la Sociedad Económica Amigos del País. Se ejecutaron obras de regadío y de frigoríficos para conservar los frutos de fácil descomposición en las zonas agrícolas. Se edificaron hospitales y centros sanitarios de elevada calidad, como el de Maternidad Obrera, de Marianao, uno de los exponentes del Art Decó en La Habana, y centros educacionales para rehabilitación y para niños sin hogar. Se modernizaron las cañerías del viejo Acueducto Albear. Se creó la Comisión de Fomento Nacional para la proyección, administración y ejecución de esas obras. Se inició el reparto de tierras del Estado a familias campesinas. Y, para crear una reserva de oro, que conjuntamente con el Producto Interno Bruto brindara un fuerte sustento al valor del peso cubano, el Gobierno realizó una importante compra de este metal.

Al finalizar su mandato, la coalición gubernamental —integrada por los partidos Liberal, Demócrata, ABC y Socialista Popular— designó a Carlos Saladrigas como candidato a presidente para enfrentar a Grau San Martín por los partidos Auténtico y Republicano.

(El Presidente Fulgencio Batista  visita y felicita a Ramón Grau San Martín por su triunfo  en contra del Dr. Carlos Saladrigas, el candidato oficialista de Batista para la Presidencia de la República de Cuba. La coalición de partidos políticos de Batista que lo llevó a la Presidencia en 1940  se había resquebrajado, entre otros factores ,  con la salida del partido encabezado por Mario García Menocal y Deop; no obstante, la nueva  coalición de Batista  ganó la mayoría de los gobiernos provinciales y municipales.)

El famoso escritor y biógrafo alemán, Emil Ludwig, quien estuvo en Cuba en 1944, escribió lo siguiente: "Batista podía posponer las elecciones o falsearlas. Sus adversarios habían asegurado que el Dr. Carlos Saladrigas sería electo por medios fraudulentos, como lo hicieron centenares de sus predecesores en América, o los tres dictadores de Europa en su época. Para evacuar la duda sobre la conducta que Batista seguiría, de forma sorpresiva le pregunté cuáles eran los motivos que tenía para celebrar elecciones dentro de breve plazo en vez de continuar en el poder. La respuesta fue democrática. Me respondió que: 'Tenía que ajustarse a la Constitución y a las leyes'. Esto lo dijo sin denunciar emoción alguna, como se dicen las cosas naturales. Con esa acción Batista prestó un servicio incalculable al prestigio de todo el continente... que pudo fácilmente alterar por medio de la violencia, con el Ejército y la astucia".

Emil Ludwig terminó su juicio con las siguientes palabras: "Por primera vez desde hace muchas décadas se pregonaba y escribía en toda Europa: '¡Hay pues una verdadera democracia en América! ¡Lo ha demostrado la más joven de todas las repúblicas!'" (Biografía de una isla: Cuba, Editorial Centauro, México, 1948). Batista, al conocerse los resultados, felicitó a los vencedores.

A manera de conclusión

Batista hizo poco respecto a la promulgación de las leyes complementarias; en cambio estableció un pacto entre el Gobierno y la oposición que le brindó estabilidad al país durante su magistratura. Realizó una destacada colaboración con los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial y desarrolló un amplio programa de fomento nacional que dotó al país de nuevas vías de comunicaciones, centros docentes, hospitales, y creó una reserva de oro, que junto al Producto Interno Bruto, le brindaron la fuerza que adquirió el peso cubano.

Resulta inadmisible que capítulos de nuestra historia, escritos cuando en el mundo había muy poca democracia y a Cuba se le señalaba como ejemplo, la historiografía y el discurso oficial ignoren su labor positiva y lo presenten solo con el título de dictador. Sus cuatro años de presidente tienen mucho de útil para la Cuba venidera y su figura, con sus aciertos y errores, tendrá que ser restablecida en el panteón de los mandatarios cubanos.

Fulgencio Batista, sin proceder de la Guerra de Independencia, carente de riquezas, pobre, mulato y de procedencia obrera, con una cultura adquirida por esfuerzo personal en un país de arraigados prejuicios raciales, fue elegido democráticamente como presidente de la República y cumplió con los preceptos establecidos constitucionalmente. Con él se clausuró la Primera República y se inauguró la Segunda.

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Nota del Bloguista

Muy buen artículo  de  Carlos M. Estefanía, publicado en el año 2010
Los interesados en este tema pueden leer las dos primeras partes haciendo click en los siguientes enlaces:

Parte I

Parte 2



Las  Escuelas Cívico Militares (aproximadamente 700 escuelas) fueron  parte del trabajo de  una comisión nacional, creada en los años 30s del pasado siglo,  que impulsaba en el país la educación, la salud y el deporte, así como el desarrollo social  de las áreas rurales del país; esa comisión tenía como principal promotor e  impulsor de sus acciones y tareas  al General Fulgencio Batista. En la Cuba Castrista es tabú hablar de esas instituciones creadas por Batista;  cuando se habla de la destitución del Presidente  Miguel Mariano Gómez por parte del Congreso de la República, no se dice que el muy pequeño gravamen o impuesto que pedía Batista, al que se oponia Miguel Mariano,    para cada saca de azúcar producida en Cuba,  fuera para financiar esas instituciones educativas. También es cierto que Miguel Mariano se oponía, en general,  a la injerencia de las instituciones militares en instituciones de la vida civil del país, pero no se dice en la Cuba de los Castro, que la inmensa mayoría de los maestros graduados de las escuelas normales en Cuba, no querían enseñar en el campo por las difíciles condiciones de vida que había en el área rural; razón esta por la cual se crearon los sargentos-maestros  que eran personas que se convertían en maestros,  aunque ellos no fueran normalistas; o sea, graduados en las Escuelas Normales del país, que eran aquellas escuelas  que formaban a los futuros maestros. El grado militar de sargento, era en parte para que los campesinos cubanos  se vieran compulsados a enviar sus hijos a la escuela, pues muchos campesinos preferían, nada más que el niño o ¨vejigo¨ creciera  quitarlo de la escuela y ponerlo a trabajar en las labores agrícolas.
También existieron los Institutos Cívicos Militares:




El primer ′′ Instituto Cívico Militar ′′ (Instituto Cívico Militar) se inauguró en 1938 en Ceiba del Agua, cerca de La Habana. Más de 1,200 niñas y niños fueron instalados, alimentados, vestidos y educados, dado mucho espacio para el ejercicio físico y los deportes. El complejo tenía tiendas, museos, bibliotecas e instalaciones médicas. Más tarde, se construyeron instalaciones similares en Holguin, Matanzas y Las Villas. Los Institutos proporcionaron una excelente educación y medio ambiente, y a partir de esta escritura en 2015, los alumnos adultos recuerdan los institutos con cariño.

Las Escuelas Cívico Militares fueron parte del trabajo de una comisión nacional, creada en los años 30s del pasado siglo, que impulsaba en el país la educación, la salud y el deporte, así como el desarrollo social de las áreas rurales del país; esa comisión tenía como principal promotor e impulsor de sus acciones y tareas al General Fulgencio Batista.
Tenían aulas de dibujo y mecanografía, la cocina de repostería, de zapatería, de hojalatería, de bromatología, la herrería, sus canchas de handball, piscina, clínica y los instrumentos con los que ensayaban los alumnos, los niños que pasaron por aquellas escuelas, quedaron preparados para triunfar en la vida, además de llevarse para siempre en sus corazones algo tan bello como es el recuerdo amoroso por los viejos maestros.

En este video se ve parte del funcionamiento del Instituto Cívico Militar de Ceiba del Agua, Si no me equivoco,  con el Castrismo se convirtió en la Academia Militar  Interarmas Antonio Maceo. 

Cuba - Batista Puts The Accent On Youth Aka Cuban Dictator At Home Lner (1938)



Campaña Presidencial de Fulgencio Batista. Primer mandato 1940 - 1944



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Una foto interesante, ya que en ella aparece Batista junto a Kid Chocolate, Kid Gavilán y el esgrimista Ramón Fonts; todos grandes atletas cubanos a nivel mundial.
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Una muy breve iconografía de la vida  de Fulgencio Batista y Zaldívar

Batista, hijo de un antiguo miembro del Ejército Libertador, contrasta con Fidel Castro Ruz, hijo de un ¨quinto¨ del Ejército español que llegó a Cuba desde España a  combatir a los mambises en la guerra de 1895 después de  enrolarse, a cambio de dinero,  ocupando legalmente el lugar del hijo de una persona de cierta posición económica que había sido llamado para ir a dicha guerra. En breve: Batista, hijo (ilegítimo)  de un mambí y Fidel  Castro Ruz,  hijo (también  ilegítimo hasta su adolescencia) de un mercenario que luchó en contra de la independencia cubana de la metrópoli española, cuyo nombre era Ángel María Castro Argiz.




Batista de joven retranquero

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Batista en septiembre de 1933

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Batista con Elisa Godínez,  su  primera esposa, y algunos de sus hijos

Con su hijo Fulgencio Rubén Batista y Godínez ¨Papo¨

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Batista, el hombre fuerte en los años 30s y en ocasiones el poder detrás de la Presidencia


Batista  y el Presidente Federico  Laredo Brú



Batista con su primera esposa, Elisa Godínez, una de sus hijas (Mirta o Elisa) de ese matrimonio y su hijo ¨Papo¨

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VIDEO.  El Presidente  Fulgencio Batista llega en ferrocarril a Santiago de Cuba (1943)


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El Presidente constitucional Fulgencio Batista en 1942; época cuando fue elogiado por el Presidente mejicano Lázaro Cárdenas y al que el poeta comunista Pablo Neruda le dedicó versos apologéticos y palabras lisonjeras

************Batista en el Exilio en Daytona Beah, EE.UU., durante una Parada en su honor. Batista se fue al Exilio después que Ramón Grau San Martín alcanzó la Presidencia en 1944

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Batista al dar el Golpe del 10 de Marzo de 1952. Batista había regresado a Cuba después que el Presidente Carlos Prío Socarrás lo había invitado a que entrara a Cuba, pues Batista había sido el Senador que más votos había obtenido pese a estar en el Exilio y no haber podido hacer una camapaña electoral en igualdad de condiciones. Prío tenía el lema de ser un Presidente Cordial.

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Batista en la conferencia de prensa que dió después del ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.

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Mitín político a favor de Batista con vistas a las elecciones presidenciales de 1954 en las cuales la Oposición política se fue al retraimiento.

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Batista dando información y analizando la situación política cubana en cuanto a la oposición armada y la ofensiva de las fuerzas armadas

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Batista en República Dominicana en 1959 durante su Exilio

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Batista con  su segunda esposa, Martha Miranda, y sus hijos en el exilio


Batista en España, país donde murió. Se dice, no recuerdo donde lo leí, que el día que él murió llegaba a España el hoy fusilado Coronel de Tropas Especiales Antonio ¨Tony ¨de La Guardia para secuestrar o matar a Batista, por encargo de Fidel Castro, algo nada descabellado si sabemos que el asesinato de Somoza en Paraguay se planeó y se ensayó en Cuba en los polígonos y campamentos de Tropas Especiales o en los  PETI ( ¿Polígomos de Entrenamiento de Tropas Irregulares?) cerca de  Colinas de Villareal y Guanabo. En la siguiente fotom se encuentra en elextremo izquierdo el jefe del comando que asesinó a Somoza en Paraguay: Enrique Haroldo Gorriarán Merlo alias ¨El Gallego¨.

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A continuación algunas de las tantas fotos  censuradas en la Cuba castrista




Inauguración del túnel de la bahía de La Habana
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Carta de desagravio de Marta Rojas, entonces fanática batistiana y después fanática Castrista, donde felicita y adula a Batista después del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957; esa carta explica el porqué Marta Rojas fue la primera periodista en entrar al Moncada después del ataque el 26 de julio de 1953 y en estar presente en los juicios de los asaltantes al Moncada: Marta Rojas era de ¨confianza¨por ser una admiradora de Batista. Por cierto, hubo un gigantesco acto frente al Palacio Presidencial donde participaron decenas de miles de habaneros en desagravio a Batista. Hubo millones de ¨Marta Rojas¨ que se convirtieron, al menos aparentemente, a admiradores de Fidel Castro el 1 de enero de 1959.


 
Vista parcial de la manifestación de desagravio a Batista por el asalto al Palacio Presidencial. Foto tomada desde el Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución

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SALUDO A BATISTA

(Palabras pronunciadas por Neruda en la Universidad de Chile y reproducidas por el diario El Siglo el 27 de noviembre de 1944.)

Cuando la tierra como una inmensa rueda gira y resbala en el espacio nocturno y la noche ha guardado los últimos rumores, el fuego de las batallas y el silencio de los hombres, una pequeña isla queda brillando como una luciérnaga en la selva, una isla que al girar la tierra deja un cometa fosforescente de luz y sonido, una cola perfumada de tabaco y corales, una atmósfera única en nuestra América en que se juntan la alegría y la sombra como dos alas para que baile y vuele la isla con cuerpo de paloma.

Pero no sólo rumor y color hacen a Cuba: la hacen también sendero y sacrificio, áspera lucha y sangre. La hacen los hombres que como el que hoy saludamos amarran en el alma toda la nacionalidad, nacen con el alma envuelta en su bandera y ay de aquel que intente arrancarles su trozo oscuro de la piel del alma: la patria entera se desgarra y quebranta. Ante Fulgencio Batista, capitán de su pueblo, estamos en presencia de Cuba: nadie como él la representa tan poderosamente en este instante, y antaño unos pocos, a quienes él continúa, dejaron dispersos los huesos en cárceles de piedra para que Cuba viviera.

Así pues, este Capitán de las Islas, salido como la fibra o la greda de las raíces populares, pueblo él mismo, pueblo en su gracia, en su intuición y en su fuerza, puede mostrar con orgullo ese rostro moreno que se mantuvo firme para restaurar la patria del más delicado de los héroes de América: José Martí. ¿Y cómo pudo continuar Batista la obra de aquel intelectual soñador y preciso, que toca los extremos límites de la sensibilidad y de la acción? Lo hace porque otra hora ha llegado al mundo, la hora del pueblo, la hora de los hombres del pueblo, la hora en que Batista se confunde con los héroes populares de nuestra época, Yeremenko, Shukov, Cherniakovsky y Malinovsky, que hoy golpea y deshace las puertas de Alemania, los guerrilleros de España y de China, Tito y la Pasionaria. A Batista, en esta hora que también por desgracia se ha caracterizado por incubar traidores y cobardes, lo ponemos en el marco de los americanos totales, al lado de Cárdenas y cerca de nuestro nunca olvidado, heroico y calumniado, sagrado e inmortal Luis Carlos Prestes.

Batista, como hombre del pueblo, ha comprendido mejor que muchos demagogos el papel de los intelectuales, y honra a toda América cuando lleva a su Gabinete a Juan Marinello, el gran escritor multiforme, que escribiendo con la altura clásica de los españoles antiguos revela el alma batalladora de Cuba en cada una de sus líneas. También cerca de él estuvo siempre el gran poeta negro Nicolás Guillén, a quien ojalá nos lo hubiera traído de regalo a Chile, porque ese poeta de cascabel y de fina sonrisa nos traería en su canto la enseñanza más pura: la de la alegría en el combate del mundo.

Los chilenos damos hoy la mano a Fulgencio Batista, con una franqueza y una sinceridad que llamaríamos chilena si no fueran también condiciones permanentes de Cuba. Saludamos en él al continuador y restaurador de una democracia hermana, al hombre que recibió la patria anarquizada y despedazada recién salida de las garras de un tirano sangriento, y palpitante aún de la heroica, legendaria lucha que lo derrotara. Saludamos al que pudiendo haber seguido el camino de muchos filibusteros del poder, lo entregó con sus anchas manos morenas a quien eligiera su pueblo. Saludamos al que ha restituido a Cuba honor y nombre, al proteger las organizaciones y partidos del pueblo, al llamar a los mejores intelectuales a colaborar en los destinos comunes, al reanudar las relaciones con la Unión Soviética entre los primeros países de América, al declarar la guerra a los bandidos de Alemania e Italia, al fustigar y despreciar a Franco y sus enviados públicamente una y mil veces, al iniciar con México el camino que aislaría más tarde a los siniestros y desleales gobernantes de Argentina.

Y lo saludamos por haber aumentado, con un Gobierno de Unión Nacional, con Saladrigas y con Marinello, con Mañach y con Sosa de Quesada, la riqueza de su país dando mayores esperanzas y realizaciones terminantes al bienestar de los trabajadores de Cuba.

Por eso cuando la isla encantada en que resuenan aún los tambores mágicos del África oscura, aparece en el giro de la tierra alumbrando como una luciérnaga, con su música y sus poetas, sus libertadores y sus montañas de azúcar, aparecen también los rostros de sus patriotas populares, que, confundidos como Batista con esta época de grandes dolores y de grandes sueños humanos, no han desmerecido la luz de la Isla sino que han ayudado a que su fulgor nos ilumine en el camino de la libertad y de la grandeza de América.

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