martes, septiembre 27, 2022

Marlene Azor Hernández: Referendos y elecciones en Cuba: historia de una estafa. Las instituciones cubanas “legalizan” el fraude

 
Tomado de https://www.cubanet.org


Referendos y elecciones en Cuba: historia de una estafa

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Las instituciones cubanas “legalizan” el fraude

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Por Marlene Azor Hernández

26 de septiembre, 2022

CIUDAD DE MÉXICO. – Las estructuras del sistema político y electoral de Cuba anulan la voluntad popular. Nadie puede estar seguro de que el Consejo Electoral Nacional (CEN), órgano encargado de conducir la celebración de referendos y elecciones, no fabrique o altere los resultados de las votaciones a puertas cerradas, sin auditoría de ciudadanos u organizaciones independientes al Partido Comunista de Cuba (PCC). Son los funcionarios designados por el PCC a nivel nacional, provincial y municipal, quienes se encargan del conteo de votos a puertas cerradas y de reportar los resultados al CEN.

Mecanismos espurios para el fraude

En elecciones anteriores y a propósito del referendo para votar la Constitución de 2019, activistas de la sociedad civil intentaron observar en las circunscripciones el conteo de votos, algo previsto en la ley electoral. Sin embargo, fueron expulsados de los colegios, arrestados con fuerza como en el caso del opositor José Díaz Silva, hoy preso político; o recibieron un “acto de repudio” en el colegio electoral, como ocurrió a la periodista Yoani Sánchez, directora del periódico 14ymedio. Es decir, observar el conteo de votos en la circunscripción ―unidad de base de los colegios electorales― es un derecho refrendado en la ley y violado por las propias autoridades.

La ley electoral cubana no permite la observación independiente del conteo de votos, de activistas o de organizaciones independientes al partido único en ninguno de los niveles, donde los representantes del régimen tienen las manos libres para producir el fraude en el conteo de los votos. 

Es decir, si se permitiera la observación ciudadana durante el conteo de votos a nivel local, de todos modos, quedarían los niveles superiores y más importantes para fabricar cifras a puertas cerradas y sin control público. 

Otro mecanismo espurio de la dictadura es la presión y represalias contra los ciudadanos que deciden no ir a votar. El voto no es obligatorio en Cuba; sin embargo, las organizaciones de masas creadas por el partido único, como los CDR, se permiten tocar a la puerta de los ciudadanos para pedirles que vayan a votar e informan a los centros de trabajo y estudiantiles la identidad de quienes no acudieron a las urnas. El control y el miedo intimidatorio que infunde este mecanismo ilegal se ha practicado a lo largo de los últimos 63 años.

Este sistema sin control público independiente produce fraudes en referendos y elecciones en Cuba. 

No se puede descartar que en los dos referendos anteriores ―para votar la Constitución de 1976 y la de 2019― se hayan alterado las cifras de aprobación a puertas cerradas, para mostrar un supuesto respaldo popular no verificable.

Según el Parlamento cubano, el referendo de la Constitución de 1976 tuvo la participación del 98% de los electores y una aprobación del 97,7% de los votantes. El referendo de la Constitución de 2019, según el mismo Parlamento, tuvo los siguientes resultados: 

“De 8 705 723 ciudadanos con derecho electoral ejercieron el voto 7 848 343, para un 90,15% de participación. Votaron afirmativamente 6 816 169 ciudadanos, que representan el 78,30% del total de personas con derecho a ejercer el voto, y el 86,85% de los que lo ejercieron. Estuvieron en contra 706 400 ciudadanos, que representan el 8,11% de los que debían ejercer su derecho al voto, y el 9% de los que votaron”.

Ambos referendos son ilegítimos de acuerdo a los estándares internacionales y consensuados de verificación por parte de observadores u organizaciones independientes de la sociedad civil, y/o por organismos internacionales invitados,.

Con las elecciones ocurre el mismo fraude

Además de no contar con verificación independiente al PCC, la ley electoral cubana de 2019 clausura la posibilidad de elegir a los representantes políticos en todos los niveles de elección. Como dice el investigador Leandro Querido en su libro Así se vota en Cuba, en la Isla “se vota, pero no se elige”.

En la historia de las elecciones cubanas solo dos candidatos independientes al PCC lograron postularse, en dos circunscripciones de La Habana, en 2015. No obstante, las Comisiones de Candidaturas del PCC, mecanismo copiado de las elecciones soviéticas, escribió en sus respectivas biografías ―único modo de los candidatos de darse a conocer― que ambos eran “contrarrevolucionarios”. Ninguno fue electo.

Por ley electoral y de facto, los cubanos no eligen a sus representantes, están prohibidos los candidatos independientes, el conteo de votos se realiza a puertas cerradas y no existe auditoría a ningún nivel. Los referendos y las elecciones en Cuba, en los últimos 63 años, han sido la historia del fraude institucionalizado por la dictadura totalitaria. 

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martes, agosto 30, 2022

Camila Acosta desde Cuba: El castrismo y su manipulación del referendo del nuevo Código de las Familias pues ya el pasado 17 de agosto se publicó la Ley 156/2022 “Código de las Familias” en la Gaceta Oficial No. 87 Ordinaria

 Tomado de https://www.cubanet.org

El castrismo y su manipulación del referendo

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Una vez más, el régimen insinúa que de nada valdrá el voto popular el próximo 25 de septiembre, día en que se someterá a referendo, a no ser para validar un proceso que, de por sí, no es democrático

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Por Camila Acosta

29 de agosto, 2022

LA HABANA, Cuba.- El régimen cubano ha anunciado como ley aún no vigente el nuevo Código de las Familias unas semanas antes de someterlo a referendo. El pasado 17 de agosto se publicó la Ley 156/2022 “Código de las Familias” en la Gaceta Oficial No. 87 Ordinaria, aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Una vez más, el régimen insinúa que de nada valdrá el voto popular el próximo 25 de septiembre, día en que se someterá a referendo, a no ser para validar un proceso que, de por sí, no es democrático.

El texto ha generado muchísimas polémicas, fundamentalmente en redes sociales, desde su aprobación por el Parlamento cubano el mes de julio último. Las visiones están divididas: unos abogan por el Sí, sobre todo aquellos que defienden la aprobación del matrimonio igualitario, otros por el No, principalmente por estar en contra de una mayor intromisión del Estado en las familias; y un tercer grupo aconseja no participar del referendo porque “en dictadura no se vota”.

Un referendo es un procedimiento jurídico mediante el cual se somete a voto popular leyes o actos administrativos para su aprobación. Según el artículo 218 de la ley No. 131, el referendo “se convoca por la Asamblea Nacional del Poder Popular, en este los ciudadanos con derecho electoral, mediante voto libre, igual, directo y secreto expresan si ratifican, aprueban, modifican o derogan determinada disposición jurídica”.

Al final del Código de las Familias publicado por la Gaceta Oficial se explica: “Este Código se publica en la Gaceta Oficial de la República de Cuba para general conocimiento” y “entra en vigor una vez ratificado en el Referendo Popular”.

No obstante, ya es un texto de general conocimiento en la población desde mucho antes de su aprobación por el Parlamento, pues incluso se discutió entre los ciudadanos. Entonces, ¿qué sentido tiene circularlo en Gaceta si aún no se ha aprobado en referendo? Con esto se genera una contradicción pues con la publicación en la Gaceta Oficial, el Código de las Familias se promueve como ley, independientemente del resultado del referendo el 25 de septiembre.

Por otro lado, lo que debería aclarar es que entraría en vigor “en caso de aprobarse en Referendo Popular”, lo cual incluiría la posibilidad del voto negativo, porque tal y como está se da por sentado que se aprobará en el referendo, o sea, que es prácticamente un hecho. ¿Qué sucedería en caso de que el voto mayoritario sea el No? ¿Se eliminará de la Gaceta Oficial? ¿Se reconocerá el voto popular o se manipulará?

“Esto rompe con toda la incertidumbre que debe regir en un proceso electoral transparente, quién gana solo se sabe después del proceso electoral”, declaró a Cubanet la abogada Laritza Diversent.

De manera similar opina la letrada Giselle Camila Morfi, para quien, con la publicación en la Gaceta Oficial, se “está anulando la participación ciudadana y la voluntad popular”.

Otro abogado consultado por Cubanet, bajo condición de anonimato, refiere que se trata de “un acto de coerción subjetiva, no tiene otra explicación, para desalentar a los que piensan votar por el No o no votar (como será mi caso). Es una forma de intimidación, para que los no conformes sepan que cualquier gestión en contra será en vano”.

Aunque en Cuba no son comunes los procesos de este tipo -el más reciente fue el Referendo Constitucional de 2019- anunciar como ley aún no vigente algo que ni siquiera ha sido aprobado en referendo es un acto antidemocrático, de hipocresía, además de irrespetuoso con la ciudadanía. Es mera propaganda a favor del régimen, hacer pensar a las personas que su voto, ya sea positivo o negativo, tendrá valor o influirá, cuando por debajo del telón emplazan sus trampas.

Todo ello muestra lo que muchos hemos estado alertando: que el Código de las Familias estaba aprobado de antemano y que el referendo es solo teatro.

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