domingo, agosto 30, 2026

Julio M. Shiling: El socialismo democrático es un oxímoron, ES DECIR: dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Tomado de https://dle.rae.es/ox%C3%ADmoron?m=form

OXÍMORON

Artículo Definición Del gr. ὀξύμωρον oxýmōron.

m. Ret. Combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como en un silencio atronador.

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 Tomado de https://patriademarti.com/

El socialismo democrático es un oxímoron

Por Julio M. Shiling

Agosto 28, 2026

El «socialismo democrático» es una conveniencia retórica, no una categoría política coherente. Es un oxímoron porque los fines del socialismo —la propiedad colectiva o el control estatal decisivo de los medios de producción, la subordinación de la propiedad privada, la cultura y las señales del mercado a un plan integral de justicia social, y la reconfiguración de las relaciones humanas según un modelo moral igualitario— no pueden alcanzarse ni mantenerse por medios democráticos. Su aplicación requiere coacción. La coacción a esa escala corroe las mismas instituciones que hacen posible la democracia. El patrón histórico es constante: lo que comienza como una promesa de empoderamiento popular se endurece hasta convertirse en una administración autoritaria y, con frecuencia, en un control totalitario.

El socialismo no es, ante todo, un ordenamiento económico. La economía es el instrumento. El proyecto más profundo es político y antropológico: el rediseño de la sociedad para que el interés privado, la autoridad tradicional y la asociación espontánea cedan ante una concepción dominante del bien. Los derechos de propiedad, los contratos, las formas familiares, la producción cultural e incluso el lenguaje moral deben alinearse con esa concepción. Una vez que el objetivo es una reestructuración integral en lugar de una redistribución gradual, las herramientas de la deliberación democrática se convierten en obstáculos. Los votantes pueden rechazar el aumento de los impuestos, las nacionalizaciones, los códigos de expresión o las imposiciones curriculares. Los mercados pueden generar desigualdades que el plan no puede tolerar. La sociedad civil puede dar cobijo a asociaciones disidentes. En ese momento, el proyecto socialista debe o bien retroceder o bien sortear los obstáculos. Sortearlos es la opción más habitual.

El siglo XX nos lo demuestra. Los bolcheviques, tras hacerse con el poder en nombre de los trabajadores, reprimieron rápidamente a los partidos socialistas rivales, a los sindicatos independientes y a la prensa libre. El partido de Vladimir Lenin había entrado en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso como una facción; salió de él como el monopolio del poder. La China de Mao, la Cuba de los Castro, el Bloque del Este después de 1945: todos comenzaron con el discurso de la liberación popular y terminaron con un régimen de partido único, policía secreta y la criminalización de la iniciativa privada. Incluso los experimentos más moderados que mantuvieron una competencia multipartidista formal —el Chile de Allende, durante un tiempo— se basaron en la presión extralegal, la expropiación sin una compensación fiable y la polarización de las instituciones hasta que el orden constitucional se derrumbó. Este patrón no es casual. Cuando el Estado reclama la autoridad para reasignar el capital, la mano de obra y el capital cultural según un único plan, también debe reclamar la autoridad para silenciar, reeducar o liquidar la resistencia. La democracia, que presupone elecciones disputadas, un poder judicial independiente y esferas privadas protegidas, no puede sobrevivir indefinidamente a esa reivindicación.

Los marxistas occidentales contemporáneos comprendieron la dificultad y cambiaron el campo de batalla. György Lukács, Antonio Gramsci y la Escuela de Frankfurt reconocieron que el determinismo económico por sí solo era insuficiente en las sociedades avanzadas. La hegemonía cultural —el control de las universidades, los medios de comunicación, las iglesias, la familia y el lenguaje de la vida cotidiana— se convirtió en la condición previa necesaria para el poder político. Una vez capturados los medios de producción culturales, el moralismo socialista puede presentarse como sentido común y la disidencia como patología. El proyecto sigue siendo totalizador; solo ha cambiado la secuencia. Las formas democráticas se mantienen mientras promuevan la hegemonía y se descartan cuando la obstaculizan.

Por eso hay que leer con atención a los Socialistas Democráticos de América en los Estados Unidos. Su programa no es un Estado del bienestar al estilo nórdico. Es el desmantelamiento gradual de la arquitectura liberal-democrática y republicana que hace posibles los mercados y un gobierno limitado. La analogía con el entrismo de Lenin no es exagerada. Una minoría disciplinada pretende hacerse con el control de un partido mayoritario, redefinir su vocabulario y utilizar el éxito electoral como plataforma para una transformación institucional más profunda. La retórica de la «democracia» funciona como camuflaje. Estados Unidos se enfrenta actualmente a la amenaza de esta ofensiva del caballo de Troya.

La confusión con la socialdemocracia o la democracia cristiana es, por lo tanto, un error de categoría. Ambas tradiciones operan dentro de una economía de mercado y un orden constitucional que protegen la propiedad privada y el pluralismo político. Gravan, regulan y redistribuyen en diversos grados —a veces de forma considerable—, pero no pretenden abolir el sistema de precios ni rediseñar a la persona humana. Otto von Bismarck introdujo las primeras prestaciones sociales modernas precisamente para socavar la agitación socialista, al tiempo que preservaba el orden existente. Los países nórdicos siguen siendo economías capitalistas con una gran flexibilidad en el mercado laboral, propiedad privada de la mayor parte del capital y una sólida competencia democrática. Su éxito es prueba de que los mercados, junto con las prestaciones sociales, pueden coexistir con la democracia. No es prueba de que el socialismo pueda hacerlo.

La distinción es sumamente significativa para cualquier sociedad que contemple una transición democrática, incluida Cuba. Una Cuba poscomunista que adopte un modelo de Estado del bienestar dentro de un marco de mercado y una auténtica competencia multipartidista no sería socialista. Una Cuba que mantenga el monopolio del partido sobre los sectores clave de la economía y la cultura, limitándose a rebautizarse como «socialista democrática», seguiría siendo dictatorial bajo una nueva etiqueta. La primera opción conserva la posibilidad de corregir el rumbo; la segunda, no.

El atractivo moral del socialismo es real. Muchos de sus defensores son sinceros en su deseo de reducir el sufrimiento. La sinceridad, sin embargo, no altera la lógica institucional. Para imponer un rediseño integral de la vida política, social, cultural y moral se requieren instrumentos de poder que las sociedades democráticas limitan, con razón. Esos instrumentos, una vez normalizados, no permanecen limitados. El «socialismo democrático», por lo tanto, designa un híbrido temporal e inestable. La democracia es el envoltorio; el socialismo es el producto. La historia demuestra qué elemento prevalece.

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martes, junio 30, 2026

Alberto Roteta Dorado: LOS SUPUESTOS CAMBIOS ECONÓMICOS EN CUBA, UNA NUEVA MANIOBRA DEL CASTRISMO

 LOS SUPUESTOS CAMBIOS ECONÓMICOS EN CUBA, UNA NUEVA MANIOBRA DEL CASTRISMO

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

22 de junio, 2026

Santa Cruz de Tenerife. España. Hasta el presente, solo una nación ha logrado sobrevivir más de seis décadas bajo el dominio de una dictadura comunista – el caso de China no resulta aplicable dadas las características de su modelo económico menos rígido si se le compara con otros países socialistas como Cuba–. Cuba es el ejemplo más evidente de los resultados devastadores de un sistema sociopolítico y de un modelo económico fallido. 

Téngase presente que la crítica situación económica del pueblo cubano no es solo un problema del presente, sino algo que ha estado presente desde los inicios de la llamada revolución cubana, independientemente que dentro de la crisis permanente ha habido etapas críticas, como el período especial de hace unas décadas, lo que tuvo una relación directa con la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el derrumbe de campo socialista de muchas de las naciones de Europa Central y del Este, así como la megacrisis actual relacionada, según el régimen castrista, con el “recrudecimiento del bloqueo económico” por parte del Gobierno de Estados Unidos; aunque, como se sabe, no es otra cosa que las consecuencias de la ineficacia de un modelo económico anacrónico y carente de aplicabilidad en el orden práctico

La reciente intervención estadounidense en Venezuela, con la consiguiente captura de su presidente, Nicolás Maduro, así como la firme posición de la Administración de Donald Trump respecto a la necesidad inminente de grandes cambios en Cuba, han sido determinantes para que el régimen cubano entrara en pánico. La posibilidad de una operación similar a la de Venezuela siempre ha estado como una posibilidad, algo que algunos idealizaron como una acción inmediata; aunque, en este sentido, he preferido ser demasiado conservador,  por convicción luego de estar analizando detenidamente el contexto sociopolítico del presente, no solo de la isla, sino de las consecuencias de carácter universal relacionadas con la opinión pública de la comunidad internacional ante un hecho lo suficientemente polémico como para dejarlo de primera opción. 

La idea de una “asfixia” que paralice totalmente al país, y como consecuencia, la aparición de un estallido social resulta mucho más coherente que la opción de la intervención, independientemente de que seamos defensores de la hipótesis de la intervención como salida mucho más eficaz para acabar con el comunismo en Cuba. Las múltiples manifestaciones locales y parciales que están teniendo lugar en varios sitios de la isla demuestran que el estallido social generalizado está muy cerca, de ahí que la presión exterior mediante medidas severas que golpeen fuertemente en el orden económico está siendo eficaz.

En medio de la peor crisis de su historia el régimen castrista determinó “abrirse” al mundo mediante la adopción de una serie de medidas limitadas al aspecto económico. La Asamblea Nacional del Poder Popular propuso un conjunto de 176 medidas, según el oficialismo, orientadas a introducir transformaciones en distintos ámbitos de la economía y la organización social del país, lo que forma parte de un proceso de “actualización del modelo económico cubano”. 

Analizar cada una de las propuestas resulta demasiado tedioso, toda vez que, como sabéis, los socialistas cubanos suelen emplear un lenguaje que recuerda el uso de códices con una terminología cuasi ancestral heredada de la etapa de los bolcheviques. De ahí que me limite al polémico asunto del sistema financiero y bancos privados, lo que presupone ajustes en la estructura y operaciones de los sistemas bancarios, así como la incorporación de nuevas formas de gestión financiera. 

Se precisa que se hará una revisión del funcionamiento del sistema bancario actual, la posibilidad de incorporación de nuevas formas de intermediación financiera, ampliación de los servicios financieros y mayor flexibilidad en las operaciones vinculadas a divisas. Como se podrá apreciar se trata de revisiones, conceptualizaciones, posibilidades, opciones, pero al final nada concreto, independientemente de las ambigüedades que resultan patentes al leer detenidamente las famosas 176 medidas. De modo que la euforia que se ha desatado en las últimas horas debe ser controlada, toda vez que el llamado modelo económico cubano seguirá anquilosado por la eternidad. En este sentido prefiero citar textualmente una sentencia expresada en el panfleto que demuestra mi hipótesis: “es importante señalar que estos cambios no están completamente definidos y su implementación dependerá de regulaciones específicas que determinen su alcance, condiciones y supervisión”.

Se trata de otra teorización para “actualizar”, una vez más, un modelo económico que carece de fundamento y de razón de ser. Su total inutilidad durante estos terribles sesenta y siete años es un hecho evidente. El pueblo cubano lleva una vida de supervivencia en peores condiciones que un ejército en plena guerra. Recordemos que, en el octavo congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado entre los días 16 al 19 de abril de 2021, en La Habana, se propuso un proyecto de “Actualización de la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista”. Cinco años después, en medio de la desesperación ante el inminente desmoronamiento del régimen, se aparecen con un paquete de 176 medidas económicas que tendrán que pasar por un proceso de revisión, aprobación o exclusión y un largo etcétera que, finalmente, no solucionará la grave crisis económica.

En Cuba, en las circunstancias del presente, no hay que conceptualizar nada para “maquillar” un modelo económico fallido. Suponiendo que en realidad se concretaran algunos cambios, algo que, reitero, no tendrá lugar, dichos cambios se limitan a aspectos de naturaleza económica. El régimen no interioriza la idea de que no son cambios económicos lo que necesita una nación destruida, sino un profundo y radical cambio de naturaleza política que conduzca a posteriori a modificaciones económicas. Mientras permanezca la rigidez de la existencia de un partido único de manera oficial, el comunista, no exista separación de los poderes del Estado, no tengan lugar elecciones verdaderas, se continúen violando los derechos humanos, se prive a los cubanos de la libertad de pensamiento y de expresión y se mantengan miles de prisioneros políticos en las cárceles, no habrá cambios en Cuba. Las supuestas medidas económicas son solo una maniobra más de la cúpula de un sistema político decadente que sabe que no tiene escapatoria. 

El estallido social general está muy próximo, y ante las posibles represalias del castrismo la intervención militar estadounidense estaría justificada. Esta es la solución

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sábado, abril 11, 2026

Julio M. Shiling: El Estado espía de Cuba a nuestras puertas: es hora de acabar con el régimen de los Castro


Tomado de https://patriademarti.com/

El Estado espía de Cuba a nuestras puertas: es hora de acabar con el régimen de los Castro

Por Julio M. Shiling

09 Abril 2026

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El reciente anuncio de la Oficina Federal de Investigación (FBI), en el que se confirma que la Cuba comunista ha actuado como un agente de espionaje persistente y sofisticado contra Estados Unidos y las democracias occidentales desde 1959, no debería sorprender a ningún observador serio de la Guerra Fría y la geopolítica posterior a ese conflicto. Sin embargo, el momento en que se produce es crucial. A medida que la Administración de Donald Trump muestra una postura cada vez más firme hacia La Habana —en consonancia con la orientación estratégica esbozada en la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025—, el informe sirve no solo como aclaración histórica, sino como advertencia estratégica.

Durante décadas, el régimen de los Castro ha integrado las operaciones de inteligencia en el tejido mismo de su gestión estatal. Desde la consolidación inicial del poder bajo Fidel Castro hasta el actual liderazgo dictatorial de Miguel Díaz-Canel, el espionaje no ha sido secundario, sino central. Los servicios de inteligencia cubanos se infiltraron en instituciones estadounidenses, cultivaron contactos en toda América Latina y coordinaron con regímenes adversarios para socavar los sistemas democráticos. Lo que resulta especialmente llamativo en las conclusiones del FBI es el compromiso sostenido del régimen con el espionaje incluso durante períodos de graves dificultades económicas, incluido el llamado «Período Especial» tras el colapso de la Unión Soviética. No se trataba de oportunismo propiciado por las subvenciones soviéticas. Era coherencia ideológica y estratégica.

Esta continuidad subraya una verdad fundamental: el régimen comunista cubano no es un actor estatal normal que responda a los incentivos de manera convencional. Más bien, es un aparato maligno y arraigado, comprometido con la subversión como condición permanente de su existencia. Sus redes de inteligencia se han entrecruzado durante mucho tiempo con actividades transnacionales ilícitas, incluido el tráfico de drogas y la cooperación con organizaciones extremistas. El historial —que abarca décadas— demuestra que elementos dentro del aparato de seguridad de Cuba han mantenido relaciones con grupos terroristas designados por Estados Unidos y han facilitado contactos con redes radicales, incluidos actores islamistas hostiles a los intereses estadounidenses. Estos vínculos no son fortuitos. Son la extensión natural de un régimen que se define a sí mismo en oposición al orden democrático liberal.

Las implicaciones para la seguridad nacional de EE. UU. son profundas. Un enemigo acérrimo situado a solo 90 millas de las costas estadounidenses, con un historial documentado de espionaje, subversión y colaboración con redes criminales y extremistas, no puede ser tratado como un desafío benigno o manejable. El hecho de que el castrocomunismo albergue también bases para regímenes liberticidas como los de China, Rusia, Irán y Corea del Norte agrava enormemente el peligro que representa. El informe del FBI refuerza lo que los responsables políticos saben desde hace tiempo, pero sobre lo que con demasiada frecuencia han dudado en actuar: la persistencia del régimen comunista cubano constituye una vulnerabilidad estructural en el hemisferio occidental.

Es en este contexto donde debe entenderse la orientación política emergente de la Administración Trump. La Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 marca una ruptura decisiva con los paradigmas fallidos de la distensión y la acomodación que caracterizaron las décadas anteriores. Esos enfoques no moderaron al régimen ni frenaron sus actividades hostiles. Por el contrario, proporcionaron un respiro para la consolidación de redes de inteligencia y la expansión de la influencia de Cuba en regiones ya susceptibles a corrientes antidemocráticas.

Una estrategia encaminada al cambio de régimen, por lo tanto, no es un acto de agresión ideológica, sino de necesidad estratégica. La eliminación del sistema castrista-comunista acabaría con un centro de espionaje de larga data y desarticularía las redes que vinculan la inteligencia patrocinada por el Estado con el narcotráfico y la colaboración extremista. Abriría la posibilidad de una Cuba democrática alineada con las normas hemisféricas de gobernanza, transparencia y cooperación en materia de seguridad.

Los críticos invocarán inevitablemente los riesgos de una escalada o las incertidumbres de la transición. Sin embargo, la historia ofrece un contrapunto: los mayores peligros no han surgido de la acción decisiva, sino de la inacción prolongada ante amenazas claras. La persistencia del castrismo ha sido posible precisamente por esa vacilación. Las conclusiones del FBI deberían disipar cualquier ilusión restante sobre la naturaleza del régimen.

En todo caso, este informe bien podría servir de preludio. Aclara lo que está en juego, documenta la amenaza y se alinea con un reajuste estratégico más amplio que ya está en marcha. Estados Unidos se enfrenta ahora a una elección tan cruda como trascendental: tolerar el funcionamiento continuado de una plataforma de inteligencia hostil en su vecindad inmediata o actuar —de forma deliberada y resuelta— para provocar su fin. El camino a seguir exige claridad de propósito. La defensa de los intereses nacionales estadounidenses, la seguridad del hemisferio y la causa más amplia de la libertad convergen en una única conclusión: el régimen comunista cubano no es meramente un anacronismo de la Guerra Fría, sino una amenaza activa. Y es hora de que esa amenaza se aborde de manera decisiva.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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FBI – Federal Bureau of Investigation

31 march, 2026

Your FBI: Counterintelligence - Cuba: The Neighborhood Spy


UniVista TV

10 de abril, 2026

EX AGENTE DE INTELIGENCIA: CUBA pone a dormir a sus agentes Infiltrados. Sanchez Grass 



ESPIONAJE CUBANO AL DESCUBIERTO: advertencia directa e inusual del FBI AL DESCUBIERTO: Operaciones del espionaje cubano en Chile




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viernes, julio 11, 2025

Una Investigación de Casa Palanca en Cuba. La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el actual Sistema Nacional de Salud Cubano. Dr. Antonio Guedes: La Sanidad Silenciada; artículo sobre la Salud en Cuba antes de 1959.

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Para leer de manera íntegra la extensa y profunda investigación de Casa Palanca sobre La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el Sistema Nacional de Salud Cubano, haga click encima del título de la investigación

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Tomado de https://www.casapalanca.org/

Salarios mensuales  mínimos y promedio en Cuba 2025

Informes de la ONEI señalan que el salario mínimo en Cuba está fijado en 2.100 CUP (5,45 USD), mientras que el salario promedio mensual de 2024 fue de 5.839 CUP  (15,16 USD). Las jubilaciones, por su parte, no superan los 2.000 CUP (5,19 USD) en promedio.

Se estima que dos personas de un núcleo familiar necesitan casi ocho salarios promedios y más de 29 jubilaciones mínimas para cubrir los gastos básicos de manutención.





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La sanidad y los hospitales cubanos en la República

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Datos que echan por tierra el intento castrista de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959.

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El hoy desaparecido Hospital Pediátrico de La Habana fue el mayor hospital infantil de toda América Latina; fue construido por el gobierno de Gerardo Machado y Morales. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano

Por Dimas Castellano

La Habana

11 de junio  2025 

En 1902, al término de la ocupación norteamericana, el estado de la Salud Pública en Cuba era muy superior al que existía al concluir la Guerra de Independencia en 1898.

De la etapa de ocupación, la República heredó una eficiente estructura organizacional: una red de hospitales públicos, privados, mutualistas y casas de socorro, programas para el tratamiento de enfermedades infecciosas, instituciones investigativas, escuelas de enfermería y de cirugía dental, un cuerpo de médicos de altísimo nivel y un estado de higienización avanzado. Sobre esa base se erigieron nuevas asociaciones e instituciones, gracias a las cuales Cuba se ubicó entre los países más avanzados de América Latina.

Asociaciones cívicas e instituciones

Una reducida muestra de las nuevas asociaciones e instituciones surgidas basta para desmontar la narrativa totalitarista en su intento de borrar la obra precedente en materia de salud: la Secretaría de Sanidad y Beneficencia (primer ministerio de Salud Pública de Cuba y en el mundo, 1909); el servicio oncológico del Hospital Reina de las Mercedes (1920); la Federación Médica de Cuba, la Liga Contra el Cáncer y el Instituto del Cáncer, primero de su tipo en Cuba (1925); el Servicio de Oftalmología del Hospital Calixto García (1926); la Sociedad Cubana de Cancerología (1934); los seguros sociales como derechos de los trabajadores (1940); un Servicio Técnico de Salubridad encargado de las estadísticas, los productos biológicos, la investigación, y la sanidad (1936); la Corporación Nacional de Asistencia Pública, el Consejo Nacional de Tuberculosis, el Instituto Técnico de Salubridad Rural, el Centro de Orientación Infantil, y el Patronato para la Protección de la Sífilis y otras enfermedades (1936); la sociedad de Tisiología, para divulgar los avances de la especialidad (1940); la celebración del IV Congreso Panamericano de Tuberculosis con la participación de 750 médicos cubanos y 150 extranjeros (1945); la Sociedad de Neumología (1950); la Liga Contra la Ceguera (1951), y el hospital (1958), actual Pando Ferrer.

Centros asistenciales

Entre 1906 y 1954 se inauguraron: la Asociación Canaria de Beneficencia, Instrucción y Recreo de la Habana (Quinta Canaria); el Sanatorio Antituberculoso La Esperanza; el Centro Castellano; el Hospital de Emergencia en Centro Habana; el Hospital General Calixto García (antiguo Alfonso XIII); el Hospital Hijas de Galicia (actual Hospital Miguel Enríquez); el Leprosorio de San Lázaro; el Preventorio de salud José Martí para niños tuberculosos; el Hospital de Emergencias (1909), trasladado en 1920 al moderno edificio de Carlos III (primer hospital monumental de La Habana); la Casa de Salud, Quinta Santa Teresa de Jesús; el Hospital Militar de Columbia; el Hospital de Maternidad América Arias; el Pediátrico en el reparto Lugardita y el Hospital General Conill, ambos en Boyeros; el Hospital de Homicultura, de higiene infantil, embarazos, partos, curaciones, en Matanzas; el Hospital Nacional del Cáncer (Curie); Maternidad Obrera de Marianao; el Sanatorio Ambrosio Grillo, con capacidad para 400 pacientes; los hospitales infantiles Pedro Borrás, Sagrado Corazón (actual González Coro), y Ángel Arturo Aballí; el Hospital de las Ánimas, reconvertido para tratar enfermos infecciosos; y el Sanatorio Topes de Collantes, equipado con la más alta tecnología de la época.

Los actuales hospitales provinciales y la mayoría de los municipales se construyeron antes de 1959. Los ingenios azucareros, alejados de las ciudades, tenían sus propios hospitales para los trabajadores. Además, se inauguraron innumerables clínicas privadas a lo largo y ancho del país, y las instituciones mutualistas de la salud brindaban amplios servicios médicos, realizaban visitas a las casas, suministraban medicinas, y crearon delegaciones en los pueblos importantes. Si el paciente necesitaba hospitalización, se trasladaba a algunas de sus sedes en las capitales de provincia, o en La Habana.

Resultados

El sistema de salud cubano en la República estaba integrado por una combinación de servicios gratuitos de salud pública financiados por el Gobierno, y de servicios privados que abarcaban todas las ciudades importantes de la Isla. Existían hospitales especializados en el cuidado de la lepra, enfermedades mentales, cáncer, poliomielitis, oftalmología, ortopedia, tuberculosis, pediatría, enfermedades contagiosas y cardiología, con consultas externas en otras provincias para quienes no necesitaban hospitalización; además estaban los llamados dispensarios, centrados en el diagnóstico y la prevención, que aplicaban tratamientos especializados en enfermedades como lepra, tuberculosis o la pediatría.

(Los hospitales públicos, dispensarios  y casas  de socorrro eran GRATUITOS.  Las 242 clínicas mutualista en su inmensa  mayoría costaban mensualmente entre 2 y 3 pesos mensuales. Ecistían las consultas médicas privadas y clínicas privadas como la Clínica Miramar; que es la ¨Cira García¨ de hoy para extranjeros . Comentario e imagen añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

En 1958 Cuba contaba con más de 108 hospitales públicos, 250 privados y 200 casas de socorro. Las compañías de seguro y clínicas a bajo precio competían con los centros mutualistas. La mortalidad por tétanos infantil disminuyó, se erradicó la fiebre amarilla, se estableció la vacunación permanente de la viruela, y se elaboró una avanzada legislación sanitaria.

Entre los indicadores de salud basta citar los siguientes: la esperanza de vida, que en 1931 era de aproximadamente 42 años, en 1958 se elevó a 64 años, superada solamente por Argentina y Uruguay; la mortalidad infantil (33,4 por cada mil nacidos), solo era superada por Estados Unidos y Canadá; más de un médico por cada mil habitantes (según la OMS, en el período 50-54, Cuba ocupaba el puesto once en el mundo y el primero en América Latina); los hospitales públicos contaban con 21.141 camas y los privados otras 15.000, para un total de 36.141, mejor que la mayoría de los países latinoamericanos. Estos índices de salud eran equiparables a los más avanzados de su época en la región y en el mundo.

Conclusiones

Pese a los avances señalados, el sistema de salud de la República tenía lagunas. Sus servicios, mayoritariamente concentrados en la capital, el mayor núcleo urbano del país, no alcanzaban a las zonas montañosas y remotas de la Isla, aunque se contaba con un eficiente transporte por aire, mar y tierra, que permitía trasladar a La Habana con facilidad a los pacientes necesitados de atención especializada.

Los datos brindados echan por tierra el intento de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959, como parte de un proyecto que, sobre un falso "estado calamitoso" previo, vendió la idea de considerar a Cuba, con posterioridad a esa fecha, como potencia médica, obviando que los avances obtenidos en las primeras décadas de totalitarismo fueron resultado de la base creada anteriormente, sustentada en el progreso económico, en la labor de destacados médicos, y en la libertad de que gozaban las asociaciones de profesionales en los gobiernos republicanos de 1902 a 1958, sin necesidad de subvenciones foráneas.

Por tanto, lo que correspondía al Partido-Estado-Gobierno era mejorar la salud en las zonas agrarias y perfeccionar la obra que le antecedió, no negar los avances anteriores, para finalmente arribar al desastre actual.

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Las siguientes imágenes fueron tomadas de la página de facebook llamada Habana Cimarrona, del recién fallecido Ivo Basterrechea; donde encontrará muchas  otras similares. .


Video en español sobre el hospital antituberculoso de Topes de Collantes

HERE THEY TORTURED THE ESCAMBRAY REVOLTERS: History of the Topes de Collantes hospital


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La Sanidad Silenciada. Relevante artículo del Dr. Antonio Guedes sobre la Salud en Cuba antes de 1959. Artículo publicado en el No. 24 de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana. Número homenaje a la República de Cuba. El Dr. Antonio Guedes ha publicado recientemente  el libro  Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024, el cual puede ser adquirido  en Amazon en formatos Kindle y en papel a muy bajos precios.


Este estudio de la sanidad en Cuba está basado principalmente en los informes de organismos internacionales, como los emitidos por la Organización Mundial de la Salud y los Anuarios Estadísticos de América Latina, Anuarios Estadísticos de Cuba (del Comité Estatal de Estadísticas, ONEI). Para el período a partir de 1959, fundamentalmente en los datos oficiales proporcionados por el gobierno cubano. Es importante tener una visión completa de la sanidad cubana durante sus 122 años (1902-2024) como país independiente para poder entender y conocer su realidad. Después de hacer ese recorrido, se puede afirmar que Cuba no es hoy una “potencia médica” tal como intenta trasmitir el gobierno instaurado en 1959. Por mucho que se repita esa idea y que la avalen algunos organismos internacionales, sin verificación objetiva, la realidad es muy tozuda. Si se está informado y bien intencionado, se comprueba que la sanidad cubana es una debacle –cada vez mayor y más grave con el paso de los años.

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Las imágenes  pueden verse más grande si se hace click encima de ella una vez y  si hace nuevamente click encima de ellas,  aumentan aún más el tamaño.












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DROGUERIA SARRÁ

Publicado por Derubín Jácome4 de marzo de 2016

Los catalanes José Sarrá y su tío Valentín Catalá, boticarios, llegaron a Cuba a mediados del siglo XIX para hacer carrera y probar fortuna en los negocios. Pero lograron mucho más, porque los Sarrá conquistaron La Habana y aunque en 1885 existían más de 65 farmacias que vendían tanto patentes nacionales como extranjeras, poco después, la fundada por ellos será la más importante.

Estos catalanes crean la “Sociedad Catalá, Sarrá y Co.”, y fundan en 1853, en una pequeña casa de la calle de Teniente Rey, la farmacia “La Reunión”, con la estrategia de proveer no solo productos farmacéuticos de alta calidad, sino hacerlo a precios razonables. Para ello invierten 50.000 pesos en la fundación de esta farmacia y droguería, en La Habana Vieja, junto a un pozo de agua pura, que resultaba idónea para la elaboración de sus medicamentos.

El establecimiento, orientado a la venta al por mayor, se llamó “La Reunión” ya que unificaba las farmacias tradicional y homeopática. La primera quedaría a cargo de José y la segunda por su tío, quien también asumiría la contabilidad. Montaron un laboratorio que poco tiempo después ya surtía de ungüentos, sales, jarabes, extractos y otros productos a farmacéuticos y hospitales de toda Cuba.

En 1858 se incorpora a la empresa otro familiar, el también científico y negociante José Sarrá y Valldejulí, sobrino del cofundador. Siete años después, Valentín les venderá su parte para establecerse por su cuenta en Barcelona. La antigua Sociedad es disuelta y se constituye la “Sarrá y Co.”

Sarrá Valldejulí, el nuevo socio, realizaría grandes cambios en la empresa, comprando algunas propiedades en la manzana donde se encontraba la farmacia y mejorando la botica, a la que le agregó oficinas, almacén y un laboratorio aún mayor, adquiriendo nuevos equipos, como una máquina de vapor para hacer pulverizaciones o presas para extraer aceite de ricino. Sacaría al mercado nuevos productos propios de gran éxito, como la “Magnesia Sarrá”. También destaca la formación de más de cien farmacéuticos en estos laboratorios.

Fue tal la importancia de esta droguería, que en el año 1881 su Majestad Alfonso XII de España le concedió al Dr. José Sarrá el título honorífico de “Farmacéutico y Droguero de la Real Casa” y otorgándole el uso del Escudo de Armas Reales en las muestras, facturas y etiquetas de sus productos. Para 1883 se instalará la Droguería y Farmacia “La Reunión” en su edificio de Teniente Rey y Compostela.

(José Sarrá, fundador de la que fue muy relevante drogueria o farmaceútica Sarrá, Junto a su esposa Celia Hernández Buchó y su hijos, María Teresa, Celia y Ernesto José)

En el nuevo edificio, la importancia del negocio crecerá en proporción a su amplitud, manteniendo el primer lugar entre las de su clase. En 1898 muere su dueño fundador y la dirección de la casa pasa a ser propiedad de la firma “Viuda de José Sarrá e Hijo”, conformada por la señora Doña Celia Hernández y Buchó, viuda de Sarrá y su hijo Ernesto, que aunque solo contaba con 19 años, ya se distinguía en sus estudios de la carrera de Farmacia. En manos de ambos la casa mantuvo siempre su lugar prominente, hasta quedar finalmente como único propietario su hijo.

Es precisamente esta tercera generación de propietarios, con Ernesto Sarrá Hernández a la cabeza, la que en las primeras décadas del siglo XX transforma el prestigioso negocio en uno de los emporios más importantes de Cuba.

En 1912 será Ernesto quien adquiere varias casas en la esquina de Teniente Rey, Habana y Compostela, que unido a los anteriores edificios forma un conjunto de 18 nuevos inmuebles con una superficie de 13,000 m2. El prestigioso negocio se transforma en uno de los emporios más importantes de Cuba, con 46 edificios, 600 empleados y más de 500 productos, llegando a ocupar más de 45 edificios con 40,000 metros cuadrados de área.

Para tener una idea del crecimiento del negocio, se adquieren las casas de la calle Compostela nº 87, 89, 91, 93, 95, 97, 99, 101, 103 y 105; en Teniente Rey la nº 35, 39, 52, 54, 56, 58 y 60 y en la calle Habana las nº 126, 128, 130, 132, 134 y 136. Ocupando casi completamente los tres frentes de una manzana, lo que le permitía tener 33 vidrieras de exposición hacia la calle. En la calle Buenos Aires nº 21 se encontraban los garajes para guardar los camiones que hacían el servicio de la casa.

La Droguería llegó a ser más que una farmacia y un laboratorio de especialidades farmacéutica, biológicas y opoterápicas, sino también una Tienda por departamentos, una fábrica de jabón, de perfumes, insecticidas y desinfectantes, locería, cristalería, juguetería y un almacén de suministros para lecherías de materias primas para dulcerías y panaderías.

También introdujo técnicas de marketing moderno, como regalar perfumes e invitar a merendar a los mejores compradores en la tienda de la droguería, sección “Atracciones Sarrá”. La “Droguería Sarrá” no solo llegó a ser la droguería más grande de Cuba y de Latinoamérica, sino incluso la segunda del mundo tras la norteamericana “Johnson”.

Por su excelencia y méritos alcanzados, en 1934 el “Congreso de la República de Cuba” le concede a la “Droguería Sarrá” el uso del Escudo de la República para que apareciera también en las muestras, facturas y etiquetas. En la Universidad de la Habana y la Universidad de Villanueva se establece el “Premio Sarrá”, que se otorgaba anualmente a los mejores estudiantes de farmacia.

El imperio Sarrá tuvo un largo siglo de vida en Cuba y además del prestigio alcanzado en sus negocios, como evidencia del esplendor alcanzado por esta familia, puedo citarles las residencias de dos miembros de esta familia:

La de su fundador, ocupada actualmente por el Ministerio de Cultura, es la espectacular mansión enclavada en la calle 2 esquina a 13 en el Vedado y la de una de sus hermanas es el llamado “Palacete Velasco Sarrá”, erigido en 1912 en el destacado emplazamiento de La Habana Vieja, que actualmente ocupa la sede de la “Embajada de España” en Cuba, que recibe el edificio en 1984, después de muchos años de abandono tras su expropiación a la familia a comienzos de la década del 60.

En 1999, un grupo de nietos y de bisnietos del Dr. Ernesto José Sarrá establecieron en el Estado de la Florida la corporación “Sarra Natural Products”, para ofrecerle al público la misma calidad, confianza y excelencia que prestigia el nombre Sarrá. Los Productos Naturales Sarrá se venden en farmacias y droguerías en la Florida, New York y New Jersey.

El edificio principal de la “Droguería Sarrá” está considerado como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Actualmente es Museo de Farmacia.
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Tomado de https://www.elnuevoherald.com/

Cuba antes de 1959: prosperidad y frustraciones de una república

Por Jaime Suchlicki
19 de diciembre de 2008
(fragmento)

Para 1959, los indicadores económicos apuntaban a una economía moderna en pleno desarrollo. El per cápita de los cubanos era de $431 similar al de España e Italia. Cuba tenía una de las tasas de mortalidad infantil más baja del mundo (37 por cada 1,000); un alfabetismo del 80 por ciento, tercero en América Latina, después de Argentina y Costa Rica; y el tercer número más alto mundialmente per capita de médicos y dentistas. Cuba tenia más de 40 laboratorios farmacéuticos que producían el 50 por ciento de las medicinas que se consumían en la isla. En 1959 Cuba era el tercer país en América Latina en número de radios y televisores.
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Tomado de http://scielo.sld.cu/pdf/far/v50n1/far16116.pdf

(publicado en Revista Cubana de Farmacia. 2016;50(1) )

Preparaciones farmacéuticas de los siglos XIX y XX en la región oriental de Cuba

Por Clara Aurora Zúñiga Moro
Universidad de Oriente Santiago de Cuba.
 Cuba.

(Fragmento, página 8)
Ya en la segunda mitad del siglo XX, con el incremento en el país de laboratorios de firmas nacionales y extranjeras y la avalancha de productos farmacéuticos en el mercado, se impusieron medidas restrictivas en este sentido. En la XLI Asamblea Médica Nacional celebrada en La Habana, los días 12 y 13 de enero de 1957, se acordó recomendar a la clase médica que en toda oportunidad en que se realizara propaganda de algunas especialidades farmacéuticas se debía solicitar la identificación para corroborar que el producto estuviera elaborado por una industria aprobada por el Consejo de Medicamentos, Alimentos y Cosméticos del Colegio Médico Nacional. En 1959 se produce la primera edición de la Guía Farmacoterapéutica cubana, con amplia información en relación con las especialidades medicamentosas que se elaboraban, distribuían o envasaban en las industrias nacionales y extranjeras que habían recibido el Certificado de Industria Aprobada del Consejo de Medicamentos. Los laboratorios que recibían este certificado eran sometidos a la inspección y vigilancia de ese consejo y sus productos eran analizados periódicamente en el Laboratorio de Investigaciones Científicas de esa institución. Aparecían con esta categoría unos 70 laboratorios, la gran mayoría de ellos representantes de firmas internacionales como los laboratorios Selles S.A., Linner, Hoffman La Roche y otras firmas de sociedades nacionales como Labrapia de Cuba S.A., Instituto biológico cubano y Laboratorios Planas de la Cuba industrial farmacéutica S.A. (31)

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jueves, mayo 15, 2025

Roberto Álvarez Quiñones sobre Cuba: Medios oficiales del castrismo han publicado últimamente críticas al Gobierno en varias provincias.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Qué hay detrás de las críticas 'atrevidas' en la prensa castrista?

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Medios oficiales del castrismo han publicado últimamente críticas al Gobierno en varias provincias.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 13 Mayo, 2025 

Medios oficiales del castrismo han publicado últimamente, en varias provincias, críticas al Gobierno que, en el hermético contexto castrista, resultan "atrevidas" aunque solo juegan con la cadena (asuntos muy puntuales) y no con el mono (el socialismo).

Llaman la atención porque han sido aprobadas, o posiblemente ordenadas por el Partido Comunista de Cuba (PCC), propietario y rector de los medios de comunicación en la Isla, que son repetidores y difusores de propaganda y "orientaciones" oficiales.

Pongo dos ejemplos muy recientes de esa propaganda. Los medios oficiales publicaron que el Primero de Mayo desfilaron en La Habana 600.000 personas "con alegría y entusiasmo", cuando la cifra real no superó las 250.000 y porque fueron presionadas, y muchas obligadas a desfilar.

Granma enfatizó que "se desbordaron las plazas de Cuba de amor y unidad". El Artemiseño, órgano del PCC en la provincia de Artemisa, dijo que fue "una jornada llena de reafirmación y compromiso con las conquistas alcanzadas".

Pues bien, ese mismo periódico oficial de Artemisa publicó unos días antes (25 de abril) una crítica inusual "respondona", redactada por un "cuadro del Partido", la subdirectora y periodista estrella de ese medio, Adriánez Fernández. Y fue ilustrada con una caricatura que, según el medio independiente 14yMedio, era una "expresión de absoluto desconcierto" sobre la realidad que le rodea.

Adriánez comenzó diciendo que ella solo tiene acceso a su salario en pesos cubanos y que la dolarización forzada en Cuba no encaja con las bondades que el Gobierno afirma traerá esa medida para el pueblo.

Marcó la diferencia que hay entre quienes solo tienen moneda nacional y quienes disponen de moneda extranjera y pueden comprar alimentos y otros bienes de consumo en las shopping de GAESA, que la columnista llamó "establecimientos relucientes" (precios inflados entre un 240% y un 500%).

Basta ir a un mercado en pesos para constatar lo poco que se vende (…) ¿Dónde están los productos que deberían estar disponibles en esas estanterías?", se preguntó Adriánez, en alusión a un programa televisivo Mesa Redonda en el que altos jerarcas del Gobierno hablaron maravillas de la apertura de tiendas en dólares en efectivo.

"Hace mucho no se norma nada, porque precisamente no hay nada, o al menos nada de primera necesidad para ofertar [en pesos]", afirmó la columnista oficial, según el diario independiente cubano ya citado.

Adriánez refutó el argumento de que esas tiendas en moneda extranjera son para que la economía crezca y el peso cubano recupere poder de compra. Dijo que en las tiendas en moneda nacional los estantes están "cada vez más vacíos, con un personal prácticamente ocioso".

Y vuelvo al punto. En Cuba es imposible publicar nada medianamente importante, y mucho menos una crítica al Gobierno, si no lo autoriza su dueño, el publisher (como se dice en EEUU), el Partido Comunista. De eso se encarga su Departamento Ideológico, en la instancia partidista que corresponda, o el mismísimo primer secretario del PCC en la provincia si se trata de algo más "delicado", como lo fue este caso.

Esa crítica no tendría importancia alguna en un país con libertad de prensa, pero en Cuba es una herejía, pues cuestiona al presidente del país, Miguel Díaz-Canel, y al primer ministro, Manuel Marrero (hombre de GAESA). Ambos están exhortando a la población a que tenga "comprensión" y acepte sin chistar la "dolarización parcial de la economía". Años atrás Adriánez y sus jefes habrían sido sancionados por hacer "planteamientos contrarios a la línea del Partido".

Que mejoren las carreteras con el asfalto que emplea GAESA

Ese mismo 25 de abril, en Escambray, el periódico del PCC en Sancti Spíritus, otra figura destacada de la prensa partidista provincial, Mary Luz Borrego, criticó el pésimo estado de las carreteras y calles en esa provincia.

Propuso que para mejorar las vías se utilice el "hormigón asfáltico frío que el Gobierno emplea en las vías que conducen a los hoteles", en alusión a GAESA, que construye y repara las vías hacia sus hoteles y otras instalaciones suyas con ese tipo de hormigón, mientras las vías en la provincia ya casi son intransitables.

En Ciego de Ávila, el periódico Invasor, órgano provincial del PCC, ha reiterado que el Gobierno central debe invertir más recursos en producir alimentos que en la construcción de hoteles y el turismo. Y critica el "inmovilismo y la inercia" de dirigentes gubernamentales.

Girón, periódico del PCC en Matanzas, desde noviembre de 2023 ha ignorado la orden de no tocar el tema de la violencia y publica detalles de los feminicidios, otros asesinatos y robos violentos en esa provincia, incluso contra turistas extranjeros.

GAESA dejó fuera del pastel-dólar a la burocracia del PCC

¿Qué hay detrás de tales críticas "atrevidas"? Ante todo, se percibe que en los estamentos del aparato dictatorial castrista no hay la "unidad" de que presume. Esos comentarios críticos los hace el Partido Comunista. Y no vale el argumento de que se publican en provincia. El PCC, dueño y señor de los medios estatales, es el mismo partido único en La Habana, y en toda la Isla.

Esta "rebelión" partidista parte de la nueva realidad de que el poder político y económico en Cuba ahora en verdad lo ostenta GAESA, encabezada por el mismísimo dictador, Raúl "el Cruel". Ha pasado de los comisarios y vividores del PCC a la cofradía mafiosa castrense. En la práctica, el PCC no es ya la máxima instancia de poder político que le confiere la Constitución.

Con ese "golpe de Estado" militar, lo peor para la burocracia parasitaria del PCC es que ha sido dejada fuera del pastel-dólar. GAESA y sus socios civiles asociados se enriquecen con sus tiendas, red de servicios, hoteles, bancos, remesas, inversiones en el extranjero, y hasta con lavado de dinero. Y a los cuadros del PCC les han dejado el trabajo sucio, dar la cara a la población casi estrangulada ya por la peor crisis en la historia de Cuba.

De esas ronchas vienen estos "atrevimientos" en la prensa comunista. Pero, ojo, es una pugna entre oligarcas dolarizados y los dejados fuera de la "piñata" que no apunta a nada positivo para el pueblo. Ambas partes pretenden continuar en el poder ad infinitum.

De esta rivalidad GAESA-PCC podrán seguir brotando expresiones nada "unitarias". También podría haber un acomodamiento entre ambos bandos. Pero, en cualquier caso, no conducirá a la libertad de Cuba. No la habrá mientras no sea echada del poder conjuntamente la cofradía militar y la civil.

Solo este detalle es elocuente: GAESA quiere evitar un sector privado independiente que le haga competencia. Y eso mismo también lo quieren impedir los jerarcas del PCC en todos los niveles, pues la independencia económica podría conducir al cambio político que acabaría ellos. Porque Cuba no es un país asiático con influencia confuciana, sino de cultura occidental, ubicado al lado de EEUU, y con una próspera diáspora.

Capitalismo: el peor sistema económico, excepto todos los demás

Por otra parte, está el cabo suelto fundamental de que la crisis multisistémica del castrismo es agravada con decisiones gubernamentales desastrosas, contraproducentes, incoherentes. Eso va haciendo cada vez más evidente la necesidad de desmantelar el estúpido sistema socioeconómico socialista, a lo cual se niega a rajatabla Raúl Castro, el Deng Xiaoping cubano que sigue dirigiendo la "revolución”" a sus casi 94 años (los cumple en junio).

A su vez, todo esto aquí analizado lanza un nítido mensaje a la izquierda "amiga de Cuba", que culpa al embargo de EEUU de la hecatombe causada en la Isla por el castrismo. Y es que deben aceptar de una vez que la pobreza y el atraso socioeconómico no son causados por el capitalismo, sino precisamente por todo lo contrario, por su escasez, o ausencia.

La economía de mercado no es perfecta, pero es la única que funciona. Recordemos la genial conclusión a la que llegó Winston Churchill: "La democracia es el peor sistema de Gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado".

El capitalismo es el peor sistema económico, a excepción de todos los demás. Así lo evidencian involuntariamente las "atrevidas" críticas del PCC aquí analizadas.

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