miércoles, agosto 05, 2026

Cuba: Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas; utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

 

Mayor  de la policía política Javier Reboso; uno de los vinculados  con la violación de presos

************

Tomado de https://adncuba.com/

Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas

*********

Testimonios de víctimas, familiares y expertos describen cómo la Seguridad del Estado y funcionarios penitenciarios presuntamente utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

*********

Por Karla Pérez

4 de agosto de 2026

“Dile al Gago que está acabando con los muchachos del 11 de julio”. Ese fue el mensaje que mandó, entre risas, el oficial de la policía política Javier Reboso al recluso común que violó a un preso político recluido en el penal de Guanajay, Artemisa, en abril de este año.

Dos años antes, ese mismo preso común, confabulado con el oficial Reboso, intentó violar al también manifestante del 11 de julio de 2021 y prisionero político Julián Manuel Mazola.

La violencia sexual es uno de los grandes problemas que sufren las poblaciones penitenciarias en gran parte del mundo. Sin embargo en Cuba, lejos de enfrentarse, es utilizada por la Seguridad del Estado y los funcionarios penales como forma de tortura e intimidación contra reclusos que exigen sus derechos y prisioneros políticos.

A pesar del rígido control que el régimen cubano ejerce sobre la información de lo que ocurre en los penales y los silencios que genera este tipo de violencia en las víctimas, ADN Cuba accedió a testimonios de prisioneros, familiares y especialistas en derechos humanos que exponen el uso de esta forma de tortura y la impunidad con que se realiza.

Un patrón documentado de represión

En marzo de 2024, el preso político del 11J Artemisa, Julián Manuel Mazola Beltrán, sufrió un intento de violación en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en dicha provincia.

Su agresor, el preso común conocido como “El Gago de San José”, ha estado vinculado a otros casos de agresiones de este tipo en dicho penal y se ha denunciado su complicidad con el régimen. Sin embargo, solo fue condenado a tres meses más de cárcel por el ataque al preso político.

Mazola Beltrán tuvo que iniciar en esa ocasión una huelga de hambre junto a otros compañeros del 11J en protesta para que su agresor fuese amonestado.

A nivel mundial, la tasa de violación en prisiones ha variado a lo largo de los años, pero estudios sugieren que la victimización sexual de los presos oscila entre el 10 y el 28 por ciento.

Un informe especial de Human Rights Watch (HRW) en 2001 sobre el abuso dentro de los sistemas penitenciarios estimó que entre 250,000 y 600,000 presos son violados cada año en Estados Unidos.

En Cuba, como en el resto del mundo, este es un problema de larga data. Evidencias del mismo pueden encontrarse en la novela de Carlos Montenegro, “Hombres sin mujer”, publicada en 1938. 

Sin embargo, resulta preocupante que en el caso cubano, este problema sea instrumentado por las autoridades carcelarias y la Seguridad del Estado, para usarlo como forma de intimidación y castigo contra los reclusos.

Julio César Morales González, condenado en 1993 a seis años de prisión por el delito de sabotaje, fue ultrajado sexualmente en el régimen especial de la prisión El Yayal de Holguín.

El preso político contó al medio independiente Cubanet que cuando ocurrió el suceso se encontraba además sin acceso a los medicamentos de los que era dependiente.

En enero de 2026, el preso político Onaikel Infante Abreu fue abusado sexualmente por un recluso en la prisión de Agüica, Matanzas, mientras se encontraba en celda de castigo, confirmó su esposa Sujay Acosta a ADN Cuba.

Acosta, quien se comunicó con Infante Abreu luego del ataque, conoció que aparentemente entraron varios reclusos comunes a la celda donde se encontraba y uno de ellos lo violó.

“En las celdas de castigo no entra nadie que no sea de la Seguridad del Estado", agregó la esposa en enero anterior.

El expreso político exiliado José Batista Falcón, quien pasó por varias cárceles de Santiago de Cuba explicó a ADN Cuba que contra los presos políticos “emplean todo tipo de prácticas: violaciones sexuales, golpizas, actos denigrantes. Lo hacen los reos comunes enviados por la Seguridad del Estado”.

Durante dos meses que permaneció recluido en la prisión Aguadores, Santiago de Cuba, en 2011, un recluso común enviado por el régimen intentó tocarlo cuando él dormía. El abuso no llegó a concretarse porque otros reclusos defendieron al opositor.

“Cuando yo estuve preso vi intentos de violación e intentos de golpiza contra los presos políticos”, añadió.

En un hilo publicado el 22 de marzo de 2024, Cubalex documentó que las autoridades de la prisión Combinado del Este utilizaban a reclusos comunes para agredir al preso político Yuri Almenares debido a su orientación sexual. 

La organización recordó además que los abusos físicos y sexuales constituyen prácticas sistemáticas en las cárceles cubanas y citó antecedentes como los casos registrados en 2012 en una prisión de Camagüey, donde fueron documentados maltratos, torturas y agresiones contra personas privadas de libertad por su orientación sexual e identidad de género. Entre las víctimas figuraban personas transgénero que incluso fueron amenazadas con perros.

Aunque las violaciones suelen ser las manifestaciones más extremas, las agresiones sexuales también incluyen otro conjunto de prácticas como los tocamientos y contacto físico no consentido, desnudez forzada, registros corporales abusivos, así como acoso, amenazas y humillaciones sexuales.

Para la abogada Laritza Diversent, directora ejecutiva de la organización Cubalex, las agresiones sexuales dentro de la prisión, tanto en las cárceles de mujeres como en las de hombres, “son un arma que se utiliza para controlar y doblegar”.

“El personal de prisión sabe de esta situación y muchas veces las provoca. Hay grupos vulnerables que son más susceptibles: la comunidad LGBTQ+, los menores de edad o las personas mucho más jóvenes que entran en las prisiones de adultos. Actualmente no hay inspección independiente, no hay acceso a donde no se puede mirar y donde tampoco la sociedad mira. El Estado no ha hecho nada”, indicó Diversent.   

La coartada de la violencia delegada

Uno de los objetivos de todo sistema penitenciario es la reinserción social del recluso. Resulta por tanto contraproducente que las propias autoridades estimulen la comisión de nuevos delitos, más cuando se trata de acciones tan graves y estigmatizantes como los delitos sexuales.

Los agresores, que normalmente son personas que ingresaron a prisión por este tipo de delitos o similares, continúan practicándolas en la cárcel con la anuencia o el encargo de las autoridades, lo cual exacerba en ellos este tipo de conductas nocivas, se exponen a nuevas situaciones de conflicto y dificultan aún más su proceso de reinserción social. En cierta medida, los victimarios también resultan víctimas de sus captores y del sistema.

Una ex prisionera política que estuvo recluida en la cárcel de mujeres de Camagüey y que pidió no ser identificada por razones de seguridad contó a ADNCuba que la Seguridad del Estado operaba dentro del penal con la colaboración de la jefatura de la prisión, funcionarias del Ministerio del Interior (Minint) y un grupo de reclusas condenadas a largas penas.

"Tenían un grupo de mujeres sancionadas a más de 15 años que actuaban al servicio de la Seguridad del Estado y el Minint. Se dedicaban a ultrajar, chantajear y amenazar tanto a presas comunes como políticas. A algunas las llevaban a la oficina y les prometían beneficios, como permitirles compartir pabellón con sus esposos presos, a cambio de colaborar", relató.

La exreclusa aseguró además que quienes se negaban a colaborar eran objeto de campañas de difamación y amenazas. "Decían que eran lesbianas o informantes para desacreditarlas. Hacían reuniones en el teatro de la prisión y las iban llamando una por una. Algunas hablaban, otras no; otras hacían lo que les ordenaban. Hubo mujeres que fueron violadas por otras presas en complicidad con las guardias de pasillo. Todo era ordenado por la Seguridad del Estado y la jefa de la unidad. Ellos tenían conocimiento de todo lo que sucedía", afirmó.

La abogada Laritza Diversent comentó que la mayoría de agresores sexuales son los llamados 'disciplinas', reclusos comunes que controlan determinados espacios en las cárceles. “Los oficiales son parte de ese control que ejerce este recluso y es una es una forma de tortura, que utilizan las autoridades penitenciarias cuando quieren doblegar o castigar a una persona”.  

Un exrecluso entrevistado por ADN Cuba y víctima de un intento de violación, confirmó que durante sus años en prisión escuchó sobre otros casos de abusos sexuales. “Sí considero que hay un patrón en los agresores: la mayoría son personas que ya no les interesa salir adelante y quieren tener el favor de la policía. Creo que ellos (los funcionarios) le dicen: mira, este muchacho molesta, qué puedes hacer con él y te rebajo años”.

El uso de reclusos para realizar actos de violencia sexual por encargo constituye la coartada empleada por las autoridades para mostrarse ajenos a estas violaciones y salvar responsabilidades en caso de que estas fueran exigidas.

Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional, esa violencia sigue siendo atribuible al Estado. La Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura establece que existe tortura cuando el dolor o sufrimiento es infligido por un funcionario público, o por otra persona que actúe a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia.

La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos también ha reconocido la responsabilidad estatal cuando las autoridades permiten o facilitan actos de violencia contra personas bajo su custodia, aun cuando estos sean ejecutados por terceros. En la misma línea, las Reglas de Bangkok exigen la adopción de políticas claras para proteger a las personas privadas de libertad de toda forma de violencia basada en el género, así como de abuso y acoso sexual, además de la capacitación del personal penitenciario para prevenir estas conductas y erradicar la discriminación.

Esta distinción resulta especialmente relevante para analizar el caso cubano. Si bien la violencia sexual es un problema estructural en sistemas penitenciarios de todo el mundo, las denuncias documentadas por organizaciones de derechos humanos muestran que, en Cuba, las autoridades no solo incumplen su obligación de prevenirla y sancionarla, sino que en algunos casos la instrumentalizan como una forma de violencia delegada.

Al permitir o incentivar que reclusos comunes agredan sexualmente o amenacen con hacerlo a presos políticos, opositores o personas pertenecientes a grupos vulnerables, el Estado convierte una práctica criminal en un mecanismo de intimidación, castigo y control, incurriendo en una forma de tortura por la que es internacionalmente responsable.

El trauma como condena

Las secuelas de estas agresiones se presentan de forma inmediata y subsisten a lo largo del tiempo.

El joven manifestante del 11J violado en abril de 2026 en la cárcel de Guanajay, que además fue sometido a sustancias químicas para concretar la agresión, estuvo ingresado en el puesto médico de la prisión en estado de shock, con afectaciones físicas y psicológicas severas.

Un estudio académico publicado en 2007 sobre la victimización sexual en centros penitenciarios advierte que las consecuencias sociales pueden ser. Las personas agredidas pueden sufrir un profundo deterioro de sus relaciones personales, cambios forzados en su forma de vida, pérdida de estatus dentro del entorno penitenciario y procesos de estigmatización que las convierten en objetivos de nuevas agresiones. 

Una vez que una víctima es "marcada" dentro de la prisión, aumenta el riesgo de sufrir episodios repetidos de violencia sexual, lo que perpetúa un ciclo de abuso y agrava el daño físico y psicológico. En el caso de los presos políticos, estas consecuencias se suman al impacto de la persecución estatal, reforzando el carácter de la violencia sexual como un método de tortura y sometimiento.

Consultada recientemente por ADN Cuba, Sujay Acosta indicó que su pareja, Onaikel Infante, continúa con secuelas del abuso. “Él se siente muy mal con eso. Yo siempre que voy a la visita le doy consejos, aunque sé que no se le va a olvidar nunca. Eso lo golpeó demasiado”.

La esposa señaló que hasta el momento, cuatro meses después de la agresión, Onaikel no ha recibido atención psicológica ni su agresor ha sido sancionado.

Las secuelas de la violencia sexual en prisión trascienden el momento de la agresión y pueden acompañar a las víctimas durante años. El estudio antes citado señala que entre los efectos físicos se encuentran las lesiones derivadas de ataques violentos y un mayor riesgo de contraer infecciones y enfermedades de transmisión sexual, mientras que las secuelas psicológicas incluyen trastorno de estrés postraumático, síndrome de respuesta al estrés y trauma asociado a la violación, con un impacto directo sobre el funcionamiento cognitivo y conductual de las víctimas.

“Me han quedado secuelas. En la calle ya he tenido pesadillas sobre ese día y eso es algo que me deprime mucho”, contó a ADN Cuba el recluso consultado bajo condición de anonimato.

La psicóloga Vanessa Rosabal conversó con ADN Cuba sobre el impacto que puede tener para una persona sobrevivir a un intento de agresión sexual o a una agresión sexual en un contexto de privación de libertad.

“Cuando una persona es sobreviviente de violencia sexual en el contexto carcelario, la misma enfrenta una situación de trauma severo, donde resulta esperable que la misma se sienta desesperanzada e impotente, identificando en ella vulnerabilidades, sintiéndose atrapada y sin salida, ante un entorno que brinda poca seguridad. Es importante diferenciar o reconocer quién perpetra el acto. Ya que proviniendo de pares, se espera una respuesta de aislamiento y desconfianza, con una importante soledad asociada; pero cuando los ataques son perpetrados por agentes gubernamentales, la sensación de indefensión y desesperanza se intensifican, cuestionando cómo es posible ser violentada por quienes deberían cuidar o defender”, explicó la experta.

Rosabal añadió que, cuando la agresión sexual es cometida, tolerada o incluso ordenada por quienes tienen poder, “se establece un aprendizaje social distorsionado, donde la justicia se percibe como inaccesible o ineficaz, se da la naturalización y normalización de la violencia, perpetuando ciclos de repetición violenta o traumática. Además se fomenta un clima de terror que actúa contra la solidaridad, la sospecha constante y el miedo a ser la próxima víctima, terminan aislando aún más a las víctimas”.

Dichas cuestiones, además del estigma social aparejado a estas formas de violencia, son las razones por las cuales en muchas ocasiones no se conocen estos actos. Datos consultados de las organizaciones independientes Centro de Documentación de Prisiones Cubanas y Cubalex, muestran que estos registros particulares son reducidos, contrastando con los testimonios de ex prisioneros, que refieren que ocurren con mucha más frecuencia.

En los casos en que esta forma violencia es orientada por funcionarios estatales, la elección de este método de tortura y no de otros, tiene como objetivo también dificultar la denuncia pública por parte de la víctima.

Tortura, violencia sexual y derecho internacional

Según Cubalex, el uso de la violencia sexual como herramienta de represión contra disidentes y miembros de comunidades vulnerables representa una grave violación de los derechos humanos. La organización señaló que este patrón incluye intentos de violación, amenazas y otros actos de violencia motivados por la opinión política, la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas, lo que constituye tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional.

La organización subrayó que estas prácticas vulneran la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, así como el derecho a la seguridad personal y a la protección frente a la violencia basada en género, reconocido en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y en los Principios de Yogyakarta sobre la aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género.

El uso de la violencia sexual contra presos políticos y otras personas consideradas "enemigos del Estado" no constituye un fenómeno exclusivo de Cuba. Diversas investigaciones académicas y organismos internacionales han documentado que este tipo de abusos forma parte del repertorio de prácticas empleadas por regímenes autoritarios para castigar la disidencia, sembrar el miedo y desalentar cualquier forma de oposición.

Una investigación publicada en 2015 por la Universidad de Columbia sostiene que la violencia sexual puede ser utilizada como una forma de terrorismo de Estado. Según el estudio, estas agresiones buscan generar un clima de terror que trasciende a las víctimas directas, enviando un mensaje al resto de la población sobre las consecuencias de participar en actividades opositoras o de apoyar a grupos considerados desafectos por el poder. De esa manera, la violencia sexual se convierte en un mecanismo para debilitar la capacidad de reclutamiento, organización y resistencia de los movimientos disidentes.

La investigación añade que este patrón resulta especialmente evidente cuando los abusos se producen de forma reiterada en centros de detención controlados por el Estado, se dirigen contra grupos específicos —como opositores políticos o personas pertenecientes a minorías vulnerables— y ocurren con el conocimiento, la participación o la aquiescencia de las autoridades. En esos contextos, señala el estudio, resulta imposible sostener que los altos mandos desconocían estas prácticas, especialmente cuando las denuncias no son investigadas ni los responsables reciben sanción alguna.

En el caso de Cuba, el ciclo de la violencia se completa con la inexistencia de un Estado de Derecho que exija la rendición de cuentas de los perpetradores.

Alain Espinosa, abogado de Cubalex, comentó a ADN Cuba sobre la impunidad con que estos crímenes se mantienen al interior del sistema cubano. “Se trata de un método de tortura que se ha institucionalizado, sistematizado y diseñado de manera intencional para quebrantar a opositores, activistas y el resto de personas presas por motivos políticos”.

“Cuando están ocurriendo estos hechos, que normalmente son ordenados o sugeridos por la Seguridad del Estado, y la víctima comienza a solicitar auxilio, esto se ignora de forma deliberada para permitir que se pueda concretar la agresión sexual. Una vez que ya ha ocurrido el abuso o intento esto es agravado, por ejemplo, cuando el personal médico, que también es militar, se niega a documentar las lesiones o tratan de minimizarlo. La Fiscalía rara vez actúa o cumple con su función en estos casos, para garantizar impunidad a sus comisores”, añadió Espinosa.

Las denuncias recopiladas por ADN Cuba muestran que la violencia sexual en las cárceles cubanas no puede entenderse solamente como una consecuencia del hacinamiento o de la falta de control penitenciario. Cuando estas agresiones son ordenadas, facilitadas o toleradas por la Seguridad del Estado y las autoridades carcelarias, se convierten en un instrumento deliberado de represión. Su propósito es quebrar psicológicamente a los presos políticos, humillarlos, enviar un mensaje de terror al resto de la población penitenciaria y reafirmar que, bajo el régimen cubano, el cuerpo y la mente de quienes disienten también es un campo de castigo y control.

*************

Cubanos por el Mundo - Live

Mayo, 2026

Presos del 11J sufren abusos sexuales en prisión en Cuba con impunidad



Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

martes, septiembre 10, 2024

Dr. Alberto Roteta Dorado: EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO. Segunda parte.

 EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO. Segunda parte.

********

El feminismo actual, estrechamente vinculado a los colectivos LGTBIQ+ y a toda la carroña de la ideología de género, es uno de los más lucrativos negocios del presente. Desde la perspectiva del victimismo han montado un gran circo para exigir esos supuestos derechos sobredimensionados.

**********

Por:  Dr. Alberto Roteta Dorado

Septiembre 3, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- Retomemos ahora el asunto de la autopercepción. En nuestros días las personas dicen autopercibirse como perros, gatos, murciélagos, vampiros, ciertas especies de vegetales y un largo etcétera. Lamentablemente se ha llegado a esto a partir de la exageración de la idea de lo autopercibido, algo completamente subjetivo e indemostrable; aunque, por desgracia, es aceptado a partir de los aberrantes cánones de la ideología de género.

Si un asesino niega su condición por no percibirse como el autor de un crimen, a pesar de las pruebas objetivas que demuestran su culpa, no puede quedar libre de su correspondiente sentencia. De la misma forma que el asesino debe ser reconocido como tal y no como un inocente porque se sabe que miente; no se debe reconocer ninguno de estos disparates. Los que dicen sentirse como perros mienten, los que dicen ser mujeres cuando en realidad son hombres, también mienten. No hay tal autopercepción y de existir dicha condición debe considerarse patológica y, por lo tanto, debe tratarse como una enfermedad mental.

¿Por qué se empeñan en reiterar la idea del “respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad”? Ya me referí antes a la necesidad de respetar las preferencias dentro de la sexualidad, siempre que sea dentro de un contexto tolerable y sin causar daño a otros. De modo que ese respeto,tratándose de preferencias sexuales, se debe limitar exclusivamente a la homosexualidad en cualquiera de los dos géneros, visto como preferencias dentro de la sexualidad. La derecha no niega sus derechos, no quiere que se les excluya y se les margine. No se debe sacar de contexto la posición de los movimientos políticos de derecha respecto a este asunto; algo a lo que los progres acuden de manera reiterada para ofrecer una idea descontextualizada y tergiversada de su verdadera posición en este sentido.

Resulta inadmisible que se tolere y se minimice lo que representa que un adulto sienta atracción sexual por los niños, por los animales, por las plantas, por los cadáveres, etc. En los casos antes mencionados se trata de verdaderas aberraciones y perturbaciones mentales; sin embargo, son preferencias que pueden ser incluidas dentro de lo que los progres teóricos de estas cuestiones de género han llamado: “respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad”, como es expone en el último de los conceptos citados en la primera parte de este trabajo, cuya fuente es el Glosario para la igualdad.

¿Cómo qué se estará autopercibiendo esta persona? En el actual contexto, bajo la terrible influencia de la ideología de género, todo es posible. En otros tiempos se interpretaría la imagen de esta persona como alguien disfrazado o como alguien con una gran perturbación de su estado mental. En nuestros días será lo que diga, desde la nueva concepción de la autopercepción.

Recordemos que según este Glosario, lamentablemente con un enfoque demasiado parcializado con las propuestas de la ideología de género defendidas por la ultraizquierda, al hacer mención a la ideología de género precisan: “al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan losmovimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido” (...) “La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.    

De manera despectiva se afirma que la ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales; pero la dosis mayor del veneno comunista aparece cuando se expone que: la ideología de género “es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.

¿Qué es un constructo? El término tan de moda, usado por las feministas acéfalas cuando se les pregunta qué es para ellas una mujer o para los defensores de los tantísimos géneros existentes en el presente que se dispersan en los disparates del famoso constructo, aún sin saber lo que es en realidad un constructo. Constructo se define como una “construcción teórica para comprender un problema determinado”. Según otras fuentes se trata de una “construcción teórica o imaginaria”, lo que, en mi opinión, denota algo muy poco preciso que se dispersa en la nada.

Es lógico que para la comprensión de un problema determinado se requiera un fundamento teórico y no una “construcción”, por cuanto nos podemos construir – dando riendas sueltas a la imaginación– un “constructo” carente de fundamentos sólidos pretendiendo lograr la comprensión de un supuesto problema. Pongamos el ejemplo de un individuo que se autopercibe como un perro. Para la comprensión del comportamiento de alguien que, siendo humano se identifica como un perro, se puede formular un concepto acerca de la idea de la llamada autopercepción. ¿Qué sentido tiene ponerse a especular – esbozar un “constructo” para la comprensión del supuesto perro– acerca del porqué ese individuo se autopercibe como un perro, cuando en realidad se trata de alguien que miente o que tiene un grave desorden mental?

Si se admite que toda persona puede autopercibirse como quiera, aun cuando esté violando todas las leyes de la biología – es lo que hacen los defensores de estas payasadas – estaremos haciendo esa llamada construcción teórica imaginaria (constructo), solo que la construcción resulta tan imaginaria, amén de ridícula y aberrante, que carece de todo fundamento teórico. De ahí que no sirva para nada si se trata de la comprensión de un problema. Si los conceptos de los que se parte son incorrectos o llenos de los múltiples sesgos que le ofrece la ideología de género, sin duda, la formulación de cualquier hipótesis carecerá de valor, con lo que refuto otra de las acepciones que plantea que un constructo es un “conjunto de conceptos usados en la formulación de una hipótesis”.

Así las cosas, el llamado “constructo”, refiriéndose a la ideología de género, no “busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”, como se afirma en el erróneo concepto socialista. No estar de acuerdo con los disparates de la “diversidad” sexual, algo que se impone por los promotores de la ideología de género y de los grupos feministas, no significa que no reconozcamos la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, solo la igualdad y no el privilegio que pretenden tener los desafiantes movimientos feministas del presente. No se puede permitir que se siga presentando a las mujeres bajo el enfermizo ropaje de eternas víctimas.

El feminismo actual, estrechamente vinculado a los colectivos LGTBIQ+ y a toda la carroña de la ideología de género, es uno de los más lucrativos negocios del presente. Desde la perspectiva del victimismo han montado un gran circo para exigir esos supuestos derechos sobredimensionados. Los llamados gobiernos “progresistas” del mundo les apoyan con grandes aportaciones capaces de sustentar sus crecientes demandas. La creación de los Ministerios de Igualdad o similares llevan implícito sumas millonarias para complacer a las eternas “víctimas”.

Para que se tenga una idea, en este sentido, vale mencionar los planes del actual Gobierno de España, por desgracia, penetrado por lo peor de la extrema izquierda de la nación. Su Ministerio de Hacienda acaba de proponer un curso de igualdad para los trabajadores a partir de septiembre. Dicho curso, abierto a los empleados públicos, tiene por título Fundamentos sobre la igualdad entre mujeres y hombres. La metáfora de las gafas violeta, el sistema sexo-género o la construcción social del género, son algunos de los bloques temáticos que se abordarán durante la primera semana de este curso. El programa de estudios incluye otras materias como la profundización en “los hombres igualitarios y sus aportaciones” o “HERstory”, una asignatura para afrontar la historia con perspectiva de género. Para finalizar el plan de estudios se ofrecerá una asignatura sobre micromachismo, machismo y masculinidades igualitarias, además de instruir sobre la importancia de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) con perspectiva de género.

El Gobierno de España ha destinado 63.000 euros a costear talleres de verano “no sexistas” dirigidos a los hijos del personal que trabaja en el complejo del Palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, lo que incluye tanto a niños de funcionarios como de altos cargos y asesores. Esta escuela estival está orientada a “hijas, hijos y menores a cargo con edades comprendidas entre 4 y 14 años”. Esto es, sin duda, un ejemplo demasiado concreto del adoctrinamiento que llevan a cabo los gobiernos autoproclamados progresistas; sin olvidar la imposición de la ideología de género en la enseñanza escolar y en los medios de comunicación.

Una cosa es pedir y exigir igualdad de derechos entre los dos únicos géneros existentes y otra, bien distinta, es pretender demostrar una superioridad del género femenino respecto a su opuesto. Si a esto se suma las actitudes constantes de odio hacia los hombres, entonces no nos queda de otra que admitir la naturaleza aberrada de este terrible mal, un mal peor que el cáncer, como afirmara el periodista polemista británico Milo Yiannopoulos y otros del antifeminismo actual como Steve Bannon o medios como Breibart News.

Esta es la triste realidad actual que defienden a “capa y espada” los progres. Muchos intereses políticos y escaso o ningún fundamento científico de solidez. A esto se ha llegado. Será bien difícil detenerlos; pero no imposible.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, septiembre 06, 2024

Dr. Alberto Roteta Dorado: EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO Primera parte.

 EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO

Primera parte.

***********

Detrás de todo este gran circo de la “ideología de género” está la perversidad de la extrema izquierda, que a cambio de millones de votos se ofrecen para apoyar todo lo relacionado con estos temas.

***********

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

4 de septiembre, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- En los últimos años, a partir del auge desenfrenado de los movimientos feministas y LGTBIQ+, se ha insistido sobremanera en los temas relacionados con el género. La sobredimensión del asunto está premeditada por parte de las tendencias de la extrema izquierda, cuyo fin, demasiado politizado es bien conocido por todos. En este sentido, las organizaciones políticas y sociales de derecha se muestran de manera conservadora, de ahí que sean criticados por los progres en su afán de ganar adeptos por doquier a expensas de sus campañas mediáticas a favor de los cánones de la ideología de género y de las feministas.

Los partidos políticos de la ultraizquierda se presentan como defensores acérrimos de las “nuevas” doctrinas de género a cambio de los millones de votos que las “comunidades” LGTBIQ+ y las feministas les aportan. Se trata en sí de un intercambio de intereses, toda vez que no creo que los llamados progres estén tan interesados en la esencia verdadera de estos asuntos; aunque si en sacarle todas las ventajas a los miembros de dichos colectivos, otrora rechazados y marginados por los propios progres. Recordemos – algo que no hacen los LGTBIQ+– que durante la etapa del comunismo en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, y el llamado Campo Socialista que conformaban las naciones de Europa del Este, así como sus satélites de Cuba, China y otras naciones dominadas por el comunismo, la homosexualidad, el transformismo y la transexualidad no solo eran rechazados y marginados, sino fuertemente sentenciados.

La marginación y el ostracismo alcanzaron su clímax con expulsiones masivas de centros laborales y de estudios, con especial énfasis en las universidades, donde el acceso a la realización de estudios superiores estaba prohibido para homosexuales, sospecha de homosexualidad, o rasgos de amaneramiento – debilidad de carácter, como se le llamó desde el punto de vista técnico para atenuar la crueldad del comunismo–. En el presente las cosas han cambiado demasiado. La izquierda, siempre oportunista y malévola, ahora se presenta no solo como defensora de los derechos de los colectivos LGTBIQ+; sino como el principal adversario de los movimientos de derecha, a los que intentan desacreditar al no situarse en su misma posición al abordar el álgido tema de la “diversidad” sexual y del feminismo.

Una cosa es respetar a aquellos que siendo genéticamente hombres (46 XY) tengan rasgos de apariencia femenina, o por el contrario, a aquellas que siendo genéticamente mujeres (46 XX) presenten rasgos correspondientes al sexo masculino, independientemente a sus preferencias sexuales, que es otro tema, y otra muy diferente es admitir pasivamente que alguien de un sexo sea reconocido como de otro por el hecho de decir que se autoreconoce como un individuo del sexo opuesto al que le corresponde según su genética. Ser genéticamente 46 XY y tener genitales externos e internos correspondientes al sexo masculino es un hecho per se que permite clasificar a un individuo dentro del sexo masculino. No se trata de una designación arbitraria de la sociedad; sino de un reconocimiento a las inviolables leyes de la biología; algo que es aplicable al sexo femenino. Se es hombre, aunque no les guste, o se es mujer, aunque estén en desacuerdo.

El hecho de que un hombre se sienta como una mujer no lo convierte en mujer, aun cuando se le designe con un amparo legal dicho sexo, como sucede en la actualidad en varias naciones. Independientemente de todos los tratamientos hormonales y quirúrgicos que se puedan aplicar, seguirá siendo del sexo que desde el punto de vista biológico (genético) es. Esto es invariable y no admite discusión alguna, toda vez que no nos conducirá a nada que no sea lo que he afirmado antes: se es macho o hembra, hombre o mujer. El hombre, como especie, no admite excepciones en la naturaleza. La división en sexos es aplicable al reino animal, independientemente de que algunas especies presenten formas de reproducción consideradas hermafroditas o que exista cambio de sexo de manera espontánea – condición excepcional descrita por la ciencia– en algunas especies de animales.

Solo se debe admitir la existencia de los dos únicos géneros existentes a través del desarrollo del hombre como especie. Lo demás es un gran invento (bigénero, agénero, género fluido, intergénero, pangénero, no binario, transgénero, transexual, trigénero, genderqueer, etc.) y también un gran negocio, tanto desde el punto de vista económico como político. En lo económico, se enriquecen las industrias farmacéuticas y las clínicas médicas al ser extremadamente costosos los tratamientos a los que se someten quienes deciden pasar de un género a otro. En lo político, porque detrás de todo este gran circo de la “ideología de género” está la perversidad de la extrema izquierda, que a cambio de millones de votos se ofrecen para apoyar todo lo relacionado con estos temas.

Una vez hecho este preámbulo, a modo de introducción, y sobre todas las cosas, luego de haber sido categórico en relación con la existencia de solo dos géneros: masculino y femenino, vamos a analizar algunos aspectos sobre los llamados estudios de género. En un estudio sobre las propiedades psicométricas de las versiones larga y reducida de la Escala sobre Ideología de Género, realizado por varios autores de la Universidad de Granada, España, se precisa lo siguiente:

“No debe confundirse perspectiva de género con ideología de género. Mientras que la perspectiva de género es un enfoque analítico sobre las relaciones entre los géneros, la ideología de género es la visión particular que personas o grupos adoptan respecto a dichas relaciones. Se considera que la ideología de género, asumida consciente o inconscientemente, influye en los juicios, comportamientos y relacionessociales de las personas”.

Otra definición de perspectiva de género, según la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de Violencia, en el artículo 5o, fracción IX es la siguiente: “Es una visión científica, analítica y política sobre las mujeres y los hombres. Se propone eliminar las causas de la opresión de género como la desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada en el género. Promueve la igualdad entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a construir una sociedad en donde las mujeres y los hombres tengan el mismo valor, la igualdad de derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación política y social en los ámbitos de toma de decisiones”.

En estas definiciones se aprecia la presencia del “pensamiento” y el discurso de los movimientos socialistas, a veces de manera muy incisiva y abierta, otras de manera sutil; pero siempre presente su maléfica influencia. El hecho de destacar la idea de la opresión de género en la definición conceptual antes citada, así lo demuestra. No se trata pues de negar los derechos de las mujeres ni de los integrantes de los grupos LGTBIQ+; sino de no sobredimensionar dichos derechos y hacerlos parecer ante el mundo como víctimas merecedoras de las supuestas bondades que los socialistas les ofrecen.

No obstante, si continuamos revisando definiciones conceptuales relacionadas con los estudios sobre la perspectiva de género y la ideología de género, nos encontraremos otros conceptos en los que se hace especial énfasis en esa defensa exagerada y penetrada por el pensamiento marxista. En este sentido vale mencionar la definición del Glosario para la Igualdad, del Instituto Nacional de las Mujeres, Gobierno de México, donde se expresa: “La ideología de género es un término que se utiliza de manera negativa y despectiva para cancelar o desestimar la diversidad sexual y de género a la que se han ido abriendo las sociedades, las culturas y las naciones”.

Esta acepción, además de los errores conceptuales que tiene, es severamente crítica con el pensamiento conservador de los movimientos de derecha. Por desgracia, la mayoría de los escritos que se pueden consultar sobre el tema tienen implícito el pensamiento perverso, maléfico y oportunista de la extrema izquierda actual. Cuando hacemos referencia a ideología de género, no lo hacemos de manera despectiva ni negativa, lo hacemos desde nuestra posición, esto es, negando la existencia de lo que no puede existir. Como ya he dicho antes, solo hay dos géneros: se es macho o se es hembra.

Como se expone en las Sagradas Escrituras del cristianismo: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Independientemente a las preferencias sexuales, y de manera muy particular a la forma en que supuestamente se pueda autopercibir un individuo. De ahí que la conceptualización antes citada tenga errores teóricos al imponer, de modo categórico, los dogmas preconcebidos deliberadamente por los movimientos feministas, LGTBIQ+, y de manera general por los “progres”.

Luego el citado Glosario para la igualdad ahonda en el asunto al exponer: “Al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan los movimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido” (...) “La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.

Le llamamos ideología de género, no porque seamos dogmáticos, como se expresa en el citado concepto, sino por el hecho de tratarse de una imposición teórica de dudoso carácter científico con muy débiles argumentos subjetivos, o sea, no demostrables, los que se aplican a la amplia “diversidad” de “géneros” nacidos sin un fundamento que así lo respalde. El hecho de que alguien afirme que no se identifica con ninguno de los dos géneros establecidos, o sea, que no es ni hombre, ni mujer, no le ofrece credibilidad desde el punto de vista científico. Se trata de una afirmación de carácter subjetivo que jamás será demostrable. Será solo una dudosa hipótesis que quedará para siempre como una idea carente de fundamentación.

Lo antes expuesto para explicar por qué le llamamos ideología de género, no de manera despectiva, como pretenden presentar los movimientos de la izquierda radical, es aplicable a todo lo relacionado o derivado de ese disparatado reconocimiento a la “multitud” de géneros en el contexto presente. Entre otras cosas, vale mencionar las presentaciones pseudoartísticas de centenares de hombres transformistas imitando a sus “divas-ídolos”, las celebraciones del llamado día del orgullo (¿de qué hay que tener orgullo?), las discotecas gais, el espantoso lenguaje inclusivo, entre otras tantas barbaridades que solo puede salir del enfermizo pensamiento – si es que tienen pensamiento– de la ultraizquierda marxista actual.

Continuará.

**********

La ideología de género, la perspectiva de género y la teoría de género Por Jonathan Ramos


Comentario de una persona desconocida (@dezlovecraft5247) dejado en el video anterior

La “teoría queer”, “ideología de género”,etc. Mencionando que existan géneros infinitos y la auto determinación de género, anula el sujeto político del feminismo radical: la mujer. Cuando ser un hombre o mujer no está determinado por la biología, sino más bien nuestra interpretación de que somos: Las mujeres, dejan de existir y con ello esta partición de políticas enfocadas a ellas como sujeto político (cuando no existe una sociedad en la historia de la humanidad, que no trabaje en la segregación, hay cárceles para hombres y mujeres; políticas para hombres y mujeres, secciones para hombres y mujeres, etc.). Entonces estos espacios exclusivos para mujeres se pierden, que van a dar por temas de justicia social por la discriminación positiva.

El feminismo radical llega a eliminar el dispositivo de género aún sin esta intención todas esas conductas sociales dirigidas al sexo femenino y al sexo masculino: las está oprimiendo, en otras palabras “Un dispositivo que beneficia a los hombres y desfavorece a las mujeres”; curiosamente, el término “feminazi” surge como esta idea de que, si no existen hombres o se hace esta segregación completa, se arreglarían estas cuestiones, ya que no estará el sujeto político que las oprime: los hombres -y con ellos, el patriarcado. 

A partir de ahí se establece que el dispositivo de genero no están determinadas por la biología, sino que son imposiciones sociales o construcciones culturales. De esta forma: nuestro sexo biológico, no determina nuestro comportamiento en la sociedad. Yo en esto no estoy de acuerdo, el sexo biológico no determina nuestros comportamientos, pero si los condiciona. Este condicionamiento marca las tendencias entre hombres y mujeres (con claras excepciones) pero si en promedio o tendencia. Por ejemplo, ¿Por qué hay más hombres que mujeres en ingenierías? y al mismo tiempo ¿por qué hay más mujeres en el servicio de salud que hombres (enfermería, nutrición, etc.)?

Entonces el feminismo radical parte de que la única condición de mujer es el género autodeterminado y luego negar que no existen comportamientos ligados a nuestra biología (que no hay correlación entre nuestro género y el sexo biológico: por eso se piensa que podemos liberarnos del yugo del género) y piensan que se puede eliminar. Entonces si hay una independencia absoluta entre nuestro género y nuestro sexo biológico que solo está condicionado por factores culturales entonces se puede desprenderse del sujeto político de ser hombre y ser mujer -así creando infinidad de géneros.

Si quieren prescindir del patriarcado a través de la desaparición del sujeto político de ser hombre o mujer (porque no existe una correlación entre el sexo biológico y género, y que todo es una construcción social). Entonces se crea esta situación amorfa donde todo es nada y nada es todo. No se puede definir ningún concepto ya que todo es adaptativo al pensamiento de la persona y no existe ningún modelo social, o cultura donde no exista división histórica y cultural entre hombres y mujeres, donde se asocien determinadas políticas y acciones en base al sexo. No existe. Que un doctor no sepa determinar si el paciente es hombre o mujer llevaría practicas medicas equivocadas; Otros ejemplos de la locura del progresismo es que se empuja mucho el “body positive” cuando médicamente se puede, objetivamente, determinar un cuerpo en mal estado y hay que ayudar a esas personas; otro ejemplo del progresismo es “love is love” donde si un hombre de 50 años se auto percibe como una niña de 6 años y pueda entrar a espacios para niños esto sea socialmente aceptado. El progresismo radical (e incluso el moderado) es subversión cultural.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...