miércoles, agosto 05, 2026

Cuba: Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas; utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

 

Mayor  de la policía política Javier Reboso; uno de los vinculados  con la violación de presos

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Tomado de https://adncuba.com/

Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas

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Testimonios de víctimas, familiares y expertos describen cómo la Seguridad del Estado y funcionarios penitenciarios presuntamente utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

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Por Karla Pérez

4 de agosto de 2026

“Dile al Gago que está acabando con los muchachos del 11 de julio”. Ese fue el mensaje que mandó, entre risas, el oficial de la policía política Javier Reboso al recluso común que violó a un preso político recluido en el penal de Guanajay, Artemisa, en abril de este año.

Dos años antes, ese mismo preso común, confabulado con el oficial Reboso, intentó violar al también manifestante del 11 de julio de 2021 y prisionero político Julián Manuel Mazola.

La violencia sexual es uno de los grandes problemas que sufren las poblaciones penitenciarias en gran parte del mundo. Sin embargo en Cuba, lejos de enfrentarse, es utilizada por la Seguridad del Estado y los funcionarios penales como forma de tortura e intimidación contra reclusos que exigen sus derechos y prisioneros políticos.

A pesar del rígido control que el régimen cubano ejerce sobre la información de lo que ocurre en los penales y los silencios que genera este tipo de violencia en las víctimas, ADN Cuba accedió a testimonios de prisioneros, familiares y especialistas en derechos humanos que exponen el uso de esta forma de tortura y la impunidad con que se realiza.

Un patrón documentado de represión

En marzo de 2024, el preso político del 11J Artemisa, Julián Manuel Mazola Beltrán, sufrió un intento de violación en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en dicha provincia.

Su agresor, el preso común conocido como “El Gago de San José”, ha estado vinculado a otros casos de agresiones de este tipo en dicho penal y se ha denunciado su complicidad con el régimen. Sin embargo, solo fue condenado a tres meses más de cárcel por el ataque al preso político.

Mazola Beltrán tuvo que iniciar en esa ocasión una huelga de hambre junto a otros compañeros del 11J en protesta para que su agresor fuese amonestado.

A nivel mundial, la tasa de violación en prisiones ha variado a lo largo de los años, pero estudios sugieren que la victimización sexual de los presos oscila entre el 10 y el 28 por ciento.

Un informe especial de Human Rights Watch (HRW) en 2001 sobre el abuso dentro de los sistemas penitenciarios estimó que entre 250,000 y 600,000 presos son violados cada año en Estados Unidos.

En Cuba, como en el resto del mundo, este es un problema de larga data. Evidencias del mismo pueden encontrarse en la novela de Carlos Montenegro, “Hombres sin mujer”, publicada en 1938. 

Sin embargo, resulta preocupante que en el caso cubano, este problema sea instrumentado por las autoridades carcelarias y la Seguridad del Estado, para usarlo como forma de intimidación y castigo contra los reclusos.

Julio César Morales González, condenado en 1993 a seis años de prisión por el delito de sabotaje, fue ultrajado sexualmente en el régimen especial de la prisión El Yayal de Holguín.

El preso político contó al medio independiente Cubanet que cuando ocurrió el suceso se encontraba además sin acceso a los medicamentos de los que era dependiente.

En enero de 2026, el preso político Onaikel Infante Abreu fue abusado sexualmente por un recluso en la prisión de Agüica, Matanzas, mientras se encontraba en celda de castigo, confirmó su esposa Sujay Acosta a ADN Cuba.

Acosta, quien se comunicó con Infante Abreu luego del ataque, conoció que aparentemente entraron varios reclusos comunes a la celda donde se encontraba y uno de ellos lo violó.

“En las celdas de castigo no entra nadie que no sea de la Seguridad del Estado", agregó la esposa en enero anterior.

El expreso político exiliado José Batista Falcón, quien pasó por varias cárceles de Santiago de Cuba explicó a ADN Cuba que contra los presos políticos “emplean todo tipo de prácticas: violaciones sexuales, golpizas, actos denigrantes. Lo hacen los reos comunes enviados por la Seguridad del Estado”.

Durante dos meses que permaneció recluido en la prisión Aguadores, Santiago de Cuba, en 2011, un recluso común enviado por el régimen intentó tocarlo cuando él dormía. El abuso no llegó a concretarse porque otros reclusos defendieron al opositor.

“Cuando yo estuve preso vi intentos de violación e intentos de golpiza contra los presos políticos”, añadió.

En un hilo publicado el 22 de marzo de 2024, Cubalex documentó que las autoridades de la prisión Combinado del Este utilizaban a reclusos comunes para agredir al preso político Yuri Almenares debido a su orientación sexual. 

La organización recordó además que los abusos físicos y sexuales constituyen prácticas sistemáticas en las cárceles cubanas y citó antecedentes como los casos registrados en 2012 en una prisión de Camagüey, donde fueron documentados maltratos, torturas y agresiones contra personas privadas de libertad por su orientación sexual e identidad de género. Entre las víctimas figuraban personas transgénero que incluso fueron amenazadas con perros.

Aunque las violaciones suelen ser las manifestaciones más extremas, las agresiones sexuales también incluyen otro conjunto de prácticas como los tocamientos y contacto físico no consentido, desnudez forzada, registros corporales abusivos, así como acoso, amenazas y humillaciones sexuales.

Para la abogada Laritza Diversent, directora ejecutiva de la organización Cubalex, las agresiones sexuales dentro de la prisión, tanto en las cárceles de mujeres como en las de hombres, “son un arma que se utiliza para controlar y doblegar”.

“El personal de prisión sabe de esta situación y muchas veces las provoca. Hay grupos vulnerables que son más susceptibles: la comunidad LGBTQ+, los menores de edad o las personas mucho más jóvenes que entran en las prisiones de adultos. Actualmente no hay inspección independiente, no hay acceso a donde no se puede mirar y donde tampoco la sociedad mira. El Estado no ha hecho nada”, indicó Diversent.   

La coartada de la violencia delegada

Uno de los objetivos de todo sistema penitenciario es la reinserción social del recluso. Resulta por tanto contraproducente que las propias autoridades estimulen la comisión de nuevos delitos, más cuando se trata de acciones tan graves y estigmatizantes como los delitos sexuales.

Los agresores, que normalmente son personas que ingresaron a prisión por este tipo de delitos o similares, continúan practicándolas en la cárcel con la anuencia o el encargo de las autoridades, lo cual exacerba en ellos este tipo de conductas nocivas, se exponen a nuevas situaciones de conflicto y dificultan aún más su proceso de reinserción social. En cierta medida, los victimarios también resultan víctimas de sus captores y del sistema.

Una ex prisionera política que estuvo recluida en la cárcel de mujeres de Camagüey y que pidió no ser identificada por razones de seguridad contó a ADNCuba que la Seguridad del Estado operaba dentro del penal con la colaboración de la jefatura de la prisión, funcionarias del Ministerio del Interior (Minint) y un grupo de reclusas condenadas a largas penas.

"Tenían un grupo de mujeres sancionadas a más de 15 años que actuaban al servicio de la Seguridad del Estado y el Minint. Se dedicaban a ultrajar, chantajear y amenazar tanto a presas comunes como políticas. A algunas las llevaban a la oficina y les prometían beneficios, como permitirles compartir pabellón con sus esposos presos, a cambio de colaborar", relató.

La exreclusa aseguró además que quienes se negaban a colaborar eran objeto de campañas de difamación y amenazas. "Decían que eran lesbianas o informantes para desacreditarlas. Hacían reuniones en el teatro de la prisión y las iban llamando una por una. Algunas hablaban, otras no; otras hacían lo que les ordenaban. Hubo mujeres que fueron violadas por otras presas en complicidad con las guardias de pasillo. Todo era ordenado por la Seguridad del Estado y la jefa de la unidad. Ellos tenían conocimiento de todo lo que sucedía", afirmó.

La abogada Laritza Diversent comentó que la mayoría de agresores sexuales son los llamados 'disciplinas', reclusos comunes que controlan determinados espacios en las cárceles. “Los oficiales son parte de ese control que ejerce este recluso y es una es una forma de tortura, que utilizan las autoridades penitenciarias cuando quieren doblegar o castigar a una persona”.  

Un exrecluso entrevistado por ADN Cuba y víctima de un intento de violación, confirmó que durante sus años en prisión escuchó sobre otros casos de abusos sexuales. “Sí considero que hay un patrón en los agresores: la mayoría son personas que ya no les interesa salir adelante y quieren tener el favor de la policía. Creo que ellos (los funcionarios) le dicen: mira, este muchacho molesta, qué puedes hacer con él y te rebajo años”.

El uso de reclusos para realizar actos de violencia sexual por encargo constituye la coartada empleada por las autoridades para mostrarse ajenos a estas violaciones y salvar responsabilidades en caso de que estas fueran exigidas.

Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional, esa violencia sigue siendo atribuible al Estado. La Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura establece que existe tortura cuando el dolor o sufrimiento es infligido por un funcionario público, o por otra persona que actúe a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia.

La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos también ha reconocido la responsabilidad estatal cuando las autoridades permiten o facilitan actos de violencia contra personas bajo su custodia, aun cuando estos sean ejecutados por terceros. En la misma línea, las Reglas de Bangkok exigen la adopción de políticas claras para proteger a las personas privadas de libertad de toda forma de violencia basada en el género, así como de abuso y acoso sexual, además de la capacitación del personal penitenciario para prevenir estas conductas y erradicar la discriminación.

Esta distinción resulta especialmente relevante para analizar el caso cubano. Si bien la violencia sexual es un problema estructural en sistemas penitenciarios de todo el mundo, las denuncias documentadas por organizaciones de derechos humanos muestran que, en Cuba, las autoridades no solo incumplen su obligación de prevenirla y sancionarla, sino que en algunos casos la instrumentalizan como una forma de violencia delegada.

Al permitir o incentivar que reclusos comunes agredan sexualmente o amenacen con hacerlo a presos políticos, opositores o personas pertenecientes a grupos vulnerables, el Estado convierte una práctica criminal en un mecanismo de intimidación, castigo y control, incurriendo en una forma de tortura por la que es internacionalmente responsable.

El trauma como condena

Las secuelas de estas agresiones se presentan de forma inmediata y subsisten a lo largo del tiempo.

El joven manifestante del 11J violado en abril de 2026 en la cárcel de Guanajay, que además fue sometido a sustancias químicas para concretar la agresión, estuvo ingresado en el puesto médico de la prisión en estado de shock, con afectaciones físicas y psicológicas severas.

Un estudio académico publicado en 2007 sobre la victimización sexual en centros penitenciarios advierte que las consecuencias sociales pueden ser. Las personas agredidas pueden sufrir un profundo deterioro de sus relaciones personales, cambios forzados en su forma de vida, pérdida de estatus dentro del entorno penitenciario y procesos de estigmatización que las convierten en objetivos de nuevas agresiones. 

Una vez que una víctima es "marcada" dentro de la prisión, aumenta el riesgo de sufrir episodios repetidos de violencia sexual, lo que perpetúa un ciclo de abuso y agrava el daño físico y psicológico. En el caso de los presos políticos, estas consecuencias se suman al impacto de la persecución estatal, reforzando el carácter de la violencia sexual como un método de tortura y sometimiento.

Consultada recientemente por ADN Cuba, Sujay Acosta indicó que su pareja, Onaikel Infante, continúa con secuelas del abuso. “Él se siente muy mal con eso. Yo siempre que voy a la visita le doy consejos, aunque sé que no se le va a olvidar nunca. Eso lo golpeó demasiado”.

La esposa señaló que hasta el momento, cuatro meses después de la agresión, Onaikel no ha recibido atención psicológica ni su agresor ha sido sancionado.

Las secuelas de la violencia sexual en prisión trascienden el momento de la agresión y pueden acompañar a las víctimas durante años. El estudio antes citado señala que entre los efectos físicos se encuentran las lesiones derivadas de ataques violentos y un mayor riesgo de contraer infecciones y enfermedades de transmisión sexual, mientras que las secuelas psicológicas incluyen trastorno de estrés postraumático, síndrome de respuesta al estrés y trauma asociado a la violación, con un impacto directo sobre el funcionamiento cognitivo y conductual de las víctimas.

“Me han quedado secuelas. En la calle ya he tenido pesadillas sobre ese día y eso es algo que me deprime mucho”, contó a ADN Cuba el recluso consultado bajo condición de anonimato.

La psicóloga Vanessa Rosabal conversó con ADN Cuba sobre el impacto que puede tener para una persona sobrevivir a un intento de agresión sexual o a una agresión sexual en un contexto de privación de libertad.

“Cuando una persona es sobreviviente de violencia sexual en el contexto carcelario, la misma enfrenta una situación de trauma severo, donde resulta esperable que la misma se sienta desesperanzada e impotente, identificando en ella vulnerabilidades, sintiéndose atrapada y sin salida, ante un entorno que brinda poca seguridad. Es importante diferenciar o reconocer quién perpetra el acto. Ya que proviniendo de pares, se espera una respuesta de aislamiento y desconfianza, con una importante soledad asociada; pero cuando los ataques son perpetrados por agentes gubernamentales, la sensación de indefensión y desesperanza se intensifican, cuestionando cómo es posible ser violentada por quienes deberían cuidar o defender”, explicó la experta.

Rosabal añadió que, cuando la agresión sexual es cometida, tolerada o incluso ordenada por quienes tienen poder, “se establece un aprendizaje social distorsionado, donde la justicia se percibe como inaccesible o ineficaz, se da la naturalización y normalización de la violencia, perpetuando ciclos de repetición violenta o traumática. Además se fomenta un clima de terror que actúa contra la solidaridad, la sospecha constante y el miedo a ser la próxima víctima, terminan aislando aún más a las víctimas”.

Dichas cuestiones, además del estigma social aparejado a estas formas de violencia, son las razones por las cuales en muchas ocasiones no se conocen estos actos. Datos consultados de las organizaciones independientes Centro de Documentación de Prisiones Cubanas y Cubalex, muestran que estos registros particulares son reducidos, contrastando con los testimonios de ex prisioneros, que refieren que ocurren con mucha más frecuencia.

En los casos en que esta forma violencia es orientada por funcionarios estatales, la elección de este método de tortura y no de otros, tiene como objetivo también dificultar la denuncia pública por parte de la víctima.

Tortura, violencia sexual y derecho internacional

Según Cubalex, el uso de la violencia sexual como herramienta de represión contra disidentes y miembros de comunidades vulnerables representa una grave violación de los derechos humanos. La organización señaló que este patrón incluye intentos de violación, amenazas y otros actos de violencia motivados por la opinión política, la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas, lo que constituye tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional.

La organización subrayó que estas prácticas vulneran la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, así como el derecho a la seguridad personal y a la protección frente a la violencia basada en género, reconocido en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y en los Principios de Yogyakarta sobre la aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género.

El uso de la violencia sexual contra presos políticos y otras personas consideradas "enemigos del Estado" no constituye un fenómeno exclusivo de Cuba. Diversas investigaciones académicas y organismos internacionales han documentado que este tipo de abusos forma parte del repertorio de prácticas empleadas por regímenes autoritarios para castigar la disidencia, sembrar el miedo y desalentar cualquier forma de oposición.

Una investigación publicada en 2015 por la Universidad de Columbia sostiene que la violencia sexual puede ser utilizada como una forma de terrorismo de Estado. Según el estudio, estas agresiones buscan generar un clima de terror que trasciende a las víctimas directas, enviando un mensaje al resto de la población sobre las consecuencias de participar en actividades opositoras o de apoyar a grupos considerados desafectos por el poder. De esa manera, la violencia sexual se convierte en un mecanismo para debilitar la capacidad de reclutamiento, organización y resistencia de los movimientos disidentes.

La investigación añade que este patrón resulta especialmente evidente cuando los abusos se producen de forma reiterada en centros de detención controlados por el Estado, se dirigen contra grupos específicos —como opositores políticos o personas pertenecientes a minorías vulnerables— y ocurren con el conocimiento, la participación o la aquiescencia de las autoridades. En esos contextos, señala el estudio, resulta imposible sostener que los altos mandos desconocían estas prácticas, especialmente cuando las denuncias no son investigadas ni los responsables reciben sanción alguna.

En el caso de Cuba, el ciclo de la violencia se completa con la inexistencia de un Estado de Derecho que exija la rendición de cuentas de los perpetradores.

Alain Espinosa, abogado de Cubalex, comentó a ADN Cuba sobre la impunidad con que estos crímenes se mantienen al interior del sistema cubano. “Se trata de un método de tortura que se ha institucionalizado, sistematizado y diseñado de manera intencional para quebrantar a opositores, activistas y el resto de personas presas por motivos políticos”.

“Cuando están ocurriendo estos hechos, que normalmente son ordenados o sugeridos por la Seguridad del Estado, y la víctima comienza a solicitar auxilio, esto se ignora de forma deliberada para permitir que se pueda concretar la agresión sexual. Una vez que ya ha ocurrido el abuso o intento esto es agravado, por ejemplo, cuando el personal médico, que también es militar, se niega a documentar las lesiones o tratan de minimizarlo. La Fiscalía rara vez actúa o cumple con su función en estos casos, para garantizar impunidad a sus comisores”, añadió Espinosa.

Las denuncias recopiladas por ADN Cuba muestran que la violencia sexual en las cárceles cubanas no puede entenderse solamente como una consecuencia del hacinamiento o de la falta de control penitenciario. Cuando estas agresiones son ordenadas, facilitadas o toleradas por la Seguridad del Estado y las autoridades carcelarias, se convierten en un instrumento deliberado de represión. Su propósito es quebrar psicológicamente a los presos políticos, humillarlos, enviar un mensaje de terror al resto de la población penitenciaria y reafirmar que, bajo el régimen cubano, el cuerpo y la mente de quienes disienten también es un campo de castigo y control.

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Cubanos por el Mundo - Live

Mayo, 2026

Presos del 11J sufren abusos sexuales en prisión en Cuba con impunidad



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jueves, julio 10, 2025

Cuba: Tras 40 días en huelga de hambre, fallece el preso político cubano Yan Carlos González González

 Tomado de https://diariodecuba.com

Tras 40 días en huelga de hambre, fallece el preso político cubano Yan Carlos González González

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Mientras, el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas documenta casi 60 violaciones a los derechos humanos de los reclusos durante junio.

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DDC

Santa Clara

08 Jul 2025

La represión en las cárceles de Cuba es una actitud diaria dentro del patrón de violación de los derechos humanos ejecutado por el régimen cubano. Así, tras permanecer durante 40 días en huelga de hambre, falleció el preso político Yan Carlos González González, informó en su perfil de Facebook el activista y ex preso político Ángel Moya.

González González, de 45 años y oriundo de Manacas, un pequeño pueblo de Villa Clara, fue condenado, sin pruebas inculpatorias suficientes, a 20 años de prisión por un incendio en un cañaveral. Sin embargo, "sus familiares aseguran que fue encarcelado como forma de cerrar el caso rápidamente, sin justicia ni evidencias claras", indicó el medio independiente La Tijera en su perfil de Facebook.

La activista Isis Ro indicó en su perfil de la misma red social que las autoridades penitenciarias, "al verlo moribundo lo excarcelaron, pero ya era muy tarde". Por lo que, si bien González González no falleció en prisión, su muerte es consecuencia directa de los malos tratos a los que fue sometido y de los 40 días que permaneció en huela de hambre como protesta por un encarcelamiento que, dijo siempre, era injusto. Así, el fallecimiento de González González es responsabilidad del Estado cubano y del patrón represivo que despliega a diario.

Sin embargo, este caso no es aislado, toda vez que el grupo de asesoría legal Cubalex informó recientemente que, en los primeros seis meses de 2025, documentó 37 muertes bajo custodia: 12 en el servicio militar, 23 en centros penitenciarios y dos en unidades de la policía.

"Estas cifras no solo reflejan una crisis de derechos humanos dentro del sistema carcelario y represivo cubano, sino que evidencian un patrón sistemático de negligencia estatal, violencia institucional y desprotección absoluta hacia personas bajo custodia", subrayó al tiempo que sostuvo que "cada muerte bajo custodia es una alerta urgente sobre la desprotección, la impunidad y el abuso de poder por parte de las autoridades".

"El Estado tiene la obligación de garantizar la vida y la integridad física de toda persona bajo su custodia. La falta de transparencia, sumada a las denuncias de malos tratos y negligencia médica, exige una investigación inmediata, independiente y exhaustiva", concluyó la organización defensora de los derechos humanos.

Mientras en junio representantes del régimen cubano mintieron en el debate de alto nivel celebrado en la sede la de ONU en ocasión del décimo aniversario de las Reglas Mandela, al asegurar que "Cuba aplica buenas prácticas en su sistema penitenciario", el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC), documentó, durante el mes recién concluido, casi 60 violaciones a los derechos humanos de las personas reclusas en la Isla, según un informe publicado esta semana.

"Se identificaron violaciones en 29 prisiones y centros de detención, distribuidos en 13 provincias. Las regiones con más incidentes violatorios registradas fueron La Habana, Mayabeque y Santiago de Cuba. Entre las cárceles más señaladas están la prisión de Quivicán (Mayabeque), Mar Verde (Santiago de Cuba), Agüica (Matanzas), la prisión de Guanajay (Artemisa), el Combinado del Este y la 1.580 (ambas en La Habana)", detalló la organización.

"Al menos 47 personas privadas de libertad fueron víctimas directas (7 mujeres y 40 hombres). Además, se recibieron diez denuncias que describieron afectaciones colectivas al total de la población penal de un establecimiento determinado. Los grupos más vulnerables fueron los de personas privadas de liberad por razones políticas, las personas opositoras políticas y los que viven con enfermedades crónicas", agregó.

"De manera estructural, se identifican patrones reiterados como la insalubridad general de los centros penitenciarios —que favorece la propagación de enfermedades—, la falta de provisión estatal de medicamentos, y el uso sistemático de la negación de atención médica como mecanismo de castigo o represalia por parte de las autoridades", indicó el CDPC

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miércoles, mayo 10, 2023

Luz Escobar: Manguera y Mandarria: el uso de la violencia sexual en las cárceles cubanas. Los nombres de Manguera y Mandarria se repiten en al menos dos testimonios de mujeres que han pasado por cárceles de la Isla.

 Radio Televisión Martí

abril,2023

Fuertes revelaciones de opositora cubana en entrevista con Radio Televisión Martí


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Tomado de https://diariodecuba.com/

Manguera y Mandarria: el uso de la violencia sexual en las cárceles cubanas

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Los nombres de Manguera y Mandarria se repiten en al menos dos testimonios de mujeres que han pasado por cárceles de la Isla.

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Por Luz Escobar

Madrid

09 Mayo 2023

Manguera y Mandarria se hacían llamar los hombres que llevaron las autoridades del penal a la celda de Yeilis Pérez Cruz en 100 y Aldabó al tercer día de estar ahí recluida y que, según afirma, la violaron.

"Lo hicieron varias veces y estoy segura de que muchas de las muchachas del 11 de julio que pasaron por ahí también sufrieron lo mismo, porque ese era uno de los primeros ataques que cometían en contra de nosotros", detalló en entrevista con DIARIO DE CUBA.

Denunció además que, tanto en 100 y Aldabó como en Villa Marista, las violaciones contra todos los derechos de los presos son "constantes" e "inhumanas".

"Esa gente no tiene escrúpulos, no tiene sentimientos, son diablos, están dirigidos por una dictadura diabólica y ellos mismos se han convertido en diablos. Si mal no recuerdo, el nombre del que me llevó a esos dos personajes a mi celda es Abel, que cuando yo llegué a 100 y Aldabó tenía grados de capitán y ya estando ahí le subieron los grados a mayor".

Abel, el mismo nombre que mencionó en su testimonio la joven detenida durante las protestas del 11 de julio en La Habana, Gabriela Zequeira Hernández.

"Estuvieron más de tres horas encima mío de la manera más asquerosa, no sé si eran oficiales o reclusos. De celda a celda se escuchaba: '¿Ya te presentaron a Mandarria?'", denunció Pérez Cruz tan pronto llegó a EEUU en declaraciones a Martí Noticias.

La activista asegura a este diario que la orden de atacarla de esa manera vino de manera "directa" del instructor penal que la atendía, de nombre Freyre. "Se quiso hacer el humano, pero es un diablo; jugó conmigo, con la psicología de mi mamá, de mi papá, estando yo ahí presa me enseñaron videos de mi hija caminando por la calle y me decían que lo mismo que me estaba sucediendo a mí, le podía suceder a mi hija, y que ellos no podían hacer nada para impedirlo", cuenta ahora, ya bajo la protección de EEUU.

A pesar de esas experiencias, de los amargos recuerdos que aún la perturban y de continuar separada de su madre y de su hija, asegura que va a hacer todo lo que está en sus manos "por recuperarse". Advierte que aún su familia está en Cuba y sigue recibiendo amenazas de todo tipo de la Seguridad del Estado. "Estando yo en libertad quieren seguir presionando para silenciarme, pero no lo van a lograr", aseguró.

"Mi guerra todavía no termina porque hay cientos de presos políticos en Cuba y voy a seguir denunciando eso y luchando en contra esa dictadura diabólica que hay en Cuba. Por el momento voy a recuperar fuerzas, que todavía tengo otras guerras de salud que ganar, es abajo la dictadura todos los días, es patria, vida y libertad para mi pueblo cubano", concluyó.

Por desgracia, este testimonio no es único. Hay claves, y un patrón de violencia que se repite en las experiencias de otros prisioneros que indica que el abuso sexual es utilizado en las cárceles cubanas de manera sistemática.

El 11 de julio, cuando Gabriela Zequeira Hernández fue detenida por la policía cubana, repetía una y otra vez: "Yo soy menor de edad, yo soy menor de edad". Nadie la escuchó. La policía cubana, al arrestarla en medio de las protestas la hizo desnudarse, agacharse y pujar. También le pidieron que se metiera el dedo en su vagina, aunque ella repetía: "Yo soy menor de edad, yo soy menor de edad". 

Su reclamo fue ignorado y la dejaron bajo arresto en la prisión de 100 y Aldabó sin importar que tenía 17 años y sin darle noticias del arresto a su madre. En ese penal fue chantajeada para que delatara a personas que ella no conocía como participantes de la marcha, y fue amenazada con violaciones y abusos sexuales.

"El mayor Abel entró y me dijo que me iba a buscar para pabellón a Manguera y a Mandarria", contó Zequeira en entrevista con Cubanet tras salir en libertad.

Bajo condición de anonimato, una mujer de 32 años, ahora en libertad condicional, accedió a contar a este diario lo que vivió en la cárcel de 100 y Aldabó en mayo de 2021. Explicó que lo primero que le pasó al llegar al penal fue que, aunque tenía su periodo menstrual, no le quisieron dar compresas para el sangramiento. "Estuve así tres días, sangrando y sangrando sin poder ponerme nada. Para colmo, no había agua, no quiero ni acordarme de eso".

El abuso con esta joven no quedó ahí: "A los cinco días me vino a buscar un oficial para llevarme a otra celda, ahí me dejaron sola como media hora hasta que un oficial abrió la puerta y me metieron a dos hombres que me violaron durante al menos dos horas seguidas. Me dijeron que eso era lo que me tocaba por ser tan rebelde y no querer hacer todas las actividades políticas que organizaban ahí".

Está también el caso de la activista cubana Diasniurka Salcedo Verdecia, quien denunció a finales del 2020 que dos agentes de la Policía política abusaron sexualmente de ella durante una detención.

"Fui maltratada de la peor manera que se puede maltratar a un ser humano. Cuando digo maltratada lo digo con palabras mayores. (...) Todas las mujeres saben a lo que me refiero con que fui maltratada por dos hombres: sexualmente y de la manera más brutal", denunció en una dura directa, que luego eliminó, a través de su muro de Facebook.

El informe Tortura en Cuba, realizado por varias organizaciones de la sociedad civil, recoge que fueron varias las personas excarceladas del 11J que denunciaron "actos de tortura y malos tratos", entre los que se pueden mencionar 152 denuncias de "amenazas de abuso sexual".

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lunes, abril 03, 2023

Ernesto Díaz Rodríguez sobre el film Plantadas: estamos en deuda con nuestras heroínas

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Plantadas: estamos en deuda con nuestras heroínas

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No es de menor importancia la extraordinaria acogida que la película "Plantadas" está teniendo en salas de cine de Miami

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Por Ernesto Díaz Rodríguez

3 de abril, 2023 

MIAMI, Estados Unidos. — Primero fue el gran acierto del largometraje Plantados, con su arrollador triunfo, al conquistar el premio del público y otros reconocimientos de suma importancia que le elevaron a la cumbre del Miami Film Festival en 2021.

Los que tuvimos la oportunidad de asistir a las filmaciones y conocíamos de antemano del talento del director de la cinta, el laureado realizador Lilo Vilaplana, así como los que conformaban su equipo de trabajo, incluyendo el conjunto de actores y de actrices, estábamos seguros de que con los testimonios de los prisioneros políticos plantados algo grande iba a ocurrir.

Para la realización de esta histórica película tuvimos la suerte de contar con el aporte financiero del empresario, y amigo, Leopoldo Fernández Pujals, cuyo tío, José L. Pujals Mederos, cumplió 27 años como preso político plantado en las mazmorras del tirano Fidel Castro.  Fueron Ángel De Fana, con más de 20 años de prisión cumplidos, Roberto Perdomo y Eusebio Peñalver, ambos con más de 28 años, y Mario Chanes de Armas, este último con 30 años de inhumano encierro, todos pertenecientes al grupo de plantados históricos, quienes inspiraron la motivación de Fernández Pujals a realizar su generoso aporte.

Ahora estamos ante otro gran éxito cinematográfico de Lilo Vilaplana. Esta vez es Plantadas, que aunque se entreteje su nombre con los de la cinta que recoge la historia de los prisioneros políticos plantados, no es continuidad de la misma, sino reafirmación de acciones de criminalidad gubernamental. Y es por esa razón que, como punto de partida, dispone de idénticos orígenes.

Esta vez ha tocado el turno a la mujer cubana, las heroicas prisioneras políticas que, a pesar de la humillación que sufrían con la desnudez de sus cuerpos durante interminables períodos de aislamiento en los infernales calabozos de castigo, decidieron vestirse de gloria y empinarse sobre las miserias físicas y espirituales con que sus carceleros intentaron en vano reducirlas en su condición de plantadas.

Entre los fundamentos que llaman la atención sobre lo que ha hecho posible la creación cinematográfica de Plantadas destaca, y es justo reconocerlo, la iniciativa y constancia; la irrevocable decisión de que esta conmovedora película se llevara a cabo contra viento y marea.

Desde la gratitud que me corresponde, mi admiración y respeto esta vez para otro gran cubano, destacado en su lucha por la libertad de Cuba y en la dirigencia militante de Alpha 66, en su condición de Coordinador de Asuntos Militares. Me refiero a Reinol Rodríguez, quien se dio a la tarea, partiendo de cero, de recaudar los fondos necesarios tocando prácticamente de puerta en puerta, organizando cenas recaudatorias y rodeándose de un grupo de personas valerosas, de probada honradez y de amor a Cuba, su patria esclavizada.

Conociendo la creatividad de Lilo Vilaplana, su forma casi milagrosa de lograr con escasos recursos los mejores aciertos, no ha de sorprendernos el impresionante triunfo que en la 40 edición del Festival Internacional de Cine de Miami, donde al igual que Plantados, Plantadas se alzó con el premio al largometraje más votado por el público, además de conquistar el honroso galardón de la mejor película realizada en Miami entre las que compitieron en el prestigioso Festival de Cine de este año 2023. ¡Bravo!

Sin embargo, no es de menor importancia la extraordinaria acogida que Plantadas está teniendo en salas de cine de Miami. Nos satisface saber que, debido a su calidad cinematográfica e importante afluencia del público, la exhibición de esta película se ha extendido durante tres semanas en las salas de cine del Dolphin Mall de Miami.

Es de importancia vital esta entrega cinematográfica que nos hace nuestro querido Lilo Vilaplana, y junto a él su hijo Camilo, a quien le fue asignada la importante responsabilidad de co-director. No dejes de verla. Con tu presencia no sólo estarás honrando a estas heroicas plantadas, sino que te sentirás orgulloso de la mujer cubana y su aporte a la causa por la libertad de Cuba.

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viernes, julio 31, 2020

Archivo Cuba: La tragedia de las cárceles de Cuba



Testimobno de Armando Valladares sobre el asesinato de  Ernesto Díaz Madruga
Testimonio de Clotildo Milian



VERDAD Y MEMORIA

La tragedia de las cárceles de Cuba

La atención sobre Cuba en estos días está volcada al coronavirus y la crisis económica, pero la situación en las cárceles de Cuba sigue siendo una gran preocupación. Recientemente, Archivo Cuba recibió un informe sobre seis suicidios en tres cárceles de cientos de prisiones y centros de detención que existen en Cuba. Esta valiosa información fue recopilada por valientes activistas de derechos humanos dentro de Cuba en llamadas telefónicas con prisioneros en esas instalaciones. Debido a que todas las llamadas son monitoreadas, los reclusos que informaron sobre la muerte de sus compañeros de prisión fueron severamente castigados con 21 días en celdas de aislamiento, visitas familiares restringidas, la supresión de ciertos "derechos" establecidos por la Dirección Nacional de Prisiones y la prohibición de hacer más llamadas telefónicas. No revelaremos las fuentes para evitar más represalias a los involucrados.

Siempre hemos sospechado que ocurren muchas muertes no reportadas de personas bajo custodia en Cuba. Los escasos informes sobre asesinatos extrajudiciales de personas bajo custodia han disminuido en los últimos años. Tal vez el creciente número de cubanos con acceso a teléfonos y redes sociales ha hecho que el régimen sea más cuidadoso, tal vez nuestras denuncias a nivel internacional hayan contribuido, o tal vez hay menos informes por diversas razones. Lo que sí es evidente es que la tasa de suicidios, reales o reportados,  es muy elevada.

A menudo se sospecha que los presos que "aparecen muertos" en sus celdas fueron asesinados por los guardias de la prisión y sus familias no reciben el certificado de defunción. Los guardias inducen al suicidio a muchos reclusos y muchos se quitan la vida por la combinación de las horribles condiciones en las que viven, el rigor de encierro, el maltrato por parte de los guardias, los castigos excesivos y frecuentes, la falta de atención médica y de medicamentos, junto con la angustia emocional por la separación de sus seres queridos y la culpa y el dolor de no poder mantener a sus familias necesitadas.

Lo cierto es que los números reales de muerte o la causa de muerte de personas bajo custodia son imposibles de corroborar, ya que el gobierno cubano mantiene un secreto absoluto sobre esta información y no permite el monitoreo de organizaciones internacionales de derechos humanos, incluida la Cruz Roja.

Hasta la fecha, Archivo Cuba ha documentado 1,111 muertes bajo custodia (excluidas las de los pelotones de fusilamiento), así como 13 desapariciones forzadas de personas detenidas que se atribuyen al régimen de los Castro (de 1959 hasta el presente). Las muertes mencionadas incluyen 507 ejecuciones extrajudiciales, 22 en huelgas de hambre, 311 por denegación de atención médica o por razones de salud y 122 suicidios. Sin embargo, se cree que esta cifra es una fracción mínima de los casos reales, ya que los informes de las cárceles son extremadamente difíciles de obtener.

Puede buscar en la base de datos los casos individuales por nombre, año, causa de muerte, tipo de víctima, ubicación, etc.

La vida de todos nos concierne, pero es de notar que la población carcelaria en Cuba es desproporcionadamente de la raza negra y una gran parte ha sido convicta por "crímenes" absurdos como la "peligrosidad social pre-delictiva" (la presunta propensión a cometer un delito), que se utiliza para encarcelar a hombres jóvenes simplemente por no tener empleo. Asimismo, miles de personas son privadas de su libertad durante años por cometer pequeños robos, matar ganado para alimentar a sus familias e incluso por no usar una máscarilla facial durante la pandemia.

Para algunos de nuestros trabajos sobre las muertes en detención, consulte nuestro boletín sobre las ejecuciones extrajudiciales y nuestros informes "¿Cuántos presos políticos hay en Cuba?" y sobre las violaciones del derecho a la vida, incluidas las personas bajo custodia, para las Naciones Unidas (ONU).

Una súplica a la comunidad internacional

Hacemos un llamado a los gobiernos, las agencias y organizaciones internacionales, así como las personas de influencia (políticos, celebridades, activistas de derechos humanos, etc.) a que soliciten acciones específicas por parte del gobierno de Cuba para proteger la vida de las personas detenidas y a que condicionen las relaciones políticas y económicas con Cuba, así como la ayuda, a que se corrija esta situación. Algunas de las acciones concretas que debieran exigirse del régimen cubano son:
  1. Garantizar normas mínimas para el tratamiento de los reclusos y permitir que las organizaciones internacionales de derechos humanos realicen visitas periódicas sin previo aviso para inspeccionar las cárceles y centros de detención, con acceso total y sin impedimentos.
  2. Establecer una institución nacional independiente de derechos humanos de conformidad con los Principios de París.
  3. Emitir invitaciones permanentes y permitir las visitas de los Relatores Especiales de las Naciones Unidas sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles e Inhumanos o Degradantes sobre sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias, asegurándose de que éstas incluyan interacciones con víctimas y familiares de víctimas, miembros de la sociedad civil independiente de Cuba y defensores de los derechos humanos.
  4. Exigir que Cuba ratifique el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y que se armonice la legislación interna para cumplir con todos los instrumentos internacionales de derechos humanos que protegen los derechos de las personas bajo custodia.
Testimonios excepcionales

Le invitamos a ver el testimonio del ex preso político y embajador Armando Valladares, en la cual relata el asesinato de su compañero preso político Ernesto Díaz Madruga. Es la primera de una serie de seis entrevistas de alrededor de 2 a 3 minutos cada una filmadas recientemente por el galardonado cineasta cubano Eliecer Jiménez Almeida. Todas se lanzarán en las próximas semanas.

Escuche nuestros dos podcasts (en inglés) de una serie que esperamos continuar. El episodio más reciente es el testimonio del pastor bautista Mario Felix Lleonart sobre su vida y el asesinato de su amigo Juan Wilfredo Soto, que ayudó a impulsar su activismo de derechos humanos. El primer episodio es el testimonio de Sebastián Arcos sobre la muerte de su padre. Por favor compartalos con sus contactos, ya que dan fe al costo en vidas de la dictadura cubana --es especialmente importante hacerlos llegar a los angloparlantes, cuyo acceso a la historia cubana es más limitado.

Nuestra base de datos de muertes y desapariciones actualmente tiene 11,120 registros de casos documentados de los cuales 7,735 se atribuyen al régimen de los Castro.

(Mario Félix Lleonart y Juan Wilfredo Soto)

Se agradece toda información de primera mano que pueda tener sobre casos de muerte o desaparición completando una planilla o comunicándose a info@CubaArchive.org.

Vea las reseñas de casos en el aniversario de muerte o desaparición en Facebook y Twitter.

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miércoles, junio 24, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba: el régimen le está inyectando vapor a la caldera social



Cuba: el régimen le está inyectando vapor a la caldera social

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Más decretos leyes y represión en el país con más presos per cápita del mundo. En lugar de tomar urgentes medidas aperturistas que solucionen la crisis, Raúl Castro y su cúpula refuerzan el capitalismo militar de Estado.
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Por Roberto Álvarez  Quiñones
Los Ángeles
23 Jun 2020 

El general Raúl Castro y la cúpula dictatorial que él encabeza, en vez de tomar urgentes medidas aperturistas para solucionar o aliviar la gravísima crisis socioeconómica que asfixia a los cubanos, solo se preocupan por afianzar el modelo de capitalismo militar de Estado, corporativo y de tintes facistoides, para afincar el neocastrismo que quieren dejar instalado antes de que los "históricos" salgan de escena por razones biológicas.

Para ello dan pasos de tipo institucional y constitucional, como el Decreto Ley 370 para controlar el "potro salvaje" de internet —según la definición de Ramiro Valdés—, así como el Decreto Ley 349 o Ley Mordaza, y otros ya vigentes, o que vendrán hasta llegar a 27 en total, según ya han anunciado.

Hace poco, el 8 de junio de 2020, activistas en la Isla presentaron una solicitud ante la Asamblea Nacional, el Consejo de Estado, el Tribunal Supremo, la Fiscalía General y Miguel Díaz-Canel, para que sea declarado inconstitucional ese Decreto Ley (de julio 2019) conocido popularmente como Ley Azote. Días después, cerca de 60 organizaciones internacionales y medios de comunicación, en representación de más de 500 residentes en Cuba y de 3.100 personas de 84 nacionalidades, apoyaron esa justa petición.

Una semana más tarde, Cuban Prisoners Defenders (CPD) presentó ante el Alto Comisionado de la ONU una denuncia  de dicho decreto ley, al que calificó de plan "para perpetuar  la dictadura 20 años más" y de "legitimación institucional  para cercenar el campo que se les estaba escapando desde el año 2000: internet y las comunicaciones electrónicas".  

Esta Ley Azote en su Artículo 1 dice ya sin disimulo alguno: "El Estado promueve el desarrollo y utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, con el objetivo de que constituyan una fuerza política". O sea, que en Cuba no puede haber acceso libre a internet y las comunicaciones, y punto.

También permite fabricar "delitos cibernéticos", supuestamente contra el "interés social", "la moral" y "las buenas costumbres". Puros pretextos para prohibir el uso libre de internet y las comunicaciones fuera del control del Estado.

De esta forma los cubanos quedan desconectados de la quinta revolución tecnológica de la historia: internet (luego de la agricultura, la rueda, la imprenta, y la Revolución Industrial inglesa, en mi opinión). Se les impide insertarse de lleno en el siglo XXI y la modernidad. Condena a Cuba al atraso.  

Protagonismo militar, un claro rasgo fascista

Y algo muy importante, en el mundo normal un decreto ley es siempre excepcional. Emana del Poder Ejecutivo, no del Poder Legislativo, en circunstancias de suma urgencia que no permiten esperar a que el Parlamento redacte, debata y apruebe una ley. Son instrumentos técnicamente legales pero no democráticos. Por eso son típicos de las dictaduras militares, especialmente de los regímenes fascistas. Solo en 1938 Benito Mussolini firmó seis, tres de ellos para "legitimar" su posición racista contra los judíos.

Detrás del Decreto Ley 370, y de todos los demás, están los militares y su emporio empresarial GAESA, en su afán por militarizarlo todo, incluida la economía, la política y la cultura (sobre todo los medios). Tal protagonismo abrumador de las fuerzas armadas es un claro rasgo fascista.

En la Italia del fasci di combattimento toda la sociedad estaba controlada  por los militares, con particular protagonismo de las "camisas negras", de Mussolini, cuyo nombre era Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional. Venían siendo el equivalente de la Seguridad del Estado y las Brigadas de Respuesta Rápida castristas.

También el Decreto Ley 349, de julio de 2018, conocido como Ley Mordaza, tiene olor neofascista. Restringe la creación artística y cultural. Ahora en Cuba ser músico, actor, pintor, escritor, periodista, bailarín o escultor fuera del Estado es un delito.

Imaginémonos que Beny Moré, René Portocarrero, Enrique Santisteban, Eladio Secades o Lezama Lima, hubiesen sido inhabilitados o encarcelados  por no trabajar bajo contrato del Gobierno de Prío o de Batista.

El régimen arguye que es para cumplir mejor la política cultural trazada por Fidel Castro en 1961, acuñada como "Palabras a los intelectuales". Claro, la dictadura jamás admitirá que la frase "Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada"  no fue más fue la adaptación que hizo Castro I de una de Mussolini, quien para caracterizar al fascismo repetía: "Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado".

El castrismo, se parece al "franquismo más rancio"

El "Duce" (jefe) italiano sostenía que el fascismo era un socialismo nacionalista. Antes de la Segunda Guerra Mundial el Estado más interventor del mundo, luego de la Unión Soviética, era el de la Italia fascista. Y a propósito de fascismo, hace unos días Javier Nart, dirigente del Parlamento Europeo, declaró que el Decreto Ley 370 castrista le recuerda "al franquismo más rancio de los años 40 y 50".

La Constitución de 2019 fue también un paso institucional para afincar el capitalismo militar de Estado corporativo, típicamente fascistoide. Entre otras cosas prohíbe a los cuentapropistas que crezcan en sus negocios y acumulen capital. Impide que un sector privado pujante le haga competencia a los militares y entorpezca sus planes.

La ofensiva contra la propiedad privada se evidenció ya en 2017 y 2018 con el tope de precios, la confiscación de equipos y mercancía, la no entrega de nuevas licencias de cuentapropistas, la imposición de más impuestos exorbitantes, la limitación de las licencias a una sola actividad por persona y la reducción de los oficios autorizados de 201 a 123.

Esta ola represiva incluye la utilización de la pandemia del Covid-19 como pretexto para aplastar cualquier muestra de descontento de la población, y también la criminalización de actividades comerciales que son legales en cualquier parte del planeta.  

Desde hace tres meses en la Isla se realizan "juicios ejemplarizantes", más que para proteger a la población del coronavirus, para intimidar o encarcelar a quienes protestan públicamente. Quien grita en una cola que tiene hambre, o que no tiene agua ni jabón para combatir la pandemia, va preso.

Yamila Peña, fiscal general de Cuba, informó que desde que llegó la pandemia al país, hasta el 16 de junio, se efectuaron 2.629 juicios sumarios y 1.914 ciudadanos fueron condenados a prisión o recibieron multas de hasta 3.000 pesos (tres veces el salario promedio), y que hay 1.204 acusados pendientes de juicio, 482 de ellos en prisión provisional.

Cuba, el país con más presos per cápita en todo el mundo

Miles de personas son arrestadas y encarceladas por motivos políticos o sociales, pero con cargos de delitos comunes fabricados por la policía y aceptados sumisamente por los tribunales, como "desorden público",  "peligrosidad  social  predelictiva", "desacato", "atentado", o "resistencia".  

Es de tal magnitud la represión que CPD reveló recientemente en Madrid que Cuba es hoy el país con más presos per cápita en todo el mundo. Hay 794 reclusos por cada 100.000 habitantes, con unos 90.000 presos tras las rejas, un 35% por encima de los 57.336 reclusos de 2012, cuando había 510 por cada 100.000 habitantes. Y peor aún, hay otros 37.000 condenados que cumplen sentencias no carcelarias, para un total de 127.000 personas privadas de libertad, una cifra asombrosa para un país con 11,3 millones de habitantes

Del Gulag castrista el CPD precisó que al comenzar este mes de junio había en la Isla 134 presos políticos, pero que esos son solo los miembros de organizaciones opositoras o periodistas independientes identificados como presos de conciencia, pues hay al menos otros 10.000 presos políticos que están registrados como presos comunes.

En fin, en Cuba acecha el hambre, crece la desesperación de la gente ante el agravamiento de una crisis existencial que ya percibe como terminal, y Castro II y su claque mafiosa gobernante solo se interesan por seguir viviendo opulentamente en sus mansiones, y en perpetuar manu militari la sexagenaria tiranía, ahora con aires neofascistas.

Pero ojo, el tiro podría salirles por la culata. Le están inyectando tanto vapor a la caldera social que esta puede estallar.

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