miércoles, agosto 05, 2026

Cuba: Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas; utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

 

Mayor  de la policía política Javier Reboso; uno de los vinculados  con la violación de presos

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Tomado de https://adncuba.com/

Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas

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Testimonios de víctimas, familiares y expertos describen cómo la Seguridad del Estado y funcionarios penitenciarios presuntamente utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

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Por Karla Pérez

4 de agosto de 2026

“Dile al Gago que está acabando con los muchachos del 11 de julio”. Ese fue el mensaje que mandó, entre risas, el oficial de la policía política Javier Reboso al recluso común que violó a un preso político recluido en el penal de Guanajay, Artemisa, en abril de este año.

Dos años antes, ese mismo preso común, confabulado con el oficial Reboso, intentó violar al también manifestante del 11 de julio de 2021 y prisionero político Julián Manuel Mazola.

La violencia sexual es uno de los grandes problemas que sufren las poblaciones penitenciarias en gran parte del mundo. Sin embargo en Cuba, lejos de enfrentarse, es utilizada por la Seguridad del Estado y los funcionarios penales como forma de tortura e intimidación contra reclusos que exigen sus derechos y prisioneros políticos.

A pesar del rígido control que el régimen cubano ejerce sobre la información de lo que ocurre en los penales y los silencios que genera este tipo de violencia en las víctimas, ADN Cuba accedió a testimonios de prisioneros, familiares y especialistas en derechos humanos que exponen el uso de esta forma de tortura y la impunidad con que se realiza.

Un patrón documentado de represión

En marzo de 2024, el preso político del 11J Artemisa, Julián Manuel Mazola Beltrán, sufrió un intento de violación en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en dicha provincia.

Su agresor, el preso común conocido como “El Gago de San José”, ha estado vinculado a otros casos de agresiones de este tipo en dicho penal y se ha denunciado su complicidad con el régimen. Sin embargo, solo fue condenado a tres meses más de cárcel por el ataque al preso político.

Mazola Beltrán tuvo que iniciar en esa ocasión una huelga de hambre junto a otros compañeros del 11J en protesta para que su agresor fuese amonestado.

A nivel mundial, la tasa de violación en prisiones ha variado a lo largo de los años, pero estudios sugieren que la victimización sexual de los presos oscila entre el 10 y el 28 por ciento.

Un informe especial de Human Rights Watch (HRW) en 2001 sobre el abuso dentro de los sistemas penitenciarios estimó que entre 250,000 y 600,000 presos son violados cada año en Estados Unidos.

En Cuba, como en el resto del mundo, este es un problema de larga data. Evidencias del mismo pueden encontrarse en la novela de Carlos Montenegro, “Hombres sin mujer”, publicada en 1938. 

Sin embargo, resulta preocupante que en el caso cubano, este problema sea instrumentado por las autoridades carcelarias y la Seguridad del Estado, para usarlo como forma de intimidación y castigo contra los reclusos.

Julio César Morales González, condenado en 1993 a seis años de prisión por el delito de sabotaje, fue ultrajado sexualmente en el régimen especial de la prisión El Yayal de Holguín.

El preso político contó al medio independiente Cubanet que cuando ocurrió el suceso se encontraba además sin acceso a los medicamentos de los que era dependiente.

En enero de 2026, el preso político Onaikel Infante Abreu fue abusado sexualmente por un recluso en la prisión de Agüica, Matanzas, mientras se encontraba en celda de castigo, confirmó su esposa Sujay Acosta a ADN Cuba.

Acosta, quien se comunicó con Infante Abreu luego del ataque, conoció que aparentemente entraron varios reclusos comunes a la celda donde se encontraba y uno de ellos lo violó.

“En las celdas de castigo no entra nadie que no sea de la Seguridad del Estado", agregó la esposa en enero anterior.

El expreso político exiliado José Batista Falcón, quien pasó por varias cárceles de Santiago de Cuba explicó a ADN Cuba que contra los presos políticos “emplean todo tipo de prácticas: violaciones sexuales, golpizas, actos denigrantes. Lo hacen los reos comunes enviados por la Seguridad del Estado”.

Durante dos meses que permaneció recluido en la prisión Aguadores, Santiago de Cuba, en 2011, un recluso común enviado por el régimen intentó tocarlo cuando él dormía. El abuso no llegó a concretarse porque otros reclusos defendieron al opositor.

“Cuando yo estuve preso vi intentos de violación e intentos de golpiza contra los presos políticos”, añadió.

En un hilo publicado el 22 de marzo de 2024, Cubalex documentó que las autoridades de la prisión Combinado del Este utilizaban a reclusos comunes para agredir al preso político Yuri Almenares debido a su orientación sexual. 

La organización recordó además que los abusos físicos y sexuales constituyen prácticas sistemáticas en las cárceles cubanas y citó antecedentes como los casos registrados en 2012 en una prisión de Camagüey, donde fueron documentados maltratos, torturas y agresiones contra personas privadas de libertad por su orientación sexual e identidad de género. Entre las víctimas figuraban personas transgénero que incluso fueron amenazadas con perros.

Aunque las violaciones suelen ser las manifestaciones más extremas, las agresiones sexuales también incluyen otro conjunto de prácticas como los tocamientos y contacto físico no consentido, desnudez forzada, registros corporales abusivos, así como acoso, amenazas y humillaciones sexuales.

Para la abogada Laritza Diversent, directora ejecutiva de la organización Cubalex, las agresiones sexuales dentro de la prisión, tanto en las cárceles de mujeres como en las de hombres, “son un arma que se utiliza para controlar y doblegar”.

“El personal de prisión sabe de esta situación y muchas veces las provoca. Hay grupos vulnerables que son más susceptibles: la comunidad LGBTQ+, los menores de edad o las personas mucho más jóvenes que entran en las prisiones de adultos. Actualmente no hay inspección independiente, no hay acceso a donde no se puede mirar y donde tampoco la sociedad mira. El Estado no ha hecho nada”, indicó Diversent.   

La coartada de la violencia delegada

Uno de los objetivos de todo sistema penitenciario es la reinserción social del recluso. Resulta por tanto contraproducente que las propias autoridades estimulen la comisión de nuevos delitos, más cuando se trata de acciones tan graves y estigmatizantes como los delitos sexuales.

Los agresores, que normalmente son personas que ingresaron a prisión por este tipo de delitos o similares, continúan practicándolas en la cárcel con la anuencia o el encargo de las autoridades, lo cual exacerba en ellos este tipo de conductas nocivas, se exponen a nuevas situaciones de conflicto y dificultan aún más su proceso de reinserción social. En cierta medida, los victimarios también resultan víctimas de sus captores y del sistema.

Una ex prisionera política que estuvo recluida en la cárcel de mujeres de Camagüey y que pidió no ser identificada por razones de seguridad contó a ADNCuba que la Seguridad del Estado operaba dentro del penal con la colaboración de la jefatura de la prisión, funcionarias del Ministerio del Interior (Minint) y un grupo de reclusas condenadas a largas penas.

"Tenían un grupo de mujeres sancionadas a más de 15 años que actuaban al servicio de la Seguridad del Estado y el Minint. Se dedicaban a ultrajar, chantajear y amenazar tanto a presas comunes como políticas. A algunas las llevaban a la oficina y les prometían beneficios, como permitirles compartir pabellón con sus esposos presos, a cambio de colaborar", relató.

La exreclusa aseguró además que quienes se negaban a colaborar eran objeto de campañas de difamación y amenazas. "Decían que eran lesbianas o informantes para desacreditarlas. Hacían reuniones en el teatro de la prisión y las iban llamando una por una. Algunas hablaban, otras no; otras hacían lo que les ordenaban. Hubo mujeres que fueron violadas por otras presas en complicidad con las guardias de pasillo. Todo era ordenado por la Seguridad del Estado y la jefa de la unidad. Ellos tenían conocimiento de todo lo que sucedía", afirmó.

La abogada Laritza Diversent comentó que la mayoría de agresores sexuales son los llamados 'disciplinas', reclusos comunes que controlan determinados espacios en las cárceles. “Los oficiales son parte de ese control que ejerce este recluso y es una es una forma de tortura, que utilizan las autoridades penitenciarias cuando quieren doblegar o castigar a una persona”.  

Un exrecluso entrevistado por ADN Cuba y víctima de un intento de violación, confirmó que durante sus años en prisión escuchó sobre otros casos de abusos sexuales. “Sí considero que hay un patrón en los agresores: la mayoría son personas que ya no les interesa salir adelante y quieren tener el favor de la policía. Creo que ellos (los funcionarios) le dicen: mira, este muchacho molesta, qué puedes hacer con él y te rebajo años”.

El uso de reclusos para realizar actos de violencia sexual por encargo constituye la coartada empleada por las autoridades para mostrarse ajenos a estas violaciones y salvar responsabilidades en caso de que estas fueran exigidas.

Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional, esa violencia sigue siendo atribuible al Estado. La Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura establece que existe tortura cuando el dolor o sufrimiento es infligido por un funcionario público, o por otra persona que actúe a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia.

La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos también ha reconocido la responsabilidad estatal cuando las autoridades permiten o facilitan actos de violencia contra personas bajo su custodia, aun cuando estos sean ejecutados por terceros. En la misma línea, las Reglas de Bangkok exigen la adopción de políticas claras para proteger a las personas privadas de libertad de toda forma de violencia basada en el género, así como de abuso y acoso sexual, además de la capacitación del personal penitenciario para prevenir estas conductas y erradicar la discriminación.

Esta distinción resulta especialmente relevante para analizar el caso cubano. Si bien la violencia sexual es un problema estructural en sistemas penitenciarios de todo el mundo, las denuncias documentadas por organizaciones de derechos humanos muestran que, en Cuba, las autoridades no solo incumplen su obligación de prevenirla y sancionarla, sino que en algunos casos la instrumentalizan como una forma de violencia delegada.

Al permitir o incentivar que reclusos comunes agredan sexualmente o amenacen con hacerlo a presos políticos, opositores o personas pertenecientes a grupos vulnerables, el Estado convierte una práctica criminal en un mecanismo de intimidación, castigo y control, incurriendo en una forma de tortura por la que es internacionalmente responsable.

El trauma como condena

Las secuelas de estas agresiones se presentan de forma inmediata y subsisten a lo largo del tiempo.

El joven manifestante del 11J violado en abril de 2026 en la cárcel de Guanajay, que además fue sometido a sustancias químicas para concretar la agresión, estuvo ingresado en el puesto médico de la prisión en estado de shock, con afectaciones físicas y psicológicas severas.

Un estudio académico publicado en 2007 sobre la victimización sexual en centros penitenciarios advierte que las consecuencias sociales pueden ser. Las personas agredidas pueden sufrir un profundo deterioro de sus relaciones personales, cambios forzados en su forma de vida, pérdida de estatus dentro del entorno penitenciario y procesos de estigmatización que las convierten en objetivos de nuevas agresiones. 

Una vez que una víctima es "marcada" dentro de la prisión, aumenta el riesgo de sufrir episodios repetidos de violencia sexual, lo que perpetúa un ciclo de abuso y agrava el daño físico y psicológico. En el caso de los presos políticos, estas consecuencias se suman al impacto de la persecución estatal, reforzando el carácter de la violencia sexual como un método de tortura y sometimiento.

Consultada recientemente por ADN Cuba, Sujay Acosta indicó que su pareja, Onaikel Infante, continúa con secuelas del abuso. “Él se siente muy mal con eso. Yo siempre que voy a la visita le doy consejos, aunque sé que no se le va a olvidar nunca. Eso lo golpeó demasiado”.

La esposa señaló que hasta el momento, cuatro meses después de la agresión, Onaikel no ha recibido atención psicológica ni su agresor ha sido sancionado.

Las secuelas de la violencia sexual en prisión trascienden el momento de la agresión y pueden acompañar a las víctimas durante años. El estudio antes citado señala que entre los efectos físicos se encuentran las lesiones derivadas de ataques violentos y un mayor riesgo de contraer infecciones y enfermedades de transmisión sexual, mientras que las secuelas psicológicas incluyen trastorno de estrés postraumático, síndrome de respuesta al estrés y trauma asociado a la violación, con un impacto directo sobre el funcionamiento cognitivo y conductual de las víctimas.

“Me han quedado secuelas. En la calle ya he tenido pesadillas sobre ese día y eso es algo que me deprime mucho”, contó a ADN Cuba el recluso consultado bajo condición de anonimato.

La psicóloga Vanessa Rosabal conversó con ADN Cuba sobre el impacto que puede tener para una persona sobrevivir a un intento de agresión sexual o a una agresión sexual en un contexto de privación de libertad.

“Cuando una persona es sobreviviente de violencia sexual en el contexto carcelario, la misma enfrenta una situación de trauma severo, donde resulta esperable que la misma se sienta desesperanzada e impotente, identificando en ella vulnerabilidades, sintiéndose atrapada y sin salida, ante un entorno que brinda poca seguridad. Es importante diferenciar o reconocer quién perpetra el acto. Ya que proviniendo de pares, se espera una respuesta de aislamiento y desconfianza, con una importante soledad asociada; pero cuando los ataques son perpetrados por agentes gubernamentales, la sensación de indefensión y desesperanza se intensifican, cuestionando cómo es posible ser violentada por quienes deberían cuidar o defender”, explicó la experta.

Rosabal añadió que, cuando la agresión sexual es cometida, tolerada o incluso ordenada por quienes tienen poder, “se establece un aprendizaje social distorsionado, donde la justicia se percibe como inaccesible o ineficaz, se da la naturalización y normalización de la violencia, perpetuando ciclos de repetición violenta o traumática. Además se fomenta un clima de terror que actúa contra la solidaridad, la sospecha constante y el miedo a ser la próxima víctima, terminan aislando aún más a las víctimas”.

Dichas cuestiones, además del estigma social aparejado a estas formas de violencia, son las razones por las cuales en muchas ocasiones no se conocen estos actos. Datos consultados de las organizaciones independientes Centro de Documentación de Prisiones Cubanas y Cubalex, muestran que estos registros particulares son reducidos, contrastando con los testimonios de ex prisioneros, que refieren que ocurren con mucha más frecuencia.

En los casos en que esta forma violencia es orientada por funcionarios estatales, la elección de este método de tortura y no de otros, tiene como objetivo también dificultar la denuncia pública por parte de la víctima.

Tortura, violencia sexual y derecho internacional

Según Cubalex, el uso de la violencia sexual como herramienta de represión contra disidentes y miembros de comunidades vulnerables representa una grave violación de los derechos humanos. La organización señaló que este patrón incluye intentos de violación, amenazas y otros actos de violencia motivados por la opinión política, la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas, lo que constituye tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional.

La organización subrayó que estas prácticas vulneran la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, así como el derecho a la seguridad personal y a la protección frente a la violencia basada en género, reconocido en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y en los Principios de Yogyakarta sobre la aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género.

El uso de la violencia sexual contra presos políticos y otras personas consideradas "enemigos del Estado" no constituye un fenómeno exclusivo de Cuba. Diversas investigaciones académicas y organismos internacionales han documentado que este tipo de abusos forma parte del repertorio de prácticas empleadas por regímenes autoritarios para castigar la disidencia, sembrar el miedo y desalentar cualquier forma de oposición.

Una investigación publicada en 2015 por la Universidad de Columbia sostiene que la violencia sexual puede ser utilizada como una forma de terrorismo de Estado. Según el estudio, estas agresiones buscan generar un clima de terror que trasciende a las víctimas directas, enviando un mensaje al resto de la población sobre las consecuencias de participar en actividades opositoras o de apoyar a grupos considerados desafectos por el poder. De esa manera, la violencia sexual se convierte en un mecanismo para debilitar la capacidad de reclutamiento, organización y resistencia de los movimientos disidentes.

La investigación añade que este patrón resulta especialmente evidente cuando los abusos se producen de forma reiterada en centros de detención controlados por el Estado, se dirigen contra grupos específicos —como opositores políticos o personas pertenecientes a minorías vulnerables— y ocurren con el conocimiento, la participación o la aquiescencia de las autoridades. En esos contextos, señala el estudio, resulta imposible sostener que los altos mandos desconocían estas prácticas, especialmente cuando las denuncias no son investigadas ni los responsables reciben sanción alguna.

En el caso de Cuba, el ciclo de la violencia se completa con la inexistencia de un Estado de Derecho que exija la rendición de cuentas de los perpetradores.

Alain Espinosa, abogado de Cubalex, comentó a ADN Cuba sobre la impunidad con que estos crímenes se mantienen al interior del sistema cubano. “Se trata de un método de tortura que se ha institucionalizado, sistematizado y diseñado de manera intencional para quebrantar a opositores, activistas y el resto de personas presas por motivos políticos”.

“Cuando están ocurriendo estos hechos, que normalmente son ordenados o sugeridos por la Seguridad del Estado, y la víctima comienza a solicitar auxilio, esto se ignora de forma deliberada para permitir que se pueda concretar la agresión sexual. Una vez que ya ha ocurrido el abuso o intento esto es agravado, por ejemplo, cuando el personal médico, que también es militar, se niega a documentar las lesiones o tratan de minimizarlo. La Fiscalía rara vez actúa o cumple con su función en estos casos, para garantizar impunidad a sus comisores”, añadió Espinosa.

Las denuncias recopiladas por ADN Cuba muestran que la violencia sexual en las cárceles cubanas no puede entenderse solamente como una consecuencia del hacinamiento o de la falta de control penitenciario. Cuando estas agresiones son ordenadas, facilitadas o toleradas por la Seguridad del Estado y las autoridades carcelarias, se convierten en un instrumento deliberado de represión. Su propósito es quebrar psicológicamente a los presos políticos, humillarlos, enviar un mensaje de terror al resto de la población penitenciaria y reafirmar que, bajo el régimen cubano, el cuerpo y la mente de quienes disienten también es un campo de castigo y control.

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Cubanos por el Mundo - Live

Mayo, 2026

Presos del 11J sufren abusos sexuales en prisión en Cuba con impunidad



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miércoles, octubre 01, 2025

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Rafael Trejo y la manía de los mártires de la revolución


Nota del Bloguista de  Baracutey Cubano

Hace ya varias décadas leí la narración  de cómo fue el disparo que le ocasionó  la muerte a  Rafael Trejo; lo narraba la otra persona  que  junto a Rafael Trejo  estaban agrediendo al polícía Félix Robaina. He tratado de encontrar esa  narración  y no la he encontrado, algo muy frecuente en una tiranía que trata de ocultar y tergiversar hechos  para  imponer la narrativa oficialista...

No obstante, dado que la verdad  es  difícil de ocultar   totalmente, aquí les dejo  estas fotos para que aquellos que sepan contar hasta el número 6,  puedan contar las piernas que están presentes  en la famosa  foto  del momento  cuando Trejo  y la otra persona estaban agrediendo al policía  Félix Robaina; las piernas del policía tienen botas o polainas de cuero...
 

De izquierda a derecha: pierna derecha de Trejo, pierna izquierda de Trejo, pierna derecha de la otra persona  que está ¨forcejeando ¨ también  contra  el policía Félix Robaina, pierna izquierda del policía Robaina, pierna izquierda de la otra persona  que está ¨forcejeando ¨ contra  el policía, pierna derecha del policía Robaina.

En la foto se puede ver parte del perfil del compañero de Rafael Trejo que está con su brazo tomando  por la nuca  al policía. 

En la prensa oficialista de Cuba  en el  artículo Rafael Trejo: Hombre indomable, publicado el 30 de septiembre del 2025  en el diario digital La Demajagua,  de la provincia  de Granma, Cuba, se lee el siguiente fragmento:

¨La dirigencia estudiantil de la Universidad de La Habana convocó a marchar hasta el Palacio Presidencial para exigir la renuncia del dictador Gerardo Machado y la rehabilitación de los estudiantes expulsados por sus actividades revolucionarias.

Ese día Trejo manifestó que lo que más hacía falta era una víctima, cuando colocaba la hoja del almanaque de ese día en su peor sombrero de pajilla pintado de aluminio en apoyo a la huelga de los sombrereros.

Bromeando dijo… “Te voy a poner aquí: porque tú, 30 de septiembre, vas a entrar en la Historia de Cuba”, antes de bajar la escalinata para enfrentar una violenta carga policial en la esquina de San Lázaro e Infanta.

Raul Roa, recuerda cómo el 30 de septiembre de 1930 fue asesinado Rafael Trejo:
(…) Se respiraba una atmósfera de tragedia. No obstante las dramáticas perspectivas, los conjurados fueron concentrándose a la hora convenida (…) Pronto circuló la consigna: al parque Alfaro. De ahí partiríamos hacia el Palacio Presidencial, a demandarle a Machado la renuncia en su propia cara (…) La policía acuchilló la manifestación y cargó violentamente contra ella. (…)Rafael Trejo, en un corajudo arranque, se enredó en un cuerpo a cuerpo con un policía. Trató de arrebatarle el revólver. Sonó una descarga. Trejo se derrumba, chorreando sangre sobre el pavimento regado de casquillos y manifiestos (…) ¨

Tengo la opinión  que en el anterior fragmento la palabra acuchilló  está usada como sinónimo de dividió,  pues en la manifestación, que yo haya leido,   no hubo personas  con heridas de cuchillo u otra arma blanca.. La policía de infanteria usaba un club o ¨tolete¨ y portaba un revolver de reglamento.

La muerte de  Rafael Trejo  tuvo mucho que ver con la creación del DEU (Directorio Estudiantil Universitario) de 1930; hubo doa  DEU anteriores: el de 1923 y el de 1927. En este post abordo esos otros  DEU.

Finalmente:  En la lucha contra el gobierno del Presidente Gerardo Machado hay personas que erróneamente, a mi  entender y conocimiento, sitúan al DEU de 1930 como la fuerza principal  en la oposición violenta contra dicho gobierno. La organización ABC tuvo una  importancia mayor que el  DEU de 1930; tampoco tienen en cuenta a los partidarios del ex Presidente Mario García Menocal  y del Coronel Carlos Mendieta y Montefur, pese al fracaso de la expedición de Río Verde. Tampoco tienen  en cuenta la oposición armada que tenía  la guerrilla del  Coronel Blas Hernández, quien fuera miembro del Ejército Libertador  ni tampoco tienen en cuenta  la organización de Antonio Guiteras Holmes: Unión Revolucionaria (UR), y otras. Y mucho menos tienen en cuenta que la salida de Machado, de la Presidencia  y de Cuba, se debió a que el ejército dejó de apollarlo y un militar de alta graduación  militar le sugirió respetuosamente  que buscara a su familia y saliera de Cuba. 
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Rafael Trejo y la manía de los mártires de la revolución 

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La madre de Trejo, convertida en símbolo por la propauisanda, sufrió en carne propia la represión del régimen castrista que decía honrar a su hijo.

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Por Luis Cino

Septiembre 30, 2025

LA HABANA, Cuba.- Hace 95 años, el 30 de septiembre de 1930, durante una manifestación contra el gobierno de Gerardo Machado en la calle San Lázaro, a unos pocos cientos de metros de la escalinata de la Universidad de La Habana, resultó mortalmente herido por un disparo de un policía el estudiante de Derecho de 22 años Rafael Trejo.

Conducido al cercano Hospital de Emergencias, Trejo falleció unas horas después, el primero de octubre, a consecuencia de una incontrolable hemorragia interna.       

Trejo y los demás manifestantes, convocados por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se proponían marchar hasta la casa del profesor Enrique José Varona para apoyar su rechazo a la Prórroga de Poderes que, violando la Constitución, convirtió en una dictadura al gobierno de Machado.

Se suele afirmar que Rafael Trejo fue la primera víctima del régimen de Machado, pero no es así. Antes que él, en 1928, fueron asesinados dos líderes sindicales cuyos cadáveres aparecieron en el mar. Y Julio Antonio Mella, en 1929, en México, si se cree en la versión que asegura que quienes mataron al líder juvenil fueron sicarios de Machado y no del Partido Comunista mexicano por órdenes del Kremlin, en castigo por sus vínculos con los trotskistas.     

Trejo murió cuando forcejeaba con un policía, tratando de quitarle el revólver. Al policía se le escapó un tiro que hirió mortalmente al estudiante. Si Trejo hubiera logrado quitarle el arma al policía, quizás el muerto no hubiera sido él, sino el represor, y Trejo habría sido un revolucionario armado más de los grupos que tanta violencia derrocharían en las siguientes tres décadas y que terminarían dando al traste con la República en 1959. 

Los castristas siempre han calificado como “mártires” a los muertos en las luchas revolucionarias que, según la historia oficial, ha sido una sola, desde el Grito de La Demajagua hasta la revolución de Fidel Castro.  

Invariablemente dicen que esos “mártires” fueron asesinados, aunque hayan muerto peleando con las armas en la mano, o como Urselia Díaz Báez y Enrique Hart, despedazados por bombas que iban a colocar y les explotaron en las manos. Sin embargo, ignoran a los muertos del terrorismo del Movimiento 26 de Julio y a las víctimas de su represión, como Diurvis Laurencio, el joven que fue baleado por la espalda por un policía en La Güinera, durante las protestas del 11 y 12 de julio de 2021 (11J).  

A Trejo también lo ha incluido la historiografía oficial en su larga lista de mártires. No obstante, a Adela González, su progenitora, que murió en 1964, a pesar de que quisieron utilizarla como “madre de un mártir” con fines propagandísticos, le fue muy mal con el régimen castrista.

Sé de lo que hablo, me consta. Adela y Rafael, los padres de Felo (como en mi casa llamaban al difunto) eran muy amigos de mis abuelos paternos, Antonio y Margot, y de su hija Graziella, mi tía. Fue una amistad forjada durante la lucha contra el régimen de Machado, entre proclamas, tiros, petardos, escondites y persecuciones policiales, y resistió todos los embates de la vida durante más de 40 años. 

Felo había sido compañero de aula de Graziella en la Facultad de Derecho. Lo recordaba como “un trigueño muy lindo”, que no se parecía físicamente a su hermano menor, Mayito, cegato y menos atlético, y con el que siguió la amistad durante décadas, hasta que ambos murieron en el exilio en los Estados Unidos.

Antes de mudarse para la Habana Vieja, los Trejo vivían en un caserón de tres pisos en la calzada de Diez de Octubre, entre las calles Luz y Altarriba, en La Víbora, a unos 400 metros de la casa de mis abuelos.

Cuando pasábamos por allí, me decían: “Mira, en esa casa nació Rafael Trejo”. Y yo miraba y lo que veía era una cuartería que necesitaba a gritos una reparación general, pintura y agua en las tuberías para que los vecinos no tuvieran que cargarla en cubos.

Al padre de Trejo, que fue concejal por el Partido Auténtico, no lo conocí. Murió antes de que yo naciera. Pero a Adela, la madre, la recuerdo como una viejita bondadosa que visitaba mi casa —y nosotros la de ella— con frecuencia. Adela Trejo y María Luisa Laffita, una veterana de la Guerra Civil Española, eran como hermanas de mi abuela Margot, y mis hermanos y primos las llamábamos tías.  

Por su amistad con Polita Grau, Adela se le hizo sospechosa al G-2 y registraron su casa. Durante horas, lo viraron todo al revés. Adela se puso muy nerviosa y tuvo diarreas. Cuando pidió permiso para ir al baño, le advirtieron que tenía que dejar la puerta entrejunta para que pudiera ser vigilada. Finalmente, nada hallaron y se fueron, luego de disculparse “por las molestias ocasionadas”. Recuerdo la indignación de mi abuela cuando supo del registro. Exclamó: “Hijos de puta! ¡Abusadores que son estos comunistas! ¡Coño, Felo no murió para esta mierda!”.

En cada aniversario de la muerte de Felo Trejo vienen a mi mente esos recuerdos de mi niñez. Máxime en estos días, a propósito del concierto dispuesto como una trampa en todos los sentidos, abarrotado de segurosos y con la presencia de Díaz-Canel que dio Silvio Rodríguez, con kufiya palestina sobre los hombros, en la escalinata de la Universidad de La Habana.

El cantautor supuestamente iba a dedicar el concierto a los estudiantes que protestaron contra el tarifazo de ETECSA, pero terminó halagando a los lidercillos de la FEU que capitularon y a los babosos de la nostalgia por “el viejo gobierno de difuntos y flores” que buscan en vano el modo de conectar con los jóvenes de hoy y domesticar sus rebeldías.  

¡Qué decepcionados se sentirían Trejo, Mella y Echeverría con esta FEU sometida y sumisa de hoy! 

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Sobre los diferentes Directorios Estudiantiles Universitarios (DEU) que  existieron en Cuba en la primera mitad del siglo XX


FOTO DE ALGUNOS INTEGRANTES DEL DIRECTORIO  ESTUDIANTIL  UNIVERSITARIO DEL AÑO 1923, QUE FUE AL QUE PERTENECIÓ JULIO ANTONIO MELLA.


Aclaración: se ha respetado la ortografía del texto original y lo que está dentro de los signos de interrogación significa que tengo dudas  de lo que está escrito.
 
Directorio Estudiantil Universitario
de 1923
que consiguió la Asamblea Universitaria
(profesores, graduados y alumnos)
al centro Felio Marinello (Presidente) de iz
quierda a derecha: Manuel ¿O? gutierrez, ¿xxxx?
alvarez, Jaime Suarez ¿xxxxxxx?, Jose G. Lopèz, ¿Jose?
Estevez, Camilo Hidalgo, Bernabe G. ¿xxx
gal?, Julio A. Mella (Secretario), Mario A del
Pino, Pedro de ¿Exxxx?, Rafael ¿xxxx? ¿Romay?
y Rafael Sanchez Hernandez

En el largo artículo oficialista El proceso revolucionario en Cuba (1921-1935): ascenso y reflujo de la acción revolucionaria, de la autoria de Irene Portuondo Pajón,  profesora de Historia de Cuba, se lee:


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El Directorio de 1927

 Ante la ilegalización de la FEU, la prórroga de poderes y luego de la represión a la manifestación estudiantil del 30 de marzo de 1927, el 7 de abril se constituyó el Directorio Estudiantil Universitario en la Universidad de La Habana. Pocos días después sus miembros fueron detenidos por la Policía Nacional y encerrados en la Duodécima Estación. Al salir en libertad pasaron a un régimen clandestino.
Entre los miembros fundadores del Directorio Estudiantil de 1927 estuvieron, Eduardo Chibás Rivas, Antonio Guiteras Holmes y José Chelala Aguilera.

NO HE ENCONTRADO FOTO COLECTIVA DEL DIRECTORIO DE 1927

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El Directorio de 1930

Dentro de los miembros fundadores del Directorio Estudiantil Universitario de 1930 se encontraban, Carlos Prío Socarrás, Rafael Trejo, Pablo de la Torriente Brau, Salvador Vilaseca Forné, José Lezama Lima, Pepelín Leyva, Juan Marinello, Aureliano Sánchez Arango, Gabriel Barceló Gomila,Raúl Roa García, Antonio Díaz Baldaquín y Fructuoso Rodríguez Pérez.
En 1931 un grupo radical del DEU en el que se encontraban Gabriel Barceló, Pablo de la Torriente Brau, Raúl Roa y Aureliano Sánchez Arango se separaron y crearon el Ala Izquierda Estudiantil (AIE), de posiciones muy cercanas al Partido Comunista.

FOTO DENTRO DEL PRESIDIO MACHADISTA DE ALGUNOS INTEGRANTES DEL DIRECTORIO ESTUDIANTIL  UNIVERSITARIO  DEL AÑO 1930


FOTO DE ALGUNOS MIEMBROS DEL  ALA IZQUIERDA ESTUDIANTIL
(Raúl Roa García  está  delante y al centro)


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domingo, septiembre 03, 2023

¿Por qué van los cubanos a Ucrania? Julio M. Shiling sobre la presencia de soldados y reclutas cubanos en la guerra de Vladimir Putin contra Ucrania

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace ya varias décadas un cantautor cubano en el Exilio cantaba una canción que decía  en su irónico estribillo:

Mi páis, mi país
primer país liberado
paga su pan y cebolla
con camiones de soldados

Vladimir Putin condonó el 90% de la deuda de varias decenas de miles de millones de dólares  que tenía la entonces dictadura totalitaria  con la Unión Soviética; hoy el envio de mercenarios  continúa. como una de las diferentes  vías de pago a Rusia. 
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Tomado de https://patriademarti.com/

¿Por qué van los cubanos a Ucrania?

Por Julio M. Shiling  

01 Septiembre 2023

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Los soldados y reclutas cubanos están oficialmente presentes en la región euroasiática. Su misión es habitual, dado el papel que ha desempeñado el comunismo cubano desde 1959. En esta ocasión, debido a la invasión ilegal e inmoral de Ucrania por parte de Rusia, están proporcionando carne de cañón al régimen de Putin. Aunque esto no debería sorprender, es importante que Occidente y, en particular, los Estados Unidos comprendan plenamente las implicaciones del mercenarismo cubano en este genocidio contra Ucrania.

Desde el primer día, Cuba comunista, como un Estado marxista-leninista comprometido, ha participado con entusiasmo en guerras mundiales y campañas terroristas. Muchos de estos conflictos armados y operaciones subversivas, que buscaban derrocar gobiernos legítimos o ayudar a regímenes marxistas a permanecer en el poder, contaron con la ayuda y el apoyo intelectual de La Habana. Hay razones que explican este patrón de comportamiento. Algunos han atribuido este aventurerismo que ha costado miles de vidas, tanto de cubanos como de latinoamericanos, africanos, asiáticos y estadounidenses (y otros), a compromisos ideológicos de principio. Bajo el disfraz de la “liberación”, los cubanos comunistas han librado indiscutiblemente una guerra brutal, por lo que etiquetaron como descolonización, antiimperialismo, antirracismo, anticapitalismo, etc.

La lógica detrás de la obsesión del comunismo cubano con la intromisión internacional ha sido estratégica, reactiva y fundamentalmente innata a sus objetivos de supervivencia. El activo más importante de Cuba, desde que cayó bajo el dominio marxista, es su voluntad de involucrarse en los asuntos de otros países. Este compromiso activo en estrategias de ruptura sociopolítica, y/o solidaridad socialista, ha establecido un lugar para Cuba comunista en la mesa de los actores globales. Esta proclividad, ejercida también en la esfera de la inteligencia, ha incrementado enormemente la influencia de los comunistas de la isla. Cuba no posee recursos naturales muy codiciados. En cuanto a la producción industrial y tecnológica, el régimen castrista ha retrocedido en algunos aspectos hasta la época colonial, si se compara históricamente. Lo que sí tiene son bienes inmuebles. Su proximidad a Estados Unidos ha convertido a la isla en una mercancía para los malhechores del mundo.

Fidel Castro era un asesino de masas, pero no era estúpido y entendía la geografía, la tendencia de las democracias a ser sensibles al desarrollo de una crisis dados los patrones electorales, y la necesidad de forjar lazos profundos con países influyentes. América Latina, África, Asia y Oriente Medio fueron testigos de la presencia de tropas y/o personal militar cubano, no solamente para extender o preservar el comunismo. Sangre, inteligencia, apoyo logístico y táctico han sido elementos prescindibles utilizados como inversiones, siempre con la vista puesta en la longevidad del régimen. El castrocomunismo ha sido como un capo de poca monta con alarde de bravura, que ha usado esta mística para amplificar la protección de mafiosos de mayor envergadura.

Con una completa red de herramientas represivas, un terror de Estado despiadado y la estructura de un régimen totalitario bien cuidado, la dictadura cubana ha sido capaz de retrasar su decadencia. Sin embargo, comprendiendo bien la importancia primordial de los factores internacionales a la hora de determinar la durabilidad de un régimen no democrático, el castrocomunismo empleó desde el principio su capacidad bélica y de generación de terror como palanca para su supervivencia. Durante un corto periodo de tiempo, Estados Unidos pareció comprender la amenaza que representaba un régimen marxista-leninista hiperactivo a 90 millas de su costa y actuó en consecuencia. Sin embargo, el traicionero revés de John F. Kennedy en Bahía de Cochinos y el infame Pacto Kennedy-Khrushchev, que aseguraba la neutralidad estadounidense y la vigilancia de los intentos de liberación armada del exilio cubano, envalentonaron las misiones internacionalistas de la dictadura comunista. Fue la luz verde que señaló el establecimiento de una fracasada política estadounidense de tolerancia de una sede para una amplia gama de actividades subversivas y desviadas, perjudiciales para Occidente y, especialmente, para Estados Unidos. 

Su capacidad para rechazar el neutralismo, desarrollar una trayectoria de activismo belicoso de base ideológica y evitar las repercusiones sistémicamente desafiantes del líder del Mundo Libre ha proporcionado a la dictadura cubana muchas cosas que necesitaba para perdurar en el poder. Ha ganado favores y concesiones de países como la URSS/Rusia, China, Irán, Corea del Norte, cuasi-colonias como Venezuela, Nicaragua y Bolivia, y gobiernos y movimientos revolucionarios de izquierda en todo el mundo. Al mismo tiempo, el comunismo cubano descubrió que sus violaciones descaradas y su conducta incivilizada no eran respondidas con políticas serias y discordantes. Al contrario, el imperialismo cubano ha conseguido intimidar a los gobiernos democráticos y a sus instituciones financieras, que se han mostrado genuflexos y han aceptado aberraciones morales clave como los crímenes sistemáticos de lesa humanidad y su apoyo a actos de terror, además de su implicación en el narcotráfico. En lugar de castigar el comportamiento criminal de La Habana, Occidente la ha recompensado con créditos, inversiones, subvenciones, condonaciones de deuda y un respetado asiento en los foros internacionales.

Durante la década de 1970, cuando el régimen cubano estaba abiertamente implicado en graves conflictos bélicos en numerosos países de los continentes africano y americano, Estados Unidos aplacó a la dictadura marxista con concesiones y reconocimiento. Gerald Ford, en 1975, suavizó el embargo estadounidense contra el gobierno de Castro, permitiendo a las filiales estadounidenses comerciar con Cuba. En 1977, Jimmy Carter facilitó los viajes a la isla y abrió secciones de intereses en La Habana y Washington, preludio del restablecimiento de relaciones. La actividad beligerante del castrocomunismo se vio recompensada por sus sangrientas empresas intervencionistas.

Cuba comunista es miembro de la Unión Euroasiática. Esta alianza estructural, política y económica, creada en 2015, incluye a Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Armenia y, como miembros observadores, Moldavia y Uzbekistán. Se trata de un grupo paralelo que sigue el modelo de la Unión Europea. El régimen cubano es un aliado incondicional de la dictadura rusa. La red de espionaje cubano-rusa está bien definida. El “síndrome de La Habana” ha sido uno de sus proyectos favoritos. Los bancos de Putin han servido como uno de los mecanismos más activos de blanqueo de dinero y evasión de sanciones de la isla. Era de esperar que los militares castristas aparecieran, en algún momento, rumbo a Ucrania.

Los comunistas cubanos no susciten en las obras de caridad. Putin, sin duda, remunerará generosamente a La Habana por la sangre de sus súbditos. Además de quedarse probablemente con entre el 75 y el 92% de lo que pague Rusia, saben que esto les unirá más estrechamente a Putin y, consecuentemente, a China, un aliado clave de Rusia. Dado que Estados Unidos y la Unión Europea han adoptado disposiciones moralmente impotentes respecto a los vínculos no tan secretos de Cuba con el putinismo, la dictadura cubana confirmará la esterilidad de las políticas de búsqueda de la libertad apoyadas por Washington. Dondequiera que la democracia se vea amenazada, pueden apostar a que el castrocomunismo estará presente de alguna manera. Si Estados Unidos cree de verdad que lidera el Mundo Libre y quiere librarse de un grave problema para su seguridad nacional, debe ayudar a derrocar la atroz dictadura de seis décadas al sur del Estrecho de Florida.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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  ALAIN PAPARAZZI CUBANO

30 de agosto,2023


ÚLTIMO TESTIMONIO DE LOS CUBANOS EN RUSIA: LO PEOR PUEDE PASAR EN CUALQUIER MOMENTO😧



mericaTeVe Miami

31 agosto,2023


Cuba estaría enviando soldados a Rusia para la invasión a Ucrania a través de Varadero como turistas


ALAIN PAPARAZZI CUBANO

29 agosto,2023

LA CUBANA QUE RECLUTA PARA EL EJÉRCITO RUSO YA SABEMOS QUIÉN ES Y COMO ES TODA LA OPERACIÓN


AmericaTeVe Miami
1 de septiembre,2023

¿Quién es Elena la Rusa? destapamos quien es la mujer que recluta a cubanos para enviarlos a Ucrania


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 Sobre las invasiones Castrista a Panamá, Nicaragua, Haití y Santo Domingo en 1959  pueden leer más detalles haciendo click  AQUÍ. Y AQUÍ.
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La subversión como elemento de la revolución permanente castrista

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Un recuento superficial del hegemonismo castrista deja apreciar que en 1959, entrenó, avitualló, e hizo desembarcar contingentes armados integrados parcialmente por miembros del ejército rebelde en Haití, República Dominicana, Panamá y Nicaragua.
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Por Pedro Corzo
Diciembre 06, 2016

Hay que reconocer que Fidel Castro fue uno de los pioneros de la globalización, porque independiente a su condición de decano de los dictadores, fue el único que no se conformó con imponer a sangre y fuego su voluntad en Cuba, sino que intentó exportar el fundamentalismo del poder que le animó.

El expansionismo castrista era consecuencia de la visión mesiánica que Fidel tenía de sí mismo, también, porque compartía la visión de León Trostky y de Vladimir Lenin que para que una revolución socialista pudiera sobrevivir tenía que ser global y permanente, de ahí, su manía de llamarle revolución a un proceso anquilosado y negado a la lógica de los cambios por necesarios que estos y que se acerca a los 60 años.

Ambos factores fueron determinante para su patrocinio de la subversión a todos los niveles posibles, con independencia de que se consideraba un salvador, un ser providencial con capacidad para eliminar lo que a su consideración fueran injusticias sin importar las consecuencias de las acciones que comisionaba.

Fidel Castro y su hermanos Raúl, patrocinaron por décadas, nunca repararon que los gobiernos que aspiraban derrocar hubieran sido elegidos democráticamente, o fueran dictaduras, su propósito era situar a sus aliados al frente de cada país de América Latina para imponer el totalitarismo en cada punto del continente.

Un recuento superficial del hegemonismo castrista deja apreciar que en 1959, entrenó, avitualló, e hizo desembarcar contingentes armados integrados parcialmente por miembros del ejército rebelde en Haití, República Dominicana, Panamá y Nicaragua.

Toda América, incluido Estados Unidos, padecieron en alguna medida los espasmos imperiales de Fidel Castro. La injerencia no fue ni ha sido exclusivamente armada.

En la isla, paralelo a los campos de entrenamientos en los que se alistaban guerrilleros y grupos terroristas como los Tupamaros de Uruguay, los Montoneros de Argentina y el chileno, Frente Patriótico Manuel Rodríguez, tres ejemplos de muchos, se montó un aparato político e ideológico con el fin de preparar individuos que laborarían por la subversión y desestabilización de sus respectivos países hasta la toma del poder. Estos sujetos eran también la primera frontera, el escudo que usaba el castrismo, para protegerse de cualquier represalia procedente del exterior.

Esta intromisión en los asuntos internos de otros países de un gobierno que se decía abanderado de la No Intervención fue reconocida por el propio Castro en junio de 1998, en una convención de economistas en La Habana. Por décadas negó haber auspiciado el espionaje, las guerrillas y el terrorismo.

El castrismo funda organismos subversivos de carácter internacional. Estas entidades fueron tan perniciosas a la libertad como las Internacionales del marxismo de las primeras décadas del siglo XX. La Habana fue la dueña de las corporaciones subversivas llamadas OLAS, OSPAAL y la Conferencia Tri-Continental,la joya de la subversión mundial.

La muerte del senador chileno Jaime Guzmán, profesor, abogado constitucionalista y colaborador de la dictadura de Augusto Pinochet, fue consecuencia de la asesoría y las armas que entregó Cuba al FPMR

Venezuela, fue objeto de múltiples agresiones de la dictadura cubana. Por la playa de Tucacas el fusilado general cubano Arnaldo Ochoa, desembarcó con armas y hombres. Por Machurucuto hizo otro tanto el general Ulises Rosales del Toro.

En La Habana en declaraciones al periódico Granma Elías Manuit Camero, jefe de la Comandancia FLN-FALN, admitió ser responsables del asesinato del doctor Julio Iribarren Borges, hermano del canciller de Venezuela. En 1963, las FALN, estrechos aliados del castrismo, cometieron el horrendo crimen del Tren del Encanto, un acto terrorista que fue repudiado hasta por los partidarios de los insurgentes.

La proyección hegemónica de Fidel Castro no se saciaba con desestabilizar América. Envió tropas a Argelia para combatir a los marroquíes. Mandó hombres a Siria para que enfrentaran a los israelíes, todo para extender su influencia y convertirse en un factor determinante en la política internacional.

Sin embargo fue en África donde puso en ejecución su plan maestro de subvertir y ocupar territorios como si Cuba fuera una nueva Roma o mas apropiadamente un replica del Tercer Reich de Adolfo Hitler, por lo que se puede afirmar que la ultima tropa de habla hispana con actuaciones imperiales fueron las cubanas.

En África la proyección de los Castro fue diferentes. No era subvertir y que sátrapas gobernaran en su nombre. Cuba ocupó militarmente Angola y Etiopia, también lo intentó en otros países de ese continente. Miles de soldados de la isla abonaron con su sangre tierras africanas para que Fidel Castro pudiera saciar sus apetitos imperiales.

La devastación causada por Fidel trasciende su muerte, sino que lo cuenten las madres, esposas e hijos que perdieron a sus seres querido defendiendo el castrismo o combatiéndolo.

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PROYECTO GUATEMALA
 
(del libro Las Guerras Secretas de Castro)

Por Juan F. Benemelis


Guatemala fue uno de los proyectos prioritarios de Castro y Guevara,dado que éste país había sido cabecera de playa,de los cubanos exiliados,en la abortada invasión de Bahía de Cochinos (Playa Girón).

Pero la influencia de Castro en este país,se venía ejerciendo desde antes de su ascenso al poder.Carlos Castillo Armas, que siguiendo órdenes de los Estados Unidos había derrocado al régimen pro-marxista de Jacobo Arbenz Guzmán, fue asesinado en 1957. En aquel momento no se supo de donde había partido la orden del atentado,pero más tarde se develaría el misterio: El 4 de Mayo ,Guatemala solicitó la extradición de éste pèrsonaje,que fué el principal proveedor de armas de Castro,en la insurreción antibatistiana,y que junto con el cubano procastrista Alberto Canet Acosta habían sido partícipes en el crímen de Castillo Armas. Un día, Canet apareció ahorcado; atemorizado, Bonachea declaró que Canet había sido el ejecutor central del crimen por orientaciones de Castro, y que él era un mero agente del dictador dominicano Trujillo infiltrado entre los cubanos para conocer sus planes. Por supuesto, La Habana siempre silenció los pormenores de esta oscura historia.

Esto sería confirmado más adelante al conocerse el pacto secreto en 1959,entre el Che Guevara y el depuesto Jacobo Arbenz ,mediante el cual éste se comprometía a reestablecerlo en el poder . Los servicios secretos de Guatemala enteraron al entonces presidente Miguel Idígoras Fuentes de que el Che Guevara había ampliado el susodicho complot con los líderes comunistas Francisco Villagrán, Mario Chávez, Francisco Ponce, Luís Valcárcel y Edmundo Guerra Teinheimer.

Cubanos y guatemaltecos habían hecho arreglos para un golpe de fuerza en el año 1960. Desde abril comenzaron a sucederse las visitas y la entrega de equipos bélicos a viejas capillas comunistas de Arbenz, como la de José Manuel Fortuny. Así se fueron “alzando” las cuadrillas de insurgentes en las serranías del país, a cuyo frente se encontraba un antiguo camarada de Arbenz, el coronel Carlos Paz Tejeda.

En agosto de 1960, el gobierno de Idígoras hizo públicas las pruebas acumuladas sobre esta vasta conspiración dirigida por el Che Guevara y Castro. Un mes después, Juan Larcos, agente cubano detenido por los guatemaltecos, ratificó en su confesión el plan que se había delineado en su país. El 3 de octubre, la fuerza aérea guatemalteca atacó la goleta La Cubana mientras ésta trataba de realizar un desembarco en la costa atlántica. Al huir, la embarcación cubana embarrancó en Cozumel, y en Méjico estalló el escándalo.

De nuevo caen informes en manos del gobierno guatemalteco que develaban las intenciones específicas de Castro: desembarcos en Omoa y la Barra (Honduras) combinados con agresiones a Puerto Barrios, Cobán y Mazatenango; episodios de sabotaje en las principales ciudades, y el establecimiento de comunicaciones directas con La Habana mediante una estación de radio que se instalaba en Senahu.

Los cuerpos de vigilancia secretos del área detectaron una actitud inusual en Cuba; fueron los mexicanos quienes dieron la alarma: Castro había prohibido los vuelos internacionales por encima de la provincia occidental de Pinar del Río; era allí, precisamente donde estaba acantonada la fuerza expedicionaria cubano-guatemalteca, lista para entrar en acción.

El 13 de noviembre estalló un complot en el aeródromo militar de Zacapa y en Puerto Barrios, donde figuraron los oficiales del ejército Rafael Sesam, Arturo del Cid y Marco Yong Sosa, quien sostenía los contactos con Cuba. Aparatos de la fuerza aérea cubana sobrevolaron la comarca aprovisionando a los rebeldes. El presidente Idígoras asumió personalmente la conducción de las operaciones militares y todo el continente se levantó indignado contra Castro. En Honduras fue sorprendida una columna capitaneada por oficiales cubanos que pretendía internarse en las montañas para prestar su concurso a los sediciosos. Al verse liquidado el levantamiento, Yong Sosa se encerró en las sierras con una tropilla de seguidores.

El delegado de Guatemala en las Naciones Unidas demandó una sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir la intromisión cubana. Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, aprovechó la oportunidad para lanzar una dura advertencia a La Habana, desplazando una flota de guerra cerca de las aguas jurisdiccionales cubanas. La Unión Soviética le pediría a Castro "moderación".

La cancillería guatemalteca expresó en todos los foros diplomáticos del continente que "el comunismo debería ser desalojado de Cuba mediante la acción armada, tal como se preveía en el Pacto de Río", agregando posteriormente que si no había acuerdo continental al respecto "Guatemala asumiría unilateralmente una acción positiva".

Dos años después, en febrero de 1962, Yong Sosa abriría el frente guerrillero en la Sierra de Minas tras recibir abundante logística militar de Cuba y lograr estructurar una red encubierta urbana de abastecimientos. Manuel Piñeiro Losada (alias Barba Roja) jefe de los cuerpos de inteligencia de Castro, había instituido en Cuernavaca, Méjico una armazón de ayuda logística a las tropas de Yong Sosa. El siniestro personaje cubano Julián López, de larga trayectoria en la región, fue sorprendido pasando armas abiertamente por la frontera mejicana, por lo que fue declarado persona non grata.

Desde Cuba, la radio trasmitía continuamente instrucciones a los sediciosos. El presidente Idígoras volvería a mostrar nuevas pruebas documentales que denotaban la violación de la soberanía guatemalteca por parte del gobierno de Cuba. En las ciudades guatemaltecas se desató una ola de considerable brutalidad. Ningún alto miembro del régimen de La Habana, ni siquiera el propio Castro, ocultó su participación con estos hechos. Todo lo contrario: La Habana gritaba a todo pulmón que había patrocinado un segundo frente de guerra: el de la FAR, bajo el liderazgo de Luís A. Turcios Lima.

Toda suerte de asaltos, actos de intimidación, atentados contra militares y figuras gubernamentales, secuestros, sabotajes con bombas, asaltos a caseríos y demás se escenificó entre 1962 y 1963. El 19 de diciembre de 1963 eran exhibidos ante la opinión pública del país seis miembros de la resistencia armada. Los detenidos detallaron la preparación recibida en Cuba, la cual había favorecido la instalación de pequeñas manufacturas caseras de explosivos en diversas localidades del país. Fue como un ensayo del método que luego se usaría en el Uruguay y en la Argentina cuando se implementa el apoyo a los Tupamaros, los Montoneros y a las Brigadas Rojas.

En febrero de 1965, la despotía militar de Peralta Azurdia decretó el estado de sitio ante la intensificación del violento impulso opositor. Durante la conferencia Tricontinental en La Habana, en 1966, Turcios Lima fue aclamado a viva voz como el representante legítimo de la insurgencia guatemalteca. Mientras su facción era alentada por el equipo de Castro, el Che Guevara mantenía su convencimiento de que las guerrillas de Yong Sosa, abigarrada de trotskistas debían también percibir socorro bélico. No obstante, Castro haría inclinar la balanza de la conferencia en favor de Turcios Lima.

LA ESPIA DE DETROIT

En los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a Detroit, en un cambio de su consulado a la bella Margarita Quintana, de amplia experiencia diplomática. Además de cónsul, trabajaba para los servicios secretos de Castro,y se relacionó con el ingeniero norteamericano Robert Braun, especialista en el manejo de instrumentos electrónicos, dueño de un laboratorio que suministraba equipos especiales a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos.

En plena luna de miel, Margarita y Braun desaparecieron de los Estados Unidos y se domiciliaron en Cuba, dejando preparadas para su envió a La Habana, todas sus pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes. En mayo y junio de 1960, el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm Beach para ser reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias. Durante la carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales aduaneros e intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas protestas del cónsul y de la cancillería cubana.

Tras una larga batalla judicial con los representantes cubanos, el 9 de agosto de 1961 se obtuvo la orden legal para realizar la inspección (Era un pequeño laboratorio atómico! Se ocuparon métodos de identificación semejantes a los usados por los Estados Unidos para reconocer aviones en pleno vuelo, un sistema de control para bombarderos B-52, instrumentos para reconocimientos aéreos y planos de equipos clasificados. Más sorprendente fue el hallazgo de documentos que relacionaban a la pareja con el espía de secretos relacionados con la energía nuclear Klaus Fuchs, así como las pruebas de que Braun sostenía contactos regulares en Detroit con el agregado comercial soviético, a través de su esposa.

El rompecabezas fue armándose y en febrero de 1964, se conoció del emplazamiento de bases subterráneas en la provincia de Pinar del Río, supervisadas por el director del programa electrónico de Castro, nada menos que el ingeniero Braun, quien en cooperación con un equipo de ingenieros cubanos y soviéticos, donde figuraba Nicolás Yepylev, laboraba en la instalación de equipos electrónicos muy adelantados para una estación de rastreo de satélites en Cuba. La agencia de noticias francesa France Press, ofrecía la noticia de que Cuba se había convertido en una potencia electrónica equipada para vigilar toda la navegación marítima y aérea del Caribe y la costa oriental de los Estados Unidos.

Los designios de Castro de reclamar las islas del Cisne, localizadas a mitad de camino entre Cuba y Honduras, no fructificarían en el continente y sólo dejarían recelo, incluso entre los aliados castristas en ese país. Castro quería obtener las Islas del Cisne y también Puerto Cortés, en Honduras; este último, utilizado históricamente por negociantes y aventureros cubanos para contrabandear cargamentos de madera y más tarde, transformado por Castro en un paraje para infiltrar guerrilleros, agentes y alijos de armas, aprovechándose de los cargueros que navegaban por el golfo de Honduras hasta Belice.

El propio presidente hondureño, Villeda Morales, realizaría en enero de 1961 una locución angustiada ante las amenazas de Castro "yo confieso que somos incapaces de dominar la influencia castrista en Honduras por nuestros propios medios. No podemos derrotarla solos ni puede hacerlo ningún otro país centroamericano. Necesitamos un esfuerzo colectivo. Los países deben abandonar su actitud pasiva".

Ya para 1963, Castro está experimentando reveses en sus esfuerz­os por subvertir con guerrillas la América Latina, agravados por su sorda disputa con varios partidos comunistas. Sin penas ni glorias, comienzan a languidecer los grupos trotskis­tas peruanos de Hugo Blanco, los colombianos de Pedro Antonio Marín, las huestes brasileñas de Francisco Juliao y el MIR venezolano.

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