martes, septiembre 10, 2024

Dr. Alberto Roteta Dorado: EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO. Segunda parte.

 EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO. Segunda parte.

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El feminismo actual, estrechamente vinculado a los colectivos LGTBIQ+ y a toda la carroña de la ideología de género, es uno de los más lucrativos negocios del presente. Desde la perspectiva del victimismo han montado un gran circo para exigir esos supuestos derechos sobredimensionados.

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Por:  Dr. Alberto Roteta Dorado

Septiembre 3, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- Retomemos ahora el asunto de la autopercepción. En nuestros días las personas dicen autopercibirse como perros, gatos, murciélagos, vampiros, ciertas especies de vegetales y un largo etcétera. Lamentablemente se ha llegado a esto a partir de la exageración de la idea de lo autopercibido, algo completamente subjetivo e indemostrable; aunque, por desgracia, es aceptado a partir de los aberrantes cánones de la ideología de género.

Si un asesino niega su condición por no percibirse como el autor de un crimen, a pesar de las pruebas objetivas que demuestran su culpa, no puede quedar libre de su correspondiente sentencia. De la misma forma que el asesino debe ser reconocido como tal y no como un inocente porque se sabe que miente; no se debe reconocer ninguno de estos disparates. Los que dicen sentirse como perros mienten, los que dicen ser mujeres cuando en realidad son hombres, también mienten. No hay tal autopercepción y de existir dicha condición debe considerarse patológica y, por lo tanto, debe tratarse como una enfermedad mental.

¿Por qué se empeñan en reiterar la idea del “respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad”? Ya me referí antes a la necesidad de respetar las preferencias dentro de la sexualidad, siempre que sea dentro de un contexto tolerable y sin causar daño a otros. De modo que ese respeto,tratándose de preferencias sexuales, se debe limitar exclusivamente a la homosexualidad en cualquiera de los dos géneros, visto como preferencias dentro de la sexualidad. La derecha no niega sus derechos, no quiere que se les excluya y se les margine. No se debe sacar de contexto la posición de los movimientos políticos de derecha respecto a este asunto; algo a lo que los progres acuden de manera reiterada para ofrecer una idea descontextualizada y tergiversada de su verdadera posición en este sentido.

Resulta inadmisible que se tolere y se minimice lo que representa que un adulto sienta atracción sexual por los niños, por los animales, por las plantas, por los cadáveres, etc. En los casos antes mencionados se trata de verdaderas aberraciones y perturbaciones mentales; sin embargo, son preferencias que pueden ser incluidas dentro de lo que los progres teóricos de estas cuestiones de género han llamado: “respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad”, como es expone en el último de los conceptos citados en la primera parte de este trabajo, cuya fuente es el Glosario para la igualdad.

¿Cómo qué se estará autopercibiendo esta persona? En el actual contexto, bajo la terrible influencia de la ideología de género, todo es posible. En otros tiempos se interpretaría la imagen de esta persona como alguien disfrazado o como alguien con una gran perturbación de su estado mental. En nuestros días será lo que diga, desde la nueva concepción de la autopercepción.

Recordemos que según este Glosario, lamentablemente con un enfoque demasiado parcializado con las propuestas de la ideología de género defendidas por la ultraizquierda, al hacer mención a la ideología de género precisan: “al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan losmovimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido” (...) “La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.    

De manera despectiva se afirma que la ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales; pero la dosis mayor del veneno comunista aparece cuando se expone que: la ideología de género “es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.

¿Qué es un constructo? El término tan de moda, usado por las feministas acéfalas cuando se les pregunta qué es para ellas una mujer o para los defensores de los tantísimos géneros existentes en el presente que se dispersan en los disparates del famoso constructo, aún sin saber lo que es en realidad un constructo. Constructo se define como una “construcción teórica para comprender un problema determinado”. Según otras fuentes se trata de una “construcción teórica o imaginaria”, lo que, en mi opinión, denota algo muy poco preciso que se dispersa en la nada.

Es lógico que para la comprensión de un problema determinado se requiera un fundamento teórico y no una “construcción”, por cuanto nos podemos construir – dando riendas sueltas a la imaginación– un “constructo” carente de fundamentos sólidos pretendiendo lograr la comprensión de un supuesto problema. Pongamos el ejemplo de un individuo que se autopercibe como un perro. Para la comprensión del comportamiento de alguien que, siendo humano se identifica como un perro, se puede formular un concepto acerca de la idea de la llamada autopercepción. ¿Qué sentido tiene ponerse a especular – esbozar un “constructo” para la comprensión del supuesto perro– acerca del porqué ese individuo se autopercibe como un perro, cuando en realidad se trata de alguien que miente o que tiene un grave desorden mental?

Si se admite que toda persona puede autopercibirse como quiera, aun cuando esté violando todas las leyes de la biología – es lo que hacen los defensores de estas payasadas – estaremos haciendo esa llamada construcción teórica imaginaria (constructo), solo que la construcción resulta tan imaginaria, amén de ridícula y aberrante, que carece de todo fundamento teórico. De ahí que no sirva para nada si se trata de la comprensión de un problema. Si los conceptos de los que se parte son incorrectos o llenos de los múltiples sesgos que le ofrece la ideología de género, sin duda, la formulación de cualquier hipótesis carecerá de valor, con lo que refuto otra de las acepciones que plantea que un constructo es un “conjunto de conceptos usados en la formulación de una hipótesis”.

Así las cosas, el llamado “constructo”, refiriéndose a la ideología de género, no “busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”, como se afirma en el erróneo concepto socialista. No estar de acuerdo con los disparates de la “diversidad” sexual, algo que se impone por los promotores de la ideología de género y de los grupos feministas, no significa que no reconozcamos la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, solo la igualdad y no el privilegio que pretenden tener los desafiantes movimientos feministas del presente. No se puede permitir que se siga presentando a las mujeres bajo el enfermizo ropaje de eternas víctimas.

El feminismo actual, estrechamente vinculado a los colectivos LGTBIQ+ y a toda la carroña de la ideología de género, es uno de los más lucrativos negocios del presente. Desde la perspectiva del victimismo han montado un gran circo para exigir esos supuestos derechos sobredimensionados. Los llamados gobiernos “progresistas” del mundo les apoyan con grandes aportaciones capaces de sustentar sus crecientes demandas. La creación de los Ministerios de Igualdad o similares llevan implícito sumas millonarias para complacer a las eternas “víctimas”.

Para que se tenga una idea, en este sentido, vale mencionar los planes del actual Gobierno de España, por desgracia, penetrado por lo peor de la extrema izquierda de la nación. Su Ministerio de Hacienda acaba de proponer un curso de igualdad para los trabajadores a partir de septiembre. Dicho curso, abierto a los empleados públicos, tiene por título Fundamentos sobre la igualdad entre mujeres y hombres. La metáfora de las gafas violeta, el sistema sexo-género o la construcción social del género, son algunos de los bloques temáticos que se abordarán durante la primera semana de este curso. El programa de estudios incluye otras materias como la profundización en “los hombres igualitarios y sus aportaciones” o “HERstory”, una asignatura para afrontar la historia con perspectiva de género. Para finalizar el plan de estudios se ofrecerá una asignatura sobre micromachismo, machismo y masculinidades igualitarias, además de instruir sobre la importancia de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) con perspectiva de género.

El Gobierno de España ha destinado 63.000 euros a costear talleres de verano “no sexistas” dirigidos a los hijos del personal que trabaja en el complejo del Palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, lo que incluye tanto a niños de funcionarios como de altos cargos y asesores. Esta escuela estival está orientada a “hijas, hijos y menores a cargo con edades comprendidas entre 4 y 14 años”. Esto es, sin duda, un ejemplo demasiado concreto del adoctrinamiento que llevan a cabo los gobiernos autoproclamados progresistas; sin olvidar la imposición de la ideología de género en la enseñanza escolar y en los medios de comunicación.

Una cosa es pedir y exigir igualdad de derechos entre los dos únicos géneros existentes y otra, bien distinta, es pretender demostrar una superioridad del género femenino respecto a su opuesto. Si a esto se suma las actitudes constantes de odio hacia los hombres, entonces no nos queda de otra que admitir la naturaleza aberrada de este terrible mal, un mal peor que el cáncer, como afirmara el periodista polemista británico Milo Yiannopoulos y otros del antifeminismo actual como Steve Bannon o medios como Breibart News.

Esta es la triste realidad actual que defienden a “capa y espada” los progres. Muchos intereses políticos y escaso o ningún fundamento científico de solidez. A esto se ha llegado. Será bien difícil detenerlos; pero no imposible.

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viernes, septiembre 06, 2024

Dr. Alberto Roteta Dorado: EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO Primera parte.

 EL GRAN NEGOCIO DE LA “DIVERSIDAD” SEXUAL Y EL FEMINISMO

Primera parte.

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Detrás de todo este gran circo de la “ideología de género” está la perversidad de la extrema izquierda, que a cambio de millones de votos se ofrecen para apoyar todo lo relacionado con estos temas.

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

4 de septiembre, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- En los últimos años, a partir del auge desenfrenado de los movimientos feministas y LGTBIQ+, se ha insistido sobremanera en los temas relacionados con el género. La sobredimensión del asunto está premeditada por parte de las tendencias de la extrema izquierda, cuyo fin, demasiado politizado es bien conocido por todos. En este sentido, las organizaciones políticas y sociales de derecha se muestran de manera conservadora, de ahí que sean criticados por los progres en su afán de ganar adeptos por doquier a expensas de sus campañas mediáticas a favor de los cánones de la ideología de género y de las feministas.

Los partidos políticos de la ultraizquierda se presentan como defensores acérrimos de las “nuevas” doctrinas de género a cambio de los millones de votos que las “comunidades” LGTBIQ+ y las feministas les aportan. Se trata en sí de un intercambio de intereses, toda vez que no creo que los llamados progres estén tan interesados en la esencia verdadera de estos asuntos; aunque si en sacarle todas las ventajas a los miembros de dichos colectivos, otrora rechazados y marginados por los propios progres. Recordemos – algo que no hacen los LGTBIQ+– que durante la etapa del comunismo en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, y el llamado Campo Socialista que conformaban las naciones de Europa del Este, así como sus satélites de Cuba, China y otras naciones dominadas por el comunismo, la homosexualidad, el transformismo y la transexualidad no solo eran rechazados y marginados, sino fuertemente sentenciados.

La marginación y el ostracismo alcanzaron su clímax con expulsiones masivas de centros laborales y de estudios, con especial énfasis en las universidades, donde el acceso a la realización de estudios superiores estaba prohibido para homosexuales, sospecha de homosexualidad, o rasgos de amaneramiento – debilidad de carácter, como se le llamó desde el punto de vista técnico para atenuar la crueldad del comunismo–. En el presente las cosas han cambiado demasiado. La izquierda, siempre oportunista y malévola, ahora se presenta no solo como defensora de los derechos de los colectivos LGTBIQ+; sino como el principal adversario de los movimientos de derecha, a los que intentan desacreditar al no situarse en su misma posición al abordar el álgido tema de la “diversidad” sexual y del feminismo.

Una cosa es respetar a aquellos que siendo genéticamente hombres (46 XY) tengan rasgos de apariencia femenina, o por el contrario, a aquellas que siendo genéticamente mujeres (46 XX) presenten rasgos correspondientes al sexo masculino, independientemente a sus preferencias sexuales, que es otro tema, y otra muy diferente es admitir pasivamente que alguien de un sexo sea reconocido como de otro por el hecho de decir que se autoreconoce como un individuo del sexo opuesto al que le corresponde según su genética. Ser genéticamente 46 XY y tener genitales externos e internos correspondientes al sexo masculino es un hecho per se que permite clasificar a un individuo dentro del sexo masculino. No se trata de una designación arbitraria de la sociedad; sino de un reconocimiento a las inviolables leyes de la biología; algo que es aplicable al sexo femenino. Se es hombre, aunque no les guste, o se es mujer, aunque estén en desacuerdo.

El hecho de que un hombre se sienta como una mujer no lo convierte en mujer, aun cuando se le designe con un amparo legal dicho sexo, como sucede en la actualidad en varias naciones. Independientemente de todos los tratamientos hormonales y quirúrgicos que se puedan aplicar, seguirá siendo del sexo que desde el punto de vista biológico (genético) es. Esto es invariable y no admite discusión alguna, toda vez que no nos conducirá a nada que no sea lo que he afirmado antes: se es macho o hembra, hombre o mujer. El hombre, como especie, no admite excepciones en la naturaleza. La división en sexos es aplicable al reino animal, independientemente de que algunas especies presenten formas de reproducción consideradas hermafroditas o que exista cambio de sexo de manera espontánea – condición excepcional descrita por la ciencia– en algunas especies de animales.

Solo se debe admitir la existencia de los dos únicos géneros existentes a través del desarrollo del hombre como especie. Lo demás es un gran invento (bigénero, agénero, género fluido, intergénero, pangénero, no binario, transgénero, transexual, trigénero, genderqueer, etc.) y también un gran negocio, tanto desde el punto de vista económico como político. En lo económico, se enriquecen las industrias farmacéuticas y las clínicas médicas al ser extremadamente costosos los tratamientos a los que se someten quienes deciden pasar de un género a otro. En lo político, porque detrás de todo este gran circo de la “ideología de género” está la perversidad de la extrema izquierda, que a cambio de millones de votos se ofrecen para apoyar todo lo relacionado con estos temas.

Una vez hecho este preámbulo, a modo de introducción, y sobre todas las cosas, luego de haber sido categórico en relación con la existencia de solo dos géneros: masculino y femenino, vamos a analizar algunos aspectos sobre los llamados estudios de género. En un estudio sobre las propiedades psicométricas de las versiones larga y reducida de la Escala sobre Ideología de Género, realizado por varios autores de la Universidad de Granada, España, se precisa lo siguiente:

“No debe confundirse perspectiva de género con ideología de género. Mientras que la perspectiva de género es un enfoque analítico sobre las relaciones entre los géneros, la ideología de género es la visión particular que personas o grupos adoptan respecto a dichas relaciones. Se considera que la ideología de género, asumida consciente o inconscientemente, influye en los juicios, comportamientos y relacionessociales de las personas”.

Otra definición de perspectiva de género, según la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de Violencia, en el artículo 5o, fracción IX es la siguiente: “Es una visión científica, analítica y política sobre las mujeres y los hombres. Se propone eliminar las causas de la opresión de género como la desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada en el género. Promueve la igualdad entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a construir una sociedad en donde las mujeres y los hombres tengan el mismo valor, la igualdad de derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación política y social en los ámbitos de toma de decisiones”.

En estas definiciones se aprecia la presencia del “pensamiento” y el discurso de los movimientos socialistas, a veces de manera muy incisiva y abierta, otras de manera sutil; pero siempre presente su maléfica influencia. El hecho de destacar la idea de la opresión de género en la definición conceptual antes citada, así lo demuestra. No se trata pues de negar los derechos de las mujeres ni de los integrantes de los grupos LGTBIQ+; sino de no sobredimensionar dichos derechos y hacerlos parecer ante el mundo como víctimas merecedoras de las supuestas bondades que los socialistas les ofrecen.

No obstante, si continuamos revisando definiciones conceptuales relacionadas con los estudios sobre la perspectiva de género y la ideología de género, nos encontraremos otros conceptos en los que se hace especial énfasis en esa defensa exagerada y penetrada por el pensamiento marxista. En este sentido vale mencionar la definición del Glosario para la Igualdad, del Instituto Nacional de las Mujeres, Gobierno de México, donde se expresa: “La ideología de género es un término que se utiliza de manera negativa y despectiva para cancelar o desestimar la diversidad sexual y de género a la que se han ido abriendo las sociedades, las culturas y las naciones”.

Esta acepción, además de los errores conceptuales que tiene, es severamente crítica con el pensamiento conservador de los movimientos de derecha. Por desgracia, la mayoría de los escritos que se pueden consultar sobre el tema tienen implícito el pensamiento perverso, maléfico y oportunista de la extrema izquierda actual. Cuando hacemos referencia a ideología de género, no lo hacemos de manera despectiva ni negativa, lo hacemos desde nuestra posición, esto es, negando la existencia de lo que no puede existir. Como ya he dicho antes, solo hay dos géneros: se es macho o se es hembra.

Como se expone en las Sagradas Escrituras del cristianismo: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Independientemente a las preferencias sexuales, y de manera muy particular a la forma en que supuestamente se pueda autopercibir un individuo. De ahí que la conceptualización antes citada tenga errores teóricos al imponer, de modo categórico, los dogmas preconcebidos deliberadamente por los movimientos feministas, LGTBIQ+, y de manera general por los “progres”.

Luego el citado Glosario para la igualdad ahonda en el asunto al exponer: “Al denominarla ideología se hace referencia al carácter dogmático que se presupone respecto a las ideas de igualdad, empoderamiento y respeto de la vivencia personal de la identidad y la sexualidad. Se rechazan los movimientos feministas y de la diversidad argumentando que van en contra de la naturaleza y de la familia y que operan poniendo en peligro el orden social establecido” (...) “La ideología de género no existe como categoría dentro de las ciencias sociales, es un constructo que busca denostar las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual”.

Le llamamos ideología de género, no porque seamos dogmáticos, como se expresa en el citado concepto, sino por el hecho de tratarse de una imposición teórica de dudoso carácter científico con muy débiles argumentos subjetivos, o sea, no demostrables, los que se aplican a la amplia “diversidad” de “géneros” nacidos sin un fundamento que así lo respalde. El hecho de que alguien afirme que no se identifica con ninguno de los dos géneros establecidos, o sea, que no es ni hombre, ni mujer, no le ofrece credibilidad desde el punto de vista científico. Se trata de una afirmación de carácter subjetivo que jamás será demostrable. Será solo una dudosa hipótesis que quedará para siempre como una idea carente de fundamentación.

Lo antes expuesto para explicar por qué le llamamos ideología de género, no de manera despectiva, como pretenden presentar los movimientos de la izquierda radical, es aplicable a todo lo relacionado o derivado de ese disparatado reconocimiento a la “multitud” de géneros en el contexto presente. Entre otras cosas, vale mencionar las presentaciones pseudoartísticas de centenares de hombres transformistas imitando a sus “divas-ídolos”, las celebraciones del llamado día del orgullo (¿de qué hay que tener orgullo?), las discotecas gais, el espantoso lenguaje inclusivo, entre otras tantas barbaridades que solo puede salir del enfermizo pensamiento – si es que tienen pensamiento– de la ultraizquierda marxista actual.

Continuará.

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La ideología de género, la perspectiva de género y la teoría de género Por Jonathan Ramos


Comentario de una persona desconocida (@dezlovecraft5247) dejado en el video anterior

La “teoría queer”, “ideología de género”,etc. Mencionando que existan géneros infinitos y la auto determinación de género, anula el sujeto político del feminismo radical: la mujer. Cuando ser un hombre o mujer no está determinado por la biología, sino más bien nuestra interpretación de que somos: Las mujeres, dejan de existir y con ello esta partición de políticas enfocadas a ellas como sujeto político (cuando no existe una sociedad en la historia de la humanidad, que no trabaje en la segregación, hay cárceles para hombres y mujeres; políticas para hombres y mujeres, secciones para hombres y mujeres, etc.). Entonces estos espacios exclusivos para mujeres se pierden, que van a dar por temas de justicia social por la discriminación positiva.

El feminismo radical llega a eliminar el dispositivo de género aún sin esta intención todas esas conductas sociales dirigidas al sexo femenino y al sexo masculino: las está oprimiendo, en otras palabras “Un dispositivo que beneficia a los hombres y desfavorece a las mujeres”; curiosamente, el término “feminazi” surge como esta idea de que, si no existen hombres o se hace esta segregación completa, se arreglarían estas cuestiones, ya que no estará el sujeto político que las oprime: los hombres -y con ellos, el patriarcado. 

A partir de ahí se establece que el dispositivo de genero no están determinadas por la biología, sino que son imposiciones sociales o construcciones culturales. De esta forma: nuestro sexo biológico, no determina nuestro comportamiento en la sociedad. Yo en esto no estoy de acuerdo, el sexo biológico no determina nuestros comportamientos, pero si los condiciona. Este condicionamiento marca las tendencias entre hombres y mujeres (con claras excepciones) pero si en promedio o tendencia. Por ejemplo, ¿Por qué hay más hombres que mujeres en ingenierías? y al mismo tiempo ¿por qué hay más mujeres en el servicio de salud que hombres (enfermería, nutrición, etc.)?

Entonces el feminismo radical parte de que la única condición de mujer es el género autodeterminado y luego negar que no existen comportamientos ligados a nuestra biología (que no hay correlación entre nuestro género y el sexo biológico: por eso se piensa que podemos liberarnos del yugo del género) y piensan que se puede eliminar. Entonces si hay una independencia absoluta entre nuestro género y nuestro sexo biológico que solo está condicionado por factores culturales entonces se puede desprenderse del sujeto político de ser hombre y ser mujer -así creando infinidad de géneros.

Si quieren prescindir del patriarcado a través de la desaparición del sujeto político de ser hombre o mujer (porque no existe una correlación entre el sexo biológico y género, y que todo es una construcción social). Entonces se crea esta situación amorfa donde todo es nada y nada es todo. No se puede definir ningún concepto ya que todo es adaptativo al pensamiento de la persona y no existe ningún modelo social, o cultura donde no exista división histórica y cultural entre hombres y mujeres, donde se asocien determinadas políticas y acciones en base al sexo. No existe. Que un doctor no sepa determinar si el paciente es hombre o mujer llevaría practicas medicas equivocadas; Otros ejemplos de la locura del progresismo es que se empuja mucho el “body positive” cuando médicamente se puede, objetivamente, determinar un cuerpo en mal estado y hay que ayudar a esas personas; otro ejemplo del progresismo es “love is love” donde si un hombre de 50 años se auto percibe como una niña de 6 años y pueda entrar a espacios para niños esto sea socialmente aceptado. El progresismo radical (e incluso el moderado) es subversión cultural.

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sábado, marzo 13, 2021

Alberto Roteta Dorado sobre la vandalización por las feministas del momumento a José Martí en México

 JOSÉ MARTÍ VANDALIZADO POR LAS FEMINISTAS

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La ignorancia y la estupidez de las feministas actuales las lleva necesariamente a cometer actos de esta naturaleza. Solo el desconocimiento de la vida y obra del más grande de los cubanos de todos los tiempos las puede impulsar a acciones como estas…

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Por Dr. Alberto Roteta Dorado. 

12 de marzo 2021

Santa Cruz de Tenerife. España.- Beatriz Ranea, coeditora del libro Breve diccionario de feminismo, ha sido capaz de afirmar que el feminismo para que sea verdadero tiene que ser de izquierdas; su fundamento es bien simple: porque “aspira a emancipar a todas las mujeres, no solo a las que por sus privilegios de raza y clase pueden beneficiarse, casi tanto como los varones poderosos, de la explotación de las de abajo”; idea tan disparatada como la de Rosa Cobo, autora también del propio libro, quien cree que “asistimos a una creciente alianza entre capitalismo y patriarcado, interesados ambos en convertir a las mujeres (sobre todo las pobres y/o no blancas) en servidoras domésticas, laborales, sexuales y reproductivas”. 

Estas afirmaciones, y otras tantas tan inconsistentes y carentes de fundamento, que por estos días cercanos al 8 de marzo aparecen por doquier, pueden confundir a las multitudes que desde su ignorancia suelen aceptar cualquier conceptualización, por absurda y delirante que pueda parecer para aquellos que saben y pueden pensar en el mundo. Los líderes del radicalismo de izquierda, que aglutinan a las masas desprovistas de ilustración; pero cuentan con unos pocos letrados, no tan ilustrados, pero si muy hábiles en el arte de envolverlos en el aura del populacho, utilizan teorizaciones como las antes citadas para manipular el escaso pensamiento de sus seguidores. Los mismos que hoy apoyan a las autoras del Breve diccionario del feminismo mañana las combaten ante una nueva hipótesis sin fundamento y sacada de la nada.  

Pero detengámonos en la idea de Ranea, esto es, que el feminismo para que sea verdadero tiene que ser de izquierdas, con lo que el desacreditado movimiento feminista actual demuestra su postura sectaria, excluyente y discriminatoria. Para esta feminista acérrima las mujeres de derechas no pueden ser feministas, y si lo son, no pertenecen a las filas del feminismo verdadero, o sea, al de izquierdas. 

Es este el verdadero rostro de las actuales tendencias aparentemente defensoras de los derechos y de la igualdad de la mujer. La negativa inicial de la española Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid por Ciudadanos, respecto al mural “feminista” de un polideportivo madrileño, estuvo dada por el hecho de que en dicha obra solo estaban representadas mujeres defensoras del feminismo de tendencias izquierdistas y no otras mujeres que también lo han hecho desde otras posiciones ideológicas. 

Por desgracia, y para descrédito del feminismo, que teóricamente tiene su lado positivo si de igualdades de género se trata, y de derechos respecto a la participación femenina en todas las esferas de la sociedad, la historia de los movimientos de este tipo siempre ha estado muy ligada a las tendencias socialistas más extremas. 

No olvidemos que uno de los primeros acontecimientos de importancia relacionado con el día de la mujer, y por lo tanto, del feminismo, fue el movimiento femenino en Estados Unidos del año 1909, cuando el Partido Socialista de los Estados Unidos de América celebró el 28 de febrero de ese mismo año el primer Día Nacional de la Mujer en todo el país, algo que continuó celebrándose el último domingo de cada mes hasta el año 1913. 

En 1910 tuvo lugar la celebración de la Segunda Conferencia Internacional de MUJERES SOCIALISTAS en Copenhague (Dinamarca) para luchar por el sufragio femenino universal y, como propuesta de Clara Zetkin –militante en sus inicios en el Partido Socialdemócrata de Alemania, luego pasó al ala más izquierdista del Partido Socialdemócrata Independiente, la Liga Espartaquista, germen del Partido Comunista de Alemania–, se proclamó el Día de la Mujer el 8 de marzo. 

En España el día de la mujer se celebró por primera vez en 1936, liderado por Dolores Ibárruri, conocida como la Pasionaria, el seudónimo que utilizó por primera vez en 1918 en El minero vizcaíno, luego de quedar impresionada nada menos que con la Revolución Bolchevique de Rusia (1917). La Pasionaria dejada llevar por la maléfica influencia de su marido, un minero socialista que la inició en las lecturas marxistas, militó en el Partido Comunista Obrero Español, más tarde en el Partido Comunista de España, formación de la que actualmente queda un grupúsculo para nada representativo dentro de la política española. 

Seguir ahondando en los estrechos vínculos del feminismo con el socialismo sería interminable. Los ejemplos mencionados antes son más que suficientes, y a la vez demasiado representativos, para demostrar que las tendencias feministas jamás podrán desprenderse – ni a ellas les interesa hacerlo– de lo peor del radicalismo extremo comunista. 

VANDALIZACIÓN DEL MONUMENTO A JOSÉ MARTÍ EN MÉXICO POR LAS FEMINISTAS. 

Decir feminismo es decir socialismo, comunismo, marxismo y, lamentablemente, en nuestros días, salvajismo, vandalismo, anarquismo, populismo, y cualquier otro calificativo que permita caracterizar a las multitudes de mujeres que se lanzan a las calles de manera violenta, dispuestas a matar si fuera necesario. Los recientes actos de naturaleza vandálica que se han cometido en varios países demuestran de un modo demasiado ilustrativo lo que afirmo.      

De todos el que me ha dejado atónito es el ultraje a una estatua de José Martí (1853-1895), el héroe cubano, considerado Apóstol de la nación para los que sabemos apreciar sus grades valores, suceso que tuvo lugar durante las manifestaciones, para nada pacifistas, que tuvieron lugar en México por el 8 de marzo. Una bandada de feministas radicales, acéfalas y malvadas se lanzó contra el monumento al autor de Versos Libres

La ignorancia y la estupidez de las feministas actuales las lleva necesariamente a cometer actos de esta naturaleza. Solo el desconocimiento de la vida y obra del más grande de los cubanos de todos los tiempos las puede impulsar a acciones como estas, toda vez que su obra está impregnada de una mágica exaltación a los valores de la mujer de su tiempo, la mujer de la segunda mitad del siglo XIX, el contexto histórico que le tocó vivir al apasionado hombre que dedicó sendos versos a mujeres actrices, bailarinas, poetisas, cantantes e intelectuales, y cuyo pensamiento de hombre librepensador y de vanguardia no podía admitir la idea de la marginación de la mujer en la sociedad. 

Una rápida aproximación mediante la poesía, por solo traer ante el lector una arista de su fecunda y valiosa obra, nos permitirá reconocer a un ser apasionado ante la grandeza femenina: 

Ya llega la bailarina:

Soberbia y pálida llega:

¿Cómo dicen que es gallega?

Pues dicen mal: es divina.

(Versos Sencillos)

Mucho, señora, daría

Por tender sobre tu espalda

Tu cabellera bravía,

Tu cabellera de gualda:

Despacio la tendería,

Callado la besaría.

(Versos Sencillos)

“Oh noche, sol del triste, amable seno

Donde su fuerza el corazón revive,

Perdura, apaga el sol, toma la forma

De mujer libre y pura, a que yo pueda

Ungir tus pies, y con mis besos locos

Ceñir tu frente y calentar tus manos”. 

(Versos Libres)

De la mujer amada; ella, sin velos

Yace, ¡y a su merced!, él, casto y mudo,

En la inflamada sombra alza dichoso

Como un manto imperial de luz de aurora.

Cual un pájaro loco en tanto ausente

En frágil rama y en menudas flores,

De la mujer el alma travesea.

Noble furor enciende al sacerdote,

Y a la insensata, contra el ara augusta

Como una copa de cristal rompiera.

Pájaros, sólo pájaros: el alma

Su ardiente amor reserva al universo. 

(Versos Libres)

Pero como expresé antes, el comunismo por un lado, el populismo por otro, y la ignorancia como denominador común, las conduce a una excesiva violencia que resulta patente, ya no solo en sus terribles rostros desafiantes, o en sus ademanes fascistas, sino en sus terroríficas y vandálicas acciones que por estos días alcanzaron su clímax con el incendio a templos religiosos, la quema de símbolos cristianos, y este sacrílego acto, la agresión desmedida al ser “más puro de la raza”, como lo caracterizó Gabriela Mistral, una dama chilena que seguramente estas mujerzuelas no conocen.  


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martes, julio 07, 2020

Zoé Valdés: FEMINISMO PERFUMADO

Advertencia del Bloguista de Baracutey Cubano

En el texto hay ¨malas palabras¨ cubanas y españolas que pueden dañar la sensibilidad de algunas personas
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Tomado del facebook de la autora

FEMINISMO PERFUMADO.

Zoé Milagros Valdés Martínez
5 de julio, 2020

Hay un originario y antiguo feminismo de la derecha con el que siempre me sentí identificada. Y, también con el de Germaine Greer. Esa de los pulóveres negros tejidos en estambre de seda.

Es un feminismo que, además de defender y reclamar desde la igualdad, y no desde la intolerancia, los derechos de todos, huele bien. Nos lavamos, nos aseamos, nos gusta lucir perfectamente arregladas y nos perfumamos. Nos encanta la buena vida y nos fascinan los buenos hombres. El champán y las joyas. Ya bastante tuvimos que cagar en letrinas de escuelas al campo y comer pan viejo con trozos de soga y rabos de ratas incrustados, sin contar las escupidas en el pelo recién lavado con jabón Nácar. 

Somos las feministas de derechas. O las feministas libres de tendencias, ideologías partidistas y demás monsergas; como yo. O yo como ellas.

Hay un feminismo que taconea con el alma y el manos a la obra, sin sentirse avergonzada ni humillada por enfundar sus pies en taconazos reales. Altos no, altísimos.

Existe un feminismo de la mujer que trabaja de verdad y no de la que finge, y espera a que se lo regalen todo instituciones gubernamentales mediante. 

A ese feminismo de la que singa por placer y deseo, porque le gusta singar, o follar, por amor o lo que sea que se llame, pertenecemos muchas, montones; y no como esas que singan porque anhelan redactar un mamotreto sociológico acerca de la apropiación de un hueco húmedo por un vil trozo de carne erecto.

Soy feminista y huelo divino. Soy feminista porque me siento inteligente y me pretendo femenina. La más inteligente, siempre.

Zoé Valdés.
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Zoé Valdés en el Gran Jurado del Festival de Cannes - 1998





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sábado, diciembre 14, 2019

La violadora eres tú. Zoé Valdés: Estamos frente a un nuevo feminismo de la envidia al hombre, del irrespeto, que obedece a un sistema fracasado y lleva la ideología comunista como estandarte preponderante de la abulia



La violadora eres tú

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"El hombre soy yo", pareciera que gritan a pecho peludo. O sea, que revisa primero tu 'hombrismo' antes que tu hembrismo.
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Por Zoé Valdés
2019-12-12

La violadora eres tú, y lo sabes. Al menos lo saben las ideólogas de un nuevo feminismo que, más que referirse a las libertades de las mujeres, las enredan y limitan, enviándolas a la arenga fácil, a las calles a payasear y a perpetrar círculos de terror en contra de todo lo que tenga que ver con lo masculino. Salvo cuando lo masculino las atañe y aglutina. Porque estas nuevas feministas dejaron de ser mujerangas (como se les llama despectivamente en los países machistas-leninistas) para meterse a mujerongas. A empoderadas no de lo femenino, sino de lo masculino. Su solapada aunque máxima aspiración –no nos engañemos– es la hombría. "El hombre soy yo", pareciera que gritan a pecho peludo. O sea, que revisa primero tu hombrismo antes que tu hembrismo.

Estamos frente a un nuevo feminismo de la envidia al hombre, del irrespeto, que obedece a un sistema fracasado y lleva la ideología comunista como estandarte preponderante de la abulia. Impone los patrones marxistas de deterioro de la familia y de la humanidad civilizada y próspera.

Indaguen en la vida de Karl Marx, un auténtico desastre. Hijos abandonados y muertos de frío en los más duros de los inviernos, porque al señor filósofo del progrerío no le daba la gana de ocuparse de ellos como habría hecho un verdadero padre de familia. Un vago insensato y manipulador. ¿Por qué las nuevas feministas no queman sus libros como hace poco quemaron libros en hogueras públicas en Chile? Ah, no, faltaría más, por favor, que nadie toque al ídolo de masas (nunca mejor dicho).

Entonces, reitero: la violadora eres tú porque atacas espacios públicos con tu encuerismo y tu cursilería. Con ese lenguaje corporal que te delata como una pobre ignorante, maciza obediente de consignas, dependiente e indigna de los valores más elementales, los de la cordura. No sabes de música ni de baile, pero te mueves así, con gestos marciales bajo un ruido pegadizo del que se hace eco muy pronto La Caja Tonta Que Eructa (la tele), y el resto de esa prensa que estudió periodismo sólo para tener un diploma y no para ejercer como eco de la verdad, enfrentada a la falacia. Repito: lo que estás vendiendo son marchas insípidas e himnos marciales, politiquería baratucha, ideología de medio pelo.

Alguien en las redes sociales lo ha comparado con los mismos bailoteos machistas de los islamistas y de sectas macharrandangas que tú, por cierto, jamás has denunciado. No, tú has preferido igualarte a ellos, igualarte a los que de verdad torturan y asesinan a mujeres indefensas, en Irán y en los países regidos por la Sharia, y de los que eres cómplice con tu silencio islamo-marxista.

La violadora eres tú, sí, de mis derechos de mujer y de feminista, que siempre lo he sido, y mi obra y mis acciones lo prueban, lo han probado durante toda mi vida. Violadora de la verdad. Porque invariablemente hemos deseado que la igualdad entre los sexos –caso de que fuese posible algún día– se asemeje lo más posible a la belleza, a un cierto nivel de cultura, a la sabiduría y a la idea más completa de la paz. Para que tú te aparezcas ahora con tu himno reguetonero de reciente oportunismo, y de a tres por quilo, a imponer que no le hagamos la cena a nuestros maridos, o al hombre al que cada cual decida hacerle la cena, si le sale de sus entrañas.

La violadora eres tú, y lo sabes. Cuando humillas a un hombre que se ha levantado para darte el asiento en el metro y con un gesto autoritario lo mandas a sentar de nuevo sin dar ni siquiera las gracias con amabilidad, cuando toqueteas a otro públicamente en sus partes, cuando provocas con discursos politiqueros y mercachifles en plazas y conventos ideológicos de la izquierda; en lugar de sentarte a escribir seriamente tus opiniones e ideas, como han hecho con anterioridad Camille Paglia y tantas otras feministas reconocidas.

Vuelvo a aconsejarte: revísate, porque estás dando lugar al más vulgar de los odios, al más extremo de los desprecios; debido a tu irresponsable comportamiento querrán meternos a todas en un cartucho. Un cartucho del que numerosas mujeres hemos salido hace mucho tiempo, liberándonos mediante nuestro esfuerzo, que no poco ha costado; y que tú con tu cantico de pacotilla y tus taconeos y machacaditas majaderas en el pavimento estás degradando y pisoteando.

La violadora eres tú, apréndetelo de memoria, repítelo como un mantra, y no trates de imitar. Que imitar nunca se le ha dado bien a nadie, como no sea a los mediocres.
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El filósofo Antonio Escohotado habla sobre la figura de Karl Marx


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Tomado de https://www.abc.es

La vida poco «comunista» de Karl Marx: criadas, deudas y despilfarro de dinero en alcohol y burdeles

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El comportamiento del pensador que clamó contra la opresión y defendió a las clases obreras más desprotegidas fue muy poco coherente con las ideas que desarrolló
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Por I. Viana
Madrid
29/09/2019

Karl Marx es el pensador que, posiblemente, más ha influido en la historia y la política de los dos últimos siglos, imprescindible para configurar el mundo tal y como lo conocemos hoy. Su obra es la responsable del surgimiento de ideologías tan importantes como el comunismo y el socialismo, que dio lugar a regímenes dominantes y longevos como la URSS de Lenin y Stalin, la China de Mao Tse Tung, la Cuba de Fidel Castro, la Camboya de Pol Pot, la Rumanía de Ceausescu o la Yugoslavia de Tito.

Desde su muerte, obviamente, se ha hablado y escrito mucho sobre sus ideas, pero no tanto sobre si estas han sido coherentes con la propia vida de su autor. Resulta chocante pensar que el hombre que se alzó contra los obreros esclavizados e introdujo conceptos como la lucha de clases, la dictadura del proletariado y la importancia del trabajo llevara una vida de burgués y fuera, durante su juventud, un estudiante aficionado a los burdeles, las borracheras y los suspensos. Esa otra parte de su vida la recogen Malcolm Otero y Santi Giménez en «El club de los execrables» (Penguin Random House, 2018), donde cuentan el lado oscuro de otros de los personajes más idolatrados de la humanidad, como Churchill, Chaplin, Picasso, Hitchcock o Einstein.

El de Marx tiene lo suyo. No hay más que ver dónde gastó su estancia en la Universidad de Bonn, muy lejos de las aulas. Se unió al Club de la Taberna de Tréveris, una asociación de bebedores de la que llegó a ser su presidente. Allí malgastó sus primeros meses con unos compañeros de batallas que, encima, le describían como un juerguista violento e infiel, muy poco preocupado por su formación. La situación tocó fondo cuando, en el primer semestre de 1836, las autoridades universitarias lo expulsaron por «desorden nocturno en la vía pública y embriaguez».

La solución de la familia Marx, una familia de clase media acomodada, fue matricularle en Derecho por la Universidad Humboldt de Berlín y tampoco le fue muy bien. Sus estudios en leyes no le interesaron mucho (o nada), pero allí por lo menos comenzó a desarrollar su querencia hacia las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. Finalmente se doctoró en la Universidad de Jena —conocida en el ámbito académico como un centro donde se conseguían títulos con relativa facilidad— con una tesis sobre el materialismo de Demócrito y Epicuro.

«Más que los jóvenes millonarios»

Marx nunca llegó a sentar la cabeza del todo. Durante su estancia en la Universidad de Berlín, donde pasó cuatro años y medio, fue encarcelado por alboroto y embriaguez y, además, fue acusado de llevar armas no permitidas. Llegó incluso a batirse en duelo y en el diploma que se le extendió la institución constaba que había sido denunciado en varias ocasiones por no saldar debidamente sus deudas económicas. En aquella época fue frecuente que su padre le llamase la atención por el mal uso que hacía del dinero que la familia le enviaba para su manutención.

(Karl Marx, junto a su mujer, en 1869 - ABC)

Prueba de ello es la carta que este le manda preguntándole por cómo era posible que, durante el primer año en la capital alemana, se gastara 700 tárelos, tres o cuatro veces más que cualquier otro estudiante de su edad. «Más que los jóvenes millonarios», le decía este. Era casi lo que ganaba un concejal del ayuntamiento de Berlín. «A veces me hago a mí mismo amargos reproches por haberte aflojado demasiado la bolsa y he aquí el resultado: corre el cuarto mes del año judicial y tú ya has gastado 280 táleros. Yo no he ganado todavía esa cantidad durante todo el invierno», añadía su padre en otra carta recogida por Antonio Cruz en « Sociología: una desmitificación» (Clie, 2002).

Después de aquello, Marx se volcó en el periodismo. Se trasladó a la ciudad de Colonia en 1842 y comenzó a escribir para el periódico radical «Gaceta Renana». Allí expresó libremente unas opiniones cada vez más socialistas sobre la política, junto a unos compañeros de trabajo que le describían como un hombre dominante, impetuoso, apasionado y con una confianza sobredimensionada en sí mismo.

Matrimonio aristócrata

El pensador alemán ya se había casado con Jenny von Westphalen, una baronesa de la clase dirigente prusiana que rompió su compromiso con un joven alférez aristocrático para estar con él. Otra cosa es que Marx le correspondiera con es debido. Lo primero que hizo este fue pedirle que pagara las deudas que había contraído de sus de juergas y afición a las prostitutas. Y ni aún así detuvo sus excesos. La dote de su esposa se esfumó rápidamente. En la misma noche de bodas perdió una buena parte del dinero que le había regalado su suegra.

Obviamente, no se habló de estas cosas cuando, en mayo, un manuscrito del pensador alemán fue vendido por 523.000 dólares en una subasta celebrada en Pekín. Más de 1.250 páginas de notas que el filósofo de Tréveris produjo en Londres, entre septiembre de 1860 y agosto de 1863, como preparación para su obra cumbre, « El Capital», base de la ideología comunista. Fue precisamente durante su estancia en la capital británica, y mientras su propia familia sufría calamidades, cuando se pulió su propia herencia a base de borracheras.

Durante esos años, Marx y su familia tuvieron que sobrevivir de las pequeñas ayudas que les brindaba su suegra millonaria y sus amigos. El propio Friedrich Engel, con quien el filósofo alemán escribió su famoso « Manifiesto comunista» en 1848, tuvo que regalarles una casa. Y a pesar de ello, no consiguió que llegara a su hogar la estabilidad económica que tanto ansiaban su mujer y sus hijos. Él mismo lo confiesa en una carta a su amigo, en la que reconoce que, a pesar de no tener que pagar ningún alquiler, sus deudas no paran de crecer. Esto no impidió que Marx veraneara en los mejores balnearios ni que mandara a sus hijas a estudiar piano, idiomas, dibujo y clases de buenas maneras con los mejores profesores de Londres. Todo ello, claro, pagado por Engels.

Un yerno de «mala» familia

Resulta sorprendente igualmente que el famoso pensador socialista, promotor de la lucha de clases, llegara a escribir otra carta en la que expresaba sus dudas sobre el marido de una de estas hijas. La razón: no tenía claro que fuera de buena familia. Una actitud no muy propia de alguien que pregonaba contra la opresión y defendía a las clases obreras más desprotegidas y desfavorecidas.

Otra dato curioso es que, a pesar de las penurias económicas que arrastró, el autor del «Manifiesto comunista» tuvo una criada trabajando en su casa durante toda su vida. Su nombre era Helene Demuth y servía a familias ricas desde los diez años. Después de pasar por varias mansiones llegó a la de la baronesa Westphalen, la suegra de Marx. Cuando la hija de esta se casó con el pensador, les regaló a su sirvienta, que tuvo que seguir al matrimonio hasta París y Londres aunque solo hablaba alemán.

Por su trabajo, Karl Marx no la pagaba ni un solo céntimo, a pesar que se encargaba de las tareas domésticas, de cuidar a sus siete hijos y de administrar los pocos recursos de la familia. Y por si no fuera poco, el filósofo mantuvo con ella una relación extramatrimonial. En 1850 dejó embarazada a su mujer y, aprovechando un viaje de esta a Holanda para conseguir fondos para la causa marxista, también a su criada. Él no lo reconoció, hasta el mundo de que le dijo a  esposa que el padre era su amigo Engels. Hasta le puso el nombre de su colaborador.

(Marx, en 1875 - ABC)

A causa de esto, la mujer de Marx no podía ver a Engels. Marx mantuvo la mentira durante un tiempo, pidiéndole a su esposa que no le recriminara nada a su amigo, que no solo le regaló un piso, sino que asumió una paternidad que no le correspondíaY cuando la señora von Westphalen por fin conoció la verdad, aquello se convirtió en una especie de herida familiar silenciada para los restos. «No se hablaba del asunto, en parte porque el hecho les parecía escandaloso a la luz de la moral burguesa imperante en la época, y en parte porque no se ajustaba a los rasgos heroicos e idílicos propios de un ídolo de las masas. Se borraron, pues, todas las huellas de ese hijo y, sólo la casualidad, preservó de la destrucción una carta que aclaraba el asunto», escribió el filósofo alemán Hans Blumenberg, en «Karl Marx en documentos propios y testimonios gráficos» (Salvat 1984).

Pero ahí no acabaron las andanzas del fundador del comunismo. Además de su afición por los prostíbulos londinenses, cuentan Otero y Giménez que, mientras su mujer estaba convaleciente con varicela, intentó abusar de su sobrina. Todo ello mientras su familia sufría un revés tras otro. De sus siete hijos, solo consiguieron sobrevivir tres hijas. Y de estas, una murió de cáncer a los 38 años y las otras dos se suicidaron. Una de ellas, Laura, lo hizo junto con a su marido, Paul Lafargue, uno de los introductores del marxismo en España y autor del famoso «El derecho a la pereza». Habían pactado hace años ya que se quitarían la vida cuando su salud no les permitiera mantener su independencia vital y lo cumplieron pasados los 60 años. La otra, Eleanor, se envenenó a los 43 al descubrir que su compañero, el socialista Edward Aveling, se había casado en secreto con una amante.




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lunes, marzo 12, 2018

En sus propias palabras. Acabar con la institución de la familia es un un objetivo fundamental del conmunismo y de la izquierda radical bajo la supuesta y falsa liberalización de la mujer


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 Acabar con la institución de la  familia  es un un objetivo fundamental  del conmunismo y de la izquierda radical bajo la supuesta y falsa liberalización de la mujer; un objetivo   para esclavizar tanto a los hombres, mujeres y niños de todas las sociedades..
En el  sitio de la Liga Internacional Comunista (Fourth Internationalis)   se puede leer el artículo  El enfoque marxista de la liberación de la mujer. El comunismo y la familia. Mujer y Revolución.
A continuación mostraré algunos fragmentos de ese artículo  en el  que de manera explícita  ese objetivo fundamental del comunismo y de la izquierda radical.
 


En ese artículo se lee las  siguientes palabras las cuales enumeraré para  más comodidad del lector:
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1) Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.

2) Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.


3) Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.

4) La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.

5) Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.

6) En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer.

7) Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués.

8)  Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.

9) La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.

10) Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.

11) La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante.

12) Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados.

13) El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.

14) En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes.

15) La familia como portadora de la ideología burguesa

16) La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.

17) La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan.

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